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1. CIMIENTOS SOCAVADOS DE LA TEMPRANA REPÚBLICA, 1821-1859

En este ciclo, se constata que después de la independencia de la república recién fundada,


esta heredó las prácticas propias del sistema colonial, caracterizadas por el patrimonialismo,
en el cual los militares cumplieron un papel preponderante. Nuestros héroes libertadores (San
Martín y Bolívar, y ni qué decir de Gamarra) se apropian de manera abusiva y prepotente de
fortunas a costa de expropiaciones, de recompensas jugosas que se hacen otorgar y de tributos
en nombre de la independencia y de su sacrificio. Son los responsables del grave
endeudamiento fiscal llevado a situaciones penosas de miseria.

La herencia nefasta de Gamarra, específicamente, sienta las bases de la República y de los


problemas burocráticos y financieros del Estado. Se hace elegir repetidamente y construye
su clientela de apoyo incondicional con empresarios privados, a los que compra con jugosos
adelantos para sus negocios, haciéndolos acreedores privilegiados del Estado y leales a él, y
aplasta a La Mar en sus intentos reformadores.
1.2 SAQUEO PATRIOTA

Al no contar con recursos financieros, los líderes y caudillos militares que apoyaron la causa
emancipadora abusaron de la expropiación, las corruptelas y el crédito externo e interno del
nombre de la causa patriota. En el periodo 1821-1822, el libertador José de san Martin y
Bernardo Monteagudo, su ministro de confianza, expropiaron y dilapidaron a la elite
mercantil y económica de lima, sin conseguir la independencia definitiva del Perú.
Monteagudo. Su objetivo principal consistía en erradicar la amenaza española en la plata
y chile independientes a cualquier costo, incluso la ruina económica del Perú. Confisco
caudales y otros recursos para organizar redes locales de espionaje y operaciones encubiertas.

Algunos peruanos indignados protestaron contra Monteagudo, que había puesto su mira en
las fortunas privadas. Así, ordenaba sustraer los tesoros de las iglesias de la ciudad, no para
salvar la patria sino para pagar a espías y obras públicas inútiles. Semejante radicalismo
condujo a su salida obliga del Perú.

La política de secuestros inaugurada por Monteagudo mino aún más una débil tradición del
derecho a la propiedad y sentó las bases para expropiaciones motivadas por razones políticas.
Eventualmente, la mayor parte de los bienes expropiados se otorgó a oficiales militares que
pedían compensación y recompensa por sus hazañas patrióticas. Entre los oficiales de alto
rango que recibieron estas recompensas tenemos a Antonio José de Sucre, Bernardo
O’Higgins, José Rufino Echenique, Juan Francisco Reyes, Blas Cerdeñas y José María Plaza,
entre otros.
La corrupción de las autoridades de provincias, una expresión del colapso final de la reforma
de las intendencias, perduraría así en el Perú independiente.

El almirante Thomas Cochrane, cuyos servicios navales y gastos habían quedados


impagados, se apropió de las reservas de plata en barras que habían sido penosa y
prepotentemente acumuladas durante el gobierno de san Martin. Cochrane fue el comandante
de la flota “libertadora” chilena y también se vio beneficiado con la captura y secuestro de
las naves mercantes peruanas.

Un diplomático francés informo que la falta de apoyo popular a la libertad y la independencia


se explicaba por la corrupción de las nuevas autoridades separatistas y sus luchas internas.

El general Simón Bolívar, cabeza de la campaña final que venció al ejército realista en Perú,
también tomo parte en las dañinas prácticas de expropiación local y abuso de autoridad.
Bolívar y su dedicado ministro José Faustino Sánchez Carrión decretaron, en el periodo
1824-1825, la confiscación de las rentas y la expropiación subsiguiente de quienes se
hubiesen refugiado en la fortaleza del real Felipe en el callao. Sánchez Carrión recibió varias
propiedades como recompensa a sus fieles servicios bajo condiciones de extrema penuria
fiscal y endeudamiento, un congreso servil recompenso a bolívar en 1826 con más de un
millón de pesos, mientras los funcionarios de gobierno mal pagados saqueaban las rentas de
provincias y confiscaban privadas. Tal fue el caso del coronel Juan Pablo Santa Cruz,
gobernador de chincha baja, el general Antonio Gutiérrez de la fuente.

Al mando del gobierno. Bolívar ordeno a sus propios oficiales el despojar propiedades. El
general Agustín Gamarra, perfecto del Cuzco, le presento a Bolívar ochenta medallas de oro
y quinientas de plata recién acuñadas en su honor. Hipólito Unanue, el ministro de hacienda
de Bolívar, y José de Larrea y Loredo, sucesor, manifestaron preocupación por los excesos y
el caos fiscal atribuidos a gamarra y otras autoridades de provincias.

Bolívar aplasto a los líderes de inspiración liberal y usurpo el poder constitucional. En 1826
se vio obligado a dejar las riendas del poder dictorial peruano debido a la oposición
colombiana, peruana y boliviana. El saqueo y el abuso de bienes privados y públicos por
partes de jefes militares continuaron siendo frecuentes y causando problemas diplomáticos
recurrentes durante el temprano periodo republicano.

El manejo abusivo e inepto del crédito interno con préstamos obligatorios e impagos,
asignados principalmente a comerciantes locales y extranjeros, así como billetes sin respaldo
adecuado tuvo como resultado la rápida pérdida de fuentes de crédito del estado peruano. La
deuda interna de ese entonces incluía los salarios impagos de los empleados del gobierno,
originalmente respaldados por la deuda externa, todo lo cual sumaba aproximadamente 7
millones de pesos, además de los más de 14 millones de pesos de la heredada deuda colonial
legítimamente debida a acreedores locales.

http://9dferruzohistoriapai.blogspot.com/2018/04/infografia-reformas-borbonicas.html
https://prezi.com/dnc4wjt-7jop/cimientos-socavados-en-la-temprana-republica/
http://jrvirhuezv.blogspot.com/2019c/07/ corrupcion-en-el-peru.html
Situación republicana

• La economía peruana después de la independencia y luego del fracaso de la


confederación Perú boliviana seguía teniendo como base económica el latifundio y la
servidumbre
• La mayor parte de nuestra población eran yanaconas(siervos) y todavía subsistía la
esclavitud, es decir, éramos un país semifeudal, bastante ligado al capitalismo ingles
en situación de semicolonia
• Por aquella época signada por una aguda crisis agrícola, Inglaterra le dio gran
importancia a los fertilizantes naturales que habían en cantidades imagen en el Perú:
• El guano y el salitre, pues gracias a ellos podían aumentar su producción agrícola
fundamentalmente el cultivo de algodón que sería la materia prima para su industria
textil

Que oportunidad perdimos?

• El Perú hubiera podido utilizar el guano como una palanca para su desarrollo
económico durante la segunda mitad del siglo XIX, pero, en realidad, solo produjo
enormes ingresos fiscales mal administrados y grandes y dudosos negociados
particulares lamentablemente, esta cantidad significativa de dinero no fue usado para
reactivar el aparato productivo peruano crear un mercado interno poner al Perú en un
nivel de potencia industrial.
• Gran parte de ese dinero fue derrochado en el mantenimiento de una burocracia estatal
numerosa, en la construcción de ferrocarriles sobrevalorados