Está en la página 1de 10

1.

La moral (familia y matrimonio)


Los valores y la moral no nacen con nosotros, es algo que se adquiere con el tiempo, de
acuerdo con lo que se vive, se observa y se experimenta en el día a día. Antes de hablar
sobre la familia como tal, es necesario hablar un poco del matrimonio, ya que es lo que
precede de la familia. Los que contraen matrimonio los hacen bajo su propia voluntad, pero
deben asumir el contrato y sus obligaciones incondicionalmente. El matrimonio es natural
en propósito, pero Divino en su origen. La ley humana, ciertamente reconoce el
matrimonio, pero el matrimonio, al no haber sido instituido por el hombre, tal ley, no puede
anular sus propiedades indispensables.
El derecho civil moderno establece que es el Estado, mediante la Ley, el que regula las
relaciones entre civiles, quitándole ese poder que en la Edad Media tuvo la Iglesia católica.
La educación, los registros de nacimiento y defunción, además del matrimonio, son regidos
por el Estado a través de autoridades designadas por la Ley. De manera que el matrimonio
que no se hace en una iglesia, sino ante un juez o notario debidamente autorizado por la
Ley, es un matrimonio civil. Por ende, el hecho de que las iglesias católica y evangélica
pretendan que las parejas homosexuales puedan tener una "unión civil", pero no un
matrimonio es una falacia lógica, porque toda unión de parejas regulada por el Estado es un
"matrimonio civil". Por supuesto, las iglesias tienen el derecho de negar al "matrimonio
religioso" a parejas del mismo sexo si eso contraviene sus convicciones. Pero las iglesias no
pueden pretender imponerle al Estado sus valores religiosos para regular las relaciones
civiles, eso sería retroceder a la Edad Media, en materia de ética, moral y derechos.
El matrimonio, es esa unión a través de la cual, hombre y mujer, en su derecho mutuo,
forman un hogar fundamentado en una alianza. Es ejecutado por su mutuo consentimiento
al darse y aceptarse uno a otro con el propósito de propagar la raza humana, de educar a sus
hijos, de compartir vida en común, de apoyarse uno a otro en el amor conyugal íntegro por
una unión perdurable
Ahora bien, la familia es un grupo social básico creado por vínculos de parentesco o
matrimonio, que se hace presente en absolutamente todas las sociedades. Esta tiene una
estrecha relación con la moral, porque la familia debe, moralmente, proporcionar a sus
miembros aspectos como seguridad, protección, socialización y compañía. Además, en epa
se viven y se transmiten los valores morales primarios (sentido de la verdad, del respeto, de
la obediencia, honradez, justicia y del amor, por nombrar unos pocos). La familia es el
grupo que nos cría, nos forma como personas estableciendo nuestros valores morales y el
que nos orientará a lo largo de nuestro desarrollo como seres humanos.
La moral de la familia abarca una amplia gama de relaciones, pues es la convivencia más
común, profunda e íntima de la existencia humana. De más a menos se extiende a los
siguientes ámbitos: al trato mutuo entre los esposos y de estos con los hijos; a la relación de
los hijos con los padres y de los hermanos entre sí; a los vínculos que cohesionan a los
restantes miembros de la familia, tales como los abuelos y parientes, en general, así como a
la intercomunicación de aquellas personas que están llamadas a integrarse a la familia,
como es el caso de los novios, entre otros.
La familia juega un rol fundamental en la formación de cada individuo, ya que es allí
donde desde pequeños comenzamos a familiarizarnos con ciertos conceptos, valores y
principios que van a regir nuestro camino por el resto de nuestras vidas. Es a través de
nuestros padres y demás familiares que forman parte de nuestro entorno que aprendemos a
relacionarnos con los demás. Cada familia tiene sus propios principios y jerarquización de
valores que son los que inculcan a los miembros más pequeños con el paso del tiempo.
Los niños suelen imitar lo que ven, especialmente el comportamiento de sus padres, es por
ello que estos deben tratar de servir de buen ejemplo y llevar a la acción aquellas ideas o
valores que pretenden que el niño adquiera o comprenda. La tolerancia, el respeto, la
igualdad y el cariño deben formar parte del día a día si lo que se quiere es contribuir a la
formación de una persona sana, fuerte e independiente.
Una familia sana contribuye fuertemente con el Estado al construir la plataforma para crear
el bienestar económico de todos sus miembros, promoviendo la coexistencia, la unión y el
desarrollo de la nación. Una familia sana es la mejor garantía del Estado para evitar una
degradación ética y consecuentemente social
2. La crisis del matrimonio en la actualidad
El amor verdadero no es un sentimiento por lo contrario es un acto de voluntad, el cual
proviene en la mayoría de los casos de una simple amistad. Sin embargo, podemos tener un
montón de amigos y querer desearles el bien a todos no solamente a una persona; pero
existe una forma singular de conexión la cual es una relación especial y única en la que nos
involucramos con una persona y no con muchas. La forma de sellar ese amor es mediante el
matrimonio el cual es la unión sagrada entre un hombre y una mujer no solo como una
unión natural sino como un símbolo sagrado en donde ambas partes se comprometen a
compartir una larga vida de fidelidad, es decir, es compartir una vida, una casa, un sueño y
en donde se requiere de continuos sacrificios ya que habrán tiempos buenos y malos en
donde se pone a prueba la relación, en estos caso es necesario que ambos se apoyen
mutuamente, tener paciencia, la fuerza para pedir perdón y tener la voluntad para perdonar,
cuando no se cuenta con estos elementos es cuando viene la crisis matrimonial, la cual
proviene de un sin número de circunstancias adversas que en vez de contribuyen a acelerar
el proceso de destrucción de los valores y principios los cuales son fundamentales para
sustentarlo.
Las crisis matrimoniales son un período de conflictos inesperados que atraviesa una pareja
durante su relación y que pueden determinar si continúan juntos o no. El factor más común
de las crisis matrimoniales hoy en día es la dureza del corazón, ya que las parejas se aferran
a sus criterios, a su modo de ver la vida sin detenerse a pensar como lo ve Dios o como se
siente su pareja, que en vez de ir construyendo un amor de comunión lo que hacen es
destruirse y desgastarse lo que ocasiona un agobio y un sufrimiento importante que puede
llegar a extremos brutales.
La comunicación también es un factor primordial en el buen desenvolvimiento de una
relación, ya que en muchas ocasiones en lugar de intentar resolver las posibles diferencias
de una manera pacífica a través del diálogo se recurre a métodos más agresivos, como la
violencia física o verbal que ocasionan un desgaste emocional y físico en los miembros de
la relación. Algunos problemas también se deben a la mala interpretación de las actitudes o
comentarios de alguno de los miembros de la pareja.
Otros factores influyentes son los celos, la infidelidad, problemas de adicción, diferencias
socioculturales y educacionales, agotamiento por cansancio y desenamoramiento entre
otros. Sin embargo, estos factores que se pueden identificar como causantes de una crisis
matrimonial son la expresión de problemas aún más profundos, que ocurren principalmente
a nivel personal, pero que repercuten en la relación y en donde no solamente hay crisis
debido a diferencias o engaños, sino que se puede deber también a que la pareja no pueda
tener hijos biológicos, y que al enfrentarse a una situación como esa no saben cómo
manejar la situación y en lugar de superarse de crecer juntos y buscar una solución lo que
hacen es rendirse y por perder los estribos, trayendo graves consecuencias no solo para
ellos sino también para las personas que están a su alrededor, ya que ocasionan graves
daños psicológicos.
En caso contrario de que la pareja si tenga hijos, hacen que el niño(a) se sienta asustado y
triste al ver a sus padres peleando a cada momento, así como también los hace crecer con la
idea errónea de cómo debería ser el matrimonio, ya que para ellos será muy normal discutir
con sus parejas y no comunicarse ya que crecieron en un entorno donde sus padres no se
respetaban.
Las discusiones silenciosas (cuando los padres se enfadan y dejan de hablarse) también
hacen preocupar a los hijos ya que los hacen sacar conclusiones precipitadas como creer
que sus padres han dejado de quererse y van a divorciarse, lo cual afecta el estado de
ánimo, imposibilitando su desarrollo y la forma de relacionarse con las personas que
forman parte de su grupo social, haciendo que el niño (a) sienta que el peor error que
pueden cometer es casarse. Es por esto que cuando no se sabe cómo resolver los problemas
que se presentan en el matrimonio lo recomendable es buscar ayuda de un profesional el
cual le permitirá ser más sincero con ellos mismos y a valorar si todavía sienten amor por
esa persona como para seguir luchando por su relación.
La clave del éxito en un matrimonio comienza por aceptar que todos somos humanos y
como tal cometemos errores, lo importante es seguir adelante y aprender de los mismos, la
vida está llena de obstáculos está en nosotros decidir si nos dejamos aplastar por ellos o
seguimos intentándolo con más fuerza que antes. Al casarnos asumimos el compromiso y la
responsabilidad de velar por la seguridad y bienestar de nuestro compañero sentimental,
hay que tener presente que ya no somos solo nosotros, de ahora en adelante nuestras
acciones y actitudes influyen en también en el otro. Los conflictos son inevitables, ya que
cada persona tiene un pensamiento distinto, pero de vez en cuando es importante dejar de
lado el orgullo y ponerse en el lugar del otro, ver las cosas desde una perspectiva diferente,
armarse de paciencia y comprender que todos tenemos días difíciles en los que el mal
humor se adueña de nosotros y el deber de la pareja está allí, al lado de su compañero,
apoyándolo, cuidándolo y haciendo que se sienta mejor, tienen que comprender que son
ellos dos contra el problema y no contra sí mismos. La confianza es otro factor clave, el
respetar el espacio del otro, la privacidad, el no agobiar con celos absurdos. Asimismo, cada
quien debe tener la oportunidad de crecer como persona y cumplir sus sueños, una pareja
exitosa se apoya mutuamente, no se cortan las alas ni trucan los sueños del otro.
3. Moral y sociedad civil
La moral civil es el reglamento de una sociedad a través de las acciones del ciudadano,
aceptando sus derechos y sancionando sus faltas. También, sin importar cuáles sean las
creencias de las personas y sus ideologías, nos invita a colaborar en el perfeccionamiento
de los grupos sociales a que pertenecemos: un vecindario, un colectivo laboral, una ciudad
o una nación.
La llamada "moral civil" tiene tres características principales: es una ética de mínimos, es
decir un mínimo común denominador compartido que cubre las necesidades de la vida
social. El desarrollo personal, la felicidad, la santidad o cualquier otro fin que se presente
como ideal ético corresponderían a morales de máximos, que añaden sus propios preceptos
al patrimonio ético común, con respecto a los cuales se debe respetar el pluralismo y la
opción personal), es plenamente racional se diseña como una moral puramente racional,
ajena por tanto a todo credo religioso. Precisamente por ser la variedad de convicciones el
obstáculo a salvar para poder asentar pacíficamente la sociedad en valores comunes, esas
convicciones, y las entidades que las representan, tendrían que quedar al margen en el
establecimiento de esta moral. Quedaría así una moral consistente básicamente en el
respeto de los derechos fundamentales derivados de la dignidad humana, asequibles a la
razón humana universal. Y, en tercer lugar, se trataría de una moral establecida por
consenso. Lo que se traduce, en las sociedades democráticas, en una moral que, intentando
conseguir la más amplia aceptación por parte de la ciudadanía, sea ratificada por los
órganos representativos populares con la más holgada mayoría que se pueda conseguir.
4. Moral y Homosexualidad
La moral viene dada por las costumbres, creencias, valores y nomas que guían la conducta
de un individuo en la sociedad permitiéndole diferenciar entre las acciones que se
consideran correctas y las que no. Los aspectos morales de la homosexualidad provienen de
la legislación, la psiquiatría y la vida social.
No es ni una “falta”, ni un “vicio”, es un hecho. La persona que tiene tendencias
homosexuales no ha escogido tenerlas, y sería injusto reprochárselas. Hay ciertamente que
distinguir entre tendencia y conducta, entre sentimientos y actos. Además, el tener una
orientación homosexual no significa que la persona quiera ejercer una actividad
homosexual, es decir, su inclinación y comportamientos están relacionados, pero no se
identifican ni se implican incondicionalmente.
Está claro que la homosexualidad se origina generalmente antes de que puedan tomarse
decisiones personales y conscientes, es decir no es una elección libre que pueda ser
cambiada voluntariamente. Por ello la condición homosexual no es en sí pecaminosa,
aunque “constituye, sin embargo, una tendencia más o menos fuerte, una tendencia hacia un
comportamiento “malo” desde el punto de vista moral. La inclinación homosexual no es
algo que la persona escoge, pero toda persona tiene la opción de decidir qué hacer con
respecto a tales inclinaciones sexuales, empleando para ello los medios y ayudas
apropiados. Desde luego, el homosexual debe configurar su vida sexual del modo más
personal posible, teniendo en cuenta las exigencias objetivas de la moral, pero también las
situaciones y posibilidades concretas de cada individuo.
Por supuesto que el control de la propia sexualidad es un deber de todos y de cada uno de
nosotros, no existiendo ninguna razón convincente para negar a los homosexuales el que
son personas libres y sujetos morales, tanto que los estudios sociológicos revelan que la
mayor parte de los homosexuales son personas socialmente integradas, no debiendo las
dificultades empujar a la rendición, sino incitar a cumplir con el deber de autocontrol.
La homosexualidad existe en la naturaleza y no atenta contra la evolución pues muchas
especies que tienen individuos homosexuales no reprimen la homosexualidad como lo
hacen los humanos y siguen existiendo, el odio a la homosexualidad proviene del prejuicio
religioso y el odio irracional al ser que es diferente es importante destacar que la
homosexualidad existe en más de 400 especies, la homofobia sólo en una. Personalmente
creemos que una persona es libre de decidir que quiere hacer con su vida, ya que son sus
gustos y su manera de ser felices y que no es una enfermedad por el contrario es algo con lo
que se nace y que no debemos rechazarlo porque una persona que es homosexual no tiene
culpa de que su orientación sexual no sea la que la sociedad considere que es normal para él
o para ella ya que hay muchas personas que sufren no solo por la orientación sexual que
poseen sino también por la reacción del entorno hacia ellos y es algo que no pueden
reprimir y ocultar sin causarle un gran dolor y tristeza y es lamentable ver como la sociedad
apoya el hecho de que ser homosexual es una elección personal, sin considerar que una
persona no va hacer blanco de críticas solo porque él o ella quiera serlo y obviamente no
elegirán algo que les trae tantos problemas prejuiciales arcaicos basados principalmente en
la religión.
Aunque si hay algunas personas que nacen con esto y es algo que definen desde temprana
edad hoy en día esa inclinación sexual está siendo muy influenciada en los adolescentes por
las redes sociales con la excusa de ser libres de escoger, por ejemplo: las niñas hoy en día
intentar probar la homosexualidad para saber si es algo que les gusta o no o para
experimentar que se siente tener una pareja de su mismo sexo, y ellas por ser jóvenes,
algunas muy inmaduras y sin saber definir la orientación sexual que quieren seguir piensan
que si es lo que le gusta cuando de verdad no es así. He aquí la importancia de contar con
una educación sexual adecuada desde temprana edad que ayude a los niños a comprenderse
mejor a sí mismos e identificar qué es lo que realmente quieren, además hay que inculcar
valores como la responsabilidad, el respeto, la tolerancia y la salud. Siempre recordando
que la sexualidad es un acto privado y autónomo.
La persona que rechaza la homosexualidad es homofóbica y siempre cae en un círculo
vicioso cuando quieren justificar su homofobia: Dicen que la homosexualidad no es natural
y que no es religión ni prejuicios, sino biología. Luego les demuestras que sí es natural y
empiezan a querer argumentar que "somos seres racionales, no animales", luego brincan a
lo "es inmoral” y al final terminan diciendo que Dios creó a Adán y Eva y que hay que
respetarles "sus creencias".
Hoy en día son más las personas que aceptan a los homosexuales , precisamente porque lo
ven como algo natural y de admirar en el hecho de que ellos sí pudieron defender sus
ideales y que no ocultaron y reprimieron sus sentimientos como la mayoría de las personas
que hacen de todo con tal de ser aceptados por la sociedad, lo que debería de importarnos es
la calidad de las personas, sus sentimientos, sus acciones, su contribución a la sociedad, no
el género de la persona a la que decide amar. La vida es muy corta para pasarla
cuestionando o criticando el modo de vivir de otros, cada quien debe concentrarse en ser
feliz a su manera siempre y cuando no perjudique a nadie en el proceso.
5. La moral y la religión
La moral y la religión para muchos guarda una relación innegable, pero para otros son dos
conceptos totalmente diferentes. Como todos sabemos la moral habla de lo que si podemos
hacer y de lo que no es correcto que hagamos. En este sentido la religión nos va a orientar
en esta decisión; cada religión tiene una forma diferente de ver la moral.
La Religión Católica sostiene que la ética es un reflejo de la religión que tengamos y para
ellos la religión es la relación que tiene el hombre con su Dios. Donde la efectividad de esta
relación va a determinar la moral a reflejar en cada ser humano,lo que quiere decir que
mientras el hombre este mas lejos de la religión más lejos estará de tener una buena moral y
que la mayoría de las personas que no tienen valores ni buenos principios son así porque no
mantienen una buena relacion con Dios, esto es lo que establecen muchas religiones. Sin
embargo, otros afirman que esta es una manera de mantener al hombre ligado a la religión
donde tendrán que sujetarse a diferentes reglamentos o principios que marcaran la moral o
el camino correcto a seguir.
Hay religiones que son fundamentadas en creencias de un ser humano lo cual puede traer
consecuencias porque ninguno tiene una perspectiva neutral. La verdadera religión pura y
sin mácula según la biblia en el libro de Santiago es guardarse sin mancha del mundo y
ayudar a los huérfanos y a las viudas. Describe el evangelio como un estilo de vida y no
como solamente una religión sino acompañado de Poder de Dios para salvar al hombre del
pecado que representa dentro de la ética cada uno de los antivalores que afectan nuestra
moral.
6. La moral e iglesia
La iglesia representa una congregación de personas que guardan la misma fe y doctrina.
Que se reúnen con el propósito de adorar y honrar a Su Dios. La iglesia ve la moral como el
resultado de guardar la palabra de Dios, la biblia ya que mantienen la afirmación de que el
hombre por sí mismo no puede determinar lo que es bueno y lo que es malo. Esto tiene que
ser establecido por alguien Supremo y mayor que todos en Sabiduría y poder. Quien con
justicia ha establecido parámetros a seguir para tener una forma correcta de vivir y
comportarse (moral). Dentro de la iglesia también hay líderes como pastores, maestros y
mentores espirituales, que se encargan de resguardar la palabra de Dios y de ayudar a los
que se congregan en determinadas iglesias a guardar este estilo de vida, teniendo también la
autoridad de sancionar cualquier inmoralidad que se cometa.
7. Problemas morales (sexualidad y ética)
La sexualidad es un elemento básico de la personalidad; un modo propio de ser, de
manifestarse, de comunicarse con los otros, de sentir, expresar y vivir el amor humano.
Todas las personas somos intrínsecamente sexuales, y el desarrollo sexual evoluciona a lo
largo de nuestra vida desde infancia y la adolescencia, manifestándose durante el resto de
ella.
Desde el nacimiento de la sociedad se ha tratado de decidir mediante ciertos criterios o
parámetros cuáles actos son considerados correctos o no, los cuales han ido evolucionando
con el paso del tiempo al igual que las ideas, costumbres y la nueva tecnología
En la ética naturalista de la sexualidad, los actos son buenos cuando respetan el orden de la
naturaleza y se hace moral cuando se ejercita con moderación, para esta ética la naturaleza
tiende a un fin y todo órgano tiene también uno. Para el caso de los órganos reproductivos
sus fines son la perpetuación de la especie de manera que los actos que no tengan que ver
con esto son inmorales.
La visión cristiana de la sexualidad nos dice que el hombre es esclavo de sus pasiones a
diferencia de Dios que no posee las mismas. El hombre sabio debe imitar a Dios y por lo
tanto debe anular los afectos y las pasiones a través de la abstinencia.
Más adelante, la modernidad planteó una oposición entre lo natural y lo moral. El hombre
pasó a ser por sí mismo la fuente de lo moral: el hombre y no la naturaleza determina lo
bueno y lo malo. El ser humano se convierte en fuente de su propia moralidad, con la
racionalidad como instrumento. La autonomía empieza a ser protagonista en el ámbito
ético, con el respeto a la dignidad del ser humano como valor fundamental. Para la ética
sexual de la modernidad, se obra adecuadamente cuando se actúa por deber, considerando a
la otra persona como un fin y no solamente como un medio para el placer. La manera como
esto se produce es por medio del vínculo, no sólo con el cuerpo o la sexualidad de la otra
persona, sino con todo su ser íntegro.
En la modernidad, "la moralidad o inmoralidad de los actos dependerá del grado de respeto
o agresión que supongan a la dignidad de los seres humanos, y no de su carácter natural o
antinatural. En consecuencia, los actos sexuales respetan la dignidad del ser humano
cuando se realizan entre personas autónomas que actúan con conocimiento, voluntad y
libertad.
Posteriormente, la llamada "revolución sexual" del siglo XX disolvió las conexiones entre
sexualidad y reproducción, y consolidó el respeto humano como principio moral para los
actos sexuales.
En conclusión, se puede decir entonces que la sexualidad es un acto privado y autónomo,
que nos permite expresarnos libremente, la cual implica factores biológicos, psicológicos,
sociales, culturales y espirituales. Cada persona es un mundo completamente diferente que
se manifiesta con su propio modo de ser, de sentir, de amar y de comunicar. Cada quien
tiene el derecho de decidir según sus criterios y principios como experimentarla. Sin
embargo, hay que tener muy presente las posibles consecuencias que puede acarrearnos una
decisión apresurada, este no es un asunto que deba tomarse a la ligera, es algo que requiere
de cierto grado de madurez y responsabilidad. Nuestra estabilidad emocional, física y
psicológica no debe correr riesgos en ningún momento, cualquier acto que afecte nuestra
dignidad o implique alguna discriminación, humillación o abuso está mal y no debe ser
aceptado, para tener una sociedad sana y productiva es necesario promover la salud sexual,
porque la sexualidad y el bienestar sexual son componentes integrales de la salud y el
desarrollo
La educación ética de la sexualidad debe incluir una formación de la libertad y de los
afectos, donde se priorice lo espiritual a lo físico, los valores a los impulsos, lo social a lo
personal, el bien común al bien individual, el amor al deseo, e incluso la abstinencia sexual
a las técnicas anticonceptivas como "cuidado" de las consecuencias del ejercicio de la
sexualidad. Porque muy pocos hablan de que la mejor forma de impedir las enfermedades y
las desviaciones sexuales, es teniendo una sana o ética conducta sexual.
8. Moral y derecho
Anteriormente la sociedad se regía por tres aspectos fundamentales los cuales eran: la
entidad jurídica, la religión y la moral. Pero a medida que fue avanzando el tiempo debido
al desarrollo científico, se vio la necesidad de dividir cada aspecto en diversos linderos de
los cuales surgió el derecho. El derecho es el conjunto de normas internas e internacionales
que rigen el comportamiento de las personas desde que nacen hasta que mueren, es decir, es
un instrumento que los jueces, abogados y fiscales tienen en sus manos para brindarle a la
sociedad igualdad y libertad, los cuales son pilares fundamentales para alcanzar la justicia.
Este conjunto de normas de convivencias son necesarias establecerlas ya que somos
millones de personas comportamiento el mismo planeta y solo así la libertad y la igualdad
entre nosotros es posible, aunque es cierto que hay ciertas normas que son muy injustas que
en vez de proteger a la sociedad ofreciendo igualdad, seguridad y libertad lo que hace es
crear conflictos entre las personas.
Sin embargo, al igual que el derecho la moral también se define como un conjunto de reglas
que guían la conducta de un individuo en la sociedad y se diferencia del derecho es porque
en vez de estar sus normas escritas las personas las van definiendo dependiendo de lo que
ellos consideran que es correcto y si no cumplen con alguna de ella no reciben castigo
alguno aunque en el derecho si violan cierta ley en la mayoría de los casos las personas si
reciben un castigo por no cumplir con la normas establecidas.
La moral es el conjunto de normas que guían a las personas mientras que el derecho son las
normas que rigen el comportamiento de la sociedad, y una persona que actúa moralmente
puede expresarse de manera libre, es decir, sin sufrir censura alguna, ya que cada persona
decidí lo que quiere hacer con respecto a su vida y que principios o normas quiere seguir
durante esta. Por ejemplo: una persona cree que es inmoral decir mentiras, convirtiéndose
en una norma moral que se establece el mismo las cuales varían dependiendo de sus
creencias. Las normas jurídicas y las normas morales, aunque forma partes de dos órdenes
normativos muy diferentes coinciden en el punto de regular el comportamiento de una
persona, es decir las normas jurídicas y las normas morales pertenecen a ámbitos diferentes,
pero no radicalmente separables y es importante destacar que no todo positivismo jurídico
niega la moral ya que el positivismo incluyente si la admite.

Introducción

Desde el comienzo de la vida ha existido la interrogante entre lo que es considerado correcto y lo


que no, el modo de actuar de una persona puede ser considerado bueno o malo según la
perspectiva desde la que se observe. Con el objetivo de ayudar a la convivencia armoniosa de sus
miembros cada sociedad ha establecido una serie de normas o reglas a seguir en base a las
creencias y principios del entorno.Estas normas morales varían de un lugar a otro, muchas de las
cosas que hoy en día son consideradas normales en Europa en Venezuela constituirían un
escándalo.

Está constante búsqueda del bien y defensa de lo que se cree que es correcto ha ocasionado en
sinfín de conflictos en el mundo entero. Personas, gobiernos e incluso naciones enteras han
iniciado guerras buscando defender sus ideales de lo correcto. La primera guerra mundial es un
claro ejemplo de como varios países pueden ser sumidos en la destrucción y pobreza con el único
objetivo de demostrar quien es el que posee la razón.

Hay que destacar que la percepción que posee la humanidad sobre lo "moral o inmoral" ha
cambiado o evolucionado con el paso de los años.Antes se consideraba como "tabú" y moralmente
inaceptable, varios tipos de conductas, que han sido, de alguna manera, absorbidos y ahora son
aceptadas por la sociedad como algo "común", como es el hecho de tener una pareja del mismo
sexo, mantener relaciones sexuales antes del matrimonio, el divorcio o el tener hijos fuera del
matrimonio.

En base a esta importancia de poseer un código moral que guíe el comportamiento de una
persona en la sociedad existen una serie de agentes cuya misión es ayudar a la moralización del
individuo a lo largo de su vida, uno de ellos es la familia la cual representa la base de toda
moralización porque es en ella donde se le enseña al individuo el conjunto de valores que
van a marcar su personalidad en pro o en contra del orden social.
El Estado, por su parte, es otra de las instituciones importantes para la vida social de los
hombres porque retoma y refuerza los valores familiares y las normas morales inculcadas
en este núcleo, salvo que agrega los valores de civilización y cultura, tanto nacional como
internacional.
Existen otras expresiones de los agentes moralizantes que se encuentran en la vida
cotidiana, algunas de ellas se expresan a través de los medios de comunicación, los
organismos empresariales, la vida laboral y, por supuesto, la institución religiosa.
Conclusión

La moral es lo que nos permite a las personas distinguir entre el bien y el mal, respetar la ley, y
brindarles a los demás un trato respetuoso y digno, siendo en el plano de la conciencia donde se
dirime esta cuestión tan íntima y personal.

Ahora bien, las personas no nacemos con tal o cual moral, sino que la misma se va formando y
modelando en relación a la enseñanza de valores y los modelos que observamos en nuestro
entorno próximo, primeramente en el hogar, a través de los padres y el resto de la familia, y luego
en la escuela, en la interacción con pares y maestros.

Si bien hay varias maneras de responder o comportarse frente a una situación determinada, siendo
que las personas somos primariamente libres en este sentido, será la moral que sostengamos,
producto del aprendizaje y la experiencia, la que nos oriente hacia lo correcto o incorrecto.

También podría gustarte