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212 MANUEL RANT § 45 El arte bello es arte en cuanto, al mismo tiempo, parece ser naturaleza En un producto del arte bello hay que tomar conscjéa: cia de que es arte y no naturaleza; sin embargo, lene Hidad en la forma del mismo debe parecer tan libre J toda violencia de reglas caprichosas como si fuera un producto de la mera naturaleza, En ese sentimiento de }é libertad en el juego de nuestras facultades de congéer, que al mismo tiempo debe ser, sin embargo, conforyke a fin, des- cansa aguel placer que’ sélo es universalmphte comunicx hle, sin fundarse, sin embargo, en concoyfos. La nature. leza era bella cuando al mismo tiempo parecia ser arte, y el arte no puede llamarse bello mas qe cuando, teniendo nosotros consciencia de que es arte,£in embargo, parece naturaleza Pues podemos universalmente gécir, refiérase esto a la belleza natural o a la del arte, gfe bello es lo que place er el mero juicio (no en Ta sensagkén de los sentidos, ni me: diante un concepto). Ahora/bien: el arte tiene siempre uma determinada intencién/Je produeir algo; pero si ell fuera una mera sensacifh (algo meramente subjetivo), que debiera ser acompafada de placer, entonces ese pre. ducto no placeria en ¢juicio més que por medio del Sen timiento sensible. Si//a intencién, en cambio, fuera divi sida a la produeci§ de un determinado abjeto, este obje to, si es conseguig por el arte, no podria placer més que ceptos. En ambos casos, empero, el arte el mero juicio, es decir, no placeria coms © arte mecinico, {la finalidad en el producto del arte Dell, intencionada, no debe parecer intencionade, es decin/el arte bello debe ser considerado como natura. leza, pr mis que se tenga conseiencia de que es arte naturaleza aparece un producto del arte, con tal fue se haya aleanzado toda precisién en la aplieacién las reglas, segiin las cuales slo el producto puede lle far a ser lo que debe ser, pero sin esfuerzo, sin que la Asi, puyy CoRITICA. DEL JUICIO 21s forma de la escuela se transparente (1), sin mostrar una fehal de que las reglas las ha tenido el artista ante sus ojos y han puesto cadenas a sus facultades del espiritu. § 46 Arte bello es arte del genio vio | talento (dote natural) que da la reglaa) aneCone-sl lento mismo, en cuanto es una facultad ignata productora del artista, pertenece a la naturaleza, podriamos expresarnos asi: genio es la capacidad espiri- Parte nyentom) meditate av a mtaraecs tn ogi alate ea de esta Gefnicion lo que quiera, considéresela come sohitarte’9 acoone af oneept doe se ene costa sede uni co lsu gente sual se exc en i peates sgn) pene, dee ego, eos we ereemin ls lgniiension aul aceptada de pal Beat, Ee Stas Sebo noctasmonts eer eonide Palas ‘como artes del genio damentacion tan sélo puede un producto si ha de llamarse producto de arte, representarse como posible. Pero el con- cepto del arte bello no permite que el juicio sobre Ja be- Tleza de su producto sea deducido de regla alguna que eee te ets cm bate de deierminsel6n, Que Dom sett tantra bse un cose del modo exo esd stays, Aa Puente ol ue preteen a regis sen i co de" ef tuar su producto, Pero como sin regla anterior no buade un producto nunca llamarse arte, debe la naturaleza ie ie ie aaron etsujeto (mode Ia dipaaetn de I Feld! ml dye lat els salle como product del en rece aqut se ve: 12 Gue el genio es un talento de pr duel atu para o cu no pee darse resi determi ae ene Bert “van capaclded de habla, pare To que puede aprenderse, segin alguna regla: por consi- aide de ‘Sin que In forma de In esevela ae tranaparentes, ta‘soyunda'tercors ein. (W. det 7.) au MANUEL KANT guiente, que originalidad debe ser su primera eualidad; 2° Que, dado que puede también haber un absurdo origi nal, sus productos deben ser al mismo tiempo modelos, 8 decir, ejemplares; por lo tanto, no nacidos ellos mismos de la imitacién, debiendo, sin embargo, servir a la de otros, es decir, de medida o regla del juicio; 3° Que el genio no puede 61 mismo descubrir o indicar eientifice- mente cémo realiza sus productos, sino que da la regls de ello como naturaleza, y de aqui que el creador de un produeto que debe a su propio genio no sepa 61 mismo cémo en él lag ideas se encuentran para ello, ni tenga poder para encontrarlas cuando quiere, o, segiin un plan, ni comunicarlas a otros, en forma de’ preceptos que los pongan en estado de crear iguales productos (por eso, probablemente, se hace venir genio de genius, espirith peculiar dado un hombre desde su nacimiento, y que le protege y dirige, y de cuya presencia procederian esas ideas originales); 4.° Que Ia naturaleza, mediante el ge nio, presenta, la regia, no @ la ciencia, sino al arte, y aun esto, sélo en’ cuanto éste ha de ser arte bello sar Aclaracién y confirmacién de la anterior definicion del genio Todo el mundo est de acuerdo en que hay que oponer totalmente el genio al espiritu de imitacién, Ahora bien: como aprender no es mas que imitar, la disposicion y ap- titud para aprender (capacidad) la’ més alta no puede, como tal aptitud, valer por genio. Pero cuando, uno mismo sin limitarse » recoger lo que otros han hecho, piensa 0 imaging e inventa incluso varias cosas en el arte y la ciencia, ne por eso, sin embargo, hay motivo suficiente para dar a semejante cabeza (a veces, fuerte) el nombre de genio, en oposicion con el hombre, que, por no poder nunea hacer nada més que aprender e imitar, es motejado de loro (1), porque aquello hubiera podido ser aprendido, (1) En elemin dice piucel. Esta expresién familiar se opone + la ‘de cabeza. Una eabera es un hombre que, sin ser por ese’ genie, tiene, ‘sin embargo, capacidad sufeiente ‘para producit algo digne Qtraktich CRITICA DEL JUICIO 215: y est, pues, en el camino natural de la investigacién y de la rellexién, segin reglas, y no se distingue espectfica- mente de lo que con laboriosidad, y mediante la imitacién, puede ser adquirido. Asf, puede aprenderse todo lo que Newton ha expuesto en sti obra inmortal de los Prineipios de la Filosofia de la naturaleza, por muy grande que fuera la cabeza requerida para encontrarips; pero no se puede aprender a hacer poesias con ingenio, por muy detallados aue sean todos los preceptos de-lar postica y excelentes los modelos de la misma. La causa os que Newton podria presentar, no s6lo a si mismo, sino a cualquier otro, en forma infusble y determinada en su sucesién, todos’ los pasos que tuvo que dar desde los primeros elementos de Ja geometria hasta los mayores y més profundos des- cubrimientos; pero ni un Homero ni un Wieland puede mostrar cémo se encuentran y surgen en su cabeza sus ideas, rieas en fantasia y, al mismo tiempo, llenas de pen- semiento, porque él mismo no lo sabe, y, por tanto, no lo puede enseiar a ningin otro. En lo clentifco, pues, el ms gran inventor no se diferencia del laborioso imitador y del estudiante més que en el grado, y, en cambio, se diferencia espectficamente del que ha recibido por la na- turaleza dotes para el arte bello, No por eso, sin embargo, hay aqui menosprecio alguno hacia esos grandes hombre: a quienes la especie humana tiene tanto que agradecer, frente a los favorecidos de le naturaleza en consideracién de su talento para el arte bello. Precisamente en que aquel talento est4 hecho para una perfeccién siempre creciente y-mayor del conocimiento y de la utilidad que de el sale, para la ensefianza de esos conocimientos a los demés, en eso consiste su gran superioridad sobre los que merecen el honor de ser llainados genios, porque para éstes hay un momento en que el arte se detiene al recibir un Ii mite por encima del cual no se puede pasar, limite quiz desde hace tiempo ya aleanzado y que no puede ser en- sanchado; ademés, una habilidad semejante no puede co- municarse, sino que ha de ser concedida por la mano de Ja naturaleza inmediatamente a cada cual, muriendo, pues, con él, hasta que la naturaleza, otra vez, dote de nuevo, ‘de aprecio, Un pincel (hemos teaducido loro) os an hombre donde ho hay mie ave la facultad mecanien de repetit lo dicho» hecho por otros. (Ne del 7.) 216 MANUEL KANT dle igual modo, a otro que no necesita mas que un ejemplo para hacer que su talento, de que tiene conseiencia, pro duzca de la misma manera. Puesto que el dote natural debe dar la regla al arte {como arte bello), {de qué clase es, pues, esi regia? No puede recogerse en una formula y servir de precepto pues entonees el juieio sobre lo bello seria determinable segiin conceptos; sino que la regla debe abstraerse del hecho, es decir, del producto en el que otros pueden pro- bar su propio talento, sirvigndose de él como modelo, no para copiarto, sino pata seyuirlo. Es dificil explicar emo esto sea posible, Las ideas del artista despiertan ideas semejantes en su disefpalo, cuando la naturaleza Jo ha provisto de una proporeién semejante de lus facultades del espiritu, Los modelos del arte bello son, por. tanto, Jos tinieos medios de conduccién para traer el arte a la hnosterioridad, cosa que no podria ocurrir por medio de meras descripeiones (prineipalmente en la vama de las artes de la oratoria), y aun, en éstas, sélo las que estan en lenguas viejas, muertas y conservadas hoy s6lo como sabias, pueden legar a ser clisiess. Aunque se distinguen mucho uno de otro el arte mecé- nico y el arte bello, el primero como mero arte de ls laboriosidad y del aprendizaje, y el segundo, del genio, no hay, sin embargo, arte bello slguno en el que no haya algo meednico, que pueda ser comprendido y ejecutad segiin reglas, algo que se pueda aprender como condivién constituyente eseneial del arte, pues algo debe sei all Pensado como fin, que si mo, no se podria Hamar arte a Sul produeto, y seria un mero producto de Ia cusualidad; pero para dirigir un fin en la obra, se exigen determina: dias reglas de que no se puede nadic librar. Ahora bien: como ta originalidad del talento constituye una parte esen- cial (pero no la tiniea) del eardeter del genio, creen es- piritus superfieiales que, para mostrar que son genios nacientes, no puede hacer nada mejor que desasirse de toda la violencia de escuela de las reslas, creyendo que se va mas gallardo en un caballo salvaje que en uno de es- euela. EL genio puede slo proporeionar, para los pro- ductos det arte bello, un rico material, pata cuyo trabajo posterior y para cuya forma se exige wn talento formado en la escuela, a fin de hacer de él un uso que pueda for liffearse ante el Juieio, Pero cuando alguien habla y de cHITICA DEL JUICIO “0 cide como un genio en cosas de la més minuciosa inves- tigacton de la razén, resulta totalmente ridiculo; no se sabe bien si debe uno refrse mas del charlatén que es- paree en su derredor tanto humo que incapacita para juz- gar nada claro, pero por eso mismo da més campo a la imeginacién, o del publico, que se figura ingenuamente que su incapacidad de coger y conocer claramente esa obra maestra de la penetracién proviene de que se le ofrecen nuevas verdades en grandes masas, estimando, en cambio, el trabajo detallado (en explicaciones adecuadas y examen ordenado de los principios) como chapuceria. § 48 De ta relacién del genio con et gusto Para el juicio de objetos bellos como tales se exige gusto; pero para el arte bello, es decir, para la creacién de tales objetos, se exige genio. Cuando se considera el genio como talento para el arte bello (que es la signifieacién caracterfstica de la palabra), y se le quiere analizar, bajo ese punto de vista en las Tacultades que deben venir juntas a constituir semejante talento, es necesario, previamente, determinar exactamen- te la diferencia entre la belleza’ de la naturaleza, cuyo juicio sélo exige gusto, y la belleza artistica, cuya posi- bilidad (que hay que tomar también en consideracién en al juicio de un objeto semejante) exige genio. Una belleza de la naturaleza es una cosa bella; la be- Neza artistica es una bella representacién de una cosa. Para juzgar una belleza de la naturaleza como tal ne necesito tener con anterioridad un ‘concepto de la clase de cosa que el objeto deba ser, es decir, no necesito co nocer Ja finalidad material (el fin), sino que la mera for ma, sin conocimiento del fin, place por si misma en el juicio, Pero cuando el objeto es dado como un producto el arte, y como tal debe ser declarado bello, debe enton- es, ante todo, ponerse a su base un concepto de lo que deba ser 1a cosa, porque el arte siempre presupone un fin en la causa (y en su causalidad) y como la concordancia mutua de lo diverse en una cosa, con una determinacion interior de olla como fin, os la perfeccién de la cosa, de-