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LA POESÍA

Para abordar esta forma literaria, que es una de las expresiones que tiene mayor aceptación
en los niños, conjuntamente con el cuento, recurriremos al estudio del escritor Roberto Rosario
Vidal, quien aborda el tema de la siguiente manera:

La poesía es una de las manifestaciones de la literatura infantil que va perdiendo espacio en


la formación del niño. Esta realidad responde, entre otros factores, a la carencia de una formación
de una sensibilidad estética y humana en los docentes. Sin embargo debemos ser conscientes que la
poesía infantil contiene una gama de posibilidades formativas. Roberto Rosario Vidal destacado
promotor de la literatura infantil en el Perú, aborda la poesía infantil de la siguiente manera:

1. POESÍA INFANTIL

La poesía es la lengua materna del género humano, ha dicho Benedicto Croce, el discurso
rítmico y rimado es una de las primeras manifestaciones que pone en comunicación al hombre
consigo mismo y con sus semejantes.

La poesía es una mágica artesa de la palabra a través de la que el hombre se explica lo


inexplicable, deleitándose con la escala multitónica de su voz.

Octavio Paz dice que la poesía “no es un espejo en el que nos contemplamos, sino un
destino en el que nos realizamos”. Es sin duda la búsqueda de la belleza a través del artificio
de la palabra. Una forma excepcional de comunicación ultra sensitiva en la que las palabras no
siempre son las portadoras del mensaje, ni los ojos, ni los oídos, ni la boca, transmisores o
receptores. Es la sola emoción, el deleite, el gozo ante la belleza, la vida, el paisaje o los
sentimientos.

No es necesario por ello comprender el significado de los versos para apreciar un poema,
como no es necesario ser músico para percibir la belleza del canto de un gorrión. No hay
edad, ni sexo, ni nivel cultural, social o raza, que prime en la apreciación de la poesía. Es
connatural a la belleza de la palabra escrita o hablada.

La poesía infantil no se diferencia de la poesía para adultos, más que en matices referidos
al contenido o intereses de acuerdo a la edad. Más aún el niño es privilegiado en relación con
los adultos en su comprensión. El piensa y habla en imágenes, su vida es una constante
sorpresa. La luna que nace en el horizonte, el sol que cae en el ocaso, las ondas que producen
una piedra al caer en la fuente, una abeja buceando en el gladiolo, la caricia de mamá, los
helados de vainilla, los días de campo…

Muchas veces no alcanza a expresar lo que siente debido a la limitación de su lenguaje


todavía incipiente, pero él ve el mundo en escenas globales, en imágenes poéticas, de allí que
nos sorprende a veces con expresiones metafóricas que los poetas quisieran hacer suyas de
inmediato.

Los padres y maestros deben encauzar adecuadamente el pensamiento literario del niño
estimulando su imaginación creadora, deben orientarlo a la apreciación artística del mundo
que le rodea, haciéndole vivir la maravilla de la naturaleza y la vida, lo que le procurará a la
vez el goce estético que la palabra, como la música y la pintura, saben darle.

Morita Carrillo, distinguida educadora y poeta venezolana, dice que la poesía “tiene un
parentesco más cercano con las almas infantiles: lleva al niño a encontrarse dentro de sí mismo
y hace uso de sus recursos totales de imaginación, de sensibilidad, de afectividad; es capaz en
fin, de guiarlo hasta el libre desarrollo de sus facultades creadoras; por su gran poder de
emulación”.
La poesía es el deslumbramiento de la sensibilidad infantil motivado por la expresión
hablada o escrita, es aquel embrujo de la palabra en la metáfora que alude el educador Luis
Arnaldo Tejada, es un hálito de palpitante emoción capaz de entusiasmarlos y transportarlos
hacia un mundo de ensoñación.

La escritora boliviana Aurora Medina afirma que la poesía es toda aquella armonía que
tiende a despertar en el alma sentimientos estéticos.

Carlota Flores de Naveda expresa que la poesía “es una de las formas superiores del arte
porque logra la plena traducción de las vivencias del hombre por medio del signo lingüístico,
del ritmo, del dibujo y aún del propio silencio.

Hugo Molina Viaña, uno de los más importantes poetas bolivianos que escriben para niños,
dice que “la creación poética acariciará el efluvio de la sonrisa de la niñez con la plenitud de
su expresión, sin sublaternizar sus altos fines estéticos, como si ella fuera tan sólo un recurso
didáctico para el aprendizaje.

Lilia Morbelli, en su libro “La Literatura Infantil en la Enseñanza Pre-Escolar”, señala la


“importancia de la poesía como perfeccionadora del lenguaje…” que “envolverá al niño en su
encanto y lo hará conocer o investigar sobre multitud de temas”.

Y Fryda Shulz de Mantovani, una de las educadoras más fructíferas en estudios y


experiencias sobre literatura infantil, refrenda conceptos anteriormente vertidos en el sentido
de que “la poesía es el más valioso auxiliar con que cuenta en materia del lenguaje (el
maestro), por su intenso poder sugestivo y su comunicación de emociones; además brinda un
texto acabado y perfecto, fácilmente memorizable”.

2. FINES DE LA POESÍA INFANTIL

Si nos preguntamos para qué sirven los carros, para qué sirven las cosas, para qué sirven
los libros, la cuchara o los zapatos, la respuesta no se hará espera.

No ocurre igual con la pregunta: ¿para qué sirve la poesía?. O más específicamente: ¿Cuál
es el fin de la poesía infantil?

Lo más probable es que aparte del goce estético que produce en el niño, el enriquecimiento
en imágenes y palabras, tengamos dificultades en hallar otro fin. Pero acaso no es bastante que
la poesía produzca felicidad.

Ya el gran poeta y revolucionario conductor de hombres, José Martí, decía: “Quién es el


ignorante que mantiene que la poesía no es indispensable en los pueblos?”.

“La poesía, dice la multifacética escritora uruguaya Sylvia Puentes de Oyenard, aunque
conlleva un fin en sí misma desempeña un papel más importante porque intenta que el hombre
vuelva su mirada hacia las estrellas, recobre el encanto de la fantasía y regrese al lenguaje del
amor y la belleza”.

La poesía no tiene un fin. Ella es un fin en sí misma. La satisfacción espiritual que genera
la palabra en verso o en prosa es como un efluvio divino, aliento vivificador, deleite espiritual
que llena, satisface, hace vibrar las cuerdas más sensitivas del ser.

Este es el fin de la poesía, de la que subsidiariamente se desprende la función social, ética


cultural, lúdica y estética.
La poesía cumple una función social, en tanto que pone en contacto al niño con el mundo
circundante a través de la temática de sus versos. Estos, realistas o imaginarios, transitan un
escenario, un sentimiento y propician un intercambio. En este sentido la poesía, como el libro,
no es un ente pasivo como la piedra en la que me siento, la flor con la que me deleito, la
música que me invade. La poesía propicia una respuesta. Si leo un verso en público, si
declamo un poema, la relación comprende a un número mayor de elementos, y el rol social
crece. Es entonces la poesía un agente socializante que propicia y permite la comunicación
entre los seres. Como la literatura infantil en general, la poesía es un valioso instrumento
interviniente en el proceso de desarrollo de la personalidad del niño, cumple una función
ética. La poesía infantil propicia el desarrollo de una conciencia crítica en torno a los valores.
Se manifiestan a través de ella los pareceres sobre lo bueno, lo malo, las dicotomías de la vida
que usualmente no son temas de análisis, como cuando leemos un verso o proporcionamos al
niño un poema.

La poesía abre amplios horizontes. Su temática variada, la riqueza del lenguaje, los valores
culturales, sociales y folclóricos de las diversas regiones, la ideología, la filosofía, la realidad
social y racial van a incorporarse en la obra poética como parte del bagaje cultural del creador.
Estas experiencias y vivencias las comparte el lector. Todo el universo cultural del poeta,
como el agua del universo en una gota de rocío la entrega en un poema. A través de él, el
lector niño o adulto, decodifica el mensaje –el mensaje poético no es como cualquier otro y va
extrayendo notas, versos, metáforas que al coincidir con sus propios intereses y/o necesidades
hace vibrar sentimientos, emociones, gratas o ingratas, convirtiéndose el lector en cierto modo,
en creador. Dada esta identidad entre el niño y el poeta, entre el maestro y el niño se dice, no
sin razón, que unos y otros son poetas. Y es que sólo quien realmente conoce y ama a los niños
puede considerarse poeta de los niños. porque éstos lo reconocerán y harán suyo. Esta es la
función cultural de la poesía infantil.

La función lúdica radica en que la poesía es otra forma de recreo para la infancia. Así
como juega con una pelota, a las escondidas, o a las ganadas, juego con la palabra, la memoria,
deleitándose con el ritmo y la melodía de las frases, con las posibilidades musicales de los
versos y el encabalgamiento de las estrofas en el poema. No se circunscribe la poesía al
aspecto intelectual. Es sin duda un elemento valioso para el desarrollo del intelecto; pero no es
ésta su función principal. Es mejor considerarla como parte del juego del niño, antes que como
una actividad meramente cognoscitiva.

Finalmente la función estética, no por figurar al final en nuestro orden es la menos


importante. El niño ama a la belleza, la naturaleza, la vida. Las imágenes poéticas lo llevan a
apreciar su entorno de manera hermosa, artística. El niño aprecia los tonos, la melodía, el
ritmo, la rima. Le es grata la cadencia de los versos, el juego de palabras, los sonidos
onomatopéyicos, las ocurrencias de los personajes. La poesía gusta a los niños (y a los adultos)
porque es una estructura armoniosa de palabras. Es literatura, y como tal, una obra artística.

Para Morita Carrillo la poesía infantil tiene en síntesis los siguientes fines:

- Despertar profundas sugerencias en el alma del niño.


- Señalar vías para el goce estético.
- Enriquecer el caudal de imágenes del juego en su pensamiento.
- Definir su gusto y ayudar a estructurar su personalidad.
- Estimular al niño para que se exprese bellamente, es decir, que se le incite a crear.
- Ayudar a descubrir casi sin tener conciencia de lo que hace, que él sienta poéticamente.
- Dejar en el inconsciente del niño un recuero maravilloso que se incorporará a su futuro
desenvolvimiento.
- Crear en él una especie de conducta subjetiva, llamada a salvaguardar sus intereses
espirituales.
Pero aún cuando parece estar todo dicho en cuanto al fin de la poesía, caben algunas
acotaciones de autores que en América y en el Perú desarrollan experiencias vitales en este
quehacer. El poeta boliviano Hugo Molina Viaña dice que “la literatura que llega a los niños
es una entrega conciencial que no gira alrededor de la moraleja o del utilitarismo…” (Recordar
que el utilitarismo es la causa de la postergación de la poesía con el pretexto de que el niño no
entiende; que la poesía no es tan dúctil como el cuento para impartir enseñanzas morales, etc.).

3. ¿INTERESA QUE LOS NIÑOS ENTIENDAN LA POESÍA?

“La poesía más que la inteligencia va dirigida a la sensibilidad; por tanto no ha de ser
medida con la vara del razonamiento”, dice la educadora venezolana Morita Carrillo. Sin
embargo los docentes, dejan de lado la poesía, “porque los niños no la entienden”; más aún,
otros manifiestan con total desconocimiento de la psicología y pedagogía infantiles, que la
poesía, además de ser incomprendida es inútil, no aporta nada en el proceso educativo. Y es
que nuestra sociedad, enseguida por el desarrollo tecnológico y las constantes presiones
económicas prioriza en la escala de necesidades culturales el fin utilitario.

De las ciencias sociales prima la matemática “para que el niño pueda sacar sus cuentas”, y
entre las, el lenguaje, “para que se comunique con sus semejantes”. Las ciencias sociales, son
un complemento, y las artes, bueno, para qué servirán. Y este razonamiento también lo tienen
muchos docentes. Prueba de ello es que los cursos de música, pintura y literatura, tienen
niveles secundarios en la escala de prioridades de padres, docentes y educadores.

Pero ¿interesa o no interesa la poesía al niño?

Hemos visto cómo la música es parte de su vida desde el nacimiento. La poesía hecha
canción ha llenado sus momentos más gratos desde el arroró y los juegos infantiles. Pasan los
años y aún cuando no comprende el sentido de algunas palabras sabe que es poesía, que tiene
ritmo, que le es grato y en algunos casos, entiende él que el contenido tierno de sus versos
halaga su ego, le hace sentir feliz; entonces tararea el poema, como dice Gabriela Mistral, lo
canta con las manos, con las piernas, con la cabeza.

Dora Pastoriza de Etchebarne, educadora argentina autora de varios estudios sobre


literatura infantil afirma que “no interesa que el niño entienda la poesía en su significado
exacto. La poesía es palabra, es música, y como tal, va dirigida, ante todo al oído, camino
forzoso para tocar la sensibilidad”.

¿A caso es necesario entender una obra de arte? Pero qué emoción se siente al apreciar la
armónica distribución de formas, colores, trazos, etc. ¿Cómo se impresionan los turistas al
contemplar la majestuosidad del nevado Huascarán con sus picos albos y faldas verdes
brillantes de rocío? ¿Qué se siente al despertar con “la primavera” de Chopín, una mañana de
sol con las cortinas flameando sobre los jazmines del jardín”? ¿Se necesita comprender las
combinaciones de las notas musicales, averiguar las mezclas de color empleadas por el pintor,
o el tipo de piedra que usa el escultor, para apreciar la música, la pintura o la escultura? Pues
con la poseía ocurre que aunque existan poemas que armonizan en fondo y forma, hay otros en
los que prima el valor sonoro, la musicalidad, la cadencia; que como en la música, produce el
goce estético que el niño requiere para nutrir su espíritu y formar su personalidad.

Juan Ramón Jiménez, el padre literario de Platero y yo, decía que “en casos especiales nada
importa que el niño no lo entienda, no lo comprenda todo. Basta que se tome el sentimiento
profundo, que se contagie del acento, como se llena de la frescura el agua corriente…”.

La poesía vigoriza la imaginación del niño, expande su espíritu, sensibiliza creando


reservas subconscientes de efluvios divinos que lo acercan al creador en tanto sean capaces de
sorprenderse, admirar y gozar de las pequeñas grandes cosas bellas que hay en la vida.
Para gozar la poesía no es necesario que el niño la entienda. Progresivamente se irá creando
en él esa necesidad; pero antes habrá ganado el espíritu, la música, el sentimiento.

4. AUTORES DE POESÍA PARA NIÑOS

La poesía dirigida a los niños es absolutamente desinteresada. No busca los halagos ni los aplausos.
Incluso, muchas veces está destinada a sufrir una serie de transformaciones y recreaciones, al ser
transmitida de boca en boca por los niños. Es una poesía deleitosa. En su realización, el poeta pone
de relieve su ingenuidad plena y la pureza de su amor, para ser gozada en sí misma, sin el afán de
correspondencia. Por eso es difícil ser poeta para niños, pues para ello los grandes poetas tienen
que experimentar el sentimiento de la infancia. No obstante, siempre es posible singularizar en la
literatura a los escritores que han dedicado buena y significativa parte de su producción al mundo
infantil. He aquí unos nombres representativos.

- Gabriela Mistral: La manca, La pajita, La rata, El papagayo, El pavorreal, etc.


- Fernando Llorca: Lo que cantan los niños.
- Héctor Díaz Casanueva: Poemas para los niños.
- José Sebastián Tallón: Las Torres de Núremberg.
- Germán Bardales: Nuevo ritmo de la poesía.
- Luis de Góngora y Argote: Letrillas.
- Juan Ramón Jiménez: Platero y yo.
- Ismael Rodríguez Bou: Niños y alas.
- Abraham Arias Larreta: Rayuelo.
- Luis Valle Goicochea: Canciones de Rinono y Papagil.
- Mario Florián Díaz: Niño del Nuevo Mundo.
- Roberto Rosario Vidal: La Mariposa de Cristal.
- Jesús Cabel: Arca de papel.

CLASIFICACIÓN DE LA POESÍA INFANTIL

Para clasificar la poesía infantil recurrimos al trabajo realizado por el poeta Heriberto Tejo
Gómez, quien nos dice:

Proponemos esta clasificación, conscientes de la imposibilidad de ensaillar la poesía para


niños bajo rubros cerrados y excluyentes. Lo hacemos con el fin de ayudar a los padres y docentes
a distinguir y agrupar diversos tipos de poemas según su intencionalidad. Estamos convencidos que
cuanto más se familiaricen los niños con variados poemas y los interioricen, más llegarán a anear
la poesía y a disfrutar de ella.

En todos los poemas para niños hay una intención que destaca nítidamente sobre las otras
posibles. Dicha intención u objetivo puede ser posibilitar el juego del niño, provocar su risa o su
asombro, producirle gozo estético, transmitirle una enseñanza, etc. según el predominio de alguna
de estas características, proponemos la siguiente clasificación:

1. POEMAS DE INTENCIÓN LÚDICA

Aquellos poemas que de una u otra manera permiten al niño la posibilidad del juego,
mediante el libre manipuleo del lenguaje.
Poemas de puro juego con las palabras, de ritmos y sonidos armonizables para el oído
musical del niño, carentes generalmente de mensaje o reducido al mínimo. En ellos la
armoniosa esencial sonoridad resulta ser el elemento atractivo.

En este amplio grupo, entre otros poemas estarían: las rondas, los textos poéticos de los
juegos, las retahílas, las jerigonzas, las jitanjáforas, las canciones de cuna, etc.

Ejemplos:

CAROLINA CARACOL

Carolina Caracol
frota y lustra su perol;

bate y bate el chocolate


Saturnina Payacate

y el Cirilo, gran bausán,


masca y masca pan con pan.

Ton, toronto, toronto.


Tan, taranta, tarantán.

La gallina palangana
puso un huevo en la ventana

y un tremendo gallinazo
lo quebró, de un picotazo.

Dale y dale, china fea


al batán y a la batea.

Y al intruso, con la escoba


en la calva y la joroba.

Que aguas vienen y aguas van


más las penas no se irán…

Rosa María Rojas


(Letras juncales)

2. POEMAS DE INTENCIÓN LÍRICA

Aquellos poemas que provocan en el niño gozo estético, al expresar artísticamente


sentimientos y emociones de su mundo interior y exterior. Dichos poemas exteriorizan la
emoción que el autor experimenta ante algo, comunicando sus íntimas expresiones.

Ejemplo:

LUNITA LUNA

Carita blanca,
primor redondo,
lunita luna,
¿A dónde vas
que no me llevas?

Tuyo es el cielo
nidal de estrellas.
Mío es el parque
nidal de flores.

Flores y estrellas
amigas son.
También nosotras,
lunita luna.

No vayas lejos
que ya es muy tarde.
Toma mi cuna
para que duermas,
lunita luna.

Jorge Ortíz Dueñas


(La canción menuda)

3. POEMAS DE INTENCIÓN HUMORÍSTICA Y/O ABSURDA

Aquellos poemas que mueven al niño al goce y a la risa, acentuando en su texto situaciones
o caracteres jocosos y divertidos.

Tanto los poemas humorísticos que trabajan con aquellas situaciones graciosas que les
ocurren o podrían ocurrirles a seres o animales, no importando lo improbable que puedan ser,
como los poemas absurdos, disparatados, “sin sentido”, que trabajan con situaciones
imposibles, incongruentes, irracionales (cerdos que vuelan, vacas que estudian, etc.) extraídos
o no de la realidad, estarían agrupados aquí.

Ejemplo:

FÁBULA Y METÁFORA DEL GALLO

Reloj despertador,
hijo apócrito del papagallo.
No anuncia la madrugada
el tornasol clarinero.

-¿Qué tiene el gallo


que se ha callado?
-Hay que llevarlo al relojero.

Arturo Corcuera
(Noé delirane)
4. POEMAS DE INTENCIÓN DIDÁCTICA

Toda buena poesía es educativa, incluso puede contener su pequeña simiente didáctica,
pero hay poemas cuya intención didáctica es evidente.

Agrupamos bajo este rubro, todas aquellas composiciones -muchas de ellas incluso
fallidamente poéticas- que pretenden instruir a los niños, presentando determinados temas a la
manera de “lecciones en verso”.

Muchos de ellos han sido y son constantemente cuestionados, pues, en buena parte, son
responsables, por su marcado didactismo, de que muchos niños tengan poco interés por la
poesía y la consideren tediosa y aburrida. Un ejemplo equilibrado es:

EL LIBRO

El libro es mi amigo,
Mi amigo leal.
Siempre va conmigo.
¡Sabe conversar!

Me invita al descanso.
Me invita a estudiar.
Me lleva de la mano
Como mi papá…

Yo quiero a mi libro
Mi libro escolar.
Siempre va conmigo.
¡Sabe conversar!
Mario Florián
(Poesía para niños)

5. POEMAS DE INTENCIÓN ÉTICA

Aunque en toda creación artística y, en nuestro caso poética, lo ético se halla presente, en
ocasiones algunas obras la acentúan. Pertenecen a ese grupo, por tanto, aquellos poemas
creados con el propósito de dejar en los niños una enseñanza moral u obvia moraleja (fábulas).

En este tipo de poemas sucede lo mismo que en el grupo anterior. El peligro de que el niño
rechace la poesía por un marcado afán moralista.

EL MILAGRO GRANDE DE FRAY MARTÍN


(Fábula)

Este es un milagro grande,


de los de “Marca mayor”,
que hizo un pobre mulato,
porque así lo quiso Dios:

Un perro, un ladino gato


y para colmo… un ratón,
comieron de un mismo plato,
en santa paz del Señor…

Esa “gracia” de un moreno


nos demuestra, con razón,
que el blanco no es, como él piensa,
sobre todos el mejor.

Y tan lindo es el milagro


que habrá que pedirle a Dios,
lo repita con los hombres,
pues bien lo precisan hoy…
que los chinos, los mulatos
y los rubios como el sol
se sirvan del mismo plato,
en la mesa del amor.

(Y no haya perros ni gatos


que se coman al ratón).

Catalina Recavarren
(La ronda en el patio redondo)

6. POEMAS DE INTENCIÓN RELIGIOSA

Aquellos poemas escritos con el fin de exaltar los valores religiosos, transmitir un mensaje
cristiano o simplemente propiciar el encuentro con Dios. Un grupo amplio lo constituyen los
de temática navideña:

NIÑITO JESUS

Niñito Jesús,
te doy un aviso,
y sea en secreto
y muy despacito:
mi mamá te está
cosiendo un vestido,
con orla dorada
de lino blanquísimo,
como para ti
niño lindo, lindo.

Y Clarita teje
blancos zapatitos
que son para ti
(ella me lo ha dicho).
Yo ¿qué te regalo?,
¿quieres un pollito?

Luis Valle Goicochea


(Las canciones de Rinono y Papagil)

7. POEMAS DE INTENCIÓN SOCIAL Y/O CÍVICO-PATRIÓTICA

Son aquellos poemas creados con la intención de consolidar en los niños una temprana
conciencia social que les permita identificarse con su realidad nacional.
Incluimos también en este grupo a aquellos poemas compuestos con el propósito de
informar a los niños acerca de determinados comportamientos cívico-patrióticos, así como de
ciertos personajes o hechos trascendentales de nuestro pasado histórico, a fin de recordarlos y
exaltarlos.

Ejemplo:

ZAPATERO NIÑO, ZAPATERO POBRE

Zapatero niño,
zapatero pobre.
Quieren media suela
mis zapatos pobres.
No me cobres tanto.
Los tres somos pobres.
Jorge Ortíz Dueñas
(La canción menuda)

BOLÍVAR

El Perú es libre
gracias al valor
de Simón Bolívar
gran Libertador.

Que del Norte vino


con brava legión
oyendo el llamado
de nuestra nación.

Junín y Ayacucho
Dos testigos son.

C) LA POESÍA Y LA EVOLUCIÓN DE LA SENSIBILIDAD ESTÉTICA EN EL NIÑO

Eduardo Spranger, uno de los sicólogos más renombrados del mundo, ha estudiado
con rigor científico la naturaleza y manifestaciones de la sicología en el niño y el
adolescente. Por eso, en cuanto concierne al tema que nos ocupa, nos parece pertinente
consignar textualmente sus ideas contenidas en su Psicología de la Edad Juvenil:

"Para descubrir la evolución de la sensibilidad del niño hay que fijarse en


los testimonios que ellos nos dan de sí mismo. Estos testimonios nacen de su anhelo de
expresión, y este anhelo de expresión debe volcarse al exterior, ha de convertirse en
verdadera fuerza creadora, o sea, en fantasía. Tenemos que distinguir en este apartado lo
que se refiere al niño de lo que se refiere al adolescente, ya que la fantasía actúa de un
modo distinto en uno y otro. En el niño la fantasía viene a ser un diálogo con las cosas. El
niño vive en las cosas sin darse cuenta de que es él el que las anima, mientras que el
adolescente lo saca todo de dentro de sí mismo, y se vierte sobre las cosas. El niño vive
inmerso a la Naturaleza, pero todavía no "vive" la Naturaleza. Sus alegrías y sus horrores
quedan encerrados en el marco de lo todavía negativo. En el niño las relaciones con la
Naturaleza se desarrollan tardía y lentamente, y su sensibilidad se desarrolla sobre todo a
través del juego, que es una actividad sumamente importante para el niño, aunque
naturalmente el niño tiene también cierta vida estética, y especialmente las niñas adquieren
pronto un sentido para el arte. En lo que se refiere a lo literario, los niños sienten al
principio un especial interés por lo épico, pero toman las narraciones literarias como
sucesos reales. Aman todo lo que sea acción, mientras que la contemplación apenas se
insinúa en ellos. El asunto se impone casi totalmente sobre la forma y, por otra parte, el
lector infantil no es todavía lo bastante libre como para que su participación sea otra que la
pasión real, de modo que la zona de los objetos imaginarios y la de los objetos reales no se
dan lo suficientemente separadas en la vivencia, como para que la entrega a las imágenes
de la fantasía pueda causar efectos propiamente estéticos. En cuanto a sus actividades
artísticas, el niño se esfuerza para construir con juguetes como mecanos o arquitecturas o
trabajando la arena o la plastilina. El niño prueba también a hacer poesías, casi siempre
imitando lo ya poetizado, sin que responda a una vivencia original. El producto que resulta
así es una mera versificación de la cual la forja de la rima es la parte más importante: no
tiembla en ella el propio vivir, la propia emoción. En lo que se refiere a las demás artes,
hay que tener en cuenta que el niño adquiere un sentido musical mucho más tardíamente, y
que los niños pequeños suelen sentir al principio la música como sonidos aislados y
desligados. En cuanto a la danza, es la niña la que desde muy pronto sabe mostrar su ritmo
interno a través de los movimientos del propio cuerpo. En cuanto a la pintura y el dibujo,
los niños acusan la dificultad técnica de estas artes. Es verdad que el ansia de dibujar es
muy temprana, pero el sentido de la proporción, de la perspectiva y de la selección de
líneas significativas le traicionan al niño totalmente, y sólo tras un largo aprendizaje, puede
llegar a dominarlos".

En resumen tanto para el niño como el adolescente, lo estético no es un "mero arte"; pero tampoco
es un "verdadero arte", a través de sus realizaciones, aunque sí pueda hacerlo en sus ensueños.