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(inrorons| TECHOS/ALIANZA Director; Jost. MENEZ, teos v José Jiménez Teoria del arte Alianza Editorial CAPITULO II Transformaciones historicas 1. UT PICTURA POESIS En una de las anotaciones de su Tratado de pntura, y discutiendo un {pico repetido una y otra vez desde la Antigiedad Clésica: que la pintura ‘es poesfa muda y la poesfa pintura parlante, Leonardo da Vinei escribe: «Si ta Hamas a la pintura poesia muda, el pintor podré decir que la pintura es poesia cicga. Y ahora dime: ;qué deformidad es mas daitosa: Ia ceguera 0 Ta mudez? Si tan libre es el poeta en su invencién cual Io es el pintor, sus ficeiones no dan tan gran satisfaccién a fos hombres cual las del pintor, pues si la poesia consigue describir con sus palabras formas, hechos y lu- ares, el pintor es capaz de fingir las exactas imagenes de esas mismas for- mas» (Da Vinci, 1651, 51-52). Formas viswales y palabras. Junto al tervitorio del sonido y su desplic~ ‘gue en la misica, el universo de las artes ha girado en nuestra tradicion de ‘cultura en torno a esos soportes 0 vias de eristalizacién del sentido. For- mas visuales, palabras, sonidos: arte, literatura, misica. Hoy utilizamos, sin més, la palabra carte», y con ella abarcamos todas esas pricticas y ac~ tividades de la representaci6n, que percibimos como si formaran una uni- dad, a pesar de Ins diferencias evidentes de soportes sensibles, técnicas y procedimientos que las earacterizan. Pero no siempre ha sido asi. Es verdad que existe un nexo entre fa in- vencidn del arte en Grecia, que acabamos de estudiar detenidamente, y nuestra idea moderna de arte. Pero ese nexo esté lleno de discontinuidades y nupturas. Lo que nosotros llamamos «arte» proviene, a través de tod una Setie de transformaciones, del concepto griego de réchne, que tos latinos tradujeron como ars. Pero lo que entendemos hoy por «arte» es un producto ‘especifico de los tiempos modemos, algo que cristaliza, tanto en ef plano de las ideas como en un plano institucional, a to latgo de tn proceso que va del Quaitrocento italiano, el siglo Xv, hasta el XVII, ya en toda Europa, La cuestin es importante en un doble sentido: para Ser conscientes, re- trospectivamente, de los cambios de contexto y de encuadramiento de las artes en el marco global de las distintas situaciones hist6ricas de la cultu- ra de Occidente, y para serlo igualmente de que nuestra idea ain vigente hoy de arte (a pesar de todas las contradicciones internas y disfunciones (871 88° TEORIA DEL ARTE due evidentemente presenta) esti muy datada, remite a un momento con- creto de la cultura europea, complet St tan }pea, completamente diferente del que vivimos en la sar dent lel eo wa non meramente en el siglo XVIIL, sino que refleja tambic zi “ero, entonces, {c6mo y a través de qué pa o we hy i Sy feflexién de Leonardo puede servirnos para marcar ef de . la recuperacién de la iden de un nex Soepren ince wih ae ag gis rt ive de la cultura de la Antigiiedad cldsica. El planteamient de 7 in eine supa ance ste sas con Est Robert Curtus (1948, 39), que «la Antigtiedad estd presen. ue = lia como recepcién y como transmutacién», y que sélo a Cale & ee Terepoisn Y cambio Ilega hasta el mundo mo- i le eo mn! simi ‘$a autonor mimesis ne " Durante toda la Antigticdad, una d las di ai S que en cambio se cultivaban por el placer que productan. Septin in se arcane (RSs me ey Se mente, la. En la & snistica a a namis Fe n la €poca Helenistica aparecié a veces de una forma mas TRANSFORMACIONES HISTORICAS 89 actividades humanas y en el proceso de formacién del individuo, se en ccuentra otra diferenciacién en las téchnai, que se remite también a la An- tigtiedad, pero cuyo eco e influencia posteriores serfan realmente decisi- vos, Se trata de la distincién entre réchnai «intelectuales» y «artesanas y manuales», segtin las denomina literalmente Galeno, y que Tos latinos I ‘marian «artes liberales» y «artes vulgares>. Aunque el referente clisico de la distincidn es el texto de Galeno, no se sabe con seguridad plena en qué contexto 0 quién la habria formulado: «No sabemos si seria posible indi- car a quién se le ocurrié la idea de dividir las artes en liberales y vulgares: tinicamente conocemos los nombres de los pensadores posteriores que li aceptaron: Galeno, el famoso médico del siglo Mt 4C., fue quien la desa~ rroll6 de un modo més completo» (Tatarkiewiez, 1975, 82-84). Lo impor- tante, en cualquier caso, es que la distincién se haba acuftado en Grecia, y refleja las condiciones sociales del mundo griego y la aversiGn que los ariegos sentian por el trabajo fisico. Es necesario tener en cuenta, no obstante, que si Galeno recomienda decididamente la practica de las téchnai «intelectuales», sittia todavia en- tre ellas, aunque con matices, a la escultura y la pintura, Io que constituye tun claro indicio de la pervivencia de la autonomia de la mimesis en ese mo- mento del mundo antiguo: «Es doble la primera diferencia entre las téch- nai. Pues algunas de ellas son intelectuales y tespetables, mientras que otras son desdefiables y actian a través de esfuerzos fisicos, y a éstas las Haman artesanas y manuales. Seria mejor que uno se ocupara en la primera clase de las féchnai, porque la segunda suclen dejarla los technteis para cuando son viejos. Y pertenecen a la primera clase la medicina, la retOrica, la mi- sica, la geometria, la aritmética, la légica, la astrocomia, la gramética y el derecho. ¥ afiade a éstas, si quieres, la escultura y la pintura, porque, bien operan a través de las manos, sin embargo, si obra no requiere fuer- za juvenil» (Galeno, Proirepticus, Marquardt, 129). ‘Lo que el lector actual advierte de modo inmediato en la clasificacién de Galeno es que estamos mas ante una sistematizaci6n de las disciplinas del conocimiento, y de la educacién, que ante una diferenciacién de lo que ‘son hoy para nosotros las artes. Pero su distincién entre disciplinas inte- lectuales y manuales tiene una gran importancia porque Hega hasta nues- tros das, estableciendo un corte y una jerarqufa entre disciptinas del co- nocimiento y actividades «meramente» manuales. Esa distincién se hard decisiva cuando se fije la idea moderna del arte, en el proceso que va des: de el Quattrocento italiano hasta el siglo XVI En todo caso, cuando Galeno escribe, en el siglo 1 .C., las téchnai de produccién de invigenes no sélo siguen manteniendo su importancia, sino que mas alld de su funcién piiblica, caracteristica en la época Clésica, se han convertido en signo de opulencia, de riqueza individual, y de refina miento: «Si hay alguna caracteristica concreta de la €poca helenistica que