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La idea de justicia en José María Arguedas y León

Barandiarán
José Carlos Fajardo

Nuevo Texto Crítico, Volume XVII-XVIII, Numbers 33-36, 2004-2005, pp.


177-181 (Article)

Published by Nuevo Texto Crítico


DOI: https://doi.org/10.1353/ntc.2004.0001

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LA IDEA DE JUSTICIA EN
JOSÉ MARÍA ARGUEDAS Y LEÓN
BARANDIARÁN
JOSÉ CARLOS FAJARDO
Stanford University

Quiza en Consideraciones jurídicas sobre El Quijote haya José León


Barandiarán elaborado algo que le escuché en clase: el contraste entre la concepción
concreta de justicia de Sancho con la abstracta del Quijote. Este quería modificar
la sociedad según su ideal; aquel se limitó a resolver los litigios que le presentaron,
cuando gobernaba la insula Barataría, usando el sentido común.
Separadas portan riesgos. Por sí sola la de Sancho favorece al
mantenimiento del status quo con todos sus defectos. A su vez la del Quijote
puede llevar a sacrificar a la gente por el credo propugnado. Muchos redentores,
queriendo edificar el paraíso terrenal, impusieron el infierno a quienes mismos
decían servir.
Es necesario su adecuada combinación dinámica para el buen desarrollo
humano. Exploraré acá cómo ayudarían a esto, en el Perú, los legados intelectuales
del propio José León Barandiarán (1899-1989) y José María Arquedas (191 1-1969).
Ya que ambos — de parecida bondad y sencillez — no expusieron sistemáticamente
sus ideas políticas las reconstruiré sumando sus hechos y opiniones.
Curiosamente el jurista León Barandiarán está marcado por las opuestas
actitudes de dos praguenses respecto al creciente poder y burocratización estatal:
la ansiedad de Kafka ante ello y el afán de Hans Kelsen por afianzarlo con su
cientificismo jurídico. Uno se preocupa por la suerte individual; el otro por la
seguridad legal, al igual que Max Weber (como anota Bobbio en Dalla struttura
alia funzione) enfatizó la importancia del sistema regulativo, jerárquicamente
organizado y depurada de valoraciones extrajurídicas en su funcionamiento.
Leon Barandiarán analizó, en un artículo de 1933, la novela El proceso
de Kafka y comentó, posteriormente, sobre su cuento "La Metamorfosis" en una
entrevista hecha para "El Comercio" dominical. Y admiró el rigor lógico de Kelsen,
su "pulcritud metodológica", como dice ocupándose del movimiento jurídico
© 2004-2005 NUEVO TEXTO CRITICO Vol. XVII-XVIII No. 33-36
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europeo (1953).
Habiéndose formado y perfeccionado profesionalmente en Perú y
Alemania, del mundojurídico romano-germánico cargados a codificaciones estaba
predispuesto a valorar la sistematización legal, apreciar la función planificativa
del derecho. Por eso participó asiduamente en comisiones legislativas. Pero
recelaba de la mecánica aplicación de las leyes. Reiteradamente citó el consejo
del Quijote que se debe desconfiar del mero encaje; también reiteradamente
mencionó a F. Carnelutti aprobando su acento sobre el papel renovador jurídico
del juez. Así afirma (Revista de Derecho y Ciencias Políticas, 1 943): "Un Código
no es simplemente una obra ya hecha y definitivamente realizada. Posee una
virtualidad de repercusión infinita a través de sus interpretaciones, que son otras
tantas creaciones". Para fomentarlo desplegó sus mayores energías en dos tareas:
escribir comentarios sobre los artículos del anterior Código Civil peruano, llegando
a ser su mejor tratadista; y dedicarse a la enseñanza. El ejercicio del magisterio
fue tan vital para él que, cuando se jubiló en la Universidad de San Marcos, pasó
a trabajar en otros centros universitarios del pais. Necesitaba estar en contacto con
alumnos, comunicar su saber.
Leon Barandiarán, igual que el jurista francés Ripert, entendió al Derecho
imprescindiblemente ligado a la moral. Consideró que éste lo fundamenta y
posibilita su constante mejoramiento. Ocupándose de la declaración de los derechos
humanos (Revista de Derecho y Ciencias Políticas, 1969), dijo que el Derecho "se
basa en un supuesto, que es de índole ética: la necesidad de buscar y descubrir la
justicia y de procurar que rija en los contactos intersubjetivos". Igualmente opinó
que la moral proporciona nuevas incitaciones justicieras, permite ir superando las
limitaciones legales existentes. Les recordó a los abogados, en el Primer Congreso
Nacional de estos (Revista del Foro, 1 955), ser corresponsables con los jueces en
hacer avanzar los ideales jurídicos.
En el libro de homenaje a León Barandiarán (1 985), Femando de Trazignies
relieva, con razón, su humanismo. Era de amplia cultura y fina sensibilidad. Estuvo
entre quienes apreciaron tempranamente el genio poético de César Vallejo, siendo el
primero en publicar un articulo favorable a Trilce (1923). Sus escritos, como los del
jusfilósofo alemán Gustav Raduch, con quien le veo paralelismos (fueron ministros
de justicia, apasionados docentes, valoraron el socialismo, etc.), están llenos de
citas literarias. Sin embargo desatendió lo nativo y popular, pecó de eurocentrismo.
Por ejemplo, en "El status jurídico de la mujer pretérita y contemporáneamente"
(Revista El Foro, 1956), abundando en referencias sobre la evolución europea, de
Grecia al presente, no dice nada de las sociedades precolombinas Pese a que Jorge
Basadre, colega suyo en la Facultad de Derecho, había ya publicado su Historia
del derecho peruano (1937), con información útil para el tema.
Es decir, careció del interés etnológico poseído por abogados como
Summer Maine, Lewis Morgan y, entre los peruanos de comienzas de siglo, V. A
Belaunde. Se limitó, con gran erudición, a ejercer el comparativismo legislativo.
No llegó al derecho comparado integral al modo del francés René David, atento,
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entre otras cosas, a los sistemas jurídicos consuetudinarios coexistentes con el
estatal —muy importantes en países pluriculturales como el Perú. Así, si bien
con su énfasis en la moral posibilita buenas concretizaciones de la justicia, con
su descuido a las sociedades nativas las bloquea para ellas. Concurre al atropello
de sus gentes imponiéndoles normas ajenas. Además, por dirigirse a un público
especializado, se restringe a una visión tecnocrática de la justicia. Como asunto a
cargo de los abogados.
En cambio Arguedas tiene un enfoque democrático, sensible al
pluriculturalismo Se aplica a él la valoración hecha por Roger Bastide, en
Antropología aplicada, del hombre marginal como agente positivo para el
cambio social, que por vivir entre dos culturas sirve a sus interinfluencias,
adaptaciones recíprocas sin imposiciones unilaterales. Apoyándose en su formación
hispano-quechua estuvo dedicado a posibilitar el desarrollo del Perú hacia una
sociedad justa. Para eso, concentrándose en lo andino, se desplegó en varias
actividades: creación literaria, investigaciones antropológicas, difusión folklórica,
traducciones, periodismo, docencia. Al principio — apunta Rodrigo Montoya en
su artículo del libro José María Arguedas, viday obra —, vio al país como el lugar
del enfrentamiento irreconciliable de dos mundos y luego como el lugar donde
puedan convivir "todas las sangres".
El aspecto mejor conocido de su labor es en cuanto estudioso de la
realidad peruana. Figura ahí su afán de revelar al mundo la creatividad cultural,
pasada y presente, del indígena y mestizo quechua. Figura, también, su esfuerzo
por asir toda la complejidad del pais. En su narrativa registró un proceso, calificado
por Tomas Escajadillo de "ensanchamiento geográfico-espiritual" y por Antonio
Cornejo Polar, de "paulatina intensificación y crecimiento". Comenzando con los
dramas de pueblos pequeños, pasó al de espacios mayores y luego al de la nación
entera. En su obra antropológica atendió a la diversificación y el comparativismo.
Le interesó discernir las "áreas culturales" formadas en la sierra peruana con las
entremezclas de lo nativo y lo occidental. Estudió dos, la región vinculada a la
ciudad de Huamanga y el valle del Mantaro, exmínándolos en sus procesos de
articulaciones y desarticulaciones internas. También averiguó el aporte hispano al
funcionamiento de las comunidades andinas, materia de su tesis doctoral para la
cual realizó trabajo de campo en dos pueblos de Zamora (España).
Arguedas confiaba en su intuición y se sentía, equivocadamente, mal
equipado en técnicas novelísticas y como antropólogo. Una de las veces que
lo expresó fue en el prefacio a su tesis Las comunidades de España y del Perú,
publicada seis años después de escrita ( 1 968), quizá debido a los cuestionamientos
hechos a su novela Todas las sangres en la mesa redonda organizada por el Instituto
de Estudios Peruanos para analizarla (1965), donde la mayoría de los ponentes
juzgaron que no expresaba bien lo existente. Contamos con dos excelentes
análisis de lo sucedido entonces. Para Rochabrun (Socialismo y Participación,
57) contendieron dos estilos de pensamiento: la capacidad de apreciar lo múltiple
de Arguedas y Escobar versus al enfoque dicotómico utilizado por sus críticos,
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oponiendo en bloque lo tradicional a lo moderno, y decepcionados de no hallar en
la novela sus propias concepciones de cambio. Para Carmen Pinilla (Arguedas,
conocimiento y vida) fue atacado desde una posición cientificista, privilegiando el
enfoque positivista sobre el Diltheyano de Arguedas. O sea,un incidente más en la
vieja disputa de si las ciencias sociales deben imitar a las ciencias naturales o tener
tratamientos propios. LaAntropología prestó mayor atención que otras disciplinas a
lo cualitativo, como procedió Arguedas. Lo que no significa que sea poco riguroso,
según parece sugerir Pinilla cuando dice: "No le preocupó nunca buscar leyes o
hacer predicciones estrictamente científicas ni constataciones empíricas" (pag 224).
Cuidó siempre de documentar sus afirmaciones. Y captó mecanismos validados por
trabajos recientes. Así, en esa mesa redonda ("¿He vivido en vano?", pp. 26-28)
afirmó que las mentalidades mágicas y racionales podían convivir en una misma
persona, respaldado por las investigaciones psicológicas que viene desarrollando
Howard Gardner. Y en su tesis doctoral hace anotaciones elaboradas, por el enfoque
economista de las ciencias sociales, como fallas del mercado y del Estado. Una es
que en Bermillo la entrega de parcelas, en usufructo personal, solo por un año creó
"indiferencia y hasta menosprecio por las tierras comunales. Nadie las abona ni las
protege". Otra es que al estatizarse un bosque "la gente empezó a robar leña y en
muy poco tiempo lo destrozaron. La comunidad no se preocupó más de cuidarlo
y de regimentar su aprovechamiento".
Arguedas aunó pasión y objetividad en sus obras, quería que sirviesen
a la mejora humana. Y como prueban los ejemplos acabados de mencionar, tenía
buen ojo para lo que debía corregirse.
Así tocamos el aspecto menos conocido y entendido de él: su praxis
política. En su muy citado discurso aceptando el premio Inca Garcilaso de la Vega
('Wo soy un aculturado"), tras manifestar que encontró orden y cauce para sus
energías leyendo a Mariátegui y después a Lenin, deja entrever sus diferencias con
el segundo. Posiblemente lo menciona por su libro El estado y la revolución, el
más ajeno al autoritarismo de ese autor, que lo entusiasmó mucho según averiguó
Pinilla. Pero al agregar no creerse "con aptitudes para practicar la disciplina de un
partido", rechaza el meollo del leninismo, la exigencia de supeditarse a los dogmas
prescritos por lajefatura partidaria. Valoraba la libertad de criterio, la necesidad de
"pensar con lucidez" practicado por el Gabriel de su novela El Sexto — a quien
constituye en modelo a seguir.
Tampoco se alinea con el unilateral cientificismo leniniano al precisar:
"¿Hasta donde entendí el socialismo? No lo sé bien. Pero no mató en mí lo mágico".
Que lo emparenta con una serie de socialistas, dentro y fuera del marxismo (Martin
Buber, Gustav Landauer, William Morris, Ernst Bloch...), de temperamento
religioso y/o artístico. Además, como él concientes de la importancia del diálogo
y los valores de la comunidad.
Siendo dudosa su filiación con Lenin, es clara con Mariátegui. Entre
otras cosas, lo siguió en su búsqueda de un socialismo con raíces nacionales, el
dedicarse a revelar la realidad del país, el afán de promover entre los oprimidos
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la capacidad de autovaloración y autodefensa. Practicó esto cuando ejerció de
maestro secundario en Sicuani y Lima, utilizando con sus alumnos una pedagogía
liberadora. También alimenta su brega por una educación bilingüe con base cultural.
Escribió al respecto un artículo en 1944 (Historia, N. 6), y llegando a dirigir la
Casa de la Cultura Peruana apoyó la organizacibn de la Mesa redonda sobre el
monolinguisme quechua y aymara y la educación en el Perú, celebrada en 1963.
Origen, según muestra Inés Pozzi-Escot (Signo & Seña, N. 4), de la política lin-
güística posterior del país.
En Anhelos y sinsabores Juan Ansión intitula la sección dedicada a
Arguedas de "Actuar en la Burocracia", que expresa bien una vertiente de
éste. Sin aptitudes para el activismo politico, rechazando el dirigismo de los
intelectuales, supo aprovechar de sus cargos públicos para impulsar lo que sirviese
a la autoliberación, como acabamos de verlo. Pero no quedó ahí. Fue también
combatiente moralista, apasionado cruzado de sus causas. Arremetió contra las
distorsiones mercantilistas del arte popular y la actividad creativa. Asimismo exaltó
la solidaridad y exigió a los explotados saber rebelarse. Sospecho que acá esté la
respuesta a la pregunta de Rodrigo Montoya, en José María Arguedas 20 años
después: huellasy horizonte, ¿por qué Arquedas estaba en contra de la antropología
aplicada? No quería tutorías del pueblo por técnicos o políticos. Es decir, rechazaba
lo que Bastide califica de antropologías aplicadas estilos capitalista y comunista
por uno participacionista. La importancia que daba a esto se nota en sus cartas a
Moreno Jimeno (La letra inmortal). En una de agosto de 1 939 dice: "Yo estoy
trabajando bien. Pero no precisamente en literatura, sino en algo mucho mejor.
Estoy haciendo trabajar a los muchachos..." — sus alumnos de Sicuani, haciéndoles
recolectar y apreciar su folklore.
Por gravitar mucho en nuestra sociedad la visión elitista de la política y
la democracia se ha malentendido la actuación de Arguedas. Es el caso de Vargas
Llosa, en Arguedas o la utopía arcaica. Como para él el intelectual piensa por los
demás, y por lo tanto debe manifestar públicamente su opinión sobre todo suceso
nacional y mundial, le reprocha no haberlo practicado asociando esto a desinterés
político.Cuando en sus cartas a Moreno Jimeno puede verse lo atento que estaba
Arquedas a lo que acontecía, pero daba primacía a ayudar a los demás a desarrollar
su autonomía.
León Barandiarán postula reglamentación jurídica con propulsores
morales; Arguedas quiere que se considere el pluriculturalismo, se haga en
beneficio y con intervención de todos sus componentes. Elementos necesarios
para una sociedad capaz de irse superando, guiada por ideales y con mecanismos
para plasmarlos.