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3.1.

Características de los estudiantes del nivel secundario


En el sistema educativo peruano el nivel secundario comprende el VI (1° y 2° grado) y VII ciclo (3°, 4° y
5° grado) y dentro de su perfil podemos mencionar que son personas en su mayoría no planean ni organizan
sus tareas o el tiempo de estudio. Pueden tener serias dificultades en el aprendizaje, suelen carecer de
autonomía, necesitando supervisión frecuente, continúan teniendo problemas de atención e impulsividad, su
conducta es irresponsable e inmadura, pueden presentar un comportamiento rebelde y desafiante, ignorando las
reglas.
En la actualidad ha tomado fuerza la idea de que, para su adecuada inserción y protagonismo en la vida
moderna, todo individuo tiene que apropiarse de un conjunto determinado saberes que reflejan las exigencias
de las actuales condiciones sociales. Aprender a conocer, a hacer, a convivir y a ser (Informe Delors, 1997)
constituye aquellos pilares básicos del aprendizaje que nuestros educandos están llamados a realizar, y que la
educación desarrolladora debe potenciar. Esta perspectiva enriquece la comprensión de los contenidos del
aprendizaje, por lo que es un requisito esencial para lograr un aprendizaje eficiente-duradero generalizable y
transferible a nuevas situaciones, es que sea significativo.
Los estudiantes aprenden significativamente cuando, partiendo de sus conocimientos anteriores y de sus
experiencias, de sus actitudes, motivaciones, e intereses, se implican en la tarea de comprender. Las
motivaciones para aprender pueden ser diversas, y determinan la dinámica, el enfoque y el propio sentido del
aprendizaje y, por ende la eficiencia y la calidad del mismo. Esto quiere decir que si los maestros no conocen a
sus estudiantes, la práctica pedagógica no mejorará y por ende el rendimiento de los alumnos.
La fase de las operaciones formales es la última de las etapas de desarrollo cognitivo propuestas por Piaget,
y aparece desde los doce años de edad en adelante, incluyendo la vida adulta. Es en este período en el que se
gana la capacidad para utilizar la lógica para llegar a conclusiones abstractas que no están ligadas a casos
concretos que se han experimentado de primera mano. Por tanto, a partir de este momento es posible "pensar
sobre pensar", hasta sus últimas consecuencias, y analizar y manipular deliberadamente esquemas de
pensamiento, y también puede utilizarse el razonamiento hipotético deductivo.
En la etapa final del desarrollo cognitivo (desde los doce años en adelante), los niños comienzan a
desarrollar una visión más abstracta del mundo y a utilizar la lógica formal. Pueden aplicar la reversibilidad y
la conservación a las situaciones tanto reales como imaginadas. También desarrollan una mayor comprensión
del mundo y de la idea de causa y efecto. Esta etapa se caracteriza por la capacidad para formular hipótesis y
ponerlas a prueba para encontrar la solución a un problema.

Otra característica del individuo en esta etapa es su capacidad para razonar en contra de los hechos. Es
decir, si le dan una afirmación y le piden que la utilice como la base de una discusión, es capaz de realizar la
tarea. Por ejemplo, pueden razonar sobre la siguiente pregunta: ¿Qué pasaría si el cielo fuese rojo?”.