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BIBLIOTECA CONCILIO VATICANO II

Comentarios a la
AUTORES CRISTIANOS
Declarada de interés nacional CO N S T I T U C I Ó N
sobre
ESTA COLECCIÓN $É*.*PUBLIJ:A BAJO LOS AUSPICIOS Y ALTA
DIRECCIÓN DE LA PONTIFICIA UNIVERSIDAD DE SALAMANCA
LA IG L E S I A
LA COMISIÓN DE DICHA' PONTIFICIA UNIVER-
SIDAD ENCARGADA DE LA INMEDIATA RELA- A U T O R E S :
CIÓN CON LA B . A. C. ESTÁ INTEGRADA EN EL
AÑO 1 9 6 6 POR LOS SEÑORES SIGUIENTES:
J. A . A l d a m a S. I., J. M . Alonso C . M . F . , J. Collantes S. I.,
R. Gabás, N . García Garcés C . M . F . , J. M . G . G ó m e z -
H e r a s , B . J i m é n e z D u q u e , T . I. J i m é n e z Urresti, J. Leal S. I.,
PRESIDENTE : R . L ó p e z Gallego, N . L ó p e z Martínez, M . L l a m e r a O . P . ,
B . M o n s e g ú C . P . , J. Salaverri S. I., A . Sanchís O . P . , E . Sau-
ras O . P . , L . T u r r a d o , M . Useros
Excmo. y Rvdmo. Sr. Dr. MAURO RUBIO REPULLÉS, Obispo
de Salamanca y Gran Canciller de la Pontificia Universidad.
EDICIÓN DIRIGIDA POR S. EXC. a RVDMA. DON
VICEPRESIDENTE : limo. Sr. Dr. TOMÁS GARCÍA BARBERE-
CASIMIRO MORCILLO GONZÁLEZ
NA, Rector Magnífico.
ARZOBISPO DE MADRID-ALCALÁ
VOCALES :Dr. Luís ARIAS, O. S. A., Decano de la Facultad
de Teología; Dr. ANTONIO GARCÍA, O. F. M., Decano de
la Facultad de Derecho Canónico; Dr. ISIDORO RODRÍGUEZ,
O. F. M., Decano de la Facultad de Filosofía y Letras;
Dr. JOSÉ RIESCO,. Decano adjunto de la Sección de Filoso-
fía; Dr. CLAUDIO VILÁ PALÁ, Soh. P., Decano adjunto de
Pedagogía; Dr. JOSÉ MARÍA GUIX, Subdirector del Instituto
Social León XIII, de Madrid; Dr. MAXIMILIANO GARCÍA
CORDERO, O. P., Catedrático de Sagrada Escritura; Dr. BER-
NARDINO LLORCA, S. I., Catedrático de Historia Eclesiástica;
Dr. CASIANO FLORISTÁN, Director del Instituto Superior de
Pastoral.
SECRETARIO : Dr. MANUEL USEROS, Profesor.

LA EDITORIAL CATÓLICA, S. A. —-APARTADO 466


B I B L I O T E C A DE AUTORES CRISTIANOS
MADRID • MCMLXVI MADRID • MCMLXVI
ÍNDICE GENERAL

Págs.

Siglas xi

CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA SOBRE LA IGLESIA


CAPÍTULO I.—El misterio de la Iglesia 3
CAPÍTULO II.—El pueblo de Dios 15
CAPÍTULO III.—Constitución jerárquica de la Iglesia, y particular-
mente el episcopado 30
CAPÍTULO IV.—Los laicos 53
CAPÍTULO V.—Universal vocación a la santidad en la Iglesia 65
CAPÍTULO VI.—De los religiosos 74
CAPÍTULO VII.—índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su
unión con la Iglesia celestial 81
CAPÍTULO VIII.—La Bienaventurada Virgen María, Madre de Dios
en el misterio de Cristo y de la Iglesia 89
I. Proemio 89
II. Oficio de la Bienaventurada Virgen en la economía de la
salvación 91
III. La Bienaventurada Virgen y la Iglesia 96
IV. Culto de la Bienaventurada Virgen en la Iglesia 100
V. María, signo de esperanza cierta y consuelo para el pueblo
de Dios peregrinante 102
Notificaciones comunicadas por el Excmo. Secretario general del
Concilio en la congregación general 123, del día 16 de no-
viembre de 1964 104
Nota explicativa previa 105

COMENTARIOS A LA CONSTITUCIÓN SOBRE LA IGLESIA


CAPÍTULO I.—El misterio de la Iglesia (n.1-8) 113
Introducción (n.l), por Joaquín Salaverri, S. 1 113
La «Lumen gentium» y Jos otros temas conciliares 114
Variedad de temas sobre la Iglesia en los Concilios 115
Algo sobre la historia de la Eclesiología 116
El tratado «De Ecclesia» 120
La Eclesiología del Vaticano II 123
Criterios de interpretación 126
Ecclesia de Trinitate (n.2-4), por Joaquín María Alonso, C. M. F. 138
I. La génesis del texto 141
•II. La doctrina del texto 143
III. Ecclesia de Trinitate. Una síntesis teológica 152
N I H I I . OBSTAT: DR. ANDRÉS DE LUCAS, CENSOR. IMPRIMATUR : DR. RICARDO El reino de Dios (n.5-6), por Justo Collantes, S. 1 166
BLANCO, VIC. GEN. MADRID, 31 MARZO 1 9 6 6 Las varias figuras de la Iglesia 169
Registro núm. 2540-1966.—Depósito legal M 4782-1966 El misterio de la Iglesia y la figura del Cuerpo místico (n.7-8),
por Emilio Sauras, O. P 176
VIH índice general índice general IX
Pígs. Págs.

I. Proceso de la elaboración del u.7 sobre la doctrina del Sacramentalidad del episcopado (n.21), por Bernardo Monse-
«Cuerpo místico» 179 gú, C. P 403
II. Enmarcamiento de la doctrina sobre el Cuerpo místico La doctrina del Vaticano II sobre el colegio episcopal (n.22, 23
en el, capítulo primero y en la totalidad de la cons- y 27), por Teodoro Ignacio Jiménez Urresti 427
titución .182 I. Introducción 427
III. Exposición del contenido doctrinal del n.7, sobre el II. Comentario al texto conciliar 445
Cuerpo místico 187 Del colegio apostólico al colegio episcopal 445
IV. Relaciones del n.7 con los capítulos siguientes a través Relaciones de los miembros del colegio entre sí: soli-
deln.8 218 citud ¡universal 488
CAPÍTULO II.—El pueblo de Dios (n.9-17) 226 El miembro del colegio, su iglesia particular y la co-
legialidad 494
Introducción (n.9, 12 y 13), por Emilio Sauras, O. P 226
III. Conclusión 503
I. La elaboración del capítulo sobre el pueblo de Dios ... 227
Potestad de magisterio (n.24-25), por Joaquín Salaverri, S. I. ... 506
II. Contenido doctrinal de la figura del pueblo de Dios ... 233
III. Exposición de los números 9, 12 y 13 245 El oficio de santificar de los obispos (n.26), por Baldomero Ji-
El sentido de la fe y de los carismas en el pueblo cris- ménez Duque 531
tiano 252 Los presbíteros (n.28), por Nicolás López Martínez 540
Universalidad y catolicidad del único pueblo de Dios. 256 Restauración conciliar del diaconado (n.29), por Manuel Useros
El sacerdocio común de los fieles (n.10-11), por Bernardo Mon- Carretero 5 59
segú, C. P 264 I. La decisión del Vaticano II 559
I. Su existencia, su naturaleza y su diversidad del je- II. El movimiento preconciliar en favor de la restauración
rárquico 264 del diaconado 563
II. El ejercicio del sacerdocio común en los sacramentos. 297 III. Retorno conciliar a la tradición de la Iglesia primitiva. 572
IV. La sacramentalidad del diaconado 591
Situación de la humanidad con respecto al pueblo de Dios V. Motivos pastorales a la restauración del diaconado ... 598
(n.14-17), por Ramiro López Gallego 316 VI. El nuevo diácono en la Iglesia del futuro 606
La nueva nomenclatura 316
Los católicos y los catecúmenos 318 CAPÍTULO IV.—Los laicos (n.30-38), por Bernardo Monsegú, C. P. 619
Vínculos de la Iglesia con los cristianos no católicos 324 ., Comentario a los números 30-31 619
Los no cristianos 326 Introducción: El laieado en la historia de la Iglesia 619
Carácter misionero de la Iglesia 330 Peculiaridad laical 630
CAPÍTULO III.—Constitución jerárquica de la Iglesia y particular- Qué se entiende por laicos 639
mente del episcopado (n.18-29) 334 El apostolado laical (n.32-33), por Ramiro López Gallego 654
Proemio y comentario (n.18), por Joaquín María Alonso, C. M. F. 334 La dignidad de los laicos en la Iglesia 654
I. Breve historia genética del capítulo 335 Principios fundamentales del apostolado laical 658
II. El valor teológico del texto 337 Consagración del mundo (n.34), por Bernardo Monsegú, C. P. 663
III. La interpretación del texto conciliar 343 El testimonio de su vida (n.35-38), por José María G. Gómez-
IV. Valor interpretativo de la nota 346 Heras 674
V. Breve explicación de la nota previa 347 En las estructuras del mundo 691
VI. Contenido doctrinal del n.18 353 Relaciones entre jerarquía y lateado 706
La institución del colegio apostólico (n.19), por Lorenzo Turrado. 357 Los cristianos, alma del mundo 721
I. Elección de los Doce 358 CAPÍTULO V.—Universal vocación a la santidad en la Iglesia (n.39-
II. Institución a modo de colegio, con Pedro a la cabeza ... 360 42), por Baldomero Jiménez Duque 723
III. Misión que Cristo les confía 363 CAPÍTULO VI.—De los religiosos (n.43-47), por Marceliano Lla-
IV. Visión panorámica de la Iglesia 364 mera, O. P., y Antonio Sanchís, O. P 793
Los obispos, sucesores de los apóstoles (n.20) 368 I. Origen divino de los consejos evangélicos y desarrollo
Parte I: Exposición bíblica, por Juan Leal, S. 1 368 eclesial de la vida religiosa (n.43) 801
I. La institución y actuación del colegio de los Doce ... 369 II. Virtualidades o valores de la profesión de los consejos
evangélicos (n.44) 823
II. La sucesión en general 373
III. Reglamentación eclesial de la vida religiosa (n.45) 843
III. La sucesión en particular 376
Epígrafe final: La vida religiosa es la faz de la Iglesia ... 848
Parte I I : Exposición teológica, por Joaquín Salaverri, S. I. 379
X índice general
Págs.
IV. Ventajas personales y .sociales de las renuncias evangéli- PRINCIPALES SIGLAS
cas (n.46-47) • 849
Conclusión: Deber de perseverancia 881
CAPÍTULO VII.—índole escatológica de la Iglesia peregrinante y su
unión con la Iglesia celestial (n.48-51), por Raúl Gabás 882
índole escatológica de nuestra vocación en la Iglesia (n.48) ... 883 AAS Acta Apostolicae Sedis.
I. 'La Iglesia no ha llegado a su perfección 884 ASS Acta Sanctae Sedis.
II. La Iglesia será llevada a su plena perfección «cuando lle- CB Corpus Berolinense.
gue el tiempo de la restauración de todas las cosas» CIC Codex luris Canonici.
(Act 3,21) 887 CSEL Corpus Scriptorum Ecclesiasticorum Latinorum.
III. Ya comenzó la restauración de todas las cosas en Cristo. 899 CSIC Consejo Superior de Investigaciones Científicas.
IV. Hasta que llegue el último día pesa sobre nosotros la DENZ. o D Denzinger, Enchiridion Symbolorum.
decisión de nuestra existencia 907 DM Documentos Marianos.
Comunión de la Iglesia celestial con la Iglesia peregrinan- DTC Dictionnaire de Théologie Catholique.
te (n.49) 910 EphThLov Ephemerides Theologicae Lovanienses.
Relaciones de la Iglesia peregrinante con la Iglesia celestial EstEcI Estudios Eclesiásticos.
(n.50-51) 915 EstMar Estudios Marianos.
I. La Iglesia terrena y los fieles del purgatorio 917 GCS Die griechischen chrisrlichen Schriftseller der ersten drei
II. La Iglesia terrestre y la celestial 919 Jahrhunderte = CB.
Consideración final 921 LMD La Maison Dieu.
MG, ML J. P. Migne, Patrologiae cursus completus: Series graeca,
CAPÍTULO VIII.—De la Bienaventurada Virgen María, Madre de Series latina.
Dios, en el misterio de Cristo y de la Iglesia (n.52-69) 924 MGh Monumenta Germaniae histórica.
Introducción preliminar (n.52-59), por Narciso García Gar- MiseCom Miscelánea Comillas.
cés, C M. F 924 NouvRevTh .... Nouvelle Revue Théologique.
I. Proemio conciliar 928 OCSHA Obra de Cooperación Sacerdotal Hispanoamericana.
La Santísima Virgen y la Iglesia 933 PG, PL J. P. Migne, Patrologiae cursus completus: Series graeca,
Intención del Concilio 941 Series latina.
II. Del oficio de la B. Virgen en el plan divino de la sal- RevEspTeol Revista Española de Teología.
vación 947 RevBibl Revue Biblique.
La Madre del Mesías en el Antiguo Testamento 947 RevScPhTh Revue des Sciences Philosophiques et Théologiques.
María en la Anunciación 953 RevScRel Revue des Sciences Religieuses.
La Santísima Virgen y el Niño Jesús 961 RevThom Revue Thomiste.
María en la vida pública de Jesús 968 SThS Sacrae Theologiae Summa.
La B. Virgen después de la Ascensión 974 TeolEsp Teología Espiritual.
III. La Santísima Virgen y la Iglesia (n.60-65), por Marceliano TheolQuartsch . Theologische Quartalschrift.
Llamera, O. P 982
ThSt Theological Studies.
La misión maternal de María hacia los hombres 982
VD Verbum Domini.
1. Sentido de la cooperación o mediación maternal de
María 984
2. María, Madre nuestra espiritual 99-7
3. María, tipo y ejemplar maternal de la Iglesia 1032
IV. El culto de la Santísima Virgen en la Iglesia (n.66-69), por
José Antonio de Aldama, S. I 1048
V. María, señal de firme esperanza y de consuelo para el pue-
blo de Dios, que peregrina por la tierra 1075
Epílogo 1080
índice de Sagrada Escritura 1085
índice de nombres 1094
índice de materias . 1103
CONSTITUCIÓN DOGMÁTICA SOBRE
LA IGLESIA
CAPÍTULO I

EL MISTERIO DE LA IGLESIA
1. Por ser Cristo luz de las gentes, este sagrado Concilio,
reunido bajo la inspiración del Espíritu Santo, desea vehemen-
temente iluminar a todos los hombres con su claridad, que res-
plandece sobre la faz de la Iglesia, anunciando el Evangelio a
toda criatura (cf. Me 16,15). Y como la Iglesia es en Cristo
como un sacramento o señal e instrumento de la íntima unión
con Dios y de la unidad de todo el género humano, insistiendo
en el ejemplo de los concilios anteriores, se propone declarar
con mayor precisión a sus fieles y a todo el mundo su naturaleza
y su misión universal. Las condiciones de estos tiempos aña-
den a este deber de la Iglesia una mayor urgencia, para que to-
dos los hombres, unidos hoy más íntimamente con toda clase de
relaciones sociales, técnicas y culturales, consigan también la ple-
na unidad en Cristo.
[La voluntad del Padre Eterno sobre la salvación universal]
2. El Padre Eterno creó el mundo universo por un libérrimo
y misterioso designio de su sabiduría y de su bondad, decretó
elevar a los hombres a la participación de la vida divina y, caí-
dos por el pecado de Adán, no los abandonó, dispensándoles
siempre su ayuda en atención a Cristo Redentor, que es la imagen
de Dios invisible, primogénito de toda criatura (Col 1,15). A to-

CAPUT I

DE ECCLESIAE MYSTERIO
1. LUMEN GENTIUM cum sit Christus, haec Sacrosancta Synodus, in
Spiritu Sancto congregata, omnes homines claritate Eius, super faciem
Ecclesiae resplendente, ¡Iluminare vehementer exoptat, omni creaturae Evan-
gelium annuntiando (cf. Me 16,15). Cum autem Ecclesia sit in Christo
veluti sacramentum seu signum et insrumentum intimae cum Deo unionis
totiusque generis humani unitatis, naturam missionemque suam univer-
salem, praecedentium Conciliorum argumento instaras, pressius fidelibus
suis et mundo universo declarare intendit. Condiciones huius temporis
huic Ecclesiae officio urgentiorem vim addunt, ut nempe homines cuncti,
variis hodie vincülis isocialibus, technicis, culturalibus arctius coniuncti,
plenam etiam unitatem in Christo consequantur.
2. Aeternus Pater, libérrimo et arcano sapientiae ac bonitatis suae
consilio, mundum universum creavit, homines ad participandam vitam di-
vinara elevare decrevit, cosque lapsos in Adamo non dereliquit, semper
eis auxilia ad salutem praebens, intuitu Christi Redemptoris, qui est ¡mago
Dei invisibilis, pr'unogenitus omnis creaturae (Col 1,15)- Omnes autem
4 Constitución sobre la Iglesia. 2-3 C.l. El misterio de la Iglesia. 3-4 5
dos los elegidos desde toda la eternidad el Padre los conoció de si fuere levantado de la tierra, atraeré a todos a mí (lo 12,32 gr.).
antemano y los predestinó a ser conformes con la imagen de su Cuantas veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz,
Hijo, para que éste sea el primogénito entre muchos hermanos en que nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolada (1 Cor 5,7),
(Rom 8,29). Determinó convocar a los creyentes en Cristo en se efectúa la obra de nuestra redención. Al propio tiempo, en
la Santa Iglesia, que prefigurada ya desde el origen del mundo, el sacramento del pan eucarístico se representa y se reproduce
preparada admirablemente en la historia del pueblo de Israel y en la unidad de los fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo
el Antiguo Testamento', constituida en los últimos tiempos, fue (cf. 1 Cor 10,17). Todos los hombres son llamados a esta unión
manifestada por la efusión del Espíritu Santo y se perfeccionará con Cristo, luz del mundo, de quien procedemos, por quien vi-
gloriosamente al fin de los tiempos. Entonces, como se lee en los vimos y hacia quien caminamos.
Santos Padres, todos los justos descendientes de Adán, «desde
Abel el justo hasta el último elegido» 2, se congregarán delante [El Espíritu santificador de la Iglesia]
del Padre en una Iglesia universal. 4. Consumada, pues, la obra que el Padre confió al Hijo
en la tierra (cf. lo 17,4), fue enviado el Espíritu Santo en el
[Misión y obra del Hijo'] día de Pentecostés para que indeficientemente santificara a la
3. Vino, pues, el Hijo, enviado por el Padre, que nos eligió Iglesia, y de esta forma los que creen en Cristo pudieran acer-
en El antes de la creación del mundo, y nos predestinó a la adop- carse al Padre en un mismo Espíritu (cf. Eph 2,18). El es el
ción de hijos, porque en El se complació restaurar todas las cosas Espíritu de la vida o la fuente del agua que salta hasta la vida
(cf. Eph 1,4-5 y 10). Cristo, pues, en cumplimiento de la volun- eterna (cf. lo 4,14; 7,38-39), por quien vivifica el Padre a to-
tad del Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos, nos dos los muertos por el pecado hasta que resucite en Cristo sus
reveló su misterio, y efectuó la redención con su obediencia. La cuerpos mortales (cf. Rom 8,10-11). El Espíritu habita en la
Iglesia, o reino de Cristo, presente ya en el misterio, crece visi- Iglesia y en los corazones de los fieles como en un templo
blemente en el mundo por el poder de Dios. Comienzo y expan- (1 Cor 3,16; 6,19), y en ellos ora y da testimonio de la adop-
sión significados por la sangre y el agua que manan del costado ción de hijos (cf. Gal 4,6; Rom 8,15-16 y 2 6 ) . Con diversos
abierto de Cristo crucificado (cf. l o 19,34) y anunciados por dones jerárquicos y carismáticos dirige y enriquece con todos
por las palabras de Cristo sobre su muerte en la cruz: Y yo, sus frutos a la Iglesia (cf. Eph 4,11-12; 1 Cor 12,4; Gal 5,22),
a la que guía hacia toda verdad (cf. lo 16,13) y unifica en co-
electos Pater ante saecula praescivit et praedestinctvit conformes fieri ima- munión y ministerio. Hace rejuvenecer a la Iglesia, la renueva
ginis Filii sui, ut sit Ipse primogenitus in multis jratribus (Rom 8,29).
Credentes autem in Christum convocare statuit in sancta Ecclesia, quae si exaltatus fuero a térra, omnes traham ad Meipsum (lo 12,32 g r . ) .
iam ab origine mundi praefigurata, in historia populi Israel ac foedere Quoties sacrificium crucis, quo Pascha nostrum inmolatus est Christus
antiquo mirabiliter praeparata', in novissimis temporibus constituía, ef- (1 Cor 5,7), in altari celebratur, opus nostrae redemptionis exercetur.
fuso Spiritu est manifestata, et in fine saeculorum glorióse consummabi- Simul sacramento pañis eucharistici repraesentatur et efficitur unitas fide-
tur. Tune autem, sicut apud sanctos Parres legítur, omnes iusti inde ab lium, qui unum corpus in Christo constituunt (cf. 1 Cor 10,17). Omnes
Adam, ab Abel iusto usque ad ultimum electum 2 in Ecclesia universali nomines ad hanc vocantur unionem cum Christo, qui est lux mundi, a
apud Patrem congregabuntur. quo procedimus, per quem vivirnus, ad quem tendimus.
3. Venit igitur Filius, missus a Patre, qui nos in Eo ante mundi 4. Opere autem consummato, quod Pater Filio commisit in térra
constitutionem elegit ac in adoptionem ftliorum praedestinavit, quia in faciendum (cf. lo 17,4), missus est Spiritus Sanctus die Pentecostés, ut
Eo omnk instaurare sibi complacuit (cf. Eph 1,4-5 et 10). Christus ideo, Ecclesiam iugiter sanctificaret, atque ita credentes per Christum in uno
ut voluntatem Patris impleret, regnum caelorum in terris inauguravit Spiritu accessum haberent ad Patrem (cf. Eph 2,18). Ipse est Spiritus
nobisque Eius mysterium revelavit, atque oboedientia sua redemptionem vitae seu fons aquae salientis in vitam aeternam (cf. lo 4,14; 7,38-39),
effecit. Ecclesia, seu regnum Christi iam praesens in mysterio, ex virtute per quem Pater nomines, peccato mortuos, vivificar, doñee eorum morta-
Dei in mundo visibiliter crescit. Quod exordium et incrementum signi- lia corpora in Christo resuscitet (cf. Rom 8,10-11). Spiritus in Ecclesia
ficantur sanguine et aqua ex aperto latere Iesu crucifixi exeuntibus (cf. lo et in cordibus fidelium tamquam in templo habitat (cf. 1 Cor 3,16; 6,19),
19,34), ac praenuntiantur verbis Domine de morte sua in cruce: Et Ego, in cisque orat et testimonium adoptionis filiorum reddit (cf. Gal 4,6;
Rom 8,15-16 et 26). Ecclesiam, quam in omnem veritatem inducit (cf. lo
1
Cf. SAN CIPRIANO, Epist. 64,4: PL 3,1017; CSEL (Hartel), III B p.720; SAN 16-13) et in communione et ministratíone unificat, diversis donis hierar-
HILARIO PICT., In Mt. 23,6: PL 9,1047; SAN AGUSTÍN, passim; SAN CIRILO A L E J . , chicis et charismaticis instruir ac dirigit, et fructibus suis adornat (cf. Eph
GUph. in Gen. 2,10: PG 69.110A.
2
Cf. SAN GREGORIO M., Hom. in Evang. 19,1: PL 76.1154B; SAN AGUSTÍN. 4,11-12; 1 Cor 12,4; Gal 5,22). Virtute Evangelü iuvenescere facit Ec-
Seria. 341,2,11: PL 39,1499s; SAN J. DAMASCENO, Aiv. ¡conocí. 1 1 : PG 96,1358. clesiam eamque perpetuo renoval et ad consummatam cum Sponso suo
6 Constitución sobre la Iglesia, 4-5 C.l. El misterio de la Iglesia. 5-6 7
constantemente y la conduce a la unión consumada con su Es- Pero habiendo resucitado Jesús, después de morir en la cruz
poso ". Pues el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: ¡Ven! por los hombres, apareció constituido para siempre como Señor,
(cf. Apoc 22,17). como Cristo y como Sacerdote (cf. Act 2,36; Hebr 5,6; 7,17-21),
Así se manifiesta toda la Iglesia como «una muchedumbre y derramó en sus discípulos el Espíritu prometido por el Padre
reunida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» 4. (cf. Act 2,33). Por eso la Iglesia, enriquecida con los dones de
su Fundador, observando fielmente sus preceptos de caridad, de
\_El reino de Dios}
humildad y de abnegación, recibe la misión de anunciar el Reino
5. El misterio de la santa Iglesia se manifiesta en su fun- de Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes,
dación. Pues nuestro Señor Jesús fundamentó su Iglesia predi- y constituye en la tierra el germen y el principio de este reino.
cando la buena nueva, es decir, el Reino de Dios prometido Ella en tanto, mientras va creciendo poco a poco, anhela el reino
muchos siglos antes en las Escrituras: Porque el tiempo está cum- consumado, espera con todas sus fuerzas y desea ardientemente
plido, y se acercó el reino de Dios (Me 1,15; cf. Mt 4,17). Ahora unirse con su Rey en la gloria.
bien, este reino comienza a manifestarse como luz delante de
los hombres por la palabra, por las obras y por la presencia [Las varias figuras de la Iglesia}
de Cristo. La palabra de Dios se compara a la semilla depo- 6. Como en el Antiguo Testamento la revelación del Reino
sitada en el campo (Me 4,14); quienes la reciben con fidelidad se propone muchas veces bajo figuras, así ahora la íntima natu-
y se unen a la pequeña grey (Le 12,32) de Cristo, recibieron el raleza de la Iglesia se nos manifiesta también bajo diversos símbo-
Reino; la semilla va germinando poco a poco por su vigor inter- los, que tomados de la vida pastoril, de la agricultura, de la cons-
no, y va creciendo hasta el tiempo de la siega (cf. Me 4,26-29). trucción, de la familia y de los esponsales, se vislumbran ya
Los milagros, por su parte, prueban que el Reino de Jesús ya en los libros de los profetas.
vino sobre la tierra: Si expulso los demonios por el dedo de La Iglesia es, pues, un «redil», cuya única y obligada puerta
Dios, sin duda que el Reino de Dios ha llegado a vosotros es Cristo (lo 10,1-10). Es también una grey, cuyo Pastor será
(Le 11,20; cf. Mt 12,28). Pero, sobre todo, el Reino se mani- el mismo Dios, según las profecías (cf Is 40,11; Ez 34,llss),
fiesta en la persona del mismo Cristo, Hijo del hombre, que vino y cuyas ovejas, aunque aparezcan conducidas por pastores huma-
a servir y a dar su vida para redención de muchos (Me 10,45). nos, son guiadas y nutridas constantemente por el mismo Cristo,
buen Pastor y jefe rabadán de pastores (cf. lo 10,11; 1 Petr 5,4),
unionem perducit *. Nam Spiritus et Sponsa ad Dominum Iesum dicunt que dio su vida por las ovejas (cf. lo 10,11-15).
«Veni!» (cf. Apoc 22,17).
Sic apparet universa Ecclesia sicuti «de unitate Patris et Filii et Spi- Cum autem Iesus, mortem crucis pro hominibus passus, resurrexerit,
ritus Sancti plebs adunata» \ tamquam Dominus et Christus Sacerdosque in aeternum constitutus ap-
5. Ecclesiae sanctae mysterium in eiusdem fundatione manifestatur. paruit (cf. Act 2,36; Hebr 5,6; 7,17-21), atque Spiritum a Patre promis-
Dominus enim Iesus Ecclesiae suae initium fecit praedicando faustum sum in diseipulos suos effudit (cf. Act 2,33). Unde Ecclesia, donis sui
nuntium, adventum scilicet Regni Dei a saeculis in Scripturis promissi: Fundatoris ínstructa fideliterque eiusdem praecepta caritatis, humilitatis
Quoniam impletum est tempus, et appropinquavit Regnum Dei (Me 1,15; et abnegationis servans, missionem accipit Regnum Christi et Dei annun-
cf. Mt 4,17). Hoc vero Regnum in verbo, operibus et praesentia Christi tiandi et in ómnibus gentibus instaurandi, huiusque Regni in terris ger-
homioibus elucescit. Verbum nempe Domini comparatur semini, quod men et initium constituit. Ipsa interea, dum paulatim increseit, ad Reg-
in agro seminatur (Me 4,14): qui illud cum fide audiunt et Christi pusillo num consummatum anhelat ac totis viribus sperat et exoptat cum Rege
gregi (Le 12,32) adnumerantur, Regnum ipsum susceperunt; propria dein suo in gloria coniungi.
viftute semen germinar, et increseit usque ad tempus messis (cf. Me 4,
6. Sicut in Vetere Testamento revelado Regni saepe sub figuris pro-
26-29). Miracula etiam Iesu Regnum iam in terris pervenisse comprobant:
pooitur, ita nunc quoque variis imaginibus intima Ecclesiae natura nobis
Si in digito Dei eiicio daemonia, projecto pervenit in vos Regnum Dei
innotescit, quae sive a vita pastorali vel ab agricultura, sive ab aedifica-
(Le 11,20; cf. Mt 12,28). Ante omnia tamen Regnum manifestatur in
tione aut etiam a familia et sponsalibus desumptae, in libris Prophetarum
ipsa Persona Christi, Filii Dei et Filii hominis, qui venit ut ministraret,
praeparantur.
et daret animam suam redemptionem pro multis (Me 10,45).
Est enim Ecclesia ovile, cuius ostium unicum et necessarium Christus
est (lo 10,1-10). Est etiam grex, cuius ipse Deus pastorem se fore prae-
* Cf. SAN IRENEO, Adv. haer. III 24,1: PG 7,966; HARVEY, 2,131; ed. SAGNARD, nuntiavit (cf. Is 40-11; Ez 34,llss), et cuius oves, etsi a pastoribus hu-
Sources Chr. p.398.
' SAN CiPRrANO, De oral. dom. 23: PI. 4.553; HARTEL, III A p.285; SAN manis gubernantur, indesinenter tamen deducuntur et nutriuntur ab ipso
AGUSTÍN, Serm. 71,20,33: PL 38,463s; SAN J. DAMASCF.NO. Adv. iconocl. 1 2 : P G Christo, bono Pastore Principeque pastorum (cf. lo 10,11; 1 Petr 5,4),
96.1358D. qui vitam suam dedit pro ovibus (cf. lo 10,11-15).
8 Consliliirióir sobre la Iglesia. 6
C.l. El misterio de la Iglesia. 6-7 9
La Iglesia es «agricultura» o arada de Dios (1 Cor 3,9)- En
este campo crece el vetusto olivo, cuya santa raíz fueron los pa- La Iglesia, que es llamada también «la Jerusalén de arriba»
triarcas, en la cual se efectuó y concluirá la reconciliación de los y «madre nuestra» (Gal 4,26; cf. Apoc 12,17), se representa como
judíos y de los gentiles (Rom 11,13-26). El celestial Agrícola la la inmaculada «esposa» del Cordero inmaculado (Apoc 19,7;
plantó como viña elegida (Me 21,33-43 par.; cf. Is 5,lss). La 21,2 y 9; 22,17), a la que Cristo amó y se entregó por ella, para
verdadera vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a santificarla (Eph 5,26), la unió consigo con alianza indisoluble
los sarmientos, es decir, a nosotros, que estamos vinculados a El por y sin cesar la alimenta y abriga (Eph 5,29), y a la que, limpia
medio de la Iglesia, sin el cual nada podemos hacer (lo 15,1-5). de toda mancha, quiso ver unida a sí y sujeta por el amor y la
Muchas veces la Iglesia se llama también «edificación» de fidelidad (cf. Eph 5,24), a la que, por fin, enriqueció para siem-
Dios (1 Cor 3,9). El mismo Señor se comparó a una piedra pre con tesoros celestiales, a fin de que podamos comprender la
rechazada por los edificadores, pero que fue puesta como pie- caridad de Dios y de Cristo para con nosotros, que supera toda
dra angular (Mt 21,42 par.; cf. Act 4 , 1 1 ; 1 Petr 2,7; Ps 117,22). ciencia (cf. Eph 3,19). Pero mientras la Iglesia peregrina en esta
Sobre aquel fundamento levantan los apóstoles la Iglesia (cf. 1 tierra lejos del Señor (cf. 2 Cor 5,6), se considera como deste-
Cor 3,11) y de él recibe firmeza y cohesión. A esta edificación rrada, de forma que busca y piensa las cosas de arriba, donde
se le dan diversos nombres: casa de Dios (1 Tim 3,15), en que está Cristo sentado a la diestra de Dios, donde la vida de la
habita su «familia»; habitación de Dios en el Espíritu (Eph 2, Iglesia está escondida con Cristo en Dios, hasta que se mani-
19-22), tienda de Dios con los hombres (Apoc 21,3) y sobre fieste gloriosa con su Esposo (cf. Col 3,1-4).
todo «templo» santo, que los Santos Padres celebran represen-
[La Iglesia, Cuerpo místico de Cristo}
tado en los santuarios de piedra, y en la liturgia se compara jus-
tamente a la ciudad santa, la nueva Jerusalén 5. Porque en ella 7. El Hijo de Dios, encarnado en la naturaleza humana,
somos ordenados en la tierra como piedras vivas (1 Petr 2,5). redimió al hombre y lo transformó en nueva criatura (cf. Gal
San Juan, en la renovación del mundo, contempla esta ciudad 6,15; 2 Cor 5,17), superando la muerte con su muerte y resu-
bajando del cielo, del lado de Dios, ataviada como esposa que rrección. A sus hermanos, convocados de entre todas las gentes,
se engalana para su esposo (Apoc 21,ls). los constituyó místicamente como su cuerpo, comunicándoles su
Espíritu.
Est Ecclesia agricultura seu ager Dei (1 Cor 3,9). In illo agro crescít En este cuerpo, la vida de Cristo se comunica a los creyentes,
antiqua oliva, cuius radix sancta fuerunt Patriarchae, et in qua Iudaeorum que se unen misteriosa y realmente a Cristo paciente y glorificado
et Gentium reconciliado facta est et fiet (Rom 11,13-26). Ipsa plantata est
a caelesti Agrícola tamquam vinea electa (Mt 21,33-43 par.; cf. Is 5,lss). Ecclesia etiam, «quae sursum est lerusalem» et «mater nostra» ap-
Vitis vera Christus est, vitam et fecunditatem tribuens palmitibus, scílicet pellatur (Gal 4,26; cf. Apoc 12-17), describitur ut sponsa immaculata
nobis, qui per Ecclesiam in ipso rnanemus, et sine quo nihil possumus Agni immaculati (Apoc 19,7; 21,2 et 9; 22,17), quam Christus dilexit,
faceré (lo 15,1-5). et seipsum tradidit pro ea, ut illam sanctijicaret (Eph 5,26), quam sibi
Saepius quoque Ecclesia dicitur aedificatio Dei (1 Cor 3,9). Dominus foedere indissolubili sociavit et iñdesinenter nutrit et fovet (Eph 5,29), et
ipse se comparavit lapidi, quem reprobaverunt aedificantes, sed qui factus quam mundatam sibi voluit coniunctam et in dilectione ac fidelitate sub-
est in caput anguli (Mt 21,42 par.; cf. Act 4,11; 1 Petr 2,7; Ps 117,22). ditam (cf. Eph 5,24), quam tándem bonis caelestibus in aeternum cumu-
Super illud fundamentum Ecclesia ab Apostolis exstruitur (cf. 1 Cor 3,11), lavit, ut Dei et Christi erga nos caritatem, quae omnem scientiam superar,
ab eoque firmitatem et cohaesionem accipit. Quae constructio variis ap- comprehendamus (cf. Eph 3,19). Dum vero his in terris Ecclesia pere-
pellationibus decoratur: domus Dei (1 Tim 3,15), in qua nempe habitat grinatur a Domino (cf. 2 Cor 5,6), tamquam exsulem se habet, ita ut
eius familia, habitaculum Dei in Spiritu (Eph 2,19-22), tabernaculum quae sursum sunt quaerat et sapiat, ubi Christus est in dextera Dei sedens,
Dei cum hominibus (Apoc 21,3), et praesertim templum sanctum, quod ubi vita Ecclesiae abscondita est cum Christo in Deo, doñee cum Sponso
in lapidéis sanctuariis repraesentatum a Sanctis Patribus laudatur, et in suo appareat in gloria (cf. Col 3,1-4).
Liturgia non immerito assimilatur Civitati sanctae, novae lerusalem s . In
7. Dei Filius, in natura humana Sibi unita, morte et resurrectione sua
ipsa enim tamquam lapides vivi his in terris aedificamur (1 Petr 2,5).
mortem superando, hominem redemit et in novam creaturam transformavit
Quam sanctam civitatem Ioannes contemplatur, in renovatione mundi
(cf. Gal 6,15; 2 Cor 5,17). Communicando enim Spiritum suum, fratres
descendentem de caelis a Deo, paratam sicut sponsam ornatam viro suo
suos, ex ómnibus gentibus convocatos, tamquam corpus suum mystice
(Apoc 21,ls).
constituit.
5
Cf. ORÍGENES, In Mt. 16,21: PG 13.1443C; TERTULIANO, Aiv. Mure. 3.7: In corpore illo vita Christi in credentes diffunditur, qui Christo passo
PL 2.357C; CSEL 47,3 p.386. Para los documentos litúrgicos, cf. Sacramentarían!
Gregorianum: PL 78.160B; C. MoHLBERG, Líber SacrameMorum romana: ecclesiae (Romae 1960) p . l l l X C : «Deus qui ex omni coaptacione sanctorum aeternum tibí
condis habitaculum...» El himno JJrbs lerusalem beata, en el Breviario monástico, y
Caeleitis urbs lerusalem, en el Breviario Romano.
10 Constitución sobre la Iglesia. 7 C.l. El misterio de la Iglesia. 7 11

por medio de los sacramentos". Por el bautismo nos configura- miembros sufren con él; o si un miembro es honrado, gozan
mos con Cristo: Porque también todos nosotros hemos sido bau- juntamente todos los miembros (cf. 1 Cor 12,26).
tizados en un solo Espíritu (1 Cor 12,13). Rito sagrado con el La cabeza de este cuerpo es Cristo. El es la imagen del Dios
que se representa y efectúa la unión con la muerte y resurrec- invisible, y en El fueron creadas todas las cosas. El es antes que
ción de Cristo: Con El hemos sido sepultados por el bautismo, todos, y todo subsiste en El. El es la cabeza del cuerpo, que es
para participar en su muerte, mas si hemos sido injertados en la Iglesia. El es el principio, el primogénito de los muertos, para
El por la semejanza de su muerte, también lo seremos por la de que tenga la primacía sobre todas las cosas (cf. Col 1,15-18).
su resurrección (Rom 6,4-5). En la fracción del pan eucarístico, El domina con la grandeza de su poder los cielos y la tierra y
participando realmente del cuerpo del Señor, nos elevamos a una
llena de riquezas con su eminente perfección y su obra todo el
compenetración con El y entre nosotros mismos. Porque el pan
cuerpo de su gloria (cf. Eph 1,18-23) '.
es uno, somos muchos un solo cuerpo, pues todos participamos
de ese único pan (1 Cor 10,17). Así todos nosotros quedamos Es necesario que todos los miembros se asemejen a El hasta
hechos miembros de su cuerpo (cf. 1 Cor 12,27), pero cada uno que Cristo quede formado en ellos (cf. Gal 4,19). Por eso somos
es miembro del otro (Rom 12,5). asumidos en los misterios de su vida, conformes con El, conse-
Pero como todos los miembros del cuerpo humano, aun- pultados y resucitados juntamente con El, hasta que correinemos
que sean muchos, constituyen un cuerpo, así los fieles en Cristo con El (cf. Phil 3,21; 2 Tim 2,11; Eph 2,6; Col 2,12, etc.). Pe-
(cf. 1 Cor 12,12). También en la constitución del cuerpo de regrinos todavía sobre la tierra, siguiendo sus huellas en el su-
Cristo hay variedad de miembros y de ministerios. Uno mismo frimiento o en la persecución, nos unimos a sus dolores como el
es el Espíritu, que distribuye sus diversos dones, para el bien cuerpo a la Cabeza, padeciendo con El, para ser con El glori-
de la ígiesia, según sus riquezas y Ja diversidad de ios minis- ficados (cf. Rom 8,17).
terios (cf. 1 Cor 12,1-11). Entre todos estos dones sobresale la Por El «el cuerpo entero, alimentado y trabado por las co-
gracia de los apóstoles, a cuya autoridad subordina el mismo yunturas y ligamentos, crece con crecimiento divino» (Col 2,19).
Espíritu incluso los carismáticos (cf. 1 Cor 14). Al unificar el El dispone constantemente en su cuerpo, es decir, en la Iglesia,
cuerpo, el mismo Espíritu, por sí y con su virtud por la interna los dones de los servicios por los que en su virtud nos ayudamos
conexión de los miembros, produce y urge la caridad entre los mutuamente en orden a la salvación, para que, viviendo sincera-
fieles. Por tanto, si un miembro tiene un sufrimiento, todos los
patiuntur omnia membra; sive si unum membrorum honoratur, congaudent
atque glorifícate», per sacramenta arcano ac reali modo uniuntur'. Per omnia membra (cf. 1 Cor 12,26).
baptismum enim Christo conformamur: Etenim in uno Spiritu omnes nos
Huius corporis Caput est Christus. Ipse est imago Dei invisibilis, in
in unum corpus baptizan sumus (1 Cor 12,13). Quo sacro ritu consociatio
Eoque condita sunt universa. Ipse est ante omnes et omnia in Ipso constant.
cum morte et resurrectione Christi repraesentatur et efficitur: Consepulti
enim sumus cum lllo per baptismum in mortem; si autem complantati facti Ipse est caput corporis quod est Ecclesia. Ipse est principium, primogenitus
sumus similitudini mortis Eius: simul et resurrectionis erimus (Rom 6,4-5). ex mortuis, ut sit in ómnibus primatum tenens (cf. Col 1,15-18). Magni-
In fraccione pañis eucharistici de Corpore Domini realiter participantes, tudine virtutis suae caelestibus et terrestribus dominatur, et supereminenti
ad communionem cum Eo ac ínter nos elevamur. Quoniam unus pañis, perfectione et operatione sua totum corpus gloriae suae divitiis replet
unum corpus multi sumus, omnes, qui de uno pane partiápamus (1 Cor (cf. Eph 1,18-23) '.
10,17). Ita nos omnes membra illius Corporis efficimur (cf, 1 Cor 12,27), Omnia membra Ei conformari oportet, doñee Christus formetur in
singuli autem alter alterius membra (Rom 12,5). eis (cf. Gal 4,19). Quapropter in vitae Eius mysteria adsumimur, cum Eo
Sicut vero omnia corporis humani membra, licet multa sint, unum configurad, commortui et conresuscitati, doñee cum Eo conregnemus
tamen corpus efformant, ita fideles in Christo (cf. 1 Cor 12,12). Etiam in (cf. Phil 3,21; 2 Tim 2,11; Eph 2,6; Col 2,12, etc.). In terris adhuc pe-
aedificatione corporis Christi diversitas viget membrorum et officiorum. regrinantes, Eiusque vestigia in tribuiatione et persecutione prementes,
Unus est Spiritus, qui varia sua dona, secundum dividías suas atque minis- Eius passionibus tamquam corpus Capiti consociamur, Ei compacientes, ut
teriorum neoessitates, ad Ecclesiae utilitatem dispertit (cf. 1 Cor 12,1-11) • cum Eo, congloríficemur (cf. Rom 8,17).
ínter quae dona praestat gratia Apostolorum, quorum auctoritati ipse Spi- Ex Eo totum corpus, per nexus et coniunctiones subministratum et con-
ritus etiam charismaticos subdit (cf. 1 Cor 14). ídem Spiritus per Se suaque structum, crescit in augmentum Dei (Col 2,19). Ipse in corpore suo, scili-
virtute atque interna membrorum connexione corpus unificans, caritatem cet Ecclesia, dona ministrationum iugiter disponit, quibus Ipsius virtute
Ínter fideles producit et urget. Unde, si quid patitur unum membrum, com- nobis invicem ad salutem servitia praestamus, ut veritatem facientes in
1
" Cf. SANTO TOMÁS, Summa Theol. 3 q.62 a.5 ad 1. Cf. Pío XII. ene. Myilici Corporis. 29 jua. 1943: AAS 35 (1943) 208.
12 Constitución sobre la Iglesia. 7-8
C.l. El misterio de la Iglesia. 8 13
nicnlc en Ja caridad, crezcamos por todos los medios en El, que
dotada de bienes celestiales, no han de considerarse como dos
es nuestra Cabeza (cf. Eph 4,11-16 g r . ) .
cosas distintas, porque forman una realidad compleja, constituida
Mas para que incesantemente nos renovemos en El (cf. Eph
por un elemento humano y otro divino 10. Por esta profunda ana-
4,23), nos concedió participar de su Espíritu, que siendo uno
logía se asimila al Misterio del Verbo encarnado. Pues así como
mismo en la Cabeza y en los miembros, de tal forma vivifica,
la naturaleza asumida sirve al Verbo divino como órgano de sal-
unifica y mueve todo el cuerpo, que su operación pudo ser com-
vación a El indisolublemente unido, de forma semejante la unión
parada por los Santos Padres con el servicio que realiza el prin-
social de la Iglesia sirve al Espíritu de Cristo, que la vivifica,
cipio de la vida, o alma, en el cuerpo humano 8.
para el incremento del cuerpo (cf. Eph 4,16) l l .
Cristo ama a la Iglesia como a su propia Esposa, como el
Esta es la única Iglesia de Cristo, que en el Símbolo confe-
varón que, amando a su mujer, ama su propio cuerpo (cf. Eph 5,
samos una, santa, católica y apostólica 12, la que nuestro Salvador
25-28) ; pero la Iglesia, por su parte, está sujeta a su Cabeza
entregó después de su resurrección a Pedro para que la apacen-
(ibid., 23-24). Porque en El habita corporalmente toda la -pleni-
tara (lo 21,17), confiándole a él y a los demás apóstoles su difu-
tud de la divinidad (Col 2,9), colma de bienes divinos a la Igle-
sión y gobierno (cf. Mt 28,18ss), y erigió para siempre como
sia, que es su cuerpo y su plenitud (cf. Eph 1,22-23), para que
columna y fundamento de la verdad (1 Tim 3,15).
ella anhele y consiga toda la plenitud de Dios (cf. Eph 3,19).
Esta Iglesia, constituida y ordenada en este mundo como so-
\La Iglesia visible y espiritual a un tiempo~\ ciedad, permanece en la Iglesia católica, gobernada por el su-
8. Cristo, Mediador único, estableció y mantiene continua- cesor de Pedro y por los obispos en comunión con é l " , aunque
mente ' a su Iglesia santa, comunidad de fe, de esperanza y de se encuentren fuera de ella muchos elementos de santificación y
caridad en este mundo como una trabazón visible, por la cual co- de verdad que, como dones propios de la Iglesia de Cristo, im-
munica a todos la verdad y la gracia. Pero la sociedad dotada de pulsan hacia la unidad católica.
órganos jerárquicos y el Cuerpo místico de Cristo, la sociedad Mas como Cristo efectuó la redención en la pobreza y en la
visible y la comunidad espiritual, la Iglesia terrestre y la Iglesia persecución, así la Iglesia es llamada a seguir ese mismo camino
para comunicar a los hombres los frutos de la salvación. Cristo
caritate, crescamus in Illum per omnia, qui est Caput nostrum (cf. Eph 4,
11-16 g r . ) . caélestibus bonis ditata, non ut duae res considerandae sunt, sed unam rea-
Ut autem in Illo íncessanter renovemur (cf. Eph 4,23), dedit nobis de litatem complexam efformant, quae humano et divino coalescit elemento 10.
Spiritu suo, qui unus et idem in Capite et in membris exsistens, totum Ideo ob non mediocrem analogiam incarnati Verbi mysterio assimilatur.
corpus ita vivificat, unificat et mover, ut Eius officium a sanctis Patribus Sicut enim natura assumpta Verbo divino ut vivum organurn salutis, Ei
comparan potuerit cum ¡muñere, quod principium vitae seu anima in cor- indissolubiliter uniturn, inservit, non dissimili modo socialis compago Ec-
pore humano adimplet 8 . clesiae Spiritui Christi, eam vivificanti, ad augmentum corporis inservit
Christus vero diligit Ecclesiam ut sponsam suam, exemplar factus viri (cf. Eph 4,16) " .
diligentis uxorem suam ut Corpus suum (cf. Eph 5,25-28); ipsa vero Ec- Haec est única Christi Ecclesia, quam in Symbolo unam, sanctam, ca-
clesia subiecta est Capiti suo (ib. 23-24). Quia in Ipso inhabitat omnis tholicam et apostolicam profitemur 12, quam Salvator noster, post resurrec-
plenitudo divinitatis corporaliter (Col 2,9), Ecclesiam, quae corpus et ple- tionem suam Petro pascendam tradidit (lo 21,17), eique ac ceteris Apostolis
nitudo Eius est, divinas suis donis replet (cf. Eph 1,22-23), ut ipsa proten- diffundendam et regendam commisit (cf. Mt 28,18ss), et in perpetuum ut
dat et perveniat ad omnem plenitudinem Dei (cf. Eph 3,19)- columnam et jirmamentum veritatis erexit (1 Tim 3,15). Haec Ecclesia,
in hoc mundo ut societas constituta et ordinata, subsistit in Ecclesia catho-
8. Unicus Mediator Christus Ecclesiam suam sanctam, fidei, spei et lica, a successore Petri et Episcopis in eius communione gubernata " , licet
caritatis communitatem his in terris ut compaginem visibilem constituir extra eius compaginem elementa plura sanctificationis et veritatis invenian-
et indesinenter sustentat 9 , qua veritatem et gratíam ad omnes diffundít. tur, quae ut dona Ecclesiae Christi propria, ad unitatem catholicam im-
Societas autem organis hierarchicis instructa et mysticum Christi Corpus, pellunt.
coetus adspectabilis et cofnmunitas spiritualis, Ecclesia terrestris et Ecclesia Sicut autem Christus opus redemptiomis in paupertate et persecutione
8
Cf. LEÓN XIII, ene. Dhinum illud, 9 mayo 1897: ASS 29 (1896-1897) 650; perfecit, ita Ecclesia ad eamdem viam ingrediendam vocatur, ut fructus
Pfo XII, ene. Mystici Corporii, I . c , p.219-220; DENZ. 2288 (3807): SAN AGUSTÍN,
Serta. 268,2: PL 38,1232 y en otros lugares; SAN J. CRISÓSTOMO, ln Eph. bom. 10
Cf. Pío XII, ene. Mystici Corporis, I . c . p.221ss; ID., ene. Humani generis,
9.3: PG 62,72; DÍDIMO A I E J , , Trin. 2 , 1 : PG 39,449s; SANTO TOMXS, ln Col. 1,18 12 ag. 1950: AAS 42 (1950) 571.
lect.5; ed. MARIETTI, II n.46: «Sicut constituitur unum corpus ex unitate animae, 11
LEÓN XIII, ene. Satis cognitum, I.c., p.713.
ita Ecclesia ex unitate Spiritus...» 12
Cf. Symbolum Apostolicam: DENZ. 6-9 (10-13); Symb. Nic.-Const.: DENZ. 86
9
LEÓN XIII, ene. Sapientiae christianae, 10 jun. 1890: ASS 22 (1889-90) 392; (41);13 col. Prof. fidei Trid.: DENZ. 994 y 999 (1862 y 1868).
lo., ene. Satis cognitum, 29 jun. 1896: ASS 28 (1895-96) 710 y 724ss; Pío XII, Se dice «Sancta (catholica apostólica) Romana Ecclesia»; Prof. fidei Trid., I . c ,
ene. Mystici Corporis, I.c.. p.299-300. y CONC. VAT. I, ses.3. const. dogm. De fide catb.: DENZ. 1782 (3001).
14 Constitución sobre la Iglesia. 8 C.2. El pueblo de Dios. 9 15
Jesús, existiendo en la forma de Dios, se anonadó a sí mismo,
tomando la forma de siervo (Phil 2,6), y por nosotros se hizo CAPÍTULO II
pobre, siendo rico (2 Cor 8,9); así la Iglesia, aunque para el cum- EL PUEBLO DE DIOS
plimiento de su misión necesita recursos humanos, no está consti-
tuida para buscar la gloria de este mundo, sino para predicar la [Nuevo pacto y nuevo pueblo~\
humildad y la abnegación incluso con su ejemplo. Cristo fue en- 9. En todo tiempo y lugar son aceptos a Dios los que le
viado por el Padre a evangelizar a los pobres y levantar a los temen y practican la justicia (cf. Art 10,35). Quiso, sin embar-
oprimidos (Le 4,18), para buscar y salvar lo que estaba perdido go, el Señor santificar y salvar a los hombres no individualmente
(Le 19,10); de manera semejante la Iglesia abraza a todos los y aislados entre sí, sino constituir un pueblo que le conociera
afligidos por la debilidad humana; más aún, reconoce en los en la verdad y le sirviera santamente. Eligió como pueblo suyo
pobres y en los que sufren la imagen de su Fundador pobre y el pueblo de Israel, con quien estableció un pacto y a quien
paciente, se esfuerza en aliviar sus necesidades, y pretende servir instruyó gradualmente manifestándosele a Sí mismo y sus divi-
en ellos a Cristo. Pues mientras Cristo, santo, inocente, inmacu- nos designios a través de su historia, y santificándolo para Sí.
lado (Hebr 7,26), no conoció el pecado (2 Cor 5,21), sino que Pero todo esto lo realizó como preparación y símbolo del nuevo
vino a expiar sólo los pecados del pueblo (cf. Hebr 2,17), la pacto perfecto que había de efectuarse en Cristo, y de la plena
Iglesia, recibiendo en su propio seno a los pecadores, santa al revelación que había de hacer por el mismo Verbo de Dios hecho
mismo tiempo que necesitada de purificación constante, busca carne. He aquí que llega el tiempo, dice el Señor, y haré un
sin cesar la penitencia y la renovación. nuevo pacto con la casd de Israel y con la casa de Judá. Pondré
La Iglesia «va peregrinando entre las persecuciones del mun- mi ley en sus entrañas y la escribiré en sus corazones, y seré Dios
do y los consuelos de Dios» ", anunciando la cruz y la muerte para ellos, y ellos serán mi pueblo... Todos, desde el pequeño
del Señor, hasta que El venga (cf. 1 Cor 11,26). Se vigoriza con al mayor, me conocerán, afirma el Señor (ler 31,31-34). Pacto
la fuerza del Señor resucitado, para vencer con paciencia y con nuevo que estableció Cristo, es decir, el Nuevo Testamento en
caridad sus propios sufrimientos y dificultades internas y externas, su sangre (cf. 1 Cor 11,25), convocando un pueblo de entre los
y descubre fielmente en el mundo el misterio de Cristo, aunque judíos y los gentiles, que se condensara en unidad no según la
entre penumbras, hasta que al fin de los tiempos se descubra con carne, sino el Espíritu, y constituyera un nuevo Pueblo de Dios.
todo esplendor. Pues los que creen en Cristo, renacidos de germen no corruptible,
salutis hominibus eomrnunicet. Christus Iesus, cum in forma Dei esset,
... semetipsum exinanivit, jormam serví accipiens (Phil 2,6) et propter nos CAPUT II
egenus factus est, cum esset dives (2 Cor 8,9) : ita Ecclesia, licet ad mis-
sionem suam exsequendam humaras opibus indigeat, non ad gloriam ter- DE POPULO DEI
restrem quaerendam erigitur, sed ad humilitatem et abnegationem etiam
9. In omni quidem tempore et in omni gente Deo acceptus est qui-
exemplo suo divulgandas. Christus a Patre missus est evangelizare paupe-
cumque timet Eum et operatur iustitiam (cf. Act 10,35). Placuit tamen
ribus, ... sanare contritos corde (Le 4,18), quaerere et salvum faceré quod
Deo nomines non singulatim, quavis mutua eonnexione seclusa, sancti-
perierat (Le 19,10) : similiter Ecclesia omnes infirmitate humana afflictos ficare et salvare, sed eos in populum constituere, qui in veritate Ipsum
amore circumdat, imo in pauperibus et patientibus imaginem Fundatoris agnosceret Ipsique sánete serviret. Plebem igitur israeliticam Sibi in po-
sui pauperis et patientis agnoscit, eorum inopiam sublevare satagit, et pulum elegit, quocum foedus instituit et quem gradatim instruxit, Sese
Christo in eis inservire intendit. Dum vero Christus, sanctus, innocens, atque propositum voluntatis suae in eius historia manifestando eumque
impollutus (Hebr 7,26), peccatum non novit (2 Cor 5,21), sed sola delicta Sibi sanctificando. Haec tamen omnia in praeparationem et figuram conti-
populi repropitiare venit (cf. Hebr 2,17), Ecclesia in proprio sinu pecca- gerunt foederis illius novi et perfeoti, in Christo feriendi, et plenioris
tores comiplectens, saneta simul et semper purificanda, poenitentiain et re- revelationis per Ipsum Dei Verbum carnem factum tradendae. Ecce dies
novationem continuo prosequitur. veniunt, dicit Dominus, et feriam domui Israel et domui luda foedum
«ínter persecutiones mundi et consolationes Dei peregrinando Pr0' novum... Dabo legem meam in visceribus eorum, et in corde eorum scribam
currit» 1 4 Ecclesia, crucem et mortem Domini annuntians, doñee venia* eam, et ero eis in Deum, et ipsi erunt Mihi in populum... Omnes enim
(cf. 1 Cor 11,26). Virtute autem Domini resuscitati roboratur, ut afflic- cognoscent Me, a mínimo usque ad máximum, ait Dominus (ler 31,31-34).
tiones et difficultates suas, internas pariter et extrínsecas, patientia et ca- Quod foedus novum Christus instituit, novum scilicet testamentum in suo
ritate devincat, et mysterium Eius, licet sub umbris, fideliter tamen M1 sanguine (cf. 1 Cor 11,25), ex Iudaeis ac gentibus plebem vocans, quae
mundo revelet, doñee in fine lumine pleno manifestabitur. non secundum carnem sed in Spiritu ad unitatem coálesceret, essetque novus
14
SAN AGUSTÍN. DI civ. Dii XVIII 51.2: PI 41.614. Populus Dei. Credentes enim in Christum, renati non ex semine corrup-
16 Constitución sobre la Iglesia. 9 C.2. El pueblo de Dios. 9-10 17

sino incorruptible, por la palabra de Dios vivo (cf. 1 Petr 1,23),


desierto, es llamado alguna vez Iglesia de Dios (cf. Num 20,
no de la carne, sino del agua y del Espíritu Santo (cf. lo 3,5-6),
4, etc.), así el nuevo Israel que va avanzando en este mundo hacia
son hechos por fin linaje escogido, sacerdocio red, nación santa,
la ciudad futura y permanente (cf. Hebr 13,14) se llama Iglesia
pueblo de adquisición..., que en un tiempo no era pueblo y ahora
de Cristo (cf. Mt 16,18), porque El la adquirió con su sangre
es pueblo de Dios (1 Petr 2,9-10).
(cf. Act 20,28), la llenó de su Espíritu y la proveyó de los me-
Ese pueblo mesiánico tiene por Cabeza a Cristo, que fue en-
dios adecuados de una unión visible y social. La congregación de
tregado por nuestros pecados y resucitó para nuestra salvación
todos los creyentes que miran a Jesús como autor de la salvación
(Rom 4,25), y habiendo conseguido un nombre que está sobre
y principio de la unidad y de la paz es la Iglesia convocada y cons-
todo nombre, reina ahora gloriosamente en los cielos. Tiene por
tituida por Dios para que sea sacramento visible de esta unidad
suerte la dignidad y libertad de los hijos de Dios, en cuyos co-
salutífera para todos y cada u n o ' . Rebasando los límites de tiem-
razones habita el Espíritu Santo como en un templo. Tiene por ley
pos y naciones, entra en la historia humana con la obligación de
el mandato del amor, como el mismo Cristo nos amó (cf. lo 13,
extenderse a todos los continentes. Caminando, pues, la Iglesia a
34). Tiene últimamente como fin la dilatación del Reino de Dios,
través de peligros y de tribulaciones, de tal forma se ve confor-
incoado por el mismo Dios en la tierra, hasta que sea consumado
tada por la fuerza de la gracia de Dios que el Señor le prometió,
por El mismo al fin de los tiempos, cuando se manifieste Cristo,
que en la debilidad de la carne no pierde su fidelidad absoluta,
nuestra vida (cf. Col 3,4), y la misma criatura será libertada de
sino que persevera siendo digna esposa de su Señor, y no de/a
la servidumbre de la corrupción para participar en la libertad de
de renovarse a sí misma bajo la acción del Espíritu Santo hasta
los hijos de Dios (Rom 8,21). Aquel pueblo mesiánico, por tan-
que por la cruz llegue a la luz sin ocaso.
to, aunque de momento no contenga a todos los hombres y mu-
chas veces aparezca como una pequeña grey, es, sin embargo, el [El sacerdocio común"]
germen firmísimo de unidad, de esperanza y de salvación para 10. Cristo, Señor, Pontífice tomado de entre los hombres
todo el género humano. Constituido por Cristo en orden a la (cf. Hebr 5,1-5), a su nuevo pueblo «lo hizo reino y sacerdotes
comunión de vida, de caridad y de verdad, es empleado también para Dios, su Padre» (cf. Apoc 1,6; 5,9-10). Los bautizados son
por El como instrumento de la redención universal y es enviado consagrados como casa espiritual y sacerdocio santo por la re-
a todo el mundo como luz del mundo y sal de la tierra (cf. Mt 5, generación y por la unción del Espíritu Santo, para que por me-
13-16).
Así como el pueblo de Israel según la carne, el peregrino del Ecclesia iam appellatur (2 Esdr 13,1; cf. Num 20,4; Deut 23,lss), ita
novus Israel qui in praesenti saeculo incedens, futuram eamque manentem
tibili, sed incorruptibili per verbum Dei viví (cf. 1 Petr 1,23), non ex civitatem inquirit (cf. Hebr 13,14), etiam Ecclesia Christi nuncupatur
carne sed ex aqua et Spiritu Sancto (cf. lo 3,5-6), constituuntur tándem (cf. Mt 16,18), quippe quam Ipse sanguine suo acquisivit (cf. Act 20,28),
genus electum, regale sacerdotium, gens sancta, populus acquisitionis... qui suo Spiritu replevit, aprisque mediis unionis visibilis et socialis instruxit.
aliquando non populus, nunc autem populus Dei (1 Petr 2,9-10). Deus congregationem eorum qui in Iesum, salutis auctorem et unitatis
Populus ille messianicus habet pro capite Christum, qui traditus est pacisque principium, credentes aspiciunt, convocavit et constituit Eccle-
propter delicta nostra et resurrexit propter iustificationem nostram (Rom 4, siam, ut sit universis et singulis sacramentum visibile huius salutiferae
25), et nunc nomen quod est super omne nomen adeptas, glorióse regnat unitatis'. Ad universas regiones extendenda, in historiam hominum intrat,
in caelis. Habet pro conditione dignitatem libertatemque filiorum Dei, in dum tamen simul témpora et fines populorum transcendit. Per tentationes
quorum cordibus Spiritus Sanctus skut in templo inhabitat. Habet pro lege vero et tribulationes procedens Ecclesia virtute gratiae Dei sibi a Domino
mandatum novum diligendi sicut ipse Christus dilexit nos (cf. lo 13,34). promissae confortatur, ut in infirmitate carnis a perfecta fidelitate non
Habet tándem pro fine Regnum Dei, ab ipso Deo in terris inchoatum, ul- deficiat, sed Domini sui digna sponsa remaneat, et sub actione Spiritus
terius dilatandum, doñee in fine saeculorum ab Ipso etiam consummetur, Sancti, seipsam renovare non desinat, doñee per crucem perveniat ad lu-
cum Christus apparuerit, vita nostra (cf. Col 3,4), et ipsa creatura liberabi- cera, quae nescit occasum.
tur a servitute corruptionis in l'tbertatem gloriae filiorum Dei (Rom 8,21).
10. Christus Dominus, Pontifex ex hominibus assumptus (cf. Hebr 5,
Itaque ipopulus ille messianicus, quamvis universos nomines actu non com-
1-5) novum populum jecit regnum et sacerdotes Deo et Patri suo (Apoc
prehendat, et non señad ut pusillus grex appareat, pro toto tamen genere
1,6; cf. 5,9-10). Baptizati enirn, per regenerationem et Spiritus Sancti
humano firmissimum est germen unitatis, spei et salutis. A Chnsto in
unctionem consecrantur in domum spiritualem et sacerdotium sanctum, ut
communionem vitae, caritatis et veritatis constitutus, ab Eo etiam ut instru-
per omnia opera hominis christiani spirituales offerant hostias, et virtu-
mentum redemptionis omniurn adsumitur, et tamquam lux mundi et sal
terrae (cf. Mt 5,13-16), ad universum mundum emittitur. 1
Cf. SAN CIPRIANO, Epiít. 69,6: PL 3.1142B; HARTEL, 3B p.754: «inseparabile
Sicut vero Israel secimdum carnem, qui in deserto peregrinabatur, Dei unitatis sacramentum».
18 Constitución sobre la Iglesia. 10-11 C.2. El pueblo de Dios. 11 19
dio de todas las obras del hombre cristiano ofrezcan sacrificios cristiana, y, regenerados como hijos de Dios, tienen el deber de
y anuncien las maravillas de quien los llamó de las tinieblas a la confesar delante de los hombres la fe que recibieron de Dios
luz admirable (cf. 1 Petr 2,4-10). Por ello todos los discípulos por medio de la Iglesia4. Por el sacramento de la confirmación
de Cristo, perseverando en la oración y alabanza a Dios (cf. Act 2, se vinculan más estrechamente a la Iglesia, se enriquecen con
42-47), han de ofrecerse a sí mismos como hostia viva, santa y la fortaleza especial del Espíritu Santo, y de esta forma se obli-
grata a Dios (cf. Rom 12,1) ; han de dar testimonio de Cristo gan con mayor compromiso 5 a difundir y defender la fe con su
en todo lugar, y, a quien se la pidiere, han de dar también razón palabra y sus obras como verdaderos testigos de Cristo. Partici-
de la esperanza que tienen en la vida eterna (cf. 1 Petr 3,15). pando del sacrificio eucarístico, fuente y cima de toda vida cris-
El sacerdocio común de los fieles y el sacerdocio ministerial tiana, ofrecen a Dios la Víctima divina y a sí mismos juntamente
o jerárquico se ordenan el uno para el otro, aunque cada cual con ella 6 ; así, tanto por la oblación como por la sagrada comu-
participa de forma peculiar del único sacerdocio de Cristo. Su nión, todos toman parte activa en la acción litúrgica, no confusa-
diferencia es esencial, no sólo gradual2. Porque el sacerdocio mente, sino cada uno según su condición. Después, una vez sacia-
ministerial, en virtud de la sagrada potestad de que goza, mo- dos con el cuerpo de Cristo en la asamblea sagrada, manifiestan
dela y dirige al pueblo sacerdotal, efectúa el sacrificio eucarístico concretamente la unidad del pueblo de Dios aptamente signi-
ofreciéndolo a Dios en nombre de todo el pueblo; losfieles,en ficada y maravillosamente producida por este augustísimo sacra-
cambio, en virtud de su sacerdocio real, asisten a la oblación de mento.
la eucaristía3, y lo ejercen en la recepción de los sacramentos, en Los que se acercan al sacramento de la penitencia obtienen
la oración y acción de gracias, con el testimonio de una vida el perdón de la ofensa hecha a Dios por la misericordia de éste
santa, con la abnegación y caridad operante. y al mismo tiempo se reconcilian con la Iglesia, a la que, pecan-
do, ofendieron, la cual, con caridad, con ejemplos y con oracio-
[El ejercicio del sacerdocio común en los sacramentos^ nes, les ayuda en su conversión. La Iglesia entera encomienda
11. La índole sagrada y orgánicamente estructurada de la al Señor paciente y glorificado a los enfermos, con la sagrada
comunidad sacerdotal se actualiza tanto por los sacramentos como unción y con la oración de los presbíteros, para que los alivie
por las virtudes. Los fieles, incorporados a la Iglesia por el bau- y los salve (cf. Iac 5,14-16); más aún, los exhorta a que, unién-
tismo, quedan destinados por tal carácter al culto de la religión dose libremente a la pasión y a la muerte de Cristo (Rom 8,17;
Col 1,24; 2 Tim 2,11-12; 1 Petr 4,13), contribuyan al bien
tes annuntient Eius qui de tenebris eos vocavit in admirabile lumen suura
(cf. Petr 2,4-10). Ideo universi discipuli Christi, in oratione perseverantes coram hominibus profiteri tenentur 4 . Sacramento confirmationis perfectius
et collaudantes Deum (cf. Act 2,42-47), seipsos hostiam viventem, sanc- Ecclesiae vinculantur, speciali Spiritus Sancti robore ditantur, sicque ad
tam, Deo placentem exhibeant (cf. Rom 12,1), ubique terrarum de Christo fidem tamquam veri testes Christi verbo et opere sfcnul diffundendam et
testimonium perhibeant, atque poscentibus rationem reddant de ea quae defendendam arctius obligantur". Sacrificium eucharisticum, totius vitae
in eis est spe vitae aeternae (cf. 1 Petr 3,15). christianae fontem et culmen, participantes, divinam Victimam Deo of-
Sacerdotium autem commune fidelium et sacerdotium ministeriale seu ferunt atque seipsos cum Ea 6; ita tum oblatione tum sacra communione,
hierarchicum, dicet essentia et non gradu tantum differant, ad invicem non promiscué sed alii aliter, omnes in litúrgica actione partem propriam
tamen ordinantur; unurn enim et alterum suo peculiari modo de uno Christi agunt. Porro corpore Christi in sacra synaxi refecti, unitatem Populi Dei,
sacerdotio participant 2 . Sacerdos quidem ministerialis, potestate sacra qua quae hoc augustissimo sacramento apte significatur et mirabiliter efficitur,
gaudet, populum sacerdotalem efformat ac regit, sacrificium eucharisticum modo concreto exhibent.
in persona Christi conficit illudque nomine totius populi Deo offert; fide- Qui vero ad sacramentum poenitentiae accedunt, veniam offensionis
les vero, vi regalis sui sacerdotii, in oblationem Eucharistiae concurrunt 3 , Deo illatae ab Eius misericordia obtinent et simul reconciliantur cum Ec-
illudque in sacramentis suscipiendis, in oratione et gratiarum actione, testi- clesia, quam peccando vulneraverunt, et quae eorum conversión! caritate,
monio vitae sanctae, abnegatione et actuosa caritate exercent. exemplo, precibus adlaborat. Sacra infirmorum unctione atque oratione
11. índoles sacra et organice exstructa comimunitatis sacerdotalis et presbyteroruim Ecclesia tota aegrotantes Domino patienti et glorificato
per sacramenta et per virtutes ad actum deducitur. Fideles per baptismum commendat, ut eos alleviet et salvet (cf. Iac 5,14-16), immo eos hortatur
in Ecclesia incorporati, ad cultum religionis christianae charactere deputan- ut sese Christi passioni et morti libere sociantes (cf. Rom 8,17; Col 1,24;
tur et, in filios Dei regenerad, fidem quam a Deo per Ecolesiam acceperunt
« Cf. SANTO TOMAS, Summa Theol. 3 q.63 a.2.
5
2 Cf. SAN CIRILO HIEEOS., Catech. 17, de Spiritu Sancto, II 35-37: PG 33,1009-
Cf. Pío XII, aloe. Magnifícate Dominum, 2 nov. 1954: AAS 46 (1954) 669; 1012; N i c . CABASILAS, De vita in Christo 1.3. «de utilitate chrismatis»: PG 150,569-
ene.3 Mediator Dei, 20 nov. 1947: AAS 39 (1947) 555. 580; SANTO TOMAS, Summa Theol. 3 q.65 a.3 y q.72 a.l y 5.
Cf. Pío XI, ene. Miserenlissimus Redemptor, 8 mayo 1928: AAS 20 (1928) • Cf. Pío XII, ene. Mediator Dei, 20 nov. 1947: AAS 39 (1947) praesettim 552s.
171s; Pío XII, aloe. Vous nous avez, 22 sept. 1956: AAS 48 (1956) 714.
C.2. El pueblo de Dios. 12 21
20 Constitución sobre la Iglesia, 11-12
alabanza, fruto de los labios que bendicen su nombre (cf. Hebr
del Pueblo de Dios. Además, aquellos que entre los fieles se 13,15). La universalidad de los fieles que tienen la unción del
distinguen por el orden sagrado, quedan destinados en el nom- Santo (cf. 1 lo 2,20 y 27) no puede fallar en su creencia, y ejerce
bre de Cristo para apacentar la Iglesia con la palabra y con la ésta su peculiar propiedad mediante el sentido sobrenatural de
gracia de Dios. Por fin, los cónyuges cristianos, en virtud del la fe de todo el pueblo, cuando «desde el obispo hasta los últi-
sacramento del matrimonio, por el que manifiestan y participan mos seglares» 8 manifiesta el asentimiento universal en las cosas
del misterio de la unidad y del fecundo amor entre Cristo y de fe y de costumbres. Con ese sentido de la fe que el Espíritu
la Iglesia (Eph 5,32), se ayudan mutuamente a santificarse en Santo mueve y sostiene, el Pueblo de Dios, bajo la dirección del
la vida conyugal y en la procreación y educación de los hijos, magisterio, al que sigue fidelísimamente, recibe no ya la palabra de
y, por tanto, tienen en su condición y estado de vida su propia los hombres, sino la verdadera palabra de Dios (cf. 1 Thess 2,13) ;
gracia en el Pueblo de Dios (cf. 1 Cor 7,7) '. Pues de esta unión se adhiere indefectiblemente a la fe dada de una vez para siempre
conyugal procede la familia, en la que nacen los nuevos ciudadanos a los santos (cf. Iud 3); penetra más profundamente en ella con
de la sociedad humana, que por la gracia del Espíritu Santo que- rectitud de juicio y la aplica con mayor amplitud en la vida.
dan constituidos por el bautismo en hijos de Dios para perpetuar Además, el mismo Espíritu Santo no solamente santifica y
el Pueblo de Dios en el correr de los tiempos. En esta como dirige al Pueblo de Dios por los sacramentos y los ministerios
Iglesia doméstica los padres han de ser para con sus hijos los y lo enriquece con las virtudes, sino que, distribuyéndolas a cada
primeros predicadores de la fe, tanto con su palabra como con uno según quiere (1 Cor 12,11), reparte entre los fieles gracias
su ejemplo, y han de fomentar la vocación propia de cada uno, de todo género, incluso especiales, con que los dispone y prepa-
y con cuidado especial la vocación sagrada. ra para realizar variedad de obras y de oficios provechosos para
Los fieles todos, de cualquier condición y estado que sean, la renovación y una más amplia edificación de la Iglesia, según
fortalecidos por tantos y tan poderosos medios, son llamados por aquellas palabras: A cada uno se le otorga la manifestación del
Dios, cada uno por su camino, a la perfección de la santidad Espíritu para común utilidad (1 Cor 12,7). Estos carismas, tanto
por la que el mismo Padre es perfecto. los extraordinarios como los más sencillos y comunes, por el hecho
[El sentido de la je y los carismas en el pueblo cristiano'] de que son muy conformes y útiles a las necesidades de la Igle-
sia, hay que recibirlos con agradecimiento y consuelo. Los dones
12. El pueblo santo de Dios participa también del don pro- extraordinarios no hay que pedirlos temerariamente, ni hay que
fético de Cristo, difundiendo su vivo testimonio sobre todo por
la vida de fe y de caridad y ofreciendo a Dios el sacrificio de la fundendo, et Deo hostiam laudis offerendo, fructum labiorum confiten-
tium nomini Eius (cf. Hebr 13,15). Universitas fidelium, qui unctionem
2 Tim 2,11-12; 1 Petr 4,13), ad bonum Populi Dei conferant. Iterum, qui habent a Sancto (cf. 1 lo 2,20 et 27), in credendo fallí nequit, atque hanc
inter fideles sacro Ordine insigniuntur, ad Ecclesiam verbo et gratia Dei suam peculiarem proprietatem mediante supernaturali sensu fidei totius
pascendam, Christi nomine instituuntur. Tándem coniuges christiani, vir- populi manifestat, cum «ab Episcopis usque ad extremos laicos fideles» 8
tute matrimonii sacramenti, quo imysterium unitatis et fecundi amoris universalem suum consensum de rebus fidei et morum exhibet. Illo enim
inter Christum et Ecclesiam significant atque participant (cf. Eph 5,32), sensu fidei, qui a Spiritu veritatis excitatur et sustentatur, Populus Dei
se invicem in vita coniugali necnon prolis susceptione et educatione ad sub ductu sacri magisterii, cui fidei iter dbsequens, iam non verbum homi-
sanctitatem adiuvant, ideoque in suo vitae statu et ordine proprium suum num, sed veré accipit verbum Dei (cf. 1 Thess 2,13), semel traditae sanctis
in Populo Dei donum habent (cf. 1 Cor 7,7) '. Ex hoc enim connubio pro- fidei (cf. Iud 3), indefectibiliter adhaeret, recto iudicio in eam profundius
cedit familia, in qua nascuntur novi societatis humanae cives, qui per penetrat eamque in vita plenius applicat.
Spiritus Sancti gratiam, ad Populum Dei saeculorum decursu perpetuan- ídem praeterea Spiritus Sanctus non tantum per sacramenta et minis-
dom, baptismo in filios Dei constituuntur. In hac velut Ecclesia domestica teria populum Dei sanctificat et ducit eumque virtutibus ornat, sed dona
parentes verbo et exemplo sint pro filiis suis primi fidei praecones, et voca- sua dividens singulis prout vult (1 Cor 12,11), inter omnis ordinis fideles
tionem unicuique propriam, sacram vero peculiari cura, foveant oportet. distribuit gratias quoque speciales, quibus illos aptos et promptos reddit
Toto ac tantis salutaribus mediis muniti, christifideles omnes, cuiusvis ad suscipienda varia opera vel officia, pro renovatione et ampliore aedifka-
conditionis ac status, ad perfectionem sanctitatis qua Pater ipse perfectus tione Ecclesiae proficua, secundum illud: Unicuique datur manijestatio
est, sua quisque via, a Domino vocantur. Spiritus ad utilitatem (1 Cor 12,7). Quae charismata, sive clarissima, sive
12. Populus Dei sanctus de muñere quoque prophetico Christi parti- etiam simpliciora et Jatius diffusa, cum sint necessitatibus Ecclesiae ap-
cipar, vivum Eius testimonium máxime per vitam fidei ac caritatis dif- prime accommodata et utilia, cum gratiarum actione ac consolatione acci-
7
1 Cor 7,7: «Unusquisque proprium donum (idion charisma) habet ex Deo:
alius quidem sic, alius vero sic». Cf. SAN AGUSTÍN, De dono perserv. 14,37: PL 45, 8
Cf. SAN AGUSTÍN, De praed. ¡anct. 14,27 : PL 44,980.
1015s: «Non tantum, continentia Dei donum est, sed coniugatorum etiam castitas».
22 Constitución sobre la Iglesia. 12-13 C.2. El pueblo de Dios. 13 23

esperar de ellos con presunción los frutos de los trabajos apos- que los indios son también sus miembros»". Pero como el Reino
tólicos, sino que el juicio sobre su autenticidad y sobre su aplica- de Cristo no es de este mundo (cf. lo 18,36), la Iglesia, o Pueblo
ción pertenece a los que presiden la Iglesia, a quienes compete de Dios, introduciendo este Reino, no arrebata a ningún pueblo
sobre todo no apagar el Espíritu, sino probarlo todo y retener lo bien temporal alguno, sino al contrario, todas las facultades, ri-
bueno (cf. 1 Thess 5,12 y 19-21). quezas y costumbres que revelan la idiosincrasia de cada pueblo,
en lo que tienen de bueno, las favorece y asume; y al recibirlas
[Universalidad y catolicidad del único Pueblo de Dios] las purifica, las fortalece y las eleva. Pues sabe muy bien que
13. Todos los hombres son llamados a formar parte del debe asociarse a aquel Rey a quien fueron dadas en heredad to-
Pueblo de Dios. Por lo cual este Pueblo, siendo uno y único, das las naciones (cf. Ps 71[72],10; Is 60,4-7; Apoc 21,24),
ha de abarcar el mundo entero y todos los tiempos, para cum- y a cuya ciudad llevan dones y presentes. Este carácter de uni-
plir los designios de la voluntad de Dios, que creó en el prin- versalidad, que distingue al Pueblo de Dios, es un don del mismo
Señor por el que la Iglesia católica tiende eficaz y constante-
cipio una sola naturaleza humana y determinó congregar en un
mente a recapitular la Humanidad entera con todos sus bienes,
conjunto a todos sus hijos, que estaban dispersos (cf. lo 11,52)- bajo Cristo como Cabeza, en la unidad de su Espíritu 10.
Para ello envió Dios a su Hijo, a quien constituyó heredero uni-
En virtud de esta catolicidad, cada una de las partes ofrece
versal (cf. Hebr 1,2), para que fuera Maestro, Rey y Sacerdote
sus dones a las demás y a toda la Iglesia, de suerte que el todo
nuestro, Cabeza del nuevo y universal pueblo de los hijos de y cada uno de sus elementos se enriquecen con la aportación mu-
Dios. Para ello, por fin, envió al Espíritu de su Hijo, Señor y tua de todos y con la tendencia común de todos a la plenitud en la
Vivificador, que es para toda la Iglesia y para todos y cada uno unidad. De donde resulta que el Pueblo de Dios no sólo congrega
de los creyentes principio de asociación y de unidad en la doctri- gentes de diversos pueblos, sino que en sí mismo está integrado
na de los apóstoles y en la comunión, en la fracción del pan y en por diversos elementos. Porque hay diversidad entre sus miem-
la oración (cf. Act 2,42 gr.). bros, ya según los oficios, pues algunos desempeñan el ministerio
Así, pues, de todas las gentes de la tierra se compone el sagrado en bien de sus hermanos; ya según la condición y orde-
Pueblo de Dios, porque de todas recibe sus ciudadanos, que lo nación de vida, pues muchos en el estado religioso, tendiendo
son de un reino, por cierto no terreno, sino celestial. Pues todos a la santidad por el camino más arduo, estimulan con su ejemplo
los fieles esparcidos por el haz de la tierra se unen en el Es-
píritu Santo con los demás, y así «el que habita en Roma sabe esse» \ Cum autem Regnum Christi de hoc mundo non sit (cf. lo 18,36),
ideo Ecclesia seu Populus Dei, hoc Regnum inducens, nihil bono temporali
cuiusvis populi subtrahit, sed e contra facultates et copias moresque popu-
pienda sunt. Dona autem extraordinaria non sunt temeré expetenda, ñeque lorum, quantum bona sunt, fovet et assumit, assumendo vero purificat,
praesumptuose ab eis sperandi sunt fructus operarum apostolicarum; sed roborat et elevat. Memor est enim se cum illo Rege colligere deberé, Cui
iudkium de eorutn genninitate et ordinMo exeratío ad eos pertiner, qui in gentes in hereditatem datae sunt (cí. Ps 2,8), et in Cutas civitatem dona
Ecclesia praesunt, et quibus speciatim competir, non Spiritum exstinguere, et muñera adducunt (id. Ps 71[72),10; Is 60,4-7; Apoc 21,24). Hic univer-
sed omnia probare et quod bonum est tenere (cf. 1 Thess 5,12 et 19-21). salitatis character, qui Populum Dei condecorar, ipsius Domini donum est,
13. Ad novum Populum Dei cuncti vocantur homines. Quapropter quo catholica Ecclesia efficaciter et perpetuo tendit ad recapitulandam
hic populus, unus et uníais manens, ad universum mundum et per omnia totam humanitatem cum ómnibus bonis eius, sub Capite Christo, in unitate
saecula est dilatandus, ut proposítum adímpleatur voluntatis Dei, qui Spiritus Eius 10.
naturam humanam in initio condidit unam, filiosque suos, qui erant di- Vi huius catholicitatis, singulae partes propria dona ceteris partibus et
spersi, in unum tándem congregare statuit (cf. lo 11,52). Ad hoc enim misit toti Ecclesiae afferunt, ita ut totum et singulae partes augeantur ex ómnibus
Deus Filium suum, quem• constituit heredem universorum (cf. Hebr 1,2), invicem communicantibus et ad plenitudinem in unitate conspirantibus.
ut sit Magister, Rex et Sacerdos omnium, Caput novi et universalis populi Inde fit ut Populus Dei non tantum ex diversis populis congregetur, sed
filiorum Dei. Ad hoc tándem misit Deus Spiritum Filii sui, Dominum et etiam in seipso ex variis ordinibus confletur. Adest enim Ínter membra
Vivificantem, qui pro tota Ecclesia et singuüis universisque credentibus eius diversitas, sive secundum officia, dum aliqui sacro ministerio in bo-
principium est congregationis et unitatis in doctrina Apostolorum et com- num fratrum suorum funguntur, sive secundum condicionem, et vitae ordi-
munione, fractione pañis et orationibus (cf. Act 2,42 gr.). nationem, dum plures in statu religioso, arctiore via ad sanctitatem ten-
Ómnibus itaque gentibus terrae inest unus Populus Dei, cum ex ómni- dentes, fratres exemplo suo stimulant. Inde etiam in ecclesiastica com-
bus gentibus mutuetur suos cives, Regni quidem indolis non terrestris, 9
sed caelestis. Cuncti «nim per orbem sparsi fideles cum ceteris in Spirita Cf. SAN J. CRISÓSTOMO. In lo. hom.65.1 : PG 59,361.
10
Cf. SAN IRENEO, Adv. haer. III 16.6; III 22,1-3: PG 7.925C-926A y 958A;
Sancto communicant, et sic «qui Romae sedet, Indos scit membrum suum HARVEY, 2.87 y 120-123; SAGNARD, ed. Sources Chrét. p.290-292 y 372ss.
C.2. El pueblo de Dios. 14 25
24 Constitución sobre la Iglesia. 13-14
(cf. Me 16,16; lo 3,5), confirmó a un tiempo la necesidad de
a los hermanos. Además, en la comunión eclesiástica existen la Iglesia, en la que los hombres entran por el bautismo como
Iglesias particulares, que gozan de tradiciones propias, permane- puerta obligada. Por lo cual no podrían salvarse quienes, sa-
ciendo íntegro el primado de la Cátedra de Pedro, que preside biendo que la Iglesia católica fue instituida por Jesucristo como
todo el conjunto de la caridad", defiende las legítimas varie- necesaria, desdeñaran entrar o no quisieran permanecer en ella.
dades, y al mismo tiempo procura que estas particularidades no A la sociedad de la Iglesia se incorporan plenamente los
sólo no perjudiquen a la unidad, sino incluso cooperen a ella. que, poseyendo el Espíritu de Cristo, reciben íntegramente sus
De aquí dimanan, finalmente, entre las diversas partes de la disposiciones y todos los medios de salvación depositados en ella,
Iglesia, los vínculos de la íntima comunicación de bienes espiri- y se unen por los vínculos de la profesión de la fe, de los sa-
tuales, de operarios apostólicos y de ayudas temporales. Los miem- cramentos, del régimen eclesiástico y de la comunión, a su orga-
bros del Pueblo de Dios están llamados a esta comunicación de nización visible con Cristo, que la dirige por medio del Sumo
bienes, de forma que a cada una de las Iglesias pueden aplicarse Pontífice y de los obispos. Sin embargo, no alcanza la salvación,
las palabras del apóstol: El don que cada uno haya recibido, aunque esté incorporado a la Iglesia, quien, no perseverando en
póngalo al servicio de los otros, como buenos administradores la caridad, permanece en el seno de la Iglesia «en cuerpo», pero
de la multiforme gracia de Dios (1 Petr 4,10). no «en corazón» 12. No olviden, con todo, los hijos de la Iglesia
Todos los hombres son llamados a esta unidad católica del que su excelsa condición no deben atribuirla a sus propios mé-
Pueblo de Dios, que prefigura y promueve la paz, y a ella per- ritos, sino a una gracia especial de Cristo, y si no responden a
tenecen de varios modos o están ordenados tanto los fieles católi- ella con el pensamiento, las palabras y las obras, lejos de salvar-
cos como los otros cristianos, e incluso todos los hombres en se, serán juzgados con mayor severidad ".
general, llamados a la salvación por la gracia de Dios. Los catecúmenos que, por la moción del Espíritu Santo, so-
[Los fieles católicos'] licitan con voluntad expresa ser incorporados a la Iglesia, se
14. El sagrado Concilio pone su atención ante todo en los unen a ella por este mismo deseo, y la madre Iglesia los abraza
fieles católicos. Porque enseña, fundado en la Escritura y en la ya amorosa y solícitamente como a hijos.
tradición, que esta Iglesia peregrina es necesaria para la salvación. (cf. Me 16,16; lo 3,5), necessitatem Ecclesiae, in quam homines per bap-
Pues solamente Cristo es el mediador y el camino de salvación, tismum tamquam per ianuam intrant, simul confirmavit. Quare illi ho-
presente a nosotros en su Cuerpo, que es la Iglesia, y El, inculcan- mines salvari non possent, qui Ecclesiam Catholicam a Deo per Iesum
Christum ut necessariam esse conditam non ignorantes, tamen vel in eam
do con palabras concretas la necesidad de la fe y del bautismo intrare, vel in eadem perseverare noluerint.
lili pléne Ecclesiae societati incorporantur, q>ui Spiritum Christi ha-
munione legitime adsunt Ecclesiae particulares, propriis traditionibus fruen- bentes, integram eius ordinationem omniaque media salutis in ea instituta
tes, integro manente primatu Petri Cathedrae, quae universo caritatis coe- accipiunt, et in eiusdem compage visibili cum Christo, eam per Summum
tui praesidet u , legitimas varietates tuetur et simul invigilat ut particularia, Pontificem atque Episcopos regente, iunguntur, vinculis nempe professionis
nedum unitati noceant, ei potius inserviant. Inde denique ínter diversas fidei, sacramentorum et ecclesiastici regiminis ac communionis. Non salva-
Ecclesiae partes vincula intimae communionis quoad dividas spirituales, tur tamen, licet Ecclesiae incorporetur, qui in caritate non perseverans, in
operarios apostólicos et temporalia subsidia. Ad communicandum enim Ecclesiae sinu «corpore» quidem, sed non «corde» remanet 12 . Memores
bona vocantur membra Populi Dei, et de singulis etiam Ecclesiis valent autem sint omnes Ecclesiae filii condicionem suam eximiam non propriis
verba Apostoli: Unusquique, sicut accepit gratiam, in alterutrum Mam meritis, sed peculiari gratiae Christi esse adscribendam; cui si cogitatione,
administrantes, sicut boni dispensatores multiformis gratiae Dei {l Petr 4,10). verbo et opere non >respondent, nedum salventur, severius iudicabuntur 13.
Ad hanc igitur catholicam Populi Dei unitatem, quae pacem univer- Catechumeni qui, Spiritu Sancto movente, explícita volúntate ut Eccle-
salem praesignat et promovet, omnes vocantur nomines, ad eamque variis siae incorporentur expetunt, hoc ipso voto cum ea coniunguntur; quos
modis pertinent vel ordinantur ¡sive fideles catholici, sive alii credentes in iam ut suos dilectione curaque complectitur Mater Ecclesia.
Christo, sive denique omnes universaliter nomines, gratia Dei ad salutein
12
vocati. Cf. SAN AGUSTÍN, Eapt. c. Dottat. V 28,39: PL 43,197: «Certe manifestum
est, id quod dicitur, in Ecclesia intus et foris, in corde, non in corpore cogitandum».
14. Ad fideles ergo catholicos imprimís Sancta Synodus animum Cf. ibid.. III 19,26: col.152; V 18,24: col.189; ln lo. tr.61,2: PL 35,1800. y en
vertit. Docet autem, Sacra Scriptura et Traditione innixa, Ecclesiam hanc otros lugares.
13
peregrinantem necessariam esse ad salutem. Unus enim Christus est Me- Cf. Le 12.48: «Omni autem, cui mulhim datum est, multum quaeretur ab eo».
Cf. Mt 5,19-20; 7.21-22; 25,41-46; lac 2,14.
diator ac via salutis, qui in Corpore suo, quod est Ecclesia, praesens nobis
fit; Ipse autem necessitatem fidei et baptismi expressis verbis inculcando
11
Cf. SAN IGNACIO M., Ad Rom. praef. : ed. FUNK, I p.252.
26 Constitución sobre la Iglesia. 13 C.2. El pueblo de Dios. 15-16 27
de esperar y de trabajar, y exhorta a todos sus hijos a la santifica-
[Vínculos de la iglesia con los cristianos no católicos} ción y renovación, a fin de que la señal de Cristo resplandezca
15. La Iglesia se siente unida por varios vínculos con aque- con mayores claridades sobre el haz de la Iglesia.
llos que se honran con el nombre de cristianos, por estar bautiza- [Los no cristianos}
dos, aunque no profesan íntegramente la fe o no conservan la 16. Finalmente, los que todavía no recibieron el Evange-
unidad de comunión bajo el sucesor de Pedro 14. Pues son muchos lio están relacionados con el Pueblo de Dios por varios moti-
los que conservan con honor la Sagrada Escritura como norma de vos ". En primer lugar, aquel pueblo a quien se confiaron las
fe y de vida, y manifiestan sincero celo apostólico, creen con amor alianzas y las promesas y del que nació Cristo según la carne
en Dios Padre todopoderoso y en Cristo, Hijo de Dios Salva- (cf. Rom 9,4-5); pueblo, según la elección, amadísimo a causa
dor 1=; están marcados con el bautismo, con el que se unen a Cris- de los padres: porque los dones y la vocación de Dios son irre-
to, e incluso reconocen y reciben en sus propias iglesias o comu- vocables (cf. Rom 11,28-29). Pero el designio de salvación abarca
nidades eclesiales otros sacramentos. Muchos de ellos tienen también a aquellos que reconocen al Creador, entre los cuales
episcopado, celebran la sagrada Eucaristía y fomentan la piedad están en primer lugar los musulmanes, que, confesando profesar
hacia la Virgen Madre de Dios ls. Hay que contar también la co- la fe de Abraham, adoran con nosotros a un solo Dios, miseri-
munión de oraciones y de otros beneficios espirituales; más aún, cordioso, que ha de juzgar a los hombres en el último día. Este
cierta unión en el Espíritu Santo, puesto que también éste obra mismo Dios tampoco está lejos de otros que entre sombras e
en ellos con su virtud santificante por medio de dones y de gra- imágenes buscan al Dios desconocido, puesto que les da a todos
cias, y a algunos de ellos les dio la fortaleza hasta la efusión de la vida, la inspiración y todas las cosas (cf. Act 17,25-28), y el
su sangre. De esta forma el Espíritu promueve en todos los discí- Salvador quiere que todos los hombres se salven (cf. 1 Tim 2,4).
pulos de Cristo el deseo y la colaboración para que todos se unan Pues los que inculpablemente desconocen el Evangelio de Cristo
en paz, en un solo rebaño y bajo un solo pastor, como Cristo de- y su Iglesia, y buscan con sinceridad a Dios, y se esfuerzan bajo
terminó 1T. Para cuya consecución la madre Iglesia no cesa de orar, el influjo de la gracia en cumplir con las obras de su voluntad,
conocida por el dictamen de la conciencia, pueden conseguir la
salvación eterna". La divina Providencia no niega los auxilios
15. Cum illis qui, baptizati, christiano nomine decoran tur, integram necesarios para, la salvación a los que sin culpa por su parte no
autem fidem non profitentur vel unitatem communionis sub Successore Pe-
tri non servant, Ecclesia semetipsam novit plures ob radones coniunctam 14.
llegaron todavía a un claro conocimiento de Dios y, sin embargo,
Sunt enim multi, qui sacram Scripturam ut normam credendi et vi-
vendi in honore habent sincerumque zelum religiosum ostendunr, amanter renovationem exhortatur, ut signum Christi super faciem Ecclesiae clarius
effulgeat.
credunt in Deum Patrem omnipotentem et in Christum, Filium Dei Salva- ?
torem 15, baptismo signantur, quo Christo coniunguntur, imo et alia sacra- ' 16. Ii tándem qui Evangelium nondum acceperunt, ad Populum Dei
menta in propriis Eeclesiis vel communitatibus ecclesiasticis agnosount et diversis rationibus ordinantur I8 . In primis quidem populus ille cui data
recipiunt. Plures Ínter illos et episcopatu gaudent, Sacram Eucharistiam fuerunt testamenta et promissa et ex quo Christus ortus est secundum
celebrant necnon pietatem erga Deiparam Virginem fovent 16 . Accedit carnem (cf. Rom 9,4-5), populus secundum electionem carissimus propter
patres: sine poenitentia enim sunt dona et vocatio Dei (cf. Rom 11,28-29).
orationum aliorumque beneficiorum spiritualium communio; imo vera
Sed propositum salutis et eos amplectitur, qui Creatorem agnoscunt, Ínter
quaedam in Spiritu Sancto coniunctio, quippe qui donis et gratiis etiam in quos imprimís Musulmanos, qui fidem Abrahae se tenere profitentes,
illis sua virtute sanctificante operatur, et quosdam illorum usque ad san- nobiscum Deum adorant unicum, misericordem, nomines die novissimo
guinis effusionem roboravit. Ita Spiritus in cunctis Christi discipulis desi- iudicaturum. Ñeque ab alus, qui in umbris et imaginibus Deum ignotum
derium actionemque suscitat, ut omnes, modo a Christo statuto, in uno quaerunt, ab huiusmodi Deus ipse longe est, cum det ómnibus vitam et
grege sub uno Pastore pacifice u n i a n t u r " . Quod ut obtineat, Ecclesia inspirationem et omnia (cf. Act 17,25-28), et Salvator velit omnes homines
Mater precari, sperare et agere non desinit, filiosque ad purificationem et salvos fieri (cf. 1 Tim 2,4). Qui enim Evangelium Christi Eiusque Eccle-
siam sine culpa ignorantes, Deum tamen sincero corde quaerunt, Eiusque
'« Cf. LEÓN XIII, carta apost. Praeclara gratulationis, 20 jun. 1894: ASS 26 voluntatem per conscientiae dictamen agnitam, operibus adimpiere, sub
(1893-94)
15
707. gratiae influxu, conantur, aeternam salutem consequi possunt l í . Nec
Cf. LEÓN XIII, ene. Satis cognittim, 29 jun. 1896: ASS 28 (1895-1896) 738- divina Providentia auxilia ad salutem necessaria denegat his qui sine culpa
ene. Caritatis studium, 25 jul. 1898: ASS 31 (1898-1899) 1 1 ; Pío XII, mensaje
radiofón. Nell'alba, 24 dic. 1941: AAS 34 (1942) 21.
18
Cf. Pío XI, ene. Kerum Orientalium, 8 sept. 1928: AAS 20 (1928) 287- '" Cf. SANTO TOMÁS, Summa Theol. i q.8 a.3 ad 1.
Pío XII, ene. Orientalis Ecclesiae, 9 abr. 1944: AAS 36 (1944) 137. 19
" Cf. instr. S. S. C. S. OFICIO, 20 dic. 1949: AAS 42 (1950) 142. Cf. Epist. S. C. S. OFICIO al arzob. de Boston : DF.NZ. 3869-72.
C.2. El pueblo de Dios. 17 29
28 Constitución sobre la Iglesia. 16-17
establecidas nuevas iglesias y éstas continúen la obra evangeliza-
se esfuerzan, ayudados por la gracia divina, en conseguir una dura. Por eso se ve impulsada por el Espíritu Santo a poner todos
vida recta. La Iglesia aprecia todo lo bueno y verdadero que los medios para que se cumpla efectivamente el plan de Dios,
entre ellos hay, como preparación evangélica 2°, y dado por quien que puso a Cristo como principio de salvación para todo el
ilumina a todos los hombres para que al fin tengan la vida. Pero mundo. Predicando el Evangelio, mueve a los oyentes a la fe
con demasiada frecuencia los hombres, engañados por el ma- y a la confesión de la fe, los dispone para el bautismo, los arran-
ligno, se hicieron necios en sus razonamientos y trocaron la ver- ca de la servidumbre del error y de la idolatría y los incorpora
dad de Dios por la mentira sirviendo a la criatura en lugar del a Cristo, para que crezcan hasta la plenitud por la caridad hacia
Criador (cf. Rom 1,21 y 2 5 ) , o viviendo y muriendo sin Dios El. Con su obra consigue que todo lo bueno que hay ya depo-
en este mundo están expuestos a una horrible desesperación. Por sitado en la mente y en el corazón de los hombres, en los ritos
lo cual la Iglesia, recordando el mandato del Señor: «Predicad y en las culturas de estos pueblos, no solamente no desaparezca,
el Evangelio a toda criatura» (cf. Me 16,16), fomenta encareci- sino que cobre vigor y se eleve y se perfeccione para la gloria de
damente las misiones para promover la gloria de Dios y la sal- Dios, confusión del demonio y felicidad del hombre. Sobre todos
vación de todos. los discípulos de Cristo pesa la obligación de propagar la fe se-
[Carácter misionero de la Iglesia] gún su propia condición de vida 21 . Pero aunque cualquiera puede
17. Como el Padre envió al Hijo, así el Hijo envió a los bautizar a los creyentes, es, no obstante, propio del sacerdote el
apóstoles (cf. lo 20,21) diciendo: Id y enseñad a todas las gen- consumar la edificación del Cuerpo de Cristo por el sacrificio
tes, bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espí- eucarístico, realizando las palabras de Dios dichas por el pro-
ritu Santo, enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. feta: Desde el orto del sol hasta el ocaso es grande mi nombre
Yo estaré con vosotros siempre hasta la consumación del mundo entre las gentes y en todo lugar se ofrece a mi nombre una obla-
(Mt 28,18-20). Este solemne mandato de Cristo de anunciar la ción pura (Mal 1,11) 22. Así, pues, ora y trabaja a un tiempo la
verdad salvadora la Iglesia lo recibió de los apóstoles con la en- Iglesia para que la totalidad del mundo se incorpore al pueblo
comienda de llevarla hasta el fin de la tierra (cf. Act 1,8). De de Dios, Cuerpo del Señor y templo del Espíritu Santo, y en
aquí que haga suyas las palabras del Apóstol: ¡Ay de mí si no Cristo, Cabeza de todos, se rinda todo honor y gloria al Creador
evangelizara! (1 Cor 9,16), por lo que se preocupa incansable- y Padre universal.
mente de enviar evangelizadores hasta que queden plenamente Sancto enim ad cooperandum compellitur, ut propositum Dei, qui Christum
principium salutis pro universo mundo constituit, effectu compleatur. Prae-
ad expressam agnitionem Del nondum pervenerunt et rectam vitam non dicando Evangelium, Ecclesia audientes ad fidem confessionemque fidei
sine divina gratia assequi nituntur. Quidquid enim boni et veri apud illos allicit, ad baptismum disponit, a servitute erroris eripit, eosque Christo
invenitur, ab Ecclesia tamquam praeparatio evangélica aestimatur 2° et ab incorporat, ut per caritatem in Illum usque ad plenitudinem crescant.
Illo datum qui illuminat omnem hominem, ut tándem vitam habeat. At Opera autem sua efficit ut quidquid boni in corde menteque hominum vel
saepius nomines, a Maligno decepti, evanuerunt in cogitationibus suis, et in propriis ritibus et culturis populorum seminatum invenitur, non tan-
commutaverunt veritatem Dei in 'mendacium, servientes creaturae magis tum non pereat, sed sanetur, elevetur et consummetur ad gloriam Dei, con-
quam Creatori (cf. Rom 1,21 et 25) vel sine Deo viventes ac morientes in fusionem daemonis et beatitudinem hominis. Cuilibet discípulo Christi
hoc mundo, extremae desperationi exponuntur. Quapropter ad gloriam Dei onus fidei disseminandae pro parte sua incumbit 2 l . Sed si quilibet creden-
et salutem istorum omnium promovendam, Ecclesia, rnemor mandati Do- tes baptizare potest, sacerdotis tamen est aedificationem Corporis sacrificio
mina dicentis: Praedicate Evangelium omni creaturae (Me 16,16), missiones eucharistico perficere, adimplendo verba Dei per prophetam: Ab ortu
fovere sedulo curat. solis usque ad occasum magnum est nomen meum in gentibus, et in omni
17. Sicut enim Filius missus est a Patre, et Ipse Apostólos misit loco sacrificatur et offertur nomini meo oblatio munda (Mal 1,11) 22. Ita
(cf. lo 20,21), dicens: Euntes ergo docete omnes gentes, baptizantes eos in autem simul orat et laborat Ecclesia, ut in Populum Dei, Corpus Domini
nomine Patris et Filii et Spiritus Sancti, docentes eos servare omnia quae- et Templum Spiritus Sancti, totius mundi transeat plenitudo, et in Christo,
cumque mandavi vobis. Et ecce Ego vobiscum sum ómnibus diebus usque omnium Capite, reddatur universorum Creatori ac Patri omnis honor et
ad consummationem saeculi (Mt 28,18-20). Quod solemne Christi manda- gloria.
tum annuntiandi veritatem salutarem Ecclesia ab Apostolis recepit adim- 21
plendum usque ad ultimum terrae (cf. Act 1,8). Unde sua facit verba Cf. BENEDICTO XV, carta apost. Máximum illud: AAS 11 (1919) 440, espe-
cialmente p.451ss; Pío XI, ene. Rerum Ecclesiae: AAS 18 (1926) 68-69; PÍO XII,
Apostoli: Vae... mihi est si non evangelizaverol (1 Cor 9,16), ideoque in ene. Fidei donum, 21 abr. 1957 : AAS 49 (1957) 236-237.
mittendis preconibus indesinenter pergit, usquedum novellae Ecclesiae ple- 22
Cf. Didaché 14: ed. FUNK, I p.32; SAN JUSTINO, Dial. 4 1 : PG 6,564; SAN
ne constituantur arque opus evangelizandi et ipsae continuent. A Spiritu IRENEO, Adv. haer. IV 17,5: PG 7,1023; HARVHY, 2 p.l99s; CoNC. TRID., ses.22
e l : DENZ. 939 (1742).
20
Cf. E u s i i M o Cl-s.. Praeparatio evangélica 1 , 1 : PG 21.27AB.
30 Constitución sobre la Iglesia. 18 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 18-19 31
infalible, el santo Concilio la propone nuevamente como objeto
firme de fe a todos los fieles y, prosiguiendo dentro de la misma
CAPÍTULO III *
línea, se propone, ante la faz de todos, profesar y declarar la
CONSTITUCIÓN JERÁRQUICA DE LA IGLESIA doctrina acerca de los obispos, sucesores de los apóstoles, los
Y PARTICULARMENTE EL EPISCOPADO cuales, junto con el sucesor de Pedro, Vicario de Cristo2 y Ca-
beza visible de toda la Iglesia, rigen la casa del Dios vivo.
[Proemio^ '
18. Para apacentar el pueblo de Dios y acrecentarlo siem- [La institución de los doce apóstoles']
pre, Cristo Señor instituyó en su Iglesia diversos ministerios or- 19- El Señor Jesús, después de haber hecho oración al Pa-
denados al bien de todo el Cuerpo. Porque los ministros que dre, llamando a sí a los que El quiso, eligió a los doce para
poseen la sagrada potestad están al servicio de sus hermanos, que viviesen con El y enviarlos a predicar el reino de Dios
a fin de que todos cuantos son miembros del pueblo de Dios (cf. Me 3,13-19; Mt 10,1-42); a estos apóstoles (cf. Le 6,13)
y gozan, por tanto, de la dignidad cristiana tiendan libre y orde- los instituyó a modo de colegio, es decir, de grupo estable, y
nadamente a un mismo fin y lleguen a la salvación. puso al frente de ellos a Pedro, elegido de entre ellos mismos
Este santo Concilio, siguiendo las huellas del Vaticano I, (cf. lo 21,15-17). A éstos envió Cristo, primero a los hijos de
enseña y declara con él que Jesucristo, Pastor eterno, edificó la Israel, luego a todas las gentes (cf. Rom 1,16), para que, con
santa Iglesia enviando a sus apóstoles como El mismo había sido su potestad, que les comunicaba, hiciesen discípulos suyos a to-
enviado por el Padre (cf. lo 20,21) y quiso que los sucesores dos los pueblos, los santificasen y gobernasen (cf. Mt 28,16-20;
de éstos, los obispos, hasta la consumación de los siglos, fuesen Me 16,15; Le 24,45-48; lo 20,21-23) y así dilatasen la Iglesia
los pastores en su Iglesia. Pero para que el episcopado mismo y la apacentasen, sirviéndola, bajo la dirección del Señor, todos
fuese uno solo e indiviso, estableció al frente de los demás após- los días hasta la consumación de los siglos (cf. Mt 28,20). En
toles al bienaventurado Pedro, y puso en él el principio y funda- esta misión fueron confirmados plenamente el día de Pentecos-
mento, perpetuo y visible, de la unidad de fe y de comunión *. tés (cf. Act 2,1-26), según la promesa del Señor: Recibiréis
Esta doctrina de la institución, perpetuidad, fuerza y razón de la virtud dd Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis
ser del sacro primado del Romano Pontífice y de su magisterio mis testigos así en Jerusalén como en toda la Judea y Samarla
y hasta el último confín de la tierra (Act 1,8). Los apóstoles,
CAPUT III
gisterío, Sacra Synodus cunctis fidelibus firmiter credendam rursus propo-
DE CONSTITUTIONE H1ERARCHICA ECCLESIAE nit, et in eodem incepto pergens, doctrinam de Episcopis, sucessoribus
ET ÍN SPECIE DE EPISCOPATU Apostolorum, qui cum suoessore Petri, Christi Vicario 2 ac totius Ecclesíae
visibili Capite, domum Dei viventis regunt, coram ómnibus profiteri et
18. Christus Dominus, ad Populum Dei pascendum semperque augen- declarare constituit.
dum, in Ecclesia sua varia ministeria instituit, quae ad bonum totius Cor- 19. Dominus Iesus, precibus ad Patrem fusis, vocans ad Se quos
poris tendunt. Ministri enim, qui sacra potestate pollent, fratribus suis in- voluit Ipse, duodecim constituit ut essent cum Illo et ut mitteret eos prae-
serviunt, ut omnes qui de Populo Dei sunt, ideoque vera dignitate chris- dicare Regnum Dei (cf. Me 3,13-19; Mt 10,1-42); quos Apostólos (cf Le
tiana gaudent, ad eumdem finem libere et ordinatim conspirantes, ad sa- 6,13) ad modum collegii seu coetus stabilis instituit, cui ex iisdem electum
lutem perveniant. Petrum praefecit (cf. lo 21,15-17). Eos ad filios Israel primum et ad
Haec Sacrosancta Synodus, Concilii Vaticani primi vestigia premens, omnes gentes mísít (cf. Rom 1,16), ut suae participes potestatis, omnes
cum eo docet et declarat Iesum Christum Pastorem aeternum sanctam aedi- populos discípulos Ipsius facerent, eosque sanctificarent et gubernarent
ficasse Ecclesiam, missis Apostolis sicut Ipse missus erat a Patre (cf. lo (cf. Mt 28,16-20; Me 16,15; Le 24,45-48; lo 20,21-23), sicque Ecclesiam
20,21); quorum successores, videlicet Episcopos, in Ecclesia sua usque ad propagarent, eamque sub ductu Domini ministrando pascerent, ómnibus
consumrnationem saeculi pastores esse voluit. Ut vero Episcopatus ipse diebus usque ad consummationem saeculi (cf. Mt 28,20). In qua missione
unus et indivisus esset, beatum Petrum ceteris Apostolis praeposuit in die Pentecostés plene confirmati sunt (cf. Act 2,1-26) secundum promissum
ipsoque instituit perpetuum ac visitóle unitatis fidei et communionis prin- Domini: Accipietis virtutem supervenientis Spiritus Sancti in vos, et entis
cipium et fundamentum \ Quam doctrinam de institutione, perpetuitate, Mihi testes in lerusalem, et in omni ludaea et Samarla, et usque ad ultt-
vi ac ratione sacri Primatus Romani Pontificis deque eius infallibili Ma- mum terrae (Act 1,8). Apostoli autem praedicando ubique Evangeliurn
* Para la recta interpretación de la doctrina contenida en este capítulo, véase la 2
Cf. CONC. FLOR., Decretum pro Gratas: DENZ, 694 (1307). y CONC. VAT. I.
«Nota explicativa» (p.105). const. dogm. Pastor aeternus: DENZ. 1826 (3059).
' Cf. CONC. VAT. I, ses.4, cotist. dogm. Pastor atttrnus: DENZ. 1821 (3050sí.
32 Constitución sobre la Iglesia. 19-20 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 20 33

pues, predicando en todas partes el Evangelio (cf. Me 16,20), e


se hiciesen cargo del ministerio . Entre los varios ministerios que
que los oyentes recibían por influjo del Espíritu Santo, reúnen ya desde los primeros tiempos se ejercitan en la Iglesia, según
la Iglesia universal que el Señor fundó en los apóstoles y edi- testimonio de la tradición, ocupa el primer lugar el oficio de
ficó sobre el bienaventurado Pedro su cabeza, poniendo como aquellos que, constituidos en el episcopado, por una sucesión que
piedra angular del edificio a Cristo Jesús (cf. Apoc 21,14; surge desde el principio', conservan la sucesión de la semilla
Mt 16,18; Eph 2,20) 3. apostólica primera 8 . Así, según atestigua San Ireneo, por medio
de aquellos que fueron establecidos por los apóstoles como obis-
[Los obispos, sucesores de los apóstoles] pos y como sucesores suyos hasta nosotros se pregona" y se con-
20. Esta divina misión confiada por Cristo a los apóstoles serva la tradición apostólica en el mundo entero I0.
ha de durar hasta el fin de los siglos (cf. Mt 28,20), puesto que Así, pues, los obispos, junto con los presbíteros y diáconos ",
el Evangelio que ellos deben transmitir es en todo tiempo el recibieron el ministerio de la comunidad para presidir en nombre
principio de toda vida para la Iglesia. Por lo cual los apóstoles, en de Dios 12 sobre la grey, de la que son pastores, como maestros
esta sociedad jerárquicamente organizada, tuvieron cuidado de de doctrina, sacerdotes del culto sagrado y ministros dotados de
establecer sucesores. autoridad " . Y así como permanece el oficio concedido por Dios
En efecto, no sólo tuvieron diversos colaboradores en el mi- singularmente a Pedro, el primero entre los apóstoles, y se trans-
nisterio 4, sino que, a fin de que la misión a ellos confiada se mite a sus sucesores, así también permanece el oficio de los após-
continuase después de su muerte, los apóstoles, a modo de testa- toles de apacentar la Iglesia que permanentemente ejercita el or-
mento, confiaron a sus cooperadores inmediatos el encargo de aca- den sacro de los obispos ". Enseña, pues, este sagrado Sínodo que
bar y consolidar la obra por ellos comenzada \ encomendándoles los obispos han sucedido 15 por institución divina a los apósto-
que atendieran a toda la grey en medio de la cual el Espíritu San- les como pastores de la Iglesia, y quien a ellos escucha, a Cristo
to los había puesto para apacentar la Iglesia de Dios (cf. Act
alii viri probati exciperent 6 . ínter varia illa ministeria quae inde a primis
20,28). Establecieron, pues, tales colaboradores y les dieron la temporibus in Ecclesia exercentur, teste traditione, praecipuum locum tenet
orden de que, a su vez, otros hombres probados, al morir ellos, munus illorum qui, in episcopatum constituti, per successionem ab initio
decurrentem', apostolici seminis traduces habent*. Ita, ut testatur S. Ire-
(cf. Me 16,20), ab audientibus Spiritu Sancto operante acceptum, Eccle- naeus, per eos qui ab Apostolis ínstituti sunt Episcopi et successores
siam congregant universalem, quam Dominus in Apostolis condidit et su- eorum usque ad nos, traditio apostólica in toto mundo manifestatur 9 et
pra beatum Petrum, eorum principem, aedifkavit, ipso summo angulari custoditur 10.
lapide Christo Iesu (cf. Apoc 21,14; Mt 16,18; Eph 2,20) 3. Episcopi igitur communitatis ministerium cum adiutoribus presbyteris
et diaconis susceperunt " , loco Dei praesidentes gregi 12 , euius sunt pas-
20. Missio illa divina, a Christo Apostolis concredita, ad finem tores, ut doctrinae magistri, saeri cultus sacerdotes, gubernationis minis-
saeculi erit duratura (cf. Mt 28,20), cum Evangelium, ab eis tradendum, tri 13. Sicut autem permanet munus a Domino singulariter Petro, primo
sit in omne tempus pro Ecclesia totius vitae principium. Quapropter Apos- Apostolorum, conoessum et successoribus eius transmittendum, ita perma-
toli, in hac societate hierarchice ordinata, de instituendis successoribus cu- net munus Apostolorum pascendi Ecclesiam, ab ordine sacrato Episcoporum
ram egerunt. iugiter exercendum " . Proinde docet Sacra Synodus Episcopos ex divina
Non solum enim varios adiutores in ministerio habuerunt 4 , sed ut institutione in locum Apostolorum successisse u , tamquam Ecclesiae pasto-
missio ipsis concredita post eorum mortero continuaretur, cooperatoribus
suis immediatis, quasi per modum testamenti, demandaverunt munus per- 6
7
SAN CLEM. ROM., Ad Cor. 44,2; ed. FUNK, I p.l54s, col.4,11 y passim.
ficiendi et confirmandi opus ab ipsis inceptum s , commendantes illis ut Cf. TERTULIANO, Praescr. haer. 32: PL 2,52s; SAN IGNACIO M., passim.
" Cf. TERTULIANO, Praescr. haer. 32: PL 2,53.
attenderent universo gregi, in quo Spiritus Sanctus eos posuit pascere Ec- 9
Cf. SAN IRENEO, Adv. haer. III 3 , 1 : PG 7.848A; HARVEY, 2,8; SAGNARD,
clesiam Dei (cf. Act 20,28). Constituerunt itaque huius modi viros ac p.lOOs, «manifestatam».
10
deinceps ordinationem dederunt, ut cum decessissent, ministerium eorum Cf. S A N IRENEO, Adv. haer. I I I 2 , 2 : P G 7 , 8 4 7 ; H A R V E Y , 2 , 7 ; SAGNARD, p . 1 0 0 ,
«custoditur», cf. ibid., I V 2 6 , 2 , c o l . 1 0 5 3 ; H A R V E Y , 2,236, y I V 3 3 , 8 , c o l . 1 0 7 7 ;
H A R V E Y , 2,262.
3 11
Cf. Líber sacramerttorum S. GREGORII, Praefatio in Cathedra S. Petri, in natali S A N IGNACIO M . , Philad. pref.; e d . F U N K , I p . 2 6 4 .
13
S. Mathiae et S. Thomae: PL 78,50,51 y 152; SAN HILARIO, In Ps. 67,10: PL S A N IGNACIO M . , Philad. 1 , 1 ; Mag». 6 , 1 ; e d . F U N K , I p . 2 6 4 y 234.
13
9,450: CSEL 22 p.286; SAN JERÓNIMO, Adv. Iovin. 1,26: PL 23,247; SAN AGUS- SAN CLEMENTE R O M . , I . C , 42,3-4; 44,3-4; 57,1-2; ed. F U N K , I 152,156,172;
TÍN, In Ps. 86,4: PL 37,1103; SAN GREGORIO M., Mor. in lob. XXVIII, V : PL S A N IGNACIO M . , Philad. 2 ; Smyrn. 8 ; Magn. 3 ; Trall. 7 ; e d . F U N K , I p . 2 6 6 . 2 8 2 .
76,455-456; PRIMASIO, Comm. in Apoc. V : PL 68.924C; PASCASIO RADB., In Mt. 232.246s, e t c . ; S A N J U S T I N O , Apoc. 1 , 6 5 : P G 6 , 4 2 8 ; S A N C I P R I A N O , Bpist. passim.
14
1.8 c.16: PL 120.561C; cf. LEÓN XIII, carta El sane, 17 dic. 1888: ASS 21 Cf. L E Ó N X I I I , e n e . Satis cognilum, 29 j u n . 1 8 9 6 : A S S 28 (1895-96) 732.
Ia
(1888) 321. Cf. C O N C . T R I D . , ses.23, decr. De sacr. Ordinis c . 4 ; D E N Z . 960 ( 1 7 6 8 ) ;
1 C O N C V A T . I, ses.4, const. d o g m . 1 De Ecclesia Christi c . 3 : D E N Z . 1828 ( 3 0 6 1 ) ;
Cf. Act 6,2-6; 11,30; 13,1; 14,23; 20,17; 1 Thess 5,12-13; Phil 1,1.
5
Cf. Act 20,25-27; 2 Tim 4,6s = 1 Tim 5,22; 2 Tim 2,2; Tit 1,5; SAN CLEM. Pío X I I , e n e . Mystici Corporis, 29 j u n . 1 9 4 3 : A A S 35 (1943) 209 y 2 1 2 ; Cod. lur.
ROM.. Ad Cor. 44,3; ed. FUNK, I p.156. Can. can.329 § 1.

2. C.Vaticano 2
34 Constitución sobre la Iglesia, 20-21 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 21-22 35

escucha, y quien los desprecia, a Cristo desprecia y al que le envió Este santo Sínodo enseña que con la consagración episcopal
(cf. Le 10,16) "'. se confiere la plenitud del sacramento del orden, que por esto se
llama en la liturgia de la Iglesia y en el testimonio de los Santos
[El episcopado como sacramento'] Padres «supremo sacerdocio» o «cumbre del ministerio sagra-
21. Así, pues, en los obispos, a quienes asisten los presbí- do» ". Ahora bien, la consagración episcopal, junto con el oficio
teros, Jesucristo nuestro Señor está presente en medio de los fieles de santificar, confiere también el oficio de enseñar y regir, los
como Pontífice Supremo. Porque, sentado a la diestra de Dios cuales, sin embargo, por su naturaleza no pueden ejercitarse sino
Padre, no está lejos de la congregación de sus pontífices ", sino en comunión jerárquica con la Cabeza y miembros del Colegio.
que principalmente, a través de su servicio eximio, predica la En efecto, según la tradición que aparece sobre todo en los ritos
palabra de Dios a todas las gentes y administra sin cesar los sa- litúrgicos y en la práctica de la Iglesia, tanto de Oriente como de
cramentos de la fe a los creyentes y, por medio de su oficio pa- Occidente, es cosa clara que con la imposición de las manos y las
ternal (cf. 1 Cor 4,15), va agregando nuevos miembros a su Cuer- palabras consecratorias se confiere 2° la gracia del Espíritu Santo
po con regeneración sobrenatural; finalmente, por medio de la y se imprime el sagrado carácter 2L, de tal manera que los obispos
sabiduría y prudencia de ellos orienta y guía al pueblo del Nuevo en forma eminente y visible hagan las veces de Cristo, Maestro,
Testamento en su peregrinación hacia la eterna felicidad. Estos Pastor y Pontífice, y obren en su nombre ". Es propio de los obis-
pastores, elegidos para apacentar la grey del Señor, son los mi- pos el admitir, por medio del sacramento del orden, a nuevos ele-
gidos en el cuerpo episcopal.
nistros de Cristo y los dispensadores de los misterios de Dios
(cf. 1 Cor 4,1) y a ellos está encomendado el testimonio del Evan- [El colegio de los obispos y su Cabeza]
gelio de la gracia de Dios (cf. Rom 15,16; Act 20,24) y la admi-
22. Así como, por disposición del Señor, San Pedro y los
nistración del Espíritu y de la justicia en gloria (cf. 2 Cor 3,8-9).
demás apóstoles forman un solo colegio apostólico1, de igual modo
Para realizar estos oficios tan altos fueron los apóstoles enri-
se unen entre sí el Romano Pontífice, sucesor de Pedro, y los
quecidos por Cristo con la efusión especial del Espíritu Santo
(cf. Act 1,8; 2,4; lo 20,22-23), y ellos, a su vez por la impo- I i consecratione plenitudinem conferri sacramenti Ordinis, quae n i m i r u m et
sición de las manos transmitieron IS a sus colaboradores el don litúrgica Ecclesiae consuetudine et voce Sanctorum P a t r u m s u m m u m ¡sacer-
dotíum, sacri ministerii s u m m a n u n c u p a t u r " . Episcopalis a u t e m conse-
del Espíritu (cf. 1 Tim 4,14; 2 Tim 1,6-7), que ha llegado hasta crado, eum m u ñ e r e sanctificandi, m u ñ e r a q u o q u e confert docendi et regendi,
nosotros en la consagración episcopal. quae tamen n a t u r a sua nonnisi in hierarchica c o m m u n i o n e eum Collegií
Capite et rnembris exerceri possunt. E x traditione enim, quae praesertim
res, quos qui audit, C h r i s t u m audit, qui vero spernit, Christum spernit l i t u r g i a s ritibus et Ecclesiae t u m Orientis t u m Occidentis usu declaratur,
et E u m qui Christum misit (cf. Le 10,16) 10 . perspicuum est m a n u u m impositione et verbis consecrationis g r a t i a m Spiri-
2 1 . In Episcopis igitur, quibus presbyteri assistunt, adest in medio tus Sancti ita c o n f e r r i 2 0 et sacrum characterem ita i m p r i m i 2 1 , ut Episcopi,
credentium D o m i n u s Iesus Christus, Pontifex Sumrnus. Sedens enim ad eminenti ac adspectabili m o d o , ipsius Christi Magistri, Pastoris et Ponti-
dexteram D e i Patris, n o n deest a suorum c o n g r e g a d o n e pontificum 17 , sed ficis partes sustineant et i n Eius persona a g a n t 2 2 . Episcoporum est per
imprimís per e o r u m e x i m i u m servitium v e r b u m D e i ómnibus gentibus prae- Sacramentum Ordinis novos electos in corpus episcopale assumere.
dicat et credentibus sacramenta fidei continuo administrat, e o r u m paterno 22. Sicut, statuente D o m i n o , sanctus Petrus et ceteri Apostoli u n u m
m u ñ e r e (cf. 1 Cor 4 , 1 5 ) nova tnembra C o r p o r i suo regeneratione superna Collegium apostolicum constituunt, pari ratione R o m a n u s Pontifex, succes-
incorporat, e o r u m denique sapientia et p r u d e n t i a P o p u l u m N o v i Testamenti 10
En la Trad. Apon. 3 ; ed. BOTTE, Sourcei Chr., p.27-30, al obispo se atri-
in sua ad aeternam beatitudinem peregrinatione dirigir, et o r d i n a l . H i pasto- buye el «primatus sacerdotii». Cf. Sacramentar'tum Leon'tanum, ed. C. MOHLBERG,
res ad pascendum d o m i n i c u m g r e g e m electi, ministri Christi sunt et dis- Sacramentarium Veronense (Romae 1955) p.119: «ad summi sacerdotii ministerium...
C^omple in sacerdotibus tuis mysterii summam»... ; ID., Líber Sacramentorum Roma-
pensatores mysteriorum D e i (cf. 1 Cor 4 , 1 ) , quibus coneredita est testifica- tiae Ecclesiae (Romae 1960) p.121-122: «Tribuas eis, Domine, cathedram cpiscopalcm
tio Evangelii gratiae D e i (cf. R o m 15,16; Act 2 0 , 2 4 ) , atque ministrarlo, ad regendam Ecclesiam tuam et plebem universam». Cf. PL 78,224.
Spiritus et iustitiae in gloria (cf. 2 Cor 3,8-9). -" Trad. Apost. 2; ed. BOTTE, p.27.
- l CONC. TRID., ses.23 c.4, «docet Ordinis sacramentum imprimere characterem
A d tanta m u ñ e r a explenda, Apostoli speciali effusione supervenientis indelebilem»: DENZ. 960 (1767). Cf. JUAN XXIII. aloe, lubilate Deo, 8 mayo 1960:
Spiritus Sancti a Christo ditati sunt (cf. Act 1,8; 2,4; l o 2 0 , 2 2 - 2 3 ) , et AAS 52 (1960) 466; PABI.0 VI, homilía en la Bas. Vaticana, 20 oct. 1963: AAS 55
(1963)
12
1014.
ipsi adiutoribus suis per impositionem m a n u u m d o n u m spirituale tradi- SAN CIPRIANO, Epiít. 63,14: PL 4,386; HARTEI., 1LIB p.713: «Sacerdos vice
derunt (cf. 1 T i m 4,14; 2 T i m 1,6-7), quod u s q u e ad nos in episcopali Christi veré fungitur». SAN J. CRISÓSTOMO. In 2 Tim. hom.2,4: PG 62,612: Sacer-
dos est «symbolon» Christi. SAN AMBROSIO, ln Ps. 38,25-26: PL 14,1051-52: CSEL
consecratione transmissum e s t ' " . Docet autem Sancta Synodus episcopa- 0 f.203-204. AMBROSIASTER, ln 1 Tim. 5,19: PL 17.479C, e In Epb. 4,11-12:
16
Cf. LEÓN XIII, epíst. Et sane, 17 dic. 1888 : ASS 21 (1888) 321s. coi 387C- TEODORO MOPS., Hom. Catech. XV 21 y 2 1 : ed. TONNEAU, p.497 y 503;
17
SAN LEÓN M., Serm. 5,3: PL 54,154. IIESIQUIO HIEROS., ln Lev. 2,9,23: PG 93.S94B.
18
CONC. TRID., ses.23 c.3 cit. 2 Tim 1,6-7, «ut demonstret Ordinem esse verum
sacramentum»: DENZ. 959 (1766).
C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 22 37
36 Constitución sobre la Iglesia. 22
terio y en el régimen pastoral al colegio apostólico, más aún, en
obispos, sucesores de los apóstoles. Ya la más antigua disciplina, quien perdura continuamente el cuerpo apostólico, junto con su
conforme a la cual los obispos establecidos por todo el mundo Cabeza, el Romano Pontífice, y nunca sin esta Cabeza, es también
comunicaban entre sí y con el obispo de Roma con el vínculo de sujeto de la suprema y plena potestad sobre la universal Iglesia ",
la unidad, de la caridad y de la paz 23, como también los conci- potestad que no puede ejercitarse sino con el consentimiento del
lios convocados 24 para resolver en común 25 las cosas más impor- Romano Pontífice. El Señor puso solamente a Simón como roca
tantes, contrastándolas con el parecer de muchos 26 , manifiestan la y portador de las llaves de la Iglesia (Mt 16,18-19) y le consti-
naturaleza y forma colegial propia del orden episcopal. Forma que tuyó Pastor de toda su grey (cf. lo 21,15ss); pero el oficio que
claramente demuestran los concilios ecuménicos que a lo largo dio a Pedro de atar y desatar (Mt 16,19) consta que lo dio tam-
de los siglos se han celebrado. Esto mismo lo indica también el bién al colegio de los apóstoles unido con su Cabeza (Mt 18,18;
uso, introducido de antiguo, de llamar a varios obispos a tomar 28,16-20) 28. Este colegio expresa la variedad y universalidad del
parte en el rito de la consagración cuando un nuevo elegido ha de Pueblo de Dios en cuanto está compuesto de muchos, y la unidad
ser elevado al ministerio del sumo sacerdocio. U n o es constituido de la grey de Cristo, en cuanto está agrupada bajo una sola Ca-
miembro del cuerpo episcopal en virtud de la consagración sa- beza. Dentro de este colegio, los obispos, guardando fielmente el
cramental y por la comunión jerárquica con la Cabeza y miem- primado y principado de su Cabeza, gozan de su potestad propia
bros del colegio. en bien no sólo de sus propios fieles, sino incluso de toda la
El colegio o cuerpo episcopal, por su parte, no tiene autori- Iglesia, siendo el Espíritu Santo el que robustece sin cesar su
dad si no se considera incluido el Romano Pontífice, sucesor de estructura orgánica y su concordia. La potestad suprema que este
Pedro, como Cabeza del mismo, quedando siempre a salvo el colegio posee sobre la Iglesia universal se ejercita de modo so-
poder primacial de éste, tanto sobre los pastores como sobre los lemne en el concilio ecuménico. N o puede haber concilio ecumé-
fieles. Porque el Pontífice Romano tiene, en virtud de su cargo nico que no sea aprobado o al menos aceptado como tal por el
de Vicario de Cristo y Pastor de toda Iglesia, potestad plena, su- sucesor de Pedro. Y es prerrogativa del Romano Pontífice convo-
prema y universal sobre la Iglesia, que puede siempre ejercer car estos concilios ecuménicos, presidirlos y confirmarlos 20. Esta
libremente.
En cambio, el orden de los obispos, que sucede en el magis- rum, qui collegio Apostolorum in magisterio et regimine pastorali succedit,
immo in quo corpus apostolicum continuo perseverat, una cum Capite suo
Romano Pontífice, et numquam sine hoc Capite, subiectum quoque supre-
sor Petri, et Episcopi, sucessores Apostolorum, ínter se coniunguntur. Iam mae ac plenae potestatis in universam Ecclesiam exsistit"', quae quidem
perantiqua disciplina, qua Episcopi in universo orbe constituti ad invicem potestas nonnisi consentiente Romano Pontífice exerceri potest. Dominus
et cum Romano Episcopo communicabant in vinculo unitatis, caritatis et unuiri Simonem ut petram et clavigerum Ecclesiae posuit (cf. Mt 16,18-19),
pacis 23, itemque concilia coadunata %i, per quae et altiora quaeque in cora- eumque Pastorem totius sui gregis constituit (cf. lo 21,15ss); illud autem
mune statuerentur 2°, sententia multorum consilio ponderata 26 , ordinis ligandi ac ¡solvendi ¡munus, quod Petro datum est (Mt 16,19), collegio quo-
episcopalis indolem et rationem collegialem significant; quam manifesté que Apostolorum, suo Capiti coniuncto, tributum esse constat (Mt 18,18;
comprobant Concilia oecumenica decursu saeculorum celebrata. Eandem 28,16-20) 2S. Collegium hoc quatenus ex multis compositum, varietatem et
vero iam innuit ipse usus, antiquitus induetus, plures advocandi Episcopos universalitatem Populi Dei, quatenus vero sub uno capite collectum unita-
qui in novo electo ad summi sacerdotii ministerium elevando partem ha- tem gregis Christi exprimit. In ipso, Episcopi, primatum et principatum
berent. Membrum Corporis episcopalis aliquis constituitur vi sacramentalis Capitis sui fideliter servantes, propria potestate in bonum fidelium suorum,
consecrationis et hierarchica communione cum Collegii Capite atque immo totius Ecclesiae funguntur, Spiritu Sancto organicam structurami eius-
membris. que concordiam continenter roborante. Suprema in universam Ecclesiam
Collegium autem seu corpus Episcoporum auctoritatem non habet, nisi potestas, qua istud Collegium pollet, sollemni modo in Concilio Oecume-
simul cum Pontífice Romano, successore Petri, ut capite eius intellegatur, níco exercetur. Concilium Oecumenicum numquam datur, quod a Succes-
huiusque integre rnanente potestate Primatus in omnes sive Pastores sive sore Petri non sit ut tale confirmatum vel saltem receptum; et Romani Pon-
fideles. Romanus enim Pontifex habet in Ecclesiam, vi muneris sui, Vicarii tificis praerogativa est haec Concilia convocare, iisdem praesidere et eadem
scilicet Christi et totius Ecclesiae Pastoris, plenam, supremam et universa- confirmare 29. Eadem potestas collegialis una cum Papa exercerí potest ab
lem potestatem, quam semper libere exercere valet. Ordo autem Episcopo-
-' Cf. Relatio officialh ZINELI.I, en el CONC. VAT. I; MANSI, 52,1109C.
28
-% Cf. EUSEBIO, llist. Eccl. V 24,10: GCS II 1 p.495 ; ed. BABOY, Sources Cbr. Cf. CONC. VAT. I, esquema const. dogm. II, De Ecclesia Christi, c.4: MAN-
II p.69; DIONISIO, en EUSEBIO, ibid., VII 5,2: GCS II 2 p.638s; BARDY, II p.l68s. SI, 53,310. Cf. Relatio KLEUTGEN de schemate reformato: MANSI, 53.321B-322B et
21 declarado ZINELLI : MANSI, 52.1110A. Cf. también SAN LEÓN M., Serm. 4 , 3 : PL
Cf. EUSEBIO, Hist. Eccl. V 21-24: GCS II I p.438ss; BARUY, II p.66ss. et 5Í.15JA.
passim; CONC. NICENO, can.5 : Conc. Oec. Decr. p.7. 2y
-° TERTULIANO, De leiun. 13: PL 2.972B; CSEL 20 p.292, lin.13-16. Cf. Cod. lur. Can. can.277.
26
SAN CIPRIANO, Epist. 56,3; HARTEL, IIIB p.649; BAYARD, p.154.
C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 23 *>"
38 Constitución sobre la Iglesia. 22-2}
de jurisdicción, contribuye, sin embargo, grandemente al progreso
misma potestad colegial puede ser ejercitada por los obispos dis- de la Iglesia universal. Todos los obispos, en efecto, deben pro-
persos por el mundo a una con el Papa, con tal que la Cabeza del mover y defender la unidad de la fe y la disciplina común en
colegio los llame a una acción colegial, o por lo menos apruebe toda la Iglesia, instruir a los fieles en el amor del Cuerpo místico
la acción unida de ellos o la acepte libremente para que sea un de Cristo, sobre todo de los miembros pobres y de los que sufren
verdadero acto colegial. o son perseguidos por la justicia (cf. Mt 5,10) ; promover, en fin,
[Relaciones de los obispos dentro del colegio~\ toda acción que sea común a la Iglesia, sobre todo en orden a la
dilatación de la fe y a la difusión plena de la luz de la verdad
23. La unión colegial se manifiesta también en las mutuas entre todos los hombres. Por lo demás, es cosa clara que, gober-
relaciones de cada obispo con las Iglesias particulares y con la nando bien sus propias Iglesias como porciones de la Iglesia uni-
Iglesia universal. El Romano Pontífice, como sucesor de Pedro, versal, contribuyen en gran manera al bien de todo el Cuerpo
es el principio y fundamento 3° perpetuo y visible de unidad, así místico, que es también el cuerpo de todas las Iglesias 34.
de los obispos como de la multitud de los fieles. Del mismo modo
El cuidado de anunciar el Evangelio en todo el mundo per-
cada obispo es el principio y fundamento visible de unidad en
tenece al cuerpo de los pastores, ya que a todos ellos en común
su Iglesia particular, formada a imagen de la Iglesia universal,
dio Cristo el mandato imponiéndoles un oficio común, según ex-
y de todas las Iglesias particulares 3l queda integrada la única plicó ya el papa Celestino a los padres del Concilio de Efeso'".
Iglesia católica 32 . Por eso cada obispo representa a su Iglesia, Por tanto, todos los obispos, en cuanto se lo permite el desem-
tal como todos ellos a una con el Papa representan toda la Iglesia peño de su propio oficio, deben colaborar entre sí y con el sucesor
en el vínculo de la paz, del amor y de la unidad. de Pedro, a quien particularmente se ha encomendado el oficio
Cada uno de los obispos que es puesto al frente de una Iglesia de propagar la religión cristiana 3Í . Deben, pues, con todas sus
particular ejercita su poder pastoral sobre la porción del Pueblo fuerzas proveer a las misiones no sólo de operarios para la mies,
de Dios que se le ha confiado, no sobre las otras Iglesias ni sobre sino también de socorros espirituales y materiales, ya sea directa-
la Iglesia universal. Pero, en cuanto miembros del colegio epis- mente por sí, ya sea excitando la ardiente cooperación de los fieles.
copal y como legítimos sucesores de los apóstoles, todos deben
tener aquella solicitud por la Iglesia universal que la institución tamen confert ad Ecclesiae universalis emolumentum. Debent enim omnes
y precepto de Cristo exigen 33 , que, aunque no se ejercite por acto Episcopi promoveré et tueri unitatem fidei et disciplinam cunctae Ecclesiae
communem, fideles edocere ad amorem totius Corporis mystici Christi,
praesertim membrorum pauperum, dolentium et eorum qLÜ persecutionem
Episcopis in orbe terrarum degentibus, dummodo Caput Collegü eos ad patiuntur propter iustitiam (cf. Mt 5,10), tándem promoveré omnem actuo-
actionem collegialem vocet, vel saltem Episcoporum dispersorum unitam sitatem quae toti Ecclesiae communis est, praesertim ut fides incrementum
actionem approbet vel libere recipiat, ka ut verus actus collegialis efficiatur. capiat et lux plenae veritatis ómnibus hominibus oriatur. Ceterum hoc
23. Collegialis unió etiam in tnutuis relationibus singulorum Episco- sanctum est quod, bene regendo propriam Ecclesiam ut portionem Eccle-
porum cuna particularibus Ecclesiis Ecclesiaque universali apparet. Roma- siae universalis, ipsi efficaciter conferunt ad bonum totius mystici Corporis,
nus Pontifex, ut successor Petri, est unitatis, tum Episcoporum tum fide- quod est etiam corpus Ecclesiarum 34.
lium multitudinis, perpetuum ac visibile principium et fundamentum 30 . Cura Evangelium ubique terrarum annuntiandi ad corpus Pastorum
Episcopi autem singuli visibile principium et fundamentum sunt unitatis in pertinet, quibus ómnibus in commune Christus mandatum dedit imponen-
suis Ecclesiis particularibus 31 , ad knaginem Ecclesiae universalis formatis, do commune officium, ut iam Papa Caelestinus Patribus Ephesini Concilii
in quibus et ex quibus una et única Ecclesia catholica exsistit 32 . Qua de commendavit 35 . Unde singuli Episcopi, quantum propria eorum perfunctio
causa singuli Episcopi suam Ecclesiam, omnes autem simul cum Papa totam muneris sinit, in laborum societatem venire tenentur ínter se et cum suc-
Ecclesiam repraesentant in vinculo pacte, amoris et unitatis. cessore Petri, cui grande munus christiani nominis propagandi singulari
Singuli Episcopi, qui particularibus Ecclesiis praeficiuntur, régimen modo demandatum est 28 . Quare missionibus tum messis operarios, tum
suum pastoraje super portionem Populi Dei sibi commissam, non super etiam auxilia spiritualia et materialia, tam per se directe, quam suscitando
alias Ecclesias ñeque super Ecclesiam universalem exereent. Sed qua mera- fidelium ardentem cooperationem, suppeditare ómnibus viribus debent.
bra Collegü episcopalis et legitimi Apostolorum successores singuli ea solli-
31
citudine pro universa Ecclesia ex Christi institutione et praecepto tenen- Cf. SAN HILARIO PICT., In Ps. 14,3: PL 9,206; CSEL 22 p.86; SAN GRE-
tur 3 3 , quae, etiamsi per actum iurisdictionis non exerceatur, summopere GORIO
35
M., Moral. IV 7,12: PL 75.643C; Ps. BASILIO, In Is. 15,296: PG 30.637C.
SAN CELESTINO, Epist. 18,1-2, ad Conc. Eph.: PL 50.505AB; SCHWARTZ,
30 Acta Conc. Oec. I 1,1 p.22. Cf. BENEDICTO XV, epist. apost. Máximum illud: AAS
31
Cf. CONC. VAT. I, const. dogm. Pastor aeternus: DENZ. 1821 (3050s). 11 (1919) 44c; Pío XI, ene. Rerum Ecclesiae, 28 febr. 1926: AAS 18 (1926) 69;
Cf. SAN CIPRIANO, Epist. 66,8: HARTEL, III 2 p.733: «Episcopus in Ecclesia Pío33XII, ene. Fidei donum, l.c.
et Ecclesia
s
in Episcopo». LEÓN XIII, ene. Grande munus, 30 sept. 1880; ASS 13 (1880) 153. Cf. Col.
- Cf. SAN CIPRIANO, Epist. 55,24: HARTEL, p.642 lín.13: «Una Ecclesia peí lur. Can. can.1327; can.1350 § 2.
totum
33
mundum in multa membra divisa». Epist. o6A'. HARTEL, p.575 lín.20-21.
Cf. Pío XII, ene. Fidei douum, 21 abr. 1957: AAS 49 (1957) 237.
i
40 Constitución sobre la Iglesia. 23-24 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 24-25 41
Procuren, finalmente, los obispos, según el venerable ejemplo de miento de los mandamientos (cf. Mt 28,18; Me 16,15-16; Act 26,
la antigüedad, prestar fraterna ayuda a las otras Iglesias, sobre 17s). Para el desempeño de esta misión, Cristo Señor prometió
todo a las Iglesias vecinas y más pobres, dentro de esta universal a sus apóstoles el Espíritu Santo, a quien envió de hecho el día
sociedad de la caridad. de Pentecostés desde el cielo para que, confortados con su vir-
La divina Providencia ha hecho que las varias Iglesias funda- tud, fuesen sus testigos hasta los confines de la tierra ante las
das en diversas regiones por los apóstoles y sus sucesores, con el gentes y pueblos y reyes (cf. Act 1,8; 2,lss; 9,15). Este encargo
correr de los tiempos se hayan reunido en grupos orgánicamente que el Señor confió a los pastores de su pueblo es un verdadero
unidos que, dentro de la unidad de fe y la única constitución servicio y en la Sagrada Escritura se llama muy significativamente
divina de la Iglesia, gozan de disciplina propia, ritos litúrgicos «diaconía», o sea ministerio (cf. Act 1,17 y 25; 21,19; Rom 11,
propios y de un propio patrimonio teológico y espiritual. Entre las 13; 1 Tim 1,12).
cuales, concretamente las antiguas Iglesias patriarcales, como ma- La misión canónica de los obispos puede hacerse ya sea por
dres en la fe, engendraron a otras y con ellas han quedado unidas las legítimas costumbres que no hayan sido revocadas por la po-
hasta nuestros días por vínculos especiales de caridad tanto en la testad suprema y universal de la Iglesia, ya sea por las leyes dic-
vida sacramental como en la mutua observancia de derechos y tadas o reconocidas por la misma autoridad, ya sea también di-
deberes "7. Esta variedad de Iglesias locales, dirigida, sin embargo, rectamente por el mismo sucesor de Pedro, y ningún obispo puede
a un solo objetivo, muestra admirablemente la indivisa catolici- ser elevado a tal oficio contra la voluntad de éste, o sea cuando
dad de la Iglesia. Del mismo modo, las Conferencias episcopales él niega la comunión apostólica 38 .
hoy día pueden desarrollar una obra múltiple y fecunda a fin
de que el afecto colegial tenga aplicación concreta. [El oficio de enseñar de los obispos}

{El ministerio de los obispos} 25. Entre los oficios principales de los obispos se destaca la
predicación del Evangelio 30 . Porque los obispos son los prego-
24. Los obispos, en su calidad de sucesores de los apóstoles,
neros de la fe que ganan nuevos discípulos para Cristo y son los
reciben del Señor, a quien se ha dado toda potestad en el cielo
maestros auténticos, es decir, herederos de la autoridad de Cristo,
y en la tierra, la misión de enseñar a todas las gentes y de predi-
car el Evangelio a toda criatura, a fin de que todos los hombres que predican al pueblo que les ha sido encomendado la fe que
logren la salvación por medio de la fe, el bautismo y el cumpli- ha de creerse y ha de aplicarse a la vida, la ilustran con la luz

Episcopi denique, in universal i caritatis societate, fraternum adiutorium fidem, baptismum et adimpletionem mandatorum salutem consequantur
alus Ecclesiis, praesertim finitimis et egentioribus, secundum venerandum (cf. Mt 28,18; Me 16,15-16; Act 26,17s). Ad hanc missionem implendam,
antiquitatis exemplum, libenter praebeant. Christus Dominus Spiritum Sanctum promisit Apostolis et die Pentecostés
Divina autem Providentia faetum est ut variae variis in loéis ab Aposto- e cáelo misit, cuius virtute testes Eidem essent usque ad utimum terrae,
lis eorumque successoribus institutae Ecclesiae decursu temporum in plures coram gentibus et populis et regibus (cf. Act 1,8; 2,lss; 9,15). Munus
coaluerint coetus, organice coniunctos, qui, salva fidei imítate et única divi- autem illud, quod Dominus pastoribus populi sui commisit, verum est
na constiitutione universalis Ecclesiae, gaudent propria disciplina, proprio servitium quod in sacris Litteris diakonia seu ministerium significanter
litúrgico usu, ¡theologico spiritualique patrimonio. ínter quas aliquae, nota- nuncupatur (cf. Act 1,17 et 25; 21,19; Rom 11,13; 1 Tim 1,12).
tim antiquae Patriarchales Ecclesiae, veluti matrices fidei, alias pepererunt Episcoporum autem missio canónica fieri potest per legitimas consue-
quasi filias, quibuscum arctiore vinculo caritatis in vita sacramentali atque tudines, a suprema et universali potestate Ecclesiae non revocaras, vel per
in mutua iurium et officiorum reverentia ad nostra usque témpora connec- leges ab eadem auctoritate latas aut agnitas, vel directe per ipsum Succes-
tuntur 3r . Quae Ecclesiarum localium in unum conspirans varietas indivisae sorem Petri; quo renuente seu communionem Apostolicam denegante, Epi-
Ecclesiae catholicitatem lucuientius demonstrat. Simili ratione Coetus Epi- scopi in officium assumi nequeunt s ".
scopales hodie multiplicem atque fecundam opem conferre possunt, ut col- 25. ínter praecipua Episcoporum muñera eminet praedicatio Evange-
legialis affectus ad concretam applicationem perducatur. lii M. Episcopi enim sunt fidei praecones, qui novos discipulos ad Christum
24. Episcopi, utpote Apostolum successores, a Domino, cui omnis adducunt, et doctores authentici seu auctoritate Christi praediti, qui populo
potestas in cáelo et in térra data est, missionem accipiunt docendi omnes sibi commisso fidem credendam et moribus applieandam praedicant, et sub
gentes et praedicandi Evangelium omni creaturae, ut homines universi, per 38
Cf. Cod. Iuris pro Eccl. Orient. can.216-314: «de Patriarchis»; can.324-339:
37
«De iuribus Sedium patriarchalium», cf. CONC NICENO, can.6 «de Alexan- «de Archiepiscopis maioribus» ; can.362-391 : «de alus dignatariis»; esp. can.238 § 3 ;
dria et Antiochia», y can.7 «de Hierosolymis»: Conc. Oec. Decr., p.8. CONC LATER., 216.240.251.255:
39
«de Episcopis a Patriarcha nominandis».
IV, año 1215, const. V: De digtiitate Patriarcharum: ibid., 6,212. CONC. FERK.- Cf. CONC. TRID., decr. De reform. ses.5 can.2 n.9 y ses.24 can.4; Conc. Oec.
FLOR. : ibid., p.5()4. Decr. p.645 y 739.
C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia, 25 43
42 Constitución sobre la Iglesia. 2}
los maestros y jueces de la fe y de la conducta para la Iglesia
del Espíritu Santo, extrayendo del tesoro de la Revelación las universal, y sus definiciones de fe deben aceptarse con sumisión ".
cosas nuevas y las cosas viejas (cf. Mt 13,52), la hacen fructificar Esta infalibilidad que el Divino Redentor quiso que tuviese
y con vigilancia apartan de la grey los errores que la amenazan su Iglesia cuando define la doctrina de fe o de moral, se ex-
(cf. 2 Tim. 4,1-4). Los obispos, cuando enseñan en comunión tiende a todo cuanto abarca el depósito de la divina Revelación
con el Romano Pontífice, deben ser respetados por todos como entregado para la fiel custodia y exposición. Esta infalibilidad
los testigos de la verdad divina y católica; los fieles, por su parte, compete al Romano Pontífice, Cabeza del colegio episcopal, en
tienen obligación de aceptar y adherirse con religiosa sumisión razón de su oficio, cuando proclama como definitiva la doctrina
del espíritu al parecer de su obispo en materias de fe y de cos- de fe o de conducta 42 en su calidad de supremo pastor y maestro
tumbres cuando él las expone en nombre de Cristo. Esta religiosa de todos los fieles, a quienes ha de confirmarlos en la fe (cf. Le
sumisión de la voluntad y del entendimiento de modo particular 22,32). Por lo cual, con razón, se dice que sus definiciones, por
se debe al magisterio auténtico del Romano Pontífice, aun cuando sí y no por el consentimiento de la Iglesia, son irreformables,
no hable ex cathedra; de tal manera que se reconozca con reve- puesto que han sido proclamadas bajo la asistencia del Espíritu
rencia su magisterio supremo y con sinceridad preste adhesión al Santo prometida a él en San Pedro, y así no necesitan de ninguna
parecer expresado por él según el deseo que haya manifestado él aprobación de otros ni admiten tampoco la apelación a ningún
mismo, como puede descubrirse, ya sea por la índole del docu- otro tribunal. Porque en esos casos el Romano Pontífice no da
sentencia como persona privada, sino que, en calidad de maes-
mento, ya sea por la insistencia con que repite una misma doctri-
tro supremo de la Iglesia universal, en quien singularmente re-
na, ya sea también por las fórmulas empleadas.
side el carisma de la infalibilidad de la Iglesia misma, expone
Aunque cada uno de los prelados por sí no posea la prerro- o defiende la doctrina de la fe católica " . La infalibilidad prome-
gativa de la infalibilidad, sin embargo, si todos ellos, aun estando tida a la Iglesia reside también en el cuerpo de los obispos cuando
dispersos por el mundo, pero manteniendo el vínculo de comu- ejercen el supremo magisterio juntamente con el sucesor de Pe-
nión entre sí y con el sucesor de Pedro, convienen en un mismo dro. A estas definiciones nunca puede faltar el asenso de la Igle-
parecer como maestros auténticos que exponen como definitiva sia por la acción del Espíritu Santo, en virtud de la cual la grey
una doctrina en las cosas de fe y de costumbres, en ese caso anun- toda de Cristo se conserva y progresa en la unidad de la fe " .
cian infaliblemente la doctrina de Cristo " . Pero esto se ve toda-
vía más claramente cuando, reunidos en concilio ecuménico, son cilio Oecumenico coadunad, pro universa Ecclesia fidei et morum doctores
et ¿udices isunt, quorum definitionibus fidei obsequio est adhaerendum " .
Haec autem infallibilitas, qua Divinus Redemptor Ecclesiam suam in
lumine Sancti Spiritus illustrant, ex thesauro Revelationis nova et vetera definienda doctrina de fide vel moribus instructam esse voluit, tantum patet
proferentes (cf. Mt 13,52), eam fructificare faciunt erroresque gregi suo quantum divinae Revelationis patet depositum, sánete custodiendum et fide-
impendentes vigilante* arcent (cf. 2 Tim 4,1-4). Episcopi in communione liter exponendum. Qua quidem infallibilitate Romanus Pontifex, Collegii
cum Romano Pontífice docentes ab ómnibus tamquam divinae et catholicae Episcoporum Caput, vi muneris sui gaudet, quando, ut supremus omnium
veritatis testes venerandi sunt; fideles autem in sui Episcopi sententiam de christifidelium pastor et doctor, qui fratres suos in fide confirmat (cf. Le 22,
fide et moribus nomine Christi prolatam concurrere, eique religioso animi 32), doctrinam de fide vel moribus definitivo actu proclamat "2. Quare de-
obsequio adhaerere debent. Hoc vero religiosum voluntatis et intellectus finitiones eius ex sese, et non ex consensu Ecclesiae, irreformabiles mérito
obsequium singulari ratione praestandum est Romani Pontificis authentico dicuntur, quippe quae sub assistentia Spiritus Sancti, ipsi in beato Petro
magisterio etiam cum non ex cathedra loquitur; ita nempe ut magisterium promissa, prolatae sint, ideoque nulla indigeant aliorum approbatione, nec
eius supremum reverenter agnoscatur, et sententiis ab eo prolatis sincere ullam ad aliud iudkium appellationem patiantur. Tune enim Romanus
adhaereatur, iuxta mentem et voluntatem rnanifestatarn ipsius, quae se pro- Pontifex non ut persona privata sententiam proferí, sed ut universalis Ec-
dit praecipue sive Índole documentorum, sive ex frequenti propositione clesiae magister supremus, in quo charisma infallibilitatis ipsius Ecclesiae
eiusdem doctrinae, sive ex dicendi ratione. singulariter inest, doctrinam fidei catholicae exponit vel tuetur 4 3 . Infalli-
Licet singuli praesules infallibilitatis praerogativa non polleant, quando bilitas Ecclesiae promissa in corpore Episcoporum quoque inest, quando
tamen, etiam per orbem dispersi, sed communionis nexum Ínter se et cum supremum magisterium cum Petri Successore exercet. Istis autem defiriitioni-
Successore Petri servantes, authentice res fidei et morum docentes in unam bus assensus Ecclesiae numquam deesse potest propter actionem eiusdem Spi-
sententiam tamquam dafinitive tenendam conveniunt, doctrinam Christi ritus Sancti, qua universus Christi grex in unitate fidei servatur et proficit".
infallibiliter enuntiant"'. Quod adhuc manifestáis habetur quando, in Con- il
Cf. Cod. lur. Can. can.1322-1323.
42
40 Cf. CONC. VAT. I, const. dogm. Pastor Aelernus: DENZ. 1839 (3074).
Cf. CONC. VAT. I, const. dogm. Dei Filius 3 ; DENZ. 1712 (5011). Cf. nota al " Cf. GASSER al CONC VAT. I : MANSI, 52.1213AC
esquema I De Eccl. (SAN ROB. BELARMINO) : MANSJ, 51.Í79C; coment, KLEUTGEN : " GASSER, ibid.; MANSI, 1214A.
MANSI, 53.313AB; Pío IX, epíst. Tutu Ubenter: DENZ. 1638 (2879).
44 Constitución sobre la Iglesia. 25-26 C.3- Constitución jerárquica de la Iglesia. 26 45

Cuando el Romano Pontífice o con él el cuerpo episcopal de- el cuerpo y la sangre del Señor quede unida toda la fraterni-
finen una doctrina, lo hacen siempre de acuerdo con la Revela- dad»'''. En todo altar, reunida la comunidad bajo el ministerio
ción, a la cual deben sujetarse y conformarse todos, la cual, o por sagrado del obispo i3 , se manifiesta el símbolo de aquella caridad
escrito o por transmisión de la sucesión legítima de los obispos, y «unidad del Cuerpo místico de Cristo, sin la cual no puede
y sobre todo por cuidado del mismo Romano Pontífice, se nos haber salvación» " . En estas comunidades, por más que sean con
transmite íntegra y en la Iglesia se conserva y se expone con re- frecuencia pequeñas y pobres o vivan en la dispersión, Cristo
ligiosa fidelidad, gracias a la luz del Espíritu de la verdad 4J. El está presente, el cual con su poder da unidad a la Iglesia, una,
Romano1 Pontífice y los obispos, como lo requiere su cargo y la católica y apostólica " . Porque «la participación del cuerpo y san-
importancia del asunto, celosamente trabajan con los medios ade- gre de Cristo no hace otra cosa sino que pasemos a ser aquello
cuados " , a fin de que se estudie como se debe esta Revelación que recibimos» " .
y se la proponga apropiadamente, y no aceptan ninguna nueva Ahora bien, toda legítima celebración de la Eucaristía la di-
revelación pública dentro del divino depósito de la fe 47 . rige el obispo, al cual ha sido confiado el oficio de ofrecer a la
Divina Majestad el culto de la religión cristiana y de adminis-
[El oficio de los obispos de santificar']
trarlo conforme a los preceptos del Señor y las leyes de la Iglesia,
26. El obispo, revestido como está de la plenitud del sacra- las cuales él precisará con mayor detalle según su propio criterio,
mento del orden, es «el administrador de la gracia del supremo adaptándolas a su diócesis.
sacerdocio» 48, sobre todo en la Eucaristía, que él mismo distri- Así, los obispos, orando por el pueblo y trabajando, distribu-
buye, ya sea por sí, ya sea por otros", y que hace vivir y crecer yen de muchas maneras y abundantemente la plenitud de la santi-
a la Iglesia. Esta Iglesia de Cristo está verdaderamente presente dad de Cristo. Por medio del ministerio de la palabra comunican
en todas las legítimas reuniones locales de los fieles, que, unidos la virtud de Dios a todos aquellos que creen para la salvación
a sus pastores, reciben también el nombre de iglesias en el Nue- (cf. Rom 1,16), y por medio de los sacramentos, cuya adminis-
vo Testamento s0. Ellas son el Pueblo nuevo, llamado por Dios tración sana y fructuosa regulan ellos con su autoridad 56, santi-
en el Espíritu Santo y plenitud (cf. 1 Tfaess 1,5). En ellas se fican a los fieles. Ellos regulan la administración del bautismo,
congregan los fieles por la predicación del Evangelio de Cristo por medio del cual se concede la participación en el sacerdocio
y se celebra el misterio de la Cena del Señor «a fin de que por regio1 de Cristo. Ellos son los ministros originarios de la confir-

Cum autem sive Romanus Pontifex sive Corpus Episcoporum cum eo Domini, «ut per escam et sanguinem Domini corporis traternitas cuneta
sententiam definiunt, eam proferunt secundum ipsam Revelationem, cui copuletur»". In quavis altaris communitate, sub Episcopi sacro ministe-
omnes stare et conforman tenentur et quae scripta vel tradita per legitimam rio " , exhibetur symbolum illius caritatis et «unitatis Corporis Tnystici, sine
Episcoporum suceessionem et imprimís ipsius Romani Pontificis cura inte- qua non potest esse salus» 53. In his communitatibus, licet saepe exiguis et
gre transmittitur, arque praelucente Spiritu veritatis in Ecclesia sánete pauperibus, vel in dispersione degentibus, praesens est Christus, cuius vir-
servatur et fideliter exponitur " . Ad quam rite indagandam et apte enun- tute consociatur una, sancta, carbólica et apostólica Ecclesia si. Etenim «non
tiandam, Romanus Pontifex et Episcopi, pro officio suo et rei gravitate, aliud agit participatio corporis et sanguinis Christi, quam ut in id quod
per media apta, seduío operam navant"; novam vero revelationem publi- sumimus transeamus» 55 .
cam tamquam ad divinum fidei depositum pertinentem non accipiunt'". Omnis autem legitima Eucharistiae celebratio dirigitur ab Episcopo, cui
26. Episcopus, plenitudine sacramenta Ordinis insignitus, est «oecono- officium commissum est cultum christianae religionis Divinae Maiestati
mus gratiae supremi sacerdotii» 48 , praesertim in Eucharistia, quam ipse deferendi atque admiinistrandi secundum praecepta Domini et Ecclesiae
offert vel offerri curat*', et qua continuo vivit et crescit Ecclesia. Haec leges, eius particulari iudicio ulterius pro dioecesi determinatas.
Christi Ecclesia veré adest in ómnibus legitimis fidelium eongregationibus Ita Episcopi, orando pro populo et laborando, de plenitudine sanctitatis
localibus, quae, pastoribus suis adhaerentes, et ipsae in Novo Testamento Christi multiformiter et abundanter effundunt. Per ministerium verbi vir-
ecclesiae vocantur 50. Hae sunt enim loco suo Populus novus a Deo vocatus, tutem Dei credentibus in salutem communicant (cf. Rom 1,16), et per ¡sa-
in Spiritu Sancto et in plenitudine multa (cf. 1 Thess 1,5). In eis praedica- cramenta, quorum regularem et fructuosam distributionem auctoritate sua
tione Evangelii Christi congregantur fideles et celebratur mysterium Coenae ordinant 5S , fideles sanctificant. Ipsi regunt collationem baptismi, quo re-
galis sacerdotii Christi participatio conceditur. Ipsi sunt ministri originarii
« GASSER, ibid.; MANSI, 1215CD.1216-1217A.
sl
" GASSER, ibid.; MANSI, 1213.
52
Oración mozárabe: PL 96.759B.
"48 CONC. VAT. I, const. dogm. Pastor Aeternus 4 : DENZ. 1S36 (3070). Cf. SAN IGNACIO M., Smyrn. 8,1: ed. FUNK, I p.282.
53
«Oratio consecrationis episcopalis in ritu byzantino: Eucbologion to mega» SANTO TOMÁS, SUmma Theol. 3 q.73 a.3.
54
(Romae
49
1873) p.139. Cf. SAN AGUSTÍN, C. Faustum 12,20: PL 42,265; Serm. 57,7: PL 38,389, etc.
55
s
Cf. SAN iGNACro M., Smyrn. 8,1: ed. FUNK, I p.282. SAN LEÓN M.. Serm. 63,7: PL 54.357D.
° Cf. Act 8,1; 14,22-25; 20,17 y passim. " Traditio Apostólica Hippolyti, 2-3: ed. Borra, p.26-30.
46 Constitución sobre la Iglesia. 26-27 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 27 47

marión, dispensadores de las sagradas órdenes y moderadores de A ellos se les confía plenamente el oficio pastoral, es decir,
la disciplina penitencial. Ellos solícitamente exhortan e instruyen/ el cuidado habitual y cotidiano de sus ovejas, y no deben ser
a su pueblo a que participe con fe y reverencia en la liturgia y/ \tenidos como vicarios del Romano Pontífice, ya que ejercitan
sobre todo en el santo sacrificio de la misa. Ellos, finalmente/ potestad propia y son, en verdad, los jefes del pueblo que go-
deben edificar a sus subditos con el ejemplo de vida, guardan- biernan 50. Así, pues, su potestad no queda anulada por la po-
do su conducta no sólo de todo mal, sino, con la ayuda de testad suprema y universal, sino que, al revés, queda afirmada,
Dios, transformándola en bien dentro de lo posible para llegar robustecida y defendida"°, puesto que el Espíritu Santo mantiene
a la vida eterna juntamente con la grey que se les ha confiado " . indefectiblemente la forma de gobierno' que Cristo Señor esta-
bleció en su Iglesia.
[El oficio de los obispos de regir}
El obispo, enviado por el Padre de familias a gobernar su
27. Los obispos rigen, como vicarios y legados de Cristo, familia, tenga siempre ante los ojos el ejemplo del Buen Pas-
las Iglesias particulares que se les han encomendado ! s , con tor, que vino no a ser servido, sino a servir (cf. Mt 20,28;
sus consejos, con sus exhortaciones, con sus ejemplos, pero tam-
Me 10,45) y a entregar su vida por sus ovejas (cf. lo 10,11).
bién con su autoridad y con su potestad sagrada, que ejercitan
Sacado de entre los hombres y rodeado él mismo de flaquezas,
únicamente para edificar su grey en la verdad y la santidad, te-
puede apiadarse de los ignorantes y de los errados (cf. Hebr 5,
niendo en cuenta que el que es mayor ha de hacerse como el
1-2). N o se niegue a oír a sus subditos, a los que como a ver-
menor y el que ocupa el primer puesto como el servidor (cf. Le
daderos hijos suyos abraza y a quienes exhorta a cooperar ani-
22,26-27). Esta potestad que personalmente poseen en nombre
mosamente con él. Consciente de que ha de dar cuenta a Dios
de Cristo es propia, ordinaria e inmediata, aunque el ejercicio
de sus almas (cf. Hebr 13,17), trabaje con la oración, con la
último de la misma sea regulado por la autoridad suprema, y
aunque, con miras a la utilidad de la Iglesia y de los fieles, pue- predicación y con todas las obras de caridad por ellos y también
da quedar circunscrita dentro de ciertos límites. En virtud de por los que todavía no son de la única grey; a éstos téngalos por
esta potestad, los obispos tienen el sagrado derecho y ante Dios encomendados en el Señor. Siendo él deudor para con todos, a
el deber de legislar sobre sus subditos, de juzgarlos y de regu- la manera de Pablo, esté dispuesto a evangelizar a todos (cf.
lar todo cuanto pertenece al culto y organización del apostolado. Rom 1,14-15) y no deje de exhortar a sus fieles a la actividad

Ipsis munus pastorale seu habitualis et cotidiana cura ovium suarum


confirmationis, dispensatores sacrorum ordinum et moderatores disciplinae plene committitur, ñeque vicarii Romanorum Pontificum putandi sunt, quia
poenitentialis, atque populos suos, >ut in liturgia et praesertim in sacro Mis- potestatem gerunt sibi propriam verissimeque populorum quos regunt, An-
sae sacrificio partes «uas fide et reverencia impieant, sollicite exhortantur tistites dicuntur 5B. Eorum itaque potestas a suprema et universali potestate
et •instrmint. Eis denique quibus praesunt exemplo conversátionis suae pro- non eliditur, sed e contra asseritur, roboratur et vindicatur 60, Spiritu Sancto
ficere debent, mores suos ab omni malo temperantes et quantum poterint, constitutam a Christo Domino in sua Ecclesia regiminis formam indefecti-
Domino adiuvante, ad bonum commutando, ut ad vitam, una cuín grege biliter servante.
sibi crédito, perveniant sempiternam " . Episcopus, missus a Patrefamilias ad gubernandam famiüam suam, ante
27. Episcoipi Ecctesias particulares sibi commissas ut vicarii et legati oculos teneat exemplum Boni Pastoris, qui venit non ministran sed mi-
Christi regunt 58 , consiliis, suasionibus, exemplis, verum etiam auctoritate nistrare (cf. Mt 20,28; Me 10,45) et animara suam pro ovibus poneré
et sacra potestate, qua quidem nonnisi ad gregem suum in veritate et sancti- (cf. lo 10,11). Assumptus ex hominibus et círcuindatus infirmitate, con-
tate aedificandum, utuntur, memores quod qui maior est fíat sicut minor et doleré potest iis qui ignorant et errant (cf. Hebr 5,1-2). Subditos, quos
qui praecessor est sicut ministrator (cf. Ix 22,26-27). Haec potestas qua, ut veros filios suos fovet et ad alacriter secuim cooperandum exhortatur,
nomine Christi personaliter funguntur, est propria, ordinaria et immediata, audire ne renuat. Pro animabas eorum rationem redditurus Deo (cf. Hebr
licet a suprema Ecclesiae auctoritate exercitium eiusdem ultimatim regatur 13,17) oratione, praedicatione omnibusque operibus caritatis curam habeat
et certis limitibus, intuitu utilitatis Ecclesiae vel íidelium, circumscribi pos- tum eorumdem, tum etiam illorum qui de uno grege nondum sunt, quos in
sit. Vi huius potestatis Episcopi sacrum ius et coram Domino officium ha- Domino commendatos sibi habeat. Ipse, cum sicut Paulus Apostolus cunctis
bent in suos subditos leges ferendi, iudicium faciendi, atque omnia, quae debitor sit, promptus sít ómnibus evangelizare (cf. Rom 1,14-15), fidelesque
ad cultus apostolatusque ordinem pertinent, moderandi.
59
57
Cf. «textus examin'u in initio consecrationis episcopalis, et Oratio in fine Mis- LEÓN XIII, ene. Satis cognitum, 29 jun. 1896: ASS 28 (1895-96) 732;
sae s seiusdem consecrationis, post Te Deum». ID., epist. Officio sanctíssimo, 22 dic. 1887: ASS 20 (1887) 264; Pío IX, carta
apost. ad lípiscopos Germaniae, 12 marzo 1875, y aloe, consist., 15 marzo 1875 ;
BENEDICTO XIV, breve Romana Bcclesia, 5 oct. 1752 § 1: Bullaríum Bene- DENZ. 3112-3117, en la nueva ed. solamente.
dicti XIV t.4 (Romae 1758) 21 : «Episcopus Christi typum gerit, líiusque muñere 60
CONC. VAT. I, const. dogm. Pastor Aeternus 3 : DENZ. 1828 (3061). Cf. Re-
fungitur» Pío XII, ene. Mystici Corporis, l . c , p.21: «Assignatos sibi greges singuli latió ZINEELI : MANSI, 52.1114D.
singulos Christi nomine pascunt et regunt».
48 Constitución sobre la Iglesia. 27-28 C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 28 49

apostólica y misionera. Los fieles, por su lado, deben estar uni- para celebrar el culto divino. Participando, en el grado propio de
dos a su obispo como la Iglesia lo está respecto de Cristo y como su ministerio del oficio de Cristo, único Mediador (1 Tim 2,5),
Cristo mismo lo está con el Padre, para que todas las cosas se anuncian a todos la divina palabra. Pero su oficio sagrado lo
armonicen en la u n i d a d " y crezcan para la gloria de Dios; ejercitan sobre todo en el culto eucarístico o comunión, en don-
(cf. 2 Cor 4,15). / de, representando Ja persona de Cristo 6? y proclamando su Mis-
terio, juntan con el sacrificio de su Cabeza, Cristo, las oracio-
[Los presbíteros. Sus relaciones con Cristo, con los obispos, I
con el presbiterio y con el pueblo cristiano'] ¡
nes de los fieles (cf. 1 Cor 11,26), representan y aplican" en
el sacrificio de la misa, hasta la venida del Señor, el único
28. Cristo, a quien el Padre santificó y envió al mundo Sacrificio del Nuevo1 Testamento, a saber: el de Cristo, que se
(lo 10,36), ha hecho partícipes de su consagración y de su mi- ofrece a sí mismo al Padre como hostia inmaculada (cf. Hebr
sión a los obispos por medio de los apóstoles y de sus suce- 9,11-28). Para con los fieles arrepentidos o enfermos desempe-
sores " . Ellos han encomendado legítimamente el oficio de su ñan principalmente el misterio de la reconciliación y del alivio.
ministerio en diverso grado a diversos sujetos en la Iglesia. Así Presentan a Dios Padre las necesidades y súplicas de los fieles
el ministerio eclesiástico, de divina institución, es ejercitado en di- (cf. Hebr 5,1-4). Ellos, ejercitando G°, en la medida de su autori-
versas categorías por aquellos que ya desde antiguo se llamaron dad, el oficio de Cristo, Pastor y Cabeza, reúnen la familia de
obispos, presbíteros, diáconos GS. Dios como una fraternidad 7°, animada y dirigida hacia la unidad,
Los presbíteros, aunque no tienen la cumbre del pontificado y por Cristo en el Espíritu la conducen hasta el Padre, Dios. En
y en' el ejercicio de su potestad dependen de los obispos, con medio de la grey le adoran en espíritu y en verdad (cf. lo 4,24).
todo, están unidos a ellos en el honor del sacerdocio" y, en Se afanan, finalmente, en la palabra y en la enseñanza (cf. 1
virtud del sacramento del orden'% han sido consagrados como Tim 5,3 7), creyendo en aquello que leen cuando meditan en la.
verdaderos sacerdotes del Nuevo Testamento 61 ', según la imagen ley del Señor, enseñando aquello en que creen, imitando aquello
de Cristo, Sumo y Eterno Sacerdote (Hebr 5,1-10; 7,24; que enseñan " .
9,11-28), para predicar el Evangelio y apacentar a los fieles y
Los presbíteros, como próvidos colaboradores" del orden
suos a d operositatem apostolicam e t missionalem e x h o r t a n . Fideles autem
episcopal, como ayuda e instrumento suyo llamados para servir al
Episcopo adhaerere debent sicut Ecclesia l e s u Christo, e t s k u t Iesus Chris-
tus Patri, u t omnia p e r unitatem c o n s e n t i a n t " ' , et abundent i n gloriam D e i cipes in suo g r a d u ministerii, ómnibus verbum d i v i n u m annuntiant. Suum
(cf. 2 C o r 4 , 1 5 ) . vero m u n u s sacrum m á x i m e exercent in eucharistico cultu vel synaxi, qua
28. Christus, quem Pater sanctificavit et niisit in m u n d u m ( l o 1 0 , 3 6 ) , in persona Christi agentes " E i u s q u e mysterium proclamantes, vota fidelium
consecrationis missionisque suae p e r Apostólos suos, eorum successores, sacrificio Capitis i p s o r u m coniungunt, et u n k u m sacrificium N o v i Testa-
videlicet Episcopos participes effecit G 2 , q u i m u n u s ministerij sui, vario gra- menti, Christi scilicet Sese Patri immaculatam hostiam semel offerentis
du, variis subiectis i n Ecclesia legitime tradiderunt. Sic ministerium eccle- (cf. H e b r 9 , 1 1 - 2 8 ) , i n sacrificio Missae u s q u e ad adventum D o m i n i
siasticum divinitus institutum diversis o r d i n i b u s exercetur a b illis q u i i a m (cf. 1 C o r 11,26) frepraesentant et a p p l i c a n t " . P r o fidelibus autem poeni-
ab antiquo Episcopi, Presbyteri, D i a c o n i v o c a n t u r 6 J . Presbyteri, quamvis tentibus vel aegrotantibus ministerio reconciliationis et alleviationis sum-
pontificatus apicem n o n habeant e t i n exercenda s u a potestate ab Episcopis irle funguntur, e t oecessitates ac preces fidelium ad D e u m Patrem afferunt
pendeant, c u m eis t a m e n sacerdotali h o n o r e coniuncti s u n t 6 4 e t vi sacra- (cf. H e b í 5,1-4). M u n u s Christi Pastoris et Capitis p r o sua p a r t e aucto-
menti O r d i n i s e s , ad i m a g i n e m Christi, s u m m i atque aeterni Sacerdotis ritatis exercentes 6 °, familiam D e i , u t fraternitatem in u n u m a n i m a t a m 7",
( H e b r 5,1-10; 7,24; 9 , 1 1 - 2 8 ) , ad Evangelium piraedicandum jidelesque pas- colligunt et p e r C h r i s t u m i n Spiritu ad D e u m Patrem adducunt. I n m e -
cendos et a d d i v i n u m c u l t u m celebrandum consecrantur, u t veri sacerdotes dio gregis E u m in spiritu e t veritate adorant (cf. l o 4 , 2 4 ) . I n verbo de-
N o v i T e s t a m e n t i 6 " . M u n e r i s u n i d Mediatoris Christi (1 T i m 2,5) parti- m u m et doctrina laborant (cf. 1 T i m 5,17), credentes quod in lege D o m i n i
meditantes legerint, docentes quod crediderint, imitantes quod docuerint " .
61
Cf. SAN IGNACIO M.. Ad Ephes. 6,1: ed. FUNK, I p.217, y Martyrium Polycarpi Presbyteri, ordinis Episcopalis providi cooperatores " eiusque adiuto-
12,2:62 ibid., p.328. rium et o r g a n u m , ad Populo D e i inserviendum vocati, u n u m , presbyte-
63
Cf. SAN IGNACIO M., Ad Ephes. 5,1 : ed. FUNK, I p.216.
Cf. CONC. TRID., ses.23. De sacr. Ordinis can.2: DENZ. 958 (1765), y can.6:
DENZ.
64
966 (1776). «7 Cf. CONO. TRID., ses.22: DENZ. 940 (1743) ; Pío XH, ene. Mediator Dei,
Cf. INOCENCIO I, Epist. ad Decentium: PL 20.554A; MANSJ, 3,1029; DENZ. 20 nov. 1947: AAS 39 (1947) 553; DENZ. 2300 (3850).
68
98 (215) : «Presbyteri, licet secundi sint sacerdotes, pontificatus tamen apicem non Cf. CONC. TRID., ses.22: DENZ. 938 (1739-40); CONC. VAT. II, const. De
habent»; SAN CIPRIANO, Epist, 61,3: ed. HARTEL, p.696. Sacra
69
Liturgia n.7 y n.47.
5
« Cf. CONC. TRID., l . c , DENZ. 956a-968 (1763-1778), y esp. can.7 : D E N Z . 967 70
Cf. Pío XII, ene. Mediator Dei, l . c , sub. n.67.
(1777); Pío XII, const. apost. Sacramentum Ordinis: DENZ. 2301 (3857-61). 71
Cf. SAN CIPRIANO, Epist. 11,3: PL 4.242B; HARTEL, II 2 p.497.
«« Cf. INOCENCIO I, l . c ; cf. SAN GREGORIO NAO., Apol. II 22: PG 35.432B; 73
Ordo consecrationis sacerdotalis, en la imposición de los ornamentos.
Ps.-DIONISIO, Eccl. Hier. 1,2: PG 3.372D. Ordo consecrationis sacerdotalis, en el prefacio.
C.3. Constitución jerárquica de la Iglesia. 28-29 51
"O Constitución sobre la Iglesia. 28
trina han engendrado espiritualmente (cf. 1 Cor 4,15; 1 Petr
pueblo de Dios, forman, junto con su obispo, un presbiterio "/ i,23), tengan la solicitud de padres en Cristo. Haciéndose de
dedicado a diversas ocupaciones. En cada una de las congregado/ buena gana modelos de la grey (1 Petr 5,3), gobiernen y sirvan
nes locales de fieles ellos representan al obispo,, con quien están a su comunidad local de tal manera que ésta merezca llamarse con
confiada y animosamente unidos, y toman sobre sí una parte de la el nombre que es gala del Pueblo de Dios único y total, es decir,
carga y solicitud pastoral y la ejercitan en el diario trabajo. Ellos, Iglesia de E)ios (cf. 1 Cor 1,2; 2 Cor 1,1 y passim). Acuérdense
bajo la autoridad del obispo, santifican y rigen la porción de la
que con su conducta de todos los días y con su solicitud muestran
grey del Señor que se les ha confiado, hacen visible en cada lugar
a fieles e infieles, a católicos y no católicos, la imagen del verda-
a la Iglesia universal y prestan eficaz ayuda a la edificación del
dero ministerio sacerdotal y pastoral, y que deben dar ante la faz
cuerpo total de Cristo (cf. Eph 4,12). Preocupados siempre por el
de todos el testimonio de la verdad y de la vida y que como
bien de los hijos de Dios, procuren cooperar en el trabajo pastoral
buenos pastores deben buscar también (cf. Le 15,4-7) a aquellos
de toda la diócesis y aun de toda la Iglesia. Los presbíteros, en vir-
que, bautizados en la Iglesia católica, han abandonado, sin em-
tud de esta participación en el sacerdocio y en la misión, reconoz-
can al obispo como verdadero padre y obedézcanle reverentemente. bargo, ya sea la práctica de los sacramentos, ya sea incluso la fe.
El obispo, por su parte, considere a los sacerdotes como hijos y Como el mundo entero cada día más tiende a la unidad ci-
amigos, tal como Cristo a sus discípulos ya no los llama siervos, vil, económica y social, así conviene que cada vez más los sacer-
sino amigos (cf. lo 15,15). Todos los sacerdotes, tanto diocesa- dotes, uniendo sus esfuerzos y cuidados bajo la guía de los
nos como religiosos, están, pues, adscritos al cuerpo episcopal y obispos y del Sumo Pontífice, eviten todo conato de dispersión,
sirven al bien de toda la Iglesia según la vocación y la gracia de para que todo el género humano venga a la unidad de la familia
cada cual. de Dios.
En virtud de la común ordenación sagrada y de la común [Los diáconos']
misión, los presbíteros todos se unen entre sí en íntima fraterni-
29- En el grado inferior de la jerarquía están los diáconos,
dad, que debe manifestarse en espontánea y gustosa ayuda mutua,
que reciben la imposición de manos no en orden al sacerdocio,
tanto espiritual como material, tanto pastoral como personal, en
sino en orden al ministerio " . Así, confortados con la gracia sa-
las reuniones, en la comunión de vida, de trabajo y de caridad.
cramental, en comunión con el obispo y su presbiterio, sirven al
Respecto de los fieles, a quienes con el bautismo y la doc-
pueblo de Dios en el ministerio de la liturgia, de la palabra y de
rium " cum suo Episcopo constituunt, diversis quidem officiis mancipatum.
In singulis localibus fidelium eongregationibus Episcopum, quocum fidenti (cf. 1 Cor 4,15; 1 Petr 1,23), curam tamquam patres in Christo agant.
et magno animo consociantur, quodammodo piaesentem reddunt eiusque Forma facti gregis ex animo (1 Petr 5,3) suae communitati locali ita prae-
muñera et sollicitudinem pro parte suscipiunt et cura cotidiana exeroent. sint et inserviant, ut ista digne vocari possit illo nomine, quo unus et
Qui sub auctoritate Episcopi portionem gregis dominici sibi addictam sanc- totus Populus Dei insignitur, Ecclesiae scilicet Dei (cf. 1 Cor 1,2; 2 Cor
tificant et regunt, Ecclesiam universalem in suo loco visibilem faciunt et 1,1; et passim). Memores sint se sua cotidiana conversatione et sollicitu-
in aedificando toto corpore Christi (cf. Eph 4,12) validam opem afferunt. dine fidelibus et infidelibus, catholicis et non catholicis, faciem ministerii
Ad bonum autem filiorum Dei semper intenti operara suam ad opus pasto- veré sacerdotalis et pastoralis exhibere, omnibusque testimonium veritatis
rale totius dioeceseos, immo totius Ecclesiae conferre studeant. Propter hanc et vitae reddere deberé, et ut boni pastores illos quoque quaerere (cf. Le
in sacerdotio et missione participationem Presbyteri Episcopum veré ut 15,4-7), qui baptizad quidem in Ecclesia catholica a praxi sacramentorum,
patrem suum agnoscant eique reverenter oboediant. Episcopus vero Sacer- vel imo a fide defecerunt.
dotes cooperatores suos ut filios et amicos consideret, sicut Christus discí- Quia genus humanum hodie magis magisque in unitatem civilem, oeco-
pulos suos iam non servos, sed amicos vocat (cf. lo 15,15). Corpori igitur nomicam et socialem coalescit, eo magis oportet ut sacerdotes, coniuncta
Episcoporum, ratione Ordinis et ministerii, omnes sacerdotes, tum dioece- cura et ope sub ductu Episcoporum et Summi Pontíficis, omnem rationem
sani tum religiosi coaptantur et bono totius Ecclesiae pro sua vocatione et dispersionis elidant, ut in unitatem familiae Dei totum genus humanum
gratia inserviunt. adducatur.
Vi communis sacrae ordinationis et missionis Presbyteri omnes ínter se 29. In gradu inferiori hierarchiae sistunt Diaconi, quibus «non ad sa-
intima fratemitate nectuntur, quae 'sponte ac libenter sese manifestet in cerdotium, sed ad ministerium» manus imponuntur 7 ". Gratia etenim sacra-
mutuo auxilio, tam spirituali quaim material!, tam pastorali quam personali, mentali roborati, in diaconia liturgiae, verbi et caritatis Populo Dei, in
in conventibus et communione vitae, laboris et caritatis. communione cum Episcopo eiusque presbyterio, inserviunt. Diaconi est,
Fidelium vero, quos spirítualiter baptismate et doctrina genueriint
74
73
Cf. SAN IGNACIO M., ¥ hilad. 4 : ed. FUNK, I p.266; SAN CORNELIO I. en Constitutiones Ecclesiae aegyptiacae III 2 : ed. FUNK, D/dascalia II p.103; Sía-
SAN CIPRIANO, Epist. 48,2: HARTEL, III 2 p.610. tula Bccl. Ant. 37-41: MANSI, 3,954.
C.4. Los laicos. 30 53
52 Constitución sobre la Iglesia. 29
la caridad. Es oficio propio del diácono, según la autoridad com-/ CAPÍTULO IV
pétente se lo indicare, la administración solemne del bautismo, el
conservar y distribuir la Eucaristía, el asistir en nombre de la LOS LAICOS
Iglesia y bendecir los matrimonios, llevar el viático a los moribun- [Peculiaridad]
dos, leer la Sagrada Escritura a los fieles, instruir y exhortar al 30. El santo Sínodo, una vez declaradas las funciones de la
pueblo, presidir el culto y oración de los fieles, administrar los jerarquía, vuelve gozosamente su espíritu hacia el estado de los
sacramentales, presidir los ritos de funerales y sepelios. Dedicados fieles cristianos llamados laicos. Cuanto se ha dicho del pueblo de
a los oficios de caridad y administración, recuerden los diáconos Dios se dirige por igual a los laicos, religiosos y clérigos; sin
el aviso de San Policarpo: «Misericordiosos, diligentes, procedan embargo, a los laicos, hombres y mujeres, en razón de su condi-
en su conducta conforme a la verdad del Señor, que se hizo ser- ción y misión, les corresponden ciertas particularidades cuyos fun-
vidor de todos» ". damentos, por las especiales circunstancias de nuestro tiempo, hay
Teniendo en cuenta que, según la disciplina actualmente vi- que considerar con mayor amplitud. Los sagrados pastores cono-
gente en la Iglesia latina, en muchas regiones no hay quien fácil- cen muy bien la importancia de la contribución de los laicos al
mente desempeñe estas funciones, tan necesarias para la vida de bien de toda la Iglesia. Pues los sagrados pastores saben que ellos
la Iglesia, se podrá restablecer en adelante el diaconado como no fueron constituidos por Cristo para asumir por sí solos toda la
grado propio y permanente en la jerarquía. Tocará a las distintas misión salvífica de la Iglesia cerca del mundo, sino que su excelsa
conferencias episcopales el decidir, con la aprobación del Sumo función es apacentar de tal modo a los fieles y de tal manera re-
Pontífice, si se cree oportuno para la atención de los fieles, y en conocer sus servicios y carismas, que todos, a su modo, cooperen
dónde, el establecer estos diáconos. Con el consentimiento del Ro- unánimemente a la obra común. Es necesario, por tanto, que todos,
mano Pontífice, este diaconado se podrá conferir a hombres de abrazados a la verdad, en todo crezcamos en caridad, llegándonos
edad madura, aunque estén casados, o también a jóvenes idóneos, a Aquel que es nuestra cabeza, Cristo, de quien todo el cuerpo,
pero para éstos debe mantenerse firme la ley del celibato. trabado y unido por todos los ligamentos que lo unen y nutren
para la operación propia de cada miembro, crece y se perfecciona
prout ei a competenti auctoritate assignatum fuerit, solemniter baptismum en la caridad (Eph 4,15-16).
administrare, Eucharistiam servare et distribuere, matrimonio Ecclesiae
nomine adsistere et benedicere, Viaticum >moribnndis deferre, fidelibus
sacram legere Scripturam, populum instruere et exhortan, fidelium cultui CAPUT IV
et orationi praesidere, sacramentalia ministrare, ritui funeris ac sepulturae
praeesse. Caritatis et administrationis officiis dediti, memimerint Diaconi DE LA1CIS
moniti Beati Polycarpi: «Misericordes, seduli, incedentes iuxta veritatem 30. Sancta Synodus, rnuneribus Hierarchiae declaratis, libenter ani-
Domini, qui omnium minister factus est» " . mum advertit statui illorum christifidelium qui laici nuncupantur. Quodsi
Cum vero haec muñera, ad vitam Ecclesiae summopere necessaria, in omnia quae de Populo Dei dicta sunt, ad laicos, religiosos et clericos
disciplina Ecclesiae latinae hodie vigenti in pluribus regionibus adimpleri aequaliter diriguntur, laicis tamen, viris et rnulieribus, ratione condicionis
difficulter possint, Diaconatus in futurum tamquam proprius ac permanens et missionis, quaedam partkulariter pertinent, quorum fundamenta ob spe-
gradus hierarchiae restituí poterit. Ad competentes autem varii generis ter- cialia rerum adiuncta nostri temporis rnagis expendenda sunt. Pastores
ritoriales Episcoporum caetus, approbante ipso Summo Pontífice, spectat enim sacri probé norunt quantum laici ad bonum totius Ecclesiae confe-
decernere, utrum et ubinam pro cura animarum huiusmodi diáconos instituí rant. Sciunt enim Pastores se a Christo non esse institutos, ut totam mis-
opportunum sit. De consensu Romani Pontifkis hic diaconatus viris matu- sionem salvificam Ecclesiae versus mundum in se solos susoipiant, sed
rioris aetatis etiam in 'matrimonio viventibus conferri poterit, necnon iuve- praeclarum rnunus suum esse ita pascere fideles eorumque ministrationes
nibus idoneis, pro quibus tamen lex coelibatus firma remanere debet. et charismata ita recognoscere, ut cuncti suo modo ad commune opus una-
nimiter cooperentur. Oportet enim, ut omnes veritatem jacienles in carita-
»5 SAN POLICARPO, Ad Phil. 5,2: ed. FUNK, I p.300: Cristo es llamado «om- te, crescamus in lllo per omnia, qui est caput Christus: ex quo totum corpus
nium diaconus factus». Cf. SAN CLEMENTE ROM., Ad Cor. 15,1: ibid., p.32; SAN
IGNACIO M., Trall. 2,3: ibid., p.242. Comtitutiones Apostolorum 8,28,4: ed. FUNK, compactum et connexum per omnem ¡uncturam subministrationis, secundum
Didascalia I p.530. operationem in mensuram uniuscuiusque membri, augmentum corporis
facit in aedificationem sui in caritate (Eph 4,15-16).
54 Constitución sobre la Iglesia. 31 C.4. Los laicos. 31-32 55
[Qué se entiende por laicos] y organizar todos los asuntos temporales a los que están estrecha-
31. Por el nombre de laicos se entienden aquí todos los fíeles mente vinculados de tal manera, que se realicen continuamente
cristianos, a excepción de los miembros que han recibido un orden según el espíritu de Jesucristo y se desarrollen y sean para la glo-
sagrado y los que están en estado religioso reconocido por la Igle- ria del Creador y del Redentor.
sia, es decir, los fieles cristianos que, por estar incorporados a
\_Unidad en la diversidad]
Cristo mediante el bautismo, constituidos en pueblo de Dios y
hechos partícipes a su manera de la función sacerdotal, profetica 32. La Iglesia santa, por voluntad divina, está ordenada y
y real de Jesucristo, ejercen, por su parte, la misión de todo el se rige con admirable variedad. Pues a la manera que en un solo
pueblo cristiano en la Iglesia y en el mundo. cuerpo tenemos muchos miembros y todos los miembros no tienen
El carácter secular es propio y peculiar de los laicos. Los que la misma función, así nosotros, siendo muchos, somos un solo
recibieron el orden sagrado, aunque algunas veces pueden tratar cuerpo en Cristo, pero cada miembro está al servicio de los otros
asuntos seculares, incluso ejerciendo una profesión secular, están miembros (Rom 12,4-5).
ordenados principal y directamente al sagrado ministerio, por ra- El pueblo elegido de Dios es uno: un Señor, una je, un bau-
zón de su vocación particular, en tanto que los religiosos, por su tismo (Eph 4,5) ; común dignidad de los miembros por su rege-
estado, dan preclaro y eximio testimonio de que el mundo no neración en Cristo, gracia común de hijos, común vocación a la
puede ser transfigurado ni ofrecido a Dios sin el espíritu de las perfección, una salvación, una esperanza y una indivisa caridad.
bienaventuranzas- A los laicos pertenece por propia vocación bus- Ante Cristo y ante la Iglesia no existe desigualdad alguna en ra-
car el reino de Dios tratando y ordenando, según Dios, los asun- zón de estirpe o nacimiento, condición social o sexo, porque no
tos temporales. Viven en el siglo, es decir, en todas y cada una hay judio ni griego; no hay siervo o libre; no hay varón ni mu-
de las actividades y profesiones, así como en las condiciones ordi- jer. Pues todos vosotros sois «uno» en Cristo jesús (Gal 3,28 gr.;
narias de la vida familiar y social con las que su existencia está cf. Col 3,11).
como entretejida. Allí están llamados por Dios a cumplir su Aunque no todos en la Iglesia marchen por el mismo camino,
propio cometido, guiándose por el espíritu evangélico, de modo sin embargo, todos están llamados a la santidad y han alcanzado
que, igual que la levadura, contribuyan desde dentro a la santifi- la misma fe por la justicia de Dios (cf. 2 Petr 1,1). Y si es cierto
cación del mundo y de este modo descubran a Cristo a los demás, que algunos, por voluntad de Cristo, han sido constituidos para
brillando, ante todo, con el testimonio de su vida, en la fe, espe- los demás como doctores, dispensadores de los misterios y pas-
ranza y caridad. A ellos, muy en especial, corresponde iluminar tores, sin embargo, se da una verdadera igualdad entre todos en
lo referente a la dignidad y a la acción común de todos los fieles
31. Nomine laicorum hic intelleguntuir omnes christifídeles praeter
membra ordinis sacri et status religiosi in Ecclesia sanciti, christifideles coniunguntur, ita ¡Iluminare et ordinare, ut secundum Christum iugiter
scilicet quí, utpote baptismate Christo concorporati, in Populum Dei fiant et crescant et sint in laudem Creatoris et Redemptoris.
constituti, et de muñere Chrvsti sacerdotali, prophetico et regali suo modo 32. Ecclesia sancta, ex divina institutione, mira varietate ordinatur et
participes facti, pro parte sua missionem totius populi christiani in Ecclesia regitur. Sicut enim in uno corpore multa membra habemus, omnia autem
et in mundo exercent. membra non eundem actum babent: ita multi unum corpus sumus in
Laicis Índoles saecularis propria et peculiaris est. Membra enim ordinis Christo, singuli autem aller alterius membra (Rom 12,4-5).
sacri, quamquam aliquando in saecularibus versari possunt, etiam saecula- Unus est ergo Populus Dei electas: unus Dominus, una fides, unum
rem professionem exercendo, ratione suae particularis vocationis praecipue baptisma (Eph 4,5); communis dignitas membrorum ex eorum in Christo
et ex professo ad sacrum ministerium ordinantur, dum religiosi suo statu regeneratione, communis filiorum gratia, communis ad perfectionem voca-
praeclarum et eximium testimonium reddunt, mundum transfiguran Deo- tio, una salus, una spes indivisaque caritas. Nulla igitur in Christo et in
que offerri non posse sine spiritu beatitudinum. Laicorum est, ex vocatio- Ecclesia inaequalitas, spectata stirpe vel natione, condicione sociali vel sexu,
ne propria, res temporales gerendo et secundum Deum ordinando, regnum quia non est ludaeus ñeque Graecus: non est servus ñeque liber: non est
Dei quaerere. In saeculo vivunt, scilicet in ómnibus et singulis mundi masculus ñeque femina. Omnes enim vos «.unus» estis in Christo íesu
officiis et operibus et in ordinariis vitae familiaris et socialis condicionibus, (Gal 3,28 gr.; cf. Col 3 , U ) .
quibus eorum existentia quasi contexitur. Ibi a Deo vocantur, ut suum Si igitur in Ecclesia non omnes eadem via incedunt, omnes tamen ad
proprium munus exercendo, spiritu evangélico ducti, fermenti instar ad sanctitatem vocantur et coaequalem sortiti sunt fidem in iustitia Dei (cf. 2
mundi sanctifieationem velut ab intra conferant, sicque praeprimis testimo- Petr 1,1). Etsi quídam ex volúntate Christi ut doctores, mysteriorum dis-
nio vitae suae, fide, spe et caritate fulgentes, Christum alus manifestent. pensatores et pastores pro alus constituuntur, vera tamen ínter omnes viget
Ad illos ergo peculiari modo spectat res temporales omnes, quibus arete aequalitas quoad digniratem et actionem cunctis fidelibus commimem c'uca
56 Constitución sobre la Iglesia. 32 CA. Los laicos. .3.3 57

para la edificación del Cuerpo de Cristo. La diferencia que puso [El apostolado de los laicos']
el Señor entre los sagrados ministros y el resto del pueblo de 33. Los laicos congregados en el pueblo de Dios y consti-
Dios lleva consigo la unión, puesto que los pastores y ios demás tuidos en un solo Cuerpo de Cristo bajo una sola Cabeza, cuales-
fieles están vinculados entre sí por necesidad recíproca; los pas- quiera que sean, están llamados, a fuer de miembros vivos, a pro-
tores de la Iglesia, siguiendo el ejemplo del Señor, pónganse al curar el crecimiento de la Iglesia y su perenne santificación con
servicio los unos de los otros y al de los demás fieles, y estos todas sus fuerzas, recibidas por beneficio del Creador y gracia
últimos, a su vez, asocien su trabajo con el de los pastores y del Redentor.
doctores. De este modo, en la diversidad, todos darán testimonio El apostolado de los laicos es la participación en la misma
de la admirable unidad del Cuerpo de Cristo; pues la misma di- misión salvífica de la Iglesia. A este apostolado todos están lla-
versidad de gracias, servicios y funciones congrega en la unidad a mados por el mismo Señor en razón del bautismo y de la confir-
los hijos de Dios, porque todas estas cosas son obras del tínico mación. Por los sacramentos, especialmente por la Sagrada Euca-
e idéntico Espíritu (1 Cor 12,11). ristía, se comunica y se nutre aquel amor hacia Dios y hacia los
Si, pues, los seglares, por designación divina, tienen a Jesu- hombres, que es el alma de todo apostolado. Los laicos, sin em-
cristo por hermano, que siendo Señor de todas las cosas, vino, sin bargo, están llamados, particularmente, a hacer presente y operan-
embargo, a servir y no a ser servido (cf. Mt 20,28), así también te a la Iglesia en los lugares y condiciones donde ella no puede
tienen por hermanos a quienes, constituidos en el sagrado minis- ser sal de la tierra si no es a través de ellos 2. Así, pues, todo
terio, enseñando, santificando y gobernando con la autoridad de laico, por los mismos dones que le han sido conferidos, se con-
Cristo, apacientan la familia de Dios de tal modo que se cumpla vierte en testigo e instrumento vivo, a la vez, de la misión de la
por todos el mandato nuevo de la caridad. A este respecto dice misma Iglesia en la medida del don de Cristo (Eph 4,7).
hermosamente San Agustín: «Si me aterra el hecho de que soy Además de este apostolado, que incumbe absolutamente a to-
para vosotros, eso mismo me consuela porque estoy con vosotros. dos los fieles, los laicos pueden también ser llamados de diversos
Para vosotros soy el obispo, con vosotros soy el cristiano. Aquél modos a una cooperación más inmediata con el apostolado de la
es el nombre del cargo, éste el de la gracia; aquél, el del peligro; jerarquía 3 , como aquellos hombres y mujeres que ayudaban al
éste, el de la salvación» '. apóstol Pablo en la evangelización, trabajando mucho en el Se-
ñor (cf. Phil 4,3; Rom l6,3ss). Por lo demás, son aptos para que
aedificationem Corporis Christi. Distinctio enim quam Dominus posuit
ínter sacros ministros et reliquum Populum Dei, secumfert coniiunctionem, 33. Laici in Populo Dei congregati et in uno Corpore Christi sub
cum Pastores et alii fideles inter se communi necessitudine devinciantur; uno icapite constituti, quicumque sunt, vocantur, ut taínquam viva membra
Ecclesiae Pastores, exemplum Domini secuti, sibi invicem alüsque fidelibus ad Ecclesiae incrementumi eiusque iugem sanctificationem vires suas omnes,
ministrent, hi autem alacriter Pastoribus et doctoribus sociam operam beneficio Creatoris et gratia Redemptoris acceptas, conferant.
praestent. Sic in varietate omnes testimonium perhibent de mirabili imítate Apostolatus autem laicorum est participado ipsius salvifkae missionis
in Corpore Christi: ipsa enim diversitas gratiarum, ministrationum et ope- Ecclesiae, ad quem apostolaturn omnes ab ipso Domino per baptismum
rationum filios Dei in unum colligit, quia haec omnia operatur unus atque et confirmationem deputantur. Sacramentis autem, praesertim sacra Eucha-
Ídem Spiritus (1 Cor 12,11). ristia, comrriunicatur et alitur illa caritas erga Deurn et homines, quae
Laici igitur sicut ex divina dignatione fratrem habent Christum, qui anima est totius apostolatus. Laici autem speciatim ad hoc vocantur, ut
cum sit Dominus omnium, venit tamen non rninistrari sed ministrare praesentem et actuosam reddant Ecclesiam in eis locis et rerum adiunctis,
(cf. Mt 20,28), ira etiam fratres habent eos, qui in sacro ministerio positi, ubi ipsa nonnisi per eos sal terrae evadene potest 2 . Sic omnis laicus, ex
auctoritate Christi docendo et sanctificando et regendo familiam Dei ita ipsis donis sibi collatis, testis simul et vivum instrumentum missionis
pascunt, iut mandatum novum caritatis ab ómnibus impleatur. Quocirca ipsius Ecclesiae exsistit secundum mensuram donationis Christi (Eph 4,7).
pulcherrime dicit S. Augustinus: «Ubi me terret quod vobis sum, ibi me Praeter hunc apostola¡tum¡, qui ad omnes omnino christifideles spectat,
consolatur quod vobiscum isum. Vobis enim sum episcopus, vobiscum sum laici insuper diversis modis ad cooperationem magis immediatam cum
christianus. Illud íest nomen officii, hoc gratiae; iilud pericuii est, hoc apostolatu Hierarchiae vocari possunt 3 , ad modum illorum virorum ac
salutis» '. mulierum, qui Paulum apostolum in Evangelio adiuvabant, multum in
1
SAN AGUSTÍN, Serm. 340,1 : PL 38,1483. Domino laborantes (cf. Phil 4,3; Rom l6,3ss). Praeterea aptitudine gau-
- Cf. Pío XI, ene. Quadragesimo anno, 15 mayo 1931: AAS 23 (1931) 221s;
Pío XII, aloe. De quelle consolation, 14 oct. 1951: AAS 43 (1951) 790s.
3
Cf. Pío XII, aloe. Six ans se sont écotilés, 5 oct. 1957: AAS 49 (1957) 927.
De «mandato» et missione canónica, cf. decr. De apostolatu laicorum cA n.16, con
notas 12 y 15.
58 Constitución sobre la Iglesia. 33-34 C.4. Los laicos. 34-35 59
la jerarquía les confíe el ejercicio de determinados cargos ecle- mente al Padre. Así también los laicos, como adoradores que en
siásticos, ordenados a un fin espiritual. todo lugar obran santamente, consagran a Dios el mundo mismo.
Así, pues, incumbe a todos los laicos colaborar en la hermosa
empresa de que el divino designio de salvación alcance más y más [El testimonio de vida"]
a todos los hombres de todos los tiempos y de todas las tierras. 35. Cristo, Profeta grande, que por el testimonio de su vida
Abráseles, pues, camino por doquier para que, a la medida de y por la virtud de su palabra proclamó el Reino del Padre, cum-
sus fuerzas y de las necesidades de los tiempos, participen tam- ple su misión profética hasta la plena manifestación de la gloria,
bién ellos celosamente en la misión salvadora de Ja Iglesia. no sólo a través de la jerarquía, que enseña, en su nombre y con
su potestad, sino también por medio de los laicos, a quienes, por
[Consagración del mundó\
ello, constituye en testigos y les ilumina con el sentido de la fe y
34. Cristo Jesús, supremo y eterno sacerdote, desea conti- la gracia de la palabra (cf. Act 2,17-18; Apoc 19,10), para que
nuar su testimonio y su servicio también por medio de los laicos; la virtud del Evangelio brille en la vida cotidiana, familiar y so-
por ello, vivifica a éstos con su Espíritu e ininterrumpidamente cial. Ellos se muestran como hijos de la promesa cuando, fuertes
los impulsa a toda obra buena y perfecta. en la fe y la esperanza, aprovechan el tiempo presente (cf. Eph
Pero a aquellos a quienes asocia íntimamente a su vida y mi- 5,16; Col 4,5) y esperan con paciencia la gloria futura (cf. Rom
sión también les hace partícipes de su oficio sacerdotal, en orden 8,25). Pero que no escondan esta esperanza en la interioridad del
al ejercicio del culto espiritual, para gloria de Dios y salvación alma, sino manifiéstenla en diálogo continuo y en un forcejeo
de los hombres, Pot lo que los laicos, en cuanto consagrados a
con los dominadores de este mundo tenebroso, contra los espíritus
Cristo y ungidos por el Espíritu Santo, tienen una vocación ad-
malignos (Eph 6,12), incluso a través de las estructuras de la
mirable y son instruidos para que en ellos se produzcan siempre
vida secular.
los más abundantes frutos del Espíritu. Pues todas sus obras,
preces y proyectos apostólicos, la vida conyugal y familiar, el Así como los sacramentos de la nueva ley, con los que se
trabajo cotidiano, el descanso del alma y del cuerpo, si se reali- nutre la vida y el apostolado de los fieles, prefiguran el cielo
zan en el Espíritu, incluso las molestias de la vida si se sufren pa- nuevo y la tierra nueva (of. Apoc 21,1), así los laicos se hacen
cientemente, se convierten en hostias espirituales, aceptables a Dios valiosos pregoneros de la fe y de las cosas que esperamos (cf. Hebr
por Jesucristo (cf. 1 Petr. 2,5), que en la celebración de la Euca- 11,1), si asocian, sin desmayo, la profesión de fe con la vida de
ristía, con la oblación del cuerpo del Señor, ofrecen piadosísima- fe. Esta evangelización, es decir, el mensaje de Cristo pregonado
con el testimonio de la vida y de la palabra, adquiere una nota
dent, nt ad quaedam muñera ecclesiastica, ad finem spiritualem exercenda,
ab Hierarehia adsumantur. Sic et laici, qua adoratores ubique sánete agentes, ipsum mundum Deo
Ómnibus igitur laicis onus praecterum incumbir adlaborandi, ut divi- consecrant.
num salutis propositum ad universos nomines omnium temporum et ubique 35. Christus, Propheta magnus, qui et testimonio vitae et verbi virtute
terrarum magis magisque pertingat. Via proinde eisdem undequaque patear, Regnum proclamavit Patris, usque ad plenam manifestationem gloriae suum
ut pro suis viribus temporumque necessitatibus opus salutare Ecclesiae rnunus propheticum adimplet, non solum per Hierarchiam, quae nomine
naviter et ipsi participent. et potestate Eius docet, sed etiam per laicos, quos ideo et testes constituit
34. Supremus et aeternus Sacerdos Christus Iesus, cum etiam per et sensu fidei et gratia verbi instruit (cf. Act 2,17-18; Apoc 19,10), ut
laicos suum testimonium suumque servitium continuare velit, eos suo virtus Evangelii in vita quotidiana, familiarí et sociali eluceat. Ipsi se
Spiritu vivificat indesinenterque impellit ad omne opus bonum et perfectum. praebent ut filios repromissionis, si fortes in fide et spe praesens momen-
lilis enim, quos vitae et tnissioni suae intime coniungit, etiam sui mu- tum redimunt (cf. Eph 5,16; Col 4,5) et futuram gloriam per patientiam
neris sacerdotalis partem tribuit ad cultum spiritualem exercendum, ut exspeetant (cf. Rom 8,25). Hanc autem spem non in animi interioritate
glorificetur Deus et salventur homines. Qua de causa laicí, utpote Quisto nbscondant, sed conversione continua et colluctatione odversus mundi rec-
dicati et Spiritu Sancto uncíi, mirabiliter vocantur et instruuntur, ut ube- tores tenebrarum harum, contra spiritualia nequitiae (Eph 6,12) etiam
riores semper fructus Spiritus in ipsis producantur. Omnia enim eorum per vitae saecularis structuras exprimant.
opera, preces et incepta apostólica, conversatio coniugalis et familiaris, Sicut sacramenta Novae Legis, quibus vita et apostolatus fidelium
labor quotidianus, animi corporisque relaxatio, si in Spiritu peragantur, al i tur, caelum novum et terram novam (cf. Apoc 21,1) praefigurant, ita
imo molestíae vitae si patíenter sustineantur, fiunt spirituales hostiae, laici evadunt valídí praecones fidei sperandarum rerum (cf. Hebr 11,1)»
acceptabiles Deo per Iesum Christum (cf. 1 Petr 2,5), quae in Eucharistiae si cum vita ex íide professionem fidei inhaesitanter coniungunf. Haec
celebratione, »cum dominiri Corporis oblatione, Patri piissime offeruntur. evangelizatio, nuntium Qiristi scilicet et testimonio vitae et verbo prolatum,
60 Constitución sobre la Iglesia. 35-36 C.4. Los laicos, 36 61

específica y una peculiar eficacia por el hecho de que se realiza de su reino; a El están sometidas todas las cosas hasta que El se
dentro de las comunes condiciones de la vida en el mundo. someta a sí mismo y todo lo creado al Padre, para que Dios sea
En este quehacer es de gran valor aquel estado de vida que todo en todas las cosas (cf. 1 Cor 15,27-28). Tal potestad la
está santificado por un especial sacramento, es decir, la vida ma- comunicó a sus discípulos para que quedasen constituidos en
trimonial y familiar. Aquí se encuentra un ejercicio y una hermo- una libertad regia y vencieran en sí mismos el reino del pecado
sa escuela para el apostolado de los laicos, donde la religión cris- (cf. Rom 6,12), e incluso sirviendo a Cristo también en los de-
tiana penetra toda la institución de la vida y la transforma más más, condujeran en humildad y paciencia a sus hermanos hasta
cada día. Aquí los cónyuges tienen su propia vocación para que aquel Rey, a quien servir es reinar. Porque el Señor desea dila-
ellos entre sí y ante sus hijos sean testigos de la fe y del amor de tar su reino también por mediación de los fieles laicos; un reino
Cristo. La familia cristiana proclama muy alto tanto las presentes de verdad y de vida, un reino de santidad y de gracia, un reino
virtudes del Reino de Dios como la esperanza de la vida bienaven- de justicia, de amor y de paz ', en el cual la misma criatura que-
turada. Y así, con su ejemplo y testimonio, arguye al mundo de dará libre de la servidumbre de la corrupción en la libertad de
pecado e ilumina a los que buscan la verdad. la gloria de los hijos de Dios (cf. Rom 8,21). Grande, realmen-
Por tanto, los laicos, también cuando se ocupan de las cosas te, es la promesa y grande el mandato que se da a los discípu-
temporales, pueden y deben realizar una acción preciosa en orden los: Todas las cosas son vuestras, pero vosotros sois de Cristo y
a la evangelización del mundo. Porque si bien algunos de entre Cristo es de Dios (1 Cor 3,23).
ellos, al faltar los sagrados ministros o estar impedidos éstos en Deben, pues, los fieles conocer la naturaleza íntima de todas
caso de persecución, les suplen en determinados oficios sagrados las criaturas, su valor y su ordenación a la gloria de Dios, y, ade-
en la medida de sus facultades, y aunque muchos de ellos consu- más, deben ayudarse entre sí, también mediante las actividades
men todas sus energías en el trabajo apostólico, conviene, sin seculares, para lograr una vida más santa, de suerte que el mun-
embargo, que todos cooperen a la dilatación e incremento del rei- do se impregne del espíritu de Cristo y alcance más eficazmente
no de Cristo en el mundo. Por ello, conságrense los laicos con su fin en la justicia, la caridad y la paz. Para que este deber pue-
todo cuidado a conocer más profundamente la verdad revelada e da cumplirse en el ámbito universal, corresponde a los laicos el
impetren insistentemente de Dios el don de la sabiduría. puesto principal. Procuren, pues, seriamente que por su compe-
[En las estructuras humanas} tencia en los asuntos profanos y por su actividad, elevada desde
36. Cristo, hecho obediente hasta la muerte y, en razón de dentro por la gracia de Cristo, los bienes creados se desarrollen
ello, exaltado por el Padre (cf. Phil 2,8-9), entró en la gloria al servicio de todos y cada uno de los hombres y se distribuyan

notam quamdam specificam et peculiarem efficacitatem acquirit ex hoc, iiciuntur, doñee Ipse se cunctaque creata Patri subiiciat, ut sit Deus omnia
quod in communibus condícíoníbus saeculi completur. in ómnibus (cf. 1 Cor 15,27-28). Quam potestatem dicipulis comimuni-
Quo in muñere magni pretil apparet ille status vitae, qui speciali sa- cavit, ut et illi in regali libértate constituantur et sui abnegatione vitaque
cramento sanctificatur, scilicet vita matrimonialis et familiaris. Ibi exerci- sancta regnum peccati in seipsis devincant (cf. Rom 6,12), immo ut Christo
tium et schola praeclara apostolatus laicorum habetur, ubi religio christia- etiam in alus servientes, fratres suos ad Regem, cui serviré regnare est,
na totam vitae institutionem pervadit et in dies magis transformat. Ibi humilitate et patientia perducant. Dominus enim regnum suum etiam per
coniuges propriam habent vocationem, ut sibi invicem et filas sint testes laicos fideles dilatare cupit, regnum scilicet veritatis et vitae, regnum sanc-
fidei et amoris Christi. Familia christiana tum praesentes virtutes Regni titatis et gratiae, regnum iustitiae, amoris et pacis 4; in quo regno ipsa
Dei tum spem vitae beatae alta voce proelamat. Ita exemplo et testimonio creatura liberabitur a servitute corruptionis in iibertatem gloriae filiorum
suo arguit mundum de peccato et eos qui veritatem quaerunt illuminat. Dei (cf. Rom 8,21). Magna sane promissio, rnagnumque mandatum disci-
Proinde laici, etiam quando curis temporalibus occupantur, pretiosam pulis datur: Omnia enim vestra sunt, vos autem Christi, Christus autem
actionem ad evangelizandum mundum exercere possunt et debent. Quodsi Dei (1 Cor 3,23).
quídam eorum, deficientibus sacris ministris, vel iisdem in regimine perse- Fideles igitur totius creaturae intimam naturam, valorem et ordinatio-
cutionis impeditis, quaedam officia sacra pro facúltate supplent; et si plures nem in laudem Dei agnoscere, et per opera etiam saecularia se invicem ad
quidem ex eis totas vires suas in opere apostólico impendunt; universos sanetiorem vitam adiuvare debent, ita ut mundus spiritu Christi imbuatur
tamen oportet ad dilatationem et incrementum Regni Christi in mundo co- atque in iustitia, caritate et pace finem suum effícacius attingat. In quo
operan. Quapropter laici sollerter in profundiorem cognitionem veritatis officio universaliter adimplendo laici praecipuum locum obtinent. Sua igi-
revelatae incumbant, et instanter a Deo sapientiae donum impetrent. lur in profanis disciplinis competentia suaque activitate, gratia Christi in-
36. Christus, factus oboediens usque ad mortem et propter hoc a Patre
4
exaltatus (cf. Phil 2,8-9), in gloriam regni sui intravit. Cui omnia sub- Del prefacio de la fiesta de Cristo Rey.
62 Constitución sobre la Iglesia. 36 C.4. Los laicos. 36-37 63
mejor entre ellos, según el plan del Creador y la iluminación de miento de los fieles para que la misión de la Iglesia pueda res-
su Verbo, mediante el trabajo humano, la técnica y la cultura ponder mejor a las circunstancias particulares del mundo de hoy.
civil, y que a su manera estos seglares conduzcan a los hombres Porque, así como debe reconocerse que la ciudad terrena, vincula-
al progreso universal en la libertad cristiana y humana. Así Cris- da justamente a las preocupaciones temporales, se rige por princi-
to, a través de los miembros de la Iglesia, iluminará más y más pios propios, con la misma razón hay que rechazar la infausta
con su luz a toda la sociedad humana. doctrina que intenta edificar a la sociedad prescindiendo en abso-
A más de lo dicho, los seglares han de procurar, en la me- luto de la religión y que ataca o destruye la libertad religiosa de
dida de sus fuerzas, sanear las estructuras y los ambientes del los ciudadanos \
mundo que inciten al pecado, de modo que todas ellas se con-
formen a las normas de la justicia y favorezcan, más bien que [Relaciones con la Jerarquía]
impidan, la práctica de las virtudes. Obrando así impregnarán 37. Los seglares, como todos los fieles cristianos, tienen el
dé sentido moral la cultura y el trabajo humano. De esta ma- derecho de recibir con abundancia" de los sagrados pastores, de
nera se prepara a la vez y mejor el campo del mundo para la entre los bienes espirituales de la Iglesia, ante todo, los auxilios
siembra de la divina palabra, y se abren de par en par a la Iglesia de la palabra de Dios y de los sacramentos, y han de hacerles
las puertas por las que ha de entrar en el mundo el mensaje de saber, con aquella libertad y confianza dignas de los hijos de Dios
la paz. y de los hermanos en Cristo, sus necesidades y sus deseos. En
En razón de la misma economía de la salvación, los fieles han la medida de los conocimientos, de la competencia y del prestigio
de aprender diligentemente a distinguir entre los derechos y obli- que poseen, tienen el derecho y, en algún caso, la obligación de
gaciones que les corresponden por su pertenencia a la Iglesia y manifestar su parecer' sobre aquellas cosas que dicen relación
aquellos otros que les competen como miembros de la sociedad al bien de la Iglesia. Hágase esto, si las circunstancias lo requie-
humana. Procuren acoplarlos armónicamente entre sí, recordando ren, mediante instituciones establecidas al efecto por la Iglesia,
que en cualquier asunto temporal deben guiarse por la conciencia y siempre con veracidad, fortaleza y prudencia, con reverencia y
cristiana, ya que ninguna actividad humana, ni siquiera en el or- caridad hacia aquellos que, por razón de su oficio sagrado, perso-
den temporal, puede sustraerse al imperio de Dios. En nuestro nifican a Cristo.
tiempo, concretamente, es de la mayor importancia que esta dis-
tinción y esta armonía brille con suma claridad en el comporta- modo agendi fidc-lium elucescant, ut missio Ecclesiae particularibus mundi
hodierni condicionibus plenius responderé valeat. Sicut enim agnoscendum
est terrenam civitatem, saecularibus curis ¿ure addictam propriis regí princí-
trinsecus elevata, valide conferant operam, ut bona creata secundum Creato- piis, íta infausta doctrina, quae societatem, nulla habita religionis ratione,
ris ordinationem Eiusque Verbi illuminationem humano labore, arte tech- exstruere contendit et libertatem religiosam civium impugnat et eruit, mé-
nica, civilique cultura ad utilitatem omnium prorsus hominum excolantur, rito reiicitur 5.
aptiusque ínter illos distribuantur, et suo modo ad universalem progressum 37. Laici, sicut omnes christifideles, ius habent ex spiritualibus Ec-
in humana et christiana libértate conducant. Ita Christus per Ecclesiae mera- clesiae bonis, verbi Dei praesertim et sacramentorum adiumenta a sacris
bra totam societatem humanam suo salutari lumine magis rnagisque illu- Pastoribus abundanter accipiendi 8 , hisque necessitates et optata sua ea li-
minabit. bértate et fiducía, quae filios Dei et fratres in Christo decet, patefaciant.
Larri praeterea, collafis quoque viribus, instituta et condiciones mundi, Pro scientia, competentia ©t praestantia quibus pollent, facultatem, immo
si quae mores ad peccatum incitant, ita sanent, ut haec omnia ad iustitiae nliquando et officium habent suam sententiam de iis quae bonum Ecclesia
normas conformentur et virtutum exercitio potras faveant quam obsint. respiciunt declarandi 7 . Hoc fi'at, si casus ferat, per instituta ad hoc ab
Ita agendo culturara operaque humana valore moraii imbuent. Hoc modo Ecclesia stabilita, et semper in veracitate, fortítudíne et prudentia, cum
simul ager mundi melius pro semine verbi divini paratur, et Ecclesiae latius reverentia et caritate erga illos, qui ratione sacri sui muneris personam
patent portae, quibus praeconium pacis in mundutn introeat. Christi gerunt.
Propter ipsam oeconomiam salutis, fideles discant sedulo distinguere
ínter iura et officia quae eis incumbunt, quatenus Ecclesiae aggregantur, 5
Cf. LEÓN XIII, ene. Immortale Dei, 1 nov. 1885: ASS 18 (1885) l66ss;
et ea quae eis competunt, ut sunt humanae societatís membra. Utraque ll)., ene. Sapientiae christianae, 10 en. 1890: ASS 22 (1889-90) 397ss; Pío XII,
ínter se harmonice consonare satagent, memores se, in quavis re temporali, aloe. Alia vostra filíale, 23 marzo 1958: AAS 50 (1958) 220: «la legittima sana
laicitá dello Stato».
christiana conscientia duci deberé, cum nulla humana activitas, ne in rebus 6
Cod. lur. Can can.682.
7
temporalibus quidem, Dei imperio subtrahi possit. Nostro autem tempore Cf. Pío XII, aloe. De quelle consolalion, I.c., p.789: «Dans les batailles dé-
máxime oportet ut distinctio haec simul et harmonía quam clarissime in cisives, c'est parfois du front que partent les plus heureuses initiatives...»; ID., aloe.
I.'importance de la presse catbolique, 17 febr. 1950: AAS 42 (1950) 256.
64 Constitución sobre la Iglesia. 37 C.5. Vocación a la santidad en la Iglesia. 37-39 65
Procuren los seglares, como los demás fieles, siguiendo el pueda cumplir con mayor eficacia su misión en favor de la vida
ejemplo de Cristo, que con su obediencia hasta la muerte abrió del mundo.
a todos los hombres el gozoso camino de la libertad de los hijos
de Dios, aceptar con prontitud y cristiana obediencia todo lo que [Como el alma en el cuerpo~\
los sagrados pastores, como representantes de Cristo, establecen 38. Cada seglar debe ser ante el mundo testigo de la resu-
en la Iglesia actuando de maestros y de gobernantes. Y no dejen rrección y de la vida de nuestro Señor Jesucristo y señal del Dios
de encomendar en sus oraciones a sus prelados para que, ya que verdadero. Todos en conjunto y cada cual en particular deben
viven en continua vigilancia, obligados a dar cuenta de nuestras alimentar al mundo con frutos espirituales (cf. Gal 5,22) e in-
almas, cumplan esto con gozo y no con angustia (cf. Hebr 13,17). fundirle el espíritu de que están animados aquellos pobres, man-
Los sagrados pastores, por su parte, reconozcan y promuevan sos y pacíficos, a quienes el Señor, en el Evangelio, proclamó
la dignidad y la responsabilidad de los laicos en la Iglesia. Ha- bienaventurados (cf. Mt 5,3-9)- En una palabra, «lo que es el
gan uso gustosamente de sus prudentes consejos, encárguenles, alma en el cuerpo, esto han de ser los cristianos en el mundo» 9.
con confianza, tareas en servicio de la Iglesia, y déjenles libertad
y espacio para actuar, e incluso denles ánimo para que ellos, es-
pontáneamente, asuman tareas propias. Consideren atentamente CAPÍTULO V
en Cristo, con amor de padres 8 , las iniciativas, las peticiones y UNIVERSAL VOCACIÓN A LA SANTIDAD
los deseos propuestos por los laicos. Y reconozcan cumplidamen- EN LA IGLESIA
te los pastores la justa libertad que a todos compete dentro de
la sociedad temporal. [Llamamiento a la santidad]
De este trato familiar entre laicos y pastores son de esperar 39- La Iglesia, cuyo misterio trata de exponer este sagrado
muchos bienes para la Iglesia, porque así se robustece en los se- Concilio, goza de indefectible santidad, ya que Cristo, el Hijo
glares el sentido de su propia responsabilidad, se fomenta el en- de Dios, a quien con el Padre y el Espíritu llamamos «el solo
tusiasmo y se asocian con mayor facilidad las energías de los fieles Santo» \ amó a la Iglesia como a su esposa, entregándose a sí
a la obra de los pastores. Pues estos últimos, ayudados por la mismo por ella para santificarla (cf. Eph 5,25-26), la unió a sí
experiencia de los laicos, pueden juzgar con mayor precisión y mismo como su propio cuerpo y la enriqueció con el don del
aptitud lo mismo los asuntos espirituales que los temporales, de Espíritu Santo para gloria de Dios. Por eso todos en la Iglesia,
suerte que la Iglesia entera, fortalecida por todos sus miembros,
clesia, ab ómnibus membris suis roborata, suam pro mundi vita missionem
Laici, sicut omnes christifideles, illa quae sacri Pastores, utpote Chris- efficacius compleat.
tum representantes, tamquam magistri et rectores in Ecclesia statuunt, 38. Unusquisque laicus debet esse eoram ¡saeculo testis resurrectionis
christiana oboedientia prompte amplectantur, Christi exemplum secuti, qui, et vitae Domini Iesu atque signum Dei vivi. Omnes insimul et unusquisque
sua oboedientia usque ad mortem, beaíam libertatis filiorum Dei viam óm- pro sua parte imundum fructibus spiritualibus aiere debent (cf. Gal 5,22),
nibus hominibus aperuit. Ñeque omittant precibus suis Praepositos suos in eumque spiritum diffundere, quo animantur illi pauperes, mires et pa-
Deo commendare, quippe qui pervigilant quasi rationem pro animabus nos- cifici, quos Dominus in Evangelio beatos proclamavit (cf. Mt 5,3-9). Uno
tris reddituri, ut cum gaudio hoc faciant et non gementes (cf. Hebr 13,17). verbo, «quod anima est in corpore, hoc sint in mundo christiana» *.
Sacri vero Pastores laicorum dignitatem et responsabilitatem in Ecclesia
agnoscant et promoveant; libenter eorum prudenti consilio utantur, cum
CAPUT V
confidentia eis in servitium Ecclesiae officia committant et eis agendi liber-
tatem et spatium relinquant, immo animum eis addant, ut etiam sua sponte DE UNIVERSALI VOCATIONE AD SANCTITATEM IN ECCLESIA
opera aggrediantur. Paterno cum amore coepta, vota et desideria a laicis
proposita atiente in Christo considerent 8 . Iustam autem libertatem, quae 39. Ecdesia, cuius mysterium a Sacra Synodo proponitur, indefectíbi-
ómnibus in civitate iterrestri competir, Pastores observanter agnoscent. liter sancta creditur. Christus enin\ Dei Filius qui cum Paire et Spiritu
Ex hoc familiari commercio Ínter laicos et Pastores permulta bona «solus Sanctus celebratur \ Ecclesiam tamquam sponsam suam dilexit, Seip-
Ecclesiae exspectanda sunt: ita enim in laicis roboratur propriae responsabi- sum tradens pro ea, ut illam sanctificaret (cf. Eph 5,25-26), eamque Sibi
litatis sensus, fovetur alacritas, et facilius laicorum: vires Pastorum operi ut corpus suum coniunxit atque Spiritus Sancti dono cumulavit ad gloriam
associantur. Hi vero, laicorum experientia adiuti, tam in rebus spiritualibus ° Epist. ad Diognetum 6: ed. F U N K , I p . 4 0 0 . Cf. S A N J . C R I S Ó S T O M O , ln Mt.
quam in temporalibus, distinctius et aptius iudicare valent, ita ut tota Ec- hum.46 (47) 2 : P G 58,478 del fermento en la masa.
1
Misal R o m a n o , Gloria in excehis. Cf. Le 1,35; M e 1,24; Le 4 , 3 4 ; l o 6,69
• Cf. 1 Thess 5.19 y 1 Jo 4 . 1 . (ho hagios ton Theou); Act 3 , 1 4 ; 4,27 y 3 0 ; H e b r 7 , 2 6 ; 1 l o 2 . 2 0 ; A p o c 3,7.

2. C.Vaticano 3
66 Constitución sobre la Iglesia. 39-40 C.5. Vocación a la santidad en la Iglesia. 40 67

ya pertenezcan a la jerarquía, ya pertenezcan a la grey, son lla- de El, en la fe del bautismo han sido hechos hijos de Dios y
mados a la santidad, según aquello del Apóstol: Porque ésta es partícipes de la divina naturaleza, y por lo mismo santos; con-
la voluntad de Dios, vuestra santificación (1 Thess 4,3; cf. Eph viene, por consiguiente, que esa santidad que recibieron sepan
1,4). Esta santidad de la Iglesia se manifiesta incesantemente y conservarla y perfeccionarla en su vida con la ayuda de Dios.
se debe manifestar en los frutos de gracia que el Espíritu Santo Les amonesta el Apóstol a que vivan como conviene a los santos
produce en los fieles; se expresa de múltiples modos en todos (Eph 5,3) y que, como elegidos de Dios, santos y amados, se
aquellos que, con edificación de los demás, se acercan en su revistan de entrañas de misericordia, benignidad, humildad, mo-
propia vida a la cumbre de la caridad; pero aparece de modo destia, paciencia (Col 3,12), y produzcan los frutos del Espíritu
particular en la práctica de los que comúnmente llamamos con- para santificación (cf. Gal 5,22; Rom 6,22). Pero, como todos
sejos evangélicos. Esta práctica de los consejos, que por impulso tropezamos en muchas cosas (cf. Iac 3,2), tenemos continua ne-
del Espíritu Santo algunos cristianos abrazan, tanto en forma pri- cesidad de la gracia de Dios y hemos de orar todos los días:
vada como en una condición o estado admitido por la Iglesia, Perdónanos nuestras deudas (Mt 6,12) 3.
da en el mundo, y conviene que lo dé, espléndido testimonio y Fluye de ahí la clara consecuencia de que todos los fieles, de
ejemplo de esa santidad. cualquier estado o régimen de vida, son llamados a la plenitud
de la vida cristiana y a la perfección de la caridad \ que es una
[Cristo, Maestro y Modelo de toda perfección']
forma de santidad que promueve aun en la sociedad terrena un
40. Nuestro Señor Jesucristo predicó la santidad de vida, modo de vida más humano. Para alcanzar esa perfección, los fie-
de la que El es Maestro y Modelo, a todos y cada uno de sus les, según la diversa medida de los dones recibidos de Cristo,
discípulos, de cualquier condición que fuesen. Sed, pues, vosotros deberán esforzarse para que, siguiendo sus huellas y amoldándo-
perfectos como vuestro Padre celestial es perfecto (Mt 5,48) 2. se a su imagen, obedeciendo en todo a la voluntad del Padre, se
Envió a todos el Espíritu Santo, que los moviera interiormente, entreguen totalmente a la gloria de Dios y al servicio del próji-
para que amen a Dios con todo el corazón, con toda el alma, con mo. Así la santidad del Pueblo de Dios producirá frutos abun-
toda la mente y con todas las fuerzas (cf. Me 12,30), y para que dantes, como brillantemente lo demuestra en la historia de la
se amen unos a otros como Cristo nos amó (cf. lo 13,34; 15,12). Iglesia la vida de tantos santos.
Los seguidores de Cristo, llamados y justificados en Cristo nues-
tro Señor, no por sus propios méritos, sino por designio y gracia
fidei baptismate veré filii Dei et consortes divinae naturae, ideoque ireapse
sancti effecti sunt. Eos proinde oportet sanctificationem quam acceperunt,
Dei. Ideo in Ecclesia omnes, si ve ad Hierarchiam pertinent sive ab ea Deo dante, vivendo tenere atque perficere. Ab Apostólo monentur, ut vivant
pascuntur, ad sanctitatem voeantur, iuxta illud Apostoli: Haec est enim sicut decet sánelos (Eph 5,3), et induant sicut electi Dei, sancti et dilecti,
voluntas Dei, sanctificatio vestra (1 Thess 4,3; cf. Eph 1,4). Haec autem viscera misericordiae, benignitatem, humilitatem, modestiam, patientiam
Ecclesiae sanctitas in gratiae fructibus quos Spiritus in fidelibus producit, (Col 3,12), fructusque Spiritus habeant in sanctificationem (cf. Gal 5,22;
incessanter manifestatur et manifestad debet; multiformiter exprimitur apud Rom 6,22). Cum vero in multis offendamus omnes (cf. Iac 3,2), miseri-
¡singulos, qui in suo vitae ordine ad perfectionem caritatis, aedificantes cordiae Dei iugiter egemus atque orare quotidie debemus: Et dimitte no-
alios, tendunt; proprio quodam modo apparet in praxi consiliorum, quae bis debita nostra (Mt 6,12) 3 .
evangélica appellari consueverunt. Quae consiliorum praxis, Spiritu Sancto
Cunctis proinde perspicuum est, omnes christífideles cuiuscumque sta-
impeliente, a multis christianis assurnpta, sive privatim sive in conditione
tus vel ordinis ad vitae christianae plenitudinem et caritatis perfectionem
vel statu in Ecclesia sancitis, praeclarum in mundo fert, et ferré oportet,
vocari 4 , qua isanctitate, in societate queque terrena, humanior vivendi mo-
eiusdem sanctitatis testimonium et exemplum.
das promovetur. Ad quam perfectionem adipiscendam fideles vires secun-
40. Omnis perfectionis divinus Magister et Exemplar, Dominus Iesus, dum mensuram donationis Christi acceptas adhibeant, ut Eius vestigia
sanctitatem vitae, cuius Ipse et auetor et consummator exstat, ómnibus et sequentes Eiusque imagini conformes effecti, voluntatem Patris in ómnibus
singulis discipulis suis cuiuscumque conditionis praedicavit: Estote ergo vos obsequentes, gloriae Dei et servido proximi íoto animo sese devoveant.
perfecti, sicut et Pater vester caelestis perfectus est (Mt 5,48) 2. In omnes Ita sanctitas Populi Dei in abundantes fructus excresoet, sicut in Ecclesiae
enim Spiritum Sanctum misit, qui eos intus moveat, ut Deum diligant ex historia per tot Sanctorum vitam luculenter commonstratur.
todo corde, ex tota anima, ex tota mente et ex tota virtute sua (cf. Me 12,
30), et ut invicem se diligant sicut Christus eos dilexit (cf. lo 13,34; 3
Cf. S A N A G U S T Í N , Retrae!. II 1 8 : PL 3 2 , 6 3 7 s ; P í o X I I , e n e . Mysttct Corpotis.
15,12). Christi asseclae a Deo non secundum opera sua, sed secundum 29 j u n . 1 9 4 3 : A A S 35 (1943) 225.
4
propositum et gratiam Eius vocati atque in Iesu Domino iustificati, in Cf. P í o X I . ene. Rerum omnium, 26 en. 1 9 2 3 : A A S 15 (1923) 50 y p . 5 9 - 6 0 ;
ene. Casti connubii, 31 d i c . 1 9 3 0 : A A S 22 (1930) 5 4 8 ; P í o X I I , const. apost. Pró-
2
Cf. ORÍGENES, Comm. Rom. 7.7: PG 14.1122B; Ps.-MACARIO, De Orationi 1 1 : vida Mater, 2 febr. 1 9 4 7 : A A S 39 (1947) 1 1 7 ; aloe. Annus sacer, 8 d i c . 1 9 5 0 :
PG 3 4 . 8 6 1 A B ; SANTO T O M Á S , Summa Theol. 2-2 q.184 a . 3 . AAS 43 (1951) 2 7 - 2 8 ; aloe. Nel darri, 1 j u l . 1 9 5 6 : A A S 48 (1956) 574s.
CJ. Vocación a la santidad en la Iglesia. 41 69
68 Constitución sobre la Iglesia. 41
[La santidad en los diversos estados}
conserven el vínculo de la comunión sacerdotal, abunden en to-
da clase de bienes espirituales y den a todos un testimonio vivo
41. Una misma es la santidad que cultivan en cualquier cla- de Dios \ emulando a aquellos sacerdotes que en el transcurso
se de vida y de profesión los que son guiados por el Espíritu de los siglos, nos dejaron muchas veces, con un servicio humilde
de Dios y, obedeciendo a la voz del Padre, adorando a Dios y y escondido, preclaro ejemplo de santidad, cuya alabanza se di-
al Padre en espíritu y verdad, siguen a Cristo pobre, humilde runde por la Iglesia de Dios. Ofrezcan, como es su deber, ora-
y cargado con la cruz, para merecer la participación de su gloria. ciones y sacrificios por su grey y por todo el Pueblo de Dios,
Según eso, cada uno según los propios dones y las gracias reci- reconociendo lo que hacen e imitando lo que tratan s. Así, en
bidas debe caminar sin vacilación por el camino de la fe viva, vez de encontrar obstáculo en sus preocupaciones apostólicas,
que excita la esperanza y obra por la caridad. Es menester, en peligros y contratiempos, sírvanse más bien de todo ello para
primer lugar, que los pastores del rebaño de Cristo cumplan con elevarse a más alta santidad, alimentando y fomentando su acti-
su deber ministerial, santamente y con entusiasmo, con humildad vidad con la frecuencia de la contemplación, para consuelo de
y fortaleza, según la imagen del Sumo y Eterno sacerdote, pastor toda la Iglesia de Dios. Todos los presbíteros, y en particular
y obispo de nuestras almas; cumplido así su deber, será para ellos los que por el título peculiar de su ordenación se llaman sacer-
un magnífico medio de santificación. Los escogidos a la plenitud dotes diocesanos, recuerden cuánto contribuirán a su santificación
del sacerdocio reciben como don, con la gracia sacramental, el el fiel acuerdo y la generosa cooperación con su propio obispo.
poder ejercitar el perfecto deber de su pastoral caridad 5 con la Son también participantes de la misión y de la gracia del su-
oración, con el sacrificio y la predicación, en todo género de pre- premo sacerdote, de una mane, a particular, los ministros de orden
ocupación y servicio episcopal, sin miedo de ofrecer la vida por inferior, en primer lugar los diáconos, los cuales, administrando
sus ovejas y haciéndose semejantes a ellas (cf. 1 Petr 5,3). Así, los misterios de Cristo y de la Iglesia °, deben conservarse inmu-
incluso con su ejemplo, han de estimular a la Iglesia hacia una nes de todo vicio y agradar a Dios y ser ejemplo de todo lo bueno
ante los hombres (cf. 1 Tim 3,8-10 y 12-13). Los clérigos, que
creciente santidad.
llamados por Dios y apartados para su servicio se preparan para
Los presbíteros, a semejanza del orden de los obispos, cuya los deberes de los ministros bajo la vigilancia de los pastores,
corona espiritual forman \ participando de la gracia del oficio
de ellos por Cristo, eterno y único Mediador, crezcan en el amor proximique amore crescant, communionis sacerdotales vinculum servent,
de Dios y del prójimo por el ejercicio cotidiano de su deber, in omni bono spirituali abundent atque vivum Dei testimonium ómnibus
praestent \ aemuli eorum sacerdotum, qui saeculorum decursu, in humili
41. lo variis vitae generibus et officiis una saoctitas excolitur ab óm- saepe et abscondito servitio praeclaruim sanctitatis specimen reliquerunt.
nibus, qui a Spiritu Dei aguntur, atque vori Patris oboedientes Deumque Quorum laus est in Ecclesia Dei. Pro plebe sua et toto Populo Dei ex of-
Patrón in spiritu et ventare adorantes, Christum pauperem, humilem, et ficio precantes et sacrificium offerentes, agnoscendo quod agunt et imitando
crucem baiulantem sequuntur, ut gloriae Eius mereantur esse consortes. quod tractant 8 , nedum apostolicis curis, perieulis et aerumnis impedian-
Unusquisque vero secundum propria dona et muñera per viam fidei vivae, tur, per ea potius ad altiorem sanctitatem ascendant, ex abundantia con-
quae spem excitat et per caritatem operatur, incunctanter incedere debet. templationis actionem suam nutriendo et fovendo, in oblectamentum totius
Gregis Christi Pastores imprimís oportet ut ad imaginem summi et Ecclesiae Dei. Omnes presbyteri et speciatim illi qui peculiari suae ordi-
aeterni Sacerdotis, Pastoris et Episeopi animarum nostrarum, sánete et nationis titulo sacerdotes dioecesani vocantur, meminerint quantumn ad
alaeriter, hemiliter et fortiter exsequantur ministerium suum, quod ita suam sanctificationem conferant cum suo Episcopo fidelis coniunctio atque
adimpletum, etiam pro eis erit praecelsum sanctifkationis médium. Ad ple- generosa cooperario.
nitudinem sacerdotii electi, sacramentali gratia donantur, ut orando, sacri- Missionis autem et gratiae supremi Sacerdotis peculiari modo participes
ficando et praedicando, per omnem formam episcopalis curae et servitii, sunt inferioris quoque ordinis ministri, imprimís Diaconi, qui mysteriis
perfeetum pastoralis caritatis munus exerceant *, animam suam pro ovibus Christi et Ecclesiae servientes °, ab omni vitio puros se custodire atque Deo
poneré ne timeant et forma facti gregis (cf. 1 Petr 5,3), Ecclesiam etiam placeré et omne bonum coram hominibus providere debent (cf. 1 Tim 3,
exemplo suo ad rnaiorem in dies sanctitatem promoveant. 8-10 et 12-13). Clerici, qui a Domino vocati et in partem Eius sepositi,
Presbyteri in similitudinem ordinis Episcoporum, quorum spiritualem sub vigilantia Pastorum ad officia ministrorum se praeparant, mentes et
coronam efformant 6, de eorum muneris gratia participantes per Christum,
7
aeternum et unicum Mediatoreni, quotidiano oíficii sui exercitio in Dei Cf. S A N P Í O X , exhort. Haerent animo, 4 a¡». 1 9 0 8 : A S S 41 (1908) 560s;
Cod. lur. Can. c a n . 1 2 4 ; P í o X I . ene. Ad catholici sacerdotii, 20 d i c . 1931) : A A S
5 28 (1936) 22s.
Cf. SANTO TOMXS, Summa Theol. 2-2 q.184 a.5 y 6; De perf. vitae spir. c.18; H
Ordo comecrationis sacerdotalis, en la exhortación inicial.
ORÍGENKS, In Is. hom.6,1 : PG 13,239. " Cf. S A N IGNACIO M . . Trall. 2 , 3 : e d . F U N K , I p . 2 4 4 .
" Cf. SAN IGNACIO M., Magn. 13.1: ed. FUNK, I p.240.
70 Constitución sobre la Iglesia. 41 C.5. Vocación a la santidad en la Iglesia. 41-42 71
están obligados a ir adaptando su manera de pensar y sentir a ranza, ayudándose unos a otros a llevar sus cargas, y sirviéndose
tan preclara elección, asiduos en la oración, fervorosos en el también del trabajo cotidiano para subir a una mayor santidad
amor, preocupados siempre por la verdad, la justicia, la buena incluso apostólica.
fama, realizando todo para gloria y honor de Dios; a los cuales Sepan también > que están unidos de manera especial con
todavía se añaden aquellos seglares, escogidos por Dios, que, en- Cristo en sus dolores por la salvación del mundo todos los que
tregados totalmente a las tareas apostólicas, son llamados por el se ven oprimidos por la pobreza, la enfermedad, los achaques y
obispo y trabajan en el campo del Señor con mucho fruto 1 ". otros muchos sufrimientos, o padecen persecución por la justi-
Conviene que los cónyuges y padres cristianos, siguiendo su cia: rodas aquellos a quienes el Señor en su Evangelio llamó
propio camino, se ayuden el uno al otro en la gracia, con la fide- bienaventurados, y a quienes: El Señor... de toda gracia, que nos
llamó a su eterna gloria en Cristo Jesús, después de un toco de
lidad en su amor a lo largo de toda la vida, y eduquen en la
sufrimiento, nos perfeccionará El mismo, nos confirmará, nos so-
doctrina cristiana y en las virtudes evangélicas a la prole que el
lidificará (1 Petr 5,10).
Señor les haya dado. De esta manera ofrecen al mundo el ejem-
Por consiguiente, todos los fieles cristianos, en cualquier con-
plo de un incansable y generoso amor, construyen la fraternidad
dición de vida, de oficio o de circunstancias, y precisamente por
de la caridad y se presentan como testigos y cooperadores de la
medio de todo eso, se podrán santificar de día en día, con tal de
fecundidad de la Madre Iglesia, como símbolo y al mismo tiem-
recibirlo todo con fe de la mano del Padre celestial, con tal de co-
po participación de aquel amor con que Cristo amó a su Esposa
operar con la voluntad divina, manifestando a todos, incluso en el
y se entregó a sí mismo por ella u . Ejemplo análogo dan los
propio servicio temporal, la caridad con que Dios amó al mundo.
que, en estado de viudez o de celibato, pueden contribuir no
poco a la santidad y actividad de la Iglesia. Y por su lado, los [Los consejos evangélicos"}
que viven entregados al duro trabajo, conviene que en ese mismo
42. Dios es la caridad, y el que permanece en la caridad per-
trabajo humano busquen su perfección, ayuden a sus conciuda-
manece en Dios y Dios en El (1 lo 4,16). Y Dios difundió su
danos, traten de mejorar la sociedad entera y la creación, pero caridad en nuestros corazones por el Espíritu Santo que se nos
traten también de imitar en su laboriosa caridad a Cristo, cuyas ha dado (cf. Rom 5,5). Por consiguiente, el don principal y más
manos se ejercitaron en el trabajo1, y que continúa trabajando por necesario es la caridad con la que amamos a Dios sobre todas
la salvación de todos en unión con el Padre; gozosos en la espe- [as cosas y al prójimo por El. Pero a fin de que la caridad crezca
corda sua tam praeclarae electioni conformare tenentur, in oratione assidui,
en el alma como una buena semilla y fructifique, debe cada uno
amore ferventes, quaecumque sunt vera, justa et bonae formae cogitantes,
omnia in gloriam et honorem Dei perficientes. Quibus accedunt illi a Deo ratur, in actuosa caritate ¿mitentur, spe gaudentes, alter alterius onera
electi laici, qui, ut plene se dedant apostolicis operibus, ab Episcopo vo- portantes, atque ipso suo quotidiano labore ad altiorem ascendant sancti-
cantur et ia agro Dotnini cura multo ítuctu laborant u\ tatem etiam apostolkam.
Coniuges autem parentesque christiani oportet ut propriam viam se- Specialiter etiam Quisto pto salute mundi patienti se uniri sciant ii,
quentes, amore fideli, totius vitae decursu se dnvicem in gratia sustineant, qui paupertate, infirmitate, morbo, variisque aerumnis opprimuntur, vel
et prolenj amanter a Deo acceptam christianis doctrinis et evangelios persecutionem propter iustitiam patiuntur, quos Dominus in Evangelio
virtutibus knbuant. Ita enim exemplum indefessi et generosi amoris óm- beatos praedicavit et quo's Deus... omnis gratiae, qui vocavit nos in aeter-
nibus praebent, fraternitatem caritatis aedificant, et foecunditatis Matris nam suam gloriam in Christo Iesu, modicum passos, Ipse perficiet, con-
Ecclesiae testes et cooperatores exsistunt, in signum et participationem illius jirmabit solidabitque (1 Petr 5,10).
dilectionis, qua Giristus Sponsam suam dilexit Seque pro ea tradidit 11 . Omnes igitur christifideles in vitae suae conditionibus, officiis vel cir-
Simile exemplum alio modo praebetur a viduis et innuptis, qui ad sancti- cumstantiis, et per illa omnia, in dies magis sanctificabuntur, si cuneta e
tatem et operositatem in Ecclesia, et ipsi haud parum conferre possunt. manu Patris caelestis cum fide suscipiunt et voluntati divinae cooperantur,
Ii vero, qui laboribus saepe duris incumbunt, oportet ut humanis operibus cantatem qua Deus dilexit mundum in ipso temporali servitio ómnibus
seipsos perficiant, concives adiuvent, totamque soeietatem et creationem ad manifestando.
meliorem statum promoveant, verum etiam ut Christum, cuius manus fa- 42. Deus caritas est et qui manet in caritate, in Deo manet et Deus in
brilibus se exercuerunt et qui semper cum Patre ad salutem omníum ope- eo (1 lo 4,16). Deus autem caritatem suam in cordibus nostris diffudit
per Spiritum Sanctum qui datus est nobis (cf. Rom 5,5); ideoque donum
10
Cf. Pfo X I I , aloe. Sous U tnalemelle protection, 9 dic. 1 9 5 7 : AAS 50 primum et máxime necessarium est caritas, qua Deum super omnia et pro-
(1958) 36. xímum propter Illum diligímus. Ut vero caritas tarnquam bonum semen in
11
PÍO X I , ene. Casti connubii, 31 dic. 1930: AAS 22 (1930) 548s. Cf. SAN
J. C R I S Ó S T O M O , In Ephes. h o m . 2 0 , 2 : P G 62,136ss. anima increscat et fructificet, unusquisque fidelis debet verbum Dei libenter
72 Constitución sobre la Iglesia. 42 C.5. Vocación a la santidad en la Iglesia. 42 73
de los fieles oír de buena gana la palabra de Dios y cumplir con La santidad de la Iglesia se fomenta también de manera
las obras su voluntad con la ayuda de la gracia, participar especial en los múltiples consejos que el Señor propone en el
frecuentemente en los sacramentos, sobre todo en la Eucaristía,
Evangelio para que los observen sus discípulos 13 , entre los que
y en otras funciones sagradas, y aplicarse de manera constan-
descuella el precioso don de la gracia divina, que el Padre da
te a la oración, a la abnegación de sí mismo, a un fraterno
a algunos (cf. Mt 19,11; 1 Cor 7,7), de entregarse más fácil-
y solícito servicio de los demás y al ejercicio de todas las virtu-
des. Porque la caridad, como vínculo de la perfección y plenitud mente sólo a Dios en la virginidad o en el celibato, sin dividir
de la ley (cf. Col 3,14; Rom 3,10), gobierna todos los medios con otro su corazón (cf. 1 Cor 7,32-34) ". Esta perfecta conti-
de santificación, los informa y los conduce a su fin 12. De ahí que nencia por el reino de los cielos siempre ha sido considerada por
el amor hacia Dios y hacia el prójimo sea la característica distin- la Iglesia en grandísima estima, como señal y estímulo de la ca-
tiva del verdadero discípulo de Cristo. ridad y como manantial extraordinario de espiritual fecundidad
Jesús, el Hijo de Dios, manifestó su caridad ofreciendo su en el mundo.
vida por nosotros; por ello, nadie tiene mayor amor que el La Iglesia considera también la amonestación del Apóstol,
que ofrece la vida por El y por sus hermanos (cf. 1 ío 3,16; quien, animando a los fieles a la práctica de la caridad, les ex-
lo 15,13). Pues bien: ya desde los primeros tiempos algunos horta a que sientan en sí lo que se debe sentir en Cristo Jesús,
cristianos se vieron llamados, y otros se encontrarán llamados que se anonadó a sí mismo tomando la forma de esclavo... hecho
siempre, a dar este máximo testimonio de amor delante de todos, obediente hasta la muerte (Phil 2,7-8) y por nosotros se hizo po-
principalmente delante de los perseguidores. El martirio, por con- bre, siendo rico (2 Cor 8,9). Y como los discípulos tienen que
siguiente, con el que el discípulo llega a hacerse semejante al dar siempre este testimonio e imitación de la caridad y humil-
Maestro, que aceptó libremente Ja muerte por la salvación del dad de Cristo, se alegra la Madre Iglesia de encontrar en su
mundo, asemejándose a El en el derramamiento de su sangre, es seno a muchos hombres y mujeres que siguen más de cerca el
considerado por la Iglesia como supremo don y la prueba ma- anonadamiento del Salvador y lo ponen en más clara evidencia,
yor de la caridad. Y si ese don se da a pocos, conviene que aceptando la pobreza con la libertad de los hijos de Dios y renun-
todos vivan preparados para confesar a Cristo delante de los ciando a su propia voluntad, pues ésos se someten al hombre por
hombres y a seguirle por el camino' de la cruz en medio de las
persecuciones que nunca faltan a la Iglesia.
Sanctítas Ecclesiae ítem speciali modo fovetur multiplicibus consiliis,
quae Dominus in Evangelio discipulis suis observanda proponit". ínter
audire Eiusque voluntatem, opitulante Eius gratia, opere complere, sacra- quae eminet pretiosum gratiae divinae donum, quod a Patre quibusdam
mentó, praesertim Eucharistiae, et sacris actionibus frequenter participare, datur (cf. Mt 19,11; 1 Cor 7,7), ut in virginitate vel coelibatu facilius
seseque orationi, sui ipsius abnegationi, fraterno actuoso servitio et omnium indiviso corde (cf. 1 Cor 7,32-34) Deo solí se devoveamt". Haec perfecta
virtutum exercitationi constanter applicare. Caritas enim, ut vinculum per- propter Regnum caelorum continentia semper in honore praecipuo ab Ec-
fectionis et plenitudo legis (cf. Col 3,14; Rom 13,10), ornnia sanctificationis clesia habita est, tamquam signum et stimulus caritatis, ac quidam pecu-
media regit, informat ad finemque perducit 12 . Unde caritate tum in Deum liaris fons spiritualis foecunditatis in mundo.
tum in proximum signatur verus Christi discipulus.
Cum Iesus, Dei Filius, caritatem suam manifestaverit, animam suam Ecclesia etiam Apostoli monitionem recogitat, qui fideles ad caritatem
pro nobis ponendo, nemo maiorem habet dilectionem, quam qui animam provocans, eos exhortatur, ut hoc in se sentiant quod et in Christo Iesu,
suam pro Eo et fratribus suis ponit (cf. 1 lo 3,16; lo 15,13). Ad hoc ergo qui semetipsum exinanivit formam servi accipiens, ... factus oboediens usque
máximum amoris testimonium reddendum coram ómnibus, praesertim per- ad mortem (Phil 2,7-8) et propter nos egenus jactus est, cum esset dives
secutoribus, aliqui christiani iam a primo tempere vocati sunt et semper (2 Cor 8,9). Buius caritatis et humilitatis Christi imitationem et testimo-
vocabuntur. Martyrium igitur, quo discipulus Magistro pro mundi salute nium cum a discipulis semper praeberi necesse sit, gaudet Mater Ecclesia
mortem libere accipienti assimilatur, Eique in effusione sanguinis confor- plures in sinu suo inveniri viros ac mulieres, qui exinanitionem Salvatoris
matur, ab Ecclesia eximium donum supremaque probatio caritatís aestima- pressius sequuntur et clarius demonstrant, paupertatem in filiorum Dei
tur. Quod si paucis datur, omnes tamen parati sint oportet, Christum coram libértate suscipientes et propriis voluntatibus abrenuntiantes: illi scilioet
hominibus confiteri, Eutnque ínter persecutiones, quae Ecclesiae numquam
desunt, in via crucis subsequi. 13
«De consiliis in genere», cf. ORÍGENES, Comm. Rom. X 14: PG 14.1275B;
SAN AGUSTÍN, De s. virginitate 15,15: PL 40,403; SANTO TOMÁS, Summa Theol. 1-2
12 q.100 a.2C (al fin); 2-2 q.44 a.4 ad 3.
Cf. SAN AGUSTÍN, Enchir. 121,32: PL 40,288s; SANTO TOMÁS, Summa Theol. 14
«De praestantia sacrae virginitatis», cf. TERTULIANO, Exhort. Cast. 10: PL
2-2 q.184 a . l ; Pío XII, exhort. apost. Mentí nostrae, 23 sept. 1950: AAS 42 2.925C; SAN CIPRIANO, Hab. virg. 3 y 22: PL 4.443B y 46lAs; SAN ATAÑASIO.
(1950) 660. De virg.: PG 28,252ss; SAN J. CRISÓSTOMO, De virg.: PG 48,533ss.
74 Constitución sobre la Iglesia. 42-43 C.6. Los religiosos. 43-44 75

Dios, en materia de perfección, más allá de lo que están obliga- práctica y determinar también las formas estables de vivirlos. De
dos por el precepto, para asemejarse más a Cristo obediente 15. ahí ha resultado que han ido creciendo, a la manera de árbol
Quedan, pues, invitados y aun obligados todos los fieles cris- que se ramifica espléndido y pujante en el campo del Señor a
tianos a buscar la santidad y la perfección de su propio estado. partir de la semilla puesta por Dios, formas diversísimas de vida
Vigilen, pues, todos por ordenar rectamente sus sentimientos, no solitaria o vida en común, con gran variedad de familias que
sea que en el uso de las cosas de este mundo y en el apego a las se desarrollan, ya para ventaja de sus propios miembros, ya
riquezas encuentren un obstáculo que les aparte, contra el espí- para el bien de todo el Cuerpo de Cristo \ Y es que esas fa-
ritu de pobreza evangélica, de la búsqueda de la perfecta cari- milias ofrecen a sus miembros todas las condiciones para una
dad, según el aviso del Apóstol: «Los que usan de este mundo, mayor estabilidad en su modo de vida, una doctrina experimen-
no se detengan en eso, porque los atractivos de este mundo pa- tada para conseguir la perfección, una comunidad fraterna en
san» (cf. 1 Cor 7,31 gr.) 16. la milicia de Cristo y una libertad mejorada por la obediencia,
de modo que puedan guardar fielmente y cumplir con seguridad
su profesión religiosa, avanzando en la vida de la caridad con
espíritu gozoso 2 .
CAPÍTULO VI
Un estado así, en la divina y jerárquica constitución de la
DE LOS RELIGIOSOS Iglesia, no es un estado intermedio entre la condición del clero
y la condición seglar, sino que de ésta y de aquélla se sienten
[Castidad, pobreza y obediencia"] llamados por Dios algunos fieles al goce de un don particular
43. Los consejos evangélicos, castidad ofrecida a Dios, po- en la vida de la Iglesia para contribuir, cada uno> a su modo, a
breza y obediencia, como consejos fundados en las palabras y la misión salvífica de ésta 3 .
ejemplos del Señor y recomendados por los apóstoles, por los
[Distintivo especial]
padres, doctores y pastores de la Iglesia, son un don divino que
la Iglesia recibió del Señor, y que con su gracia se conserva per- 44. Por los votos, o por otros sagrados vínculos análogos
petuamente. La autoridad de la Iglesia, bajo la guía del Espíritu a ellos a su manera, se obliga el fiel cristiano a la práctica de
Santo, se preocupó de interpretar esos consejos, de regular su
praxim moderari et etiam stabiles inde vivendi formas constituere curavit.
Quo faotum est ut, quasi in arbore ex germine divinitus dato mirabiliter
sese homini propter Deum in re perfectionis ultra mensuram praecepti et rnultipliciter in agro Domini ramificata, variae formae vitae solitariae
subiiciunt, ut Christo oboedienti sese plenius conformen* 15. vel eommunis, variaeque familiae creverint, quae tum ad profectum: soda-
Orones igitur christífideles ad sanotitatem et proprii status perfectionem lium, tum ad bonum íotius Corporis Christi opes augent \ Illae enim fa-
prosequendam invitantur et tenentur. Attendant igitur omnes, ut affectus miliae sodalibus suis adminicula conferunt stabflitatis in modo vivendi
suos recte dirigant, ne usu rerurn mundanarum et adhaesione ad divitias firmioris, doctrinae ad perfectionem prosequendam probatae, communionis
contra spíritum paupertatis evangelicae a caritate perfecta prosequenda im- in militia Christi fraternae, libertatis per oboedientiam roboratae, ita ut
pediantur, rnonente Apostólo: Qui utuntur hoc mundo, in eo ne sistant: suam religiosam professionem secure implere et fideliter custodire valeant,
praeterit enim figura huius mundi (cf. 1 Cor 7,31 gr.) " . atque in caritatis via spiritu gaudentes progrediantur s .
Status huiusmodi, ratione habita divinae et hierarchicae Ecclesiae con-
CAPUT VI
stitutionis, non est intermedius Ínter clericalem et laicalem conditionem,
sed ex utraque parte quidam christífideles a Deo vocantur, ut in vita
DE REL1GIOSIS Ecclesiae peculiari dono fruantur, et suo quisque modo, eiusdem missioni
salvificae prosint'.
43. Consilia evangélica eastitatis Deo dicatae, paupertatis et oboedien- 44. Per vota aut alia sacra ligamina, votis propria sua ratione assi-
tiae, utpote in verbis et exemplis Domini fundata et ab Apostolis et Pa- mi'Iata, quibus chrisrifidelis ad tria praedicta consiiia evangélica se obligat,
tribus Ecclesiaeque doctoribus et pastoribus commendata, sunt donum di-
1
vinum, quod Ecclesia a Domino suo accepit et gratia Eius semper conservat. Cf. ROSWEYDUS, Vitas Patrum (Antwerpiae 1628), Apophtegmata Patrum: PG
Ipsa autem auctoritas Ecclesiae, duce Spiritu Sancto, ea interpretan, eorum 65; PALADIO, Historia Lausiaca: PG 34,991ss; ed. C. BUTLER, Cambridge 1898
(1904); Pío XI, const. apost. Vmbratilem, 8 jul. 1924: AAS 16 (1924) 386-387;
Pío XII, aloe. Nous sommes heureux, 11 abr. 1958: AAS 50 (1958) 283.
15 2
«De spirituali pauperlale et oboedientia testimonia praecjpua S. Scripturae eE 3
PABLO VI, aloe. Magno gaudio, 23 mayo 1964: AAS 56 (1964) 566.
Patrum afferuntur in Relatione» p.152-153. Cf. Cod. lur. Can. can.487 y 488,4.s; Pío XII, aloe. Annus sacer, 8 dic. 1950:
16 AAS 43 (1951) 27s; Pío XII, const. apost. Provida Mater, 2 febr. 1947: AAS 39
«De praxi effectiva consüiorum quae non ómnibus imponitur», cf. SAN J. C R I -
SÓSTOMO, In Mt. hom.7,7: PG 57,81s; SAN AMBROSIO, De viduis 4,23: PL l6,241s. (1947) 120ss.
76 Constitución sobre la Iglesia, 44 C.6. Los religiosos. 44-45 "'
los tres consejos evangélicos antes citados, entregándose total- de Dios ciudadanía permanente en este mundo, sino que bus-
mente al servicio de Dios sumamente amado, en una entrega que ca la futura, el estado religioso, que deja más libres a sus se-
crea en él una especial relación con el servicio y la gloria de guidores frente a los cuidados terrenos, manifiesta mejor a todos
Dios. Ya por el bautismo había muerto al pecado y se había los presentes los bienes celestiales—presentes incluso en esta
consagrado a Dios; ahora, para conseguir un fruto más abun- vida—y sobre todo da testimonio de la vida nueva y eterna
dante de la gracia bautismal, trata de liberarse, por la profesión conseguida por la redención de Cristo y preanuncia la resurrec-
de los consejos evangélicos en la Iglesia, de los impedimentos ción futura y la gloria del reino celestial. Y ese mismo estado
que podrían apartarle del fervor de la caridad y de la perfección imita más de cerca y representa perpetuamente en la Iglesia aque-
del culto divino, y se consagra más íntimamente al divino servi- lla forma de vida que el Hijo de Dios escogió al venir al mundo
cio 4. Esta consagración será tanto más perfecta cuanto por víncu- para cumplir la voluntad del Padre, y que dejó propuesta a los
los más firmes y más estables se represente mejor a Cristo, unido discípulos que quisieran seguirle. Finalmente, pone a la vista de
con vínculo indisoluble a su Esposa, la Iglesia.
todos, de manera peculiar, la elevación del reino de Dios so-
Y como los consejos evangélicos tienen la virtud de unir con
bre todo lo terreno y sus grandes exigencias; demuestra tam-
la Iglesia y con su misterio de una manera especial a quienes los
bién a la Humanidad entera la maravillosa grandeza de la virtud
practican, por la caridad a la que conducen, la vida espiritual de
de Cristo, que reina, y el infinito poder del Espíritu Santo, que
éstos es menester que se consagre al bien de toda la Iglesia 5. D e
obra maravillas en su Iglesia.
ahí nace el deber de trabajar según las fuerzas y según la forma
de la propia vocación, sea con la oración, sea con la actividad Por consiguiente, un estado cuya esencia está en la profesión
laboriosa, por implantar o robustecer en las almas el Reino de de los consejos evangélicos, aunque no pertenezca a la estructura
Cristo y dilatarlo por el ancho mundo. De ahí también que la jerárquica de la Iglesia, pertenece, sin embargo, de manera in-
Iglesia proteja y favorezca la índole propia de los diversos insti- discutible a su vida y a su santidad.
tutos religiosos.
Por consiguiente, la profesión de los consejos evangélicos [Reglas y constituciones}
aparece como distintivo que puede y debe atraer eficazmente 45. Siendo deber de la jerarquía eclesiástica el apacentar
a todos los miembros de la Iglesia a cumplir sin desfallecimiento al pueblo de Dios y conducirlo a los pastos mejores (cf. Ez 34,
los deberes de la vocación cristiana. Porque, al no tener el pueblo 14), toca también a ella dirigir con la sabiduría de sus leyes
la práctica de los consejos evangélicos, con los que se fomenta de
Deo summe dilecto totaliter mancipatur, ita ut ipse ad Dei servitium Eius-
que honorem novo et peculiari titulo referatur. Per baptismum quidem mor- modo singular la perfección de la caridad hacia Dios y hacia
tuus est peccato, et Deo sacratus; ut autem gratiae baptismalis uberiorem
fructum percipere queat, consiliorum evangelicorum professione in Eccle- manentem civitatem non habeat, sed futuram inquirat, status religiosus, qui
sia liberan intendit ab impedimentis, quae ipsum a caritatis fervore et suos asseclas a curis terrenis magis liberat, magis etiam tum bona caelestia
divini cultus perfectione retrahere possent, et divino obsequio intimius iam in hoc saeculo praesentia ómnibus credentibus manifestat, tum vitam
consecratur 4. Tanto autem perfectior erit consecrado, quo per firmiora et novam et aeternam redemptione Christi acquisitam testificat, tum resurrec-
stabiliora vincula magis repraesentatur Christus cum sponsa Ecclesia indis- tionem futuram et gloriam Regni caelestis praenuntiat. Formam quoque
solubili vinculo coniunctus. vitae, quam Filius Dei accepit, mundum ingressus ut faceret voluntatem
Cum vero evangélica consilia suos asseclas, per caritatem ad quam Patris, quamque discipulis Ipsum sequentibus proposuit, idem status pres-
ducunt 5 , Ecclesiae eiusque mysterio speciali modo coniungant, spiritualis sius imitatur atque in Ecclesia perpetuo repraesentat. Regni Dei denique
horum vita bono quoque totius Ecclesiae devoveatur oportet. Inde oritur super omnia terrestria elevationem eiusque sumrnas necessitudines peculiari
officium pro viribus et secundum formam propriae vocationis, sive oratione, modo patefacit; supereminentem quoque magnitudinem virtutis Christi
sive actuosa quoque opera, laborandi ad Regnum Christi in animis radican- regnantis atque infinitam Spiritus Sancti potentiam, in Ecclesia mirabiliter
dum et roborandum, illudque ad omnes plagas dilatandum. Unde et Eccle- operantem, cunctis hominibus demonstrat.
sia propriam indolem variorum Institutorum religiosorum tuetur et fovet. Status ergo, qui professione consiliorum evangelicorum constituitur, licet
Evangelicorum proinde consiliorum professio tamquam signum apparet, ad Ecclesiae structuram hierarchicam non spectet, ad eius tamen vitam et
quod omnia Ecclesiae rnembra ad officia vocationis christianae impigre sanctitatem inconcusse pertinet.
adimplenda efficaciter attrahere potest ac debet. Cum enim Populus Dei hic
45. Cum ecclesiasticae Hierarchiae munus sit Populum Dei pascere et
4

5
PABLO V I , l . c , p . 5 6 7 . ad pascua ubérrima ducere (cf. Ez 34,14), ad ipsam spectat evangelicorum
Cf. S A N T O T O M Á S , Summa Theol. 2-2 q.184 a.3 y q . 1 8 8 a . 2 ; SAN BUENAVENTU-
RA, opuse. 1 1 , Apología pauperum c.3,3 : e d . Opera (Quaracchi 1K98) t . 8 p.245s.
consiliorum praxim, quibus perfectio caritatis erga Deum et proximum
78 Constitución sobre la Iglesia. 45 C.6. Los religiosos. 45-46 79

el prójimo ". La misma jerarquía, siguiendo dócilmente el impulso los votos de los profesos, les obtiene del Señor, con la oración
del Espíritu Santo, admite las reglas propuestas por varones y pública, los auxilios y la gracia divina, les encomienda a Dios,
mujeres ilustres, y las aprueba auténticamente cuando han sido y les imparte una bendición espiritual, asociando su oblación al
más adelante ordenadas, y además está presente con su autori- sacrificio eucarístico.
dad vigilante y protectora en el desarrollo de los institutos, eri-
[Purificación del alma']
gidos por todas partes para la edificación del Cuerpo de Cristo,
a fin de que crezcan y florezcan según el espíritu de sus fun- 46. Pongan, pues, especial solicitud los religiosos en que,
dadores. por ellos, la Iglesia muestre cada día mejor a fieles e infieles el
El Sumo Pontífice, por razón de su primado sobre toda la rostro de Cristo, ya entregado a la contemplación en el monte, ya
Iglesia, mirando a la mejor providencia por las necesidades de anunciando el Reino de Dios a las turbas, sanando enfermos y
toda la grey del Señor, puede eximir de la jurisdicción de los heridos, convirtiendo los pecadores a una vida correcta, bendi-
ordinarios y someter a su sola autoridad cualquier instituto de ciendo a los niños, haciendo el bien a todos, siempre obediente
perfección y a todos y cada uno de sus miembros '. Y por la a la voluntad del Padre que le envió °.
misma razón pueden ser éstos dejados o confiados a la autoridad Tengan por fin todos bien entendido que la profesión de
patriarcal propia. Los miembros de estos institutos, en el cum- los consejos evangélicos, aunque lleva consigo la renuncia de
plimiento de sus deberes para con la Iglesia, según la forma pe- bienes que indudablemente se han de tener en mucho, sin em-
culiar de su Instituto, deben prestar a los obispos la debida re- bargo, no es obstáculo para el enriquecimiento de la persona
verencia y obediencia según las leyes canónicas, por su autoridad humana, sino que, por su misma naturaleza, la favorece gran-
pastoral en las iglesias particulares y por la necesaria unidad y demente. Porque los consejos evangélicos, aceptados volunta-
concordia en el trabajo apostólico*. riamente según la vocación personal de cada uno, contribuyen
La Iglesia no sólo eleva con su sanción la profesión religiosa no poco a la purificación del corazón y a la libertad de espíritu,
a la dignidad de estado canónico, sino que la presenta en la excitan continuamente el fervor de la caridad y, sobre todo, como
misma acción litúrgica como estado consagrado a Dios. Ya se demuestra con el ejemplo de tantos santos fundadores, son ca-
que la misma Iglesia, con la autoridad recibida de Dios, recibe paces de asemejar más la vida del hombre cristiano a la vida
virginal y pobre que para sí escogió Cristo Nuestro Señor y
singulariter fovetur, legibus suis sapienter moderari °. Ipsa etiam, Spiritus abrazó su Madre, la Virgen. Ni piense nadie que los religiosos,
Sancti impulsus dociliter sequéis, regulas a praeclaris virís et mulieribus por su consagración, se hacen extraños a la Humanidad o inúti-
propositas recipit et ulterius ordinatas authentioe adprobat, necnon Insti-
tutis ad aedificationem Corporis Christi passim erectis, ut secundum spiri- commissa, profitentium vota suscipit, prece sua publica eis auxilia et gra-
tus fundatorum crescant atque floreant, auctoritate sua invigilante et pro- tiam a Deo impetrat, eos Deo commendat cisque spiritualem benedictionem
tegente adest. impertitur, oblationem eorum sacrificio eucharistico adsocians.
Quo autem melius necessitatibus totius dominici gregis provideatur,
46. Sollicite attendant neligiosi, ut per ipsos Ecclesia revera Christum
quodcumque perfectionis Institutum ac sodales isinguli a Summo Pontífice,
in dies, sive fidelibus sive infidelibus, melius coimmonstret, vel in monte
ratione ipsius in universam Ecclesiam primatus, intuitu utilítatis communis,
contemplantem, vel turbis Regnum Dei annuntiantem, vel aegrotos et sau-
ab Ordinariorum loci iurisdictione eximí et ei soli subiici possunt'. Simi-
cios sanantem ac peccatores ad bonam frugem convertentem, vel pueris
liter possunt propriis auctoritatibus patriarchalibus relinqui aut committi.
benedicentem, et ómnibus benefacientem, semper autem voluntati Patris
Ipsi sodales, in officio erga Ecclesiam ex peculiar! suae vitae forma adim-
qui Eum misit oboedientem 9.
plendo, reverentiam et oboedientiam secundum canónicas leges praestare
deben* Episcopis, ob eorum in Ecclesiis particularibus auctoritatem pasto- Omnes tándem perspectum habeant, consiliorum evangelicorum pro-
ratem et ob necessariam in labore apostólico unitatem et concordiam 8. fessionem, quamvis renuntiationem secumferat bonorum quae indubie mag-
ni aestimanda veniunt, tamen personae humanae vero profectui non obstare,
Ecclesia autem professionem religiosam non tantum sua sanctione ad sed natura sua ei summopere prodesse. Consilia enim, secundum cuiusquam
status canonici dignitatem erigit, sed eam ut statum Deo consecratum etiam personalem vocationem voluntarte suscepta, ad cordis purificationem et
actione sua litúrgica exhibet. Ipsa enim Ecclesia, auctoritMe sibi a Deo spiritualem libertatem non parum conferunt, fervorem caritatis iugiter exci-
6
Cf. CONC. VAT. I, esquema De Ecclesia Christi c.15, y anot. 48: MANSI, 51, tant et praesertim ad genus vitae virginalis ac pauperis, quod sibi elegit
549s y 6l9s; LB6N XIII, epíst. Au milieu des consoUtions, 23 dic. 1900: ASS 33 Christus Dominus, quodque Mater Eius Virgo amplexa est, hominem chris-
(1900-01) 361; Pfo XII, const. apost. Próvida Mater l . c , p.H4s. tianum magis conformare valent, ut exemplo tot sanctorum fundatorum
1
Cf. LEÓN XIII, const. Romanos Pontífices, 8 mayo 1881: ASS 13 (1880-81)
483;8 Pío XII, aloe. Annus sacer, 8 dic. 1950: AAS 43 (1951) 28s. comprobatur. Nec quisquam aestimet religiosos consecratione sua aut ab
Cf. Pío XII, aloe. Annus sacer l . c . p.28; ID., const. apost. Sidti Sapitntiai,
31 mayo 1956: AAS 48 (1956) 355; PABLO VI, l . c , p.570-571. • Cf. Pío XII, ene. Mystici Corporis, 29 jun. 1943: AAS 35 (1943) 214s.
80 Constitución sobre la Iglesia. 46-47 C.7. índole escatológica. 48 81

les para la ciudad terrena. Porque, aunque en algunos casos no


CAPÍTULO VII
estén directamente presentes ante sus coetáneos, los tienen, sin
embargo, presentes, de un modo más profundo, en las entrañas ÍNDOLE ESCATOLÓGICA DE LA IGLESIA PEREGRINAN-
de Cristo, y cooperan con ellos espiritualmente para que la edi- TE Y SU UNION CON LA IGLESIA CELESTIAL
ficación de la ciudad terrena se funde siempre en Dios y se dirija
a El, «no sea que trabajen en vano los que la edifican» I°. [Índole escatológica de nuestra vocació?2 en la Iglesia]
Por eso este sagrado Sínodo confirma y alaba a los hombres 48. La Iglesia, a la que todos hemos sido llamados en Cris-
y mujeres, hermanos y hermanas que, en los monasterios, en las to Jesús y en la cual, por la gracia de Dios, adquirimos la san-
escuelas y hospitales o en las misiones, ilustran a la Esposa de tidad, no será llevada a su plena perfección sino cuando llegue el
Cristo con la constante y humilde fidelidad en su consagración tiempo de la restauración de todas las cosas (Act 3,21) y cuando,
y ofrecen a todos los hombres generosamente los más variados con el género humano, también el universo entero, que está ínti-
servicios. mamente unido con el hombre y por él alcanza su fin, sea per-
fectamente renovado (cf. Eph 1,10; Col 1,20; 2 Petr 3,10-13).
[Perseverancia"]
Porque Cristo, levantado en alto sobre la tierra, atrajo hacia
47. Esmérese, por consiguiente, todo el que haya sido lla- Sí a todos los hombres (cf. lo 12,32 gr.) ; resucitando de entre
mado a la profesión de estos consejos, por perseverar y destacarse los muertos (cf. Rom 6,9) envió a su Espíritu vivificador sobre
en la vocación a la que ha sido llamado, para que más abunde sus discípulos y por El constituyó a su Cuerpo que es la Iglesia,
la santidad en la Iglesia y para mayor gloria de la Trinidad, una como sacramento universal de salvación; estando sentado a la
e indivisible, que en Cristo y por Cristo es la fuente y origen de diestra del Padre, sin cesar actúa en el mundo para conducir a
toda santidad. los hombres a su Iglesia y por Ella unirlos a Sí más estrechamen-
te, y alimentándolos con su propio Cuerpo y Sangre hacerlos par-
hominibus ¡alíenos aut inútiles in civitate terrestri fieri. Nam etsi qiiando-
que coaetaneis suis non directe adsistunt, profundiore tamen ¡modo eos in
tícipes de su vida gloriosa. Por tanto, la restauración prometida
visceribus Christi praesentes habent atque cum €Íí spiritualiter cooperan- que esperamos, ya comenzó en Cristo, es impulsada con la venida
tur, ut aedificatio terrenae civitatis semper in Domino fundetur ad Ipsum- del Espíritu Santo y continúa por medio de El en la Iglesia, en la
que dirigatur, ne forte in vanum laboraverint qui aedificant eam 10. cual por la fe somos instruidos también acerca del sentido de
Idcirco denique Sacra Synodus confirmat et laudat viros ac mulleres,
Eratres ac Sórores, qui in rnonasteriis, vel in scholis et nosocomiis, vel in
nuestra vida temporal, en tanto que con la esperanza de los bienes
missionibus, constanti et hurnili fidelitate in praedicta consecratione Spon-
sam Christi condecorant, omnibusque hominibus generosa ac diversíssima
servitia praestant. CAPUT VII
47. Unusquisque autem ad professionem consiliorum vocatus sedulo DE ÍNDOLE ESCHATOLOGICA ECCLESIAE PEREGRINANTIS
curet, ut in quam vocationem a Deo vocatus est, in ea perrnaneat atque EIUSQUE UNIONE CUM ECCLESIA CAELESTI
magis excellat, ad uberiorem Ecclesiae sanctitatem, ad maiorem gloriara
unius et indivisae Trinitatis, quae in Christo et per Christurn est omnis 48. Ecclesia, ad quam in Christo Iesu vocamur otnnes et in qua per
sanctitatis fons et origo. gratiam Dei sanctitatem acquirimus, nonnisi in gloria caelesti consumma-
10 bitur, quando adveniet tempus irestitutionis omniurn (Act 3,21) atque cum
Cf. PÍO XII, aloe. Annus sacer l . c , p.30; aloe. Souí la maternelle proiection, genere humano universus quoque mundus, qui intime cum nomine coniun-
9 dic. 1957: AAS 50 (1958) 39s.
gitur et per eum ad finem suum aecedit, perfecte in Christo instaurabitur
(cf. Eph 1,10; Col 1,20; 2 Petr 3,10-13).
Christus quidem exaltatus a térra omnes traxit ad seipsum (cf. lo 12,
32 gr.); resurgens ex mortuis (cf. Rom 6,9) Spiritum suum vivificantem in
discípulos immisit et per eum Corpus suum quod est Ecclesia et univer-
sale saluitís sacramentum constituit; sedens ad dexteram Patria continuo
operatur in mundo ut nomines ad Ecclesiam perducat arctiusque per eam
(>ibi coniungat ac proprio Corpore et Sanguine illos nutriendo gloriosae
vitae suae faciat esse participes. Restitutio ergo quam promissam exspec-
tamus, iam incepit in Christo, provehitur in missione Spiritus Sancti et
per Eum pergit in Ecclesia in qua per fidem de sensu quoque vitae nostrae
temporalis edocemur, dum opus a Patre nobis in mundo commissum¡ cum
C.7. Índole escatológica. 48-49 83
82 Constitución sobre la Iglesia. 48
nio y poder resistir en el día malo (cf. Eph 6,11-13). Y como
futuros llevamos a cabo la obra que el Padre nos ha confiado en no sabemos ni el día ni la hora, por aviso del Señor, debemos
el mundo y labramos nuestra salvación (cf. Phil 2,12). vigilar constantemente para que, terminado el único plazo' de
La plenitud de los tiempos ha llegado, pues, hasta nosotros nuestra vida terrena (cf. Hebr 9,27), si queremos entrar con El
(cf. 1 Cor 10,11) y la renovación del mundo está irrevocable- a las nupcias, merezcamos ser contados entre los escogidos (cf.
mente decretada y empieza a realizarse en cierto modo en el Mt 25,31-46); no sea que como aquellos siervos malos y pere-
siglo presente, ya que la Iglesia, aun en la tierra, se reviste de zosos (cf. Mt 25,26) seamos arrojados al fuego eterno (cf. Mt
una verdadera, si bien imperfecta santidad. Y mientras no haya 25,41), a las tinieblas exteriores en donde habrá llanto y rechi-
nuevos cielos y nueva tierra, en los que tiene su morada la san- nar de dientes (Mt 22,13 y 25,30). En efecto, antes de reinar
tidad (cf. 2 Petr 3,13), la Iglesia peregrinante, en sus sacramen- con Cristo glorioso, todos debemos comparecer ante el tribunal
tos e instituciones, que pertenecen a este tiempo, lleva consigo la d-e Cristo para dar cuenta cada cual según las obras buenas o ma-
imagen de este mundo que pasa, y Ella misma vive entre las las que hizo en su vida mortal (2 Cor 5,10) ; y al fin del mundo
criaturas que gimen entre dolores de parto hasta el presente, en saldrán los que obraron el bien para la resurrección de vida; los
espera de la manifestación de los hijos de Dios (cf. Rom 8,19-22). que obraron el mal, para la resurrección de condenación (lo 5,29;
Unidos, pues, a Cristo en la Iglesia y sellados con el sello cf. Mt 25,46). Teniendo, pues, por cierto, que los padecimientos
del Espíritu Santo, que es prenda de nuestra herencia (Eph 1,14), de esta vida presente son nada en comparación con la gloria fu-
somos llamados hijos de Dios y lo somos de verdad (cf. 1 lo 3,1) ; tura que se ha de revelar en nosotros (Rom 8,18; cf. 2 Tim 2,
pero todavía no hemos sido manifestados con Cristo en aque- 11-12), con fe firme, esperamos el cumplimiento de la esperanza
lla gloria (cf. Col 3,4) en la que seremos semejantes a Dios, bienaventurada y la llegada de la gloria del gran Dios y Salva-
porque lo veremos tal cual es (cf. 1 lo 3,2). Por tanto, mientras dor nuestro Jesucristo (Tit 2,13), quien transfigurará nuestro po-
habitamos en este cuerpo, vivimos en el destierro lejos del Señor bre cuerpo en un cuerpo glorioso semejante al Suyo (Phil 3,21)
(2 Cor 5,6) y, aunque poseemos las primicias del Espíritu, ge- y vendrá para ser glorificado en sus santos y para ser la admira-
mimos en nuestro interior (cf. Rom 8,23) y ansiamos estar con ción de todos los que han tenido fe (2 Thess 1,10).
Cristo (cf. Phil 1,23). Ese mismo amor nos apremia a vivir más
y más para Aquel que murió y resucitó por nosotros (cf. 2 Cor {^Comunión de la Iglesia celestial con la Iglesia peregrinante^
5,15). Por eso ponemos toda nuestra voluntad en agradar al Se- 49. Así, pues, hasta cuando el Señor venga revestido de
ñor en todo (cf. 2 Cor 5,9), y nos revestimos de la armadura majestad y acompañado de todos sus ángeles (cf. Mt 25,31) y,
de Dios para permanecer firmes contra las asechanzas del derno- destruida la muerte, le sean sometidas todas las cosas (cf. 1 Cor

spe futurorum bonorum ad finan perducimus et salutem nostram opera- in die malo (cf. Eph 6,11-13). Cum vero nesciamus diem ñeque horam,
mur (cf. Phil 2,12). monente Domino, constanter vigilemus oportet ut, expleto único terrestris
Iam ergo fines saeculorum ad nos pervenerunt (cf. 1 Cor 10,11) et reno- nostrae vitae cursu (cf. Hebr 9,27), cum Ipso ad nuptias intrare et cum
vatio mundi irrevoeabiliter est constituía atque in hoc saeculo reali quodatn benedictis connumeran mereamur (cf. Mt 25,31-46), ñeque sicut servi mali
modo anticipatur: etenim Ecclesia iam in terris vera sanctitate licet imper- et pigri (cf. Mt 25,26) iubeamur discere in ignem aeternum (cf. Mt 25,41),
fecta insignitur. Doñee tamen fuerint novi caeli et nova térra, in quibus in tenebras exteriores ubi erit jletus et stridor dentium (Mt 22,13 et
iustitia habitat (cf. 2 Petr 3,13), Ecclesia peregrinans, in suis sacramentis et 25,30). Etenim, antequam cum Christo glorioso regnemus, omnes nos
¿nstitutionibus, quae ad hoc aevum pertinent, portar, figuram huius saeculi manifestabim'ur ante tribunal Christi, ut referat unusquisque propria cor-
quae praeterit et ipsa Ínter creaturas degit quae ingemiscunt et parturiuQt poris, prout gessit sive bonum sive malum (2 Cor 5,10) et in fine mundi
usque adhuc et exspectant revelationem filiorum Dei (cf. Rom 8,19-22). procedent qui bona jecerunt in resurrectionem vitae, qui vero mala egerunt,
Coniuncti ergo Christo in Ecclesia et signati Spiritu Sancto qui est in resurrectionem iudicii (lo 5,29; cf. Mt 25,46). Existimantes proinde
pignus hereditatis nostrae (Eph 1,14), veré filii Dei nominamur et sumus quod non sunt condignae passiones huius temporis ad juturam gloriam
(cf. 1 lo 3,1), sed nondum apparuimus cum Christo in gloria (cf. Col 3,4) ) quae revelabitur in nobis (Rom 8,18; cf. 2 Tim 2,11-12), fortes in fide
in qua símiles Deo erimus, quoniam videbimus Eum sicuti est (cf. 1 lo 3,2). exspectamus beatam spem et adventum gloriae magni Dei et Salvatoris
Itaque dum sumus in corpore, peregrinamur a Domino (2 Cor 5,6) et nostri lesu Christi (Tit 2,13), qui reformabit corpus humilitatis nostrae
primitias Spiritus habentes intra nos gemimus (cf. Rom 8,23) et cupimus conjiguratum corpori claritatis suae (Phil 3,21) et qui veniet glorifican in
esse cum Christo (cf. Phil 1,23). Eadem autem caritate urgemur ut magi s sanctis suis, et admirabilis fieri in ómnibus qui crediderunt (2 Thess 1,10).
vivamus Ei, qui pro nobis mortuus est et resurrexit (cf. 2 Cor 5,15). Con- 49. Doñee ergo Dominus venerit in maiestate sua et omnes Angelí
tendimus ergo in ómnibus placeré Domino (cf. 2 Cor 5,9) et induimu s cum eo (cf. Mt 25,31) et, destructa morte, lili subiecta fuerint omnia
armaturam Dei, ut possimus stare adversus insidias diaboli et resistero
C.7. Índole escMológica. 49-50 85
84 Constitución sobre la Iglesia. 49
la Iglesia, lo que falta a las tribulaciones de Cristo (cf. Col 1,24) ! .
15,26-27), algunos entre sus discípulos peregrinan en la tierra; Su fraterna solicitud ayuda, pues, mucho a nuestra debilidad.
otros, ya difuntos, se purifican, mientras otros son glorificados
contemplando claramente al mismo Dios, Uno y Trino, tal cual [Relaciones de la Iglesia peregrinante con la Iglesia celestial}
e s ' ; mas todos, aunque en grado y formas distintos, estamos 50. La Iglesia de los peregrinos desde los primeros tiempos
unidos en fraterna caridad y cantamos el mismo himno de gloria del cristianismo tuvo perfecto conocimiento de esta comunión de
a nuestro Dios. Porque todos los que son de Cristo y tienen su todo el Cuerpo místico de Jesucristo y así conservó con gran pie-
Espíritu crecen juntos y en El se unen entre sí, formando una dad el recuerdo de los difuntos" y ofreció sufragios por ellos,
sola Iglesia (cf. Eph 4,16). Por tanto, la unión de los peregrinos porque santo y saludable es el pensamiento de orar por los di-
con los hermanos que durmieron en la paz de Cristo, de ninguna funtos para que queden libres de sus pecados (2 Mach 12,46).
manera se interrumpe, antes bien, según la constante fe de la Siempre creyó la Iglesia que los apóstoles y mártires de Cristo,
Iglesia, se fortalece con la comunicación de los bienes espiritua- por haber dado un supremo testimonio de fe y de amor con el
les 2. Por lo mismo que los bienaventurados están más íntima- derramamiento de su sangre, nos están íntimamente unidos: a
mente unidos a Cristo, consolidan más eficazmente a toda la ellos junto con la Bienaventurada Virgen María y los santos án-
Iglesia en la santidad, ennoblecen el culto que Ella misma ofrece geles, profesó peculiar veneración ' e imploró piadosamente el
a Dios en la tierra y contribuyen de múltiples maneras a su más auxilio de su intercesión. A éstos luego se unieron también aque-
llos otros que habían imitado " más de cerca la virginidad y la
dilatada edificación (cf. 1 Cor 12,12-27) 3. Porque ellos llegaron
pobreza de Cristo y, en fin, otros cuyo preclaro ejercicio de
ya a la patria y gozan de la presencia del Señor (cf. 2 Cor 5,8) ;
virtudes cristianas 9 y cuyos divinos carismas los hacían recomen-
por El, con El y en El no cesan de interceder" por nosotros ante
dables a la piadosa devoción e imitación de los fieles 10.
el Padre; presentando por medio del único Mediador de Dios y
Al mirar la vida de quienes siguieron fielmente a Cristo,
de los hombres Cristo Jesús (1 Tim 2,5), los méritos que en la
nuevos motivos nos impulsan a buscar la ciudad futura (cf. Hebr
tierra alcanzaron; sirviendo al Señor en todas las cosas y comple- 13,14 y 11,10) y al mismo tiempo aprendemos cuál sea, entre
tando en su propia carne, en favor del Cuerpo de Cristo que es
carne sua pro Corpore Eius quod est Ecclesia (cf. Col 1,24) 5. Eorum
(cf. 1 Cor 15,26-27), alü e diseipulis Eius in terris peregrinantur, alii hac proinde fraterna sollicitudine infirmitas nostra plurimum iuvatur.
vita fuñen' piurificantur, alii vero glorificantur intuentes «clare ipsum Deum 50. Hanc communionem totius Iesu Christi Mystici Corporis apprime
trinum et unum, sicuti est» 1; omnes tamen, gradu quidem tnodoque diver- agnoscens, Ecclesia viatorum inde a primaevis christianae religionis tem-
so, in eadem Dei et proximi caritate communicamus et eundem hymnum poribus, defunctorum memoriam magna cum pietate excoluit" et, quia
gloriae Deo nostro canimus. Universi enim qui Christi sunt, Spiritum Eius sancta et salubris est cogitatio pro dejunctis exorare ut a peccatis solvantur
habentes, in unam Ecclesiam coalescunt et invicem cohaerent in Ipso (2 Mach 12,46), etiam suffragia pro illis obtulit. Apostólos autem et mar-
(cf. Eph 4,16). Viatorum igitur unió cum fratribus qui in pace Christi dor- tyres Christi, qui sui sanguinis effusione supremum fidei et caritatis testi-
mierunt, minime intermittitur, immo secundum perennem Ecclesiae fidem, monium dederant, in Christo arctius nobis coniunctos esse Ecclesia semper
spiritualium bonorum communicatione roboratur 2 . Ex eo enim quod caeli- credidit, eos simul cum Beata Virgine María et sanctis Angelis peculiari
tes intimius cum Christo uniuntur, totam Ecclesiam in sanctitatem firmius affectu venerata est', eorumque intercessionis auxilium pie imploravit.
consolidant, cultum, quem ipsa hic in terris Deo exhibet, nobilitant ac Quibus mox adnumerati sunt alii quoque qui Christi virginitatem et pau-
multipliciter ad ampliorem eius aedificationem con.tribuunt (cf. 1 Cor 12, pertatem pressius erant imitati 8 et tándem ceteri quos praeclarum virtutum
12-27) 3. Nam in patriara recepti et praesentes ad Dominum(cf. 2 Cor 5,8), christianarum exercitium" ac divina charismata piae fidelium devotioni et
per Ipsum, cum Ipso et in Ipso non desinunt apud Patrem pro nobis in- imitationi commendabant I0 .
tercederé 4, exhibentes menta quae per unum Mediatorem Dei et homi- Dum enim illorum conspicimus vitam qui Christum fideliter sunt secu-
num, Christum Iesum (cf. 1 Tim 2,5) in terris sunt adepti, Domino in ti, nova ratione ad futuram Civitatem inquirendam (cf. Hebr 13,14 et
ómnibus servientes et adimplentes ea quae desunt passionum Christi in 11,10) incitamur simulque tutissimam edocemur viam qua Ínter mundanas
1 5
2
CONC. FLORENTINO, Decretum pro Graecis: DENZ. 693 (1305). Cf. Pío XII, ene. Mystici Corporis: AAS 35 (1943) 245.
«Praeter documenta antiquiora contra quamlibet formam evocationis spirituum 6
Cf. «Plurimae inscriptiones in Catacumbis romanis».
inde ab Alexandro IV (27 sept. 1258). cf. instr. S. C. S. O F F I C I I , De magnetismi 7
Cf. GELASIO I, Decretal De libris recipiendis 3 : PL 59,160: DENZ. 165 (353).
abusu, 4 ag. 1856: ASS (1865) 177-178; DENZ. 1653-1654 (2823-2825); responsio- 8
Cf. SAN METODIO, Symposion VII 3: GCS (BONWETSCH) 74.
nem S. C. S. OFFICII, 24 abr. 1917 : AAS 9 (1917) 268; DENZ. 2182 (3642). 9
Cf. BENEDICTO XV, Decretum approbationis virtutum in Causa beatificationis et
3
«Videatur synthetica expositio huius doctrinae paulinae», en Pío XII, ene. Mys- canonizationis Serví Dei Joannis Nepomuceni Neumann: AAS 14 (1922) 2 3 ; otras
tici 4 Corporis: AAS 35 (1943) 200 y passim. aloe, de Pío XI «de Sanctis»: Inviti all'eroismo. Discursos t.1-3 (Roma 1914-1942)
Cf., i. a., SAN AGUSTÍN, Enarr, in Ps. 85,24: PL 37,1099; SAN JERÓNIMO, passim; Pío XII, Discorsi e Radiomessaggi t.10 (1949) p.37-43.
tibir contra Vigilantium 6: PL 23,344; SANTO TOMÁS, In 4 Sent. d.45 q.3 a.2; 10
Cf. Pío XII, ene. Mediator Dei: AAS 39 (1947) 581.
SAN BUENAVENTURA, In 4 Sent. d.45 a.3 q.2, etc.
86 Constitución sobre la Iglesia. 50 C.7. índole escalológica. 50-51 87

las mundanas vicisitudes, el camino seguro, conforme al propio por nosotros a los bienaventurados, por su misma naturaleza, se
estado y condición de cada uno, que nos conduzca a la perfecta dirige y termina en Cristo, que es la «corona de todos los san-
unión con Cristo, o sea a la santidad " . Dios manifiesta a los tos» 16 y por El a Dios, que es admirable en sus santos y en ellos
hombres en forma viva su presencia y su rostro, en la vida de es glorificado» 1!.
aquellos, hombres como nosotros, que con mayor perfección se Nuestra unión con la Iglesia celestial se realiza en forma nobi-
transforman en la imagen de Cristo (cf. 2 Cor 3,18). En ellos lísima, especialmente cuando en la sagrada liturgia, en la cual «la
El mismo nos habla y nos ofrece un signo de ese reino suyo 12, virtud del Espíritu Santo obra sobre nosotros por los signos sacra-
hacia el cual somos poderosamente atraídos, con tan gran nube mentales», celebramos juntos, con fraterna alegría, la alabanza de
de testigos que nos cubre (cf. Hebr 12,1) y con tan gran testi- la Divina Majestad 1B, y todos los redimidos por la Sangre de Cris-
monio de la verdad del Evangelio. to de toda tribu, lengua, pueblo y nación (cf. Apoc 5,9), congrega-
Y no sólo veneramos la memoria de los santos del cielo por dos en una misma Iglesia, ensalzamos con un mismo cántia> de ala-
el ejemplo que nos dan, sino aún más, para que la unión de la banza al Dios Uno y Trino. Al celebrar, pues, el sacrificio eucarís-
Iglesia en el Espíritu sea corroborada por el ejercicio de la ca- tico es cuando mejor nos unimos al culto de la Iglesia celestial en
ridad fraterna (cf. Eph 4,1-6). Porque así como la comunión una misma comunión, venerando la memoria, en primer lugar,
cristiana entre los viadores nos conduce más cerca de Cristo, así de la gloriosa siempre Virgen María, del bienaventurado' José y
el consorcio de los santos nos une con Cristo, de quien dimana de los bienaventurados apóstoles, mártires y santos todos 10 .
como de Fuente y Cabeza toda la gracia y la vida del mismo
[Disposiciones pastorales}
Pueblo de Dios 13. Conviene, pues, en sumo grado, que amemos
a estos amigos y coherederos de Jesucristo1, hermanos también 51. Este sagrado Sínodo recibe con gran piedad tan venera-
nuestros y eximios bienhechores; rindamos a Dios las debidas ble fe de nuestros antepasados acerca del consorcio vital con
gracias por ellos " , «invoquémoslos humildemente y, para impe- nuestros hermanos que están en la gloria celestial o aún están
trar de Dios beneficios por medio de su Hijo Jesucristo, único purificándose después de la muerte; y de nuevo confirma los de-
Redentor y Salvador nuestro, acudamos a sus oraciones, ayuda y cretos de los sagrados Concilios Niceno II M, Florentino 21 y Tri-
auxilios» l5. En verdad, todo genuino testimonio de amor ofrecido dentino 22. Junto con esto, por su solicitud pastoral, exhorta a

varietates, secundum stafcum ac condicionen! unicuique propriam, ad per- ris testimonium caelitibus a nobis exhibitum, suapte natura tendit ac ter-
feotana cum Christo unionem seu sanctitatem pervenire poterimus". In minatur ad Christum qui est «corona Sanetorum omnium» 18 et per Ipsum
vita eorum qui, humanitatis nostrae consortes, ad imaginem tamen Christi ad Deum qui est mirabilis in Sanctis suis et in ipsis magnificatur 1T.
perfectius transiórmantur (cf. 2 Cor 3,18), Deus praesentiam vultumque Nobilissima vero ratione unió nos-tra cum Ecclesia caelesti actuatur,
suum hominibus vivide manifestat. In eis Ipse nos alloquitur, signumque cum, praesertim in sacra Liturgia, in qua virtus Spiritus Sancti per signa
nobis praebet Regni sui 1 2 , ad quod tantam habentes impositam nubem sacramentalia super nos agit, divinae miaiestatis laudem socia exsultatione
testium (cf. Hebr 12,1), talemque contestationem veritatis Evangelii, po- concelebramus 18, et universi, in sanguine Christi ex omni tribu et lingua
tenter attrahimur. et populo et natione redempti (cf. Apoc 5,9) atque in unam Ecclesiam con-
Nec tamen solius exempli titulo caelitum memoriam colimus, sed magis gregati, uno cántico laudis Deum unum et trinum magnificamus. Eucha-
adhuc ut totius Ecclesiae unió in Spiritu roboretur per fraternae caritatis risticum ergo sacrificium celebrantes cultui Ecclesiae caelestis vel máxime
exercitium (cf. Eph 4,1-6). Nam sicut christiana Ínter viatores communio iungimur communicantes et memoriam venerantes in primis gloriosae sem-
propinquius nos ad Christum addueit, ita consortium cum Sanctis nos per Virginis Mariae, sed et beati Ioseph et beatorum Apostolorum et
Christo coniungit, a quo tamquam a Fonte et Capite omnis gratia et ipsius Martyrum et omnium Sanetorum **.
Populi Dei vita promanat 13 . Summopere ergo decet ut hos Iesu Christi 51. Quam venerabilem maiorum nostrorum fidem circa vitale consor-
amicos et coheredes, fratres quoque nostros et benefactores eximios diliga- tiurn cum fratribus qui in gloria caelesti sunt vel adhuc post mortem puri-
mus, debitas pro ipsis Deo rependamus gradas " , «suppliciter eos invoce- ficantur, magna cum pietate haec Sacrosancta Synodus recipit et decreta
mus et ob beneficia impetranda a Deo per Filium eius lesum Christum, Sacrorum Conciliorum Nicaeni II 2 0 , Florentini 21 et Tridentini 22 rursus
Dominum nostrum, qui solus noster Redemptor et Salvator est, ad eorum 16
B R E V I A R I O ROMANO, lnvitatorium in festa Sanetorum Omnium.
oraciones, opero auxiliumque confugiamus» 1S. Omne enim genuinum amo- 11
Cf., v . g . , 2 Thess 1,10.
18
11
Cf. Hebr 13,7; Eccli 44-50; Hebr 11,3-40. Cf. también Pío XII, ene. Media- 19
CONC. VATICANO II, const. De Sacra Liturgia c.5 n.104.
tor Dei: AAS 39 (1947) 582-583. Canon de la misa romana.
20
12 CONC. NICENO II, act.7: DENZ. 302 (600).
Cf. CONC. VATICANO I, const. De fide catholica c . 3 : D E N Z . 1794 (3013). 21
13
Cf. Pío XII. ene. Mystici Corporis: AAS 35 (1943) 216. CONC FLORENTINO, Decretum pro Graecis: DENZ. 693 (1304).
33
11
«Quoad gratitudinem erga ipsos Sanctos», cf. E. D I E H L , lnscriptionei lattnae CONC TRIDENTINO, ses.25, De invocatione, veneratione et reliquiis Sanetorum
ebriitianai vtteres I (Berlín 1925) n.2008.2382 y passim. et sacris imaginibus: DENZ. 984-988 (1821-1824); ses.25, Decretum de Purgatorio:
ls
CONC TRIDENTINO, res.25, De invocatione... Sanetorum: DENZ. 984 (1821). DENZ. 983 ( 1 8 2 0 ) ; ses.6, Decretum iustifteatione can.30 : D E N Z . 840 (1580).
C.8. La Virgen María. 51-52 89
88 Constitución sobre la Iglesia. 51
todos aquellos a quienes corresponde, para que traten de apartar Al que está sentado en el Trono y al Cordero: la alabanza, el
honor y la gloria y él imperio por los siglos de los siglos (Apoc
o corregir cualesquiera abusos, excesos O' defectos que acaso se
5,13-14).
hubieran introducido y restauren todo conforme a la mejor ala-
banza de Cristo y de Dios, Enseñen, pues, a los fieles que el au-
CAPÍTULO VIII
téntico culto a los santos no consiste tanto en la multiplicidad de
los actos exteriores cuanto en la intensidad de un amor práctico, LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, MADRE DE
por el cual, para mayor bien nuestro y de la Iglesia, buscamos DIOS EN EL MISTERIO DE CRISTO Y DE LA IGLESIA
en los santos «el ejemplo de su vida, la participación de su inti-
midad y la ayuda de su intercesión» z3. Y por otro lado expliquen I. PROEMIO
a los fieles que nuestro trato con los bienaventurados, si se con- [La Bienaventurada Virgen Marta en el Misterio de Cristo'}
sidera en la plena luz de la fe, lejos de atenuar el culto latréutico
debido a Dios Padre, por Cristo, en el Espíritu Santo, más bien lo 52. El benignísimo y sapientísimo Dios, al querer llevar a
término la redención del mundo, cuando llegó la plenitud del
enriquece ampliamente 2 \
tiempo, envió a su Hijo hecho de mujer... para que recibiésemos
Porque todos los que somos hijos de Dios y constituimos la adopción de hijos (Gal 4,4-5). «El cual por nosotros, los hom-
una familia en Cristo (cf. Hebr 3,6), al unirnos en mutua caridad bres, y por nuestra salvación descendió de los cielos y se encar-
y en la misma alabanza de la Trinidad, correspondemos a la ín- nó, por obra del Espíritu Santo, de María Virgen» *. Este mis-
tima vocación de la Iglesia y participamos 23 con gusto anticipado terio divino de salvación se nos revela y continúa en la Iglesia,
de la liturgia de la gloria perfecta del cielo. Porque cuando Cristo a la que el Señor constituyó como su Cuerpo, y en ella los fieles,
aparezca y se verifique la resurrección gloriosa de los muertos, la unidos a Cristo, su Cabeza, en comunión con todos sus Santos,
claridad de Dios iluminará la ciudad celeste y su Lumbrera será deben también venerar la memoria, «en primer lugar, de la glo-
el Cordero (cf. Apoc 21,24). Entonces toda la Iglesia de los riosa siempre Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor
santos, en la suma beatitud de la caridad, adorará a Dios y al Jesucristo» 2 .
Cordero que jue inmolado (Apoc 5,12), a una voz proclamando:
Sedenti in throno, et Agno; benedictio, et honor, et gloria, et poteslas in
proponit. Simül autem pro pastorali sua sollicitudine omnes ad quos speotat saecula saeculorum (Apoc 5,13-14).
hortatur, ut si qui abusus, excessus vel defectus hic illicve irrepserint, eos
areere aut corrigere satagant ac omnia ad pleniorem Christi et Dei laudem CAPUT VIII
instaurent. Doceant ergo fideles authenticum Sanctorum cultum non tam
in acitiuumi exteriorum multiplicitate quam potius in intensitate amoris nostri DE BEATA MARÍA VIRGINE DEIPARA IN MYSTERIO
CHRISTI ET ECCLESIAE
actoosi consistere, quo, ad maius nostrum et Ecclesiae bonum, Sanctorum
quaerimus «et conversatione exemplum et communione consortium, et in- I. PROOEMIUM
tercessione subsidium»'". Ex altera vero parte instruant fideles nostram
cum caelitibus conversationem, dummodo haec in pleniore fidei luce con- 52. Benignissimus et sapientissimus Deus, mundi redemptionem com-
cipiatur, nequáquam extenuare latreuticum cultum, Deo Patri per Christum plere volens, ubi venit plenitudo temporis, misit Filium suum, factum ex
in Spiritu tributum, sed illum e contra impensius ditare 24. muliere, ... ut adoptionem jiliorum reciperemus (Gal 4,4-5). «Qui propter
Nam omnes qui filii Dei isumus et unam familiam in Christo constitui- nos hotnines et propter nostram salutem descendit de caelis, et incarnatus
mus (cf. Hebr 3,6), dum in mutua caritate et una sanctissimae Trinitatis est de Spiritu Sancto ex María Virgine» \ Quod salutis divinum mysterium
laude invicem communicamus, intimae Ecclesiae vocationi correspondemus nobis revelatur et continuatur in Ecclesia, quam Dominus ut corpus suum
et consummatae gloriae liturgiam praegustando participamus ~s. Quando constituir, et in qua fideles Christo Capiti adhaerentes atque cum ómnibus
enim Christus apparebit et gloriosa mortuorum resurrectio erit, claritas sanctis Eius communicantes, memoriam etiam venerentur oportet «in pri-
Dei illuminabit caelestem Civitatem et eius lucerna erit Agnus (cf. Apoc mis gloriosae semper Virginis Mariae, Genitricis Dei et Domini nostri
lesu Christi» a .
21,24). Tune tota Ecclesia sanctorum in summa caritatis beatitudine ado-
rabit Deum et Agnum qut occisus est (Apoc 5,12), una voce proclamans: 1
Credo de la misa romana: Símbolo constantinopolitano: MANSI, 3.566. Cf. CONC.
EFESINO, ibid., 4,1130 (c. ibid., 2,665 y 4,1071); CONC CALCEDONENSE, ibid., 7,111-
23
«Ex Praefatione, aliquibus dioecesibus concessa». 116;2 CONC CONSTANTINOPOLITANO II, ibid., 9,375-396.
24
Cf. SAN PEDRO CANISIO, Catechismus Maior seu Summa Doctrinae christianae Canon de la misa romana.
c.3 23(ed. erit. F. STEEICHER) I p.15-16 n.44 y p.100-101 ti.49.
Cf. CONC. VATICANO II, const. De Sacra Liturgia c. 1 n.8.
90 C.8. La Virgen María. 54-55 91
Constitución sobre la Iglesia. 53-54
[La Bienaventurada Virgen y la Iglesia} cial de los creyentes, sin que tenga la intención de proponer una
completa doctrina de María, ni tampoco dirimir las cuestiones no
53. En efecto, la Virgen María, que según el anuncio del
llevadas a una plena luz por el trabajo de los teólogos. «Conser-
ángel recibió al Verbo de Dios en su corazón y en su cuerpo
van, pues, su derecho las sentencias que se proponen libremente
y entregó la vida al mundo, es conocida y honrada como verda-
en las escuelas católicas sobre Aquella que en la santa Iglesia
dera Madre de Dios Redentor. Redimida de un modo eminente,
ocupa, después de Cristo, el lugar más alto y el más cercano a
en atención a los méritos futuros de su Hijo y a El unida con
nosotros» 4 .
estrecho e indisoluble vínculo, está enriquecida con la suma pre-
rrogativa y dignidad de ser la Madre de Dios Hijo y, por tanto,
la hija predilecta del Padre y el sagrario del Espíritu Santo; con II. O F I C I O DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN EN LA ECONOMÍA
un don de gracia tan eximia, antecede con mucho a todas las DE LA SALVACIÓN
criaturas celestiales y terrenas. Al mismo tiempo ella está unida [La Madre del Mesías en el Antiguo Testamento']
en la estirpe de Adán con todos los hombres que han de ser sal-
55. La Sagrada Escritura del Antiguo y del Nuevo Testa-
vados; más aún, es verdaderamente madre de los miembros de
mento y la venerable Tradición muestran en forma cada vez más
Cristo por haber cooperado con su amor a que naciesen en la
clara el oficio de la Madre del Salvador en la economía de la
Iglesia los fieles, que «son miembros de aquella cabeza» 3 , por
salvación, y, por así decirlo, lo muestran ante los ojos. Los libros
lo que también es saludada como miembro sobreeminente y del
del Antiguo Testamento describen la historia de la salvación, en
todo singular de la Iglesia, su prototipo y modelo destacadísimo
la cual se prepara, paso a paso, el advenimiento de Cristo al
en la fe y caridad y a quien la Iglesia católica, enseñada por el
mundo. Estos primeros documentos, tal como son leídos en la
Espíritu Santo, honra con filial afecto de piedad como a Madre
Iglesia y son entendidos bajo la luz de una ulterior y más plena
amantísima.
revelación, iluminan cada vez con mayor claridad la figura de la
[Intención del Concilio'] mujer Madre del Redentor; ella misma, bajo esta luz, es insinua-
54. Por eso, el sacrosanto Sínodo, al exponer la doctrina de da proféticamente en la promesa de victoria sobre la serpiente
la Iglesia, en la cual el divino Redentor realiza la salvación, quie- dada a nuestros primeros padres, caídos en pecado (cf. Gen 3,15).
re aclarar cuidadosamente tanto la misión de la Bienaventurada Así también, ella es la Virgen que concebirá y dará a luz un Hijo
Virgen María en el misterio del Verbo Encarnado y del Cuerpo cuyo nombre será Emmanuel (cf. Is 7,14; Mich 5,2-3; Mt 1,
místico como los deberes de los hombres redimidos hacia la Ma-
matrem hominum, máxime fidelium, quin tamen in animo habeat comple-
dre de Dios, Madre de Cristo y Madre de los hombres, en espe- tam de Maria proponere doctrinam, ñeque quaestiones labore theologorum
nondum ad plenam lucem perductas dirimere. Servantur itaque in suo
53. Virgo enim María, quae Angelo nunriante Verbum Dei corde et iure sententiae, quae in scholis catholicis libere proponuntur de Illa, quae
corpore suscepit et Vitam mundo protulit, ut vera Mater Dei ac Redemp- in Sancta Ecclesia locum oceupat post Christum altissimum nobisque má-
toris agnoscitur et honoratur. Intuitu meritorum Filii sui sublimiore modo xime propinqiuum *.
redempta Eique arcto et indissolubili vinculo unita, hoc summo muñere
ac dignitate ditatur ut sit Genitrix Dei Filii, ideoque praedilecta filia Pa-
tris necnon sacrarium Spiritus Sancti, quo eximiae gratiae dono ómnibus II. D E MUÑERE B. VIRGINIS IN OECONOMIA SALUTIS
alus creaturis, caelestibus et terrestribus, longe antecellit. Simul autem cum
ómnibus hominibus salvandis in stirpe Adam invenitur coniuncta, immo 55. Sacrae Litterae Veteris Novique Testamenti et veneranda Tradi-
«plañe mater membrorum (Christi), ... quia cooperata est caritate ut fide- tio tnunus Matris Salvatoris in salutis oeconomia modo magis magisque
les in Ecclesia nascerentur, quae illius Capitis membra sunt» 3. Quapropter dilucido ostendunt et veluti conspiciendum proponunt. Libri quidem Ve-
etiam ut supereminens prorsusque singulare membrum Ecclesiae necnon teris Testamenti historiam salutis, qua Christi in mundum adventus lento
eius in fide et caritate typus et exemplar spectatissimum salutatur eamque gradu praeparaitur, describunt. Quae primaeva documenta, qualiter in Ec-
Catholica Ecclesia, a Spiritu Sancto edocta, filialis pietatis affectu tam- clesia leguntur et sub luce ulterioris et plenae revelationis intelliguntur,
quam matrem amantissimam prosequitur. clarius pedetentim in lucem proferunt figuram mulieris, Matris Redempto-
ris. Ipsa, sub hac luce, iam prophetice adumbratur in promissione, Japsis
54. Ideo Sacrosancta Synodus, doctrinam de Ecclesia, in qua divinus in peccatum primis parentibus data, de victoria super serpentem (cf. Gen
Redemptor salutem operatur, exponens, ¡Ilustrare sedulo intendit tum mu- 3,15). Similiter haec est Virgo quae concipiet et pariet Filium, cuius nomen
nus Beatae Virginis in mysterio Incarnati Verbi et Corporis Mystici, vocabitur Emmanuel (cf. Is 7,14; Mich 5,2-3; Mt 1,22-23). Ipsa prae-
tum hominum redemptorum officia erga Deiparam, matrem Christi et
4
3 Cf. PABLO VI, Allocutio tn Concilio, 4 dic. 1963 : AAS 56 (1964) 37.
SAN AGUSTÍN, De s. virgimtate 6: PL 40,399.
C.8. La Virgen María. 56-57 93
92 Constitución sobre la Iglesia. 55-56
mentó de pecado alguno, se consagró totalmente a sí misma, cual
22-23). Ella misma sobresale entre los humildes y pobres del Se- esclava del Señor, a la persona y a la obra de su Hijo, sirviendo
ñor, que de El esperan con confianza la salvación. Enfin,con ella, al misterio de la Redención con El y bajo El, por la gracia de
excelsa Hij a de Sión, tras larga espera de la promesa, se cumple Dios omnipotente. Con razón, pues, los Santos Padres estiman
la plenitud de los tiempos y se inaugura la nueva economía, cuan- a María no como un mero instrumento pasivo, sino como una
do el Hijo de Dios asumió de ella la naturaleza humana para cooperadora a la salvación humana por la libre fe y obediencia.
librar al hombre del pecado mediante los misterios de su carne. Porque ella, como dice San Ireneo, «obedeciendo fue causa de la
[María en la anunciación} salvación propia y de la del género' humano entero» 8. Por eso
no pocos padres antiguos, en su predicación, gustosamente afir-
56. El Padre de las Misericordias quiso que precediera a la man: «El nudo de la desobediencia de Eva fue desatado por la
encarnación la aceptación de parte de la Madre predestinada, para obediencia de María; lo que ató la virgen Eva por la increduli-
que así como la mujer contribuyó a la muerte, así también con- dad, la Virgen María lo desató por la fe» '; y comparándola con
tribuyera a la vida. Lo cual vale en forma eminente de la Madre Eva, llaman a María «Madre de los vivientes» s, y afirman con
de Jesús, que difundió en el mundo la vida misma que renueva mayor frecuencia: «la muerte vino por Eva; por María, la vida» '.
todas las cosas, y fue enriquecida por Dios con dones dignos de
tan gran dignidad. Por eso no es extraño que entre los Santos Pa- [La Bienaventurada Virgen y el Niño Jesús]
dres fuera común llamar a la Madre de Dios toda santa e inmu-
ne de toda mancha de pecado y como plasmada por el Espíritu 57. La unión de la Madre con el Hijo en la obra de la sal-
Santo y hecha una nueva criaturas. Enriquecida desde el primer vación se manifiesta desde el momento de la concepción virginal
instante de su concepción con esplendores de santidad del todo de Cristo hasta su muerte; en primer término, cuando María se
singular, la Virgen Nazarena es saludada por el ángel por man- dirige a toda prisa a visitar a Isabel, es saludada por ella a causa
dato de Dios como llena de gracia (cf. Le 1,28), y ella responde de su fe en la salvación prometida y el precursor saltó de gozo
al enviado celestial: He aquí la esclava del Señor, hágase en mí (cf. Le 1,41-45) en el seno de su Madre; y en la Natividad,
según tu palabra (Le 1,38). Así, María, hija de Adán, aceptando cuando la Madre de Dios, llena de alegría, muestra a los pasto-
la palabra divina, fue hecha Madre de Jesús, y, abrazando la vo- res y a los Magos a su Hijo primogénito, que lejos de disminuir
luntad salvífica de Dios con generoso corazón y sin el impedi-
peccato, complectens, semetipsam ut Domini ancillam personae et operi
Filii sui totaliter devovit, sub Ipso et cum Ipso, omnipotentis Dei gratia,
cellit Ínter humiles ac pauperes Domini, qui salutem cum fidueia ab Eo mysterio redeptionis inserviens. Mérito igitur SS. Paires Mariam non mere
sperant et accipiunt. Cum Ipsa tándem praecelsa Filia Sion, post diuturnam passive a Deo adhibitam, sed libera fide et oboedientia humanae salud
exspectationem promissionis, complentur témpora et nova instauratur cooperantem censent. Ipsa enim, ut ait S. Irenaeus, «oboediens et síbí et
Oeconomia, guando Filius Dei humanam naturam ex ea assumpsit, ut universo generi humano causa facta est salutis» 6. Unde non paucí Parres
mysteriis carnis suae hominem a peccato liberaret. antiqui in praedicatione sua cum eo libenter asserunt: «Hevae inoboedien-
56. Voluit autem misericordiarum Pater, ut acceptatio praedestinatae tiae nodum solutionem accepisse per oboedientiam Mariae; quod alligavit
matris incarnationem praecederet, ut sic, quemadmodum femina contulit virgo Heva per incredulitatem, hoc virginem Mariam solvisse per fidem» ;
ad mortem, ita etiam femina conferret ad vitam. Quod praecellentissime et comparatione cum Heva instkuta, Mariam «matrem viventium» ap-
valet de Matre Iesu, quae ipsam Vitam, omnia renovantem, mundo effudit, pellant 8 , saepiusque affirmant: «mors per Hevam, vita per Mariam» 9 .
et a Deo donis tanto muñere dignis praedita est. Unde nii mirum apud 57. Haec autem Matris cum Filio in opere ¡sakitari coniunctio a tem-
Sanctos Paires usum invaluisse quo Deiparam appellarunt totam sanctam pore virginalis conceptionis Christi ad Eius usque mortem manifestatur;
et ab omni peccati labe immunem, quasi a Spiritu Sancto plasmatam no- in primis quidem cum María, exsurgens cum festinatione ad visitandam
vamque creaturam formatam 5 . Singularis prorsus sanctitatis splendoribus Elisabeth, ab ea ob fidem suam in salutem protnissam beata salutatur et
a primo instante suae conceptionis ditata, Nazarethana Virgo ab Angelo praecursor in sinu matris exsultavit (cf. Le 1,41-45); in natívitate vero,
nuntiante, Dei mandato, ut gratia plena, salutatur (cf. Le 1,28), et caelestí cum Deipara Filium suum primogenitum, qui virginalem eius integritatem
nuntio ipsa respondet: Ucee Ancilla Domini, fiat mihi secundum verbum
tuum (Le 1,38). Ita María filia Adam, verbo divino consentiens, facta est r
' SAN IRENEO, Adv. haer. III 22,4: PG 7.959A; HARVEY, 2.123.
Mater Iesu, ac salvificam voluntatem Dei, pleno corde et nullo retardata 7
SAN IRENEO, ibid.; HARVEY, 2,124.
8
5 9
SAN EPIFANIO, Haer. 78,18: PG 42.728CD-729AB.
Cf. SAN GERMÁN CONST., Hom. in Annunt. Deiparae: PG 98.328A; In Dorm. SAN JERÓNIMO, Epist. 22,21: PL 22,408. Cf. SAN AGUSTÍN, Serm. 51,2,3: P1-
2, col.357; ANASTASIO ANTIOCH.. Serm. 2 de Annunt. 2 : PG 89.1377AB; Serm. 3,2, 38,335; Serm. 232,2, col.1108; SAN CIRILO JEROS.. Catech. 12,15: PG 33.741AB;
col.L388C; SAN ANDRÍSS CRKT., Can. in II. V. Hat. 4 : PG 97.1321B; In Ti. V. Nal. SAN J. CRISÓSTOMO, In Ps. 44,7: PG 55,193; S. J. DAMASCENO, Hom. 2 in dorm.
1, c o l . 8 1 2 A ; Hom. in dorm. 1, C0I.IO68C; S A N S O F R O N I O , Or. 2 in Annunt. 18: n. M. V. 3 : PG 96,728.
P G 87 (3) 3237BD.
C.8. La Virgen María. 58-59 95
94 Constitución sobre la Iglesia. 57-58
dada como Madre al discípulo por el mismo Cristo Jesús, mo-
consagró su integridad virginal10. Y cuando, ofrecido el rescate
ribundo en la cruz, con estas palabras: ¡Mujer, he ahí a tu hijo!
de los pobres, lo presentó al Señor, oyó al mismo tiempo a Si-
(lo 19,26-27) ".
meón que anunciaba que el Hijo sería signo de contradicción y
que una espada atravesaría el alma de la Madre para que se ma- [La Bienaventurada Virgen después de la ascensión}
nifestasen los pensamientos de muchos corazones (cf. Le 2,34-35). 59- Comoquiera que plugo a Dios no manifestar solemne-
Al Niño Jesús perdido y buscado con dolor, sus padres lo halla- mente el sacramento de la salvación humana antes de derramar
ron en el templo, ocupado en las cosas que pertenecían a su Pa- el Espíritu prometido por Cristo, vemos a los apóstoles antes del
dre, y no entendieron su respuesta. Mas su Madre conservaba día de Pentecostés perseverar unánimemente, en la oración, con
en su corazón, meditándolas, todas estas cosas (cf. Le 2,41-51). las mujeres y María la Madre de Jesús y los hermanos de Este
(Act 1,14), y a María implorando con sus ruegos el don del
[La Bienaventurada Virgen en el ministerio público de Jesús}
Espíritu Santo, quien ya la había cubierto con su sombra en la
58. En la vida pública de Jesús, su Madre aparece signi- anunciación. Finalmente, la Virgen Inmaculada, preservada in-
ficativamente: ya al principio, durante las bodas de Cana de mune de toda mancha de culpa original12, terminado el curso de
Galilea, movida a misericordia, consiguió por su intercesión el la vida terrena, en alma y en cuerpo fue asunta a la gloria celes-
comienzo de los milagros de Jesús Mesías (cf. lo 2,1-11). En tial " y enaltecida por el Señor como Reina del Universo, para
el decurso de la predicación de su Hijo recibió las palabras con que se asemejara más plenamente a su Hijo, Señor de los que
las que (cf. Le 2,19 y 51), elevando el Reino de Dios por sobre dominan (Apoe 19,16) y vencedor del pecado y de la muerte".
los motivos y vínculos de la carne y de la sangre, proclamó bien-
aventurados a los que oían y observaban la palabra de Dios, como genitae immolationi amanter consentiens; ac demum ab eodem Christo Iesu
ella lo hacía fielmente (cf. Me 3,35 par.; Le 11,27-28). Así tam- jn cruce moriente uti mater discípulo, hisce verbis data est: Mulier, ecce
bién la Bienaventurada Virgen avanzó en la peregrinación de la filius tuus (lo 19,26-27) " .
59- Cum vero Deo placuerit humanae salutis sacramentum non ante
fe y mantuvo fielmente la unión con su Hijo hasta la cruz, en solemniter manifestare quam promissum a Christo Spiritum effunderet,
donde, no sin designio divino, se mantuvo de pie (cf. lo 19,25), Apostólos videmus ante diem Pentecostés perseverantes unanimiter in ora-
se condolió vehementemente con su Unigénito y se asoció con tione cum mulieribus, et Maria Matre Iesu et jratribus Eius (Act 1,14),
corazón maternal a su sacrificio, consintiendo con amor en la in- Mariam quoque precibus suis implorantem donum Spiritus, qui in Annun-
tiatione ipsam iam obumbraverat. Denique Immaculata Virgo, ab omni
molación de la víctima engendrada por Ella misma, y, por fin, fue originalis culpae labe praeservata immunis 12, expleto terrestris vitae cursu,
corpore et anima ad caelestem gloriam assumpta est I 3 , ac tamquam uni-
non minuit sed sacravit", pastoribus et Magis laetabunda ostendit. Cum versorum Regina a Domino exaltata, ut plenius conformaretur Filio suo,
autem Bum in templo, dono pauperum oblato, Domino praesentavit, audi- Domino Dominantium (cf. Apoc 19,16) ac peccati mortisque victori 14.
vit Simeonem simul praenuntiantem Filium futurum contradictionis signum 11
Cf. P í o X I I , e n e . Mystki Corporis, 29 j u n . 1943 : A A S 35 (1943) 247-248.
et matris animam gladium pertransiturum, ut revelarentur ex rnultis cor- 12
Cf. P í o I X , b u l a lnefjabilis, 8 d i c . 1 8 5 4 ; Acta Pii I X , 1 I p . 6 1 6 ; D E N Z .
dibus cogitationes (cf. Le 2,34-35). Puerum Iesum deperditum ac oum do- 1641 (2803).
13
Cf. PÍO X I I , const. apost. Munificentissimus, 1 n o v . 1 9 5 0 : A A S 42 (1950) ;
lóte quaesitum, parentes eius in templo invenerunt in his quae Patris Eius D E N Z . 2333 ( 3 9 0 3 ) . Cf. S A N J . D A M A S C E N O , Ene. in dorm. Dei genitricis h o m . 2 y 3 :
erant oceupatum; verbumque Filü non intellexerunt. Mater veto Eius om- P G 96,722-762, espec. c o l . 7 2 8 B ; S A N G E R M Á N C O N S T A N T I N O P . , In S. Dei gen. dorm.
nia haec in cotde suo meditabunda conservabat (cf. Le 2,41-51). s e r m . l : P G 98 (3) 3 4 0 - 3 4 8 ; s e r m . 3 , col.362 ; S A N M O D E S T O H I E R . , In dorm. SS. Dei-
parae: P G 86 (2) 3277-3311.
11
58. In vita publica Iesu, Mater Eius signanter apparet, in initio qui- Cf. PÍO X I I , e n e . Ad caeli Reginam, 11 oct. 1 9 5 4 : A A S 46 (1954) 6 3 3 - 6 3 6 ;
D E N Z . 3 9 1 3 S S . Cf. S A N A N D R É S C R E T . , Hom. 3 in dorm. SS. Deiparae: P G 97 1089-
dem, cum ad nuptias in Cana Galilaeae, misericordia permota, initium 1109; S A N J . D A M A S C E N O , De fide orth I V 1 4 : P G 94,1153-1168.
signorum Iesu Messiae intercessione sua induxit (cf. lo 2,1-11). In decursu
praedicationis Eius ¡suscepit verba, quibus Filius, Regnum ultra rationes et
vincula carnis et sanguinis exfolíeos, audientes et custodientes verbum Dei,
sicut ipsa fideliter faciebat (cf. Le 2,19 et 51), beatos proclamavit (cf. Me
3,35 par.; Le 11,27-28). Ita etiam B. Virgo in peregrinatione fidei proces-
sit, suamque unionem cum Filio fideliter sustinuit usque ad crucem, ubi
non sine divino consilio stetit (cf. lo 19,25), vehementer cum Unigénito
suo condoluit et sacrificio Eius se materno animo sociavit, victimae de se
10
Cf. CONC. LATERANENSE, año 649, caá.3: MANSI, 10,1151; SAN LEÓN M.,
Epist. ad Flan.: PL 54,759; CONC. CALCEDONENSE : MANSI, 7,462; SAN AMBROSIO,
De inslit. virg.: PL 16,320.
vt
C.8. La Virgen Maria. 61-62
96 Constitución sobre la Iglesia. 60-61
tauración de la vida sobrenatural de las almas. Por tal motivo es
III. L A BIENAVENTURADA VIRGEN Y LA IGLESIA nuestra Madre en el orden de la gracia.
[María, esclava del Señor, en la obra de la redención [Mediadora] "":;
y de la santificación}
62. Y esta maternidad de María perdura sin cesar en la eco-
60. Único es nuestro Mediador según la palabra del Apos- nomía de la gracia, desde el momento en que prestó fiel asenti-
to! : Porque uno es Dios y uno el Mediador de Dios y de los hom- miento en la Anunciación, y lo mantuvo sin vacilación al pie de
bres, un hombre, Cristo Jesús, que se entregó ¿t Si mismo como la cruz hasta la consumación perfecta de todos los elegidos. Pues
precio de rescate por todos (1 Tim 2,5-6). Pero la misión mater- una vez recibida en los cielos, no dejó su oficio salvador, sino
nal de María hacia los hombres de ninguna manera oscurece ni que continúa alcanzándonos, por su múltiple intercesión, los do-
disminuye esta única mediación de Cristo, sino más bien mues- nes de la eterna salvación ". Por su amor materno cuida de los
tra su eficacia. Porque todo el influjo salvífko de la Bienaven- hermanos de su Hijo que peregrinan y se debaten entre peligros
turada Virgen en favor de los hombres no es exigido por ninguna y angustias y luchan contra el pecado hasta que sean llevados a
ley, sino que nace del divino beneplácito y fluye de la superabun-
la patria feliz. Por eso la Bienaventurada Virgen es invocada en
dancia de los méritos de Cristo, se apoya en su mediación, de ella
la Iglesia con los títulos " de Abogada, Auxiliadora, Socorro, Me-
depende totalmente y de la misma saca toda su virtud, y, lejos
de impedirla, fomenta la unión inmediata de los creyentes con diadora. Lo cual, sin embargo, se entiende de manera que nada
Cristo. quite ni agregue 17 a la dignidad y eficacia de Cristo, único Me-
diador. Porque ninguna creatura puede compararse jamás con el
[Maternidad espiritual] Verbo encarnado nuestro Redentor; pero así como el sacerdocio
61. La Bienaventurada Virgen, predestinada desde toda eter- de Cristo es participado de varias maneras, tanto por los minis-
nidad cual Madre de Dios junto con la encarnación del Verbo tros como por el pueblo fiel, y así como la única bondad de Dios
por designio de la divina Providencia, fue en la tierra la escla- se difunde realmente en formas distintas en las criaturas, así
recida Madre del divino Redentor y en forma singular la gene- también la única mediación del Redentor no excluye, sino que
rosa colaboradora entre todas las criaturas y la humilde esclava
del Señor. grante caritate, ad vitam animarum supernaturalem restaurandam. Quam
ob causam mater nobis in ordine gratíae exstitit.
Concibiendo a Cristo, engendrándolo, alimentándolo, presen- 62. Haec autem in gratiae oeconomia maternitas Mariae indesinenter
tándolo en el templo al Padre, padeciendo con su Hijo mientras perdurat, inde a consensu quem in Annuntiatione fideliter praebuit, quem-
El moría en la cruz, cooperó en forma del todo singular, por la que sub cruce incunctanter sustinuit, usque ad perpetúan! omnium eíecto-
obediencia, la fe, la esperanza y la encendida caridad, en la res- rum consummationem. In caelis enim assumpta salutiferum hoc munus non
deposuit, sed multiplici intercessione sua pergit in aeternae salutis donis
nobis conciliandis 15 . Materna sua caritate de fratribus Filü sui adhuc
III. D E BEATA VIRGINE ET ECCLESIA peregrinantibus necnon in periculis et angustiis versantibus curat, doñee ad
60. Unicus est Mediator noster secundum verba Apostoli: Unus enim felicem patriam perducantur. Propterea B. Virgo in Ecclesia, titulis Advo-
Deus, unus et Mediator Dei et hominum, homo Christus lesus, qui dedit catae, Auxiliatricis, Adiutricis, Mediatricis invocatur 16 . Quod tamen ita
redemptionem semetipsum pro ómnibus (1 Tim 2,5-6). Mariae autem ma- intelligitur, ut dignitati et effícacitati Christi unius Mediatoris nihil de-
ternum munus erga homines hanc Christi unicam mediationera nullo roget, nihil superaddat".
modo obscurat nec minuit, sed virtutem eius ostendit. Omnis enim saluta- Nulla enim creatura cum Verbo incarnato ac Redemptore connumerari
ris Beatae Virginis influxus in homines non ex aliqua rei necessitate, sed umquam potest; sed sicut sacerdotium Christi variis modis tum a ministris
ex beneplácito divino exoritur et ex superabundantia meritorum Christi tum a fideli populo partícipatur, et sicut una bonitas Dei in creaturis modis
profluit, Eius mediationi innititur, ab illa omnino dependet, ex eademque diversis realiter diffunditur, ita etiam única mediatio Redemptoris non ex-
totami virtutem haurit; unionem autem immediatam credentium cum Chtis-
to nullo modo impedir sed fovet. 15
Cf. KlEUTGEN, texto reformado De mysterio Verbi incarnati cA: MANsr, 5 3 .
290. Cf. SAN ANDRÉS CRET., In nat. Mariae serm.4: PG 97.865A; SAN GERMÁN
61. Beata Virgo, ab aeterno una cum divini Verbi incarnatione tam- CONSTANTINO?., In ann. Deiparae: PG 98.322BC; In dorm. Deiparae I I I : col.362D;
quam Mater Dei praedestinata, divinae Providentiae consilio, his in terris SAN J. DAMASCENO, In dorm. B. V. Mariae hom.l : PG 96.712BC-713A.
18
exstitit alma divini Redemptoris Mater, singulariter prae alus generosa Cf. LEÓN XIII, ene. Adiutricem populi, 5 sept. 1895 : ASS 15 (1895-96) 303 ;
socia, et humilis ancilla Domini. Christum concipiens, generans, alens, in SAN Pío X, ene. Ad diem illum, 2 febr. 1904: Acta I p.154; DENZ. 1978a (3370)';
Pío XI, ene. Miserentissimus, 8 mayo 1928: AAS 20 (1928) 178; Pfo XII, mensaje
templo Patri sistens, Filioque suo in cruce morienti compatiens, operi Sal- radiof., 13 mayo 1946: AAS 38 (1946) 266.
17
vatoris singular! prorsus modo cooperata est, oboedientia, fide, spe et íla- SAN AMBROSIO, Epist. 6 3 : PL 16.1218.
2. C.Vaticano 4
C.8. La Virgen María. 64-65 99
98 Constitución sobre la Iglesia. 62-63
{Fecundidad de la. Virgen y de la Iglesia"]
suscita en sus criaturas una múltiple cooperación que participa
de la fuente única. 64. Ahora bien, la Iglesia, contemplando su arcana santidad
La Iglesia no duda en atribuir a María tal oficio subordi- e imitando su caridad, y cumpliendo fielmente la voluntad del
nado; lo experimenta continuamente y lo recomienda al corazón Padre, también ella es hecha Madre por la palabra de Dios, fiel-
de los fieles para que, apoyados en esta protección maternal, se mente recibida; en efecto, por la predicación y el bautismo en-
unan más íntimamente al Mediador y Salvador. gendra para la vida nueva e inmortal a los hijos concebidos por
el Espíritu Santo y nacidos de Dios. Y también ella es virgen
[María como Virgen y Madre, tipo de la Iglesia'] que custodia pura e íntegramente la fe prometida al Esposo, e
63. La Bienaventurada Virgen, por el don y la prerrogativa imitando a la Madre de su Señor, por la virtud del Espíritu San-
de la maternidad divina, con la que está unida al Hijo Redentor, to conserva virginalmente la fe íntegra, la sólida esperanza, la
y por sus singulares gracias y dones, está unida también íntima- sincera caridad 20.
mente a la Iglesia. La Madre de Dios es tipo de la Iglesia, como
ya enseñaba San Ambrosio, a saber: en el orden de la fe, de la [Virtudes de María que han de ser imitadas por la Iglesia]
caridad y de la perfecta unión con Cristo 1S. Porque en el miste- 65. Mientras que la Iglesia en la Beatísima Virgen ya llegó a
rio de la Iglesia, que con razón también es llamada madre y vir- la perfección, por la que se presenta sin mancha ni arruga (cf. Eph
gen, la Bienaventurada Virgen María la precedió, mostrando en 5,27), losfieles,en cambio, aún se esfuerzan en crecer en la santi-
forma eminente y singular el modelo de la virgen y de la ma- dad venciendo al pecado, y por eso levantan sus ojos hacia María,
dre ", pues creyendo y obedeciendo engendró en la tierra al que brilla ante toda la comunidad de los elegidos como modelo de
mismo Hijo del Padre, y esto sin conocer varón, cubierta con la virtudes. La Iglesia, reflexionando piadosamente sobre ella y con-
sombra del Espíritu Santo, como nueva Eva, prestando fe, no templándola en la luz del Verbo hecho hombre, llena de vene-
adulterada por duda alguna, no a la antigua serpiente, sino al ración entra más profundamente en el sumo misterio de la En-
mensajero de Dios. Dio a luz al Hijo, a quien Dios constituyó carnación y se asemeja más y más a su Esposo. Porque María,
como primogénito entre muchos hermanos (Rom 8,29), a saber: que, habiendo entrado íntimamente en la historia de la salvación,
los fieles, a cuya generación y educación coopera con materno amor. en cierta manera en sí une y refleja las más grandes exigencias
de la fe, mientras es predicada y honrada atrae a los creyentes
cludit, sed suscitat variam apud creaturas participatam ex único fonte eo- hacia su Hijo y su sacrificio y hacia el amor del Padre. La Iglesia,
operationem.
Tale autem munus subordinatum Mariae Ecclesia profiteri non dubi-
tat, iugiter experitur et fidelium cordi commendat, ut hoc materno fulti 64. Iamvero Ecclesia, eius arcanam sanctitatem contemplans et ca-
praesidio Mediatori ac Salvatori intimius adhaereant. ritatem imitans, voluntatemque Patris fideliter adimplens, per verbum
Dei fideliter susceptum et ipsa fit mater: praedicatione enim ac baptismo
63- Beata autem Virgo divinae maternitatis dono et muñere, quo cum filios, de Spiritu Sancto conceptos et ex Deo natos, ad vitam novam et
Filio Redemptore unitur, -suisque singularibus gratiis et muneribus, etiam immortalem generat. Et ipsa est virgo, quae fidem Sponso datam integre
cum Ecclesia intime coniungitur: Deipara est Ecclesiae typus, ut iam doce- et puré custodit, et imitans Domini sui Matrem, virtute Spiritus Sancti,
bat S. Ambrosius, in ordine scilieet fidei, caritatis et perfectae cum Christo virginaliter servat integram fidem, solidam spem, sinceram icaritatem"".
unionis " . In rnysterio enim Ecclesiae, quae et ipsa iure mater vocatur et
virgo, Beata Virgo Maria praecessit, eminenter et singulariter tum virginis 65. Dum autem Ecclesia in Beatissima Virgine ad perfectionem iam
tum matris exemplar praebens 1B. Ctedens enim et oboediens, ipsum Fi- pertingit, qua sine macula et ruga existit (cf. Eph 5,27), christifideles
lium Patris in terris genuit, et quidem viri nescia, Spiritu Sancto obum- adhuc nituntur, ut devincentes peccatum in sanctitate crescant; ideoque
brata, tamquam nova Heva, non serpenti antiquo, sed Dei nuntio prae- oculos suos ad Mariam attollunt, quae toti electorum communitatí tamquam
stans fidem, nullo dubio adulteratam. Filium autem peperit, quem Deus exemplar virtutum praefulget. Ecclesia de Ea pie recogitans Eamque in
posuit primogenitum in multis fratribus (Rom 8,29), fidelibus nempe, ad lumine Verbi hominis facti contemplans, in summum incarnatíonis myste-
quos gignendos et educandos materno amore eooperatur. rium venerabunda penitius intrat, Sponsoque suo magis magisque con-
formatur. Maria enim, quae, in historiam salutis intime ingressa, máxima
18
SAN AMBROSIO, Bxpos. Le. II 7 : PL 15,1555. fidei placita in se quodammodo unit et reverberar, dum praedicatur et
10
Cf. Ps.-PEDRO DAM., Serm. 6 3 : PL 144.861AB; GODEFRIDO DE SAN VÍCTOR, colitur, ad Filium suum Eiusque sacrificium aíque ad amorem Patris cre-
ln nat. B. AI., ms. París, Ma2arine, 1002, fol.l09r; GERHOHUS REICH., De gloria
et honore Filii hominis 10: PL 194.1105AB. 20
SAN AMBROSIO, l.c. y Expos. Le. X 24-25: PL 15.1810; SAN AGUSTÍN. In lo.
ir.13,12: PL 35,1499. Cf. Serm. 191,2,3: PL 38,1010, etc. Cf. también VEN. BEDA,
In Le. Expos. I c.2 : PL 92,330; ISAAC DE ESTRELLA, Serm. 3 1 : PL 194.1863A.
C.8. La Virgen Marta. 66-67 101
100 Constitución sobre la Iglesia, 65-66
que es poderoso (Le 1,48). Este culto, tal como existió siempre
a su vez, buscando la gloria de Cristo, se hace más semejante a
en la Iglesia, aunque es del todo singular, difiere esencialmente
su excelso modelo, progresando continuamente en la fe, la espe-
ranza y la caridad, buscando y obedeciendo en todas las cosas la del culto de adoración que se da igualmente al Verbo encarnado y
divina voluntad. Por lo cual también en su obra apostólica la al Padre y al Espíritu Santo, y contribuye poderosamente a él.
Iglesia mira con razón hacia aquella que engendró a Cristo, conce- Pues las diversas formas de la piedad hacia la Madre de Dios, que
bido por el Espíritu Santo y nacido de la Virgen, precisamente la Iglesia ha aprobado dentro de los límites de la doctrina sana y
para que por la Iglesia nazca y crezca también en los corazones ortodoxa, según las condiciones de los tiempos y lugares y según
de los fieles. La Virgen en su vida fue ejemplo de aquel afecto la índole y modo de ser de los fieles, hacen que, mientras se honra
materno con el que es necesario estén animados todos los que a la Madre, el Hijo1, por razón del cual son todas las cosas
en la misión apostólica de la Iglesia cooperan para regenerar a (cf. Col 1,15-16) y en quien tuvo a bien el Padre que morase
los hombres. toda la plenitud (Col 1,19), sea mejor conocido, amado, glorifica-
do, y sean mejor cumplidos sus mandamientos.
IV. CULTO DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN EN LA IGLESIA
{Espíritu de la predicación y del culto}
{Naturaleza y fundamento del culto}
67. El sacrosanto Sínodo enseña en particular y exhorta al
66. María, que por la gracia de Dios, después de su Hijo, mismo tiempo' a todos los hijos de la Iglesia a que cultiven ge-
fue exaltada sobre todos los ángeles y los hombres, en cuan- nerosamente el culto, sobre todo litúrgico, hacia la Bienaven-
to que es la Santísima Madre de Dios, que intervino en los mis- turada Virgen, como también estimen mucho las prácticas y ejer-
terios d e Cristo, con razón es honrada con especial culto por la cicios de piedad hacia ella recomendados en el curso de los siglos
Iglesia. Y, en efecto, desde los tiempos más antiguos la Bien- por el Magisterio, y que observen religiosamente aquellas cosas
aventurada Virgen es honrada con el título de Madre de Dios, que en los tiempos pasados fueron decretadas acerca del culto de
a cuyo amparo los fieles en todos sus peligros y necesidades acu- las imágenes de Cristo, de la Bienaventurada Virgen y de los
den con sus súplicas ~\ Especialmente desde el Sínodo de Efeso, santos 22. Asimismo exhorta encarecidamente a los teólogos y a
el culto del Pueblo de Dios hacia María creció admirablemente los predicadores de la divina palabra que se abstengan con cui-
en la veneración y el amor, en la invocación e imitación, según dado tanto de toda falsa exageración como también de una exce-
las palabras proféticas de ella misma: Me llamarán bienaventu- siva estrechez de espíritu al considerar la singular dignidad de
rada todas las generaciones, porque hizo en mí cosas grandes el
dentes advocat. Ecclesia vero, gloriam Christi prosequens, praecelso suo generationes, quia fecit míhi magna qui potens est (Le 1,48). Qui cultus,
Typo similior efficitur, continuo progrediens in fide, spe et caritate, ac prout in Ecclesia semper exstitit, singularis omnino quamquam est, essen-
divinam voluntatem in ómnibus quaerens et obsequens. Unde etiam in tialiter differt a cultu adorationis, qui Verbo incarnato aeque ac Patri et
opere suo apostólico Ecclesia ad Eam mérito respicit, quae genuit Christum, Spiritui Sancto exhibetur, eidemque potissimum favet. Variae enim forrnae
ideo de Spiritu Sancto conceptum et de Virgine natum, ut per Ecclesiam in pietatis erga Dei Genitricem, quas Ecclesia intra limites sanae et ortho-
cordibus quoque fidelium nascatur et crescat. Quae Virgo in sua vita exem- doxae doctrinae, pro temporum et locorum conditionibus et pro Índole
plum exstkit materni illius affectus, quo euncti in missione apostólica ingenioque fidelium approbavit, id efficiunt ut, dum Mater honoratur, Fi-
Ecclesiae cooperantes ad regenerandos homines animentur oportet. lius, propter quem omnia (cf. Col 1,15-16) et in quo aeterno Patri com-
placuit omnem plenitudinem inhabitare (Col 1,19), rite noscatur, ametur,
glorificetur, Eiusque mandata serventur.
IV. D E CULTU BEATAE VIRGINIS IN ECCLESIA 67. Hanc catholicam doctrinam Sacrosancta Synodus consulto doeet,
simulque omnes Ecclesiae filios admonet, ut cultum, praesertim liturgicum,
66. Maria, per gratiam Dei post Filium prae ómnibus angelis et erga Beatam Virginem generóse foveant, praxes autem et exercitia pietatis
hominibus exaltata, utipote sanctissima Dei Mater, quae mysteriis Christi erga Eam saeculorum cursu a Magisterio commendata magni faciant et
interfuit, speciali cultu ab Ecclesia mérito honoratur. Et sane ab antiquis- ea quae anteactis temporibus de cultu imaginum Christi, Beatae Virginis et
simis temporibus Beata Virgo sub titulo «Deiparae» colitur, sub cuius Sanctorum decreta fuere, religiose servent 2 ". Theologos autem verbique
praesidium fideles in cunctis periculis et necessitatibus suis deprecantes divini praecones enixe exhortatur, ut aeque ab omni falsa superlatione,
confugiunt 21 . Inde praesertim ab Ephesina Synodo cultus populi Dei quemadmod'um et a nimia mentís angustia, in singulari Deiparae dignitate
erga Mariam mirabiliter crevit in veneratione et dilectione, in invocatione
et imitatione, secundum ipsius verba prophetica: Beatam me dicent omnes - CONC. NICENO II, año 787: MANSI, 13,378-379; DENZ. 302 (600-601); CONC.
21 THIDENT., ses.25: MANSI, 33,171-172.
«Sub tuum praesidium».

i
102 Constitución sobre la Iglesia. 67-68 C.8. La Virgen María. 69 103
23
la Madre de Dios . Cultivando el estudio de la Sagrada Escri- [Que nos alcance formar un solo pueblo}
tura, de los Santos Padres y doctores y de las liturgias de la
69- Ofrece gran gozo y consuelo para este sacrosanto Si-
Iglesia, bajo la dirección del Magisterio, ilustren rectamente los
nodo el hecho de que tampoco falten entre los hermanos sepa-
dones y privilegios de la Bienaventurada Virgen, que siempre es-
rados quienes tributan debido honor a la Madre del Señor y Sal-
tán referidos a Cristo, origen de toda verdad, santidad y piedad;
vador, especialmente entre los orientales, que corren parejos 2i con
eviten celosamente todo aquello que, sea de palabra, sea de obra,
nosotros por su impulso fervoroso y ánimo devoto en el culto
pueda inducir a error a los hermanos separados o a cualesquiera
de la siempre Virgen Madre de Dios. Ofrezcan todos los fieles
otros acerca de la verdadera doctrina de la Iglesia. Recuerden,
súplicas insistentes a la Madre de Dios y Madre de los hombres
pues, los fieles que la verdadera devoción no consiste ni en un
para que ella, que estuvo presente a las primeras oraciones de
afecto estéril y transitorio ni en una vana credulidad, sino que pro-
la Iglesia, ahora también, ensalzada en el cielo sobre todos los
cede de la fe verdadera, por la que somos conducidos a conocer la
bienaventurados y los ángeles, en la comunión de todos los san-
excelencia de la Madre de Dios y somos excitados a un amor
tos, interceda ante su Hijo para que las familias de todos los
filial hacia nuestra Madre y a la imitación de sus virtudes.
pueblos, tanto los que se honran ron el nombre cristiano como
los que aún ignoran al Salvador, sean felizmente congregados
V. MARÍA, SIGNO DE ESPERANZA CIERTA Y CONSUELO PARA EL con paz y concordia en un solo pueblo de Dios para gloria de
PUEBLO DE Dios PEREGRINANTE la Santísima e individua Trinidad.
[Antecede con su luz al pueblo de Dios} Todas y cada una de las cosas que en esta constitución dog-
mática han sido consignadas han obtenido el placet de los Pa-
68. Entre tanto, la Madre de Jesús, de la misma manera
dres. Y Nos, en virtud de la potestad apostólica a Nos confiada
que ya glorificada en los cielos en cuerpo y en alma es la ima-
por Cristo1, todo ello, juntamente con los venerables Padres, lo
gen y principio de la Iglesia que ha de ser consumada en el fu-
aprobamos, decretamos y estatuimos en el Espíritu Santo, y or-
turo siglo, así en esta tierra, hasta que llegue el día del Señor
denamos que lo así establecido por el Sínodo se promulgue para
(cf. 2 Petr 3,10), antecede con su luz al pueblo de Dios pere-
gloria de Dios.
grinante, como signo de esperanza segura y de consuelo.
En Roma, en San Pedro, 21 de noviembre de 1964.
consideranda sedulo abstineant M . Studium Sacrae Seripturae, Sanctorum Yo, PABLO, obispo de la Iglesia católica.
Patrum et Doctorum Ecclesiaeque liturgiarum sub ductu Magisterii exco-
lentes, recte illustrent muñera et privilegia Beatae Virginis, quae semper 69. Sacrosanctae huic Synodo magnum affert gaudium et solatium,
Christum spectant, totius veritatis, sanctitatis et pietatis originem. Sedulo etiam ínter fratres seiunctos non deesse, qui Matri Domini ac Salvatoris
arceant quaecumque sive in dietis sive in factis fratres seiunctos vel alios debitum afferunt honorem, speciatim apud Orientales, qui ad cultum
quoscumque in errorem circa veram Ecclesiae doctrinam inducere possent. Deiparae semper Virginis férvido impulsu ac devoto animo concurrunt 31 .
Meminerint porro fideles veram devotionem ñeque in sterili et transitorio Universi christifideles supplicationes instantes ad Matrem Dei et Matrem
affectu, ñeque in vana quadarn credulitate consistere, sed a vera fide proce- hominum effundant, ut Ipsa, quae primitiis Ecclesiae precibus suis adstitit,
deré, qua ad Dei Genitricis excellentiam agnoscendam adducitnur, et ad nunc quoque in cáelo super omnes beatos et angelos exaltara, in omnium
filialem erga Matrem nostram amorem eiusq-ue virtutum imitationem ex- Sanctorum Communione apud Filium suum intercedat, doñee cunctae
citamur. familiae populorum, sive quae christiano nomine decorantur, sive quae
Salvatorem suum adhuc ignorant, cum pace et concordia in unum Populum
V. MARÍA, SIGNUM CERTAE SPEI ET SOLATII PEREGRINANTI POPULO D E I Dei feliciter congregentur, ad gloriam Sanctissimae et individuae Trinitatis.
Haec omnia et singula quae in hac Constitutione dogmática edicta sunt
68. Interim autem Mater Iesu, quemadmodum in caelis corpore et placuerunt Patribus. Et Nos, Apostólica a Christo Nobis tradita potestate,
anima iam glorificata, ¡mago et initium est Ecclesiae in futuro saeculo illa 'Una cum Venerabilibus Patribus, in Spirku Sancto approbamus, decer-
consummandae, ita his in terris, quoadusque advenerit dies Domini nimus ac statuimus et quae ita synodaliter statuta sunt ad Dei gloriam
(cf. 2 Petr 3,10), tamquam signum certae spei et solatii peregrinanti Po- promulgan iubemus.
pulo Dei praelucet. Romae, apud S. Petrum, die xxi mensis Novembris anno MCMLXIV.
23
Cf. Pfo XII, mensaje tadiof., 24 oct. 1954: AAS 46 (1954) 679; ene. Ad caeli Ego PAULUS, Catholicae Ecclesiae Episcopus.
Reginam, 11 oct. 1954: AAS 46 (1954) 637.
21
Cf. Pío XL ene. Ecclesiam Dei, 12 nov. 1923: AAS 15 (1923) 581; Pío XII
ene. Fulgeni corona, 8 sept. 1953: AAS 45 (1953) 590-591.
104 Constitución sobre la Iglesia Nota explicativa previa 105
Por autoridad superior se comunica a los Padres la nota ex-
NOTIFICACIONES
plicativa previa a los Modos referentes al capítulo tercero del es-
COMUNICADAS POR EL EXCMO. SECRETARIO GENERAL DEL CONCILIO quema de Ecclesia. De acuerdo con el sentido y el tenor de esta
EN LA CONGREGACIÓN GENERAL 123, DEL DÍA 16 DE NOVIEMBRE nota debe explicarse y entenderse la doctrina expuesta en dicho
DE 1964 capítulo tercero.

Se ha preguntado cuál deba ser la calificación teológica de


la doctrina expuesta en el esquema de Ecclesia y que se somete «NOTA EXPLICATIVA PREVIA»
a votación.
La Comisión doctrinal ha respondido a la pregunta, al exa- «La Comisión ha decidido poner al frente de la discusión de
minar los Modos referentes al capítulo tercero del esquema de las enmiendas las siguientes observaciones generales:
Ecclesia, con las siguientes palabras:
1. a El término colegio no se entiende en un sentido estric-
«Como es por sí mismo evidente, el texto del Concilio debe
tamente jurídico, es decir, de una asamblea de iguales que con-
ser interpretado siempre según las reglas generales de todos co-
fieren su propio poder a quien los preside, sino de una asamblea
nocidas».
estable, cuya estructura y autoridad deben deducirse de la reve-
En esta ocasión, la Comisión doctrinal remite a su Declara-
lación. Por este motivo, en la respuesta a la enmienda 12 se dice
ción del 6 de marzo de 1964, cuyo texto transcribimos aquí:
explícitamente de los doce apóstoles que el Señor los constituyó
«Teniendo en cuenta la costumbre conciliar y el fin pastoral
«a manera de un colegio o asamblea estable»... Cf. también
del presente Concilio1, este santo Sínodo define que deben man-
Mod.53, c. Por la misma razón se aplican también con frecuen-
tenerse por la Iglesia como materias de fe o de moral solamente
cia al colegio de los obispos las palabras «orden» o «cuerpo». El
aquellas que como tales declarare abiertamente».
paralelismo entre Pedro y los demás apóstoles, por una parte, y
«Todo lo demás que el santo Sínodo propone como doctrina
el Sumo Pontífice y los obispos, por otra, no implica la transmi-
del supremo Magisterio de la Iglesia, todos y cada uno de los
sión de la potestad extraordinaria de los apóstoles a sus suceso-
cristianos deben recibirlo y abrazarlo de acuerdo' con la mente
res ni, como es evidente, la igualdad entre la Cabeza y los miem-
del propio santo Sínodo, la cual se conoce, ya por la materia con-
bros del colegio, sino solamente la proporcionalidad entre la pri-
creta, ya por la forma de expresión, según las normas de la in-
mera relación (Pedro-apóstoles) y la segunda (Papa-obispos). Por
terpretación teológica».
Superiore dein Auctoritate communicatur Patribus nota explicativa
NOTIFICATIONES praevia ad Modos circa caput tertium Schematis De Ecclesia, ad cuius notae
FACTAE AB EXCMO. SECRETARIO GENERALI SS. CONCILII IN CONGRETATIONE
mentem atque sententiam explican et intelligi debet doctrina in eodem
GENERALI CXXIII DIEI XVI NOV. MCMLXIV
capite tertio expósita.

Quaesitum est quaenam esse debeat qualijicatio theologica doctrinae,


quae in Schemate De Ecclesia exponiíur et suffragationi subicitur. NOTA EXPLICATIVA PRAEVIA
Commissio Doctrinalis quaesito responsionem dedit, in expendendis
Modis spectantibus ad caput tertium Schematis De Ecclesia, hisce verbis: «Commissio statuit expensioni Modorum sequentes observationes gene-
«Ut de se patet, textus Concilii semper secundum regulas generales, rales praemittere.
ab ómnibus cognitas, interpretandus est». 1.° Collegium non intelligitur sensu stricte iuridico, scilicet de coetu
Qua occasione Commissio Doctrinalis remittit ad suam Declarationem aequalium, qui potestatem suam praesidi suo demandarent, sed de coetu
6 martii 1964, cuius textura hic transcribieras: stabili, cuius structura et auctoritas ex Revelatione deduci debent. Qua-
«Ratione habita moris conciliaris ac praesentis Concilii finis pastoralis, propter in Responsione ad Modum 12 explicite de Duodecim dicitur quod
haec S. Synodus ea tantum de rebus fidei vel morum ab Ecclesia tenenda Dominus eos constituit «ad modum collegii seu coetus stabilis». Cf. etiam
definit, quae ut talia aperte ipsa declaraverit». Mod. 53, c. Ob eandem rationem, de Collegio Episcoporum passim etiam
«Cetera autem, quae S. Synodus proponit, utpote Supremi Ecclesiae adhibentur vocabula Ordo vel Corpus. Parallelismus inter Petrum ceteros-
Magisterii doctrinam, omnes ac singuli christifideles excipere et amplecti que Apostólos ex una parte, et Summum Pontificem et Episcopos ex altera
debent iuxta ipsius S. Synodi mentem, quae sive ex subiecta materia sive parte, non implicat transmissionem potestatis extraordinariae Apostolorum
ex dicendi ratione innotescit, secundum normas theologicae interpreta- ad successores eorum, ñeque, uti patet, aequalitatem inter Caput et mem-
tionis». bra Collegii, sed solam proportionalitatem inter primam relationem (Petrus-
106 Constitución sobre la Iglesia Nota explicativa previa 107

lo que la Comisión determinó escribir (n.22) no de la «misma», gánica, que exige forma jurídica y al mismo tiempo está animada
sino de «semejante» manera. Cf. Mod.57. por la caridad. Por lo que la Comisión determinó, casi con uná-
2. a El carácter de miembro del colegio se adquiere por la nime asentimiento, que había de escribirse «en jerárquica comu-
consagración episcopal y por la comunión jerárquica con la Ca- nión». Cf. Mod.40 y también lo que se dice de la misión canó-
beza y miembros del colegio. Cf. n. 22 § 1 al final. nica, sub. n.24.
En la consagración se da una participación ontológica de los Los documentos de los Sumos Pontífices contemporáneos so-
ministerios sagrados, como consta, sin duda alguna, por la tra- bre la jurisdicción de los obispos deben interpretarse en el senti-
dición, incluida la litúrgica. Intencionadamente se emplea la pa- do de esta necesaria determinación de potestades.
labra «ministerios» y no la palabra «potestades», porque esta 3. a Del colegio, que no se da sin su Cabeza, se dice: «Que
última podría entenderse de la potestad expedita para el ejerci- es sujeto1 también de la suprema y plena potestad sobre la Iglesia
cio. Para que se tenga tal potestad expedita debe añadirse la de- universal». Necesariamente hay que admitir esta afirmación para
terminación jurídica o canónica por la autoridad jerárquica. Esta no poner en peligro la plenitud de potestad del Romano Pon-
determinación de la potestad puede consistir en la concesión de tífice. Porque el término «colegio» comprende siempre y de for-
un oficio particular o en la asignación de subditos, y se confiere ma necesaria a su propia Cabeza, la cual conserva en el seno del
de acuerdo con las normas aprobadas por la suprema autoridad. colegio íntegramente su función de Vicario de Cristo y Pastor
Esta norma ulterior está requerida por la propia naturaleza de la de la Iglesia universal. La distinción no se da entre el Romano
cosa, ya que se trata de ministerios que deben ejercerse por mu- Pontífice y los obispos colectivamente considerados, sino entre
chos sujetos, que cooperan jerárquicamente por voluntad de Cris- el Romano Pontífice separadamente y éste junto con los obispos.
to. Es evidente que esta «comunión» en la vida de la Iglesia fue Por ser el Sumo Pontífice la Cabeza del colegio1, él por sí solo
aplicada, según las circunstancias de cada época, antes que queda- puede realizar ciertos actos que de ningún modo competen a los
se como codificada en el derecho. obispos; por ejemplo, convocar y dirigir al colegio, aprobar las
Por todo lo cual, de forma explícita se afirma que se requie- normas de acción, etc. Cf. Mod.81. Pertenece al juicio' del Sumo
re la comunión jerárquica con la Cabeza y miembros de la Igle- Pontífice, a quien está confiado el cuidado de todo el rebaño de
sia. La comunión es una noción que fue tenida en gran honor Cristo, determinar, según las necesidades de la Iglesia, que va-
en la Iglesia antigua, como hoy también sucede sobre todo en el rían con el decurso del tiempo, el modo que convenga tener en
Oriente. Su sentido no es un vago afecto, sino una realidad or- la realización de dicho cuidado, ya sea un modo' personal o un
Apostoli) et alteram (Papa-Episcopi). Unde Commissio statuit scribere quae iuridicam formad exigir, et simul caritate animatur. Unde Commissio,
in n.22: non eadem sed pari ratione. Cf. Modum 57. fere unanimi consensu, scribendum esse statuit: «in hierarchica commu-
2° Aliquis fit membrum Collegii vi consecrationis episcopalis et com- nione». Cf. Modum 40 et etiam illa quae dicuntur de missione canónica,
munione hierarchica cum Collegii Capite atque membris. Cf. n.22, § 1 in sub n.24.
fine. _ . . . . •*'! Documenta recentiorum Summorum Pontifkum circa iurisdictionem
In consecratione datur ontológica participado sacrorum munerum, ut Episcoporum interpretanda sunt de hac necessaria determinatione potes-
indubie constat ex Traditione, etiam litúrgica. Consulto adhibetur voca- tatum.
bulum munerum, non vero potestatum, quia haec ultima vox de potestate 3. a Collegium, quod sine Capite non datur, dicitur: «subiectum quo-
ad actum expedita intelligi posset. Ut vero talis expedita potestas habeatur, que supremae ac plenae potestatis in universam Ecclesiam existere». Quod
accederé debet canónica seu iuridica determinatio per auctoritatem hierar- necessario admittendum est, ne plenitudo potestatis Romani Pontificis in
chicam. Quae determinatio potestatis consistere potest in concessione par- discrimen poneretur. Collegium enim necessario et semper Caput suum
ticularis officii vel in assignatione subditorum, et datur iuxta normas cointelligit, quod in Collegio integrum servat suum munus Vicarii Christi
a suprema auctoritate adprobatas. Huiusmodi ulterior norma ex natura reí et Pastoris Ecclesiae universalis, A. v. distinctio non est ínter Romanum
requiritur, quia agitur de muneribus quae a pluribus subiectis, hierarchice Pontificem et Episcopos collective sumptos, sed ínter Romanum Ponti-
ex volúntate Christi cooperantibus, exerceri debent. Evidens est quod haec ficem seorsim et Romanum Pontificem simul cum Episcopis. Quia vero
«communio» in vita Ecclesiae secundum adiuncta temporum applicata est, Summus Pontifex est Caput Collegii, ipse solus quosdam actus faceré potest,
priusquam in iure velut codificata fuerit. qui Episcopis nullo modo competunt, v.gr. Collegium convocare et diri-
Quapropter signanter dicitur, requiri hierarchicam communionem cum gere, normas actionis approbare, etc. Cf. Modum 81. Ad iudicium Summi
Ecclesiae Capite atque membris. Communio est notio quae in antiqua Ec- Pontificis, cui cura totius gregis Christi commissa est, spectat, secundum
clesia (sicut etiam hodie praesertim in Oriente) in magno honore habetur. necessitates Ecclesiae decursu temporum variantes, determinare modum
Non intelligitur autem de vago quodam affectu, sed de realilate orgánica, quo haec cura actuari conveniat, sive modo personali, sive modo collegiali.
108 Nota explicativa previa 109
Constitución sobre la Iglesia
modo colegial. El Romano Pontífice, para ordenar, promover, N . B.—Sin la comunión jerárquica no puede ejercerse el mi-
aprobar el ejercicio colegial, con la mirada puesta en el bien de nisterio sacramental-ontológico, el cual debe distinguirse del as-
la Iglesia, procede según su propia discreción. pecto canónico-jurídico. La Comisión juzgó, sin embargo, que no
4. a El Sumo Pontífice, como Pastor supremo de la Iglesia, debía entrar en las cuestiones de licitud y validez, las cuales que-
puede ejercer libremente su potestad en todo tiempo, como lo dan a la discusión de los teólogos, especialmente en lo que toca
exige su propio ministerio. El colegio, sin embargo, aunque exis- a la potestad que de hecho se ejerce entre los orientales sepa-
te siempre, no por ello actúa en forma permanente con una acción rados, y sobre cuya explicación existen varias sentencias».
estrictamente colegial, como consta por la tradición de la Iglesia. f PERICLES FELICI,
No siempre se halla «en plenitud de ejercicio»; más aún, sólo Arzob. tit. Samosata, Secretario general
actúa a intervalos con actividad estrictamente colegial, y sólo con del Concilio Vaticano 11.
el consentimiento de su Cabeza. Se dice «con el consentimiento
N. B.—Sine communione hierarchica munus sacramenta¡le-ontologieum,
de su Cabeza» para que no se piense en una dependencia vincu- quod distinguendum est ab aspectu canonico-iuridico, exerceri non potest.
lada a algún extraño; el término «consentimiento» evoca, por el Commisio autem censuit non intrandum esse in quaestiones de liceitate
contrario, la comunión entre la Cabeza y los miembros, e implica et validitate, quae relinquuntur disceptationi theologorum, in specie quod
la necesidad del acto que compete propiamente a la Cabeza. Esto se attinet ad potestatem quae de facto apud Orientales seiunctos exercetur,
et de cuius explicatione variae exstant scntcntiae».
afirma explícitamente en el n.22 § 2, y se explica ibíd., al final.
La fórmula negativa «sólo» comprende todos los casos, por lo + PERICLES FELICI
que es evidente que las normas aprobadas por la suprema autori- Archiepiscopus tit. Samosatensis,
Ss. Oecumenici Concilii Vaticani 11
dad deben observarse siempre. Cf. Mod.84. Secretarius generalis.
En todo ello aparece claro que se trata de la unión de los
obispos con su Cabeza y nunca de la acción de los obispos inde-
pendientemente del Papa. En este caso, al faltar la acción de la
Cabeza, los obispos no pueden actuar como colegio, como lo
prueba la misma noción de «colegio». Esta comunión jerárquica
de todos los obispos con el Sumo Pontífice está reconocida so-
lemnemente sin duda alguna en la Tradición.

Romanus Pontifex ad eollegiale exercitium ordinandum, promovendum, ap-


probandum, intuitu boni Ecclesiae, secundum propriam discretionem pro-
cedit.
4.° Summus Pontifex, utpote Pastor Supremus Ecclesiae, suam potes-
tatem omni tempore ad placitum exercere potest, sicut ab ipso suo mu-
ñere requiritur. Collegium vero, licet semper exsistat, non propterea per-
manenter actione stricte collegiali agit, sicut ex Traditione Ecclesiae con-
stat. A. v. non semper est «in actu pleno», immo nonnisi per intervalla
actu stricte collegiali agit et nonnisi consentiente Capite. Dicitur autem
«consentiente Capitel), ne cogitetur de dependentia velut ab aliquo extraneo;
terminus «consentiens» evocat e contra communionem inter Caput et rnem-
bra, et implicat necessitatem actus qui Capiti proprie competir. Res affir-
matur explicite in n.22, § 2 et explicatur ibid., in fine. Formula negativa
«nonnisi» omnes casus comprehendit: unde evidens est quod normae a
suprema Auctoritate approbatae semper observari debent. Cf. Modum 84.
In ómnibus autem apparet quod agitur de coniunctione Episcoporum
cum Capite suo, numquam vero de actione Episcoporum independenter
a Papa. In quo casu, deficiente actione Capitis, Episcopi agere ut Col-
legium nequeunt, sicut ex notione «Collegii» patet. Haec hierarchica com-
munio omnium Episcoporum cum Summo Pontifice in Traditione certe
solemnis est.
COMENTARIOS A LA CONSTITUCIÓN
SOBRE LA IGLESIA
CAPÍTULO I

,/ \EL MISTERIO DE LA IGLESIA

INTRODUCCIÓN
Por Joaquín Salaverri, S. I.

1. Por ser Cristo luz de las gentes, este sagrado Concilio, re-
unido bajo la inspiración del Espíritu Samo, desea vehementemente
iluminar a todos los hombres con su claridad, que resplandece sobre
la jaz de la Iglesia, anunciando el Evangelio a toda criatura
(cj. Me 16-15). Y como la Iglesia es en Cristo como un sacramen-
to o señal e instrumento de la íntima unión con Dios y de la unidad
de todo el género humano, insistiendo en el ejemplo de los concilios
anteriores, se propone declarar con toda precisión a sus fieles y
a todo el mundo su naturaleza y su misión universal, has condi-
ciones de estos tiempos añaden a este deber de la Iglesia una mayor
urgencia, para que todos los hombres, unidos hoy más íntimamente
cotí toda clase de relaciones sociales, técnicas y culturales, consigan
también la plena unidad en Cristo.

La constitución dogmática De Ecclesia, proyectada por la co-


misión teológica preparatoria del Concilio y presentada en el aula
conciliar en 1962, comenzaba con las palabras «Aeternus Unige-
niti Pater». El número extraordinario de L'Osservatore Romano
del 11 de octubre de 1962, dedicado a la inauguración solemne
del Concilio en ese día, al pie de una espléndida fotografía del
Papa en colores, de la cubierta, llevaba el siguiente autógrafo:
Ecclesia Christi - lumen gentium. loannes XXIII P. P. La cons-
titución dogmática De Ecolesia, promulgada solemnemente en
1964, comienza afortunadamente con las palabras del gran pon-
tífice : «Lumen gentium» \
El Vaticano II es, sin duda, el Concilio que más por extenso
y con mayor originalidad nos ha expuesto la doctrina sobre la
Iglesia. La sola constitución dogmática «Lumen gentium» en ex-
tensión redaccional supera por lo menos en un cuarto a todo lo
que sobre la Iglesia trató y había proyectado tratar en sus dos es-
quemas el Vaticano I \
Juan XXIII, en su motu proprio Appropinquante Concilio, el
6 de agosto' de 1962, resumía en pocas palabras lo que había de
ser el contenido del Concilio: «instruir a los hombres en las co-
sas relativas a la fe y buenas costumbres, y recordar más y más
1
Véase el texto auténtico en AAS 57 (1965) 5-75.
- Los textos en ASS 6 (1870) 40-47; MANSI, 51,539-553; 53,308-317.
t
114 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 115
cuál es la íntima naturaleza de la Iglesia, cuáles son sus deberes \
y sus fines» s. Como se ve, destacaba la atención primordial que VARIEDAD DE TEMAS SOBRE LA IGLESIA EN LOS CONCILIOS
el Concilio había de dedicar a la Iglesia. Después de definida en Trento, de frente al protestantismo, la
jerarquía de Orden y sus funciones esenciales s, el Vaticano I, en
L A «LUMEN GENTIUM» Y LOS OTROS TEMAS CONCILIARES los títulos de los 25 capítulos proyectados en sus dos esquemas,
No sólo en la Lumen gentium, uno también en todos los de- recogía los resultados de las investigaciones teológicas logradas
más esquemas, aparece manifiestamente que el Vaticano II se hasta el año 1870 sobre la Iglesia como Cuerpo místico y en cuan-
propuso estudiar la Iglesia en los principales de sus múltiples to instituida por Cristo como sociedad visible, indefectible, indis-
aspectos. Los temas de los demás documentos conciliares están pensable para salvarse, independiente del Estado y de índole je-
relacionados con los de la Iglesia y se pueden reducir a la doctrina rárquica, con potestades sagradas de jurisdicción y magisterio '.
sobre ella, a) De la Iglesia como depositaría de la verdad revela- Esos eran también los temas de actualidad entonces y que era ne-
da y como consagrada al culto y adoración de Dios tratan las cesario defender de las impugnaciones de los estatistas, indife-
constituciones De la divina revelación y De la sagrada liturgia, rentistas y racionalistas del siglo xix. Sobre todo era urgente
b) De la Iglesia en las funciones de sus órganos jerarquizados afianzar en el pensamiento de los fieles la fe en la potestad ma-
se ocupan los decretos sobre El cargo pastoral de los obispos, so- gisterial del Papa, en el grado supremo de su infalibilidad '.
bre Las Iglesias orientales, sobre El ministerio sacerdotal, sobre Esa diferencia que se advierte en la exposición de un mismo
La vida y apostolado de los religiosos, sobre La formación de los tema, como es el de la Iglesia, en los distintos Concilios, se expli-
sacerdotes, c) De la Iglesia en la vida de su múltiple apostolado ca por la finalidad propia del magisterio eclesiástico. Su función
entienden los decretos sobre La actividad misionera, sobre El no es mera ni principalmente teórica, sino sobre todo' apostólica
apostolado de los laicos, sobre Los instrumentos de comunicación y pastoral. De ahí que las enseñanzas de los Concilios estén con-
social, d) De la Iglesia en sus distintas relaciones a las diversas dicionadas por las exigencias de la vida del cristianismo, en con-
comunidades eclesiales o religiosas tratan el decreto sobre el tacto inevitable con las corrientes variables del pensamiento hu-
Ecumenismo, y las declaraciones sobre la libertad religiosa y sobre mano. La Iglesia, consciente de su deber pastoral, trata de dar
las religiones no cristianas, e) De la Iglesia como educadora del la respuesta adecuada a los interrogantes que en cada tiempo le
hombre y como promotora de las actividades humanas del mundo formula la vida de la fe y de la moral de los suyos. Como el Va-
se ocupan la declaración sobre la educación cristiana y la constitu- ticano I abordó los temas eclesiales exigidos por las orientacio-
ción pastoral sobre La Iglesia en el mundo de hoy. De suerte que nes de la vida y pensamiento a fines del siglo' xix, así el Vatica-
con razón se puede decir que todos los documentos del Vaticano II no II se ocupó valientemente de los aspectos de la Iglesia en
tienen por base la constitución dogmática De Ecclesia, giran en torno a los cuales la mentalidad de nuestro siglo formula los
torno a ella y tienden a complementar y aplicar a la vida sus fe- problemas más urgentes de la vida cristiana. De ahí la origina-
cundas enseñanzas. Por eso con acierto pudo afirmar Pablo VI, en lidad y actualidad de las cuestiones resueltas en el Vaticano II.
el discurso de clausura de la sesión segunda, que «en este Con- Esas cuestiones han surgido como espontáneamente: a) De la
cilio, continuador del Vaticano I, de lo que preponderantemente mayor promoción cultural y social de los individuos y sus agru-
se trata es de la Iglesia Santa»; idea que el mismo Pontífice des- paciones humanas; b) del impulso vigoroso del espíritu misional
arrolló más ampliamente en el discurso inaugural de la sesión y actividades de apostolado extendidas a todos los sectores; c) de
tercera 4 . la profunda religiosidad comunitaria promovida por la práctica
3
AAS 54 (1962) 610.
de la piedad litúrgica; d) del feliz encuentro dialogal de las igle-
1
AAS 56(1964) 36-37.809-813. sias, que caracteriza al movimiento ecuménico; e) de la intensa
Bibliografía abundante sobre la eclesiología en general, y en particular sobre los
distintos temas eclesiológicos, puede hallarse en nuestro tratado De Ecclesia Cbristi: renovación y mejor metodización de los estudios teológicos, exe-
Sacrae Theologiae Summa I, ed. 5.5, BAC (Madrid 1962) n.19-28, y al comienzo géticos e históricos; f) de las oportunísimas orientaciones y múl-
de cada tesis. Ulterior bibliografía puede verse en U. DOMÍNGUEZ DEL VAL, L*J
eclesiología en los últimos años (1950 1964) : Salmant 12 (1965) 319-394; A. A.' E S - 5
TEBAN ROÍMERO, El Colegio episcopal I (Madrid 1964) p.19-54. W. BEINERT, Vm Sesiones 13, 22 y 23, sobre el sacramento del orden y sobre la Eucaristía como
das dritte Kirchenattribut II (1964) p.589-629; «La Civiltá Cattolica» da abundante sacramento
8
y sacrificio.
bibliografía sobre los temas del Vaticano II en casi todos los fascículos, en las MANSI, 51,539-553; 53,308-317.
secciones que dedica a La preparación del Concilio y al Concilio Vaticano II, des- ' L'Ecclésiologie au XIX» siecle (obra de colaboración) ; Unam Sanctam 34
de 1962-IV p.288 hasta hoy. La misma bibliografía, completada, se hallará en G. CA- (1960) ; U BETTI, La costituzíone dommatica «Pastor aeternus» del Conc. Vat. 1
PRILE, S. I., Croniche del Conc. Vat. II: La Civiltá Cattolica vol.1-5 (1965). (1961); J. P. TORRELL, L'lnfaillib. pontif.: RvScPhTh 45 (1961) 229-45.

1
116 Joaquín Siilaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia, 1 117
tiples enseñanzas de los pontífices romanos, desde León XIII has- envío a vosotros: Recibid el Espíritu Santo; a los que perdona-
ta Pablo VI. reis los pecados les serán perdonados, y a los que se los retuvie-
Certeramente recalca este último factor el actual Pontífice, reis les serán retenidos». «Todo lo que atareis en la tierra será
cuando en su encíclica Ecclesiam suam, como preludiando la cons- atado en los cielos, y lo que desatareis sobre la tierra será des-
titución Lumen gentium, dice que «sería prolijo mencionar los atado en los cielos». «Id, pues, y haced mis discípulos a todos
copiosísimos escritos de los teólogos que han tratado de la Igle- los hombres, bautizándolos en el nombre del Padre, del Hijo y del
sia en éste y en el precedente siglo, como no menos largo sería Espíritu Santo, acostumbrándolos a observar todas las cosas que
enumerar los documentos en los que los obispos católicos y los os he mandado. El que creyere y se bautizare, se salvará, y el que
Sumos Pontífices expusieron un tema de tanta amplitud y tanta no creyere se condenará». «Y he aquí que yo estaré con vosotros
importancia. Sin embargo, no puede dejar de mencionar, como todos los días hasta la consumación de los siglos» 10.
merecedoras de peculiar alabanza, las admirables encíclicas Satis Estas solemnes y absolutas promesas son un elemento genui-
cognitum, de León XIII, y Mystici Corporis, de Pío XII, en las namente divino e indefectible, sobre el que descansa inconmo-
que con tanta amplitud y lucidez se propone la doctrina sobre vible el edificio de la Iglesia. El Cristo Redentor, anunciado y es-
la Iglesia» 8. A continuación no se dedigna Pablo VI de tributar perado en el Antiguo Testamento, ha venido ya. Con él la huma-
«honrosas y merecidas alabanzas a los hombres doctos de nues- nidad ha entrado en directa comunicación con Dios, y el Espíritu
tros días, que, siguiendo el ejemplo del magisterio católico, han Santo nos ha sido dado en don permanente y con largueza. El
sobresalido por la agudeza de ingenio y por la idoneidad para nuevo Pueblo de Dios, heredero legítimo de las divinas promesas,
investigar y exponer las sagradas disciplinas, contribuyendo efi- es la Iglesia de Cristo, que recibió de lo alto el Verbo del Padre,
cazmente a la labor acertada y fructífera de ilustrar con sus es- Mediador único entre Dios y los hombres, Pan sustancial de vida
critos la doctrina de la Iglesia» 9. Fruto en parte de las excelsas eterna ". La Iglesia, con la plenitud de los poderes mesiánicos y
orientaciones pontificias y de las meritorias investigaciones de los animada por el Espíritu vivificante, es el Cuerpo místico de Cris-
teólogos son, sin duda, la originalidad y la oportunidad de los to, la Esposa inmaculada del divino Salvador, el Templo santo
temas de la Lumen gentium. de Dios; y por eso tiene el privilegio de ser el arca única de sal-
vación y la columna firme de la verdad 13.
ALGO SOBRE LA HISTORIA DE LA ECLESIOLOGÍA
Los Santos Padres, recogiendo las enseñanzas de la Escritura,
Siendo tan capital para el cristiano la doctrina sobre la Igle- se contentan con tratar de Cristo, de los Sacramentos, de la co-
sia, podrá sorprender que los Concilios no se hayan ocupado de munión de los Santos, de los misterios del Cuerpo místico, y no
ella hasta los dos Vaticanos. La razón, en general, es porque esa se ocupan, sino incidentalmente y de pasada, de los elementos
doctrina fue vivida sin especial contradicción en los siglos de fe estructurales y jurídicos, sobre los que posteriormente se constru-
que precedieron; y de ahí que el magisterio solemne no haya yó la eclesiología. Bien conocidas son las ideas que sobre la Igle-
sentido la necesidad de empeñar su autoridad para mantenerla sia se encuentran en las Cartas de Clemente Romano e Ignacio
incólume. Sin embargo, en la historia de los dogmas, el capítulo Antioqueno; en los tratados Adversus haereses, de Ireneo; De
sobre ella y sobre su planteamiento y desarrollo en las distintas praescriptione haereticorum, de Tertuliano; De catholicae Eccle-
épocas resulta aleccionador. siae unitate, de Cipriano; De schismate donatistarum, de Optato
La doctrina sobre la Iglesia arranca del mismo' Evangelio. De Milevitano; en las Cartas a los novacianos, de Paciano. Sobre todo
la boca augusta del divino Redentor brotaron las promesas más San Agustín nos ha dejado abundante doctrina en sus tratados
firmes y absolutas de la Nueva Alianza. «Sobre esta piedra edifi- De unitate Ecclesiae, De utilitate credendi, De moribus Ecclesiae
caré mi Iglesia y las puertas del averno no prevalecerán contra catholicae, De chítate Dei y en sus incomparables Enarrationes in
ella». «Rogaré al Padre y os enviará el Paráclito, el Espíritu de Psaimos. Esta doctrina patrística se puede matizar además con la
verdad, que permanecerá con vosotros eternamente: él os ense-
ñará y sugerirá todas las cosas que os he dicho yo: él os dará 10
Mt 16,18: lo 14,16.26; 16,13; lo 20,21.23; Mt 16,19; 18,18; Mt 28,19-20;
Me 1116,16; Mt 28,20. Cf. A. MEDEBIELLE, Eglise: Dic. bib. Supp. 2,487-691.
a conocer toda la verdad». «Como me envió el Padre, así yo os Gal 3,29; lo 1,1-14; 1 Tim 2,5; lo 6,35.48.51.53.58. Cf. J. SALAVERRI, La
8 Eucaristía, sacramento de unión: EstEcI 26 (1952) 453-465.
LEÓN XIII, Satis cognitum: ASS 28,708-739; Pío XII, Mystici Corporis: AAS 12
Mt 28,18-20; lo 20,21-23; Act 1,8; 2,4; «Credo in Spiritum Sanctum Domi-
35,193-248. num et vivificantem»; 1 Cor 12,12; Eph 1,23; 4,12.16; Col 2,19; Eph 5,23-27;
9
PABLO VI, Ecclesiam suam: AAS 56 (1964) 620-621. 1 Cor 3,16-17; 6,19; 2 Cor 6,16; Act 4,12; 1 Tim 3,15.
118 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 119

de Cirilo de Jerusalén en sus Catecheses; Ja de León Magno en Santo Tomás y Jos grandes escolásticos consideran la Iglesia
sus Sermones; la de Vicente de Leríns en su Commonitorium y principalmente desde el punto de vista preferido por los Santos
las de los insignes Padres griegos 13. D e todos ellos se podría de- Padres, como misterio de santidad sobrenatural, continuadora de
ducir una doctrina eclesiológica de considerable amplitud, como la misión salvadora del divino Redentor, instrumento de Cristo
lo demuestran los estudios de los investigadores que se dedicaron en la acción santificadora, puerto único de salvación, Cuerpo mís-
a explorarla " . tico de Cristo, templo del divino Espíritu y Esposa inmaculada
Los Santos Padres orientan sus enseñanzas eclesiológicas a sa- del Cordero sin mancilla. Por eso el Angélico, comentando la
tisfacer las exigencias de su tiempo. Conocidas son las múltiples doctrina de San Pablo sobre la Iglesia «sin mancha ni arruga»,
cuestiones que les plantearon las desviaciones doctrinales (gnosti- suscribe la interpretación patrística, que la entiende no sólo de
cismo), las contiendas cismatizantes (iglesia de Corinto y dona- la Iglesia triunfante, sino también de la militante, cuando dice:
tismo), las exageraciones espiritualistas (montañismo), las ten- «Indecens est quod immaculatus Sponsus Sponsam duceret macu-
dencias particularistas (novacianismo) y la ambición de someter latam; et ideo sibi exhibet eam immaculatam, hic per gratiam,
la Iglesia al Estado (arrianismo), de los siete primeros siglos de sed in futuro per gloriam» " .
la Iglesia. Respondiendo pastoralmente a esas necesidades, escri- Los grandes teólogos de la época tridentina no reunieron las
bieron las obras a que nos hemos referido, cuyo contenido' se cuestiones eclesiológicas en un tratado autónomo. Centrando su
puede reducir, en síntesis, a Jas cuatro propiedades fundamentales atención en los problemas planteados por el protestantismo, sobre
de la Iglesia: su unidad, santidad, catolicidad y apostolicidad. el pecado, la justificación, los sacramentos y el sacerdocio, se de-
El magisterio auténtico de la época patrística juzgó suficiente tuvieron preferentemente en el estudio de ellos. De los temas
mantener la fe de los fieles centrada en esas cuatro propiedades eclesiológicos se ocupan según les van saliendo al paso en los
características; y por eso las fue incluyendo sucesivamente en los otros grandes tratados de la teología. Su doctrina sobre la Iglesia
símbolos de la fe, y las sancionó definitivamente en el llamado se ha de buscar o en sus comentarios a la Suma del Aquinate,
Niceno-Constantinopolitano (Denz. 8 6 ) . como en Cayetano, Vitoria, Báñez, Toledo, Molina, Vázquez, Va-
La teología medieval sustancialmente se contentó con seguir lencia y otros; o en sus tratados sobre la fe, como lo observa-
elaborando la doctrina sintetizada en los símbolos. En los fecun- mos en Suárez, Tanner, Billuart y otros ". Entre los anteriores al
dos siglos x n y XIII no hallamos el tratado sistemático De Eccle- siglo xvín, aquellos de los que pudiéramos esperar un tratado
sia ni en los más insignes representantes de la escolástica. En los autónomo «De Ecclesia» serían sobre todo Melchor Cano y Belar-
grandes autores se hallan numerosas cuestiones eclesiológicas trata- mino. Pero también éstos incluyeron sus doctrinas eclesiológicas
das con la maestría que distingue a sus preclaros ingenios. En un en otros tratados, como Cano en los libros iv a vi de sus Loci theo-
tratado sobre la Iglesia ni han pensado. D e las doctrinas eclesio- logici, y BelarminO' en las controversia^ m y iv de su amplia
lógicas de los grandes corifeos de la escolástica se han ocupado
obra De controversiis jidei. Como típico merece mencionarse el
notables investigadores, que nos hacen entrever y añorar los in-
caso de Salmerón, que en su comentario a San Pablo dedica la
signes tratados sobre la Iglesia de aquellos ingenios si las cir-
parte m del libro i a darnos un tratadito « D e Ecclesia» (p.226-
cunstancias los hubieran puesto en la precisión de escribirlos ".
13
C L E M E N T E , Ad Corinthios, e d . F U N K , PP. Apost. I p . 9 8 ; IGNACIO (siete car-
tas), ed. F U N K , PP. Apost. I p . 2 1 2 ; IRENEO : P G 7 ; TERTULIANO: P L 2 , 1 2 ; C I - Dr. Seraphici (1934) ; R. S I L I C , Christus und die Kirche nach der Lehre des hl. Bo-
PRIANO: P L 4,495 y CSEL 3 , 1 , 2 0 7 ; O P T A T O : P L 11,942 y CSEL 2 6 , 3 2 ; P A C I A N O : naventura (1939) ; M . G R A B M A N N , Die lehre des hl. Thomas von der Kirche (1903) ;
PL 1 3 , 1 0 5 1 ; A G U S T Í N : PL 4 3 , 3 9 1 ; 4 2 , 6 5 ; 4 1 , 1 3 ; 3 2 , 1 3 0 9 ; 3 6 , 1 5 2 ; C I R I L O : P G J. G E I S E L M A N N , Christus Und die Kirche nach Thomas von Aquin: TheolQuartSch
3 3 , 1 0 4 3 ; L E Ó N : P L 5 4 , 1 3 7 ; D E L E R Í N S : P L 50,637. Cf. F . C A Y R É , Patrologie I I . 107 (1926) 198-222; 108 (1927) 2 3 3 - 2 5 5 ; T . M . KAEPPELI, Zur Lehre des hl. Tho-
table doctrínale, F ) L'Église. Los Padres griegos que m á s defendieron la libertad de mas vom Corpus. Christi mysticum ( 1 9 3 1 ) ; Y . M . J . CONGAR, L'idée de l'Église
la Iglesia, sabido es q u e fueron A T A N A S I O , B A S I L I O y los dos GREGORIOS NAZIAN- cbez S. Thomas d'Aquin: R v S c P h T h 29 (1940) 3 1 - 5 8 ; Esquisses du Mystére de
CHNO y N Y S E N O , como los l a t i n o s H I L A R I O y A M B R O S I O . l'Église ( 1 9 5 3 ) ; F . O r r , Der Kirchenbegriff bei den Scholastikern: F r a n S t u d (1938)
14 3 3 1 - 5 3 ; M . U S E R O S , «Statula et sacramenta Ecclesiae» en la Eclesiología de Santo
S. H . S c o r r . The eastern Churches and the Papacy (1928) ; J. Z E I L L E R , La Tomás (1962).
conception de l'Église aux 4 premien siecles : RvHistEcc 29 (1933) 551 y 8 2 5 ; 16
G. BARDY, La Théologie de l'Église. I . De S. Clément a S. írénée (1945) ; I I . De SANTO T O M Á S , Super epist. ad Ephes. 5,27 lee.8. Sin embargo, en la Summa
S. írénée au Concite de Nicée (1947) ; H . H O F M A N N , Der Kirchenbegriff des Theol. 3 q.8 a.3 a d 2, d i c e : « N o n habentem m a c u l a m : h o c erit in staru patriae,
hl. Augustins (1933) ; J . R A T Z I N G E R , Volk und Hau\s Gottes in Augustinus Lehre non autem in statu viae». Cf. J . SALAVERRI, LO divino y lo humano en la Iglesia:
von der Kirche (1954) ; E . B E N Z , Augustins Lehre von der Kirche (1954) ; S T . T. G R A - EstEcI 27 (1953) 1 7 6 - 1 8 1 ; C H . JOURNET, L'Église du Verbe lncarné I (1941) 3 1 4 ;
B O W S K I , The Church: Introduciion to the Theology of St. Augustine (1957); E. LA- II (1951) 903-920,1103.
17
MIRANDE, Bibliographie sur Vecclésiologie augustinienne (1899-1954). Cf. J. SALAVERRI, La Eclesiología de Francisco Suárez: Actas d e su I V cen-
15 trnario ( M a d r i d 1950) p . 3 9 - 5 4 ; El concepto de Iglesia de Luis de Molina:
J. V . B A I N V E L . L'idée de l'Église au moyen age (1899) ; W . S C H E R E R , Des
RevEspTeol 20 (1960) 199-230.
Albertus Ai. Lehre der Kirche (1928) ; D . C U L H A N E , De Corpore mystico doctrina
120 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 121

364) ; pero lo restringe a exponer las notas de la Iglesia y la Concilio a suprimir pura y simplemente a los Templarios ". En
legitimidad del Vicario de Cristo. defensa del poder papal publicó HERVEO el De potestaie Papae
Procediendo de ese modo, aquellos teólogos seguían el ejem- en 1320.
plo del Sínodo de Trento. Pues a pesar de que la coyuntura era El segundo golpe de escena ocurrió en marzo de 1324 entre
de las más propicias, ya que el protestantismo1 había puesto en Luis de Baviera y Juan XXII. En junio del mismo año, MARSILIO
tela de juicio la esencia de la Iglesia como sociedad visible y ne- DE PADUA, de la Universidad de París, publicó su Defensor pa-
gaba los poderes jerárquicos de jurisdicción y magisterio, sin em- rís, ad Imperatorem Ludovicum IV, adversus usurpatdm Romani
bargo, la sangrante acerbidad de la polémica protestante contra Pontificis iurisdictionem. En defensa del Pontífice salieron: AGUS-
el Papa y la Iglesia católica aconsejaba cautela, creyendo1 que po- TÍN TRIUNFO, Summa de potestate ecclesiastica, ca.1328; A. FA-
dría hallar la satisfacción anhelada en los decretos tridentinos SITELLI, De Ecdesiae potestate, dedicado a Juan XXII, ca.1333,
sobre la reforma, que indefectiblemente acompañaron a los de- y ALVARO PELAYO, De planctu Ecdesiae, ca.1350. Estos siguie-
cretos de doctrina. ron la línea de los anteriores, defendiendo las potestades del Papa
y de la Iglesia.
E L TRATADO « D E ECCLESIA» La contienda en Inglaterra se manifiesta en el último tercio
El motivo que indujo a los autores a elaborar un tratado au- del siglo xiv. JUAN W I C L I F F publica en 1378 su Tractatus de
tónomo fue la necesidad de defender las potestades eclesiásticas y Bcclesia: es la primera obra que aparece con ese título, y otro
sobre todo las supremas del Papa. A mediados del siglo xni, la De potestate Papae, ca.1384. En ambas obras Wicliff restringe
autoridad de los grandes Papas de la época llamada «gregoriana» o niega las potestades eclesiásticas y exalta las del poder regio.
llegó al cénit de su esplendor, tanto que llegaron a desautorizar Las mismas ideas defiende JUAN H U S , en su Tractatus de Eccle-
a los príncipes y a deponer los emperadores, como Inocencio IV, sia, en 1413, tomándolas casi por entero de los tratados de Wi-
a Federico II en el Concilio I de Lyón del año 1245. Los prín- cliff "°. Directamente contra Hus salieron E. ZNAIM, De romana
cipes sintieron indebidamente disminuidas sus legítimas prerroga- Eccíesia, 1414; E. PÁLECZ, Tractatus de Ecclesia, 1415; T. N . DE
tivas y, con el deseo de recobrarlas en toda su integridad, entra- WALDEN, Doctrínale fidei cathalicae, ca.1430; JUAN DE RAGUSA,
ron en conflicto con los Papas. Tractatus de Ecclesia, 1431 21.
El primer sonado encuentro ocurrió, a fines del siglo x m , Estos tratados son polémicos, ordenados a defender las po-
entre Bonifacio VIII y el rey Felipe de Francia. En defensa de testades de la Iglesia en general, y en particular las del Papa. Los
la potestad papal, en los primeros años del siglo xiv, se difun- otros temas, sobre la naturaleza y vida sobrenatural de la Iglesia,
dieron los libros, que son considerados como los primeros cona- en que insistían los Santos Padres y los grandes teólogos ante-
tos de una eclesiología sistemática. Aparecieron: E. DE CREMONA, riores, pasaron a un segundo plano o dejaron de estudiarse. Cons-
De potentia Papae, 1301; EGIDIO ROMANO, De potestate eccle- tituye una excepción JUAN DE TORQUEMADA, que en el Concilio
siastica, 1302; JUAN DE PARÍS, De potestate regia et papali, 1302; de Constanza conoció a fondo las doctrinas de Wicliff y las teo-
JACOBO DE VITERBO, De regimine christiano, 1302. El más com- rías conciliaristas 22. Tal vez eso le indujo1 a concebir su obra ma-
pleto es el último, dedicado a Bonifacio VIII, que a juicio de gistral, Summa de Ecclesia, publicada en 1489, en la que vemos
Arquilliére, su editor crítico en 1926, es «el más antiguo tratado felizmente coordinadas la tradición patrística y teológica anterior
sobre la Iglesia», y que, por las dos partes en que está dividido, al siglo xiv con la de los tratados autónomos defensores de las
podía llevar el título de Tractatus de Ecdesia et de Romano Pon- potestades de la Iglesia. Con la aparición del protestantismo hubo
tífice ls . Asegurado por esos autores, Bonifacio VIII, en noviem- un conato de continuar el sistema de los tratados monográficos.
bre de 1302, en su bula Unam Sanctam, reclamó para sí, en con-
10
tra del rey, la potestad sobre los «dos gladios», el espiritual y el Cf. H. HOLSTEIN, La Constitution dogmatique sur l'Église: Etud 322
(1965) 240.
temporal, ambos en servicio de la Iglesia (Denz. 469). El rey 20
21
J. LOSERTH, editor crítico de Wicliff, demostró esta dependencia.
acusó el golpe; pero aprovechó la ocasión que le ofreció el Con- M. GRABMANN, GesMchte der katholische Theologie (1930) p.109, dice del
de Walden que es lo más importante que se escribió contra Wicliff y Hus. A juicio
cilio de Vienne para tomar la revancha, obligando al Papa y al de BINDER, Wesen und Eigenschaften der Kirche (1955) p.7-10, es mejor la obra
del de Ragusa, que a lo que sabemos se halla aún inédita en Basilea y en el ma-
nuscrito 1439 del fondo latino de la Biblioteca de París.
18 22
H. X. ARQUILLIÉRE, Le plus anden traite de l'Église: De regimine Christiano Cf. M. CANDAL, /. de Torquemada, Oratio synodalis de Primatu: Conc.
de ]. de Viterbe (1302) (1926). Florent. ser.B vol.4 fase.2 (1954). Torquemada murió en 1468,
C.l. El misterio de la Iglesia. 1 123
122 Joaquín Salaverri, S. I.
A este género pertenecen, por ejemplo', los opúsculos de CAYE- LA ECLESIOLOGÍA DEL VATICANO II
TANO Tractatus de comparatione auctoritatis Papae et Concilii,
La eclesiología fundamental, infaliblemente fijada en el Va-
contra los galicanos, en 1511, y De divina institutione Pontifica-
ticano I, ulteriormente desarrollada en las encíclicas de León XIII
tus Romani Pontificis, dedicado a León X, en 1521. Al mismo
y estrenuamente cultivada por los teólogos de nuestro siglo, ha
género se pueden también referir las Relecciones que dedica
alcanzado un grado de notable perfección 2". Con las nuevas orien-
F. DE VITORIA, dos a la potestad de la Iglesia, y a continuación
taciones del Vaticano II y de Pablo VI, la eclesiología dogmática
de ellas, otra a la potestad del Papa y del Concilio 2 \ La gran
recibe el más vigoroso impulso, orientador de su futuro des-
obra de Torquemada no halló continuadores entre los insignes
arrollo 2°.
teólogos de las épocas tridentina y postri dentina. En los si-
glos xvii y xvni prevaleció la apologética de las cuatro notas; El Vaticano II restaura felizmente la aspiración pastoral de
en el XIX, la del milagro, que distingue la Iglesia, y la histórico- la era patrística, y por eso sus exposiciones tienen un matiz mar-
crítica en el x x ". cadamente positivo y rico en citas de la Escritura y de los Santos
Padres,
Como aparece por esta rápida síntesis, en la historia de la
Pablo VI, en su primera encíclica, publicada antes de promul-
Eclesiología nos encontramos con dos maneras principales de
garse la constitución Lumen gentium, refleja muy bien la misma
enfocar el estudio sobre la Iglesia: una, que podemos llamar
orientación, siendo por ello la mejor y más autorizada introduc-
horizontal, arranca de las instituciones visibles de la Iglesia, esta-
ción al estudio de la constitución conciliar. Puede decirse que la
blecidas en la tierra y confiadas al ministerio de los hombres;
coincidencia de ambos escritos es fundamentalmente perfecta, no
otra, que llaman vertical, porque toma como punto de partida a
sólo por la forma de actualidad pastoral, sino también en el fon-
Cristo, de cuya misión soteriológica es legítima continuación mi-
do doctrinal, como con su reconocida maestría lo acaba de demos-
nisterial la obra de la Iglesia. La horizontal corresponde a la teo-
trar el insigne eclesiólogo cardenal Journet 30 .
logía apologética o fundamental, nacida a fines del siglo x m ,
al choque polémico con las pretensiones estatales de absorción. Resulta difícil reducir a breve síntesis la multiplicidad de ma-
La vertical corresponde a la eclesiología dogmática, preferida por tices de la Lumen gentium. Un certero encuadramiento de ella
los Santos Padres y los grandes teólogos 35 . Estas dos concepcio- lo hizo Pablo VI, después de promulgarla, en la alocución de
nes no se contradicen ni se excluyen, sino que mutuamente se clausura de la sesión n i : «La realidad de la Iglesia no se agota
complementan ~\ como es necesario que se complementen la teo- en su estructura jerárquica, su liturgia, sus sacramentos, sus orde-
logía fundamental y la dogmática. La fundamental demuestra los namientos institucionales. Su virtualidad profunda, la fuente ori-
fundamentos racionales e históricos de la fe católica y establece ginal de su eficacia santificadora, se han de buscar en su mística
los principios del conocimiento dogmático, mientras que la dog- unión con Cristo» 31 . Esa mística unión con el Redentor es en
mática es la ciencia de las cosas divinas deducida de sus princi- realidad el faro que orienta y la columna que sostiene todas las
pios a la luz de la fe ~\ enseñanzas de la Lumen gentium.
28
23
Cf. T. URDÁNOZ, El Concilio ecuménico y la reforma de la Iglesia según Suficiente comprobación de ello son las amplias bibliografías que los trata-
F. 24
de Vitoria: MiscCom 34 (1960) 119-150. dos de teología fundamental nos ofrecen. Véase la muestra en De Ecclesia Christi:
Sacrae Theologiae Summa I (BAC, 1962) n.20-25.
Muy numerosos son los tratados que se escribieron en los siglos x v n a XX, 29
Nos permitimos mencionar algunos trabajos, con los que hemos procurado es-
conforme a las tres distintas orientaciones indicadas. Véanse datos abundantes en tudiar anteriormente algunos aspectos fundamentales de la eclesiología dogmática o
A. M. VELLICO, De Ecclesia (1940) p.16-95 ; G. THILS, Les Notes de VÉglise dans el misterio de la Iglesia: a) En cuanto congregación de los fieles justos y pecadores:
i' Apologetique catholique depuis la Reforme (1937) ; T. ZAPELENA, De via Nota- Lo divino y lo humano en la Iglesia: Actas de la XII Semana Española de Teo-
rum in recenti quodam opere (Thils) : Gregorianum 19 (1938) 88-109,445-468; logía (1953) p.325-362. b) En la esencial ministerialidad de sus potestades jurídicas :
J. T H . TSENG, De apologética methodo quae «via empírica» audit (1959) ; S. PESCE, El derecho en el misterio de la Iglesia: Actas del Vil centenario de la Universidad
La Chiesa cattolica perenne motivo di credibilitd (1960) ; ST. JÁKI, Les tendances de Salamanca, sec.3.& (1956) p.1-54. c) Por la acción de Cristo en el cargo ecle-
nouvelles de l'Ecclésiologie (1957) ; De Ecclesia: SThS I (BAC. 1962) n.5-28. siástico: Christus und das kirchliche Amt: MünchTheolZtsch 13 (1962) 280-296.
25
Cf. J. SALAVERRI, La noción de Iglesia de Luis de Molina: RevEspTeol 20 d) Por la acción divina en su magisterio: La potestad de magisterio y asentimiento
(1960)
2e
199-204. que le es debido: Actas XIV Semana Española de Teología. (1955) p.75-108.
No creemos objetivo ni justo el juicio desfavorable que de la eclesiología e) Por sus propiedades esenciales: El misterio de la unidad, santidad y catolicidad
postridentina dan algunos autores. Cf. JÁKI, l.c. en nota 24. De esto véase el jui- de la Iglesia: Divinitas 4 (1962) 39-97. f) Por el dinamismo de su apostolicidad:
cio de A. DE LA HUERGA, Análisis teológico de la potestad entregada por Cristo a El concepto de sucesión apostólica: MiscCom 27 (1957) 6-59. g) En la vitalidad
su Iglesia:
27
La potestad de la Iglesia (Barcelona 1960) p.14-16. del sentido de su fe: Sentido de la Tradición en Trento: EstEcl 39 (1964) 5-29.
VATICANO I ses.3 c.4: «recta ratio fidei fundamenta demonstrat, eiusque lumine 30
C H . CARDENAL JOURNET, Le mystere de VÉglise selon le deuxieme Concite du
illustrata rerum divinarum scientiam excolit». Cf. J. SALAVERRI, Algunos problemas Vatican: RevThom 65 (1965) 5-51; La Constitution Lumen gentium sur VÉglise:
sobre metodología teológica: EstEcI 36 (1961) 283-301. Relations (1965) 7-11.
31
AAS 56 (1964) 1014.
124 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 125
A manera de introducción a su estudio, creemos que sus ocho 3." Misterio de santidad ya poseída y siempre anhelada. Po-
capítulos se pueden reducir a los cuatro binomios siguientes: seída en el continuo dinamismo' de vitalidad santificadora que en
1.° La Iglesia, misterio de unidad divino-humana ( e l y 2 : De la Iglesia ejercen Cristo y el divino Espíritu, en la liturgia del
Ecclesiae mysterio y De populo Dei). 2° La Iglesia, misterio de sacrificio y los sacramentos y en el ánimo de todos los que son
apostolicidad jerárquico-comunitaria (c.3 y 4 : De Ecclesiae hie- dóciles a sus luces y mociones sobrenaturales. Santidad siempre
rarchia y De laicis). 3.° La Iglesia, misterio de santidad ya po- anhelada, por el incoercible y constante impulso de las virtudes
seída y siempre anhelada (c.5 y 6: De universali vocatione ad teológicas y morales, que nunca dicen «¡basta!» e impelen siem-
sanctitatem y De religiosis). 4° La Iglesia, misterio de catolicidad pre a seguir más de cerca al divino modelo de toda santidad. De
peregrinante y escatológica (c.7 y 8: De Ecclesia peregrinante in esa santidad anhelada son testimonio evidente, en particular, los
unione cum Ecclesia caelesti y De Maria in mysterio 'Christi et religiosos, que en su profesión son asociados litúrgicamente por
Ecclesiae). Los cuatro binomios se pueden caracterizar por su rela- la Iglesia al sacrificio de caridad de los altares y con sus votos se
ción respectiva a la unidad, apostolicidad, santidad y catolicidad, inmolan y obligan a aspirar sin descanso' a la perfección evangé-
que son las propiedades destacadas por los Santos Padres y por lica. En la realidad perenne de ese divino dinamismo santificador
los símbolos de la fe como esenciales y distintivas de la Iglesia. y de esa respuesta de fidelidad humana radica el misterio de la
1.° El misterio de la unidad divino-humana consiste en el santidad de la Iglesia ".
eterno consejo del Padre de salvar a todos los hombres, en la 4." Misterio de catolicidad peregrinante y escatológica. Pere-
caridad del Hijo hecho hombre para ser Redentor y mediador de grinante, por el impulso insobornable de su marcha hacia el ideal,
la humanidad caída, en la efusión del divino Espíritu para ser el apetecido por todos y esperado en su eterna plenitud; pero sólo
principio de unión y santificación de los redimidos y en el llama- y misteriosamente poseído en sus primicias de paz mística por los
miento de todos a formar el pueblo de Dios y obtener la digni- dóciles a la gracia de Dios. Escatológica, porque la posesión por
dad de la filiación divina en la hermandad con el Unigénito del la fe del Bien ofrecido a todos es, en realidad enigmática, la
Eterno Padre. En esa dedicación de todos los hombres al único misma filiación divina, que en el cielo se ha de descubrir con
y verdadero Dios y en la sobrenatural protección que a todos dis- esplendores de gloria en la familia eterna de todos los predesti-
pensa el Redentor y único Mediador entre Dios y los hombres nados. Peregrinante a la vez y escatológica, por el misterio de
radica en su mayor profundidad todo el misterio de la unidad María, que, como madre de todos los redimidos, nos asiste solí-
de la Iglesia 32 . cita en los azares de nuestra peregrinación y, como Reina asunta
2.° Misterio de apostolicidad jerárquico-comunitaria. jerár- a los cielos, intercede por todos y a todos confirma en la espe-
quica, por la institución divina de sus obispos, sucesores de los ranza cristiana de la resurrección, merecida, motivada e inspirada
apóstoles, que, en comunión jerárquica bajo' el sucesor de San por la resurrección de Cristo, redentor y salvador de toda la hu-
Pedro, constituyen el colegio episcopal, y porque heredan de ellos manidad. En el íntimo anhelo' y positiva invitación de todos los
las potestades de sacerdocio, magisterio y régimen, recibidas por hombres a la posesión del Bien infinito, en la interna luz y suave
sacramental consagración para ejercerlas ministerialmente, como moción que a todos ofrece el Redentor para responder a ese an-
heraldos e instrumentos de Cristo al servicio de la verdad y de helo e invitación y en la plenitud de verdad y gracia que a dis-
la gracia reveladas. Comunitaria, por la esencial finalidad de esas posición de todos pone la Iglesia para garantizarles la salvación :
potestades apostólicas, ordenadas a la sobrenatural promoción de en esa universalidad del bien para todos, que dimana de la bon-
la comunidad de los creyentes, y también por la real participa- dad del mismo1 Dios, se contiene el gran misterio divino-humano
ción, pasiva y activa, de todos los bautizados del laicado, en el de la catolicidad de la Iglesia 3!.
ejercicio y en los frutos de esas potestades recibidas de los após- A vista de este rápido bosquejo, que por necesidad tiene que
toles. En la realidad perenne de esa sucesión y en la eficacia so- 34
Const. dogm. humen gentium c.5, De universali vocatione ad sanctitatem in
brenatural de esas potestades apostólicas consiste el misterio de Ecclesia;
35
c.6, De Religiosis: AAS 57,44-53.
Const. dogm. humen gentium c.l. De índole escbatologica. Ecclesiae peregri-
la apostolicidad de la Iglesia'". nantis eiusque unione cum Ecclesia caelesti; c.8, De Beata Maria Virgtne Deipara
32
in mysterio Christi et Ecclesiae: AAS 57,53-67. La universalidad del mismo don infi-
Const. dogm. humen gentium c.l, De Ecclesiae mysterio; c.2, De populo Dei: nito que ofrece a todos el único Dios, véase en lo 3,14-18; 1 lo 4,9-10; Rom 5,
AAS33 57 (1965) 5-21. 6-10; 8,32; 1 Tim 2,1-6. Cf. J. SALAVERRI, El dogma de la catolicidad y la espi-
Const. dogm. Lumen gentium c.3, De constitutione bierarchica Ecclesiae; cA, ritualidad misionera: Misiones Extranjeras 3 (1953) 6-32; Katholizitdt der Kirche:
De laicis: AAS 57,37-49. LThK 6,90-92.
126 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia.- 1 127
36
ser muy incompleto , observamos lo atinadamente que Pablo VI cando que se reducía a la vida y la acción de la práctica pastoral.
define a la Iglesia, llamándola «ihominum mater et magistra salu- «Lo que a nuestro Concilio sobre todo interesa es custodiar y
tis» ". A la vez advertimos cómo el contenido de la Lumen gen- proponer en forma más eficaz el sagrado depósito de la doctrina
tium se halla orientado' y condicionado por la eclesiología patrís- cristiana». «Sin embargo, no es nuestro intento el custodiar sola-
tica, reducida en síntesis a las cuatro propiedades del símbolo. mente ese precioso tesoro..., sino, al presente, lo que se necesita es
Sobre este tema, Juan XXIII se detuvo con cariño repetidas que toda la doctrina cristiana sea aceptada por todos los hombres
veces en sus alocuciones, y con especial complacencia lo men- de nuestros tiempos. Y para que sea más amplia y profunda-
cionó en el discurso de clausura de la sesión i, haciendo1 notar mente conocida de todos, conviene que sea investigada y expuesta
cómo el Concilio «había ofrecido a las miradas de los hombres, de la manera que exigen nuestros tiempos, para la más plena ins-
con fulgor resplandeciente, la Iglesia una, santa, católica y apos- trucción y formación de las almas. Porque una cosa es el mismo
tólica», idea que el papa Juan esculpió en su medalla conciliar, depósito de la je, o las verdades que se contienen en nuestra
y que también Pablo VI volvió a subrayar en la inauguración de veneranda doctrina, y otra el modo como esas mismas verdades
la sesión m 38. se enuncian. A ese modo de enunciación se ha de prestar mucha
atención, cultivándolo pacientemente, a fin de introducir aquellas
CRITERIOS DE INTERPRETACIÓN maneras de expresión que sean más congruentes con el magis-
1) FINALIDAD PASTORAL DEL CONCILIO. El contenido doc- terio, cuya índole es preferentemente pastoral. En todo tiempo,
trinal de la Lumen gentium es ciertamente muy rico y ofrece nue- la Iglesia se opuso a los errores y frecuentemente los condenó
vas perspectivas de gran interés para la vida de la Iglesia. Por con firme severidad. Al presente la esposa de Cristo se complace
eso es más necesario fijar los criterios orientadores de su recta in- en usar la medicina de la misericordia más que el arma de la
teligencia y adecuada valoración. severidad, persuadida de que a las necesidades de nuestros días,
Todos los Concilios tienen la finalidad pastoral de la Iglesia, mejor que condenando, se proveerá explicando con mayor ampli-
en cuanto que van ordenados a la instrucción, gobierno y santi- tud las virtualidades de nuestra doctrina. Lo que el Concilio ecu-
ficación de las almas, según la norma fundamental dictada por ménico Vaticano II más desea y se propone lograr es que el men-
el mismo Cristo: «el buen pastor conoce a sus ovejas, que son saje de salvación sea recibido por los hombres, a fin de que la
las que oyen su voz, creen en él, le siguen y reciben sus dones ciudad terrena se asemeje más a la ciudad del cielo, en la que,
de vida eterna " . Pero, dentro de esa finalidad integral, los Con- según San Agustín, «el rey es la verdad, la ley es la caridad y la
cilios se caracterizan por un matiz peculiar que los distingue. La medida es la eternidad» 4°.
finalidad que especifica al Vaticano II la determinó claramente Pablo VI, en la alocución inaugural de la sesión n del Con-
Juan XXIII en la misma alocución inaugural del Concilio, expli- cilio, expresamente hizo suyas las más características afirmaciones
36
Véanse los intentos de otros a u t o r e s : C H . JOURNET, Le mystere de l'Église
de su predecesor sobre la finalidad pastoral del Concilio '". Y los
selon le deuxieme Conc. du Vat.: R e v T h o m 65 (1965) 5 - 5 1 ; G . LANGEVIN, L'Église Padres conciliares se hacían eco de las mismas consignas en el
de «Lumen gentium»: Relations (1965) 164-167; J. D A N I É L O U , Le depót immuable
de la foi: Christus 12 (1965) 356-364; G . D E J A I F V E , La «magna chana» du Va- mensaje dirigido al mundo en los primeros días de la sesión i,
tican lie: N o u v R e v T h 87 (1965) 3 - 3 2 ; O . S E M M E L R O T H , Die Selbstdarstellung der diciendo: «nos esforzaremos por exponer a los hombres de nues-
Kirche auf dem II. Vatikan. Konzil: T h e o l . A k a d . 1 (1965) 5 3 - 7 3 ; H . H O L S T E I N ,
La Constitution dogmatique sur l'Église: Etud 322 (1965) 239-254; P . P Á R E N T E , tra edad íntegra y pura la verdad de Dios de modo que ellos la
La costiluzione de Ecclesia, Introduzione (1965) p . 7 - 2 1 ; A . GRANADOS, El «Misterio
de la Iglesia» en el Conc. Vatic. II. Comentario a l a constit. Lumen gentium (Edic entiendan y la acojan de buen grado» 4~. Y otra vez Juan XXIII,
Rialp, M a d r i d 1965) 514 p .
37
al fin de la sesión i, volvió a insistir en que «lo único que se
PABLO V I , ene. Ecclesiam suam: A A S 56,609. E n esta definición brevísima
se destacan el destino esencial d i v i n o - h u m a n o y la d i g n i d a d del ser sobrenatural de propuso y lo que con mayor anhelo procuró fue lograr que los
la Iglesia. El mismo Pablo V I expresamente reduce a la doctrina sobre la Iglesia
la obra realizada en el V a t i c a n o I I , pues en el Diploma de asistencia al S í n o d o , hombres de nuestros tiempos conozcan más y más el Evangelio
entregado a cada u n o de los P P . conciliares en la Congregación general 168.^, ú l -
tima del Concilio, el 6-XII-1965, dice «que fueron convocados y acudieron al
de Cristo, lo practiquen con gusto y lo hagan llegar con paso
Conc. Ecum. V a t . I I , para deliberar con el Papa sobre la Iglesia de Cristo, q u e se seguro a todos los campos de la humana cultura. Este fue el
h a de renovar para su m á s n í t i d o esplendor y para su m á s diligente actividad».
Y el mismo d í a , en la bula con q u e p r o m u l g a el jubileo extraordinario, leída en único propósito que nos indujo a convocar el Concilio, y esto es
la misma congregación general, afirma q u e «el Concilio con t o d o derecho recibe
su apelativo de la Iglesia»; «Concilium iure mérito ab Ecclesia appellationem traxit». 40
J U A N X X I I I , aloe, inaugural Gaudet mater Ecclesia, 11-10-1962: A A S 54
• " J U A N X X I I I : A A S 55 (1963) 3 6 ; cf. A A S 52 (1960) 960-62.293-94.526; 54
(1962) 4 3 8 ; PABLO V I : A A S 56 (1964) 806. (1962) 790-794; cf. 5 4 , 4 4 1 - 4 3 ; SAN AGUSTÍN, Epist. 1 3 8 , 3 , 1 7 : P L 3 3 , 5 3 3 .
30
Cf. l o 1 0 , 2 - 4 ; 14,26-28. <" PABLO V I , aloe. Sálvete, Fratres, 29-9-1963: A A S 55 (1963) 844-845.
•»= A A S 54 (1962) 8 2 2 .
C.l. El misterio de la Iglesia. 1 129
128 Joaquín Salaverri, S. 1.
ral que se propuso el Concilio, como se desprende de los textos de
lo que con grande expectación y confianza deseamos todos los Juan XXIII citados anteriormente 47 .
que en la santa Iglesia tenemos la responsabilidad del oficio Hablando con propiedad, el Concilio ordena sus documentos
pastoral» " . a orientar, facilitar y fomentar las actividades pastorales de los
N o puede caber duda alguna de que el Concilio, en la inten- pastores de las almas. Así se explica la diferencia sorprendente
ción de ambos Pontífices, fue condicionado por su orientación que existe entre los textos del Vaticano II y los de todos los
pastoral. De esto eran también conscientes los Padres conciliares, demás Concilios ecuménicos que le precedieron. El Vaticano II
que en sus intervenciones juzgaban de los textos que se discutían es eminentemente escriturístico, abunda en citas de Santos Padres
según que fuesen o no conformes al estilo pastoral propio del y lleva un atuendo muy importante de notas ilustrativas, ordena-
Concilio. das a facilitar y fecundar los estudios y actividades pastorales de
En el cargo pastoral de la Iglesia es ya clásico el distinguir los ministros de la Iglesia y de los demás dedicados al aposto-
tres funciones, de enseñar, santificar y regir, correspondientes a lado. Son tres aspectos de matiz pastoral, en los que el Vatica-
los poderes mesiánicos de maestro, sacerdote y rey, propios de no II supera con mucho a los demás Concilios ecuménicos. Así,
Cristo Redentor " . Esta triple función recurre muchas veces enun- por ejemplo, en los veinte Concilios que le precedieron, las citas
ciada en la Lumen gentium y en los demás documentos del Vati- de la Escritura son en total 340, las patrísticas se acercan a las 50
cano II. La mencionaba ya Juan XXIII en su motu proprio Appro- y las notas ilustrativas al pie de página no las usan. En nuestro
pinquante Concilio al afirmar que «lo que el Sínodo ecuménico Concilio, sólo en la constitución Lumen gentium, las citas de la
se proponía era cumplir el mandato de Cristo a los apóstoles: Biblia llegan a 415, las de Santos Padres son unas 150 y las
«Id y enseñad a todas las gentes, bautizándolas y acostumbrán- notas con múltiples referencias son 195 ". En los demás Conci-
dolas a observar todas las cosas que os he mandado» (Mt 28,19). lios son raras las citas de Sumos Pontífices, mientras que en el
«Porque tres son los cargos de los obispos, sucesores de los apósto- Vaticano II abundan, llegando a citar en la Lumen gentium
les : enseñar, santificar y regir a los fieles, para lo cual Cristo Jesús 15 Pontífices, de los que el más citado es Pío XII, 53 veces, al
les prometió su asistencia hasta el fin de los siglos» 4°. La misma que sigue León XIII, con 18 citas 49 .
distinción expresa Pablo VI en la alocución inaugural de la se- 2) VALORACIÓN DOGMÁTICA DE LA «LUMEN GENTIUM».—
sión ni cuando dice: «Es deber nuestro reconocer que los obis- Como hemos indicado, el Vaticano II destacó, casi como exclu-
pos son los maestros, los pastores y los santificadores del pueblo siva, su índole pastoral; de ahí que desde el principio se plan-
cristiano, ya que la jerarquía ha sido instituida para perpetuar teara el problema sobre el valor doctrinal de sus enseñanzas. Los
en el tiempo y propagar por toda la tierra el mismo cargo salva- Concilios ecuménicos precedentes no dudaron en arriesgar su
dor de Cristo en los obispos, como maestros de la fe, pastores autoridad con decisiones definitivas; por eso sus dictámenes en
de las almas y dispensadores de los misterios de Dios» " .
47
Véanse los pasajes citados en las notas 40 a 4 3 .
Según esto, al cargO' pastoral, y, por consiguiente, también a 48
D a t o s de interés sobre las citas de Escritura en la Lumen gentium. En todos
la finalidad pastoral del Concilio, corresponde la función docen- los demás Concilios ecuménicos, las citas, en su inmensa m a y o r í a , son directas,
por e j - , Gal 5 , 6 ; 6 , 1 5 ; en el Vaticano II, la inmensa mayoría d e esas citas va
te. Pero, como pastoral, más que a decidir cuestiones disputadas precedida de la abreviatura cf. (— c o n f e r ) , verbi gratia cf. l o 2 0 , 2 1 ; cf. M t 28,20, y
en muchos casos no aparece claro el sentido del cf. D e los demás Concilios, el m á s
y difíciles doctrinal y teóricamente, se dirige a hacer accesible y rico en citas de Escritura es el de T r e n t o , pues de las 340 de todos ellos, son del
asimilable a todos la buena doctrina mediante la instrucción cate- T r i d e n t i n o 2 1 1 . Puede ser instructiva la siguiente comparación del T r i d e n t i n o y el
Vaticano II en esto. Los datos están tomados d e D E N Z .
quética, la exposición homilética, la explicación exegética, la ex- TRIDENTINO
hortación o amonestación parenética y otras formas propias de Decretum de iustificatione St.a = 8 7 ; cf. St.a = 6 ; total = 93 citas.
Los demás Decr. dogmáticos » = 8 4 ; » » = 34; » = 118 »
la función pastoral. De esta índole parece ser la finalidad pasto-
En total St.a = 1 7 1 ; cf. St.« = 4 0 ; total = 211 citas.
43 V A T I C A N O II
J U A N X X I I I . aloe. Singulari prorsus, 7-12-1962: AAS 55 (1963) 34. La «.Lumen gentium», c.l St.a = 41 • cf. St.a = 6 4 ; total = 105 citas.
44
Cf. J. SALAVERRI, La triple potestad de la Iglesia: MiscCom 14 (1951) 1-84; c.3 » = 10; » » = 84; » = 94 »
De Ecclesia Christi: S T h S (BAC, 1962) n.1284-1345, en d o n d e se explica cómo y T o d o s los demás cap » = 52; » » = 1 6 4 ; » =216 »
por q u é la triple potestad mesiánica es la ley primaria de la iglesia, según la doc-
trina de P í o X I I : En la Iglesia «ex ipso divini Redemptoris m a n d a t o m u ñ e r a Christi
En total St.a = 1 0 3 ; cf. St.a = 3 1 2 ; total = 415 citas.
Regis, Doctoris, Sacerdotis perennia fiunt». El m i s m o Señor «triplicem Ecclesiae po- 49
testatem impertiit, regendi nempe, docendi et sanctificandi, q u a m primariam legem S i g u e n : Pío X I = 1 4 ; Gregorio I y Pablo V I = 5 cada u n o ; León 1 = 4;
statuit totius Ecclesiae» (ene. Mystici Corporis: A A S 35 [ 1 9 4 3 ] 2 0 0 , 2 0 9 ) . Pío IX y Benedicto X V = 3 cada u n o ; Inocencio I y P í o X = 2 cada u n o ; Corne-
45
AAS 54 (1962) 6 1 0 ; cf. 54,440-42. lio I, Celestino, I, Gelasio I, Benedicto X I V y J u a n X X I I I = 1 cada uno.
46
Aloe, ln signo crucis, 14-9-64: A A S 56 (1964) 806.812.
2. C.Vaticano 5
130 ]oaquín Salaverri, S. I.
C.l. El misterio de la Iglesia. 1 131
materia de fe y de costumbres, sólo por el hecho de ser juicios
Cristo, y rigurosamente prohibe que en adelante nadie crea, pre-
solemnes de los maestros de la Iglesia universal, se consideran
dique o enseñe cosa distinta de lo que se establece en este decre-
justamente como infalibles 5°.
to» (Denz., 792a). Al fin de los 16 capítulos de que consta el
La índole pastoral de un Concilio de suyo no excluye ni la decreto, como introducción a los cánones condenatorios que si-
posibilidad ni la intención de decidir infaliblemente. La razón guen, vuelve a decir: «Después de esta doctrina católica de la
fundamental es porque en el mismo oficio de apacentar toda la justificación, sin cuya fiel y firme aceptación nadie podrá ser 'jus-
grey cristiana, con el que «el buen Pastor» constituyó a Pedro tificado, pareció al Concilio añadir los cánones siguientes, para
su Vicario y Pastor universal de la Iglesia, va necesariamente que todos sepan no sólo lo que han de aceptar y seguir, sino
incluida la potestad suprema e infalible del magisterio, como lo también los errores que han de evitar y huir» (Denz., 810). Se-
definió el Vaticano I (Denz., 1832). Lo cual aparece con clari- mejantes afirmaciones ocurren en las introducciones a los capí-
dad inequívoca en la definición misma de la infalibilidad ponti- tulos y a los cánones de los siguientes decretos dogmáticos del
ficia, en la que expresamente se lee que el Romano Pontifice es Tridentino " .
infalible cuando «ejerce su cargo de Pastor y Doctor de todos
Una equivalente afirmación explícita ocurre en cada una de
los cristianos», con suprema autoridad e imponiendo a todos la
las introducciones a las dos constituciones dogmáticas del Vati-
aceptación de lo que define S1. Luego la misma infalibilidad va
cano 1 55 . Pero en este caso toda duda posible queda disipada por
incluida en el cargo pastoral supremo del Pontífice, cuando ese
la fórmula solemne con que Pío IX confirmó y promulgó en las
cargo de Pastor ejerce precisamente la función de Doctor («Pas-
respectivas sesiones públicas cada una de esas dos constitucio-
toris et Doctoris»), que es una de sus tres funciones, como que-
nes. Fue la siguiente: «Decreta et cañones, quae in Constitutione
da explicado anteriormente ". Sin embargo, es necesario que cons-
modo lecta continentur, placuerunt Patribus. Nosque, sacro appro-
te de la intención de definir (tenencia dejinit), de lo cual «ha de
bante Concilio, illa et illos, ut lecta sunt, definimus et apostólica
constar manifiestamente» (CIC 1323,3).
auctoritate confirmamus» 5°. En esa fórmula aparece indudable-
En el caso del Vaticano II se plantea este problema, porque mente que el carácter de definición solemne corresponde tanto a
Juan XXIII, hablando de la índole «pastoral» del Concilio, dijo los capítulos como a los cánones («illa et illos») de las constitu-
que «la Iglesia en todo tiempo se había opuesto a los errores y ciones así confirmadas.
los había condenado frecuentemente con firme severidad; pero
¿Cuál fue la fórmula de la aprobación pontificia en el Vati-
que al presente la esposa de Cristo se complacía en usar la medi-
cano II? Este es el interrogante que ocurre para resolver el pro-
cina de la misericordia más que el arma de la severidad». Es
blema planteado después de lo dicho sobre el Vaticano I. Pero
necesario, pues, averiguar si efectivamente es cierta la intención
existe una diferencia sustancial, porque la fórmula usada por
de definir del Vaticano II 5 3 .
Pablo VI es la misma para todas las constituciones, los decretos
La intención manifiesta de empeñar su autoridad infalible la y las declaraciones del Vaticano II, y es la siguiente: «Haec om-
expresaron los Concilios de diversas maneras, sobre todo exigien- nia et singula, quae in hac (constitutione vel decreto vel decla-
do la adhesión irrevocable e inapelable de todos los fieles, ya sea ratione) edicta sunt, placuerunt Sacrosancti Concilii Patribus. Et
bajo la condena de anatema, ya sea declarando que no hay salva- Nos, Apostólica a Christo Nobis tradita potestate, illa, una cum
ción para los que no prestaren tal adhesión a sus enseñanzas. Venerabilibus Patribus, in Spiritu Sancto approbamus, decerni-
Así, por ejemplo, el Tridentino, en la introducción al decreto mus et statuimus, et quae ita synodaliter statuta sunt ad Dei glo-
sobre «la justificación», dice que «expone a todos los fieles cris- riam promulgari iubemus» 5 '. Adviértase bien que en esta fórmula,
tianos la verdadera doctrina de la justificación, enseñada por que nos consta haber sido preparada cuidadosamente, se omite
50
la palabra definimus de la fórmula de Pío IX, que es capital
Cf. DENZ., 1792; CIC can.1323.
51
D E N Z . , 1839. La explicación de esto, en De Ecclesia Chrisli: S T h S I (BAC, para responder a la cuestión propuesta.
1962) n.594-595.599-600.
52
Este extremo lo recalca C. M A R T Í N , obispo de Paderborn, que en el V a t . I
51
fue el que dio la última m a n o al texto definido: Der wahre Sinn der vaiikanische Véanse en D E N Z . , 792a y 8 1 0 ; 873a y 8 8 2 ; 893a y 9 1 0 ; 937a y 9 4 7 ; 956a
Leherentscheidung über die Unfehlbarkeit des Papstes, 1871 y 960.
53 55
J U A N X X I I I . aloe, i n a u g u r a l : AAS 54 (1962) 790-794. Sobfe este particular Cf. D E N Z . , 1781 y 1821. Véase De Ecclesia: S T h S I (BAC, 1962) n.906-907.
56
véase el bien p o n d e r a d o estudio de D . I T U R R I O Z Autoridad doctrinal del Conc. Va- M A N S I , 5 1 , 4 3 6 ; 52,1335.
57
ticano II: E s t E d 40 (1965) 283-300. Menos exacto nos parece lo que dice R. Rou- AAS 57 (1965) 67. Las fórmulas usadas en la sesión I V del V a t . II son como
rjUETTE, Les derniers jours de la / / / e session: E t u 4 322 (1965) 105 nota \. la transcrita, que sólo accidentalmente, en la redacción estilísticamente m á s correcta,
se distinguen de las anteriores.
132 Joaquín Salaverri, S. 1. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 133

3) LA INTENCIÓN, DEFINITORIA O NO, del Vaticano II hay el vigor de su doctrina, más que condenando errores con severi-
que deducirla de las manifestaciones autorizadas. En las reunio- dad» ". Como se ve, el Papa se limitó también a anunciar que el
nes de la Comisión teológica preparatoria del Concilio, a los teó- Concilio se abstendría de fulminar anatemas.
logos les sorprendía que se quisiese abstener de definiciones infa- Más explícitamente que su predecesor, manifestó su pensa-
libles, sobre todo habiéndose propuesto tratar temas de doctrina. miento Pablo VI en la alocución inaugural de la sesión II, el
Sería un caso único en la historia de los Concilios ecuménicos. 29 de septiembre de 1963: «Nos parece llegado el tiempo de
Se podría, sí, prescindir de cánones con anatema, como lo hicie- explorar, penetrar y exponer más y más la doctrina relativa a
ron el Concilio Calcedonense y el Lateranense IV en su capítulo la Iglesia de Cristo; tal vez no con aquellas solemnes enuncia-
«Firmiter», que son dos casos notabilísimos de definiciones dog- ciones que llaman definiciones dogmáticas, sino más bien en for-
máticas infalibles sin anatema5". Además, los cánones con anate- ma de declaraciones, por las que la Iglesia, con magisterio más
ma hallaron tenaz oposición en las deliberaciones de la sesión III explícito y ponderado, manifieste lo que ella de sí misma sien-
del Vaticano I. Una minoría inteligente y aguerrida juzgaba que te» "2. Sin prejuzgar las decisiones conciliares («tal vez»), clara-
de hecho serían inútiles y contraproducentes; y por eso, aunque mente formuló ya la posibilidad de prescindir de las solemnes
por voto de la mayoría subsistieron los 18 anatemas de la consti- definiciones dogmáticas en las declaraciones conciliares sobre la
tución De jide catholica, en la sesión siguiente se redujeron a doctrina de la Iglesia.
cuatro los anatemas de la constitución De Ecclesia ". De todo lo Más claramente aún se manifestó el propósito del Concilio
cual se concluía que, siendo un hecho sin precedente el que un cuando el secretario, en la congregación general 78. a , el 29 de
Concilio ecuménico se abstuviese de definiciones infalibles en sus noviembre de 1963, anunció la sesión pública del 4 de diciem-
constituciones o decretos doctrinales, sería necesario que esta in- bre, que era la primera en que se procedería al acto de promul-
tención se hiciese patente en alguna declaración oportuna y auto- gación. Se habían de promulgar la constitución De la sagrada
rizada. liturgia y el decreto' Sobre los instrumentos de comunicación so-
Una primera manifestación de tal decisión se hizo el 29 de cial. «La importancia—dijo—de la sesión pública es grandísima,
septiembre de 1962, en la conferencia que Mons. Felici, secreta- ya en sí, ya también en relación a la finalidad pastoral del Con-
rio general del Concilio, pronunció en el Círculo Romano sobre cilio, el cual no pretende en ella proceder a una definición dog-
el tema A la vigilia del Concilio ecuménico Vaticano II. Hacia mática. Si algún día el Concilio creyera conveniente pronunciar
el final, aludiendo a los argumentos que se habían de tratar, alguna definición, los Padres serán expresamente advertidos de
dijo: «Los hombres de nuestros días necesitan ser instruidos en ello, y el texto estará redactado en forma adecuada. Los esque-
las verdades de la fe y buenas costumbres. Hoy no existen gran- mas que serán votados y promulgados el próximo 4 de diciem-
des herejías que sea necesario combatir; no existen errores que bre son de naturaleza únicamente disciplinar»". Con esto apa-
no hayan sido ya denunciados y que deban ser solemnemente reció manifiesto que el Concilio era de ídole pastoral y quería
rechazados por esta Asamblea. Lo que se necesita es despertar prescindir de definiciones dogmáticas, a no ser que las creyese
en la vida del cristiano el espíritu de la fe y de la moral evan- oportunas, en cuyo caso precedería la declaración explícita de
gélicas. De esto es de lo que se ocuparán los Padres concilia- ese propósito.
res» °°. Con esto prudentemente se dio a conocer el propósito de En el discurso inaugural de la sesión m , la que había de
prescindir de condenas. decidir sobre la constitución dogmática De Ecclesia, Pablo VI se
La primera manifestación solemne la hizo Juan XXIII en la expresó de forma que pareció dejar abierto el camino para una
alocución inaugural del Concilio el 11 de octubre de 1962: «Una definición solemne: «El divino Espíritu—dijo—está aquí presen-
cosa—dijo—es el depósito de la fe, y otra el modo de enunciarlo. te para iluminar el Concilio y dirigirlo a la utilidad de la Iglesia.
A este modo de enunciación se han de dirigir nuestros pacientes Afirmamos esto porque ya hemos llegado al trance de que la
cuidados. La Iglesia juzga que a las necesidades de nuestros tiem- Iglesia diga de sí lo que Cristo pensó y quiso al instituirla. Con-
pos conviene atender exponiendo con misericordia ampliamente viene que la Iglesia se defina a sí misma. De este modo se com-
pletará la doctrina que el Concilio ecuménico Vaticano I se había
18
ss
DCNZ., 148,428-430. 61
DENZ., 1801-1818.1823.1825.1831.1840. Sobre esto puede verse una nota bien AAS 54 (1962) 792.
documentada en De Ecclesia: SThS I (BAC, 1962) n.911-912. " PABLO VI, Sálvete, Fratres: AAS 55 (1963) 848-849.
60 " L'Osservatore Romano, 30-11-1963, p.3 col.4.
L'Osservatore Romano, 30-9-1962.
134 Joaquín Salaverri, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 1 135

propuesto enunciar, pero, interrumpido por obstáculos externos, ridad superior» habían sido leídas, impresas y repartidas a todos.
no pudo definir. Propio es de este solemne Sínodo dirimir cier- Volvió a recordarles expresamente «que la votación de este día,
tas laboriosas controversias teológicas sobre los pastores de la 19 de noviembre, y la definitiva en la sesión pública del 21, se
Iglesia, con las prerrogativas que legítimamente fluyen del epis- habían de hacer y entender a la luz de las Notificaciones dichas,
copado, y sobre ellas pronunciar sentencia cierta. Hemos de las cuales habrán de tener siempre valor y se incorporarán a las
declarar cuál es la verdadera noción de los órdenes jerárquicos actas del Concilio» " . En este supuesto se procedió a la votación
y decidir con autoridad y certeza, que no sea licito poner en decisiva de la constitución De Ecclesia el 19 de noviembre, y fue
duda» 6 \ Estas manifestaciones hicieron creer a algunos que el aprobada por 2.134 votos contra 11. Repetida solemnemente la
Papa deseaba se procediera en el Vaticano II, sobre la doctrina votación en la sesión pública definitiva, el 21 de noviembre, fue
de la Iglesia, con la misma autoridad infalible del Vaticano I, aceptada por 2.151 votos contra sólo cinco.
por ser el legítimo continuador y complemento de él. Para ello La notificación dice: «Como de suyo es patente, el texto de
pensaban que sería necesario proceder a otra redacción del es- un Concilio siempre se ha de interpretar según las reglas genera-
quema, adecuada a ese fin. les conocidas de todos. Teniendo en cuenta el uso conciliar y
Tal vez para evitar la posible confusión, el cardenal decano, el fin pastoral del presente Concilio, este Sínodo, en materias de
en nombre del Consejo de la Presidencia, al que correspondía fe o de moral, solamente propone a la Iglesia como perentoria-
«resolver las dudas que ocurrieren» '"', en la congregación gene- mente definido aquello que él mismo declarare ser tal. Las demás
ral del día siguiente leyó un saludo y comunicado, en el que en cosas que el Concilio propone, por ser doctrina del supremo ma-
segundo lugar decía: «Es conveniente recordar que este Concilio gisterio de la Iglesia, todos y cada uno de los fieles las deben
ecuménico, como el Sumo Pontífice Juan XXIII afirmó una y recibir y aceptar según la mente del mismo Sínodo, que se de-
otra vez («iterum iterumque»), de ningún modo se propone duce ya de la materia de que trata, ya de la manera de formular-
establecer nuevos capítulos de doctrina: su propio' fin es hacer la, según las normas de interpretación teológica» cr.
que se incremente la actividad pastoral de la Iglesia. Según esta Las Notificaciones las hizo expresamente suyas Pablo VI en la
norma han sido redactados todos los esquemas, y a eso se han misma sesión pública del 21 de noviembre de 1964, en la que
de dirigir nuestras discusiones y nuestros trabajos, a no ser que con su autoridad apostólica aprobó y promulgó solemnemente la
sobre esto se estableciere otra cosa». Esta comunicación oportuna constitución dogmática De Ecclesia, diciendo: «En cuanto a la
del Consejo de la Presidencia se repartió impresa a todos los doctrina del Episcopado era necesario que el Concilio Vaticano I
componentes del Concilio, y resolvió las dudas que pudieran fuese completado. Se ha hecho de manera que—teniendo en cuen-
ocurrir. ta las explicaciones añadidas acerca del valor teológico que, según
La Comisión conciliar «De doctrina fidei et morum» había la mente del Concilio, se ha de atribuir a la doctrina propuesta—
preparado con tiempo su respuesta a las dudas sobre «la califi- no dudamos promulgar, con la ayuda de Dios, esta constitución
cación teológica de la doctrina contenida en los esquemas dog- sobre la Iglesia» cs. La fórmula solemne con que el Papa apro-
máticos del Concilio', supuesta su índole pastoral». Al acercarse bó definitivamente la constitución no contiene la voz clásica «de-
las votaciones últimas y definitivas de la constitución dogmática finimus», a diferencia del Vaticano I que la destaca expresamen-
De Ecclesia, el secretario general en la congregación 123. a del te, como dejamos dicho G0. Finalmente, las Notificaciones fueron
16 de noviembre de 1964, leyó unas Notificaciones muy impor- impresas a continuación de la constitución, bajo el título: «Ex
tantes, «por orden de autoridad superior» (o sea, del Papa). En Actis sacrosancti oecumenici Concilii Vaticani II» ;o.
la segunda se resolvía la duda sobre la calificación teológica. En En el mismo propósito de no empeñar su autoridad doctrinal
la congregación general siguiente, la 124. a , se repartieron impre- con definiciones dogmáticas propiamente dichas, se mantuvo el
sas esas Notificaciones. El 19 de noviembre, en la congregación Concilio hasta el fin. La segunda y la última oportunidad que se
general 126. a , inmediatamente antes de proceder a la votación le ofrecía era cuando se acercaba la promulgación de la otra
decisiva del esquema íntegro De Ecclesia, el secretario general
68
recordó a los Padres las Notificaciones que «por orden de auto- 67
L'Osservatore Romano, 20-11-1964.
AAS 57 (1965) 72.
"8
G!)
PABLO VI, aloe. Post dúos menses: AAS 56 (1964) 1009.
Véanse las notas 56 y 57.
«65 PABLO VI, In signo crucis: AAS 56 (1964) 808-809. 70
AAS 57 (1965) 72-75.
Ordo Concilii oecumenici Valicani II (1963) a.4,1.
136 Joaquín Salaverri, S. 1.
C.l. El misterio de la Iglesia. 1 137
constitución dogmática Sobre la divina revelación, que tuvo lugar
en Ja sesión pública del 18 de noviembre de 1965. El secretario fice, y de ahí procede su obligación suprema de aquilatar lo que
general, respondiendo a las preguntas de algunos Padres sobre se haya de promulgar.
la nota teológica, en la congregación general 161 dijo que valía Con el de Juan XXIII coincide en este punto el pensamiento
y estaba vigente para la constitución de la revelación la misma de Pablo VI. Lo manifiesta en su encíclica Ecclesiam suatn. Con
notificación y volvió a leerla íntegra ". En la congregación gene- profundo respeto hacia el Episcopado reunido, desea «que una
ral siguiente, la 162, se distribuyó impresa a los Padres esa noti- Asamblea de tanto peso y autoridad disfrute de libertad en la
ficación sobre la cualificación teológica de la constitución dogmá- investigación y discusión de los temas propuestos». Sin embargo,
tica. En este supuesto, en la sesión pública del 18 de noviembre recuerda también que se reserva el derecho de manifestar su sen-
de 1965, fue definitivamente votada y aprobada con 2.344 votos tir en las ocasiones que juzgue oportunas. En ese caso, su mayor
positivos contra seis negativos. Según esto, los criterios para deseo es que su parecer resulte conforme con el de los Padres
valorar teológicamente los enunciados de la constitución De Eccle- conciliares " .
sia son, como la notificación lo dice, los mismos que se contienen Esa reserva la hizo efectiva «con superior autoridad» en la
en las normas de la interpretación teológica, que se pueden ver en Nota previa al capítulo III de la constitución De Ecclesia, sobre la
los probados autores ' 2 . colegialidad episcopal, en la notificación sobre la calificación teo-
4) LAS NOTAS EXPLICATIVAS DE PABLO VI.—Las Notifica- lógica y también en las Observaciones relativas al decreto sobre
ciones que hemos mencionado, «comunicadas a los Padres por el ecumenismo: Notas y observaciones comunicadas oportunamen-
superior autoridad, a fin de que según la mente y la sentencia te a las Comisiones respectivas y a la Asamblea conciliar, con el
de ellas se haya de explicar y entender la doctrina» de los textos fin de evitar interpretaciones ambiguas de los textos de suyo
conciliares a que se refieren, han sido objeto de varias y aun en- correctos, y para que las siguientes votaciones definitivas se hi-
contradas interpretaciones 7S. ciesen en sentido inequívoco, lo que el Papa juzgaba oportuno.
A este propósito es oportuno recordar lo que, después de ce- Así lo hicieron efectivamente los Padres con voto casi unánime ' 6 .
lebrada la sesión I del Concilio, Juan XXIII escribía a los obis- Este modo de proceder es perfectamente legítimo, y el dere-
pos : «Es oficio sagrado y propio de los obispos la dedicación cho de intervenir en ocasión oportuna es irrenunciable. Porque
solícita a los trabajos del Concilio; pero también es necesario el Papa no es meramente la voz o el heraldo del Episcopado, ni
que lo que en el Sínodo fuere constituido sea al fin comprobado solamente el presidente con voto calificado para decidir los acuer-
por el Sumo Pastor de la Iglesia, de cuya autoridad apostólica dos del Colegio episcopal puramente por mayoría. El Papa, ade-
todos los decretos conciliares han de recibir su definitiva fuerza más, en cuanto Cabeza y principio de unidad del Cuerpo episco-
de ley. A los Padres del Concilio toca proponer esos sagrados de- pal ", es el juez decisivo, sin cuyo asentimiento no se da la
cretos, estudiarlos maduramente, redactarlos en forma adecuada unidad, requerida de derecho divino, en el consentimiento de los
y suscribirlos al fin juntamente con el Romano Pontífice» ". Se- obispos; y en cuanto Vicario universal de Cristo y Cabeza visible
gún esto, los decretos preparados por los Padres conciliares han de toda la Iglesia, es en ella el arbitro supremo, con potestad
de ser sometidos a la «comprobación» del Papa, del que han de plena y definitiva, a la que deben subordinación y obediencia je-
recibir la fuerza obligatoria definitiva. De donde se deduce que rárquicas todos los fieles y todos los pastores de la grey cristiana
la mayor y más decisiva responsabilidad es la del Romano Pontí- tanto individual como colectivamente 7S.
71
Eugenio IV se vio obligado a ejercer en su plenitud ese de-
72
AAS 57 (1965) 72. recho, rechazando expresamente, el 4 de septiembre de 1439, los
Los principales pueden verse citados en De Ecclesia Chriiti: SThS I (BAC,
1962) n.884-905. Añádase D. ITÜRRIOZ, La autoridad doctrinal de las Constituciones decretos ya promulgados por el Concilio Constanciense en sus se-
y Decretos del Conc. Vat. II: EstEd 40 (1965) 283-300. Pueden verse también los
autores
73
que Itürrioz aduce en la nota 46. siones IV y V. Esto fue necesario para «salvaguardar el derecho,
Cí. Irenikon 37 (1964) 465-466; 508-523; G. DEJAIFVE, La «magna chana» la dignidad, la preeminencia y la potestad que en la persona de
du Vat. II: NouvRevTh 87 (1965) 3-32; O. SEMMELROTH, Die Lehre von der kolle-
gialem Hirtengewalt über die Gesamtkirche unter Berücksichtigung der angejührten Pedro concedió Cristo a los que legítimamente le suceden en la
Erkldrungen: Scholastik 40 (1965) 161-179; cf. S. TROMP, Declaraciones: Echo der
Zeit. 22-8-1965; R. ROUQUETTE, La fin de la Ule session: Etud 322 (1965) 100-120;
H. HOLSTEIN, La constitution dogmatique sur l'Église: Etud 322 (1965) 339-354; 75
PABLO VI, ene. Ecclesiam suam: AAS 56 (1964) 622.
J. M. ALONSO, Relación de lo ocurrido en la Ses. III del Vat. II: IlustrCIer 58 76
(1955) 380-89; G. CAPRILE, // Conc. Vat. II vol.4, II terzo período (1965). 77
AAS 57 (1965) 67-75.
" JUAN XXIII, epist. Mirabilis Ule, 6-1-1963: AAS 55 (1963) 149-159. 78
Conc. Vat. I, Constit. de Ecclesia, proem.: DENZ., 1821.
Conc. Later. V, ses.11: DENZ., 740; Vatic. I, De Ecclesia c.3 : DENZ., 1827
y 1831.
138 ]oaquín /lí. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 139

Sede Apostólica», como declaró el mismo Pontífice, el 22 de ju- 3. Vino, pues, el Hijo, enviado por el Padre, que nos eligió
en El antes de la creación del mundo, y nos predestinó a la adop-
lio de 1446 " . ción de hijos, porque en El se complació restaurar todas las cosas
El caso del Vaticano II es muy distinto. Porque en él las (cf. Eph 1,4-5 y 10). Cristo, pues, en cumplimiento de la voluntad
notificaciones fueron propuestas, como criterios de interpretación, del Padre, inauguró en la tierra el reino de los cielos, nos reveló
su misterio y efectuó la redención con su obediencia, ha Iglesia,
antes de proceder a las votaciones decisivas, con las que se dieron o reino de Cristo, presente ya en el misterio, crece visiblemente
por aceptadas conciliarmente. De esas notificaciones no se dice en el mundo por el poder de Dios. Comienzo y expansión sig-
que fuesen necesarias. Respecto a su oportunidad y conveniencia nificados por la sangre y el agua que manan del costado abierto
nadie puede juzgar mejor que el que, investido de suprema res- de Cristo crucificado (cf. lo 19,34), y preanunciados por las pa-
labras de Cristo sobre su muerte en la cruz: Y yo, si fuere le-
ponsabilidad, se inclinó a que con «superior autoridad» fueran vantado de la tierra, atraeré a todos a mí (lo 12,32 gr.). Cuantas
publicadas 8°. veces se renueva sobre el altar el sacrificio de la cruz, en que
El valor dogmático de esas notificaciones creemos que, por lo nuestra Pascua, Cristo, ha sido inmolada (1 Cor 5,1), se efectúa
la obra de nuestra redención. Al propio tiempo, en el sacramento
menos, es el de una interpretación auténtica de los mismos do- del pan eucarístico se representa y se reproduce la unidad de los
cumentos conciliares a los que van referidas. fieles, que constituyen un solo cuerpo en Cristo (cf. 1 Cor 10,17).
Todos los hombres son llamados a esta unión con Cristo, luz del
mundo, de quien procedemos, por quien vivimos y hacia quien
caminamos.
ECCLESIA DE TRINITATE 4. Consumada, pues, la obra que el Padre confió al Hijo en
la tierra (cf. lo 17,4), fue enviado el Espíritu Santo en el día de
Por Joaquín María Alonso, C. M. F. Pentecostés para que indeficientemente santificara a la Iglesia, y
de esta forma los que creen en Cristo pudieran acercarse al Paire
2. El Padre Eterno creó el mundo universo por un libérrimo en un mismo Espíritu (cf. Eph 2,18). El es el Espíritu de la vida
y misterioso designio de su sabiduría y de su bondad, decretó ele- o la fuente del agua que salta hasta la vida eterna (cf. lo 4,14;
var a los hombres a la participación de la vida divina y, caídos 7,38-39), por quien vivifica el Padre a todos los muertos por el
por el pecado de Adán, no los abandonó, dispensándoles siempre pecado hasta que resucite ett Cristo sus cuerpos mortales (cf. Rom
su ayuda en atención a Cristo Redentor, que es la imagen de Dios 8,10-11). El Espíritu habita en la Iglesia y en los corazones de
invisible, primogénito de toda criatura (Col 1,15). A todos los los fieles como en un templo (1 Cor 3,16; 6,19) y en ellos ora
elegidos desde toda la eternidad el Padre los conoció de antemano y da testimonio de la adopción de hijos (cf. Gal 4,6; Rom 8,15-16
y los predestinó a ser conformes con la imagen de su Hijo, para y 26). Con diversos dones jerárquicos y carismáticos dirige y en-
que éste sea el primogénito entre muchos hermanos (Rom 8,29). riquece con todos sus frutos a la Iglesia (cf. Eph 4,11-12; 1 Cor
Determinó convocar a los creyentes en Cristo en la Santa Iglesia, 12,4; Gal 5,22), a la que guía hacia toda verdad (cf. lo 16,13) y
que prefigurada ya desde el origen del mundo, preparada admi- unifica en comunión y ministerio. Hace rejuvenecer a la Iglesia, la
rablemente en la historia del pueblo de Israel y en el Antiguo Tes- renueva constantemente y la conduce a la unión consumada con su
tamento, constituida en los últimos tiempos, fue manifestada por Esposo. Pues el Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: ¡Ven!
la efusión del Espíritu Santo y se prefeccionará gloriosamente al (cf. Apoc 22,17).
fin de los tiempos. Entonces, como se lee en los Santos Padres, Así se manifiesta toda la Iglesia como «una muchedumbre re-
todos los justos descendientes de Adán, «desde Abel el justo hasta unida por la unidad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo».
el último elegido», se congregarán ante el Padre en una Iglesia
universal.
INTRODUCCIÓN
79
Los comprobantes véanse en DENZ., 657 nota 2, y más ampliamente en A. FRAN- Los números 2, 3 y 4 de la constitución dogmática Lumen
ZEN, El Conc. de Constanza: Concilium (1965-VII) 31-77. También León I reprobó
el can.28 del Conc. Calcedonense el año 453 (cf. COeD [1962} 58). gentium constituyen una unidad perfecta de doctrina y se aden-
80
Lo que hemos dicho sobre el fin pastoral del Concilio Vat. II y sobre su
propósito de abstenerse de definiciones dogmáticas extraordinarias se confirma por las tran en lo más profundo del misterio de la Iglesia. Es en la Tri-
explícitas declaraciones sobre ambos puntos que Pablo VI hizo en la misma solem-
nísima alocución clausural del Concilio, en la sesión pública del 7-12-1965. Los es- nidad beata en donde la Iglesia tiene su primer origen, donde
tudios del Concilio, dijo, «se han de atribuir a aquella solicitud pastoral que el subsiste en su vida más oculta y a donde tiene que volver en la
Concilio quiso seguir como norma propia de sus trabajos». Además, observó: «Con-
viene advertir ahora que la Iglesia, por su magisterio, aunque ningún capítulo de consumación de los tiempos.
doctrina quiso definir con sentencias dogmáticas extraordinarias, sin embargo, acerca
de muchas cuestiones propuso con autoridad su doctrina, a la que como norma los Hemos, pues, dado a este comentario un título que resume
hombres de hoy deben adaptar su conciencia y sus obras». En este segundo pasaje se
ve expresado con otras palabras lo mismo que anteriormente hemos visto en la todo lo que vamos a decir con una fórmula de San Cipriano que
anotación sobre la calificación teológica: L'Osservatore Romano, 8-12-1965, alocu- después encontraremos. La Iglesia es una misteriosa realidad, un
ción Hodie Concilium p.2 col.7, y p.3 col.l.
140 Joaquín Ai. Alonso, C. M. F. \ C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 141

misterio que está esencialmente vinculado al primordial misterio si¿»logía actual, toda ella centrada en el misterio de la Iglesia.
cristiano: el de la Santísima Trinidad. Esto es lo que primaria- Nosotros decimos que el núcleo de ese misterio está en su rela-
mente intenta decirnos el Concilio Vaticano II en esos tres núme- ción mistérica con el misterio de la Trinidad. Y que el orden
ros de la constitución. mismo de los párrafos 2-3-4, con su inmediata colocación des-
La importancia doctrinal que en la eclesiología católica están pués de la introducción, está ya indicando por sí mismo la im-
llamados a despertar esos tres números, consiste en que se llama portancia que el Concilio les concede.
poderosamente la atención de los eclesiólogos sobre una relación Nuestro método en este comentario será el siguiente: tratare-
que todavía no había logrado un primado de honor en los trata- mos primero brevemente de la génesis doctrinal del texto conci-
dos sobre la Iglesia. Quiero decir: la relación real y profunda liar; después, de su misma doctrina; finalmente, queremos aven-
que existe entre la esencia de la Iglesia y el misterio de la Santí- turar una muy sucinta, pero densa síntesis teológica, sobre el tema
sima Trinidad. Ecclesia de Trinitate. Lo hacemos apuntando únicamente hacia un
Ciertamente, como veremos luego, no faltan autores, sobre tratado eclesiológico que adoptará definitivamente esa insoslaya-
todo entre los orientales, que se han dado cuenta de ello y hasta ble estructura trinitaria del tratado sobre la Iglesia.
la han convertido en el eje mismo estructural de todo el tratado Advertimos, finalmente, que la bibliografía está toda recogi-
eclesiológico; pero siempre son autores aislados. Podemos afirmar da en las notas y que no ofrecemos más que aquella bibliografía
con una seguridad suficiente que también aquí la constitución seleccionada que nosotros mismos hemos utilizado.
dogmática Lumen gentium se adelanta proponiendo perspectivas
y abriendo horizontes dilatados a la inmediata y futura labor de /. La génesis del texto
los eclesiólogos.
En te época que inmediatamente precede al Concilio, es sabi-
Por otra parte, el tema tenía sus dificultades, que no han de- do que en las tendencias eclesiológicas dominantes existía una
jado de manifestarse en la misma elaboración conciliar del tema. preocupación fundamental por rehacer y completar Ja eclesiología
Esas dificultades provenían unas veces de ciertos peligros de que clásica tridentina y del Vaticano I ' , dando a la Iglesia su carác-
Ja inteligencia trinitaria de la Iglesia no fuera contaminada por ter sobrenatural de «misterio» e intentando superar un cierto dua-
falsas perspectivas tanto eclesiológicas como trinitarias. Otras ve- lismo eclesiológico entre un juridismo—se decía—excesivamente
ces las dificultades provenían de que el tema, aun gozando de destacado y una Iglesia concebida interiormente como comunión
una venerable antigüedad, como veremos, no ha adquirido aque- en la caridad.
lla elaboración teológica que hace reposar los problemas a veces
Los mismos Padres conciliares, en sus peticiones a la Comi-
en una falsa claridad de estancamiento.
sión preparatoria del Concilio, proponían, desde luego, el tema
Hay que advertir, con todo, inmediatamente que el texto con- de la Iglesia, y ya entonces ciertamente como central. En esas mis-
ciliar es casi exclusivamente de índole escriturística: presenta el mas peticiones se destacaban sobre todo los aspectos más interio-
kerigma primitivo con sus expresiones directas. Diríamos que, lo res de la Iglesia, como Cuerpo místico de Cristo, de sacramento
mismo que sucede con casi todos dos temas neotestamentarios, y de misterio.
también en éste aparece la función dinámica y vital de la primi- La Comisión teológica presentó en la primera sesión del Con-
tiva comunidad cristiana contemplando el misterio de la Iglesia cilio un primer esquema de constitución sobre la Iglesia con once
en función de las personas trinitarias. Son ellas quienes intervie- capítulos. El primero de éstos se titulaba: «Sobre la naturaleza
nen en la Iglesia siguiendo su propio ritmo nocional y personal de la Iglesia militante». Dejamos para otros comentaristas el ex-
y guardando siempre la misteriosa armonía que las reúne en una plicarnos el sentido de ese título. Lo cierto es que ya aquí, y en
sola melodía. sus números 1-2, no pudo menos de hacerse relación al «consejo
N o hay, pues, que ir a buscar al texto una teología sistemática de Dios Padre» ( n . l ) y a «la ejecución del consejo del Padre
del tema, y nuestro comentario distinguirá siempre la doctrina por el Hijo» (n.2). ¿Había ya en ello un sincero deseo de abrir
que ofrece el Concilio, de la doctrina que ofrecen nuestras propias la perspectiva trinitaria sobre la Iglesia? N o lo creemos. Se tra-
reflexiones de síntesis teológica. taba simplemente en el n.l de una especie de prólogo, y en el n.2,
El tema sobre la relación entre Iglesia y Trinidad entra con 1
Sobre el Concilio Vaticano I hemos reunido una bibliografía selecta en De cor-
pleno derecho en esta renovación de la problemática de la ecle- pore seu collegio episcopal! (Romae, Claretianum, 1964) p.26-29.
142 Joaquín M. Alonso, C. M. F.
, C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 143
de la fundación de la Iglesia por Cristo. Todo esto permanecía
todavía muy extrínseco al tema mismo de una Iglesia conside- te\contra la misma relación íntima que necesariamente tiene la
rada dentro del misterio trinitario'. Además y sobre todo, a esos Iglesia con el dogma de la Trinidad. Todos estaban conformes en
dos párrafos no seguía en un ritmo necesario otro nuevo párrafo que la eclesiología tiene unas relaciones indiscutibles con la Tri-
dedicado a la acción del Espíritu Santo. Esta divina persona no nidad. Lo que únicamente hoy no está todavía claro entre los
aparecía sino más tarde, y únicamente como alma del Cuerpo teólogos es el mismo modo de sistematizar el dogma trinitario,
místico. en el que caben dos perspectivas: una, que puede llamarse «no-
cional», en la que la consideración de las personas priva sobre la
Pero es sabido que al final de la sesión primera (diciembre
consideración de la unidad de la esencia divina; otra, en la que
de 1962) se rehacen totalmente todos los esquemas presentados
la unidad de la esencia priva sobre la trinidad de personas. Y, na-
y el Concilio toma un rumbo nuevo, mucho más dirigido hacia
turalmente, después y muy lógicamente, cada una de esas concep-
el tema exclusivo de la Iglesia. Es interesante observar que tanto
ciones, puramente teológicas y que no afectan al dogma mismo
en las breves discusiones sobre algunos capítulos del primitivo
en cuanto tal, tienen sus repercusiones cuando se trata de apli-
esquema sobre la Iglesia como en los trabajos de la intersesión
carlas a una eclesiología consecuente.
van apareciendo unas críticas y unas enmiendas, tanto de los
Padres como de los teólogos, que van a ser decisivas para los tres Pero el texto mismo conciliar—y es norma general y cierta
párrafos (2, 3 y 4) que comentamos. para todos los textos del Vaticano II—no intenta resolver ningu-
na de las cuestiones controvertidas entre los teólogos. Por eso
Se critica sobre todo—así se decía—su excesiva carga de je-
creemos que es inútil insistir en si efectivamente el texto favo-
rarquismo y de juridismo, y se pide que se considere más la Igle-
rece o no a una de esas opiniones: por ejemplo, a una doctrina
sia en sus aspectos internos.
de las «apropiaciones», ya que muy explícitamente no se lo pro-
Ya en abril de 1963 tienen los Padres conciliares un nuevo pone. El texto no hace más que proponer, y de un modo exclu-
texto, que habría de presentarse a la segunda sesión, comenzada sivamente escriturario, la doctrina que la Sagrada Escritura ofrece
el 29 de septiembre. En ese esquema aparece ya la estructura ge- viva y dinámicamente sobre los modos de operar las divinas per-
neral y hasta la doctrina que sólo muy ligeramente retocada ha- sonas en el misterio del origen, del desarrollo vital y de la con-
bría de aprobarse en la sesión tercera, el 16 de septiembre de 1964. sumación del fin para que fue instituida la Iglesia. La misma frase
Y ya aquí, decimos, aparece el n . l , que sirve de introducción. final de San Cipriano no ofrece a este respecto ninguna dificul-
En él se declara abiertamente a la Iglesia como «signo», «instru- tad. Marca, en cambio, netamente el tema trinitario dentro de la
mento», «sacramento». Sobre todo, el título de todo el primer eclesiología más tradicional. Ese último escrúpulo de un Padre
capítulo es el de «Sobre el misterio de la Iglesia». A este número conciliar, que hace suprimir la palabra «su» (...vida) para evitar
primero siguen los números 2-3-4, siendo el párrafo 4 un núme- dificultades trinitarias, no tenía sentido, porque, efectivamente,
ro totalmente nuevo: «El Espíritu Santo como santificador de la ¿de quién procede la vida, a la que el Padre llama a participar,
Iglesia». Además se termina con el célebre texto de San Cipriano: sino de El mismo, a quien llama la tradición «fuente de la di-
la Iglesia es como un pueblo unido en la unidad del Padre, del vinidad» ?
Hijo y del Espíritu Santo. Superadas, pues, esas pequeñas dificultades del texto y habien-
Con ello aparecía en el texto una clara contextura trinitaria. do añadido el número 4, dedicado al Espíritu Santo, el Concilio
Y muchos lo alabaron por ello. Así, un grupo de teólogos decía: Vaticano II, por primera vez en la historia de la eclesiología, nos
La perspectiva de esos tres números es a la vez trinitaria e histó- ha dado unos principios doctrinales con los que ya es posible
rica. Esto permite situar a la Iglesia en lo más profundo del mis- pensar en una eclesiología verdaderamente trinitaria. Y esto obli-
terio cristiano: Dios trino y sus relaciones con el mundo y la ga mucho a los futuros eclesiólogos.
Historia. Otros, en cambio, manifestaron sus preocupaciones di-
ciendo que esa contextura trinitaria podría inducir al error de se- //. La doctrina del texto
parar la acción de una de las divinas personas. Superadas estas
dificultades, el texto queda definitivamente elaborado en su natu- En la doctrina del texto conciliar, decimos, nadie vaya a bus-
ral perspectiva trinitaria. car una exposición teológico-sistemática o escolástica al uso. No,
ciertamente, porque esas exposiciones no sean siempre necesarias
Nadie piense, con todo, que esas dificultades iban direetamen-
en la Iglesia de Dios y de dos hombres desde su doble vertiente
144 ]oaquín M. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 145

apologética y positiva, sino porque el Concilio, Vaticano 11/ se


propuso expresamente presentar la doctrina de urí modo pastoral, E L PADRE Y LA IGLESIA
propio para ser comprendido por todos. / A la primera Persona trinitaria se la llama «Padre», con un
El Concilio, pues, en estos tres números (2, 3 y 4) nos da nombre que era ya conocido en el Antiguo Testamento como un
más bien algo así como un resumen de teología bíblica sobre la nombre de misericordia y de providencia: «Yo seré para él como
acción de las divinas personas sobre la Iglesia. Nosotros vamos un padre» (2 Reg 7,14), se le promete a David respecto de su
a seguir el texto fielmente ahora; solamente luego, en el último hijo Salomón; el salmo 88,27 lo repite: «El me invocará: Tú
párrafo, podemos intentar una síntesis teológica, la cual, en cuan- eres mi padre». Isaías (63,16; 64,8) también le invocará como
to tal, será solamente nuestra. padre: «Tú, Señor, eres nuestro padre, aunque Abrahán nos ol-
Sería muy interesante, sin embargo, descubrir el contexto lite- vide e Israel ya no se acuerde de nosotros». Y el libro de la Sa-
rario en que se nos da este kerigma primitivo que el Concilio biduría dirá confiadamente: «Tu providencia, ¡oh Padre!, lo go-
toma exclusivamente de la Sagrada Escritura. Pero no podemos bierna todo...» (14,3).
hacerlo porque desbordaría demasiado nuestro comentario. Pero la revelación plena y real de ese nombre la hace única-
Digamos solamente que hoy ya se ve claro que la línea de la mente el Hijo al convertirlo en el nombre habitual y propio con
revelación escrituraria sobre la Iglesia aparece en un esquema de que siempre llamará a su Padre, haciéndolo nuestro: «Cuando
historia de la salvación, en el que la acción de las divinas perso- oréis, decid: Padre nuestro...» (Mt 6,9).
nas va entrando cada vez con su acento peculiar, y esto responde A esta divina persona se la determina con los calificativos si-
perfectamente a ese ritmo interior que constituye la vida divina guientes, que están expresando los atributos nocionales y perso-
intratrinitaria. El texto, por su parte, guarda absolutamente ese nales suyos: «eterno», en cuanto principio sin principio; «libre»,
ritmo, aunque los enunciados mismos de los títulos (suprimidos, «oculto», «sabio», «bueno». AI Padre se atribuye la creación y el
finalmente, porque no pertenecían al texto promulgado) no hayan decreto de elevación sobrenatural y de providencia redentora. La
sabido siempre guardarlo. Así, el n.2 está muy bien enunciado frase que dice: «...dándoles siempre los auxilios para la salva-
de este modo: «El consejo del Padre Eterno sobre la salvación ción en previsión del Cristo Redentor...» insinúa una verdad
universal». Con ello se marcaba tanto lo característico de la pri- teológica, según la cual todos los hombres, aun los que existieron
mera Persona como la primera razón de la existencia de la Igle- antes de Cristo, están vinculados por el decreto del Padre a reci-
sia. El n.3 llevaba este título: «La misión del Hijo». Y, efecti- bir su salvación de ese mismo Cristo. Por eso la Iglesia, que ha
vamente, era expresivo, porque lo que define teológicamente la sido predestinada en Cristo y por Cristo, tiene la misma coexten-
encarnación es precisamente el concepto de misión. Pero el n.4 sión formal que el Cristo en el tiempo y en la eternidad.
se titulaba así: «El Espíritu santificador de la Iglesia». Y con ello Con ello se prepara la inteligencia del párrafo siguiente, cuya
se rompía de una cierta manera la conexión con los dos títulos importancia eclesiológica no se puede descuidar:
anteriores. El título adecuado hubiera sido: «La misión del Es-
píritu Santo por el Padre y el Hijo». Con ello se hubiera deter- «A todos los creyentes en Cristo determinó (el Padre) convocarlos
minado mejor que toda la acción del Espíritu Santo sobre la en la Santa Iglesia, la cual, ya prefigurada desde el origen del mundo,
preparada de un modo admirable en la historia del pueblo de Israel y
Iglesia debe ser pensada como una misión que realizan el Padre por el Antiguo Testamento, constituida en los últimos tiempos, mani-
por el Hijo. festada por la efusión del Espíritu, será gloriosamente consumada en el
Pero, decimos, los títulos no pertenecen al texto mismo pro- fin de los siglos. Y entonces, como se lee en los Santos Padres, todos
mulgado. Este, ciertamente, concibe la acción de las divinas per- los justos desde Abel serán congregados junto al Padre en la Iglesia
universal.»
sonas en la Iglesia dentro de una «economía» que manifiesta per-
fectamente su propia vida interna. Pues bien: la participación a He aquí cómo aparece el Padre en el origen de la Iglesia y
esa vida intratrinitaria constituye el misterio más profundo del cómo ésta retorna, finalmente, al Padre, de donde salió. En ese
ser mismo de la Iglesia. Veámoslo.
párrafo, el concepto de Iglesia no se reduce ciertamente a la Igle-
sia «militante», como hacían los antiguos manuales, sino que
aparece en una visión grandiosa, en la que toda la historia de la
salvación, con su predestinación en Cristo y con su retorno al
C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 147
146 Joaquín M. Alonso, C. M. F.
dantemente, que bien podría hacerse un libro entero sobre la cris-
Padre, aparecen dando unidad histórica y teológica a todas las tología de la constitución conciliar.
fases por las que va pasando la única Iglesia.
Pero hemos de reducirnos a presentar sola y brevemente aque-
El texto nos ha dicho que esa idea de Iglesia «universal» es llos rasgos fundamentales que unen a Cristo con la Iglesia.
conocida por los Padres. Citemos sólo este texto de San Agustín: Está en primer lugar la predestinación que la Iglesia tiene en
«Miembros de Cristo y cuerpo suyo lo somos todos a la vez, y no Cristo, según los textos magníficos de las epístolas a los Romanos,
solamente los que estamos en este lugar, sino también todos los que ha- Gálatas y Efesios que el texto conciliar cita. A esta visión pre-
bitan la tierra universal; ni sólo tampoco los de nuestro tiempo, sino destinadora y en esos mismos textos se añade la idea de recapi-
que, por así decirlo, los que desde Abel el justo hasta el fin de los si-
glos han existido y han pasado por esta vida... Todo ello es un solo
tulación, bien expresada así por San Ireneo:
cuerpo de Cristo... Esta Iglesia que ahora es peregrina se añade a aque- «El hombre es hechura de Dios, y Dios lo ha recapitulado todo en
lla Iglesia celeste, >en la que tenemos a los ángeles como conciudada- el hombre... Pero el Verbo-hombre lo ha recapitulado todo en sí mismo,
nos... Y se hace una sola Iglesia, la ciudad del Gran Rey»» '. y de todo, de lo celeste y espiritual, así como de lo visible y corporal, el
Verbo es príncipe y tiene el primado de todo, ya que asume a sí y se
Con este desarrollo de fases en que el decreto del Padre se constituye cabeza de la Iglesia, para atraerlo todo a sí en el tiempo opor-
va realizando, éste aparece al principio y al fin de la Iglesia con tuno» 3 .
sus características de primer Principio de la Trinidad y último
A la predestinación, que abarca todo el orden de la providen-
Fin al que el Hijo por el Espíritu Santo conduce todo el orden
cia sobrenatural del Padre, y a esa recapitulación universal, por
del universo elevado en Cristo a ser «Iglesia».
la que nada escapa a la influencia de Cristo-Cabeza, siguen las
Por ello, las funciones que propiamente se han asignado al
etapas realizadoras, concebidas siempre como una misión, que
Padre, siguiendo estrictamente Jos textos escriturarios, son: el
ahora viene a set la idea predominante, cuando se llega al orden,
consejo, el decreto, la elección, la «llamada», o vocación o «con-
temporal de la realización. La misión, según define la teología
vocación», y la misión. Precisamente hoy se conviene en que el
este concepto, es el efecto temporal producido por el envío de
mismo nombre de «Iglesia» hay que hacerlo derivar de «con-vo-
una persona divina como reflejo de su procesión eterna. Por eso
cación», de asamblea reunida porque ha sido llamada a reunirse
el Padre nunca es enviado, porque no procede; son enviadas las
por el Padre. La Iglesia es, por tanto, la asamblea de los llama-
otras divinas personas: el Hijo por sólo el Padre, y el Espíritu
dos por el Padre a ser reunidos en el Hijo y por el Hijo, y así
Santo por el Padre y el Hijo.
poder recibir el Espíritu Santo.
La encarnación es, pues, la «misión del Hijo» en este mundo,
que viene a cumplir la voluntad del Padre, revelando y realizan-
E L H I J O Y LA IGLESIA
do el misterio de la Iglesia, a la que redime, por la que se sa-
La segunda persona de la Santísima Trinidad, el Hijo, apare- crifica en la cruz, a la que sostiene con el pan eucarístico, unién-
ce siempre en la Sagrada Escritura como el «Enviado» por el dole a sí en una unidad mística, pero realísima, de incorpora-
Padre, y éste algunas veces aparece simplemente como el «Mi- ción; la Iglesia, por ello, viene a ser el «Cuerpo de Cristo».
tente». El texto conciliar proclama solemnemente que es a esta incor-
La segunda persona recibe varios nombres: Hijo, Verbo, Ima- poración en Cristo y en la Iglesia a la que son llamados todos
gen, que expresan su propia realidad personal. Pero, además de los hombres. Cristo se convierte en la luz del mundo, el Lumen
ellos, el texto conciliar, no solamente aquí, sino a lo largo de genúum 4.
toda la constitución, nos describe la persona del Cristo tan abun- Estas ideas son ampliadas en diversos lugares de la constitu-
2
ción, que serán comentadas por otros comentaristas. Por eso nos
Serm. 341,9,11: PL 39,1499ss. Cf. SAN GREGORIO M., Homil. in Evang. 19: reducimos simplemente a enunciar los títulos que unen a Cristo
PL 76,1154; SAN IRENEO, Adv. baer. 4,11: PG 7,1001-1003; íbid., 4,38: col.1105-
1109; ibid., 5,36: col.1221-1224; ORÍGENES, In cant. 2 : PG 13,134; Comm. Ser. con la Iglesia: Cristo es el Fundador de la Iglesia, la Cabeza del
in Mt. 5 1 : PG 13.1679BC; SAN AGUSTÍN, Enarr. in Ps. 118,29 n . 9 : PL 37,1589;
ID., In Ps. 142,3: PL 37,1846; SAN LEÓN MAGNO, Serm. 30,7: PL 54,234; SAN JUAN Cuerpo que es la Iglesia; es el Maestro, Sacerdote, Rey y Profeta
DAMASCENO, Adv. ¡con. 1 1 : PG 96,1258; SANTO TOMÁS DE AQUINO, 3,8,3 ad 3.
3
Cf. para esta cuestión CONGAR, Ecchsia ab Abel, en Festchrift Karl Adam (Dussel- Cf. Gal 3,28; Col 1,17; SAN IRENEO, Adv. bíter. 3,16,6: PG 7,925; cf. 3,22,2:
dorf 1952) p.97-98. PG 4 7,956. , . .,
También el tema sobre la preparación evangélica del Antiguo Testamento es clá- La frase Lumen gentium ha sido adoptada como titulo de la constitución dog-
sico. Cf. SAN CIPRIANO, Epist. 64,4,3 (edic. Hartel, p.720) ; SAN HILARIO, In Matb. mática, ya que comienza por ella. Para el origen de la frase, cf. Is 60,1-3; Le 2,32;
23,6: PL 9,1046; ORÍGENES, In Num. 9,4: PG 12,628; SAN CiRito ALEJ., Glapb. lo 1,8.
in Gen. 2,10: PG 69.110A.
148 Joaquín M. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 149
del Nuevo Pueblo de Dios; Cristo es el Mediador, Abogado, Es- al Espíritu Santo como dos puntos paralelos que luego conver-
poso y Pastor. Cristo es también el ejemplar sacramental y en- gen hacia el punto en que convienen; se trata más bien y siempre
carnado: « . . . l a Iglesia se asemeja al misterio del Verbo encar- de un solo punto, el Padre, que comunica todo lo que tiene al
nado con una analogía no despreciable. Así como la naturaleza Hijo, para terminar en el Espíritu Santo. Por eso el Hijo no pue-
asumida sirve al Verbo como un órgano vivo de salvación que le de ser excluido de la procesión del Espíritu Santo, aunque tam-
está unido indisolublemente, así, de un modo muy semejante, la poco puede ser puesto en relación paralela con el Padre, ya que
unidad social de la Iglesia sirve al Espíritu de Cristo, que la vi- éste no puede perder su razón de principio.
vifica para el aumento de su Cuerpo» (Eph 4,16). De este modo se entiende que el Padre haya decretado que
la misión plena del Espíritu Santo no pudiera verificarse sino
E L ESPÍRITU SANTO Y LA IGLESIA cuando el Hijo ha sido plenamente justificado por la glorifica-
Aunque este número cuarto de la constitución dogmática so- ción de su humanidad. Por ello decía Cristo a sus apóstoles: «Os
bre la Iglesia no agota propiamente toda la doctrina de la rela- conviene que yo me marche, porque, si no marchare, el Paráclito
ción que tiene el Espíritu Santo a la Iglesia, pero ciertamente da no vendrá a vosotros; pero, si marchare, os lo enviaré» (lo 16,7).
un resumen tan fuertemente sintético, que sólo una lectura muy El texto conciliar se fija más expresamente en la misión apa-
detenida y reflexiva puede llegar a comprenderla. ratosa y visible del día de Pentecostés, no ciertamente porque
En el n.7, en el que se habla de la Iglesia como Cuerpo místi- haya que poner en ese día la fundación de la Iglesia, la cual ya
co de Cristo—y que otros comentan—, el Espíritu Santo aparece ha sido dejada bien establecida por el mismo Cristo, sino porque
sobre todo en su función de unificación y vivificación, y se vuel- en ese día la Iglesia comienza su misión sobre la tierra, como
ven a repetir muchas de las ideas enunciadas rápidamente en este una continuación de la venida del Espíritu Santo sobre ella en
número 4. Pero intentemos destacar bien estas ideas que de un lenguas de fuego, símbolo de la fuerza irresistible de que va a
modo tan sucinto nos da este magnífico número de la consti- estar dotada para siempre.
tución. El segundo concepto expresado en el texto es el de «santifi-
El Espíritu Santo, ante todo, es enviado; de ahí que todas cación». Se trata más bien de una santificación por la que la Igle-
sus funciones haya que entenderlas como una misión que recibe sia es santa porque está animada por el Espíritu Santo. Se trata,
del Padre y del Hijo: «Yo rogaré al Padre y os enviará otro Pa- pues, de una santificación de tipo «comunitario» y no individual,
ráclito, que permanecerá con vosotros para siempre» (lo 14,16). de la cual decía San Pablo: «Cristo amó a la Iglesia y se entregó
Y añadía: «El Espíritu Santo Paráclito que el Padre enviará en por ella para santificarla, lavándola por la aspersión del agua y
mi nombre, él os enseñará todo y os interpretará todo lo que por la palabra de vida para presentarla ante sí como una Iglesia
yo os dijere» (lo 14,26). Y todavía determinaba más el sentido gloriosa, sin mancha ni defecto ni nada parecido, sino para ser
de esa misión: «Cuando viniere el Paráclito que yo os enviaré santa e inmaculada» (Eph 7,25-27).
desde el Padre, y que es un Espíritu de verdad que procede del El texto conciliar expresa esa santificación aplicando al Espí-
Padre, él dará testimonio de mí» (lo 15,26). Y explicaba todavía ritu Santo los textos de San Jua (4,14; 7,38-39) sobre el Espí-
mejor: «...tengo muchas cosas que deciros todavía, pero ahora ritu de vida, como una fuente de agua viva que salta hasta la
no las podéis entender. Cuando viniere el Espíritu de verdad, vida eterna.
os enseñará toda verdad; aunque no hablará de sí mismo, sino El tercer concepto, solamente insinuado por el texto conciliar,
que hablará todo lo que oirá (de otro) y os anunciará el futuro. es el de «vivificación». Es al Espíritu Santo a quien se ha atri-
El me glorificará, porque recibirá de mí y os lo anunciará, ya buido en la tradición cristiana la función de vivificar no sola-
que todo lo que tiene el Padre es mío; he ahí por qué dije: lo mente las almas, sino también los cuerpos, siguiendo el célebre
recibirá de mí y os lo anunciará» (lo 16,12-15). texto paulino: «Porque si el Espíritu de aquel (el Padre) que
N o podía explicarse mejor el sentido de la misión del Espí- resucitó a Jesús de entre los muertos habita en vosotros, ese mis-
ritu Santo: es enviado tanto por el Padre como por el Hijo, aun- mo resucitará vuestros cuerpos mortales a causa del Espíritu que
que se dice expresamente que procede originariamente del Padre. habita en vosotros» (Rom 8,11).
La teoría griega converge aquí con la latina: no se trata de una El cuarto concepto, muy brevemente expresado, pero funda-
procesión «ab utroque», en la que el Padre y el Hijo produzcan mental en la vida cristiana, es el de «inhabitación». Para ello, el
150 Joaquín M. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 151
texto conciliar se remite a los dos textos claves de San Pablo: to) estableció que algunos fueran apóstoles; otros, profetas; otros,
«¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios evangelistas; otros pastores y doctores, con el fin de conseguir la
habita en vosotros?» (1 Cor 3,16). «¿No sabéis que vuestros perfección de los santos en la obra ministerial para edificación
miembros son templo del Espíritu Santo que está en vosotros y del cuerpo de Cristo» (Eph 4,11-12).
que habéis recibido de Dios, no siendo ya vuestros?» (1 Cor 6,19).
Estas son funciones ministeriales, que no pueden ser conside-
La inhabitación no es puesta por el texto conciliar en relación
radas en este contexto como «carismas»; aunque, por otra parte,
con la santificación ni con la gracia, evitando cuidadosamente
no sea fácil determinar el alcance de cada una de ellas.
muchas cuestiones que en estos puntos discuten los teólogos. Úni-
En cambio, en el texto de 1 Cor e l 2 , San Pablo, aun sin
camente el texto conciliar se refiere a dos efectos bien señalados
hacer explícitamente una distinción, incongruente entonces, dis-
por la Sagrada Escritura: el Espíritu Santo ora en nosotros y por
tingue con suficiente claridad las «gracias», los «ministerios» y
nosotros y da testimonio de nuestra filiación adoptiva (Gal 4,6;
Rom 8,15-16 y 26). las «operaciones» (obras milagrosas), que, siendo innumerables,
son realizadas por un solo y mismo Espíritu. Y como todas ellas
El quinto concepto, muy importante, bien destacado por el son «ad utilitatem aliorum», podrían recibir justamente el título
texto conciliar, es el de «asistencia», como carisma de la verdad. de «carismas».
La Iglesia custodia infaliblemente la verdad recibida, y esto no Finalmente, para los frutos, el texto conciliar se remite al
por propia virtud, sino en virtud de la asistencia del Espíritu. texto de San Pablo: «Los frutos del Espíritu son: caridad, gozo,
Y así como este Espíritu no ha sido dado a la Iglesia para que paz, paciencia, benignidad, bondad, longanimidad, mansedumbre,
le «descubra» nada que no hubiera sido ya descubierto y entre- fe, modestia, continencia, castidad (Gal 4,22-23).
gado por Cristo o por sí mismo o por la predicación apostólica, El octavo concepto que expresa el texto conciliar como atri-
del mismo modo la función del Espíritu en la Iglesia no consiste buido al Espíritu Santo es el de la «perennidad siempre joven»
en «aumentar» las verdades; éstas ya han sido entregadas por que su presencia produce en la Iglesia. El Concilio emplea un
Cristo, y el mismo Cristo dice, refiriéndose a esta doctrina, que texto maravilloso de San Ireneo que dice:
«el Espíritu lo recibirá de él»; la función del Espíritu es, pues,
la de asistir infaliblemente a la Iglesia para que guarde fielmente «Esa predicación, recibida por la Iglesia, la guardamos, y, conservada
siempre por el Espíritu de Dios como un eximio depósito en un óptimo
e interprete sin posibilidad de error el depósito de la revelación vaso, está ¡siempre joven y rejuvenece al mismo vaso que la contiene...
que le confió Cristo. Donde está la Iglesia, allí está el Espíritu de Dios, y donde está el Es-
El sexto concepto que se atribuye al Espíritu Santo es el de la píritu de Dios, allí está la Iglesia y toda gracia» s .
«unificación» por la comunión y por el ministerio. Es decir: el El noveno y último concepto que el texto conciliar aplica al
Espíritu Santo unifica a la Iglesia de dos modos: en el orden ex- Espíritu Santo es de un interés extraordinario: El Espíritu Santo
terior del ministerio y de la jerarquía y en el orden interior de sostiene primero y después hace cumplir la realidad escatológica
la comunicación de gracia. Ambos órdenes no están absolutamen- que constituye a la Iglesia. El Espíritu Santo, nos ha dicho antes
te separados, sino que precisamente la unificación externa se or- con un texto de San Pablo (Gal 4,6), clama en nosotros: «Abba,
dena para conseguir mejor la unificación interna. Y ésta a su vez Pater», deseando que se realice la perfecta filiación que se ha de
guarda y preserva el régimen externo de jerarquía y ministerio manifestar en la gloria. Pero, además, el mismo Espíritu está
para que se mantenga dentro del orden de servicio para el que dando testimonio, es decir, está confortando a nuestro espíritu
ha sido constituido. de que somos realmente hijos de Dios (Rom 8,16). Pero también,
El séptimo concepto expresado por el texto conciliar es el de como conoce nuestra debilidad, la está sosteniendo para que se-
«donación» de carismas, de dones y de frutos. Se distinguen do- pamos orar lo que nos conviene. Hasta que finalmente, llegado
nes «jerárquicos» y «carismáticos», aunque también otros autores el tiempo de la parusía del Señor, vuelve insistentemente a cla-
distinguen simplemente los carismas en jerárquicos y carismáti- mar con los mismos gemidos inenarrables: «Ven, Señor Jesús»
cos. Efectivamente, parece mucho mejor la distinción establecida (Apoc 22,17). Cuando San Juan, en esa última página del Apo-
por el Concilio: la «jerarquía» propiamente no es un carisma, calipsis, une al Espíritu con la Esposa (la Iglesia) en ese supremo
como tampoco ló son—a nuestro parecer—los otros dones enu- clamor: «Ven», no hace más que recapitular toda la doctrina
merados por San Pablo en el texto siguiente: «Y él mismo (Cris-
5
SAN IRENEO, Adv. baet. 3,24,1: PG 7.966B.
C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 153
152 Joaquín M. Alonso, C. M. F.
1. E L LUGAR ECLESIOLÓGICO DE LA DOCTRINA DE LA TRINIDAD
sobre la acción continua, potente y eficaz del Espíritu Santo so-
bre la Iglesia en su origen, en su desarrollo y en su consumación Una primera cuestión que se presenta es la siguiente: ¿Qué
en la gloria. vinculación con la eclesiología hay que atribuir al dogma trini-
tario? ¿La eclesiología debe seguir una línea teo-céntrica, Cristo-
CONCLUSIÓN
céntrica o pnéumato-céntrica? Esta cuestión no es bizantina, y tie-
Esta espléndida síntesis de eclesiología trinitaria que nos ha ne consecuencias importantes en el orden de la sistemática teo-
dado por primera ve2 en la historia un texto conciliar se termina lógica de que aquí tratamos.
con un texto de San Cipriano: Es conocida la discusión que existe en torno al «sujeto» de la
teología \ Santo Tomás 10 se encontró ya con la discusión, y su
«El sacrificio mayor p a r a D i o s es nuestra paz y nuestra concordia
fraterna y u n pueblo unido en la unidad del Padre, del H i j o y del Es- opinión fue que «todo se trata en esta sacra doctrina sub ratione
píritu Santo» 6 . Dei». Ahora bien, esta ratio Dei es indudablemente aquella que
procede de la revelación, o, como dice él mismo: «según que son
Pero estos textos patrísticos en que los Padres relacionan la
divinamente reveladas» (a.3). Y, de un modo que no deja lugar
unidad de la Iglesia con la unidad trinitaria son innumerables.
a dudas, repite: «La doctrina sagrada propísimamente determina
Así estos dos textos citados en las notas del texto conciliar:
de Dios, en cuanto que es altísima causa; porque no solamente
«La u n i d a d social (societas unitatis) d e l a Iglesia d e D i o s , fuera d e se refiere a lo que es cognoscible por las criaturas..., sino tam-
la cual n o hay remisión d e los pecados, c o m o p r o p i o es obra del Espí- bién a lo que es conocido a El sólo de sí mismo, y a los demás
ritu Santo, cooperando ciertamente el P a d r e y el H i j o , ya q u e el Espíritu
comunicado por revelación» (a.6).
Santo mismo es en cierto m o d o la sociedad del P a d r e y del H i j o » ' .
«Creemos en l a Iglesia d e Dios, una, santa, católica y apostólica, en Ahora bien, ese Dios, «sub ratione deitatis supernaturali», no
la q u e somos instruidos. T a m b i é n aquí conocemos al Padre, al H i j o y al es otro que el Dios trino. La evolución natural de la metodología
Espíritu Santo, y somos bautizados en el n o m b r e del Padre, del H i j o y teológica también lo indica: es cierto que la teología bíblica co-
del Espíritu Santo» 8 .
mienza por centrarse en Cristo y en su obra salvadora; después
debe concordarse con el estricto monoteísmo, y surgen las fórmu-
///. Ecclesia de Trinitate. Una síntesis teológica las bimembres: el Padre y el Hijo. Finalmente, y esto ya en la
tradición cristiana más primitiva, el kerygma anuncia las fórmu-
Hemos dicho que el texto conciliar no pretende explícitamen- las trinitarias que se recogen en los primitivos símbolos. Son estos
te más que una presentación de las relaciones que las divinas per- los que darán la primera estructura teológica, que será, natural-
sonas tienen con la Iglesia, siguiendo una línea puramente histó- mente, trinitaria.
rica y vital escriturística. Es, por lo tanto, un modo de exposi- N o es, pues, la cristología la que debe ocupar el centro de
ción dinámico, concreto e histórico el adoptado por el texto con- una teología integral de la revelación cristiana. Y mucho menos
ciliar. si esa cristología es presentada bajo la antigua tara de una so-
Era, además, este modo de exposición el que mejor respondía teriología en cuanto absorbente amartiología.
a los fines intentados por el Concilio Vaticano I I : dar a conocer Pero, supuesto ya que la teología en general debe aceptar
el misterio de la Iglesia a nuestro tiempo. como «sujeto» la Trinidad, hay que preguntarse, además, sobre
Sin embargo, es cierto que el texto mismo orienta ya hacia el propio lugar de la misma eclesiología. Se podría responder en
una teología en la que la eclesiología no pueda prescindir de primer lugar que la eclesiología total, la que tiene que moverse
esas consideraciones fundamentales trinitarias. Por lo demás, esa dentro de todas sus fases teológicas, comienza con la predesti-
eclesiología existe ya, por lo menos en esbozo. Nosotros quisié- nación del Padre, que realiza el Hijo y que consuma el Espíritu
ramos recogerla aquí en una síntesis teológica que pueda hacer Santo. Y que, como ya han insinuado algunos autores u , un con-
resaltar todavía mejor la rica perspectiva que el Concilio abre a 9
la eclesiología en este punto. Ello nos dará ocasión igualmente Cf. J. M. ALONSO, C M. F., Hacia una Mariologia trinitaria: Est. Mar. 10
(1950) p.141-143. Cf. CONGAR: DTCh XV/l,456ss; A. STOLZ, Manuale Theol. fasc.l
para reunir en las notas la bibliografía esencial sobre el tema. p.68ss; M. CAMPS, O. S. B., Bases de una metodología teológica (Montserrat 1954)
p.l62ss; ST. JAKI, O. S. B., Les tendances nouvelles de Vecclésiologie (Herder,
G 1957) p.257.
SAN CIPRIANO, De orat. dom. 23 : PL 4,553. 10
7
SAN AGUSTÍN, Serm. 71,20,33: PL 38,463ss. Cf. Suma 1,1,3 y 7; 1 Sent. prol. a.4; In Boet. 5,4.
11
s
SAN JUAN DAMASCENO, Adv. icón. 12: PG 9á,1358D; cf. SAN FULGENCIO R U S P \ . Así C H . JOURNET en su conocida obra L'Eglise du Verte Incarné.
Ad montm. 2.11: PL 65,190s; SAN CIRILO JER.. Cath. 5 append.: PG 33.535-6.
154 Joaquín M. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 155
cepto de Iglesia dinámico la iría colocando en los tres grandes más " y ya habían insinuado los Santos Padres. Así, San Ireneo:
apartados, de los cuales el primero se refiere a la creación y ele- «Donde está el Espíritu, allí está la Iglesia» 14. Y esto sin que
vación, atribuidos al Padre; el segundo, a la encarnación y re- sea necesario llegar ni a las exageraciones de Losky " ni tampoco
dención del Hijo; el tercero, a la santificación por el Espíritu que haya que hablar—como lo hace Scheeben—de una «encar-
Santo. nación del Espíritu Santo en la Iglesia» ". Pero es indudable que
Esta solución, que da ciertamente un contenido a la doctrina el Espíritu Santo dice una relación propia a la Iglesia ".
sobre la Iglesia y que la da a conocer en amplia perspectiva teo-
lógica, no es una solución muy «pedagógica». Pedagógicamente 2. LA SÍNTESIS DE TEOLOGÍA BÍBLICA
nos podemos preguntar: ¿el tratado sobre la Iglesia debe seguir
Hoy, como advierte Schnackenburg IS, la teología bíblica si-
colocándose en el contexto de la llamada «teología fundamental»
gue buscando su verdadero camino, y esto también en el tema
o de la teología dogmática? Y si se coloca en la dogmática, ¿cuál
de la Iglesia ". Pero por lo que se refiere a poner en conexión
es su lugar: la cristología (doctrina del Cuerpo místico) o la
los temas eclesiológico y trinitario, apenas se ha hecho otra cosa
pneumatología (doctrina sobre los sacramentos) ?
que marcar bien el sentido de la fórmula fundacional de la Igle-
Por lo que se refiere a la primera pregunta, nosotros diríamos sia del bautismo de Mateo'".
que la Iglesia, considerada «apologéticamente» como norma últi- Sin embargo, es indudable que la catcquesis primitiva y el
ma de la fe, pertenece indudablemente al ámbito de la teología kerygma apostólico, aunque de un modo implícito y de forma
fundamental, cuya finalidad consiste en hacer posible la teología práctico-vital, destacan mucho esa relación. N o importa que esa
dogmática. Ciertamente que con una visión «apologética» de la «teología primitiva» ponga su interés primario en la cristología
Iglesia no se agota su ser; pero tampoco puede descuidarse ese y aun ésta entendida como una soteriología en acción; de hecho,
aspecto, por el que la Iglesia surge como norma última de la fe el monoteísmo estricto heredado del Antiguo Testamento va poco
y como sociedad constituida jerárquicamente por Cristo. a poco cediendo hasta aparecer primero en una formulación bi-
Pero, por otra parte, decimos, todo el aspecto de estructura membre, hasta que, finalmente y pronto, se encuentra la defini-
jurídica y de conexión vital interna con la Cabeza-Cristo, funda- tiva formulación trinitaria que ya daba la fórmula bautismal.
dor, parece que invitaría a colocar a la Iglesia en el lugar en que Abandonando, pues, como demasiado numerosos los textos
Santo Tomás, en su cristología, trata de Cristo como Cabeza de bimembres, y aun ateniéndonos sólo a las fórmulas trinitarias que
su Cuerpo místico. expresen, no ya una simple relación individual a la santificación,
Queda, sin embargo, todavía una última consideración que a sino una función comunitaria, he aquí una síntesis breve de las
nosotros nos atrae más: la de colocar el tratado sobre la Iglesia relaciones que presenta la Escritura entre Trinidad y eclesiología.
entre la Cristología y la misteriología, como un puente de unión En los sinópticos son dos los lugares destacados: el relato
entre Cristo y todos los medios sacramentales de comunicación lucano de la anunciación (Le l,35ss) y la fórmula del bautismo
de gracia. Es esta posición metodológica la que mejor expresaría de San Mateo (28,18). Sobre el primero, los exegetas no acaban
en primer lugar la propia naturaleza de la Iglesia, que es conti- de ponerse de acuerdo sobre la repartición de títulos que allí apa-
nuar la obra de Cristo y sus funciones salvadoras "*. En la nueva recen, al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. Con todo, no parece
eclesiología hoy se destaca este carácter mistérico y sacramental que se pueda eludir el problema de una clara formulación trini-
de la Iglesia 12, que explicaría muy unitariamente su doble carác- taria, según la cual las tres divinas personas aparecen obrando en
ter visible e invisible, jerárquico y carismático. Con ello, además, la encarnación del Verbo. También aquí todo parece orientarse
la Iglesia, como tal, entra en relación más directa con el Espíritu
"14 Cf. Suma 2-2,19 ad 5 ; 3 Sen!, d.25,1,2 ad 5.
Santo, cuya misión del Padre y del Hijo se realiza en la santi- Adv. haer. 3,24,1 : PG 7,966.
15
ficación y custodia de la Iglesia. Cf. D. E. LANNE, Le Mystére de l'Eglise dans la perspective de la théologie
orlhodoxe: Iren. 35 (1962) p.177.
Es, pues, la persona del Espíritu Santo quien tiene una rela- 10
17
Cf. Dogmatik V 276 n.1612.
Cf L'Esprit Saint dam l'Eglise: Lumiére et Vie 10 (1953) p.51-74; CONGAR,
ción del todo peculiar con la Iglesia, como advierte Santo To- Le S. Esprit et le Corps apostolique, realisateurs de l'oeuvre du Christ: Esquisses du
mystére
18
de l'Eglise (Unam Sanctam, 2.a ed. 1953).
n
* Así lo hace J. RANFT, Die Stellung der Lehre von der Kirche in dogmatischen 19
La théologie du N. Test.: Studia Neotest. I (Bruges 1961) p.51-62.
Sysitem. (Aschoffenburg 1927) p.l92ss. Cf. R. SCHNACKENBURG, L'Eglise dans le N. Test.: Unam Sanctam 47 (Pa-
12
Sobre todo SEMMELROTH, Pie Kirche ais Ursakrament (J. Knecht, Frankfurt rís 201964).
an M. 1953) p.207ss. Cf. M. MEINERTZ, Théologie des N. Test. (Bonn 1960) vol.l p.122.195.245;
vol.2 p.79.256.275.342.
156 Joaquín M. Alonso, C. Al. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 157
en lo que Laurentin ha llamado una «teología alusiva». Según San Judas igualmente nos ha transmitido una fórmula de
ella, el relato lucano, en una forma redaccional propia, logra dar tantas como la primitiva tradición plasmaba ya de un modo natu-
la visión—posible entonces—del dogma trinitario 21. ral su forma de oración: «...orando en el Espíritu, preservaos
Sobre el texto de San Mateo nada tenemos que añadir. Ese en el amor de Dios, esperando la misericordia de Nuestro Señor
texto, de una factura tan primitiva y tan expresiva, está diciendo Jesucristo para la vida eterna» (Iudae 20-21).
cómo la Iglesia ha vivido el dogma trinitario desde el primer En los Hechos de los Apóstoles es, sobre todo, el Espíritu
kerigma apostólico. Santo quien entra en una actividad directa sobre la Iglesia inci-
Es San Pablo quien nos ha dejado una larga serie de fórmulas piente. Sobre la Iglesia se cumple la promesa mesiánica del derra-
trinitarias, cuyo origen redaccional constituye hoy uno de los in- mamiento del Espíritu predicha por Joel y Oseas (Act 2,16;
tereses más actuales de la exegesis. 2,33-34). Sobre la Iglesia viene el Espíritu en su manifestación
En primer lugar, San Pablo da una primera serie de fórmulas de Pentecostés (Act 2,1-4; 4,31). En el bautismo, el Espíritu
referidas a la obra interna que la Trinidad de conjunto obra en Santo se difunde (2,38-39; 8-17; 10,44; 19,6). Y todos los difu-
el fiel, individualmente considerado 22. sores de la Buena Nueva aparecen llenos del Espíritu. San Pedro
Otra serie de fórmulas se refiere particularmente al Espíritu (4-8); los diáconos (6,3ss). Y la Iglesia toda aparece llena de la
Santo y la Iglesia: El Espíritu es el revelador del misterio (1 Cor consolación del Espíritu (9,31). El Espíritu hace la segregación
2,10; Eph 3,5; Hebr 3,7; 10,15). Pero, sobre todo, es el gran de los apóstoles (13,2-3). Y, finalmente, el Espíritu asiste a las
Unificador: de la revelación y de los carismas de la Iglesia primeras decisiones fundamentales del concilio de Jerusalén:
(1 Cor 12), lo mismo que de su unidad orgánica (1 Cor 12,12). «... ha parecido al Espíritu Santo y a nosotros» (15,28).
Es, sobre todo, el Unificador en cuanto vínculo de la caridad y
de la paz (Eph 2,11-22; 4,3-16). Es él quien causa la unidad 3. LA SÍNTESIS PATRÍSTICA
social, la «sociedad del Espíritu» (Phil 2,1-4), y la «comunica-
La Iglesia primitiva, la que recoge inmediatamente la heren-
ción del Espíritu» (2 Cor 13,13). Por eso, en la Iglesia todo tie-
cia apostólica, vive de la Trinidad como de su propio ambiente
ne que ser servicio mutuo de caridad en el Espíritu, para «cami-
vital.
nar en el Espíritu» y para «vivir en el Espíritu» (2 Cor 5,13
La liturgia del bautismo ofrece testimonios innumerables. La
y 16-25).
Didaché, a finales del siglo i, indica claramente la fórmula y la
En San Juan, las fórmulas bimembres son continuas; pero
práctica del rito que anexionaba a los nuevos fieles en nombre
también el Espíritu Santo aparece en su característica función
del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo 22*. Lo mismo atestigua-
eclesial, como enviado y Paráclito del Padre y del Hijo (14,16-17
ban San Justino y Tertuliano, vinculándose a la práctica apostó-
y 26; 15,26; 16,7 y 13-15).
lica 2 \ Por eso Tertuliano dirá de la Trinidad que es la «sustan-
San Pedro, en su primera epístola canónica, nos ha conserva-
cia de la Iglesia» 24, añadiendo en otro lugar que «donde están
do en el exordio una disposición trinitaria que se compendia en
los Tres..., allí está la Iglesia» 25 . Y ya San Cipriano condenaba
una fórmula perfecta: la presciencia de Dios Padre, la santifica-
que pudiera darse un verdadero bautismo administrado fuera de
ción del Espíritu, la obediencia y el derramamiento de la sangre
la Iglesia y sin la invocación de la Trinidad, sólo por la invoca-
de Jesucristo... (1 Petr 1,2). Y, al final de esta misma epístola,
ción de Cristo 2 \ La profesión de la fe trinitaria se había conver-
el juicio del cristiano se remite a los tres: el padecer por Cristo
tido, pues, en la fe sobre la misma Iglesia ".
y por el honor y la gloria del Padre y de su Espíritu (1 Petr 4,14).
La liturgia eucarística encerraba igualmente la profesión de la
La primera epístola de San Juan, además de los textos no
Trinidad. Así lo afirma San Justino en el siglo n, y lo corrobora
auténticos (1 lo 5,5-9), que, sin embargo, demuestran una tra-
San Cirilo de Jerusalén en sus Catequesis 2S.
dición primitiva trinitaria, nos ha dejado la incomparable fórmu-
22
la del exordio: «...para que también vosotros tengáis partici- 23
« Didaché 7,1: FUNK, 1,16.
De Bapt. 13: PL 1,1211; SAN JUSTINO, Apol. 63: PG 6,420; cf. ORÍGENES,
pación con nosotros, y esa unión de comunicación sea con el Pa- ín Rom. 5,8: PG 14,1036; ID., ln Select. ¡n Ps. 23,1: PG 12,1265.
24
dre y con el Hijo Jesucristo» (1 lo 1,3). 25
Adv. Prax. 31.
26
De Bapt. 6: PL 1,1206.
21 27
Episl. 73,18: PL 3,1120.
22
Cf. R. LAURENTIN, Structure et Théologii de Luc I-II (París 1957). Cf. el magnífico capítulo primero de la Méditation sur l'Eglise de H. DE LUBAC.
Cf. Rom 5,1-5; Cor 6,11; 2 Cor 5,1-5; Rom 8.11 y 15; 14,18; 1 Cor 3,16-17; 28
SAN JUSTINO, Apología 65: PG 6,428; SAN CIRILO ALEJ., Catecbeses 19 (Mys-
6,19; 2 Cor 6,16; 2 Tim 1,14. tagogica 1) 7: PG 33,1072.
C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 159
158 Joaquín M. Alonso, C. M. F.
Santo ha sido fundida en una sola cosa; por tanto, aunque pa-
Pero el dogma trinitario no sólo está presente en la fórmula rezca dividirse en partes por el lugar corporal, pero en modo algu-
que da vida a la Iglesia, sino que también lo está en cuanto cau- no puede ser corrompido en su integridad el sacramento de su
sa y ejemplar de la unidad de la misma Iglesia. Es un tema muy íntima unidad. La caridad se ha difundido en nosotros por el Es-
repetido por los Padres y que San Cipriano había desarrollado píritu Santo que se nos ha dado (Rom 5 ) . Este es, pues, el Es-
extraordinariamente. píritu que sin duda es uno y múltiple por los diversos carismas
«Dice el Señor: Yo y el Padre somos una sola cosa (lo 10,30). y dones que da a la Iglesia, en plenitud, para que en su universa-
Y también está escrito del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo: «Y es- lidad sea una y en sus partes sea toda...»
tos tres son una sola cosa» (1 lo 5,7). Y ¿puede admitir alguno que La escolástica, aunque no se haya fijado mucho en la realidad
esta unidad, que proviene de la firmeza divina y que se fortalece con
sacramentos celestes, pueda romperse en la Iglesia y pueda separarse por eclesial, la ha vivido, con todo, como una realidad que iba cre-
el divorcio de voluntades que se separan ? El que no mantiene esta uni- ciendo en su dimensión humana y jerárquica 36 .
dad no mantiene la ley de Dios, no mantiene la fe del Padre y del Y ya al final del medievo, los grandes eclesiólogos que fueron
Hijo, no mantiene la vida y la salvación» =9. Viterbo y Torquemada recogían esta doctrina de la unidad de
La idea luego es constante en los Padres: Orígenes, San Ci- la Iglesia, fundada en la unidad trinitaria de un modo sistemá-
rilo, San Agustín, San Fulgencio 3°. Otras veces, la idea se tras- tico, siguiendo el fondo común en esta época de las apropiacio-
lada a la misma unidad jerárquico-episcopal. Así, San Cornelio nes trinitarias. Así, por ejemplo, Torquemada:
papa dice: «Tampoco ignoramos que existe un solo Dios, un solo
Cristo Señor que confesamos, un Espíritu Santo, un obispo en «La unidad de la Iglesia, como su ser, es el efecto común de toda
la Trinidad. Porque, según San Agustín y el bienaventurado Dionisio,
la Católica» " . Y los Cánones apostólicos, en el siglo iv, adver- las obras exteriores son el efecto indiviso y común de toda la Trinidad.
tían: «Conviene que los obispos de cada pueblo sepan quién es Sin embargo, la unidad de la Iglesia puede ser, bajo diversos aspectos,
el primero de ellos y le reconozcan como cabeza, y que no hagan apropiada a cada una de las Personas. A veces es apropiada al Padre,
nada importante sin deliberar sobre ello con él; que lleven a cabo porque es el principio de toda la deidad. Ahora bien: la unidad tiene
razón de principio... Otras veces, la unidad de la Iglesia es apropiada
lo que concierne a su propia comunidad y a las regiones que de- al Hijo; porque por la naturaleza que ha tomado es, a título especial,
ben administrar. Pero que el primero-principal no haga nada sin cabeza de la Iglesia. Hay, en efecto, conformidad de naturaleza entre El
deliberar con los demás. Así es como habrá unidad de pensamien- y los miembros de la Iglesia... Y todavía vemos que la unidad de la
Iglesia es apropiada al Espíritu Santo, al cual son apropiadas, como lo
to, y como Dios será glorificado por el Señor en el Espíritu San- muestra San Agustín, la conexión, la unión, la comunión...» 3\
to, el Padre y el Hijo y el Espíritu Santo» 3=.
La patrística siguió siempre considerando todas las actividades Esta doctrina, sin variantes especiales, es la que recoge la teo-
eclesiales bajo el signo trinitario. Lo hemos visto respecto del logía tridentina y posterior sin darle grande relieve, ya que la
bautismo y de la eucaristía. Pero es cierto igualmente respecto de eclesiología, por razones conocidas, tiene que dirigirse más bien
todos los demás sacramentos 3 \ Todo lo hacemos, decía San Am- a los aspectos apologéticos y jerárquicos 3S. Las encíclicas magnas
brosio ", respetando el misterio de la Trinidad. sobre eclesiología, como son la Divinum illud, de León XIII,,
Esta doctrina pasa al medievo y encuentra un eco maravillo- y la Mystici Corporis, de Pío XII, darán una importancia extra-
so en San Pedro Damiano en su opúsculo precioso Dominus vo- ordinaria al elemento interno, y, con ello, la obra del Espíritu
biscum. «Porque la Santa Iglesia, dice '", aunque sea diversa por Santo en la Iglesia quedará de nuevo revalorizada mucho. Sin
la multiplicidad de las personas, pero por el fuego del Espíritu embargo, se puede afirmar que el tema mismo de una eclesiolo-
gía concebida trinitariamente sigue siendo un tema por desflorar
2» De Cath. Ecclesiae Vnit. 6: PL 4,502; cf. De oral. 23: PL 4,536; Epist. 66,? •
PL 30
4 406; Epist. 70,2-3: PL 3,1043; Epist. 74,4: PL 3,1131. en la teología de todos los tiempos.
ORÍGENES, Select. in Ps. 23,1: PG 12,1265; SAN CIRILO ALEJ., Super ¡o.
17,20-21; 1.11,11: PG 74,55ss; cf. col.541-545. Cf. N . CHARLIE, C. SS. R.. La 36
doctrine sur le Saint-Esprit dans le «Thesaums» de S. Cyrille: Studia Patr. II (Texte Sobre eclesiología preescolástica, cf. J. BEUMER, Zur Ekklesiologie der Friih-
und Unt 64) (1957) p.187-193; SAN AGUSTÍN, De fide et symbolo 9,19: PL 40,191; scholastik: Scholastik 26 (1951) 364-389; ID., Ekklesiologische Probleme der Frúhscho-
Serm. 71,20,33: PL 38,463; Enchir. 56: PL 40,259; cf. E. MERSCH, Le Corps Mystt- lastik: Scholastik 27 (1952) 183-209. Sobre eclesiología tomista y autores contempo-
que II p.35-138 ; E. BENZ, Augustinus Lehre von der Kirche (Abh. Akad. Wiss. Lit. ráneos, cf. CONGAR, en Esquisses... p.61.
37
Wiesbaden 1954). En Summa de Ecclesia 1.1 c.56 (cit. por JOURNET, II p.475). Cf. el texto pare-
31 cido de JACOBO DE VITERBO, De regimine christiano, edic. crítica por H. X. ARQÜIL-
Epist. ad Cyprianum 2: PL 3,722.
33 LIÉRE (París 1926) p.107-109.
Can. 34: PG 137,103. 38
33
Cf. C. VAGAGGINI, /7 senso teológico della liturgia (Roma, 2.8 ed. 1958) p.l92ss. Bibliografía sobre estos períodos, cf. en J. M, ALONSO, C. M. F-, La infali-
34 bilidad conciliar: Claretianum 2 (1962) p. 14-19,
De Sacramentis VI 2,5,8.
35
SAN PEDRO DAMIANO, Dominus vobiscum c.6: PL 145,231-252.
160 ]oaquin M. Alonso, C. M. F, C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 161
colectivo y las fuerzas parciales forman la potencia total. Que se borren
4. LA OBRA DE ALGUNOS TEÓLOGOS esas nociones indignas de nuestra sociedad, que tiene su tipo en la socie-
Con los elementos que preceden parece obvio que se pudiera dad del Padre y del Hijo Jesucristo.
elaborar una síntesis teológica en la que el misterio trinitario des- Ahora bien: así como el Padre da al Hijo el obrar junto con él y así
como la operación permanece toda entera del Padre, aunque la comunique
plegara su riqueza interior sobre un concepto de Iglesia rico de al Hijo, así el Vicario de Jesucristo, Cabeza de la Iglesia y del Episco-
vitalidad interior y dinámica. pado, da a éste él obrar con él y por él, aunque la acción permanezca
Sin embargo, ni la teología dogmática ni la eclesiología pa- siempre entera e indivisible y principaliter suya. La verdadera grandeza
recen haber desarrollado suficientemente estos puntos centrales. del Episcopado no está, por tanto, en entrar a partes con la Cabeza y di-
vidir con él aquella autoridad que es indivisible, sino más bien en reci-
A la Trinidad se la ha contemplado, sí, en su proyección santi- bir de él y ejercer de conjunto con él esta única e indivisible autoridad.
ficadora e inhabitadora de las almas de los fieles, y en especial al Lo sabemos: en ello hay un misterio, y los argumentos tomados de las
Espíritu Santo se le ha contemplado en su acción santificadora, analogías humanas no valen. Los gobiernos de los hombres y los regíme-
como alma de la Iglesia; pero una visión trinitaria de conjunto nes de los Estados no ofrecen nada semejante. Es necesario elevarse más
alto y buscar, hasta llegar a la Santísima Trinidad, la razón y el tipo
no se ha abordado con la claridad, extensión y profundidad que de toda la vida de la Iglesia» 40.
se merecía.
Es sabido que en la primera mitad del siglo xix, en la escuela He ahí cómo dom Gréa supo encontrar no solamente la razón
católica de Tubinga se anuncian ciertos movimientos de vitaliza- de la unidad interna de fe, sino también la externa y jerárquica,
ción de la eclesiología, en los que ésta empieza a recobrar su ele- en la Trinidad con esa aplicación tan actual y tan verdadera a la
mento interior, un poco oscurecido por la eclesiología apologética colegialidad episcopal.
postridentina. Así, sobre todo, Móhler y Scheeben en Colonia 39. Más tarde el tema aparece esporádicamente en algunos ecle-
En Francia, a principios de siglo, dom Gréa tiene el mérito siólogos. Así en Dieckmann, quien lo hace derivar únicamente
de haber escrito la primera obra eclesiológica en la que la estruc- a la acción del Espíritu Santo en la Iglesia 41 . Así, Kosters, en su
tura fundamental es trinitaria. En ella, por ejemplo, se dice: breve pero excelente tratado, dice: «La Iglesia tiene la fuente y
el principio de su esencia y de su acción en la Santísima Trini-
«La Iglesia es la humanidad reunida y elevada por el Hijo a la
sociedad del Padre y del Hijo; y, por El, admitida a participar de ella dad; le está vinculada sin poder jamás separarse» i2. Al tema alude
completamente transformada e íntimamente penetrada por esa sociedad di- igualmente el tratadito de Clerissac cuando dice que él Espíritu
vina (1 lo 1,3). La Iglesia no lleva solamente en sí ios rasgos del orden Santo, como persona, da una «personalidad» a la Iglesia 4S.
(externo) como todas las obras de Dios, sino la realidad de la misma
jerarquía divina». Journet, en su monumental obra eclesiológica " , toca muchas
veces el tema; pero es lástima que su manera excesivamente rígi-
La unidad desciende de la unidad trinitaria. da de entender las apropiaciones trinitarias hace que sus especu-
Las operaciones jerárquicas de la Iglesia imitan las manifestaciones laciones, por lo demás excelentes, obtengan sólo muy poca fuerza
de la operación divina: «Son su imagen y la reproducen con una viva eclesiológica.
y fiel semejanza. Hay en ellas una cabeza, que es el principio, Jesús, Entre los más modernos eclesiólogos ha sido, sin duda, Con-
o su vicario en la Iglesia universal; el obispo en la Iglesia particular.
Hay una mística comunicación de Jesucristo a los obispos y del obispo gar quien ha tocado muchas veces el tema, aunque siempre de
a su presbiterio; hay una CIRCUMINSESIÓN de Jesucristo y de la Iglesia modo accidental y ocasional. Ya en 1937 publicaba un pequeño
católica, de la que el Colegio episcopal es la parte principal; del obispo y estudio con el título, tomado de San Cipriano, Ecclesia de Trini-
de su Iglesia particular y contenida en el colegio sacerdotal».
El Concilio imita el consejo de las divinas personas... La acción es tate, en el que afirma:
siempre toda entera del vicario de Jesucristo, que es la Cabeza, y es 40
comunicada, sin dividirse, al Colegio de los obispos, que son los miem- A. GRÉA, Della Chíesa e della sua divina cosíiiurjone, trad. por Mons. Lancia
(Roma 1904) vol.l p.27-28.105-183.186-187.
bros. Este colegio está en el orden en que fue establecido, no usurpa la 41
H. DIECKMANN, De Ecchsia. Tractatus historico-dogmaiici. I-ÍI (Freiburg Br.
acción principal y tampoco aparece secundario en la obra que se realiza... 1925). Cf. vol.2 p.206-258.
42
Ciertos galicanos lo han pretendido... ¿Para qué el Concilio?, dicen... No Traducción francesa: L'Eglise de notre foi p.265-267.
43
Le mystere de l'Eglise (París 1918) p.59.
comprendían el misterio de la Cabeza y de la Iglesia, de Jesucristo y del 44
C H . JOURNET, L'Eglise du Verbe Incamé vol.2 (París 1951). No estamos de
episcopado y de sus mutuas comunicaciones. Buscaban el tipo y la razón acuerdo sobre todo con el excunus 2 del voí.2 p.358ss, en que la doctrina de las
de la sociedad eclesiástica en las asociaciones humanas, en que todo es apropiaciones trinitarias deshace todo el valor trinitario «real». Es frecuente leer en
Journet: «La Trinité Sainte, l'Esprit Saint...» Con ello se cae en el nominalismo tri-
35
Bibliografía, cf. en ibid., p.28-32. nitario y se hace imposible dar un verdadero valor teológico ai elemento trinitario
en su acción en la Iglesia.
2. C.Vaticano 6
162 ]oaquin M. Alonso, C. M. F.
C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 163
«La unidad de la Iglesia es una comunicación y una extensión de la
misma unidad de Dios. La vida que es eternamente en el seno del Pa- Santo tiene como atributo «ecuménico» la «koinonia», la comunión entre
dre, después de haberse comunicado en Dios mismo para constituir allí nosotros, basada en la participación a la misma soberana realidad (2 Cor
la sociedad divina, la de las tres personas de la Santísima Trinidad, se 13,13). Se puede demonstrar que este atributo conviene como propio a la
comunica por gracia a las criaturas espirituales, a los ángeles primero; tercera Persona; y verificar de este modo el interés de la praxis que
después, a nosotros. Y eso es la Iglesia: la extensión de la vida divina tanto amaba la tradición patrística de introducirse en la «teología» par-
a una multitud de criaturas». tiendo de la «economía». La característica de la acción del Espíritu Santo
—es decir, el efecto que le es propio, basándonos sobre cuanto Dios nos
Y, desarrollando la idea, volvía a decir: ha dicho—es exactamente el realizar la interioridad escatológica, vencer la
exterioridad y las divisiones que el espacio y el tiempo nos quieren im-
«La Iglesia es la comunidad de las almas que viven una misma vida, poner y que impiden la presencia y aun la distinción de las personas; esa
que es la vida trinitaria, porque su objeto de vida es el mismo». distinción impide a su vez la comunicación entre las conciencias, y por
tanto la comunión» 4S.
Y ya, deduciendo importantes consecuencias, t e r m i n a d i c i e n d o :
Otros autores también actuales se han referido más o menos
«... si la Iglesia no es otra cosa que la comunicación de la vida tri- explícitamente a estos temas. Así Przywara, en varios traba-
nitaria, es necesariamente una con la misma unidad de Dios, y, por con-
siguiente, única como Dios es único: una sola Iglesia, como no existe jos". Le Gillou, en unas insinuaciones sobre la comunión visi-
y porque no existe más que un solo Dios, un solo Señor, un solo Padre, ble-jerárquica como signo y fundamento de la comunión al mis-
una sola fe» (Eph 4,4-6). terio trinittario50. Alonso aplica el dogma trinitario para hacer
«... puesto que la unidad de la Iglesia viene de arriba, de Dios, no ver que la colegialidad «jurídica» destruiría la «jerarquía» de la
puede ser rota por la secesión de tal y tal de sus miembros; ni siquiera
por ello es propiamente tocada ni disminuida...» Iglesia, diciendo:
«... puesto que la Iglesia es la comunicación misma de la vida tri-
nitaria en el Cristo, no hay salvación más que en ella» " . «No se trata ciertamente de una «unitas in solidum», que en modo
alguno podría ya ser jerárquica. Se trata de una unidad comunicada o
Esta idea de la unidad eclesial la ha perfeccionado Congar en participada al modo de la Santísima Trinidad, en la cual el Padre comu-
otros trabajos, en los que vuelve el tema trinitario a dar el fondo nica toda la esencia divina al Hijo que engendra, y ambos al Espíritu
Santo. No se trata, por tanto, de no sé qué cierta unidad abstracta y pla-
de su especulación. Así su primer concepto de «colegialidad» tónica, o de una cierta forma o esencia platónica separada y preexistente...
(que no tenía que ver con el desarrollado con ocasión del Conci- Sino que se trata de una unidad concreta (la esencia divina es algo con-
lio Vaticano II), en respuesta a la idea pravoslava de Sobornost creto), la cual es una «potestad» (la «potencia» se atribuye al Padre)
en «Jaions...» 46 ; así la idea de la unipluralidad y unidiversidad que se encuentra en primer lugar en el Padre, de donde desciende al
Hijo, el cual la dejó toda a su vicario en la tierra, aunque necesariamente
de la Iglesia en su obra Sainte Eglise"; así su idea de «comu- y de derecho divino para ser comunicada al cuerpo episcopal» SL.
nión», por ejemplo, cuando dice:
La idea de «communio» la ha desarrollado muy bien dom
«Uno de los temas más prometedores de la teología de la Iglesia-
Comunión será ciertamente el de desarrollar efectivamente la teología de Leclercq". Schmaus, en su tratado sobre la Iglesia53, ha tocado
la comunión; es decir, el 'modelo y el principio que la Iglesia tiene suficientemente el tema. Y Jaki, en su óptima síntesis sobre las
en el misterio de Dios. Desde diversos puntos, principal, aunque no tendencias de la eclesiología actual, al tratar del sujeto de la ecle-
únicamente, en Oriente, se ha demostrado que la Iglesia reproduce los siología, no ha dudado en afirmar en contra de ciertas tendencias
rasgos del misterio trinitario; la perfecta comunión de las personas en
el gozo de la misma naturaleza, de los mismos bienes, de la misma glo- cristológicas: «La idea de Cristo total, o de Cuerpo místico, está
ria; su unanimidad, su mutua presencia». absolutamente subordinada al misterio de la Trinidad; luego no
puede llenar su misión de objeto formal de la teología. Con todo,
Así igualmente, por este tiempo, la idea que Congar se hacía esa idea es la más sintética entre los objetos materiales de la re-
de la «colegialidad», más vinculada al sentido de comunión que
de jerarquía, diciendo: 48
49
Utilizamos la traducción italiana: II Concilio e i Concilii (Roma 1961) p.437.
E. PRZYWARA, S. I., Théologie der Kirche: Scholasük 16 (1941) p.321-334;
«Una teología de la colegialidad supone una teología del Espíritu ID., 50Das Dogma ron der Kirche. Ein Aufbau: Theol. Quartalsch. 125 (1944).
M.-J. LE GrLLOCJ, O. P., Mission et unilé: Unam Sanctam 33-34 (París 1960).
Santo. Es él el creador de la comunión, de la unanimidad. El Espíritu Cf. 51vol.2 p.164-165.
J. M. ALONSO. C. M. F., De corpore seu «collegio episcopali» (Roma, Clare-
45
Ecclesia de Trinitate: Irentkon 14 (1937) p.131.132.145-146. tianum,
52
1964) p.68-69 y 78ss.
46
Jaions pour une théologie du Laicat: Unam Sanctam 23 (1953) p.380-382. J. LECLERCQ, Calholica Unitas. Communion des Saints: Cahiers de ¡a Vie Spir.
392-393. (París
53
1945) p.38ss.
41
Sainte Eglise: Unam Sanctam 41 (1963) p.125. Teología dogmática vol.5 (trad. española, Edit. Rialp, 1962) p.60ss.314ss.
548ss.558.
164 Joaquín M. Alonso, C. M. F. C.l. El misterio de la Iglesia. 2-4 165
54 bien nuestra razón principal de preferir una orientación cris-
velación . Vagaggini, desde su punto de vista litúrgico, ha dado
una síntesis perfecta del tema " . Y Semmelroth, en su celebrada tológica de la teología de la Iglesia a una orientación pneuma-
obra sobre la Iglesia como protosacramento, tiene el mérito de tológica (como las de Komiakoff o de Móhler). Porque, además,
haber dedicado un capítulo entero al tema con el título «Imagen la Iglesia, en tanto que un todo, tiene como centro personal a
sacramental de la Trinidad». La Iglesia, dice, que es protoimagen sólo Cristo, ni es tampoco una encarnación del Espíritu Santo, del
de la redención, es, a su vez, copia (Abbild) de la Trinidad. Es cual, en cuanto comunidad, es simple depositaría. Ella es exacta-
«sacramentum», no sólo de la redención de Cristo (la «res»), sino mente el cuerpo de Cristo, Señor encarnado. Se encuentra ahí lo
de otra «cosa» (res) más alta: del Dios Trino» 5 6 . que nos salva del unipersonalismo, sin que, con todo, nos entre-
Pero, decimos, los teólogos occidentales han desarrollado el gue a ninguna personificación humanista. Cristo, el Señor, es la
tema siempre un poco marginal y ocasionalmente. Han sido los única Cabeza y el único dueño de la Iglesia (Eph 2,21-22). La
teólogos orientales, principalmente desde Komiakoff para acá, cristología de la Iglesia no nos conduce a las nebulosidades de
quienes, conectándose con la antigua tradición patrística, han dado vanas especulaciones ni a un misticismo quimérico»"'.
al tema una importancia más fundamental 57 . Hoy, finalmente, esa dirección cristológica señalada por Flo-
Entre ellos Lossky, en su conocida obra 58 , hacía unas aplica- rovsky toma un acento más «eucarístico» en el grupo ortodoxo de
ciones eclesiológicas del misterio de las personas divinas, no exen- profesores del Instituto de San Sergio de París 63.
tas de peligros. «La unión de las hipóstasis humanas al interior Nosotros seguimos pensando, con todo, que la orientación tri-
del Cuerpo de Cristo y divinizadas por el don del Espíritu Santo nitaria de la Iglesia, tal como nos la ha presentado el texto con-
no puede ser del mismo orden que el de las hipóstasis de la Tri- ciliar del Vaticano II, lejos de conducir a especulaciones abstrac-
nidad en la naturaleza divina común 59. Este acentuar el misterio tas y peligrosas, puede y debe dar a la eclesiología católica un
de la Trinidad puede ciertamente llevar a extremos condenables. dinamismo y una interioridad de grande vigor teológico. La Igle-
Por ejemplo, citando a Florensky, dice de nuevo Lossky: «Según sia se reconoce no solamente como una vida sobrenatural ligada
el P. Florensky, un teólogo ruso moderno, no habría otro escape estrechamente al misterio vital de las personas divinas en el que
para el pensamiento humano que el de admitir la antinomia trini- participa, sino que hasta puede encontrar la verdadera razón de
taria para encontrar la estabilidad absoluta: arrojando la Trinidad su ser jerárquico en aquella misteriosa y admirable «jerarquía»
como fundamento único de toda realidad, de todo pensamiento, de las personas divinas, que se despliega maravillosamente sobre
se expone uno a una vía sin salida; se termina en una aporía, en el ser mismo jerárquico de la Iglesia. Es el Padre quien entrega
una insania, en el desgarramiento del ser, en la muerte espiritual. toda su «exousía» al Hijo, ya desde la eternidad, cuando lo en-
Entre la Trinidad y el infierno no hay otra solución. En verdad que gendra como Hijo; en la encarnación, el Hijo recibe de nuevo,
se trata de una cuestión esencial en el sentido literal de esta pala- temporalmente, toda esta potestad del Padre, según El mismo lo
bra: el dogma trinitario es una cruz del pensamiento humano» 6 0 . repite constantemente. Finalmente, esa potestad pasa a la Iglesia
Por eso otros autores ortodoxos orientan su pensamiento por en la persona de su vicario, el Papa, quien la transmite al cuerpo
una línea más cristológica. Así, de Florovsky dice Lanne: «La episcopal.
idea de organismo (la Iglesia como «cuerpo») debe ser comple- Esta teología trinitaria de la Iglesia es, además, propísima
tada por la de la sinfonía de las personas (en la que se refleja el para darnos una visión clara del dinamismo que invade toda la
misterio de la Santísima Trinidad (lo 17,21 y 23), y que es la historia concreta de la Iglesia, hasta su consumación escatológica,
esencia de la «sobornost», de la catolicidad 61. Tenemos ahí tam- ya que la Iglesia está realizando, en un retorno que dura hasta
31
la parusía, aquel principio interno de que está animada y que la
ST. JAKI, O. S. B., Les iendances nouvelles de V' Eclesiologie (Herder, 1957)
p.257. lleva a un movimiento de perenne clamor hacia su principio:
55
56
En o.c., p.l63ss. hacía el Padre. Por eso, San Juan presenta a la Iglesia, a la Es-
SEMMSLROTH, S. I., Die Kirche ais Vrsakrament (Knecht, Frankfurt a. M
1953) p.207ss. Cf. también una interesante exposición en P. BROUTIN, S. I., Myste- posa, como penetrada por el clamor del Espíritu para decir con-
tium57 Ecclesiae, en A VOrante (Palís 1944) p.3ss.
D. E. LANNE, Le mystere de l'Eglise dans le perspective de la théologie ortbo- tinuamente: Ven, Señor Jesús. Amén.
doxe:
58
Irenikon 35 (1962) p.171-212.
Théologie mystique de l'Eglise d'Orient (Aubier 1944). 62
59
Así LANN, O . C , p.177. G. FLOROVSKY, L'Eglise, sa nature et sa tache, en L'Eglise universelle dans le
60
Así LOSSKY, O.C, p.64. dessein de Dieu t.l (Delachaux et N., 1949) p.75-76.
61
Cf. G. FLOROVSKY, Sobornost. The Catholiáty of the Church: The Church of . «* Cf. B. SCHULTZE, Eucbaristie und Kirche in der russischen Theologien det
God. An Anglo-Russian Symposium (Edic. E. L. Mascaíl, Londres 1935). Gegenwart: Zeitsch. f. k. Theol. 77 (1955) 257-300.
166 Jusío Colíantes, S. 1. C.l. El misterio de la Iglesia. 5 167

EL REINO DE DIOS*
Cristo, y en el segundo, la índole pneumática y escatológica del
reino.
Por Justo Collantes, S. I. El misterio de la Iglesia se manifiesta en su fundación. La
Iglesia es, sin duda, una sociedad visible, que puede ser regis-
5. El misterio de la santa Iglesia se manifiesta en su funda-
ción. Pues nuestro Señor Jesús fundamentó su Iglesia predicando la trada como se hace con cualquier sociedad. Pero las estructuras
buena nueva, es decir, el reino de Dios prometido muchos siglos eclesiásticas encierran algo que escapa a todo control humano. La
antes en las Escrituras: Porque el tiempo está cumplido, y se acer- Iglesia visible es a la vez misteriosa. La Iglesia es un misterio.
có el reino de Dios (Me 1,15; cf. Mt 4,17). Ahora bien, este Diríamos que es el misterio de la voluntad salvífica universal,
reino comienza a manifestarse como luz delante de los hombres
''•por la palabra, por las obras y por la presencia de Cristo. La pa- socializado.
labra de Dios se compara a la semilla depositada en el campo Este carácter misterioso tiene que aparecer en los actos funda-
(Me 4,14): quienes la reciben con fidelidad y se unen a la pequeña cionales de la Iglesia. Es decir, que la Iglesia, como misterio, debe
grey (Le 12,52) de Cristo, recibieron el reino; la semilla va ger-
minando poco a poco por su vigor interno, y va creciendo hasta manifestarse en su misma fundación. La fundación no se hizo en
el tiempo de la siega (cf. Me 4,26-29). Los milagros, por su parte, un acto solo. Se fue haciendo a través de la vida de Cristo por
prueban que el reino de Jesús ya vino sobre la tierra: Si expulso una serie de actos históricos y misteriosos a la vez, que marcaron
los demonios por el dedo de Dios, sin duda que el reino de Dios la naturaleza de la Iglesia: a) Las palabras de Cristo. Cristo anun-
ha llegado a vosotros (Le 11,20; cf. Mt 12,28). Pero, sobre todo,
el reino se manifiesta en la persona del mismo Cristo, Hijo del ció que el reino de Dios, prometido en el Antiguo Testamento,
hombre, que vino a servir y a dar su vida para redención de mu- había llegado. Ya respecto del número 3 del esquema reformado
chos (Me 10,45). habían propuesto algunos Padres que no se hablara simplemente
Pero habiendo resucitado Jesús, después de morir en la cruz de la promesa del reino en el Antiguo Testamento, sino de la
por los hombres, apareció constituido para siempre como Señor, incoación. La Comisión teológica mantuvo la forma de hablar del
como Cristo y como Sacerdote (cf. Act 2,36; Hebr 5,6; 7,17-21), y
derramó en sus discípulos el Espíritu prometido por el Padre esquema, puesto que el reino de Dios no se inauguró realmente
(cf. Act 2,Sí). Por eso la Iglesia, enriquecida con los dones de sino cuando el Rey-Mesías estuvo presente en el mundo. Claro
su Fundador, observando fielmente sus preceptos de caridad, de está que, si se entiende el reino como una aceptación del dominio
humildad y de abnegación, recibe la misión de anunciar el reino de Dios sobre las voluntades de los hombres, ya se realizaba de
de Cristo y de Dios, de establecerlo en medio de todas las gentes,
y constituye en la tierra el germen y el principio de este reino. alguna forma en el Antiguo Testamento. Pero ése no era el reino
Ella en tanto, mientras va creciendo poco a poco, anhela el reino anunciado, prometido y prefigurado en la Antigua Alianza. La co-
consumado, espera con todas sus fuerzas y desea ardientemente unir- munidad de Israel era el tipo, el símbolo, la prehistoria, si se
se con su Rey en la gloria. quiere, de la comunidad mesiánica que había de agruparse en
El número 5 * es completamente nuevo. En absoluto no era torno al Mesías.
necesario, pues ya en los números anteriores se había hablado de Al venir Cristo anuncia la realización de las esperanzas me-
la inauguración del reino, de la índole visible y espiritual del siánicas, o sea la presencia de ese reino esperado. Reino que con-
mismo y de su aspecto escatológico. Pero muchos Padres pidieron serva la tensión y la esperanza de su plena manifestación en el
que este tema se expusiera en párrafo aparte, por la sencilla ra- futuro trascendente.
zón de que en los Evangelios es éste un tema frecuente, y así El anuncio de la presencia del reino de Dios lo hizo Cristo
se hizo. por medio de su palabra. El resumen de la predicación de Jesús,
Se desarrolla en dos partes: en el primer párrafo se expone ya desde el principio de su ministerio', y el esquema que da a
la realización histórica de la institución del reino, que nos consta sus discípulos cuando los envía a predicar 2, es que el reino de
por las palabras, los milagros y, sobre todo, por la persona de Dios ya ha llegado- Más tarde su predicación tiende a hacer co-
* BIBLIOGRAFÍA: E. S E M M E R L R O T H , Reich Gottes und Kirche: Zeit. Syst. T h e o l .
nocer mejor la naturaleza de ese reino, que es presente y futu-
16 (1939-1940) 562-575 ; E. C. D E I B L E R , The Relalion of the Church lo the King- ro 3 ; se da en este mundo, pero no es mundano 4 ; tiene estruc-
dom: Bibl. Sacra 97 ( 1 9 4 0 ) ; T . D I P P E R , Die Kirche und das Reich Gottes: Für
Arbeit und Besinnung 5 (1951) 218-225.242-248; J. B R I G H T , The Kingdom of God tura visible, pero es espiritual.
in Bible and Church (Nueva Y o r k 1953) ; L. D E N I S , L'Évangile, le Regne et l'Églrse
chez les Synoptiques: Rev. Clergé Afr. 8 (1953) 309-318.410-420; H . R O B E R T S , Jesús 1
Mt 3 , 2 . 4 . 1 7 ; M e 1,15.
and the Kingdom of God (Londres 1955) ; H . S C H L I E R , Reich Gottes und Kirche: 2
Stud. Cath. 32 (1957) 178-189; R. SCHNACKENBURG, Gottes Herrschaft und Reich. Mt 1 0 , 7 ; Le 10,9-11.
3
Eine biblisch-theologische Studie (Friburgo 1 9 6 1 ) . Mt 13,24-50.
4
lo 18,26.
168 Justo Collantes, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 6 169
b) Por las obras de Cristo. Porque en Cristo ha comenzado va extendiéndose continuamente Cristo y, por consiguiente, van
a actuar el reino. «Si yo lanzo los demonios en virtud del poder ampliándose los límites del reino con la incorporación de los
de Dios, es que ya ha llegado el reino de Dios a vosotros» 5. nuevos pueblos a la Iglesia.
A los enviados de Juan Bautista les muestra con los hechos que Aun cuando el Espíritu Santo habita ya en la Iglesia, dándo-
aquello que Isaías vislumbraba como futuro lejano 8 , ya es una le un elemento interior de unidad en Dios, esta unidad se ve
realidad presente'. asaltada por múltiples imperfecciones. N o es, pues, de extrañar
c) Vero, sobre todo, el reino se manifiesta en la persona del que el anhelo de la Iglesia se concentre en la esperanza escato-
mismo Cristo. Las obras milagrosas podrían haberse realizado sin lógica, que suspira por la perfecta y consumada unión en el cielo.
la presencia de Cristo. Pero lo que verdaderamente caracteriza al Esta tensión escatológica es tan esencial a la Iglesia como es inse-
reino es la presencia del Rey. Así lo atestigua suficientemente en parable el Espíritu Santo de Cristo mismo. Ese Espíritu mismo,
Nazaret ante sus compatriotas 8, donde, además, afirma la conti- en nombre de la Iglesia, suspira por la unión consumada: «El
nuidad entre el reino inaugurado por él y el anunciado en el An- Espíritu y la Esposa dicen al Señor Jesús: ¡Ven!»
tiguo Testamento. El mismo título de Hijo del hombre, que ya
desde el comienzo de la vida pública se atribuye a sí mismo',
está en íntima relación con el reino anunciado por Daniel 1 0 . Y es
que el reino de Dios tiene ante todo un significado primario con- Las varias figuras de la Iglesia *
creto: el Rey, o abstracto: el poder real11. Secundariamente es el 6. Como en el Antiguo Testamento la revelación del reino
conjunto de todos aquellos que están unidos al Rey o sometidos se propone muchas veces bajo figuras, así ahora la íntima natura-
a su dominio. Es así como el reino mesiánico está misteriosamen- leza de la Iglesia se nos manifiesta también bajo diversos símbolos,
te anunciado en Daniel, donde a veces se identifica el Hijo del que, tomados de la vida pastoril, de la agricultura, de la construc-
ción, de la familia y de los esponsales, se vislumbran ya en los libros
hombre con los santos del Altísimo 12. Y, en efecto, el reino de de los profetas.
Dios, que es la Iglesia, lo formarán todos aquellos que vitalmen- La Iglesia es, pues, un «.redil», cuya única y obligada puerta
te se inserten en Cristo para constituir con él un Cristo total. es Cristo (lo 10,1-10). Es también una grey, cuyo Pastor será el
mismo Dios, según las profecías (cf. Is 40,11; Ez 34,llss), y
Siendo así esto, el reino de Dios tiene unas características mis- cuyas ovejas, aunque aparezcan conducidas por pastores humanos,
teriosas, que trascienden todo lo puramente empírico y que re- son guiadas y nutridas constantemente por el mismo Cristo, buen
quieren en el origen mismo de su constitución una virtud abso- Pastor y rabadán de pastores (cf. lo 10,11; 1 Petr 5,4), que dio
lutamente sobrenatural. Esta virtud desciende, como de su fuen- su vida por las ovejas (cf. lo 10,11-15).
te, del misterio pascual: vida, muerte y glorificación del Señor. La Iglesia es «.agricultura» o arada de Dios (1 Cor 3,9). En
este campo crece el vetusto olivo, cuya santa raíz fueron los pa-
En virtud de este misterio pascual, Dios hizo a su Hijo Señor, triarcas, en la cual se efectuó y concluirá la reconciliación de los
Cristo y sacerdote 13, mostrando así que había aceptado su sacri- judíos y de los gentiles (Rom 11,13-26). El celestial Agrícola la
ficio y haciéndolo capaz de enviarnos el Espíritu Santo que fuera plantó como viña elegida (Mt 21,33-43 par.; cf. Is 5,1 ss). La ver-
dadera vid es Cristo, que comunica la savia y la fecundidad a los
el principio interior que trasvasase a la Iglesia la vida del Hijo sarmientos, es decir, a nosotros, que estamos vinculados a El por
y así ampliara indefinidamente los límites del reino de Dios. medio de la Iglesia, sin el cual nada podemos hacer (lo 15,1-5).
Así, pues, el reino es Cristo1, prolongado en la Iglesia. De Muchas veces la Iglesia se llama también «edificación» de Dios
aquí se sigue lógicamente que la Iglesia participa de la misma (1 Cor 3,9). El mismo Señor se comparó a una piedra rechazada
misión de Cristo, es decir, la de anunciar el reino y establecerlo por los edificadores, pero que fue puesta como piedra angular
(Mt 21,42 par.; cf. Act 4,11; 1 Petr 2,7; Ps 117,22). Sobre aquel
en todas las naciones- Mediante la misión y la obra de la Iglesia fundamento levantan los apóstoles la Iglesia (cf. 1 Cor 3,11) y de
5
él recibe firmeza y cohesión. A esta edificación se le dan diversos
Le 11,20.
6
Is 3 5 , 5 ; 6 1 , 1 . Cf. M a l 3 , 1 ; D a n 9,26. * BIBLIOGRAFÍA: R. B R U N E T , Figures et images de l'Église, en Dict. Spir. IV
7
M t 1 1 , 1 - 1 2 ; Le 7,18-28. (París 1959) 384-401 ; J. PFAMMATTER, Die Kirche ais Bau. Eine exegetiscb-theologi-
8
Le 4 . 2 1 . sche Studie zur Ekklesiotogie der Paulusbriefe (Roma 1960) ; C. C H A V A S S E , The Bride
' M e 2,10.28, etc. of Christ. An Inquiry inio ihe Nuptial Elsment in Early Christianiíy (Londres 1940) ;
10
D a n 7,13.14, etc. I. A . MtHRHEAD, The Bride of Christ: Scot. J o u r n . T h e o l . 5 (1952) 175-187; A . M I -
11
F . Z O R E L L , Zeitschrift für Kathol. 1'beol. (1903) 581ss; Lexikon graecum (Pa- ÑÓN, L'Église, Épouse du Christ: Rev. Eccl. Liége 40 (1953) 6 1 - 7 9 ; C H . J O U R N E T ,
r í s 1961) 215ss. L'Église, Épouse du Christ: N o v . et Vet. 30 (1955) 2 3 1 - 2 3 6 ; A . ALCALÁ, La Iglesia,
12
D a n 7,14. El Hijo del hombre es u n a persona física, pero a la vez es u n a Misterio y Misión ( M a d r i d 1963) ; A . IBÁÑEZ A R A N A , El tema del matrimonio de
colectividad ( 1 8 . 2 2 . 2 5 . 2 7 ) . Dios con Israel en el A. T . : Lumen 9 (1960) 4 0 4 - 2 6 ; I D . , La Iglesia, esposa d$
13
Act 2 , 3 6 ; Hebr 5 , 6 ; 17-21. Cristo en el N. T.: Lumen 10 (1961) 97-132.
170 Justo Collantes, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 6 171
nombres: casa de Dios (1 Tim 3,15), en que habita su «familia»; 5
es cordero a la vez, cordero inmolado por sus ovejas ' para dar-
habitación de Dios en el Espíritu (Eph 2,19-22), tienda de Dios
con los hombres (Apoc 21,3) y sobre todo «templo» santo, que
les la vida 16- Así, la vida del Pastor se trasvasa para constituir
los Santos Paires celebran representado en los santuarios de pie- el rebaño de sus ovejas, a quienes alimenta con su propia vida,
dra, y en la liturgia se compara justamente a la ciudad santa, la es decir, con su propia carne de cordero: «Mi carne es verdadero
nueva Jerusalén. Porque en ella somos ordenados en la tierra manjar» 17 , y «si no comiereis de mi carne no tendréis vida en
como piedras vivas (1 Petr 2,5). San ]uan, en la renovación del
mundo, contempla esta ciudad bajando del cielo, del lado de Dios, vosotros» ". Aun cuando estas ovejas estén guiadas por pastores
ataviada como esposa que se engalana para su esposo (Apoc 21,ls). humanos, éstos son vicarios de Cristo, porque el único pastor ca-
La Iglesia, que es llamada también «la Jerusalén de arriba» y paz de constituir rebaño de las ovejas participantes de su vida es
«madre nuestra» (Gal 4,26; cf. Apoc 12,17), se representa como Cristo. Todos los temas encerrados en la concepción de la Iglesia
la inmaculada «esposa» del Cordero inmaculado (Apoc 19,7; 21,2
y 9; 22,17), a la que Cristo amó y se entregó por ella, para san- como Cuerpo de Cristo están ya apuntados en esta delicada y
tificarla (Eph 5,26), la unió consigo con alianza indisoluble y sin profunda metáfora del Pastor.
cesar la alimenta y abriga (Eph 5,29), y a la que, limpia de toda
mancha, quiso ver unida, a si y sujeta por el amor y la fidelidad
2. La Iglesia es agricultura de Dios.—Aquí está tomada la
(cf. Eph 5,24); a la que, por fin, enriqueció para siempre con palabra Iglesia en un sentido más bien espacial: En este campo
tesoros celestiales, a fin de que podamos comprender la caridad de crece... De esta misma manera hablaba Cristo cuando enseñaba
Dios y de Cristo para con nosotros, que supera toda ciencia a las turbas la naturaleza de la Iglesia 10. Evidentemente, se usa
(cf. Eph 3,19). Pero mientras la Iglesia peregrina en esta tierra
lejos del Señor (cf. 2 Cor 5,6), se considera como desterrada, de
aquí el continente por el contenido, como lo muestran las dos
forma que busca y piensa las cosas de arriba, donde está Cristo metáforas del olivo °°, y sobre todo la de la vid 21. En esta metá-
sentado a la diestra de Dios, donde la vida de la Iglesia está es- fora, con el estilo cíclico característico de San Juan, se va expo-
condida con Cristo en Dios, hasta que se manifieste gloriosa con su niendo todo lo esencial del misterio de la unión de Cristo con su
Esposo (cf. Col 3,1-4).
Iglesia. Cristo es la vid. La vid es de la misma naturaleza que
los sarmientos, a quienes comunica la vida (toda la iniciativa par-
Con los nombres se pretende designar una naturaleza. Pero, te de Cristo) y el poder de dar frutos abundantes " . La comuni-
tratándose de la Iglesia, es imposible, porque la realidad que cación de la vida de Cristo consiste en la comunicación y acepta-
encierra la Iglesia es demasiado rica y compleja para poderla ción de su palabra 23, que es vida ", y de su amor 25. La señal de
encerrar en un solo concepto. Por eso a veces se define por medio que se permanece unido a Cristo por la fe (la palabra) y la ca-
de conceptos distintos y aun contrarios. Y es que la sobreabun- ridad (el amor) de Cristo es que se guardan los mandamientos
dancia interior de la Iglesia estalla en una serie de múltiples as- de Cristo 26. Ahora bien, el mandamiento de Cristo es el manda-
pectos que dan origen a otros tantos nombres distintos con que miento del amor ".
designarlos. Así lo hizo la Sagrada Escritura cuando quiso revelar Esta es la que los teólogos llaman la comparación biológica
la naturaleza del reino usando de figuras diversas y de símbolos. de la Iglesia. Con ella se resaltan muy bien los elementos inter-
Esto ocurre también en el Nuevo Testamento, donde la íntima nos de la misma: poder de Dios que la constituye, principio inte-
naturaleza de la Iglesia se nos despliega por medio de figuras rior que le anima, naturaleza de ese principio interior consistente
tomadas de la vida pastoril, de la agricultura, de la construcción, en la fe y la caridad, por la cual se participa de la naturaleza
de la familia y de los esponsales. Por lo demás, estas figuras ya divina; libertad física de los miembros, que no pierden su per-
están de algún modo presentidas y prediíhas en el Antiguo Tes- sonalidad y que pueden incluso libremente no dar frutos, por lo
tamento. cual deberán ser cortados y echados al fuego. Es decir, que son
1. La Iglesia es un redil.—Al comenzar con esta imagen, el responsables y, por consiguiente, libres.
Concilio pretende destacar una nota de la esencia de la Iglesia, Una comparación similar es la usada por San Pablo. La Iglesia
cual es la iniciativa divina sobre ella ". En efecto, la Iglesia es es un olivo cuyas primeras ramas son los judíos, cortados por su
un redil y un rebaño. Como redil, Cristo es la puerta; como re- 15 22
A p 5,6. lo 15,5.
baño, Cristo es el Pastor. Es decir, que Cristo está en el origen 16
l o 10,11-16. 23
lo 15.7.
7 24
l o 6,56. lo 6,64.
de la Iglesia. Porque Cristo es un Pastor especial. Un pastor que 8
lo 6,54. 25
lo 15,9.
26
' M t 13,24. lo 15,10.
!0 27
11 Rom 11,13-26. lo 15,12.
Schema p.21. !I
l o 15,lss. Cf. M t 2 1 , 2 3 - 4 3 ; ls 5,lss.
172 Justo Collantes, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 6 173

infidelidad, pero cuya fe les hará insertarse en él más tarde- Las de Dios, consolidando entre los hombres la obra de salvación del
raíces de este olivo son los patriarcas, en cuya raza se preparó la género humano. Es Dios mismo uniendo a los hombres en una
venida del Señor. Una vez llegado Cristo, hizo posible la recon- familia divina.
ciliación entre los judíos y los gentiles. En efecto, tanto unos En Ef 2,17-21 se acentúa la interior habitación de Dios. Los
como otros podrán insertarse en Cristo. Los judíos, como por gentiles convertidos también son domésticos de Dios, y todos,
derecho propio. Los gentiles, como injertos de olivos salvajes. gentiles y judíos, forman un pueblo sacerdotal.
Pero bien entendido que para esta incorporación no bastaba la En Hebr 3,1-6 se pone sobre todo el acento en la interior
descendencia de la raza de Abraham, sino la fe de Abraham. habitación de Dios, y más bien que casa, como lugar de habita-
3. La Iglesia se llama edificación de Dios.—La metáfora es ción 3S, tiene el sentido de familia, estirpe 3 '.
compleja y adquiere en la Sagrada Escritura diversas formulacio- Todos estos matices se intensifican en la metáfora de templo
nes y matices, todos los cuales descubren algo del insondable con- de Dios". El verdadero templo de Dios es Cristo, donde habi-
tenido de la Iglesia. Se llama simplemente edificación 2S. En efec- taba la plenitud de la divinidad y donde se rendía a Dios el único
to, esta edificación no se hace de piedras materiales, sino vivas culto digno de sí mismo. Destruid este templo y en tres días lo
y racionales 2S , unidas vitalmente a la piedra fundamental que reedificaré". Los judíos fueron los encargados de destruir el
es Cristo 30 . D e Cristo recibe su fuerza, su fortaleza y su cohe- templo de la carne de Cristo, pero en tres días resucitó el Padre
sión. N o con una relación histórica de fundador meramente, sino un nuevo templo en el espíritu l% formado por su cuerpo glorioso
sobre todo con un influjo vital, radicado en su presencia hasta la
y por todos los que muriendo con Cristo resucitarán con él. En
consumación de los siglos " .
este templo, que es la Iglesia, habita Dios y se da a Dios el único
Esta edificación misteriosa es llamada también casa de Dios.
culto digno de sí mismo. La liturgia de la consagración de una
La comunidad de Israel no sé que hubiera sido llamada casa de
Iglesia no se entiende si no es teniendo en cuenta el riquísimo
Dios. La Iglesia, sí. En 1 Tim 3,15 es claro que Pablo tiene ante
contenido de estas metáforas.
los ojos, al hacer estas reflexiones, a la Iglesia en su proyección
interior, en cuanto que la Iglesia es la comunidad de los verda- Continuando en esta misma línea, la casa o el templo pueden
deros adoradores en espíritu y en verdad 32. Las instrucciones que tener el aspecto de una ciudad, toda ella edificada con piedras
da a su discípulo inmediatamente antes tienen por objeto el re- vivas, bajada del cielo, y ataviándose para recibir en ella a su
gular el culto de la comunidad- Pero al usar esta expresión, di- divino esposo. Es la nueva Jerusalén, la Jerusalén de arriba que
rectamente tomada ¿del Antiguo Testamento 33 , quiere acentuar la será llamada-
presencia de Dios dentro de la comunidad cristiana3*. El nombre 4. También madre nuestraÍZ.—El título de madre se encuen-
propio de la Iglesia, no como templo hecho por manos de hom- tra explícitamente dado por San Pablo a la Iglesia y tal vez tam-
bres, sino como asamblea de fieles, es el lugar donde Dios está bién por San Juan " . Los autores cristianos primitivos se lo die-
presente y donde obra de una manera dinámica. Porque, como en ron sin duda " . Ya aparece en algún símbolo, v.gr., el conservado
Cristo habita toda la plenitud de la divinidad 35, así en la Iglesia por Vigilio de Tapso: «Credo in Spiritum Sanctum, in Sanctam
habita Dios. Pablo la llama la Iglesia del Dios vivo. En el Nuevo Matrem Ecclesiam...»" En un mosaico norteafricano, que pro-
Testamento es Pablo quien más usa de esta expresión 3\ con el cede de Thabraca (Tabarka), se ve una iglesia con esta inscrip-
significado del Dios verdadero, en oposición a los falsos dioses " ,
38
y con el sentido del Dios que no miente, que es fiel a sus prome- Cf. Gen 28,17.22; 35,7; Is 2,2; 56,7; Ier 7,11; Ez 43,5, etc.
•"
40
los 24,15; Esth 4,14; Ez 43,18, etc.
sas de salvación. Esto quiere decir que la Iglesia es la presencia 41
1 Cor 3,16-17; 2 Cor 6,16; Eph 2,21.
42
lo 2,19; cf. Me 14,58.
lo 2,21-22. Cf. A. M. DUBARLE, he signe du Temple: Revue Bibl. 48 (1939)
28
1 Cor 3,9. 21-45; C. MONDESERT, A propos du signe du Temple: Rev. de Se. Reí. 36 (1949)
39
1 Petr 2.5. 580-584; X . LÉON-DUFOUR, Le signe du Temple selon St. Jean: Rev. de Se. Reí. 39
30
Mt 21,42ss; cf. 1 Cor 3,11; Act 4,11; 1 Petr 2,7; Ps 117,22. (1951-52) 155-175; Y. M. J. CONGAR, Le mystere du Temple (París 1958) p.139-180.
43
31
Mt 28,20. 44
Gal 4.22-31.
32
lo 4,23. 2 lo 1.13.
45
•" Gen 28,22; 31,13; Iud 18,31; 1 Sam 10,3; 1 Reg 12,27; Is 56,7, etc. SAN IRENEO, Adv. baer. III 2 4 , 1 : PG 8,966; SAN CLEMENTE ALEJANDRINO,
31
2 Cor 6,16. Paedag. I 6: PG 8,299; SAN CIPRIANO, Líber de Lapsis 9: PL 4,487. Cf. P. BROU-
35
Col 2,9. TIN,46 donde pueden verse otros muchos textos.
36 Cf. A. HAHN, Bibliothek der Symbole (Breslau 1877) n.41 ; F. KATTENBUSCH.
Act 14,14; 1 Thess 1,9; 1 Tim 4,10; 2 Cor 6,16; 1 Tim 3,15; 6,17. Das Apostolische Symbol (Leipzig 1900) I p.145. .- • •
37
Act 14,15.
174 Justo Collantes, S. I. C.l. El misterio de la Iglesia. 6 175
ción: Ecclesia Mater, y debajo está el nombre de la difunta: Va- en su existencia, porque fue hecha del varón 54 , así la Iglesia
lentía in pacae (sic). existe por Cristo, que la adquirió con su sangre 55 , entregándose
La Iglesia es madre fecunda porque nos da la fe (es la depo- por ella en una muerte redentora ae y conscientemente libre 5'. El
sitaría de la Palabra) y por su acción sacramental. La liturgia es sueño de Adán puede ser símbolo de la muerte de Cristo, de cuyo
el regalo del esposo, en el que viene juntamente con la presencia costado salió la Iglesia en el agua de la regeneración 58. Así lo
de éste el poder de regenerar sacramentalmente a los hombres. han visto los santos Padres. Pero la mujer depende del marido
Sin la liturgia no podría la Iglesia ejercer su función maternal. también en su subsistencia. Aquí la metáfora queda muy desbor-
Pero téngase en cuenta que toda la Iglesia es madre, no sólo la dada por la realidad- Porque Cristo alimenta a la Iglesia con su
jerarquía, sino también cada uno de los fieles en la medida en propia carne 50. La alegoría del Buen Pastor y la promesa de la
que se vincula a su misión santificadora. Claro está que el que Eucaristía tienen una íntima relación Gü. La metáfora de la esposa
propiamente hace hijos suyos es el Padre, por medio de la Iglesia. descubre también un gran misterio de colaboración. Adán sintió
la soledad, y Dios le dio un «adiutorium», una colaboradora, para
La Iglesia es instrumento. Por eso podría llamarse la maternidad
la procreación del género humano. Cristo es el nuevo Adán 6I,
de la Iglesia una maternidad dispositiva. De todas formas es cier-
que también necesitaba, según los planes de Dios, de una nueva
to el dicho de San Cipriano: «El que no ama a la Iglesia como
Eva. La Iglesia es no sólo la virgen purificada por el bautismo
madre, no puede tener a Dios por Padre» ". para ser presentada a su esposo 62, sino la esposa que engendra
5. La Iglesia es la inmaculada esposa del Cordero. En el hijos para Cristo. La metáfora de la esposa está en íntima rela-
Antiguo Testamento se compara el amor de Dios a su pueblo ción con la de madre, pero también con la siguiente, de cuerpo
con el amor del esposo ", pero nunca al futuro Mesías se le llama de Cristo.
esposo de su pueblo. En el Nuevo Testamento es ésta una de las Por último, descubre también el misterio de la esperanza es-
metáforas predilectas- Dios prepara cuidadosamente las nupcias catológica. Aunque ya está de alguna manera en posesión de su
de su Hijo 4 9 ; Juan Bautista se alegra con la venida del esposo, Esposo, Cristo, sin embargo, vive apartada de su posesión glo-
Cristo 50 , y el mismo Cristo es el que deja entrever que es El el riosa. Por eso anhela continuamente unirse a su esposo, y ese
verdadero esposo de la Iglesia S1. Pero sobre todo es San Pablo anhelo lo lleva entrañado en su misma esencia. La constitución
quien más detenidamente desentraña el contenido de la metáfora. De Ecclesia, del Vaticano II, tal vez sea el documento eclesiás-
Según él, está prefigurada la Iglesia como esposa de Cristo desde tico en que más se ha subrayado este carácter escatológico de la
el comienzo de la humanidad S2. El matrimonio, como institución Iglesia. N o sólo le dedica un capítulo entero, sino que en este
primer capítulo, en el que se trata del misterio de la Iglesia, se
natural 53 , tiene una función misteriosa de significar la unión en-
ha hecho notar insistentemente la tendencia escatológica de la
tre Cristo y la Iglesia. Eva nació del costado de Adán; la Iglesia,
Iglesia en los cinco números anteriores.
del costado de Cristo. El hombre dejará a su padre y a su madre
Y es que la esperanza escatológica es esencial a la Iglesia,
para unirse con una mujer; Cristo dejó la gloria de su Padre
tanto que el cristiano puede definirse felizmente como el hombre
para salvar a los hombres. En el intercambio vital que se obtiene
que espera la venida del Señor". Esta esperanza le mantiene fir-
por la unión del hombre y la mujer se realiza toda la amplitud me en medio de las luchas del mundo. Y puede ajustar su con-
de lo humano, haciéndose esos dos seres una misma carne. El ducta al hecho de la segunda venida de Cristo "'*, precisamente
que se une a Cristo en el espíritu se hace un solo espíritu con porque no es un futuro incierto y nebuloso, sino que se ha hecho
él. La metáfora, pues, descubre el gran misterio de la unidad de ya de alguna manera presente en la transfiguración del Señor, en
la Iglesia en Cristo. Pero descubre también el misterio de su de-
54
pendencia en su mismo ser. Como la mujer depende del varón 55
1 Cor 11,12; 1 Tim 2,13.
56
Eph 5,25-26.
51
Ibid.
47
De imítate Eccles. 9: PL 4,519. 58
lo 10,18.
48
Os 2.19; Ier 31,32; 9,2; Ez 16 y 17; Is 54,4-8; 60,15; 62,5. ss
Eph 5,26.
49
Mt 22,2. lo 6,54.
50
lo 3,29. <"> J. LEAL, La Eucaristía y la parábola del Buen Pastor: EstE 27 (1953) 317-24.
61
51
Mt 9,15. 62
1 Cor 15,45.
52
Eph 5,32. 63
Eph 5,27.
33
Gen 2,24; Mt 19,4-7; Eph 5,31. 2 Tim 4,8.
«4 1 Cor 1,7; Phil 3,18-20.
176 Emilio Samas, O. P. C.l. El misterio de la Iglesia. 7 177

la que San Pedro ve un anticipo de la parousía , y sobre todo S5 lpuesto» (Eph 3,3), dice en la epístola a los Efesios después de
de la resurrección de Cristo ". Así puede con toda razón decirse ¡hablarles de la incorporación de los hombres a Cristo 2 .
que el cristianismo es una doctrina de la esperanza y de la pose- Destaca la figura paulina del cuerpo por muchos capítulos.
sión. Posesión de Cristo resucitado por la fe, y juntamente espe- Primero, por la frecuencia con que se ve utilizada en las epístolas
rado sin velos ni enigmas; abrazado ya en la noche oscura de este del Apóstol. Segundo, por la riqueza de detalles con que expone
mundo con la esperanza cierta de que, llegada la aurora de la su contenido. Habla de la cabeza, de los miembros, de la vida
parousía, pueda ser visto cara a cara en la gloria- que de aquélla desciende a éstos. Habla del espíritu que anima
el cuerpo; de la organización de sus diaconías y ministerios; de
los carismas con que se ve enriquecido. Tercero, porque es como
el punto clave que ilumina la dogmática y la moral que predica
EL MISTERIO DE LA IGLESIA Y LA FIGURA en sus correrías apostólicas y enseña en sus escritos 3. Y así, el
DEL CUERPO MÍSTICO ' dogma de la supremacía de la gracia sobre el pecado (Gal 5,16-26).
Y así, el de la gratuidad de la gracia (I Cor 29-31). Y así, el de
Por Emilio Sauras, O. P.
la eucaristía (1 Cor 10,17). Otro tanto sucede con la moral. El
hombre debe evitar la fornicación por muchas razones. Y a todas
Entre las muchas figuras bíblicas de la Iglesia destaca por mu-
ellas añadirá otra el cristiano: la de ser miembro de Cristo
chos capítulos la figura paulina del cuerpo. Y, en razón de su (1 Cor 6,15-18). Todo hombre debe evitar el pecado del cisma
importancia, la constitución dogmática le dedica un número muy porque es social por naturaleza. Pero el cristiano lo evitará tam-
extenso, el 7, con una riqueza de doctrina que más adelante ten- bién porque «Cristo no está dividido» (1 Cor 1,13). Son muchos
dremos oportunidad de exponer. En el sn.6 se recuerdan las del los motivos por los que se debe evitar 2a idolatría.. El cristiano
redil, de la grey, de la agricultura, de la edificación, del templo, tiene uno más: el de haberse hecho uno con el Señor mediante
de la madre y de la esposa. En todas ellas aparece alguna carac- la incorporación eucarística (1 Cor 1