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LA PERSONALIDAD

La personalidad como consistencia.


Pero ¿qué es lo que caracteriza a un individuo? Sin que realmente pensemos en
ello, podemos reconocer a nuestros amigos, incluso si no los hemos visto por
cierto tiempo. Si conocemos bastante bien a una persona incluso somos capaces
de reconocerla a partir de la descripción que alguna otra persona haga de su
conducta ¿Cómo podemos hacerlo? La clave parece residir en la consistencia.
Podemos reconocer a un cierto individuo, y describirlo ante otros, por las forma
“Ella me gusta porque tiene una buena personalidad”. “El es tan dinámico que
siempre se convierte en el dirigente”. El uso popular, como en estas
afirmaciones, hace a la “personalidad” algo análogo al “atractivo”, “encanto”,
“energía” o “carisma”. No obstante como los psicólogos utilizan la palabra
personalidad, tiene un significado más neutral y universal, siendo “lo que
caracteriza al individuo”. O dicho de una manera más formal, la personalidad es
“la suma total de las maneras en que (un individuo) reacciona
característicamente ante otros e interactúa con ellos”, y con los objetos.
En que es consistente, Incluso si es consistentemente impronosticable, eso es
algo que podemos decir que lo distingue de otras personas.
Pero el asunto es más complejo. Haga la siguiente prueba. Piense en alguna
persona que es importante en su vida. ¿Es esa persona primordialmente buena
(ecuánime, amable, comprensiva) o primordialmente mala (débil, cruel,
desconsiderada)? ¿O depende de las circunstancias? Ahora piense sobre usted
mismo y responda a la misma pregunta.
Lo que sucede más a menudo es que con este experimento tan sencillo se
descubre que vemos a las otras personas que conocemos bien como si fueran
buenas o malas, independientemente de la situación, mientras nos
consideramos a nosotros mismos como más influidos por las circunstancias y,
por tanto más variables. Esta paradoja pone de manifiesto nuestra necesidad de
atribuir consistencia a la conducta de otros y formular pautas consistentes de
respuesta y rasgos cuando describimos a los demás.
Definición de personalidad.
Es la organización dinámica dentro del individuo, de los sistemas psicofísicos
que determinan sus ajustes únicos a su ambiente.
¿Qué es el temperamento?
El término temperamento refiere al componente fisiológico y, en gran parte,
estable y hereditario, de los rasgos afectivo-dinámicos. Éste es el esqueleto, o la
armazón más o menos fija, que subtiende el desarrollo de las formas concretas.

¿Qué es el carácter?
El concepto de carácter designa la forma individual que el componente afectivo-
dinámico del comportamiento adopta en el hombre. Este término implica rasgos
tal como aparecen en el fenotipo, es decir, en el individuo tal como se construye,
progresivamente, bajo la influencia combinada de los factores hereditarios y de
la acción de la experiencia personal y del medio.
Diferencia entre temperamento y carácter.
El temperamento se asocia al genotipo y el carácter al fenotipo de un individuo.
Mientras el temperamento es un componente heredado, bastante fijo, el carácter
resulta del encuentro entre lo heredado y lo social, es decir, se forja mediante el
aprendizaje.
Factores que intervienen en el desarrollo de la personalidad.
1. Biológico y genético. La herencia es la materia prima de la personalidad;
el medio ambiente e el molde de donde fragua la personalidad. La
herencia se refiere a la trasmisión de caracteres de padres e hijos;
básicamente la herencia de un individuo consiste en los genes específicos
que recibe del padre y de la madre en el momento de la concepción. Es
innegable la influencia que la herencia ejerce en la modelación de la
personalidad, particularmente en los aspectos de la constitución física, las
capacidades básicas y el temperamento. Sin embargo considerando el
curso del desarrollo en su conjunto, el aprendizaje es un factor de una
importancia todavía mayor.
2. Medio ambiente. El ambiente consiste en la suma total de estímulos que
el individuo recibe desde el momento de la concepción hasta su muerte.

Entre la herencia y el ambiente existe una relación de interacción, con lo que


se postula que los efectos de los factores ambientales y hereditarios no son
acumulativos o aditivos, sino más bien que la naturaleza y extensión de la
influencia de cada tipo de factor depende de la contribución del otro.
Diferentes formas de estudiar la personalidad

 Teorías Psicodinámicas

La teoría psicoanalítica de S. Freud ofrece dos perspectivas para describir


los elementos que configuran la personalidad del individuo: topográfica y
estructural.

Sus aportaciones más significativas han sido:

1. Importancia de los procesos inconscientes en la determinación de la


conducta.

2. Relevancia del impulso sexual (libido) en la organización de la


personalidad.

3. Significación de las primeras etapas del desarrollo infantil en la


estructuración de la personalidad.

 Perspectiva topográfica de la teoría freudiana.

Establece que en el psiquismo humano pueden diferenciarse tres tipos de


procesos o contenidos mentales que podrían ordenarse a lo largo de un
continuo (inconsciente – consciente):

Contenidos mentales conscientes: estrechamente relacionados con el


sistema perceptivo del individuo, incluyendo percepciones procedentes del
interior. Están ubicados en el CONSCIENTE.

Contenidos preconscientes: aunque no son conscientes en un momento


determinado, pueden acceder a la conciencia sin dificultad, gracias a la
atención. Situados en el PRECONSCIENTE.
Contenidos mentales inconscientes: son difícilmente accesibles a la
conciencia. Quedan fuera de la conciencia a consecuencia de la represión
o censura. Para ser percibidos han de superar ciertas resistencias. Situados
en el INCONSCIENTE

 Perspectiva estructural de la teoría freudiana.

Propone la división del aparato psíquico en tres estructuras: Ello, Yo,


Superyo. La conducta del sujeto será el resultado de la interacción de las
tres.

EL ELLO es la parte más antigua del aparato psíquico, a partir de la cual se


desarrollarán las otras dos. Se forma mediante los instintos o pulsiones que
el bebé posee. El sistema humano experimenta continuas tensiones
derivadas de presiones tanto internas como externas. El objetivo del ELLO
es reducir de manera inmediata la tensión: principio del placer. El ELLO
busca una gratificación inmediata.

El YO “aquella parte del ello que fue modificada por la proximidad e


influencia del mundo exterior” o “estructura que actúa como mediadora entre
el ello y el mundo exterior”. Se dedica principalmente a proteger al
organismo y a afrontar el mundo real. Recurre a la realidad externa para
satisfacer las necesidades (principio de realidad). Se concibe como una
estructura básicamente defensiva en permanente conflicto con lo que
acontece en el interior del sujeto y lo que ocurre fuera de él.

El SUPERYO representa la influencia parental que ha recibido el niño


durante los primeros años de vida. Desempeña aquellas funciones que
anteriormente habían desempeñado otras personas y ahora se llevarán a
cabo en el interior del sujeto: la observación del yo y la emisión de juicios de
valor (conciencia moral e ideal). Supone la incorporación de pautas
culturales a la estructura de personalidad.

La dinámica de personalidad resulta de la relación entre fuerzas instintivas


procedentes del ello, que buscan manifestarse, y las fuerzas restrictivas del
superyo que se oponen. Corresponde al yo mantener el equilibrio.

En este juego de fuerzas, la ansiedad tiene un papel importante en la


relación del yo con las otras estructuras y el mundo exterior. La ansiedad
opera como una señal que indica al yo la necesidad de protegerse.

 Algunos mecanismos psicológicos de defensa

Represión: rechazar hacia el inconsciente aquellos impulsos o


pensamientos que resultan inaceptables al Yo o Superyo.

Formación reactiva: el sujeto adopta actitudes o experimenta emociones


contrarias a las suscitadas por la amenaza.

Desplazamiento: el sujeto traslada su respuesta emocional a otra situación


o persona ajena a la amenaza.
Negación: el sujeto no percibe la naturaleza amenazadora de la situación.

Racionalización: el sujeto recurre a uso excesivo de procesos intelectuales


para evitar la respuesta emocional.

Regresión: el sujeto responde con emociones primitivas a la situación de


amenaza.

Proyección: el sujeto atribuye a otras personas sentimientos, pensamientos


e impulsos que son inaceptables para ellos.

 Desarrollo de la personalidad según Freud

Según Freud, el origen de los patrones de comportamiento adulto se


encuentra en la adaptación de la persona a las cuatro etapas psicosexuales
del desarrollo de la persona.

Otorga especial relevancia al instinto sexual, dentro de las fuentes que dan
origen a la libido (energía de los instintos de vida). En la teoría freudiana, el
concepto de instinto sexual difiere de la acepción común, que lo conecta
semánticamente a lo genital.

Las fases del desarrollo psicosexual se describen en función de la zona


erógena que, en un momento determinado de la vida del niño, adquiere
especial relevancia como medio de satisfacción de impulsos.

Etapas del desarrollo psicosexual o libidinal (I)

Etapa oral: desde el nacimiento hasta los 18 meses. La zona erógena es la


boca, es la principal fuente de placer. El destete es el principal conflicto.
Cuanto más frustrante le resulte al pequeño abandonar el pecho o biberón,
mayor será la fijación en ésta etapa. En la vida adulta manifestará
características orales (dependencia, pasividad y voracidad, y
preocupaciones orales).

Etapa anal: desde los 18 hasta los tres años. La fuente de excitación es la
mucosa intestinal. La expulsión de las heces produce sensación de alivio.
Se inicia el control de esfínteres (control externo de un impulso instintivo).
Si el entrenamiento es demasiado rígido o indulgente, pude fijarse la libido
en esta etapa y, en la edad adulta manifestarán características como
terquedad, obstinación, hostilidad, etc.

Etapas del desarrollo psicosexual o libidinal (II)

Etapa fálica: de los 3 a los 5 o 6 años. Los órganos genitales pasan a ser la
parte del cuerpo por la que el niño se siente más atraído, y se convierte en
fuente de placer a través de la autoestimulación. Se enfocan los sentimientos
sexuales hacía el progenitor del sexo opuesto, siendo el punto crítico la
resolución del conflicto creado. En el niño se produce el complejo de Edipo y,
en la niña, el de Electra. Finaliza con la resolución del conflicto, al renunciar al
progenitor del sexo opuesto y lograr la identificación con el del mismo sexo.
Etapa de latencia: desde los 6 años a la pubertad. En este periodo
desaparecen los sentimientos sexuales, y las energías se enfocan a los
logros sociales e intelectuales.

Etapa genital: empieza con la pubertad y termina en la vejez. Resurgen los


sentimientos sexuales, lográndose la integración y organización sexual.

TEORÍA DE LOS RASGOS DE ALLPORT.- MODELO DE LOS CINCO


FACTORES DE PERSONALIDAD.

Rasgos: Patrones relativamente duraderos de conducta (pensar, actuar y


sentir) que son relativamente consistentes en distintas situaciones.

La teoría de los rasgos está más interesada en describir los rasgos más que
en explicar sus orígenes. Teoría de los rasgos de Allport (1937-1961),
Consideraba que los rasgos existían en el sistema nervioso como estructura
que guiaban la conducta congruente en diversas situaciones .Partió de la
premisa que todos tenemos rasgos: dependencia, ansiedad, agresividad y
sociabilidad. Pero siempre predomina un rasgo sobre los otros.

 Plantea tres categorías básicas de los rasgos:

- RASGOS CARDINALES: Son muy generales y tienen influencia en todos los


actos de una persona. Ejemplo: alguien muy tolerante que lo demuestra
continuamente.

- RASGOS CENTRALES: Son más comunes en la persona y más observables


en su comportamiento, aunque no siempre sea tan evidentes. Ejemplo: una
persona violenta, no se muestra así todo el tiempo.

- RASGOS SECUNDARIOS: Atributos que no constituyen una parte


fundamental de la personalidad, pero están presenten en ciertos momentos.
Ejemplo: Una mujer es muy callada, pero si en el transporte público un hombre
la toca ofensivamente, ella le gritaría y lo insultaría.

 Modelo de los cinco factores de personalidad.

Los teóricos contemporáneos de los rasgos han reducido los rasgos de


personalidad a cinco dimensiones:

-Extroversión

-Afabilidad

-Escrupulosidad, Confiabilidad

- Estabilidad emocional

- Cultura/Intelecto/Apertura

Los Psicólogos Conductistas y el Concepto de Personalidad


 LA PSICOLOGIA CIENTIFICA: EL CONDUCTISMO” Los psicólogos
que siguen estas teorías hacen hincapié en rigurosos métodos
científicos para el estudio de la conducta humana, con el afán de hacer
verificable los resultados. Los conductistas proponen analizar las
acciones observables en situaciones particulares para explicar la
conducta, destacan el ambiente y las experiencias, como centro de
estudio

 HISTORIA DEL CONDUCTISMO John Watson (1878-1958)


Estadounidense Los estudios darwinianos sobre la evolución de las
especies y los de la fisiología experimental de fines del siglo XIX,
auspiciaron, junto con la filosofía materialista, la aparición de formas de
pensamiento más avanzado con respecto a las ciencias humanas.
Comenzando el siglo XX, John B. Watson defendió la idea de una
psicología que consideraba valiosa la conducta en sí misma como
objeto de estudio, y no la de un método para estudiar la conciencia.
Esto fue una innovación sustancial con respecto a la psicología
estructural del momento, la cual usaba el método de introspección y
consideraba el estudio del comportamiento como una práctica sin valor.
El conductismo representó una aproximación radicalmente diferente.

Watson estudió el ajuste de los organismos a sus entornos, más


específicamente los estímulos o situaciones particulares que llevan a
los organismos a comportarse. Sus acercamientos estaban
influenciados principalmente por el trabajo del fisiólogo ruso Iván
Pavlov, quien enfatizaba la fisiología y el papel de los estímulos en
producir condicionamiento clásico. Iván Pavlov 1849 – 1936

La ingeniería del comportamiento Puede definirse como: "la


aplicación de conocimientos científicos para la elaboración,
perfeccionamiento y manejo de técnicas de establecimiento,
mantenimiento o eliminación de conductas". Esto supone que el
comportamiento humano es susceptible de describirse legalmente, y
que sus operaciones de evaluación, diagnóstico y tratamiento de
problemas acuden al manejo tentativo de dichas regularidades.

Aplicaciones Los trabajos de investigación sobre los principios del


aprendizaje son el marco sobre el que se han desarrollado múltiples
tecnologías de ingeniería del comportamiento. Con ellas resulta posible
el tratamiento de una inmensa variedad de problemas en los campos
clínico, educativo, comunitario y organizacional, la salud, el deporte,
entre otros, con unos índices de eficacia razonablemente altos. Cabe
destacar que los sujetos de intervención pueden ser tanto individuos y
parejas, como grupos sociales y familiares.

 El conductismo radical F. Skinner. 1904-1990) Psicólogo.


Estadounidense Definía a los seres humanos como criaturas simples a
merced de presiones ambientales. Desde su punto de vista la
personalidad es producto ficticio, ya que los individuos ven lo que otros
hacen, he infieren rasgos y habilidades. Estas dimensiones solo existen
en los ojos de quienes las observan.

Para comprender la personalidad se debe “Concentrarse en la


Especificación” de lo que hacen los organismos y los eventos que
determina esas acciones, en resumen la conducta es producto de
fuerzas ambientales. El concepto de especificidad conductual, alude a
la elaboración de una definición de la conducta teniendo como base
que, lo que las personas hacen en cualquier circunstancia, depende de
una multiplicidad de influencias que varían según la situación.

“Supongamos que hay una persona y un vaso de agua, ¿lo tomara?


Existen dos posibilidades, sí o no. No nos ayuda en nada decir que
quiere tomarlo porque tiene sed. Porque la sed es un estado interior de
una persona, imposible de ser cuantificado y que, por lo tanto debe
evitarse en una explicación científica que requiere de una precisión
cuantitativa”. “Debido a que las intenciones son difíciles de identificar y
manipular, debemos observar el contexto y las condiciones externas de
la situación. En consecuencia si un hombre toma agua, hipotéticamente
lo hace porque ha estado haciendo ejercicio. Información que es
verificable de ser confirmada” F. Skinner

 Teoría del aprendizaje cognoscitivo social Albert Bandura 1925 –


Canadiense Sus postulados son similar a las teorías desarrolladas por
Skinner en varios aspectos. Bandura afirmaba que: “A menudo el
comportamiento es particular a una circunstancia y esta moldeado de
modo importante por principios de aprendizaje”.

En sus teorías plantea, que los individuos son seres complejos y activos
que aprenden mucho a través de la observación en contextos sociales
y que regulan su comportamiento de modo continuo. Los individuos se
encuentran en una continua resolución de problemas aprovechando su
enorme gama de experiencias y capacidades complejas para procesar
información. Bandura señala que la observación de modelos se
transforma en imágenes e ideas que pueden recordarse, utilizarse y
modificarse con el fin de elaborar patrones conductuales. El
reforzamiento y el castigo determinan lo que la gente hace, más que lo
aprende.

Un elemento muy importante en esta teoría son los criterios internos del
ser humano, nociones personales con respecto a lo que es importante
y lo que es bueno para guiar nuestras acciones. Las personas realizan
una constante evaluación de sus acciones y adoptan conductas
correctivas cuando no se cumple con las normas internas, según
Bandura estos criterios son adquiridos por las personas a través de sus
familias, compañeros, maestros y normas que tiene como meta
generan resultados felices.

Seres Humanos Aprendizaje Patrones conductuales Criterios Internos


Criterios Internos

 Criticas al Modelo Conductista, Ignora la consciencia, los


sentimientos y estados de la mente. No le asigna un papel a la
personalidad, al Yo. No da lugar a la libertad, a la voluntad ni a la
intencionalidad. No intenta explicar los procesos cognoscitivos, la
intuición, la información ni el proceso creativo. Ve al sujeto como un
receptor pasivo. Es mecanicista: concibe lo psicológico como un
conjunto de respuestas ante estímulos. Descuida la dotación innata y el
papel del sistema nervioso. Está desfasado del desarrollo actual de la
ciencia. Trabaja con animales, asimilando su comportamiento al
humano. Sus aplicaciones son envilecedoras (premios, castigos) y
hasta brutales (descargas eléctricas).

La Psicología Humanista y su Perspectiva de la Personalidad


Psicología Humanista y La perspectiva humanista comienza a desarrollarse
en 1960. Actualmente en Estados Unidos se le conoce como la tercera fuerza
en Psicología, después del Psicoanálisis y el Conductismo. El humanismo
surge en oposición al auge de las teorías sociológicas que definen al hombre
como un producto de su ambiente.

 Ideas más destacadas de la psicología humanista

1) Gran importancia al individuo, a la libertad personal, al


libre albedrío, a la creatividad individual y a la
espontaneidad.
2) Se hace hincapié en la experiencia consciente del sujeto.
3) Se pone énfasis en todo lo relacionado con la naturaleza
humana.
4) El ser humano es libre y se puede auto construir y cambiar
radicalmente.
5) Visión holística del hombre, no se separa la mente del
cuerpo. El sujeto puede mejorar sus potencialidades
innatas.

Psicología Humanista Surge a partir de conceptos de la


Fenomenología, cuyo principal representante fue E. Husserl, que
estudia el fenómeno o experiencia inmediata (consciente) tal como se
produce independientemente del pasado. El Humanismo forma parte
de una perspectiva fenomenológica más amplia. Considera al
Conductismo muy limitado, por reducir al ser humano a la condición de
una máquina programable. Edmundo Huseerl 1859 – 1938 Alemán

El Humanismo también se opone a los que considera aspectos


deterministas y degradantes del Psicoanálisis Freudiano, criticando la
insistencia de Freud en explicar la psiquis normal a partir de la patología
y poner énfasis en todos los aspectos negativos de la naturaleza
humana, como el sufrimiento, los celos, el odio, el temor, el egoísmo.
En cambio, los humanistas desean destacar la salud mental y todos los
atributos positivos de la vida, como la felicidad, la satisfacción, el
éxtasis, la amabilidad, la generosidad, el afecto, etc. Sigmund Freud
1856 – 1939 Austriaco

Carl Rogers 1902 - 1987 Psicólogo estadounidense, fue tal vez el más
influyente psicólogo en la historia de los Estados Unidos, quien junto a
Abraham Maslow llegaría a fundar el enfoque humanista en psicología.
Fue partícipe y gestor instrumººental en el desarrollo de la terapia no
directiva, también conocida como terapia centrada en la persona. La
terapia Rogeriana contrasta con las perspectivas psicológicas
Freudianas, y las sociales de Albert Bandura, por el uso preferente de
la empatía para lograr el proceso de comunicación entre el paciente y
el terapeuta, o por extensión, entre un ser humano y otro.

 La teoría del auto-concepto (YO) El Yo (auto-concepto), Es la


imagen de uno mismo, que se forma con la interacción con los otros
sujetos y se organiza desde que uno es niño. Está en directa relación
con la opinión que los otros tienen de uno, más la valoración que se le
da a aquellas opiniones.

¿Cómo se forma el auto concepto? Mediante la observación los niños


observan a otros, pero también se inspeccionan a ellos mismos. En sus
primeros años se percatan de conductas persistentes (consistentes) y
comienzan a asignarse ciertos rasgos. Por ejemplo “me enojo con
facilidad”, “tengo mucha energía”, “soy amable”. Los niños le adjudican
valores a sus propias características conforme estas son significativas
para las demás personas.

Ejemplo: Enojarse con facilidad es negativo; mientras que ser amable


es una característica positiva, a ojos de los demás. Mientras los niños
acumulan experiencia, algunos aspectos de su antiguo “auto concepto”
se fortalecen y otros decaen siendo reemplazados por unos nuevos.
Rogers supone que los seres humanos se esfuerzan en mantener
relacionadas sus vivencias consistentes con su auto imagen, buscan la
armonía con su autoconcepto. Cuando hay conductas que se
relacionan con el autoconcepto se aceptan y son percibidas con
facilidad, sin embargo es posible que las experiencias que violenten la
“autoimagen” sean bloqueadas y distorsionadas.

Las consideraciones positivas Aprecio y cariño de aquellas personas


que son significativas para para uno (aprobación paternal) Distorsión de
pensamientos, emociones y sensaciones La compresión de sí mismo
posibilita en los individuos alcanzar la realización Desarrollo de
potencialidades en el individuo

Las personas que poseen auto conceptos realistas están conscientes


de su propio mundo y abiertos a todas las vivencias, “Este el punto
culmine del desarrollo del sujeto”, se atreve a vivir con plenitud cada
momento de la vida. Son personas flexibles y espontáneas, confían en
sus propias experiencias, no se determinan por los demás, pueden
tomar en cuenta la opinión de la sociedad y los demás, pero no actúan
de acuerdo a ellas. Los individuos son capaces de hacerse
responsables por sus decisiones, viven de manera constructiva, se
adaptan al medio ambiente y son personas que buscan nuevos
desafíos constantemente.

 La teoría de las necesidades Abraham Maslow 1908 – 1970


Estadounidense Psicólogo estadounidense de origen judío. Desarrolla
una teoría de la personalidad centrada en la comprensión de las
necesidades humanas y es un modelo teórico orientado hacia hombres
sanos más que a curar alguna patología. Uno de los descubrimientos
más importantes en su carrera fue evidenciar que ciertas necesidades
prevalecen sobre otras. “Si estás hambriento o sediento, tenderás a
calmar la sed antes que comer. Después de todo, puedes pasarte sin
comer unos cuantos días, pero solo podrás estar un par de días sin
agua. La sed es una necesidad “más fuerte” que el hambre. De la
misma forma, si te encuentras muy, muy sediento, pero alguien te ha
colocado un artefacto que no permite respirar, ¿cuál es más
importante?”

Maslow cree que el hombre es un ser cuyas necesidades crecen y


cambian a lo largo de toda su vida. A medida que el hombre satisface
sus necesidades básicas o primarias, otras más elevadas como las
secundarias ocupan el predominio de su comportamiento y se vuelven
imprescindibles.

Maslow plantea que el ser humano está constituido y compuesto por un


cuerpo físico, cuerpo sociológico y cuerpo espiritual y que cualquier
repercusión o problema que ocurre en cualquiera de estos cuerpos
repercute automáticamente sobre el resto de los cuerpos de la
estructura. Por esto Maslow propone dentro de su teoría el concepto de
jerarquía, para así darle orden a las necesidades a nivel del cuerpo
físico, sociológico y espiritual.

Las necesidades se encuentran organizadas estructuralmente


con distintos grados de poder. Encontrándose, las
necesidades de sobrevivencia en las partes más bajas,
mientras que las de desarrollo en las partes más altas. La
teoría de Maslow plantea que las necesidades inferiores o
primarias (fisiológicas, de seguridad, sociales y autoestima)
son prioritarias y por lo tanto más influyentes e importantes
que las necesidades superiores o secundarias
(autorrealización; trascendencia).

Existen diferencias entre las necesidades superiores e inferiores


Cuanto más elevada es la necesidad menos imprescindible es para la
supervivencia del individuo. A medida que se cubren las necesidades
superiores existe un mayor nivel de supervivencia de la persona Es
necesaria una serie de condiciones externas buenas para la cobertura
de las necesidades superiores, son precisas unas condiciones muy
buenas para hacer posible la autorrealización Si se cubren las
necesidades superiores se producen resultados subjetivos más
deseables, por ejemplo más felicidad, pero depende de cada individuo.

A. La satisfacción de las necesidades inferiores es mucho más


palpable, más tangible que la satisfacción de las necesidades
superiores, y se mide más en términos cuantitativos.

B. Las necesidades superiores representan desarrollos de


evolución tardía; son menos exigentes y se pueden retrasar
más en el tiempo.

- Necesidades fisiológicas Necesidades básicas: aquellas dirigidas a


mantenernos activos, dormir, descansar, a eliminar desechos, evitar el
dolor; y la sexualidad, estas necesidades son individuales.

- Necesidades fisiológicas y sus tres características centrales:

a) Origen somático: el adjetivo 'fisiológicas' va al hecho de que estas


necesidades tienen un origen corporal, y en este sentido se diferencian
del resto de las necesidades.

b) Independencia relativa: las necesidades fisiológicas son


relativamente independientes entre sí, así como con respecto a otras
necesidades no fisiológicas y con respecto al conjunto del organismo.

c) Potencia: Si una persona carece de alimento, seguridad, amor y


estima, probablemente sentirá con mayor fuerza la ausencia del
alimento antes que otra cosa, y por tanto intentará satisfacer en primer
lugar la necesidad fisiológica.

- Necesidades de Seguridad: Cuando las necesidades fisiológicas se


mantienen compensadas, entran en juego estas necesidades. El
hombre empieza a preocuparse en hallar cuestiones que provean
seguridad, protección y estabilidad. (Casa, trabajo, salud) El ser
humano se comienza a preocupar no por necesidades como el hambre
y la sed, sino por tus miedos y ansiedades.

El aspecto de la seguridad es particularmente importante para los niños.


Puesto que no posee una gran dosis de control sobre sus alrededores,
el niño es víctima, con frecuencia, de situaciones que le producen
miedo. Maslow creía que a los niños se les debería educar en un medio
ambiente que sea protector, que les dé confianza y que este firmemente
estructurado. Los sentimientos de inseguridad de la infancia podrán
transportarse a la edad adulta.
- Necesidades de amor y pertenencia o Sociales: Cuando las
necesidades fisiológicas y de seguridad se completan, empiezan a
entrar en escena las terceras necesidades. El individuo comienza a
tener necesidades de amistad, de pareja, de niños y relaciones
afectivas en general, incluyendo la sensación general de comunidad.

- Necesidades de autoestima o de Ego “La baja autoestima”: Es la


del respeto de los demás, la necesidad de estatus, fama, gloria,
reconocimiento, atención, reputación, apreciación, dignidad e incluso
dominio. “La alta autoestima” Comprende las necesidades de respeto
por uno mismo, incluyendo sentimientos tales como confianza,
competencia, logros, maestría, independencia y libertad

Cúspide de la pirámide: Autorrealización: Es distinta en cada uno de


nosotros, satisfechas las necesidades básicas, se pueden desarrollar al
máximo las potencialidades. Para Maslow la autorrealización es un
ideal al que todo hombre desea llegar, se satisface mediante
oportunidades para desarrollar el talento y su potencial al máximo,
expresar ideas y conocimientos, crecer y desarrollarse como una gran
persona, obtener logros personales, para que cada ser humano se
diferencie de los otros.

En este contexto, el hombre requiere trascender, desea dejar huella de


su paso en este mundo, una manera de lograrlo es crear y realizar su
propia obra. Para que una persona se realice a sí misma han de
satisfacerse numerosas condiciones previas, es decir, todas las
anteriores. Los hombres que logran la autorrealización óptima, para
Maslow se consideran seres íntegros.

 El Desarrollo de la Identidad personal

Erik Erikson 1902 – 1994 Psicólogo alemán ,El desarrollo de la identidad


es un proceso complejo que se realiza en la interacción con otros. Como
señala Erikson: “La formación de la identidad emplea un proceso de
reflexión y observación simultáneas que tiene lugar en todos los niveles del
funcionamiento mental. Según este proceso, el individuo se juzga a sí
mismo a la luz de lo que percibe como la manera en que los otros lo juzgan
a él comparándolo con ellos y en los términos de una tipología significativa
para estos últimos, por otra parte, juzga la manera en que los otros lo
juzgan a él, a la luz del modo en que se percibe en comparación con los
otros y en relación con tipos que han llegado a ser importantes para él. Por
suerte este proceso es, en su mayor parte, inconsciente...”

La identidad se construye en la interacción con otros. La identidad es una


definición socialmente construida del ser. En la identidad son centrales: la
mismidad o sentido del ser, la continuidad espacio-temporal y
reconocimiento por otros de la existencia. La identidad es un fenómeno
eminentemente subjetivo que contiene un fuerte componente emocional. •
La formación de la identidad implica un proceso de reconocimiento y
valoración de la propia individualidad, por lo que se asocia muy
estrechamente a la autoestima.
- La identidad desde el punto de vista social: puede definirse como el
sistema unitario de representaciones de sí elaboradas a lo largo de la
vida de las personas a través de las cuales se reconocen a sí mismas
y son reconocidas por los demás, como individuos particulares y como
miembros de categorías sociales distintivas. La identidad es el principio
a través del cual el sujeto define lo que es y lo que es para otros. Una
de las dimensiones clasificatorias principales de la identidad es el
género. Muy temprano en el desarrollo de la identidad personal los
sujetos se piensan en tanto mujeres y hombres.

En sociedades complejas los sujetos suelen tener sentimientos de


pertenencia respecto de una diversidad de grupos o categorías
sociales. Las identidades desde este punto de vista son múltiples y
pueden vincular a los sujetos con una diversidad de grupos sociales,
desde los más próximos al más inclusivo como es la humanidad. La
noción de identidad como sentido de pertenencia a un determinado
grupo cultural tiene sus orígenes en Freud.

- Identidad sexual: la personalidad femenina y masculina Dentro del


concepto de identidad personal hay una dimensión importante que es
nuestra identidad sexual y que resulta interesante de analizar como una
dimensión separada, si bien esta separación es artificial, puesto que
nuestra sexualidad forma parte integral y constitutiva de nuestra
identidad personal: somos hombres y mujeres desde el momento de
nuestra concepción y aprendemos a asumir nuestra identidad sexual a
lo largo de nuestras vidas.

Identidad Sexual Mensaje Genético Aprendizaje (modelos obtenidos


principalmente de la familia) Padre Madre Sociedad, cultura

El constructivismo de George Kelly

George Kelly es el más influyente constructivista en los campos de la


personalidad y la psicoterapia. Elaboró sus propuestas a partir de su práctica
clínica: deliberadamente ofrecía a sus pacientes lo que calificó de “explicaciones
extravagantes”; estas explicaciones debían cumplir dos condiciones:

- Dar cuenta de los hechos relevantes tal como los veía el paciente.
- Debían dar lugar a implicaciones que le permitieran afrontar el futuro de
forma diferente.

Curiosamente muchas de estas “explicaciones extravagantes” parecían


funcionar, lo que le llevó a Kelly a considerar que en la terapia era fundamental
la construcción y reconstrucción de la experiencia del paciente para que de ese
modo dispusiera de mejores y más viables alternativas en su vida. Kelly
llamó alternativismo constructivo a su teoría. Tesis principales:

- La realidad se nos manifiesta a través de nuestros constructos


personales.
- Los tituló “personales” porque cada uno de nosotros, en tanto que somos
diferentes, podemos interpretar de distinto modo la misma realidad.
- La organización perceptual que damos a nuestro entorno vital se basa en
constructos personales, en dimensiones o categorías descriptivas.

Los constructos expresan nuestro modo de identificar las cosas formando clases
y diferenciarlas de las demás, y son dicotómicos o bipolares: bueno-malo,
afectuoso-distante, trabajador-vago.

 Kelly defiende la concepción del hombre como científico: las personas


tratamos de predecir y controlar los acontecimientos que nos pueden afectar;
nuestras predicciones de dichos eventos se basarán en nuestra teoría
personal del mundo (en los constructos personales); por esta razón, los
constructos personales se dirigen a la anticipación de los acontecimientos, y,
en esta medida, la conducta es como un experimento que puede validar o
invalidar esos constructos.

 Kelly propone un postulado fundamental y once corolarios.

Todo ello induce a defender la tesis básica siguiente: la construcción de la


experiencia es el determinante primordial de la conducta. Postulado
fundamental: los procesos de una persona se canalizan psicológicamente
conforme a la dirección según la cual anticipa los acontecimientos. [Todos los
procesos de nuestra vida (experiencias, pensamientos, sentimientos,
conductas,...) están determinados por la realidad externa pero más aún por
nuestro esfuerzo por anticipar lo que va a ocurrir, por nuestras expectativas
sobre el mundo].

1. Corolario de Construcción: “Una persona anticipa los


acontecimientos construyendo sus respuestas”. [Lo que
esperamos que ocurra depende de nuestra experiencia pasada de
las cosas, aunque ya interpretada mediante nuestros constructos].

2. Corolario de Individualidad: “Las personas difieren unas de


otras en su construcción de los acontecimientos”. [Cada persona,
al tener experiencias distintas, dispone de constructos distintos
sobre la realidad].

3. Corolario de Organización: “Cada persona desarrolla, según


su conveniencia en anticipar acontecimientos, un sistema de
construcción que implica relaciones ordinales entre constructos”.
[Nuestros constructos están jerarquizados, unos se subordinan a
otros; por ejemplo muchas personas podrían subordinar el
constructo “películas-libros”, al constructo “ocio-trabajo”, y éste a
“placer-dolor”].

4. Corolario de Dicotomía: “El sistema de construcción de una


persona se compone de un número finito de constructos
dicotómicos”. [Interpretamos la realidad clasificando las cosas en
conjuntos con rasgos opuestos o en algún modo enfrentados: listo-
tonto, gordo-flaco, bueno-malo, animales-plantas,...].

5. Corolario de Elección: “Una persona elige en un constructo


dicotomizado aquella alternativa mediante la cual prevé una mayor
posibilidad para la extensión y definición de su sistema”.
[Tendemos a elegir la conducta que fortalezca nuestra
comprensión de la realidad y nuestra habilidad para anticiparnos a
los acontecimientos].

6. Corolario de Amplitud: “Un constructo sirve solamente para


anticipar un número limitado de acontecimientos.” [No todos los
constructos tienen el mismo grado de aplicación, algunos son muy
amplios y otros menos: por ejemplo, “bueno-malo” es de aplicación
muy generalizada pues sirve para catalogar cosas muy diversas
y “luminoso-oscuro” tiene una aplicación más restringida].

7. Corolario de Experiencia: “El sistema de construcción de una


persona varía conforme va construyendo las respuestas a los
acontecimientos”. [Las nuevas experiencias pueden llevarnos a
modificar nuestros “constructos” y, en esa medida, a cambios en
nuestras expectativas y futuros comportamientos].

8. Corolario de Modulación: “La variación del sistema de


construcción de una persona está limitada por la permeabilidad de
los constructos dentro de cuyo rango de conveniencia caen las
variantes”. [Algunos constructos permiten ampliar su aplicación
más que otros: bello-feo se puede aplicar a nuevas realidades que
podemos experimentar, es más permeable a nuevas experiencias,
que por ejemplo el constructo “vaso-copa”, que es más rígido].

9. Corolario de Fragmentación: “Una persona puede utilizar


sucesivamente una variedad de subsistemas de construcción que
son inferencial mente incompatible con cualquier otra.” [Tenemos
ideas de las cosas que no son totalmente compatibles: estamos
fragmentados en mayor o menor grado, lo que nos permite, por
ejemplo, comportarnos con roles o papeles distintos en distintas
circunstancias, serviciales y simpáticos en unas o antipáticos y
huraños en otras].

10. Corolario de Comunidad: “En el grado en que una persona


utiliza una construcción de su experiencia que es semejante a la
que emplea otra persona, sus procesos psicológicos serán
semejantes a los de dicha persona”. [Si nuestro modo de construir
la realidad, de interpretarla, es el mismo al de otra persona,
nuestras experiencias, comportamientos y sentimientos tenderán a
ser los mismos; podemos ser idénticos a otras personas, por ser
idénticos también nuestros constructos].

11. Corolario de Sociabilidad: “En el grado en que una persona


construya los procesos de construcción de otra puede desempeñar
un papel en un proceso social que implica a dicha persona”.
[Podemos comportarnos como otra persona en tanto que nos es
posible asumir también sus constructos].

De todo lo anterior podemos concluir que en la teoría de Kelly son fundamentales


los conceptos de anticipación, construcción y posibilidad de reconstrucción
alternativa. Es también importante su idea del ciclo de experiencia, (noción
parecida a la de “ciclo de construcción perpetua del conocimiento” de Piaget).
Fases del ciclo de experiencia:

1. Se anticipa el acontecimiento.
2. Implicación en el resultado.
3. Encuentro con el acontecimiento.
4. Se confirma o desconfirma la anticipación que se había hecho.
5. En su caso, revisión del sistema de constructos.

resuelve las siguientes preguntas.

1) menciona la diferencia entre temperamento y


carácter.

cómo el medio ambiente influye en el desarrollo de la personalidad


Según la perspectiva estructural de la teoría freudiana, mencione y
explica cada uno de ellas
cómo es el desarrollo de la personalidad según Freud

LAS ACTITUDES

La actitud ha sido definida bajo una gran gama de conceptos. Indudablemente que este
es un tema de los más estudiados en el campo de las ciencias humanas, lo que explica
la heterogeneidad de definiciones que se puede encontrar. A continuación se señalan
en orden cronológico algunas de ellas:

"… la actitud corresponde a ciertas regularidades de los sentimientos, pensamientos y


predisposiciones de un individuo a actuar hacia algún aspecto del entorno" (Secord y
Backman, 1964 en León y otros, 1988:133)
"La actitud es una predisposición aprendida para responder consistentemente de modo
favorable o desfavorable hacia el objeto de la actitud" (Fishbein y Ajzen, 1975 en Bolívar,
1995: 72)
"… la actitud es una disposición fundamental que interviene en la determinación de las
creencias, sentimientos y acciones de aproximación-evitación del individuo con respecto
a un objeto." (Cook y Selltiz, en Summers, 1976: 16)
"La actitud es la disposición permanente del sujeto para reaccionar ante determinados
valores" (Marín, 1976:69)
"El concepto de actitud denota la suma total de inclinaciones y sentimientos, prejuicios
o distorsiones, nociones preconcebidas, ideas, temores, amenazas y convicciones de
un individuo acerca de cualquier asunto específico" (Thurstone en Summers, 1976:158)
"…una multitud de términos aparentemente no relacionados como pulsión adquirida,
creencia, reflejo condicionado, fijación, juicio, estereotipia, valencia, sólo para
mencionar algunos son sinónimos funcionales del concepto de actitud". (Kidder y
Campbell, en Summers, 1976: 13)
"…el término actitud hace referencia a un sentimiento general, permanente positivo o
negativo, hacia alguna persona, objeto o problema" (Petty y Cacioppo, 1981 en León y
otros, 1998:118)
"Las actitudes son las disposiciones según las cuales el hombre queda bien o mal
dispuesto hacia sí mismo y hacia otro ser...son las formas que tenemos de reaccionar
ante los valores. Predisposiciones estables a valorar de una forma y actuar en
consecuencia. En fin, son el resultado de la influencia de los valores en nosotros"
(Alcántara, 1988: 9)
"La actitud es una tendencia psicológica que se expresa mediante la evaluación de una
entidad (u objeto) concreta con cierto grado de favorabilidad o desfavorabilidad" (Eagly
y Chaiken, 1993 en Morales (Coord.), 1999:194)
"Las actitudes son como factores que intervienen en una acción, una predisposición
comportamental adquirida hacia algún objeto o situación" (Bolívar, 1995: 72)
"… como una postura o semblante que expresa un estado de ánimo o quizá una
intención o, de forma más general, una visión del mundo" (Rodríguez en Pérez y Ruiz,
1995:15)
"Las actitudes son creencias internas que influyen en los actos personales y que reflejan
características como la generosidad, la honestidad o los hábitos de vida saludables"
(Schunk, 1997: 392)
"Una actitud es una organización relativamente estable de creencias, sentimientos y
tendencias hacia algo o alguien - el objeto de la actitud-" (Morris, 1997: 608)
"… disposición interna de carácter aprendido y duradera que sostiene las respuestas
favorables o desfavorables del individuo hacia un objeto o clase de objetos del mundo
social; es el producto y el resumen de todas las experiencias del individuo directa o
socialmente mediatizadas con dicho objeto o clase de objetos" (Cantero y otros,1998 en
León y otros, 1998; 118)
"El concepto de actitud… se refiere a las concepciones fundamentales relativas a la
naturaleza del ser humano, implica ciertos componentes morales o humanos y exige un
compromiso personal y se define como una tendencia o disposición constante a percibir
y reaccionar en un sentido; por ej. de tolerancia o de intolerancia, de respeto o de crítica,
de confianza o de desconfianza, etcétera." (Martínez, 1999b:181)
“…hablamos de actitud cuando nos referimos a una generalización hecha a partir de
observar repetidamente un mismo tipo de comportamiento. Generalmente detrás de un
conjunto de actitudes se pueden identificar valores” (Sanmartí y Tarín, 1999; 56)
"…predisposición aprendida, no innata, y estable aunque puede cambiar, a reaccionar
de una manera valorativa, favorable o desfavorable ante un objeto (individuo, grupo,
situaciones, etc.)" (Morales, 2000:24)
"Una actitud es una orientación general de la manera de ser de un actor social (individuo
o grupo) ante ciertos elementos del mundo (llamados objetos nodales)" (Muchielli, 2001;
151)

Estas son sólo algunas de las muchas definiciones que podemos encontrar sobre las
actitudes; de todas ellas se pueden inferir una serie de aspectos fundamentales del
enfoque popular que denota las actitudes en función de sus implicaciones individuales
y sociales. Destacan entre estos aspectos:
1. Las actitudes son adquiridas. Toda persona llega a determinada situación, con un
historial de interacciones aprendidas en situaciones previas (Tejada y Sosa, 1997:2).
Así, pueden ser consideradas como expresiones comportamentales adquiridas
mediante la experiencia de nuestra vida individual o grupal.
2. Implican una alta carga afectiva y emocional que refleja nuestros deseos, voluntad y
sentimientos. Hacen referencia a sentimientos que se reflejan en nuestra manera de
actuar, destacando las experiencias subjetivas que los determinan; constituyen
mediadores entre los estados internos de las personas y los aspectos externos del
ambiente. (Morales (Coord.), 1999)
3. La mayoría de las definiciones se centran en la naturaleza evaluativa de las actitudes,
considerándolas juicios o valoraciones (connotativos) que traspasan la mera
descripción del objeto y que implican respuestas de aceptación o rechazo hacia el
mismo.
4. Representan respuestas de carácter electivo ante determinados valores que se
reconocen, juzgan y aceptan o rechazan. Las actitudes apuntan hacia algo o alguien,
es decir, representan entidades en términos evaluativos de ese algo o alguien.
"…cualquier cosa que se puede convertir en objeto de pensamiento también es
susceptible de convertirse en objeto de actitud" (Eagly y Chaiken en Morales
(Coord.), 1999:195)
5. Las actitudes son valoradas como estructuras de dimensión múltiple, pues incluyen
un amplio espectro de respuestas de índole afectivo, cognitivo y conductual.
6. Siendo las actitudes experiencias subjetivas (internas) no pueden ser analizadas
directamente, sino a través de sus respuestas observables.
7. La significación social de las actitudes puede ser determinada en los planos individual,
interpersonal y social. Las actitudes se expresan por medio de lenguajes cargados
de elementos evaluativos, como un acto social que tiene significado en un momento
y contexto determinado. (Eiser, 1989)
8. Constituyen aprendizajes estables y, dado que son aprendidas, son susceptibles de
ser fomentadas, reorientadas e incluso cambiadas; en una palabra, enseñadas.
9. Están íntimamente ligadas con la conducta, pero no son la conducta misma;
evidencian una tendencia a la acción, es decir, poseen un carácter preconductual.
10. Esta conceptualización proporciona indicios que permiten diferenciar las actitudes
de elementos cercanos a ellas como son los valores, los instintos, la disposición, el
hábito, entre otros. Las actitudes se diferencian de los valores en el nivel de las
creencias que las componen; los valores trascienden los objetos o situaciones,
mientras que las actitudes se ciñen en objetos, personas o situaciones específicas.
Se diferencian de los instintos en que no son innatas sino adquiridas y no se
determinan en un solo acto, como el caso de los instintos. Se distinguen de la
disposición por el grado de madurez psicológica; la actitud es más duradera, la
disposición es más volátil. "Hay toda una teoría de la disposición de la personalidad,
pero aún hoy, no han explicado como es que el individuo pasa de la disposición a la
acción". (Pervin, 1994 en Carver y Scheiler, 1997: 124). La actitud difiere de la
aptitud en el grado de la integración de las distintas disposiciones. La aptitud es la
integración de varias disposiciones; la actitud es la unión de varias aptitudes, lo que
se expresa con una fuerte carga emocional. Por su parte el hábito, referido a acción,
se integra a las aptitudes para brindar mayor solidez y estructura funcional a las
actitudes. (Alcántara,1988)

Al amparo de este marco conceptual, conviene señalar la gran importancia que ha


acaparado este concepto de estudio del campo de la Psicología y su estrecha relación
con los nuevos enfoques que se le ha brindado a la Pedagogía, como una salida a la
necesidad de la creación de actitudes y disposiciones para responder a los cambios que
caracteriza la dinámica de la sociedad.
Así, "las actitudes" siendo uno de los principales constructos de la Psicología Social, ha
ido alcanzado una gran implicación en el campo educativo.

COMPONENTES DE LAS ACTITUDES


Como ya se ha indicado, la condición de las actitudes como estado psicológico interno
constituye la mayor dificultad para su estudio y determinación de manera directa.
Sin embargo existe consenso en considerar su estructura de dimensión múltiple como
vía mediante la cual se manifiestan sus componentes expresados en respuestas de tipo
cognitivo, afectivo y conativo.
"La coexistencia de estos tres tipos de respuestas como vías de expresión de un único
estado interno (la actitud), explica la complejidad de dicho estado y también que muchos
autores hablen de los tres componentes o elementos de la actitud" (Morales (Coord),
1999; 195)
• Los Componentes Cognitivos incluyen el dominio de hechos, opiniones, creencias,
pensamientos, valores, conocimientos y expectativas (especialmente de carácter
evaluativo) acerca del objeto de la actitud. Destaca en ellos, el valor que representa
para el individuo el objeto o situación.
• Los Componentes Afectivos son aquellos procesos que avalan o contradicen las
bases de nuestras creencias, expresados en sentimientos evaluativos y
preferencias, estados de ánimo y las emociones que se evidencian (física y/o
emocionalmente) ante el objeto de la actitud (tenso, ansioso, feliz, preocupado,
dedicado, apenado…)
• Los Componentes Conativos o conductual, muestran las evidencias de actuación a
favor o en contra del objeto o situación de la actitud, amén de la ambigüedad de la
relación "conducta-actitud". Cabe destacar que éste es un componente de gran
importancia en el estudio de las actitudes que incluye además la consideración de
las intenciones de conducta y no sólo las conductas propiamente dichas.

Todos los componentes de las actitudes llevan implícito el carácter de acción evaluativa
hacia el objeto de la actitud. De allí que una actitud determinada predispone a una
respuesta en particular (abierta o encubierta) con una carga afectiva que la caracteriza.
Frecuentemente estos componentes son congruentes entre sí y están íntimamente
relacionados; "... la interrelación entre estas dimensiones: los componentes cognitivos,
afectivos y conductuales pueden ser antecedentes de las actitudes; pero
recíprocamente, estos mismos componentes pueden tomarse como consecuencias. Las
actitudes preceden a la acción, pero la acción genera/refuerza la actitud
correspondiente" (Bolívar, 1995: 74)
Por otra parte es conveniente insistir que la consideración de los tres tipos de respuestas
(componentes), no significa de ninguna manera que la actitud pierda su carácter de
variable unitaria. Como ya se ha señalado, la actitud es la condición interna de carácter
evaluativo y tal como indican diversos autores las respuestas cognitivas, afectivas y
conativas no son más que su expresión externa.
En este sentido, Brecler (1984 en Morales (coord) 1999), presenta dos premisas
fundamentales:

a) Cualquier actitud se puede manifestar a través de tres vías que se diferencian entre
sí, pero que convergen porque comparten un sustrato o base común, ya que todos
representan la misma actitud.
b) Cada tipo de respuesta se puede medir con la utilización de diferentes índices; la
relación entre los índices diferentes de la misma respuesta debe no sólo ser positiva
sino también intensa.
Estas premisas representan dos importantes fundamentos de la concepción estructural
de las actitudes, que ha facilitado su estudio y el desarrollo de toda una teoría que busca
explicar la relación entre los componentes cognitivos, afectivos y conativos.

LAS FUNCIONES DE LAS ACTITUDES


En los procesos cognitivos, emotivos, conductuales y sociales, son múltiples. La
principal función resulta ser la cognoscitiva. Las actitudes están en la base de los
procesos cognitivos-emotivos prepuestos al conocimiento y a la orientación en el
ambiente. Las actitudes pueden tener funciones
1. De conocimiento. Las actitudes pueden actuar como esquemas o filtros cognitivos.
Un prejuicio hacía, por ejemplo, los chinos, puede bloquear el conocimiento de aspectos
muy positivos que se presenten; nos quedaremos sólo con lo negativo. En ocasiones,
para medir las actitudes se pueden presentar situaciones hipotéticas para ver como la
actitud filtra la adquisición de conocimientos.
2. De adaptación. Las actitudes nos permiten adaptarnos e integrarnos en los grupos
sociales. Para poder pertenecer a un grupo, he de pensar y hacer lo más parecido
posible a las características del grupo.
3. Ego defensiva. Podemos desarrollar actitudes para defendernos ante determinados
objetos. Ante objetos que percibimos amenazantes, desarrollamos actitudes negativas
para preservar el yo. Ejemplo: “él profe me tiene cólera” como defensa ante mi
incapacidad o irresponsabilidad.
4. Expresiva. Las actitudes nos permiten mostrar a los otros nuestra identidad (qué
somos y como somos). Se define “valor” como el conjunto de actitudes ante un objeto.

LA RELACIÓN ACTITUD-CONDUCTA.
Hablar de la relación actitud-conducta trae a referencia un tema que ha sido de amplia
discusión en el campo de la Psicología Social con implicación en el ámbito educativo.
Resulta familiar la similitud entre la distinción tradicional de los objetivos educacionales
(cognitivos, afectivos, conductuales) y la concepción estructural de las actitudes. (Figura
Nº 6). Esta perspectiva ha servido de base para la aceptación, prácticamente
generalizada, del claro influjo entre los componentes cognitivos y los componentes
afectivos de las actitudes; sin embargo no puede decirse lo mismo de la relación entre
las actitudes (resultado de sus medidas) y las evidencias de conducta externa
manifestadas por una persona (Morales,2000). En tal sentido, Ajzen y Fisbein (1980)
plantean que "…existe un cierto acuerdo en considerar las actitudes como un factor
importante, pero no el único, en la determinación de las conductas externas." (Pág. 26)

Similitud entre objetivos


educacionales y actitudes.

OBJETIVOS EDUCACIONALES ACTITUDES


Dominio cognitivo Conocimientos Componentes Creencias
cognitivos Opiniones
Información
Dominio afectivo Intereses Componentes Gusto-disgusto
Actitudes afectivos Atracción-rechazo
Valores A favor - en contra
Dominio Conducta Componentes Acciones o tendencia de
conductual manifiesta conativos actuación a favor o en contra
de…

Durante mucho tiempo ha permanecido vigente la inquietud o intención de algunos


autores en el sentido de otorgar, al estudio y medición de las actitudes, "valor predictivo"
con relación a la conducta. Es así como encontramos referencias a los trabajos de
Thurstone (1927), Dillehay (1973) y Kraus (1995) entre otros, quienes con sus aportes
intentan dejar bien clara esta relación.

Sin embargo, paralelamente a ellos, encontramos los trabajos de La Piere (1932),


Wicker (1969), Fisbein y Ajzen (1975) y Davison y Jaccard (1979), autores que a pesar
de compartir y aceptar esta forzosa relación expresan sus dudas en torno a los
resultados obtenidos por aquellos, por considerar que en sus investigaciones se
cometieron errores de tipo metodológico y se obviaron aspectos fundamentales que
deben ser considerados en el proceso de estudio y medición de las actitudes.
Tales aspectos, según Morales (coord.) (1999), están referidos a tres elementos a
considerar que surgen de los aportes de Fisbein y Ajzen:
• El valor de predictividad de las actitudes con relación a la conducta, depende de la
correspondencia entre las medidas de ellas; es decir, "…sólo se puede calcular con
propiedad una correlación entre actitud y conducta cuando ambas coinciden en los
elementos que se seleccionan para su consideración" (Pág. 208). Es esto a lo que
Fisbein y Ajzen han llamado el "principio de compatibilidad".
• Si se pretende pronosticar la conducta a partir de la medición de una actitud, existen
cuatro elementos imprescindibles que deben ser analizados: la conducta, el objeto
"blanco" hacia el cual está dirigida, la situación en la que se va a realizar y el
momento temporal en el que se va a producir la conducta.
• Dado que cualquier conducta admite hasta cinco niveles de "especificidad situacional",
es necesario determinar a que nivel queremos predecir la conducta para hacer la
medición de la actitud coherente al mismo, pues "…sólo cabe esperar relaciones
entre actitudes y conductas cuando ambas están planteadas al mismo nivel de
generalidad"(León y otros, 1998:124). A manera ilustrativa, el Cuadro Nº 2.5 muestra
los distintos niveles de especificidad de una conducta social.

Niveles de especificidad de una conducta social positiva: la admiración


Nivel Conducta
I Global Intención de mostrar conductas positivas hacia
una persona
II Conglomerado Admiración
III Especificidad de conducta Se ensalzan sus sugerencias, se alaban sus
ideas
IV Especificidad de conducta y Se ensalzan sus sugerencias (en la escuela,
situación o momento temporal en el trabajo)
(o en la reunión semanal de los viernes, en las
reuniones de todo el equipo)
V Especificidad de conducta y Se ensalzan sus sugerencias (en la escuela,
situación y momento temporal en la reunión semanal de los viernes), (o en el
trabajo, en las reuniones de todo el equipo)

Como complemento a los aportes de Fisbein y Ajzen (1975), más recientemente Kraus
(1995) destaca tres condiciones que deben cumplir los estudios sobre actitudes para
garantizar una adecuada correlación entre la medición de la actitud y la correspondiente
conducta: (Morales (coord), 1999)
La correlación debe establecerse entre una actitud que se mide y una conducta futura.
Consecuentemente, la medición de la actitud debe hacerse antes que la de la conducta;
y finalmente, la actitud y la conducta que se ponen en relación deben corresponder a
los mismos sujetos en los dos momentos temporales distintos.
No obstante las precisiones y aportes realizados en torno a los cuidados que deben
tenerse al estudiar y medir actitudes, existe consenso sobre la gran cantidad de
variables que pueden influir en la relación actitud-conducta. Así, a pesar del elevado
grado de correlación entre estos elementos, persisten algunos puntos oscuros dentro
de los cuales podemos señalar: (Morris, 1997)
• No todas nuestras acciones (conductas) reflejan de manera precisa nuestras
actitudes.
• Las conductas están influenciadas (afectadas) por muchos otros factores, además de
las actitudes.
• La conducta está muy relacionada con las intenciones de las personas.
• Las presiones sociales pueden afectar la ejecución o no de una conducta.
• Las actitudes no predicen, con el mismo grado de exactitud, las conductas de unas
personas como las de otras.
• Los rasgos de la personalidad también pueden afectar nuestra conducta o
comportamiento. "... las personas con autosupervisión elevada son en especial
propensas a hacer caso omiso de sus actitudes para comportarse según las
expectativas de los demás" (Ídem: 609)

Distintas perspectivas han tratado de explicar la relación entre las actitudes y las
conductas de las personas. Según Bolívar (1995), estas posiciones podrían resumirse
en:
a) La concepción tradicional, que sostiene que las actitudes preceden a las conductas,
por lo que conviene considerar de qué modo las determinan.
b) Una segunda posición, considera que las actitudes y conductas son reciprocas; la
acción refuerza la actitud y viceversa
c) Por último, la consideración de que las actitudes evidenciadas son en sí mismas un
tipo de conducta.

Sea cual sea la perspectiva que se adopte, hay algo claro: actitudes y conductas
representan dos entes distintos entre los cuales subyace un sentido de implicación que
puede variar según la relación de subordinación que nos permita interpretarla. A tal
efecto, encontramos dos claras posiciones que en el campo de la Psicología Social y
basadas en las evidencias de diversos estudios, proponen dos interrogantes que
constituyen a su vez dos interesantes ángulos de análisis:
¿Son las actitudes las que determinan nuestra conducta? , o ¿ Es la conducta la que
determina nuestras actitudes?. A continuación se describen algunos aspectos, muy
generales, que intentan aclarar la respuesta a cada una de ellas

A. Las actitudes como predictoras de la conducta.


Bajo este ángulo prevalece la suposición de que nuestras creencias y sentimientos
determinan la conducta que habremos de asumir. Sin embargo, investigaciones y
estudios como los de León Festinger (1964), Robert Abelson (1972) y Allan Wicker
(1969), han puesto en duda la relación directa entre actitud y conducta, pues no siempre
lo que decimos y sentimos coincide con lo que hacemos (Myers, 1995). Cabe reflexionar
entonces, ¿cuándo es que nuestras actitudes contribuyen a predecir nuestras
conductas? Son varios los aspectos que deben considerarse.
En primer lugar, como ya se ha indicado, las actitudes por ser estados internos del
individuo no pueden ser estudiadas directamente, sino a través de sus expresiones
externas, que en la mayoría de los casos son influenciadas por las presiones sociales a
las que estamos sometidos, lo que nos lleva a pensar que no siempre las actitudes
expresadas coinciden con las sentidas. Por ello conviene considerar esta discrepancia
o establecer medios indirectos, como el Método de Conducto Simulado propuesto por
Jones y Sigal (1971 en Myers, 1995), y que tal como su nombre lo sugiere, promueve el
uso de medios simulados para el estudio y la determinación de la relación entre la actitud
sentida y la conducta expresada.
Por otra parte, estamos sometidos a las condiciones de las situaciones que vivimos, de
manera que nuestra actitud no puede inferirse de un sólo acto o situación; se debe
promediar el impacto de nuestras actitudes sobre nuestras acciones.
Otro de los aspectos que deben ser considerados es que las actitudes hacia conceptos
generales (p.e. las drogas), predicen poco conductas específicas relacionadas con el
mismo (p.e. fumar). De allí que es necesario determinar los niveles de especificidad
tanto de las actitudes en estudio como de las conductas que se esperan detectar
Finalmente, Fazio y Zanna (1981, en Myers, 1995) hacen referencia a la "potencia de
las actitudes", señalando que las actitudes surgidas de nuestra propia experiencia en
momentos claves, imprimen una huella más honda en nuestro actuar. Así, las actitudes
"más poderosas" contribuyen en mayor escala a predecir más acertadamente nuestras
conductas. La idea entonces, es tratar de maximizar la potencia de las actitudes en
estudio, trayéndolas a la mente y haciendo autoconscientes a las personas de sí mismas
y de sus actitudes "más potentes", como medio para fomentar la consistencia entre
palabras y acciones.
En función a lo expuesto, cabe reconocer que la relación actitud-conducta es afectada
por muchos factores que determinan en conjunto, el nivel de predicción de las actitudes
con respecto a la conducta. (Eiser, 1989)
En el campo de la Psicología social, se ha intentado recobrar y destacar esta propiedad
de las actitudes. Así encontramos dos líneas de desarrollo que en los últimos años se
han orientado en este sentido (Morales (coord), 1999). Ambas direcciones se
fundamentan en lo que Eagly y Chaiken (1993) han llamado la "accesibilidad actitudinal"
y que corresponde a la "potencia de la actitud" indicada por Fazio y Zanna(1981). Según
estos autores, la accesibilidad actitudinal es la solidez con la que está establecida en la
persona el estado interno evaluativo, que surge de la experiencia directa con el objeto
de la actitud. Las actitudes "más accesibles" se caracterizan por ser más estables,
resistentes a las críticas, se mantienen con más confianza y se activan fácilmente en
presencia del objeto actitudinal; en consecuencia, ejercen gran impacto sobre la
conducta, por lo cual se considera que su valor predictivo es mayor.
Morales (coord.) (1999), recoge los principios que orientan a cada una de las dos líneas
que tratan de explicar cómo la actitud guía la conducta, estructuradas en el modelo
MODE, cuyas siglas hacen referencia a la Motivación y Oportunidad como
Determinantes de la conducta. Según este modelo la influencia de las actitudes sobre
la conducta se produce de dos modos: como producto de un proceso espontáneo o
como producto de un proceso deliberativo.
La primera línea se fundamenta en la activación automática de la actitud (proceso
espontáneo). Destaca así la preeminencia de las actitudes "más accesibles" como guía
que dirige y ejerce mayor impacto en la conducta inmediata a su activación. Así, "… si
una actitud es accesible, y por ello capaz de activación automática, el procesamiento
espontáneo prevalecerá pero sólo si la persona carece de motivación y, además, de
oportunidad para poner en marcha un proceso deliberativo" (Idem: 210). En este caso
la motivación pudiera estar representada, por ejemplo, por la presión social con relación
a la conducta y/o por el temor a cometer errores. Por su parte, la oportunidad estaría
referida a la posibilidad de contar con el tiempo necesario para evaluar las opciones que
se derivan de la situación en la que se activa la actitud. En resumen, de acuerdo con
esta línea de investigación las personas cuyas actitudes presentan mayor nivel de
accesibilidad y baja motivación evidencian mayor relación entre su actitud y su conducta.
La segunda línea se basa en el proceso deliberativo de análisis de la información
disponible cuando se activa la actitud. Mejor conocida como la Teoría de la Acción
*
Razonada de Fishbein y Ajzen (1975), esta teoría se estructura sobre la base de los
conceptos de expectativa-valor.
Según esta teoría, la conducta "…está determinada por la intención, considerando que
la intención está determinada por una función aditiva ponderada de <<actitud hacia la
conducta >> (a menudo denominada componente actitudinal), y <<norma subjetiva>>
(a menudo denominada componente normativo)." (Eiser, 1989:79)
Uno de los constructos más importantes en este modelo es el referido a la concepción
de las "creencias" como antecedentes de las actitudes, pues plantea que la actitud hacia
un objeto es el producto de las creencias que la persona tiene hacia el mismo. De igual
forma postula que tales creencias tanto las actitudinales como las normativas contienen
por una parte, elementos de expectativa y por otra, elementos de valor; esto es lo que
Fishbein y Ajzen han llamado la Probabilidad Subjetiva y la Deseabilidad Subjetiva,
respectivamente.

En relación con el componente actitudinal, la probabilidad subjetiva (elemento de


expectativa) se refiere a la creencia de que la realización de cierta conducta dará lugar
a determinadas consecuencias; y la deseabilidad (elemento de valor) está representada
por el grado en que la persona califica como positivas o negativas las consecuencias
expresadas en la creencia.
En el componente normativo, la probabilidad subjetiva (elemento de expectativa)
constituye la creencia a cerca de la posibilidad de que la conducta resulte o no aceptable
para otras personas consideradas significativas; y la deseabilidad (elemento de valor)
se define como la motivación para complacer, que se concreta en la aceptación y/o
valoración de la opinión de los otros significativos. (Morales (coord.), 1999)
La operacionalización del modelo se obtiene mediante la relación multiplicativa de la
probabilidad subjetiva por la deseabilidad subjetiva; la correlación entre estos
elementos, proporciona un índice explicativo de la contribución de dicha creencia en la
formacióbn de una actitud positiva o negativa. Asimismo, la suma total de los productos
brinda información sobre la actitud resultante.
En opinión de autores como Davinson y Jaccard (1975), Mastead et al.(1983), Bud y
Spencer (1984), Sheppard, Hartwick y Warshaw (1988), Mastead (1996), la Teoría de
la Acción Razonada mediante la distinción de lo actitudinal-normativo como predictores
de la conducta, ha contribuido en la investigación de un problema de gran relevancia en
el campo de la Psicología, Sociología y Educación: "¿Tiende la gente a ejecutar una
conducta determinada por lo que personalmente piensa conseguir de ella o la llevan a
cabo, sobre todo, porque se preocupa de la aprobación o desaprobación de los
otros?(Eiser, 1989:80)
En los últimos años la eficacia de este modelo, según Morales (coord.) (1999), la eficacia
de este modelo se ha visto enriquecida con los aportes de dos nuevos elementos
Por una parte, se agrega un tercer determinante de la intención: el control conductual
percibido, correspondiente a la facilidad o dificultad que el individuo percibe para realizar
la conducta. Al igual que en los otros determinantes, el control conductual percibido
incluye tanto la probablidad subjetiva (representada por la creencia sobre la capacidad
de lograr o no la conducta), como la deseabilidad subjetiva de la creencia (existencia de
oportunidades adecuadas para lograrla). La incorporación de este elemento, se
reconoce como la Teoría de la Acción Planificada.
El segundo elemento que se incorpora plantea una distinción entre las intenciones
conductuales (ya señaladas por Fishbein y Ajzen) y las intenciones de implementación.
Como aporte de Gollwitzer (1993), las intenciones de implementación, relacionadas con
acciones que implican continuidad a lo largo del tiempo, han contribuido a mejorar la
calidad del modelo. Así, "…las intenciones conductuales (a las que se refiere la Teoría
de la Acción Planificada), predicen mejor la conducta cuando van acompañadas por
intenciones de implementación que indican dónde y cuándo hay que realizar la
conducta" (Morales (coord.) 1999: 212)
Estos aportes se fundamentan en las ventajas de la planificación de conductas a
realizar, pues permite configurar nuestras acciones en contextos espaciotemporales
específicos, evidenciando de esta manera el valor predictivo de las actitudes.
B. La conducta como determinante de nuestras actitudes.
Esta perspectiva parte del supuesto de que nuestras acciones o conductas afectan
nuestras actitudes. Muchos investigadores del campo de la Psicología Social han
*
tratado de explicar este supuesto mediante los principios de tres teorías :

En primera instancia, la Teoría de la Autopresentación se fundamenta en el hecho de


que siempre tratamos de ser consistentes entre lo que hacemos y lo que pensamos. Es
decir, vamos adaptando la expresión de nuestras actitudes a la ejecución de nuestras
acciones, tomando en consideración además, la opinión de los otros.

En segundo lugar, la Teoría de la Disonancia Cognitiva sostiene que cuando actuamos


en contra de nuestras creencias o ideas, se genera una tensión que intentamos
apaciguar mediante la justificación (interna) de la conducta. Así, la conducta asumida
ejerce influencia como guía de nuevas actitudes; esto ocurre sobre todo cuando resulta
de un proceso de elección, es decir, cuando no hemos sido coaccionados a acometer
tal conducta.

Finalmente, la Teoría de la Autopercepción asume un principio básico: nuestras


acciones son autorreveladoras. Supone por tanto, "…que cuando nuestras actitudes son
débiles simplemente observamos nuestra conducta y sus circunstancias e inferimos
nuestras actitudes". (Idem:148)
Existe una amplia gama de indicios que fundamentan estas teorías. Destacan entre
ellos:

• Tratamos de justificar las consecuencias mentales de nuestros actos para hacerlas


consistentes a ellos.
• El asumir nuevos "papeles" (p.e. roles, cargos, posiciones), requiere la ejecución de
nuevas conductas que progresivamente van estructurando nuevas actitudes.
• Cuando expresamos nuestras opiniones tratamos de matizarlas de acuerdo con
nuestra audiencia. Así, " … parece que estamos propensos a adaptar nuestros
mensajes a nuestros oyentes y, al hacerlo, creer el mensaje alterado"
• Las conductas positivas hacia algo o alguien, incrementan el agrado hacia ese algo o
alguien (Blanchard y Cook, 1976 en Myers, 1999)
• La ejecución de conductas rituales, contribuye a la construcción de creencias que
redundan en nuestras actitudes.

Estos son sólo alguno de los muchos indicios que demuestran el efecto de nuestras
acciones sobre nuestras actitudes.

LAS ACTITUDES SE APRENDEN Y SE CAMBIAN: ¿CÓMO SE FORMAN?


Dado que en el ámbito de los valores y actitudes se mezclan los planos individual y
social, las distintas teorías sobre la conducta se han orientado en estas dos
perspectivas. La primera de ellas, la perspectiva Psicológica explica las actitudes como
gustos, preferencias e inclinaciones, aversiones, que se derivan de las experiencias
personales; la segunda, la perspectiva Sociológica las concibe como producto de la
interacción social y como valores y actitudes socialmente compartidos. Es decir, estas
perspectivas fluctúan entre el subjetivismo (valoración, gusto o interés individual) y la
consideración de valores que merecen ser defendidos socialmente. (Bolívar, 1995: 71)
En todo caso, las actitudes surgen como producto de la interrelación sujeto-medio, en
la que los prejuicios, costumbres, valores sociales y discriminación juegan un papel
determinante.
Distintos enfoques han explicado las génesis de las actitudes, entre los cuales se
destacan:
• El enfoque cognoscitivo expone que las actitudes se forman de acuerdo al precepto
de la armonía y de la buena forma. "En la naturaleza humana por muy plurales,
dispares y aún en ocasiones contradictorias tendencias que broten de su seno, está
inscrita la imantación hacía los bienes superiores, igual que nuestra dimensión
cognoscitiva se polariza hacía la verdad"(Marín, 1976:85). Así, muchas de las
actitudes básicas del ser humano se derivan de su experiencia personal, directa y
temprana, que proporciona condiciones para la formación de actitudes positivas o
negativas con carácter de estabilidad. Bajo este enfoque se destaca el papel del
conocimiento o de la información en el desarrollo de actitudes. Resulta fácil
comprender que en la medida en que se nos proporciona información concerniente
a la conducta y/o actitudes de ciertos individuos, más fácil será el desarrollo de
nuestra actitud hacia ellos.
• El enfoque funcionalista que explica la aparición de las actitudes por una razón
pragmática: atender a determinadas funciones, especialmente a la satisfacción de
aguna necesidad por parte del organismo (Katz y Stotland, 1958 en Ball (coord),
1988). Según estos autores mediante este mecanismo pueden desarrollarse tres
tipos de actitudes:

Próximas: que surgen como producto de las asociasiones entre el objeto de la


actitud y las condiciones específicas relacionadas con el mismo. Asimismo, pueden
formarse actitudes "próximas" si el objeto satisface directamente alguna necesidad.
Instrumental del objeto: aquellas actitudes que se forman cuando el afecto asociado
con un objetivo queda ligado a aquellos acontecimientos u objetos instrumentales
para el logro de ese objetivo.
Instrumental del ego: reflejadas en aquellas actitudes que se asumen mediante la
identificación con la opinión de aquellas personas por las cuales se siente una
intensa atracción positiva.
• El enfoque " Teoría del Refuerzo" sostiene que las actitudes se forman por el refuerzo
o el castigo que aparece luego de una conducta determinada. Destaca en este
enfoque la Teoría del Condicionamiento Emocional, término que representa al
condicionamiento clásico en el que las respuestas condicionadas son reacciones
emocionales y que se fundamenta en la premisa de que el ser humano tiene dos
mentes, una que piensa y otra que siente.(Góleman,1996) "La aproximación del
condicionamiento a la formación de actitudes sostiene que la gente llega a presentar
respuestas emocionales a los objetos (cosas, gente, ideas, acontecimientos)
exactamente de esta manera. Si el objeto de la actitud es pareado con un estímulo
que activa la emoción, llega a provocar la emoción por sí mismo. Esta respuesta
emocional es entonces, la base de la actitud" (Carver y Scheiler, 1997:338).
• El enfoque de aprendizaje social o por imitación: sostiene que el ser humano, por su
condición social, vive bajo la influencia de las actitudes, sentimientos y conductas
de quienes le rodean. Es tal la importancia de este aspecto, que merece ser el
objeto de estudio de la Psicología Social, considera ésta como "…el estudio
científico de la manera en que los pensamientos, sentimientos y conductas de un
individuo son influenciadas por la conducta o características reales, imaginarias o
supuestas de otras personas". (Morris, 1997:601)
• Actualmente parece generalizarse el enfoque que considera las actitudes como
mediadoras entre los estímulos del entorno social y las respuestas o reacciones de
las personas ante dicho ambiente. Consecuente con la concepción estructural de
las actitudes, supone que "…la actitud es el resultado de toda una serie de
experiencias de la persona con el objeto actitudinal y, por tanto, producto final de
aquellos procesos cognitivos, afectivos y conductuales a través de los que dichas
experiencias han tenido lugar" (Morales (coord), 1999; 197). Desde esta perspectiva
los procesos cognitivos, afectivos y conductuales como parte de la experiencia,
constituyen los antecedentes que en definitiva configurarán nuestras actitudes.

En general, la formación de actitudes está altamente relacionada con la experiencia


personal y social que cada individuo vive. Cuando somos niños, recibimos incentivos o
castigos que contribuyen a generar en nosotros actitudes positivas o negativas hacía
los objetos; de igual forma, buscamos imitar las actitudes de otras personas que
representan ideales para nosotros y finalmente, somos permeables a los patrones
sociales, prejuicios, medios de comunicación e influencia cultural.
Las perspectivas adoptadas por los distintos enfoques sobre el desarrollo y formación
de actitudes, proporcionan fundamentos para orientar las distintas técnicas dirigidas al
cambio de actitudes.

ACTIVIDADES DE REFLEXIÓN
1. Elabora un organizador visual del contenido del tema
2. De los diez aspectos fundamentales ejemplifica con casos cinco
3. Ejemplifica los componentes de las actitudes
4. Ejemplifica las funciones de las actitudes
5. Explica la relación entre la actitud y la conducta
6. Ejemplifica cada enfoque de cómo se aprenden las actitudes
7. Por qué es importante el estudio de la conducta
8. Por qué será importante estos conocimientos para tu profesión, ejemplifica.