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Manifiesto Rocksensorialista

Metepec, Estado de México, marzo 2019

A quien nos escuche:

Fue en Francia, en el año de 1789, cuando un grupo de hombres se planteó la


necesidad de frenar los abusos cometidos en contra de los derechos de las
personas. Esa fue la primera semilla en la humanidad. El día de hoy la urgencia de
defender los derechos humanos y hacer que cada día más personas sean
conscientes de sus derechos y de cómo defenderlos sigue vigente para que las
próximas generaciones de la familia humana no repitan episodios oscuros de la
historia. Aunque mucho se ha logrado desde el lejano 1789 aún queda mucho
camino por andar en materia de derechos humanos.

En su artículo 26, fracción 2, la Declaración Universal de los Derechos


Humanos establece que “La educación tendrá por objetivo el pleno desarrollo de la
personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y
las libertades fundamentales; favorecerá a la comprensión, la tolerancia y la
amistad de todas las naciones y los grupos étnicos y religiosos y promoverá el
desarrollo de actividades que garanticen la paz”. Y ese desarrollo de la
personalidad individual sólo puede alcanzarse dentro de la sociedad, es decir,
dentro de un grupo determinado de personas que tienen una serie de acuerdos en
común, los cuales son definidos como “cultura” o “convención social”. Una de
estas convenciones sociales es el lenguaje, herramienta base de la comunicación
humana.

Cada individuo responde a un lenguaje que ha aprendido durante su vida


por medio de la imitación. Las personas no son capaces de inventar su propio
lenguaje, sino que entran en una convención lingüística celebrada por los
miembros de su sociedad y las palabras encuentran su significado de acuerdo al
uso que les dé cada sociedad. El lenguaje es el medio por el cual el ser humano
accede al mundo. La historia personal de cada individuo está ligada a las palabras
que ha escuchado a lo largo de su vida. Por lo tanto, se debe plantear la
importancia que el lenguajetiene sobre la vida y el desarrollo de las personas
como una problemática actual de interés público.

El ritmo de vida que exige el mundo de hoy provoca constantes fracturas en


la comunicación. Expresiones agresivas se instalan en la comunicación cotidiana,
en el imaginario colectivo las palabras pierden su impacto, algunas caen en
desuso mientras otras cobran fuerza. Sin embargo, la ignorancia del significado de
las palabras que utilizamos para comunicarnos puede ser más peligrosa de lo que
se piensa, puesto que las palabras no son sólo información que viaja en el aire de
manera inofensiva, por el contrario, tienen un efecto en quien las recibe. El flujo de
la comunicación se ve constantemente afectado por factores diversos como
diferencias entre el mensaje emitido y la manera en que fue recibido. La
comunicación humana va más allá del esquema de intercambio de información
entre un emisor y un receptor, factores como la emoción, la respiración, la mente y
la voz se ven implicados en la manera en cómo un mensaje es transmitido y/o
recibido.

En la actualidad han surgido muchas posturas acerca de la necesidad un


lenguaje inclusivo, pero aun cuando el idioma que hablamos esté fundado en
términos que puedan considerarse excluyentes debe tenerse en cuenta que no
puede modificarse el idioma, pero sí las construcciones lingüísticas con que nos
comunicamos. En materia jurídica se pueden encontrar ejemplos claros en el tema
del lenguaje inclusivo tales como cambiar términos como principio pro hominem
por el de principio pro personae.

El planteamiento de una problemática radicada en el contenido del discurso


fue planteado por primera vez en 1791 por la autora francesa Olympe De Gouges,
considerada como una precursora de los movimientos feministas y humanistas.
Parafraseando la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y el
Ciudadano, la Declaración Universal de los Derechos de la Mujer y la Ciudadana
plantea la necesidad del reconocimiento de los mismos derechos para hombres y
mujeres. Pero más que un simple replanteamiento del discurso nuestro tiempo
exige un replanteamiento de los roles que juegan hombres y mujeres en la
sociedad para erradicar la discriminación por cuestiones de género.

Una problemática de interés público como la de la comunicación implica


años de trabajo hasta que se logre insertar en el inconsciente colectivo una nueva
forma de conducirse, los resultados tal vez no los pueda ver esta generación y tal
vez tampoco la siguiente, pero eso ha sido en todos los procesos de
reconstrucción de la humanidad. Tuvo que existir un episodio como el holocausto
para que pudiera existir la Declaración Universal de los Derechos Humanos y aún
queda mucho por hacer. A principios del Siglo XX empezaron a surgir
cuestionamientos acerca del papel de la mujer en la sociedad, aquella semilla
empieza a dar algunos de frutos hoy, pero son apenas frutitas tiernas, hay que de
dejarlas madurar para poder gozarlas.

Es el lenguaje un aparato de poder, el impacto que las palabras tienen en el


receptor es de suma importancia en la interpretación del mensaje. Una
comunicación empática, basada en el autoconocimiento de las emociones y en el
reconocimiento de las emociones del otro permite el desarrollo de mejores
relaciones personales. El cuerpo humano está dividido en órganos o sistemas con
funciones específicas, cada uno de estos órganos reacciona de manera distinta
cuando es estimulado por un agente interno o externo, al órgano afectado por un
estímulo se le conoce como órgano Diana. El estrés funciona como un estímulo
que actúa sobre el sistema nervioso, es decir, el sistema nervioso es un órgano
Diana que reacciona bajo el estímulo del estrés generando un bajo rendimiento.
Como ya fue mencionado con anterioridad el flujo de comunicación se ve afectado
por diversos factores. Son esos factores los que deben hacerse conscientes para
lograr una comunicación empática.

El cuerpo humano posee diversos sistemas interconectados entre sí que


funcionan de manera armónica cuando se encuentran en condiciones saludables,
sin embargo, los estímulos internos o externos a los que se ve expuesto el cuerpo
van creando disfunciones en los sistemas. Muchas veces estos estímulos se
vuelven círculos viciosos como el caso del estrés que afecta directamente el
rendimiento de una persona provocando más estrés y afectando cada vez más
severamente, pero no sólo afecta al sistema nervioso, sino que se manifiesta
además en otros sistemas. Es probable que el estrés tenga algo que ver con la
estadística de obesidad que tiene México del mismo modo que es probable que el
estrés tenga que ver con los niveles de inseguridad y de violencia de género.

Frente a un problema que ha desencadenado en escenas tan terribles que


no deben repetirse, mas no deben borrarse de la memoria, es necesario tomar
una postura y contribuir, en medida que el contexto de cada individuo lo permita,
con la solución de un problema que avanza cada vez más rápido afectando el
sistema nervioso del gran cuerpo humano que conforma la sociedad mundial.

Es por ello que, comprometidos con nuestro quehacer creativo y artístico y


convencidos de que las herramientas del arte pueden ayudar a mejorar y
acrecentar la cultura de una sociedad, proponemos un taller enfocado en crear
consciencia en las personas acerca de los factores necesarios para alcanzar una
comunicación empática que les ayude a mejorar sus relacione personales.
Insistiendo constantemente en el problema público que implica una fractura en la
comunicación nos manifestamos y desarrollamos un taller flexible y accesible a la
comprensión de diversos foroscomo escuelas, familias o espacios laborales. Todo
con la finalidad de lograr en todo espacio de convivencia una comunicación
empática enfocada en el respeto por los derechos de cualquier persona.

Artistas Rocksensorialistas

Aldo Robinson Butzman

Adriana Romero Moreno