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Universidad Metropolitana de Ciencias de la Educación.

Facultad de Historia, Geografía y Letras.

Departamento de Castellano

La aventura épica

Como requisito fundamental

Del héroe épico

Integrantes
Curín Fernanda
Fuentealba Damari
Sarmiento Melisa
Curso
Primero A
Asignatura
Literatura General I
La aventura épica como requisito
fundamental del héroe épico
Por Fernanda Curín, Damari Fuentealba y Melisa Sarmiento

Έχω δει τις πόλεις πολλών ανθρώπων, και να μάθει τους τελωνειακούς

He visto las ciudades de muchos hombres, y he aprendido sus costumbres

La Odisea

2
Índice general

Introducción ……………………………………………………………………………..4

La aventura épica………………………………………………………………………...5

El héroe épico……………………………………………………………………………..9

Héroe épico griego……………………………………………………………………….10

Héroe épico romano……………………………………………………………………..13

Función del héroe en su pueblo o sociedad……………………………………………..14

Conclusión………………………………………………………………………………..18

Bibliografía……………………………………………………………………………….20

3
Introducción

El héroe épico se ha hecho presente siempre y en indefinidas formas en la literatura,


ya sea el mundo Occidental u Oriental. Resulta ser un modelo de magnificencia, es un
personaje de cualidades extraordinarias (Campbell, 1949:41) que se va construyendo así
mismo en la aventura hacia lo desconocido, que se le presenta como un llamado.

El héroe encarna las virtudes cardinales (prudencia, justicia, fortaleza y templanza),las


cuales las irá adquiriendo a lo largo de su travesía y le permitirán conformarse desde un
simple hombre hacia un héroe como tal.

Como una de las obras clásicas de la literatura Occidental surgen la Iliada y Odisea.
En ellas se nos presenta el desarrollo de la aventura épica como requisito fundamental para
la configuración del héroe, que es tema que remite a este trabajo.

Nuestro trabajo parte de la hipótesis de que la aventura épica es un elemento


esencial y fundante de la configuración del héroe, por lo cual nos centraremos en realizar
un análisis de los aspectos que la aventura épica conlleva, para poder así generar a una
buena comprensión y , por ende, buen manejo de este concepto.

El desarrollo del presente informe se subdividirá en los temas siguientes:

a) Definición del Héroe Épico

b) Héroe Griego

c) Héroe romano

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d) Noción de aventura épica y partes que la conforman

e) Función héroe en su pueblo o sociedad

“Paideia: los ideales de la cultura griega” de Werner Jaeger, junto con “El Héroe
de las mil caras” de Joseph Campbell, serán los libros en los cuales nos basaremos para el
desarrollo del contenido de los subtemas. En ellos hemos de destacar los pasajes
fundamentales o ideas más importantes para nuestro trabajo. Además de los conocimientos
adquiridos en clases y nuestras propias conclusiones.

La aventura Épica

La aventura épica o la jornada del héroe es en términos generales un viaje en el cual


se presenta una serie de sucesos que convierten al hombre en un héroe. A través de la
experiencia que se consigue en este viaje se adquiere un conocimiento del mundo y de sí
mismo. Durante el trascurso de esta travesía se deben emplear las máximas capacidades
para poder sobrevivir y así poder compartir y enseñarla en conocimiento adquirido.
Ésta se ve relatada frecuentemente por medio del mito.

El mito de el griego μῦθος es una narración maravillosa situada fuera del tiempo
histórico y protagonizada por personajes de carácter divino o heroico. Con frecuencia
interpreta el origen del mundo o grandes acontecimientos de la humanidad.1

“El mito cuenta una historia sagrada; relata un acontecimiento que ha tenido lugar en el
tiempo primordial, el tiempo fabuloso de los «comienzos»”. (Eliade, 1991:7)

1
Definición de Mito, Diccionario de la lengua española (vigésima segunda edición), Real Academia
Española, 2001.

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Campbell propone la existencia de un patrón básico en todos los mitos, al cual llama
“monomito”, según su planteamiento todos los mitos existentes comparten las mismas
estructuras y etapas.

Éste monomito se divide en tres etapas: separación o partida, iniciación y, finalmente, el


retorno.

La partida

La configuración del héroe por lo general comienza cuando éste recibe el llamado hacia la
aventura, es aquí donde se hacen presentes las fuerzas que comienzan a conformar el viaje,
por ende, denota que el destino ha llamado al héroe y ha transferido su centro de gravedad
espiritual del seno de su sociedad a una zona desconocida (Campbell 1949: 60)

El hombre elegido para la aventura está predestinado a ser héroe. Para la


civilización griega, el destino era definido por los dioses, que controlaban y manejaban las
vidas de cada mortal, y dependiendo de las decisiones y los actos de los dioses, las vidas de
las personas eran de una forma u otra.

Éste mensaje de la aventura se trasmite a través de la imagen de un guía, una figura


protectora que lo ayudará y aconsejara en los momentos que este hombre (futuro héroe)
comience a dudar de su viaje, ya que teme a lo desconocido.

La primera gran prueba en la configuración del héroe es el cruce del primer umbral,
esto quiere decir que el hombre se adentra a lo desconocido, se aleja de de los limites de su
mundo para adentrarse a la aventura en sí. Durante este proceso se genera una experiencia
en el futuro héroe ya sea a partir de las fuerzas peligrosas (pruebas) o del dios protector
(auxiliares).

Campbell establece la idea del vientre de la ballena, con lo cual da a interpretar que
el hombre se introduce en lo desconocido, lo cual conlleva a una especie de destrucción del
yo, es decir, que el héroe se va construyendo a sí mismo durante su travesía.

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La iniciación

En este punto comienza propiamente tal la aventura, el héroe atraviesa un camino de


pruebas, se encuentra con lo desconocido que le va a permitir aumentar su capacidad de
conciencia, su forma de ver el mundo.

El héroe, en esta etapa, es ayudado por su consejero divino, el que en reiteradas


ocasiones le facilitará asistencia, protección y buenos consejos. Ejemplo de esto es lo
ocurrido tanto en La Odisea como en La Eneida dentro de la obra griega se observa la
constante ayuda de Palas Atenea a Ulises, el cual encarnaba las virtudes de esta diosa en el
mundo terrenal, es decir, era un hombre virtuoso, inteligente y hábil en situaciones de
guerra. Ahora bien, por su parte, en La Eneida se observa la constante ayuda de Venus hacia
Eneas, el cual debe lograr su objetivo final y crear la nueva Troya.

Este proceso constituye un aprendizaje hacia el perfeccionamiento del ser, en donde


el héroe de la obra pasará por diferentes etapas o problemáticas hasta superar aquello que lo
tiene atado a su condición de hombre. El héroe debe dejar atrás el orgullo, debe hacer a un
lado el orgullo, la virtud, la belleza y la vida e inclinarse o someterse a lo absolutamente
intolerable. Entonces descubre que él y su opuesto no son diferentes especies, sino una sola
carne (Campbell 1949:103).

A través del ejercicio de ensayo-error durante la iniciación se generarán y


perfeccionarán las virtudes del hombre para así poder alcanzar las cuatro virtudes
cardinales que lo convertirán en un héroe propiamente tal, estas son:

Fortaleza: corresponde a la fuerza y vigor, alude a la fuerza física del hombre.

Templanza: consiste en moderar los apetitos y el uso excesivo de los sentidos,


sujetándolos a la razón. Se pretende genera un equilibrio con el exterior.

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Prudencia: Es la practica de discernir en todas las circunstancias, tanto como obrar
bien y los medios justos para realizarlos, es decir, intentar ser lo más mesurado posible.

Justicia: Es la capacidad de obrar justamente, ya que los hombres no pueden


ejercer la justicia como tal porque no conocen la verdad absoluta, la cual es propia y
exclusiva de los dioses.

Después de saber y adquirir las virtudes el héroe adquiere la apoteosis, es decir, la


divinificación, que conlleva a un período de paz, descanso y plenitud lo que comienza a
gestar el primer indicio del regreso hacia la sociedad.

Finalmente, se le otorga al héroe ya constituido la gracia última. Éste se encuentra


listo para recibir aquello por lo cual emprendió su aventura.

Todos los pasos o pruebas anteriores sirven para preparar o purificar al futuro héroe,
para así, poder alcanzar la trascendencia en la vida y después de esta.

Dentro de las experiencias producidas en la aventura épica la más enriquecedora es


la Catábasis, ya que pocas personas (pero ilustres) son las que bajan al Hades y han
sobrevivido para contarlo, llevando consigo al momento de ascender, todas las
indagaciones del presente y futuro que les otorgan los muertos.

Dentro de los más destacados podemos considerar la experiencia adquirida por


Odiseo, que baja al Hades para escuchar, desde el propio sabio Tiresias, lo que le depara el
futuro. Podemos tomar esto como un incentivo para que el héroe no se dé por vencido
(Ulises llevaba años vagando errante por los océanos debido a la furia que Poseidón tenía
en contra de él. Este dios no impediría que llegara a su destino, sin embargo, haría todo lo
posible para que su travesía fuese más larga y agotadora de lo presupuestado) y siga su
viaje para conseguir su propósito final.

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El regreso

El regreso conforma la etapa final de la aventura épica, es aquí donde el héroe debe
volver con su trofeo (conocimiento) hacia su pueblo.

Ya acabada la misión, el héroe y su triunfo bendecido por la entidad divina están


listos para reestablecer su sociedad. El héroe, a pesar de la oposición de su guardián se
puede dar que no desee volver, ya que se pregunta: ¿para qué volver a tras? ¿Para qué
volver a lo imperfecto? Si él ya ha encontrado la felicidad y la perfección (Campbell,
1949). Huye de el destino que le ha deparado la vida, pero como todos sabemos, nadie
puede escapar de él.

El héroe no puede vivir en los dos mundos, de manera que se siente “entre la espada
y la pared” cuando debe regresar a su sociedad y dejar ese mundo que tiene la vitalidad de
la aventura y que en la frontera de ambos no existe pero es real para él.

El cruce del umbral del regreso es fundamental para el viaje del héroe, deja atrás las
aventuras que lo han llevado a conformarse como tal y regresa al mundo con todos los
conocimientos adquiridos, con su conciencia abierta y el logos presente en su alma.

Es así como el héroe se puede configurar como una especie de “maestro de dos
mundos”, es decir, el logro de un equilibrio entre lo material y lo espiritual. La persona que
se sienta cómodo y competente, tanto en los mundos internos y externos.

Ahora que él tiene conocimiento adquirido podemos decir que pasa a la última etapa
de este viaje sin igual, la libertad para vivir, la cual podemos definir como la pérdida del
miedo ante situaciones de muerte (Campbell, 1949). A estas alturas se podría decir que el
héroe solo vive el momento, no lamenta el pasado ni espera con ansias el futuro. Ahora el
hace uso del Carpe diem. Comparte con su pueblo la sabiduría que buscaba insertar en su
ser y así poder trascender en la historia como un héroe ante los dioses y su pueblo. El
cosmos vuelve a la normalidad.

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Concepto de héroe épico

Antes de adentrarnos a lo que nos compete vamos a describir y señalar los aspectos
más importantes del agente que mueve toda la aventura épica, en definitiva, estamos
hablando del héroe.

El héroe épico siempre va a tener un objetivo específico al que ha de llegar pasando


por múltiples obstáculos y pruebas durante su viaje. Posee dioses que siempre le ofrecen
ayuda para, de un modo u otro, logre su propósito.

Se caracteriza por no someterse a sus miedos, el héroe siempre debe aceptar su


destino ya que éste está predestinado y, aunque vaya por diferentes caminos el final siempre
va a ser el mismo. Este héroe es conocido por sus hazañas, siendo un ejemplo a seguir y
quedando así, inmortalizado en la historia.

A continuación vamos a hacer referencia de los héroes más significativos tanto para
el mundo griego como el romano, célebres por su aventura épica, la cual, estamos seguras,
será recordada hasta el fin de los tiempos debido a su magnificencia artística y el gran valor
que representa para el mundo y su cultura.

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El héroe épico Griego

 Aquiles

Instruido por el centauro Quirón, fue el mayor héroe (ya que héroe en su estado puro es
sólo quien conoce su destino adverso y está dispuesto a asumirlo) de los que acudieron a
Troya en la Iliada, en griego moderno Iliada. Hijo de Tetis y Peleo. Indignado
públicamente por Agamenón en lo más íntimo de su honor, decide retirarse del combate
adoptando una actitud muy poco responsable y pone en peligro la expedición de los
griegos contra Troya. Sólo la muerte de Patroclo (sentido de la amistad) lo hace
reincorporarse al combate. A sus manos muere Héctor y él mismo, "el de velocísimos pies"
encuentra la muerte cuando desde lejos, es alcanzado por una flecha del cobarde Paris. El
disparo le alcanzó en el talón, único punto vulnerable de todo su cuerpo.

Aquiles buscaba ser un héroe pero su falta de mesura le dificulta el camino y sólo a
partir de las pruebas que debe sortear durante la historia logra obtener las cuatro virtudes
cardinales y ser recordado durante las generaciones venideras como alguien de respeto y
digno de imitar.

 Ulises

Protagonista de "La Odisea", varón dotado de una aguda astucia por excelencia
manejaba a su albedrío decenas de artimañas para pelear en las batallas y también, por
supuesto, para su propia sobrevivencia. Él es un nuevo tipo de héroe, diferente al carácter
monolítico de Aquiles, por ejemplo.

Participa en la expedición a Troya en tanto que rey de la isla de Ítaca. Sufre mil
peripecias y adversidades durante los diez años que tardó en regresar de Troya a Ítaca.
Visitó a los legendarios cíclopes, bajó al Hades para hablar con el adivino Tiresias, cruzó el
mar por donde viven las embaucadoras sirenas cantoras y viajó por cuantiosos lugares. En

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fin, mientras duran estos errantes peregrinajes, su único hijo, Telémaco, ha salido en su
busca.

Ulises se presenta finalmente en Ítaca disfrazado de mendigo, ya que quiere


comprobar quiénes de sus servidores le continúan siendo fieles. Con la ayuda de su hijo
castiga a los pretendientes de su esposa Penélope que en su ausencia, anhelan a ser esposos
de ésta además de despilfarrar gran parte de los bienes de Odiseo.

Ulises a través de la aventura épica sale al mundo, recorre y conoce a otros, lo cual
permite autovalidar su identidad. Se observa, además que en la Grecia homérica, el hombre
o el héroe, en particular se define a si mismo por oposición al resto. Ulises encarna esta
concepción de perfectibilidad en el hombre antiguo.

Antes de comenzar a relatar las aventuras de Eneas, debemos hacer una distinción
entre la mitología griega y la romana y sus diferentes enfoques.

En la mitología griega vemos mitos que tratan sobre héroes y dioses, la naturaleza
del mundo, los orígenes y la explicación de sus prácticas rituales. La cultura griega
consideraba a sus héroes y dioses como hombres dignos de toda gloria y poder, viéndolos
desde un enfoque ciento por ciento divino, diferenciándose de la romana, que es más que
nada un préstamo de la griega.

En relación con los héroes, su cosmovisión es distinta, ya que a los héroes griegos,
los dioses los observan, siendo estos dueños de la verdad absoluta e interviniendo en la vida
de los hombres, al momento de cualquier acontecer importante. Mientras que el héroe
romano, se define por lo urbano y terrenal, enfrenta sucesos más simples, y cotidianos. Si
bien los dioses son figuras sobrenaturales, no provocan la misma impronta.

El Héroe épico romano

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 Eneas:

Fue un héroe de Troya, que al caer la ciudad, logró salir con vida, emprendiendo un
viaje que lo llevaría donde vivía Lacio, convirtiéndose en rey y con ello en el progenitor del
pueblo romano. Era hijo de la diosa Afrodita y del príncipe Anquises, tuvo un primer
matrimonio con Creúsa una de las hijas Príamo, con la que engendró un hijo llamado
Ascanio. Posteriormente su esposa murió. Cuando llegó a Lacio, se casó con la princesa
Lavinia, hija del rey Latino.

Este hombre, tuvo que pasar por distintos peregrinajes para realizar su
cometido.

Cuando Troya cayó en manos de los Aqueos, Afrodita dijo a su hijo que
huyera de la ciudad, ya que Troya ya no existía y que él le tocaba otro futuro. Eneas
huyó con su hijo, su padre, su esposa, la que tuvo que abandonar, y con un grupo
de Troyanos en 20 naves con rumbo a Macedonia. Tras varias escalas llegó
solamente con 7 naves a Cartago, donde la reina Dido se enamoró de él, pero tuvo
que abandonar esa tierra porque Júpiter se lo ordenó y a partir de esto la reina se
suicidó. Luego se dirigió a Sicilia, siendo acogido por Acestes y recogió a uno de
los marinos de Odisea, Aqueménides.

El viaje continuó, llegando a Laurentio, en la costa de Lacio, después


remontó al río Tíber, llegando hasta un pueblo llamado Palanteo. La región era

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gobernada por Latino, aquí conoció a su hija, Lavinia, a la que ya le habían
profetizado que llegaría un extranjero que la desposaría.

Cuando Eneas llegó, Turno, se aprestó a hacerle la guerra. Buscó la alianza


de Latino y éste se la negó. Luego buscó la alianza de Mezencio, rey de los etruscos,
quien no veía bien el creciente poder de la liga latina, además buscó la alianza de
Diomedes, ex rey de Argos, pero éste se negó. Eneas, por su parte, tomó como
aliado al rey Evandro.

Se emprende el combate; entre los muertos vale destacar a Mezencio


(traicionado por sus propios súbditos por tirano) y Palante, hijo de Evandro. Además
los rútulos intentaron quemar las naves de los dardanios, pero Júpiter a ruego de
Ops las metamorfoseó en Ninfas de las aguas. Muerto Turno, cae Ardea, ciudad
poderosa mientras él vivía; de las cenizas surgió el ave ardea. Entonces Eneas se
casa con Lavinia y tienen un hijo, Silvio.

En todas estas aventuras que sobrellevó Eneas, se constata el viaje como elemento
primordial del héroe épico. Donde todas sus hazañas dan origen al pueblo romano.

El héroe en su pueblo o sociedad

La vinculación entre los valores heroicos y los valores sociales es básica para comprender
la transformación que se produce al llegar a la época contemporánea. Señalemos un punto
de partida: para que aparezca el héroe, la sociedad ha de tener un grado de cohesión
suficiente como para que existan unos valores reconocidos y comunes. Sin valores no hay
héroe; sin valores compartidos, explicitando más. El héroe es siempre una propuesta, una

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encarnación de ideales. La condición de héroe, por tanto, proviene tanto de sus acciones
como del valor que los demás le otorgan. Esto permite que la dimensión heroica varíe en
cada situación histórica dependiendo de los valores imperantes.

Podemos decir que la sociedad engendra sus héroes a su imagen y semejanza o, para ser
más exactos, conforme a la imagen idealizada que quiere proyectar. Esto es independiente
del grado de virtudes que tenga la sociedad, ésta debe tener un ideal, una meta hacia la que
dirigirse o hacia la que podría dirigirse.

En la época medieval, por ejemplo, los valores eran los cristianos y se personificaban en el
ideal caballeresco. Si es cierto que la existencia de los héroes depende de lo señalado
anteriormente, en las épocas en que no existe esa cohesión será más difícil su presencia. El
héroe tendrá entonces que luchar no sólo contra sus enemigos, sino contra la opinión de sus
lectores. Tendrá que convencerles a ellos, en primer lugar, de que es un héroe.

Entonces decimos que con los héroes, la sociedad tiene la oportunidad de fabricar los
sueños de ser mejores. Cuando nos planteamos qué tiempos han sido mejores, miramos a
sus héroes. En ellos tratamos de ver lo mejor de cada época, aunque sólo veamos sus deseos
de ser de una forma o de otra y nuestras propias carencias.

Este concepto es utilizado muchas veces por homero, más que nada para mostrar la
superioridad de seres no humanos. Comprobamos eso cuando vemos que el hombre
ordinario no tiene areté y si el esclavo perteneciese de una alta estirpe, le quita Zeus la
mitad de su Areté, y ya no vuelve a ser el mismo. Entonces entendemos por areté un
atributo que es inseparable de la nobleza, por consiguiente están inevitablemente unidos.

Esto quiere decir que al apropiarse de la belleza, significa no tener ocasión de perder el
premio de la más alta Areté. Muy relacionado con eso se encuentra el honor, que en el
principio era inseparable del mérito y la habilidad. Según Aristóteles, el honor es la
expresión natural de la idea todavía no conciente para llegar al ideal da la Areté.

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Solo alguna vez, en los últimos libros, entiende Homero por areté las cualidades morales o
espirituales. En general designa, de acuerdo con la modalidad de pensamiento de los
tiempos primitivos, la fuerza y la destreza de los guerreros o de los luchadores, y ante todo
el valor heroico considerado no en nuestro sentido de la acción moral y separada de la
fuerza, sino íntimamente unido.

Este fenómeno de areté, que denota valor en la guerra, hombría, también significa
habilidad, astucia. No tiene nunca el sentido que tendrá posteriormente de “bueno”, como
tampoco de una virtud moral.
De todos modos el concepto de areté, tiene en Homero un sentido más general que el de
significación guerrera. Designa al hombre de calidad, para el cual, lo mismo en la vida
privada que en la guerra, rigen ciertas formas de actitud humana, ajenas al común de los
hombres. Así, esto tiene influencia en la educación griega.

Entonces comprendemos el conflicto de Aquiles en la Iliada. El enfado hacia los griegos y


su negativa a prestarles ayuda no es exactamente por una ambición individual excesiva. El
afán de honor corresponde a la grandeza del héroe y es natural a los ojos del griego.
Ofendido este héroe en su honor se conmueve en sus mismos fundamentos la alianza de los
héroes aqueos contra Troya. Quien atenta a la areté ajena pierde el sentido mismo de la
areté.

Otro ejemplo cercano es el de Áyax, uno de los más grandes héroes aqueos, después de
Aquiles. Las armas del caído Aquiles son otorgadas a Odiseo a pesar de los merecimientos
superiores de aquel, la tragedia de Áyax termina en la locura y el suicidio. La cólera de
Aquiles pone al ejército griego al borde del abismo.

Aquí se ve el más peculiar sentimiento en la vida de los griegos: el heroísmo. Esto es lo


que fecunda la historia griega. Al apropiarse de la belleza, se ve con claridad el motivo que
tenía la areté helénica.

Conclusión

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¿Es necesario que un héroe viaje para convertirse en tal?
¿El héroe nace o se hace?

El héroe siempre va a estar atado a su destino; el héroe épico siempre va a gozar de


alguna virtud que lo destaque entre los hombres de su pueblo y lo haga, aun sin ser héroe en
su totalidad, ser conocido ya que en la medida en que cuentan hazañas de carácter
sobrehumano, cumplidas por uno o por otro de los personajes familiares a la memoria
colectiva de las ciudades, en conexión con las divinidades, de quienes ellos proceden y los
inspiran, y que viven en tiempos en que lo divino y lo humano no está claramente
distinguidos: es el tiempo de los héroes. Estos son hombres dueños de una conducta
peculiar y valiéndose de capacidades y habilidades sobrehumanas intentan lograr objetivos
inalcanzables

Durante este trabajo pudimos extraer desde lo recopilado, leído y resumido, que el
título “La aventura épica como requisito fundamental para el héroe épico” es una
aseveración verdadera ya que sin el viaje, sin esa aventura que lo lleva a pasar por
diferentes situaciones él no tendría las distintas características que atañen a un héroe épico,
y con ello los valores que lo lleva a ser uno de los personajes más atrayentes e importantes
en la cultura de un pueblo gracias a sus virtudes cardinales (prudencia, justicia, templanza y
fortaleza) y a la aventura épica como requisito fundamental en su vida.

Además de las diferencias que se suscitan entre los héroes de distintas providencias.
Lo que entendemos por héroe épico y como reacciona éste en la sociedad.

Observamos su objetivo e ideal concreto y como ha de superar una serie de


obstáculos para alcanzarlo. Muestra lo que es capaz de lograr el hombre: ensancha los
límites de su experiencia y encarna el afán de superar la fragilidad humana para alcanzar
una vida más plena.

Así habló Atenea y el pálido terror se apoderó de ellos; volaron


las armas de sus manos, aterrorizados como estaban, y cayeron
al suelo al lanzar Atenea su voz. Y se volvieron a la ciudad
deseosos de vivir. Gritó horriblemente el sufridor, el divino

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Odiseo y se lanzó de un brinco como el águila que vuela alto.
Entonces el Cronida arrojó ardiente rayo que cayó delante de la
de ojos brillantes, la de poderoso padre, y ésta se dirigió a
Odiseo:

«Hijo de Laertes, de linaje divino, Odiseo rico en


ardides, contente, abandona la lucha igual para todos, no sea
que el Cronida se irrite contigo, el que ve a lo ancho, Zeus.»

Así habló Atenea; él obedeció y se alegró en su ánimo.


Y Palas Atenea, la hija de Zeus, portador de égida, estableció
entre ellos un pacto para el futuro, semejante a Méntor en el
cuerpo y en la voz. (La Iliada, Homero, 160)

Por último, pero no menos importante, gracias a este trabajo pudimos observar la
importancia que tenían los mitos en las diferentes culturas antiguas, como, a través de éstos,
se pudo escribir sobre la fundación de Roma, por ejemplo, y que llegara a ser verdad
absoluta para el pueblo, una verdad sagrada, hermosa y por lo tanto, de irrefutable valor.

Bibliografía

 Homero, La Iliada, Buenos Aires 1962, Editorial ESPASA-CALPE.

18
 Joseph Campbell, El héroe de las mil caras, Nueva York 1949, Bollingen
Foundation Inc.

 Homero, La Odisea, Buenos Aires 1962, Editorial ESPASA-CALPE.

 Virgilio, Eneida, Madrid 1977, Vosgos

 Mircea Eliade, Mito y Realidad, Barcelona 1991, Editorial Labor

 Werner Jaeger; [traducción de Joaquín Xirau (libros I y II), Wenceslao Roces (libros
III y IV)], Paideia: ideales de la cultura griega, Mexico, D.F 1995, fondo de cultura
económica.

Webgrafía

 http://es.wikipedia.org/wiki/%C3%89pica_grecolatina
 http://www.slideshare.net/MJCG1/la-pica-romana
 http://en.wikipedia.org/wiki/Monomyth
 http://es.wikipedia.org/wiki/Eneas

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