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1 ,;.. -

OR _ pues se ha ido.
En la estación 6
JNSPE cr.
~Jt-- ¿Y se ha ido dejando a los viajeros en tierra?
El Inspector está solo en el escenario y se /imnia l
r as gafas. . No los otros se han ido.
MUJER.- (Entra corriendo, sudando y sin aliento JNSPEcrºR· '
con muchas maletas.) Perdón, dígame rápidcargada 1"1JJEB-- ¿Y los otros por qué no han perdido el tren?
mucha prisa: ¿dónde tengo que subir? ' o, tengo
JNSPECfOR.- Porque no llegaron tarde.
INSPECTOR.- Acaba de irse ahora mismo.
MlJJEB.- ¿Y si hubieran llegado tarde, se habría ido el tren
MUJER.- ¡Jesús, María y José!
sin ellos?
INSPECTOR.- Si llega tres minutos antes, lo trinca. INSPECTOR.- Sí, aunque no hubiera sido rentable.
MUJER.- ¿Y si vuelvo a casa y vengo tres minutos antes? MUJER.- ¿Y qué habrían hecho los demás viajeros, si
INSPECTOR.- Aún se retrasaría más. hubieran perdido el tren?

MUJER.- ¿Dígame, por qué precisamente hoy ha salido el INSPECTOR.- Poner la misma cara que usted pone
tren tres minutos antes? ahora 10 •
INSPECTOR.- No, el tren no ha salido tres minutos antes, MUJER.- ¿Y a hora qué debo h acer? Mie ntras más espero,
ha sido usted la que ha llegado tres minutos tarde. más pierdo el tren.
MUJER.- Eso pasa por no saber exactamente a qué hora INSPECTOR.- Coja el próximo tren.
sale el tren.
MUJER.- ¿Cuá ndo sa le el próximo, por favor?
INSPECTOR.- Si consultara la guía de ferrocarriles, lo
sabría 8 . INSPECTOR.- ¿Qué tre n? Hay muchos.

MUJER.- No tengo ese tipo de libros, y en mi· J'bro


1 de MUJER.- Yo no quiero muchos, sólo quie ro uno .
cocina no viene 9 . Aún no me puedo creer que el tren
se haya ido. INSPECTOR.- Por supuesto, va a coger sólo uno ¿Pe ro que-
tren quiere coger?
• . . . nado en 1925 en
Texto correspondie nte a l pnme r 11poscnto eSt re d ejemplo, los
Munich. En este caso vamos a señala r a fin d e que sirva e 1'0R.-
na a Evide • n teme nte , los trenes d e Ita lia no viene n c-n los libro,
. . e¡-e coci-
- ·
0
cambios
7
de textos de la edición d e 1941 e n notas a pie . e coger el lo ' 1o mas p d .
. ue e ve nir la e nsalada italia na ./ MUJER-- ¡Claro, por <'~ no .
Versión de 1941 (Sustituye): MUJER.- ... ¿dó nde te ngo qu
tren para Ita lia? Tengo mucha prisa. d pero no
quéencomre1
no
. · Tampoco ve nía e n h1 g uía ele te lé lo
miró
. no. / INSPECTOR.· . . por<'
sólo lo . e n e l catecism o?/ MUJER-- ¿Pie ns:1 ustt'd? / Ii"'i/SPECTOR. - Nº·
: Versión de 1941 (Añad e): MUJER.- La h e consult:t o,
ven~a. / INSPECTOR.- Segu ro que sí. ía de ferroea·
, J
0
1e ~so. / MUJER.- Sí, yo tam bién lo pienso. 1
PEcro::~i~ n d e 1941 (Añade): MUJER.- ¿No h:1y nada que hacc-r? INS-
. Versión de 1941 (Añad e): MUJER.- Mire, no te ng? g~d ; JNSPEC·
mies en, casa Y h e cogido mi guía d e cocina Y no po nia na a. stecl sab rá lo que va a hacer.

1-í9
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• MUJER.- Uno que lleve pasaje ros .
..._..

JNSPEcTOR.- El rá pido qu: pasa por Ratisbona se ha ido


INSPECTOR.- Claro, como paque te no va a ir. Ya Pero el d e cercanias sale dentro de 10 .
, . minutos
Tl·ene que d arse pnsa, vaya a la ventanilla y compre·
MUJER.- ¡Sería más barato ir de paque te! un billete.

INSPECTOR.- Es cierto , p ero los que llevan mercancías no MUJER-- ¿Dentro d e 10 minutos? ¡No hay tiempo que per-
llevan personas. der! (La maleta se abre y salen todo tipo de objetos.)
¡Jesús, María y José!, ¡Jesús, María y José! Qué mala
MUJER.- Eso no es verdad , el co nductor de la locomotora suerte tengo, primero pierdo el tren y ahora se me
de un me rcancías tambié n e s una p ersona.
caen los utensilios d el viaje ¡Si alguien me ve! ¡Qué
INSPECTOR.- El conductor es necesario que vaya p orque vergüenza! No se lo van a creer.
el tre n no funcio na so lo. ¿Adónde quiere ir?
INSPECTOR.- Entie ndo que le dé vergüenza llevar esos
MUJER.- A ver a unos p arie ntes. cachivaches .

INSPECTOR.- ¿Y dó nde están? MUJER.- Viajo tan poco, que por eso estoy tan torpe.

MUJER.- En su casa. INSPECTOR.- Ya lo veo ¡Que e l diablo se lleve ese mon-


tón de chism es!
INSPECTOR.- ¿Pero en qué ciudad?
MUJER.- ¡Dios m ío!, c reo que el despertador está roto.
Ml.IJER.- En una p equeña .
Escuche.
INSPECTOR.- Necesito saber cómo se llama.
INSPECTOR.- (Lo escuch a y lo golpea contra la balus-
Ml.IJER.- He o lvidad o cómo se llama, p e ro mis p arientes se trada 13.)
llama n "Nomeolvid es" y los te ngo que visitar.
MUJER.- Mientras más lo golpee, más se am1inará.
11
INSPECTOR.- Pues coja el próximo tren •
... llevaré much. o u·e mpo e n Italia./
lllañana . INSPECTOR.- ¿Cómo podd esur
MUJER.- ¿Cuándo sale? TOR Hen !taha si ha pe rdido el tre n?/ MUJER.- Iré en tranvfa. / INSPEC-
lo h~- v· ªstª allí no llega n ing ún tranvía./ MUJER.- Pues correré detr.ís.
INSPECTOR.- Mañan a p o r la ma ñana. do com1stº ien e l cine. / INSPECTOR.- No creo q ue pueda correr tan rápi-
tenta deº· e tre n . ¡Se lo está tomando bien 1/ MUJER.- Sí. escoy muy con-
Ml.IJER.- No me sirve. A esa hora ya n o estare· aqut,
• llevaré so Ali' •r~e ª Italia . ¿Ha ido alguna vez a Italia? Tiene q ue ser m:1r.1villo-
1 esta f . _
.
mucho tiempo . b o n a i2. Ah o ra me acue rdo,
e n Ra t1s
.
escup·i I· ese amoso Vaticano, q ue escupe as1. / INSPECTOR.- ¡No me
puede ' su ava. ·1 Se · '
equivoca, e l Vaticano es un edilicio y un ec11·t',o·o no
q uiero ir a Ratisbona . una y es~upir. / MUJER.- Estoy segura que es d Vatic:mo, empieza con
vapor.';iN~Phe vis to en unas p ostales; es así de grande y por am ba s:ik
11
Versió n d e 194 1 (Añad e): ... para Italia. tJ y, . _ ECTOR.- Prob able mente e ra el Vesuvio.
12 Hatisbo na (Rege nsburg) , ciudad ce rcana a Munich. En la ve rsió n de del toct ersio n ele 1941 (Añade): MUJER.- Eso est:í muy bien. a~í se, rompe
194 1 como sólo hace referencia a Italia e l texto se sustituye po r: MUJER·· 111ás ¡ º · (Lo ltra tambié n .)I INSPECTOR - Querida señora 1111:i, nuentras
o tire , rn··,as se ro mpe . ·

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..
~
.. ..
So ¡0 que quiero decir es que una mu¡·er . .
INSPECTOR.- Rápido, vaya a buscar el billete o se le ir' e , que v1a¡a
1 sola no es nada. ¿Sabe que soy viuda y que lle
tren. Tiene que darse prisa . Puede comprar el bilt ~ . - ...? En este mundo vo 30
n- os sola en esta estac1on _
en 13 \·encanilla dos. ee adecir. '~~
MUJER.- Por Dios, no queda tiempo.
NSPECTOR.- ¡Yo ya tengo bastante! ¡Si se quedara
(Vanas pe,-sonas esperan delante de la ventanilla. La mujer I ., l·A - b 30
años en la estac1on.... 1 m1 me astan estos minutos!
es. más o menos, la quinta de la cola. Se producen situacio-
nes cómicas, porque la hora de la salida se aproxima cada .MUJER.- Sabe, estuve · casada_ pero mi marido emigró a
vez más. Po1· ejemplo, la mujer se sale de la cola en busca de América del Sur con 18 anos y desde entonces no ha
1111 jefe pam quejarse de que la empleada de la ventanilla
vuelto. No le he vuelto a ver nunca más. Desapareci-
despacha muy despacio. Cuando vuelve a la ventanilla hay do, pero no olvidado.
otros que han ocupado su lugar y se produce una pelea. La
mujer vuelve otra vez al jefe y le explica que durante su INSPECTOR.- Por favor, no me llore ahora, consuélese.
ausencia se han puesto otras personas en su lugar, etc. Mire, yo también estuve 30 años en América del Sur
Cuando por fin llega su turno y compra el billete, se va y he vuelto. Él, si es listo, volverá.
coniendo pero la empleada la llama.) ¡Señora, su vuelta!
MUJER.- Era un buen hombre .. . malo. No, no creo que mi
MUJER.- No tengo tiempo, mi tren sale ahora mismo. Florencia vuelva.
INSPECTOR.- (Gritando.) ¡Rápido, dentro de 5 segundos
sale el tren! INSPECTOR.- ¡Ah! ¿Se llamaba Florencio? Yo también me
llamo Florencia.
SEÑORITA.- ¡Señora, su dinero!
MUJER.- ¡Ay! Mi Florencio s iempre me decía: Volveré Loli.
MUJER.- (Agobiada, no sabe dónde ir, va en busca del Pero nunca volvió.
dinero y en este momento silba el tren.)
INSPECTOR.- ¿Cómo? ¿Usted se llama Loli?
INSPECTOR.- ¡Demasiado tarde! También ha perdido este
tren. MUJER.- Sí, Loli, señora de Fulano-Mengano y Cetano.
MUJER.- ¡Dios, qué cruz! ¿Por qué ~o tendré a nad~e? (~ INSPECTOR.- Y yo me llamo Florencia Fulano-Mengano Y
mujer le reprocha haber perdido el tren por ir a Cetano.
ventanilla.)
INSPECTOR.- Sin billete no podía ir, sea sensata. MUJER..- No. Yo soy la que se llama Fulano-Mengano Y
Cetano.
MUTER - Si hubie ra sido sensata no le hubiera pedido
'J • . 14 No es
información, pero soy una mu¡er muy torpe · INSPECTOR.- Y yo tambié n . y ta mbié n estuve en América
del Sur.
a nadie!
" Versión de 1941 (Añade): MUJER.- ¡Dios mío, no te ngo
Viajo tan sola./ lNSPECTOR.- Tiene cu atro maletas. MUJER.. ¿Eres Florencia?

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..... ~
~

• ,-;='=--
¡ .. 111111111

INSPECTOR.- ¿Y tú, Loli? ¿Mi mu jer? El ciclista 16


MUJER.- 15 ¡Tre inta años sin vernos! ¿Y me has conocido?
Un gua
rdía de tráfico con . abrigo
. . .
y gorro de un blaneo
INSPECTOR.- Por eso me resultaba ta n familiar tu sombre- ·
a nte cierra el paso. Un vze¡o ciclista con un triciclo a t·
ro. ¡¡Loli!! radz l b . n 1-
uo pasa a pesar de a arrera policial y coge por detrás al
MUJER.- ¡¡Florencio!! (Se abrazan y ella le deja caer la ~/icía metiéndole la rueda delantera entre sus piernas_
ma leta sobre el pie.) p0ucfA.- ¿No ve usted q ue todavía no he abierto el paso?
INSPECTOR.- ¡¡¡Bestia!!!
CICLISTA.- (Con expresión de estúpido m ira al guardia
MUJER.- ¡Ay! ¡Aún me conoce! engurruñando los ojos.)
POUCÍA.- ¿Por qué e ngurruña usted los ojos?

CICLISTA.- ¡Porque su blancura me deslumbra!

POLICÍA.- ¡Baje! (El ciclista baja. El ciclista lleva en el


manillar un claxon con una g ra n bocina de goma,
pero que no suena.) Lleva usted un claxon y las bici-
cletas d eben lle var u n timbre . El claxon es para
coches y tiene n p rohibido tocarlo.

CICLISTA.- ( Toca el claxon.) El mío no suena.

POUCÍA.- ¿Y si no suena , qué sentido tiene llevarlo?

CICUSTA.- Si alguie n se cruza dela nte, toco el claxon Y


grito: "¡Cuidad o !"

POUcíA.- Y en vez de un foco lleva una enorme bombilla


eléctrica de 100 bujías con la que se puede iluminar
una sala de concierto. Tiene po r lo menos 220 vatios.
¿De dónde toma usted la corrie n te?

---
CICUSTA.- No ne cesito corriente . Conduzco sólo durante
el día.
,s Ve rsió n de 1941: MUJER.- iiiFlorencio!!! (Lo abraz a y le deja caerstn
la
maleta sobre el pie .J/ INSPECTOR.- ¡¡¡Bestia!!!/ MUJER.- ¡Tre inta años
vernos Y me has co nocido! / INSPECTOR.- ¡Po r eso me resultaba tan a111 116· Lo esen"b e e n 1928 y lo publica por pnmera. vez en 1938· En 1939
du! -•~ esta versió n y e n 1940 realiza una ada ptación discogr.ífica . L:i tr.1-
fami liar tu sombre ro! c1on se b
asa e n la ve rs ió n a mpliada de 1939.

l.
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____...
~
-.- 1111

cicIJSTA.- Wtrbrmpft.
POLICiA.- (Inspecciona la bicicleta por detrás.) Veo que
no lleva usted la raya blanca reglamentaria. - ¿eom
p0IJCJA.- , o-;¡.
CICLISTA.- (Se da la vuelta y levanta la pierna izquierda cicIJSTA.- Wtrbrmpft.
diciendo.) ¡Me la he pintado en el pantalón!
- - -;¡
p0IJCÍA.- ¿Water... que.
POLICiA.- ¡Tampoco lleva piloto!
CICIJSTA.- ¡Wtr- br- mpft!
CICLISTA.- ¡Sí que tengo piloto! (Busca en todos los bolsi-
llos, lo encuentra y lo enseña al guardia.) p0IJCÍA.- ¿Cómo se escribe?

POLICÍA.- ¿Y para qué lo quiere en el bolsillo? Debe estar CICIJSTA.- Como se dice ¡Wtrbrmpft!
ahí detrás.
POLICÍA.- Hable más claro. Abra la boca y separe los
CICLISTA.- (Se lo pone por detrás, donde toda persona nor- dientes.
mal tiene su. c .. .)
CICLISTA.- (Se saca la dentadura postiza y vuelve a decir:)
POLICÍA.- ¡No, ahí no! ¡Detrás, en la bicicleta! (El guardia Wtrbrmpft. (Se la mete otra vez en la boca.)
inspecciona la bicicleta más detenidamente y observa
que lleva ladrillos atados con cuerdas.) Y otra cosa ... POLICÍA.- ¡Vaya nombre! (Cierra su libreta.) ¡Váyase y siga
¿Su bicicleta es de transporte? Lleva usted ladrillos. su camino!
¿Quiere construir algo?
CICLISTA.- (Sube a la bicicleta y se va, pero vuelve inme-
CICLISTA.- ¿Construir, yo? ¡No! Para qué voy a construir diatamente y dice al policía:) ¡Oiga, señor policía! Mi
algo, se construye ya tanto. hermana le manda un cordial saludo.
POLICÍA.- ¿Y para qué lleva esos ladrillos en la bicicleta? POLICÍA.- Gracias , pero no la conozco.
CICLISTA.- Por lo pesados que son. CICLISTA.- Por supuesto que la conoce usted. Bueno, me
habré equivocado, lo que quería decir es que si
POLICÍA.- ¿Quienes? ¿Los ladrillos o yo?
usted quiere le mando un saludo suyo a mi hermana.
CICLISTA.- Usted más que yo. POUCiA.- ¡Déjeme en paz, no conozco a su hermana! (El
POLICÍA.- ¿Soy yo el pesado? Policía intenta recordar.) ¿Có mo se llama su hermana?

CICLISTA.- ¡No, los ladrillos! Mire, sól? peso 60 f~~~~ ~ CICUSTA.- ¡También se llama Wtrbrmpft! (Se monte, en la
ayer por la mañana que hizo un viento muy_ b ., bicicleta y comienza a avanzar.)
no llevaba ladrillos, yo quería subir la montana Y aie
PoucIA·.- ·La - ·cto.'
, ' rguese, rap1
al valle.
CICUSTA.- (Se va.)
POLICÍA.- ¿Cómo se llama usted?

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~
~ ..
El asado de conejo 11 j\{AIUDO.- No me gusta la sopa fría .
MUJER-- ¿Pues sabes lo que te digo ... ?
MARIDO.- ¡Lisa! ¡Tengo hambre! ¿Qué pasa con el asado
de conejo? MARJDO.- Ya lo sé, después de comer.

MUJER.- Todavía no está , pero la sopa ya está en la mesa . MUJER.- ¡Todos los días, todos los días lo mismo! (Da un
Mira encima de la mesa. La he puesto en un plato
golpe sobre la cuchara, en la que había una patata.)
hondo, porque si la pongo en uno llano se derrama. MARJDO.- Será porque tú lo quieres así.
MARIDO.- (Sorbe haciendo ruido.) Esta sopa está otra vez MQJER.- ¿Así que yo soy la culpable?
incomible.
MARIDO.- ¿Y quién si no? ¿La he hecho yo?
Ml..UER-- Naturalmente, teniendo en cuenta que la sopa de
hoy es una sopa muy exquisita. MUJER.- Según las recetas del almanaque una sopa debe
hervir y por eso está caliente.
MARIDO.- Nadie dice que la sopa no sea buena. Quiero
decir que está incomible porque está demasiado MARIDO.- O la dejas hervir demasiado tiempo.
( caliente.
MUJER.- ¿Demasiado tiempo? No, no. Mañana meto un
MUJER.- La sopa hay que servirla caliente. Nunca una termómetro en la olla, para que el señor de la casa se
coma la sopa templada.
sopa está lo bastante caliente.
MARIDO.- ¡Por supuesto! ¡Pero no demasiado caliente! MARIDO.- Las buenas cocineras no necesitan termómetro
para hacer una sopa.
MUJER.- Bla-bla-bla-bla. Todos los días la misma canción,
MUJER.- Sigue, sigue, sigue con el ritintín. Todos los días
o está demasiado caliente o demasiado fría . Escucha
lo mismo: primero refunfuña , y luego se mofa.
bien lo que te voy a decir, si no te gusta mi ~omida
puedes irte a la taberna de la esquina y pedirte un MARIDO.- ¿Qué quieres decir con refunfuña? Como mari-
puchero. do tengo derecho a decir que la sopa está caliente.
MARIDO.- No es eso, la sopa está buena, sólo que dema- MUJER.- ¡Otra vez con la sopa caliente! Es para tirarse de
siado caliente. los pelos. ¡Qué desesperación!

MUJER.- Pues espera un rato hasta que se enfríe. ~DO.- No te desesperes. Lo único que tienes que
hacer es poner la sopa en la mesa cuando_está en su
. • de este diá- punto, ni demasiado fría, ni demasiado ca!tente.
17 Data de 1936. En 1937 y 1939 graba dos discosª part!r. basa
., 1 En esta uluma se
lo go y en 1941 escribe una vers1on para e teatro.
. . . . 1
tambié n la traducció n . La vida matnmoma es u
, el autor
n te ma que trata ~•n.....a ·p
...,JI:'. •• 1 ero ahora ya no esta, d emas1a 1 · (i',Jfete
. d o c<1, 1·enre'
frecuenteme nte y con mucha ironía. los dedos en la sopa, los a cerca a su oído Y escucha.)

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l .1111
...
~ •
Ninguna señal de calentura. (Lirnpia los dedos en su MUJER.- ¡Por Díos! ¡La cocina entera está llena de humo!
Jesús, María Y José , el conejo se ha quemado!
co,--bata.)
MARIDO.- Ahora no, pero cuando la trajiste estaba dema-
.MARIDO.- Siempre tiene que pasar algo.
siado caliente. MUJER.-, ¡Bien!• (Viene con el asado.) 1•Míralo , míralo bien ,
1 p
MUJER.- Vaya, vaya, no acabará nunca, siempre dándole que gracia. i or tus malditas peleas se ha quemado
toda la comida!
vueltas a lo mismo. (Se mete un dedo en la nariz y le
da vu eltas y vueltas .. .) .MARIDO.- ¡Que aproveche! ¡La casa, el reino de la mujer
18
diligente!
MARIDO.- ¿Por qué? ¿Qué quieres decir con eso?
MUJER.- ¿De quién es la culpa? ¡Tuya! Porque siempre
MUJER.- Que siempre empiezas de nuevo, con la sopa estás riñendo y refunfuñando.
caliente.
MARIDO.- ¡No estaba ni riñendo, ni refunfuñando! Sólo he
MARIDO.- Tú trajiste la sopa caliente, no yo. dicho que la sopa estaba demasiado caliente.
MUJER.- Eres y serás siempre un cabrón peleón. (Señala MUJER.- Otra vez de nuevo (tira una jarra de flores) con
su nariz.) la sopa caliente.
MARIDO.- No he dicho nada . Eres tú la que empieza MARIDO.- ¡Me largaré volando de esta casa!
siempre. (Señala con el dedo su pecho.)
MUJER.- ¡No hace falta que vueles! ¡Basta con que te
MUJER.- Deja de hacer e sas tonterías después de tres años vayas! Peleándonos olvidé completamente al pobreci-
de matrimonio. to conejo que se estaba achicharrando en el horno.
¡Qué lastima! ¡Ya no se puede comer!
MARIDO.- ¡Huele raro!
MARIDO.- ¡Qué lastima! Un conejo achicharrado es un
MUJER.- Yo también escucho algo. (Se tira de la oreja.) manjar para la Sociedad Protectora de Animales.
Algo se está achicharrando. ¿No habrás tirado, otra
vez, tu cigarrillo encendido por alguna parte?
MARIDO.- Hoy todavía no he fumado , porque no tengo
tabaco. Y si hubiera fumado, no lo habría tirado al
suelo, sino en el cenicero.
MUJER.- No Jo he asegurado, sólo lo he pensado, Y_me
permitirás que piense, ¿no? ¡Por Días, el humo viene
del pasillo!
MARIDO.- ¿Qué estás esperando? ¡Sal y mira lo que pasa! --IH Cita del poeta Friedrich Schille r.

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~ ~
~

Clase de cítara ,9 MJ\X.- También me mandó subir patatas.


PROFESOR.- Bien, pero eso tampoco ocupa los tres días.
(Suena la campanilla de la puerta.)
MJ\X.- Me ha mandado también por leche y... aceite.
MAX.- Buenos días, señor profesor.
PROFESOR.- Me p arece todo muy bien. Pero podrías
PROFESOR.- Buenos días, Max. haber practicado por lo menos una hora al día.

MAX.- Un cordial saludo de mi madre y que disculpe mi MJ\X.- No, no pude porque hacía muchísimo frío en nues-
tro cuarto.
retraso.
PROFESOR.- Pues tenéis que calentarlo. Yo también tengo
PROFESOR.- ¿Tuviste que ayudar a tu madre?
caldeada mi casa. Tu madre debería haber encendido
MAX.- No, mi madre me mandó a clase a tiempo, pero me la estufa.
encontré a unos amiguetes que estaban jugando a MAX.- No tenemos carbón.
"Políticos y Ladrones".
PROFESOR.- ¿Cómo? Me acabas decir que tu madre te
PROFESOR.- Entonces, el retraso no tiene nada que ver
mandó subir el carbón del sótano, ¿y ahora me dices
con tu madre. que no tenéis carbón?
MAX.- No, creo que no. MAX.- En el sótano no, porque lo he subido todo.
PROFESOR.- Bien. ¿Has practicado mucho? PROFESOR.- Si subiste el carbón, tu madre pudo haber
encendido la estufa.
MAX.- No, señor profesor.
MAX.- Claro.
PROFESOR.- ¿Por qué no?
PROFESOR.- Claro, ¿qué?
MAX.- Mi madre me mandó que subiera el carbón del
sótano. MAX.- Que la estufa estuvo encendida.
PROFESOR.- Está bien que ayudes a tu madre; pero hoy PROFESOR.- ¿Cómo que estuvo encendida?
es jueves y la última clase de cítara fue el lunes. No
me querrás decir que durante los tres días has estado MAX.- Mi madre encendió la estufa con leña, pero cuando
subiendo el carbón del sótano. yo llegué con e l carbón, la leña se había consumido.
Es que vivimos e n e l cu arto p iso.
' 9 Lo escribe seguramente en 1937 para la grabación discográfica del

mismo año. Valentin tocó la cítara, un instrumento típico de la música fol_- PROFESOR.- Me parece que tu madre no sabe encender la
clorica bávara. En un triposcrito añade Liesl Karlstadt: "El profesor afina la estufa. Se ría mejor que tu hermano mayor se ocupara
cítara durante todo el diálogo." del fuego .

162 163

~ ~
~ G!§I

MAX.. Se refiere a Jorge, el Jorge no puede agacharse,


además se ha lastimado el pie cuando se cayó de un En el pajar20
árbol.
A.NNI.· Simón, Simón, ¿dónde estás?
PROFESOR.- Ah, ¿se ha caído de un árbol? ¿En el trabajo?
SIMÓN.- Aquí.
MAX.- No, robando manzanas.
A.NNI.· ¿Dónde?
PROFESOR.- Entonces dile a tu abuela que encienda la
estufa. SIMÓN.- Aquí.

MAX.- Mi abuela es tan vieja que no ve ni siquiera la estu- ANNI.· No te veo.


fa y menos aún el agujero para meter la cerilla.
SIMÓN.- Pero estoy aquí.
PROFESOR.- (Enfadado.) ¡Habrá alguien en tu casa que
sepa encender el fuego! ANNI.- Te oigo pero no te veo.
MAX.- Mi tía, sí.
SIMÓN.- Claro, en la oscuridad no se puede ver nada.
PROFESOR.- Díselo a tu tía . ANNI.- ¿Y por qué se oye en la oscuridad?
MAX.- Mi tía sí sabía, pero se murió hace cuatro años. SIMÓN.- ¿Por qué? ¿Me estás oyendo?
PROFESOR.- ¡No es posible que ninguno de tu familia ANNI.- Claro que te oigo.
sepa manejar la estufa! ¡Tiene que haber alguien en
vuestra casa ... ! SIMÓN.- ¿Y por qué sabes que me oyes a mí y no a otro?
MAX.- A lo mejor mi hermana, la Lina. Pero no creo que ANNI.- Porque seguramente no hay nadie más aquí.
lo haga porque, hace poco, mi madre le mandó
hacerlo y ella contestó: "No querrás que encienda la SIMÓN.- ¿Y eso lo sabes tú con toda seguridad?
estufa con las uñas recién pintadas y que me manche
las manos de hollín." ANNI.. Claro que lo sé con toda seguridad o escucharía a
alguien más que a ti.
PROFESOR.- Si tu hermana es demasiado fina, habrá que
buscar alguien que lo haga. SIMóN.- ¿Me oyes también cuando no hablo?

MAX.- Mi padre.

PROFESOR.- No, tu padre no. Ocuparse del fuego no es


trabajo de padre.
---
ANNI.. No lo sé. ;No hables y veremos si te oigo!
d
10

_El texto es de 1937. Grabació n discográfica del mismo año. La tra-


0 Uccton es de la primera versió n . El diálogo plantea la perturbación de la
rienta ·ó • d
ci . ci n de los sentidos y con ello los problemas de la teona e cono-
MAX.- Pero es que mi padre es fogonero. fu;ientos de causas.
ne dialecto bávaro.Como los dos jóvenes son campesinos hablan en un

164
165

-~
~
SIMÓN.- Atención, ahora no hablo. ¿Has oído que no he ANNJ.- En la oscuridad no te puedo ver.
hablado? SIMÓN.- ¿Por qué no?
ANM.- Perfectamente. Y después he oído que has dicho:
"¿Has oído que no he hablado?" ANNJ.- Si tú n~ lo sabes, cómo lo voy a saber yo, que soy
mucho mas tonta que tú.
SIMÓN.- ¿Eso lo has oído? ¿Y lo anterior no?
SIMÓN.- Anni, no vuelvas a decir eso. Los dos somos igua-
ANNI.- ¿Lo anterior? les de tontos por decir las mismas tonterías.

SIMÓN.- Sí, cuando no hablé. ANNJ.- ¿Entonces, lo que estamos diciendo son tonterías?
SIMÓN.- No tan toncas.
ANNI.- Escuché, pero no oí nada.
ANNI.- ¿Y qué son tonterías tontas?
SIMÓN.- Es simpático jugar a escucharse.

ANNI.- Sí que es gracioso, Simón. Vamos a probar lo mis- SIMÓN.- Una tontería tonta sería por ejemplo si yo dijera:
mo con la vista. No me mires y probaré a ver si no te "Anni, tápate los oídos y mírame a ver si me hueles."
veo. ANNI.- ¿Así que eso sería una tontería tonta?
SIMÓN.- De acuerdo. Ahora no miro. No he mirado. ¿Me SIMÓN.- Sí, eso sería una tontería tonta.
has visto?
ANM.- ¡Por Dios, qué tonta e idiota soy, no saber lo que
ANNI.- ¡No! es una tontería tonta!
SIMÓN.- ¿Realmente no me has visto?

ANNI.- ¡No, seguro que no! No he visto cómo has mirado.

SIMÓN.- ¿Cómo? ¿No me has visto?

ANNI.- ¡No!

SIMÓN.- Pero ¿dónde has mirado?

ANNI.- A ningún lado.

SIMÓN.- ¿Y por qué no has mirado a ningún lado?

ANNI.- ¿Adónde tenía que mirar?

SIMÓN.- ¡Tenías que mirarme a mí!

166 167

~
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lj

~
1
~

Conversación en el baile 21

ELLA.- Mi madre también suda mucho, sabe.


(La música toca un vals agradable. Se escuchan pasos de ÉL.- ¿Todavía le gusta bailar a su mamá?
baile. La pareja baila acompañando el texto.) ELLA.- ¡No!
ÉL- Es un vals maravilloso, ¿no es verdad, señorita? ¿Me
ÉL.- ¿Y por qué no?
permite este vals, señorita?
ELIA.- ¡Hace muchísimo calor! ELLA.- Por favor, es muy vieja y suda mucho, sabe.

ÉL- Sí, hace un calor agotador. ÉL.- ¿También su mamá? Seguramente ha heredado usted
el calor de su mamá.
ELIA.- De cualquier forma es mejor el calor que el frío.
ELLA.- ¡Que gracioso es usted!
ÉL- Yo estuve aquí el domingo pasado y no hacía tanto
calor. ÉL.- ¿Así que su mamá suda con frecuencia?

EI.IA.- ¿Sí? ELLA.- No, sólo cuando baila.

ÉL- No hacía tanto calor, pero hacía bastante. ÉL- ¡Sólo cuando baila!

EI.IA.- Sí, cambia de un día a otro. ELLA.- Es decir bailando.

ÉL- Bailando se tiene siempre más calor. ÉL.- ¿Y baila frecuentemente?

EI.IA.- Odio el calor. EUA.- No, nunca.

ÉL-Así nos ahorramos un baño de vapor. ÉL.- ¿No baila nunca?

EI.IA.- Menos mal que no me he puesto una falda de lana EUA.- Ni un paso .
o hubiera sudado más.
ÉL.- ¿Entonces no suda?
ÉL- Me lo creo. Para ir al baile es mejor vestirse lo más
ligero posible. ELLA.- Mi mamá ha terminado definitivamente con el bai-
le , pero a mi padre sí que le gusta bailar.
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Seguramente lo escribió para una grabación discográfica en 1937.
La traducción es del primer tiposcrilo del mismo año. Liesl Karlstadt co- ÉL.- Las cosas que dice, y ¿también suda su papá?
rrigió a mano en su tiposcrito: "Karl Valencin baila en alemán fino." En el
texto alemán se reflejan los niveles de le nguaje de los personajes, ya que ELLA.- Claro , p or supuesto.
Karlstadt usa el dialecto bávaro que la caracte riza como p ueblerina incul-
ta y Valentin habla e l alemán culto que le caracteriza como un joven edu- ÉL- ¿Por qué?
cado.
El.LA.- Porque es sudanés.
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JUEZ.- ¿Por qué?
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Ante el tribunal
ACUSADO.- ¿Cómo voy a entrar yo en la jaula?
JUEZ.- ¿Confiesa usted que ha llamado al denunciante JUEZ.- Bueno, ?ueno, estamos desviándonos del tema. ¿Y
"burro"? al denunciante por qué le llamó "burro"?
ACUSADO.- Sí. Y no debería haberse ofendido. ACUSADO.- Porque ofendió a mi mujer.

JUEZ.- ¿Por qué? JUEZ.- ¿En qué sentido y cómo?


ACUSADO.- Porque hablaba como un burro. ACUSADO.- Dijo que mi mujer estaba como una vaca y mi
mujer no es una vaca. Tengo pruebas.
JUEZ.- ¿Qué burrada está diciendo? Los burros son anima-
les y no hablan. ¿O ha oído hablar alguna vez a un JUEZ.- No hay necesidad de pruebas, porque de la misma
animal? manera que el denunciante no es un burro, su mujer
no es una vaca aunque esté gorda.
ACUSADO.- ¡Sí, a los loros!
ACUSADO.- Señor juez, con su comentario "aunque esté
JUEZ.- ¡Pero los loros no son burros! gorda" también está usted sugiriendo la posibilidad
que mi mujer esté como una vaca.
ACUSADO.- Un Joro que diga burradas también será un
burro.
JUEZ.- Son maneras de hablar.

JUEZ.- ¿Y ha escuchado alguna vez a un Joro decir bu- ACUSADO.- Pero las vacas no hablan ...
rradas? JUEZ.- Naturalmente que no, los animales no pueden
ACUSADO.- ¡Claro que sí! Se lo puedo demostrar. hablar.

ACUSADO.- ¡Los loros, sí!


JUEZ.- Explíquese.
ACUSADO.- Mi patrona tiene un loro y si alguien Je golpea JUEZ.- ¡Déjese de una vez de ese p avitonto de loro!
la jaula, el loro dice: "¡Entra!" ACUSADO.- Nuevame nte te ngo que contradecirle. El loro
JUEZ.- ¿Y eso es una burrada? no es ni tonto, ni pavo. Y además, señor juez, usted
no puede demostrar que todos los pavos sean tontos.
ACUSADO.- ¡Claro! En el circo hay pavos amaestrados y, por lo tanto,
hay pavos listos.
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Texto escrito para grabaciones discográficas de 1937 Y 1939- La tra-
ducció n es de l primer tiposcrito de 1937. El acusado ingenuo ante el rns
m- JUEZ.- No estamos hablando de pavos amaestrados sino
bunal , un tema tradicional de la comicidad popular que aparece en va ' de vacas.
obras de Karl Valentin.

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ACUSADO.- Está bien, volvamos de nuevo en mi mujer. JUEZ.- Hable usted, ¿qué dijo?
JUEZ.- Tenemos que llegar al móvil de la ofensa. Según ACUSADO.- Señor juez, ¿no se imagina lo que pueda
parece el denunciante llamó gorda a su vaca. Perdo- haber dicho un hombre tan mal educado?
ne, queña decirlo al revés, vaca a su mujer.
JUEZ.- ¡Vamos, dígalo!
ACUSADO.- Es una cuestión de histeria.
ACUSADO.- Pido un juicio a puerta cerrada y que el públi-
JUEZ.- Querrá usted decir cuestión de historia . co salga de la sala.

ACUSADO.- ¡Sí, de demasiada historia! Porque la cuestión


es que tenemos un jardín delante de nuestra casa y la
señora del denunciante también tiene un jardín
delante de la suya, justo al lado del nuestro. Así que,
desde tiempo inmemorable, hay establecida una
envidiosa competencia sobre quién cultiva las mejo-
res flores y plantas.
JUEZ.- Siga, por favor, ...
ACUSADO.- Por lo que, desde siempre, tenemos un acuer-
do de inseminación ...

JUEZ.- ¿Cómo lo hacen?


ACUSADO.- Intercambiando semillas. Ella me da, por
ejemplo, semillas de crisantemos y yo, a cambio, le

' doy semillas de ruibarbo. Pero un día que necesitá-


bamos plantar algo junto a la puerta, va ella y, en
lugar de darnos semillas de jacintos, nos dio semillas
de girasoles; de tal manera, que crecieron tanto los
girasoles que nos taparon la puerta y no podíamos
salir. Fue entonces cuando su marido dijo que eso
era porque mi mujer estaba "como una vaca" Y por
eso yo le dije que era "un burro". Y él me dijo ...
(Pausa.)

JUEZ.- ¿Qué le dijo?


ACUSADO.- (Silencio.)

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Bofetadas 2
-i
~TADT.- Sí, sí... , yo tampoco soy Otto Keilhauer y
sin embargo usted me ha abofeteado.
VALENTIN.- ¡Vaya! ¿Conque está usted aquí, eh, canalla?
Hace meses que estoy buscando al tipo que se atreve VALENTIN.- No lo ha entendido bien. Le he dado las bofe-
a esc ribir en secreto cartas de amor a mi mujer. ¡Por tadas porque creía que usted era Otto Keilhauer.
fin le tengo! ¡Aquí tiene su merecido! ¡Aquí la segun-
da! ¡Sinvergüenza! ¡Tome otra! ¡Y otra más! ¡Chulo! KARISTADT.- ¿Qué significa "era", si no lo soy?
¡Éste es el premio a su sinvergonzonería, Sr. Otto
VALENTIN.- ¿Y qué culpa tengo yo de que usted se le
Keilhauer! parezca tanto?

KARLSTADT.- ¿Cómo se atreve a abofetearme? En primer KARISTADT.- ¿La culpa es mía?


lugar no conozco a su mujer y, en segundo lugar, no
me llamo Otto Keilhauer, sino Alois Freiberger. VALENTIN.- No, pero menos culpa tengo yo.

VALENTIN.- ¿Cómo? ¿Que usted no es el Sr. Otto Keil- KARISTADT.- Si se fijara mejor en la ge nte a la que abofe-
hauer? ¡No es posible! ¿Realmente no es Otto Keil- tea, no pasaría esto.
hauer? Lo siento muchísimo, pero tiene un parecido
increíble. Le pido mil disculpas. VALENTIN.- Lo hubiera hecho, pero iba usted tan rápido,
que apenas pude verle.
KARLSTADT.- ¡Espere, espere! ¿Qué quiere decir con eso
de disculpas? Esto no se arregla así, tan fácilmente. KARLSTADT.- ¡Idiota! ¿Pretende que vaya despacio para
Me ha ofendido y me ha abofeteado. que usted pueda ver exactamente si soy o no ese tal
Otto Keilhauer?
VALENTIN.- ¡Bien! Pues le suplico que me perdone, rectifi-
co arrepentidamente la ofensa que le he hecho. VALENTIN.- Es una discusión muy tonta y no tiene ningún
sentido. Yo ya me he disculpado y en cuanto a lo de
KARLSTADT.- ¿Y las bofetadas? las bofetadas tenemos que encontrar un acuerdo.
VALENTIN.- Aunque quisiera , las bofetadas no se pueden KARl.sTADT.- ¡Voy a denunciarlo!
rectificar, técnicamente no es posible.
VALENTIN.- ¡Por favor, no lo haga! O perderemos el tiem-
KARLSTADT.- Eso es evidente, pero yo puedo devolvérse- po de un despacho a otro. Usted me dice la indemni-
las y eso es técnicamente posible. zación que exige por una bofetada y yo se lo pago.
VALENTIN.- Sí, pero no tendría sentido, yo no soy Otto l<ARLSTADT.- De acuerdo. ¿Cuantas bofetadas me ha
Keilhauer que es a quien le corresponden. dado?

, Texto escrito para una grabac1on


- .1
. , d 1' scogra' f'JCa de 1937 · La craduc- VALENTIN.- Si no recuerdo mal, se is.
ció n es sobre e l primer tiposcrito de l mismo año.
I(;\JusTADT.- ¿Cuánto p aga usted por cada una?

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VAI.ENTIN.- Pienso que un marco está bien. ¿Dónde están mis gafas? 2"

KARLSTADT.- ¡Es usted un sinvergüenza! ¡Un marco por


cada una de esas magníficas bofetadas! Esto es un HOMBRE.- Clara, no encuentro mis gafas. ¿Sabes dónde
envilecimiento de los precios. ¿Se da usted cuenta? están?

VAI.ENTIN.- No puedo pagar más. MUJER.- Ayer las vi en la cocina.

KARLSTADT.- Bien, en ese caso lo denunciaré. HOMBRE.- ¡Ayer! Hace una hora leí con ellas.

VAI.ENTIN.- Está bien, un marco cincuenta por bofetada. MUJER.- Es posible, pero ayer estaban en la cocina.
Seis por un marco cincuenta son nueve marcos. Aquí
tiene los nueve marcos. HOMBRE.- No digas más tonterías. ¿De qué me sirve que
las gafas estuvieran ayer en la cocina?
KARLSTADT.- Gracias, es un dinero que he ganado con
mucha facilidad. ¡Cómo se va a poner el Sr. Otto MUJER.- Te lo digo porque te las has dejado ya un par de
Keilhauer cuando se entere! veces en la cocina.

HOMBRE.- ¿Cómo un par de veces? Allí las he dejado


muchas veces, pero lo que quiero saber es dónde
t están ahora.

MUJER.- Yo no sé donde están ahora, pero en algún sitio


tienen que estar.

HOMBRE.- ¿En algun sitio? Claro que están en algun sitio.


¿Pero dónde está ese sitio?

MUJER.- Y yo que sé, también pueden estar en otro sitio.

HOMBRE.- ¿En otro sitio? Otro sitio es lo mismo que ese


sitio.

MUJER.- No digas más tonterías. Otro sitio no puede ser al


mismo tiempo otro sitio y ese sitio . Todos los días
formas el mismo lío con las gafas. La próxima vez

--- fíjate bien dó nde las pones y así sabrás dónde están.

du/- _Texto escrito para grabaciones discográficas ele 1938 y 1939. La tra-
moJ~on <:!s del primer tiposcrito. En 1943 usa una versión con ligeras
icaciones para representaciones teatrales.

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HOMBRE.- ¡Típico de mujer! Respuesta típica del que no


MUJER.- ¿Qué? ¿La funda ?
tiene gafas. Aunque supiera dónde las he puesto, no
me serviría de nada, porque no las puedo ver. Sin HOMBRE.- No, las gafas.
gafas no veo nada .
MUJER.- Es verdad, mírate la frente.
MUJER.- Pues ya sabes, búscate otras gafas para buscar las
que has perdido. HOMBRE.- No puedo mirar tan para arriba.
HOMBRE.- Eso está muy bien, pero es una solución muy MUJER.- Pues tócate. Las tienes en la frente.
cara . Al año pierdo miles de veces las gafas y si para
cada ocasión necesito otras, teniendo en cuenta que HOMBRE.- Es verdad, aquí están mis gafas. ¡Qué pena!
las gafas más baratas cuesta n unos 3 marcos, me gas- {Muy rápido.)
taría 3.000 marcos sólo e n gafas.
Ml[JER.- ;Pena! ¿Por qué?
MUJER.- ¡Burro, animal! ¿Y para qué necesitas miles de
gafas? HOMBRE.- ¡Porque no está la funda!
HOMBRE.- Dos como mínimo p or cada vez: una para ver
de lejos y otro para ver de cerca . Imagínate que he
perdido las de le jos y están tan lejos que no las pue-
do ver con las de cerca.
MUJER.- Te pones las de cerca, y vas tan cerca de las de
lejos que puedas ver con las de cerca las de lejos.
HOMBRE.- ¿Y si no sé dónde está n las de lejos?

MUJER.- Estarán donde tú las hayas dejado.

HOMBRE.- De eso se trata, q ue no me acuerdo.

Ml[JER.- No e ntiendo nada . ¡Estarán e n la funda!

HOMBRE.- Puede ser. Allí estarán . ¡Dame la funda!

MUJER.- ¿Y dónde está la funda?

HOMBRE.- ¿La funda? Con las gafas.

MUJER.- No siempre están las gafas m etidas en la funda.

HOMBRE.- Sí, siempre. Siempre que no la lleve encima.

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