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Capitulo: Violencia Callejera contra el género Femenino

Actualmente, este tipo de violencia afecta a miles de ciudadanas peruanas en las calles
de Lima. Principalmente, las afecta psicológicamente debido a que muchas de estas,
tienden a sentir temor a salir a las calles después de haber sido agredidas por hombres
con pensamiento machista y que solo ven a las mujeres como objeto sexual.
Regularmente, los hombres realizan estos actos solos o en grupos. Según Vallejo y Rivera
(2013), “Se puede definir el acoso sexual callejero como un conjunto de prácticas
cotidianas, como frases, gestos, silbidos, sonidos de besos, tocamientos, masturbación
pública, exhibicionismo, seguimientos (a pie o en auto), entre otras, con un manifiesto
carácter sexual”. Por otro lado, para Arancibia (2015) el acoso sexual callejero es una
práctica urbana que afecta a las mujeres principalmente jóvenes con acciones leves y
graves, desde silbidos hasta “agarrones”.

Mayor porcentaje de casos de acoso sexual


En los últimos años, el acoso sexual callejo en Lima se ha ido incrementado poco a poco.
Según Vallejo y Rivarola, “Esta sensación de inseguridad se incrementa por la noche”.
Por lo tanto, el acoso callejero es una realidad que se vive hoy en día. Al respecto, y de
acuerdo con lo propuesto, se dice:

"El temor de las mujeres a transitar libremente por la ciudad produce una suerte de
“extrañamiento” respecto del espacio en que circulan, al uso y disfrute del mismo. En
tales circunstancias, algunas mujeres desarrollan estrategias individuales o colectivas que
les permiten superar los obstáculos para usar las ciudades y participar de la vida social,
laboral o política. En otros casos, simplemente se produce un proceso de retraimiento del
espacio público, el cual se vive como amenazante, llegando incluso hasta el abandono
del mismo, con el consiguiente empobrecimiento personal y social" (Falú, 2009, como se
cita en Vallejo & Rivarola, 2013, p. 5).

Además, el acoso sexual callejero se da en lugares públicos como estacionamientos o


paraderos. Sobre lo mencionado, se puede agregar una entrevista realizada a una joven
de 22 años que dijo “No me gusta estar mucho tiempo sola en un paradero, porque…
porque allí es donde molestan más, en el paradero, porque cualquier persona adulta,
mayormente las personas adultas son los más mañucones, porque te dicen cualquier
cosa.” (Elizabeth, Ventanilla, como se cita en Vallejo & Rivarola, 2013, p. 7). Además,
Arancibia (2015) nos dice “en el transporte público la sensación de vulnerabilidad a la
victimización para las personas es mayor.” Justamente, como podemos apreciar este es
uno de los factores que afecta mucho a las ciudadanas limeñas, ya que se sienten
intimidadas e impotentes.
La cultura patriarcal como causa

Por otro lado, la cultura patriarcal es uno de los principales factores del acoso sexual
callejero en Lima. Según Vallejo y Rivarola (2013) “Los silbidos, así como los llamados
“piropos”, han sido legitimados en la sociedad limeña como una práctica evaluativa de
las mujeres, no sólo de conocidas sino también de extrañas”. Además, Arancibia (2015)
nos dice “la cultura patriarcal enseña a los hombres a violentar”. Esto quiere decir que
muchos hombres utilizan esta causa para justificarse de sus actos y evitar las
consecuencias de ellos. Según Vallejo y Rivarola (2013) “las mujeres necesitan la
compañía y cuidado de otros hombres cuando están en la calle para sentirse seguras”.
Lamentablemente, estas estrategias de seguridad solo refuerzan el control del género
masculino sobre las calles y se refuerza el modelo patriarcal en el sentido de protección.
Sin embargo, muchas mujeres aun piensan que este problema no es nada severo y que no
debe ser penalizado como se observa en los siguientes manifiestos:

“No, para mí no es un problema, problema es la drogadicción, esas cosas sociales que sí


afectan a la gente, pero que te echen un piropo no te hace rico, no te hace pobre, no afecta
tu personalidad, tu vida emocional ni tu forma de actuar o vestirse. Pero que a una mujer
la toquen puede hacerla sentir sucia y si esos tocamientos pasan a algo más, a una mujer
le afectaría. Eso sí sería un problema.” (Ada, 22 años, Independencia, como se cita en
Vallejo & Rivarola, 2013, p. 13).

“A veces, me parece extraño, estoy caminando y si no siento que me silban, no sé, si


pasan dos semanas y no me silban, me digo ¿estoy engordando?, fácil algo me está
pasando, no sé qué pasa, pero es que, eso me parece raro a mí, me empiezo a preocupar,
qué está pasando, pero el hecho que no me lo digan no me afecta. Pero prefiero que no lo
hagan. Solo que como ya estoy acostumbrada, me parece raro cuando no lo hacen.”
(Fiorella, 19 años, San Juan de Miraflores, como se cita en Vallejo & Rivarola, 2013, p.
13).

Por estas razones, la población limeña debe cambiar su educación y su forma de ver las
cosas. El acoso sexual callejero afecta a miles de personas. Sim embargo, nadie hace nada
para contrarrestar ese acto que solo trae más desigualdad ante la sociedad.