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Estados Unidos: de los harapos a la opulencia.

La victoria del norte sobre el sur en la guerra de secesión consolidó el desarrollo capitalista en base al
modelo industrial. La guerra de 1914 lo convirtió en el primer abastecedor de Europa. Tenía la capacidad para
suministrar materiales y municiones a cualquiera de los bandos. La elección del bando aliado tiene
explicaciones económicas.

La "prosperity"

La guerra había enriquecido a los Estados Unidos, la tasa de crecimiento fue entre 1914-1919 del 15%,
la balanza comercial favorable, se rescataron los títulos americanos que estaban en el extranjero y se liquidaron
las deudas. En 1919 la economía norteamericana experimentó un verdadero boom, sobrepasando ampliamente
la tasa de crecimiento del 15%.
La guerra favoreció la industrialización del país. La década de los veinte será el apogeo de la
producción y su nuevo método de organización de trabajo, "el taylorismo" que permite el máximo de
productividad individual. La era republicana (Harding) se caracterizó por una expansión sin precedentes del
capitalismo, absteniéndose el Estado de toda intervención en el ámbito económico. La legislación antitrust dejó
de ser aplicada favoreciendo la concentración en las empresas. La vida económica e indirectamente la política,
pasó a ser fuertemente influida por los trust y los holdings.
El aumento en la producción llevó al consumo de masas. Los norteamericanos creyeron que el
bienestar y la felicidad consistían en extender a sectores cada vez más amplios la adquisición de bienes. El
abastecimiento cada vez mayor del mercado interior fue el objetivo de los industriales que para ello elevaron
los salarios en 1/3.
Un lógico optimismo ganó al americano y lo impulsó a utilizar el crédito. Fue el momento de los
servicios de lujo, los automóviles, la construcción, el jazz, el cine (Hollywood), la radio y el fonógrafo; fueron
los "años locos" o el "American Way of Life" o el tiempo de la "prosperity".
Al consumo de masas correspondió el surgimiento de una "civilización de masas", caracterizada por la
standarización del gusto, las costumbres, los placeres y las diversiones. Se tiene la sensación de "haber
llegado", pero con la seguridad de que el progreso será ininterrumpido.
La prosperidad no fue para todos, en las sombras los negros seguían al margen de la sociedad, la
existencia de pobres denunciaba lo falible del sistema, el desempleo tecnológico aumentaba, los stocks se
acumulaban, los precios agrícolas permanecían bajos, los agricultores perdían sus tierras hipotecadas, Europa
volvía a competir con su producción de granos.

La Gran Depresión 1929.

La situación previa al "crack"


A mediados de 1920 hubo una depresión económica aguda debido a la disminución de las
exportaciones norteamericanas por el gradual restablecimiento europeo y el cese de préstamos a los aliados.
Era una típica crisis de sobre producción. Hubo dos ligeras recesiones más antes de 1929. La primera fue en
1924, duró los 5 primeros meses y se debió a una disminución en el ritmo de crecimiento. La segunda se inició
en octubre de 1926 y duró 14 meses. Lejos de servir de advertencia, superar las dos recesiones les dio
confianza a los estadounidenses en el porvenir de su economía.
Durante la primera guerra los agricultores norteamericanos se lanzaron a tecnificar y ampliar sus
establecimientos mediante créditos e hipotecas, pero finalizada la guerra las posibilidades de venta disminuye.
Hacia 1926 la crisis de la agricultura norteamericana se agrava, los stocks se acumulan, los precios bajan, la
producción europea de grano compite perjudicando a los agricultores aun más. Los agricultores se ven
obligados a reducir las compras de productos manufacturados, con lo que el ciclo de la crisis comienza a
propagarse del campo a la ciudad. Disminuyen primero las ventas al por menor, luego al por mayor, es aquí
que la crisis se proyecta a la industria, los productos industriales también se acumulan y los precios bajan.
En los años 20 el sistema productivo se expandió continuamente gracias a la aplicación de nueva
tecnología, la producción aumentaba y se volcaba a un mercado insaciable. Los salarios se habían aumentado
para que los obreros pudieran mantener una alta capacidad de compra, sin embargo la tecnología industrial
comenzó a desechar mano de obra, por lo que la capacidad de compra comenzó a disminuir. Se hacía patente la
contradicción intrínseca de la que hablaban los marxistas, se hacía evidente la lucha entre las fuerzas de
producción y los medios de producción. Para la expansión del sistema capitalista era necesario tener un
mercado que estuviera continuamente en expansión. Esta contradicción, llevó a Estados Unidos a vivir una
grave crisis de sobreproducción.
La producción parecía inagotable, todo se vendía, esta situación llevó a que muchas personas invirtieran
en acciones. La inversión se hizo descontrolada. La especulación llevó al aumento de las cotizaciones cuando
en realidad el rendimiento de las acciones se orientaba a la baja. El 26 de setiembre se retiraron los capitales
flotantes de Nueva York a Londres ante el aumento de los intereses de 5,5% a 6,5% del Banco de Inglaterra.
Los títulos y acciones se volcaron a la bolsa provocando su depreciación. El 29 de octubre de 1929 la bola se
hundía.
El “crack”. (24/X/29). La especulación bursátil llegó a cifras récords. El índice general de valores
industriales manejados en Wall Street equivalía a más del 200% de la producción industrial real, y los precios
de las acciones tendían a subir continuamente. Muchos capitalistas intuyeron el peligro y desde 1927 colocaron
sus capitales en Europa, derivándolos hacia sus respectivos países a medida que sus economías nacionales se
restablecían. Esta fue una primera declinación -aunque ligera- de las reservas de oro de EE.UU.
Entre el 19 y el 23 de octubre se desató el pánico en la Bolsa de Nueva York, un gran número de
acciones fue puesto a la venta a precios que bajaban de hora en hora. Los 6 bancos neoyorquinos más grandes
compraron a pérdida en un intento de detener el pánico. Pero el 24, el "jueves negro", 16 millones de títulos se
volcaron a la Bolsa sin encontrar comprador. La tendencia a la baja continuó hasta 1932.
La fe en el progreso económico había llevado a la sustitución de las tradicionales rivalidades
económicas nacionalistas por acuerdos supranacionales que los grandes oligopolios concentraban dividiéndose
el mundo mediante "cartels" que establecían cuotas de producción, repartían mercados, fijaban los precios
internacionales del petróleo, caucho, etc.. Los capitales se invertían en el extranjero provocando una
circulación de niveles desconocidos hasta entonces.
La interdependencia económica mundial hizo que la crisis financiera se propagara de inmediato por
Europa. EE.UU. retiró sus capitales allí colocados y cerró los créditos; lo que produjo una desorganización
total del sistema de pagos internacional. La crisis se tradujo en una larga serie de quiebras bancarias y
devaluaciones monetarias. Finalmente llegó a afectar a todos los países del mundo menos la URSS.

Se pueden marcar tres períodos en la crisis:

a. El Despertar brutal, 1929 - 1931. La producción industrial disminuyó un 28%, la desocupación se elevó del
0,9% al 16% (7 millones de personas), los precios, los salarios y las rentas bajaron. El comercio exterior se
contrajo (exportación e importación). El presidente Hoover tomó medidas para sostener los bancos pero
igual se produjeron quiebras.
b. La catástrofe, 1931 - 1933. El hundimiento salió de América y repercutió en Europa central. Fueron los
años terribles, se llegó a 14 millones de desocupados. La crisis alcanzó al resto pues EE.UU. inició la
repatriación de sus colocaciones a corto plazo en los bancos de Europa.
c. Después de la tempestad, 1933 -1938. Se adoptan medidas para salir de la crisis. En EE.UU. el New Deal.

Explicación de la crisis: liberales y marxistas:


Los economistas liberales afirman que la vida económica se encuentra regida por "leyes naturales" que
determinan movimientos de larga duración (siglos), seculares (un siglo) o cíclicos (años), estos movimientos
pueden ser de prosperidad o depresión. Dentro de los movimientos de larga duración se sobreponen los
cíclicos, y cuando las tendencias de ambos son iguales (o de depresión o de prosperidad) se producen picos
económicos que generan cambios bruscos, o un boom o una crisis. Para los economistas liberales la visión del
proceso es optimista, el juego de la oferta y la demanda, la competencia y la iniciativa privada; permiten una
salida prácticamente automática de la depresión a la prosperidad.
Los marxistas tienen una visión pesimista de la economía capitalista, la crisis se debió para ellos a las
contradicciones inherentes al propio sistema, fundamentalmente entre los medios de producción y la fuerza de
trabajo. La oposición dialéctica entre ellos llevará al deterioro y a la caída del sistema.

Las manifestaciones de la crisis:


En la industria se produjo una gran contracción entre 1929-1932, la producción bajó un 38%. Los
precios cayeron, un 30% en manufacturas y 50% para las materias primas. La baja de precios fue inversamente
proporcional a la concentración capitalista, es decir que los trust pudieron frenar la caída de precios en un
mayor grado que los productores particulares.
En la agricultura la brutal caída de los precios generó la ruina. El éxodo a la ciudad se interrumpió y los
campesinos se replegaron hacia una economía natural o de subsistencia, dejando de adquirir maquinaria, con lo
que se produjo una progresiva desvalorización de las granjas por envejecimiento. Las cargas hipotecarias
provocaron frecuentemente la pérdida de las propiedades. Como consecuencia del aumento de desocupados
agrícolas se produjo la disminución de los salarios rurales.
En 1929 se produjeron 642 quiebras de bancos, en 1931 eran 2298 los bancos quebrados. Como el 90%
de la circulación monetaria se efectuaba en forma de cheques bancarios, la quiebra de un banco provocaba la
parálisis de la actividad de sus clientes. Para afrontar la crisis los bancos repatriaron capitales, exportando la
crisis.

Los niveles de desocupación variaron según los oficios, los países y las razas. Respecto a los oficios las
áreas más afectadas fueron las industrias extractivas, de transformación y de la construcción. Respecto a los
países Alemania tuvo un 43,7% de desocupación, EE.UU. 20-25% y Japón 10%. Respecto a las razas, la negra
y la india en los Estados Unidos fueron las primeras afectadas.
El optimismo de los años 20 dio paso a la angustia de los años 30. Al comprobarse el
resquebrajamiento de las estructuras económicas y el trastocamiento total del orden social, hubo pánico; la
nueva situación lanzaba por la borda el "estilo de vida" de las clases medias que se sentían tan seguras. La
desocupación llegaba a todos, incluso al sector terciario (oficinistas, profesionales, etc.), que al pauperizarse se
convirtieron en "proletarios de cuello blanco".
La crisis no fue para todos igual. En 1929 había unas 200 gigantescas corporaciones no bancarias y 50
dentro del sector financiero que obtuvieron en esos años terribles las mayores ganancias (por ejemplo
Rockefeller, J. P. Morgan). Solo ellas poseían activos totales de 98 billones de dólares, monto equivalente a la
riqueza combinada de todo el Reino Unido.

La crisis llevó a un cuestionamiento del liberalismo vigente, no solo en lo económico sino también en lo
político. La gente deseaba la intervención del Estado, canjeaba libertad por seguridad. La economía dirigida
por el Estado asumiría las siguientes características:
1. Proteccionismo: se vio en las barreras aduaneras la forma eficaz de proteger el mercado interno.
2. Deflación: se buscó restablecer la rentabilidad de las empresas reduciendo los salarios, los precios y los
medios de pago, restringiendo los créditos bancarios para que solo las grandes empresas se salvaran (esta
política fracasó).
3. Devaluación: ante el fracaso de la deflación se recurrió a la devaluación monetaria. EE.UU. abandonó el
patrón oro en 1933 y devaluó el dólar en un 59,06%. Antes había devaluado la libra esterlina en un 40%.
En el mundo colonial la crisis intensificó la actividad antiimperialista en parte por la baja del precio de
los productos en los que se basaban las economías coloniales, y en parte porque las metrópolis solo se
preocuparon de proteger su agricultura y su empleo sin importarle las colonias. Por esa razón la depresión
señaló en la mayor parte del mundo colonial el inicio del descontento de la población autóctona.

Reseña realizada por Prof./Mag. Andrés Noguez Reyes utilizando las siguientes obras: “Historia del
desarrollo capitalista. Sus fuerzas dinámicas” de Angus Maddison. “Diccionario consultor de economía
política” de Julio César de la Vega. “Los Estados Unidos de América” de Willi Paul Adams.