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ÁNGEL RAMA

E x plo r a d o r d e l a Cult ur a
ÁNGEL RAMA
E x plorad or de la Cultura
EMBAJADA DE ESPAÑA EN URUGUAY La aventura intelectual de Ángel Rama
Centro Cultural de España en Montevideo

Hortensia Campanella
DIRECTORA

Enrique Mrak
Director del Área de Actividades Académicas

Le he pedido prestado este título al propio Rama, cuyo primer ensayo publicado en libro en 1951,
fue “La aventura intelectual de Figari”. En él analizaba “la vigorosa personalidad” del pintor
uruguayo y sobre todo una trayectoria que para él es una “decidida aventura de la inteligencia”.
Esas mismas definiciones enfocan la intensa vida del crítico uruguayo, su pensamiento,
iluminador de figuras y contradicciones, su obra, compleja, sutil, abarcadora de una literatura
que sobre todo amó antes de analizarla.
La figura de Ángel Rama brilla en solitario en la conciencia de muchos estudiosos de la
literatura latinoamericana, incluso es reconocido y admirado por miles de estudiantes que
encuentran en sus libros una guía o un frontón donde profundizar su pensamiento. Y el
testimonio de muchos, colegas o alumnos, acerca de su personalidad restallante, de su
pasión por su tiempo, va más allá de la anécdota.
El Centro Cultural de España ha decidido presentar una exposición documental que intenta
acercar al público más amplio la personalidad de este ensayista lúcido, un crítico literario
sensible y erudito, un docente entregado, un protagonista de su época que ha logrado
trascenderla. Su dedicación a las literaturas latinoamericanas le debe mucho a su entusiasmo
por la lengua, que utilizaba con brillantez y exactitud, pero sobre todo se nutre de respeto,
curiosidad y hondo aprecio por los seres humanos que han poblado su América Latina y la
expresan. Nos parece tan importante esta muestra que hemos querido superar cualquier
dificultad para ofrecerla a los compatriotas de Rama, para que sientan orgullo de serlo, para que
las nuevas generaciones aprendan a conocerlo, pues él, con su obra, los ayudará a ser mejores.
Quiero agradecer la sensibilidad de las autoridades del Ministerio de Educación y Cultura
que han declarado esta muestra de Interés Ministerial, y en especial la generosidad de
Amparo Rama, propietaria del Archivo de Ángel Rama, del que proceden la casi totalidad de
los documentos aquí expuestos.

HORTENSIA CAMPANELLA
D I REC TO R A
ÁNGEL R AMA , E XPLOR ADOR DE L A CULTUR A ÍNDICE
Exposición realizada en 2010, organizada por el Centro Cultural de España.
Declarada de interés ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura.

Embajada de España en Uruguay


Centro Cultural de España en Montevideo
9. PRÓLOGO
DIRECTORA

Hortensia Campanella 39. CRONOLOGÍA

DIRECTOR DEL ÁRE A DE ACTIVIDADES ACADÉMICAS
Enrique Mrak 53. LA MIRADA DE LOS OTROS

GESTIÓN CULTURAL
67. ESCRIBIR AL CRÍTICO
Victoria Estol, Silvia Carrasco

DISEÑO DE PUBLICACIÓN 93. MUESTRAS DE SOLIDARIDAD


Alejandro Schmidt
99. CARTAS DE ÁNGEL
CORRECCIÓN
Rosanna Peveroni
111. BIBLIOGRAFÍA

CURADuría y te x tos
Rosario Peyrou

Diseño de montaje

Claudia Schiaffino

Diseño gráfico y audiovisual de l a e xposiciÓn

Alejandra Larregui, Gustavo Bentura

Col aboradores

Lil Cetraro, Katherina Dolinsky, Marcelo Barindelli

Agradecemos a Jorge Ruffinelli, Fermín Hontou, Juan Fló, Hugo Verani, José Manuel Quijano,
Ana Inés Larre Borges, Alicia Migdal, Carlos Maggi, al Museo de la Palabra SODRE y muy
especialmente a Amparo Rama sin cuya generosidad esta exposición no hubiera sido posible.
1. Prólogo

La noticia de la muerte de Ángel Rama, ocurrida en un accidente aéreo en las cercanías


de Madrid, se supo en Montevideo en medio del acto del 27 de noviembre de 1983 y puso
una cuota de amargura en esa hora de esperanza. Era la primera vez que el conjunto de las
fuerzas políticas salía a la calle a manifestar su repudio a la dictadura que llevaba ya diez
años en el poder. Unos meses antes el Plenario Intersindical de Trabajadores había realizado
una multitudinaria conmemoración del 1º de mayo y se respiraba una apertura incipiente.
Una era parecía llegar a su fin. Pero para quienes lo conocían, la muerte de Rama venía a
sembrar una duda insidiosa y adquiría en ese momento un poder simbólico: recordaba que
el tiempo había pasado, que buena parte del exilio ya no volvería y que un cierto país tal vez
se había perdido para siempre. El Uruguay que iba a emerger de las ruinas de la dictadura
dos años después ya no sería el mismo en que se habían formado las generaciones de adul-
tos que llenaban esa tarde soleada el Parque de los Aliados.
Otros acontecimientos vendrían a alejar todavía más el país de Rama. Esta exposi-
ción se realiza cuando ya se ha cumplido un cuarto de siglo de su muerte, un cuarto de si-
glo lleno de transformaciones no solo en el ámbito nacional sino en el mundo: la caída del
llamado “socialismo real”, el fin de la guerra fría, el inicio de la globalización y la sociedad
de la información, y una serie vertiginosa de innovaciones tecnológicas que cambiaron ra-
dicalmente la vida cotidiana. Aunque en términos de la “larga duración” este es un lapso
brevísimo, mirada desde nuestra perspectiva de hombres y mujeres del todavía incipiente
siglo XXI, la etapa que ocupa la vida de Ángel Rama se nos aparece como un tramo clave
pero lejano del que Eric Hobsbawm llamó el “siglo corto”. Los paradigmas y los contextos
han variado, y estos cambios se reflejan en el lenguaje, en las palabras a veces heridas de
muerte, en ciertos discursos que se disolvieron junto con lo que nombraban. Pero conviene
distinguir, como sucede en cualquier tiempo y lugar, en medio del cúmulo de discursos con
fecha de vencimiento, las voces que consiguieron sobrevivir al tiempo. Y recordar que por
algo Uruguay tiene una relación peculiar con su pasado: una vaga conciencia de que allí en
lo que Carlos Real de Azúa llamó “el país de las cercanías” se esconde una cifra del futuro
que se merecía y que sigue siendo una asignatura pendiente. José Pedro Barrán lo dijo en su
última aparición pública de un modo inmejorable: la historia se mueve por lo que pudo ser y
no fue. Ignorar los sueños del pasado es perder calidad de futuro. Por eso resulta incitante
detenerse en trayectorias como la de Ángel Rama, autor de una obra clave en términos lati-
noamericanos (y afortunadamente vigente en los ámbitos especializados del continente), a
la que, sin embargo, el Uruguay todavía no ha dispensado la atención que se merece. Una
obra tanto teórica como práctica, basada en la fuerte convicción del papel central de la cul-
tura en todo proceso de transformación social.

 
Hecho aquí

Nacido en 1926 en una familia de inmigrantes gallegos, Ángel Rama fue el resultado de
aquel Uruguay esperanzado y emprendedor que había fundado el primer batllismo. En un
artículo escrito en el exilio, en 1979, escribió:

“El Uruguay me hizo, yo soy su producto, para bien y para mal; yo soy hijo de su his-
toria y de su probada vocación de libertad y de justicia, yo he sido modelado por su
inteligente educación y he sido impregnado de su sentimiento democrático de igual-
dad, he sido formado en el trabajo y en la exigencia con la convicción de servir a una
comunidad altiva y laboriosa, he creído en su aspiración a un estado de derecho y por
ser fiel a este mandato que atraviesa su historia, he tratado de ampliar el reino de la
justicia, del mutuo y mejor conocimiento, de la felicidad común, con los recursos a
mi alcance”.

La afirmación puede haberse teñido de la situación emotiva del exilio, pero no cabe
duda de que Rama se sentía profundamente arraigado a sus circunstancias y, sin descuidar
la proyección de futuro –lo que llamó la “visión utópica”–, sintió que trabajaba para sus
contemporáneos. Así lo escribió en el prólogo a La novela en América Latina:

Carolina Facal, l a madre. Con sus hermanos, Carlos, Lilia y Germán (ángel es el
“Leyendo a Sartre en la juventud aprendí que resultaba vano aspirar a estar por fue- de l a derecha).

ra, soñar con una visión como la que harán los hombres del 2000. De ella estaremos
fatalmente ajenos como de otras muchas épocas: mejor cultivar el jardín que nos ha-
bía tocado en suerte, con la mayor lucidez posible, y tratar de no engañarnos. Por lo Para eso, para hacerse un lugar, fueron atrevidos, hipercríticos, arrolladores, a veces impia-
tanto, no había otro modo de leer la literatura que sobre el marco histórico de nues- dosos. Fundaron teatros y cineclubes, sacaron revistas e inventaron editoriales, iniciaron el
tras vidas, el cual, fuera de toda restricción partidista o doctrinaria, me acostumbré moderno periodismo cultural y ocuparon los principales lugares en la prensa, desalojando a
a designar como el de la cultura que construye un pueblo en las circunstancias que las generaciones precedentes con la insolencia de la juventud y sin esperar ni pedir nada al
le han tocado. Esto, en otro momento, lo hubiera teorizado: ahora puedo limitarme a Estado. Pero en ese contexto podría decirse que Rama –con una formidable energía que era
decir que nací en un barrio popular, de padres españoles inmigrantes, que en él y en el rasgo más visible de su carácter– puso el acento en la construcción, y fue, a la vez que un
la escuela pública cercana me eduqué, dentro de una sociedad abierta y aluvional que teórico cultural “un hombre de acción”, como dijo alguna vez Alicia Migdal.
había cifrado en la democracia sus esperanzas, su felicidad y su realización”. Antes de convertirse en uno de los mayores ensayistas y críticos latinoamericanos,
lo probó casi todo: fue actor y crítico de teatro, escribió novelas y dramas, fue traductor y
“Cultivar el jardín que nos había tocado en suerte” significó para el primer Ángel Rama editor. Y desde los primeros pasos, un periodista cultural dinámico y atento a lo nuevo, tan-
y para buena parte de su generación una empresa de demolición/construcción y un proyecto to a lo nacional como a lo extranjero. Como la mayoría de los integrantes de la generación,
de futuro. Jóvenes, iconoclastas, atentos a las novedades que venían de afuera, los del 45 tuvo una formación autodidacta, a excepción de algunos cursos hechos en la Facultad de
se plantearon revisar la breve tradición literaria nacional para separar la paja del trigo, cons- Humanidades y en la Sección Agregaturas de Enseñanza Secundaria. De modo que leyó
truirse un “canon” que les permitiera sentirse herederos de algo más que “un gaucho, tres por su cuenta toneladas de clásicos y de moderna literatura europea, y a través de José
gauchos, treinta y tres gauchos” –como dijera Onetti disfrazado de Periquito el Aguador– y Bergamín –su maestro en la Facultad y figura central del grupo que formaba en esos años
transformar con sus obras una cultura uruguaya que sentían anacrónica y desvitalizada. con Ida Vitale, Carlos Maggi, Maria Inés Silva Vila, Manuel Flores Mora, José Pedro Díaz y
Amanda Berenguer– se interesó también en la literatura española clásica y contemporánea.
El contacto con Bergamín –que venía de la experiencia de la guerra civil española– reforzó
. “Otra vez la utopía, en el invierno de nuestro desconsuelo”, México: Cuadernos de Marcha, mayo-junio de 1979. en él la pasión republicana que había aprendido de niño con su hermano Carlos, y sobre
2. Prólogo a La novela en América Latina. Panoramas 1920-1980, Bogotá, 1982.

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todo, un interés por la política entendida como búsqueda de la justicia y la libertad, valores
que resumían para él la lección de la España republicana. Puede decirse que esos valores,
y sobre todo el compromiso con la sociedad en la que le tocó vivir, fueron una constante de
su actividad múltiple.
Más acorde con su temperamento y la agudeza sensible de su inteligencia, la crítica
fue imponiéndosele como una vocación y una militancia. Apasionado por la literatura, con-
vencido de su papel humanizador y formador de sensibilidades, entendió que su camino no
era la invención de ficciones sino otro no menos creativo: el de articular una literatura con
la sociedad de la que surge. Miradas en su conjunto la labor uruguaya y latinoamericana de
Ángel Rama pueden sintetizarse en dos obsesiones que presidieron el cúmulo interminable
de actividades que emprendió: la formación de una literatura y la creación de un público.

Constructor de una literatura

Rama concibió relativamente temprano su proyecto. Entendía que la literatura no es la


suma de autores y obras sino un sistema  en permanente movimiento, y que ese mapa
Ángel R ama , Ida Vita l e , Zul ema Silva Vil a de Flores M ora , Manue l Flores M ora , José Bergamín, I sabel Gil bert,
de relaciones necesita de una mirada crítica que registre cambios y transformaciones, Ángel a García Lagos, Amanda Berenguer, José Pedro Díaz.

afinidades y rupturas.

“Si tuviera que decir con toda precisión cuál entiendo la tarea más importante del
momento actual y nuestra responsabilidad cultural, diría que es la construcción de
una literatura. (...) No basta que haya obras literarias, buenas y exitosas, para que
exista una literatura. Para alcanzar tal denominación, las distintas obras literarias y los
movimientos estéticos deben responder a una estructura interior (...) que responda
a una necesidad de la sociedad en que funcionan”.

En ese punto exacto se fundamenta la labor de la crítica. Coincide en cierta forma


con la visión de Eliot de que “cada cien años aproximadamente, es deseable la aparición
de un crítico que emprenda una revisión de la literatura del pasado y establezca un nuevo
orden”. Con la salvedad de que para Rama hay algo más que una continuidad cambiante
entre “linajes” literarios, y ese algo más es la relación de los productos del arte con la so-
ciedad de la que surgen.
Su labor al frente de la página literaria de Marcha (1959-1968) y su trabajo como editor
se desplegaron en dos direcciones estrechamente vinculadas con esa noción de la literatura:
hacia la revisión del “pasado útil” y hacia el descubrimiento de lo nuevo que modifica el mapa.
Lo hizo tanto con relación a la literatura uruguaya como a la hispanoamericana, entendida
ésta no como la suma de las literaturas nacionales sino como un sistema en sí misma.

. Como ha señalado Pablo Rocca, Rama adopta, al inicio de la década del 60, el concepto de “sistema literario”
del crítico brasileño Antonio Candido (Cf. Rocca, Pablo, Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal y el Brasil: Dos caras
de un proyecto latinoamericano, Montevideo: Banda Oriental, 2006). En Monte video, Ángel Rama , Ida Vitale, Juan Ramón Jiménez, Idea Vil ariño. 19 4 8 .
4. Ángel Rama, “La construcción de una literatura”, en Marcha, No 1040, 26 de diciembre de 1960.

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Su interés en la literatura latinoamericana –que se hará más intenso con el paso del
tiempo– coincide estrictamente con el perfil del semanario y el de su director. Formado en
el latinoamericanismo de los años 20, Carlos Quijano concebía su labor periodística como
una crítica militante y en profundidad de la realidad económica, social y cultural, y a la vez
como una prédica en favor del viejo sueño de la integración. Ese magisterio, sumado a la
revolución cubana, que alimentó la ilusión de una “segunda independencia” y de un socia-
lismo en libertad; y la aparición de una serie de textos que confirmaban la madurez de la
narrativa latinoamericana, completaron el cuadro que convirtió a Rama en el hombre preciso
en el momento y en el lugar precisos. Tenía ya un marcado interés por las relaciones entre
literatura y sociedad, había leído con atención a Hauser, a Lukács, a Della Volpe, y en París,
en 1956, había sido alumno de Fernand Braudel y Marcel Bataillon. Desde la dirección de
la página literaria de Marcha, se planteó un proyecto ambicioso: explorar, conocer a fon-
do y divulgar la cultura del continente, establecer vasos comunicantes con sus principales
creadores y ofrecerle al público la posibilidad de entrar en contacto con una literatura que
además de disfrute estético aportaba un espejo donde mirar nuestra condición de latinoa-
mericanos. Eran tiempos de un enorme optimismo histórico. Los viajes por el continente
para participar en congresos y coloquios, su activa colaboración con la revista de Casa de
las Américas de Cuba –que tuvo un papel central en dar a conocer la nueva literatura–, lo
pusieron en inmejorables condiciones para descubrir lo que se producía en América Latina El equipo de Marcha : Emir Rodríguez Monegal, Arturo Ardao, Juan Carlos Onetti, Hugo Alfaro, Carlos Quijano,
y volcarlo en las páginas de Marcha. Convocados por él publicaron en el semanario escrito- Julio Castro, Carlos Martínez Moreno y Ángel Rama vistos por Ombú.

res como Vargas Llosa, José María Arguedas, Elvio Romero, Juan Goytisolo, Rodolfo Walsh,
Jorge Edwards, Thiago de Mello, Mario de Andrade, Guillermo Cabrera Infante, José Donoso,
Augusto Roa Bastos, Antonio Candido.
Marcha reflejó también, como ningún otro medio de prensa, las polémicas que agi-
taron las aguas de la política y la literatura, por lo que es fuente obligada para quien quiera
conocer ese momento de la vida intelectual latinoamericana. Entre las más sonadas figuran
la sostenida con Emir Rodríguez Monegal –su antecesor en Marcha y su eterno “rival” – a
propósito de El siglo de las luces de Alejo Carpentier, donde lo que se discutía era la rela-
ción entre la revolución cubana y sus escritores, y la controversia que involucró a Emir y a
Roberto Fernández Retamar –con derivaciones varias– en torno a la financiación por parte
de la CIA de Mundo Nuevo, la revista que dirigía Rodríguez Monegal desde París. La más
célebre fue la ocasionada a raíz del “caso Padilla”, que determinaría el alejamiento de Ángel
Rama de Casa de las Américas y el enfriamiento de lo que había sido su fervorosa adhesión
a la Revolución Cubana.

. En 1971 el poeta cubano Heberto Padilla fue encarcelado a raíz de un libro suyo considerado “contrarrevo-
lucionario” y obligado a realizar una autocrítica pública. Un grupo importante de escritores europeos firmó una
declaración de condena de las autoridades de la isla, mientras otro grupo de uruguayos apoyaba al gobierno. Rama
no firmó ninguna de las dos declaraciones pero publicó en Marcha un artículo titulado “Una nueva política cultural En Cuba : en primer pl ano, Antonio Cisneros, David Viñas, Salvador Garmendia , Ángel Rama , Sergio Ramírez.
en Cuba” en el que criticaba la nueva línea “como un error que puede ocasionar perjuicios notorios a la literatura
y al arte cubanos”. A partir de ese momento dejó de publicar en la revista Casa de las Américas.

14 15
Héctor Rodríguez, Eduardo G al eano, Pablo Mañé G arzón, Augusto Bonardo y Ángel R ama , en un programa de
tele visión a propósito de Marcha .

Portada del primer número del semanario Marcha . Con alumnos del Liceo Francés.

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La formación de un público impronta de su director–, Arca tuvo una colección de Narradores Latinoamericanos, de la
que Rama se enorgullecía:
El afán de formar un público no se quedó solo en la cantidad enorme de artículos que es-
cribió en las páginas de las revistas fundadas por él desde la primera época o con las que “en la época en que apenas había comenzado el interés por ellos, [publicamos] obras
colaboró dentro y fuera del país, ni siquiera en su labor de Marcha. Hubo en Rama una fir- aun escasamente conocidas de Alejo Carpentier, José María Arguedas, Juan Carlos
me vocación de editor, iniciada a sus veinte años con la experiencia en la editorial Fábula, Onetti. Entre ellas, editamos a un autor colombiano sólo conocido en su país, quien
en su tarea como director técnico de la Colección de Clásicos Uruguayos de la Biblioteca vivía entonces en México: se llamaba Gabriel García Márquez y aún no había escrito
Artigas, su pasaje por la cooperativa de escritores promovida por Asir, y la dirección de la Cien años de soledad pero para cualquier lector avisado era de los grandes talentos
colección Letras de Hoy de la editorial Alfa, de Benito Milla. La fundación de Arca, con su del continente”.
hermano Germán y con José Pedro Díaz en 1964, implicó asumir personalmente el desa-
fío de contribuir a la creación en el país de una industria editorial. Junto a Alfa y a Banda No tardó mucho en ampliar el alcance de su tarea editorial. Con Guillermo Schavelzon
Oriental, que había sido fundada en 1961, el emprendimiento contribuyó a afianzar lo que creó en Buenos Aires, en 1967, una editorial que se llamó Galerna, donde se publicaron
el mismo Rama llamó el “período de apogeo” de la edición nacional. Era una respuesta a ensayos de Lévi-Strauss, Roland Barthes, Theodor Adorno, Darcy Ribeiro, y en la refinada
la aparición de un público, formado por Marcha, que tenía otras demandas, acorde con los colección Aves del Arca, títulos como el Urfaust de Goethe, los Diarios íntimos de Baudelaire,
intereses de esa década: La fugitiva de Chujo de Murasaki Shikibu y hasta un tomo de Poesía quechua.
Otro emprendimiento de esos años –ahora con Julio Bayce y el antropólogo brasile-
“Existía un público nuevo, fundamentalmente constituido por jóvenes que ambiciona- ño Darcy Ribeiro, por entonces exiliado en Montevideo– es la creación de la Enciclopedia
ban un cambio en la realidad nacional. Quería por lo tanto revisar el país, su historia, Uruguaya, una serie de fascículos semanales destinados a recorrer cronológicamente la
sus hombres, sus ideas; procuraba una modernización que en las disciplinas nuevas historia cultural del Uruguay, con un enfoque interdisciplinario y en tiradas que en algún
(sociología, economía, psicología, etc.) se abastecía; bajo el impulso de la revolución momento superaron los veinte mil ejemplares. La convocatoria a sociólogos, historiadores,
cubana se ponía a la búsqueda de la América Latina. Esa generación estaba presen- críticos literarios y antropólogos para trabajar en la colección es índice del creciente interés
ciando (viviendo, padeciendo) la quiebra del “welfare state” que había sido el Uruguay de Rama en analizar la cultura desde diferentes perspectivas, ampliando la visión de las
en la larga época batllista: la crisis económica, las nuevas búsquedas políticas, el pa- relaciones entre las circunstancias históricas y los productos del arte. La colección cumplía
norama internacional y en especial el latinoamericano, la incorporación del arte y la a la vez una función social: dar sentido de pertenencia y aportar elementos para una me-
estética contemporánea, sobre todo norteamericana, el hondo e imaginativo deseo de jor comprensión del presente. Con acierto, Amparo Rama ha señalado que la Enciclopedia
hacer cosas, todo se combinaba para generar dentro de esa sociedad, numéricamente Uruguaya fue para su padre –reducido al ámbito nacional– un ensayo de lo que sería luego
reducida, un ávido público lector. A su servicio nacieron las editoriales”. la Biblioteca Ayacucho.
La actividad editorial en ambos casos fue encarada como una tarea docente. Desde
Con el concurso fundamental de un muy joven Alberto Oreggioni –quien se haría cargo su Cátedra de Literatura Latinoamericana de la Facultad de Humanidades y Ciencias, Rama
de la editorial cuando Ángel se ausentó del país, y consiguió que sobreviviera en el desierto buscó objetivos similares. Los textos literarios le interesaban en sí mismos, por el puro goce
de la dictadura– Arca dio a conocer antes de 1972 más de trescientos títulos, en tiradas no estético, y también por lo que significaban como expresión de una sociedad y una cultura.
menores de tres mil ejemplares, a bajo precio, que recorrían el pasado y el presente de la Por eso en sus cursos se trabajaba sobre las obras recientes de Alejo Carpentier, de Juan
cultura nacional. Allí se publicó la obra completa de Felisberto Hernández (en esa edición Rulfo, Vargas Llosa o Gabriel García Márquez, no solo en su dimensión específicamente li-
lo leyeron Julio Cortázar y Roger Caillois, figuras centrales en la difusión internacional de teraria –a la que atendía con agudeza y rigor crítico– sino también situándolas en sus con-
Felisberto), los inéditos de Horacio Quiroga, varios títulos de Onetti, de Mario Benedetti, textos sociales y culturales, que Rama manejaba con solvencia. De la misma manera, en esa
Paco Espínola, Idea Vilariño, Armonía Somers, Mario Arregui, y de los más jóvenes Cristina época trabajó en profundidad temas del pasado, especialmente el fenómeno modernista, lo
Peri Rossi, Hiber Conteris o Eduardo Galeano. Pero además –y ésa fue su novedad y la que daría como resultado Rubén Darío y el modernismo, Circunstancia socioeconómica de
un arte americano, su libro de 1970.

6. La bibliografía de Ángel Rama realizada por Álvaro Barros Lémez consigna la existencia de 1.420 artículos y
reseñas escritas entre 1947 y 1983 (Cf. Carina Blixen y Álvaro Barros-Lemez, Ángel Rama. Cronología y bibliografía.
Montevideo: Fundación Ángel Rama, 1986).
7. Ángel Rama, “Una catástrofe editorial (El caso de Uruguay)”, México: Unomasuno No 178, 4 de abril de 1981. . Ibidem.

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América Latina: un inmenso territorio a explorar El futuro de América Latina es la obsesión que alimenta la idea original de la Biblio-
teca Ayacucho: se trata de aportar a una toma de conciencia sobre “la singularidad latinoa-
mericana” en vistas a un proyecto transformador. Rama pensaba que tanto la Conquista
Al culminar la década del 60, la labor de Rama era ya conocida en todo el continente, y su
como el modelo liberal del siglo XIX importaron los “corpus” ideológicos europeos de una
participación en congresos y reuniones de escritores, así como las conferencias y seminarios
manera mecánica que trajo verdaderas catástrofes sociales, y temía que
en universidades extranjeras, se habían hecho cada vez más frecuentes. En 1973 está en
Venezuela, junto a su esposa la escritora y crítica de arte argentino-colombiana Marta Tra-
“los diferentes proyectos en juego contemporáneamente, desde el plan desarrollista
ba, haciéndose cargo de un curso en la Universidad Central, cuando se produce en Uruguay
hasta el socialista, funcionen sobre la misma peligrosa mecanicidad que no atiende
el golpe de Estado. Ya no regresaría. En el Diario  que llevó en sus años de exilio hace el
a la singularidad latinoamericana. Esa desatención está reforzada por la pérdida de
recuento de las dificultades que tuvo que enfrentar. Pero es fácil comprobar que reprodujo
memoria de la colectividad, la cual, como ya se ha observado, lleva a tropezar varias
en Venezuela el mismo despliegue de trabajo que había hecho en Montevideo: a sus clases
veces en las mismas piedras y a rehacer fantasmagórica y trágicamente, lo que ya se
universitarias agregó una importante labor periodística primero en El Nacional y luego en El
ha vivido en otros tiempos”.12
Universal de Caracas, participó en polémicas sobre la realidad cultural venezolana, fundó
la revista Escritura, siguió viajando y amplió en forma considerable su conocimiento de la
Es interesante la forma en que se realiza el diseño general de la biblioteca. La selec-
literatura del país como lo prueban los libros que publicó10.
ción de la tradición cultural latinoamericana es concebida también como un acto creativo.
Pero lo más importante de su período del exilio son la consolidación de sus concep-
Porque el pasado no es una realidad muerta e inmutable, sino una invención en función de
ciones teóricas y la creación de la Biblioteca Ayacucho.
un momento y un proyecto cultural:
Esta última fue un proyecto oficial venezolano surgido de una iniciativa de Ángel Rama,
y coincidió con los actos conmemorativos del sesquicentenario de la Batalla de Ayacucho
“El diseño del futuro es, simultáneamente, el del pasado, aplicándose a cada uno de
que culminó la larga guerra de la independencia de América del Sur. Fue pensada como una
los campos disímiles la misma capacidad de invención: no es menor la originalidad
biblioteca cerrada, cifrada en quinientos tomos, que recoge la vigencia “del legado civilizador
puesta en la construcción del pasado que la invertida para elaborar la visión del futuro
de América Latina”, desde los textos precolombinos, con una selección de autores y de obras
y nunca se afirmará suficientemente cuán indispensables son ambos territorios para
fundamentales de las letras, la filosofía, la historia, el pensamiento político, la antropología,
el pleno ejercicio de la libertad y la acción creadora del hombre. No sería posible vi-
el arte, el folclore, etc., según la describió Rama. Y tiene una finalidad concreta:
sualizar el mundo por venir si no se contara con el respaldo y la legitimación que pro-
porciona la lección histórica, y ésta carecería de toda significación si no respondiera
“Publicar una Biblioteca de la cultura latinoamericana implica desarrollar, objetiva-
a la iluminación de que la dota la resplandeciente visión de lo futuro”.13
mente a través de los volúmenes, un discurso intelectual sobre la región. Uno de sus
puntos centrales es el afán de integración que, para llevarse a cabo, obliga a luchar
Como hiciera en ocasión de la página literaria de Marcha, recurrió a nombres pres-
contra una fragmentación e incomunicación que ha durado siglos”11.
tigiosos del pensamiento y la literatura del continente en las más diversas disciplinas para
establecer el plan general de la obra, y para hacerse cargo de cada una de las ediciones.
Esta concepción responde estrictamente a la visión de su creador. Presupone no sólo
Con una cuidada y bella presentación gráfica, mientras la dirigió Rama se publicaron
la existencia de una cultura latinoamericana –más allá de las reconocidas diversidades re-
tomos dedicados a la literatura indígena; las crónicas de Huamán Poma de Ayala, de Garcilaso
gionales– sino también una visión común de futuro. Busca contribuir a la integración y tam-
de la Vega y Francisco López de Gómara; escritos de viajeros como Alexander Humboldt,
bién a la construcción de una literatura, en la medida en que permite observar y comparar
historiadores como Fray Bartolomé de las Casas, pensadores y educadores como Santa
fenómenos equivalentes en distintas zonas, a la vez que resulta un insumo fundamental
Cruz y Espejo y Eugenio María de Hostos; recopilaciones de tradiciones hispanoamericanas
para la reflexión tanto política como cultural.
y libros sobre el pensamiento de la emancipación. Entre los primeros cien tomos estuvieron
los Discursos de Simón Bolívar, escritos de José María de Sucre, el ideario de José Artigas,
ensayos de Rodó, Sarmiento, Rafael Barrett y José Carlos Mariátegui. Hubo también títulos
dedicados al pensamiento conservador, positivista y anarquista en América Latina.
. Ángel Rama, Diario 1974-1983. Montevideo: Editorial Trilce, 2001.
10. Diez problemas para el narrador latinoamericano, Salvador Garmendia y la narrativa informalista, Rufino Blanco
Fombona y el egotismo latinoamericano.
12. Ibidem.
11. Ángel Rama. “La Biblioteca Ayacucho como instrumento de integración cultural latinoamericana”. México:
Revista Latinoamericana, No 14, 1981. 13. Ibidem.

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Estos libros alternaron con la Poesía gauchesca, con la obra de Sor Juana Inés
de la Cruz, con la poesía de Rubén Darío (prologada y editada por el propio Rama), la
Obra completa de José Asunción Silva, La tierra purpúrea de Hudson y tomos dedicados a
Neruda, José Eustasio Rivera, Roberto Arlt, Salarrué, Herrera y Reissig o Juan Rulfo. Una
preocupación de Rama fue incluir la literatura de Brasil –cien autores en el plan general–, tan
mal conocida en Hispanoamérica y uno de sus mayores intereses desde la etapa de Marcha.
Para eso contó con la invalorable colaboración de Antonio Candido: así en los primeros años
aparecieron volúmenes dedicados a Mario de Andrade, Machado de Assis, Lima Barreto,
Manuel A. de Almeida, Oswald de Andrade, Silvio Romero14. Después de la muerte de Rama
la Biblioteca Ayacucho siguió publicando sus volúmenes y en la actualidad puede leerse en
forma gratuita, en Internet.

Hacia una teoría de la cultura

El período del exilio, a pesar de sus dolores y frustraciones, fue para Rama el tiempo de
consolidación de su visión teórica sobre la cultura latinoamericana. Los viajes por el continente
y el trabajo en la Biblioteca Ayacucho lo habían dotado de un conocimiento amplísimo de
obras y autores, y a la lectura en profundidad de los maestros latinoamericanos –Henríquez
Ureña, Sanín Cano, Picón Salas, Blanco Fombona, Raimundo Lida– había agregado a Theodor
Adorno y a Walter Benjamin, a Lévi-Strauss y a los antropólogos brasileños, sin descartar
Con Marta Traba .
herramientas tomadas de Michel Foucault o Roland Barthes.
De las dos direcciones de análisis literario vigentes en su momento: la que viene de los
formalistas y considera a la literatura como una invención artística autónoma y autosuficiente
–en pleno auge de la moda académica en ese entonces–, y la que busca reinsertar a la obra
en el campo más variado y complejo de la cultura, Rama había elegido desde temprano esta
última. Separar lo que llama “la serie literaria” de la “serie social” le parecía un error: “ambas
convergen en la serie cultural donde el imaginario de las sociedades humanas construye sus
lenguajes simbólicos. Es dentro de esa serie cultural y no fuera, donde las obras literarias
conquistan su plenitud de sentido”.15
“Crecientemente –escribió José Miguel Oviedo– la literatura pasó a ser un ingrediente
de su visión general de nuestra cultura y luego un pretexto para elaborar un discurso
crítico sobre la sociedad latinoamericana”.16 Es difícil de compartir que la literatura fuera
un pretexto para Rama, porque sintió por ella una pasión genuina, fue un lector voraz y
entusiasta y escribió sobre libros y novedades hasta el último minuto, pero es cierto que en
algunos de sus trabajos (La ciudad letrada) la producción literaria es solo una parte en el
cuadro general de la cultura.

14. Para un estudio de la relación de Rama con la literatura de Brasil ver el minucioso estudio de Pablo Rocca en
Ángel Rama, Emir Rodríguez Monegal y el Brasil: Dos caras de un proyecto latinoamericano, ob. cit.
15. La novela en América Latina. Panoramas 1920-1980. Bogotá: 1982. Con Salvador Garmendia , en Venezuel a .

16. “Ángel Rama o la pasión americana”, Texto Crítico No 31-32, Xalapa, enero agosto de 1985.

22 23
Entre otros, Arturo Ardao, David Alfaro Siqueiros, Sergio Ramírez, Francisco Julião, marta traba y Ángel Rama . En l a Biblioteca Ayacucho.

Patricia Vargas Llosa, Pablo Neruda, Ángel Rama, Marta Traba, jorge aravena y Mario Vargas Llosa en Isla Negra, 1967. en buenos aires. E n quito , diciembre de 1 9 7 8 con ruben astudi l l o y
Álvaro Mutis.

24 25
Los escritos sobre la “transculturación” muestran cómo ha revisado y ampliado su
visión teórica. Si en su primera juventud había sido un intelectual universalista, interesado
particularmente en la modernización proveniente de las vanguardias, y había mirado con
cierto menosprecio al regionalismo, a partir de los años 70, descubre que ni en una ni en
otra corriente radica lo específico latinoamericano, sino en una operación intelectual mucho
más compleja. Estudiando la obra de García Márquez, de Guimarães Rosa y especialmente
la de José María Arguedas profundiza en el concepto de “transculturación” tomado del cu-
bano Fernando Ortiz, para designar los procesos de síntesis originales entre las vanguardias
modernizadoras y las tradiciones vernáculas.

“En cualquiera de los tres niveles (lenguas, estructuras literarias y cosmovisión) se


verá que los productos resultantes del contacto cultural de la modernización, no pue-
den asimilarse a las creaciones urbanas del área cosmopolita, pero tampoco al regio-
nalismo anterior. Y se percibirá que las invenciones de los transculturadores fueron
ampliamente facilitadas por la existencia de conformaciones culturales propias a que
había llegado el continente, mediante largos acriollamientos de lenguaje”.17

El viajero errante

Como lo muestra el Diario18 que escribirá en esos años, Rama está atento a lo que sucede
en Uruguay, donde las noticias son cada día más lúgubres. Integrado al Comité de Solida-
ridad con Uruguay, en 1976 tendrá que ver cómo el gobierno militar le niega el pasaporte
dejándolo indocumentado, lo que lo obliga a tomar la nacionalidad venezolana.
En 1977 pasa una temporada dando clases en Stanford. La experiencia lo hace año-
rar una vida más plácida de lectura y de trabajo fuera del fárrago de tareas, muchas veces
ingratas, a la que lo obliga la vida en Caracas. La Universidad de Venezuela, la Ayacucho,
el periodismo, la revista Escritura, la cantidad de colaboraciones que escribe para distintos
medios, las polémicas con escritores venezolanos, le han consumido tiempo y le han causado
no pocos sinsabores. Su mejor refugio en esa etapa es el aula, la relación con los alumnos
de la Universidad, “la fraternidad juvenil, fresca, alegre y fervorosa; la pasión intelectual,
ese leve paso hacia el conocimiento”, según escribe en el Diario.
Finalmente, con Marta Traba, deciden aceptar una invitación y radicarse en Washington
donde están cerca de la Biblioteca del Congreso y donde Ángel puede trabajar en sus
estudios sobre la transculturación y las relaciones entre intelectuales y poder que recogerá
luego en La ciudad letrada.

En 1980, durante una visita a Bogotá, Marta es operada de urgencia de un cáncer.


La noticia, que Ángel recibe en Washington, lo afecta profundamente. La relación con

17. Ángel Rama, Transculturación narrativa en América Latina, Montevideo: Fundación Ángel Rama/Arca, 1989.
18. Ángel Rama, Diario 1974-1983, Montevideo: Ediciones Trilce, 2001. En l a Universidad de Carabobo, Venezuel a .

26 27
En Washington, en l a puerta del edificio El Cairo. En Washington, con Amanda Berenguer y José Pedro Díaz.

Con Carlos Monsiváis, gustavo sainz, Saúl Sosnowski, Jorge Ruffinelli y Hugo Verani, en x al apa , mÉ xico. Washington, 19 8 0.

28 29
Marta se había iniciado en 1969 en Chile y se había consolidado en los años de exilio. un contubernio al parecer muy estrecho, con el fascismo de Fidel Castro”.20 Entre otras cosas
Vital y apasionada como él, Marta no solo era una fuente de afecto y alguien con quien lo acusa de escribir “un tipo de crítica que tiene la particularidad de que la obra se valora por
compartir intereses, sino su cómplice en el proyecto de promoción y modernización cultural el ‘fondo de denuncia’ de la misma o por su oportuna demagogia política”.
que Ángel se propuso en Venezuela. Como había hecho en Bogotá unos años antes, Marta Más allá del trazo grueso y del absurdo de las acusaciones, la actitud de Reinaldo
revolucionó el ambiente y la crítica de artes plásticas en Caracas y era adorada y odiada con Arenas debe de haber provocado en Rama el malestar de una traición personal. Lo había
la misma intensidad. Como lo registra en su Diario, la enfermedad de Marta sume a Ángel conocido en La Habana en 1969, cuando Arenas le pidió ayuda para publicar en el exterior
en la desesperación (“No me imagino la vida sin ella”, escribe. “Tantas cosas tremendas un libro de cuentos –Con los ojos cerrados, en ediciones posteriores Termina el desfile– con
vividas y tanto que hicimos, que hizo ella sobre todo, para que llegáramos a amarnos con el argumento de que era imposible que le permitieran hacerlo en Cuba. A Rama le interesó
entrega, con necesidad, con honestidad, con paciencia, en una relación que era, que es, el manuscrito y lo publicó en Montevideo con el sello de Arca en 1970.21 Según puede leerse
para siempre”).19 en su Diario, se alarmó cuando supo que Arenas estaba preso en Cuba acusado de corrup-
En abril, con Marta restableciéndose, están de vuelta en Estados Unidos para dar ción de menores, y en el momento de su liberación celebró la noticia y quiso creer que podía
cursos en Princeton. Poco después Rama acepta la propuesta de la Universidad de Maryland ser un síntoma de apertura en la isla (“Estas noticias de Norberto [Fuentes] y Reinaldo, me
para integrar el staff del Department of Spanish, con un salario que le permite enfrentar las han alegrado: eran los jóvenes mejores hace una década. ¡Ojalá todavía tengan tiempo para
derivaciones de la enfermedad de su mujer. Lentamente vuelve al ritmo de trabajo normal. demostrar creativamente su talento!22). Finalmente, cuando Arenas fue expulsado de Cuba
Da cursos sobre García Márquez, la poesía de César Vallejo, la cultura del Río de la Plata en por el puerto de Mariel, Rama publicó un artículo23 dándole la bienvenida y formulando una
el 900, la obra de Rubén Darío; dicta conferencias y profundiza sus investigaciones sobre dura crítica de la resolución gubernamental de expulsarlo. Después de hacer el recuento de
el mundo novohispano. Pero no descuida sus responsabilidades uruguayas y colabora asi- los libros de Arenas conocidos fuera de la isla, afirmaba: “Nada de eso se publicó en Cuba y
duamente con Cuadernos de Marcha, que publica en México Carlos Quijano. será algún día motivo de vergüenza para los burócratas de turno”. Y hacía un pronóstico: “No
En Estados Unidos siente que por fin tiene tiempo para investigar y proponerse pro- se necesita ser adivino para saber que en pocos años será un gran escritor internacional”.
yectos de mayor aliento. Pero en julio de 1982, el Servicio de Inmigración niega la visa de Todavía en 1981, apenas un año antes de la furibunda diatriba de Arenas, Rama lo eligió
residencia que en nombre de Rama ha gestionado la Universidad de Maryland, por consi- para representar a Cuba en su selección de los Novísimos narradores hispanoamericanos en
derar imposible su permanencia en Estados Unidos. La resolución se basa en una ley del Marcha, y hasta lo había apadrinado para una beca Guggenheim. En el mismo momento en
período maccarthista –la MacCarren-Walter– y en información “confidencial” proporcionada el que Arenas escribía el suyo, escribió “Reinaldo Arenas en la zarza ardiente”, un artículo
por la dictadura uruguaya. Consideran a Ángel bajo el código 212 (d) (3) (A) (28) –lo que el elogioso que el cubano conocía porque el propio Rama se lo había enviado.
semanario The Nation llamó “Trampa 28”–, es decir, “subversivo comunista”. Ninguna de Ese desagradable conflicto venía a traer a primer plano la cuestión de las relaciones
las gestiones de Rama para demostrar la falsedad de la acusación surtirá efecto. Tampoco de Rama con Cuba, enfriadas desde 1971 a raíz del caso Padilla. En aquel momento había
las protestas de la Latin American Studies Asociation, el Pen Club, la Authors League of publicado en Marcha una serie de artículos sobre el peligroso viraje de la política cultural
America, o medios de prensa como The Nation, The Sun de Baltimore, el Village Voice y el cubana y elogiado la actitud de Norberto Fuentes, quien en la sesión de autocrítica de Padilla
Washington Post. se había negado a retractarse y defendido su derecho a opinar con libertad. Irónicamente
La noticia de la inminente expulsión movilizó a escritores y figuras políticas que elevaron varios años después de la muerte de Rama, Fuentes publicó Dulces guerreros cubanos24, un
sus protestas: Belisario Betancur, presidente de Colombia, Carlos Andrés Pérez, ex presidente libro de memorias donde admite sus relaciones con la Seguridad del Estado cubano y narra
de Venezuela, el dramaturgo Arthur Miller, Julio Cortázar, Augusto Roa Bastos y Gabriel Gar- alegremente los privilegios de los que gozó durante los años previos a su caída a raíz del
cía Márquez, entre otros. Y aparecieron artículos en publicaciones de París, Caracas, Bogotá, caso Ochoa de la Guardia en 1989. Belkis Cuza Male, viuda de Heberto Padilla, en una nota
Barcelona, Frankfurt, Londres, México y San Pablo denunciando el hecho. publicada en El Nuevo Herald de Miami el 21 de noviembre de 2000 afirma que Norberto
En el otro extremo, a la campaña contra Rama se sumó un actor inesperado: el escritor
cubano Reinaldo Arenas, que salió al ruedo en ese momento con una serie de artículos apoyan-
do la decisión del Servicio de Inmigración y acusando a Rama de haber firmado declaraciones
antiimperialistas en la revista Casa de las Américas y haber tenido “un pasado pro-comunista, 20. En Noticias de Arte, Nueva York, octubre de 1982. Los artículos son “Ángel Rama, ‘Subversive agent’” y “Una
rama entre la delincuencia y el cinismo”.
un pasado subversivo, una serie de manifiestos terroristas a favor de la violencia y del crimen,
21. Ángel Rama, “Las malandanzas de Reinaldo Arenas”, El Universal, Caracas, 12 de setiembre de 1982.
22. Cfr. Diario, pág. 131.
23. “Reinaldo Arenas al ostracismo”, El Universal, Caracas, 20 de julio de 1980.
19. Ibidem. 24. Norberto Fuentes, Barcelona: Seix Barral, 1999.

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Fuentes siempre trabajó para la Seguridad del Estado y que en aquella ocasión “fue él quien Siempre que llovió, paró, decía mi buena madre con su sabiduría campesina, y nada
precisamente intentó darle verosimilitud a la farsa”. Rama no llegó a conocer esa parte de más lindo que la luz del cielo cuando escampa y todo parece nuevo, recién nacido.
la historia. Cuba le dolía particularmente y quería creer que el rumbo que había tomado Si no nosotros mismos, estoy seguro de que nuestros hijos reharán ese mundo, con
la revolución podía ser modificado. En los últimos años, a raíz de la asunción de Armando el mismo puntillo arrogante que pusimos nosotros en los gloriosos 50 y 60 que reco-
Hart al Ministerio de Cultura, se había hecho ilusiones de que se volvía a una actitud más rrimos en conquistadores. Los otros no prevalecerán; son un desgraciado accidente
abierta en materia de libertad de expresión y por eso llegó a colaborar en una ocasión con de la historia, no más.”
la revista de Casa de las Américas.
La muerte de Rama conmovió a la comunidad intelectual latinoamericana. En los si-
guientes años su obra ha sido estudiada y discutida en los principales ámbitos académicos
París bien vale una visa latinoamericanos, se le han dedicado volúmenes críticos y realizado encuentros y seminarios
en su homenaje. Esta exposición quiere ser una contribución para un mejor conocimiento
Ángel y Marta salieron de Estados Unidos el 20 de febrero de 1983 para instalarse en París. de su pensamiento en el país al que se sintió siempre profundamente ligado.
Rama tiene una beca Guggenheim, y la Universidad de Maryland, que no quiere perderlo
como investigador, le ha otorgado otra para el estudio de las culturas populares en América
Latina. A su vez, la École Pratique de Hautes Études de París lo ha contratado para dar un
curso sobre “La modernización cultural de América Latina a fines del siglo XIX”. La pareja se Rosario Peyrou
instala en un bello apartamento antiguo cerca del Palais Royal y poco a poco van recuperando
el buen ánimo y el empuje que los caracteriza. En mayo, Ángel escribe una carta colectiva a
los amigos y estudiantes de Maryland en la que, parodiando con humor el estilo del Servicio
de Inmigración norteamericano, relata los pormenores de su nueva vida y sus proyectos.
Lo titula “Subversive Journal”. Ya ha participado en distintos coloquios, acaba de publicar
dos antologías para el Círculo de Lectores de Barcelona, una dedicada al siglo XIX y otra
al Modernismo, y trabaja en el proyecto de una Historia de la Literatura Latinoamericana
que dirige Ana Pizarro, y en la Historia de la Literatura Hispanoamericana organizada por
Giuseppe Bellini. Cuenta que, como su barrio es el de la Biblioteca Nacional “el subversivo,
como un escolar cualquiera, puede ir caminando con sus cuadernitos bajo el brazo todas
las mañanas, después de los mates con que ha logrado despertar, para revisar diarios y
revistas del XIX, tratando de revivir lo que sentían aquellos girasoles latinoamericanos del
XIX cuando los barcos les traían esos suntuosos regalos”. Y razona que si un príncipe francés
había podido afirmar que “París bien vale una misa”, él tiene derecho a declarar que “París
bien vale una visa”.
Entre las invitaciones que les llegan para exponer en distintos coloquios, reciben
la de Belisario Betancur para participar en Bogotá en el Primer Encuentro de la Cultura
Hispanoamericana. Ni Marta ni Ángel quieren moverse esta vez de París, pero sienten que
deben agradecer al presidente su intervención frente al gobierno norteamericano cuando el
conflicto de la visa. El 27 de noviembre abordan, con otros dos escritores latinoamericanos,
Manuel Scorza y Jorge Ibargüengoitia, el avión que los llevará a Bogotá. Minutos después del
despegue, de París a Madrid, el aparato se estrelló en Mejorada del Campo, cerca de Madrid.
Ninguno de ellos sobrevivió. Pocos días antes Ángel le había escrito a Carlos Maggi:

“No hay duda que nos veremos pronto, ya aquí o, ¿por qué no esperarlo?, allí mismo, En Barcelona , Fernando Z al amea , Marta Traba , Amparo Rama , Ángel Rama , Gustavo y Emiliano Z al amea .

en el Montevideo recuperado, cuyo asfalto sueño con pisar entre jubiloso y aterrado.

32 33
En su estudio de París.

En París, en el apartamento de l a rue Notre Dame des Victoires Con Marta , Martín Rama , su sobrino, y su hija Amparo.

34 35
En Xal apa , Mé x ico en 19 8 0, durante un homenaje a O netti : D o l ly Muhr, Ángel R ama , Juan Carlos O netti, Hugo
Verani, Ida Vitale, Carlos Martínez Moreno y Enrique Fierro.

En Washington, en el apartamento del edificio el Cairo. con su hija amparo. en barcelona , 19 81.

36 37
2. Cronología

1926. El 30 de abril nace en Montevideo Ángel Antonio Rama Facal, de padres españoles
inmigrantes. El padre había dejado Galicia a los 18 años para no ir al servicio militar en
África. Es el segundo de cuatro hermanos, Carlos (1921), Lilia (1928) y Germán (1932).

1931-1935. Ingresa a la Escuela Pública Alemania en el Barrio del Reducto. A los nueve
años ejerce como monaguillo en la Iglesia de San Carlos Borromeo.

1936. Estalla la guerra civil española, vivida de cerca por su familia. Carlos, su hermano,
ya adolescente, lee a los clásicos anarquistas y sigue la guerra con pasión, identificándose
con las hazañas de la columna Durruti. “Yo solo tenía diez años y aunque mi camino había
de ser muy otro en la vida, allí conocí a los poetas que invocaban el nombre de España y
leí carradas de Kropotkin, Bakunin, Reclus, Landauer y me saqué la ropita de monaguillo
y renuncié a la Acción Católica y a la Iglesia, para desconsuelo de mi madre que siempre
soñó con un hijo cura”, escribió Ángel.

1938-1940. Ingresa al liceo Dámaso Antonio Larrañaga. Ya es un lector apasionado. “Tenía


yo doce años cuando acudía a la Biblioteca Nacional a leer, y lo curioso es que las lecturas
eran como jornadas de trabajo”. Leía a los clásicos españoles, y más adelante a los grandes
escritores europeos, especialmente ingleses y franceses. En la biblioteca de su hermano
Carlos, futuro historiador, leyó mucha historia y política. A partir de 1939 Marcha es también
una lectura obligada que abre otros cauces a su curiosidad.

1941. Constituye con un grupo de amigos la “Asociación de Arte y Cultura APEX”, y en


ese ámbito dicta su primera conferencia. Repite el año liceal como consecuencia de su
participación en una extendida huelga estudiantil.

1942. Muere su padre. Con sus amigos edita una revista liceal donde publica artículos sobre
arte. Ingresa a la Escuela de Arte Dramático del SODRE de Montevideo, y hace pequeños
papeles como actor.

1943. Ingresa al IAVA en Abogacía e integra un grupo teatral que organiza unas “Jornadas
Arqueológicas de Teatro”. Actúa, dirigido por José Pedro Díaz y Amanda Berenguer, en
Antígona de Sófocles e Hipólito de Eurípides, y también en Numancia en versión de Rafael
Alberti y bajo la dirección de Margarita Xirgu.

1945-1946. Trabaja en France-Press como traductor del francés y escribe en la página de


libros en El País. Forma el grupo de teatro El Retablo.

38 39
1947. En la Facultad de Humanidades y Ciencias es alumno del poeta y ensayista español
José Bergamín, verdadero maestro generacional. Funda con Manuel Claps, Ida Vitale y Víctor
Baccheta la revista Clinamen. Integra la Comisión Directiva del Ateneo y dirige su plan de
conferencias y de extensión cultural en el interior. Dirige un ciclo de extensión cultural de
la Asociación de la Prensa en CX 14 El Espectador.

1948. Ingresa al Instituto de Profesores Artigas (Sección Agregaturas), dicta conferencias


y participa en varios debates intelectuales.

1949. Comienza a trabajar en la Biblioteca Nacional donde permanecerá hasta 1965. Dirige,
junto con Manuel Flores Mora, la sección literaria de Marcha.

1950. Se casa con la poeta Ida Vitale, y comparten con Carlos Maggi y María Inés Silva
Vila una casa en la calle Martí. Funda con Carlos Maggi las Ediciones Fábula, que publicará
Con José Pedro Díaz y Carlos Maggi. Con Ida Vitale. entre ese año y el siguiente, cinco títulos, La mano de nieve de Silva Vila, Polvo enamorado,
de Maggi, La rebelión de Galatea, de Jacobo Langsner, La aventura intelectual de Figari y
¡Oh sombra puritana!, de Ángel Rama.

1951. Nace su hija Amparo. Es designado Director Técnico de la Biblioteca Artigas, cargo
que ocupará hasta 1958, período en que publicará 28 volúmenes de Clásicos Uruguayos.

1952. Ocupa el primer puesto en el concurso de oposición libre para dar clases en Enseñanza
Secundaria. Empieza su labor docente en institutos públicos y en el Liceo Francés.

1953. Es secretario de redacción de la revista Entregas de La Licorne, dirigida por Susana


Soca, donde escribe sobre autores latinoamericanos. Publica en Asir trabajos sobre José
Martí.

1954. Nace su hijo Claudio. Dirige la sección literaria de El Nacional.

1955. Viaja a Europa con Ida Vitale, en usufructo de una beca de la embajada de Francia.
En viaje recibe la noticia de la muerte de su madre. Asiste a cursos en la Sorbonne y en el
Collège de France, donde es alumno de Marcel Bataillon y Fernand Braudel. Es corresponsal
de El País.
Ángel Rama , Ida Vitale, José Bergamín, Amanda Berenguer, José Pedro Díaz.
1957-1958. Reseña libros en el diario Acción, donde será pronto crítico teatral. Estrena su
obra La inundación. Vuelve a colaborar en Marcha.

40 41
1959. La Comedia Nacional estrena su obra Lucrecia, dirigida por Laura Escalante. Asume la
dirección de la Sección Literaria de Marcha, cargo que ocupará hasta 1968. Es un momento
clave de su trayectoria intelectual: en armonía con la concepción general del semanario,
busca desarrollar una perspectiva cultural latinoamericana, poniendo a la literatura en
relación con sus contextos sociales. Comienza a establecer una red de contactos en toda
América Latina para ponerse al día con la producción literaria del continente. A la vez, se
interesa especialmente por la literatura joven.

1960. Codirige ediciones Asir y se hace cargo de la colección “Letras de Hoy” de la editorial
Alfa de Benito Milla donde se publicarán las primeras ediciones de Onetti, Felisberto
Hernández, Mario Arregui, Mario Benedetti, Carlos Martínez Moreno, etc. Obtiene un premio
del Consejo Departamental de Montevideo por la novela Cacería nocturna.

1961. Se inicia como profesor de Historia del Teatro en la Escuela Municipal de Arte
Dramático. Estrena Queridos amigos (mención en el concurso de la Comedia Nacional de
1958). Publica Tierra sin mapa, escrito como consecuencia de la muerte de su madre y que
había obtenido un premio del Centro Gallego de Buenos Aires en 1959.

1962. Participa en coloquios, da conferencias, integra jurados literarios. Comienza a dictar


Con ida vitale en trabajos de edición.
cursos en el exterior, en Argentina, Chile y Cuba. Preside el coloquio organizado por Casa de
las Américas sobre “La literatura latinoamericana y las ideologías revolucionarias”. Funda la
editorial Arca con su hermano Germán y José Pedro Díaz, donde despliega su capacidad de
trabajo e invención; llegan a editar cuatro libros por mes. Publica tanto a uruguayos como a
latinoamericanos desconocidos en el país, entre otros libros, La hojarasca de Gabriel García
Márquez, primera edición fuera de Colombia y Los pasos perdidos de Alejo Carpentier.
Estrecha sus relaciones con la Casa de las Américas de Cuba, y se entusiasma con la
posibilidad de que se realice en Cuba la conjunción de socialismo y libertad artística.

1963. Recorre distintos países latinoamericanos para participar en diferentes coloquios y


visita China. Analiza en Marcha la situación del escritor en la URSS, en una postura muy
crítica del “realismo socialista”, lo que ocasiona una polémica con Ariel Badano del diario
El Popular. A la vez imparte cursos en Rosario (Argentina) sobre sociología y literatura,
cada vez más interesado en las relaciones entre las obras literarias y los contextos sociales e
ideológicos. Integra el Consejo de Redacción de la revista Casa de las Américas de Cuba.

1964. Se cumplen 25 años de la fundación de Marcha y Ángel pide colaboraciones a Con su hija , Amparo.

escritores de toda América Latina para una serie de suplementos especiales sobre la cultura.
Polemiza con Emir Rodríguez Monegal a propósito de El siglo de las luces de Alejo Carpentier
y la situación de la cultura en la revolución cubana.

Con el maestro, José Bergamín.

42 43
1965. Viaja a Italia para participar de las Jornadas sobre Tercer mundo y comunidad mundial
patrocinadas por la UNESCO. En ese marco se constituye la Comunidad Latinoamericana
de Escritores.

1966. Es designado por concurso Director del Departamento de Literatura Hispanoamericana


en la Facultad de Humanidades y Ciencias, donde impartirá cursos sobre la nueva narrativa
latinoamericana (Carpentier, García Márquez, la literatura fantástica, etc.). Deja su cargo
en la Biblioteca Nacional y dirige la Revista Iberoamericana de Literatura. Asiste al Primer
Congreso Latinoamericano de Escritores en Arica, Chile. Dicta cursos en la Universidad
de Puerto Rico, en la Universidad Central de Venezuela y participa en un encuentro en la
Universidad de Bogotá sobre la nueva narrativa latinoamericana. Emir Rodríguez Monegal
acepta el ofrecimiento del Congreso por la Libertad de la Cultura para dirigir la revista Mundo
Nuevo en París. Una serie de artículos aparecidos en The New York Times conectando al
Congreso con la CIA desatan una polémica entre los principales escritores latinoamericanos,
En París, 1955.
muchos de los cuales se niegan a colaborar en esa revista. En Marcha la discusión tuvo amplia
difusión y agrandó el abismo entre Rama y Rodríguez Monegal. Participa en la fundación de
la editorial argentina Galerna, donde será asesor literario. En Arca publica Cien años de raros
y La mitad del amor, una muestra de literatura escrita por mujeres uruguayas.

1967. Viaja a Cuba en ocasión del centenario de Rubén Darío a participar en un Congreso
en su homenaje organizado por Casa de las Américas. Participa también en el Segundo
Congreso Latinoamericano de Escritores en México y Guadalajara, y en la reunión de expertos
para el estudio de la cultura latinoamericana organizada por Unesco en Lima, Perú. Concurre
al Congreso de Literatura Iberoamericana de Venezuela. Publica las Obras completas de
Felisberto Hernández.

1968. Con Darcy Ribeyro, Luis Benvenuto y Julio Bayce crea Editores Reunidos, empresa
En Monte video, con alBerto Oreggioni, Cl audio Rama y que tendrá a su cargo la publicación de la Enciclopedia Uruguaya, colección de 63 fascículos
Ángel Rama y Emir Rodriguez Monegal.
sobrinos Diego y Laura .
que realizan una revisión interdisciplinaria de la historia cultural del país. Se hace cargo
del número dedicado a Felisberto Hernández del Capítulo Oriental. Asiste a la reunión
de expertos de Unesco en Costa Rica para diseñar un plan de estudios de la literatura
latinoamericana.

1969. Se separa de Ida Vitale y forma pareja con la escritora y crítica de arte argentino-
colombiana Marta Traba. Viaja a Cuba para integrar el jurado de novela de Casa de las
Américas. Dicta cursos en Puerto Rico sobre narrativa fantástica, y sobre las obras de
García Márquez y Vargas Llosa. Participa en Valparaíso, Chile, en una mesa redonda con el
tema Literatura y Sociedad. Dicta dos ciclos de conferencias en la Universidad Nacional de
Colombia, en Bogotá. Es internado en Montevideo a causa de una endocarditis.

El equipo de Editores Reunidos : Carlos Benvenuto, Julio Navarro, Julio Bayce, Angel Rama, Eduardo Irazábal, Daniel
Bel ardo (de pie), Alberto Oreggioni, Darcy Ribeiro, Julio Rodríguez (de pie), Luis Oreggioni, Jorge Rufinelli (de pie).

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1970. Da clases en Puerto Rico como profesor visitante en la Universidad de Río Piedras, con
cortas estadías en Montevideo donde dicta cursos breves en la Facultad de Humanidades.
Dirige en Puerto Rico un programa de televisión. Se publica Rubén Darío y el Modernismo.

1971. Estalla el “caso Padilla”. En Cuba, el poeta Heberto Padilla es encarcelado y obligado
a realizar una autocrítica a raíz de un libro de poesía considerado contrarrevolucionario por
el régimen. Vargas Llosa renuncia al comité de redacción de la revista Casa de las Américas
y 61 intelectuales europeos firman una declaración de repudio a lo sucedido; mientras, un
grupo de intelectuales uruguayos firma otra respaldando al gobierno cubano. Ángel Rama no
firma ninguna de las dos y publica en Marcha “Una nueva política cultural en Cuba” donde
analiza lo que considera un peligroso viraje de la política cultural cubana. Desde entonces
enfría sus relaciones con la isla y deja de colaborar en la revista Casa de las Américas.
En Puerto Rico no le renuevan la visa de permanencia por sus actividades de solidaridad
con los independentistas, en cuyo periódico, Claridad, dirige la página literaria. Participa
en el XV Congreso Iberoamericano de Literatura en Lima, Perú.

1972. Viaja a México para un Congreso de Difusión Cultural Universitaria. Da conferencias


sobre la nueva literatura latinoamericana en Guatemala, Costa Rica, en Mérida (Venezuela)
y Bogotá. En varios artículos polemiza con Vargas Llosa a propósito del ensayo Gabriel En tele visión con Augusto Bonardo y Mercedes Rein.
García Márquez: historia de un decidio escrito por el autor de La ciudad y los perros. La
polémica muestra la afinada elaboración de sus concepciones acerca de la relación entre
la producción literaria y los procesos sociales. Participa en coloquios en Caracas y México
(Xalapa) y cuando llega a Bogotá para reunirse con su esposa, Marta Traba, es deportado a
México, donde tampoco se le permite salir del aeropuerto. Vuelto a Colombia, apenas se le
permite estar en el aeropuerto durante seis horas hasta salir a Caracas. Rama figura en una
lista negra que lo considera “elemento subversivo”. El episodio genera cartas y telegramas
de protesta de escritores como Julio Cortázar, Sergio Ramírez, José Coronel Urtecho, entre
muchos otros. Comienza a trabajar como profesor en la Escuela de Letras de la Universidad
Central de Venezuela, donde permanecerá hasta 1978.

1973. Viaja a Alemania para participar en un Seminario en la Universidad de Bonn. El 27


de junio se produce el golpe de Estado en Uruguay. Rama participa en Caracas del Comité
de Solidaridad con la Resistencia Uruguaya. Ya no volverá al país. En agosto participa
en un Congreso de la Asociación Internacional de Literatura Comparada celebrado en
Canadá, y a fin de año dicta dos seminarios en la Universidad de San Pablo, uno de ellos es
“Transculturación en la narrativa latinoamericana”, tema que está investigando y que dará
origen a uno de sus libros fundamentales.

1974. Integra en Venezuela el Comité de Información sobre la represión en Uruguay. Promueve


el proyecto de creación de la Biblioteca Ayacucho, proyecto que asume el presidente de
En Cuba con Roberto Fernández Retamar y Juan Gelman
Venezuela nombrándolo Director Literario. Comienza la redacción de su Diario.

46 47
1975. Realiza una verdadera militancia cultural a través de la prensa venezolana, en El
Nacional y Últimas Noticias, y colabora con varias revistas literarias latinoamericanas y
europeas (Texto Crítico, Revista de Literatura Latinoamericana, Vida Literaria, Hispamérica,
Revista de la UNAM, Camp de l’arpa). En la Universidad de París hace un seminario sobre
la transculturación narrativa y en Bonn una conferencia sobre “Literatura e historia en Cien
años de soledad”. Trabaja en sus investigaciones sobre literatura venezolana y publica Rufino
Blanco Fombona, íntimo, Rufino Blanco Fombona y el egotismo latinoamericano, y Salvador
Garmendia y la narrativa informalista.

1976. Publica El universo simbólico de José Antonio Ramos Sucre, premio de ensayo en la
IV Bienal J. A. Ramos Sucre. Con María Fernanda Palacios y Rafael Di Prisco funda la revista
Escritura auspiciada por el Consejo de Desarrollo Humanístico y Científico de la Universidad
Central de Venezuela en Caracas, y convoca a varios escritores latinoamericanos como
colaboradores. Sus artículos en la prensa sobre la cultura venezolana generan polémicas con
intelectuales vernáculos. Viaja a Estados Unidos a la reunión de la Latin American Studies
Association. Publica en Buenos Aires Los gauchipolíticos rioplatenses. En Houston, Texas,
es operado del corazón y se le coloca un marcapasos.

1977. Como el gobierno militar uruguayo le ha negado el pasaporte, obtiene la nacionalidad


EN CUBA , Jurado de Casa de l as Américas : Alejo Carpentier, Salvador Garmendia , David Viñas, Ángel Rama . venezolana. Es nombrado profesor Honoris Causa de la Universidad de Zulia. Dicta cursos
en Stanford, Estados Unidos, y participa en el Congreso de Literatura Iberoamericana de
la Universidad de Florida con un trabajo sobre el Modernismo. A fines de ese año visita
Barcelona, donde Marta está reformando un antiguo apartamento con la idea de vivir en
algún momento en ese medio que les resulta estimulante y donde se reúnen con escritores
exiliados (Martínez Moreno, Alsina Thevenet, su hermano Carlos).

1978. Viaja a Francia y a Alemania. Participa en un encuentro de escritores en Quito.


Escribe en El Universal de Caracas, luego de abandonar El Nacional, y publica una serie de
artículos sobre la disidencia soviética y los problemas del exilio. Marta resuelve permanecer
en Barcelona y Ángel pasa por un período de desánimo. Renuncia a la Escuela de Letras de
la Universidad de Caracas y se siente aislado en un medio cada día más hostil.

1979. Es contratado como profesor visitante en la Universidad de Maryland (Estados


Unidos). Recibe una beca del Woodrow Wilson Center para escribir sobre “Construcción y
Estructura de la Cultura en América Latina (1759-1830)”. Dicta conferencias en distintas
universidades estadounidenses sobre temas latinoamericanos y españoles. Participa en el
Congreso de la LASA y en el del Wilson Center sobre la novela latinoamericana. Es miembro
del Comité Editorial de la Asociación Internacional de Literatura Comparada, que se aplica a
la creación de una Historia comparada de las literaturas de América Latina. Sale Cuadernos
de Marcha en México y Rama pasa a ser colaborador permanente.

En Casa de l as Américas. Entre otros, Sergio Benvenuto, Mario Benedetti, Oscar Coll azos y Pepe Estruch.

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1980. Es profesor visitante en la Universidad de Princeton y participa en un importante
número de congresos, coloquios y ciclos de conferencias en distintas ciudades de Estados
Unidos. Viaja a Brasil para las Jornadas de Literaturas Latinoamericanas de San Pablo y a
un coloquio de la Universidad de Campinas organizado por Antonio Candido, que proyecta la
creación de un Centro Latinoamericano. La enfermedad de Marta (es operada de un cáncer
de seno) lo llena de angustia. Viaja a Bogotá a encontrarse con ella.

1981. Es nombrado Profesor Titular de Literatura Latinoamericana en la Universidad


de Maryland. Participa en varios congresos, entre ellos el del Instituto Internacional de
Literatura Iberoamericana (Texas) y en Caracas en el II Congreso de Revistas de Crítica
Literaria Latinoamericana. Dirige una colección de textos latinoamericanos que se editan
en Suecia por exiliados uruguayos. Muere su hermano Carlos.

1982. En Washington intensifica sus trabajos de investigación sobre la cultura novohispana


y el siglo XIX en el Río de la Plata. Su interés se centra en el papel de los intelectuales en
las sociedades latinoamericanas. El 20 de julio el Servicio de Inmigración del gobierno
de Ronald Reagan niega el pedido de visado de residencia que en nombre de Rama
formuló la Universidad de Maryland. Basándose en la ley McCarran-Walter (de la época
del maccarthismo) y en “información confidencial” proporcionada por la dictadura militar
uruguaya resuelven que “el solicitando es inadmisible en los Estados Unidos” por ser Encuentro de Escritores en Quito, 1978 . Junto a Rama , Luis Goytisolo.

“subversivo comunista”. De nada sirvieron las gestiones de Rama para demostrar la falsedad
de la acusación ni las protestas del Pen Club, la Latin American Studies Association,
diferentes medios de prensa, escritores como Arthur Miller, Julio Cortázar o Gabriel García 1983. Abandona Estados Unidos y se radica en París. Tiene una beca Guggenheim y la
Márquez o personalidades como Belisario Betancur, presidente de Colombia, y Carlos Andrés Universidad de Maryland, que quería mantenerlo como investigador, le otorga una beca para
Pérez, ex presidente de Venezuela. A la actitud del gobierno contribuye una serie de artículos el estudio de las culturas populares en América Latina. La École Pratique de Hautes Études de
injuriosos de Reinaldo Arenas que se suma a las acusaciones contra Rama, a pesar de que París lo contrata para dar cursos. Vuelve a trabajar en los estudios para La ciudad letrada. En
éste había escrito en su defensa cuando fue expulsado de Cuba y hasta había apadrinado julio vuelve a Caracas para el Primer Congreso sobre Pensamiento Político Latinoamericano,
su candidatura a una beca Guggenheim. y en Lima la Universidad de San Marcos le otorga el título de Profesor Honoris Causa. En
setiembre viaja a San Pablo para un ciclo de conferencias en la Universidad de Campinas, y a
México, donde asiste a la reunión anual de LASA. Otra vez a Caracas para la reunión del Pen
Club. En noviembre asiste en Madrid a las Segundas Jornadas de Sociología de la Literatura.
Ha sido invitado por el presidente de Colombia para participar en el Primer Encuentro de la
Cultura Hispanoamericana, y el 27 de noviembre, junto con Marta, toman el avión a Bogotá.
En el vuelo van también Jorge Ibargüengoitia y Manuel Scorza. Apenas despega, el avión se
estrella en Mejorada del Campo, en las afueras de Madrid. La noticia de la muerte de Ángel
Rama y Marta Traba se supo en Montevideo mientras se realizaba el gigantesco acto contra
la dictadura, un momento clave en la recuperación de la democracia en el país.

Esta cronología mucho le debe al trabajo de Carina Blixen en Cronología y bibliografía de


Ángel Rama, Fundación Ángel Rama, Montevideo, 1986.

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3. La mirada de los otros

La risa de Ángel
L aura Escalante

Los recuerdos me asedian y lo primero en aparecer es el remolino de alumnos,


agolpados en torno a Bergamín, al final de sus clase en la Facultad de Humanidades,
en el histórico edificio de la Ciudad Vieja, vetusto y sugestivo, y el salir todos en tropel
a las duras, empedradas calles, casi coloniales, de aquel entonces. Lo reconozco, entre
los que caminamos hacia el centro, siempre con Bergamín, en busca de un café, un
restaurante, una confitería, con Ida Vitale, Amalia Nieto, José Pedro Díaz, Carlos Maggi,
Maneco Flores, Amanda Berenguer, Beatriz y Julio Bayce y posiblemente otros más. Ángel,
delgado, nervioso, rubio, con el pelo muy corto, ligero en el andar, en el hablar, en la risa,
en cierto tono angélico que lleva consigo su persona. Las manos siempre llenas de libros.
Debía tener entonces 20 años o menos quizás.
Después el tiempo se adelanta. Blanca García Brunell, José Pedro Díaz y yo formamos
un tribunal en un salón de clase del Liceo Rodó. Tomamos la prueba didáctica a un
aspirante a profesor. El aspirante habla de las “Rimas” de Bécquer. Es Ángel Rama. Está
dando su primer paso en la docencia, y ninguno de nosotros sospecha, aunque su clase
es admirable y nos tiene subyugados, así lo dice el informe que firmamos los tres, cuya
copia figura en poder de los hijos, que estamos presenciando el nacimiento de una de las
personalidades críticas y ensayistas más formidables de América Latina.
El tiempo fue pasando y nuestra amistad creció. Llegó su casamiento con Ida, los
niños, la familia, los encuentros, las reuniones, los proyectos, la diversidad de actividades.
La vida lo apremiaba: del Liceo, al diario, del diario a la Biblioteca Nacional, de allí a la
imprenta, y luego a escribir, y más tarde al teatro, al que siempre fue fiel, y leer y estudiar
y preparar conferencias, concursos, revistas. Llegó a dictar 40 horas de clase sin que
menguara el resto de su actividad.
Como un mágico prestidigitador del tiempo podía multiplicarlo hasta el infinito,
sin desfallecimientos. Jamás en aquella época lo vi enfermo, cansado, desilusionado.
Siempre lo conocí esperanzado, dispuesto, presa de encendidos entusiasmos, sumergido
en una vigorosa corriente de vida, que manejaba a su antojo y distribuía generosamente a
su alrededor. Además estaba la alegría, su vena humorística, su disposición para reír. Yo
me pregunto, ahora, qué nos decíamos, para reírnos tanto. En una de sus últimas cartas
dice: “Me llegaron viejas fotos y estamos todos (increíblemente jóvenes y bellos) en París,
en invierno; ¡tan alegres! Son como las imágenes de un sueño que vuelve, que volverá!”
(...)

(Fragmento de una nota que con el título “Necesitamos un tiempo de paz” se publicó en
En París, con Laura Escal ante. Jaque, Montevideo, viernes 22 de febrero de 1985).

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El placer de la crítica John Coltrane y de Miles Davis los ecos del difunto Charlie Parker. Nadie sabía de dónde
Tomás Eloy Martínez sacaban tiempo para explorar tanta información y para procesarla con inteligencia. Todos
ellos publicaban un par de largos artículos por semana, un libro al año, dictaban cursos y
A fines de los años 50, las páginas culturales de la revista Marcha y de los diarios conferencias, eran editores y viajeros.
El País y El Día, que se publicaban en Montevideo, se convirtieron en la única brújula Hasta Buenos Aires solían llegar, mitigados, los ecos de las batallas de inteligencia
de referencia crítica para los jóvenes creadores de la Argentina. Eran, en Buenos Aires, que oponían entonces a Emir Rodríguez Monegal –crítico de El País, célebre ya por
tiempos de confusión y desconcierto (...). sus sarcasmos contra los admiradores de Sartre y Lukács que proliferaban en ambas
La casa estaba en desorden y las pasiones, inconciliables, impedían ver claro. Fue márgenes del Plata– con Ángel Rama, quien desde Marcha imponía una visión sociológica,
entonces, cuando desde Uruguay, la que Ángel Rama designaría como “generación crítica” comprometida, de los fenómenos culturales. Fue un tenaz combate que siguió librándose
enseñó a ver el mundo (y sobre todo el continente propio) de una manera inédita. En vez del en otras ciudades durante más de un cuarto de siglo, sin que jamás “hubiese un derrotado”,
mero análisis del discurso literario, empezó a examinarse la ideología de la cual brotaba ese y que acaso siga librándose ahora en otras latitudes de la eternidad, como en un cuento
discurso, las estructuras políticas y sociales del país que lo generaba, los corsi e recorsi de de Borges.
los prejuicios, de los medios de comunicación y de los receptores del texto. La literatura no Pido en este punto que se me consienta una digresión personal. No encuentro
fue considerada como un fenómeno aislado dentro de la panoplia de las artes. Rama, que medio mejor que la íntima memoria para trasmitir el contagio de vida que se desataba en
se había ejercitado en el teatro como autor y –de modo incipiente– como actor, y para quien la relación intelectual con Rama.
el cine, la ópera y la plástica eran panes de conocimiento cotidiano, fue de los primeros En el invierno austral de 1958 yo era un joven crítico cinematográfico de Buenos
en advertir que, concertando todos esos afluentes, se abrían para cualquier texto nuevos Aires que se drogaba cada semana con los ejemplares canónicos de Marcha y El País. No
caminos de iluminación. es difícil imaginar, entonces, la profunda sensación de buena suerte que me sobrecogió
El método (más que el recurso) de la generación crítica consistió, pues, en abarcarlo cierta mañana, cuando recibí un convite para dictar dos conferencias en el Cine Club de
todo: en comprender que la palabra sólo manifiesta la plenitud de su riqueza cuando Montevideo. Si acepté fue sólo porque confiaba en encontrarme al fin con los maestros.
es leída en el contexto de su entera realidad. Rama se internó más que nadie en ese En el puerto de la Ciudad Vieja me recibió el propio Rama. Todavía recuerdo el
camino que había empezado a desbrozar él mismo. Adiestrado en la gimnasia de los esplendor de su carcajada, el extremo interés con que atendía mis comentarios triviales, el
liceos y de los periódicos, aprendió sobre la marcha a esquivar la sofocación de las abanico de erudición que desplegó invocando nombres que yo desconocía para permitirme
elucubraciones teóricas puras. A la inversa de los imitadores de Barthes y de Foucault, relacionarlos con otros que yo no podía sino conocer. Mucho tiempo después advertí que
que tanto proliferarían después en las academias de América Latina, Rama jamás escribió el primer mandamiento de su magisterio era convertir al interlocutor en la persona más
artículos meramente teóricos sino que insertó la teoría en el análisis de textos particulares. importante del mundo. Bastaba que alguien lanzase al aire una palabra para que él, con
Y si a partir de tal análisis se le hacía necesario reformular la teoría, no se amedrentaba. fruición, la cazase al vuelo y la devolviera multiplicada con todos sus significados; para
Un ejemplo memorable son las lentas y sutiles vueltas de tuerca con que, al analizar las Rama, enseñar y aprender formaban parte de una misma ceremonia dialéctica, y jamás
últimas novelas sobre dictadores latinoamericanos, fue refutando la noción de “individuo conocí a nadie que se internara con tanta pasión en las dos aguas a la vez.
histórico” que Lukács creía consustancial al género biografía novelada, y la sustituyó por Aunque tenía sólo nueve años más que yo, sabía tanto como si me llevara noventa.
un concepto más complejo: el de la instalación del narrador en “la conciencia misma del Ya por entonces había fundado y dirigido la revista Clinamen, había editado Entregas de
personaje”, para poder interrogar así “directamente al poder omnímodo” y observar “su la Licorne, proyectaba el lanzamiento de la editorial Arca, dirigía la sección literaria de
pleno funcionamiento”. Marcha, dictaba clases en innumerables colegios, y estaba completando la escritura de su
Si Rama y sus congéneres jugaron un papel primordial en la mitología literaria de los segunda novela, Tierra sin mapa. (...)
años 50 fue porque supieron captar más rápido y mejor que nadie las transformaciones Esos abusos de energía le brotaban también de la conversación, como una electricidad.
culturales de la época. Fueron los primeros en descubrir a Ingmar Bergman y en prodigar Hacia las 10 de la mañana de aquel primer día en Montevideo, habíamos pasado ya revista
extensos análisis sobre su opera omnia, que sólo ellos lograban ver en las salas de arte de (él lo hizo: yo tan sólo acotaba) a los últimos discos de Louis Armstrong, a las películas de
Montevideo. Libres de pasiones parroquiales, abrieron las puertas de sus revistas tanto a Leopoldo Torre Nilsson, a los sorprendentes cuentos de un argentino ignoto que vivía en
Borges como a su detractor David Viñas, y sus editoriales a Juan Carlos Onetti y a Felisberto París como traductor de la Unesco, y al tumulto de libros sobre el peronismo que inflamaba
Hernández; se adelantaron a narrar las aventuras de un puñado de ignotos guerrilleros en el ambiente intelectual argentino. En la casa de la calle Timbó donde vivía por entonces,
Sierra Maestra, a desenmarañar los duelos entre el yo y la realidad que se libraban en las Rama desplazaba los encantos de su talento sin que nada pareciera fatigarlo: como si fuese
novelas de Samuel Beckett –aun no traducidas– y a percibir en las improvisaciones de a la vez un acróbata y un maratonista. Recuerdo el fugaz momento en que hojeó, al pasar,

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la Antología poética argentina de Borges, Bioy Casares y Silvina Ocampo, y se detuvo en
algunos versos que se le desmoronaron sobre la lengua, enfermos de ceniza. Le oí preguntar
entonces qué sobreviviría de toda esa hojarasca, sobre cuáles de aquellas líneas (salvadas
ya del olvido entre otras miles) se posarían los ojos de cien años más tarde.
–Quién se la llevará por fin –repitió, callando la única palabra que hacía falta, “glo-
ria”, con la misma curiosidad metafísica que yo le descubriría casi veinte años después en
Caracas y al cabo de otros cinco en su casa de Washington. Quién, entre todos, se llevará
la gloria.
Mucho de lo que escribió desde entonces fue para dar sosiego a esa pregunta. Como
no tenía miedo a equivocarse (por lo contrario, entendía que sin error no hay grandeza: que
los errores nos salvan), perfeccionó el olfato para descubrir antes que nadie a los creado-
res verdaderos, y a partir de esa gimnasia, para ver símbolos y tensiones inexploradas en
obras que habían pasado ya por el filtro de todos los análisis.
Entre 1975 y 1979 acudí con frecuencia a su apartamento de Caracas, en las Coli-
nas de Bello Monte, donde los malabarismos de su inteligencia se las arreglaban para no
desoír a los amigos mientras escribía un par de brillantes ensayos al mes, concertaba las
ediciones de la Biblioteca Ayacucho, salía y entraba de sus conferencias en Puerto Rico,
preparaba las clases –inolvidables clases, me han dicho– para la Universidad Central de
Venezuela, organizaba la revista Escritura y terminaba enzarzándose en polémicas feroces
sobre la cultura venezolana. No pocas excomuniones le valieron esas polémicas, porque
tampoco era fácil descubrir, bajo el caparazón de sus reproches, las señales de un amor
intenso por el país que lo había cobijado en el exilio y que, a la postre, elegiría como su
patria final. (...)
Estar en todo, penetrarlo todo, acabó por ser la otra huella digital de Rama. Jean
Franco ha narrado que, cuando lo visitó en París, lo último que oyó fueron los fragores de
su máquina de escribir, que competía con el tecleo incesante de una máquina contigua,
la de Marta Traba. (...)
A mí, en cambio, se me ha sembrado en la imaginación el recuerdo de una noche de
invierno en su estudio del Cairo Building, cuando el Departamento de Inmigración estaba
condenándolo a marcharse para siempre de Washington. En medio de los desasosiegos
de la inminente mudanza, Rama llevaba en alto su inquebrantable humor, su curiosidad
por el futuro, el hambre por todas las palabras y todos los sentimientos de este mundo.
En alguna parte sonaba el concierto para piano Nº 21, de Mozart. Yo, distraído, hojeaba
los últimos libros de dos grandes narradores latinoamericanos. De pronto, Ángel soltó una
carcajada, recitó de memoria las frases iniciales de ambas novelas, con los bigotes en ris-
tre y los ojos alzados hacia un horizonte de manuscritos universitarios, y repitió la eterna,
gozosa pregunta de la juventud:
–¿Quién se la llevará: qué te parece?

(Fragmento de “Ángel Rama o el placer de la crítica”, Prólogo a La crítica de la cultura en


América Latina, de Ángel Rama, Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1985).

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El polemista
Mario Vargas Llosa

Los Congresos de Literatura serán más aburridos ahora que Ángel Rama no puede
asistir a ellos. Verlo polemizar era un espectáculo de alto nivel, el despliegue de una
inteligencia que, enfrentándose a otras, alcanzaba su máximo lucimiento y esplendor. Me
tocó discutir con él algunas veces, y, cada vez, aun en lo más enérgico de los intercambios,
aun mientras nos dábamos golpes bajos y poníamos zancadillas, admiré su brillantez y
su elocuencia, esa fragua de ideas en que se convertía en los debates, su pasión por los
libros, y siempre que leí sus artículos sentí un respeto intelectual que prevalecía sobre
cualquier discrepancia. Tal vez por eso, ni en los momentos en que nuestras convicciones
nos alejaron más, dejamos de ser amigos. Me alegro de haberle dicho, la última vez que
le escribí, que su ensayo sobre La guerra del fin del mundo era la que más me había
impresionado entre todas las críticas a mi obra.
Desde que supe de su muerte, no he podido dejar de recordarlo asociado con
su compatriota, colega y contrincante de toda la vida: Emir Rodríguez Monegal. Todo
organizador de simposios, mesas redondas, congresos, conferencias y conspiraciones
literarias, del Río Grande a Magallanes, sabía que conseguir la asistencia de Ángel y de
Emir era asegurar el éxito de la reunión: con ellos presentes, habría calidad intelectual y
pugilismo vistoso. Ángel, más sociológico y político; Emir, más literario y académico: aquél
más a la izquierda, éste más a la derecha, las diferencias entre ambos uruguayos fueron
providenciales, el origen de los más estimulantes torneos intelectuales a los que me ha
tocado asistir, una confrontación en que, gracias a la destreza dialéctica, la elegancia y la
cultura de los adversarios, no había nunca un derrotado y resultaban ganando, siempre,
el público y la literatura. Sus polémicas desbordaban de la sala de sesiones a los pasillos,
hoteles y páginas de los periódicos y se aderezaban de manifiestos, chismografías y
barrocas intrigas que dividían a los asistentes en bandos irreconciliables y trocaban al
Congreso –palabreja que suena como bostezo con cierta razón– en una aventura fragorosa
y vital, lo que debería ser siempre la literatura.
Para Ángel Rama lo fue. Aunque parezca absurdo, lo primero que hay que decir en
elogio de su obra es que fue un crítico que amó los libros, que leyó vorazmente, que la
poesía y la novela, el drama y el ensayo, las ideas y las palabras, le dieron un goce que era a
la vez sensual y espiritual. Entre quienes ejercen hoy la crítica en América Latina abundan
los que parecen detestar la literatura. La crítica literaria tiende en nuestros países a ser
un pretexto para la apología o la invectiva periodística, o la llamada crítica científica, una
jerga pedante e incomprensible que remeda patéticamente los lenguajes (o jergas) de
moda, sin entender siquiera lo que imita: Barthes, Derrida, Julia Kristeva, Todorov. Ambas
clases de crítica, sea por el camino de la trivialización o el de la ininteligibilidad, trabajan
por la desaparición de un género, que, entre nosotros, llegó a figurar entre los más ricos
y creadores de la vida cultural gracias a figuras como Henríquez Ureña o Alfonso Reyes.
La muerte de Ángel Rama es como una funesta profecía sobre el futuro de una disciplina
intelectual que ha venido declinando en América Latina de manera inquietante.
En venezuel a , en una mesa redonda con mario vargas llosa .

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Aunque, en su juventud, escribió novelas y teatro, Ángel Rama fue un crítico, y dirigiéndose, a menudo, a un vasto público profano no significó merma de esfuerzo, prisa
en este dominio desarrolló una obra original, abundante y vigorosa que, luego de hacer irresponsable, trampa o frivolidad, sino redoblada exigencia de rigor, añadir, a la obligación
sus primeras armas en Uruguay –donde se había formado bajo la guía de un crítico e de razonar con lucidez y analizar con hondura, la de encontrar un lenguaje en el que las
historiador ilustre de la literatura rioplatense, Alberto Zum Felde–, fue luego creciendo y ideas más difíciles resultaran accesibles a los lectores más fáciles.
multiplicándose, en curiosidad, temas y ambición, hasta moverse con perfecta soltura por Los diez años que Ángel Rama dirigió la sección cultural de Marcha, de Montevideo,
todo el ámbito latinoamericano. coincidieron con una efervescencia del quehacer literario latinoamericano. Desde las
En su último libro, La novela latinoamericana (Bogotá, 1982), recopilación de una páginas de ese semanario, Rama fue uno de los animadores más entusiastas del fenómeno
docena de ensayos panorámicos sobre la narrativa continental, se advierte la versación y uno de sus analistas más sólidos. Muchos de los artículos que escribió, primero en Marcha
histórica y la solvencia estética con que Rama podía valorar, comparar, interpretar, y y, luego, en innumerables publicaciones del continente, constituyen verdaderos modelos
asociar o disociar de los procesos sociales a las obras literarias de América Latina, por de condensación, inteligencia y perspicacia; aun en sus momentos de mayor arbitrariedad
encima de sus fronteras nacionales y regionales. En esas visiones de conjunto –derroteros, o ardor polémico, sus textos resultaban seductores. Y muchas veces, fascinantes.
evoluciones, influencias, experimentados por escuelas o generaciones de uno a otro confín– Quiero citar uno, que leí con un placer tan vivo que se conserva intacto en mi
probablemente nadie –desde la audaz sinopsis que intentó Henríquez Ureña, Historia de la memoria: “Un fogonazo en la aldea”, pirotécnica reconstrucción biográfica de un poeta
Cultura en América Hispánica (1946) – ha superado a Ángel Rama. No es de extrañar, por eso, y “dandy”, Roberto de las Carreras, al que Rama, con pinceladas magistrales de humor
que fuera él quien concibiera y dirigiera el más ambicioso proyecto editorial dedicado a reunir y afecto, resucitaba con el telón de fondo, entre provinciano y frívolo, del novecientos
lo más representativo de la cultura latinoamericana: esa “Biblioteca Ayacucho”, patrocinada montevideano.
por el Estado de Venezuela, que ojalá no se interrumpa ahora con la muerte de su inspirador. Periodista, profesor, editor, compilador, antólogo, ciudadano de las letras del
Lo mejor del trabajo crítico de Rama no fueron libros, hacia los que, durante mucho continente: un intelectual al que sus convicciones de izquierda le valieron exilios y
tiempo, tuvo una curiosa resistencia: casi todos los que se animó a publicar fueron contratiempos múltiples pero no convirtieron en un dogmático ni en rapsoda de ningún
compilaciones de textos aparecidos en revistas o como prólogos. Sin embargo, el único libro partido o poder. Su obra deja una huella fecunda en casi todos los países latinoamericanos.
orgánico que escribió, Rubén Darío y el modernismo (Caracas, 1970), es un penetrante En el mío, por ejemplo, siempre tendremos que agradecerle haber sido el compilador y
análisis del gran nicaragüense y del movimiento modernista. Rama mostró en ese ensayo editor de dos tomos de artículos de José María Arguedas que, a no ser por su iniciativa, no
la compleja manera en que concurrieron diversas circunstancias históricas, culturales y hubieran leído los peruanos. Todos quienes amamos la literatura en estas tierras somos
sociales para que surgiera la corriente literaria que “descolonizó” nuestra sensibilidad y, sus deudores. Los escritores sabemos que su muerte ha empobrecido de algún modo
alimentándose con audacia y libertad de todo lo que las vanguardias europeas ofrecían y nuestro oficio.
de nuestras propias tradiciones, fundó la soberanía poética del continente. La perspectiva
sociológica e histórica, a la manera de Lukács y de Benjamin, fue la predominante en las
investigaciones y análisis de Rama y, a veces, incurrió en las generalizaciones que esta (Publicado en El Comercio de Lima, 2 de diciembre de 1983, como
perspectiva puede producir, si se aplica de manera demasiado excluyente al fenómeno Ángel Rama: la pasión y la crítica).
artístico, pero, en su libro sobre Darío, ella le permitió, gracias a un equilibrado contrapeso
de lo social y lo individual, el contexto histórico y el caso específico y la influencia del factor
psicológico, esbozar una imagen nueva y convincente de la obra de Darío y el medio en que
ella nació. Pero la crítica en que Rama descolló, como muy pocos otros en nuestros días,
fue en aquella que, desde las páginas de un periódico o revista, desde la tribuna de un aula
o el prefacio de un libro, trata de encontrar un orden, establecer una jerarquía, descubrir
unas llaves para sus recintos recónditos a la literatura que está naciendo y haciéndose.
Es lo que se llama crítica de actualidad, que algunos creen rebajar calificándola
de “periodística”, como si la palabra fuera sinónimo forzoso de superficial y efímera. En
verdad, ésa es la estirpe de la que han salido los críticos más influyentes y sugestivos,
aquellos que convirtieron al género en una arte equiparable a los demás: un Saint Beuve,
un Ortega y Gasset, un Arnold Bennett, un Edmund Wilson. A esa ilustre filiación perteneció
ángel Rama. Para él, como para aquéllos, escribir sobre el acontecer literario inmediato y

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4. Ángel Rama frente a la “Trampa 28”

Una defensa
Julio C ortázar

El lector no necesita que yo le presente a Ángel Rama. Muy al contrario, ha sido él


quien a lo largo de más de treinta años de reflexión crítica ha ido llevando a los lectores
de lengua española a la imagen y la obra de todo lo más significativo de la literatura
latinoamericana contemporánea. Sin nada de magister que dictamina, condena o absuelve,
sin esa pedantería tan frecuente en el campo crítico y que consiste sobre todo en prejuzgar
sobre cualquier avanzada de la literatura basándose en criterios, etiquetas y normas que
esa avanzada está precisamente trastornando o destruyendo en las propias narices de la
miopía crítica, Ángel Rama ha entrado inteligente y generosamente en el mundo creador de
los escritores latinoamericanos, ha buscado situarlos en su contexto más amplio, complejo
y detallado y, al iluminar el proceso creativo de nuestro continente, ha proyectado esa luz
hacia los lectores y hacia los propios escritores, que tantas veces trabajamos demasiado
aislados de un proceso multiforme del que somos apenas una pequeña parte.
Por todo eso, por su contribución fundamental a la revolución de la escritura, que
es una de las armas mayores de la revolución de nuestros pueblos contra los estereotipos
impuestos desde dentro y desde fuera, la obra y la persona de Ángel Rama valen para mí
y para tantos otros como valen los faros para los marinos. Sus aceptaciones y rechazos
críticos han podido y pueden ser discutidos por escritores que no tienen por qué coincidir
necesariamente con sus puntos de vista, y por lo que a mí se refiere me ha ocurrido disentir
frente a algunas de sus apreciaciones y seguir creyendo, con razón o sin ella, que las
experiencias cuestionadas merecían ser llevadas hasta sus últimas consecuencias. Pero en
todos los casos, se trate de elogios o de reservas, la crítica de Ángel Rama me ha ayudado
a ver con más claridad mi propio entorno literario, mis límites y mis posibilidades. No creo
equivocarme si digo que la gran mayoría de nuestros escritores sienten lo mismo frente a
una reflexión que nos ayuda a todos a englobarnos mejor en nuestro contexto continental,
a evitar atajos muchas veces inútiles, a seguir de frente en busca de ese libro final con el
que todo escritor sueña y en el que busca alcanzarse y reconocerse definitivamente para
sí mismo, para su pueblo y para el universo literario.
Exiliado, como es caso obvio, de su país, el Uruguay, donde la inteligencia y la
honestidad son vistas como una amenaza para el siniestro consorcio castrense que ha
hecho de ese país un cementerio de enterrados vivos, Rama pasó a lo largo de más de una
década por diversas etapas de exilio, hasta encontrar en la Universidad de Maryland, en
Estados Unidos, un centro cultural donde pudo reorganizar su actividad como investigador,
profesor y difusor de la literatura latinoamericana. Incontables actividades docentes y
múltiples publicaciones le han dado en los círculos intelectuales estadounidenses el
Con Cortázar, Ugné K arvelis, sofía imber y Marta , en Caracas.

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prestigio que ya tenía en los nuestros; sus alumnos se cuentan por millares, y bien me fue Bien se ve que no es por razones culturales que Ángel Rama no podrá quedarse
dado comprobarlo hace dos años cuando di un curso de literatura en la Universidad de en Estados Unidos, y que ninguna de las múltiples protestas que se han alzado contra
California en Berkeley. tan arbitrarias intenciones tendrá efecto en ese nivel. Pero lo mismo hay que protestar,
Casi de inmediato los estudiantes mencionaron materiales y referencias procedentes y pienso que la multiplicación internacional de esas protestas puede ayudar a las que
de los trabajos de Rama en Maryland, dándome la más clara prueba de la brillante irradia- ya han formulado universidades, asociaciones e individuos de Estados Unidos, para
ción de su pensamiento y del valor que tiene su enseñanza para una mejor comprensión de quienes la expulsión de Ángel Rama sería un escándalo y una humillación en los medios
lo latinoamericano en el país del norte. universitarios y culturales estadounidenses. Si los centros intelectuales españoles y
Pero todo esto, tan evidente para los intelectuales, carece de importancia apenas latinoamericanos unen su voz a las muchas instituciones locales que ya se han dirigido al
se entra en la esfera administrativa y burocrática de Estados Unidos (inter alia). La cegue- gobierno norteamericano en ese sentido, la causa de Ángel Rama se verá fortalecida en la
ra de una política cuyo carácter dominante parece ser cada vez más la estupidez acaba medida en que el más obtuso de los burócratas tendrá que admitir la imposibilidad de que
de manifestarse en la intención del Departamento de Estado de negar a Ángel Rama la todos seamos subversivos y/o comunistas. Sin hablar de que, en el plano personal, Ángel
residencia permanente en el país, so pretexto de que se trata de un “subversivo” y, más Rama se sentirá defendido y alentado de la misma manera en que él ha defendido y alentado
concretamente, de un “comunista”. La decisión final no ha sido tomada todavía, pero co- durante tantos años lo mejor de la literatura y el pensamiento de América Latina.
nociendo la línea actual de la administración de Reagan, pocas dudas quedan de que el
pánico que la domina en ese terreno y su obstinación de ver fantasmas en pleno día la
inducirán a expulsar a Rama y cortar así de raíz un contacto cultural interamericano en (Publicado en Clarín de Buenos Aires, en diciembre de 1982).
pleno florecimiento.
Inútil decir que las consecuencias negativas de este más que injustificado atropello
se les escapan por completo a los funcionarios de inmigración y naturalización que deben
decidir en éste y otros casos parecidos. Que Rama haya explicado y escrito que jamás ha
sido comunista, y mucho menos “subversivo”, es casi una nueva prueba de culpabilidad
para ellos; que su trabajo docente y sus escritos contengan la demostración más aplastante
de su afirmación les pasa por delante de las narices sin alterar sus puntos de vista.
Bien recuerdo cuando pedí una visa para asistir a un encuentro en Nueva York cuyo
tema era la traducción y sus problemas, y el cónsul norteamericano en París me recibió
para notificarme que estaba considerado como “persona non grata” por cuanto no sola-
mente era comunista (sic) sino que además escribía artículos para un diario comunista
de Buenos Aires (supersic). Cuando le pregunté, aguantándome la risa, cuál era ese dia-
rio fantasma del que ni yo ni los comunistas del mundo tenían noticias, me contestó que
ésas eran sus informaciones (supongo que se refería a las de la CIA, en forma de fichitas
que manejaba como cartas de poker mientras me hablaba). “Y además –agregó– sabemos
que usted va muy seguido a Cuba”. Como sentí que la cosa era sin remedio me di el gusto
de contestarle. “Es que me encanta el cabaret Tropicana, como les encantaba a ustedes
mientras podían ir a La Habana”.
Lo más increíble es que dos semanas después me dieron una visa sin que jamás haya
sabido cómo ni por qué, probablemente por error, ya que al llegar a Nueva York me tuvieron
horas en el aeropuerto, mirándome desde una ventanilla como si fuera un panda gigante
y desdoblando minuciosamente mis calcetines, calzoncillos y el resto de mi equipaje, me
imagino que en busca de la subversión.

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5. Escribir al crítico

Correspondencia
(fragmentos)

de Julio Cortázar
París, 12 de octubre de 1966

Acabo de volver a París después de 6 (seis) meses de “fiaca” en el Midi junto con 40 o
50 kilos de cartas encontré Marcha con tu ensayo sobre mi último libro. ¿Cómo decirte
cuánto me deslumbra, una vez más, tu sensibilidad y tu inteligencia? Cada cosa que
dices o sospechas allí es para mí reveladora y aleccionante. Me abres puertas, me defines
intenciones y esperanzas que, a solas, no siempre veo con claridad. Tus líneas sobre “El
otro cielo” son más, mucho más de lo que yo podía esperar como insight de un cuento tan
secreto hasta para mí mismo. Qué suerte tengo de que te gusten mis cosas; para mí es la
prueba más hermosa de que no trabajé inútilmente puesto que alguien como vos encuentra
palabras admirables para definir y situar ese trabajo, para justificarlo y justificarme.

de Julio Cortázar
París, 23 de marzo de 1971

Aprovechando de tu permiso, leí tu ensayo para la antología de las dos locas yanquis.
Hay momentos en que me creo un genio protector de la buena literatura; por ejemplo, el
haberles dicho a esas muchachas (que a lo mejor tienen 80 años por barba!) que vos eras
el hombre para la introducción a esa antología. Qué suerte, qué suerte; tu ensayo es de una
lucidez, una claridad más que nunca necesaria en este período de polémicas, escaramuzas,
cortinas de humo y despiste generalizado en la materia. En esas pocas páginas vos ponés
cada pieza en su lugar, y de golpe se entiende todo. Ni qué decir, además, la importancia
de que se publique en la revista de la Casa.

carta escrita p or julio cortázar.

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carta escrita p or julio cortázar.

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de Julio Cortázar de Mario Vargas Llosa
Saignon, 5 de setiembre de 1973 Londres, 14 de mayo de 1982

Faltaba (y de ahí la alegría a que aludo al principio de mi carta) un trabajo como el tuyo ; Gracias por tu generoso y magnífico ensayo sobre La guerra del fin del mundo, que leí hace
faltaba esa lectura que siempre he admirado en vos, y que consiste en ignorar todo lo poco en ECO. Con sus reservas y todo –algunas de las cuales no comparto– es, de lejos, el
marginal de un libro y su contexto histórico para inmediatamente plantarse críticamente análisis más penetrante y estimulante que he leído sobre mi libro. Espero que alguna vez,
en el centro de la cuestión y buscar ahí lo que pueda darle un sentido a la obra. y ojalá sea pronto, podamos charlar sobre tu lectura de la novela: prometo convencerte
Si te hiciera falta una prueba de que no estoy cumpliendo un mero ritual de cortesía, de que el Barón de Cañabrava no está fuera de la historia sino inmerso en ella hasta los
te diría que el párrafo que gira en torno a la “noción de convergencia” según la noción huesos.
freudiana es definitorio para mí de tu alcance y tu hondura como crítico. Nadie ha visto
tan exactamente la vigencia todopoderosa de una “poética” en ese o en cualquier otro
libro mío; tenés perfecta razón, y me divierte incluso acordarme de que en otra parte yo
había hablado del “foco de convergencia” (creo que a propósito de Lezama Lima) pero de Augusto Monterroso
curiosamente sin conocer la noción freudiana y, en cambio, recogiendo la idea de “punto México, D.F., 21 de mayo de 1974
vélico” de Victor Hugo. (...)
Te envío el recorte de Diorama con tu generosísimo artículo sobre mis pequeñas aventuras
literarias. Gracias a ti esta semana he estado un poco de moda en México y en la calle
mucha gente me detiene y me da palmaditas. Gracias. Por otra parte, tu artículo se discute
de Mario Vargas Llosa en el sentido de si soy moralista o no, pesimista o no, y eso me regocija porque yo mismo
Lima, 3 de mayo de 1976 no lo sé a ciencia cierta (depende del día o de la hora) (...)

Yo también recuerdo con nostalgia nuestras polémicas; eran algo apocalípticas, pero de un
nivel bastante decoroso y simpático. Desde hace un tiempo yo sólo polemizo con escribas
nacionales infra-literarios realmente empobrecedores... La verdad, me dio un gustazo
recibir tu carta. No temas, contigo no recurriré al pugilismo (por lo demás, en lo que yo,
modestia aparte, soy bueno desde mis años de cadete leonciopradino, es con la cabeza).

de Mario Vargas Llosa


21 de junio de 1978

Gracias por el libro de Darío, y, sobre todo, por tu espléndido prólogo, que he leído con
verdadero placer. Ya que hemos discrepado otras veces, me da mucho gusto decirte que
esta vez coincidimos y que tu ensayo me parece lo más lúcido y lo mejor escrito que he leído
sobre el gran viejo. No sé si sabes que soy un “dariano” devoto, desde muy joven (hasta hice
una tesis universitaria sobre él) y ahora estoy feliz, releyéndolo después de años.

. Cortázar se refiere a la nota crítica que publicara Ángel sobre El libro de Manuel en la revista mexicana Plural
(2 de diciembre de 1972).

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de Osvaldo Soriano
París, 17 de agosto de 1978

Daniel me ha hablado de un trabajo suyo en el que se interesa en Triste, solitario y final y que
quedó inédito. La causa debe ser esa: hace dos meses, cuando Einaudi publicó la edición
italiana, don Giulio echó a tres ejecutivos y yo sospecho que debe haber sido por haber
elegido mi libro. De cualquier manera, si lo consuela, le diré que su interés en la novela
hizo subir mi escasa vanidad casi al nivel de esos escritores que hacen entradas triunfales
en las recepciones alemanas o se pelean en público luego de un par de copas.
Hasta ahora los críticos serios no se han ocupado mucho del libro –y supongo que se
interesarán menos del próximo– por una pila de razones que ya le habían jugado en contra
al mismísimo Chandler. Yo debería haber plagiado a un narrador mejor visto. No sería mala
idea que un día resucite a Gatsby o a Nick Adams.
Yo tengo un especial respeto por su criterio y eso me alentó bastante en momentos en que
peleaba con No habrá más pena ni olvido, la segunda novela, que sigue huérfana de editor
español (cierto que he estado un poco exigente, como podrá contarle Divinsky) pero saldrá
en Polonia el mes próximo y en Italia a fin de año. Cada uno tiene sus lectores donde puede.
Yo los tengo en Polonia, donde por algún extraño vicio me publican hasta las listas diarias
de comestibles que escribo antes de ir al almacén.

de José Emilio Pacheco


México D.F., 22 de diciembre de 1963

Leo Marcha en los ejemplares de Jaime García Terrés. Me sorprende cada semana la
amplitud y la calidad y la eficacia de tus colaboraciones. No sabes la alegría y el orgullo
que me daría publicar en tus página, si aún lo deseas.

CARTA DE MARÍA ELENA WALSH A ÁNGEL RAMA .

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de Augusto Roa Bastos de Augusto Roa Bastos
Buenos Aires, 14 de julio de 1960 Buenos Aires, 29 de agosto de 1975

Leí en Marcha su hermosísima nota sobre mi novela Hijo de hombre, con una emoción Tu carta y tu sensacional trabajo sobre El Supremo me han confirmado que la ley de las
acaso sólo comparable a la que sentí mientras la escribía, manipulando ese candente compensaciones funciona y que mi teoría (la del Supre) de que el azar sólo existe porque
material excavado en las canteras de una colectividad cuyo destino parece sellado sin existe el olvido no es desacertada. Estoy saliendo del garrotazo al cuore que me propinó
remisión por el infortunio. No he resistido pues, al deseo de balbucearle mi gratitud no un infarto y que me tuvo atado a la cama por más de un mes y medio. (...)
como una simple retribución de atenciones sino como una necesidad de mi espíritu; la En estas circunstancias el recibo de tu carta y tu lúcido trabajo de exploración en profundidad
naturaleza de esta emoción y el valor realmente excepcional de su comentario anulan por de mi mamotreto, han sido lo más, lo único tonificante que me ha sucedido últimamente.
completo las fórmulas de cumplimiento, o por lo menos, en mi caso, les dan una profunda Remedio de remedios en esta tullida inmovilidad a que aún me tiene condenado el trabajo a
y conmovida sinceridad. No es pequeño triunfo para mi libro haber merecido que el primer brazos caídos del cuore “infartado”. Cómo pues, mi hermano, no agradecerte –muchísimo
juicio de la crítica publicado por la prensa lo saludara de una manera consagratoria y que más allá de la vanidad personal y muchísimo más acá de mi enorme gratitud–tu afectuosa
este espaldarazo le fuera impartido nada menos que por usted, a quien la faena literaria carta (la primera después de tantos años) y tu ensayo crítico. Es el primero verdaderamente
de nuestros días, en nuestros países, debe los más inteligentes y lúcidos trabajos de serio que se ha hecho, y no creo que pueda ser superado. Recuerdo con emoción aquella
evaluación e interpretación. Pienso que mi librito ha nacido con buena estrella y su opinión extensa nota que publicaste en Marcha, sobre mi Hijo de hombre, y que fue también la primera
me comprueba, por una vez siquiera, que los buenos sentimientos no llevan en literatura sobre aquel libro de encrucijada. De modo que mi reconocimiento es por partida doble. Me
necesariamente al fracaso. La decisión del jurado que eligió mi novela tiene ahora para mí he sentado pues a picotear en mi maquinita esta carta, también la primera que escribo
un respaldo objetivo y fundamentado. (...) luego de estar en carena durante todo este tiempo mientras se me calafatea la coronaria.
El análisis que usted ha hecho de mi libro, más que la fría disección profesional o profesoral No pretenderé –¡ni loco!– comentar ahora y aquí tu impresionante estudio crítico, tan
de la crítica, es un estudio cálido, penetrante, afectivamente comprensivo diría y, tal completo, sagaz e iluminador de muchos aspectos, incluso desconocidos por mí, como
vez por ello mismo, de una clarividencia mayor. Me lo ha mostrado por dentro, en lo que siempre nos ocurre a los autores cuando un ojo crítico como el tuyo se dedica a estas
podría ser la imagen radiográfica no sólo de la novela sino también de la realidad que ella espeleologías de los textos excavando en ellos hasta las raíces de sus claves y mitos
pretende reflejar. (...) centrales. Sólo quiero adelantarte mi asombro, un asombro que me espeluzna un poco, al
Todo esto lo ha captado usted muy bien. Para un autor es decisivo verificar a través de sentir que has dado en la tecla con todos ellos: desde el significado contenido en el título (es
críticas como la suya sus propios aciertos o defectos de concepción y realización. esto justamente lo que me propuse: la imagen mítica, en la ficción, de un dictador ilustrado
y revolucionario a escala de su tiempo y de su espacio histórico) hasta los más enrevesados
niveles de la escritura, pasando por el análisis de las estructuras narrativas y –lo que mucho
me importa– de la ideología que va produciendo la escritura y la intertextualidad. Es a
través de trabajos como el tuyo, mi querido ángel, como los autores podemos rescatar
la ajenidad y distancia de nuestros textos y descubrir sus yacimientos arqueológicos que
ignoramos, felizmente, en el momento de la escritura porque de lo contrario no se podría
escribir, ni siquiera “compilar” lo dicho y lo escrito por otros.

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CARTA DE RAFAEL ALBERTI.

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de Enrique Lihn de Manuel Puig
28 de agosto de 1965 Río de Janeiro, 23 de noviembre de 1981

La vez pasada, en París, no alcancé a expresarte mi satisfacción por las atenciones que Es absurdo lo que sucedió con esta carta de respuesta. La suya llegó en momentos en que
has tenido con mis escritos en notas y comentarios, particularmente a través del excelente salía de viaje y por eso no lo hice de inmediato. Recién ahora entonces puedo decirle mi
ensayo aquel sobre la situación de la literatura hispanoamericana. Lo hago ahora, y uno agradecimiento inmenso por su crítica. ¡Ud. me devolvió la fe en esa novela!  Mire, Ángel,
siempre espera anudar o reanudar determinados diálogos. Ud. no se imagina las pavadas que se han dicho sobre ese pobre libro, es de no creer. En
México tuve unos ataques feroces, ante todo de Huberto Batis en Sábado, pero los otros
no lo fueron menos, inimaginables. En España hubo una defensa tibia en El País, pero el
resto un horror. Ídem en Venezuela, Puerto Rico, etc. Muy mal leída la novela.
Telegrama Su crítica de por sí ya es una maravilla de percepción, inteligencia y poder de trasmisión
SAN JOSÉ 31 OCTUBRE 1972 al lector ¡odio las críticas ininteligibles! Ésta ayuda al lector a ponerse en onda, en fin, el
sueño de un autor. Si a todo eso le suma Ud. el contraste con los rebuznos de Batis, etc.
PRESIDENTE PASTRANA BORRERO se podrá dar cuenta del delirio de mi reacción.
BOGOTACOL (...)
SUSCRITOS ESCRITORES CENTROAMERICANOS PEDIMOS SU GOBIERNO LIBRE INGRESO
INTELECTUAL URUGUAYO ÁNGEL RAMA INEXPLICABLEMENTE EXPULSADO ESE PAÍS.
ATENTAMENTE.
JOSÉ CORONEL URTECHO, PABLO ANTONIO CUADRA, ERNESTO CARDENAL, CARLOS
MARTÍNEZ RIVAS, SERGIO RAMÍREZ, BELTRÁN MORALES (NICARAGUA). JOSÉ ROBERTO
CEA, MANLIO ARGUETA, ITALO LÓPEZ (EL SALVADOR). OSCAR ACOSTA, ROBERTO SOSA,
MARCOS CARIAS (HONDURAS). LIONEL MÉNDEZ, ROBERTO DÍAZ (GUATEMALA) ALFONSO
CHASE, LEONOR GARNIER (COSTA RICA).

Remitente: Sergio Ramírez Mercado

. Se refiere a Maldición eterna a quien lea estas páginas.

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de Italo Calvino de José María Arguedas
Torino, 9 de junio de 1964 Lima, 22 de marzo de 1966

Querido Ángel, Mi propia suerte está decidida por mí mismo  . Te envío el último cuento que he escrito en
Desde que recibí el número de Marcha con mi entrevista  quiero escribirte para decirte estos días. La única mecanógrafa que tengo ha copiado tan pésimamente los relatos que
que eres el mejor entrevistador que yo he visto en mi vida. Ese papel de carta del Habana he preferido enviártelos tomándolos de la última edición de los cuentos. Ojalá no tengan
libre tiene una fidelidad casi como un registro magnetofónico: las inexactitudes han sido muchos errores. Yo anda (sic) muy agobiado y no me quedan fuerzas para revisarlos. Ojalá
poquísimas y poco importantes. (Mastronardi escribe historias de los calzolai pero es que el cuento último te parezca aceptable. He cerrado, acaso, con ese relato algo. Te envío
maestro elemental; yo tengo un solo hermano). también un artículo que escribí en Estados Unidos y un cuento sobre el mismo tema. Lo
Ha sido un artículo muy divertido y simpático. Te lo agradezco mucho. dejo todo a tu excelente criterio. Si el cuento vale la pena, inclúyelo en tu edición. Está
inédito. La colección podría llevar por título quizá el del último cuento, “Amor mundo”. (...)
Cuando recuerdo tus intervenciones en Arica, las de Mario Monforte, las de Buenaventura,
la de Szyszlo; nuestras largas charlas, me animo mucho. Latinoamérica es fuerte como
de Italo Calvino Uds. como era yo hace algunos años, y generosa. La gente peruana que es de la calidad
Torino, 27 de noviembre de 1973 de Uds. está agrilletada y van a tratar de agrilletarlos más. Gobiernan los corruptos, los
sirvientes de extranjeros; pero llegarán a ser tan repugnantes que acaso no sea tan difícil
Querido Ángel, derrotarlos. Lo que me preocupa es que la juventud está cayendo en confusión, por la
Desde que leí tu ensayo de Plural quiero escribirte, pero todo lo que quisiera-debiera confusión en que aparece, también, la visión de los problemas y de cómo han de ser
decirte no puede caber en una carta. ¡Cómo decirte mi satisfacción de haber encontrado resueltos en el mundo. Los de mi generación tuvimos más suerte. La esperanza de un
un crítico como tú que comprendes todas las razones de mi libro, hasta las más escondidas, mundo justo, o de la construcción de un mundo menos cruel parecía firme.
y sabe explicarlo y valorarlo, encuadrándolo en una red de referencias culturales que no
podría ser más rica y compleja! Soy feliz de que mi libro haya encontrado en ti esa adhesión
total y te agradezco por haber sabido expresarla con tanto calor. En el mundo hispano de Carlos Real de Azúa
parlante de París todos han leído tu ensayo y me lo han comentado. (...)” Montevideo, 20 de enero de 1971

¿Cómo van los planes para el semanario? Aunque me alegraré de que tengas éxito no dejo
de pensar que esto tenderá a separarte más definitivamente del Uruguay de lo que ya se dice
que estás. Como te imaginarás considero que somos dueños –dentro de un margen posible–
de un destino individual y que en cualquier parte podemos ser útiles y creadores. Es decir,
que no somos meras “faville vive” en el río de la revolución universal, inscritas, para mejor
–o peor– en un aquí y ahora irrevocables. De cualquier manera, quien viva en el Uruguay y
ordene sus intereses de acuerdo a ciertos valores, no puede dejar de sentir el vacío, el agujero
que tu ausencia deja. Decididamente, cuanto más pasa el tiempo, más se percibe que los
que han venido después de nosotros son casi ilevantablemente uniformes, tediosos, tristes y
más bien payadores. Será el subdesarrollo, que le dicen, por una parte y otra la constricción
de la circunstancia que los priva del lujo de la maduración y la distancia de la ironía. Todo
esto parece muy Congreso por la Libertad de la Cultura pero tú sabes que no. ¿No será que el
destino del intelectual en la revolución, aceptada y sentida –ahí está la paradoja– tenga que
ser la del abogado del diablo?

. “Italo Calvino en dos mitades”, Marcha, XXV, (1204) mayo 8, 1964.

. Se refiere a” Italo Calvino: la semiología del relato”, Plural 2, agosto de 1973.


. José María Arguedas hizo su primer intento de suicidio en abril de 1966, apenas unos días después del envío
. Originales de las cartas de Calvino en italiano. de esta carta a Ángel Rama.

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CARTAS DE GABRIEL GARCÍA MÁRQUE Z.

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de Darcy Ribeiro
Rio de Janeiro, 29 de diciembre de 1977

Ángel, mi bien,
Mando hoy, para su edificación, mi competentísimo curriculum vitae. Dígame, espejo mío,
si mis hechos no darían para glorificar tres vidas. Dieron, por lo menos, para divertirme
mucho. Todavía están dando. Vivir es bueno, sí señor!
Mando también, por separado, la edición mexicana de Las Américas y la Civilización,
debidamente revisada, actualizada y desradicalizada de algunas ilusiones guerrilleras
de aquellos nuestros idus del 68. Salió también una nueva edición brasileña que puedo
mandarle, si me lo pide mucho.
¿Por qué, mi querido, usted, siendo tan lindo y competente, niega fuego como pistola
rota? ¿Por qué postergar tanto mi lanzamiento en la BA  con su prefacio, proclamando mi
genialidad? Sepa, coleguita, que Maíra está siendo traducida simultáneamente al alemán,
inglés, francés, italiano y en esta vuestra parca lengua cervantina. Escriba una novela,
muchacho, es barato.

de Darcy Ribeiro
Rio de Janeiro, 31 de marzo de 1981

Angelito,
Me gustaría mucho volver a ver su cara. Más todavía la de Marta –de ella, la cara y el resto. Fue
bueno recibir su carta para saber por dónde anda en ese exilio sin término. ¿Gringaron, no?
A veces llegan ecos de ustedes. De Martita –gran puta– hasta andanzas por el Brasil, mi
reino, que recorre sin venir a besarme. ¡Ingrata! De usted, planes de crear institutos de
estudios latinoamericanos, que vi por ahí.
Con la amnistía volví a mi vieja Universidad de Brasil (que ahora se llama Universidad
Federal de Rio de Janeiro y empeoró mucho) como Profesor Titular de Antropología y
Director Adjunto de pos-graduación del Instituto de Filosofía y Ciencias Sociales. Además
estoy creando un Centro Interdisciplinario de Estudios de las Américas y preciso su nombre
entre los fundadores. ¿Está de acuerdo? En él, quiero entender al Brasil en su contexto
latinoamericano y nosotros todos frente a nuestro alterno gringo.
Cualquier día lo invito a venir aquí a demostrar que la literatura nos refleja mejor que
la ciencia. Podíamos pasar muy agradecidos sin todos los socioantropoliticólogos que
engendramos, pero no podríamos prescindir de media docena de literatos.

. Original en portugués. Traducción de la editora.

. Se refiere a la edición de su libro en la Biblioteca Ayacucho.

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de Tomás Segovia de Alberto Oreggioni
México, 8 de enero de 1982 Montevideo, 17 de noviembre de 1983

Tu carta fue una verdadera sorpresa. Estoy acostumbrado, desde tiempo inmemorial, a no Querido Ángel:
merecer ninguna atención (aunque alguna vez reciba gracieusement algunas notas, lo cual Cuando comentaba con Ana tu última le dije que yo pensaba de ti que eras un “gallego
es menos halagador pero más cálido): a no estar ni en el boom, ni en el anti-boom, ni en el intelectual”, con las virtudes del tesón y la energía de los baristas que tanto en invierno
meta-boom, ni en ningún lugar ubicable del espacio-tiempo literario visible. La atención de como en verano lavan con manguera y semidesnudos hasta el último rincón de su boliche
tu lectura es pues para mí inesperada y refrescante como una lluvia vivificadora. Percibo, (comprado a plazos y juntando propinas) antes de irse a dormir unas pocas horas porque
naturalmente, tus reticencias (menos inesperadas) pero eso no hace sino más valiosa la hay que levantarse a servir cañas y cortados a los madrugadores. Tu cabeza es el resultado
final rendición. Me tienes pues agradecido y halagado –y sobre todo, contento. de la parálisis de Carlos –como me contabas– y de todo lo que le pusiste de estudio y
reflexión, pero los genes, viejo, son puros de Trabas de Bergantiñas. Si la transculturación
te hubiera dejado en el comercio como a la mayoría, ay: Ángel, cuánto dinero habrías
hecho. Realmente lo que me sorprende –recordando claro tus 5 o 6 empleos (Biblioteca
de Juan José Saer Nacional, Acción, Marcha, Secundaria, Escuela de Arte Dramático y ¿Liceo Francés?) –
14 de noviembre de 1982 es que recién ahora te sientas cansado y que recién ahora digas que la salud tiene sus
derechos. Yo que soy italo-brasilero con 3 generaciones atrás de criollos mansamente
Le agradezco infinitamente su precioso punto de vista: no solamente me aclaró las cosas, fracasados, hace tiempo que le doy su privilegiado lugar al descanso aunque no tanto a la
sino que me convenció, de modo que acabo de presentarme [a una beca Guggenheim] salud. Como siempre he soñado –cosas de niño adulto– con volver al campo y a los ciclos de
acordándole, junto con Roa Bastos, Antonio di Benedetto y Adolfo Prieto, el dudoso privilegio las estaciones, ni te pienses que quedaré atado al débil timoncito de la editorial, después
de ser mi informante, como usted tan generosamente me lo propone en su carta. de unos cuantos años estoy seguro que no me mantiene el “sagrado fuego de la cultura”
sino devolverte la administración para que te diviertas un poco, de modo que déjate de
joder y cuidate. (...)

86 87
carta de o ctavio paz.

88 89
carta de juana de ibarbourou. carta de juan carlos one t ti.

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6. Muestras de solidaridad 1982

de Augusto Roa Bastos


Toulouse, 26 de julio de 1982

Yo también recibí horrorizado (y en vuestro caso dos veces) la noticia de que el kafkiano
(no hay otro calificativo) aparato burocrático y represivo del Tío Reagan te ha negado la
residencia permanente colgándote la sobada etiqueta de “subversivo” y “comunista” como
la “image de marque” del apestado ideológico a quien se debe alejar de las Tierras de
Promisión. Peor para ellos –es fácil decir y es la verdad– pero de paso uno también se jode.
Claro que si en lugar de ser un pinche profesor y crítico literario (por casualidad uno de
los más importantes de nuestra lengua) hubieras tenido, por ejemplo, la fórmula del arma
absoluta o yo, en mi caso, la absoluta fórmula del contrabando y de la droga, tanto Reagan
como Stroessner nos habrían reclutado y guardado celosamente. Pero como la cosa no es
así, es preciso seguir la lucha. Creo que la vía más positiva es la que tú mismo sugerías
en tu carta del 31 de mayo: una campaña sistemática y lo más amplia posible para ganar
la opinión pública internacional sobre los ejes de los medios universitarios, científicos y
culturales. Con respecto a Marta creo que será posible movilizar incluso la penetrante
influencia de los centros artísticos y pictóricos también en su doble condición de novelista
y crítica de arte de primer nivel.

de Carlos Quijano
México D.F., 7 de octubre de 1982

Querido Ángel:
Agrego a mi carta de ayer. Leo una nota de Benítez (Fernando) respecto a la amenaza que
todavía pende sobre Usted. Confieso que creía resuelto el asunto y es que a veces olvido –
impulso vital– que la imbecilidad humana es lo único que puede darnos la sensación del infinito.
Quiero decirle simplemente eso. Si se ve obligado a venirse a México, aquí estamos totalmente
a sus órdenes y tenga la seguridad de que podremos hacer y haremos mucha obra útil.
Usted debe saberlo; pero es mi deber recordárselo. No le tenga miedo a mis muchos años.
La juventud va siempre por delante como la yegua madrina de la que hablaba Güiraldes.
Fuerte abrazo,

Carlos Quijano

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de Carlos Quijano de Beatriz Sarlo
México, 19 de octubre de 1982 Buenos Aires, 4 de noviembre de 1982

Querido Ángel: Me entristeció tu carta, naturalmente, y creo que la leí bien, sintiéndote afectado. En estas
Me entregan su carta del 13 y dos notas, una de las cuales irá en el número 19 [de circunstancias de mierda lo único que uno puede hacer (y se siente tan impotente) es
Cuadernos de Marcha]. Muchas gracias. Pienso que usted responde a la primera de las hacerles saber a vos y a Marta de nuestro cariño y solidaridad. Eso, nomás, quería decirte.
dos “epístolas” que, con diferencia de horas, le envié, y a eso atribuyo que me diga: “me Dentro de dos horas salgo para Brasil a un coloquio sobre cono sur (Uruguay, Brasil y
temo que no ha tomado conciencia de la difícil situación en que estoy”. Puedo asegurarle Argentina) y voy a llevar lo tuyo, aunque supongo que ya se sabrá.
que por el contrario –y mi segunda carta lo prueba– mucho me preocupa su situación que
creía resuelta hasta que leí el artículo de Fernando Benítez.
¿Qué puedo hacer, qué podemos hacer por usted? Ordene y se hará. Pocos me conocen
como usted, por tanto usted sabe, está obligado a saber, que al decirle lo que le digo, no de Carlos Monsiváis
me voy por las ramas ni me escapo con una fórmula cortés. México, 19 de noviembre de 1982
De éste, como de otros golpes, saldremos y usted, en primer término. No soy pesimista.
Nunca lo he sido. Soy o quiero ser realista. Estoy, eso sí, y desde hace mucho, harto Leo de tus batallas. Todo el asunto me parece increíble y lo que más absurdo me parece
–excuse el término– y bien harto de los bárbaros que nos pisotean y de los repugnantes es la tontería de Reynaldo Arenas, absolutamente estupidizado por el rencor. Dentro de
charlatanes que han permitido y permiten que esos bárbaros “triunfen”. La derecha es el quince días saldrá una nota larga en Sábado sobre tu recopilación colombiana. El libro me
crimen; la izquierda o la llamada izquierda es la cháchara que rebosa ineficacia y vanidad. gustó mucho.
Cuanto pasó y pasa en Uruguay lo vimos venir. Cuanto pasa en México era predecible. Y no
se asombre ni se asuste: creo que nos esperan todavía mayores dificultades. No son los
actuales, como usted dice, los peores años de América Latina. Nada hemos aprendido.
¿Cuándo, señor, nos pondremos a trabajar con humildad?
¿Cuándo abandonaremos el triunfalismo vacuo? ¿Cuándo se acabarán los discursos de de Antonio Candido
Fidel, los mensajes políticos de Gabo, excelente escritor sin duda, pero tan dado a hablar São Paulo, 10 de diciembre de 1982
asimismo de lo que no sabe o de Cortázar, cuyo candor en materia política linda con la
bobería, y de sus remedos, epígonos y demás compañeros de ruta? Fui a Caracas en gran parte por ti y quedé decepcionadísimo por no encontrarte. Sólo
¿Cuándo comprenderemos que la construcción de nuestros países exige la más acendrada entonces tuve conocimiento de la gravedad del caso relativo a tu visa de permanencia en
disciplina, que el imperio es “cosa seria” y el socialismo no se reduce a un caldero, Estados Unidos. De regreso aquí, el sobrino de Mario de Andrade me comunicó una de las
un cucharón y una ristra de lugares comunes? ¿Cuándo dejaremos de ser a un tiempo noticias locales, que habían pasado inadvertidas para mí, porque este año hemos vivido
mendicantes y baladrones, de andar con la escudilla y amenazar con una lanza que no es casi todo el tiempo en Rio, con problemas menores de familia. ¡Qué cosa increíble lo que
siquiera de palo? ¿De llenarnos la boca con patéticas invocaciones a la independencia, te está ocurriendo! En Caracas la indignación era general, y vas a recibir, naturalmente, la
mientras que por nuestra incuria nos hacemos más y más dependientes? moción que hicimos (dirigida por Antonio Cornejo) sobre tu ausencia y lo que la motivó.
He vivido más de ochenta años para encontrarme siempre bajo las patas de los gringos.
Los gringos hacen el juego. No nos limitemos a denunciarlos. Denunciemos también a los
que nos engañan y terminan por entregarnos a los gringos.
Siempre que llovió paró, dice usted. No tiene que recordármelo. Para mí ha “parado”
pocas veces. Mi padre solía decir: estoy tan acostumbrado a perder que cuando gano me
asusto. Me queda poco y sé que no me será dado ver a nuestra América libre; pero no quiero
morirme con la convicción de que no lo será nunca. Cordial abrazo y no pierda el tiempo
discutiendo con Arenas como lo compruebo hoy al leer Sábado.

Carlos Quijano . Monsiváis se refiere a La novela latinoamericana. Panoramas 1920-1980, Bogotá: Colcultura, 1982.

. El original en portugués. Traducción de la editora.

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de Salvador Garmendia
Caracas, 12 diciembre de 1982

Como lo supondrás, he venido siguiendo por las informaciones de prensa, las incidencias
de esa especie de regresión monstruosa en que te has visto envuelto, junto con Marta, con
motivo de tu permanencia en USA; y por supuesto, me solidarizo absolutamente con tu
respuesta, no sólo defensiva sino de clara denuncia, sin titubeos como corresponde a un
intrépido veterano de Marcha; porque en esta hora nuestra señalada por la confusión, la
desbandada y el terrorismo ideológico, ninguna posición puede ser más obligante para el
intelectual como la defensa de su potestad ideológica, y su derecho a vivir y trabajar con
dignidad en cualquier lugar del mundo, en donde su interés o la necesidad lo destinen.

venecia , agosto de 1980.

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7. Cartas de Ángel

A Jorge Guillén

Montevideo, agosto 1954

Mi querido amigo, recibí sí, no se inquiete, la hermosa y los excéntricos disimulados en


un bosque de franco-bolli. Intacta llegó a mis manos y de ellas pasó ya a las de Susana
Soca, no sin que antes fuera por varios días el placer-martirio que es siempre un poema
de Guillén. Admirable poema, con una transparencia del color y la forma que recuerda los
mejores de Cántico, y sobre todo una luz, que es gozo, que es ¡oh sí! como una forma de
eternidad. (“Ni cedo, ni cederé, siempre atónito”). Confío en que el número de La Licorne
salga a la luz en noviembre. Resérvenos la exclusiva. En cuanto tenga pruebas se las enviaré
para que pueda corregirlas con tiempo. Espero enviarle dentro de una quincena el nuevo
número de la revista.
¿Recibió ya mi larga y cansadora narración de la vida literaria montevideana? Iba
junto a un número de nuestra vieja revista que pude conseguir para Ud. Disimule sus
imperfecciones.
Le envidio sus vacaciones luminosas italianas de las que ha de surgir, estoy seguro, nueva
obra de este día a día de la creación poética. Téngame al tanto de sus cosas y reciba los
saludos de mi esposa y un abrazo de su amigo:

Ángel Rama

CARLOS ANDRÉS PÉREZ


MIRAFLORES
CARACAS

SUSPENSIÓN RELACIONES DIPLOMÁTICAS CON URUGUAY, POR PENOSA QUE SEA AL


ESPÍRITU DE CONFRATERNIDAD, HONRA AL PUEBLO VENEZOLANO Y A LA POLÍTICA
EXTERIOR DE SU GOBIERNO AL CONSAGRAR LA INMUTABLE DEFENSA DEL ASILO, MAGNA
CONQUISTA DEL DERECHO INTERNACIONAL LATINOAMERICANO JUNTO A POLÍTICA DE
NO INTERVENCIÓN.
ESCRITORES E INTELECTUALES LATINOAMERICANOS, NECESITADOS MÁS QUE NUNCA
DERECHO ASILO, APOYAN RESUELTAMENTE CONDUCTA POLÍTICA BOLIVARIANA DE
VENEZUELA. RECIBA FIRMES CONGRATULACIONES DE

ÁNGEL RAMA

* Este telegrama fue enviado en ocasión de la ruptura de relaciones de Venezuela con Uruguay a raíz del secuestro
de la maestra Elena Quinteros en los jardines de la embajada venezolana de Montevideo.

98 99
Caracas, 24 de noviembre de 1977 A Reinaldo Arenas

Mi querido Raimundo Lida, Washington, 20 de marzo de 1981

Muchas gracias por su “caracterización” para la gente de La Jolla y muchas gracias por Mi querido Reinaldo,
su carta personal. Nos pasamos tanto tiempo cumpliendo con obligaciones, cortesías, Hice ya el informe para la Guggenheim asegurándoles que si te daban la beca tú podrías
trámites, que casi no damos tiempo a lo que somos y a nuestras cosas verdaderas. Y escribir una obra maestra. Por favor, espero que efectivamente te la den y espero que no
leyéndolo me acordé de mi año pasado viajando a Houston para una operación, impensable me dejes mal y realmente la escribas.
hace veinte años en nuestro sur, camino de la “batalla temerosa” para la cual a pesar de Me escribe desde México Guillermo Schavelzon, diciéndome que tiene cien dólares para ti
tanto que leímos y pensamos siempre estamos mal preparados. Sin embargo aquí estoy, de una colaboración tuya allí. Me pide tu dirección pero como no sé si aún estás en Florida,
con un relojito en el pecho que cada noche que me tiendo en la cama me suena como el te sugiero tú te pongas en correspondencia con él: Editorial Nueva Imagen, apartado postal
“memento mori”. Tengo cincuenta años, amigo Lida, y ya sé que debo contar con cifras 600/ México 1 D.F. México.
inferiores a los 69 (nos emparejamos con los años, yo creí que había llegado ya a su edad Estamos ya instalados, y espero que definitivamente, en Washington. Te doy al pie mis
o Ud. había acortado para estar en la mía) pero toda apuesta al futuro, por corta que sea, señas. Avísame dónde estás y cómo van tus cosas. Me escribió en tu nombre Antonio
parece siempre la eternidad, lo sé. Benítez Rojo y me mandó copia de sus cosas, algunas de las cuales no conocía.
Yo creo que tengo a favor el fondo cristiano indestructible de mi infancia, a pesar de tanto Su salida de la isla me ha producido la mayor sorpresa. Nunca hablé con él, pero creía que
sociologismo y marxismo agnóstico en el que me metí desde la adolescencia, y eso si ya estaba en la más estricta categoría de funcionario. ¿Tú sabes qué le pasó?
no me confiere más altas esperanzas, sí me ofrece el ascetismo y quizás la resignación Espero que nos veamos en algún momento y platiquemos largo.
del diálogo con el Maestro. Nada de esto sirve demasiado, ambos lo sabemos, pero ambos Recibe un abrazo de
somos lectores de esta gran tradición tanto más seria, más atenta para las cosas graves
y centrales del hombre que mucha materia liviana de nuestros días. No sé cuáles son sus Ángel Rama
armas secretas pero conozco bien su integridad intelectual y moral, eso que se lee en lo que
Ud. escribe, y confío, deseo, que ahora lo conduzcan y ayuden, como lo deseo para mí.
Si se reviste de paciencia, sé que hay, aun en su enfermedad, un “sursis” posible. Y Ud.
no puede saber, porque eso es lo que nunca se dice, cuánto ha contado y cuenta para
muchos como yo. La suerte de Mallarmé fue que Valéry le dijera algunas veces... Yo podría
decirlo de Ud. desde un tiempo en que yo no existía para Ud. y era el lector de la provincia
que busca a sus maestros en los libros. Quiera Dios que lo que yo hago algún día tenga un
lector deslumbrado como yo lo fui con sus ensayos y de su lección de rigor y de su placer
al contacto de la mejor literatura. No, no es Ud. responsable de mis caminos y mis errores,
pero sí en buena parte de mi fe en el arte, de la suficiente maravilla.
Haga todo lo que pueda para seguir siendo esa lucecita, para mí y para muchos otros. Tanto
quisiera que platicáramos apaciblemente, ambos en el río y como si siempre el tiempo nos
resguardara, cuando ‘el ahora vierte su eternidad menuda grano a grano’.
Un fuerte abrazo de,

Ángel Rama

10 0 101
A Pepe Eliaschev Es muy fácil destruir a un escritor en un régimen autoritario que es dueño de todos los
Washington, 25 de octubre de 1982 instrumentos de comunicación. Consiste simplemente en no publicarle nada. Si supieras
de un progresista norteamericano a quien durante 13 años se le impidiera publicar nada en
Querido Pepe, su país, estarías escribiendo artículos incendiarios. Es lo que yo hago respecto a lo que les
ocurre a los escritores bajo nuestras dictaduras militares. ¿Con qué derecho lo haría si no
te agradezco tu carta que, a pesar de tus buenos deseos, me puso melancólico. Sobre condenara también lo que hacen los países comunistas? Jamás se me ha ocurrido defender
todo porque a pesar de tu esfuerzo para pensar independientemente los asuntos cubanos la persona Arenas que me tiene sin cuidado y quien creo que está literalmente loco, amén de
(y en general de A.L.) me temo que sigas preso de las consignas retóricas de la izquierda, que sirve las órdenes de la CIA, sino el derecho de los escritores (y de cualquier ciudadano)
las que en la situación catastrófica que está viviendo el continente se han separado a discutir libremente los asuntos del país a que pertenece. Ni siquiera a los cubanos
totalmente de la realidad y operan como entelequias que, desgraciadamente, contribuyen a oficialistas se les ocurrió que debía ser considerada “ilegal” la publicación de libros en
empeorar nuestra desgracia. Tendremos una década 80 negra y es patético que la izquierda el extranjero y mal podían pensar como tú ya que eran los primeros en publicar fuera, de
tremolante siga operando igual que en los 60, incapaz de cualquier adaptación realista a Retamar a Carpentier, y aun cobrar derechos de autor cuando Cuba los había eliminado (si
las circunstancias, repitiendo su discursito retórico. habré enviado remesas desde Arca a los “oficialistas” que habíamos publicado y si habré
Imagina el efecto que me hace que un hombre inteligente como tú diga que le parece una recibido cartas de Carpentier reclamándome el pago de derechos!).
“ilegalidad” que un escritor-editor publique en el exterior un manuscrito de un escritor Acostúmbrate a pensar que quienes saben la realidad de estas cosas desgraciadas son,
cubano que las autoridades culturales (dueñas de todas las editoriales y revistas de la isla) primero que nadie, los escritores funcionarios, porque viajan al exterior, publican, reciben
no quieren publicar. No sé si te das cuenta que has convalidado así la represión intelectual derechos y saben del odio de quienes no tienen esas ventajas. Habrás leído en Marcha la
y has homologado la política autoritaria que asumió Cuba en 1968-9 y provocó la catástrofe patética declaración de Desnoes sobre sus diez años sin publicar. Lo discutí con Retamar
intelectual del país en los 70. ¿Desde cuándo es ilegal que un escritor publique donde cuando nos vimos y sus explicaciones no me resultaron convincentes. Y no creo que Desnoes
quiera y donde pueda sus obras? Has aceptado subrepticiamente el tema soviético y se sienta mal, como tú piensas, ya que tú estás manejando una imagen estereotipada del
condenado a Feltrinelli por publicar Doctor Zhivago. ¿Y no es la ola de la disidencia la normal exilio cubano, en la que todos son “gusanos”, cosa que tampoco manejan los funcionarios
consecuencia de una política autoritaria que impide la expresión de los intelectuales y cubanos. ¿O acaso son “gusanos” los chicos de Areíto que van y vienen a Cuba con la
el derecho inalienable de cualquier ciudadano a discutir públicamente lo que es la “res bendición oficial? Contra Desnoes se han abalanzado los servidores de la CIA (el grupo
publica”? Omega 7, en que está ahora Reinaldito) y la escoria que ha servido para asesinar a Letelier.
Si me conoces sabes que siempre actué independientemente y que jamás repetí las Pero ahora mismo que he pasado a ser yo el objeto de sus calumnias (coincidencialmente
consignas de nadie, pensando todo con mi cabecita. En el 69, mi última visita a La Habana, cuando la CIA está tratando de sacarme de Estados Unidos) he recibido apoyo de muchos
discutí todos estos asuntos y dije que la política que el tenientito Pavón había instaurado cubanos, profesores y gente corriente, que están aquí, empezando por Jorge Domínguez,
llevaría a la catástrofe y reproché a los responsables editoriales lo que estaban haciendo el catedrático de Harvard que preside actualmente la LASA. Si comenzás a definir al exilio
y también, junto con Emmanuel Carballo, les conté de los manuscritos que habíamos cubano por el sector paranoico, es difícil que entiendas nada de los problemas del exilio.
recibido, reclamando en vano que los publicaran. (También publiqué en Arca, los artículos ¿No bastaría con reflexionar sobre tu propio exilio, donde hay forajidos como Firmenich,
periodísticos de Norberto Fuentes, Cazabandido, que aunque ya aparecidos en diarios que han tenido que alejar de Cuba y de Nicaragua?
cubanos, habían sido condenados retrospectivamente por el ejército que estaba asumiendo Mientras no se abandonen los estereotipos y se piense la realidad, como pedía el viejito
la conducción editorial y cultural del país). En 1971 escribí cuatro largos artículos en Marx, difícil que se entienda nada de este mundo. A diferencia de mis amigos Gabo y Julio
Marcha para explicar lo ocurrido, lo que me valió el odio de los funcionarios de turno. (que acaba de escribir un artículo en favor mío) nunca he querido abandonar mi campo
Desgraciadamente no me equivoqué en nada y hoy los más importantes escritores jóvenes específico, la literatura, para transformarme en agitador político: quizás porque sé mucho
que habían apoyado a la revolución están en el exilio, desde Edmundo Desnoes (a quien más que ellos de política y economía. Y porque me basta mi campo para entender cómo
el niñito Arenas acaba de cubrir de mierda en la revista Escandalar, como ha hecho ahora está funcionando una sociedad: la torrencial disidencia cubana actual estaba prevista
conmigo con seis páginas del Diario de Arte de New York, manejando el archivo de la CIA), a en la política de Pavón. Como en la pésima literatura que están publicando sus revistas
quien debemos la mejor antología de la cultura revolucionaria, hasta Antonio Benítez Rojo, está previsto algo aún más grave, que la nueva generación literaria de América Latina los
que hasta 1980 en que se exiló era considerado el heredero de Carpentier y loado como el abandonará y aun preferirá la derecha antes que ese discurso retórico. Del mismo modo
mejor narrador de la revolución. Y cito solo dos de la montaña porque ambos han seguido que el comunismo polaco le devolvió el proletariado a la Iglesia católica que había perdido
fieles a sus convicciones socialistas y no pudieron soportar el dogal comunista. en el XIX, la inepcia cultural cubana devolverá a la derecha los escritores latinoamericanos

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que siempre fueron el baluarte del pensamiento progresista. ¿Grave, no? Me temo que sin A Antonio Candido
darte cuenta estás contribuyendo a ese catastrófico resultado.
Calculo que nos echarán a fines de año. Pasaré por Venezuela y pienso instalarme por Washington, 23 de diciembre de 1982
el tiempo de mi investigación sobre la cultura latinoamericana en París. Quizás sea una
oportunidad de verlos si hacen alguna excursión de vacaciones. No te pregunto por los Querido Antonio,
asuntos mexicanos pues no quiero ponerme más melancólico. Se avecina algo parecido en Gracias por tu carta y por tus palabras amigas en la reunión de la Simón Bolívar. Me apenó
Venezuela. Espero que estén bien y trabajando con entusiasmo y que los chicos puedan no poder estar en la celebración de la Ayacucho (era el cumpleaños del hijo crecido) y aun
crecer bien y libremente. Vistos los fracasos, los que quedan son ellos para mantener las más en la del proyecto comparatista que me parece mal encarado y que hay que rediseñar.
esperanzas. Recibe un fuerte abrazo, con Victoria, de Marta y de Ojalá lo hayan hecho ustedes, porque el inicial de Ana Pizarro era inviable y sobre todo no
lograba el comparatismo obligado para que calce dentro de la colección proyectada. Me
Ángel tranquiliza tu noticia de una nueva reunión, que debería ser de trabajo editorial en detalle,
para establecer el preciso sumario del volumen y los autores a quienes encomendar los
capítulos. Estoy a la espera del informe final.
Aquí las cosas tienen mejores visos desde la intervención del presidente de Colombia,
Betancur, ante el presidente Reagan y desde que la Academia norteamericana comenzó a
enojarse con el asunto y a sentirse agraviada por el tratamiento que nos han dispensado a
Marta y a mí. Inepcia burocrática para algunos, vendetta política de la CIA para otros, delirio
de conservadores para los más, ya no hago esfuerzos interpretativos. Si como me dices
ha habido reacciones en la prensa brasileña, quizás convendría que pudiera publicarse
mi artículo sobre el tema (en diario o revista semanal) pues en estos asuntos quiero dejar
clara una posición, previendo las múltiples malas interpretaciones latinoamericanas. Mi
posición de socialista es clara y consecuente pero quienes no me conocen pueden ver mal
mi legítima pelea para no permitir catalogaciones erróneas ni las oposiciones estúpidas a
la libertad académica.
Te mando el artículo que hice para la New York Review of Books: si conoces alguien que
pueda publicarlo, espléndido; si no, me basta con que tú lo conozcas.
Saldremos el mes próximo. Marta irá por dos meses a Colombia donde espera recibir la
nacionalidad colombiana y hacer una serie de 20 videos sobre el arte del XX. Yo pasaré
por Venezuela y luego nos reencontraremos en París donde pienso instalarme, no sé si
definitivamente. Este asunto ha desbaratado mi vida intelectual durante el año y quiero
consagrarme al excesivamente ambicioso proyecto de reconstruir la historia cultural del
continente en el XIX, para el que recibí una Guggenheim. Creo que me llevará los años que me
queden de trabajo intelectual. No bien estemos instalados te daré a conocer nuestra dirección.
Espero que los problemas familiares de que me hablas hayan tenido buena resolución y
que la salud de Gilda vaya bien. Lo mismo tu trabajo intelectual. Hubiera querido ir a una
reunión que proyectó Darcy pero aquí me negaron autorización, mejor dicho re-entry, porque
querían echarme, sin importársele que dejara colgados a mis alumnos de Maryland en mi
último semestre. Concluido el semestre empezamos a vender muebles, desembarazarnos
de las mil cosas acumuladas y sobre todo tratar de vender el apartamentito que no es fácil
en este momento de recesión. La Universidad me ha concedido una licencia, pues no quiere
perder a su profesor y está haciendo gestiones ante las autoridades. De modo que sigo
vinculado a ella y en principio, de arreglarse las cosas, volvería a dar clases. Aunque todo

104 10 5
esto ha sido tan sucio que poco me atrae la perspectiva de volver, si pudiera quedarme a A Idea Vilariño
trabajar en Europa, con escapadas a América Latina. Incluso las cosas en Uruguay están París, 14 de octubre de 1983
moviéndose hacia una posible y desmedrada solución transicional. La única atracción que
sigue siendo poderosa aquí es la fabulosa Library of Congress, donde me he sentido un Querida Idea, de regreso de una recorrida rápida y masacrante por A.L. (México, Caracas,
ratón en una quesería. São Paulo) encuentro tu carta y me alegra saber que estás bien, trabajando. En México hablé
Los colegas, los intelectuales, los organismos académicos y de derechos humanos han con Manolo, a quien encontré con energía y su fuerza interior, y asistí a una melancólica
actuado con decisión y nos han respaldado. La jauría de exiliados cubanos ha hecho las mesa redonda de los uruguayos en el congreso de LASA que me deprimió y estrujó el
bajezas (que alguien inspira, seguramente) llegando a extremos inimaginables, como corazón: tan perdidos parecían, tan provincianos arrojados a un escenario público, tan
artículos que desde el título me tratan de “delincuente”. La pelea ha sido por lo tanto dura, aferrados a pequeñas cosas, sobre las que no tenían ningún poder. Completé la recorrida
pero la solidaridad latinoamericana ha sido espléndida. con un almuerzo con don Carlos, solitario como nunca, que me contó la destrucción de su
Recibe un fuerte abrazo de empresa editorial. Aun en Caracas encontré una carta de Carlos Brandy, desde la Barra
do Chui, donde ahora vive, acompañando sus melancólicos poemas. El desbarajuste, la
Ángel destrucción, la errancia de los uruguayos se me hizo palpable y afín, desde la propia que
los refleja. Fue parte de una experiencia de reencuentro que había comenzado bajo mejores
auspicios aquí en París, donde encontré tantos muchachos de las nuevas generaciones que
me resultaron en cambio vivos, vibrantes, llenos de nuevos impulsos y me hicieron nacer
esperanzas. Quizás sea el engaño de los jóvenes años, esos ardientes que también nosotros
Washington, 26 de enero de 1983 vivimos, pero el contraste entre estos novísimos y los melancólicos pares de mi edad me
produjo susto. Me acordé de aquella buena frase de Bergamín, cuando resolvió regresar a
Querido Antonio, España: Más vale un enterrado vivo que un desterrado muerto. Estamos instalados en el
acabo de recibir tu artículo de la Folha de São Paulo y todavía emocionado de leerlo te apacible otoño parisino, trabajando en nuestras cosas, paladeando la paz que creíamos
escribo para enviarte un fuerte, fuerte abrazo. Cuando leí lo de nuestro primer encuentro en haber perdido, asomándonos a nosotros mismos después del revoltijo. Marta trabaja en su
Montevideo y reparé en la fecha, 1960, me vino una nostalgia y una chejoviana sensación libro sobre el arte latinoamericano del XX, yo en mi investigación y en un ácido libro sobre
del tiempo que ha corrido: me vi contigo en el último acto del Jardin de los cerezos. los intelectuales y el poder: compruebo que nunca sentí simpatía por los intelectuales y
Gracias, Antonio, por tu corazón y tu temple, suave y preciso. Gracias porque existes y sos ni siquiera sé bien por qué soy uno de ellos, a pesar de que cumplo estrictamente con las
mi amigo. Gracias por el mundo mejor que los dos queremos. exigencias de la casta.
Marta se fue a Bogotá, agotada de la tensión del año que pasamos. Yo estoy a la espera Dame noticias de tus cosas, de lo que haces. Al parecer hay vislumbres de cambio, sin
de que los “dioses fehacientemente malignos” dicten su fallo, que se ha pospuesto pero demasiadas esperanzas. El panorama americano que he podido ver en estos tres países que
se dice no puede tardar. Mi última fecha es el 15 de febrero para partir. Ya vendimos el visité a la carrera, es desolador: the Winter of our Discontent. Siempre algo peor espera tras
apartamento y los muebles. Me queda la mudanza de la biblioteca y la papelería. Pasaré la esquina de las décadas: si los 70 fueron malos, estos 80 vienen surgiendo trágicos.
por Caracas y luego viajaré a París donde pienso instalarme para trabajar en mi beca. Salió un libro mío en Siglo XXI, o sea que no dispongo de ejemplares; sé que otro, recogiendo
Después se verá. ensayos, bajo el título Literatura y clase social, apareció en México y de él sí me darán
Una corrección a tu artículo: los 20 tomos brasileños estaban calculados para los primeros ejemplares, que te enviaré. Recibe un abrazo de
100 tomos (¡y solo aparecieron diez!) de modo que ya te estoy pidiendo que sugieras nuevos
tomos y preparadores visto nuestro atraso en el plan. En los 500 no menos de 100 deben Ángel
ser brasileños. Estoy metido en el novecentismo brasileño, maravillado con Cruz e Sousa
(¿quién podría traducirlo?), divertido con João do Rio, entusiasmado con la pintura de
Visconti. ¡Quién pudiera tener 800 años para leer toda la literatura brasileña!
Mis cariños a Gilda, un abrazo fraterno para ti de,

Ángel

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A Carlos Maggi Estas tres semanas por América me han dejado maltrecho, física y espiritualmente. Nada
París, 15 de octubre de 1983 más riesgoso para la frescura del alma que el diálogo con intelectuales. ¿Quién nos habrá
metido en esto? Pero hubo algo peor, que fue contemplar los efectos deletéreos del exilio
Querido Pibe, acabo de llegar de una recorrida masacrante por México, Caracas y São en muchos compatriotas. Por primera vez comprendí cabalmente la frase de Pepe: Más
Paulo, cabalgando en Congresos académicos de los que te dejan con sagrado horror a la vale ser un enterrado vivo que un desterrado muerto. Sería largo de contar. Lo que quiero
literatura y me encuentro reparadoramente con tu lindísima carta de amor y las copias decir es que la experiencia allí puede ser mucho más fructífera de lo que ustedes mismos
de las tres obras, de las que ya leí, a sorbos apresurados, “Con el Uno, Ladislao”, que es sean capaces de imaginar. Por ahí anda también tu acto “Con el Uno, Ladislao”, que tiene
notable, pertenece a la zona de tu producción que más me entusiasma (me recuerda “El un título para sacarle punta.
apuntador”) aunque sospecho que en igual medida desconcierta a muchos espectadores: Reparte, como medallitas bendecidas, afectos a cada uno de los miembros de la tribu y
es un puro producto teatral, una acción concentrada que se vuelve sobre sí misma y es reserva una medalla grande para Pocha. Para ti un abrazo col cuore, de tu hermano,
en definitiva una metáfora como creo que quieren ser todas las cosas que has escrito
y acaso más, una parábola del mundo. Filosófico estáis, amigo mío y aunque nunca lo Ángel
reconoceremos como me dices en tu carta, los años de maduración están allí superpuestos
como capas geológicas y no necesito bisturí de la crítica sino simple mirada de la amistad
para recorrerlas y saber de ti más de lo que me dices.
Si lo bueno de la vida, en fecha temprana, eran los encuentros, en las fechas tardías son,
sin duda, los reencuentros y me hace feliz oírte la voz y la risa, e imaginarte en el gran
falansterio, rodeado de toda la familia, como capas de cebolla acogedoras y lagrimeantes.
Sentimental y coqueto, como en el gran estilo tanguero, cosa que por suerte para ti siempre
te ha costado menos que a mí, que para alcanzarlo libremente y sin cohibiciones he debido
esperar la edad adulta. Ciascuno al suo modo, como decía el otro tano.
No hay duda que nos veremos pronto, ya aquí o, ¿por qué no esperarlo? allí mismo, en el
Montevideo recuperado, cuyo asfalto sueño con pisar entre jubiloso y aterrado. Siempre
que llovió, paró, decía mi buena madre con su sabiduría campesina, y nada más lindo que
la luz del cielo cuando escampa y todo parece nuevo, recién nacido. Si no nosotros mismos,
estoy seguro de que nuestros hijos reharán ese mundo, con el mismo puntillo arrogante que
pusimos nosotros en los gloriosos 50 y 60 que recorrimos en conquistadores. Los otros no
prevalecerán; son un desgraciado accidente de la historia, no más.
Espero recibir pronto el “Opus 135” de Pocha, para escribirle los versos darianos:
“Mírame transparentemente con tu marido y guárdame lo que tú puedas del olvido”. La
vida compartida no se pierde jamás, es la raíz que nos alimenta. En la mía están ustedes y
todos los amigos de aquel tiempo feliz en que éramos la barra de don Pepe Bergamín. Estoy
tratando de escribir sobre él y lo que me sale es el “nosotros” de sus años, lo que él hizo al
desgaire de nosotros, casi sin saberlo, esa libertad interior que aprendimos de él y por la
cual nos aproximamos a él, y que a lo largo de los años nos ha preservado mágicamente,
evitando que nos resecáramos, nos convirtiéramos en “escayola”, palabra que por primera
vez le oí decir a Pepe, en sus paradojas sobre la estatua del Comendador.

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8. Bibliografía

Además de 1420 artículos publicados en diversos medios, más de medio centenar de prólogos y
otro tanto de participaciones en volúmenes colectivos, Ángel Rama publicó los siguientes libros:

¡Oh sombra puritana! (novela) Montevideo: Fábula, 1951


Tierra sin mapa (narrativa) Montevideo: Asir, 1961; Montevideo: Alfa, 1961; Montevideo,
Fundación Ángel Rama, 1985. Como Terra sem mapa, Sao Paulo: GRUA, 2008.
La aventura intelectual de Figari, Montevideo: Fábula, 1951.
Ideología y arte de Eduardo Acevedo Díaz en El Combate de la Tapera, Montevideo, Arca, 1965.
Rubén Darío y el modernismo, (Circunstancia socio-económica de un arte americano).
Caracas: Ediciones de la Biblioteca de la Universidad Central de Venezuela, (EBUC), 1970;
Caracas/Barcelona: Alfadil Ediciones, 1985.
Diez problemas para el narrador latinoamericano. Caracas: Síntesis Dosmil, 1972.
La generación crítica (1939-1969). Montevideo: Arca, 1972.
Salvador Garmendia y la narrativa informalista. Caracas: EBUC, 1975
Rufino Blanco Fombona y el egotismo latinoamericano. Valencia: Universidad de Carabobo, 1975.
Los gauchipolíticos rioplatenses. Literatura y sociedad. Buenos Aires: Calicanto, 1976;
Buenos Aires, Centro Editor de América Latina, 1982.
Los dictadores latinoamericanos. México: Fondo de Cultura Económica, 1976.
El Universo simbólico de José Antonio Ramos Sucre. Cumaná: Universidad de Oriente, 1978.
Transculturación narrativa en América Latina. México: Siglo XXI, 1982; Montevideo:
Fundación Ángel Rama, 1989; Buenos Aires: El Andariego, 2007.
La novela latinoamericana. Panoramas 1920-1980. Bogotá: Colcultura, 1982; México /
Montevideo: Universidad Veracruzana - Fundación Ángel Rama, 1986; Santiago de Chile:
Ediciones Universidad Alberto Hurtado, 1982.
Literatura y clase social. México: Folios Ediciones, 1984.
La ciudad letrada. Hanover, New Jersey: Ediciones del Norte, 1984; Montevideo: Fundación
Ángel Rama,1984; Santiago de Chile: Tajamar Editores, 2004. Como The Lettered City,
Durham, NC : Duke University Press, 1996.
Las máscaras democráticas del modernismo. Montevideo: Fundación Ángel Rama, 1985.
La crítica de la cultura en América Latina. Caracas: Biblioteca Ayacucho, 1985.
Ensayos sobre literatura venezolana. Caracas: Monte Ávila, 1985.
García Márquez, edificación de una cultura nacional y popular. Montevideo: Universidad de
la República, 1987.
La riesgosa navegación del escritor exiliado. Montevideo: Arca, 1993.
Diario 1974-1983. Montevideo: Trilce, 2001; Caracas: La Nave Va, 2001; Buenos Aires: El
Andariego, 2008.
Literatura, cultura y sociedad en América Latina, Montevideo: Trilce, 2006; Belo Horizonte:
Universidade Federal de Minas Gerais, 2008.

Una bibliografía que incluye artículos de prensa, prólogos, antologías y libros de Ángel Rama
hasta 1986 se encuentra en Carina Blixen y Álvaro Barros Lémez, Cronología y Bibliografía
de Ángel Rama, Montevideo: Fundación Ángel Rama, 1986.

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Libro publicado en ocasión de la exposición
Ángel Rama, explorador de la cultura.
Declarada de interés ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura.

Julio, 2010.
Centro Cultural de España
Rincón 629, Montevideo, Uruguay
Tel: (05982) 9152250 / www.cce.org.uy

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