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EL JICHI DEL GUAPOMÓ

Había una vez dos hermanas, María y Mariana que


siempre iban a traer agua de la laguna actualmente
llamada Guapomó. Un día muy temprano, fueron a traer
agua como de costumbre y al llegar a la laguna había
un hombre bañándose en medio de la laguna; ellas no
lo sabían, pero él era el jichi del Guapomó. Se trataba de
un hombre guapo, de cabellos rubios y ojos azules, al que
solo se alcanzaba ver de la cintura hacia arriba.
Las hermanas sacaron agua de la laguna y al tiempo de
dirigirse a su casa, una de ellas, María le dijo a su hermana
que se adelante, y que ella la alcanzaría más tarde,
entonces Mariana siguió camino a casa. María se acercó
a saludar al joven y cuando salió del agua María se dio
cuenta que la mitad superior tenía forma humana y la
otra mitad tenia forma de pescado, ella quiso escapar
pero no podía. El joven la encerró fuertemente en sus
brazos y le dijo que no la dejaría ir nunca. A María no le
quedó otra opción que quedarse con él y se la llevó al
fondo de la laguna, donde el jichi tenía una mansión
decorada totalmente con oro.