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Andrés Jurado Coral - 201217115

Filosofía - Derecho

Retórica, modernidad y una sola historia

“Al contrario, los pensamiento de más alto vuelo,


que sobrepasan al común de los mortales, son
expresados a la perfección con palabras que se
encuentran en la boca de todos los hombres y que
solo un largo uso ha refinado”
René Descartes – Juicio sobre las cartas de Balzac.

Introducción

La modernidad significó para muchos campos del conocimiento un cambio radical.


Entre esos campos de conocimiento, vale resaltar aquí a la retórica, la cual no se salvó
de revolución de la modernidad racional y por ende se vio envuelta en un giro que la
transformó en comparación con la versión que los antiguos tenían de esta. En esa
medida, por ejemplo, de las cinco partes originales que conformaban la retórica antigua,
a saber, la invención, la organización, la memoria, la presentación y el estilo, se pasa a
una única: El estilo. En consecuencia, la retórica, cuya aplicación se daba en los campos
del conocimiento, la política y la ética, pasa al campo de la estética: el placer y la
belleza. Este cambio, entre otros más, da cuenta del parecer moderno sobre la retórica,
caracterizado en gran medida por este giro estético.

Así pues, el presente texto quisiera analizar, a la luz de esta retórica moderna, el
discurso dado por Chimamanda Adichi, titulado “El peligro de la historia única”. En
orden a realizar esto, comenzaré (i) desglosando de los elementos que conforman la
visión moderna, cartesiana sobre todo, de la retórica y posteriormente (ii) analizaré el
discurso de la autora africana.

(i) Modernidad, filosofía y retórica: El giro estético.

Entre los representantes de la modernidad, Descartes resalta como uno de los más
grandes pensadores del siglo XVII. Su palabra puede considerarse representante del
pensamiento y las tendencias de su época. En esa medida, una de sus cartas dirigidas a
un desconocido, titulada “Juicio sobre las cartas de Balzac”, permite explorar el
pensamiento de Descartes sobre la retórica. Así pues, de esa epístola se pueden extraer
una riqueza de elementos que exponen el, grosso modo denominado giro estético, así
como otras características de la concepción moderna de la retórica.

Quisiera resaltar algunas de estas características presentes en la carta de Descartes. Así


pues, un primer elemento de la retórica moderna sería la pureza del lenguaje, la cual se
refiere a una excelencia en el manejo de este según la “no se hace sentir en lo más
mínimo”, tal como la salud del cuerpo cuando es excelente no se nota. Por otra parte,
Descartes se refiere a una elegancia y gracia, elemento que se refiere al acuerdo y
armonía del conjunto de los elementos de un discurso, de manera que ninguno resalta
por encima de otro.

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Otro elemento que vale resaltar se encuentra en lo que conocemos como la distinción
entre forma y contenido. Aunque Descartes se refiere a los excesos de darle más peso a
cada uno de esos polospor sobre el otro, es importante mencionar a lo que se refiere
cada uno. La forma se indica una “satisfacción del oído” en el sentido de selección de
palabras, ordenamiento de estas y flujo libre de ellas. El segundo se refiere a generar
“deleite de las mentes instruidas”. Adicional a esta distinción forma/contenido, el
filósofo francés se refiere al fenómeno de la “gracia facil”, el cual se da precisamente
cuando existe un acuerdo entre forma y contenido.

Continuando, Descartes hace mención de “la regla del discurso”, consistente en


expresar las cosas de manera simple. Esto regla se relaciona con la claridad de los
argumentos, así como con la solidez y veracidad de estos. La claridad se da cuando el
argumento encuentra fácilmente convicción entre el público, mientras que la solidez y
veracidad se da cuando el discurso puede convencer tanto mejor será el espíritu de los
lectores. En suma, detrás de esta solidez y veracidad juega una cierta honestidad
requerida en tanto que solo se “desea probar a los demás aquello de los [uno] mismo se
ha persuadido con anterioridad”

Los elementos de la retórica y la estilística literaria patentes en la misiva cartesiana


(1628) parecen ser más o menos consecuentes con su visión expresada más tarde en El
discurso del método (1637), texto en el que como explica Kennedy:

he [Descartes] speaks of his early esteem for eloquence and his subsequent
conclusion that those with the strongest powers of reasoning, and who most
skillfully arrange their thoughts to render them clear and intelligible, have the best
power of persuasion even if they have never studied rhetoric. (Cursivas fuera de
texto) (p. 269, 1999)

En cierta medida se observa una conexión entre racionalidad, verdad y retórica, esta
ultima en su vertiente moderna estético-lingüística que sigue la gracia fácil, armonía,
simplicidad lingüística, solidez, veracidad y honestidad.

(ii) Una sola historia

- Análisis de discurso.
En una parte de su discurso, Chimamanda menciona:

What this demonstrates, I think, is how impressionable and vulnerable we are


in the face of a story, particularly as children. Because all I had read were
books in which characters were foreign, I had become convinced that books by
their very nature had to have foreigners in them and had to be about things with
which I could not personally identify. Now, things changed when I discovered

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African books. There weren’t many of them available, and they weren’t quite as
easy to find as the foreign books.

(…)

Now, I loved those American and British books I read. They stirred my
imagination. They opened up new worlds for me. But the unintended
consequence was that I did not know that people like me could exist in
literature. So what the discovery of African writers did for me was this: It saved
me from having a single story of what books are. (Negrilla fuera de texto)

Este fragmento es importante por su carácter conclusivo, pues reúne lo que la escritora
venía tratando. Aquí se puede ver cómo la escritora utiliza un lenguaje que “no se hace
sentir en lo más mínimo”, pues en partes esenciales de su discurso como esta, cuando
debe reunir los diferentes puntos mencionados para enviar mensaje contundente, ella no
apela a tecnicismos disonantes sino que utiliza términos de lo más concretos y cercanos
a la experiencia de los interlocutores. Todos los términos subrayados llevan el hilo de la
experiencia de la niñez y la lectura, de manera que ninguno se presenta de forma
disonante respecto al todo, lográndose así, además, una elegancia y gracia en tanto
armonía del conjunto. Esto genera una fuerza persuasiva basada en cierta proximidad de
la experiencia pues la escritora, de alguna manera, lleva a sus interlocutores a momentos
en los que todos podríamos identificarnos. El discurso lleva al oyente a preguntarse
cosas como: ¿Qué libros leí cuando niño? ¿De dónde provenían estos? ¿Me sentía
identificado con ellos?

En otra parte de su discurso, la escritora menciona:

Then one Saturday we went to his village to visit, and his mother showed us a
beautifully patterned basket made of dyed raffia that his brother had made. I was
startled. It had not occurred to me that anybody in his family could actually
make something. All I had heard about them was how poor they were, so that it
had become impossible for me to see them as anything else but poor. Their
poverty was my single story of them.

De nuevo, en esta parte de su discurso estamos en punto en el que trata de concluir


buscando dejar una impresión en sus interlocutores, a saber: “Su pobreza era mi única
historia sobre ellos”. Aquí quisiera centrarme en las categorías de forma y contenido, tal
como se expusieron anteriormente. Así pues, en cuanto a lo primero –la forma- vale
resaltar la selección de palabras de Chimamanda. En este sentido, utiliza expresiones
que buscan acercar al interlocutor, por ejemplo cuando menciona: “Fui sorprendida”. En
ese punto, la elección por la sorpresa como reacción busca satisfacer el oído el
interlocutor con una expresión que simboliza una sensación de lo más humana ante el
asombro de descubrir que esas personas podían hacer algo a parte de “ser pobres”. Se

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trata de exponer la reacción ante el momento de descubrir elementos que contradicen la


única historia con la que Chimamanda contaba en su cabeza.

Por otra parte, respecto del contenido vale mencionar que detrás de estas palabras se
encuentran elementos que “deleitan a las mentes instruidas”. Así las cosas, considero
que detrás de la conclusiones de tipo “Their poverty was my single story of them”, la
escritora africana hace una crítica de los relatos dominantes que juegan roles
importantes en diferentes lugares de nuestras vidas. Este tipo de críticas son comunes en
algunas tradiciones posmodernas de filosofía pero la gracia de Chimamanda es la forma
como logra exponer críticas tan profundas y radicales a través de la experiencia más
viva y cotidiana, en lugar de apelar a conceptos como “estructuras de poder” u otros de
gran complejidad. El interlocutor se siente interpelado por el “deleite” intelectual y el
potencial que se puede extraer de las conclusiones de Chimamanda.

El mismo potencial de contenido se observa en la siguiente parte del discurso:

What struck me was this: She had felt sorry for me even before she saw me. Her
default position toward me, as an African, was a kind of patronizing, well-
meaning pity. My roommate had a single story of Africa: a single story of
catastrophe. In this single story, there was no possibility of Africans being
similar to her in any way, no possibility of feelings more complex than pity, no
possibility of a connection as human equals.

Ahora bien, en todos los fragmentos analizados vale rescatar la solidez, claridad y
honestidad del discurso.

- Retórica y verdad.
Ahora bien, ya analizados algunos fragmentos del discurso de Chimamada, obsérvese
un rasgo más que vale la pena reflexionar: la relación entre retórica y verdad.
Comenzado este tema, uno de los rasgos de método cartesiano y por ende de la
modernidad es:

no admitir como verdadera cosa alguna sin conocer con evidencia lo que era; es
decir, evitar cuidadosamente la precipitación y la prevención y no comprender,
en mi juicios, nada más que lo que se presentase a mi espíritu tan clara y
distintamente que no tuviese motivo alguno para ponerlo en duda. (Cursiva fuera
de texto) (Descartes, p. 62. 1988)

Así pues, quiero hacer un contraste entre esto y la lección de contenido que se puede
extraer del discurso de la escritora africana. En efecto, ella menciona al final de su
discurso: “Stories matter. Many stories matter. Stories have been used to dispossess and
to malign, but stories can also be used to empower and to humanize. Stories can break
the dignity of a people, but stories can also repair that broken dignity”.

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Si para Descartes la verdad tenía que ver con la evidencia, la claridad y la distinción,
parece que para Chimamanda la verdad tiene que ver con las historias. Aquí pues, se
observa cómo se contraponen dos formas de entender la verdad, pues Descartes quiere
apelar a un sentido de verdad en el que esta depende de la forma en que esta se presenta.
En efecto, si algo se manifiesta mediante evidencia, así como clara y distintamente, es
verdad. De forma distinta, parece que la lección de la escritora africana es que la verdad
es compleja en tanto que depende de aproximarse a algo teniendo en cuenta la
pluralidad de narrativas que lo rodean. Por ejemplo, la verdad de la literatura se revela
cuando entendemos la pluralidad de narrativas que existen y por ende comprendemos
que la representación de la literatura europea omite muchas cosas que la literatura
africana sí tiene en cuenta. Aquí no interesa que la literatura se revele mediante
evidencia, clara y distintamente, sino que se manifiesta en su compleja pluralidad,
hecho que permite reivindicar sus más distintos rasgos.

En este punto, Chimamanda parece adoptar algunos rasgos de la retórica moderna


aunque parece ir más allá de la versión de la verdad que nace de la modernidad. En
efecto, precisamente se puede ver en la idea de las historias, una crítica a la concepción
moderna de la verdad, pues esta es en realidad multifacética y plural. Esto precisamente
es la base estratégica para que la escritora haga entender a sus interlocutores que ella
dice la verdad. Es decir, apelando a la experiencia común, así como a la honestidad que
acompaña su discurso en tanto que ella lo pronuncia porque está convencida de este,
Chimamanda lograr que sus oyentes sientan que ella dice la verdad, pues los hace
comprender lo multifacético y plural que en realidad es esta.

Bibliografía

- Adichie, Chimamanda. The Danger Of A Single Story. Disponible en


(consultado el 13 de Noviembre de 2018):
https://ngl.cengage.com/21centuryreading/resources/sites/default/files/B3_TG_A
T7_0.pdf
- Descartes, René (1988). Discurso Del Método. Bogotá: Ancora
- Descartes, René (1936). Correspondance, Vol. I. Paris: Libraire Felix Alcan.
- Kennedy, George.(1999). Classical Rhetoric and its Christian and Secular
Traditions from Ancient to Modern Times. (2 Ed.). Chapel Hill-London:
University of North Carolina Press.