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Libres para creer


Una fe consciente para los jóvenes

Cario Maria Martini


Cario Maria Martini

Libres para creer


Una fe consciente para los jóvenes

SALTERRAE
Santander - 2009
Título del original italiano:
Líber i di credere. índice
Igiovani verso unafede consapevole
© 2009 by In dialogo Cooperativa cultúrale S.r.l.
20122 Milano
www.indialogo.it

Traducción:
María del Carmen Blanco Moreno
y Ramón Alfonso Diez Aragón
Prólogo 7
Introducción, por Luigi Accattoli 9
Imprimatur: Carta a los jóvenes 13
* Vicente Jiménez Zamora
Obispo de Santander
04-06-2009
PRIMERA PARTE
N O S O T R O S SERVIREMOS A L S E Ñ O R
© 2009 by Editorial Sal Terrae
Polígono de Raos, Parcela 14-1 1. Dios nos llama y nos libera 23
39600 Maliaño (Cantabria)
Tfno.: 942 369 198 / Fax: 942 369 201 2. El Credo y nuestra fe 63
salterrae@salterrae.es / www.salterrae.es 3. Escuchad hoy su Palabra 69
Diseño de cubierta: 4. Elegimos servir al Señor y proclamarlo 74
María Pérez-Aguilera 5. Iluminad la ciudad 81
mariap.aguilera@gmail.com 6. Id también vosotros a mi viña 89
Reservados todos los derechos.
Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida,
almacenada o transmitida, total o parcialmente,
por cualquier medio o procedimiento técnico SEGUNDA PARTE
sin permiso expreso del editor.
C E N T I N E L A S D E LA M A Ñ A N A
Impreso en España. Printed in Spain
ISBN: 978-84-293-1825-8 1. Escrutad el horizonte de la esperanza 95
Depósito Legal: SA-485-2009 2. Confío en vosotros, jóvenes 97
Impresión y encuademación: 3. ¿Qué piden hoy los jóvenes? 100
Gráficas Calima - Santander 4. Jóvenes con visión 106
www.graficascalima.com
5. Como lámpara que brilla en un lugar oscuro 111

o j o
LIBRES PARA CREER

6. Caminamos en la noche 113 Prólogo*


7. Una gran alegría y una riqueza desbordante 117
8. No tengáis miedo de ser santos 123

TERCERA PARTE
JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
1. Los cinco secretos del creyente 139
2. La esperanza está en nosotros y en medio de nosotros 144
3. Participar en la caridad de Dios 149 JTOR primera vez se reproducen en un solo volumen inter-
4. Permanecer en Jesús para ser hoy Iglesia viva 158 venciones significativas que el cardenal Cario Maria Martini
dirigió a los jóvenes, a lo largo de su prolongado y rico magis-
5. Llamados a salir de la mediocridad y del miedo . . . . 166
terio como arzobispo de la diócesis de Milán, de 1980 a 2002.
Se trata de una compilación amplia y variada, ya que una de
índice general 171 las constantes de la obra del cardenal Martini fue precisamen-
te la atención a la edad juvenil, vista, más que como proble-
mática pastoral, como lugar necesario de un anuncio claro de
las razones de la fe, de la centralidad de Cristo en la vida, de
la escucha de la Palabra según el método de la lectio divina.
Un instrumento privilegiado para la formación de las con-
ciencias juveniles fue, en el primer periodo de su episcopado,
el de la «Escuela de la Palabra» en la catedral, que él mismo
guió durante muchos años, inventando para ella fecundos iti-
nerarios de escucha que atrajeron hasta la catedral a miles de
jóvenes de toda la diócesis los primeros jueves de mes. «Es-
cuela» que después, por su mismo deseo, se fue descentrali-
zando gradualmente en las zonas pastorales y en los arcipres-
tazgos de la diócesis, y fue confiada a otros muchos predica-
dores y a la animación de los jóvenes de las unidades pastora-
les, de las parroquias y de las asociaciones.

De los textos del cardenal Martini se han eliminado las referencias tem-
porales y las indicaciones cronológicas ligadas a acontecimientos concre-
tos pero irrelevantes para la comprensión del texto. [Nota del editor].

o y ó
° 6 °
LIBRES PARA CREER

Una segunda iniciativa comenzó, en cambio, con el itine-


rario denominado «Asamblea de Siquén» (1988-1989) que,
Introducción
según la intención del cardenal Martini, estaba destinada a po-
ner en el centro la fe como elección consciente, en la percep-
ción de una misión específica encomendada por la Iglesia a los
jóvenes. Este volumen recoge todas las intervenciones del ar-
zobispo relativas a este itinerario, a partir de las meditaciones
sobre el texto bíblico que fue elegido por él como referencia
para las diferentes iniciativas (Josué 24,1-28) y que hasta aho-
ra no habían sido nunca publicadas fuera de los textos desti- único que no me ha echado un sermón ha sido el car-
nados a los jóvenes delegados. denal Martini», me dijeron dos de mis hijos que en agosto de
Un tercer paso fue el llamado «Sínodo de los jóvenes», en- 1993 participaban en la Jornada Mundial de la Juventud de
tre noviembre de 2000 y febrero de 2002, cuyo lema sintético Denver (Estados Unidos). Yo estaba allí como enviado del Co-
quedó resumido en el título «Centinelas de la mañana», en re- rriere della Sera y ellos con un grupo romano de Acción Católi-
ferencia explícita al acontecimiento que, como Iglesia univer- ca. El cardenal Martini se encontraba entre los obispos de to-
sal, vivieron millones de jóvenes durante el gran Jubileo del do el mundo que impartían las catequesis.
año 2000. En el presente volumen se recogen también todas Esta es la clave que el cardenal usa desde siempre: él nunca
las reflexiones del arzobispo a lo largo de este itinerario. «sermonea», pero sobre todo no echa un sermón cuando habla
Se encuentran después algunas intervenciones destinadas a a los jóvenes. Es decir, no cede a la tentación de construir su
los jóvenes de Acción Católica, con los cuales el cardenal Mar- discurso en torno a una serie de llamamientos a la seriedad de
tini vivió momentos muy intensos en las convocaciones dioce- la vida y de la vocación cristiana, a la necesidad de ser respon-
sanas organizadas entre finales de la década de 1980 y duran- sables en el uso de la libertad y de la sexualidad. O mejor: ex-
te la década de 1990; ellas son testimonio de la consonancia de horta ante todo a esto, pero no es el corazón de sus discursos.
temas y de las preguntas compartidas que el itinerario asocia- He escuchado varias veces al cardenal en los encuentros
tivo fue madurando durante aquellos años, como respuesta al con los jóvenes, sobre todo en los momentos -que él más esti-
deseo del obispo de formar jóvenes corresponsables y caracte- ma- de Escuela de la Palabra, y he descubierto que hay un tri-
rizados por su profundidad espiritual e impulso apostólico. ple secreto detrás de su capacidad de hablar a las nuevas gene-
Por último, al comienzo del volumen se reproduce una car- raciones: se pone en su lugar, procede con franqueza, presenta
ta muy hermosa, dirigida a los «jóvenes con los que no me en- el Evangelio.
cuentro», difundida en 1990 y tal vez no particularmente co- Se pone en su lugar, es decir, razona sobre las dificultades
nocida ni valorada, que ayuda a comprender las razones y los para creer que pueden tener hoy los muchachos de veinte años
sueños de un obispo para sus jóvenes, para todos los jóvenes y las hace suyas. No las mira desde arriba ni habla como quien
que han vivido junto a él, a quienes toda la Iglesia puede y de- ya conoce las respuestas. Toma en serio las preguntas que le
be dar razones para creer y vivir bien. hacen. No cuestiona la crisis de fe de los contemporáneos, si-
no que se pregunta a sí mismo como a uno de los coetáneos y
busca con ellos y en su nombre la respuesta.

o 8 o o 9 o
INTRODUCCIÓN
LIBRES PARA CREER

El segundo secreto se refiere a la franqueza de su lengua- 2000) me llamó para que le propusiera -ante un público de pe-
je, que a menudo le ha convertido en objeto de críticas. El no riodistas- algunas «provocaciones» sobre las «cosas últimas».
es un diplomático de la palabra, sabe correr riesgos: el riesgo Al agrupar todos los contactos tenidos con él, puedo con-
de exponerse, de ser mal interpretado, de terminar siendo acu- cluir que ese modo de entrar en conversación con los jóvenes
sado. Varias veces le he oído hablar de alguna duda sobre la fe he vuelto a encontrarlo, sustancialmente, en cada una de esas
y sobre una palabra de Jesús, sobre la credibilidad histórica de circunstancias, también cuando se dirigía al mundo de los
los Evangelios, sobre este o aquel aspecto de la vida cristiana. adultos. Siempre he visto cómo su punto de partida era la Pa-
Dudas afrontadas y superadas, pero también interrogantes que labra y siempre me ha parecido que sus palabras llegaban cla-
siguen abiertos, con la invitación a continuar la búsqueda. ramente al corazón del hombre de hoy.
En este no resignarse veo un elemento vivo que cautiva a Su maestría al exponer las Escrituras ha sido alabada tan-
quienes le escuchan o leen sus escritos. Recuerdo una carta que to por el papa Wojtyla como por el papa Ratzinger.
escribió a los participantes en el Sínodo de mayo de 1994, en
Benedicto XVI ha recomendado la lectura de las lectio bí-
la que reconocía los «muchos dones» procedentes del Sínodo
blicas de Martini a los jóvenes de la diócesis de Roma el 6 de
de la diócesis de Milán, pero afirmaba que «un poco más dé
viento del Espíritu» no habría «hecho daño». En general, los abril de 2006 y lo ha descrito como un «verdadero maestro»
obispos retienen a la grey. Martini, en cambio, exhorta a los del acercamiento a las Escrituras: «Aun cuando él conoce bien
cristianos «a novedades valerosas» y a gozar en plenitud de la todas las circunstancias históricas, todos los elementos carac-
«libertad del Evangelio». terísticos del pasado, intenta siempre abrir también la puerta
para hacer ver qué palabras pertenecientes aparentemente al
El tercer secreto es el más importante: él no presenta una
pasado son también palabras del presente». ¡La actualización,
doctrina suya, ni sigue un particular método catequético, sino
justamente!
que propone el Evangelio. Va al corazón del corazón del men-
saje cristiano, que es la figura de Jesús tal como la presentan Dos años antes, en el volumen ¡Levantaos! ¡ Vamos! (Plaza
los Evangelios, y en torno a ella desarrolla todos los temas. Di- & Janes, 2004), Juan Pablo II había hablado de Martini como
cho con otras palabras: actualiza el mensaje de Jesús partiendo de un modelo de obispo que expone la Palabra de Dios al pue-
del texto de los Evangelios. blo: «Las catequesis en la catedral de su ciudad atraían a mul-
titud de personas, a las que revelaba el tesoro de la Palabra de
Conozco al cardenal Martini desde que era profesor en el
Dios».
Instituto Bíblico y yo era un muchacho de la FUCI (Federa-
zione Universitaria Cattolica Italiana) y le escuchaba en Roma En ambos casos fui el primero que transmitió al cardenal
y en las semanas teológicas de Camaldoli. Ya entonces seguía -vía e-mail- la noticia de que había sido citado por el papa, y
este método. en las dos ocasiones me respondió, desde su retiro en Jerusa-
Como experto en temas eclesiales de la Repubblica y, des- lén, que le alegraba porque veía cómo se honraba el papel de
pués, del Corriere della Sera, me he encontrado con él en Mi- la Escritura en la vida de la Iglesia. Se puede decir que Martini
lán, en Roma y en varias partes del mundo, le he hecho pre- ha vivido para la Escritura: para ayudar a cuantos le habían si-
guntas en las conferencias de prensa y entrevistas en exclusiva, do confiados a leerla y a vivirla. Recientemente, el 5 de octu-
y me ha invitado a su mesa. En dos ocasiones (en 1991 y en bre de 2008, en una entrevista para la televisión le he oído ha-
cer una afirmación fuerte sobre esta centralidad de la Palabra
o 10 o
° /; °
LIBRES PARA CREER

de Dios en su aventura humana: «La Biblia ha sido en reali-


dad mi vida».
Carta a los jóvenes
Invito a leer sus textos, reunidos aquí, teniendo los ojos fi-
jos en este hilo conductor de la transmisión del Evangelio a la
humanidad de hoy, y en particular al mundo juvenil.
.*
Luigi Accattoli

QyV¿Aa A*hl^e, *p*(Al/*. Athifyí:

No te sorprendas por esta carta que te dirijo precisamente


1
a ti . He decidido escribirte porque -al menos hasta ahora- me
ha resultado imposible encontrarme contigo: donde iba yo, tú
no estabas y donde ibas tú... ¡yo no estaba!
No obstante, nuestros caminos se han cruzado con fre-
cuencia: muchas tardes, al volver de las parroquias o de los
centros parroquiales, te he visto a las puertas de alguna disco-
teca, dentro de alguna cervecería o hamburguesería, o bien pa-
seando por las calles del centro, en la plaza de la catedral...
Habría querido llamarte y detenerme para encontrarme conti-
go, pero después me he preguntado: ¿cómo me presentaré? Y
también: ¿qué pensará este muchacho, esta muchacha? ¿Con
quién me comparará: con sus padres, un poco enfadados por
sus retrasos; con algún intruso un poco entremetido-, con la in-
tervención imprevista de algún agente de la fuerza pública? Y
yo ¿seré capaz de escuchar, de dialogar con ella, con él...?
Por eso, he decidido escribirte. Yo trataré de ser breve, y tú
trata de llegar hasta el fondo. No te tenderé trampas, evitaré
los sermones y los reproches: sólo quiero hablarte y decirte que
estoy preparado, si lo deseas, para dialogar contigo; deseo tra-
tar de comprenderte mejor a ti y a tus amigos.

LuiGl ACCATTOLI, nacido en Recanati en 1943, es periodista, escritor y


vaticanista italiano. De 1975 a 1981 trabajó en el diario la Repubblka. 1. Se trata de la carta a los jóvenes escrita por el cardenal Martini, publica-
Desde 1981 es periodista del Corriere della Sera. Actualmente vive en da por ITL (editorial de la diócesis de Milán) y fechada el 3 de junio de
Roma, está casado y tiene cinco hijos. 1990.

o 12 o o 13 °
LIBRES PARA CREER CARTA A LOS JÓVENES

A veces, a los adultos les sucede que te reprochan antes de riesgos, tal vez también jugarse la vida conduciendo una
comprender el motivo de un determinado comportamiento, moto. Si vas a la iglesia, te prohiben todas estas cosas».
que te descalifican sin darte la posibilidad de apelar. Yo no Gionata
quiero comportarme así. Trataré, por el contrario, de escu-
charte y de responderte, como he hecho ya con otros jóvenes «Yo no estoy muy dispuesto a dejarme instruir por los sa-
de tu edad. Algunos de ellos, aunque estén alejados de la Igle- cerdotes... algunos quieren convertirte a toda costa: he de-
sia, me han escrito para explicarme el motivo de su alejamien- cidido no dejarme amaestrar por nadie. No quiero que me
to. Otros me han dado a conocer sus razones por medio de manejen ni me encasillen. Puedo aprender a vivir yo solo.
amigos. Si me equivoco, lo pagaré».
Estas son algunas de las cosas que dicen (naturalmente, los Cristian
nombres son ficticios, pero conservo fielmente la sustancia de
sus expresiones). «Me gusta muchísimo bailar, tener una alta autoestima, ser
admirada, enamorarme al menos el sábado por la noche y
«Desde pequeño recibí de mi familia una buena educación el domingo. Pero la religión no permite estas cosas. No
religiosa. Pero las preguntas que me planteaba eran mu- acepto que la Iglesia me diga lo que debo hacer o dejar de
chas y hacían que me sintiera muy confuso. Así, mientras
hacer con mi novio».
que antes estaba, por decirlo así, obligado a ir a la iglesia, Monica
al llegar a una cierta edad, dejé de frecuentarla».
Roberto «Hasta el tercer curso de educación secundaria fui a la igle-
sia y participé en las actividades parroquiales. Pero después
«Me alejé de la Iglesia porque mis padres me mandaron a vi que era un grupo de personas que te juzgaban, que esta-
la catequesis de comunión y de confirmación, pero yo veía ban bien ellas juntas, que no aceptaban a personas nuevas,
que a ellos nos les interesaba lo que me enseñaban. Llegado que pensaban que valían más que todos. Y lo dejé».
un cierto momento, ya no me obligaron y dejé de ir». Stefano
Marco
«Iba a la iglesia más por costumbre que por necesidad; pa-
«Personalmente, creo mucho en las cosas prácticas, en los ra mí era una tradición y no un gesto hecho por amor».
problemas concretos, cotidianos, en los hechos... no en las Debora
teorías, en las ideas bonitas, en el exceso de palabras que se
escuchan en la iglesia. Hacen falta hechos para mejorar el «Ya no creo en nada. A veces pienso que tiene razón mi pa-
mundo, no chacharas». dre cuando dice que también la Iglesia es una tienda, un
Laura partido político, una invención para controlar a la gente.
Ni siquiera creo en el más allá, o, mejor dicho, creía cuan-
«A un muchacho de hoy no le interesa la Iglesia. Prefiere do era niña... pero he crecido, he conocido la realidad, el
distraerse, divertirse, evadirse, jugar, enamorarse, correr dolor, la muerte, la injusticia, el mal y me he preguntado:

a 14 o o 15 o
LIBRES PARA CREER CARTA A LOS JÓVENES

pero en medio de todo este caos, ¿qué hace Dios? ¿Existe? El corazón humano -el tuyo, el mío, el de todos- es más
Y si existe, ¿por qué permite todo este dolor? Bah...». rico de lo que puede parecer; es más sensible de lo que se pue-
Sara de imaginar; es generador de energías inesperadas; es una mi-
na de potencialidades a menudo poco conocidas o ahogadas
por la escasa autoestima, la frustrante convicción de que «es
¿En qué estás pensando? ¿Tal vez también tú suscribirías
imposible cambiar... ¡total, yo no puedo!».
alguna de estas frases? ¿O tus motivos para no ir a la iglesia
son distintos? Yo, personalmente, me siento «desplazado»: ba-
jo estas expresiones fluye la vida, la alegría, el dolor, el sufri-
En este punto, entonces, desearía valorar contigo algunas
miento, el tedio mortal de quien me ha escrito; me atrevería a
propuestas.
decir algo más: puedo entrever también algunas verdades, e in-
La primera es ésta: intenta preguntarte acerca de las verda-
cluso algunos errores que nosotros, «hombres de Iglesia», he-
des que están en lo más hondo de ti. No dudes en hacerte pre-
mos cometido
guntas fundamentales que podrían dejarte sin respuesta; no
En estas frases encuentro también el convencimiento de
tengas prisa por encontrar soluciones. Escucha en tu interior.
que ninguna persona humana, varón o mujer, se resigna a vivir
Tienes derecho a preguntarte para conocer tus luces y tus
una vida insignificante. Nadie desea sentirse un ser inútil, a
sombras, para saber de dónde vienes y adonde vas, qué senti-
merced de otros o del azar. Nadie puede convertirse en «amo»
do tiene tu vida, la vida de tus seres queridos, cuál es el senti-
del hombre.
do del mundo. No te niegues a pensar, razonar, reflexionar; te-
Siento tu deseo de cambiar el mundo de las injusticias, de
me más bien a quien quiera ahogar esta capacidad tuya.
los sufrimientos inútiles, de las masacres, de las desigualdades,
Aunque no encuentres las respuestas de inmediato, te su-
de las falsas hipocresías, de la explotación.
geriría que no te angusties ni te atormentes: ¡el hecho de man-
Y cuando todas estas metas se vuelven inalcanzables...
tener viva la pregunta es ya importante! Deja que te ayude al-
puedo imaginar (aunque no lo comprenda) que haya personas
guna persona en la que confíes. Los sacerdotes a quienes has
que se sientan tentadas a deslizarse hacia paraísos artificiales
conocido te quieren y están dispuestos a echarte una mano. En
con todas las consecuencias.
el silencio de algún momento crucial siéntete amado por Dios
A éstas sí que las he encontrado (en estos años): en las co- y, si puedes, dile: «Dios mío, qué difícil es orientarse en la vi-
munidades terapéuticas, en las cárceles, enfermos de sida... da. ¡Échame una mano!».

En estos jóvenes «desesperados» y en otros muchos de tus


contemporáneos veo que existe el sueño del amor, el deseo de La segunda propuesta te parecerá un poco audaz, pero te la ha-
hacer algo bueno; en todos arde el deseo de amistad, la espe- go igualmente: trata de conocer a Jesús. Pregúntate qué piensas
raza de hacer la vida más hermosa y agradable, la tensión de la de él, de su vida, de su muerte en cruz.
solidaridad hacia todos y particularmente hacia los más mar- Te invito a leer su vida, escrita en el Evangelio (si no lo tie-
ginados. Siento que tienen y quieren tener una conciencia pro- nes, pídemelo: ¡te lo regalaré de buen grado!). No tengas mie-
pia, que en todos se ocultan aspiraciones profundas, interro- do de Jesús: cuando le conozcas, le sentirás cercano, amigo, vi-
gantes inteligentes sobre el sentido de la vida. vo, más concreto que la persona que tienes a tu lado.

o 76 o o 17 o
LIBRES PARA CREER CARTA A LOS JÓVENES

Siento un poco de temor al hacerte esta tercera propuesta, pe- Te he escrito con la confianza de que leerías mi carta hasta el
ro lo intento de todos modos: a menudo se escucha la crítica final y, al parecer, sigues leyéndola. Pues bien, al terminar, per-
según la cual la parroquia, o la Iglesia, es un ambiente cerrado míteme expresar un último deseo: desearía que la relación ini-
(como decía Stefano); pues bien, intenta cambiar esta situa- ciada con esta carta tuviera una continuación. Escríbeme, sé
ción. En otras palabras: invita a tus amigos a tu casa, invita que también puedo aprender de ti. Por el momento te dejo,
también a alguien de la parroquia, al sacerdote... y habla con asegurándote que rezo desde ahora por ti, porque te aprecio y
ellos, discute, haz que se oiga tu voz, tus exigencias, tus pro- porque te quiero.
blemas, los motivos que te han alejado de Dios y de la Iglesia.
Pregúntales y pregúntate: ¿qué sentido tiene nuestra vida? * Cario María Martini
¿Para qué sirve? ¿Qué hago por los demás? ¿Soy capaz de amar
o tal vez me hago la ilusión de que sé hacerlo? Mi novio, mi
novia ¿agota el horizonte de mis esperanzas o hay algo más?
¿Estoy con él o con ella por placer o por amor, porque quiero
de verdad su bien?

La última propuesta está sugerida en parte por Laura. La des-


proporción que ella enunciaba entre el decir y el hacer me per-
mite invitarte a hacer algo concreto por los demás. La conmoción
que experimentas al ver a quien muere de hambre, a los sin te-
cho, a los habitantes del tercer mundo que buscan pan, casa y
trabajo, a los discapacitados, los encarcelados, los enfermos de
sida... trata de traducirla, quizá con la ayuda de algún amigo,
en el compromiso concreto, en el voluntariado.
Tal vez te preguntes a menudo, en los momentos de sole-
dad, quién es tu amigo, cuántos amigos tienes. Es posible que
te sientas mal al constatar tantas deslealtades, indiferencias y
traiciones. Yo te invito a cambiar este orden de ideas: en vez de
preguntarte cuántos amigos tienes, pregúntate más bien de
cuántas personas eres amigo o amiga. Y cuando tengas la ex-
periencia de suscitar una sonrisa, de alumbrar una esperanza
en la vida de los otros, caerás en la cuenta de que también en
tu vida habrá más luz, más sentido, más alegría. Toma estas
propuestas como una invitación. Podrías conversar sobre ellas
con tus amigos.

o J8 o o 19 °
PRIMERA PARTE

Nosotros serviremos al Señor

Esta compilación de textos del cardenal Martini re refiere al ca-


mino de preparación y a la celebración de la «Asamblea de Si-
quén», la gran convocación de los jóvenes de la diócesis de Milán,
a través de 2.500 delegados, que tuvo lugar los días 6 y 7 de ma-
yo de 1989 en el Pala/ido de Milán. El encuentro, cuyo tema cen-
tral era la opción de fe de los jóvenes y su compromiso de dar tes-
timonio en medio de sus coetáneos, partió del texto bíblico de Josué
24, donde se narra la convocación de los representantes delpueblo
de Israel en Sique'n.
1
Dios nos llama y nos libera

IOSUÉ reunió a todas las tribus de Israel en Siquén y con-


vocó a los ancianos de Israel, a sus jefes, jueces y escribas,
que se situaron en presencia de Dios. Josué dijo a todo el
pueblo: «Esto dice el Señor, Dios de Israel: "Al otro lado del
Río habitaban antaño vuestros padres, como Téraj, padre de
Abrahán y de Najor, y daban culto a otros dioses. Yo tomé a
vuestro padre Abrahán del otro lado del Río y le hice reco-
rrer toda la tierra de Canaán, multipliqué su descendencia y
le di por hijo a Isaac. A Isaac le di por hijos a Jacob y Esaú.
A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír. Jacob y sus
hijos bajaron a Egipto. Envié después a Moisés y Aarón y
herí a los egipcios con los prodigios que obré en medio de
ellos. Luego os saqué de allí. Saqué a vuestros padres de Egip-
to y llegasteis al mar; los egipcios persiguieron a vuestros pa-
dres con sus carros y guerreros hasta el mar de Suf. Clama-
ron entonces al Señor, el cual tendió unas densas nieblas en-
tre vosotros y los egipcios, e hice volver sobre ellos el mar,
que los cubrió. Visteis con vuestros propios ojos lo que hice
con Egipto; luego habitasteis largo tiempo en el desierto. Os
introduje después en la tierra de los amorreos, que habita-
ban al otro lado del Jordán; ellos os declararon la guerra y yo
los entregué en vuestras manos; y así pudisteis poseer su tie-
rra, porque yo los exterminé a vuestra llegada. Después se le-
vantó Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, para pelear contra
Israel, y mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que os
maldijera. Pero no quise escuchar a Balaán, y hasta tuvo que
bendeciros; así os salvé yo de su mano.

° 23 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó; pero las gentes dio a Josué: «Al Señor nuestro Dios serviremos y a su voz
de Jericó os hicieron la guerra, igual que los amorreos, los atenderemos».
perizitas, los cananeos, los hititas, los guirgaseos, los jivitas y
Aquel día, Josué selló una alianza por el pueblo, y le dio
los jebuseos, pero yo los entregué en vuestras manos. Mandé
un estatuto y una ley en Siquén. Josué escribió estas palabras
delante de vosotros avispas que expulsaron, antes que llega-
en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y
rais, a los dos reyes de los amorreos; no fue con tu espada ni
la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario del
con tu arco. Os he dado una tierra que no os ha costado fa-
Señor. Josué dijo a todo el pueblo: «Mirad, esta piedra será
tiga, unas ciudades que no habéis construido y en las que sin
testigo contra nosotros, pues ha oído todas las palabras que
embargo habitáis, viñas y olivares que no habéis plantado y
el Señor ha hablado con nosotros; ella será testigo contra vo-
de los que os alimentáis".
sotros para que no podáis renegar de vuestro Dios». Y Josué
Ahora, pues, temed al Señor y servidle perfectamente, despidió al pueblo, cada uno a su heredad.
con fidelidad; apartaos de los dioses a los que sirvieron vues-
tros padres más allá del Río y en Egipto y servid al Señor. Josué 24,1-28
Pero, si no os parece bien servir al Señor, elegid hoy a quién
1. La convocación
habéis de servir, o a los dioses a quienes servían vuestros pa-
dres más allá del Río, o a los dioses de los amorreos en cuyo
Las meditaciones que propongo 2 se inspiran en el capítulo 24
país habitáis ahora. Yo y mi casa serviremos al Señor».
del libro de Josué, cuyo primer versículo empezamos a leer:
El pueblo respondió: «Lejos de nosotros abandonar al «Josué reunió a todas las tribus de Israel en Siquén y convocó
Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor nuestro a los ancianos de Israel, a sus jefes, jueces y escribas, que se si-
Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres,
tuaron en presencia de Dios».
de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que de-
¿Por qué razón hemos elegido el texto de Josué? Porque
lante de nuestros ojos obró tan grandes señales y nos guar-
dó por todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos describe la gran asamblea del pueblo de Dios para la renova-
por los que pasamos. Además, el Señor expulsó delante de ción de la alianza con aquel Señor que les dio la tierra. T a m -
nosotros a todos esos pueblos y a los amorreos que habita- bién nosotros, como el pueblo de Dios en Siquén, desearíamos
ban en el país. También nosotros serviremos al Señor, por- celebrar una asamblea semejante y desearíamos celebrarla al
que él es nuestro Dios». Entonces Josué dijo al pueblo: «No término de este bienio dedicado a la educación 3 . Una asamblea
podréis servir al Señor, porque es un Dios santo, es un Dios en la que estén idealmente presentes todos los jóvenes de la
celoso, que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros diócesis para renovar la alianza con Cristo, Señor de esta tie-
pecados. Si abandonáis al Señor para servir a los dioses del rra, de esta historia y de toda la historia.
extranjero, él a su vez traerá el mal sobre vosotros y acabará
con vosotros, después de haberos hecho tanto bien». El pue-
blo respondió a Josué: «No; nosotros serviremos al Señor».
Josué dijo al pueblo: «Vosotros sois testigos contra vosotros 2. Los primeros jueves de mes, de noviembre de 1988 a marzo de 1989, el
mismos de que habéis elegido al Señor para servirle». arzobispo Cario María Martini guió a los jóvenes de la diócesis en la lec-
tio divina sobre el texto bíblico de Josué 24. Se recogen aquí los textos
Respondieron ellos: «¡Testigos somos!». «Entonces, qui- de las cinco meditaciones.
3. El cardenal arzobispo dedicó al tema de la educación dos cartas pasto-
tad de en medio los dioses del extranjero e inclinad vuestro rales: «Itinerari educativi» (Itinerarios educativos) en 1988 y «Educare
corazón hacia el Señor, Dios de Israel». El pueblo respon- ancora» (Educar todavía) en 1989.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR
1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

El libro de Josué
Nosotros podemos decir: Jesús, haz que te conozcamos un
El libro de Josué contiene 24 capítulos y, en la Biblia, lo encon- poco más a través de las páginas del libro de aquel que ha lle-
tramos después de los cinco libros de Moisés, llamados Penta- vado tu nombre desde el Antiguo Testamento.
teuco: Génesis, Éxodo, Levítico, Números y Deuteronomio. El tema fundamental del libro es la tierra de Israel, las re-
Es poco conocido, quizá porque describe batallas y gue- laciones que ligan al pueblo de Dios con su tierra y, como sa-
rras, y no resulta fácil contar a Josué entre los constructores de béis, es un tema todavía hoy de rabiosa actualidad en Israel.
paz. Un escritor judío contemporáneo, Elie Wiesel, en un be- Este tema no está presente sólo en Josué, sino que atravie-
llísimo volumen titulado Cinco figuras bíblicas, se esfuerza por sa toda la historia de la salvación y deviene imagen, símbolo y
librar a Josué de la imagen de hombre de guerra. «Los judíos», figura de aquella entrada y de aquella estancia en la tierra de
escribe, «hicieron la guerra durante un tiempo y el libro de Jo- Dios a la que son llamados todos los hombres en virtud de la
sué está aquí para probarlo, está lleno de sangre y de violencia, comunión que los vincula a Cristo Señor.
y carece de poesía. Pero su falta de belleza literaria puede ser Lo que me importa subrayar es que Josué es un libro im-
vista como una virtud. Josué, en efecto, venció muchas bata- portante y, al leer el capítulo 24, nos disponemos a captar una
llas, pero la Biblia no se gloría de ello. Y esto vale para todas revelación del misterio de Cristo.
las guerras judías. Los profetas se negaron a santificarlas, los
poetas evitaron idealizarlas; se escribieron cantos para celebrar El sentido de la convocación
los milagros, no las guerras [...]. En el discurso de despedida
que dirige a la nación [el capítulo 24 que nosotros meditare- Para la meditación del primer versículo propongo algunos
mos], al echar la vista atrás y contemplar su vida, Josué omite puntos: la relectura del texto; una pregunta de carácter histó-
significativamente toda alusión a sus conquistas; quería ser re- rico: ¿quién fue convocado en Siquén por Josué? Una pregun-
cordado como un profeta, no como un conquistador». ta que nos hace releer el versículo en clave neotestamentaria:
¿a quién convoca Jesús? Una pregunta de carácter existencial:
Por lo demás, más allá del juicio de Wiesel, que quiere re- ¿para qué valores somos convocados? [...]
dimensionar el aspecto bélico del libro de Josué, debemos decir
que todas las páginas de la Escritura, cuando son leídas en re- 1. El primer versículo está dividido claramente en tres partes:
lación con el misterio único que revelan, que es Jesucristo, pue- Jesús reunió a todas las tribus; convocó a los ancianos, los je-
den nutrir nuestro espíritu con la savia genuina del Evangelio. fes, los jueces y los escribas; y éstos se presentaron ante Dios.

Hay que leer el Antiguo Testamento mirando también al mis- 2. Josué, jefe carismático, elegido por Dios, sucesor inmediato
terio de Dios Padre que se comunica gratuita y totalmente, en de Moisés, reunió a todas las tribus de Israel en la llanura, jun-
el Hijo, al hombre para salvarlo. to a los dos montes que se ven aún hoy: Ebal y Garizín. Se tra-
ta, por tanto, de una asamblea universal, abierta a todos.
El libro de Josué nos invita, ya en el título -porque Josué En Israel se distinguían en aquel tiempo doce grandes tri-
quiere decir Jesús-, a entrar en la invocación neotestamentaria bus, ligadas entre sí por parentesco y por la memoria de un
que culmina en la palabra del ladrón en la cruz: «Jesús, acuér- único antepasado fundador. De estos clanes no son convoca-
date de mí cuando llegues a tu Reino!». dos, como en otras ocasiones, sólo algunos hombres para gue-

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

rrear contra otros, sino todos, para un gran pacto de paz. Se jueces y los escribas. En nuestro lenguaje podríamos decir: los
reúnen en Siquén, uno de los primeros lugares mencionados responsables legislativos, judiciales, burocráticos y culturales.
en la Escritura. Ya en el capítulo 12 del Génesis leemos que el Todo el pueblo está presente, pero es convocado ante Josué
Señor se apareció a Abrahán cerca de Siquén, bajo la encina de por medio de sus representantes. Es fácil imaginar la escena: el
Mambré, y le prometió en heredad la tierra (cf. versículos 4- pueblo está detrás, en el campamento, y los ancianos, los jefes,
7). La primera promesa bíblica que Abrahán recibe en Pales- los jueces y los escribas, se acercan y escuchan directamente el
tina tiene lugar, por tanto, en Siquén. Después de él, Jacob se discurso de Josué. En un cierto sentido, el pueblo participa en
estableció allí. En efecto, al salir sano y salvo del temido en- segundo plano, mediante sus responsables.
cuentro con su hermano Esaú, Jacob logra comprar una parce- El versículo concluye con estas palabras: «Que se situaron
la de tierra justamente en Siquén -primer signo, para él, de en presencia de Dios». Es otro verbo muy importante en la
una futura posesión de la tierra- y planta en ella la tienda (cf. Escritura. Significa «estar ante alguien -el rey, el magistrado-
Gn 33,18-19). en la posición de quien espera órdenes» y, por tanto, con reve-
Siquén es un lugar célebre de la antigüedad, rico en re- rencia, con respeto y con atención.
cuerdos y en tradiciones, para todo el pueblo de Israel. Ya en
el capítulo 8 del libro de Josué leemos que en Siquén tuvo lu- 3. ¿Hay algo en la vida de Jesús que corresponda a la reunión
gar una primera reunión del pueblo, después de haber ocupa- que Josué había convocado en Siquén, muchos años antes?
do una primera parte de Palestina. Recuerdo al menos dos pasajes evangélicos, el primero de
Y la memoria de esta ciudad durará hasta los tiempos de Mateo y el segundo de Lucas.
Jesús, que en este lugar prometerá el don del agua viva; justa-
mente a la estancia de Jacob en Siquén hace alusión la mujer «Su fama llegó a toda Siria; y le trajeron todos los que se en-
contraban mal con enfermedades y sufrimientos diversos,
samaritana cuando dice a Jesús: «¿Acaso eres tú más que nues-
endemoniados, lunáticos y paralíticos, y los curó. Y le siguió
tro padre Jacob, que nos dio el pozo, y de él bebieron él y sus una gran muchedumbre de Galilea, Decápolis, Jerusalén y
hijos y sus ganados?» (Jn 4,12). Con todo, nuestro versículo Judea, y del otro lado del Jordán. Viendo la muchedumbre,
tiene una singularidad. Hemos dicho que en Siquén fueron subió al monte, se sentó, y sus discípulos se le acercaron»
convocadas todas las tribus de Israel. Pero el texto es más pre- (Mt 4,24-5,1).
ciso: «reunió a todas las tribus [...] y convocó a los ancianos».
¿Por qué esta diferencia de verbos? Lucas 6,17-20.27 está compuesto como el texto de Mateo:
El verbo hebreo que traducimos con reunir significa «re- Jesús está con los discípulos y con una gran multitud de gen-
coger», «cosechar», reunir una gran masa; el verbo hebreo que te. La muchedumbre trataba de tocarlo porque de él salía una
traducimos con convocar significa «gritar», «llamar a alguien gran fuerza que sanaba a todos: «Y él, alzando los ojos hacia
por el nombre gritando». Es el verbo usado para las grandes sus discípulos, decía...».
llamadas bíblicas. Por ejemplo: «Dios llamó a Moisés de en Estos dos pasajes evangélicos están divididos en dos par-
medio de la zarza: "¡Moisés, Moisés!"» (Ex 3,4). tes: una reunión general de la multitud y después Jesús, que, de
Tenemos, por tanto, en el primer versículo, una reunión de entre la multitud, convoca a algunos, los discípulos. Se trata de
todos y una convocación más específica, más personal, que una convocación más reducida dentro de una asamblea muy
afecta a cuatro categorías de personas: los ancianos, los jefes, los amplia.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

Tal convocación no aleja a Jesús de la multitud, sino que xois la sal de la tierra»-, de su responsabilidad —«¡Ay de voso-
constituye a los discípulos como intermediarios entre él y la Iros si la sal se vuelve sosa!»-. Y los llama para que respondan
gente. Y a ellos en primer lugar se les dirigen las famosas pa- en nombre de todos los demás: «A vosotros que escucháis os
labras: «Bienaventurados los pobres de espíritu porque de ellos digo: "Amad a vuestros enemigos, haced el bien a quienes os
es el reino de los cielos... Vosotros sois la sal de la tierra... A MI lian"».
vosotros que escucháis os digo: "Amad a vuestros enemigos"». Jesús llama a los discípulos para que tomen conciencia de
Vosotros, queridísimos jóvenes, sois como discípulos, con- • i>mo deben estar en un mundo difícil, oscuro, hostil.
vocados de entre una multitud que podría ser toda la juventud
de la diócesis. Lo que os digo a vosotros vale para todos, pero
llegará a los demás si primero es significativo para vosotros, / 'irgunías conclusivas
que sois convocados para un encuentro más cercano, como los ()s propongo algunas preguntas para una ulterior reflexión.
ancianos, los jefes, los jueces y los escribas en Siquén, como los ¿Me agrada que me convoquen, pero no para una reunión
discípulos al lado de Jesús junto al lago de Tiberíades. ilc vez en cuando, sino en una convocación perseverante, los
Y pienso: ¿dónde están en este momento los más de primeros jueves de mes, con el fin de vivir después la Asam-
600.000 jóvenes de nuestra diócesis? Tal vez en el cine, en la blea de Siquén, dejándome convocar para una responsabilidad,
discoteca, en casa viendo la televisión o en su habitación escu- para escuchar y responder?
chando la radio; tal vez por la calle o en un bar; quizás en una
situación dolorosa y apurada. Jesús desearía reunir una multi- ¿Cuáles son mis resistencias para dejarme convocar? ¿Qué
tud inmensa y, mientras tanto, os ha llamado aquí a vosotros siento dentro de mí? ¿Siento pereza, cansancio, apatía, náusea?
para que escuchéis su Palabra de modo responsable, por el bien A veces, estas cosas ocultan el miedo a comprometerse, la tris-
de todos los demás. teza de quien no quiere gustar la alegría del Evangelio. O tal
Comenzamos entonces a entrever el sentido de la convo- vez haya en mí resistencias debidas al hecho de que me siento
cación de Siquén. extraño: ¿por qué he venido? ¿Qué me importan a mí estas co-
sas que son tan exigentes?
4. ¿Para qué valores somos convocados? Lo comprenderemos Sería entonces un signo de poca fe y deberíamos orar di-
poco a poco, meditando todo el capítulo de Josué, pero pode- ciendo: «¡Señor, aumenta mi fe, acrecienta mi poca fe!».
mos entender ya que el significado de esta convocación para el O bien las resistencias derivan de obstáculos precisos. Ten-
pueblo de Israel era tomar una mayor conciencia de su identi- go miedo al juicio de los demás, no sé cómo me justificaré an-
dad, llegar a ser conscientes de la gravedad de su situación en te los demás. Mis amigos se burlarán de mí haciéndome notar
medio de los pueblos paganos y, por tanto, de la urgencia de la que, mientras yo estaba aquí, ellos han ido a divertirse... ¿Hay
misión que debía realizar, renovando la fidelidad al Señor. quizás obstáculos en mi interior que prefiero no escuchar? ¿No
El pueblo toma conciencia escuchando la Palabra de Dios quiero mirar dentro de mí? Entonces podemos orar: «¡Señor,
y respondiendo a través de la proclamación de la fidelidad. vence todas mis resistencias!».
Lo mismo vale para las reuniones y las convocaciones rea-
lizadas por Jesús: llama a los discípulos para que escuchen, pa- Una tercera pregunta: ¿me da miedo llevar el peso de los de-
ra que tomen conciencia de su misión e identidad -«Vosotros más? El hecho de ser convocado para los demás, no solo para

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mí, ¿me molesta? «¡Señor, haz que sepa llevar también el peso «Josué dijo a todo el pueblo: "Esto dice el Señor, Dios de
de los otros, como tú me has llevado a mí, oveja perdida, sobre Israel: Al otro lado del Río habitaban antaño vuestros pa-
tus hombros!». dres, como Téraj, padre de Abrahán y de Najor, y daban cul-
to a otros dioses. Yo tomé a vuestro padre Abrahán del otro
lado del Río y le hice recorrer toda la tierra de Canaán, mul-
Por último: ¿estoy dispuesto a escuchar lo que se va a decir?
tipliqué su descendencia y le di por hijo a Isaac. A Isaac le
Escuchar no significa sólo oír las palabras del obispo; signifi-
di por hijos a Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la
ca no tener ruido interior. ¿Hay en mí preocupaciones, dis- montaña de Seír. Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. Envié
tracciones, codicia, afán, ambiciones, reticencias, orgullo o irri- después a Moisés y Aarón y herí a los egipcios con los pro-
taciones que me impiden escuchar? «¡Señor, ayúdame a entrar digios que obré en medio de ellos. Luego os saqué de allí.
en el silencio!». Saqué a vuestros padres de Egipto y llegasteis al mar; los
Os propongo que viváis el momento de la escucha también egipcios persiguieron a vuestros padres con sus carros y gue-
como purificación de todas las veces que nos hemos dejado ven- rreros hasta el mar de Suf. Clamaron entonces al Señor, el
cer por las preocupaciones, los deseos y las fantasías inútiles. cual tendió unas densas nieblas entre vosotros y los egipcios;
Os sugiero también que hagáis un propósito: hacer todos hice volver sobre ellos el mar, que los cubrió. Visteis con
los días un minuto de absoluto silencio, de escucha, por ejem- vuestros propios ojos lo que hice con Egipto; luego habitas-
teis largo tiempo en el desierto"» (Jos 24,2-7).
plo antes de empezar las oraciones de la mañana o de la tar-
de, antes de empezar las laudes o las vísperas. Haced el pro-
pósito de deteneros durante un minuto diciendo: «Señor, C o m o veis, el pasaje está introducido por una mención de
quiero escucharte». Dios que habla y, por tanto, es transmitido como oráculo divi-
Os invito a orar: «Jesús, ayúdame a comprender, hazme no: «Dice el Señor, Dios de Israel».
penetrar, desata mi corazón, libera mi lengua interior para que Este oráculo se compone de dos partes: la primera parte
yo grite tu alabanza!». sintetiza brevemente el libro del Génesis, desde el capítulo 12
hasta el final; la segunda parte sintetiza los hechos principales
del libro del Éxodo.
2. Nuestra historia: llamados a la libertad Casi todo el pasaje está en primera persona, como podéis
captar fácilmente gracias a los verbos que describen la acción
Entre las cartas que he recibido de vosotros, una decía: «Los
divina: «Yo tomé a vuestro padre Abrahán... le hice recorrer...
jóvenes d e . . . le dicen que el instrumento de su voz 4 no ha si-
multipliqué... d i . . . di en propiedad». Son cinco verbos que re-
do frágil, sino vigoroso y exigente».
sumen la intervención de Dios en el libro del Génesis.
Pido al Señor que no sea el instrumento de mi voz, sino
Después, otros verbos: «Envié... herí... obré... os saqué».
que sea la voz del Espíritu la que se haga sentir vigorosa y exi-
Llega un momento en que hay una incoherencia gramatical
gente en vuestros corazones durante la meditación del pasaje
porque, en vez de continuar en primera persona, se pasa a la
de Josué que leemos ahora de nuevo.
tercera: «Clamaron entonces al Señor, el cual tendió unas den-
sas nieblas». Acto seguido, se retoma la primera persona: «Hi-
ce volver sobre ellos el mar». E n conjunto, otros cinco verbos
4. La observación se refiere al hecho de que la Escuela de la Palabra 1988-
1989 predicada por el cardenal Martini se transmitió por radio. que indican la acción de Dios en tiempos del Éxodo.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

¿Qué deducimos de esta relectura general del texto? Dios Podemos percibir que estas palabras se dirigen hoy a noso-
habla y se revela como sujeto al hombre que escucha. Es pri- tros: también nuestras raíces son paganas. Pensad en cuántos
mera persona, es sujeto de acciones que el hombre puede ha- vestigios paganos, monumentos arqueológicos, hay en nuestra
ber experimentado una a una también como casualidad, como cultura. Roma está llena de ellos, pero también en nuestros
eventualidades de la vida inconexas, como contingencias his- campos y sobre nuestras colinas encontramos, si excavamos,
tóricas muy diversas, sin un sentido preciso. vestigios del paganismo del que procedemos.
El pasaje bíblico enumera diversos hechos y situaciones Tales vestigios no se han conservado sólo en los estratos
(«habitaban al otro lado del Río» -al otro lado del Eufrates, en superficiales del suelo, sino que se encuentran en lo más re-
el actual Irak, donde vía Abrahán- y, después, «bajaron a cóndito de nuestro corazón. Debemos recordarnos que somos
Egipto»). Pueden parecer meras contingencias históricas, acu- paganos convertidos o, mejor, que somos paganos aún no con-
muladas sin un orden preciso. Pero Dios revela que estas ac- vertidos del todo. Algo de paganismo permanece adherido a
ciones, estas contingencias aparentes, son parte de un designio nosotros, y precisamente por eso siempre somos propensos a
conducido por él mismo, un designio motivado por su amor al nuevas idolatrías, que ya no tienen el nombre de Júpiter, Ve-
pueblo, un designio que tiene la finalidad de hacer crecer, de nus, Mercurio, sino que son el éxito y el dinero. Somos pro-
promover, de multiplicar la familia de Abrahán, el pueblo ele- pensos a viejos y nuevos materialismos, con nombres más o
gido, y de liberarlo. menos científicos, pero que de hecho quieren decir: ¡en esta vi-
Dios guía la historia, y en ella nos llama y nos libera. cia, sólo nos preocupa lo que rinde!
Éste es el sentido global del pasaje. Interiormente, somos propensos también a los vicios paga-
nos que Pablo enumera en la Carta a los Romanos: cinismo
Los tiempos de la intervención divina (pasar de los demás, no tener corazón), tristeza, autoagresión,
amargura y reivindicaciones morbosas que llevamos dentro.
Ahora podemos tratar de dividir el texto según los tiempos
Hemos servido a otros dioses y por eso necesitamos ser
históricos que determinan esta intervención divina, que hace
llamados fuera de nuestras raíces nativas, en las que nuestra
historia, que crea unidad, que da un orden a los múltiples he-
cultura sigue todavía inmersa a pesar de tantos siglos de
chos tan diversos de la aventura humana. Podemos ver tres
cristianismo.
partes, tres divisiones, tres tiempos: el tiempo del paganismo,
el tiempo de la elección, el tiempo de la liberación.
2. El tiempo de la elección de los padres
1. El tiempo del paganismo
En nuestro pasaje, este tiempo está indicado con estas pala-
Este tiempo está descrito en las primeras palabras: «Al otro la- bras: «Yo tomé a vuestro padre Abrahán del otro lado del Río
do del Río habitaban antaño vuestros padres, como Téraj, pa- y le hice recorrer toda la tierra de Canaán».
dre de Abrahán y de Najor, y daban culto a otros dioses». Abrahán, Isaac y Jacob representan el misterio de la llama-
Abrahán viene del paganismo; y Dios dice: vuestras raíces son da. Son amados por Dios, sacados por él del paganismo, lla-
paganas y algo de estas raíces permanece en vosotros. Adora- mados, promovidos, multiplicados, para que sientan toda la
bais a otros dioses, dabais culto a las fuerzas de la naturaleza, ternura de Dios. La experiencia de la llamada, que Abrahán
adorabais a poderes humanos divinizados. sintió en su interior, que también sintieron Isaac y Jacob, per-

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

manece como un hecho existencial histórico, como algo que brevivió. Y, sin embargo, la Biblia dice: «Y vosotros llegasteis
llevamos dentro en virtud de esta llamada histórica de Dios, al mar»; «los egipcios persiguieron a vuestros padres... pero el
que es definitiva; permanece en nosotros también hoy, dentro Señor tendió unas densas nieblas entre vosotros y los egip-
de nosotros, dentro de cada ser humano, al menos como nos- cios... y visteis con vuestros propios ojos».
talgia imborrable. En estas palabras se contiene un maravilloso misterio, y
«Nos hiciste, Señor, para ti», dirá Agustín, «y nuestro co- sólo la Escritura es capaz de sentir como unidad la experien-
razón estará inquieto hasta que descanse en ti». La experien- cia de los padres y la nuestra: vuestros padres sois vosotros, hay
cia de la llamada a los padres constituye el fondo de la perso- una continuidad de conciencia entre vosotros y ellos. Conti-
nalidad y es imborrable. nuidad de conciencia que emerge, por ejemplo, de manera pri-
Y el bautismo ha sido para nosotros esta inmensa gracia, la vilegiada en la misa: cuando escuchamos la misa, estamos ba-
actualización de aquella llamada. Nosotros, los bautizados, jo la cruz, estamos en el cenáculo, la cruz está con nosotros.
aunque no vayamos a la iglesia, aunque digamos que pasamos Por tanto, nuestros padres vivieron la experiencia del cenáculo
de todo, tenemos en el corazón la nostalgia del Padre, y mu- y nosotros la vivimos en la misa, nosotros vemos a Jesús, sen-
chos de nuestros estados de ánimo, tristezas y melancolías se timos que está en medio de nosotros. Se nos pide que vivamos
explican así. Es la nostalgia del Padre que nos ha llamado, que [...] la continuidad entre la gracia dada a los padres y la gra-
nos está llamando, que ha marcado nuestra carne con el sello cia dada a nosotros, continuidad que la Biblia advierte con
de su Palabra, de su Espíritu vivificador. fuerza. Nosotros hemos experimentado también la liberación
El tiempo de la elección de los padres es también para no- de la esclavitud y tenemos conciencia de haber sido liberados.
sotros el fondo de nuestra personalidad, fondo indeleble, sobre ¿Cómo sentimos esta conciencia?, podemos preguntarnos.
el cual se basa toda evangelización y que presupone que Dios La sentimos en toda experiencia, aunque sea pequeña, de libe-
nos ha llamado ya, que nos ha educado ya para el amor, si bien ración del pecado, de una esclavitud moral, de un condiciona-
misteriosa e implícitamente, a veces con palabras que la con- miento que no nos permite ser auténticos, de un temor que
ciencia no percibe con claridad. nos pesa. Cuando somos liberados de estas cosas, por ejemplo
después de una buena confesión, sentimos que podemos can-
tar, regocijarnos y unirnos a la alegría de nuestros padres.
3. El tiempo de la liberación de la esclavitud
Entre los textos que expresan bien la conciencia de haber
El momento de la liberación se expresa en el segundo párrafo: sido liberados, podemos leer el cántico de Moisés (Ex 15,1-
«Envié a Moisés y Aarón... herí a los egipcios... os saqué de 17): «Quiero cantar en honor del Señor porque triunfó admi-
allí». Ibais a ser destruidos, pero yo intervine para salvaros. rablemente, caballo y jinete arrojó en el mar». El relato de Josué
Notad, en el texto, la continuidad entre nuestros padres y dice: vuestros padres fueron perseguidos con carros y jinetes, y
nosotros: «Saqué a vuestros padres de Egipto y llegasteis al el Señor arrojó en el mar estos instrumentos de muerte.
mar». Al leer el cántico de Moisés, podemos tomar conciencia de
Parece un anacronismo, porque, en realidad, fueron nues- lo que quiere decir haber sido liberados interiormente.
tros padres quienes llegaron al mar, no nosotros. El libro del Otro texto es el Salmo 50, el Miserere, que expresa una
Éxodo narra después que todos aquellos que habían atravesa- gran conciencia de la liberación obrada por Dios en su gran
do el mar Rojo murieron en el desierto, excepto Josué, que so- bondad: él cancela mi pecado, me lava, me limpia, me purifi-

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

ca, crea en mí un corazón puro, renueva en mí un espíritu fir- to me ha amado Dios, cuan importantes han sido para mí el
me, me da la alegría de ser salvado. Si repito con fe las pala- bautismo, la educación cristiana, mis padres, la Iglesia, la pa-
bras de este salmo, se realizan en mí y experimento esta fuer- rroquia, los sacerdotes. Todos ellos son signos del amor de
za de salvación. Dios, aunque imperfectos. Y, por tanto, siento cuánto me ha
Del Nuevo Testamento recuerdo dos pasajes: Lucas 5,8, amado Dios.
cuando Pedro, después de la pesca milagrosa, cae en la cuenta En efecto, si me pregunto, con mucho realismo, «¿Dónde
de que es amado por Jesús y se arroja a sus pies, confesando estoy?», y respondo: «Estoy aquí, escuchando esta Palabra, en
que es pecador y necesita ser liberado por la bondad de Jesús silencio, en esta iglesia con otros muchos jóvenes», puedo tam-
que le sobrepasa, que le rodea por todas partes, confesando que bién añadir: «¿Dónde no estoy y dónde podría estar?». Tal vez
necesita su amor y su misericordia. El otro texto neotestamen- en lugares donde estaría desesperado, cansado, perdido, extra-
tario es Lucas 18,11-13: el fariseo y el publicano en el templo. viado, como están centenares de miles de jóvenes en el mun-
La conciencia de ser liberado obra en el publicano, que dice do. Cuando intuyo esto, comprendo que Dios me ha elegido,
con confianza: «¡Oh Dios, ten piedad de mí, que soy peca- me ha evitado ciertas situaciones y experiencias.
dor!»; y, en cambio, no obra en el fariseo. ¿Por qué es desacer- Y comprendo que todo esto tiene un sentido. También mis
tada la oración del fariseo, que a primera vista podría parecer vicisitudes, que podrían parecer disparatadas y contingentes,
una oración justa de acción de gracias, dado que el fariseo casuales, constituyen una historia, que es la continuación de la
realmente no roba, no es adúltero, no es injusto? historia de Abrahán: Dios me ama, me ha elegido, me ha se-
El fariseo se equivoca porque no reconoce que necesita la guido, me ha promovido, me promueve humana y religiosa-
liberación de Dios, porque no ha comprendido que el ser sa- mente; y me perdona, me libera, me saca de situaciones mo-
cado del pecado y de la culpa es don de Dios; el fariseo no tie- lestas, absurdas, para hacerme vivir en la verdad5.
ne ningún mérito por ser justo, sino que lo debe a la bondad y
a la grandeza de Dios.
3. Nuestra historia: Dios nos ha dado una tierra

La conciencia de ser llamados y de ser liberados El papa, en el mensaje a los jóvenes y a las jóvenes de todo el
mundo con ocasión de la IV Jornada Mundial de la Juventud6
Se nos invita ahora a preguntarnos por nuestra conciencia de [...] dice, entre otras cosas: «Sí, descubrir a Cristo es la aven-
ser llamados y de ser liberados. tura más bella de toda vuestra vida. Pero no es suficiente des-
Os propongo que leáis [...] los textos de referencia que os cubrirlo una sola vez. Cada vez que se descubre, se recibe un
he sugerido y os preguntéis: cuando leo estas palabras, ¿qué se llamamiento a buscarle más aún, y a conocerle mejor a través
mueve dentro de mí? ¿Con qué verdad las repito? ¿Por qué po- de la oración, la participación en los sacramentos, la medita-
dría decirlas con verdad?
Recordémonos que no es el recuerdo frío y abstracto de mi
bautismo lo que puede moverme en este momento, sino más 5. En este punto, el arzobispo indicaba a los jóvenes los momentos especí-
bien el percibir en ciertas circunstancias concretas -por ejem- ficos de la preparación de la Asamblea de Siquén.
6. Martini se refiere al mensaje de Juan Pablo II del 16 de diciembre de
plo, frente a otras personas de mi edad, que se encuentran en 1988, para la Jornada Mundial de la Juventud, cuya celebración estaba
una situación de increencia, de vacío, de desesperación- cuán- prevista para el mes de agosto de 1989 en Santiago de Compostela.

° 38 o o 39 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

ción de su Palabra, la catequesis y la escucha de las enseñanzas Introducción


de la Iglesia».
I >a historia de Israel es raíz de nuestra historia. Por eso, cuan-
«Haz, oh Señor, que te conozcamos [...] mediante la ora- tío la leemos, reflexionamos sobre nuestras raíces.
ción y la meditación de tu Palabra. Danos tu ayuda para Esta historia de Israel se narra en la Biblia para que nos re-
que queramos meditar un texto que es difícil. Quita de conozcamos herederos de ella en Jesucristo y a través de él. Por
nuestros ojos el velo para que podamos profundizar en t o - eso es necesario, para comprender esa historia, leerla de nuevo
da la riqueza de la Escritura». con los ojos de Cristo, filtrándola en su experiencia, en su co-
razón y en su vida.
«Os introduje después en la tierra de los amorreos, que
habitaban al otro lado del Jordán; ellos os declararon la Entonces, toda la historia, pero particularmente la de
guerra y yo los entregué en vuestras manos; y así pudis- Israel, es importante para nuestra conciencia de ser cristianos
teis poseer su tierra, porque yo los exterminé a vuestra hoy: descubrimos, de hecho, que hemos sido buscados desde
llegada. Después se levantó Balac, hijo de Sipor, rey siempre por el amor del Padre en Cristo. Con esta persuasión,
de Moab, para pelear contra Israel, y mandó llamar a retomamos el texto de Josué según los tres momentos de la lec-
Balaán, hijo de Beor, para que os maldijera. Pero no qui- tio divina, empezando por la relectura que nos ayudará a des-
se escuchar a Balaán, y hasta tuvo que bendeciros; así os menuzarlo pacientemente y a descubrir en él la ocasión para
salvé yo de su mano. un encuentro con Jesús.
Pasasteis el Jordán y llegasteis a Jericó; pero las gen-
tes de Jericó os hicieron la guerra, igual que los amo-
rreos, los perizitas, los cananeos, los hititas, los guirga-
«Lecho»
seos, los jivitas y los jebuseos, pero yo los entregué en
vuestras manos. Mandé delante de vosotros avispas que El pasaje bíblico procede a través de cinco momentos que na-
expulsaron, antes que llegarais, a los dos reyes de los rran acontecimientos históricos diversos y que caracterizan la
amorreos; no fue con tu espada ni con tu arco. Os he da- conquista, por parte de Israel, de la tierra prometida.
do una tierra que no os ha costado fatiga, unas ciudades El primer momento está resumido en las palabras de Dios:
que no habéis construido y en las que sin embargo habi- «Os introduje en la tierra... al otro lado del Jordán» y es, por
táis, viñas y olivares que no habéis plantado y de los que
tanto, la conquista de TransJordania.
os alimentáis"» (Jos 24, 8-13).
El segundo momento está constituido por el episodio de
C o m o he dicho, esta página es difícil, está sobrecargada de Balac: «Después se levantó Balac, rey..., para pelear contra
nombres extraños y raros (amorreos, perizitas, cananeos, hiti- Israel». Es la superación de la potencia adversaria y, en par-
tas, guirgaseos, jivitas, jebuseos), y de referencias a aconteci- ticular, de una potencia oscura, de una maldición, que se que-
mientos y lugares alejados de nuestra realidad. ría hacer recaer sobre Israel (cf. N m 23-24).
Ante este texto podemos preguntarnos: ¿de qué manera El tercer momento es la entrada, al otro lado del Jordán,
nos afecta? ¿Qué nos dice hoy a nosotros? en la tierra propiamente dicha: «Pasasteis el Jordán y llegasteis
Para responder, me parece útil hacer primero una breve in- a Jericó».
troducción, a la que seguirán la lectio, la meditatio y la contem- El cuarto momento contiene otra victoria sobre las dificul-
platio del pasaje. tades con que se encuentran en la tierra, a través de la miste-

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR
1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

riosa mención de las avispas: «Mandé delante de vosotros avis- En el momento de silencio, cada uno de vosotros podrá
pas que les expulsaron». tratar de ordenar en su mente esta sucesión de acontecimien-
Por último, la conclusión, que es la palabra más importan- tos que en pocas líneas resumen todo lo sucedido a lo largo de
te: «Os he dado una tierra que no os ha costado fatiga, unas muchos años, para comprender con claridad que, aun cuando
ciudades que no habéis construido y en las que sin embargo el pueblo vivió tantas vicisitudes, fue Dios quien le dio la tie-
habitáis». rra, la civilización, la cultura y la realidad en la que vive.
Cinco momentos histórico-geográficos, que quieren recor-
dar brevemente los dilatados acontecimientos narrados en el «Meditatio»
Pentateuco (en los libros del Éxodo, Números y Deuterono-
La meditatio consiste en reflexionar sobre el mensaje, sobre los
mio) y, después, en el libro de Josué a propósito de la entrada
grandes valores que el pasaje nos transmite y que son válidos
de Israel en la tierra.
todavía hoy.
Podemos preguntarnos de inmediato: ¿cuál es la palabra clave
de este texto? Mientras os invito a responder, releyendo el pa- - Reflexionamos primero sobre el término «tierra». Significa
saje, os sugiero que, en mi opinión, la palabra clave es «tierra», el suelo fértil, donde se cultivan las viñas, los olivares, todo
como muestra claramente el texto hebreo. Por tres veces se ha- aquello de lo que se alimenta el ser humano.
bla de ella: «la tierra de los amorreos», «pudisteis poseer su tie- Pero significa también el conjunto de las actividades hu-
rra» y «os he dado una tierra». El término hebreo es herez, es manas desarrolladas a partir de la tierra y a propósito de ella.
decir, «tierra, suelo, país, región». Una tierra, dice el Señor, que Indica, además, la civilización, la cultura, las ciudades en
no habéis trabajado y que yo os he dado, he puesto en vuestras particular, como símbolo de una cultura acrecentada y de gru-
manos, os he confiado. pos humanos.
Podemos, por tanto, resumir la página bíblica como una Como consecuencia, «tierra» expresa también todo lo que
gran acción de Dios o, mejor, como cinco acciones de Dios que está ligado a lo que llamados «vida civil y cultural»: las tradicio-
nos afectan en nuestra relación con la tierra. Dios nos ha in- nes humanas y religiosas que constituyen nuestro patrimonio.
troducido, nos ha defendido de los poderes oscuros que habrí- - Es Dios quien nos ha dado la tierra, quien nos ha introduci-
an querido derrotarnos y aplastarnos en la tierra; nos ha dado do en esta gran experiencia humana que nosotros vivimos y de
la victoria sobre los enemigos; ha enviado en favor nuestro al- la que él es el Señor. «Te reconocemos como el Señor de esta
gunos azotes (la palabra hebrea traducida por «avispas» signi- tierra, cultura y civilización; todo lo que aquí hay de bueno es
fica sencillamente el terror, la sensación de miedo) para hacer- don tuyo y tú lo has puesto con amor en nuestras manos».
nos valerosos e invencibles; por último, nos ha dado un suelo Ciertamente, muchas personas han trabajado por nosotros:
y ciudades. nuestros padres, nuestros abuelos, todos los grandes persona-
La palabra conclusiva, que da el sentido teológico del rela- jes históricos, las personas oscuras que desde hace muchos si-
to, es Dios, que nos ha dado esta tierra, esta ciudad que ahora glos han hecho crecer esta cultura, han suscitado esta civiliza-
poseemos, porque nos ama. ción, construido nuestra catedral, nuestras iglesias, nuestras
En la historia de Israel debemos leer justamente, a contra- ciudades. Nosotros las recibimos ahora como don, como signo
luz, el relato de nuestra historia en Jesús. de aquel amor que Dios ha puesto en el corazón del hombre y

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

por el cual el hombre es constructor de verdad, de civilización, tierra» (Mt 5,5). Aun cuando aquí se trata ante todo de la tie-
de cultura. rra definitiva prometida, ella puede ser ya desde ahora gustada
cuando se establecen en torno a nosotros relaciones pacíficas y
- Es muy importante que nos preguntemos: ¿cuáles son los
justas.
modos justos de poseer, cultivar y custodiar esta tierra? Porque
«Bienaventurados los mansos» indica aquí todas las biena-
hay modos justos y modos incorrectos de poseerla. El libro del
venturanzas evangélicas: los pobres, los constructores de la
Génesis y el libro del Levítico estigmatizan algunos modos
paz, los misericordiosos. Una actitud, por consiguiente, no au-
equivocados de custodiar y poseer la tierra que, en consecuen-
toritaria, sino agradecida y reverente, de la que han hablado los
cia, se rebela, se venga: «¡Maldito sea el suelo por tu causa!
obispos lombardos en su carta sobre «La cuestión ambiental»7.
Con fatiga sacarás de él el alimento todos los días de tu vida»
(Gn 3,17). «Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. - La reflexión se amplía y se acerca a nosotros. ¿Qué es para
Vagabundo y errante serás en la tierra» (Gn 4,12). nosotros el don de la tierra?
Se indican los modos erróneos de poseer la tierra, que par- Es el lugar donde vivimos, son las memorias del cuerpo y
ten de la desobediencia a Dios -«¿Has comido acaso del árbol del corazón: todo lo que, desde fuera y desde dentro, nos ha
del que te prohibí comer?» (Gn 3,11)- y después terminan en venido de los bienes culturales, civiles, éticos y religiosos; todo
la explotación desordenada del suelo, en la explotación de los lo que ha sido dado y transmitido y que ahora es nuestro teso-
hombres, nuestros hermanos. Pensamos en las maldades hu- ro, parte de nuestro cuerpo y de nuestra vida.
manas, en los abusos y en el terrible mundo de la injusticia hu- En la raíz de todo este amor, como motor continuo de tal
mana, que son fruto del modo equivocado de poseer, cultivar y don, está el misterio de Dios, de su amor, de la gracia del Espí-
custodiar la tierra. En vez de hacer de ella una morada frater- ritu Santo. Mirando a nuestro alrededor, vemos nuestro suelo,
na, es reducida a una cárcel, a un lugar de odio mutuo. En las con todas sus actividades agrícolas, industriales, formas de
palabras de Dios -«Vagabundo y errante serás en la tierra»- transformación de la realidad; vemos nuestra ciudad y las rela-
debemos ver los numerosos sufrimientos humanos, las inmi- ciones que vivimos en ella, las amistades, los afectos; vemos
graciones, los problemas de las minorías [...]. Todas ellas son nuestra tradición con sus valores, el mayor de los cuales es el
consecuencias de la concupiscencia del ser humano que usa la religioso. Y decimos:
tierra de manera codiciosa, autoritaria y contaminante.
«Dios mío, tú eres el Señor de esta realidad, tú nos la has
Es interesante el texto del Levítico: «No os hagáis impu-
dado, tú nos has dado esta tierra que no hemos trabajado
ros... y no os vomitará la tierra por vuestras impurezas, del
y nos has hecho habitar en ciudades que no hemos cons-
mismo modo que vomitó a las naciones anteriores a vosotros»
truido. Tú, Señor, nos has dado esta tierra de la que eres el
(Lv 18,28). Es la maldición que nace de una tierra tratada de
Señor. Proclamarte Señor en palabras y acciones es un ac-
manera maldita a través de la explotación de las riquezas y de
to de fe, de gratitud, de responsabilidad, de misión; es Si-
las personas, sin respeto, orden, reverencia y custodia de la
creación.
- La correcta posesión de la tierra, en cambio, está asegurada
7. Se trata del documento de los obispos lombardos «La questione am-
para quienes viven las bienaventuranzas, a la manera de vivir biéntale: aspetti etico religiosi» (La cuestión ambiental: aspectos ético-
de Jesús: «Bienaventurados los mansos, porque heredarán la religiosos), del 15 de septiembre de 1988.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

quén, es decir, lo que nos proponemos con nuestra asam- de esta contemplación podría ser el siguiente: Jesús manso y
blea: tú, Señor de mi corazón y de mi vida, eres también el humilde de corazón, Señor de la historia y de la tierra. Y me
Señor de esta tierra en la que vivo». viene de inmediato a la mente algún episodio evangélico par-
ticularmente significativo. Por ejemplo, el episodio de Jesús
Vienen a la mente las palabras del papa en el encuentro
que llora sobre Jerusalén, sobre esta tierra que él habría queri-
con los jóvenes de Turín, cuando expresa la convicción según
do llevar a la verdad y que, a causa de este llanto y gracias a él,
la cual esta tierra se puede transformar gracias a la labor de los
es purificada.
jóvenes: «Sí, estoy firmemente convencido de que la paz, el de-
sarrollo y la solidaridad no son sólo espejismos fantásticos, si- «Te pedimos, Señor, por esta tierra, por todos los gravísi-
no ideales que se han de traducir en objetivos concretos, a los mos problemas de sufrimiento, de corrupción, de degrada-
que debemos acercarnos cada vez más con el valor de pasos a ción a los que desgraciadamente asistimos. Concédenos
veces pequeños, pero claros y conscientes. Dios, en quien te- llegar y hacer que otros lleguen a usar las cosas correcta-
nemos la gracia de creer, a través del testimonio histórico de mente, a una relación correcta con las personas, para que tú
Jesús, ha demostrado que es el Dios de la paz, de la justicia, de llegues a ser Señor de esta tierra a través de la mansedum-
la solidaridad mutua, el Dios de los pobres y de los oprimidos. bre de tu vida, a través de tus bienaventuranzas».
Os ruego que recordéis esta referencia absoluta a Jesucristo,
pues sin su ayuda el ideal se convierte realmente en una carre- O bien, en la contemplación, podemos adorar sencilla-
ra casi desesperada»8. mente la eucaristía, diciendo:
El único modo con que podemos pensar en llegar a una «Oh Jesús, desde este sagrario tú eres Señor de la tierra, en
correcta posesión de la tierra es, por tanto, el de reconocer a tu humildad, en la entrega de ti, en tu gratuidad. Tú eres
Cristo Jesús como el Señor de esta tierra, cultura y civilización. Señor de esta tierra, en tu pobreza. Haz que yo esté conti-
Entonces nuestros ideales de paz y de solidaridad serán verda- go para ayudar a esta tierra a ser una tierra de verdad y de
deros; en caso contrario serán, como dice Juan Pablo II, una amor, en la que tú reines».
«carrera casi desesperada».
«Concédenos, Señor, comprender estas cosas; haz que pe-
Concluyo citando de nuevo algunas palabras del papa a los
netren en nuestro corazón porque son parte viva y dramática
jóvenes de Turín: «Me atrevo a decir que un joven (una joven)
de nuestras responsabilidades». [...]
de vuestra edad que no dedique, de una forma o de otra, un
tiempo prolongado al servicio de los demás, no puede consi-
Hacia la contemplación derarse cristiano, habida cuenta de la importancia y la canti-
Hemos llegado así al tercer momento de la lectio divina, es de- dad de las exigencias que nacen de los hermanos y las herma-
cir, al momento de la oración, de la contemplación, que cada nas que nos rodean»9.
uno de nosotros hará en el silencio y en la adoración. El tema Preguntémonos: oh Señor, ¿cómo puedo dedicar yo de
modo prolongado algo de mi tiempo al servicio de los demás?

8. Discurso de Juan Pablo II a los jóvenes reunidos en el Estadio Olímpico


de Turín, el 3 de septiembre de 1988 («L'Osservatore Romano», 8 de
septiembre de 1988, n. 8). 9. Ibidem.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

O h Señor, yo deseo ser cristiano, ser de Cristo, proclamar que «"Ahora, pues, temed al Señor y servidle perfectamente,
eres el Señor de mi vida. Guíame hacia elecciones valientes y con fidelidad; apartaos de los dioses a los que sirvieron
auténticas. vuestros padres más allá del Río y en Egipto y servid al
Señor. Pero, si no os parece bien servir al Señor, elegid
hoy a quién habéis de servir, o a los dioses a quienes ser-
4. La respuesta: no queremos servir a otros dioses vían vuestros padres más allá del Río, o a los dioses de los
amorreos en cuyo país habitáis ahora. Yo y mi casa servi-
Si quisiera expresar un término que abarcara los aconteci- remos al Señor".
mientos, de los hechos y de las consecuencias sobre los que he- El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar
mos reflexionado 10 , diría «la alianza». E n efecto, en este capí- al Señor para servir a otros dioses. Porque el Señor nues-
tulo 24 del libro de Josué hay una frase conclusiva, que he tro Dios es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros
añadido al final del texto que se ha de meditar: «Aquel día, padres, de la tierra de Egipto, de la casa de servidumbre,
Josué selló una alianza por el pueblo, y le dio un estatuto y una y el que delante de nuestros ojos obró tan grandes seña-
les y nos guardó por todo el camino que recorrimos y en
ley en Siquén». Son palabras [...] importantísimas, que sinte-
todos los pueblos por los que pasamos. Además, el Señor
tizan todo el camino que estamos recorriendo: la alianza de
expulsó delante de nosotros a todos esos pueblos y a los
Siquén es reconocimiento y renovación de la alianza de Dios
amorreos que habitaban en el país. También nosotros
con nosotros. serviremos al Señor, porque él es nuestro Dios".
Os invito, por tanto, a meditar [...] sobre los versículos 14- Aquel día, Josué selló una alianza por el pueblo, y le
18, pero teniendo presente este versículo 25 que nos da el sen- dio un estatuto y una ley en Siquén» (Jos 24,14-18.25).
tido de todo el capítulo. Nos preguntaremos: ¿qué significa
«alianza»? ¿Qué significa «no queremos servir a otros dioses»? .apalabra «alianza»
¿Qué consecuencias tiene esto para nosotros?
Qué significa la palabra clave «alianza»? Ella nos permite
omprender todo el Antiguo y el Nuevo Testamento; la escu-
El texto
llamos en el centro del misterio cristiano cada vez que parti-
«Me pongo ante ti, Señor, de quien provienen estas pala- ipamos en la misa cuando el sacerdote, en el momento de la
bras, en actitud de silenciosa escucha de tu Palabra, de la onsagración, dice: «Éste es el cáliz de mi sangre, de la nueva
Palabra de tus profetas. Concédeme, oh Señor, recibirla en eterna alianza». También al decir «Nuevo Testamento», evo-
lo íntimo de mi corazón y poder acogerla y ponerla en amos esta palabra, porque en realidad Testamento quiere de-
práctica en mi vida. O h María, oyente de la Palabra, ayú- ir pacto, alianza, y «Nuevo Testamento» significa la disposi-
danos a escucharla». ión divina definitiva para con nosotros.
Por esta razón es importante comprender bien el sentido
e «alianza» si queremos comprender el sentido de la Asam-
10. Se trata de una meditación grabada y transmitida a los jóvenes mientras
el cardenal viaja hacia Benarés, la ciudad sagrada a orillas del Ganges. «Y lea de Siquén, el sentido de este capítulo 24 de Josué, el sen-
reflexionaré», comenta Martini, «sobre el misterio de la búsqueda de ido de toda la vida cristiana.
Dios en el país de la India donde la oración de miles de hombres y mu-
jeres, de innumerables generaciones, ha tomado la forma de un inmenso
Ante todo se trata de una metáfora, de un modo figurado
océano de oración». e hablar que aplica a Dios conceptos que indican realidades,

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

cosas y acontecimientos humanos. La alianza indica sobre to- En el Nuevo Testamento, la fórmula, se expresa de muchos
do los contratos solemnes que se estipulan entre dos partes y modos diferentes. El evangelista Juan usa a menudo la palabra
que implican obligaciones. La palabra se usa en el mundo po- «permanecer»: «Permaneced en mí y yo en vosotros» (Jn 15,4).
lítico y a veces en el mundo comercial; se usa también en el ni- Pablo usa con frecuencia la expresión «ser en Cristo». Se trata
vel más personal, aludiendo, por ejemplo, a la alianza conyugal siempre de esa reciprocidad profundísima, propia de la alianza.
o al pacto matrimonial. Me parece útil sugeriros que toméis [...] el libro de los
Aquí queremos comprender el significado judío y cristiano Salmos y lo abráis al azar. De este modo caeréis en la cuenta
de «alianza», que en el Antiguo Testamento aparece con mu- de que prácticamente en todos los Salmos se refleja algo de la
cha frecuencia, y más de 250 veces en toda la Biblia. conciencia del pacto: nosotros somos suyos; pertenecemos a él;
Es un concepto que tiene tres elementos constitutivos. él nos ha hecho y nosotros somos suyos. Tal conciencia de la
alianza se expresa en la Biblia también con los siguientes tér-
El primer elemento es una acción divina liberadora y gra-
minos: elección, redención, reconciliación (reconstitución del
tuita. Como dice el cántico de Zacarías: «Bendito sea el Señor
pacto traicionado por el hombre; al reconciliarse con el hom-
Dios de Israel que ha visitado y redimido a su pueblo [...] re-
bre, Dios concluye de nuevo la alianza), misericordia, prome-
cordando su santa alianza» (Le l,68b.72b).
sa. Podemos recordar a este respecto el canto del Magníficat,
Supone una acción divina liberadora y gratuita, y la acción cuando la Virgen recita: «Auxilia a Israel, su siervo, acordán-
espectacular, que está en la base de la memoria histórica de dose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros
Israel, es la liberación de la esclavitud de Egipto. En aquel mo- padres, en favor de Abrahán y su descendencia, para siempre»
mento nace, de manera privilegiada, la alianza. Todo esto se (Le 1,54-55). Y los Salmos son justamente celebración, ala-
recuerda en el texto de Josué (el Señor nos sacó a nosotros y a banza, acción de gracias por la actividad liberadora y operante
nuestros padres del país de Egipto, de la condición servil, y de Dios, invocación de esta actividad divina para hoy: «Dios
realizó grandes milagros). mío, ven en mi auxilio. Señor, date prisa en socorrerme».
El segundo elemento, que es consecuente del primero, es El tercer elemento es un comportamiento ético conse-
el de una relación de mutua pertenencia y fidelidad. cuente, es decir, las cláusulas del pacto (la relación de perte-
La fórmula de la alianza que aparece con tanta frecuencia nencia mutua, en efecto, no carece de fundamento). En el
en la Biblia es la fórmula de la reciprocidad: «Yo soy tu Dios, Antiguo Testamento están representadas por los diez manda-
tú eres mi pueblo». Esta fórmula, u otras semejantes, las en- mientos, la Ley. En el libro del Éxodo, después de la promesa
contraréis también en otras partes: «Si queréis escuchar mi voz y de la preparación de la alianza (capítulo 19), se describe la
y guardar mi alianza, vosotros seréis mi propiedad entre todos Ley (capítulo 20), que no es entendida como realidad externa
los pueblos» (Ex 19,5); llega incluso a la expresión personalí- al pacto, sino como consecuencia y signo de la pertenencia
sima e íntima del Cantar de los Cantares: «Mi amado [es] pa- mutua entre Dios y el hombre. Dios se compromete a amar al
ra mí y yo [soy] para mi amado» (Ct 6,3). Dios para el hom- hombre con amor eterno, indestructible, y el hombre se com-
bre, el hombre para Dios. Y toda la Sagrada Escritura está promete a vivir según las prescripciones del Decálogo, y, por
atravesada por este concepto: «Yo soy tuyo, tú eres mío». Ve- tanto, con respeto, amor y fidelidad a Dios, con fraternidad y
mos aquí la conciencia de mutua pertenencia de Dios y del solidaridad hacia las demás personas que se adhieren al pacto.
pueblo, de Dios y del hombre. Se constituye así entre los miembros del pueblo de Dios, en

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

virtud de la ley contenida en el Decálogo, una solidaridad que idolatrías impresionantes, cargada de figuras divinas que lle-
es más fuerte que los vínculos de sangre: es la fraternidad cris- nan los templos como una exuberante vegetación tropical.
tiana que nos hace una sola cosa en Cristo. Con todo, éstos no son los ídolos que nos interesan, los
Podemos preguntarnos: ¿cuál es el fruto de la alianza? ídolos de los que debemos alejarnos. Y tampoco son los ídolos
En términos bíblicos es la paz, el shalom. Shalom es el con- de nuestros padres que vemos en los monumentos, cuando,
junto de los frutos benéficos que proceden de la acción divina por ejemplo, vamos a visitar el Foro romano. Ciertamente, to-
liberadora que suscita una relación de pertenencia mutua y que davía hoy están presentes nostalgias de estos ídolos y sabemos
se traduce en un comportamiento leal, fiel y justo. La conse- que algunos cultos hindúes se están poniendo de moda en
cuencia de todo esto es la paz entendida como armonía de to- nuestros países occidentales.
das las relaciones, plenitud de todos los bienes, sin sombras y Pero al decir «no queremos servir a otros dioses», pensa-
sin límites: paz del corazón, paz personal, moral y psicológica; mos en nuevos nombres de ídolos, en nombres más solapados
paz social y paz política; paz ecológica, en el ambiente que ro- y no menos rivales del Dios de la alianza: el éxito, el dinero, el
dea al ser humano; paz cósmica y paz eterna. placer, el poder, el beneficio, vistos como realidades absolutas,
Este es el fruto específico del pacto. como fines y no como instrumentos de servicio. Estos ídolos-
amos son un reflejo del yo convertido en señor absoluto, pues-
to de manera narcisista en el centro de todas mis admiraciones
«No queremos servir a otros dioses» y cuidados, son el espejo del culto a mí mismo considerado co-
En este contexto, ¿qué significa «no queremos servir a otros dio- mo absoluto.
ses»? Quiere decir que la alianza, el pacto, se nos confía a noso- La presencia de esos ídolos es sutil y constante. Esta
tros, está en nuestras manos; a nosotros nos toca responder. tentación idolátrica la encontramos junto a todas nuestras
Y la respuesta es doble [...]. Consideremos, pues, la pri- elecciones.
mera respuesta que da Josué a la propuesta del pacto. Porque en todas nuestras elecciones tratan de insinuarse el
Ella significa una clara y exclusiva aceptación de esta alian- orgullo, la ambición, la sensualidad, la dureza de corazón, la
za, con total sinceridad, eliminando toda connivencia, eviden- lujuria, el cinismo, la indiferencia, el desprecio de los demás y
te o solapada, con otros aliados enemigos de Dios y de su de- el racismo. Todos ellos son efectos de los ídolos, del mismo
signio sobre el hombre y sobre el mundo. Significa no querer modo que la paz, la armonía, la fraternidad, la justicia y la so-
servir a otros dioses, no querer servir a los ídolos. ¿Qué enten- lidaridad son efectos de la alianza.
demos por «otros dioses», por ídolos? Además de los ídolos, debemos estar atentos a las ideolo-
Mientras vosotros escucháis mi voz", me encuentro en gías, término con el que me refiero a aquellos sistemas domi-
medio de aquella multitud de divinidades que caracterizan a la nantes que se imponen a las masas para doblegarlas a los gus-
religiosidad hindú, una religiosidad que tiene realizaciones pu- tos, consumos y elecciones no dictados por la razón o el bien
rísimas, pero que está también atravesada por supersticiones e común, sino por el interés de unos pocos o de la autoridad abs-
tracta de un sistema de poder. Como ideología dominante en-
tre nosotros, impera hoy sobre todo la laicista y consumista
que empuja a maximizar los beneficios, las necesidades y los
11. Se trata del ya mencionado viaje del cardenal a la India. consumos, sólo en función de la satisfacción individual.

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

Salir de la influencia de los ídolos y de las ideologías es di- Contemplemos y adoremos juntos a Jesús pidiéndole:
fícil, porque se requiere un vigoroso salto cualitativo en la vi- «Concédenos, oh Señor, servirte con todo el corazón. H a z que
da, que nosotros llamamos «conversión» -religiosa, moral, in- no sirvamos a otros dioses fuera de ti».
telectual-, es decir, la aceptación en la mente, en el corazón y
en la vida de la alianza que Jesús nos ofrece desde la cruz y en
la eucaristía. 5. Elegimos servir al Señor

Con el fin de que podamos tener una mirada más completa, el


Algunas preguntas prácticas texto que nos proponemos meditar [...] comprende también
La primera: ¿cuáles son mis ídolos? algún versículo de los leídos anteriormente.
Puedo empezar preguntándome acerca de cuáles son mis
Digamos: «Concédenos, oh Señor, escuchar esta Palabra
ídolos más inocuos, aquellos por los que estoy chiflado, mis
tuya y sentir cómo resuena profundamente en nuestro cora-
héroes, cuyos posters están colgados en mi habitación. Es ver-
zón, porque es una palabra tuya para nosotros, aquí y ahora».
dad que no tienen mucha importancia, pero tal vez me ayuden
a comprender cuáles son los valores (o los valores negativos)
«El pueblo respondió: "Lejos de nosotros abandonar al Se-
que representan para mí. Y ahora me planteo la pregunta:
ñor para servir a otros dioses. Porque el Señor nuestro Dios
¿cuáles son mis ídolos, es decir, a qué doy peso en la vida, qué es el que nos hizo subir, a nosotros y a nuestros padres, de la
pesa en mis decisiones? ¿Los ídolos o el dios de la alianza? tierra de Egipto, de la casa de servidumbre, y el que delante
La segunda pregunta: ¿soy deudor de ideologías? de nuestros ojos obró tan grandes señales y nos guardó por
Esta pregunta parece muy solemne y la traduzco con una todo el camino que recorrimos y en todos los pueblos por los
expresión más sencilla: ¿qué periódicos leo con más agrado y que pasamos. Además, el Señor expulsó delante de nosotros
qué ideologías están detrás de esas páginas impresas? a todos esos pueblos y a los amorreos que habitaban en el
La tercera pregunta la expreso así: ¿he tenido alguna vez país. También nosotros serviremos al Señor, porque él es
alguna experiencia que se pueda calificar como conversión? nuestro Dios". Entonces Josué dijo al pueblo: "No podréis
servir al Señor, porque es un Dios santo, es un Dios celoso,
Pienso en los momentos en que he resistido con fuerza y
que no perdonará ni vuestras rebeldías ni vuestros pecados.
decisión a los ídolos y he dicho: no quiero servir a otros dio-
Si abandonáis al Señor para servir a los dioses del extranje-
ses, no quiero servir al dinero, a la sensualidad, a la morbosi-
ro, él a su vez traerá el mal sobre vosotros y acabará con vo-
dad, al poder. Pienso en los momentos en que he vivido los sotros, después de haberos hecho tanto bien". El pueblo res-
Salmos que cantan la experiencia de la pertenencia al Dios de pondió a Josué: "No; nosotros serviremos al Señor". Josué
la alianza: «Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo. M i al- dijo al pueblo: "Vosotros sois testigos contra vosotros mis-
ma tiene sed de ti, mi carne tiene ansia de ti» (Sal 63,1-2). mos de que habéis elegido al Señor para servirle".
Pienso en los momentos en que vivimos, como David, la inti- Respondieron ellos: "¡Testigos somos!". "Entonces, qui-
midad profunda que nos vincula a Dios y que es efecto de la tad de en medio los dioses del extranjero e inclinad vuestro
mano fuerte con que él nos ha agarrado sacándonos del mal, corazón hacia el Señor, Dios de Israel". El pueblo respon-
del fango, de la muerte, de la esclavitud, del sinsentido, y nos dió a Josué: "Al Señor nuestro Dios serviremos y a su voz
ha puesto en el centro de su amor y de su redención. atenderemos".

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PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

Aquel día, Josué selló una alianza por el pueblo, y le dio jria de la confirmación. Lo encontramos, además, en todas las
un estatuto y una ley en Siquén. Josué escribió estas palabras celebraciones litúrgicas que comportan un modo especial de
en el libro de la Ley de Dios. Tomó luego una gran piedra y dedicarse a Dios: la de la ordenación diaconal, presbiteral y
la plantó allí, al pie de la encina que hay en el santuario del episcopal; la liturgia de la profesión religiosa.
Señor. Josué dijo a todo el pueblo: "Mirad, esta piedra será En todas las celebraciones y los sacramentos en los que
testigo contra nosotros, pues ha oído todas las palabras que mío se juega la propia vida, en los que se decide a fondo, to-
el Señor ha hablado con nosotros; ella será testigo contra vo-
i.límente, se repite una pregunta de provocación, que suscita la
sotros para que no podáis renegar de vuestro Dios". Y Josué
despidió al pueblo, cada uno a su heredad» (Jos 24,16-28). i (-petición de la respuesta.
En las palabras de Josué y del pueblo, por tanto, encontra-
mos también nuestra experiencia, nuestra historia sacramental.
De la síntesis histórica (cf. w. 25-28) ponemos de relieve
Lectio
.ilgunas palabras clave: la alianza, especificada en un estatuto;
Reflexionemos, pues, sobre este texto, siguiendo los tres pasos: el estatuto que se explícita en una ley; y serán recordados por
lectio-meditatio-contemplatio. Empecemos por la lectio, que un signo o memorial. Reflexionaremos sobre algunos de estos
consiste en releer el texto, intentando poner de relieve sus ele- lenninos fundamentales en el momento de la meditatio.
mentos fundamentales y tratando de comprender los momen- Ahora desearía preguntarme con vosotros cuáles son otros
tos que lo componen. elementos fundamentales de este texto cuyos ritmos internos
Resaltan muy claramente dos partes: la primera (hasta el (diálogo, síntesis histórica) hemos tratado de identificar hasta
versículo 24) es el diálogo entre Josué y el pueblo; la segunda ,U|UÍ.
se podría definir como una síntesis histórica conclusiva, por- El sujeto principal de la alianza es Dios, y de él se dice que
que indica el sentido de todo lo que sucedió aquel día y se ha es un Dios celoso: «No podréis servir al Señor, porque es un
contado en este capítulo. I )ios santo, es un Dios celoso, que no perdonará ni vuestras re-
El diálogo está compuesto de dos momentos. Primero, el beldías ni vuestros pecados» (v. 19).
de la afirmación por parte del pueblo: «Nosotros queremos Quiere decir que a Dios le importa la alianza de manera
servir al Señor», «Nosotros serviremos al Señor», «¡Testigos .ibsoluta, que no puede renunciar a esta relación que ha insu-
somos!». Segundo, lo que podríamos llamar una «provocación» mido con la humanidad y con cada uno de nosotros. El no
de Josué, que estimula, incita al pueblo, para excluir de su elec- | mede pensar en otra cosa, porque éste es el designio para el
ción toda posible componenda, para desanidar toda posible cual ha creado el mundo y al hombre, para el cual ha suscita-
ilusión. do a Cristo, la historia, todo el devenir humano, físico, bioló-
E inmediatamente podemos reflexionar sobre nosotros: jrico y cósmico. Dios está inclinado y dirigido hacia su alian-
¿dónde encontramos en nuestra experiencia el repetido propó- za, concentrado en ella de tal modo que no puede permitir que
sito de servir al Señor? Lo encontramos en los momentos sa- sea descuidada o trivializada.
cramentales fundamentales: ante todo en la liturgia de nuestro Por parte del pueblo, el tema fundamental es el de «servir
bautismo (las llamadas promesas bautismales, repetidas varias al Señor», que se repite varias veces: «Nosotros queremos ser-
veces); después, en la renovación de las promesas bautismales, vir al Señor», «Nosotros serviremos al Señor», «Al Señor nues-
que hacemos cada año el sábado santo; y también en la litur- Iro Dios serviremos y a su voz atenderemos» (w. 18, 21, 24).

° 56 ° ° 57 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

En el mismo libro de Josué encontramos sinónimos del verbo améis también vosotros los unos a los otros»), que se convier-
servir: «amar al Señor vuestro Dios, caminar en todos sus ca- te después en signo que manifiesta la alianza: «En esto cono-
minos, observar Sus mandatos, ser fieles a El con todo el co- cerán todos que sois discípulos míos: si os tenéis amor los unos
razón y con toda el alma» (22,5). Esto es lo que quiere decir a los otros» (13,35).
«servir al Señor»: amar, ser fieles, permanecer en él, observar
El tema del estatuto y de la condición ética de la alianza
los mandamientos de la vida.
aparece de nuevo en Juan 15: «Permaneced en mi amor. Si
«Y nosotros queremos, oh Señor, amarte, dejarnos orientar guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor»
por ti en el discernimiento de nuestra existencia, ser fieles (15,9-10); «Este es el mandamiento mío: que os améis los
a tu ley de vida, evitando los senderos de la muerte que son unos a los otros como yo os he amado» (15,12), es decir, con
odio, envidia, violencia; queremos vivir las consecuencias el amor más grande, que es el que da la vida por los amigos. Y
prácticas de la alianza, como personas indisolublemente en el versículo 11 se habla también del fruto de la alianza, a sa-
pertenecientes a ti, como tú indisolublemente perteneces a ber, la alegría: «Os he dicho esto, para que mi alegría esté en
nuestra historia». vosotros, y vuestra alegría sea colmada».
Para nuestra actualización es muy importante también un
Jesús es quien ha servido perfectamente al Señor y ha vivi- texto de Lucas (cf. 6,20-26). Usando el género literario bíbli-
do perfectamente la alianza, aquel en quien se realiza la plena co de la «bienaventuranza» (bienaventuranza significa «felici-
comunión entre Dios y el hombre; Jesús, el siervo de Yahvé, es dad»), se expresan aquí las condiciones y los frutos de la alian-
aquel que dice: «Yo hago siempre lo que le agrada». za, junto con el fruto amargo de su rechazo. Podemos encon-
Entonces comprendemos cómo servir al Señor significa, trar paralelos en el mismo libro de Josué o en el Deuterono-
en la plenitud neotestamentaria, entrar en una relación de mio, donde se dice: «Si seguís el camino de la vida, tendréis
amor, de fidelidad, de permanencia en él, como amigo, espo- alegría y prosperidad»; tendréis lo contrario si seguís el cami-
so, hermano, como «todo» para nuestra vida. no de la muerte.
Por consiguiente, el fruto de la alianza es para Lucas, al
igual que para Juan, la alegría: «Bienaventurados vosotros», es
Meditatio
decir, «felices vosotros». Y la condición para recibirlo es vivir el
¿Cómo se verifican y se actualizan en mi vida los elementos amor.
fundamentales del texto? Respondemos subrayando en par- El amor no es posesivo, no es esclavo del dinero, se preo-
ticular dos temas: el estatuto y el signo de la alianza. cupa más por los otros que por él mismo, se empobrece para
Leamos un pasaje muy iluminador del Evangelio de Juan: enriquecer a otros, se inclina con compasión sobre los sufri-
«Os doy un mandamiento nuevo: que os améis los unos a los mientos del otro, sufre por la justicia: «Bienaventurados voso-
otros. Que, como yo os he amado, así os améis también voso- tros pobres, bienaventurados vosotros que ahora tenéis ham-
tros los unos a los otros» (Jn 13,34). Tenemos, por un lado, la bre, bienaventurados vosotros que ahora lloráis, bienaventura-
referencia al fundamento de la alianza, la acción gratuita y li- dos vosotros cuando os odien por mi nombre».
beradora de Jesús que nos ha amado hasta la muerte; por otra, En cambio, la tristeza y la muerte son la consecuencia de
el estatuto, el mandamiento, la consecuencia ética («así os la infelicidad para quien rechaza la alianza: «Ay de vosotros

o 58 o
o 59 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 1. - DIOS NOS LLAMA Y NOS LIBERA

que os apacentáis sólo a vosotros mismos, que os cerráis en Contemplatio


vuestro bienestar, que pensáis sólo en vosotros, en vuestras di-
La contemplatio no es una realidad que se pueda expresar total-
versiones, que perseguís el éxito; ay de vosotros ricos, ay de los
mente con palabras. Allí donde nos encontramos, en la Iglesia
que ahora estáis hartos, ay de vosotros que ahora reís, ay cuan-
que nos acoge, elevamos la mirada hacia Jesús en el tabernácu-
do todos hablen bien de vosotros»; porque vuestro corazón es-
lo, contemplamos a Jesús eucarístico y le decimos: «Señor, tú
tá cerrado, vosotros no amáis, no estáis en la alianza; estáis en
eres signo vivo de la alianza eterna del Padre con la humanidad,
la muerte, porque vivir en la alianza es amor. Lucas 6,27-29:
conmigo, en tu muerte y resurrección, en la gracia del Espíritu
«Amad a vuestros enemigos, haced bien a los que os odien»
Santo por la que estoy unido a ti indisolublemente».
(vivir en la alianza es devolver bien por mal, no ser violento),
«al que te hiera en una mejilla, preséntale también la otra; y al Contemplando así a Jesús, podemos preguntarnos cuál es
que te quite el manto, no le niegues la túnica» (es no cerrar el el vínculo entre la eucaristía y la vida.
corazón). En el cristianismo, vivir la alianza es expresar a nues- Es la ofrenda de nuestro cuerpo: «Os exhorto, pues, her-
tro alrededor el amor con que Jesús nos ha amado. manos, por la misericordia de Dios, a que ofrezcáis vuestros
¿Cuál es para nosotros, hoy, el signo de la alianza? cuerpos como un sacrificio vivo, santo, agradable a Dios: tal
será vuestro culto espiritual» (Rm 12,1). A la eucaristía de Je-
Nos responde Lucas 22,19-20: «Jesús tomó luego pan, dio
sús, celebrada en la comunidad, en la misa, corresponde la eu-
gracias, lo partió y se lo dio diciendo: "Este es mi cuerpo que
caristía de mi vida: la ofrenda del cuerpo, de mi vida cotidia-
se entrega por vosotros; haced esto en recuerdo mío". De igual
na, biológica, familiar, de amistad, de estudio, de trabajo, so-
modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: "Esta copa es
cial, civil, política.
la nueva Alianza en mi sangre, que se derrama por vosotros"».
Esta ofrenda hay que hacerla sustrayendo la vida cotidiana
El signo, el memorial de la nueva alianza es la eucaristía,
a la «mentalidad de este siglo» (12,2), es decir, al condiciona-
es el cuerpo y la sangre de Jesús. Cada vez que celebramos la
miento del éxito, del poder, del sexo, del dinero; transformán-
eucaristía vivimos de nuevo la alianza. Cada vez que dirigimos
dola, en cambio, renovándola según la mentalidad evangélica
la mirada al sagrario y contemplamos la eucaristía, contempla-
de Jesús, es decir, según las bienaventuranzas, según la fórmu-
mos el signo vivo de la alianza.
la recordada en los Hechos de los Apóstoles: «Hay más gozo
La eucaristía es el signo visible, el memorial (semejante a en dar que en recibir» (Hch 20,35). Así se vive la eucaristía co-
la piedra puesta por Josué en el centro de la comunidad) que mo sacrificio cotidiano.
nos remite a nuestras raíces; porque cada vez que celebramos
Durante el silencio podéis también haceros algunas
la eucaristía, recordamos que Dios nos ha amado tanto a cada
preguntas.
uno de nosotros que ha dado por cada uno de nosotros a su
Hijo, en la cruz. Para que yo sea una sola cosa con él y ame co- La primera es un intento de hacer memoria de nuestro
mo Jesús ha amado. [...] bautismo.
¿En qué fecha fui bautizado? ¿He expresado alguna vez
un agradecimiento como éste: «Señor, te doy gracias por-
que con el bautismo me has hecho tuyo, me has hecho tuya
indisolublemente»?

o 60 ° o 67 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR

Y podemos repetir también las promesas de nuestro


bautismo, junto con el pueblo que dice: «Señor, sí, quiero
2
servirte». El Credo y nuestra fe
¿Me resulta fácil vivir la relación entre alianza, eucaristía,
caridad y vida cotidiana? ¿Veo estas realidades unidas en mí
con naturalidad o, por el contrario, necesito un gran esfuerzo
mental para unificarlas?
«Señor, dame la luz para que yo vea la unidad, y viva así la
unidad de mi vida; para que vea la unidad entre tu cruz, mi
misa y mi vida cotidiana; entre mi oración y mi trabajo; en-
D ICE san Ambrosio, hablando de esta celebración (que, por
tre mi vida interior, mi meditación de estos jueves y la vi-
lo tanto, se celebraba ya hace al menos 1.600 años)12: «Ahora es
da de todos los demás días».
el tiempo y el día de transmitir el Símbolo, el Símbolo que es
sello espiritual; el Símbolo que es la meditación de nuestro co-
razón y constituye para él como una defensa siempre presente.
Sin duda es el tesoro que custodiamos en nuestro interior».
¿Qué hemos venido a buscar? Nuestra fe; y, en efecto, al fi-
nal de la celebración proclamaremos el Credo. Y yo desearía
sintéticamente recordaros este Credo que sabemos de memo-
ria, que repetimos tantas veces.
«Concédenos, Señor, comprender el Símbolo misterioso
de nuestra fe, que es un sello espiritual, es la meditación de
nuestro corazón y constituye para él como una defensa
siempre presente. Concédenos, oh María, Madre de Jesús,
comprender este Símbolo como tú misma lo concebiste y
meditaste, intuyendo el misterio de la salvación».

1. Elementos y partes del Credo

El Credo está compuesto de dos elementos: uno que sirve de


fondo, y un elemento que representa la figura o el diseño so-
bre el fondo.

12. Homilía del cardenal arzobispo en la vigilia In Traditione Symboli, ca-


tedral de Milán, 18 de marzo de 1989.

° 62 ° ° 63 °
•S
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 2. - EL CREDO Y NUESTRA FE

El elemento que sirve de fondo es la proclamación de la un poseer el concepto de creación. Hay culturas que, de hecho,
misteriosa pluralidad del Dios único; un Dios único, más allá un limen este concepto; para ellas, lo divino y lo humano son
de todo, antes de todo, por encima de todo, que es al mismo imlulüdcs indistintas, confusas, a veces extremadamente ele-
tiempo comunión de amor, vida en comunión, intercambio de vmliiN, y otras extremadamente mezquinas. Sólo el proclamar
bienes, intercambio de dones, donación de sí continua y total. que I )ios es creador nos permite afirmar, por una parte, la uni-
Es el misterio que articula el Credo en tres momentos: «Yo cidad, la santidad, el carácter absoluto de Dios, nuestra distin-
creo en Dios Padre omnipotente», «en Jesucristo, su único Hi- ción de él y, al mismo tiempo, que él nos ha hecho por amor y
jo», «en el Espíritu Santo». Es el misterio de los misterios, y para él.
nosotros somos llamados ante todo a proclamarlo: Dios mío, Así pues, esta primera parte del Credo da claridad a todo
yo no te conozco, no te he visto nunca en tu esencia, pero sé lo que es cielo y tierra, historia y hombre y destino, tiempo y
que eres grande e infinito, que eres Trinidad, que eres múltiple eternidad, vida y muerte.
en tu don íntimo, eres continua comunión de amor, vida en-
tregada y recibida como don. 2. La segunda parte del Credo está centrada en el misterio de
El elemento que representa la figura sobre el fondo de la la alianza y nos presenta el punto culminante del Dios que se
misteriosa pluralidad del Dios único es el hecho de que esta comunica. Él se comunica no sólo creándonos y dándonos una
vida de comunión divina se nos comunica a nosotros. Y está casa, una tierra y una historia, sino comunicándose él mismo,
explicado en las tres partes del Credo: la vida divina es comu- en su Hijo: «Creo en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor»,
nicada por el Padre, por medio del Hijo, en el Espíritu. el cual se hizo parte de nuestra historia; fue concebido, nació,
padeció, murió, fue sepultado.
1. La misteriosa comunión de vida nos la comunica Dios, co- En Jesús, Dios ratifica su alianza definitiva con la huma-
mo Padre, principio y origen de todo: «Yo creo en Dios Padre nidad. La humanidad, criatura y sierva de Dios, es llamada
omnipotente, creador del cielo y de la tierra». Aquel que es ori- ahora, en Jesús, a la filiación: el Hijo, haciéndose como noso-
gen de todo, de todo lo que vemos a nuestro alrededor, de lo tros, nos llama a una relación recíproca entre Dios y el hom-
que sentimos y gustamos, que está en el origen de todo lo que bre, nos hace entrar en la alianza eterna y definitiva.
nos hace vivir. El no sólo es creador del cielo y de la tierra, de Somos, por consiguiente, de Dios y podemos decir con
una tierra y de un cielo informes y vacíos, sino que nos ha da- verdad que Dios es nuestro y que nada puede separarnos de él:
do una casa, una tierra habitable, nos ha dado concretamente «Yo soy tuyo y tú eres mío», para siempre, con una relación
una historia, una tradición, una cultura, una civilización; la que conyugal indisoluble. Jesucristo, Hijo de Dios y hombre, es la
nosotros recibimos ahora en herencia y de la que vamos a ha- alianza perenne, eterna, en la que todo hombre y toda mujer se
cernos responsables al asumir los deberes propios de los adul- convierte en parte del misterio de la comunión divina, de
tos. Todo es don de Dios. aquella misteriosa comunión de vida que es Dios.
Parece que afirmar «Dios creador del cielo y de la tierra» es ¿Cuál es el signo de esa comunión? El misterio pascual, es
poca cosa. Sin embargo, constituye una diferencia esencial en decir, el hecho de que el Hijo de Dios, por amor nuestro, fue
el modo de conocer a la divinidad. [...] He estado reciente- crucificado, murió, fue sepultado, descendió a los infiernos, y
mente en la India y he podido captar la confusión religiosa, la el tercer día resucitó de entre los muertos, subió al cielo y está
indeterminación del misterio divino que deriva del hecho de sentado a la derecha de Dios Padre omnipotente. Él lleva a la

o 64 ° o 65 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR
2 . - EL CREDO Y NUESTRA FE

humanidad hasta Dios. Con Jesús a la derecha del Padre no-


1. El primer elemento es la afirmación de Pablo VI, en el
sotros estamos ya indisolublemente en él y, al proclamar el
Credo que él mismo escribió y recitó en 1968, como papa, por
Credo, aceptamos la alianza y reconocemos que somos parte
toda la Iglesia: «Creo que María es Madre de Jesús y de la
del misterio trinitario divino, mientras esperamos que sea re-
Iglesia».
velado en plenitud. Somos parte de este misterio desde el
También en el Credo se habla de María: «Jesús nació de
bautismo y no tememos el momento en que Jesús vendrá a
María virgen». María, creo que tú eres Madre de Jesús y de la
juzgar a vivos y muertos, porque este juicio distinguirá la his-
Iglesia.
toria divinizada de la que no es historia porque no ha acepta-
do el misterio de Jesús. Es el juicio sobre la historia que se ex-
2. Una segunda consecuencia. En el Credo se habla de la Igle-
presa desde ahora. Aceptar el misterio de Jesús y la alianza
sia, y para nosotros es la santa Iglesia católica, que se realiza
con Dios equivale a entrar en la historia verdadera que no
aquí y ahora en la Iglesia particular. Así pues, al decir «Creo en
tendrá que someterse al juicio de condena, sino que tendrá la
la santa Iglesia católica», profesamos que somos una verdade-
plenitud de la vida.
ra realización de la Iglesia católica en comunión con la Iglesia
de Roma, con el papa y con todos los centenares de millones
3. La tercera parte del Credo responde a la pregunta: ¿cuándo,
de cristianos, con todos los millares de Iglesias diocesanas dis-
cómo y dónde se verifica para nosotros la alianza?
persas por el mundo.
Se verifica «en el Espíritu Santo, en la santa Iglesia católi-
Como Iglesia, nuestra diócesis expresa el misterio de Dios,
ca, en la comunión de los santos, en el perdón de los pecados».
de la Trinidad, también en sus proyectos pastorales: somos,
La alianza, la divinización del hombre, se verifica en el Espí-
pues, y queremos ser la Iglesia del silencio contemplativo, de la
ritu que es Dios dado a nosotros en el bautismo, es decir, en la
escucha de la Palabra (de la lectio divina), de la centralidad de
Iglesia. La Iglesia es el lugar de la alianza, es la asamblea de los
la eucaristía, la Iglesia del arranque misionero, del hacerse pró-
que se han dejado llamar y convocar en la alianza eterna de la
jimos, la Iglesia del educar.
Trinidad, en Jesús, en la gracia del Espíritu Santo, gracia que
Ésta es concretamente la Iglesia en la que nosotros vivimos
nos ha reunido juntos.
el misterio del Espíritu Santo.
Somos una asamblea en el Espíritu Santo, que es Dios,
uno con el Padre y con el Hijo. Y, por tanto, somos una sola 3. Tomo la tercera y última consecuencia del Símbolo también
cosa con el Padre y el Hijo en el Espíritu, participamos en la del Credo de Pablo VI, donde dice: «Creo que el reino de Dios
comunión de Dios. [...] no es de este mundo, pero impulsa a preocuparse del verdade-
ro bien temporal de los hombres». Es toda nuestra responsa-
bilidad por la tierra, por la casa del hombre, por la humanidad,
por nuestro planeta, por la aldea global que somos nosotros.
2. Tres consecuencias del Credo Para que esta tierra sea habitable, para que esta casa sea de to-
dos y sea habitada en la paz y en la justicia.
A estas tres partes del Credo, que vamos a proclamar ante la En la Asamblea de Siquén meditaremos sobre estas conse-
cruz, desearía añadir tres breves elementos que son importan- cuencias del Credo, preguntándonos acerca de las responsabi-
tes consecuencias del Credo. lidades de los jóvenes hacia la elección de fe, hacia la Iglesia,

° 66 ° o 67 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR

hacia la existencia moral, hacia la sociedad y en el compromi-


so misionero. 3
Preparémonos ahora a acoger la cruz, signo central de
nuestra fe, signo de Jesús muerto y resucitado [...]. Ante el Escuchad hoy su Palabra
misterio de la cruz haremos juntos, en la gracia del Espíritu,
nuestra solemne profesión de fe.
«Oh Señor, por el misterio de tu muerte y resurrección,
con el fuego del Espíritu Santo, enciende en mí la gracia
de una fe grande como la de nuestros padres en la fe:
Ambrosio, Agustín, Carlos, el cardenal Montini Pablo VT, 1. Fijar la mirada en el Crucificado
Gianna Beretta Molla, el beato Mazzucconi, todos nues-
tros santos. XlLNTE todo desearía que pusiéramos en práctica las palabras
Enciende en nosotros la misma fe, para que podamos tomadas de la Carta a los Hebreos: «Hermanos, pertenecéis a
responder hoy a la gracia de tu misterio». Dios que os ha llamado [...]. Por eso, tened los ojos fijos en
Jesús».
Empezamos, por tanto, fijando la mirada en Jesús, que en
este momento está representado por el Crucifijo ante el cual se
ha realizado un gesto de veneración silenciosa13.
Mientras fijo la mirada con vosotros en este Señor Jesús en
la cruz, signo de la nueva y eterna alianza, siento que nuestra
Asamblea se une espiritualmente con la gran asamblea ecu-
ménica que tratará problemas candentes, dificilísimos para
nuestro tiempo14. Será la primera vez que todos los cristianos
de Europa -protestantes, ortodoxos y católicos- se encontra-
rán para reflexionar y orar en común; por eso estoy contento al

13. Milán, Palalido, 6 de mayo de 1989. En la celebración inicial se intro-


dujo procesionalmente un crucifijo de madera, al que Martini hace refe-
rencia. «Cuando se ha introducido en la sala este crucifijo de madera, me
he conmovido porque ha sido llevado por muchos caminos a través de
Europa, en diferentes peregrinaciones y encuentros juveniles. Ha llega-
do hasta nosotros en peregrinación desde Asís, pasando por algunos
conventos de las hermanas clarisas, en su camino hacia Basilea. Llegará
la próxima semana a la ciudad suiza con ocasión del gran encuentro ecu-
ménico de los cristianos de toda Europa, que orarán y reflexionarán jun-
tos sobre el tema "Paz en la justicia", y yo tendré la posibilidad de volver
a verlo».
14. Martini se refiere a la Asamblea ecuménica de Basilea de 1989.

° 68 ° o 69 °
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 3 . - ESCUCHAD HOY SU PALABRA

percibir también el esfuerzo que estamos realizando aquí co- Una tercera actitud, más elevada y que, no obstante, cons-
mo un camino hacia la unidad espiritual de Europa y de todos tituye una dificultad, es la actitud de quienes son concienzu-
los pueblos. dos, desean verdaderamente realizar un gesto auténtico para el
cual se han preparado durante varios meses a través de dife-
rentes etapas, pero no captan bien un aspecto del gesto de re-
2. Tres actitudes diferentes novación de la alianza con Jesús, Señor de esta tierra, cultura y
civilización: el aspecto de la dimensión misionera. Se com-
Me encuentro un poco como Josué en la mañana de Siquén, prende el sentido que tiene renovar la alianza con Cristo, que
lleno de miedo y de temor. Pienso que Josué se preguntaría: me ha elegido en primer lugar, me ha amado, me ha entrega-
¿seré capaz de exponer auténtica y eficazmente el misterio de do su mismo ser, me ha dado una tierra, una casa, una civili-
la alianza de modo que suscite una respuesta auténtica? Es el zación, para que yo la cultive. Pero ¿qué quiere decir que tal
temor de no estar a la altura del misterio de la alianza, que es alianza es misionera, expansiva, irradiante, extensible a todos
Dios mismo, que es Dios que se comunica. los confines de la tierra, a todos los jóvenes y las jóvenes de
Y, después, Josué vive un momento de temor por aquellos nuestra tierra?
a quienes ha convocado, aun cuando los conoce a todos por-
que los ha convocado por su nombre. Vosotros estáis aquí con-
vocados por vuestro nombre15; a muchos de vosotros ya os co-
nozco, y conozco las parroquias de las que venís. Habéis sido 3. Alianza misionera
elegidos por vuestras realidades de base y, al mismo tiempo,
sois convocados por el obispo. El adjetivo misionero es, en este punto de nuestro camino, la
Pero Josué intuye en la gente diversas actitudes. Indico característica más difícil y también más relevante de la Asam-
tres. blea. En efecto, si estuviéramos aquí sólo para nosotros, todo
La actitud del «sólo porque hay que hacerlo». Hagamos sería bastante fácil y previsible. En realidad, no estamos aquí
lo que Josué pide; no nos cuesta demasiado, los párrocos es- sólo para nosotros. Vosotros representáis a los jóvenes y las jó-
tarán contentos y nuestros compañeros nos aprobarán. Es venes que os han mandado, y sois conscientes de ello. Pero es-
probable que este «sólo porque hay que hacerlo» no se dé en táis aquí también para aquellos que no os han mandado, que
ninguno de vosotros, pero si se diera, crearía en Josué per- no saben nada de nuestra Asamblea; estáis aquí para los jóve-
plejidad y dificultad. nes a los que no les importa nada esta reunión y a los cuales,
Otra actitud, tal vez más difundida y mejor que la anterior, quizá, incluso les molesta. Éste es el punto culminante del ca-
es la de quien dice: «No soy digno y no sé por qué han pensa- mino hacia Siquén. Nosotros no queremos hacer simplemen-
do precisamente en mí; yo no tengo la madurez de fe necesa- te una renovación privada de la alianza con el Señor Jesús, si-
ria, a veces tengo dificultades con la fe, con la moral, con la no una renovación en nombre de todos, porque la alianza es
Iglesia». relación recíproca de Dios con cada ser humano, abierta a to-
dos los hombres y a todas las mujeres. La sangre de Jesús, de
la nueva y eterna alianza, que tendremos sobre el altar, no se
15. El cardenal se refiere a los delegados de la Asamblea de Siquén. puede privatizar.

° 70 °
o 71 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 3 . - ESCUCHAD HOY SU PALABRA

¿Qué implica una verdad tan sobrecogedora? Pidamos al «No hay criatura invisible para ella: todo está desnudo y
Espíritu Santo la gracia de comprenderlo para poder superar patente a los ojos de Aquel a quien hemos de dar cuenta»
frenos e incertidumbres; en efecto, algunos se avergüenzan de (Hb 4,12).
hablar de Jesús a quienes no creen; algunos piensan que ya no Esta palabra del Señor no nos reprende, no nos regaña, no
está de moda el proselitismo o que no son capaces de hacerlo. nos culpabiliza, sino que nos salva, nos asegura que él está con
¿Qué debemos hacer? nosotros y que su alianza consiste en proponernos que le acep-
temos como compañero de camino, como amigo inseparable.
¿Aceptas -nos pregunta- que tú y yo somos una sola cosa?
¿Aceptas que ya no haya ninguna diferencia entre tú y yo y que
4. Escuchar la Palabra mis cosas sean tuyas? ¿Aceptas que la única diferencia entre tú
y yo sea sólo la diferencia de naturaleza entre el hombre y
He indicado primero algunas actitudes que constituyen difi- Dios? ¿Aceptas dejarte llevar de la mano también en esta jor-
cultades: el formalismo del «sólo porque hay que hacerlo», la nada de mi Palabra?
incomodidad del «no soy digno», la falta del sentido de «di-
mensión misionera». «Concédenos, Señor, estar en esta disponibilidad. Y tomar
con paz, sin demasiados problemas, la Palabra de Dios
El Señor no nos pide antes que nada que resolvamos tales que estamos escuchando ya, que escucharemos a través de
dificultades, sino que escuchemos: «Escuchad hoy la Palabra», la voz de nuestros hermanos y de nuestras hermanas en
prestad oído. Esta es una Palabra profética: hoy, la alianza se los grupos, porque todos son parte del misterio de Dios
revela como alianza de luz y de verdad, para expulsar todo te- que se revela; la Palabra que escucharemos en la eucaristía
mor, toda incertidumbre y toda duda. «Escuchad hoy su voz». y [...] en el momento de los testimonios y de los informes
El pueblo del Señor puede realizar la voluntad de Dios, es conclusivos.
decir, renovar la alianza misionera, eligiendo al Señor Jesús co- Oh Señor, haz que esta Palabra tuya nos dé alegría, nos
mo Señor nuestro y proclamándolo frente a todos, eligiéndo- fortalezca, nos purifique, nos salve.
lo no sólo como mi Señor, sino como el Señor de todos. «Viva Y tú, María, Madre de la Palabra y del silencio, danos
es la palabra de Dios y eficaz, y más cortante que espada algu- el silencio que suscita en el corazón la alegría de la escucha
na de dos filos. Penetra hasta la división entre alma y espíritu, y de sentirnos verdaderos, vivos, auténticos, de sentir que
articulaciones y médulas; y discierne sentimientos y pensa- todo lo que es difícil se vuelve fácil, lo que está enredado
mientos del corazón» (Hb 4,12). se desenreda, lo que está oscuro deviene luminoso en vir-
tud de la Palabra. Así sea».
«Oh Señor, haz que sintamos desde este momento la efi-
cacia y la vida de tu Palabra; te pedimos que cortes los nu-
dos de nuestras incertidumbres, de nuestras sutilezas, de
nuestros "si..." y "tal vez...", porque nada en nuestro espí-
ritu se sustrae a tu Palabra. Tú conoces y juzgas nuestros
temores, incertidumbres y miedos, y sabes que nos resisti-
mos a ser misioneros».

o 72 ° ° 73 o
4 . - ELEGIMOS SERVIR AL SEÑOR Y PROCLAMARLO

4 dad o seguir a Moisés aceptando su ley. En realidad, no había


un camino intermedio y abandonar las costumbres del pueblo
Elegimos servir al Señor y proclamarlo equivalía a ser asesinados por otras tribus nómadas.
Esto podemos llamarlo, desde el punto de vista histórico y
sociológico, el estadio de la sociedad sacral, donde el conjunto
de las costumbres empujaban -como sucedía antaño entre no-
sotros- a ir todos a misa, a hacer la señal de la cruz en públi-
co, a comulgar en Pascua. Más aún, era casi más difícil hacer
la elección contraria. Era, por tanto, el estadio de la uniformi-
«.Ll/LEGIMOs servir al Señor y lo proclamamos»16: [...] son las dad, el estadio de un cristianismo sólidamente fundado sobre
palabras del pueblo de Israel reunido en Siquén, al que Josué costumbres sociales, culturales y civiles.
pone frente a su historia y sus responsabilidades. Responsabi- Pero cuando Israel pasa del desierto a la cultura pluralista
lidades de un pueblo liberado de los enemigos, de los opreso- de Canaán, cultura llena de ídolos, de ofertas culturales atra-
res, de un pueblo cuyos pecados son perdonados, que es col- yentes y múltiples, se hace necesario elegir; ya no bastan las
mado de bienes, introducido en la tierra, en la casa, en la ciu- buenas costumbres, hacen falta convicciones. También noso-
dad, en una civilización rica y próspera. tros, hoy, siguiendo la historia de este pueblo, nos encontramos
En este punto de su historia, el pueblo de Israel es inter- frente a elecciones necesarias.
pelado: ¿a quién quieres servir? ¿Quieres servir a los ídolos, Quien no elige ser cristiano ha elegido ya no serlo, es de-
que son los frutos materiales de esta tierra -el bienestar, el po- cir, ser arrastrado por una confusión pluralista que le turba y le
der, la explotación- o quieres servir al Señor que te llama a aparta de elecciones valientes. Así pues, elegimos, porque
amarlo y te llama a hacer de esta tierra una morada fraterna? quien no elige ha elegido ya a los ídolos.
¿A quién quieres servir? Y elegimos servir al Señor. El verbo hebreo que traduci-
Y por tres veces el pueblo responde a la pregunta diciendo: mos por «servir» tiene un significado muy amplio: referido a la
«Nosotros elegimos servir al Señor». divinidad, quiere decir «dar culto, adorar». Por ejemplo, se
aplica también a divinidades idolátricas: «Se avergüenzan los
que adoran ídolos» (Sal 97,7).
1. La elección de servir al Señor «Servir» indica ante todo una entrega religiosa total, que se
expresa principalmente en el culto. Nosotros, en este momen-
Con todo, a nosotros nos interesa saber qué significan estas to, estamos sirviendo al Señor: simbólicamente, hemos elegi-
palabras hoy, para nosotros. do, en la vigilia de la Ascensión, servirle celebrando la eucaris-
«Elegimos». Esta elección es hoy inevitable. Mientras es- tía, ofreciendo a Dios el sacrificio de alabanza por/con/en
taba en el desierto, Israel tenía pocas opciones: morir en sole- Cristo.
Pero el servicio no se explica sólo en una entrega religiosa
total, sino que significa también tomar a Jesús como referen-
16. Se trata del lema elegido para la Asamblea de Siquén, que el cardenal ex-
plica en el Palalido, en la homilía de la misa de la vigilia de la Ascensión, cia autorizada, decisiva, para nuestras elecciones de valores.
en Milán, el 6 de mayo de 1989. Servir al Señor quiere decir elegir su sistema de valores:

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4 . - ELEGIMOS SERVIR AL SEÑOR Y PROCLAMARLO
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR

Nos preguntamos: ¿qué significa todo esto en concreto? Seguir a Jesús quiere decir entonces asumir a Jesús, Siervo
Significa al menos dos cosas, que podemos explicar con dos de Yahvé, misericordioso, pacífico, pobre, perseguido, glorifi-
términos neotestamentarios: seguir a Jesús, el seguimiento cado en la cruz, como figura de valor, referencia ideal de todas
(«ven y sigúeme»), y hacerse cargo (la parábola del buen sama- mis elecciones.
ritano: «ve y haz tú lo mismo»). Elegir servir al Señor quiere decir reconocerlo como Señor,
Veamos rápidamente los dos significados. Seguir a Jesús como criterio determinante de las elecciones humanas auténti-
quiere decir entrar en el sistema de juicios y de valores de las cas; adorarlo como el Señor Dios tuyo y servirle sólo a él.
bienaventuranzas. Me remito directamente a la meditación de Quiere decir seguirle en sus elecciones de Siervo de Yahvé,
don Bruno Maggioni17, cuando ha hablado de las bienaventu- libre de los condicionamientos perversos, quiere decir hacerse
ranzas poniendo en el centro la de los puros de corazón, la pu- cargo incondicional y gratuitamente de todos los hermanos y
reza de corazón como la totalidad de la búsqueda de Dios; el las hermanas que están en torno a nosotros, hacerse prójimo:
puro de corazón es el hombre que busca a Dios con todo su ve y haz tú también lo mismo, porque cualquier cosa que ha-
ser, con corazón indiviso, totalmente orientado en una única yáis hecho al más pequeño de estos hermanos míos, me la ha-
dirección. béis hecho a mí.
Tal búsqueda debe tener lugar dentro del circuito de la so-
lidaridad con los hombres, como sugieren las otras bienaven-
turanzas: la misericordia, la pasión por la justicia, el compro- 2. Proclamar al Señor
miso por la paz. Y se caracteriza por un estilo determinado: re-
chaza la violencia, sabe pagar el precio de la persecución. El ¿Qué significa la palabra que hemos añadido al lema «quere-
hombre de las bienaventuranzas no recurre a ninguna forma mos servir al Señor y proclamarlo»? ¿Qué significa esta misión
de violencia para hacer prevalecer sus proyectos, ni siquiera pa- que es una nueva evangelización?
ra hacer prevalecer el Reino de Dios; por el contrario, confía Trato de explicar brevemente ante todo lo que no es la
en el poder de Dios. Pero dado que defiende a los excluidos, a nueva misión. No es un proselitismo confesional, en el senti-
menudo es asociado con ellos en su exclusión, es marginado, do limitado de la palabra: mi confesión religiosa, mi grupo, mi
como le sucedió a Jesús. Todo esto es la pobreza de espíritu, de parroquia es mejor que la tuya. Precisamente contra el prose-
la que habla la primera bienaventuranza, que constituye el tí- litismo sectario tronó Jesús diciendo: «¡Ay de vosotros, escri-
tulo de todas las demás. El añadido, contenido en la expresión bas y fariseos hipócritas, que recorréis mar y tierra para hacer
«pobres de espíritu», expresa el vivo sentido del don. un prosélito, y, cuando llega a serlo, le hacéis hijo de condena-
El pobre de espíritu es consciente de que todo lo que es y ción el doble que vosotros!» (Mt 23,15), es decir, lo encajáis en
todo lo que posee es don de Dios, y lo convierte en un don pa- un sistema angosto y sectario, que se parece más a una casta
ra los demás. que a un grupo religioso auténtico.
Nueva misión no es, por tanto, proselitismo confesional.
Tampoco es marketing religioso, empeñarse en vender el pro-
ducto, para situarlo a toda costa en el mercado de las ideas o
17. Durante la Asamblea de Siquén, don Bruno Maggioni dirigió a los de- de las prácticas religiosas o en el gran mercado de la opinión
legados del Palalido la meditación misionera «La nuova evangelizzazio-
ne e i giovani» (La nueva evangelización y los jóvenes). pública o de los medios de comunicación. El espíritu del mar-

o 7(5 o o 77 °
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 4 . - ELEGIMOS SERVIR AL SEÑOR Y PROCLAMARLO

keting no es el de Jesús que, al ver a muchos discípulos que se Proclamación es la expansión libre en los gestos, en la vi-
van, dice a los Doce: «¿También vosotros queréis iros?». da, en la expresión, en el lenguaje, de la elección de servir al
A Jesús no le importa colocar la mercancía a toda costa, te- Señor en serio. Y es una proclamación por sobreabundancia,
ner muchos clientes. Jesús quiere gente auténtica, dispuesta a por contagio, por connaturalizad, por expansión espontánea de
apostar por palabras verdaderas, como Pedro, que le responde: la gracia derramada por el Espíritu Santo en nosotros [...].
«Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna» Este servir al Señor y proclamarlo es lo que deriva de la
(Jn 6,68). contemplación del espectáculo de la cruz, este espectáculo pú-
Nueva misión no es tampoco un elitismo espiritual: ven a blico que escandaliza, cautiva y sorprende, y que, trasladado,
formar parte de un pequeño cenáculo de iluminados, de pro- reescrito, rediseñado en la vida del creyente mediante las bie-
gresistas, de tradicionalistas o de iniciados. Porque [...] todos naventuranzas, la caridad y la valentía para hablar, se convier-
somos un poco incoherentes, todos somos frágiles, todos so- te en proclamación.
mos pecadores. «Si decimos: "No tenemos pecado", nos enga- Pienso, en este momento, en nuestras numerosas comuni-
ñamos y la verdad no está en nosotros» (1 Jn 1,8). Porque, co- dades: algunas son abiertas, fervorosas, ágiles, mientras que
mo dice san Pablo, «Dios más bien ha escogido lo que en el otras están fatigadas, casi no tienen aliento, están casi apagadas.
mundo es débil, lo que en el mundo es innoble y despreciable, Y sé que aquellos de vosotros que representáis a estas últimas
lo que no es» (1 Co 1,27-28), y porque -estas palabras son de os preguntaréis qué podéis hacer para ayudarles. Somos llama-
Jesús- «Tú, Padre, Señor del cielo y de la tierra, has ocultado dos a hacernos cargo, con amor, de todas las comunidades.
estas cosas a sabios e inteligentes, y se las has revelado a pe- «Nosotros queremos, oh Señor, elegirte y proclamarte por
queños» (Mt 11,25). todas las comunidades de la diócesis. Queremos procla-
Si la nueva evangelización no consiste en lo que hemos marte en esta misa, que es la renovación de la alianza, con
tratado de explicar, entonces ¿qué es? la que has vinculado a ti a todas estas comunidades con
Es sencillamente lo que hemos dicho al comienzo [...]: reco- amor indisoluble y eterno. Tú has muerto, oh Señor, por
nocer a Jesús como Señor; seguirle en su modo de valorar la rea- todos, por todos los jóvenes de las comunidades, también
lidad, y aceptar las consecuencias; hacerse cargo de los hermanos por los que no saben nada de nuestra Asamblea, o incluso
con amor, también de lo que están solos, alejados, extraviados. están molestos por el hecho de que nosotros estamos aquí.
Ésta es la misión, con un añadido que indico con una pa- Tú, oh Señor, has muerto para ofrecerles una alianza eter-
labra neotestamentaria: parresia, la libertad de palabra y de ex- na de comunión y de vida. Y nosotros en este momento
presión, la libertad interior para expresar lo que llevamos den- nos hacemos cargo de ellos, queremos servirte también por
tro, cuando y como conviene, la libertad de expresarme y de ellos, queremos servirte por las comunidades cansadas, di-
decir aquello que me mueve y me conmueve, por lo que soy fíciles, claudicantes, por las comunidades que están dividi-
acogido, lo que para mí es hermoso, verdadero y grande. Es la das y enfrentadas. Nosotros queremos servirte porque tú,
libertad y claridad de la que nos habla Jesús en el Evangelio oh Señor, no has desdeñado a ninguna de estas comunida-
que ha sido proclamado en la liturgia de esta vigilia de la As- des, del mismo modo que no nos has desdeñado a ningu-
censión: «Ahora os hablo abiertamente del Padre», y a propó- no de nosotros, y nos acoges siempre y de nuevo con amor;
sito de la cual dicen los discípulos: «Ahora sí que hablas claro, pero al acogernos a nosotros, acoges a cada una de las per-
y no dices ninguna parábola» (Jn 16,25-29). sonas a las que representamos».

o 78 o o 79 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR

El momento que estamos viviendo es extraordinariamente


importante. Tal vez sea la primera vez que todas nuestras co-
5
munidades juveniles y parroquiales son representadas y ofreci- Iluminad la ciudad
das de este modo en una eucaristía, para vivir el misterio de la
alianza.
«Y tú, oh María, arca de la alianza, ayúdanos en esta euca-
ristía a renovar nuestra alianza no sólo para nosotros, que
tal vez en este momento no nos sentimos del todo prepa-
rados, sino a renovarla y a proclamarla en nombre de todos
nuestros hermanos y hermanas que componen esta inmen-
Xl/S posible que no todos sepan que Siquén nació de un sue-
sa diócesis».
ño18. En 1986, mientras se celebraba en Assago el gran con-
greso «Hacerse prójimo»19 en una atmósfera de entusiasmo, de
Si a veces me siento preso del pánico pensando en la in-
familiaridad y de alegría, alguien se acercó a mí -tal vez el pri-
mensidad de la diócesis y en cómo alcanzar a tantos hermanos
mero fuera el anciano y sabio obispo monseñor Bernardo
y hermanas lejanísimos, con quienes tal vez nunca conseguiré
Citterio- diciendo: «¡Qué hermoso sería un Assagogiovanü».
encontrarme, tengo la certeza de que el Señor me concede po-
Damos gracias a Dios porque el sueño se ha hecho realidad.
der sentir que están presentes, representados en la presencia fí-
sica y espiritual de los delegados, y poder ofrecer por todos es-
te sacrificio de alianza y de reconciliación.
1. Una síntesis provisional
«Queremos comprometernos para que esta proclamación
de la alianza en tu sangre, Jesús, Señor, Hijo de Dios, Sal- Lo que voy a deciros no será exhaustivo20. Mientras escuchaba
vador nuestro, descienda como salvación para todos estos las diversas intervenciones y los testimonios, he sentido que
amigos y amigas nuestros que tenemos en el corazón. Haz, surgían dentro de mí dos preguntas:
Señor Jesús, que ninguno de ellos se sienta excluido de
nuestra renovación de la alianza. Haz que la reconozcan
como su salvación y su verdad. Tú, oh Señor, que harás de
18. Conclusión del cardenal arzobispo en la Asamblea de los delegados de
nosotros una sola cosa en esta eucaristía, haz que esta uni- Siquén, Milán, Palalido, 7 de mayo de 1989.
dad sea la de todos aquellos que el Padre te ha dado y que 19. Se trata del Congreso eclesial dedicado al tema de la caridad.
ninguno de ellos se pierda. Por todos, en este momento, te 20. Dice Martini, en la conclusión de la Asamblea de Siquén, el 7 de mayo
de 1989: «Ahora tengo la difícil tarea de proponer una síntesis breve y
oramos insistentemente y te suplicamos». provisional del trabajo de estos dos días. Provisional, he dicho, porque
naturalmente tendremos que continuar la reflexión. Por otro lado, la
Asamblea sigue abierta: mira a Pentecostés, donde podremos retomar el
diálogo en un nivel más amplio; mira a Santiago, donde los mil afortu-
nados que vendrán conmigo al encuentro con el papa tendrán de nuevo
la oportunidad de reflexionar; mira al 8 de septiembre, día del comienzo
del año pastoral, y probablemente pensaremos para esa fecha en algún
signo de continuidad con lo que hemos vivido ayer y hoy».

o 80 ° o 81 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 5 . - ILUMINAD LA CIUDAD

a) ¿Qué es, por tanto, la alianza misionera para nosotros hoy? 1989 tendrá como punto central a Jesucristo en cuanto es
b) ¿Qué figura en carne y huesos resulta respecto a los valo- nuestro camino, verdad y vida. Por consiguiente, deberá ser
res de la elección de la fe, de la proclamación de la fe? para todos la Jornada de un nuevo, más maduro y más profun-
do descubrimiento de Cristo en vuestras vidas. Descubrir a
Esta segunda pregunta estimula a dar carne y huesos a la Cristo, nuevamente, y cada vez mejor, es la aventura más ma-
figura de cristiano que elige servir al Señor y proclamarlo, se- ravillosa. El redescubrimiento de Cristo, cuando es auténtico,
gún lo que se ha esbozado. tiene como consecuencia directa el deseo de llevarlo a los de-
más, a saber, el compromiso apostólico».
De estas dos preguntas que sirven de criterios para la es-
cucha, enmarcadas en el contexto de todo el camino recorrido Es un principio que vale también como punto sin retorno
desde el principio del sueño de Siquén hasta hoy, parte mi in- para definirnos.
tervención, que expreso en cuatro puntos, a modo de índice de Sería igualmente posible referirse a otras dos páginas del
las materias. Primero: hay algunos principios que hemos de papa. Una, de la encíclica Redemptor Hominis, habla del estu-
mantener. Segundo: basándonos en ellos, nos preguntamos por frente al misterio de la encarnación de Jesús, en la que tie-
qué ha significado Siquén en estos meses. Tercero: ¿qué ha sig- ne su origen la buena noticia. Este estupor (frente al espectá-
nificado esta Asamblea como acontecimiento? Cuarto: ¿qué culo de Cristo nacido y crucificado, podríamos decir) «justifi-
viene después de Siquén? ca la misión de la Iglesia en el mundo, y quizá aún más, "en el
mundo contemporáneo"» {RH10). Y el papa continúa con es-
tas palabras: «La Iglesia, que no cesa de contemplar el con-
junto del misterio de Cristo, sabe con toda la certeza de la fe
2. Algunos principios que hemos de retener que la redención llevada a cabo por medio de la cruz, ha vuel-
to a dar definitivamente al hombre la dignidad y el sentido de
De todo lo que hemos vivido en estos meses, me parece que su existencia en el mundo [...]. El cometido fundamental de
podemos entresacar algunas frases a modo de eslóganes, pero la Iglesia en todas las épocas, y particularmente en la nuestra,
que deberíamos llenar de contenido, y principalmente la si- es dirigir la mirada del hombre, orientar la conciencia y la ex-
guiente: «Elegimos servir al Señor y lo proclamamos ante to- periencia de toda la humanidad hacia el misterio de Cristo»
do entre los jóvenes, para los jóvenes». (RH 10).
O bien: «Nos hacemos cargo de verdad de nuestra tierra,
La segunda página de Juan Pablo II se encuentra en la ex-
cultura y civilización, y de toda la gente que está a nuestro
hortación apostólica post-sinodal Christiftdeles Laici: «Cierta-
alrededor».
mente urge en todas partes rehacer el entramado cristiano de
Es la conciencia de un cristianismo evangelizador, que he- la sociedad humana. Pero la condición es que se rehaga la cris-
mos de hacer crecer como un punto sin retorno para todo el tiana trabazón de las mismas comunidades eclesiales que viven
camino futuro. en estos países o naciones» (n. 34). Podríamos transcribir las
También en el nivel de los principios, hemos de retener al- afirmaciones del papa y ponerlas como una serie de principios
gunas palabras de Juan Pablo II en su mensaje para la Jornada que nos remiten al fondo de nuestra experiencia.
Mundial de la Juventud de 1989: «La Jornada mundial de

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I
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR
5 . - ILUMINAD LA CIUDAD

3. ¿Qué ha significado Siquén como proceso? iniciativas de secretariados y de programa, que ayuden y sacu-
dan también a quienes tienen menos fuerzas y hagan que se
sientan parte de un camino mayor que ellos.
Siquén ha significado sobre todo cuatro realidades.
4. Por último, está emergiendo algo también para la pastoral
1. Para el conjunto de la diócesis, un nuevo cambio de creati- juvenil en los ámbitos de la escuela, del trabajo, de la cultura y
vidad tímida, pero confiada; ha significado empezar a liberar del tiempo libre. Siquén puede significar también otro tipo de
potencialidades, dar los primeros pasos, ejercitarse en una ex- coordinación a favor de los jóvenes: no sólo la de ayuda mutua
periencia apostólica amplia. entre parroquias, sino también la de una estrategia bien coor-
Se podría establecer una comparación con lo que está su- dinada de presencia y de acción entre todas las fuerzas apostó-
cediendo en las parroquias, en los centros parroquiales, me- licas evangelizadoras presentes en la diócesis y que se vinculan
diante la petición, hecha con el programa pastoral «Itinerarios a asociaciones, movimientos y grupos.
educativos», de redactar un proyecto educativo; las comunida- La Iglesia local tiene que mirar al objetivo sustancial, es
des se están moviendo, también las que se sentían mayormen- decir, que todos los jóvenes sean evangelizados; el objetivo no
te tranquilas, asentadas, replegadas sobre sí mismas. es, por tanto, el de un proselitismo religioso, sino el de una
Igualmente, Siquén está interesando al conjunto de las re- evangelización amplia y abierta, y para ello es preciso poner en
alidades de la pastoral juvenil; y vosotros, como delegados, ha- movimiento y coordinar todas las buenas energías disponibles.
béis puesto las premisas de un acontecimiento que no tiene
vuelta atrás.

2. Para las parroquias pequeñas, Siquén ha significado la toma 4. ¿Qué ha significado Siquén como Asamblea?
de conciencia según la cual para un número considerable de
ellas es indispensable garantizar la presencia de una pastoral Enumero brevemente cuatro puntos.
juvenil más precisa, también a través de una acción que vaya
más allá del estricto límite de cada parroquia. Siquén ofrece, 1. La capacidad de los jóvenes, provenientes de todas las rea-
por tanto, la indicación práctica, vivida y no sólo escrita, para lidades, de estar juntos, de rezar, cantar y proyectar. La expe-
garantizar, en todo el territorio de la diócesis, responsables de riencia ha sido muy hermosa. Ciertamente, yo había esperado
pastoral juvenil, que ya van emergiendo. Pienso, en particular, que esta Asamblea fuera como el cenáculo: ¡esperar la efusión
en los que han trabajado muy bien: los sacerdotes encargados del Espíritu Santo orando y reflexionando en común!
en cada arciprestazgo, los jóvenes, los pequeños secretariados
de cada arciprestazgo. 2. El descubrimiento de que hay mucha generosidad en la base
de la diócesis, y en la base juvenil. A veces he pensado, en estas
3. Para la pastoral juvenil en su conjunto, Siquén ha significa- horas vividas con vosotros: si todos los sacerdotes de la diócesis
do la verificación de la utilidad práctica que tiene reunir gru- pudieran ver el espectáculo que estoy viendo yo, tal vez habría
pos de amistad, de colaboración entre sacerdotes y jóvenes, menos quejas sobre los jóvenes y, por el contrario, más confian-
que aseguren en el nivel de los arciprestazgos un mínimo de za y más coraje. Por consiguiente, ¡apostar por los jóvenes!

o 84 o ° 85 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 5 . - ILUMINAD LA CIUDAD

3. Ha surgido la voluntad seria de hacerse cargo de los herma- nos o itinerarios, sobre todo en los itinerarios asociativos, en
nos. [...] La voluntad de hacerse cargo también de los herma- particular en los de Acción Católica, que pueden responder a
nos que no están aquí, «tanto de los dos o tres que podré lle- las diversas exigencias; tendremos que reconsiderar las escue-
var a San Siró21, como de los quince que esta vez me dirán que las de los arciprestazgos desde el punto de vista de la petición
no». La voluntad de no poder seguir adelante sin hacerse car- de formación.
go de todos, quizá sólo en el corazón, en la oración, en el su-
frimiento, en el llanto, en la imploración. 3. Algunas iniciativas de los arciprestazgos sostenidas por la
diócesis. A mí me gustaría, por ejemplo, que una de estas ini-
4. Por último, la elaboración de un abanico de sugerencias que ciativas fuese la Escuela de la Palabra, no dirigida por mí, sino
se han de precisar en propuestas orgánicas, según algunas atendida por los arciprestazgos. En este momento, en cada
prioridades. Recuerdo algunos lemas, que he escrito mientras uno de los arciprestazgos está presente un grupo de vosotros y
los escuchaba: «no nos detengamos aquí, vayamos más allá de pienso que, si se unieran dos arciprestazgos, sería posible con-
Siquén»; «estemos más tiempo juntos»; «aprendamos a estar tinuar esta reflexión que es la contemplación del misterio. [...]
juntos en círculos más amplios»; «basta con mirarnos en el es-
pejo, reflejémonos en la zarza ardiente que es el otro» (el Otro 4. Hay también un compromiso emblemático para después de
con mayúscula y el otro en el sentido del hermano). Y tam- Siquén, al que aludo titubeando y con miedo, porque se refie-
bién: «la cotidianeidad como lugar de la misión»; «necesidad re a una iniciativa que desearía tomar yo, sustituyendo a la
de formación y autoformación». [...] Escuela de la Palabra. Pero debería limitarse a un grupo bas-
tante limitado, de pocas personas, y lo llamaría «Grupo Sa-
muel». La idea es la siguiente: entre los jóvenes que han se-
5. ¿Qué vendrá después de Siquén? guido el camino de Siquén, hay ciertamente algunos que han
tomado conciencia de sus responsabilidades de elegir a Jesús
Hay varios mandatos para después de Siquén. como Señor, de proclamarlo, y, no obstante, no han identifica-
do todavía el ámbito de su servicio. Su capacidad de elección
1. Algunas citas que completar [...]. Para la próxima vigilia de está, por consiguiente, abierta no sólo pasiva, sino positiva-
Pentecostés, os invito de nuevo a vosotros y a todos los que mente: estoy buscando qué hacer para servir al Señor.
han participado en la vigilia In Traditione Symboli a llevar a
A estos jóvenes (doce, quince, veinte, treinta, cuarenta) les
algún amigo a San Siró, pero que sean amigos que puedan
propongo hacer un año de camino conmigo, una especie de
comprender lo que vamos a hacer.
búsqueda que desearía ser ejemplar para caminos de máxima
apertura vocacional, podríamos decir; tal búsqueda podría de-
2. Algunos retos diocesanos que están ante nosotros. Tendre- sembocar en la decisión de un compromiso profesional serio
mos que elaborar un instrumento diocesano orgánico de pas- por un motivo de dedicación social, o bien un año de volunta-
toral juvenil; tendremos que pensar atentamente en los cami- riado de evangelización (poner un año de mi vida a disposición
de la diócesis para evangelizar o para educar). En suma, elec-
ciones resueltas de servicio, que harían presente lo que quiere
21. Se hace referencia a la vigilia de Pentecostés en el estadio milanés de San
Siró, prevista para el 13 de mayo de 1989. decir para algunos la elección de servir al Señor y de procla-

o 86 o ° 87 o
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR

marlo con decisiones que toquen un poco la existencia o, para


otros, la elección del Señor con decisiones más definitivas.
6
Un año, por tanto, no simplemente de buenas meditacio- Id también vosotros a mi viña
nes, sino orientado a opciones que se expresarán públicamen-
te, poniéndose de algún modo a disposición con valentía, qui-
zá sólo por un tiempo determinado.

5. Por último, un mandato para vosotros, muy sencillo: os pido


dar cuenta, narrar rápidamente [...] vuestra experiencia de de-
legados a las comunidades parroquiales a las que pertenecéis.
JL XEMOS querido celebrar esta Asamblea22 para que el fuego
Es el mandato que he dado también a los delegados de
encendido en el corazón de los 2.500 delegados de Siquén se
Assago. Naturalmente, informaremos debidamente a los
transmitiera a otros muchos jóvenes, mediante la gracia del
párrocos.
Espíritu Santo. Es el Espíritu que obra y que está obrando
mediante los mensajes y los testimonios. En efecto, hemos es-
Antes de concluir con una oración, deseo ofreceros todavía
cuchado los mensajes procedentes de Jerusalén, de Santiago,
una imagen. Observando este gran espacio del Palalido, he
de Taizé y, sobre todo, las bellísimas palabras del papa Juan
pensado que si se llenara de agua, formaría una gran piscina o
Pablo II; nos hemos conmovido por los testimonios proceden-
un bellísimo lago; si pusiéramos después este lago sobre una
tes de Siquén y por el testimonio dramático y espléndido del
montaña, sería un depósito con un poder inmenso. Y me ima-
obispo chino que pasó treinta años en la cárcel23, y también por
ginaba que este lago de agua pura, limpia y verdadera, que ha-
el de los tres mártires asesinados hace sólo unas semanas.
béis sido vosotros, que ha sido la Asamblea... este lago de
agua sencilla y poderosa -porque sois muchos- bajaba para El papa lleva en el corazón nuestra Asamblea; precisamen-
iluminar la ciudad; la central eléctrica está, pero las conduc- te ayer estuve mucho tiempo con él. Me habló de vosotros, de
ciones no funcionan muy bien, el agua se resiste a bajar, le Siquén, de las esperanzas que tiene puestas en vosotros, y me
cuesta descender. dijo que os espera en Santiago. En vuestro nombre le di las gra-
cias y le recordé que nuestro encuentro tendría lugar el 13 de
Mi sueño es que las conducciones se abran y este inmenso
mayo, día de la Virgen de Fátima y octavo aniversario del aten-
potencial juvenil que sois vosotros, como representantes del
tado que casi le cuesta la vida. Él siente que la Virgen le salvó
potencial juvenil diocesano, baje para iluminar verdaderamen-
y nosotros hoy, una vez más, damos gracias a Dios por ello.
te la ciudad.
Desearía resumir la Asamblea que hemos celebrado con
Tengo la certeza de que será posible, con la gracia de Dios.
una sola palabra: «Id también vosotros a mi viña» (Mt 20,4).

22. Mensaje del cardenal arzobispo a los participantes en la vigilia de Pente-


costés, Milán, San Siró, 13 de mayo de 1989.
23. Se trata del cardenal I. Kung, obispo de Shangai, que pasó treinta años
en la cárcel por su firme negativa a plegarse al gobierno comunista.

° 88 o o 89 °
PRIMERA PARTE: NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR
6. - ID TAMBIÉN VOSOTROS A MI VIÑA

Como ha dicho el papa en la Christifideles Laici, «el llama-


testigos en esta tierra, en esta cultura, en esta civilización, en
miento del Señor Jesús "Id también vosotros a mi viña" no ce-
esta región que Dios nos ha dado como don de alianza, para
sa de resonar [...] en el curso de la historia: se dirige a cada
que la cultivemos para nuestros hermanos en la justicia y en la
hombre que viene a este mundo. En nuestro tiempo, en la re-
paz».
novada efusión del Espíritu de Pentecostés que tuvo lugar con
el Concilio Vaticano II, la Iglesia ha madurado una conciencia Mañana por la tarde viajaré a Basilea: con decenas de mi-
más viva de su naturaleza misionera [...]. Id también vosotros. les de cristianos de toda Europa viviremos una semana de ora-
La llamada no se dirige sólo a los pastores, a los sacerdotes, a ción y de diálogo sobre el tema de la paz en la justicia y en la
los religiosos y religiosas, sino que se extiende a todos: también salvaguardia de la creación, para Europa y para el mundo.
los fieles laicos son llamados personalmente por el Señor, de Llevaré conmigo vuestro espléndido testimonio, queridísimos
quien reciben una misión en favor de la Iglesia y del mundo» jóvenes.
(n. 2). Y también: «En los umbrales del tercer milenio, toda la El papa, que cuenta especialmente con vosotros, cuenta
Iglesia, pastores y fieles, ha de sentir con más fuerza su res- también particularmente con el encuentro de Basilea, y por
ponsabilidad de obedecer al mandato de Cristo: "Id por todo eso pido vuestra oración, vuestro compromiso por un camino
el mundo y proclamad la Buena Nueva a toda la creación" (Me de paz y de justicia. Partiré con la confianza en que vuestro
16,15), renovando su empuje misionero. Una grande, compro- testimonio irradiará el fuego del Espíritu Santo sobre todos
metedora y magnífica empresa ha sido confiada a la Iglesia: la los países europeos [...].
de una nueva evangelización, de la que el mundo actual tiene
una gran necesidad. Los fieles laicos han de sentirse parte vi-
va y responsable de esta empresa, llamados como están a anun-
ciar y a vivir el Evangelio en el servicio a los valores y a las exi-
gencias de las personas y de la sociedad» (n. 64).
Sed mis testigos, dice el Señor, sed mis testigos en este
tiempo difícil del final del segundo milenio, especialmente vo-
sotros, jóvenes.
El papa Juan Pablo II dice también que los jóvenes «deben
ser incitados a ser sujetos activos, protagonistas de la evange-
lización y artífices de la renovación social [...]. La sensibilidad
déla juventud percibe profundamente los valores de la justicia,
de la no violencia y de la paz. Su corazón está abierto a la fra-
ternidad, a la amistad y a la solidaridad. Se movilizan al máxi-
mo por las causas que afectan a la calidad de vida y a la con-
servación de la naturaleza» (n. 46).
Si preguntamos al Señor: «¿Dónde seremos tus testigos?»,
él nos responde con las palabras que nos ha repetido en el ca-
mino de preparación para la Asamblea de Siquén: «Seréis mis

o 90 o
o gi o
SEGUNDA PARTE

Centinelas de la mañana

Iste grupo de textos recoge las intervenciones del cardenal


dartini para el camino «Centinelas de la mañana», reco-
rrido por los jóvenes de la diócesis de Milán entre noviem-
bre de 2000 y mayo de 2001. El resultado de este itinerario
fue la convocación del «Sínodo» de los jóvenes, que concluyó
en la catedral de Milán el 2 defebrero de 2002.
1
Escrutad el horizonte de la esperanza

_L ARTIENDO de la experiencia de Roma24, tomo aquí la pala-


bra en nombre del mismo Jesús, para relanzar el llamamiento
que os dirigí el pasado mes de septiembre, durante la Redditio
Symboli.
Es el llamamiento contenido en la carta que se os ha en-
tregado y que repito sintetizándolo en tres expresiones: «Cen-
tinelas de la mañana», taller de la fe, hacia un Sínodo de los
jóvenes.
«Centinelas de la mañana» indica el tema; «taller de la fe»,
el tipo de trabajo; «hacia un Sínodo de los jóvenes», el método.
Sois llamados a ser ante todo «Centinelas de la mañana»,
según la expresión usada por el papa. Esto quiere decir que
nuestra Iglesia espera de vosotros, al comienzo de este milenio,
que nos ayudéis, como centinelas, a escrutar el horizonte de la
esperanza, a ver el sol de la victoria de Cristo resucitado que
está iluminando las oscuridades del mundo.
Debéis, por tanto, abrir los ojos de la fe, como subraya la
segunda expresión: «taller de la fe». El tipo de trabajo al que
sois llamados es el de una reflexión sobre la fe y sobre las pers-
pectivas que la fe nos abre para el tercer milenio.

24. Es el llamamiento del cardenal arzobispo al comienzo del camino «Cen-


tinelas de la mañana», catedral de Milán, 20 de noviembre de 2000.
En la Jornada Mundial de la Juventud de Roma, con ocasión del
Jubileo del 2000 (Tor Vergata, mes de agosto), Juan Pablo II había diri-
gido a los jóvenes de todo el mundo la invitación a ser «los centinelas de
la mañana en este amanecer del tercer milenio». De esta invitación sur-
gió el camino de la diócesis de Milán hacia la celebración del Sínodo de
los jóvenes, llamado justamente «Centinelas de la mañana». El itinerario
comenzó en noviembre de 2000 y concluyó en mayo de 2001.

o 95 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

La tercera expresión, «Sínodo de los jóvenes», indica un


punto de llegada y un método. «Sínodo» no significa nuevos
2
reglamentos, nuevas normas, nuevas leyes; significa el método Confío en vosotros, jóvenes
de «caminar juntos». Quiere decir sobre todo subjetividad de
los jóvenes. Hay que reconocer vuestra responsabilidad y vues-
tra competencia, como centinelas de la mañana, en el taller de
la fe, vuestra competencia para indicarnos las prioridades, los
valores y los itinerarios que el Espíritu Santo os hace entrever
para el nuevo milenio.
Recuerdo lo que dije en septiembre cuando cité al profeta
Joel, retomado por san Pedro en los Hechos de los Apóstoles: V./UERIDÍSIMOS jóvenes25,
«Vuestros jóvenes tendrán visiones, vuestros ancianos soñarán Me dirijo a vosotros, que estáis en camino, en busca del
sueños». Se trata de comparar las visiones con los sueños y de sentido de la vida; que no os habéis rendido ante los mitos de
unirlos en una acción incisiva para el milenio que comienza. este mundo, que lleváis en el corazón el amor al Evangelio, que
Nuestra Iglesia necesita que algunos de vosotros, que muchos os sentís hijos de esta Iglesia.
de vosotros, estéis dispuestos a escuchar e implicar a otros mu- A vosotros, jóvenes, que sois generosos en el servicio a los
chos. Concretamente, os pido que estéis dispuestos a ser repre- hermanos, que no tenéis miedo de vivir gestos de acogida y de
sentantes y animadores de cada una de las realidades juveniles solidaridad, que deseáis ser artífices de paz, que no sabéis resis-
(parroquias, asociaciones, grupos, movimientos, personas com- tir a la fascinación de la radicalidad evangélica de los testigos.
prometidas en el mundo universitario, del trabajo y del volunta- A vosotros, jóvenes de la Jornada Mundial de la Juventud,
riado), a ser intérpretes, como delegados de la Iglesia, de aquello que habéis peregrinado a Roma para vuestro Jubileo y habéis
que se mueve en el corazón de muchos jóvenes hoy, en el corazón ofrecido al mundo el espectáculo de gente que tiene esperan-
de muchos que a veces parecen superficiales y no comprometi- za, que sonríe, que afronta los sacrificios con serenidad, que sa-
dos, pero que llevan en él preguntas, esperanzas y problemas que be guardar silencio, escuchar, pedir perdón, vivir en común con
piden ser interpretados. Ayudadnos a escucharlos y a compren- respeto y amor.
derlos, a suscitar aquellos valores profundos que el Espíritu pone
A vosotros, jóvenes, que estáis afrontando las elecciones
dentro de vosotros y también en otros muchos jóvenes, si sabe-
importantes de la vida, que miráis a vuestro futuro con dispo-
mos comprender el sentido último de sus preguntas.
nibilidad a la llamada del Señor y con responsabilidad hacia las
Y pido también a todas las realidades juveniles, parroquia- necesidades de la sociedad.
les y no parroquiales, que no tengan miedo de «poner aparte»,
Me dirijo a todos vosotros para deciros con la mirada de
como la comunidad de Antioquía (cf. Hch 13), a algunos jó-
toda la Iglesia que «veo en vosotros a los centinelas de la ma-
venes para la obra a la que el Espíritu Santo los llama en este
ñana en este amanecer del tercer milenio».
camino de los «Centinelas de la mañana». Estoy seguro de que
este camino nos ayudará a nosotros y a vosotros; os doy las
gracias por haberlo empezado [...] y por haceros cargo de él
25. Carta a los jóvenes para el comienzo del camino «Centinelas de la ma-
para el futuro. ñana», 20 de noviembre de 2000.

o 96 o o 97 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 2 . - CONFÍO EN VOSOTROS, JÓVENES

Veo en vosotros a los jóvenes que en estos años, a través de En la respuesta a esta llamada, os invito a vosotros, jóvenes, a
la ayuda de las comunidades parroquiales, de las asociaciones, sostener este camino con una oración constante y generosa, in-
de los movimientos, de los grupos de voluntariado, del mundo dividual y comunitaria, atenta y sensible a las necesidades pre-
universitario y del trabajo, han entrado en el «taller de la fe». sentes en el mundo, acompañada por un estilo de vida sobrio
Jóvenes que, por la gracia del Señor, han percibido la luz y esencial.
de aquella mañana de Pascua, que sabe transformar los gran- Como la comunidad de Antioquía, descrita en los Hechos
des sueños de la juventud en esperanza y proyecto de vida. de los Apóstoles (cf Hch 13,1-3), sabed vivir con «la oración y
Jóvenes que están compartiendo con muchos coetáneos las el ayuno» el primado de Dios en vuestra existencia, para ser
pruebas de un camino aún en la noche y que también para ellos verdaderos «Centinelas de la mañana».
están en busca de los signos de la presencia del Resucitado. Junto con la oración, pido también la disponibilidad de al-
gunos jóvenes para ser representantes y animadores de cada
Confío en vosotros, centinelas de aquella mañana especial,
una de las realidades juveniles presentes en nuestra diócesis.
en la que Jesús, el Crucificado, resucitó.
Que ninguno de vosotros, jóvenes, tenga miedo de reservar
Confío -como he escrito ya en mi carta pastoral «La Vir- para este camino especial sus mejores energías. Inspiraos en el
gen del sábado santo»- en vuestra capacidad creativa y ejem- icono bíblico de las comunidades de Antioquía, de modo que
plar, don que viene de la gracia del Señor y que os pido que en- ninguna realidad juvenil tenga miedo de «poner aparte» a al-
treguéis para ayudar a nuestra Iglesia diocesana a entrar en el gunos jóvenes para la obra del Espíritu, que es siempre mag-
nuevo milenio con la vigilancia y la amplitud de miras de los nífica, es mayor que nuestros proyectos, y da a todos frutos de
centinelas de la mañana. consuelo y de alegría.
Por eso, os dirijo a cada uno de vosotros la llamada a vivir Con el deseo de implicar al mayor número posible de en-
juntos el camino diocesano de los jóvenes «Centinelas de la tre vosotros, jóvenes, y de otros muchos, invoco sobre vosotros
mañana». Este itinerario, que se articulará en diversas etapas, y sobre este camino la bendición del Señor, a través de la in-
os pedirá que seáis protagonistas en su proyecto y realización, tercesión de María, verdadera centinela de la mañana.
y desembocará en un Sínodo de los jóvenes. Como ya he di-
cho a los jóvenes de 19 años de la Redditio Symboli, desearía
que se os diera la palabra a vosotros, jóvenes, para que nos in-
diquéis los valores de nuestro tiempo, las prioridades hacia las
cuales debemos dirigirnos, los miedos que hemos de exorcizar
y las esperanzas que debemos tener.
Como «Centinelas de la mañana», vivid también vosotros,
jóvenes, la extraordinaria y laboriosa experiencia de Iglesia, lla-
mada a discernir hoy los signos del Espíritu, presentes en el
cambio de los tiempos, para ser la Iglesia que anuncia con ale-
gría el Evangelio y que invita a todos -hombres y mujeres, jó-
venes y adultos, creyentes y no creyentes- a mirar hacia el fu-
turo con confianza y esperanza.

° 98 ° o 99 o
3 . - ¿QUÉ PIDEN HOY LOS JÓVENES?

3 Os hablo, por tanto, a vosotros como conocidos del Señor,


que os llama a cada uno por vuestro nombre, que sois amados
¿Qué piden hoy los jóvenes? por él, y conocidos y amados por vuestro obispo. Os hablo a
vosotros como colaboradores míos que aceptáis vivir una mi-
sión especial en el año próximo. Os hablo a vosotros que ha-
béis sido «puestos aparte», reservados por vuestras comunida-
des para la obra a la que el Espíritu os ha llamado, según el
texto de Hechos 13,1-3 que hemos escuchado. Os hablo a vo-
sotros dejándome inspirar por los bellísimos fragmentos de los
profetas que se han leído, cuatro del profeta Isaías, uno de
Ezequiel y uno del profeta Habacuc. Todos estos textos tienen
1 >l OS hemos reunido, cercana ya la Navidad, en un momen- en común la palabra «centinela» y, por tanto, expresan algo de
to cargado de emociones y desearía situar nuestra reflexión de vuestra misión de ser -como os ha pedido el papa el pasado 20
esta tarde en el marco de algunas palabras decisivas pronun- de agosto- «centinelas de la mañana» en este amanecer del ter-
ciadas por el papa en la plaza de san Pedro el pasado mes de cer milenio.
agosto, durante la ceremonia de acogida de la XV Jornada
Deseo leer con vosotros, en los textos proféticos, seis ver-
Mundial de la Juventud, en la que participasteis muchos de
bos, seis acciones características que califican el camino que
vosotros26.
tenéis delante, a saber: observar, escuchar, consolar, interceder,
amonestar, discernir.
Decía Juan Pablo II: «Queridos jóvenes, no permitáis que
el tiempo que el Señor os concede transcurra como si todo
fuese casualidad [...]. Creed intensamente en Él. Él guía la
historia de cada persona y la de la humanidad. Ciertamente
1. Observar(Is 21,6.8)
Cristo respeta nuestra libertad, pero en todas las circunstancias
gozosas o amargas de la vida, no cesa de pedirnos que creamos
El primer pasaje presenta un centinela puesto por el Señor pa-
en El, en su Palabra, en la realidad de la Iglesia, en la vida eter-
ra anunciar lo que ve. Está en el puesto de observación día y
na. Así pues, no penséis nunca que sois desconocidos a sus
noche, en pie, esperando captar los signos de lo que el Señor
ojos, como simples números de una masa anónima. Cada uno
ha previsto.
de vosotros es precioso para Cristo, El os conoce personal-
Aquí es importante el verbo «observar», observar en pie,
mente y os ama tiernamente, incluso cuando uno no se da
con constancia, día y noche, escrutando el día y la noche.
cuenta de ello».
A vosotros os pido, ante todo, que observéis los signos de
los tiempos en el mundo juvenil, un mundo confuso, inquieto,
un poco amorfo, a menudo indiferente, pero a la vez rico en
valores, entusiasta, lleno de esperanzas, de ilusiones. Observad
26. Homilía para el envío de los delegados de «Centinelas de la mañana», preguntándoos: en el fondo ¿qué buscan estos jóvenes? ¿Qué
catedral de Milán, 20 de diciembre de 2000.
quieren? ¿Qué se oculta bajo la superficie?

° 100 °
° 101 °
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 3 . - ¿QUÉ PIDEN HOY LOS JÓVENES?

2. Escuchar(Is 21,11-12) les sobre la juventud de hoy, sino de comprender el proyecto


positivo de Dios sobre nuestra sociedad.
El segundo texto está tomado también del capítulo 21 de A vosotros os pido que realicéis esta obra de lectura gozo-
Isaías y es uno de los oráculos más enigmáticos del Antiguo sa, evangelizadora, que sabe ver el bien también en el mal,
Testamento. Al parecer, imitar un canto que los centinelas también en las realidades dolorosas o amargas [...], que estéis
cantan en la noche para no quedarse dormidos: «Centinela, más unidos, que seáis más valerosos, más incisivos en la edu-
¿cuánto queda de la noche?». Parece como si dijera: pero ¿qué cación para la paz, más fuertes en la oposición a la violencia,
hora es? O bien: ¡esta noche no acaba nunca! sabiendo sacar, como hace Dios, el bien del mal.
Sigue una invitación a buscar: si queréis preguntar, ¡pre-
guntad, convertios, venid!
Por consiguiente, en la noche del escenario de la historia, 4. Interceder (Is 62,6-7)
el centinela trata de penetrar en la oscuridad y, dado que no se
ve nada, invita a preguntar de nuevo, porque siempre está dis- El cuarto verbo es «interceder», suplicar: «Sobre tus muros,
puesto a escuchar. Jerusalén, he apostado centinelas -dice el Señor-; ni en todo
A vosotros os pido una segunda acción: que escuchéis las el día ni en toda la noche estarán callados. Vosotros, que ha-
preguntas profundas vuestras y de otros, las preguntas que bro- céis que el Señor recuerde, no guardéis silencio. No le dejéis
tan del corazón, las preguntas de vuestros amigos, tanto las descansar, hasta que restablezca Jerusalén». Es el compromiso
preguntas de la mañana (las más claras, límpidas, fáciles de en- de orar por todas las tentaciones que nos rodean, por todos los
tender), como las preguntas de la noche (en el texto se habla jóvenes frágiles y desmotivados, cansados, fanáticos o extravia-
tres veces de la noche, y sólo una vez de la mañana). Las pre- dos que nos encontramos.
guntas nocturnas son las más enigmáticas, las más provocati- A vosotros os pido, por consiguiente, algo más que gestos
vas, porque con frecuencia quieren decir lo contrario de lo que exteriores: os pido que intercedáis por vuestros compañeros y
expresan. amigos. Con frecuencia nos lamentamos de muchos compor-
tamientos de los que somos espectadores; pero ¿oramos por
esas personas, las llevamos de verdad en el corazón al elevar
nuestra súplica? Orar, interceder hasta que el Señor restablez-
3. Consolar, evangelizar (Is 52,7-9) ca Jerusalén, es decir, hasta que sea restituida la dignidad a to-
dos los seres humanos.
El tercer texto es un pasaje de alegría, el canto del retorno del
pueblo del exilio en Jerusalén. Los centinelas miran y ven al
pueblo, que está a punto de regresar, y por ello gritan, se ale- 5. Amonestar (Ez 33,7)
gran, evangelizan. Es el Evangelio de Isaías, que proclama: «El
Señor ha consolado a su pueblo», exultemos de gozo. El profeta Ezequiel nos propone el verbo «advertir», amones-
Hay que entender las preguntas entreviendo detrás de ellas tar: «Te he hecho centinela [...], escucharás una palabra de mi
la obra del Señor que reina y salva. No se trata de anuncios de boca y les advertirás de mi parte». El Señor nos da la fuerza
desventura, no se trata de multiplicar las lamentaciones estéri- para pronunciar palabras justas, incluso vigorosas, ante todo

° 102 ° o 103 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 3 . - ¿QUÉ PIDEN HOY LOS JÓVENES?

para nuestra comunidad cristiana, para que se despierte, y des- fuerza de Dios que vino al mundo en la Navidad de hace dos
pués para la sociedad, para todos los jóvenes. El Señor os ins- mil años os llene de alegría. Oremos juntos para que esta fuer-
pirará estas palabras a lo largo del camino, os hará entrever los za se manifieste también allí donde por primera vez resonó el
peligros que corren hoy los jóvenes de vuestra edad, los falsos mensaje de la Navidad: en Belén, en Jerusalén, en Oriente
senderos, las laderas heladas sobre las cuales no deben aventu- Medio. Estoy seguro de que nuestra oración y nuestro com-
rarse [...], para que podáis amonestarles, advertirles. Es una promiso consolarán y ayudarán a todos los que en aquellas tie-
gracia saber prever los peligros. rras desean la paz.

6. Discernir (Ab 2,1-3)

El sexto y último oráculo es de Habacuc. El profeta es un


centinela, espía para ver qué dirá el Señor, trata de intuir
el futuro que vendrá. El verbo que sintetiza esta actitud es
«discernir».
A vosotros os pido que discernáis el plan de Dios para el
futuro, que tratéis de comprender cuáles son las prioridades
para el futuro de los jóvenes y de nuestra Iglesia; cuáles son los
caminos que seguir, las sendas nuevas que trazar.
El discernimiento es un don del Espíritu Santo, un acto de
inteligencia espiritual, y yo espero que vosotros tengáis tam-
bién la capacidad de discernir para ayudarme a leer el camino
eclesial que hemos de recorrer.
Dejaos mover por el Espíritu.

Os he expresado lo que os pido y ahora siento que entre voso-


tros surge la pregunta: ¿qué haremos? Nuestro obispo ¿no nos
está pidiendo demasiado?
Mi respuesta es sencillísima: tengo confianza en vosotros y
en el Espíritu Santo que os conduce, vivid el trabajo que se os
sugiere con agilidad y con alegría, casi con ligereza, dejaos mo-
ver por el Espíritu, orad intensamente, leed el Evangelio, y to-
do será posible.
Os deseo de todo corazón el espíritu de la Navidad, espí-
ritu de paz, de serenidad, de confianza, de intimidad. Que la

o W4 o
o 105 o
4 . - JÓVENES CON VISIÓN

4 1. La gracia de la visión

Jóvenes con visión Ésta es la gracia que pide Salomón en el texto del Primer libro
de los Reyes (3,4-15) y el Señor se la concede. Salomón se de-
fine como un muchacho, un joven sin experiencia, que no sa-
be cómo comportarse, que advierte el peso de una enorme res-
ponsabilidad frente a un pueblo numeroso.
Cada uno de nosotros se siente frente a un pueblo nume-
roso, una sociedad compleja, una Iglesia rica en dones y a la
vez en tensiones; cada uno de nosotros experimenta que es in-
V_^ON ocasión de la Redditio Symboli del pasado 29 de sep- capaz de hablar, de hacer una síntesis, de poner juntos los ca-
tiembre27, inspirándome en el discurso de Pedro (cf. Hch minos de Dios y los caminos de los hombres, de unir las ex-
2,14ss) y en su cita del profeta Joel-«Vuestros jóvenes tendrán pectativas y las esperanzas de la gente con las expectativas y las
visiones y vuestros ancianos soñarán sueños [...], vuestros hi- esperanzas del Señor.
jos y vuestras hijas profetizarán», subrayé que hoy la Iglesia
Por eso, pedimos insistentemente la gracia implorada por
tiene necesidad de vosotros, de vuestras visiones, de vuestra
Salomón, es decir, la visión [...]. Es la gracia que recibe mu-
profecía.
chos nombres diferentes en el texto del libro de los Reyes: co-
Y ahora tengo la alegría de confirmar de nuevo mis pala- razón dócil, saber hacer justicia a la gente, saber distinguir el
bras. Habéis creído en este camino, os habéis lanzado a esta bien del mal, la sabiduría para gobernar, el discernimiento pa-
aventura que se hará cada vez más hermosa y fructuosa, y hoy ra escuchar las causas, el corazón sabio e inteligente.
os repito: necesitamos vuestra profecía y vuestras visiones. Es la gracia que necesitaréis [...]: hacer una síntesis entre
He pensado en detenerme, en nuestra reflexión, sobre to- las preguntas del hombre y las de Dios; discernir ante todo en-
do en el término «visión». Vision, en inglés, indica una meta, tre las preguntas explícitas del hombre -vuestras y de vuestros
un ideal, aquello en lo que se inspira un compromiso, un pro- compañeros-, y mucho más entre las preguntas implícitas que
grama. Nosotros usamos a veces el sustantivo «visión» en el nadie se atreve a formular y que de hecho subyacen en todo;
sentido de «aparición» -las apariciones de la Virgen en Lour- hacer una síntesis entre los caminos del corazón entendidos en
des o en Fátima, por ejemplo-, pero yo lo refiero al significado sentido amplio y el Evangelio.
de visión. Es una mirada de conjunto, la intuición de una sín- En estos días he pensado durante mucho tiempo en esa
tesis, una iluminación orgánica y sintética de la relación entre gracia. He pensado en ella durante mi estancia en Roma, don-
el misterio de Dios y el misterio del hombre, que nos permite de me encontraba con todos los obispos italianos, y ayer por la
captar las conexiones entre todas las piezas de un mosaico. mañana, mientras concelebraba la eucaristía en la basílica de
San Pedro, me preguntaba qué iba a deciros hoy. Como suce-
de durante las celebraciones solemnes en San Pedro, estaba
27. Es la reflexión bíblica en la asamblea de los delegados del camino distraído, miraba hacia arriba, contemplaba la inmensidad de
«Centinelas de la mañana», Sesto San Giovanni, Palasesto, 19 de mayo
de 2001. Aquí se refiere, en particular, a la celebración que marca el co- la cúpula, admiraba la extraordinaria proporción armónica en-
mienzo del camino. tre los arcos y la cúpula; de repente me di cuenta de que la am-

° ¡06 ° ° 107 °
4 . - JÓVENES CON VISIÓN
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

Advertía en mí como una sensación de luz, de alegría, de


plitud y la inmensidad no infunden miedo, sino que más bien
paz, con la promesa de que cuanto vivía era apenas un antici-
recogen el ánimo. Así, poco a poco, tras la comunión eucarís-
po de lo que vosotros y yo estamos llamados a comprender en
tica, sentado en torno al altar de la cátedra y después de entrar
el esfuerzo de hacer una síntesis entre las preguntas de la gen-
en un recogimiento más profundo, tuve una experiencia que
te y las de Dios, entre las aspiraciones de nuestro corazón y los
no me resulta fácil traducir. Primero me estimuló el recuerdo
de mi consagración episcopal, que tuvo lugar en San Pedro ha- deseos del Señor sobre nosotros. Luz, alegría, paz, promesa.
ce veintidós años por la imposición de manos de Juan Pablo II;
veía de nuevo el lugar donde me postré en el suelo para la ora-
ción de adoración y de petición del Espíritu; veía de nuevo 2. Mi experiencia y vuestras cartas
también al pueblo de la diócesis de Milán, numerosísimo en la
basílica en aquella mañana de enero. Pensaba en este pueblo y Son también los sentimientos vividos por vosotros y que me
en vosotros. Y de pronto comprendí -en la forma de una vi- habéis comunicado en los mensajes recibidos a través del co-
sión entendida en el sentido que he explicado- la unidad pro- rreo electrónico. Algunos me han escrito cosas muy hermosas
funda y el vínculo entre lo humano, lo divino y lo evangélico. sobre el camino, sobre la experiencia que estáis teniendo, sobre
la alegría, sobre la apertura de horizontes, sobre el sentido de
Lo humano, es decir, los deseos del corazón humano, es-
unidad que se va afirmando.
pecialmente los deseos de ir más allá, de conocer y de amar
La gracia que se me ha dado en Roma es para vosotros.
más, de comprender más, de expresarse de manera plena, de
Esta síntesis está destinada a infundiros luz, alegría, paz, con
vivir una existencia que se mueva en horizontes cada vez más
la confianza de que conseguiréis poco a poco penetrar en la
amplios.
profunda unidad que existe entre lo humano, lo divino y lo
Lo divino, en particular lo divino trinitario, el ser de Dios evangélico, y expresarla para nuestra Iglesia y nuestro futuro.
que se nos revela como don que va más allá, que sale de sí mis-
Por eso, me ha parecido que era suficiente contaros la ex-
mo; el ser divino que se nos revela como entrega. Me parecía
periencia en San Pedro, deciros que forma parte de vuestro ca-
intuir la estrechísima interconexión entre lo humano que aspi-
mino y que, si perseveráis, se os concederá la gracia de la vi-
ra hacia lo alto, más allá de sí, y lo divino que es entrega, rela-
sión, de la sabiduría, del discernimiento para escuchar las cau-
ción, don de sí.
sas y distinguir el bien del mal.
Lo evangélico, definido por Jesús con expresiones muy in-
cisivas: «Quien pierde la vida por mí y por el Evangelio la en-
contrará», «No tengáis miedo de los que matan el cuerpo», «No 3. El camino que os espera
hay amor más grande que éste: dar la vida por los amigos».
Captaba una perfecta coherencia, una total sintonía, entre Antes de concluir, vuelvo brevemente al pasaje bíblico donde
lo humano, lo divino y lo evangélico porque se explican uno a se narra que Salomón tuvo una aparición del Señor en sueños
otro, y lo evangélico nos hace comprender que lo humano es en Gabaón, localidad de Palestina hoy redescubierta.
reflejo de lo divino, y partiendo de lo divino comprendemos lo Nuestro pensamiento se dirige a todos los muertos, a to-
evangélico y lo humano: por consiguiente, un encaje maravi- dos los dramas y las tragedias de aquella tierra por la que que-
lloso entre estas tres piezas del mosaico. remos pedir y ofrecer a Dios esta jornada.

o 108 o o 109 °
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

Precisamente en Gabaón [...], con ocasión de mi primera 5


visita a Tierra Santa, mientras fotografiaba uno de los antiguos
y profundos pozos del tiempo de Salomón, estuve a punto de Como lámpara que brilla
caer al fondo y morir. Esta experiencia, en la que sentí la cer-
canía de la muerte, ha permanecido grabada en mí porque me
en un lugar oscuro
sentía tranquilo, sereno, en paz. Ya desde entonces empecé a
amar Tierra Santa, que está siempre en la cumbre de mis de-
seos; habría sido feliz muriendo allí.
El camino que os aguarda es apasionante: en efecto, sois
llamados a realizar, como servicio para toda la Iglesia, la sínte-
sis entre lo humano y lo divino, una síntesis en función del dis- 1 DESEARÍA hacer referencia al título «Como lámpara que
cernimiento del Espíritu Santo, que es luz, alegría y paz. brilla en un lugar oscuro», porque tengo ante mí algunas lám-
Este camino es la esperanza de nuestra Iglesia, y yo os paras que brillan y que son signo de cada uno de vosotros .
acompaño pidiendo al Señor que os conceda a todos una vi- Esta expresión está tomada de la Segunda carta de Pedro, del
sión unitaria, integral y coherente del plano divino sobre cada pasaje donde el apóstol describe el acontecimiento de la trans-
uno de nosotros, sobre las personas con quienes nos hemos en- figuración. Pedro recuerda la voz que bajó de lo alto: «Éste es
contrado y que tenemos en el corazón, sobre el papa, sobre la mi Hijo muy amado en quien me complazco». Y después es-
Iglesia y sobre toda la sociedad humana. cribe: «Y así -con esta voz- tenemos también la firmísima pa-
labra de los profetas, a la cual hacéis bien en prestar atención,
como a lámpara que luce en lugar oscuro» (2 P 1,16-21).
La voz de los profetas es, por consiguiente, «como lámpa-
ra que luce en lugar oscuro» y, puesto que os he pedido a to-
dos que seáis profetas en la Iglesia, esta lámpara sois vosotros.
Ella brilla, añade Pedro, «hasta que despunte el día y se levan-
te en vuestros corazones el lucero de la mañana» (2 P 1,19): es
la referencia a los centinelas de la mañana que escrutan la apa-
rición del día y el signo de la luz. Ésta es, por tanto, la imagen
propuesta por el texto, una imagen que hace pensar de inme-
diato en el contraste que se crea entre la llama y la oscuridad.
En efecto, la llama es pequeña, mientras que la oscuridad de la
noche es grande. La llama es trémula, débil, frágil, delicada:

28. Saludo del arzobispo en la vigilia de la Asamblea de los delegados de


«Centinelas de la mañana», Sesto San Giovanni, Palasesto, 19 de mayo
de 2001.

° 110 ° o 111 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

basta un soplo de nada para apagarla. La noche y la oscuridad,


en cambio, son algo automático: la oscuridad es sólida, obvia-
6
mente. La llama de la lámpara tiene que ser mantenida, culti- Caminamos en la noche
vada. Por el contrario, la oscuridad no necesita de nada porque
cae sola y permanece.
Sin embargo, esta pequeñísima realidad que es la llama re-
sulta vencedora: vence cualquier oscuridad, brilla en las tinie-
blas, es la luz que viene al mundo. Aunque sea diminuta, una
llama vence la oscuridad, resulta siempre victoriosa sobre la JL/STA vigilia se había pensado como momento fuerte para
noche. Esto es lo que siento: somos una llama pequeña, apa- que vosotros, jóvenes, reanudarais el camino hacia vuestro Sí-
rentemente frágil, insignificante -tanto yo como vosotros y nodo, que significa justamente «hacer camino juntos»29. Por
también la Iglesia en el mundo-. Pero esta llama hace que res- eso, se ha propuesto el gesto extraordinario de caminar juntos
plandezca una luz en la noche, es un signo de esperanza, se la durante toda la noche, a la luz de las antorchas y sobre todo a
ve también de lejos: es rica, llena de calor, infunde confianza, la luz del pasaje evangélico que narra la gran alegría del en-
abre nuevos horizontes. ¡Sed esta llama! ¡Sed esta lámpara! cuentro con Jesús resucitado después de una noche de trabajo
Tened conciencia de que ser tal llama significa llevar la salva- y de decepción. Os habíamos pedido que escrutarais en vues-
ción al mundo. Sed conscientes de que una llama, aunque sea tro corazón y en el corazón de vuestros amigos y compañeros
pequeña, vence la noche. para decirnos cuáles son los anhelos de verdad, los deseos pro-
Y oremos juntos al Señor para ser siempre, constantemen- fundos de humanidad, los valores altos, las visiones de un fu-
te, esa llama de amor, de luz y de discernimiento. turo de paz que todos nosotros y todos vosotros, a menudo de
manera inconsciente, tenemos en el corazón. Os habíamos pe-
dido que velarais por todos nosotros con el fin de reconocer la
voz de Dios que también en la noche del corazón nos llama a
comportarnos como hijos e hijas suyos y a amar a todos como
hijos de Dios, a ver a todos como personas que llevan en el ros-
tro, si bien en la oscuridad y en el pecado, el signo del amor
que Cristo les tiene.
Pero en los últimos días una gran oscuridad ha invadido
los corazones30. «Ha sido», ha dicho Juan Pablo II, «un día os-
curo en la historia de la humanidad, una terrible afrenta a la

29. Homilía para la marcha nocturna de los «Centinelas de la mañana»,


Saronno, 15 de septiembre de 2001; se trata de una de las citas que pre-
ceden al Sínodo de los jóvenes.
30. El cardenal se refiere a los dramáticos acontecimientos del 11 de sep-
tiembre de 2001, con el atentado a las Torres Gemelas de Nueva York.

° 112 o ° 113 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 6. - CAMINAMOS EN LA NOCHE

dignidad del ser humano». Ha sido como encontrarse frente a Estamos viviendo, al comienzo del nuevo milenio, una
una noche oscura del espíritu, en la que han prevalecido el gravísima crisis de la humanidad. Las personas de buena vo-
odio y la locura homicida, una crueldad gratuita y un terroris- luntad se encuentran ante un trágico desafío, un desafío que se
mo llevado a límites extremos. Ha sido la noche de una vo- presenta lamentablemente en intervalos casi regulares en el ca-
luntad de muerte que ha explotado los recursos tecnológicos mino de la civilización. Un desafío que la humanidad ha vivi-
más avanzados de nuestra época para convertirlos en instru- do también en tiempos recientes -hace diez años, en la época
mentos de masacre y de destrucción. «Ante acontecimientos de la guerra del Golfo-, y en decenios anteriores en momen-
de un horror tan incalificable», ha dicho también el papa, «no tos angustiosos de la tensión internacional, como en tiempos
podemos dejar de estar profundamente turbados». de Juan XXIII y de la crisis de Cuba. Por eso surge la pregun-
Caminar en la noche ha asumido, por consiguiente, el sig- ta dramática: ¿cómo lograr apagar con decisión y firmeza todo
nificado de un mensaje aún más profundo y más grave: el de foco de terrorismo homicida sin multiplicar y agigantar al mis-
quien no quiere dejarse vencer por la oscuridad que engendra mo tiempo las reacciones en cadena de la violencia y del odio?
pánico y miedo, el de quien no quiere abandonarse a senti- El papa, después de haber expresado el profundo dolor por
mientos de odio que engendran represalias y nuevas violencias, los ataques terroristas que han ensangrentado América y su
sino que quiere expresar la certeza de que el mal y la muerte participación en el duelo de tantas familias, y después de ha-
no son la última palabra, y la noche vivida en la fe anticipa el ber expresado su «indignada condena» de un «horror tan inca-
momento del amanecer y de la luz. Queremos afirmar [...] lificable», ha afirmado de nuevo «que los caminos de la vio-
que ni siquiera la noche más profunda hace desesperar de la lencia no conducen nunca a verdaderas soluciones de los pro-
presencia del Señor, y que el Señor se manifiesta allí donde los blemas de la humanidad». Ha proclamado que «aun cuando la
seres humanos trabajan unidos y concordes. Queremos que es- fuerza de las tinieblas parezca prevalecer, el creyente sabe que
te camino de los «Centinelas de la mañana» exprese aquellos el mal y la muerte no tienen la última palabra».
valores de paz, de concordia y de superación de los conflictos Queridísimos jóvenes y todos los que me escucháis, éste es
que todos deseamos para evitar nuevas catástrofes. Queremos el testimonio que se nos pide. Avanzando por los caminos de
que todo nuestro obrar para ayudar a los jóvenes a mirar hacia la diócesis en la oscuridad de la noche, se nos pide que haga-
lo alto y a sentirse protagonistas de un mundo nuevo hunda mos resonar las palabras que la tradición pone en labios de san
sus raíces en la oración y en la certeza de que el Señor está con Lorenzo en el momento de su martirio, retomadas por el can-
nosotros. Allí, en la orilla de un mar siempre grávido de tem- to de los místicos españoles del siglo XVI [...]: «Esta noche ya
pestades, el Señor vela y se hace sentir presente. no es noche ante ti; la oscuridad brilla como luz».
Hay en estos días una inmensa necesidad de testimoniar No vencerá la oscuridad de la noche, no triunfarán las ti-
tales valores y tal cercanía a quien sufre tanto. Valores que son nieblas de la muerte si cada uno de nosotros, en la vida coti-
anunciados con la oración y la solidaridad, con la compasión y diana y en el ámbito de nuestras responsabilidades, aparente-
el llanto, con el silencio amistoso y la palabra fraterna, pero so- mente ocultas e insignificantes, destierra toda violencia, tanto
bre todo con la certeza de que el Señor no está lejos y tiene po- en las palabras como en los sentimientos.
der, si escuchamos y ponemos en práctica su Palabra, para sa- También en la comprensible inquietud de una legítima de-
carnos de la espiral de un crescendo de violencia que podría fensa y en la justa voluntad de desarmar y desalentar todo po-
arrastrar al mundo entero. sible acto de terrorismo será importante actuar desde la racio-

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

nalidad y en el respeto a la complejidad de los datos, sin caer


en fáciles simplificaciones de rostros del enemigo o en apresu- 7
radas creaciones de chivos expiatorios que puedan satisfacer
una voluntad de venganza. La violencia y el terrorismo tienen Una gran alegría
que ser aislados y desarmados con energía y determinación, y una riqueza desbordante
pero precisamente por esto no tienen que ser confundidos con
contextos culturales, religiosos o étnicos mucho más amplios,
a los que sólo una búsqueda restrictiva de objetivos inmedia-
tos que derrotar podría considerar responsables directos de
tanta crueldad.
También en el conflicto que ensangrienta Oriente Medio
será preciso tomar valiente y urgentemente iniciativas de diá-
logo y de paz, de cese de las hostilidades y de multiplicación O E han dicho todas las palabras esenciales, se han realizado
de gestos de escucha mutua, aislando toda voluntad de ven- los gestos decisivos [.. .] 31 . Y a mí sólo me queda resumir y su-
ganza que engendra sólo nuevas violencias. brayar brevemente el sentido y las etapas de los acontecimien-
Queridísimos jóvenes: en circunstancias tan difíciles y gra- tos cuyos protagonistas principales sois vosotros, los jóvenes.
ves es necesario multiplicar las oraciones y las súplicas. Termi-
naremos, por tanto, uniéndonos a la oración que el papa ha di-
rigido personalmente hace unos días. Haremos primero un 1. El sentido de los acontecimientos
momento de silencio para expresar nuestro duelo por todas las
víctimas del terrorismo, por sus familiares, por los heridos, por Ante todo, encuentro el sentido, el significado, en la frase to-
todas las personas a quienes la violencia ha privado de los bie- mada del capítulo 8 de la Segunda carta a los Corintios: «Vues-
nes esenciales de la vida. tra gran alegría y vuestra extrema pobreza se han transforma-
Que la Virgen santísima, Madre de misericordia, suscite do en la riqueza de vuestra generosidad».
en nuestros corazones pensamientos de sabiduría y propósitos Ciertamente, vuestra pobreza no es extrema en el sentido
de paz. físico o material del término, sobre todo si nos comparamos
con los pueblos que viven en la miseria y el hambre. Vuestra
pobreza consiste, todavía en gran parte, en una condición ju-
venil que tiene relativamente poco poder social y político. No
dependen de vosotros ni las grandes decisiones que se toman
en el ámbito financiero, ni las que se toman en los círculos po-
líticos, y tampoco las decisiones que se toman en los parla-

31. Homilía en la celebración por la entrega del trabajo sinodal en la con-


clusión del camino «Centinelas de la mañana», catedral de Milán, 2 de
febrero de 2002.

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 7. - UNA GRAN ALEGRÍA Y UNA RIQUEZA DESBORDANTE

mentos o en las sedes de los gobiernos, y ni siquiera en el ám- nombre de los miembros del Consejo episcopal, con el cual re-
bito de la Iglesia. flexionaré atentamente sobre lo que es fruto de vuestra escucha
Sin embargo, vuestra carencia de poder de decisión -la po- de otros jóvenes y de vuestro discernimiento común.
breza de la que habla san Pablo- ha estado atravesada por una
gran alegría, la de sentiros en el camino de los «Centinelas»;
en particular, en la etapa sinodal habéis sido partícipes y co- 2. Las etapas
rresponsables activos, sujetos responsables de un proceso im-
portante, de un discernimiento de Iglesia. Después del sentido, recuerdo las etapas. De todo lo que se ha
Así, vuestra pobreza, atravesada por la alegría, se ha trans- hecho hasta ahora y de lo que se hará en adelante quiero dar
formado en la riqueza de vuestra generosidad. La pobreza ha gracias a Dios y a vosotros, recordando brevemente las etapas
sido barrida y hecha fecunda por la gran alegría de saberos in- que os han conducido hasta aquí y las que quedan por recorrer:
terpelados, convocados, escuchados, tomados en serio, consi- seis ya recorridas y dos por recorrer.
derados con confianza por toda la Iglesia, a partir del papa y, La primera etapa fue aquella noche extraordinaria de agos-
después, del obispo. to de 2000, en la que se encendió una luz que iluminó el cora-
Sí, queridísimos «Centinelas de la mañana», os hemos pe- zón y la mente de un millón y medio de jóvenes, y también de
dido que nos ayudéis en este comienzo de milenio a escrutar nueve mil jóvenes de la diócesis de Milán presentes en Tor
el horizonte de la esperanza, a ver el sol de la victoria de Cristo Vergata. Aquella noche estuvo iluminada por la visión que ins-
resucitado que está iluminando ya las oscuridades del mundo. piró las palabras del papa: «Queridos jóvenes, veo en vosotros
Os hemos pedido que nos indiquéis las prioridades, los valo- a los centinelas de la mañana en este amanecer del tercer mi-
res, los itinerarios que el Espíritu Santo os hace entrever para lenio». Vosotros sois, por consiguiente, quienes habéis recogi-
el nuevo milenio. do aquel «testigo» que jóvenes de todo el mundo recibieron de
Os dije, al comienzo del camino, citando la promesa de Juan Pablo II en el corazón del año jubilar.
Joel retomada en el libro de los Hechos, que mientras los an- La segunda etapa, diocesana, tuvo lugar en el siguiente
cianos soñarán sueños, los jóvenes tendrán visiones. Nuestra mes de septiembre, cuando dije en la catedral, haciéndome eco
sociedad y nuestra Iglesia tienen una necesidad extrema de vi- de las palabras del papa en Tor Vergata: «Nuestra Iglesia, que-
siones, de grandes horizontes de futuro, y os hemos pedido ridos jóvenes, espera de vosotros que nos ayudéis, como centi-
que nos ayudéis a descubrirlos. nelas de la mañana, a escrutar el horizonte de la esperanza».
Y hoy me entregáis a mí, a los arciprestes, a los vicarios La tercera tuvo lugar en la primera cita de los Ejercicios
episcopales, las primicias de vuestras visiones, los primeros fru- espirituales, en el mes de noviembre, cuando lancé la propues-
tos del trabajo realizado. Y yo lo recibo con alegría y gratitud, ta de un Sínodo a los jóvenes aquí presentes y a los que esta-
en nombre de nuestra Iglesia. Puedo deciros ante todo que los ban conectados a través de la radio y la televisión. «El Sínodo
recibo en nombre del Consejo de Pastoral diocesano, que ha de los jóvenes», dije, «no significa nuevos reglamentos, normas
decidido dedicar su próxima sesión de dos días a reflexionar so- y leyes; significa una manera de "caminar juntos". Quiere de-
bre lo que nos entregáis. Lo recibo también en nombre de al- cir sobre todo subjetividad de los jóvenes. Hay que reconocer
gunos otros de mis colaboradores más estrechos, aquí presentes vuestra responsabilidad y competencia, como centinelas de la
-obispos auxiliares, vicarios episcopales, arciprestes-; y en mañana, en el taller de la fe, vuestra competencia a la hora de

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 7 . - UNA GRAN ALEGRÍA Y UNA RIQUEZA DESBORDANTE

indicarnos las prioridades, los valores y los itinerarios que el cernimiento, para la individuación de elecciones concretas
Espíritu Santo os hace entrever para el nuevo milenio». En que podrán contribuir, en el ámbito eclesial de pertenencia, a
aquella ocasión pedí también a algunos que estuvieran dis- promover contextos favorables al encuentro con el Señor
puestos a ofrecerse como delegados de los jóvenes de las pa- Jesús, a la comunión fraterna y al testimonio evangélico en la
rroquias y de las diversas realidades asociativas, para iniciar la vida cotidiana.
fase de la escucha a los coetáneos. Después vino el verano y, como sucede siempre cuando
En la cuarta etapa, la de la escucha, el «testigo» pasó a las termina esta estación, a algunos les resultó difícil continuar,
manos de los 1.753 delegados que recibieron de mí el manda- mientras que otros, por suerte, se fueron incorporando a lo lar-
to en el mes de diciembre de 2000 y animaron la escucha has- go del camino. Todos los arciprestazgos y los sectores de com-
ta mayo de 2001, acercándose también a algunos jóvenes en- promiso trabajaron bien y con concreción, y el fruto de este
carcelados. Recordamos en particular, entre los coetáneos es- trabajo se puso en manos de los arciprestes y de los responsa-
cuchados, a los jóvenes provenientes de nuestras misiones y bles de los ámbitos de compromiso y de presencia juvenil.
que animaron el mes misionero, de modo que mantuvieron vi- En la sexta etapa, por último, los sinodales -a quienes he
vo el espíritu de apertura misionera y de escucha mutua carac- llamado «los trescientos elegidos de Gedeón»- elaboraron una
terístico de las Jornadas Mundiales de la Juventud. El manda- síntesis de todos vuestros discernimientos, y yo mismo recibí
to de la escucha, que di a los 1.753 delegados, contenía seis de vosotros, jóvenes sinodales -que también habéis recibido el
verbos que calificaban el camino: observar, escuchar, consolar, testigo de los delegados de los arciprestazgos y de los sectores
suplicar, amonestar, discernir. En las síntesis conclusivas, los de compromiso-, el fruto de vuestro trabajo. Me habéis entre-
delegados nos contaron muchas experiencias hermosas. Cito gado un documento que contiene las «visiones» y los compro-
alguna de ellas: «Hemos acogido de buen grado esta oportuni- misos que asumís.
dad que se nos ofrecía de escuchar y de escucharnos. No se da Y os doy las gracias porque en los documentos, que sólo he
con frecuencia». Y también: «Al término de esta fase podemos podido hojear, no aparece únicamente la palabra «pedimos»,
concluir sin dudarlo que, de todas formas, ha sido muy her- sino también la palabra «nos comprometemos». Así pues, os
moso. Lo ha sido porque nos ha permitido salir a cara descu- estoy agradecido por la generosidad de la respuesta a la invita-
bierta. No siempre ha sido fácil, porque hemos encontrado ción del papa, extendida en el tiempo y caracterizada por la
también el rechazo o la indiferencia. A veces, también noso- energía y la creatividad. En la sexta etapa están presentes tam-
tros hemos tenido miedo de no ser capaces o de no ser acep- bién muchos jóvenes de las parroquias y asociaciones eclesiás-
tados. Hemos caído en la cuenta de que muchas veces hemos ticas, los representantes adultos de los Consejos pastorales, y
entrado en crisis por nuestros amigos no creyentes, pero la be- también educadores, religiosas y sacerdotes. Juntos representa-
lleza ha estado en el hecho de descubrir que estamos en cami- mos a toda la comunidad diocesana, pero estamos aquí tam-
no y deseosos, por tanto, de profundizar en nuestra fe». bién «en nombre de» y «por» otros hermanos y hermanas, cre-
La quinta etapa la vivimos en Sesto San Giovanni, en la yentes y no creyentes. Desearía decirles a ellos: sentios presen-
asamblea de los delegados del pasado mes de mayo. En aque- tes, vosotros que tal vez habríais sido capaces si hubieseis sido
lla ocasión se aprobó, en un espléndido clima de comunión animados y sostenidos un poco más por vuestra comunidad.
fraterna y de inteligente responsabilidad, la síntesis que cons- En todo caso, nuestra Iglesia puede sacar nueva energía evan-
tituyó después el hilo conductor para la fase ulterior del dis- gelizadora de esta experiencia -que ciertamente transformó

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

interiormente, más allá de los resultados visibles, a quienes se


lanzaron a ella. 8
Ahora nos aguardan las dos últimas etapas. En efecto, pa-
ra comunicar el Evangelio hace falta que el Evangelio nos ilu-
No tengáis miedo de ser santos
mine interiormente, que cale en nuestro interior. Para ello pro-
pongo la séptima etapa, que anuncio ahora: la cita de los
Ejercicios espirituales del 18-20 de febrero, aquí, en la cate-
dral. Podrá ser la ocasión favorable para profundizar en el ni-
vel personal el camino que hemos recorrido juntos, un camino
de escucha, de discernimiento y de decisión (ver, juzgar, ac- « I ESÚS entró en Jericó y cruzaba la ciudad. Había un
tuar). Deseo que el Señor, en los días de los Ejercicios, llame a hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publicanos y
alguno de vosotros a tomar opciones radicales por el Evangelio rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a
en la Iglesia y en la sociedad. causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se
Como octava y última etapa, os espero en la vigilia In Tra- adelantó corriendo y se subió a un sicómoro para ver-
ditione Symboli, para confiar vuestro trabajo y a cada uno de le, pues iba a pasar por allí. Y cuando Jesús llegó a
vosotros a la Palabra, en sintonía con mi carta pastoral «Por tu aquel sitio, alzando la vista, le dijo: "Zaqueo, baja
Palabra». pronto; porque conviene que hoy me quede yo en tu
casa". Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al
verlo, todos murmuraban diciendo: "Ha ido a hospe-
darse a casa de un hombre pecador". Zaqueo, puesto
en pie, dijo al Señor: "Daré, Señor, la mitad de mis
bienes a los pobres; y si en algo defraudé a alguien, le
devolveré cuatro veces más". Jesús le dijo: "Hoy ha lle-
gado la salvación a esta casa, porque también éste es
hijo de Abrahán, pues el Hijo del hombre ha venido a
buscar y salvar lo que estaba perdido"»
(Lucas 19,1-10).

1. Atravesaba la ciudad

Esta noche celebramos la entrega del Credo (Traditio Symbo-


li) que la Iglesia nos ha transmitido y que vosotros habéis
aprendido a conocer y apreciar32: la fe en Jesucristo, nuestro

32. Se trata de la respuesta al trabajo del Sínodo de los Jóvenes, en la vigilia

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° 123 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

Señor, a quien vosotros conocéis y amáis sin haberle visto (cf. 2. Tened valor para atravesar de nuevo la ciudad
1 P 1,8). Esta fe en Jesús es el secreto de vuestra vida, y voso-
tros la habéis redescubierto y anunciado en el camino extraor- Pensando en vuestra asamblea, que ha reunido a los represen-
dinario de los «Centinelas de la mañana». tantes de los jóvenes de nuestras parroquias y de nuestras co-
He leído atentamente el relato de vuestra experiencia y de munidades, he visto ante mí la escena evangélica de Jesús que,
vuestro deseo. Habéis experimentado la presencia del soplo del rodeado por la multitud, entra en la ciudad de Jericó, y, con la
Espíritu y descubierto con mayor conciencia que Jesucristo es gran libertad que le da la obediencia al Padre, la atraviesa por
aquel que da sentido, gusto y promesa a vuestros días y a vues- entero.
tro futuro. Este sentido de la vida es lo que muchos jóvenes Jesús, después de haber dado la luz de la vista y la claridad
buscan hoy y a menudo no encuentran, a veces también por- de la vida al mendigo ciego que estaba sentado junto al cami-
que nosotros, por un falso respeto humano, no tenemos valor no, entra en la ciudad. No tiene miedo de convivir con los
para anunciarlo abiertamente. hombres. Jesús se presenta con un extraordinario señorío,
En vuestro Sínodo hay perlas preciosas, visiones proféticas mientras que la multitud, entusiasta y contradictoria, grita:
de futuro, semejantes a aquellas de las que habla el profeta Joel, «Pasa Jesús el Nazareno». Jesús va derecho por su camino, sa-
citado en los Hechos de los Apóstoles, cuando dice: «Vuestros be en qué casa tiene que entrar y qué salvación necesita esa ca-
ancianos soñarán sueños y vuestros jóvenes tendrán visiones». sa. Jesús sabe que alguien le espera; Zaqueo abrirá el corazón
Al comienzo del camino sinodal, os había pedido para nuestra y cambiará su vida.
Iglesia estas visiones de futuro. Tal vez la mayor de ellas sea ya
Queridísimos jóvenes, tened también vosotros el valor de
la contenida en el título: «¡No tengáis miedo de ser los santos
atravesar las ciudades. Pasad en medio de las multitudes en el
del tercer milenio!». Os pido que no dejéis a un lado esta va-
nombre de Jesús, avanzad directamente por el camino de la
lerosa palabra profética, que es también el secreto de vuestra
obediencia de la fe. Alguien inesperado os espera, os hará en-
felicidad.
trar en su casa y alegraréis su vida y la vuestra.
El deseo de ser felices es el sueño y el proyecto más gran-
de que lleváis en el corazón. Juan Pablo II os lo ha dicho en En el camino de los «Centinelas de la mañana» habéis
Tor Vergata: «Es a Jesús a quien buscáis cuando soñáis con la comprendido y gustado la necesidad, el esfuerzo y la belleza
felicidad». Por eso, vosotros, «Centinelas de la mañana», que- de atravesar la ciudad donde habitan y trabajan los hombres y
réis que vuestra libertad se oriente según el proyecto misterio- las mujeres de hoy. Habéis estado en medio de los jóvenes, les
so y fascinante que Dios tiene sobre cada uno de vosotros. habéis escuchado, les habéis comprendido, habéis acogido
aquello que más necesitan, os habéis mezclado entre ellos sin
dispersaros.
Nuestras ciudades os necesitan. No tengáis una idea de la
fe demasiado intimista. Jesús hablaba por los caminos, entra-
ba en las casas, no hacía diferencias, sabía suscitar asombro, era
discreto y decidido. A su paso despertaba la alabanza a Dios,
In Traditione Symboli, catedral de Milán, 18 de marzo de 1989, publi-
porque anunciaba el Evangelio. No os cerréis nunca, la Iglesia
cada por el Centro Ambrosiano. está abierta al mundo.

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

La comunidad cristiana y toda la Iglesia de Milán ha escu- so y de fascinante. Zaqueo es un hombre que se siente peque-
chado el anhelo de vuestra fe y vuestro modo de situaros en la ño, demasiado rico, pero tiene una curiosidad sana y está deci-
historia. Habéis descrito los problemas de la gente de hoy, de- dido a intentarlo.
seáis transmitir la fe y queréis comprometeros en una seria for-
«Había un hombre llamado Zaqueo, que era jefe de publí-
mación cristiana que impregne vuestra vida cotidiana: dedi- canos y rico. Trataba de ver quién era Jesús, pero no podía a
caos a ella con generosidad, con confianza y con perseverancia. causa de la gente, porque era de pequeña estatura. Se ade-
Habéis experimentado el método del «escuchar, discernir y lantó corriendo y se subió a un sicómoro para verle, pues iba
decidir» que vosotros mismos indicáis como referencia positiva a pasar por allí» (Le 19,2-4).
para calificar los caminos de formación propuestos a los jóve-
nes. También habéis gustado el compromiso y la belleza de ca- Tened la fuerza de buscar a Jesús. Algo atraía irresistible-
minar juntos, jóvenes de las parroquias, de las asociaciones, de mente a Zaqueo hacia él; pero también había algo que le ha-
los movimientos, de los diversos grupos de compromiso, traba- cía sentirse muy distante de él. Tal vez su modo de vivir y de
jando con el obispo para el bien de nuestra Iglesia diocesana. actuar hacía que se sintiera a disgusto, inadecuado, como mu-
Confío estos bienes preciosos a las parroquias, a los arcipres- chos jóvenes hoy: él, un publicano, tan seguro en sus aspira-
tazgos, a la Acción Católica y a las demás asociaciones eclesia- ciones, tan incoherente, tan solo e insatisfecho en sus relacio-
les, a la Delegación de Pastoral Juvenil y a los demás organis- nes. N o era uno de los de Jesús. N o se atrevía y, sin embargo,
mos diocesanos que trabajan con los jóvenes y para los jóvenes. estaba preparado para creer. Una fuerza irresistible le da valor
A todos vosotros, en cambio, en el momento en que trans- para subir, intentarlo y tratar de ver a Jesús.
mitimos el símbolo de la fe, mirando en particular a las gene- A veces nos sentimos pequeños, no nos sentimos a la altu-
raciones nuevas, desearía confiaros tres consignas decisivas. ra de las situaciones; con frecuencia somos pocos. Es necesario
Son las mismas que el evangelista Lucas confió a la comuni- subir al árbol, escuchar la Palabra del Señor, recibir su invita-
dad cristiana a través de la página de Zaqueo. Que esta sólida ción y entrar en una relación singular con él.
tradición os acompañe, alimente vuestra vida y sea el alma de Vosotros habéis hecho este esfuerzo, habéis difundido esta
vuestro futuro: buscad a Jesús, que viene a salvar lo que está divina curiosidad; en vuestro corazón se ha movido una ener-
perdido; construid esperanzas nuevas de vida común; perma- gía nueva, un bienestar, una voluntad extraordinaria de bien
neced cerca de los pobres al servicio del mundo. que os inducirá a nuevas y precisas decisiones. El Señor ha ve-
nido y os ha llenado de alegría.

3. Buscad a Jesús
Estad alegres por ser cristianos
Ante todo, la primera consigna: buscad a Jesús, el autor y el Sentios contentos de ser cristianos; quien se deja alcanzar por
perfeccionador de la fe (cf. H b 12,2). Zaqueo quería ver a el Señor está alegre. N o estéis excesivamente preocupados por
Jesús. Supo percibir la ocasión de un paso irrepetible: este en- muchas cosas; buscad, con una regla de vida, los signos con-
cuentro cambió su vida. Zaqueo quiere ver, quiere conocerlo, cretos con los cuales podéis permanecer cerca del Señor. E d ú -
quiere saber quién es; no está habituado a su presencia y a su caos vosotros mismos en itinerarios reales de ascesis y de con-
modo de actuar, pero intuye que Jesús tiene algo de misterio- versión, superad la indigencia de ser un rebaño pequeño.

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SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA
8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

Expresaos con serenidad y seguridad, gozosos por vivir co-


Entrad con confianza y con amor en el tercer milenio y lle-
mo cristianos en el mundo, porque el testimonio no es una
vad esta preciosa herencia. La constante proposición de la
propaganda superficial e inmediatamente vencedora, sino
práctica de la lectio divina me ha acompañado siempre en mi
que es ante todo la convicción agradecida de un don recibi-
ministerio episcopal, y me he sentido consolado al ver que mu-
do, un bienestar que se ha de difundir, una alegría que se ha
chos jóvenes y muchas comunidades han entrado progresiva-
de experimentar.
mente y con fruto en las páginas de la Escritura, y a partir de
Buscad a Jesús en la vida cotidiana: la familia, los amigos,
ella han tomado decisiones y orientaciones de vocación y de
el estudio, el trabajo y la universidad son los primeros lugares vida.
de vida en los que se puede encontrar al Señor. Mantened el
Doy las gracias sinceramente y de corazón a todos aquellos
compromiso de la oración diaria de la mañana y de la tarde,
que han colaborado conmigo en estos años para la difusión de
construid los rasgos cordiales y gozosos de vuestro tempera-
la Palabra, en las numerosísimas iniciativas y en el intenso tra-
mento; estad siempre dispuestos a buscar y ayudar concreta-
bajo de la pastoral juvenil.
mente a las personas; mantened viva la inteligencia con un
pensamiento vivo sobre las cosas y sobre el mundo; disponeos
para la caridad: la caridad es un don de Dios y es un servicio a El don de la oración
los hermanos. En todo esto se juega ante todo vuestra viven-
Pedid el don de la oración para poder ver a Jesús, porque [...]
cia como cristianos.
la oración es el lugar de la comunión íntima con Dios y fuen-
Vosotros deseáis mucho que vuestra fe pueda incidir en la
te de la alegría que todo joven es llamado a expresar con su
vida en un estilo de fraternidad entre creyentes y no creyentes;
propia vida.
vosotros sentís la necesidad de relaciones más significativas
Que los sacramentos de la eucaristía y de la reconciliación
también entre los que están lejos de nuestras realidades ecle-
sean el sustento de vuestra fe. Con la Palabra y con los sacra-
siales. Asimismo, las experiencias de voluntariado son a me- mentos viviréis un encuentro real con Jesús y seréis impulsa-
nudo lugares propicios de relaciones profundas, auténticas pa- dos a nuevas formas de caridad, en ligereza y sencillez de co-
lestras de interrogantes existenciales, donde las preguntas fun- razón, con inteligencia y prudencia. Sostened en las comuni-
damentales sobre la vida se convierten en ocasiones fecundas dades cristianas la belleza de las celebraciones, con lenguajes y
de perspectivas vocacionales. estructuras que no sean un peso, sino que por el contrario ha-
gan más visible el Espíritu.
Pienso con agradecimiento en los jóvenes que en estos
Custodiad la Palabra años han encontrado su camino aprendiendo de Jesús: muchos
de ellos han llegado a ser adultos en la fe mediante los Ejerci-
Sostened el primado de la Palabra y custodiad la Biblia en el cios espirituales, con la ayuda de una regla de vida, a través del
corazón; os la confío como el don más hermoso: en mi vida, la Grupo Samuel, la Escuela de la Palabra y el compromiso con-
Biblia me ha acompañado siempre en la alegría y en el discer- tinuo en caminos de discernimiento sobre la cultura contem-
nimiento, en la preocupación y en la esperanza, y me acompa- poránea. Sólo el don de la oración, practicado con fidelidad y
ñará siempre. Custodiad la Palabra y con la Biblia rezad tam- perseverancia, hace gustar el misterio de Dios e ilumina las
bién por mí. elecciones fundamentales de la vida.

° 128 ° o 129 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA
8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

4. Bajo la mirada de Jesús


Hace falta atención comunitaria y entrega personal para
que los lugares de la comunidad cristiana sean una encrucija-
Quiero confiaros una segunda consigna: construid experien-
da más expedita, más ligera, más capaz de entrar en las verda-
cias de vida fraterna según la tradición más verdadera de nues-
deras necesidades de los jóvenes y los muchachos de hoy. No
tras comunidades. Para que la Palabra de Dios sea escuchada
es una tarea fácil y es ante todo un camino de educación per-
se necesita un contexto comunitario, y la eucaristía necesita
sonal. Muchos no se esperaban nada de Zaqueo y, sin embar-
una mesa alrededor de la cual compartir la vida. Jesús encon-
go, Jesús da a este hombre una nueva esperanza, le cambia la
tró a Zaqueo en su casa.
vida y le llena de alegría. Zaqueo se ha sentido buscado, lla-
«Y cuando Jesús llegó a aquel sitio, alzando la vista, le dijo: mado, conocido y acogido.
"Zaqueo, baja pronto; porque conviene que hoy me quede yo
en tu casa". Se apresuró a bajar y le recibió con alegría. Al Formas nuevas de vida fraterna
verlo, todos murmuraban diciendo: "Ha ido a hospedarse a
casa de un hombre pecador"» (Le 19,5-7). Sentid la alegría de tener una casa común, una domus ecclesiae.
Que sea más un contexto que un edificio, un lugar permanen-
A Jesús no le preocupa dirigir de inmediato a la multitud; te de encuentro, días de vida compartida en los que se respire
quiere a todos, pero cuida particularmente a alguno. Jesús si- un estilo de fraternidad, de trabajo y de oración; tiempos co-
gue su pensamiento más profundo, el de ir derecho al corazón munes dentro de la vida ordinaria, para aprender a hacer bien
de Zaqueo: quiere entrar en su casa. No quiere que este en- las cosas de todos los días, y para interpretar juntos la Palabra
cuentro sea como uno de tantos, sino que desea crear contex- y la cultura contemporánea, con la inteligencia de la fe y con
to, quiere dejar una huella; no se deja detener ni por el hecho el deseo de dialogar con todos.
de que Zaqueo es un pecador, ni tampoco por el hecho de que Que todas nuestras comunidades cristianas estén atentas a
la gente pueda murmurar. Jesús prepara a Zaqueo para una las exigencias juveniles de vida común, sabiendo que los jóve-
pausa prolongada, un habitar continuo, un morar con él. nes, hoy más que nunca, necesitan formación inteligente y
afectiva, para apasionarse por el Señor, por la comunidad cris-
tiana y por los fermentos evangélicos diseminados entre sus
Sed acogedores coetáneos en el mundo.
Sed acogedores, abrid vuestros contactos, vuestras relaciones Ciertamente, alguna estructura tendrá que ser transforma-
humanas. Aprended a saludar, a entablar nuevas amistades, a da, algún contexto nuevo de encuentro tendrá que ser inven-
ampliar el número de los conocidos y los amigos. tado, con creatividad y sabiduría, para que sean lugares de au-
Con Zaqueo, Jesús celebra el misterio de toda acogida hu- téntico conocimiento del Señor y gozoso compartir fraterno.
mana real. Que en vuestras relaciones haya espacio para quien La Palabra de Dios necesita un terreno bueno y la eucaristía
comparte ya la alegría del Evangelio, pero también para quien necesita una casa.
está más lejos, por formación, por tradición, por historia per-
sonal, por contexto familiar, por situación eclesial. Sed capaces Los vínculos afectivos
de acoger a los hermanos en la fe, pero también a los herma- Habéis expresado vuestro justo deseo de comprender y de vi-
nos en la humanidad. vir el verdadero sentido de vuestra afectividad y de la sexuali-

o 130 o
° 131 °
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA
8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

dad humana. Hoy, los vínculos afectivos ocupan un espacio Amad a la Iglesia
muy intenso en la relación juvenil; y a veces las relaciones de
pareja sustituyen demasiado precozmente y con duración va- Mediante el bautismo, la Iglesia os ha engendrado para la fe
riable a otros vínculos que se han vuelto demasiado débiles, que hoy os entrega; y os ha custodiado, revelándoos el miste-
como, por ejemplo, el vínculo con los padres y los familiares, rio de Cristo y el amor misericordioso del Padre. En la Iglesia,
los vínculos sociales o las relaciones con el grupo de amigos. el Espíritu Santo os acompañará. Sé que deseáis contar con
Que la comunidad cristiana pueda ayudaros en esta esfera hombres y mujeres espirituales que os ayuden con disponibili-
tan relevante de la vida a estar menos solos, mediante una sa- dad y cariño a orientar vuestras elecciones cotidianas, a dirigir
bia y actualizada descripción de la evolución del amor, con la vuestras decisiones definitivas hacia el discernimiento y la ex-
aportación de las ciencia humanas, con el acompañamiento in- periencia plena de vuestra vocación. Toda la comunidad cris-
dividual discreto y sincero, con la sabiduría pedagógica de la tiana debe sentir la urgencia de este acompañamiento de los
tradición ética cristiana. jóvenes en las formas más diversas y en la práctica de la direc-
ción espiritual. Vosotros amáis a la Iglesia y en ella no os sen-
A veces, no os resulta fácil comprender las sugerencias de
tiréis nunca solos. Podéis ser en la Iglesia adultos en la fe y
la Iglesia: ahora sabéis que las indicaciones morales que deben
participar en primera persona en algún ministerio. Orad por
orientar el comportamiento son un fruto de la gracia; piden
vuestra vocación.
verdaderamente un cierto sacrificio de la voluntad, pero son un
don que os ayuda a crecer y a permanecer fieles en el amor. Es- Hoy, la Iglesia está buscando caminos nuevos para anun-
tas orientaciones tienen que ser explicadas y comprendidas con ciar el Evangelio, y os necesita. Hemos visto vuestro compro-
inteligencia, iluminadas a la luz de una búsqueda madura del miso y la capacidad de escucharos mutuamente, y alentamos el
sentido del amor, expresado en el bienestar o en el malestar de estilo fraterno que habéis mostrado en vuestra convivencia du-
la vida contemporánea. rante el itinerario de los «Centinelas de la mañana».
Los obispos italianos os invitan a comunicar el Evangelio
El Señor quiere que vuestro amor sea singular, fiel, capaz del
en un mundo que cambia: que vosotros podáis ser estos anun-
don grandísimo de vosotros mismos, cuerpo y alma, en la sin-
ciadores, que podáis ser los protagonistas de este nuevo mun-
gularidad de cada vocación. Amad el matrimonio y tened en al-
do que se abre ante vuestra vida. «El Evangelio es el don más
ta estima la virginidad cristiana: ambos son signos del amor de
grande del que disponen los cristianos. Por eso deben compar-
Dios que no abandona nunca a su pueblo. Considerad el amor
tirlo con todos los hombres y las mujeres que están buscando
como una auténtica vocación que se ha de buscar, con profundo
razones para vivir»33. Mostrad a vuestros coetáneos, a vuestros
discernimiento y con valor evangélico. Amad la castidad, que es
compañeros de estudio y de trabajo, el verdadero rostro de la
fuerza interior y capacidad de espera, dominio de sí y preámbu-
Iglesia.
lo de fecundidad. Reflexionad y poned vuestra voluntad en la
exploración de estos aspectos de la vida, con rigor, con capaci-
dad crítica, con profunda honestidad. La Iglesia os acompaña
con infinita comprensión y con propuestas precisas, que son la
expresión de la solicitud educativa que cultiva para con vosotros.
Ya para el pueblo de Israel, tener puntos fijos de referencia era
33. Conferencia Episcopal Italiana, Comunicare il Vangelo in un mondo che
una ayuda preciosa en el momento de atravesar los desiertos. cambia, n. 32.

o 132 o o 133 o
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA 8. - NO TENGÁIS MIEDO DE SER SANTOS

5. Cristianos para el mundo Estad cerca del sufrimiento y del dolor del mundo. El mis-
terio del dolor y de la muerte exige una justa ubicación en el
Por último, os confío una tercera consigna: permaneced cerca marco de la vida y de sus expresiones; vosotros os habéis com-
de los pobres, los pobres de todas las categorías (pobres de pan, prometido personalmente a estar cerca de quien sufre, a visitar
de afecto, de cultura, de libertad, de salud...), mediante la re- a los enfermos, a ser solidarios en el duelo, a no dejar a nadie
lación personal y a través de una entrega convencida a las ins- solo en estos momentos dramáticos de la existencia. Que vues-
tituciones civiles. tra sensibilidad humana sea un ejemplo para todos.
«Zaqueo, puesto en pie, dijo al Señor: "Daré, Señor, la mi- Trabajad por la paz, sabiendo -como ha dicho el papa Juan
tad de mis bienes a los pobres; y si en algo defraudé a al- Pablo I I - que no hay paz sin justicia y sin perdón. Habéis es-
guien, le devolveré cuatro veces más"» (Le 19,8). crito que la paz nace de una exigencia interior, para crecer des-
pués en los contactos y en las relaciones cotidianas, y se ex-
Tenéis una gran capacidad de iniciativa para construir el tiende hacia la superación de todo conflicto y de toda discri-
mundo. Jesús suscita en Zaqueo un deseo de actuar y obrar minación, de toda violencia y de toda injusticia, entre las per-
limpiamente. Zaqueo queda liberado de todas sus reservas y de sonas, entre los grupos, las comunidades y los pueblos.
sus miedos; sale de nuevo al descubierto, ya no se oculta, reco- Cultivad la información y el diálogo, construid una cultura de
noce sus errores y espera en el don. la paz.
Amad nuestras ciudades y nuestro país, y abrios a las di-
mensiones del mundo. Estudiad y sed competentes en vuestra Un alma universal
profesión, sed hombres y mujeres de justicia, gente que auxilia
de verdad a quien necesita presencia y ayuda. Atravesad la ciudad contemporánea con el deseo de escuchar-
la, de comprenderla, sin esquemas restrictivos y sin miedos in-
justificados, sabiendo que es posible conocerla juntos en su va-
riedad diversificada, en la red de amistades y de encuentros, en
La dimensión civil de la vida la colaboración entre los grupos y las instituciones. Favoreced
Aprended a tomar en serio la dimensión civil de la vida, por- las relaciones entre personas que son diferentes por historia,
que quien encuentra a Jesús sabe evitar el fraude y sabe sufrir por proveniencia, por formación cultural y religiosa.
generosamente en su propia carne. Participad con fruto en los Que podáis ser el fermento y los promotores de nuevas
cursos de formación social y política, y asumid progresiva- «ágoras» donde se pueda dialogar también con quienes pien-
mente, en diferentes niveles, las primeras responsabilidades san de otra manera, en una búsqueda apasionada y común.
públicas. Debemos crear plazas nuevas entre nuestras casas, en las que
Amad el mundo profesional, la cultura humanística y la haya, en un clima de respeto mutuo, verdaderas posibilidades
científica, los nuevos campos de la economía, la informática y de entendimiento entre el hermano, el ciudadano y el extran-
la bioética, para que estén siempre al servicio del hombre. jero, según las exigencias actuales de la vida, del estudio y del
Construid en vosotros una sólida conciencia de la dignidad de trabajo.
la persona y del valor de lo público, y un vivo deseo de parti- Es necesaria una mayor educación en la dimensión mun-
cipación social. dial que favorezca una integración real entre culturas y reali-

o 134 o ° 135 °
SEGUNDA PARTE: CENTINELAS DE LA MAÑANA

dades humanas, sin detenerse en ocasiones esporádicas, sino


realizando experiencias constantes de apertura y de acogida
hacia renovadas integraciones eclesiales y sociales. Tened un
alma universal.

6. Hoy, la salvación TERCERA PARTE


«Jesús le dijo: "Hoy ha llegado la salvación a esta casa, por-
que también éste es hijo de Abrahán, pues el Hijo del hom-
Jóvenes corresponsables en la misión
bre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido"»
(Le 19,9-10).

Hoy la salvación entra en vuestra casa. Sed capaces de


mantener la vitalidad espiritual, porque la salvación viene a ve-
ces de manera inesperada; en situaciones complejas sabe en-
contrar caminos derechos, no demasiado programables, sino
fruto de la generosidad, de una preparación asidua y de un sa-
bio y sereno discernimiento. La salvación se nutre de confian-
za, de diálogo, de paciencia y de trabajo. La salvación se insi-
núa en las instituciones y en los contextos de hoy, entra en to-
das las casas que saben acoger de verdad.
Mantened siempre unidos el cuidado de las comunidades
y la atención a la vida civil. Hay lugares que parecen impene-
trables, perdidos, arruinados para siempre, inaccesibles al
Evangelio: tened confianza, id al encuentro del mundo con-
temporáneo, os necesita y os espera. El Hijo del hombre ha ve-
nido a buscar y a salvar lo que estaba perdido. No hay nada
perdido que no se pueda salvar.
Con el valor y la confianza de Jesús, ¡atravesad la ciudad!
No tengáis miedo de ser los santos del nuevo milenio.

Se recogen aquí algunos discursos dirigidos por el cardenal Mar-


tini a los jóvenes de Acción Católica de Milán, con ocasión de sus
encuentros diocesanos.

o 136 o
1
Los cinco secretos del creyente

D ICE Jesús cuando se aparece a los once apóstoles después


de la resurrección:
«Id por todo el mundo y proclamad el Evangelio a toda la
creación. El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no
crea, se condenará. Éstos son los signos que acompañarán a
los que crean: en mi nombre expulsarán demonios, hablarán
en lenguas nuevas, agarrarán serpientes en sus manos y aun-
que beban veneno no les hará daño; impondrán las manos
sobre los enfermos y se pondrán bien» (Me 16,15-18).

Si examinamos en profundidad estos cinco signos-secretos


del creyente 34 , advertimos que se trata de cinco realidades un
poco incontrolables y, de algún modo, hostiles, de las que se
tiene miedo: demonios, lenguas nuevas, serpientes, venenos y
enfermos. También la enfermedad crea ansiedad, porque se te-
me el contagio y, además, no es fácil ocuparse de un enfermo.
Este es, entonces, vuestro secreto: vosotros queréis ir con-
tracorriente superando los miedos, la pereza, las dificultades,
evitando los tópicos, civiles o eclesiásticos.
El secreto de ir contracorriente es propio de quien se fía,
no de quien confía en sí mismo. Quien confía en sí mismo no
agarra serpientes con la mano, pero quien se fía del Señor

34. Homilía del cardenal arzobispo en la celebración eucarística para la fies-


ta de los jóvenes de Acción Católica «Monzagiovani '88», Monza, so-
lemnidad de la Ascensión, 15 de mayo de 1988.

° 139 °
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
1. - LOS CINCO SECRETOS DEL CREYENTE

Jesús, que está a la derecha de Dios y obra junto con nosotros, inmediato. Rechazad las formas de hipocresía civil y eclesiásti-
puede realizar acciones valerosas. ca que son medios ocultos para llegar al poder; tratad de servir
El Evangelio dice que los discípulos expulsan demonios, con amor alejando con valor toda tentativa de religión fácil.
beben venenos y agarran serpientes -de modo que tanto unos
como otras se vuelven inofensivos-, hablan lenguas nuevas y se
acercan a los enfermos con amor.
3. Hacer frente a las serpientes
Tal vez sea útil tratar de hacer una traducción simbólica de
estas cinco realidades. Aquí es necesario tener mucha humildad, para no ser encan-
tadores de serpientes que después resulten devorados. ¿Cómo
definir las «serpientes»? Cada uno puede proponer sus refle-
1. Imponer las manos a los enfermos xiones, porque la Escritura es un inmenso y maravilloso juego
de símbolos que indican la vida cotidiana transformada por el
Ir contracorriente imponiendo las manos a los enfermos y de- misterio de Dios.
volviéndoles la salud significa una verdadera, individual -de Yo leo en la «serpiente» la idea de que es preciso aprender
hecho, se les imponen las manos uno a uno-, auténtica y di- a agarrar con la mano lo que llamamos las complejidades de la
recta cercanía al hombre con sus enfermedades, sufrimientos y modernidad, de las que nos sentiríamos tentados de alejarnos
dificultades, aceptándole tal como es, estando cerca de él, im- con soluciones simplistas, tal vez de naturaleza espiritualista e
poniéndole las manos con amor y con fe porque, no por nues- intimista.
tro poder sino únicamente en el nombre de Jesús, pensamos Por el contrario, hay que agarrar con la mano la serpiente
que podemos ayudar a alguien. de la complejidad diciendo: no tengo miedo, me enfrento a ti.
Vuestro ir contracorriente es la cercanía al ser humano y a Esto exige esfuerzo, organización, requiere también un servi-
todas las situaciones humanas cotidianas más miserables, más cio institucional, aceptación de la complejidad de la sociedad
abandonadas; las situaciones de la parroquia y del barrio en las y de la estructura eclesiástica. No obstante, es posible agarrar
que nadie piensa, porque no tienen etiqueta ni color, sino que la serpiente con la mano y, más aún, sabemos que, puesta en
son grises. el mástil, se convierte incluso en el símbolo de la cruz, de la
salvación.

2. Expulsar demonios
4. Hablar lenguas nuevas
A los demonios, en cambio, no hay que acercarse, sino recha-
zarles. ¿Cuándo dice Jesús a Pedro: «Apártate, Satanás»? Cuan- Son todos los lenguajes de la cultura contemporánea y no
do Pedro es hipócrita. Desearía estar con Jesús, pero no acep- hemos de tener miedo de aprenderlos. Las lenguas nuevas
ta el mesianismo de la cruz, sino que se hace una religión a su no son las jergas fáciles, con las que algunos se entienden
medida, una religión fácil. entre sí y otros quedan excluidos. Nosotros no queremos re-
Porque queréis ir contracorriente, rechazáis abiertamente chazar la multiplicidad de los dialectos y de las lenguas, si-
todo mesianismo ideológico, fundado únicamente en el éxito no aprender a expresarnos en todas las formas de nuestra so-

o 140 o o 141 o
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 1. - LOS CINCO SECRETOS DEL CREYENTE

ciedad, de la civilización, de la cultura, sin considerarlas a tener la alegría de encontrar la fuente profunda, los orígenes
priori demonizadas. de todo.
Hace falta, por tanto, inteligencia, discernimiento y estu- Los orígenes son sencillos, porque la fuente que sacia la
dio. Id contracorriente rechazando los «programas de traduc- sed sin medida es el llegar a ser amigos de Jesús. Conocerle pa-
ción automática», rechazando las soluciones fáciles y afrontan- ra amarle, buscar su compañía, descubrirle en los Evangelios,
do el esfuerzo de la formación, de encontrar nuevos lenguajes en la eucaristía, en los hermanos. Son palabras que los adultos
y concepciones, para llegar a conocer las diferentes lenguas. os han escrito en su carta, y son verdaderas. Jesús es una per-
sona viva, la más viva de todos, y es nuestra luz, nuestra espe-
ranza, nuestra paz, nuestra verdadera alegría, «la plenitud que
5. Beber el veneno deseamos, la recapitulación de todos nuestros deseos, el senti-
do último de todo el amor que queremos recibir y dar».
El veneno es, en mi opinión, la soledad, el individualismo. Te- Por eso, ahora nos ponemos en actitud de oración y de
nemos que beberlo aceptando un poco de esa soledad junto a ofrenda, para dejarnos atraer por aquel que es cabeza de la his-
Jesús. Id contracorriente en la medida en que aceptáis el hecho toria y de la humanidad y que, sentado a la derecha de Dios,
de no juntaros inmediatamente con otros y haced un valeroso precisamente ahora, está haciendo irresistiblemente de noso-
trabajo de camino interior, afrontando la soledad en sus raíces y tros una sola cosa con él.
llegando así a ser capaces de escuchar todas las soledades, de be-
ber el veneno de la soledad contemporánea, que aflige a tantas
personas haciéndolas neuróticas e incapaces de comunicarse
Si vivimos con seriedad los momentos de desierto, de con-
templación solitaria, sabremos beber el veneno de la soledad
del otro sin ser contagiados por ella, sino contribuyendo a des-
contaminar la atmósfera del aislamiento y llevando semillas de
serenidad, de bondad y de comunión.

6. Amigos de Jesús

Vosotros, pues, sois aquellos que «se atreven a remar contraco-


rriente cuidando del conjunto de la vida y de la misión de la
Iglesia local estrechamente unidos a los pastores». Sois quie-
nes luchan en la cotidianidad contra el veneno y la tristeza de
la soledad, contra la serpiente de la complejidad; contra la hi-
pocresía que amenaza la cotidianidad; contra la enfermedad de
la apatía y de la tibieza o de la negligencia en el ámbito de la
parroquia o del grupo. Y si os remontáis aguas arriba, podréis

o 143 o
° 142 °
2. - LA ESPERANZA ESTÁ EN NOSOTROS Y EN MEDIO DE NOSOTROS

2. La esperanza está también lejos de nosotros


2
La esperanza está en nosotros Por otro lado, pensando en las ciudades de la llanura que do-
minamos desde este monte, tenemos que añadir, no obstante,
y en medio de nosotros que la esperanza está también lejos de nosotros. Todo joven
que se rinde ante la monotonía de la vida, que trata de exorci-
zarla de manera violenta..., toda resignación, toda monotonía
de nuestras vidas y de nuestras parroquias, todo acto de cerra-
zón, de vileza, todas las formas de encerrarnos en nuestro cas-
carón. .. todos ellos son gestos más o menos grandes de deses-
peración, algunos extremos, otros cotidianos, pero siempre do-
1. La esperanza está en torno a nosotros lorosos y tristes.
A
JLLNTE todo desearía decir que existe la esperanza. Basta
pensar en lo que ha sucedido recientemente en Praga, en las 3. La esperanza es Cristo resucitado
palabras de saludo dirigidas por Havel, presidente de Checos-
lovaquia, al papa35: «En una de sus poesías, usted pregunta: Al encontrarnos frente a los signos de esperanza innegables
¿acaso puede la historia ir contra el curso de la conciencia? Es que vemos cerca de nosotros y en toda Europa, y frente a los
evidente lo que usted quería decir con esta exclamación: que la signos de resignación y de desesperación que suben de tantas
historia no puede ir contra el curso de la conciencia. Ha teni- ciudades, nos preguntamos: ¿qué es la esperanza?
do razón y junto a usted han tenido razón todos aquellos que
no habían perdido la esperanza». 1. Empezamos diciendo -con la ayuda de san Pablo, según el
Y el Santo Padre, en la misma ocasión de la visita a Che- cual lo que vemos no es objeto de esperanza- lo que no es es-
coslovaquia, afirmó, entre otras cosas, en un discurso a los jó- peranza. Por ejemplo, no es esperanza un simple optimismo que
venes: «Vosotros habéis vencido el miedo, habéis encontrado me hace decir: no me va tan mal en la vida, de algún modo me
una nueva confianza, un nuevo valor para vivir en la verdad, las arreglo, al final tengo un saldo positivo. A lo sumo, es una
para vivir bebiendo de los valores espirituales». valoración de una situación feliz que el Señor nos ha dado.
La esperanza, por tanto, existe, está en torno a nosotros, En efecto, san Pablo afirma que la esperanza crece en la
tenemos muchos signos de su presencia. caducidad, es decir, donde hay un mundo que sabe que está
condenado a morir. La esperanza no es cerrar los ojos frente a
un fin ineludible, para contentarse con poco; no es negarse a
mirar una historia que se va degradando, pensando que, en el
35. Intervención del cardenal arzobispo de Milán en el Sacro Monte de fondo, yo estoy bastante bien.
Várese, fiesta de los jóvenes de Acción Católica «Varesegiovani '90», 27
de abril de 1990.
Aquí, en particular, Martini se refiere a la histórica visita de Juan 2. La esperanza es, según las palabras de Pablo, escuchar la re-
Pablo II a Checoslovaquia, en abril de 1990. velación de los hijos de Dios, esperar la gloria futura. Es antes

o ¡44 o ° 145 °
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 2. - LA ESPERANZA ESTÁ EN NOSOTROS Y EN MEDIO DE NOSOTROS

que nada dirigir los ojos a la vida que nos viene de Cristo, que Os doy las gracias porque tenéis el valor de buscar estos lu-
está más allá y por encima de todo lo que nos decepciona y se gares de la esperanza también donde hay sufrimiento y triste-
nos escabulle entre las manos. En este sentido, la esperanza za: en las cárceles, en los hospitales, en los hermanos discapa-
es don gratuito de Dios, es aceptación de ese don, es mirar al citados, en las personas solas y abandonadas. Vosotros no olvi-
futuro también en un mar de oscuridad; no depende, por tan- dáis que la esperanza expresa su poder en primer lugar allí
to, de condiciones externas más o menos favorables. Depende donde humanamente nosotros no lo pondríamos.
de saber dirigir la mirada hacia lo alto, hacia la gloria que Y vuestras elecciones de los lugares de esperanza han con-
inunda a Cristo y a nosotros en él. La esperanza es fijar los mocionado a muchas personas que se han asombrado; vosotros
ojos en Cristo resucitado, que está más allá de toda corrup- daréis, en estos días, el testimonio de que se trata realmente de
ción y mortalidad. lugares de esperanza.
A partir de aquí, la esperanza es también apertura de los
ojos, para ver cuándo y cuánto desde ahora esta fuerza, que es-
tá por encima de la historia, obra dentro de ella y la atrae a sí. 5. Un deseo
Cuando existe tal esperanza, llegamos a ser capaces de mirar
alrededor y de ver los signos de Cristo resucitado en medio de Mientras os confío a otros testimonios de la esperanza36, que
nosotros. podrán hablaros con profundidad de este misterio, os dejo con
un doble deseo. El deseo de que conduzcáis a muchas perso-
nas de la ciudad de Várese, que nos hospeda y nos acoge, a des-
cubrir estos lugares de la esperanza. Pero tendréis que descu-
4. Los signos de la esperanza brirlos ante todo vosotros mismos viviendo estos días como un
nuevo modo de ver y juzgar la realidad.
Los signos de Cristo resucitado no los encontramos necesaria- Y después el deseo de conmocionar a muchos jóvenes que
mente donde hay éxito y optimismo, donde todo va bastante desperdician estas posibilidades, que no saben reconocer la es-
bien. Si la esperanza es verdadera, sabe bajar los ojos hacia las peranza. Desearía que muchos jóvenes de la diócesis pudieran
realidades negativas de la vida, viéndolas a la luz del Reino. estar con vosotros y escucharos, que pudieran orar con vosotros.
Entonces la esperanza es de los pobres, de los hambrientos, de Pido que las antorchas que esta noche llevaréis a la ciudad
los que lloran, de los perseguidos, a quienes Jesús llama «bie- puedan iluminar a otros muchos corazones.
naventurados». Porque para ellos ante todo hay esperanza y Pido que seáis testigos de esperanza en Várese y en toda la
para ellos hay una perspectiva sobrecogedora. diócesis.
La esperanza, por tanto, está presente allí donde una si- Pido, como he hecho ya en la Traditio Symboli y como pe-
tuación negativa es leída con un amor más grande que la diremos de nuevo durante el camino de Pastoral juvenil y en
muerte, a la luz de Aquel que ha vencido a la muerte; y donde
toda situación positiva es leída en su tensión hacia la plenitud,
que es el poder mismo del Resucitado. 36. Durante la vigilia de oración en el Sacro Monte de Várese, los jóvenes de
Acción Católica escucharon también los dos testimonios de la comuni-
Por esto os preguntaréis dónde está la esperanza y busca- dad monástica de las Hermanas ambrosianas (monjas de San Ambrosio)
réis los lugares donde se encuentra. y de Jean Vanier, fundador de las comunidades de «El Arca».

o ¡46 o o 147 o
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN

la Escuela de la Palabra, que muchos jóvenes puedan ser esti-


mulados por estos signos de esperanza que hay en el mundo, 3
por estos signos que sois vosotros.
Pido a María, madre de la esperanza, que nos abra el cora- Participar en la caridad de Dios
zón, para que seamos capaces de captar los maravillosos signos
de esperanza en los que estamos inmersos todos los días.
Pido que podamos ser testigos y signos de esperanza para
todas las personas con quienes nos encontramos.
Por último, pido una oración por los encuentros que esta-
mos teniendo en la catedral -en los viernes durante el domin- l\.BRE nuestro corazón, Señor, para conocer las maravillas de
go de Pascua de resurrección y el de Pentecostés- y en los que tu Palabra. Abre nuestro corazón y haz que arda, como cuando
participan personas lejanas, no creyentes o en búsqueda. explicaste las Escrituras a los dos discípulos que iban de camino
El Señor os conceda captar en vuestro corazón el mensaje a Emaús. Acércate a nosotros en nuestro camino y explícanos las
de la esperanza, comprender la necesidad de ver sus signos en Escrituras.
el día de hoy, y llevar ampliamente el anuncio de este mensaje
durante estos días a esta ciudad. Estamos totalmente seguros de que el Señor camina con
nosotros y abre nuestro corazón para que podamos compren-
der las maravillas de su Palabra37.

1. ¿Qué quiere decir «abrir el corazón»?

Queremos reflexionar sobre algunos versículos de la segunda


parte de la Carta a los Romanos (cf. Rm 12,9-18), que empie-
za en el capítulo 12 y habla de las consecuencias que brotan de
la teología expresada en la primera parte, del capítulo 1 al ca-
pítulo 11 (el deber ser brota del ser, el vivir una nueva vida bro-
ta del hecho de ser una criatura nueva).
Con todo, la segunda parte no es simplemente un corola-
rio de la primera, que es la parte dogmática; se trata más bien
de verificar la doctrina, de mostrar que es verdadera en su ca-
pacidad de suscitar en nosotros un nuevo modo de ser en la fe
y, por la gracia, en la caridad.

37. Meditación en la fiesta de los jóvenes de Acción Católica «Leccogiova-


ni», Lecco, iglesia de San Nicoló, 8 de mayo de 1992.

o 148 o o U9 o
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 3 . - PARTICIPAR EN LA CARIDAD DE DIOS

Nos acercaremos, por tanto, al pasaje con que da comien- consideramos esta página con atención, descubrimos que pre-
zo la parte ética o moral de la carta, con la pregunta propia senta u n cierto orden.
de estos días de la «Leccogiovani»: ¿qué quiere decir «abrir el Por ejemplo, un orden numérico. E n los tres primeros ver-
corazón»? sículos hay siete imperativos, que concluyen con «servid al
Señor»; encontramos después otra serie de cinco imperativos,
que se refieren a las circunstancias con que se vive la caridad
2. El contexto de Romanos 12,9-18 (alegres, fuertes, perseverantes, solícitos, atentos); siguen otros
siete imperativos que guardan relación con situaciones parti-
E n primer lugar, tratemos de situar el pasaje en su contexto. cularmente difíciles, donde se pone a prueba el corazón y no
Pablo describe sintéticamente la vida cristiana como una gran sólo la mano que ayuda (bendecid y no maldigáis, alegraos,
ofrenda personal: «Ofreced vuestros cuerpos», vuestra historia llorad, tened un mismo sentir, no aspiréis, plegaos, no os ha-
cotidiana, vuestras vicisitudes, «como un sacrificio vivo» (cf. gáis una idea demasiado alta de vosotros mismos); finalmente,
12,1-2). Después subraya el tema de la comunidad cristiana, del tres exhortaciones sintéticas (no devolváis mal por mal, tratad
cuerpo eclesial en el que cada uno tiene una misión que cum- de realizar el bien ante los hombres, vivid en paz).
plir, donde los carismas son unos para otros (cf. versículos 3-8). A través de una disposición numérica sencilla (siete, cinco,
E n este punto encontramos nuestro pasaje, que responde a siete, tres), Pablo expresa diversas condiciones y momentos de
la pregunta: ¿cuál es la verdadera caridad? ¿Qué significa la vivencia de la caridad.
«abrid el corazón»? Tal vez sea útil notar también que en el texto original grie-
«Vuestra caridad sea sin fingimiento: detestad el mal con go los verbos no están siempre en imperativo; hay participios
horror, adherios al bien; amaos cordialmente los unos a los de presente, gerundios y adjetivos (evitando al mal, adhirién-
otros; competid en el afecto mutuo. No seáis negligentes en dose al bien, alegres en la esperanza, pacientes en la tribula-
el celo; sed fervientes en el espíritu; servid al Señor. Sed ale- ción). N o se trata, por tanto, de mandatos, sino más bien de
gres en la esperanza, fuertes en la tribulación, perseverantes actitudes que describen el retrato robot del cristiano, el espejo
en la oración, solícitos por las necesidades de los hermanos, del cristiano que abre el corazón.
atentos en la hospitalidad. Bendecid a los que os persiguen,
E n este espejo queremos mirarnos, releyendo uno a uno
bendecid y no maldigáis. Alegraos con los que se alegran;
todos los imperativos {lectio), captando su mensaje [meditatio)
llorad con los que lloran. Tened un mismo sentir los unos
y terminando con una oración (oratio).
para con los otros; no aspiréis a cosas demasiado altas; ple-
gaos más bien a las humildes. No os hagáis una idea dema-
siado alta de vosotros mismos. No devolváis a nadie mal por
mal. Tratad de realizar el bien ante todos los hombres. Si es 3. Lectio de Romanos 12,9-18
posible, en cuanto de vosotros dependa, vivid en paz con to-
dos los hombres» (Rm 12,9-18). 1. H a y un principio general que introduce los siete primeros
imperativos: el amor es incompatible con la hipocresía. Es una
A primera vista, es posible que sean palabras un poco de- afirmación, una puesta en guardia general: estáte atento, por-
cepcionantes, parece que se suceden al azar, con un elenco de que la caridad no puede ser una máscara detrás de la cual ocul-
actitudes y una acumulación de imperativos. E n realidad, si tas una búsqueda de ti mismo, una búsqueda de gratificacio-

o 750 o o 151 °
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
3 . - PARTICIPAR EN LA CARIDAD DE DIOS

nes para ti, o incluso tu interés. Puedes hacer gestos de cari-


- El séptimo imperativo, que concluye esta primera serie, es
dad sin abrir el corazón, y en este caso eres hipócrita. Parece,
el decisivo: «Servid al Señor». Es decir: Pablo no está dan-
por tanto, que Pablo dice al principio: «Fuera la máscara».
do buenos consejos para regular relaciones puramente ho-
¿Pero cómo podemos saber que nuestra caridad no es una
rizontales, sino que quiere que veamos en toda actitud a
máscara, sino la expresión de la apertura del corazón? Éstos
aquel que está detrás: Jesús. Es él quien nos repite: «Me lo
son los siete imperativos que indican la apertura del corazón.
habéis hecho a mí»; por mí, adhiérete al bien; por mí, com-
- «Detestad el mal con horror». Por ejemplo, el horror de es- pite en el amor a los demás; por mí, sacúdete la pereza y sal
tos días38, el disgusto de la opinión pública por los escán- de ese estado de indolencia que te hace tanto daño.
dalos políticos y administrativos, es un hecho positivo.
Aborrecer las tramas inicuas, las asociaciones perversas, es 2. Siguen otros cinco imperativos, que designan circunstancias
un movimiento justo de caridad. particulares (no son ya, por tanto, sólo indicaciones generales)
- «Adherios al bien», adherios a él como una especie de fu- en las que se ha de mostrar concretamente lo que significa
sión amorosa; sed una sola cosa con el bien, no os dejéis abrir el corazón. A través de tales circunstancias se realizan las
despegar de él por miedo o por complicidad. exhortaciones precedentes. Veámoslas:
- «Amaos cordialmente, con amor de hermanos», como - la tensión hacia el futuro cuando el presente es oscuro;
miembros de una sola familia. - la resistencia cuando la tribulación aplasta;
- «Competid en el afecto mutuo». La exhortación parece - seguir orando cuando la oración pesa;
obvia, pero no es tan fácil aplicarla de verdad, es decir, abrir - ocuparse de otro cuando su necesidad se vuelve exigente o
el corazón, y decir al otro: «Tú vales más que yo, y eso me molesta;
alegra». - mantener la hospitalidad cuando resulta incómoda.
- «No seáis negligentes en el celo». El celo es aquí el interés
solícito por otra persona, el cuidar del otro: me importa, no En estas cinco ocasiones que atraviesan la cotidianeidad (de
me desintereso, no dejo a un lado a los demás. Este empe- la oración, pasando por la atención al otro, a la hospitalidad)
ño en cuidar del otro, o en realizar lo que se nos ha con- somos llamados a hacer exactamente lo contrario de lo que ten-
fiado, queda especificado por el imperativo siguiente. dríamos la tentación de hacer. Porque cuando no vemos aper-
turas al futuro, nos entristecemos; cuando la tribulación nos
- «Sed fervientes», ardientes en el espíritu; no seáis tibios,
acosa, nos deprimimos; cuando la oración pesa, la abandona-
apáticos, perezosos, aburridos, como quien no encuentra
mos; cuando el hermano nos resulta molesto, le dejamos plan-
nunca tiempo para comprometerse y siempre sabe aducir
tado; cuando el huésped es incómodo, le despedimos.
excusas. Sed ardientes, id contra toda forma de estanca-
Abrir el corazón quiere decir actuar a la manera de Dios,
miento, de paralización espiritual.
superando lo que es el peso de la fatiga, del disgusto, el abu-
rrimiento de la oración, el cansancio que se experimenta hacia
38. El cardenal se refiere al escándalo de Tangentopoli y a las investigacio- el hermano o la hermana.
nes judiciales denominadas «Mani pulite» (Manos Limpias) de la déca- Se empieza a esbozar la figura de Jesús. Es él quien no nos
da de 1990.
ha dejado plantados en el camino, es él quien nos ha acogido,
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TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 3 . - PARTICIPAR EN LA CARIDAD DE DIOS

es él quien ha perseverado en la oración en el huerto de Get- - No aspiréis a cosas demasiado altas».


semaní, es él quien, en la tribulación de la cruz, no se ha sen- - «Plegaos más bien a las humildes». Si hacemos algo bue-
tido aplastado, sino que ha perdonado. no, nos damos importancia; si nos parece que hemos orga-
nizado algo que ha salido muy bien, crecen nuestras pre-
3. Otro paso adelante. Después de estas cinco circunstancias tensiones. Y entonces el apóstol nos exhorta: no aspiréis a
difíciles, hay siete imperativos que se refieren a las disposicio- cosas demasiado altas, sino plegaos a las humildes.
nes internas, es decir, al corazón de la caridad, no sólo a los
- Mejor aún: «No os hagáis una idea demasiado alta de vo-
gestos.
sotros mismos», porque la caridad es humilde, paciente, no
Estos imperativos responden a las preguntas: ¿qué debo
quiere aparentar.
hacer cuando alguien no me quiere y no acepta mi gesto de ca-
ridad, de educación, de delicadeza? ¿Cómo estar realmente
4. Finalmente, los tres últimos imperativos, que son una es-
cercano a los sentimientos de otro? ¿Cómo aceptarnos entre
pléndida síntesis de la apertura del corazón, de la caridad.
nosotros? ¿Cómo mantener el equilibrio cuando tengo gran-
des responsabilidades? - El primero: sed tan creativos que podáis vencer el mal con
Si somos sinceros al leer estas siete nuevas exhortaciones, el bien. Esta es la conclusión del pasaje, que se encuentra
vemos que normalmente hacemos lo contrario de lo que ellas en el versículo 21 y que está anticipada en la frase: «No de-
nos dicen. volváis a nadie mal por mal».
- «Bendecid a los que os persiguen». Frente a la hostilidad - El segundo: «Tratad de realizar el bien ante todos los hom-
nos amargamos o nos irritamos: «Pero mira cómo me tra- bres», sed universales, católicos en vuestra apertura de cora-
tan. ¡Mira cuánta ingratitud y cuánta maldad hay en la zón; no lo abráis sólo a los de vuestro grupo, sino id más allá
gente, en el mundo!». Pablo dice: alegraos, bendecid, dad de los muros, de los círculos reducidos, de las simpatías.
gracias, no maldigáis. Francisco de Asís hablará de la «per- - El tercero: «Si es posible» -Pablo, por tanto, supone que es
fecta alegría». muy difícil-, «vivid en paz con todos los hombres», ofreced
- «Alegraos con los que se alegran». Aun cuando hagamos paz.
muchas cosas por los demás, a menudo no compartimos
nuestros sentimientos, y entonces, si alguien ríe, pensamos: Si ésta no es aceptada, volverá a vosotros para vuestro bien,
ya se siente feliz, ya está contento así; y nos ocupamos de pero seguid ofreciéndola sin cansaros.
otra cosa, no reímos con él. Pablo nos hace saber que esto Y nosotros tomamos conciencia, después de haber recorri-
no es caridad, porque caridad significa compartir. do todos los imperativos (siete, cinco, siete, tres), de que esta
- Lo mismo vale para el imperativo siguiente: «Llorad con síntesis (vencer el mal con el bien, abrir el corazón a todos,
los que lloran». Quizás ayudemos a la persona que llora, ofrecer a todos la paz) es algo divino, porque lo propio de Dios
pero no lloramos con ella. es sacar el bien del mal. Cuando abrimos el corazón, partici-
- «Tened un mismo sentir los unos para con los otros»; es pamos de este poder creador y redentor, y entramos en la obra
decir, interesaos también por quienes están junto a voso- de Jesús que redimió al mundo.
tros, tratad de encontrar tiempo para los de casa.

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TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 3 . - PARTICIPAR EN LA CARIDAD DE DIOS

4. Dos interrogantes para la meditatio Para poder decir esto, es necesaria la segunda oración:
«Ábrete, corazón de Cristo, para que yo pueda entrar en ti,
Después del momento de la lectio, os propongo dos interro- en tu conciencia de Hijo, de Hijo del Padre, de hermano
gantes para la meditatio. de todos nosotros; para que, entrando en ti, pueda abrir mi
corazón como tú nos lo has abierto a nosotros en la cruz.
1. ¿Cuándo nacen en mí las actitudes que hemos descrito? Haz que entre, oh Jesús, en tu corazón herido, para abrir
La respuesta está en los once primeros capítulos de la mi corazón a esta humanidad inquieta, asustada, dividida,
Carta a los Romanos. No puedo forzar esas actitudes en mí, deprimida, triste».
no puedo acariciarlas sólo con la imaginación o imponérme-
las; son, de hecho, las actitudes de Cristo en mí, del Espíritu
La tercera oración es por la ciudad de Lecco, que ya nos ha
en mí.
abierto el corazón:
Abrir el corazón quiere decir, por tanto, abrir el corazón al
don del Espíritu que nos lo cambia. «Ábrete, corazón de esta ciudad, para acoger a los jóvenes.
¿Estoy dispuesto a abrir mi corazón? ¿Creo en el don del Ábrete y anuncia al mundo que no hay en medio de noso-
Espíritu? ¿Lo pido? ¿Pido a menudo al Señor que me abra el tros, no hay en esta tierra sólo corrupción y explotación, no
corazón para poder cantar las maravillas de su ley? hay sólo escándalos, sino que hay dones gratuitos, personas
generosas, libertades que se entregan sin recibir nada a
2. Una vez recorridas todas las actitudes descritas en nuestro cambio. Ábrenos tu corazón, ciudad de Lecco, y haz que
pasaje, puedo preguntarme: ¿cuál es para mí la actitud más im- conozcamos en ti algo de la historia del corazón de Cristo,
portante, la que más me cuesta, aquella en la que más fallo, en y la llevemos a nuestras ciudades, tan necesitadas de ese
la que me reconozco menos, aquella que Jesús me invita a testimonio».
aprender hoy?

5. Una triple oración

Por último, os sugiero una triple oración.


La primera es personal, nos la dirigimos casi a nosotros
mismos releyendo estas palabras:
«Ábrete, corazón mío. Ábrete, corazón mío, para ser per-
severante en la oración. Ábrete, corazón mío, para ser fuer-
te en la tribulación. Ábrete, corazón mío, para bendecir y
no maldecir, para cuidar a quien me resulta pesado. Ábre-
te, corazón mío, para llorar con quien llora y alegrarme con
quien está alegre».

° 156 o
° 157 °
4 . - PERMANECER EN JESÚS PARA SER HOY IGLESIA VIVA

Reflexionaremos sobre este pasaje teniendo presente esta


4 pregunta: ¿dónde está la Iglesia y qué es verdaderamente
Iglesia hoy?
Permanecer en Jesús La página de Juan es tan densa que no nos permite fácil-
para ser hoy Iglesia viva mente captar su profundidad y, sin embargo, no queremos
quedarnos en la superficie.
«Señor, ayúdanos a entrar en las palabras tal como tú las
pronunciaste y como nos las transmitió el evangelista.
Nosotros desearíamos entrar en tus palabras para ser ilu-
minados y reconfortados por ellas, para tener ideas más
-L/ESDE el balcón del que os hablo puedo contemplar un es- claras a propósito de tantos tópicos relativos a la Iglesia y
pectáculo bellísimo y doy gracias a Dios por lo que veo39: doy a propósito también de las motas y las vigas que se nos han
gracias a Dios sobre todo por vosotros, queridísimos jóvenes recordado».
aquí reunidos y doy gracias a Dios por la ciudad de Busto
Arsizio, ciudad de corazón abierto, cordial, acogedora, a la que
Nos proponemos, por tanto, leer en el texto evangélico la
me unen tantos recuerdos. En efecto, al ver la iglesia, pienso
en la liturgia que celebré para vosotros hace 45 años. idea que debemos y podemos tener de la Iglesia. En verdad, el
significado parece bastante obvio, porque Jesús habla de su re-
A vosotros, jóvenes, os expreso un agradecimiento muy
lación con los discípulos recurriendo a la imagen, muy simple
sincero por estos tres días; vosotros lleváis la voz y la presencia
y evidente de inmediato, de la vid y los sarmientos. Esta ima-
de todos los arciprestazgos de la diócesis e invadís pacífica-
mente esta ciudad para difundir la alegría de ser Iglesia. Es gen connota una unión estrechísima entre dos realidades físi-
una experiencia particularmente intensa de la que seréis pro- cas, prácticamente una identificación: la vid no es una cosa di-
tagonistas durante tres días; es una experiencia pública de cris- ferente del sarmiento; la vid no es el tronco desnudo de un ár-
tianismo vivido, de Iglesia abierta a la gente. bol, sino que es un todo con los sarmientos.
El concepto de unidad entre Jesús y los suyos se expresa
con mucha fuerza. Jesús no quiere decir sólo: «Vosotros estáis
1. La vid y los sarmientos muy unidos a mí», sino que dice: «Vosotros sois una parte de
mí».
Nosotros queremos fundar la iniciativa de «Bustogiovani» Pero más allá de esta percepción global que deducimos del
sobre la Palabra de Dios, sobre la página del Evangelio de pasaje, no es en modo alguno fácil orientarse frente a la lectu-
Juan que nos ha propuesto la imagen de la vid y los sarmien- ra de tantas palabras y de tantas expresiones. Más bien hay que
tos (Jn 15,1-11). acercarse con atención a la página de Juan, haciendo una lectio
de ella, para subrayar las palabras recurrentes y los sujetos de
las oraciones de este pasaje; en un segundo momento, podre-
39. Meditación en la fiesta de los jóvenes de Acción Católica «Bustogiova- mos reflexionar sobre su mensaje.
ni», Busto Arsizio, 6 de mayo de 1994.

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TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 4 . - PERMANECER EN JESÚS PARA SER HOY IGLESIA VIVA

2. Lectio de Juan 15,1-11 La novedad de Jesús consiste en el hecho de que él no lla-


ma «vid» al pueblo, sino a sí mismo («Yo soy la vid»); más aún,
¿ Cuáles son las palabras másfrecuentes ? a sí mismo en oposición a otras posibles falsificaciones. Es co-
«Vid» se repite tres veces; «sarmiento», cinco; «fruto», seis; mo si dijera: Yo soy la vid verdadera, la vid auténtica que las
«permanecer», siete veces. precedentes imágenes veterotestamentarias hacían presagiar.
Jesús se define como «vid» para subrayar que él es la realidad
- El término más frecuente es un verbo: «permanecer», que mesiánica de los últimos tiempos, que revela el sentido del ca-
aparece cinco veces en la forma positiva (permanecer) y mino del pueblo de Dios y de la revelación. La verdadera vid
dos veces en la forma negativa (no permanecer). es el pueblo mesiánico incorporado en Jesús.
Descubrimos, por tanto, la cristología y la eclesiología de
- Sigue el sustantivo «fruto», con seis ocurrencias. El tema
Juan 15: Cristo es la Iglesia; la Iglesia es él con nosotros y en
central no son de por sí la vid y el sarmiento, sino el per-
nosotros; la Iglesia somos nosotros en él; la Iglesia no es nada
manecer, el estar con Jesús y quedarse con él. Y el tema
sin Cristo y si prescinde de Cristo; es más, en este caso no me-
central de la página joánica se especifica diciendo: ¡perma-
rece ni siquiera el nombre de Iglesia. Quien dice Iglesia y no
necer en Jesús es la condición para dar fruto! Esta es la en-
piensa ante todo en Cristo, no expresa en realidad la verdad de
señanza contenida en la imagen del sarmiento en la vid:
la Iglesia, sino que habla de sarmientos muertos, inútiles y jus-
sólo si el sarmiento está en la vid es fructífero, vital, autén-
tamente sometidos a todas las críticas del mundo.
tico. Si lo traducimos para nosotros, podemos decir que
sólo quien está en Jesús es una persona auténtica, que sólo
¿Cuáles son los sujetos de las oraciones de este pasaje?
si estamos en Jesús nuestra vida no es estéril.
Después de hacer considerado las palabras clave, preguntémo-
- Entonces podemos entender el significado de la tercera nos cuáles son los sujetos del pasaje.
palabra: «sarmiento». El sarmiento unido a la vid da fruto,
mientras que el sarmiento separado, estéril, arrojado fuera, - Ante todo Jesús, mencionado siempre en primera persona,
se seca y se quema en el fuego. En el término «sarmiento» como el sujeto clave de la acción e indicado como el refe-
están incluidos los dos resultados de la condición humana: rente necesario de los discípulos, del pueblo y de la Iglesia,
o una humanidad plena que se expande, da fruto e irradia; con la expresión «en mí».
o bien una humanidad fracasada, entumecida, cerrada en - Con Jesús es mencionado el Padre: «Mi Padre es el viña-
su soledad, incapaz de amar, desfigurada y desolada. Cada dor. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta; poda
uno de vosotros pertenece necesariamente a uno de estos el sarmiento que da fruto; es glorificado en el hecho de que
resultados. deis fruto». El Padre es el Principio de todo principio y he-
mos de pensar que está actuando siempre que hablamos de
- La última palabra es «vid», repetida tres veces, y tiene una la Iglesia.
larga historia en la Biblia. Esa historia parte de la vid plan-
tada por Noé (Gn 9) y se encuentra sobre todo en los - Por último, el tercer sujeto del pasaje son los discípulos, in-
Salmos. «Vid» o «viña» significa el pueblo en su relación dicados siempre con el pronombre «vosotros»: «Vosotros
con Dios. estáis ya limpios; os he anunciado la Palabra; permaneced

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TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
4 . - PERMANECER EN JESÚS PARA SER HOY IGLESIA VIVA

en mí y yo en vosotros; si no permanecéis en mí, no podéis Quienes vivisteis, hace algunos años, la experiencia de
dar fruto; vosotros sois los sarmientos...». Siquén, recodaréis ciertamente nuestra insistencia en la alian-
- Además de los tres sujetos mencionados, hay un cuarto su- za y la alegría de haber captado la centralidad de ésta en nues-
jeto, mencionado sólo de manera general, a saber, «quien»: tra vida. De hecho, en Siquén proclamamos la alianza con Je-
«quien permanece en mí; quien no permanece en mí». No sús, Señor de esta tierra, de esta cultura, de esta historia.
se hace referencia sólo a los discípulos, sino también a El texto de Juan 15 es otro modo de expresar la alianza, cu-
quien abandona a Jesús, que es como un sarmiento separa- ya fórmula bíblica sintética suena así: «Yo seré vuestro Dios y
do; se hace referencia a quien permanezca o no permanez- vosotros seréis mi pueblo». Es, por tanto, la fórmula de reci-
ca en Jesús, a quien quiera permanecer con Jesús o a quien procidad característica de la alianza entre Dios y el pueblo,
piense quizás en hacer Iglesia, pero sin preocuparse de per- porque la alianza no es sólo un gesto real con el que Dios cui-
manecer en él. da de su pueblo, sino que es una declaración de amor de quien
de por sí tiende siempre a la reciprocidad: ámame porque yo,
En esta página se habla de nosotros, de aquellos de noso- el Señor, te amo; ámame como yo, el Señor, te amo.
tros que quieren ser discípulos y de quienes corren el riesgo de La fórmula de la alianza aparece además en un contexto
convertirse en un sarmiento seco que después será arrojado al explícito de declaración de amor en el Cantar de los cantares,
fuego. Se habla de nosotros, de nosotros y de tantos amigos el libro que canta el amor entre Dios y su pueblo, y cuya frase
nuestros, y se subrayan las características de su verdad y de la clave es: «Mi amado es para mí y yo soy para él, yo soy para mi
nuestra, de su autenticidad y de la nuestra, de su naufragio en amado y mi amado es para mí»; «yo soy para mi amado y su
la vida y del nuestro. deseo se dirige hacia mí».
Jesús aplica la alianza a la relación entre él y los discípulos,
y en esa alianza entre Jesús y quienes están junto a él en la úl-
tima cena entrevemos su relación con la humanidad entera.
3. Meditatio: la alianza El pasaje de la vid y los sarmientos lanza un gran mensaje
a todos los hombres y las mujeres del mundo: vosotros sois lla-
Para captar con mayor profundidad aún el mensaje de este pa- mados a ser una sola cosa conmigo, del mismo modo que los
saje, os hago observar que la relación entre Jesús y los discípu- sarmientos son una sola cosa con la vid, y sois llamados a dar
los aparece siempre indicada como una relación que nace de fruto.
Jesús y hace referencia por entero a él, pero es también una re-
La vid representa entonces la nueva humanidad en Je-
lación recíproca: yo en vosotros y vosotros en mí.
sús, que es el Viviente. Ésta es la Iglesia en la que creemos, la
¿Qué sentido tiene esta reciprocidad varias veces repetida? Iglesia de la que se os pide que tengáis experiencia en la
Esta pregunta nos introduce justamente en el corazón de la «Bustogiovani», la Iglesia que la gente debe poder contemplar,
página evangélica: Jesús no quiere sólo afirmar de manera ge- la Iglesia que quien no tiene fe debe al menos poder presentir
neral la necesidad de estar unidos a él. Los términos usados cuando entra en contacto con los discípulos de Jesús, la Iglesia
nos ayudan a comprender que con la imagen de la vid y los sar- que vosotros debéis llevar por las calles de esta ciudad. Según
mientos se nos remite a una realidad clave de todo el Antiguo la bellísima oración de la liturgia de hoy, «la Iglesia es la hu-
Testamento y de toda la Biblia: la realidad de la alianza. manidad conforme al deseo de Dios».

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TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
4 . - PERMANECER EN JESÚS PARA SER HOY IGLESIA VIVA

¿Qué quiere decir ser Iglesia que da fruto?


tico. Frutos por los cuales hoy se reconocerá si la Iglesia es de
No me toca a mí sacar conclusiones de cuanto hemos descu- verdad sarmiento unido a la vid, si permanece en Jesús, si no-
bierto al releer y meditar la página del Evangelio de Juan. Las sotros somos estos sarmientos.
sacaréis vosotros al término de los tres días en los cuales vivi- Y entre los compromisos -personal, familiar, social, cultu-
réis vuestro «Creo en la Iglesia hoy». ¡Y os deseo que deis fru- ral, caritativo, político- subrayo en particular el socio-político,
to y que vuestro fruto permanezca! que hoy parece frustrarse en la confusión de nuestro tiempo.
Con todo, sugiero dos respuestas a la pregunta: ¿qué quie- Nosotros pensamos que también ese compromiso por la socie-
re decir ser Iglesia que da fruto? dad -vivido según los valores evangélicos- puede dar fruto, un
fruto que da gloria al Padre que está en los cielos, un fruto que
I. Quiere decir permanecer en Jesús. Esta indicación me la su- muestra la fecundidad de la Iglesia, sarmiento de la vid que es
giere la figura de Gianna Beretta Molla, médica y madre de Jesús.
familia, proclamada beata el pasado 24 de abril por Juan Pablo Mi deseo es que «Bustogiovani» muestre qué frutos son
II. Me la sugiere concretamente el permanecer en Jesús de capaces de dar quienes, como vosotros, quieren permanecer en
Gianna, aquel permanecer que había decidido desde la adoles- Jesús y ser de verdad Iglesia viva.
cencia, durante los Ejercicios espirituales que hizo cuando te-
nía 16 años. De su permanecer en Jesús como sarmiento en la
vid nació primero el fruto grande, en el compromiso profesio-
nal como médica dedicada por entero a su misión, después su
amor matrimonial y conyugal, su fecundidad de madre y, fi-
nalmente, el heroísmo de dar la vida por la hija que llevaba en
sus entrañas. El dar fruto de Gianna permanece hoy en la Igle-
sia universal porque en todo el mundo la vida de Gianna está
iluminando a innumerables personas, las está reconfortando,
consolando, animando.
Ser Iglesia que da fruto quiere decir permanecer en Jesús
dando fruto en la vida personal, familiar y profesional.

2. Un segundo modo de permanecer en Jesús dando fruto, po-


demos verlo en otras figuras que conocemos: Giorgio La Pira,
Giuseppe Lazzati, Marcello Candia y don Isidoro Meschi, un
joven sacerdote ejemplar, mártir de la caridad cristiana, asesi-
nado hace algunos años en esta ciudad por no haberse negado
a ayudar a un muchacho discapacitado.
Las figuras que he mencionado son ejemplos de lo que sig-
nifica dar fruto en el ámbito caritativo, social, cultural y poh-

o J64 °
o 165 °
5 . - LLAMADOS A SALIR DE LA MEDIOCRIDAD Y DEL MIEDO

5 La expresión indica el dinamismo profundo de la persona,


de donde brota la acción moral; la apertura a la revelación, a la
Llamados a salir fe, a la esperanza, al amor. Indica el ir «más allá» hacia el mis-
de la mediocridad y del miedo terio de Dios, que he tratado de expresar en mi última carta
pastoral: «¡Volvamos a partir de Dios!».

1. El encuentro entre la Samaritana y Jesús

JL/lRIJO ante todo un cordial y afectuoso saludo a la simpá- Os habéis propuesto releer este extraordinario dinamismo en
tica y generosa ciudad de Treviglio, que nos acoge con su ri- la figura de la mujer samaritana que encuentra a Jesús junto al
quísima historia civil, religiosa, artística, cultural y social40. pozo de Sicar (cf. Jn 4,1-30).
Saludo al santuario de la Madonna delle Lacrime, al que Una figura que conocemos bien porque la liturgia nos
he venido tantas veces como peregrino, como mis predeceso- presenta este pasaje joánico todos los años, en el tiempo de
res, entre los cuales recuerdo, en particular, al beato cardenal cuaresma.
Andrea Ferrari y al próximo beato cardenal Ildefonso Y el diálogo entre ella y Jesús se compone de siete inter-
Schuster. cambios, es decir, de siete preguntas y siete respuestas. La ca-
Un cordial saludo a las autoridades, al alcalde, al decano, al racterística del diálogo consiste en el hecho de que Jesús eleva
prepósito y a todos los presentes, y un sincero agradecimiento cada vez más el nivel del discurso, lo lleva más allá de la pre-
a las familias que se han desvivido para acoger a los jóvenes. gunta de la mujer.
Gracias también al Palazzetto dello Sport (Palacio de De- Es más, podríamos decir que Jesús no responde nunca en
portes) que se inaugura justamente con la «Trevigliogiovani». el mismo plano, y obliga siempre a la mujer a ir más allá.
Esta manifestación tiene también su historia, cuyas etapas
- Dice la Samaritana: «¿Cómo tú me pides de beber a mí?».
quiero recordar: Monza 1988, Várese 1990, Lecco 1992, Busto
Y Jesús responde: «Tú misma deberías haberme pedido de
Arsizio 1994. Cada etapa ha tenido sus características, sus sor-
beber a mí». Por tanto, no responde en el mismo plano.
presas y recuerdos espléndidos, y así sucederá también con la
que estamos viviendo. - «¿Cómo puedes tú sacar agua?». Y él: «Todo el que beba
El tema «Más allá» es muy significativo dado que, para de esta agua no volverá a tener sed».
nuestra tradición religiosa, evoca de inmediato el cielo, el pa- - La mujer, una vez más: «Dame de esta agua». Jesús, en vez
raíso, la vida eterna, aquel más allá al que tiende siempre el de- de responder, le dice: «Ve a llamar a tu marido».
seo humano, que nunca se sacia, que nunca queda satisfecho. - Esta vez ella no pregunta nada, sino que afirma: «No ten-
go marido». Jesús finalmente responde en el mismo nivel:
«Has tenido cinco». Responde en el mismo plano porque
40. Intervención en la fiesta de los jóvenes de Acción Católica «Treviglio- la samaritana empieza a hablar de sí misma, a cuestionar-
giovani», Treviglio, 3 de mayo de 1996.
se, si bien de forma velada. Naturalmente, Jesús, como en

o J66- o
o 767 °
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN
5 . - LLAMADOS A SALIR DE LA MEDIOCRIDAD Y DEL MIEDO

las tres primeras respuestas, va más allá, mucho más allá de


la declaración tímida de la mujer, obligándola a preguntar- dianidad siempre idéntica a sí misma; cuando nos contenta-
se, a entrar en el meollo de sus problemas, y a confesar sus mos con nuestro esfuerzo al sacar agua del pozo para un día y
decepciones, amarguras y descontentos en la vida. basta; cuando nos sentimos molestos porque un extraño nos
pide algo y nos decimos a nosotros mismos: pero ¿qué quiere
- Ella insiste: «Pero ¿debemos adorar en Jerusalén o sobre éste, quién es?
este monte?». Y Jesús: «Ni aquí ni en Jerusalén, sino en es- Justo en ese momento viene el Señor, nos lleva más allá de
píritu y en verdad». nuestra cotidianeidad y de nuestra banalidad, y nos hace com-
El nivel del diálogo se ha ido elevando cada vez más y la prender que el extraño presente no es un intruso, sino una in-
mujer, en este punto, desearía evitarlo, remitiendo a un Mesías vitación a ir más allá de nosotros mismos, a encontrar lo me-
esperado la explicación de la verdad, como si sugiriera: deje- jor de nosotros.
mos las cosas como están y si un día viene el Mesías, ya vere- ¿Qué espera la mujer? No espera nada ni a nadie: lo había
mos. Sin embargo, la respuesta de Jesús es seca y sorprenden- probado todo en la vida, ya no creía en nadie. Pero tenía den-
te: «Soy yo, el que está hablando contigo». tro una pequeña luz, una palabra que le hacía esperar que tal
Esto es lo que significa en el relato de Juan «ir más allá»: vez un día vendría el Mesías. Ciertamente era una expectativa
encontrar, descubrir que quien nos habla, aquí y ahora, es aquel vaga, que no incidía en su vida diaria. Y, sin embargo, a ella se
de quien no podemos huir porque nos conoce por dentro y nos le da la revelación: «Soy yo, el que está hablando contigo».
obliga a ir más allá de las reticencias y las resistencias.

2. «Soy yo, el que está hablando contigo»


¿A quién representa la Samaritana?
Nos preguntamos a modo de meditación: ¿qué me dice esta Queridísimos jóvenes, en estos días sois llamados a hacer
página del Evangelio? ¿Quién es ante todo la mujer samarita- comprender que aquí, en nuestro contexto, en nuestra cotidia-
na y a quién representa? ¿Qué está viviendo y qué espera? neidad, está él, el Señor que habla, que nos encuentra, que nos
Ella es figura de todos nosotros, es nuestra sociedad de- invita a ir más allá; es Jesús, que nos invita a recuperar el alien-
cepcionada después de tantas experiencias y tantas promesas, to y el entusiasmo.
es una sociedad rota por los dolores de las guerras, de los Vosotros sois esta voz, vosotros lleváis esta palabra a una
odios, de las crueldades, de las venganzas; es una sociedad que sociedad que siente la tentación de plegarse sobre sí misma,
se dobla bajo el peso del tedio, manchada por las banalidades sobre sus egoísmos, sobre sus desilusiones. Llevad, pues,
cotidianas, deseosa sólo de evadirse, de no ser explotada por esta palabra con valentía, haced que se oiga en las calles de
más tiempo. Como la mujer, es una sociedad que ya no espera Treviglio que hay un más allá, un más allá que nos llama y nos
nada ni a nadie y vive comiéndose su capital de historia y de moviliza.
talentos; está decepcionada y amargada, es escéptica, quiere Y os deseo de corazón que viváis cuanto se dice en la con-
evitar todo análisis serio y Jesús la obliga siempre a ir más allá. clusión de la página de Juan, después de que Jesús se ha reve-
La Samaritana somos nosotros, cada uno de nosotros: lado: «La mujer, dejando su cántaro, corrió a la ciudad y dijo a
cuando nos resignamos a la rutina de lo ordinario, a la coti- la gente: "Venid a ver"» (Jn 4,28-29). Id a la ciudad y decid a
la gente: «¡Venid a ver!».
o 168 °
o 169 o
TERCERA PARTE: JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN

Os encomiendo también a vosotros la tarea de prepararnos


a todos nosotros, a toda la diócesis -a la que representáis- pa-
ra escuchar otra voz, que resonará en la plaza de San Pedro, en
Roma, dentro de pocos días, llamándonos a la santidad: la voz
del próximo beato, el cardenal Ildefonso Schuster -que tanto
amaba a los jóvenes y a la ciudad de Treviglio-, el cual inter-
cede desde ahora para que nosotros salgamos de la mediocri-
dad y del miedo, y nos lancemos al horizonte de la santidad, a
aquel «más allá» donde encontraremos la verdadera alegría.
Prólogo 7
Introducción, por Luigi Accattoli 9
Carta a losjóvenes 13

PRIMERA PARTE
NOSOTROS SERVIREMOS AL SEÑOR 21

1. Dios nos llama y nos libera 23


1. La convocación 25
El libro de Josué 26
El sentido de la convocación 27
Preguntas conclusivas 31
2. Nuestra historia: llamados a la libertad 32
Los tiempos de la intervención divina 34
La conciencia de ser llamados y de ser liberados . . . . 38
3. Nuestra historia: Dios nos ha dado una tierra . . . 39
Introducción 41
«Lectio» 41
«Meditatio» 43
Hacia la contemplación 46
4. La respuesta: no queremos servir a otros dioses . 48
El texto 48
La palabra «alianza» 49
«No queremos servir a otros dioses» 52
Algunas preguntas prácticas 54

o 171 o
o 170 o
LIBRES PARA CREER ÍNDICE GENERAL

5. Elegimos servir al Señor 55 2. Escuchar (Is 21,11-12) 102


Lectio 56 3. Consolar, evangelizar (Is 52,7-9) 102
Meditatio 58 4. Interceder (Is 62,6-7) 103
Contemplatio 61 5. Amonestar (Ez 33,7) 103
6. Discernir (Ab 2,1-3) 104
2. El Credo y nuestra fe 63
1. Elementos y partes del Credo 63 4. Jóvenes con visión 106
2. Tres consecuencias del Credo 66 1. La gracia de la visión 107
2. M i experiencia y vuestras cartas 109
3. Escuchad hoy su Palabra 69
3. El camino que os espera 109
1. Fijar la mirada en el Crucificado 69
2. Tres actitudes diferentes 70
5. Como lámpara que brilla en un lugar oscuro 111
3. Alianza misionera 71
4. Escuchar la Palabra 72
6. Caminamos en la noche 113

4. Elegimos servir al Señor y proclamarlo 74


7. Una gran alegría y una riqueza desbordante 117
1. La elección de servir al Señor 74
1. El sentido de los acontecimientos 117
2. Proclamar al Señor 77
2. as etapas 119
5. Iluminad la ciudad 81
8. N o tengáis miedo de ser santos 123
1. Una síntesis provisional 81
1. Atravesaba la ciudad 123
2. Algunos principios que hemos de retener 82
2. Tened valor para atravesar de nuevo la ciudad . . 125
3. ¿Qué ha significado Siquén como proceso? . . . . 84
4. ¿Qué ha significado Siquén como Asamblea? . . . 85 3. Buscad a Jesús 126
5. ¿Qué vendrá después de Siquén? 86 Estad alegres por ser cristianos 127
Custodiad la Palabra 128
6. Id también vosotros a mi viña 89 El don de la oración 129
4. Bajo la mirada de Jesús 130
Sed acogedores 130
SEGUNDA PARTE
Formas nuevas de vida fraterna 131
CENTINELAS D E L A M A Ñ A N A 93 Los vínculos afectivos 131
Amad a la Iglesia 133
1. Escrutad el horizonte de la esperanza 95
5. Cristianos para el mundo 134
2. Confío en vosotros, jóvenes 97 La dimensión civil de la vida 134
Un alma universal 135
3. ¿Qué piden hoy los jóvenes? 100 6. Hoy, la salvación 136
1. Observar (Is 21,6.8) 101

o 172 o « 173 o
LIBRES PARA CREER

TERCERA PARTE
JÓVENES CORRESPONSABLES EN LA MISIÓN 137

1. Los cinco secretos del creyente 139


1. Imponer las manos a los enfermos 140
2. Expulsar demonios 140
3. Hacer frente a las serpientes 141
4. Hablar lenguas nuevas 141
5. Beber el veneno 142
6. Amigos de Jesús 142

2. La esperanza está en nosotros y en medio de nosotros 144


1. La esperanza está en torno a nosotros 144
2. La esperanza está también lejos de nosotros . . . . 145
3. La esperanza es Cristo resucitado 145
4. Los signos de la esperanza 146
5. Un deseo 147

3. Participar en la caridad de Dios 149


1. ¿Qué quiere decir «abrir el corazón»? 149
2. El contexto de Romanos 12,9-18 150
3. Lectio de Romanos 12,9-18 151
4. Dos interrogantes para la meditatio 156
5. Una triple oración 156

4. Permanecer en Jesús para ser hoy Iglesia viva 158


1. La vid y los sarmientos 158
2. Lectio de Juan 15,1-11 160
¿Cuáles son las palabras másfrecuentes? 160
¿Cuáles son los sujetos de las oraciones de este pasaje? 161
3. Meditatio: la alianza 162
¿Qué quiere decir ser Iglesia que da fruto? 164

5. Llamados a salir de la mediocridad y del miedo .... 166


1. El encuentro entre la Samaritana y Jesús 167
¿A quién representa la Samaritana? 168 ¡
2. «Soy yo, el que está hablando contigo» 169 >

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