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El problema isostático inverso de Vening Meinesz.

Teoría y desarrollo. Aplicación práctica para la


determinación de la profundidad de la
discontinuidad de Mohorovičić en la Península
Ibérica


Resumen Abstract Índice Conclusiones

Alberto Hernández Moraleda


2014-A

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Resumen

La discontinuidad de Mohorovicic, más conocida simplemente como “Moho” constituye la superficie de

separación entre los materiales rocosos menos densos de la corteza y los materiales rocosos más densos

del manto, suponiendo estas capas de densidad constante del orden de 2.67 y 3.27 g/cm3, y es un

contorno básico para cualquier estudio geofísico de la corteza terrestre.

Los estudios sísmicos y gravimétricos realizados demuestran que la profundidad del Moho es del orden

de 30-40 km por debajo de la Península Ibérica y 5-15 km bajo las zonas marinas. Además las distintas

técnicas existentes muestran gran correlación en los resultados.

Haciendo la suposición de que el campo de gravedad de la Península Ibérica (como le ocurre al 90% de

la Tierra) está isostáticamente compensado por la variable profundidad del Moho, suponiendo un

contraste de densidad constante entre la corteza y el manto y siguiendo el modelo isostático de Vening

Meinesz (1931), se formula el problema isostático inverso para obtener tal profundidad a partir de la

anomalía Bouguer de la gravedad calculada gracias a la gravedad observada en la superficie terrestre. La

particularidad de este modelo es la, compensación isostática regional de la que parte la teoría, que se
asemeja a la realidad en mayor medida que otros modelos existentes, como el de Airy-Heiskanen que ha

sido históricamente el más utilizado en trabajos semejantes. Además, su solución está relacionada con el

campo de gravedad global para toda la Tierra, por lo que los actuales modelos gravitacionales, la

mayoría derivados de observaciones satelitales, deberían ser importantes fuentes de información para

nuestra solución.

El objetivo de esta tesis es el estudio con detalle de este método, desarrollado por Helmut Moritz en

1990, que desde entonces ha tenido poca evolución y seguidores y que nunca se ha puesto en práctica

en la Península Ibérica. Después de tratar su teoría, desarrollo y aspectos computacionales, se está en

posición de obtener un modelo digital del Moho para esta zona a fin de poder utilizarse para el estudio

de la distribución de masas bajo la superficie terrestre. A partir de los datos del Moho obtenidos por

métodos alternativos se hará una comparación. La precisión de ninguno de estos métodos es

extremadamente alta (+5 km aproximadamente). No obstante, en aquellas zonas donde exista una

discrepancia de datos significaría un área descompensada, con posibles movimientos tectónicos o alto

grado de riesgo sísmico, lo que le da a este estudio un valor añadido