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EXTRAÑO INTERLUDIO

Original

DE EUGENE O’NEILL

PERSONAJES

Charles Marsden
El Profesor Henry Leeds
Nina Leeds, su hija
Edmund Darrell
Sam Evans
La Señora Amos Evans, la madre de Sam
Gordon Evans
Madeleine Arnold
PRIMERA PARTE

ACTO PRIMERO

La biblioteca de la casa del PROFESOR LEEDS en una pequeña ciudad


universitaria de Nueva Inglaterra. La habitación está en la parte
delantera de la casa y sus ventanas dan a la zona de césped que
separa la casa de la tranquila calle residencial. Es una habitación
pequeña con el techo bajo. Los muebles son antiguas piezas de Nueva
Inglaterra escogidos con amor. Las paredes están cubiertas, casi hasta
el techo, de estanterías con puertas de cristal, llenas de libros, sobre
todo ediciones antiguas y raras, de clásicos antiguao en griego o latín
original, de clásicos mas modernos en francés, alemán e italiano, de
todos los autores ingleses que escribieron mientras la s todavía era una
f i algunos posteriores, el más moderno de los cuales es probablemente
Thackeray. El ambiente de la habitación es de un recogimiento
confortable y cultivado, asiduamente conservado como un santuario
donde, protegido por la cultura del pasado, un fugitivo de la realidad
podría con toda seguridad observar el presente a distancia, como un
superior con un condescendiente desprecio, compasión e incluso
diversión.
Una mesa de buena medida, una gran poltrona, un balancín y una vieja
banqueta con cojines para aportarle comodidad. La mesa con la poltron
del PROFESOR a la izquierda, está colocada hacia la izquierda de la
habitación, el balancín en el centro, la banqueta a la derecha.
Vemos una entrada, una puerta a la derecha, al fondo.
Estamos en la tarde de un día de agosto. La luz del sol, filtrada entre las
ramas de los árboles, llena la habitación con una luz tranquilizadora. Se
oye la voz de una CRIADA –una mujer de mediana edad- que habla con
familiaridad pero respetuosamente desde la derecha, i entra MARSDEN.
Es un hombre alto y delgado de trenta y cinco años, meticulosamente
bien vestido de tweed de tall característicamente inglés; su aspecto es el
de un caballero britanizado de Nueva Inglaterra. Tiene la cara
demasiado larga en relación a la anchura, la nariz larga y delgada, la
frente ancha, los ojos azules y dulces, de autoanalizador soñador, los
labiso finos, irónicos y un poco tristes. Vemos en él una indefinible
feminidad, pero no es algo que se vea en su aspecto ni en ninguno de
sus actos. Sus maneras son tranquilas y elegantes.Habla con la facilidad
sobria del que se escucha sus propias palabras. Tiene las manos largas
i delicadas y una ligera carga en las espaldad, propia de un hombre de
musculatura débil, a quien nunca le han gustado las actividades
deportivas y que siempre ha sido considerado de constitución delicada.
La principal cualidad de su caràcter es un encanto tranquilo, una
cordialidad atractiva, inquisitiva, y con voluntad siempre de escuchar, de
comprender, de sentir simpatía y de agradar.

MARSDEN (A la entrada, su larga y encorbatada figura le contesta que sí a la


criada con la cabeza, sonriéndole de forma amable) Ya me espero
aquí Mary. (Sus ojos la siguen un momento y después se vuelven
para contemplar la habitación lentamente, con afecto hacia los libros.
Sonríe y recita, divertido, unas palabras con resonancia retórica.)
Sancta Sanctorum! (Su voz adquiere un tono meditativo, los ojos fijos
y distraídos mientras sus pensamientos divagan.) Que perfección en
este refugio incomparable del Profesor!... (Sonríe.) Pulcramente
clásico... Punto de reunión de Nueva Inglaterra y Grecia!... (Mira los
libros.) No ha añadido ni un sólo libro desde hace años... ¿Cuantos
años tenía yo cuando vine por primera vez? Seis, cuando mi padre....
padre... Como se ha difuminado su cara!... Quería hablarme justo
antes de morir... El hospital... olor de cloroformo en las alas frescas...
un verano caluroso. Yo me incliné. Su voz se había alejado tanto; no
le entendía... ¿qué hijo lo entiende?... Siempre pasa cerca,
demasíado pronto, demasiado lejos o demasiado tarde!... (La cara se
le ha entristecido con el recuerdo del aturdimiento sufrido cuando
murió su padre. Mueve la cabeza para alejar aquellos pensamientos
y se obliga a caminar por la habitación.) Que recuerdos para una
tarde tan radiante!... Esta agradable ciudad después de tres meses...
No pienso volver a Europa. Allí no podría escribir ni una línea. ¿Cómo
puedo contestar la salvaje pregunta de los muertos o heridos? Una
tarea demasiado grande para mí!...(Suspira después, riéndose de sí
mismo.) Pero aquí, en casa... Es el interludio que cuestiona
suavemente... en esta ciudad adormecida... cuerpos decorosos que
pasan las tardes moviéndose con circunspección. Describo
afectuosamente sus costumbres; una excusa para entretejer palabras
divertidas. Mis novelas... no puedo decir que sean de una
importància cósmica... (Después, animándose.) Pero es evidente
que hay un público que las valora... y yo sé escribir, cosa que no
puede decirse de esos estúpidos modernos que se dedican al sexo!...
Mañana he de ponerme a trabajar. Me gustaría hacer salir al Profesor
en una novela alguna vez, y a su mujer... Parece imposible que ya
haga seis años que murió... Pobre Profesor... Ahora es Nina quien lo
domina, pero es diferente... A mi también me ha dominado siempre,
desde que era una niña. Ahora es una mujer, ha conocido el amor y
la muerte... Gordon abatido entre llamas... dos dias antes del
armisticio... Vaya diabólica ironía!... Su amante... Ese espléndido
cuerpo de atleta... huesos carbonizados atrapados en una jaula de
acero retorcido... No es extraño que se desmoronara. Madre dijo que
últimamente se había vuelto muy extraña. Madre parecía celosa de
mi inquietud... ¿Por qué no me he enamorado nunca de Nina?...
¿Podría?... Aquella manera en que solía columpiarse sobre mis
rodillas, sentandose sobre ellas; incluso ahora no sería extraño para
ella. Pero a veces el olor de cabello y la piel... como una droga
llevándote a un sueño... A un sueño... Ahí está el problema! Conmigo
todo son sueños!... Mi vida sexual entre fantasmas!... (Sonríe
torturado.) ¿Por qué? Ah, no saco nada de remover todo esto... Al
diablo el sexo!... Es nuestra actual postura impotente de pregonar la
fornicación!... Fanfarrones, eunucos exhibiendo el falo... Se
traicionan... ¿A quién engañan? Ni siquiera a ellos mismos!... (De
golpe se le llena la cara de un dolor y de un asco inmensos.) Ah...
Siempre aquel recuerdo!... ¿Por qué no lo puedo olvidar jamás? Tan
asquerosamente claro como si hubiera sido ayer: la escuela
primaria... vacaciones de Pascua... Fatty Boggs y Jack Frazer...
aquella casa de vicio barata... Un dólar!... ¿Por qué tuve que ir?...
Jack, el primero en todo.... como lo admiraba!... Me daban mucho
miedo sus mofas... Señaló a la chica italiana... “Tómala!”,
desafiándome. Y fuí, terriblemente asustado. Menuda guarra!... Bajo
una capa de polvos y coloretes escondía una cara perversa,
desdeñosa, un cuerpo sin forma, las piernas cortas y los tobillos
hinchados, de los barrios pobres de Nápoles... “¿Qué miras, tu?
Venga, muevete, niño!”... Niño!... Si que era un niño... Dieciseis
años... La prueba de la virilidad; me avergonzaba volver a ver a Jack
si no.... Imbécil!... Le hubiera podido mentir.... Pero creía
sinceramente que la chica se sentiría humillada si yo no... Imbécil!
Cuando volvimos al hotel esperé a que se durmieran... y lloré. Lloré
pensando en mamá, sintiendo que la había ensuciado, y a mí con
ella, para siempre!... (Mofándose amargamente.) “Nada tan dulce en
la vida como el joven sueño del amor” que... (Se levanta con
impaciencia.) ¿Por qué lo recuerdo tan a menudo?... Es una locura,
realmente no tiene importancia; un incidente que cualquier chico de
mi edad... (Oye que alguien se acerca rápido por la derecha y se gira
expectante. Entra el PROFESOR LEEDS, con una expresión
contenta y de alivio, pero al mismo tiempo de aturdida preocupación.
Es un hombre pequeño y esbelto de cincuenta y cinco años, con el
cabello gris y bastante calvo. Su cara es agradable y denota una
naturaleza aplicada. Tiene unos ojos inteligentes y una sonrisa que
sabe ser irónica. Tímido por temperamento, se defiende asumiendo
la actitud autosuficiente y superior del profesor hacia el mundo en
general. Esta defensa queda fortalecida por su tendencia natural a
un provincianismo peripuesto por lo que respecta a cuestiones
prácticas de actualidad (en cambio es extremadamente liberal –
incluso radical- en su comprensión tolerante de las costumbre y la
moral de Grecia y de la Roma imperial). Pero esta postura suya de
profesor, no acaba de resultarle fuera de clase: su postura poco
convincente deja a su público mas amplio – y particularmente al
propio profesor – sutilmente incómodos. Como que MARSDEN es
uno de sus antiguos alumnos y, además, lo conoce de pequeño, con
él se siente perfectamente relajado.)

MARSDEN (Extendiendo la mano, con inconfundible cariño.) Ya vuelvo a estar


aquí, profesor!

P. LEEDS (Le da la mano y un golpecito en la espada. Con afecto genuíno.)


Estoy muy contento de verte, Charlie! Que sorpresa! No esperaba
que volvieses tan pronto! (Se sienta en su silla a la izquierda de la
mesa mientras MARDSEN lo hace en el balancín. Aparta un
momento la vista de MARDSEN y su cara se llena de alivio egoísta
mientras piensa.) Una suerte que haya vuelto... Siempre ha ejercido
una influencia relajante sobre Nina...
MARSDEN Yo tampoco pensaba que volvería tan pronto. Pero Europa, profesor,
es la gran víctima que han tenido miedo de poner en la lista.
P. LEEDS (Se le nubla la expresión.) Sí, supongo que lo has encontrado todo
completamente cambiado de antes de la guerra. (Piensa con
resentimiento.) La guerra... Gordon...
MARSDEN Europa se ha ido al “otro barrio”. (Sonríe caprichosamente.)
Esperemos que hacia América! (Después con preocupación.) No lo
podía soportar. Ya había millones para velar el cadaver, y ellos eran
de la familia y tenían derecho a estar allí. (Pragmático.) Además,
perdía el tiempo. No podía escribir ni una línea. (Alegre.) ¿Dónde
está Nina? He de ver a Nina!
P. LEEDS Vendrá enseguida. Ha dicho que quería acabar de pensarse una
cosa. La encontrarás cambiada Charlie, muy cambiada. (Suspira.
Habla con cierta alarma y sentimiento de culpabilidad.) La primera
cosa que ha dicho a la hora de desayunar... “He soñado con
Gordon”... Como si fuera un reproche... Absurdo!... Los ojos le
centelleaban!... (Lo deja ir de golpe, con resentimiento.) Sueña... con
Gordon.
MARSDEN (Lo mira con sorpresa divertida.) Vaya, eso no se puede decir que
sea un cambio, me parece.
P. LEEDS (Pensando, sin darse cuenta del comentario.) Pero constantemente
he de tener en cuenta que no es ella misma... que la pobre está
enferma...
MARSDEN (Pensando.) La mañana que llegó la noticia de la muerte de Gordon...
Su cara gris... sin belleza; el dolor intenso no le va bien a ninguna
cara... Sólo con tiempo la tristeza.... (Con preocupación.) ¿Qué
quiere decir con eso de que está cambiada, profesor? Antes de que
me fuera parecía que se le empezaba a pasar esa horrible calma
insensible.
P. LEEDS (Poco a poco y con cuidado.) Sí, este verano ha jugado mucho a golf
y a tenis, ha paseado en coche con sus amigos e incluso ha bailado.
Y ha recuperado el apetito. (Pensando con miedo.) El desayuno...
“He soñado con Gordon”... Que mirada de odio hacia mí en sus ojos!
MARSDEN Pero si es magnífico! Cuando me fuí no quería ver a nadie ni ir a
ningún sitio. (Pensando con pasión.) Vagando de una habitación a
otra... el cuerpo seco y la cara pálida y perdida... los ojos inanimados
y faltos de amor!...
P. LEEDS Pues ahora se ha ido al otro extremo! Se ve con todo el mundo –
pesados, imbéciles – como si ya no tuviera criterio ni ganas de
tenerlo. Y habla de forma incontenible, Charlie; locuras, diría que de
forma intencionada! Se niega a estar seria! Se mofa de todo!
MARDSEN (Para consolarlo.) Pero todo esto forma parte seguro del esfuerzo
que está haciendo para olvidar.
P. LEEDS (Distraído.) Sí. (Discutiendo con sí mismo.) ¿Se lo digo?... No...
podría sonar como una tontería... Pero es terrible estar tan sólo en
esto... Si la madre de Nina viviera... mi mujer... muerta! Durante un
tiempo llegué a sentirme aliviado! La mujer!... La colaboradora...!
Ahora necesito ayuda!... Es inutil, ya no está!...
MARSDEN (Mirándolo y pensando con afecto condescendiente.) Este buen
hombre... Parece preocupado... Siempre se angustia por alguna
cosa. Debe resultarle enervante, a Nina... (Tranquilizadoramente.)
Ninguna chica olvidaría a Gordon , sobre todo después del choc de
una muerte trágica.
P. LEEDS (Irritado.) De eso ya me doy cuenta. (Pensando con resentimiento.)
Gordon... Todos siempre con Gordon!...
MARSDEN Por cierto, he localizado el lugar, cerca de Sedan, donde cayó la
máquina de Gordon. Nina me pidió que lo hiciera.
P. LEEDS (Irritado. Intentando convencerlo.) Por el amor de Dios, no se lo
recuerdes! Después de todo, Charlie, la vida se ha de vivir y Nina no
puede vivir siempre con un cadaver! (Intentando controlar su
irritación y hablar con un tono objetivo.) Mira, trato de mirar las cosas
de una manera clara y sin sentimentalismos. Recordarás que a mí, la
muerte de Gordon, me dolió como a todos. Ya me había
acostumbrado a que Nina lo amara, a pesar de que, como sabes, al
principio me opuse, por razones justas, creo. Porque el chico, a pesar
de ser bien plantado y haber demostrado buenas cualidades, tanto
en el deporte como en clase, venía de una familia ordinaria y no tenía
dinero, aparte del que hubiera ganado si hubiese hecho carrera.
MARSDEN (Un poco a la defensiva.) Estoy seguro que habría hecho una carrera
brillante.
P. LEEDS (Con impaciencia.) No lo dudo. Aunque has de reconocer, Charlie,
que los heroes universitarios, raramente brillan en su vida posterior.
Por desgracia, la tendencia existente en las universidades de
viciarlos es una mala preparación.
MARSDEN Pero yo diría que Gordon no estaba estropeado en absoluto.
P. LEEDS (Acaloradamente.) No me malinterpretes Charlie! Yo sería el primero
en reconocer... (Un poco patético.) No se trata de Gordon, Charlie. Es
su memoria, su fantasma, podríamos decir que su fantasma ronda a
Nina, y que tiene una influencia que me da pánico, por el cambio de
actitud que ha tenido hacia mi. (La cara se le contrae como si
estuviera a punto de llorar. Piensa desesperadamente.) He de
decírselo... Verá que hice lo que era mejor... Que estaba justificado...
(Vacila... y lo suelta.) Puede parecer increíble, pero Nina ha
comenzado a portarse como si me odiara!
MARSDEN (Sorprendido.) No puede ser.
P. LEEDS (Con insistencia.) Que si! He de admitirlo. Me he negado a creerlo
hasta que ha sido demasiado espantósamente evidente en su
comportamiento hacia mi! (La voz le tiembla.)
MARSDEN (Conmovido. Se lo discute.) Ahora te estás poniendo morboso! Nina
siempre te ha idolatrado! ¿Qué razón podría haber...?
P. LEEDS (Rápido.) Creo que lo puedo contestar. Hay una razón. Pero que me
lo eche en cara cuando seguro que sabe que actué con la mejor de
las intenciones... probablemente no lo sepas, pero justo antes de
marcharse al frente, Gordon se quería casar, y Nina le dijo que sí. De
hecho, por las insinuaciones que hace ahora, debía estarlo
deseando, pero en aquellos momentos... De todas formas, me
pareció que no era aconsejable y hablé a solas con Gordon y le hice
ver que una boda tan precipitada sería injusta para Nina, y poco
honorable por su parte.
MARSDEN (Lo mira sorprendido.) ¿Eso le dijiste a Gordon? (Pensando
cínicamente.) Una jugada hábil... Aquello de lo que Gordon mas se
enorgullecía, la justícia y el honor!... pero, ¿fué honorable por tu
parte?...
P. LEEDS (Con cierta aspereza.) Sí, se lo dije, y le dí mis motivos. Existía la
posibilidad de que lo mataran, que en la aviación era bastante mas
que una posibilidad, cosa que, por supuesto, no comenté, pero él es
indudable que lo sabía, pobre chico! Si lo mataban, dejaría viuda a
Nina, quizá con una criatura y sin recusos, ya que él no tenía dinero,
fuera de la pensión que pudiera darle el gobierno; y todo eso a una
edad en que una chica, sobretodo con el caràcter y la inteligencia de
Nina, debería tener toda la vida por delante. Le dije que, si pensaba
en Nina, debía esperar a volver y empezar a labrarse una posición.
Eso era lo correcto. Y Gordon en seguida estuvo de acuerdo
conmigo.
MARSDEN (Pensando.) Lo correcto... Pero todos hemos hecho trampas cuando
se trata de la felicidad!... Hemos de robar o morir de hambre!... (Con
cierta ironía.) O sea que Gordon le dijo a Nina que, de pronto, se
había dado cuenta de que no sería justo para ella. Pero imagino que
lo debió decir que los escrúpulos provenían de tí.
P. LEEDS No, le pedí que considerase lo que le había dicho como estrictamente
confidencial.
MARSDEN (Pensando irónicamente.) De nuevo confió en su honor!... Hábil!...
Pobre Gordon!... ¿Pero ahora Nina sospecha de tí?...
P. LEEDS Sí. Es eso. De alguna extraña manera lo sabe. Se comporta conmigo
como si pensara que yo he destruído deliberadamente su felicidad,
que yo deseaba la muerte de Gordon y que me he alegrado
secretamente cuando me he enterado! (Su voz tiembla de emoción.)
Mira, Charlie, este lío es absurdo! (Pensando.) Y es verdad,
despreciable... (Se defiende amargamente.) No! Actué
desinteresadamente! Lo hice por ella!
MARSDEN (Con extrañeza.) Me estás diciendo que os ha acusado de haberlo
hecho?
P. LEEDS No, no Charlie. Sólo con indirectas, miradas, insinuaciones. Sabe que
no tiene motivos reales, pero en su estado de ánimo actual se
confunde lo real con lo irreal.
MARSDEN (Pensando cínicamente.) Como siempre en todos los ánimos... si no,
¿cómo se podría vivir?... (Tranquilizadoramente.) Esto es justamente
lo que deberías tener presente, su estado, y no excitaros tanto por
una cosa que yo diría que es una combinación de imaginación por
parte de los dos. (Se levanta al oir una voz que viene por la derecha.)
Anímate. Debe ser Nina que viene. (El profesor se levanta,
retomando precipitadamente su expresión plàcida y cultivada.)
(Pensando con mofa pero también un poco preocupado por él
mismo.) Me late el corazón!... Volver a ver a Nina!...Qué sentimental,
como se reiría si lo supiera!... Y con razón!... es absurdo que
reaccione como si la amara; su viejo y querido Charlie... (Sonríe
mofándose de él mismo.)
P. LEEDS (Pensando con inquietud.) Espero que no monte una escena...
Durante todo el día ha dado la sensación de estar a punto de
hacerlo... Gracias a Dios, Charlie es como de la familia, pero que vida
para mi!... Y a pocas semanas del inicio del curso!... No puedo, haré
venir un especialista del sistema nervioso, pero la última vez no sirvió
para nada; y la factura desorbitada... ya me puede denunciar... me
niego en redondo... pero, ¿y si me pone un pleito?... Menudo
escándalo, no, tendré que pagar... de alguna manera... me tiene
acorralado, el muy ladrón...
NINA (Entra y se queda en la entrada mirando directamente a su padre con
ojos desafiantes, y con una expresión en la cara de fija
determinación. Tiene veinte años, y es alta, con amplias espaldas
cuadradas, caderas esbeltas y fuertes, y unas largas piernas
espléndidamente desarrolladas. Es una magnífica chica con el
atlético tipo de nadadora, tenista y jugadora de golf. El pelo amarillo
pajizo corto, le enmarca la cara bronceada. Tiene una cara vistosa,
bella mas que bonita, con una estructura ósea prominente, la frente
ancha y la boca mas grande que pequeña, con los labios claramente
dibujados por encima de una férrea mandíbula. Tiene unos ojos
bellos y desconcertantes, extraordináriamente grandes y de un
intenso azul verdoso. Desde la muerte de Gordon parecen estar
siempre delante de un terrible enigma, que estén heridos
profundamente y que el dolor los haya convertido en desafiantes y
llenos de resentimiento. Toda su actitud, la atmósfera cargada que
desprende, está totalmente en desacuerdo con su físico, sano y
deportivo. Es una tensión enervante, trepidante, una terrible fuerza
de voluntad y nada mas lo que le hace mantener su autodominio. Va
vestida de sport y con buen gusto. Demasiado enfrascada en su
decisión como para acordarse o ver a MARSDEN, habla
directamente con su padre con una voz tensa, fría y tranquila. ) Ya
me he decidido, papá.
P. LEEDS (Turbadamente.) ¿A qué te refieres?... Que Dios me ayude!...
(Precipitadamente.) No has visto a Charlie, Nina?
MARSDEN (Inquieto. Pensando.) Está cambiada... ¿Qué ha pasado? (Se le
acerca algo incómodo pero diciendo su nombre de forma afectuosa.)
Hola Nina, Cara Nina! ¿Hacía ver que no me conocía, señorita?
NINA (Girando la mirada hacia MARSDEN y extendiendo la mano para que
él se la dé, con su voz fría y abstraída.) Hola Charlie. (Su mirada
vuelve inmediatamente a su padre.) Escucha. Papá!
MARSDEN (Cerca de ella, disimulando su mortificación.) Esto me hiere!... No
significo nada!... pero la chica está enferma... he de entenderlo...
P. LEEDS (Pensando locamente.) Esa mirada!... Odio!... (Con una risita
estúpida.) Venga, Nina, te estás portando como una maleducada!
¿Qué te ha hecho Charlie?
NINA (Con el mismo tono frío.) Nada. No me ha hecho nada. (Se le acerca
con aire desenvuelto y amistoso.) ¿He estado maleducada, Charlie?
No era mi intención. (Le da un beso con una sonrisa tranquila y
amistosa.) Bienvenido a casa. (Pensando cansadamente.) ¿Qué ha
hecho Charlie?... Nada... ni nunca hará nada; Charlie está sentado al
lado del río feroz, inmaculadamente tímido, fresco y vestido, y mira
como los nadadores desnudos que se queman y hielan a la vez
finalemte se ahogan...
MARSDEN (Pensando torturadamente.) Labios fríos... el beso del desprecio!...
para el querido Charlie! (Forzando una sonrisa afable.)
¿Maleducada? Para nada! (Jocosamente.) Como te he recordado a
menudo, que mas puedo esperar si la primera cosa que dijiste en
este mundo fué un insulto para mí. “Perro”, dijiste, mirando hacia mí...
con un año de edad! (Ríe. El profesor ríe nerviosamente. Nina sonríe
mecánicamente.)
NINA (Pensando cansadamente.) Los padres se ríen de su hijita Nina... he
de irme de aquí! Qué bonito el perrito Charlie; fiel... busca, busca,
ladra flojito a la profunda noche en los libros...
P. LEEDS (Pensando.) ¿Qué piensa?... No soporto vivir de esta manera!... (La
risita se ha convertido en una sonrisa convulsiva.) Si que eres fresca,
Nina! Ni que hubieses visto a Charlie ayer mismo!
NINA (Lentamente, fría y reflexiva.) Bueno, la guerra se ha acabado. Volver
de Europa sano y salvo ya no es una gesta tan poco habitual, no?
MARSDEN (Pensando amargamente.) Se ríe de mí; yo no luché... físicamente
inútil, no como Gordon... Gordon en llamas... Como debe
reprocharme que yo viva! Pensando en mi escribiendo en la oficina
de prensa... mentiras más y más fuertes... ahogar los tiros y los
gritos, ensordecer al mundo con mentiras... un corazón alquilado de
mentirosos!... (Forzando un tono de broma.) Que poco conoces los
riesgos mortales que corrí, Nina! Si hubiese probado la comida que
me dieron en el buque de transporte en el que hice el viaje, me
llenarías de felicitaciones. (El profesor suelta una risita forzada.)
NINA (Tranquilamente.) Pero ya estás aquí, y se ha acabado. (De repente
le sale una sonrisa dulce y verdaderamente afectuosa.) Y claro que
me alegro, Charlie, Me alegro siempre de que estés aquí! Ya lo
sabes.
MARSDEN (Encantado e incómodo.) Así lo espero, Nina!
NINA (Volviéndose a su padre, con determinación.) He de acabar lo que he
empezado a decir, papá. Lo he pensado bien y he decidido que es
absolutamente necesario que me vaya de aquí enseguida, o me
volveré loca! Y me voy esta noche en el tren de las 21,40h. (Se gira
haca MARSDEN con una sonrisa rápida.) Me tendrás que ayudar a
hacer las maletas, Charlie! (Pensando con descanso y cansancio.)
Ahora ya lo he dicho... Me voy... para no volver jamás... Y como me
aburro en esta habitación!...
MARSDEN (Pensando con alarma.) ¿Qué es eso?... ¿Se va?... ¿Con quién se
va?...
P. LEEDS (Pensando. Aterrorizado.) ¿Se vá?... ¿No volverá nunca conmigo?...
No! (Asumiendo desesperadamente su actitud de severidad ante un
alumno desobediente.) Es una decisión mas bien repentina, ¿no? No
me habías dicho nunca que estabas pensando... de hecho, me has
hecho creer que aquí estabas muy a gusto; es decir, naturalmente
quiero decir de momento, y creo realmente...
MARSDEN (Mirando a Nina. Pensando con alarma.) Se va, ¿con quién?... ( A
continuación se mira al profesor con pena.) Se equivoca con sus
aires de profesor... Ella lo penetra cruelmente con sus ojos... Dios, no
me bendigais nunca con hijos!...
NINA (Pensando con fatigado desdén.) Ya ha vuelto a hablar el profesor de
Lenguas Muertas... Un hombre muerto da una conferencia sobre el
pasado de la vida... Desde que nací he asistido a su clase, amante y
atenta, la hija-alumna Nina, mis orejas insensibles para mensajes
inanimados de los muertos, palabras muertas que hacen un zum zum
incesante, escuchándolo porque es mi culto padre, un poco más
inclinado a la sordera que los otros -seamos justos- porque es mi
padre... ¿Padre?... ¿Que significa padre?...
P. LEEDS (Pensando. Aterrorizado.) He de convencerla de que no lo haga!...
Encontrar las palabras adecuadas!... Ya sé que no me querrá
escuchar! Ay, esposa mía, por que nos dejaste, tu le habrías hablado,
a tí te habría hecho caso. (Continúa con su aire superior de profesor.)
Y sinceramente creo que, principalmente por tí misma, deberías
pensarlo con mucho cuidado antes de tomar una decisión en firme.
En primer lugar, debes tener en cuenta tu salud. Has estado enferma,
Nina, quizá no te das cuenta de hasta que punto, pero te aseguro, y
Charlie podrá corroborar esta afirmación, que seis meses atrás los
médicos pensaban que podían pasar años antes de que... pero en
cambio, quedándote en casa, descansando y distrayéndote al aire
libre con tus viejos compañeros, y manteniendo la cabeza ocupada
con la rutina de dirigir la casa... (Hace una forzada sonrisa
juguetona.) y de dirigirme a mí, si puedo decirlo, has mejorado
muchísimo y creo que no sería nada aconsejable, cuando de hecho
todavía estás convaleciente...
NINA (Pensando.) Habla y habla!... Su voz es como una cansina tonada de
muerte que va saliendo, zum-zum, del órgano de un pordiosero, sus
palabras emergen de la tumba de un alma entre ráfagas de ceniza...
(Torturadamente.) Ceniza! Ay, Gordon... Amado mío!... Ay, labios
sobre mis labios, ay, brazos fuertes que me rodeaban, ay espíritu
valiente, generoso y alegre!... Ceniza que se disuelve en barro! Barro
y ceniza!... Nada mas!... Se ha ido!... Se ha ido de mí para siempre!
P. LEEDS (Pensando enfadado.) Sus ojos... Conozco esa mirada; tierna, llena
de amor... y no por mí. Maldito Gordon!... Me alegro de que esté
muerto!... (Con voz áspera.) Y avisando con un par de horas de
tiempo, dejándolo todo colgado, por decirlo de alguna manera...
(Después, con aire de juez.) No, Nina, francamente no lo veo claro.
Ya sabes que consentiría gustosamente a cualquier cosa que fuera
un beneficio para tí, pero... no debes haber reflexionado!
NINA (Pensando torturadamente.) Querido Gordon, He de irme a algún
lugar donde pueda pensar en tí en silencio!... (Se dirige a su padre
con voz temblorosa por el esfuerzo de controlarla. Glacial.) No vale la
pena hablar, papá. Ya he reflexionado y me marcho!...
P. LEEDS (Ásperamente.) Pero te digo que es del todo imposible! No me gusta
sacar el tema del dinero, pero me resultaría imposible permitírmelo...
Y como te mantendrás, si puedo preguntártelo? Siento decirte que
dos años de universidad no te serviran para nada cuando busques
trabajo. Y aunque estuvieras totalmente recuperada de la crisis
nerviosa, cosa que resulta evidente que no es así, igualmente creo
firmemente que deberías acabar el curso de ciencias y graduarte
antes de intentar... (Pensando desesperadamente.) Es inutil!... No lo
oye... Piensa en Gordon... Me desafiará...
NINA (Pensando desesperadamente.) He de mantener la calma; no me he
de dejar ir o se lo diré todo... y no he de hacerlo; es mi padre... (Con
la misma fría y calculadora determinación.) Ya he hecho seis meses
de prácticas como enfermera. Acabaré las prácticas. Conozco un
médico que está en un sanatorio para soldados mutilados, un amigo
de Gordon. Le escribí y ha contestado que se encargará con mucho
gusto.
P. LEEDS (Pensando furiosamente.) Amigo de Gordon!... Otra vez Gordon!
(Severamente.) Pretendes decirme seriamente que, en tu estado,
quieres irte a hacer de enfermera en un hospital de soldados! Es
absurdo!
MARSDEN (Pensando indignado.) Bien dicho, profesor!... Su belleza... todos
aquellos hombres en sus camas... Demasiado repugnante!... (Con
tono persuasivo y burlón.) Sí, he de decir que no te veo en un papel
de Florence Nightingale de la paz, Nina.
NINA (Con calma, luchando para no perder el control y sin hacer caso de
los comentarios.) Verás, papá, he pensado en todos los detalles y no
hay ninguna razón para que te preocupes por mí. Y le he enseñado a
Mary como cuidar de tí. O sea que no te haré ninguna falta. Podrás
seguir adelante como si no pasara nada. Y, de hecho, no pasará
nada que no haya pasado ya.
P. LEEDS Es que incluso la manera como te diriges a mí, el tono que usas,
prueba de forma evidente que no eres tu misma.
NINA (La voz se le vuelve un poco rara, los pensamientos empiezan a
reflejarse.) No, todavía no soy yo misma. Esta es precisamente la
cuestión. No soy del todo yo misma. Pero empiezo a volver a serlo. Y
he de acabar!
P. LEEDS (Airado. A MARSDEN.) Lo oyes, Charlie? Está enferma!
NINA (Poco a poco y de forma extraña.) No estoy enferma. Estoy
demasiado bien. Pero ellos si que están enfermos y he de ofrecer mi
salud para ayudarlos a continuar viviendo y para continuar viviendo
yo también. (Con un tono intenso de golpe.) He de pagar por la
cobarde traición que le hice a Gordon! Deberías entenderlo, papá, tu
que... (Traga con fuerza y aguanta el aliento.)(Pensando
desesperadamente.) He empezado a decirlo... Es necesario que no
lo haga... Es mi padre!...
P. LEEDS (Aterrorizado por sentimientos culpables, pero desafiándola.) Qué
quieres decir? Me temo que no eres responsable de lo que dices!
NINA (De nuevo con la misma extraña intensidad.) Debo de pagar! Es mi
deber! Gordon está muerto! De qué le sirve a nadie mi vida? Pero la
he de utilizar dándola! (Ferozmente.) Debo de aprender a darme,
oyes? A dar, a dar, hasta que pueda convertir este darme en la
felicidad de un hombre, sin escrúpulos, sin miedo, sin otra alegría
que la que sienta él! Cuando haya conseguido eso será cuando me
habré encontrado a mi misma, y sabré volver a empezar a vivir mi
vida! (Con impaciencia desesperada.) Es qué no lo veis? En nombre
de la decencia y el honor mas elementales, se lo debo a Gordon!
P. LEEDS No, no lo veo! Nadie lo vé. (Pensando salvajemente.) Espero que
Gordon esté en el infierno!...
MARSDEN (Pensando.) ¿Darse? ¿Es posible que quiera dar su cuerpo, su bello
cuerpo, a unos mutilados?... ¿Por Gordon? Maldito Gordon!
(Fríamente.) ¿Qué quieres decir, que se lo debes a Gordon, Nina?
P. LEEDS (Amargamente.) Sí, es ridiculo! Cuando le diste tu amor recibió más
de lo que nunca hubiera podido esperar...
NINA (Ferozmente desdeñosa consigo misma.) ¿Cuando yo le di...? ¿Qué
le dí?... La cuestión es lo que no le dí! La última noche antes de irse,
entre sus brazos, hasta quedarme el cuerpo dolorido, besándolo
hasta sangrar los labios, sabiendo durante toda la noche.... algo de
mí sabía que él moriría, que nunca más me volvería a besar;
sabiendo eso con seguridad, pero mintiendo con mi mente cobarde,
no, volverá y se casará contigo, serás feliz para siempre y sentirás a
sus hijos en el pecho mirándote con los mismos ojos que su padre,
felices de poseerte. (Violentamente.) Pero Gordon no me poseyó
nunca! Todavía soy la estúpida virgen de Gordon! Y Gordon es
ceniza embarrada! Y he perdido mi felicidad para siempre. Toda
aquella última noche supe lo que quería. Sabía que únicamente era
el honorable Gordon, respetuoso de códigos que emanaban de su
cerebro, no, no has de hacerlo, has de respetarla, has de esperar a
estar casado! (Ríe irónica.)
P. LEEDS (Escandalizado.) Nina! Estás yendo muy lejos!
MARSDEN (Alborotado. Con superioridad irónica.) Venga, Nina! Has estado
leyendo. Estos pensamientos no son tuyos.
NINA (Sin mirarlo, con los ojos clavados en los de su padre.
Intensamente.) Gordon me amaba! Yo amaba a Gordon! Debería
haber hecho que me tomara! Sabía que moriría y que yo no tendría
hijos, que no me quedaría ni el Gordon padre ni ningún Gordon hijo,
que la felicidad me llamaba, para no llamarme nunca más si yo la
rechazaba. Pero la rechacé! No hice que me tomara! Lo perdí para
siempre! Ya hora estoy solo y no estoy embarazada de nada, solo...
solo de odio. (Lanza la última frase con furia contra su padre.) ¿Por
qué lo rechacé? ¿Qué fué aquello cobarde dentro de mí que gritó:
“No, no has de hacerlo, qué diría tu padre?”
P. LEEDS (Pensando, furioso.) ¿Es mi hija? Esto no le viene de mí! ¿Su madre
era así? (Como loco.) Nina, no puedo oirte!
NINA (De forma salvaje.) Y eso es exáctamente lo que le dijo mi padre!
Espera, le dijo a Gordon! Espera a Nina hasta que se haya acabado
la guerra, y tengas un buen trabajo y puedas pagar la boda!
P. LEEDS (Penosamente, deshecho.) Nina!... Yo...
MARSDEN (Acercándose.) No os lo tomeis en serio, profesor! (Pensando, de
forma nerviosa.) Nina ha cambiado... Ahora es todo carne, lujuria...
¿Quién hubiera soñado que fuera tan sensual?... Ojalá no hubiera
venido hoy aquí... Que no lo hubiera visto...
NINA (Fría, de forma deliberada.) No digas mas mentiras, papá. Hoy he
decidido enfrentarme a las cosas. Ahora sé porqué, de repente,
Gordon quiso olvidar la idea de casarnos antes de irse, porque de
golpe penso que sería tan injusto para mí. Injusto para mí! Suena
divertido! Pensar que hubiera podido ser feliz con Gordon, y ahora lo
sería con el hijo de Gordon... (Acusándolo directamente.) Tú le dijiste
que sería injusto, tu le hiciste pensar en su honor, ¿verdad?
P. LEEDS (Recuperándose. Inexpresivo.) Sí. Lo hice por tí, Nina.
NINA (Con la misma voz que antes.) Es demasiado tarde para decir
mentiras.
P. LEEDS (Inexpresivo.) Entonces diré que me convencí que lo hacía por tí. Eso
podría ser. Eres joven. Crees que podrías vivir con la verdad.
También es verdad que yo estaba celoso de Gordon. Estaba sólo y
quería conservar tu amor. Lo odiaba como se puede odiar a un ladrón
al que no se puede acusar ni castigar. Hice lo que pude por impedir
vuestro matrimonio. Y me alegré cuando murió. Ya está. ¿Esto es lo
querías que te dijera?
NINA Sí. Ahora empiezo a olvidar que te he odiado. Como mínimo fuiste
más valiente que yo.
P. LEEDS Quería vivir confortado por tu amor hasta el final. En resumen, soy un
hombre que casualmente es tu padre. (Esconde la cara en sus
manos y llora suavemente.) Perdona a este hombre!
MARSDEN (Pensando tímidamente.) Es decir, perdona nuestra posesión, así
como nosotros perdonamos a quienes han poseído antes que
nosotros... Mi madre se debe preguntar porque tardo tanto; es la hora
del té... he de irme a casa...
NINA (Triste.) Te perdono. Pero, ¿entiendes ahora que de alguna manera
todavía me debo a Gordon, que todavía he de pagar la deuda que
tengo y aún he de aprender a perdonarme?
P. LEEDS Sí.
NINA Mary cuidará de tí.
P. LEEDS Estoy seguro que Mary lo hará muy bien.
MARSDEN (Pensando.) Nina ha cambiado... Este no es sitio para mí. Mamá me
espera para tomar el té... (Se atreve a hablar con tono inseguro, de
broma.) Bien. ¿Estáis seguros que todo esto no es una locura? Nina
volverá con nosotros de aquí a a un mes, profesor, con este calor y
esta humedad tan deprimente, y esos tullidos aún más deprimentes!
P. LEEDS (Frío.) Estará fuera hasta que se haya curado. Y esta vez si que
hablo pensando en su bien.
NINA Cogeré el tren de las nueve cuarenta. (Se gira hacia MARSDEN. De
repende con aire infantil.) Sube conmigo Charlie. Ayúdame a hacer
las maletas. (Le coge la mano y empieza a estirarlo hacia la puerta.)
MARSDEN (Confuso.) No lo entiendo...!
NINA (Con extraña sonrisa.) Pero algún día lo leeré en alguno de tus libros,
Charlie, y será tan sencillo y fácil de entender, que no lo reconoceré,
Charlie, y mucho menos lo podré entender. (Ríe burleta.) El querido
Charlie!
MARSDEN (Pensando.) Maldito sea el infierno...! El querido Charlie!... (Con una
sonrisa cordial.) Me tendré que declarar, Nina, si continúas siendo mi
crítico mas severo! Soy un incondicional de estas pequeñas
convenciones literarias, sabes?
NINA De acuerdo. Declárate mientras hacemos las maletas. (Se lo lleva
por la derecha.)
P. LEEDS (Se suena. Se seca los ojos, suspira, se aclara el cuello, se recoloca
la corbata, y camina por la habitación. Su cara está plàcida y limpia
de cualquier expresión.) En tres semanas... el nuevo curso... Tendré
que mirarme los apuntes... (Mira por la ventana.) La hierba está
reseca... Tom no ha conectado el aspersor... Está distraído... Mira, el
Sr. Davis del banco... Ahora el sueldo me llegará para más... libros,
realmente me hacen falta más... Tonterías, tan barato es vivir dos
como uno; hay cosas peores que ejercer de enfermera... Le irá bien
la disciplina... Y puede encontrar algún tipo rico, maduro... Aquí sólo
hay estudiantes... (Suspiro de tranquilidad forzado.) Me alegro que
hayamos discutido... Ahora su fantasma ya no nos sobrevolará; basta
de Gordon, Gordon, Gordon, amor y alabanzas y lágrimas, todo para
Gordon!... Y Mary me tratará muy bien... Dispondré de tiempo libre y
de tranquilidad de espíritu, i Nina volverá a casa... cuando se haya
recuperado... Nina!... Mi Nina!... Lo sabe y me ha perdonado; me lo
ha dicho!... Me lo ha dicho!... Pero, ¿seguro que puede?... ¿No te
imaginas, en el fondo de su corazón?... ¿Todavía me debe odiar?...
Dios, me siento tan frío!... Solo!... En este hogar abandonado!... Un
hogar vacío y lleno de muerte!... Tengo tanto dolor en el corazón!...
(Grita con voz ronca, levantándose.) Nina!
VOZ NINA (Su voz fresca y de niña, se oye desde arriba.) Sí, papá. ¿Qué
quieres?
P. LEEDS (Luchando contra sí mismo. Va hacia la puerta y grita con afectuosa
placidez.) Nada. Da lo mismo. Sólo quería recordarte que pidas el
taxi con suficiente tiempo.
VOZ NINA Sí, no te preocupes.
P. LEEDS (Mira el reloj.) Justo las cinco y media... A las nueve cuarenta el tren,
y entonces... Nina ya no estará... Cuatro horas más... debe estar
haciendo las maletas... Un beso, nada que decirnos nunca más... Y
me moriré un día, solo... Me ahogo, grito pidiendo ayuda... El
presidente hablará en el funeral, y Nina volverá a estar aquí... Nina,
vestida de negro... demasiado tarde!... (Grita con voz ronca.) Nina!
(No hay respuesta.) Está en la otra habitación... No me oye... Mejor...
(Se dirige a la librería y coge el primer volumen que encuentra, lo
abre al azar y empieza a leer en voz alta, como un niño que silba
para darse coraje en medio de la oscuridad.)
“Stetit unus in arcem
Erectus capitis victorque ad sidera mittit
Sidereos oculos propiusque adspectat Olympum
Inquiritque Iovem...”
ACTO SEGUNDO

La misma escena que en el acto I, el estudio del PROFESSOR


LEEDS. Son la nueve de la noche a principios de otoño, más de un
año después. El aspecto de la habitación no ha cambiado, a parte de
que todas las persianas, de un color carne claro, están bajadas y
recuerdan ligeramente unos ojos cerrados, sin vida, y que la
habitación parezca más retirada de la vida que antes. La luz de
lectura de encima de la mesa está encendida. La mesa está
meticulosamente ordenada. MARSDEN está sentado en la silla del
centro. Va vestido a la inglesa, con un traje oscuro, casi negro, que,
combinado con su expresión melancólica y meditabunda, crea la
sensación de que está de luto. Su cuerpo alto y delgado, está caído
sobre la silla, la cabeza inclinada hacia adelante, la barbilla casi le
toca el pecho, los ojos miran fijamente al vacío.

MARSDEN (Con pensamientos abatidos, sin énfasis, lentos y melancólicos.)


Profético profesor... Recuerdo que un día dijo... poco después de que
Nina se fuera, “Algún día, me encontrareis aquí dentro”... ¿Fué
capaz de preverlo?... No, en la vida todo es tan desdeñosamente
accidental!... La burla de Dios ante nuestra presunción!... (Sonriendo
con dureza.) Pobre profesor! Se sentía horriblemente solo. Intentaba
esconderlo, hablando siempre de cuan beneficiosa sería para ella su
formación en el hospital! Pobre hombre! (La voz se le vuelve
insegura. Se controla y se domina.) ¿Qué hora és? (Mira el reloj de
forma mecànica.) Las nueve y diez. Nina ya debería estar aquí... (De
repente amargamente.) Me pregunto si realmente sentirá pena por su
muerte. Lo dudo! Pero, ¿por qué estoy tan resentido? Las dos veces
que la he visitado en el hospital ha sido amable... Amablemente
evasiva!... Quizá pensaba que su padre me había enviado a
espiarla... Pobre profesor!... Como mínimo ella le contestaba las
cartas... Me las solía enseñar, patéticamente alegre, unas cartas
llenas de chafarderías y sin amor, que no explicaban absolutamente
nada de ella misma. Ahora ya no deberá escribirlas más... Mis cartas
no las contestó nunca. Como mínimo me podría haber dicho algo. Mi
madre cree que se ha comportado de una forma inexcusable...
(Celosamente.) Supongo que todos y cada uno de los malditos
enfermos se han enamorado de ella!... Sus ojos parecían cínicos,
hartos de hombres... Como si mirara con ojos de prostituta... No es
que lo haya hecho nunca, aparte de aquella vez... la casa del dólar...
Los de aquella eran como botones de cuero en un plato de leche
azul!... (Levántandose con movimiento impaciente.) Dios!... Que
incidentes más bestias se mantienen en nuestra memoria!... Los feos
y los repugnantes... las cosas bellas hemos de esforzarnos para
recordarlas! (Sonríe irónicamente, divertido por un momento. Y
después, amargamente.) La última noche que Nina estuvo aquí...
habló tan abiertamente de darse... me gustaría saber la verdad sobre
lo que ha estado haciendo en aquella casa llena de hombres,
especialmente aquel inútil y presuntuoso medicucho amigo de
Gordon!... (Hace un gesto de desaprobación y pone fin con decisión
a este tipo de pensamientos y vuelve a sentarse en la silla. En tono
irónico y conversador, como si esta vez de verdad estuviera
hablando con otra persona.) Y ahora no es el momento, seguro que
no, para este tipo de especulación... con su padre muerto en el piso
de arriba... (Un silencio, como si se hubiera reprimido
respetablemente. Mira mecánicamente el reloj. Se oye el ruido de un
coche que se acerca y para en el jardín. Se levanta de un salto y va
hacia la puerta. Después vacila, confuso.) No, que vaya Mary; yo no
sabría que hacer... ¿Abrazarla? ¿Darle un beso?... ¿Ahora mismo?...
¿O esperar hasta que...? (Suena el timbre de la casa con insistencia.
Se oyen voces, primero la de NINA, después la de un hombre.
MARSDEN hace un movimiento de sorpresa, su cara es una mezcla
de expresión entre enfadada y deprimida.) Hay alguien con ella!... Un
hombre!.... Creía que vendría sola!... (Se oye a MARY arrastrando
sus pies hacia la puerta principal. Llora de forma desconsolada
cuando ve a NINA. Oímos la voz de NINA que trata de calmarla.)
NINA ¿No está aquí el Sr. Marsden, Mary? Charlie! Charlie!
MARSDEN (Confuso. Con voz ronca.) Estoy aquí, en el estudio, Nina. (Avanza
dubitativo hacia la puerta.)
NINA (Entra y se queda en la puerta. Lleva un uniforme de enfermera con
toca y un abrigo por encima. Se la vé mayor que en la escena
anterior, la cara pálida y mucho más delgada, los huesos de los
pómulos salidos, la boca forma líneas de cínica ironía. Los ojos
protegen su espíritu con una mirada defensiva de desilusión. Las
prácticas que ha hecho, además, le han vuelto el caràcter algo más
basto, más insensible al sufrimiento, la han recubierto de la actitud
profesionalmente endurecida de las enfermeras. Durante la lucha por
recuperar el control de sus nervios se ha esforzado excesivamente
en asumir un aire frío y eficiente, pero en realidad más excitable y
desorganizado que nunca, a pesar de ser más capaz de reprimirlo y
disimularlo. Continúa siendo impresionantemente bella y su atractivo
físico se ve realzado por la palidez y un aire misterioso de
experiencia oculta. Contempla a MARSDEN inexpresivamente y
habla con una extraña entonación monótona.) Hola Charlie. Ha
muerto, me ha dicho Mary.
MARSDEN (Asintiendo con la cabeza. Estúpidamente.) Sí.
NINA (En el mismo tono.) Qué lástima! Me ha acompañado el Dr. Darrell.
Pensaba que quizá tendríamos una oportunidad. (Hace una pausa y
mira a su alrededor. Pensando confusamente.) Sus libros... su silla...
Siempre se sentaba en ella... Allí está su mesa... A la pequeña Nina
no le estaba permitido tocar nada... Solía sentarme en sus rodillas,
me abrazaba amorosamente, soñando con la vista pérdida en lo que
hay más allá de la ventana, acomodada entre sus brazos delante de
la chimenea... sueños como chispas que se levantan para morir en la
oscuridad... Caliente en su amor, durmiéndome protegida. “¿Verdad
que eres la nena de papá?”... (Mira alrededor.) Su hogar... Mi hogar...
Era mi padre, y está muerto... (Sonríe con cínico desengaño.) Lo
siento, papá... Para mí has estado muerto mucho tiempo... Cuando
Gordon murió, todos los hombre murieron... ¿Qué sentiste por mí
entonces?... Nada. Y ahora yo no siento nada. Es una lástima...
MARSDEN (Pensando. Dolido.) Esperaba que se lanzaría a mis brazos...
llorando, que escondería su cara en mi hombro... que me diría que no
queda a nadie en el mundo a parte de mi... (Después, enfadado.)
¿Por qué ha tenido que venir con este Darrell?
NINA (Inexpresivamente.) Cuando le dije adiós aquella noche, tuve el
presentimiento de que no lo vería más.
MARSDEN (Agradeciendo la oportunidad de mostrar indignación moral.) No lo
intentaste nunca, Nina! (Después, asqueado consigo mismo.
Arrepentido.) Perdóname! No debía haber dicho eso.
NINA (Negando con la cabeza. Inexpresiva.) No quería que él viera lo que
se habría creído que era yo. (Irónicamente.) Esta es la otra cara que
tiene lo que no se puede convertir en palabras desde aquí, Charlie!
(De repente haciendo una pregunta necesaria, con su voz fría y
eficiente de enfermera.) ¿Está arriba? (MARSDEN asiente
estúpidamente con la cabeza.) Haré subir a Ned. Será mejor que lo
haga. (Se da la vuelta y sale enérgicamente.)
MARSDEN (Mirando fíjamente por donde ha salido. Apagado.) Esta no es Nina.
(Indignado.) Le han matado el alma allá abajo! (De repente le vienen
lágrimas a los ojos, se saca el pañuelo y se las limpia, murmurando
roncamente.) Pobre profesor! (Después se mofa de sí mismo.) Por el
amor de Dios, no hagas más teatro!... No se trata del profesor!... El
querido Charlie está sollozando porque ella no ha venido a llorarle
sobre el hombro, como él había esperado!... (Ríe duramente. Y de
repente vé a un hombre que está fuera, en la puerta y se lo queda
mirando. Grita bruscamente.) ¿Qué pasa?
EVANS (Con voz turbada e indecisa entra desde el recibidor.) No pasa nada.
(Aparece en la entrada, sonriendo vergonzosamente.) Soy yo... es
decir, la señorita Leeds me ha dicho que entrara. (Extiende la mano
incómodo.) Supongo que no se acuerda de mí, señor Marsden. La
señorita Leeds nos presentó un día en el hospital. Usted se iba justo
cuando yo llegaba. Me llamo Evans.
MARSDEN (Que lo ha estado mirando con un resentimiento decreciente.) Ah, si.
Cuando lo he visto no lo situaba.
EVANS (Incómodo.) Tengo la sensación de estar interfiriendo.
MARSDEN (A quien EVANS le empieza a gustar por su caràcter juvenil, el cual lo
hace simpático.) Para nada. Siéntate. (Se sienta en el balancín del
centro y EVANS en la banqueta de la derecha. EVANS está
incómodamente sentado, encorvado hacia delante, girando el
sombrero con las manos. Tiene una altura por encima de la mediana,
muy rubio, con unos ojos azules candorosos y tímidos, y una figura
con cierta tendencia a cierta pesadez inmadura. Tiene la cara fresca
y mejillas rosadas, atractivo dentro de un estilo juvenil. Sus maneras
son vergonzosas con las mujeres y los hombres mayores que él, y
rudamente diveritdas con sus amigos. Presenta gran falta de
confianza, aire perdido y suplicante, que deja adivinar bajo la
apariencia de debilidad una fuerza aún no descubierta. A pesar de
que tiene veinticinco años y ya hace tres que dejó la Universidad,
todavía viste como un universitario y, como parece más joven de lo
que es, siempre lo toman por un estudiante, cosa que le gusta. Eso
hace que se sienta situado en la vida.)
MARSDEN (Estudiándolo atentamente. Divertido.) Realmente no se trata de
nigún gran cerebro... un niño grande... con un no se qué simpático...
EVANS (Intranquilo bajo la mirada de MARSDEN.) Me está dando una
repasada... Parece un buen tipo; Nina dice que lo es... Supongo que
debería decir algo sobre sus libros, pero no recuerdo ni un solo
título... (Deja ir de golpe.) ¿Ha conocido a Nina... la señorita Leeds...
desde que era una niña, verdad?
MARSDEN (Algo brusco.) Sí. ¿Y tú cuanto hace que la conoces?
EVANS Pues... de hecho sólo desde que está en el hospital, a pesar de que
la había conocido una vez, hace años, en un baile de estudiantes con
Gordon Shaw.
MARSDEN (Con indiferencia.) Ah! ¿Conocías a Gordon?
EVANS (Orgulloso.) Claro! Yo era de su clase! (Con admiración. Casi
idolatría.) Él sí que era una maravilla, ¿verdad?
MARSDEN (Cínicamente.) Gordon über alles y para siempre mas! Empiezo a
apreciar el punto de vista del profesor. (Tranquilamente.) Un chico
excelente! ¿Lo conocías bien?
EVANS No. Los de su grupo eran, sobretodo tipos que destacaban en el
deporte... y yo siempre he sido un negado. (Sonríe forzado.) Yo
siempre era uno de los primeros que expulsaban del equipo en
cualquier deporte. (Con una llamarada de orgullo humilde.) Pero de
todas formas no dejé nunca de intentarlo!
MARSDEN (Consolándolo.) Bien, el héroe deportivo no acostumbra a brillar
después en la Universidad.
EVANS Gordon sí! (Ilusionado. Con admiración intensa.) En la guerra era un
as! Y siempre luchó con la misma honradez como con la que había
jugado al fútbol! Incluso los alemanes lo respetaban!
MARSDEN (Pensando cínicamente.) Este adorador de Gordon debe ser la
adoración de Nina. (Tranquilamente.) ¿Estuviste en el ejército?
EVANS (Avergonzado.) Sí... infantería, pero no llegue nunca a ir al frente, no
ví nada emocionante. (Pensando, abatido.) No le pienso decir que
intenté entrar en la aviación... Quería entrar en el equipo de Gordon...
No conseguí pasar el examen físico... no he conseguido nunca nada
de lo que he querido... Supongo que tampoco me irá bien con Nina...
(Animándose.) Eh, tu! ¿Qué te pasa? No abandones!
MARSDEN (Que lo ha estado mirando con curiosidad.) ¿Cómo es qué has
venido aquí esta noche?
EVANS Había ido a visitar a Nina cuando ha llegado su aviso. Ned ha
pensado que sería mejor que yo también viniera, que podría ser útil.
MARSDEN ¿Quieres decir el doctor Darrell? (Evans dice que sí.) ¿Es un buen
amigo tuyo?
EVANS (Vacilando.) Bueno, más o menos. Compartíamos habitación en la
Universidad. Él hacía cuarto cuando yo hacía primero. Solía
ayudarme en muchas cosas. Se compadeció de mí, yo era muy
cándido. Y hace cosa de un año, cuando fuí al hospital a visitar a un
tipo que había estado en mi equipo, me lo volví a encontrar.
(Sonriendo.) Yo no creo que Ned sea íntimo de nadie. Él es médico y
no piensa en nada más. Sólo es íntimo de cualquier enfermedad!
(Una risita y añade rápido.) Pero no me malinterprete, es un tipo de
primera! Usted lo conoce, ¿verdad?
MARSDEN (Fríamente.) Poco. Nina nos presentó en una ocasión. (Pensando
amargamente.) Está arriba con ella... Esperaba ser yo el que...
EVANS (Pensando.) No quiero que se lleve una impresión equivocada de
Ned... Es mi mejor amigo, hace todo lo que puede para ayudarme
con Nina; él cree que al final se casará conmigo...Dios mío, ojalá! No
esperaria que me quisiera la principio; sería feliz simplemente
pudiendola cuidar, haciéndole el desayuno, subiéndoselo a la cama,
colocándole bien los almohadones, cepillándole el pelo... Sería feliz
sólo besándole el pelo!...
MARSDEN (Agitado. Suspicaz.) ¿Qué tipo de relación tiene Darrell con Nina?
¿Intimo de la enfermedad que tiene?... Malditos pensamientos!...
¿Por qué ha de importarme?... Se lo preguntaré a Evans... Le
estiraré de la lengua ahora que tengo la oportunidad... (Con
indiferencia forzada.) Tu amigo, el doctor, ¿es íntimo de la señorita
Leeds? Ha tenido bastantes problemas desde que tuvo el colapso
nervioso, si es eso lo que le interesa.(Sonríe tranquilamente.)
EVANS (Da un bote, saliendo de su sueño.) Ah... si. Él siempre está encima
para que se cuide mucho más, pero ella se ríe. (Serio.) Sería mucho
mejor que hiciese caso de sus consejos.
MARSDEN (Con suspicacia.) Sin duda.
EVANS (Declara con solemnidad infantil.) No está buena señor Marsden. Y a
mí me parece que cuidando a aquellos pobres tipos de la guerra todo
se mantiene vivo para ella, cuando debería no pensar en ello.
Debería dejar de ser enfermera y dejar que la cuiden a ella...
MARSDEN (Afectado. Ávidamente.) Exactamente esa es mi opinión.
(Pensando.) Si se quedara a vivir aquí... Yo podría pasar cada día,
cuidaría de ella... Mi madre en casa, Nina aquí... Como podría
trabajar entonces!...
EVANS (Pensando.) Si que parece que esté de mi parte... de momento!...
(Con angustia.) ¿Se lo digo?... Él debe ser como su tutor ahora... He
de saber de que pie cojea... (Habla con solemne seriedad.) Señor
Marsden, yo... hay una cosa que debo decirle, creo. Nina ha hablado
mucho de usted. Sé como lo aprecia. Y ahora que su viejo... (Vacila
confundido.) Quiero decir, que su padre ha muerto...
MARSDEN (Con pánico. Pensando.) ¿Qué es esto?... ¿Una propuesta... formal...
de su mano?... ¿A mi?... ¿Papá Charlie, ahora?...Vaya imbécil!...
¿Qué se piensa? ¿Qué ella le amará algún día?... Pero, claro que
podría. Es bien parecido, simpático, inocente, podría hacerle de
madre...
EVANS (Lanzado y sin mirarlo.) Ya sé que no se puede decir que sea el
momento más oportuno...
MARSDEN (Interrumpiéndolo. Secamente.) Quizá me puedo anticipar a tí. ¿Me
quieres decir que estás enamorado de Nina?
EVANS Sí, señor. Y le he pedido que se case conmigo.
MARSDEN ¿Y ella qué ha dicho?
EVANS (Vergonzosamente.) Nada. Sonrió un poco y ya está.
MARSDEN (Aligerado.) Ah. (Después, duramente.) ¿Y que querías? Seguo que
sabes que todavía está enamorada de Gordon.
EVANS (Valiente.) Claro que lo sé! Y la admiro por eso! La mayoría de las
chicas olvidan con demasiada facilidad. Y todavía debería amarlo una
buena temporada a Gordon. Y ya sé que yo no aguanto una
comparación con él, pero la amo tanto como él, y tanto como podría
amarla cualquiera! Y trabajaré hasta llegar arriba del todo por ella –
yo sé que puedo -, para poderle dar todo lo que quiera. Y no le
pediría nada a cambio, excepto el derecho a cuidar de ella. (Lo deja
ir de forma confusa.) Yo nunca pienso en ella... de esa manera. Es
demasiado bella y maravillosa... y no es que no espere que algún día
me llegue a amar.
MARSDEN (Ásperamente.) ¿Y qué esperas que haga yo, exactamente?
EVANS (Desconcertado.) Pues... nada, señor... Sólo que creía que usted
debía saberlo. (Mira hacia los lados avergonzado.)
MARSDEN (Pensando. Al principio con envidia, a pesar suyo.) Se piensa que lo
dice de verdad, eso... El amor puro! Es fácil hablar, no conoce la
vida... Pero podría irle bien a Nina... Si estuviera casada con este
imbécil, ¿le sería fiel?... ¿Y entonces yo?... Qué pensamiento más
vil!... No quiero decir eso!... (Forzándose a hablar en tono amable.)
es que realmente no puedo hacer nada. (Con una sonrisa.) Si Nina
quiere, lo hará, y si no lo quiere, no lo hará. Lo que puedo hacer es
desearte suerte.
EVANS (Inmediatamente lleno de gratitud infantil.) Gracias! Es muy amable
por su parte, señor Marsden!
MARSDEN Pero creo que será mejor que dejemos el tema, ¿no te parece?
Estamos olvidando que su padre...
EVANS (Incómodo y sintiéndose culpable.) Si... claro, soy un torpe! Lo siento!
(Se oye ruido de pasos en la escalera y entra el DOCTOR EDMUND
DARRELL. Tiene veintisiete años, es bajo, moreno y nervudo; sus
movimientos son rápidos y seguros, su actitud, tranquila y
observadora, sus ojos, oscuros y analíticos. Es bien parecido e
inteligente. Posee una cualidad que resulta provocadora y
perturbadora para las mujeres, de pasión intensa que se ha
entrenado rígidamente a controlar y a dejarse ir sólo por la
satisfacción objetiva de estudiar sus propias reacciones y las de
ellas; y así ha llegado a considerarse inmune al amor mediante la
comprensión científica de la natura sexual. Vé a EVANS y a
MARSDEN, saluda a MARSDEN con un gesto de cabeza silencioso,
que este le devuelve fríamente, va hacia la mesa y sacando una
libreta de recetas empieza a escribir.)
MARSDEN (Pensando, irónico.) Divertidos, estos jóvenes médicos!... Sudan del
esfuerzo para aparentar calma... Escribe una receta... jarabe para la
tos para el cadaver, supongo... ¿Bien parecido?... Más o menos...
Atractivo para las mujeres, seguramente...
DARRELL (La arranca y se la dá a EVANS.) Toma, Sam. Vés y que te den esto.
EVANS Bien. Me alegro de tener la ocasión de caminar un poco. (Sale.)
DARRELL (Girandose hacia MARSDEN.) Es para Nina. Es necesario que
duerma esta noche. (Se sienta bruscamente en la silla del centro.
MARSDEN se sienta inconscientemente en el sitio del profesor,
detrás de la mesa. Los dos hombres se contemplan, DARRELL con
una mirada franca, penetrante y examinadora que perturba a
MARSDEN y le hace sentir todavía más resentimiento contra él.) A
este Marsden no le gusto... eso es evidente... pero me interesa... he
leído sus libros... quería conocer su relación con el caso de Nina...
Sus novelas no son mas que superficie bien escrita, sin profundidad,
sin ir más allá... ¿Por qué? Tiene talento, pero no se atreve, tiene
miedo de acabar encontrándose a sí mismo... Uno de esos pobres
diablos que se pasan la vida intentando no descubrir a que sexo
pertenecen!...
MARSDEN Me está mirando con esa mirada vidriosa diagnóstica que practican
en la facultad de medicina... como estudiantes de Iowa cultivando un
acento más fino en Harvard!... ¿Cual es su especialidad?...
Neurólogo, parece.... espero que no sea psicoanalista... Tiene mucho
de lo que responder, Dr. Freud!... Un castigo digno de sus crímenes,
verse obligado a escuchar eternamente durante el desayuno sueños
sobre serpientes. El remedio para todo más fácil... El sexo, la piedra
filosofal... “Oh, edipo, mi rey! El mundo te está adoptando”...
DARRELL He de atacarlo con el tema de Nina... Necesito que me ayude... y
tengo poco tiempo para convencerlo... Es la clase de personas a las
que les ha de hacer explotar una bomba en el asiento para
conseguir que se muevan, pero una bomba no demasiado grande,
porque si no se volatilizan... (Bruscamente.) Nina vuelve a estar
deshecha! No es que la muerte de su padre resulte un choc en el
sentido habitual del dolor. Ojalá lo fuera! No, es un choc porque ha
acabado de convencerla de que ya no es capaz de sentir nada. Eso
es lo hace ahora arriba: intenta hacerse sentir alguna cosa.
MARSDEN (Con resentimiento.) Me parece que está equivocado. Ella amaba a
su padre...
DARRELL (Brusco y seco.) No podemos perder el tiempo con sentimentalismos,
Marsden! Bajará en cualquier momento y tengo muchas a discutir
con usted. (MARSDEN parece a punto de protestar.) Nina siente por
usted un afecto de verdad y me imagino que usted lo siente por ella.
O sea que debe querer que se cure tanto como lo quiero yo. Es una
chica exrtraordinaria. Tiene todos los elementos para tener una vida
feliz. (Entonces, duramente, haciendo penetrar sus palabras.) Pero
tal como está condicionada ahora, no hay nunguna posibilidad. Ha
acumulado demasiadas experiencias destructivas. Unas cuantas más
y se lanzará a la perdición simplemente para obtener la seguridad de
saber que ha tocado fondo y ya no podrá bajar más.
MARSDEN (Lleno de asco y enfadado. Se levanta de un salto.) Escuche, Darrell,
no pienso escuchar una afirmación tan ridícula!
DARRELL (Brusco. Con autoridad.) ¿Como sabe que es ridícula? ¿Qué sabe de
Nina desde que se fué de casa? No llevaba ni tres días trabajando
con nosotros que yo ya ví que en realidad debía estar con los
pacientes; y desde entonces he estado estudiando su caso. Es decir,
creo que será mejor que escuche.
MARSDEN (Glacial.) Ya le escucho. (Con terror lleno de aprensión.) ¿La
perdición?... ¿Es qué?... Quisiera que me lo dijera...
DARRELL (Pensando.) ¿Hasta donde hace falta que le explique?... No puedo
explicarle la cruda realidad sobre su promiscuidad... No está
preparado para afrontar la realidad... ningún escritor lo está, fuera de
sus libros... Lo suavizaré, aunque no demasiado. (A MARSDEN.)
Nina se ha ido dejando vencer, cada vez más por un deseo morboso
de ser una màrtir. La razón es obvia. Gordon se marchó sin... bien,
digamos sin casarse con ella. La guerra lo mató. Ella se quedó en
estado de suspensión. Entonces empezó a culparse y a querese
sacrificar, y al mismo tiempo a querer hacer felices a otras víctimas
diversas de la guerra simulando que las amaba. Era una bonita idea,
pero no ha funcionado. Nina es una mala actriz. No ha convencido a
los hombres de su amor ni a ella misma de sus buenas intenciones. Y
cada una de esas experiencias la ha dejado todavía más a la merced
de una conciencia culpable y más decidida a castigarse.
MARSDEN (Pensando.) ¿Qué quiere decir?... ¿Hasta donde?... ¿Cuantos?...
(Frío e irónico.) ¿Puedo preguntar en que acciones específicas de
Nina se basa para esta teoría?
DARRELL (Frío también.) En su ansia evidente y ostensible de besarse,
abrazarse, acariciarse... magrearse en general, con cualquier
paciente de la institución que se acercara a ella! (Pensando. Irónico.)
Magrearse!... una palabra muy suave para sus aventuras, pero lo
suficientemente fuerte para el alma de esta señorita...
MARSDEN (Amargamente.) Miente!... ¿Qué intenta esconder?... ¿Ha sido uno
de ellos?... He de apartarla de él, hacer que se case con Evans!...
(Con autoridad.) Entonces no ha de volver al hospital, eso seguro!
DARRELL (Rápidamente.) Tiene toda la razón. Y eso me lleva a lo que quiero
que usted la convenza que debe hacer.
MARSDEN (Pensando. Suspicaz.) No quiere que ella vuelva... Me debo haber
equivocado; pero podría haber muchas razones para que quisiera
deshacerse de ella... (Frío.) Me parece que exagera mi influencia.
DARRELL (Ávidamente.) Para nada. Usted es el último vínculo que la conecta a
la niña que era antes de la muerte de Gordon. En su mente, usted
está estrechamente relacionado con aquel período de feliz seguridad,
de salud y tranquilidad de espíritu. Lo sé por la manera en como
habla de usted. Usted es la única persona a la que todavía respeta...
y ama de verdad. (Al dar MARSDEN un bote culpable y mirarlo
confusamente, añade riendo.) Oh, no hace falta que se asuste. Hablo
del tipo de amor que se siente por un tío.
MARSDEN (Pensando con agonía.) ¿Asustado?... ¿Me he asustado?... la única
persona a la que ama... y depués ha dicho “amor que sentiría por un
tio”... El tío Charlie, ahora. Maldito sea!
DARRELL (Vigilándolo.) Parece transtornado... Quiere huir de toda
responsabilidad por ella, supongo... Es de ese tipo de personas.
Mejor!.... Así tendrá muchas mas ganas de casarla. (Directamente.)
Por eso le he explicado todo eso. Ha de ayudarla a superarlo.
MARSDEN (Amargamente.) ¿Y como, si puedo preguntarlo?
DARRELL Yo sólo veo una manera. Consiga que se case con Sam Evans.
MARSDEN (Sorprendido.) Con Evans? (Confuso.) Otra vez equivocado... ¿Por
qué me pide que se case con...? ¿Será un truco?
DARRELL Sí, Evans. Está enamorado de ella. Y es uno de esos amores
abnegados que salen en los libros. Y a ella le gusta. De una forma
maternal, claro, pero eso es precisamente lo que ahora necesita,
alguien que le importe, hacerle de madre y que la mantenga
ocupada. Y lo que es más importante, eso le daría la ocasión de
tener hijos. Ha de encontrar salidas normales para sus ansias de
sacrificio. Objetos de amor normales para la vida emocional que la
muerte de Gordon le ha obstruído. Y casarse con Sam debería
funcionar. Debería. Naturalmente, nadie puede asegurarlo. Pero
parece que su amor abnegado, combinado con la estima verdadera
que ella le tiene, le devolverán gradualmente un sentimiento de
seguridad y de volver a darle algún valor a la vida; y cuando tenga
eso, estará salvada. (Ha hablado con sentimiento y de forma
persuasiva. Pregunta con ansiedad.) ¿No le parece que es lógico?
MARSDEN (Con suspicacia. Secamente y sin comprometerse.) Lo siento, pero
no estoy en situación de juzgar. Para empezar, no sé nada de Evans.
DARRELL (Con énfasis.) Pero yo sí. Es un chico excelente y sano, limpio y sin
estropear. De eso le doy mi palabra. Y estoy convencido de que tiene
madera para triunfar, una vez que crezca y que se dedique con
tenacidad a trabajar. Ahora sólo es un niño grande, pero sólo le hace
falta un poco de confianza en sí mismo y sentido de la
responsabilidad. Teniendo en cuenta que hace poco que ha
empezado en el campo de la publicidad se defiende bastante bien y
gana lo suficiente para mantenerlos (Con una ligera sonrisa.)
También hago una receta para Sam cuando promociono su boda.
MARSDEN (Saliéndole el esnobismo.) ¿Conoce a su família? ¿Qué tipo de
gente...?
DARRELL (Mordaz.) No estoy al corriente de sus cualificaciones sociales, si se
refiere a eso! Son gente de campo del interior, se dedican a cultivar
fruta y a la agricultura, bien situados, creo. Sencillamente gente sana,
de eso estoy seguro, aunque no los conozca.
MARSDEN (Un poco avergonzado. Cambiando rápidamente.) ¿Ha sugerido esta
boda a Nina?
DARRELL Sí, muchas veces últimamente, medio en broma. Si se lo hubiera
planteado en serio no me escucharía, diría que le haga una receta.
Pero creo que lo que le he dicho se le ha quedado en la cabeza
como una posibilidad.
MARSDEN (Pensando. Suspicaz.) ¿Es su amante, este doctor...? ¿Intenta
despistarme... utilizarme para que le monte un triangulo a su
conveniencia? (Duramente, pero intentando que suene a broma.)
¿Sabe que me inclino a sospechar, doctor? Que usted mismo puede
estar enamorado de Nina!
DARRELL (Sorprendido.) Venga hombre! ¿Y qué le hace pensar eso? Y no es
porque crea que cualquier hombre podría enamorarse de Nina. La
mayoría lo hacen. Pero resulta que yo no. Y aún hay más, no podría.
En mi cabeza, ella siempre pertenecerá a Gordon. Probablemente es
un reflejo de su estúpida obsesión por él. (De repente, con sequedad
y dureza.) Yo no podría compartir una mujer... ni siquiera con un
fantasma! (Pensando cínicamente.) Sin hablar de los vivos que la
han poseído... Sam no lo sabe, y seguro que no se lo creería, aunque
ella se lo confesara.
MARSDEN (Pensando. Desconcertado.) Otra vez me he equivocado... No
miente, pero percibo que me esconde alguna cosa... ¿Por qué habla
con tanto resentimiento del recuerdo de Gordon?... ¿Y por qué estoy
de acuerdo?... (En un extraño tono irónico.) Comprendo
perfectamente sus sentimientos sobre Gordon. A mí tampoco no me
apetecería compartir a alguien con un fantasma-amante. Es una
especie de muerte tan invulnerablemente viva! Ni un médico podría
matar a uno, ¿verdad? (Risa forzada. Y añade en tono amistoso y
confidencial.) Gordon es demasiado prominente para un fantasma.
Eso también lo sentía el padre de Nina. (Acordándose de repente del
muerto. Con voz triste y compungida.) Usted no conoció a su padre,
¿verdad? Un señor encantador!
DARRELL (Al oir un ruido en el recibidor. Avisándolo.) Pst! (Entra Nina poco a
poco. Sus ojos van de un sitio a otro con una extraña mirada, rápida
y curiosa, pero su cara es una máscara pálida y sin expresión,
desprovista de toda respuesta emotiva a los contacto humanos. Es
como si sus ojos actuaran por cuenta propia como instrumentos de
grabación de inquietudes y chafarderías. Los dos hombres se han
levantado y la miran con inquietud. DARRELL se desplaza atrás y a
la derecha ocupando mas o menos el espacio que ha ocupado
MARSDEN, quien se ha desplazado hasta la posición del profesor.
Una pausa. Justo en el momento en que los dos hombres se
disponen a hablar, ella responde como si le hubieran preguntado.)
NINA (Con extraña voz inexpresiva.) Sí, esta muerto. Mi padre, la pasión
del cual me creó... ha muerto. Sólo vive su fin, su muerte. Vive para
acercarse a mí, para que me acerque, para sobrevenir mi final! (Con
una extraña sonrisa forzada.) Como nos escondemos de nosotros
mismos, pobres monos, detrás de los sonidos llamados palabras!
MARSDEN (Pensando. Con miedo.) Qué terrible es!... ¿Quién es?... No es mi
Nina... (Para tranquilizarse. Tímido.) Nina! (DARRELL le hace un
gesto impaciente para que la deje continuar. Lo que le dice le
interesa y le parece que hablar le irá bien. Ella mira a MARSDEN
como si no lo conociera, por un momento.)
NINA ¿Qué? (Y reconociéndolo, con un verdadero afecto, que es para él
como un cuchillo que lo mortifica.) El querido Charlie!
MARSDEN Querido maldito Charlie!... Le encanta torturar!... (Obligándose a
sonreir. Tranquilizadoramente.) Sí, Nina querida! Estoy aquí!
NINA (Forzando una sonrisa.) Pareces asustado charlie. ¿Parezco rara?
Es porque de repente me he dado cuenta de las mentiras que hay en
los sonidos a los que llamamos palabras. Ya sabes: dolor, pena,
amor, padre, esos sonidos que salen de nuestros labios y que
escriben nuestras manos. Deberías saber que quiero decir. Tu
trabajas con ellos. ¿Has escrto alguna novela últimamente? Pero,
ahora que pienso, eres precisamente la persona que no podría
entender lo que quiero decir. En tí, las mentiras se han convertido en
la única cosa verdadera. Y supongo que esta es la única conclusión
lógica de todo este lío evasivo, ¿verdad? ¿Me entiendes, Charlie? Dí
mentira. (Lo dice arrastrando los sonidos.) Ment-ti-ra. Ahora dí vida.
Vi-i-i-d-a! Vés! La vida no es más que una mentira alargada con un
suspiro final! (Ríe.)
MARSDEN (Con extraña agonía.) Es dura!... Como una puta... que te araña el
corazón con uñas sucias!... Mi Nina!... Puta cruel!... Algún día no lo
podré soportar!... Gritaré la verdad sobre todas las mujeres!... En el
fondo no tienen mejor corazón que putas de 1 dólar!... (Entonces,
terriblemente arrepentido.) Perdóname, mamá... No quería decir
todas!
DARRELL (Ahora también en poco preocupado. Persuasivo.) ¿Por qué no te
sientas, Nina, y permites que también nos sentemos los caballeros?
NINA (Sonriendo rápida y mecánicamente.) De acuerdo, Ned. (Se sienta
en el centro. Él va hacia la banqueta y se sienta. MARSDEN se
sienta al lado de la mesa. Ella continúa, sarcàstica.) ¿Vuelves a
hacerme una receta, Ned? Este es mi médico favorito, Charlie. ¿Has
conocido nunca a un joven científico, Charlie? Cree que si troceas
una mentira, los trozos componen una verdad. Me gusta porque es
inhumano. Pero una vez me dió un beso, en un momento de
debilidad carnal! Me sorprendió tanto como si lo hubiera hecho una
momia! Y entonces mostró una cara de auténtico enojo contra él
mismo! Y me tuve que reir! (Le sonríe desdeñosa, pero llena de
compasión.)
DARRELL (Sonriendo. Con buen humor.) Eso mismo! Pásamelo por la cara!
(Contrariado, pero a pesar de ello, divertido.) Ya no me acordaba, de
aquel beso. Después me enfadé conmigo mismo. Le fué tan
increíblemente indiferente!
NINA (Divagando.) ¿Sabéis que hacía allí arriba? Intentaba rezar. He
hecho un gran esfuerzo para rezar al Dios de la ciencia moderna. He
pensado en un millón de años luz hasta una nebulosa espiral, otro
universo innombrable. Pero, ¿qué podía importale a este Dios
nuestra pena insignificante de la muerte-nacida-del-nacimiento? Yo
no podría creer en Él, y no que iría aunque pudiera! Prefiero imitar Su
indiferencia y demostrarle que, como mínimo tenga esta
característica común!
MARSDEN (Con preocupación.) Nina, ¿por qué no te estiras?
NINA (Cínica.) Déjame que hable, Charlie! Recuerda que sólo se trata de
palabras! Tantas y tantas palabras se han quedado embozadas en
forma de pensamientos en mi pobre cabeza! Será mejor que las
dejes correr o reventarán la presa! Yo quería creer en cualquier Dios
a cualquier precio; un montón de piedras, una imagen de barro, un
dibujo en una pared, un pájaro, un pez, una serpiente, un mandril... ó
incluso un buen hombre predicando la verdad en sitios sencillos,
aquellas palabras de los evangelios de las que amamos el sonido,
aunque su sentido se lo dejemos a los fantasmas para que hagan
caso!
MARSDEN (Otra vez. Medio levantándose. Asustado.) Nina! No deberías hablar
más. Harás que te... (Mira enfadado a DARRELL, como exigiendo
que él, como médico, haga alguna cosa.)
NINA (Con desesperanza amarga.) De acuerdo!
DARRELL (Respondiendo a su mirada. Pensando.) Pobre imbécil!... A ella le irá
bien desahogarse hablando, y entonces será cosa tuya ganártela
para Sam... (Se dirige a la puerta.) me parece que saldré a estirar las
piernas.
MARSDEN (Pensando. Con pánico.) No quiero quedarme solo con ella!... No la
conozco!... tengo miedo!... (Protestando.) Pero... espere, estoy
seguro que Nina preferirá...
NINA (Inexpresiva.) Deja que salga. Ya he dicho todo lo que podía decirle...
a él. Quiero hablar contigo, Charlie. (DARRELL sale silenciosamente
mirando significativamente a MARSDEN. Una pausa.)
MARSDEN (Pensando temblorosamente.) Aquí... Ahora... lo que había esperado.
Ella y yo solos. Llorará, yo la consolaré... ¿por qué tengo tanto
miedo?... ¿De qué tengo miedo?... ¿De ella?... ¿O de mi?...
NINA (De repente, con pena, pero desdeñosa a la vez.) ¿Por qué siempre
has sido tan tímido, Charlie? ¿Por qué siempre tienes miedo? ¿De
qué tienes miedo?
MARSDEN (Pensando con pánico.) Ha entrado furtivamente en mi corazón para
espiar!... (Después. Valiente.) Entonces, la verdad por una vez!
(Tímidamente.) Tengo miedo de... la vida, Nina.
NINA (Asintiendo lentamente con la cabeza.) Ya lo sé. (Después de una
pausa. Extrañamente.) La equivocación empezó cuando Dios fué
imaginado con forma masculina. Claro que las mujeres lo hubieran
visto así, pero los hombres, recordando a sus madres, habrían
debido ser lo suficientemente caballeros como para haber hecho dios
a una mujer!Pero el Dios de los dioses, el Jefe, siempre ha sido un
hombre. Eso hace que la vida sea tan pervertida y el nacimiento tan
poco natural. Nos hubiéramos tenido que imaginar la vida como
creada en los dolores del parto de la Madre de dios. Entonces
entenderíamos porque nosotros, sus hijos, hemos heredado el dolor,
porque sabríamos que el ritmo de nuestra vida late desde su gran
corazón, herido por la agonía del amor y el parto. Y sentiríamos que
la muerte representa la reunión con ella, la reintegración a su
sustancia, sangre de su sangre otra vez, paz de su paz! (MARSDEN
ha escuchado con fascinación. Ella hace una risita extraña.) ¿Y no
sería eso más lógico y satisfactorio que tener un Dios hombre con un
pecho henchido de egoísmo y que es demasiado duro para las
cabezas cansadas, que no es nada consolador? ¿No lo sería,
Charlie?
MARSDEN (Con extraña avidez apasionada.) Sí, si que lo sería. Claro que lo
sería, Nina!
NINA (Levántandose de un salto y acercándosele. Hablanco con un
gemido de horrible desolación.) Dios mío, Charlie, quiero creer en
alguna cosa! Quiero creer para poder sentir! Quiero sentir que mi
padre ha muerto! Y no siento nada, Charlie! No siento nada de nada!
(Cae de rodillas a su lado, esconde la mano en su cara sobre sus
rodillas y empieza a llorar, con sonidos ahogados y desehechos.)
MARSDEN (Se acerca, le da golpecitos en la cabeza con manos temblorosas, la
tranquiliza con palabras inseguras y vacilantes.) Venga, venga... no...
Nina, por favor, no llores... te pondràs enferma; venga, levántate... va!
(Cogiéndole los brazos por las manos la medio levanta, pero ella, la
cara todavía entre las manos, llorando, resbala hasta la falda de él,
como una niña pequeña y esconde la cara en su hombro. La
expresión de MARSDEN refleja una gran felicidad. Habla casi en
éxtasis.) Tal como he soñado! Con un dulzor profundo! (Le besa el
cabello con gran reverencia.) Ya está. Este es todo mi deseo. Soy
ese tipo de amante. Este es mi amor... es mi niña..., no mujer, mi
pequeña, y soy valiente a causa de su amor puro de niña pequeña, y
estoy orgulloso, ya no tengo miedo, ya no estoy avergonzado de ser
puro! (La vuelve a besar tiernamente en el pelo y sonríe. Después,
tranquilizadoramente y con una jovialidad incongruente y
provocadora.) Esto no puede ser Nina querida, de ninguna manera,
no puedo permitirlo.
NINA (El llanto se convierte en suspiros. Con voz de niña.) Charlie, eres tan
bueno y tan reconfortante! Te he querido tanto!
MARSDEN (Inmediatamente perturbado.) Querido? Querido?. No aquella
manera de querer... Quizá quiere decir...? (Preguntándole, vacilante.)
Me has querido, Nina?
NINA Sí... terriblemente! Me he añorado tanto. Quería correr a casa y
confesarme, explicar como de mala he llegado a ser, y que me
castigaran! Era necesario que me castigaran, Charlie, por compasión
de mi misma, para que yo me pueda perdonar! Y ahora que mi padre
ha muerto, sólo me quedas tu. ¿Verdad que lo harás, o que me dirás
como castigarme? Has de hacerlo, si me quieres!
MARSDEN (Pensando intensamente.) Sí, la quiero! Claro que la quiero!
(Ansioso.) Lo que quieras Nina, cualquier cosa!
NINA (Con sonrisa tranquilizada, cerrando los ojos y acercándose
amorosamente.) Sabía que lo harías. El querido Charlie! (Él realiza
un movimiento como de dolor.) Qué pasa? (Levanta la cabeza y le
mira a la cara.)
MARSDEN (Con sonrisa forzada. Irónico.) Un pinchazo... reuma. Me hago mayor,
Nina. (Pensando con agonía desenfrenada.) El querido Charlie...! He
vuelto a bajar al infierno!... (Con voz sin expresión.) Por qué quieres
que te castiguen, Nina?
NINA (En un tono extraño, alejado, mirando hacia arriba, no hacia él, sino
hacia el techo.) Por hacer de puta imbécil, Charlie. Por entregar mi
cuerpo fresco y limpio a hombres con manos calientes y ojos ávidos
que ellos nombraban amor! (Se estremece.)
MARSDEN (Pensando con agonía.) Entonces lo ha hecho!... La pequeña
inmunda...! (Con voz inexpresiva.) Quieres decir que has...
(Suplicante.) Pero no... ¿Darrell?
NINA (Con sencilla sorpresa.) ¿Ned? No,¿cómo habría podido? La guerra
no lo había mutilado. No habría tenido ningún sentido hacerlo. Pero
con los otros si... unos cuatro o cinco o seis o siete hombres, Charlie.
No me acuerdo; y tampoco importa. Todos eran iguales. Cuéntalos
todos como si hubieran sido uno, y este un fantasma de nada. Es
decir, para mí. Para ellos mismos eran importantes, si lo recuerdo
bien. Pero no me acuerdo.
MARSDEN (Pensando con agonía.) ¿Pero, por qué?... ramera asquerosa!... ¿Por
qué? (Con su voz inexpresiva.) ¿Por qué lo hiciste, Nina?
NINA (Risita triste.) Quizá Dios lo sepa, Charlie! Quizá entonces lo sabía,
pero lo he olvidado. Todo es muy confuso. Estaba el deseo de ser
amable. Pero es terriblemente dificil dar nada, y espantoso recibir! Y
dar amor, darse uno mismo, está fuera de este mundo! Y los hombres
son dificiles de contentar, Charlie. Me parecía oír a Gordon contra
una pared y con los ojos vendados, y estos hombres serán un
pelotón de ejecución también con los ojos vendados, y sólo yo podía
ver! No, yo era la más ciega! No quería ver. Sabía que era una cosa
estúpida y morbosa, y que yo en realidad estaba más mutilada que
ellos, que la guerra me había destrozado el corazón y las entrañas! Y
también sabía que estaba torturando a aquellos hombres torturados,
ya morbosamente ultra sensibles, y que aburrían la burla cruel de mi
regalo! Pero yo continuaba, de uno a otro, como un estúpido animal
sin criterio, hasta que una noche no hace mucho soñé que Gordon
bajaba del cielo entre llamas y me miraba con ojos muy tristes que
me quemaban, y todos mis pobres hombre mutilados también
parecía que me miraban desde sus ojos con un dolor que quemaba,
y me desperté llorando, con los ojos quemando. Entonces me dí
cuenta de cuan estúpida había sido, una estúpida culpable! Así que
sé bueno y castígame!
MARSDEN (Pensando con amarga confusión.) Ojalá que no me hubiera
explicado esto!... Me ha afectado terriblemente!... Es necesario que
me vaya a casa, mi madre me espera levantada. Y como me gustaría
odiar a esta putita!... Entonces la podría castigar!... Ojalá que su
padre viviera... “Ahora que está muerto sólo me quedas tu”, ha dicho,
“te he querido”... (Con intensa amargura.) El querido padre Charlie,
ahora!... es así como me quiere!... (Entonces, de repente con un tono
práctico.) Entonces y dadas las circunstáncias, y habiendo sopesado
los pros y los contras, por decirlo de alguna manera, yo diría que
decididamente el camino más viable...
NINA (Adormilada. Con los ojos cerrados.) Me recuerdas tanto a papá,
Charlie!
MARSDEN (En un tono como el de su padre.) ... es que te cases con el joven
Evans. Es un tipo excelente, limpio y joven, y además con la madera
necesaria para hacer carrera si encuentra una pareja que le inspire a
esforzarse al máximo y le haga salir a la superficie las habilidades
que tiene latentes.
NINA (Adormilada.) Sam es un buen chico. Sí, sería una carrera para mí
hacer salir a la superficie su carrera. Yo estaría ocupada... una vida
de superficie... no más profundidades, por el amor de Dios! Pero no
lo amo, papá!
MARSDEN (Plácidamente. En un tono como el de su padre.) Pero te gusta, Nina.
Y él te ama con devoción. Y ya es hora de que empieces a tener
hijos, y cuando vienen los hijos viene el amor, ¿sabes?
NINA (Adormilada.) Quiero hijos. He de ser madre para darme. Estoy harta
de enfermedades.
MARSDEN (Animadamente.) Así, ¿todo arreglado?
NINA (Adormilada.) Sí. (Con mucho sueño.) Gracias, papá. Has sido tan
bueno. Me lo has puesto muy fácil. Siento como si casi no me
hubieras castigado. Pero no lo haré más, nunca más, te lo prometo...
nunca. Nunca. (Se duerme.)
MARSDEN (Todavía con el tono de su padre. Muy paternal.) Ha tenido un día
muy duro, pobre criatura! La llevaré a su habitación. (Se levanta con
Nina plácidamente dormida en sus brazos. En aquel momento entra
SAM EVANS por la derecha con la medicina en la mano.)
EVANS (Sonríe respetuoso.) Aqui está... (Al ver a NINA.) ¿Se ha
desmayado?
MARSDEN (Sonriéndole amable. Todavía con el tono del padre de Nina.) No.
Duerme. Ha llorado y después se ha dormido... como una niña
pequeña. (Entonces, benévolo.) Pero antes hemos hablado un poco
sobre tí, Evans, y estoy seguro de que tienes muchos motivos para
tener esperanzas.
EVANS (Vencido por la emoción, los ojos fijos en los pies, que no consigue
mantener quietos, y el sombrero, al que hace girar continuamente.)
Gracias... yo... de verdad no sé como agradecer...
MARSDEN (Yendo hacia la puerta. Con su propia voz.) He de irme a casa. Mi
madre me espera. Ahora llevaré a Nina arriba, la dejaré en la cama y
la cubriré.
EVANS ¿Puedo ayudale, Sr. Marsden?
MARSDEN (Monótonamente.) No. No me puedo ayudar ni yo mismo. (Y cuando
EVANS muestra una cara extraña y de sorpres añade con cordialidad
irónica y burlona.) Será mejor que me llames Charlie a partir de
ahora. (Sonríe amargamente mientras sale.)
EVANS (Se lo queda mirando un momento y sin poder contenerse dice lleno
de felicidad.) Fantástico! El bueno de Charlie! (Como si lo hubiera
oído o adivinado, nos llega la risa amarga de MARSDEN desde el
extremos del recibidor.)
ACTO TERCERO

Unos siete meses después. El comedor de la casa de los EVANS al


norte del Estado de Nueva York. Hacia las nueve de la mañana de un
dia de finales de primavera del año siguiente.
La habitación es uno de aquellos comedores grandes y
desproporcionados que hay en las grandes y laberínticas casas de
campo que hay repartidas por el país, como resultado del gusto por
el esplendor que hubo en los ambientes rurales durante los años
ochenta. Una pesada lámpara cuelga de unas cadenas justo sobre el
centro de la mesa, las sillas de respaldo duro están apartadas contra
la pared en intervalos espaciados. El papel de la pared, de un marrón
repulsivo, presenta tocando el techo manchas de humedad y moho, y
está empezado a desprenderse de la pared en varios puntos. En el
suelo una alfombra marrón muy sucia, con el dibujo ya borroso de un
granate gastado. En la pared izquierda vemos una ventana con
cortinas almidonadas que dá a un porche lateral cubierto, de forma
que en esta habitación nunca entra el sol, y la luz que viene de la
ventana es triste y enfermiza, a pesar de que en el jardín que hay
más allá del porche hace un día bonito y cálido. Al fondo a la
izquierda hay una puerta que lleva a un recibidor que lleva la mismo
porche. A la derecha de la puerta vemos un pesado mueble, a juego
con la mesa y las sillas, que muestra porcelana y vasos de visitas. En
la pared de la derecha, una puerta que lleva a la cocina. NINA está
sentada en un extremo de la mesa, de espaldas a la ventana,
escribiendo una carta. Toda su personalidad parece cambiada, su
cara tiene expresión contenta, de serenidad interna. Y su aspecto
personal ha cambiado de manera parecida, está algo mas rellena, es
más bella de una manera convencional y menos impactante e
insólita; no queda nada de la extraña fascinación de su cara, a no ser
por sus ojos invariablemente misteriosos.

NINA (Leyendo lo que acaba de escribir.) Es una casa extraña, Ned. Le


pasa alguna cosa a su psique, estoy segura. De manera que tu
sencillamente la adorarías. Es un viejo lugar espantoso, descolorido y
de mal gusto, con acabados color naranja y lleno de pararrayos. Lo
rodean muchos acres de manzanos llenos de flores, todas blancas y
rosadas, preciosas, como novias saliendo alegremente de la iglesia
del brazo del novio, la primavera. Y eso me recuerda, Ned, que ya
hace más de seis meses que Sam y yo nos casamos y no te hemos
visto el pelo desde la ceremonia. ¿Te perece una manera bonita de
comportarse? Como mínimo me podrías escribir. Pero es broma. Ya
se como de ocupado debes estar ahora que tienes la ocasión que
siempre has deseado de tener un trabajo de investigación. ¿Recibiste
nuestra carta de felicitación, escrita después de conocer tu
promoción? Pero volviendo a esta casa. Siento que ha perdido el
alma y se ha resignado a no tener. No está encantada, pero hay un
tipo de fantasmas que son la única vida normal que tiene una casa,
como nuestras mentes, ¿sabes? Es decir que, a pesar de que ayer
por la noche, cuando llegamos me dije “evidentemente está
encantada”, ahora que he pasado una noche sé que los espectros
que pudieran haber habido nunca, hace tiempo que acabaron sus
manifestaciones y se esfumaron por la hierba, como hilos de niebla
entre los manzanos, sin una sola mirada de recuerdo hacia atrás. Es
increíble pensar que Sam nació aquí y que pasó su infancia. Me
alegro que no se le note! Esta noche hemos dormido en la misma
habitación en que nació. O, mejor dicho, ha dormido él, yo no he
podido. Yo estaba despierta y me costaba respirar, como si toda la
virtud del aire se hubiera agotado hace tiempo manteniendo vivos un
poco más de tiempo a los moribundos. Era dificil de creer que alguien
hubiera nacido vivo allí. Ya sé que debes pensar enojado: “Todavía
tan morbosa”, pero no lo soy. Nunca he estado tan normal. Me siento
contenta, plàcida. (Levantando la vista y pensando con
incomodidad.) ¿Debería decírselo?... No... mi secreto.... No se lo diré
a nadie, ni siquiera a Sam.... pero, ¿por qué no se lo he dicho a
Sam?... Le haría tanto bien, se sentiría tan orgulloso, pobre... No,
quiero que sea sólo mi niño, sólo mío, tanto tiempo como pueda y ya
habrá tiempo para hacérselo saber a Ned cuando vaya a Nueva
York... Él puede sugerirme un buen médico ginecólogo... Qué
contento estará cuando lo sepa!... Siempre ha dicho que sería lo
mejor para mí. La verdad es que me siento muy feliz cuando lo
pienso.... Y ahora amo a Sam; en cierto modo también será su niño...
(Y con un suspiro de felicidad vuelve a la carta.) Pero, hablando del
nacimiento de Sam, has de concer a su madre, en alguna ocasión.
Es sorprendente lo poco que se parecen, una mujer extraña por lo
que pude ver ayer por la noche. Desde que supo que nos habíamos
casado ha estado escribiendo regularmente a Sam, cada semana,
inivitándonos de forma insistente a que la visitáramos. En realidad
era más como si nos lo mandara o nos lo rogara. Sospecho que se
siente terriblemente sola en esta casona, sin nadie más. Me intrigan
los sentimientos que Sam tiene por ella. No creo que la nombrara
jamás hasta que empezaron a llegar sus cartas, y nunca hubiera
venido a ver a la pobre mujer si yo no hubiera insistido. Su actitud no
me pareció bien. Era como si hubiera olvidado que tenía una madre.
Pero cuando la vió fué dulce con ella. Ella parecía terriblemente
disgustada cuando vió que Charlie venía con nosotros, hasta que le
explicamos que era gracias a su amabilidad y a su coche que
podíamos realizar este viaje de novios retardado. Charlie con su
coche es como una vieja maniàtica, tiene miedo de dejarnos conducir
a Sam o a mi...
MARSDEN (Entra por detrás. Va pulcro, inmaculadamente vestido, tiene la cara
un poco cansada y resignada, pero sonríe afablemente. Lleva una
carta en la mano.) Buenos días. (Ella se sobresalta e instintivamente
tapa la carta con la mano.)
NINA Buenos días. (Pensando divertida.) Si supiera lo que acabo de
escribir... Pobre Charlie!... (Indicando la carta que lleva él.) Veo que
tu también eres un corresponsal madrugador.
MARSDEN (De repente, con sospecha celosa.) ¿Por qué la ha tapado así?... ¿A
quién escribe?... (Acercándose.) Unas líneas a mi madre para
hacerle saber que no hemos sido asesinados por atracadores. Ya
sabes como sufre.
NINA (Pensando con cierto desdén compasivo.) Atado al delantal de su
madre... A pesar de eso su devoción es conmovedora; espero que si
el mío es un chico, me ame así... Oh, espero que sea un niño... sano
y fuerte y hermoso, como Gordon!... (Notando la curiosidad de
MARSDEN. Con negligencia.) Escribo una carta a Ned Darrell. Hace
siglos que le debía una. (La dobla y la deja a un lado.)
MARSDEN (Pensando abatido.) Me pensaba que lo había olvidado... pero
supongo que sólo es amistosa... y notengo nada que hacer, ahora
que está casada... (Con negligencia.) ¿Cómo has dormido?
NINA No he podido pegar ojo. Tenía una sensación extrañísima.
MARSDEN Supongo que por dormir en una cama extraña. (Bromeando.) ¿Has
visto algún fantasma?
NINA (Con sonrida triste.) No, tenía la sensación que todos los fantasmas
habían abandonado la casa y la habían dejado sin un alma, como tan
a menudo hacen los muertos con los vivos. (Con una risita forzada.)
si captas lo que quiero decir.
MARSDEN (Pensando. Preocupado.) Vuelve a caer en aquel tono morboso... la
primera vez desde hace mucho tiempo... (Provocadoramente.) Ei!
¿Que oigo bostezar tumbas dormidas? Y al mismo tiempo observo
que fuera hace un día espléndido, las flores florecen, los árboles
crecen, y tu, si no me equivoco, estás de viaje de novios!
NINA (Inmediatamente, alegre y burlona.) Bien, de acuerdo! “Dios está en
el cielo, y en el mundo todo está en orden” Y la Pippa se ha curado
del mal humor. (Se le acerca bailando.)
MARSDEN (Galantemente.) La Pippa está muy bonita esta mañana!
NINA (Le dá un beso rápido.) Te lo mereces por eso! Yo sólo quería decir
que los fantasmas me recuerdan al chiste que hacen las mujeres
sobre los hombres, que no pueden vivir con ellas y no pueden vivir
sin ellas.(Se queda quieta y lo mira provocadoramente.) Pero aquí
estás tu demostrando que soy una mentirosa cada vez que respiras.
No tienes ni fantasmas ni mujeres, y estás feliz y satisfecho como el
que más. (Le saca la lengua.) Toma esta! Charlie, gallina, soltero,
gandul! (Corre hacia la puerta de la cocina.) Voy a preparar más café.
¿Quieres?
MARSDEN (Con sonrisa forzada.) No, gracias. (NINA desaparece hacia la
cocina. Pensando con amargo dolor.) Sin fantasmas!... Si lo supiera...
Ese tono de broma esconde su menosprecio real... (Con burla
dirigida hacia él mismo.) “Pero cuando las nenas se pusieron a jugar,
Charlie gallina se escapó corriendo”. (Rehaciéndose.) Tonterías!...
No había tenido estos pensamientos... desde su boda... Feliz en su
felicidad... Pero, ¿ella es feliz?... Los primeros meses era evidente
que representaba un papel; le daba demasiados besos, como si
estuviera decidida a convertirse en una esposa amante, y de repente
parecía acontentada, la cara se le rellenó, sus ojos exminaban con
gandulería la tranquilidad... Embarazada... si, debe estarlo. Eso
espero... ¿Por qué?... Por su bien; y por el mío también. Cuando
tenga un hijo sabré que puedo aceptar completamente, olvidar que la
he perdido... ¿Perdido?... Idiota!... ¿Cómo puedes perder lo que no
has tenido nunca? Sólo en sueños.... (Moviendo la cabeza
exasperado.) Vueltas y mas vueltas... pensamientos... Mosquitos del
alma... lloran, pican, te chupan la sangre...¿Por qué invité a Nina y a
Sam a hacer este viaje?... de hecho para mí es un viaje de
negocios... necesito un buen ambiente para mi próxima novela... “El
Sr. Marsden se aleja un poco de su terreno habitual”... Es que no se
podían mover de la casa del profesor, no tenían dinero para ir de
vacaciones, no habían hecho viaje de novios... Cada noche he
simulado que estaba reventado para que pudieran... Me he ido
directamente a la cama después de cenar para que estuviesen solos
y... me pregunto si a ella le puede gustar... ¿de esta manera?... (Se
oye la voz de EVANS desde el jardín, y la de su madre. MARSDEN
se acerca con cuidado y mira fuera.) Sam y su madre. Una mujer
extraña, fuerte... Un buen personaje para una novela... No, es
demasiado lóbrega, sus ojos son la cosa más triste... y, al mismo
tiempo, las más dura... Entran... iré a dar una vuelta en coche por el
campo... les daré tiempo para una discusión familiar, para hablar del
embarazo de Nina, supongo... ¿Lo sabe, Sam?... No ha dado
ninguna señal... ¿por qué se lo esconden las mujeres a los
maridos?... Vergüenza atábica, culpables de continuar la vida, de
traer más sufrimiento al mundo. (Sale por detrás. Se oye como se
abre la puerta exterior del recibidor y como EVANS y su madre se
encuentran con MARSDEN cuando este sale. Se oyen sus voces, la
de él explicando, y después como se abre y se vuelve a cerrar la
puerta exterior cuando sale MARSDEN. Un momento después entran
al comedor EVANS y su madre. SAM parece temerosamente feliz,
como si no se acabara de creer su buena suerte y se tuviera que
estar asegurando constantemente, pero está en el punto máximo de
la fortuna, irradia amor, devoción y adoración casi infantil. Ahora es
un chico fresco y de aspecto encantador. Lleva un jersey y unos
pantalones de golf de lino, indumentaria plenamente de estudiante.
Su madre es una mujer pequeña, con una figura fràgil y una cabeza
y una cara enmarcadas por el pelo gris plomo, que parecen
demasiado grandes para su cuerpo, de forma que, a primera vista,
dá la impresión de ser una muñeca maravillosamente bien hecha y
natural. Sólo tiene cuanta y cinco años, pero parece que tenga al
menos sesenta. Su cara, con sus rasgos delicados debía haber sido
en algún momento de una belleza romántica, tierna y persistente,
pero las cosas que le han pasado han comprimido sus curvas
indefensas hasta hacerse planas, has convertido su boca en una
línea delgada que rodea su boca cerrada, y su barbilla suave es
agresiva a fuerza de tener los dientes apretados. Es muy pálida. Sus
grandes ojos oscuros tienen la dureza del dolor prisionero de un
alma enclaustrada. Al mismo tiempo, una bondad amorosa, el
fantasma de una antigua fé y confianza en la bondad de la vida le
ronda las comisuras de los labios y le suaviza los ojos conviertiendo
su su belleza sombreada en profunda tristeza. Su voz pasa, dando
saltos sorprendentes, de una ternura cariñosa a una energía
inexpresiva como si lo que dice entonces fuera simplemente una voz
sola, sin emoción humana que la inspire.)
EVANS (Mientras entran los dos. Va hablando de manera presumida y
jactanciosa, como un niño que luce sus proezas delante de mamá,
seguro de su adulación entusiasmada.) De aquí a unos cuantos años
ya no te habrás de preocupar de la recogida de manzanas. Ya podré
cuidar de tí. Espera y verás! Es cierto que aún no gano lo suficiente.
Tampoco lo puedo esperar, acabo de empezar. Pero voy muy bien,
mucho, mucho., desde que me casé y sólo es cuestión de tiempo
que... Mira, para que lo veas, Cole (es el director y un tipo de
primera.) me llamó a a su despacho y me dijo que se había fijado en
mí, que lo que yo hago es justo lo que quieren, y que le parecía que
yo tenía buena madera. (Con orgullo.) ¿Qué te parece? Está bien,
¿no?
SRA.EVANS (Vagamente. Es evidente que no ha oído gran cosa de lo que le ha
dicho.) Está muy bien, Sammy. (Pensando con aprensión.) Espero
equivocarme!... Pero tuve aquel estremecimiento de terror así que
ella entró por la puerta!... No creo que se lo haya dicho a Sammy
todavía, pero me aseguraré...
EVANS (Dándose cuenta de la preocupación y profundamente dolido.
Malhumorado.) Seguro que no has oído nada de lo que dicho!
¿Todavía estás preocupada por la recogida de las manzanas?
SRA.EVANS (Desprevenida. Dando un bote, sintiéndose culpable. Protesta.) Si
que te he oído, Sammy, todo lo que has dicho! Eso es justamente lo
que pensaba, que estoy orgullosa de que te vaya tan bien!
EVANS (Más tranquilo, pero todavía protesta.) No lo hubiera adivinado
nunca, con aquella mirada tan pesimista que hacías! (Pero se siente
animado a continuar.) Y Cole me ha preguntado si estaba casado,
parece que se interesaba de verdad, de una manera personal. Y ha
dicho que estaba contento de oírlo, porque el matrimonio es el que
hace que un hombre siente una ambición buena, no una ambición
egoísta, porque trabaja para la mujer y no sólo para sí mismo... (Con
vergüenza.) Incluso me ha preguntado si esperábamos aumentar la
familia.
SRA.EVANS (Vé que es su oportunidad. Rápida, forzando una sonrisa.)
Precisamente es lo que te quería preguntar, Sammy. (Lo deja ir con
aprensión.) Nina no está esperando un hijo, ¿no?
EVANS (Con aire indefiniblemente culpable, como si lo admitiera de mala
gana.) Yo... pues... ¿es que quieres decir que lo está esperando?
Creo que no madre. (Vá como paseando hasta la ventana silbando y
con un aire exageramdamente displicente, y mira hacia fuera.)
SRA.EVANS (Sintiéndose aligerada.) No lo sabe. Todavía es una suerte...
EVANS (Pensando con anhelo intenso.) Ojalá que pasara pronto. Nina me ha
empezado a querer un poco... Lo he notado estos últimos dos
meses... Dios, que feliz me ha hecho!... Antes no me quería... Yo sólo
le gustaba... Y no pedía nada más... Nunca me había atrevido a
esperar que me llegara a amar... A veces siento que es demasiado
bonito para ser verdad... No me lo merezco... Y ahora, si pasara eso,
entonces me sentiría seguro... Lo tendríamos aquí, mitad de Nina y
mitad mío, la prueba viviente!...(Resbala en sus pensamientos una
nota de aprensión.) Y sé que quiere tanto un niño; es una de las
razones por las que se casó conmigo... Y se que todo este tiempo ha
sentido que entonces me amaría, me amaría de verdad... (Con
pesimismo.) Me pregunto por qué... Ya debería haber pasado...
Espero que a mí no me pase nada! (Hace un movimiento para alejar
estos pensamientos; y de repente, aferrándose a una pequeña
esperanza, se gira hacia su madre.) ¿Por qué me has preguntado
eso, madre? ¿Acaso te parece...?
SRA.EVANS (Precipitadamente.) No, claro que no! No me parece que lo esté! No
me lo parece en absoluto!
EVANS (Decepcionado.) Ah, es que pensaba que quizás... (Cambiando de
tema.) Supongo que debería subir a saludar a la tía Bessie.
SRA.EVANS (La cara toma una expresión defensiva. En tono poco expresivo, algo
suplicante.) Yo no lo haría, Sammy. No te ha visto desde que tenías
ocho años y no te conocería. Además, estás de viaje de novios, y la
vejez siempre es triste para los jóvenes. Sé feliz mientras puedas!
(Empujándolo hacia la puerta.) Venga! Atrapa a aquel amigo, que
justamente ahora saca el coche. Ves con él a la ciudad y me dejas la
oportunidad de empezar a conocer a mi nuera y pedirle cuentas de
como te trata! (Ríe forzada).
EVANS (Explotando apasionadamente.) Mucho mejor de lo que me merezco!
Es un ángel, madre! Yo sé que la querrás!
SRA.EVANS (Suavemente.) Ya la quiero, Sammy. Es tan bonita y tan dulce!
EVANS (Le da un beso. Contento.) Sé lo diré. Salgo por aquí para
despedirme de ella con un beso. (Sale por la puerta de la cocina.)
SRA.EVANS (Se queda mirando por donde él ha salido. Piensa
apasionadamente.) La ama!... es feliz!... Eso es lo único que cuenta:
ser feliz!... (Pensando con aprensión.) Ojalá que no esté esperando
un hijo... Ojalá que no le importe mucho tener uno... He de aclararlo
con ella; debo hacerlo. No hay otra forma. Por compasión, en justicia,
esto se ha de acabar con mi hijo. Y él ha de vivir feliz!... (Al oír pasos
desde la cocina se sienta bien en la silla.)
NINA (Entra en la cocina, con una taza de café en la mano, sonriendo
feliz.) Buenos días... (Vacila, y añade tímidamente.) Mamá... (Se
acerca y le da un beso. Entonces se sienta suavemente a su lado, en
el suelo.)
SRA.EVANS (Desconcertada y con prisa.) Buenos días! Realmente hace un bonito
día, ¿verdad que sí? Yo debería haber estado aquí para prepararte el
desayuno, pero he estado paseando arriba y abajo con Sam. Espero
que hayas encontrado todo lo que querías.
NINA Claro que sí! He comido tanto que me avergüenzo! (Señala la taza
con la cabeza.) Mira, todavía estoy en ello.
SRA.EVANS Bien hecho!
NINA Me debería disculpar por haber bajado tan tarde. Sam me debería
haber avisado. Pero es que, no sé por qué, no he podido dormirme
hasta la madrugada.
SRA.EVANS (De forma extraña.) ¿No podías dormir? ¿Por qué? ¿Qué notabas
alguna cosa extraña en esta casa?
NINA (Sorprendida por el tono de voz. Levanta la vista.) No. ¿Por qué?
(Pensando.) Como le cambia la cara! Qué ojos tan tristes!
SRA.EVANS (Pensando con aprensión.) He de empezar a hablar... he de hacerlo.
NINA (Ahora también ella con aprensión.) Aquella sensación morbosa de
muerte cuando está a punto de pasar algo... También la tuve antes
de recibir el cable sobre Gordon... (Bebe un poco de café e intenta
ser agradable y despreocupada.) Sam me ha dicho que quería hablar
conmigo.
SRA.EVANS (Inexpresiva.) Sí. Amas a mi hijo, ¿verdad?
NINA (Sorprendida. Rápidamente fuerza una sonrisa.) Pues claro!
(Tranquilizándose.) No, no es mentira! Sí que lo quiero... el padre de
mi hijo...
SRA.EVANS (Lo suelta de golpe.) ¿Estás esperando un hijo, Nina?
NINA (Estrecha la mano de la SRA. EVANS. Con sencillez.) Si, mamá.
SRA.EVANS (Con tono inexpresivo y despiadado, las palabras le salen con una
rapidez mecànica.) ¿No te parece que es muy pronto? ¿No te parece
que deberíais esperar hasta que Sammy gane más dinero? ¿No te
parece que será un lastre para él y para tí? ¿Por qué no continuais
siendo felice los dos juntos, vosotros dos solos?
NINA (Pensando asustada.) ¿Qué hay detrás de todo lo que dice?... Otra
vez aquella sensación de muerte!... (Aparténdose de lla, con
repulsión.) No, no me parece nada de todo eso, señora Evans.
Quiero un hijo más que nada! Los dos lo queremos!
SRA.EVANS (Con desesperanza.) Ya lo sé. (Despues, duramente.) Pero no
puedes! Te has de meter en la cabeza que no puedes! (Pensando
ferozmente, incluso con satisfacción.) Lo he de decir! Hacerle sufrir lo
que tuve que sufrir yo! He estado tan sola!
NINA (Pensando. Con un presentimiento que la aterra.) Lo sabía! De un
cielo azul... la oscuridad!...(Levantándose de un salto, aturdida.)
¿Qué quiere decir? ¿Cómo puede decir una cosa así?
SRA.EVANS (Alarga la mano tiernamente, intentando toca a NINA.) Es porque
quiero que Sammy, y tu también, criatura, seais felices. (Y, al
retirarse NINA de su mano, dice con aquel tono despiadado.) No
podeis, y basta!
NINA (Desafiadora.) Pues si que puedo! Ya lo he hecho! Quiero decir que
estoy... ¿Qué no me ha entendido?
SRA.EVANS (Suavemente.) Ya sé que es duro. (Después inexorablemente.) Pero
no puedes continuar!
NINA (Violentamente.) No creo que sepa lo que se dice! Es demasiado
terrible que usted, la madre de Sam... Que habría sentido si, cuando
estaba esperando a Sam, alguien hubiera venido y le hubiera dicho...
SRA.EVANS (Pensando furiosamente.) Ahora es mi ocasión!... (Inexpresiva.) Sí
que me lo dijeron! El mismo padre de Sam me lo dijo, mi marido! Y yo
me lo dije! E hice todo lo que pude, todo lo que se le ocurrió a mi
marido, para evitar que el embarazo tirara hacia adelante, pero no
sabíamos lo suficiente. Y justo hasta el momento mismo en que
empezaron los dolores estuve rezando para que Sammy naciera
muerto, y el padre de Sammy también rezó, pero Sammy nació sano
y sonriente, y no pudimos hacer otra cosa que quererlo y vivir con
miedo. El dobló el tormento de miedo en el que vivíamos. Y eso es lo
que te esperaría a tí. Y Sammy avabaría como su padre. Y a tu hijo lo
llevarías a una vida de tormento. (Con un poco de violencia.) Te digo
que sería un crimen, un crimen peor que el asesinato. (Se recupera.
Con conmiseración.) O sea que sencillamente no puedes, Nina.
NINA (Que ha estado escuchando enloquecida. Pensando.) No la
escuches!... Sensación de muerte! ¿Qué es? Intenta matar a mi hijo!
Como la odio!... (Con resentimiento histérico.) ¿Qué quiere decir?
¿Por qué no habla claro? (Violentamente.) Esto es horrible! Rezar
para que su hijo naciera muerto! Es mentira! No puede haberlo
hecho!
SRA.EVANS (Pensando.) Sé que hace ahora. Es lo mismo que hice yo. Intenta no
creerselo... (Con furia.) Pero yo la obligaré! Ella también ha de sufrir!
He estado demasiado sola! Ha de compartirlo y ayudarme a salvar a
mi Sammy! (Con una inexorable expresividad todavía más
despiadada.) Me pensaba que me expresaba claramente, pero
todavía me explicaré mejor. Pero recuerda que es un secreto de
familia, y ahora eres de la familia. Es la maledicción de los Evans. La
madre de mi marido (que era hija única) murió en un manicomio y el
padre de ella también. Lo sé del cierto. Y la hermana de mi marido, la
tía de Sammy, también está enferma. Vive en el piso de arriba de
esta casa, y hace años que no sale de su habitación, yo he cuidado
de ella. No hace más que estar sentada, no dice ni palabra, pero es
feliz, ríe mucho sola, no tiene ninguna preocupación. Pero recuerdo
que cuando estaba sana no era nada feliz, no se casó, la mayoría de
la gente de los alrededores tenía miedo de los Evans a pesar de que
eran ricos para lo que es la zona. Supongo que sabían que la locura
venía de lejos. Dios sabe de cuando. Yo no sabía nada de los Evans
hasta después de casarme con mi marido. Vino a la ciudad donde yo
vivía, y allí tampoco nadie conocía a los Evans. No me lo dijo hasta
después de casarnos. Me pidió que lo perdonara, me dijo que yo era
su única oportunidad de salvarse. De modo que le perdoné. Lo
amaba muchísimo. Me dije, yo seré la salvación, y quizá lo hubiera
podido ser si no hubiera nacido Sammy. Mi marido se mantuvo muy
bien hasta aquel momento. Habíamos jurado que nunca tendríamos
hijos y durante dos años no olvidamos las precauciones oportunas.
Pero una noche habíamos ido los dos a bailar y habíamos bebido un
poco de ponche, suficiente como para olvidar, mientras volvíamos a
casa a la luz de la luna, aquella luna!... Qué pequeñas son las cosas
que causan las grandes cosas!
NINA (Con un sollozo apagado.) No me lo quiero creer! No me quiero
creer!
SRA.EVANS (Continúa con voz monótona.) Mi marido, el padre de Sammy, a
pesar de todo lo que hicimos luchando él y yo, finalmente se rindió
cuando Sammy tenía sólo ocho años, ya no podía continuar viviendo
con el miedo por Sammy, pensando que en cualquier momento podía
quedar atrapado por la maldición, cada vez que se ponía enfermo, o
le dolía la cabeza, o se daba un golpe en la cabeza, o se ponía a
llorar, o tenía una pesadilla y chillaba, o decía alguna cosa extraña
como hacen todos los niños de una manera natural.(Un poco
estridente.) Vivir así con ese temor es un tormento horroroso! Yo lo
sé! Lo pasé a su lado! Casi me hizo volverme loca a mi, también,
pero yo no lo llevaba en la sangre! Es por eso que te lo digo! Has de
entender que no puedes, Nina!
NINA (Estalla de golpe, frenetica.) No me la creo! No me creo que Sam se
hubiera casado conmigo si él supiera...!
SRA.EVANS (Vivamente.) Y quién ha dicho que Sammy lo sabía? No sabe nada
de nada. Ha sido el trabajo de toda mi vida, impedir que llegara a
saber! Cuando su padre abandonó y se rindió envié a Sammy interno
a un colegio. Le dije que su padre estaba enfermo, y al poco tiempo
le hice saber que estaba muerto, y desde entonces hasta que su
padre realmente murió, durante el segundo año de Sammy en la
universidad, lo mantuve apartado: durante el invierno en la escuela y
los veranos de campamento, y lo iba a visitar, nunca le dejaba venir a
casa. (Con un suspiro.) Fué duro renunciar a Sammy sabiendo que le
estaba haciendo olvidar que tenía una madre. Me alegraba de estar
demasiado ocupada cuidando a aquellos dos para tener ocasión de
pensar, entonces. Pero esto es lo que he llegado a pensar desde
entonces: estoy segura que mi marido habría mantenido la razón con
la ayuda de mi amor si yo no hubiera tenido a Sammy. Y si no
hubiera tenido a Sammy, no lo hubiera querido nunca, ni lo habría
encontrado a faltar, ¿verdad? Y habría conservado a mi marido.
NINA (Sin hacer caso de lo último, con burla salvaje.) Y yo que pensaba
que Sam era tan normal, tan sano y equilibrado, no como yo! Creía
que me daría unos hijos tan sanos y felices que me olvidaría de mi
misma en ellos y aprendería a amarlo!
SRA.EVANS (Horrorizada. Levantándose de un salto.) ¿Aprenderías? Me has
dicho que amabas a Sammy!
NINA No! Casi que lo he querido últimamente, pero sólo cuando pensaba
en su hijo! Ahora lo odio! (Se pone a llorar histéricamente. La SRA.
EVANS se le acerca y la abraza. NINA dice entre sollozos.) No me
toque. A usted también la odio! ¿Por qué no le dijo que no debía
casarse nunca?
SRA.EVANS ¿Qué razón podía darle sin tener que explcárselo todo? Y no supe
nada hasta que estuvisteis casados. Entonces te quise escribir, pero
me daba miedo que él pudiera llegar a leer la carta. Y no podía irme y
dejar sola a la de arriba para ir a verte. Fuí escribiendo cartas a
Sammy para que te trajera aquí enseguida, a pesar de que me daba
miedo que viniera, por si llegaba a sospechar alguna cosa. Te lo has
de llevar de aquí, Nina! Yo no hacía más que desear que no
quisieseis tener hijos enseguida, que es lo que hacen los jóvenes de
ahora, hasta que te hubiera visto y te lo hubiera contado todo. Y
pensaba que le amarías, como yo a su padre, y que estarías
satisfecha sólo con él.
NINA (Levantándo la cabeza, frenéticamente.) No! No lo estoy! Y no lo
estaré! Lo dejaré!
SRA.EVANS (Agitándola. Con furia.) No lo puedes hacer! Seguro que
enloquecería entonces! Serías un demonio! ¿No lo ves, como te
ama?
NINA (Deshaciéndose de alla, ásperamente.) Pero yo no lo amo. Sólo me
casé con él porque me necesitaba, y yo necesitaba hijos! Y ahora
usted me dice que he de matar al mio... Sí, ya veo que debo hacerlo,
no hace falta que me demuestre más. Lo quiero demasiado para
hacerle correr ese riego! Y también lo odio ahora, porque está
enfermo, no es mi hijo, es el suyo! (Con terrible amrgura irónica.) Y
todavía se atreve a decirme que no puedo dejar a Sam!
SRA.EVANS (Muy triste y amargamente.) Has dicho que sólo te has casado con él
porque te necesitaba. ¿No te necesita, ahora más que nunca? Está
claro que no puedo decirte que no lo dejes, si no lo amas. Pero no
deberías haberte casado con él si no lo amabas, y lo que pase será
culpa tuya.
NINA (Torturada.) ¿Qué es lo que le pasará? ¿Qué quiere decir? A Sam no
le pasará nada, continuará igual que antes; y de todas formas no es
culpa mía! No es culpa mía! (Pensando, con remordimiento.) pobre
Sam... Tiene razón, no es culpa suya, es culpa mía; quise utilizarlo
para salvarme. He vuelto a actuar de forma cobarde, como lo hice
con Gordon...
SRA.EVANS (Duramente.) Ya sabes lo que le pasará si le dejas, después de todo
lo que te he dicho! (Suplicando. Intensamente.) Me arrodillaría ante
tí. No hagas que mi hijo corra ese riesgo! A un Evans, al último, le
has de dar la oportunidad de vivir en este mundo! Y aprenderás a
quererlo si renuncias a suficientes cosas por él. (Con una sonrisa
dura.) Yo amo incluso a la loca esa de arriba, de tantos años que
hace que la cuido; se podría decir que he vivido su vida por ella en mi
vida. Dale tu vida a Sammy, y lo amarás tanto como te ames a tí
misma. Has de hacerlo! Es tan seguro como la muerte! (Hace una
risita extaña y suave, llena de amargura divertida.)
NINA (Con admiración estúpida y apagada.) ¿Y ha encontrado la paz?...
SRA.EVANS (Sardónica.) Hay paz en los verdes prados del edén, dicen! Has de
morir para descubrirlo! (Con orgullo.) Pero puedo decirte que me
siento orgullosa de haber vivido rectamente ante aquellos que me
dieron amor y que depositaron en mí su confianza.
NINA (Afectada. Confusa.) Sí, eso es verdad, ¿verdad que sí? (Pensando
extrañamente.) Vivido rectamente... orgullo... confianza... jugar el
juego! ¿Quién me está hablando? Gordon! Gordon! ¿Quieres decir
que le he de dar a Sam la vida que no te dí a tí? Sam también te
quería. Ha dicho que si tenemos un niño, le llamaremos Gordon en
honor de Gordon... El honor de Gordon! ¿Qué debo hacer ahora en
tu honor, Gordon?...Sí, ya lo sé! (Hablando mecánicamente, con voz
inexpresiva.) De acuerdo, mamá. Me quedaré con Sam. Qué otra
cosa puedo hacer, si no es culpa suya, pobre chico! (De repente
pierde el control y estalla en un grito desesperado.) Pero me sentiré
tan sola! Habré perdido a mi hijo! (Cae de rodillas a los pies de la
SRA. EVANS, lastimósamente.) Mamá, ¿como puedo continuar
viviendo?
SRA.EVANS (Pensando con tristeza.) Ahora conoce mi sufrimiento; ahora debo
ayudarla. Tiene derecho a tener un hijo, otro hijo, algún día, de
alguna manera. Ella da su vida para salvar a mi Sammy, yo la he de
salvar! (Balbucenado.) Quizás, Nina...
NINA (De nuevo sordamente y con resentimiento.) ¿Y Sam qué? ¿No
quiere que sea feliz? Para él es tan importante como para mí que yo
tenga un hijo. Por poco que lo conozca debería darse cuenta!
SRA.EVANS (Tristemente.) Ya lo sé. Lo veo en él, Nina.(Tanteando.) Bien debe
haber alguna manera. Recuerdo que cuando esperaba a Sam, a
veces olvidaba que era una mujer y sólo me acordaba de la criatura
que llevaba dentro. Y entonces deseaba haber salido un día durante
el primer año, sin que mi marido lo supiera y haber escogido a un
hombre, un macho con el que criar, tal como hacemos con los
animales de la granja, para darle un hijo sano al hombre al que
amaba. Y si yo no amaba a aquel hombre, ni él a mi, ¿que mal
hubiera podido haber? Y entonces Dios me murmuraba al oído:
“Sería un pecado, sería adulterio, el peor de los pecados.” Pero
cuando Él se iba yo me contestaba a mí misma, entonces tendríamos
un hijo sano, no he de tener miedo! Y quizá mi marido sentiría, sin
saber nunca como lo sentía, que yo no tenía miedo, y que la criatura
no estaba maldita, que no había nada que temer, que yo lo salvaría
(Con desdén.) Pero entonces yo tenía demasiado miedo a Dios para
atreverme a hacerlo. (Sencillamente.) Mi marido amaba tanto a los
niños como no has podido verlo nunca, era un padre nato. Y Sammy
es igual.
NINA (Como desde lejos, extrañamente.) Sí, y Sammy es igual. Pero yo no
soy como usted. (Desafiadoramente.) Yo no creo en Dios.
SRA.EVANS (Extrañamente.) Así te sería fácil. (Con sonrisa dura.) Yo tampoco
creo ya. Antes yo era de las se emocionan con Dios y el demonio,
pero se me pasó conviviendo durante veinte con una pobre gente
que había sido castigada sin ninguna culpa, y yo los castigaba a ellos
sin otra culpa que amar mucho. (Con decisión.) Siendo feliz es como
mejor te puedes acercar al conocimiento de lo que es el bien! Ser
feliz, eso es bueno! El resto no es más que habladurías! (Se para.
Con extraña severidad austera.) Quiero a mi hijo Sammy. Y me he
dado cuenta de lo mucho que quiere que tengas un hijo. Sammy ha
de estar seguro que le amas para ser feliz. Todo lo que hagas para
hacerlo feliz es bueno, Nina, es bueno, es bueno! Me da lo mismo lo
que sea! Has de tener un hijo sano, algún día, para que podáis ser
felices los dos! Ese es tu deber!
NINA (Con confusión. Medio murmurando.) Si, mamá. (Pensando llena de
anhelo.) Quiero se feliz!... Es mi derecho, y mi deber!... (De repente
afligida por sentimientos de culpabilidad.) Hijo mío! Mi pobre bebé...
Me olvido de tí; deseo otro cuando tu estés muerto!... Siento como te
mueves en mi interior pidiendo piedad... ay... (Llora amargamente
angustiada.)
SRA.EVANS (Suavemente y con profunda conmiseración.) Ya sé lo que sufres. Y
no hubiera dicho lo que acabo de decir, si no supiese que nosotras
dos no nos hemos de volver a ver nunca más. Sammy y tú debeis
olvidaros de mí. (Al intentar NINA un movimiento de protesta,
continúa duramente e inexorablemente.) Sí que lo hareis, fácilmente.
La gente lo olvida todo. Lo has de poder hacer, pobre gente. Y he
dicho lo que he dicho sobre un hijo sano para que te acuerdes
cuando tengas necesidad, después de que hayas ovidado... a este.
NINA (Sollozando lastimosamente.) No! Mamá, por favor!
SRA.EVANS (Con repentina ternura abraza a NINA. Con la voz rota.) Pobre niña!
Eres como la hija de mi dolor! Ahora estás más cerca de mí de lo que
nunca llegará a estar Sammy! Quiero que seas feliz! (También se
pone a llorar, besando a NINA en la cabeza.)
ACTO CUARTO

Una tarde a principios del invierno siguiente, unos siete meses más
tarde. De nuevo el estudio del PROFESOR. Los libros de las vitrinas
no han sido tocados, su austera ordenación no presenta espacios
vacíos, pero el cristal que los separa del mundo se ha vuelto gris por
el polvo, cosa que le da un aspecto borroso y fantasmagórico. La
mesa, a pesar de ser la misma, ya no es la mesa del PROFESOR,
de la misma forma que el resto de muebles de la habitación, por su
desorden, revelan que la mente ordenada del PROFESOR ya no los
dispone según su personalidad. La mesa se ha vuelto neurótica. Se
entremezclan volúmenes de la enciclopedia británica con tratados
populares sobre “ El entrenamiento de la mente para el éxito”, etc.
que tienen un aspecto sorprendentemente moderno y perturbadores
del fondo de clásicos en verisón original. Los títulos de estos libros
están encarados en todas direcciones, y ningún volumen está
colocado en relación con el de debajo; el efecto es que no presentan
ningún sentido coherente. Por el resto de la mesa vemos un tintero,
plumas, lápices, gomas de borrar, una caja de papel para máquina
de escribir y una máquina de escribir en el centro delante de la silla,
que está tirada hacia atrás dejando la alfombra a un lado. En el
suelo, al lado de la mesa hay una papelera llena hasta el borde, unas
cuantas hojas de papel y la funda de goma de la máquina como una
tienda de campaña hundida. El balancín ya no está en medio, sino
que lo han acercado a la mesa, donde está directamente encarado y
de espaldas a la banqueta. La banqueta también está mucho más
cerca, pero ahora se encuentra mucho mas al fondo y cara adelante,
dando la espalda a la puerta del rincón.
EVANS está sentado en la vieja silla del PROFESOR. Se vé que ha
estado escribiendo, o que está a punto de hacerlo, porque hay una
hoja puesta en la máquina. Fuma una pipa, que no para de
encender, tanto si es necesario como si no, y la va mordiendo,
cambiando de sitio y estirando a dentro y a fuera pipando nervioso.
Su expresión es de desánimo, su mirada va de un lado a otro, tiene
la espalda encorvada con sumisión. Se le vé mucho más delgado,
con la cara chupada y amarillenta. Su ropa de estudiante ya no luce,
le falta un toque de plancha y parece que le vaya grande.

EVANS (Se gira hacia la máquina de escribir y escribe unas cuantas palabras
con un tipo de desesperación sin objetivo; después arranca la hoja
de la máquina con una exclamación de mal humor, lo arruga y lo tira
con violencia al suelo apartando la silla y levatándose de un salto.)
Mierda! (Comienza a pasear por la habitación, chupando la pipa,
pensando atormentado.) Es inútil. No se me ocurre ni una maldita
idea... De todas formas, ¿a quién se le podría ocurrir un argumento
de novela para un anuncio de una nueva leche en polvo? Ya se ha
hecho servir de todo... tártaros... que con una alimentación de leche
de yegüa seca conquistan medio mundo... Metchinkov, el científico
eminente,,,, Se ha hecho hasta el aburrimiento. Pero es necesario
que piense algo, o... Cole me ha dicho, ¿qué te pasa últimamente?
Empezaste tan bien, que me parecía que eras una auténtica joya,
pero tu trabajo ha caído casi al cero... (Se sienta en la punta de la
banqueta, con la espalda encorvada, desesperanzado.) No lo he
podido negar... Desde que volvimos de aquel viaje a casa he ido
perdiendo facultades. No tengo ideas... me despediran... estéril...
(Con terror culpable.) En más de un aspecto, me parece... (Se
levanta de un salto, como si ese pensamiento fuera una aguja que se
le clavara. Volviendo a encender la pipa ya encendida, camina arriba
y abajo, obligándose a pensar.) Seguro que el viejo se regira en la
tumba al ver que estoy escribiendo anuncios en su estudio. Quizá es
por eso que no me salen; una influencia negativa. Mañana lo
intentaré en mi habitación... Duermo solo, desde que Nina enfermó...
alguna enfermedad de mujer, no me ha querido decir el qué, le dá
vergüenza. Pero hay cosas que un marido tiene derecho a saber,
sobre todo cuando hace cinco meses que no... Dice que el médico le
ha dicho que no podía. ¿Qué médico? Eso no me lo ha dicho... ¿Que
demonios te pasa? ¿Es que piensas que Nina te está mintiendo? No,
pero... (Desesperadamente.) Si tuviera la seguridad que es porque
está realmente enferma y no simplemente harta de mi!... (Se deja
caer en el balancín desesperanzado.) Realmente ha hecho un gran
cambio desde aquella visita a casa... ¿Que pasó entre ella y mi
madre? No me dice nada. Parecía que se caían bien: las dos lloraron
cuando nos fuímos, aunque Nina insistió en marcharse aquel mismo
día y mi madre parecía tener muchas ganas de deshacerse de
nosotros. No lo entiendo... Las semanas siguientes Nina no podía
estar más amorosa; nunca he sido tan feliz. Y de repente se
desmontó, la tensión de esperar y desear quedarse embarazada, y
que no pasara nada, eso es lo que lo causó. Por mi culpa! ¿Cómo lo
sabes? No puedes saberlo, eso! (Vuelve a levantarse de un salto.
Camina como un loco.) Dios mío, si tuviéramos un hijo! Entonces
verían de lo que soy capaz! Cole siempre decía que yo tenía madera,
y Ned estaba convencido... (De repente emocionado y aligerado.)
Caray, no me acordaba... esta noche viene Ned. He olvidado
decírselo a Nina... Es necesario que no note que he sido yo quien le
ha pedido a Ned que venga para que le eche un vistazo... Se pondría
furiosa de que yo me haya tragado el orgullo después de que él no
nos haya venido a ver ninguna vez, pero debía hacerlo. He de saber
que pasa, y Ned es el único en el que puedo confiar... (Se precipita a
la silla ante el escritorio y recogiendo una hoja de papel limpia, la
pone en la máquina.) Caray, he de tratar de tener esto empezado
antes de que sea la hora... (Escribe una frase o dos con una tensa
mirada de concentración. NINA entra por la puerta y se queda justo a
la entrada mirándolo. Se ha vuelto a adelgazar, tiene la cara pálida y
chupada y sus movimientos denotan una gran tensión nerviosa.)
NINA (Sin poder contener una primera reacción desdeñosa y de aversión.)
Que débil es!... Nunca hará nada bueno... no me dará mi deseo... Si
se enamorara de alguna otra y se fuera, y no estuviese en la
habitación de mi padre... Incluso casa le he de dar. Si despareciera, y
me dejara libre; si se muriera... (Frenándose. Con remordimiento.) He
de parar este tipo de pensamientos... No lo digo de verdad. Pobre
Sam! Lo intenta tanto. Me ama tanto. Y yo le doy tan poco a cambio.
Él siente como si yo lo estuviera observando siempre con desprecio;
no le puedo decir que es con compasión. ¿Cómo puedo evitar
observarlo? ¿Y preocuparme por su preocupación, por lo que le
puede causar? Después de lo que su madre... la vida es horrible...
Ahora está preocupado, no puede dormir, lo oigo como gira en la
cama. He de volver a dormir con él pronto, sólo está en casa dos
noches a la semana. No soy justa, he de intentarlo, he de hacerlo.
Sospecha mi repugnància y le duele... Oh, pobre hijo mío muerto que
no tuve valor a tener, como habría podido amar a tu padre por tí!...
EVANS (Se da cuenta de su presencia y se levanta de golpe, con el aire
inseguro y culpable que se observa en él siempre que está en
presencia de Nina.) Hola, querida. Me pensaba que te habías
estirado. (Con aire culpabe.) ¿Te molesta el ruido de la máquina
cuando escribo? Lo siento mucho!
NINA (Irritada a pesar suyo.) ¿Por qué está siempre tan acobardado?
(Avanza y se sienta en la silla del centro; fuerza una sonrisa.) Pero no
hay motivo para que lo sientas! (Cuando él se queda incómodo y
confuso, como un estudiante que no se ha aprendido la lección y a
quien regañan delante del resto de la clase. Adopta un tono de
juego.) Por el amor de Dios, Sam, que trágico te pones por nada!
EVANS (Obligado a justificarse, con contricción.) Ya sé que no resulta
agradable para tí que yo trabaje desde aquí e intente martillear mis
asquerosos anuncios. (Con breve risita.) Y es realmente que
“intentar”! (Suelta de golpe.) No lo haría si Cole no me hubiera
avisado para que espabilara, o si no... me despedía.
NINA (Se lo mira, aún más enojada, y los ojo se le endurecen, mientras
piensa.) Sí! Siempre estará perdiendo un trabajo, consiguiendo otro,
empezando cada vez con un estallido de entusiasmo y después...
(Cortándolo con tono indiferente y socarrón.) Y bien, ¿no es un
trabajo que valga mucho la pena consevar, no?
EVANS (Con un movimiento de dolor lastimoso.) No, no está muy bien
pagado. Pero yo creía que representaba una buena ocasión para
situarme... pero eso es culpa mía, que no he sido capaz de salir
adelante... (Acaba abatido.) No sé como...
NINA (Su hostilidad se convierte en lástima y remordimiento.) ¿Qué es lo
que me hacer ser tan cruel? Es tan indefenso! El hijito de su mamá!...
Pobre hijo enfermo!... Pobre Sam! (Se levanta y se le acerca.)
EVANS (Mientras ella va, con una valentía defensiva y fanfarrona.) Puedo
encontrar fácilmente otro trabajo igual de bueno, quizá mucho mejor.
NINA (Tranquilizadora.) Claro que puedes! Y estoy segura que este no la
perderás. Siempre prevés problemas. (Le dá un beso y se sienta en
el brazo de su silla, pasándole el brazo alrededor del cuello y
acercándole la cabeza a su pecho.) Y no es culpa tuya, tonto. Es
culpa mía. Ya se como te complica la vida estar atado a una mujer
que está demasiado enferma para ejercer de tu mujer. Te deberías
haber casado con una mujer fuerte y maternal...
EVANS (En el séptimo cielo. Apasionado.) Tonterías! Ninguna mujer del
mundo vale lo que un dedo pequeño de tu pie. Eres tú quien se
debería haber casado con alguien que valiera la pena, y no con un
pobre muerto de hambre como yo! Pero nadie te podría amar como
yo, fuera quien fuera!
NINA (Apretando la cabeza contra su pecho, huyéndole la mirada, le da un
beso en la frente.) Y yo te amo a tí, Sam. (Mira fíjamente el vacío por
encima de su cabeza, con lástima amorosa, pensando.) Casi le amo,
pobre muchacho... En estos momentos, como lo ama su madre...
Pero él no tiene suficiente con eso. Oigo a su madre que dice:
“Sammy ha de estar seguro de que lo amas, para ser feliz.” He de
intentar que se sienta seguro... (Hablando suavemente.) Quiero que
seas feliz, Sam.
EVANS (Con la cara transfigurada de felicidad.) Y lo soy! Cien veces más de
lo que me merezco.
NINA (Apretando su cabeza contra el pecho para que él no pueda verle los
ojos, suavemente.) Pst. (Pensando tristemente.) Se lo prometí; Pero
no me dí cuenta de lo duro que sería dejarme querer por él... Cuando
su hijo ya no estuvo, resultó dificil incluso continuar viviendo...
Después de aquella operación el espíritu de Gordon me seguía de
una habitación a otra... pobre fantasma, echándomelo en cara!...(Con
burla amarga.) Ay, Gordon, me temo que esta cuestión de honor es
más profunda que cualquier otra nunca abatida entre llamas! Qué
diría ahora tu honor? “Ayúdale! Sigue las reglas del juego”! Sí, ya lo
sé. Ya le ayudo, pero no es feliz. Intento seguir las reglas del juego...
Entonces ¿por qué me aparto de él? Porque realmente estuve
enferma, durante un tiempo. Desde entonces no puedo, pero...
probaré a hacerlo, pronto lo probaré... (Tierna, pero obligándose a
decirlo.) Quiere mi chico volver a dormir conmigo... ¿pronto?
EVANS (Apasionadamente, sin dar crédio a lo que está oyendo.) Sería
maravilloso, Nina! Pero, estás ¿segura que lo quieres de verdad, que
te encuentras lo suficientemente bien?
NINA (Repite las palabras como si aprendiera una lección.) Sí, lo quiero de
verdad. Me encuentro mejor. (Él le coge la mano y la besa con un
silencio apasionadamente agradecido. Ella piensa decidida y
resignada.) Ya está, madre de Sam y de Gordon. Seguiré las reglas
del juego. Eso lo hará feliz durante un tiempo, como lo fué durante
aquellas semanas, después de dejar a su madre, cuando me dí con
un placer loco en la tortura que me infligía por su placer! (Después,
con su cansada desesperanza.) Será feliz hasta que vuelva a
empezar a sentirse culpable porque no me quedo embarazada. (Con
una sonrisa dura y amarga.) Pobre Sam, si supiera las
precauciones... Preferiría morirme antes que correr el mínimo riesgo
de que pase nunca mas eso. Que broma tan tràgica para los dos!
Quería tanto a mi hijito!... Dios mío!... Su madre me dijo: “Has de
tener un hijo sano un día; es tu deber.” En aquellos momentos me
pareció bien, pero ahora parece cobarde traicionar al pobre Sam, y vil
darme sin amor ni deseo... Y a pesar de ello me he dado a hombres
sin pensármelo dos veces sólo por darles un momento de felicidad.
¿No puedo volverlo a hacer cuando la que está en juego es la
felicidad de Sam, y la mia?... (Se levanta de su lado, con aire
perseguido.) Deben ser las ocho y media... Vendrá Charlie a traernos
sus sugerencias a mi esbozo de la biografía de Gordon.
EVANS (Su alegría de deshace.Abatido.) Siempre pasa; justo cuando nos
estamos acercando... alguna cosa se interpone... (Después .
Confuso.) Ah, me había olvidado de decirte que esta noche viene
Ned.
NINA (Sorprendida.) Ned Darrell?
EVANS Sí. Tropecé con él el otro día, y le invité, y él me dijo que el sábado
por la noche. No sabía en que tren llegaría y me dijo que no nos
molestáramos en irlo a buscar.
NINA (Excitada.) ¿Por qué no me lo has dicho antes? (Le dá un beso.) No
me hagas caso. Pero es típico de tí. Ahora alguien deberá acercarse
a la tienda. Y yo tendré que preparar la habitación de los invitados.
(Va rápida hacia la puerta. Él la sigue.)
EVANS Te ayudo.
NINA Ni hablar! Tú te quedas aquí abajo, le haces entrar y cubres mi
ausencia. Gracias a Dios, Charlie no se quedará mucho rato si está
Ned. (Suena el timbre de la puerta. Emocionada.) Ya ha llegado uno.
Yo subo rápido. Tú subes y me dices si es Ned, y deshazte de
Charlie. (Le da un beso juguetona y sale deprisa.)
EVANS (Se queda mirando por donde ha salido. Pensando.) Esta noche
parece que esté mejor, más feliz; parece que me ame... Si volviera a
estar sana, entonces todo... (Vuelve a sonar el timbre.) He de dejar
que Ned hable con ella un buen rato. (Va hacia la puerta exterior y
vuelve en seguida con MARSDEN. Este trae un aire preocupado y
nervioso. Tiene una expresión de inquietud que intenta disimular.
Parece víctima de algún temor interno que intenta esconder incluso a
él mismo y que está decidido a mantener apartado de su conciencia.
Su cuerpo alto y delgado está encorvado como si hubiera
desaparecido una parte de la voluntad que lo sostenía.)
EVANS (En un tono de bienvenida algo forzado.) Entra, Charlie. Nina está
arriba estirada.
MARSDEN (Claramente aligerado.) Pues no la molestes. Sólo he venido un
momento a devolverle el esbozo con mis sugerencias. (Se saca unos
papeles del bolsillo y se los dá a EVANS.) De todas formas no me
hubiera podido quedar más de un minuto. Mi madre no está fina.
EVANS (Por cumplimiento.) Lástima. (Pensando, con rencor.) Le está bien a
la chafardera, después de todo lo que ha llegado a decir sobre Nina.
MARSDEN (Con fingida despreocupación.) No es más que una ligera indigestión.
Nada serio, pero la molesta terriblemente. (Pensando asustado.) Se
queja de un dolor sordo... No me gusta. Y no quiere ver a nadie más
que al Dr. Tibbets. Ya tiene sesenta y ocho años...
EVANS (Aburrido. Vagamente.) Bien, supongo que cuando llegas a su edad
has de vigilar mucho con todo.
MARSDEN (Encendido.) ¿A su edad? No es tan mayor, mi madre!
EVANS (Sorprendido.) ¿Tiene más de sesenta y cinco años, no?
MARSDEN (Con indignación.) Estás muy equivocado! No llega a los sesenta y
cinco años, y en salud y ánimos no tiene más de cincuenta! Todo el
mundo lo dice. (Irritado con él mismo.) ¿Por qué le he mentido sobre
su edad?... Debo tener los nervios a flor de piel... Mi madre está muy
dificil estos días, y ha conseguido angustiarme, cuando
probablemente no sea nada...
EVANS (También enfadado. Pensando.) Vaya maneras! Para mi como si la
vieja tuviera un millón de años!... (Señalando los papeles.) Se los
daré a Nina mañana a primera hora.
MARSDEN (Mecánicamente.) De acuerdo. Gracias. (Hace que va hacia la
puerta, pero después se gira, angustiado.) Pero será mejor que le
des una hojeada mientras yo estoy aquí para ver si está claro. He
escrito en los márgenes. Mira si hay alguna cosa que no entiendes.
(EVANS asiente sin poderlo evitar y empieza a leer, colocándose
bajo la luz.)
MARSDEN (Mirando a su alrededor con desaprobación aprensiva.) Tienen el
estudio hecho un asco... Pobre profesor!... Muerto y olvidado, y su
tumba profanada... ¿Quizá Sam escribe aqui sus anuncios el fin de
semana? Lo que faltaba!... Y Nina trabaja con amor en la biografía de
Gordon... al que el profesor odiaba!... “La vida está llena de muchas
cosas!” Pero, ¿es qué todo el mundo se piensa que sabe escribir?
Pero eso ha sido culpa mía y de nadie más: ¿por qué demonios se lo
sugerí?... ¿Quizá por qué esperaba que viniendola a ayudar mientras
Sam estaba en la ciudad estaría sólo con ella? Pero lo propuse antes
de que ella abortara!... ¿Cómo lo sabes que abortó? Porque lo sé!
Hay unas afinidades físicas, su cuerpo lo confesaba, y desde
entonces he sentido aversión, como si fuera una criminal. Y lo es!
¿Cómo pudo? ¿Por qué? Me pensaba que quería un hijo; pero es
evidente que no la conozco. Supongo que le da miedo estropearse el
tipo, su carne, el poder que tiene de esclavizar los sentidos de los
hombres... los míos... Y yo que esperaba, que deseaba que fuera
madre para mi tranquilidad de ánimo. (Se frena. Con violencia.)
Calla!... En qué criatura tan vil me estoy convirtiendo!... Pensar estas
cosas cuando mi madre está enferma y debería estar pensando sólo
en ella!... Y, además, a mí ni me va ni me viene!... (Se mira a EVANS
con resentimiento, como si fuera el culpable.) Míralo!... Nunca
sospechará nada!... Menudo tocho! Adoraba a Gordon como el chico
de los periódicos adora al campeón de boxeo... Y Nina escribe sobre
Gordon como si fuera un semidios!... Cuando, de hecho, provenía de
una familia de lo más ordinaria!... (De repente habla a EVANS con
una satisfacción verdaderamente salvaje.) ¿Te he explicado que una
vez visité a la familia de Gordon en Beauchampton? Un grupo
realmente lamentable! Cuando me acordaba de Gordon y miraba a
su padre, o bien sospechaba de un amante escondido o bien creía en
la Inmaculada Concepción... es decir, hasta que ví a su madre!
Entonces la única explicación concebible fué la de la cigüeña!
EVANS (Que lo ha oído a medias y no lo ha entendido, dice vagamente.) No
pude ver nunca a su familia. (Señalando los papeles.) Lo entiendo
bien.
MARSDEN (Sarcásticamente.) Me alegro que sea comprensible!
EVANS (Sin modales.) Se lo daré a Nina... y espero que su madre se
encuentre mejor mañana.
MARSDEN (Picado.) Ya me voy. ¿Por qué no me decías, que interrumpía... tu
trabajo?
EVANS (Inmediatamente arrepentido.) Venga, Charlie, no te lo tomes a mal,
ya sabes que no quería decir... (Suena el timbre. EVANS balbucea
confuso, intentando adoptar un aire de indiferencia.) Vaya! Debe ser
Ned. ¿Te acuerdas, verdad, de Darrell? Ha venido a hacernos una
visita. Dicúlpame. (Sale.)
MARSDEN (Se queda mirando por donde ha salido con una mezcla de alarma y
sospecha.) ¿Darrell?... ¿Qué hace él aquí?... ¿Se han estado
viendo?... Quizá fué él quien le hizo... No, él creía que debía tener un
hijo. Pero, ¿y si ella fué y se lo pidió?... Pero, ¿por qué había de pedir
Nina no tener un hijo?... (Desconcertado.) No lo sé!... Es un lío muy
sórdido!... Me tendría que haber ido a casa! No quiero ver a Darrell!
(Va hacia la puerta y, de repente, asaltado por una idea, se para.)
Espera, podría preguntarle sobre mi madre... Sí, buena idea. (Vuelve
hacia el centro de la habitación, y espera allía a DARRELL y EVANS.
DARRELL no ha cambiado de aspecto, a parte de una expresión
mas seria y pesadumbrada. Su comportamiento es más
convincentemente autoritario, más maduro. Con una sola mirada
global observa a MARSDEN de arriba abajo.)
EVANS (Incómodo.) Ned, ¿te acuerdas de Charlie Marsden?
MARSDEN (Dándole la mano, educadamente.) ¿Qué tal doctor?
DARRELL (Le da la mano. Con brevedad.) Hola.
EVANS Subiré a decirle a Nina que estás aquí, Ned. (Sale, con una mirada
de resentimiento hacia MARSDEN.)
MARSDEN (Incómodo, mientras DARRELL se sienta en la silla del centro, se
acerca y se queda levantado al lado de la mesa.) Estaba a punto de
marcharme cuando ha llamado usted. Entonces he decidido
quedarme y renovar nuestra amistad. (Se agacha, recoge una hoja
de papel y la vuelve a dejar, con cuidado, encima de la mesa.)
DARRELL (Lo observa. Pensando.) Pulido, sospechosamente pulido. Es un
solterón que se autodefine en sus novelas, al menos lo sospecho. Me
gustaría tener la ocasión de estudiarlo más de cerca.
MARSDEN (Pensando. Con resentimiento.) Menudo maleducado! Podría decir
algo! (Forzando una sonrisa.) Y le quería pedir un favor, que me
aconsejara el mejor especialista, el mejor de todos, al que pueda
consultar...
DARRELL (Bruscamente.) ¿Sobre qué?
MARSDEN (Casi ingenuo.) Mi madre tiene un dolor de estómago.
DARRELL (Divertido. Seco.) Posiblemente coma mucho.
MARSDEN (Agachándose y recogiendo con cuidado otra hoja del suelo para
colocarla con el mismo cuidado encima de la mesa.) No come lo
suficiente ni para mantener vivo a un canario, Dice que es un dolor
sordo y constante. Está terriblemente preocupada. La horroriza la
idea del càncer. Pero, claro, eso es una verdadera tontería, no ha
estado ni un sólo día enferma en toda su vida y...
DARRELL (Brusco.) Pues demuestra más inteligencia por su dolor que usted.
MARSDEN (Agachándose a recoger otra hoja, con voz temblorosa de pánico) No
acabo de entenderle. ¿Quiere decir que le parece...?
DARRELL (Brutal.) Es posible. (Ha sacado una pluma y una tarjeta y se pone a
escribir, pensando duramente.) Es necesario hacerle estallar una
bomba en la cara, como ya hice en una ocasión. Es la única manera
de conseguir que se ponga a hacer algo.
MARSDEN (Enfadado.) Pero... que locuras!
DARRELL (Con satisfacción. Imperturbable.) La gente que tiene miedo a
enfrentarse a posibilidades desagradables hasta que es demasiado
tarde comete más asesinatos y suicidios que... (Le alarga una
tarjeta.) El doctor Schultz es el hombre que necesita. Llevela a que la
visite... mañana mismo!
MARSDEN (Estallando de rabia y angustia.) Maldito sea, la está condenado
sin...! (Se interrumpe. Ahogadamente.) No tiene ningún derecho a...!
(Se agacha, tembloroso, a recoger otra hoja de pael.)
DARRELL (Sorprendido y arrepentido.) Y yo que pensaba que era tan ególatra
que le daba lo mismo todo el mundo! Su madre... Ahora lo comienzo
a ver... (Se levanta de la silla de un salto y acercándose a MARSDEN
le pone una mano en el hombro. Amablemente.) Perdóneme,
Marsden. Sólo quería que quedara bien claro que cuaquier demora
es peligrosa. El dolor de su madre puede ser debido a una gran
cantidad de causas inofensivas, pero usted debe asegurarse. Tenga.
(Le ofrece la tarjeta.)
MARSDEN (La coge, con agradecimiento en la mirada., con humildad.) Gracias.
Mañana la llevaré a la visita. (Entra EVANS.)
EVANS (A MARSDEN. Sin tacto.) Escucha Charlie, no te quiero hacer correr,
pero Nina quiere unas cosas de la tienda antes de que cierren, y si
me pudieras llevar con el coche...
MARSDEN (Inexpresivo.) Claro. Vamos. (Le da la mano a DARRELL.) Buenas
noches doctor... y gracias.
DARRELL Buenas noches. (MARSDEN sale, seguido por EVANS.)
EVANS (Se gira hacia la puerta y dice lleno de intención.) Nina bajará
enseguida. Por el amor de Dios, ten una buena charla con ella, Ned.
DARRELL (Con impaciencia.) Bien, de acuerdo. Ahora vés. (EVANS sale.
DARRELL se queda cerca de la mesa mirando hacia ellos, pensando
en MARSDEN.) Un tipo extraño este Marsden, todavía el niño de
mamá. Cuando ella muera, ¿que hará?... (Olvidando a MARSDEN.)
Bien, siempre puede evadir la vida con un nuevo libro... (Camina
alrededor de la mesa examinando críticamente el desorden que hay,
y después se sienta en la silla de brazos, divertido.) ¿Los anuncios
de Sam?... No le va bien, ha dicho... ¿Me equivoqué al pensar que
tenía madera?... Espero que no. Siempre me ha gustado Sam, no sé
el por qué... Ha dicho que Nina volvía a estar mal... ¿Qué ha pasado
con su matrimonio?... Me sentí un poco triste en su boda... No es que
me hubiera... Pero sí que lo envidié, en cierta forma. Ella siempre me
ha atraído mucho físicamente... Aquella vez que la besé... Es una
razón para que me haya mantenido alejado desde que... No me
quiero arriesgar a hacer piruetas emocionales, necesito toda mi
mente para trabajar. Me he deshecho incluso de aquella ligera
sospecha, ya me había olvidado de ella... es una chica extraña; un
caso interesante. Me hubiera debido mantener en contacto por ese
motivo. Espero que me hable de ella. No entiendo que no tenga una
criatura; es tan evidente que es la cosa más sensata...
(Cínicamente.) Probablemente es por eso... esperar que la gente
tenga sentido común demuestra que a tí mismo te falta!...
NINA (Entra silenciosamente. Se ha cambiado de ropa, se ha puesto su
mejor vestido, se ha arreglado el pelo, se ha puesto colorete etc.,
pero es sobre todo su estado de ánimo lo que la ha cambiado y la
hace parecer de momento una persona mas joven y más bonita.
DARRELL nota inmediatamente su presencia y, levantando la vista,
se levanta con una sonrisa de afectuosa admiración. Ella se le
acerca rápidamente diciendo con franca alegría.) Hola, Ned. Ya estoy
bien contenta de verte... después de tantos años!
DARRELL (Mientras se dan la mano. Sonriendo.) No hace tanto, creo.
(Pensando con admiración.) Tan encantadora como siempre... Sam
es un tipo con suerte...
NINA (Pensando.) Tiene las manos fuertes como Gordon... Te cogen bien
fuerte... Y no como las de Sam... dedos flojos que permiten que te
vuelvas a replegar sobre tí misma... (Pinchándolo.) No te había de
dirigir la palabra después de que nos has tenido abandonados de
esta forma tan vergonzosa!
DARRELL (Algo incómodo.) De verdad que tenía la intención de escribirte. (Sus
ojos la examinan agudamente.) Ha pasado por mucho desde que la
ví. Su cara lo demuestra... una tensión nerviosa pronunciada, que
esconde tras la sonrisa...
NINA (Inquieta bajo la mirada de él.) Odio esa mirada profesional de sus
ojos; observa síntomas, sin verme a mí... (Resentidamente burlona.)
Y bien, doctor, ¿qué sospecha que tiene la paciente? (Ríe nerviosa.)
Siéntate, Ned. Supongo que no puedes evitar tu mirada disgnóstica.
(Se separa y se sienta en el balancín del medio.)
DARRELL (Apartando rápidamente la mirada. Se sienta. En tono de broma.) La
misma acusación injusta de antes! Siempre te parece que
diagnostico cuando en realidad lo que pensaba era que ojos tan
bonitos que tienes, o como te favorece el vestido, o...
NINA (Sonriendo.) O cual es la mejor excusa que puedes sacarte de la
manga! Ya te conozco! (Con un rápido cambio de humor, ríe alegre y
con naturalidad.) Pero estás perdonado, es decir, si es que puedes
explicar como es que no nos has venido a ver nunca.
DARRELL Nina, de verdad que he estado tan ajetreado de trabajo que no he
tenido oprtunidad de ir a ningún sitio.
NINA Ni ganas tampoco!
DARRELL (Sonriendo.) Bien, quizá...
NINA ¿Tanto te gusta el Instituto? (Él dice que sí.) ¿Es la gran oprtunidad
que querías?
DARRELL (Con sencillez.) Creo que sí.
NINA (Con una sonrisa.) Entonces tu eres ese tipo de hombre para los que
están hechas las oprtunidades y que las aprovecha!
DARRELL (Sonriendo.) Espero que sí.
NINA (Suspirando.) Ojalá que se pudiera decir de algunos más de
nosotros... (Y rápidamente.) Me refiero a mí.
DARRELL (Pensando con cierta satisfacción.) Se refiere a Sam... Eso no es
muy esperanzador con vistas a un futuro de felicidad matrimonial!...
(Hurgando.) Pero he oído que tú estabas “aprovechando la
oportunidad” de dedicarte a la literatura, colaborando con Marsden.
NINA No, Charlie solo me aconsejará. Nunca se dignaría a aparecer como
coautor. Y además, no apreciaba al Gordon real. Sólo yo lo
apreciaba.
DARRELL (Pensando cáusticamente.) El mito de Gordon es tan fuerte como
siempre. Todavía es la raíz de sus problemas. (Vivamente curioso.)
Sam si que lo apreciaba, ¿verdad?
NINA (Olvidándose de esconder su desprecio.) ¿Sam? Pero si él es
justamente lo contrario en todos los aspectos!
DARRELL (Pensando cáusticamente.) Cuesta que mueran, los héroes... pero
quizá escribiendo sobre él se deshará... (Persuasiva.) Entonces,
avanzas con la biografía, ¿verdad? Me parece que deberías hacerlo.
NINA (Secamente.) ¿Por mi alma, doctor? (Apática.) Supongo que lo haré.
No lo sé. No tengo mucho tiempo. Los deberes de una esposa...
(Pinchándolo.) Por cierto, si no es indiscreción que te lo pregunte, ¿tu
no piensas prometerte a una chica u otra?
DARRELL (Sonriendo enfático.) Ni soñarlo! Como mínimo hasta los trenta y
cinco.
NINA (Sarcástica.) ¿Así que no crees en tu propia medicina? Pero doctor!
Piense el bien que le haría... (Excitada y con sarcasmo febril.) Si
tuviera una buena chica a la que amar... –¿o era aprender a amar?- y
de la que cuidar, a quien formar el caràcter, la vida de la cual guiar y
hacer lo que quisiera, en la devoción interesada de la cual
encontraría la paz! (Cada vez más amargamente sarcàstica.) Y
debería tener un hijo, doctor! Nunca sabrá lo que es la vida, no será
relamente feliz hasta que haya tenido un hijo, doctor! Un hijo bello y
sano! (Sonrisa amarga e irónica.)
DARRELL (Después de una mirada rápida y penetrante.) Perfecto!... Ahora me
explicará... (Dócilmente.) Reconozco mis argumentos. ¿De verdad
que me equivoqué en todo, Nina?
NINA (Ásperamente.) Absolutamente en todo, doctor!
DARRELL (Con una mirada penetrante.) Pero ,¿cómo? La parte del hijo no la
has intentado, ¿a qué no?
NINA (Amargamente.) ¿Qué no? (Estalla con intensa amargura.) Le hago
saber que no estoy destinada a tener hijos, doctor!
DARRELL (Sobresaltado.) ¿Cómo es eso?... ¿Por qué? (Y de nuevo con cierta
satisfacción.) ¿Querrá decir que Sam...? ¿Que él?... (Tranquilizador,
pero claramente perturbado.) ¿Por qué no empiezas por el principio y
me lo explicas? Me siento responsable.
NINA (Furiosa.) Lo eres! (Cansada.) Y no lo eres. No lo es nadie. No lo
sabías. Nadie lo podía saber.
DARRELL (En el mismo tono.) ¿Saber qué? (Pensando con las mismas ganas
de creer una cosa que espera.) Debe querer decir que nadie podía
saber que sam no era... Pero yo podía haberlo adivinado, por su
debilidad general... pobre diablo... (Como ella está en silencio,
insiste.) Dímelo, te quiero ayudar, Nina.
NINA (Afectada.) Es demasiado tarde, Ned. (Y de repente.) Se me acaba
de ocurrir: Sam ha dicho que os habéis encontrado casualmente. Eso
no es verdad, ¿a qué no? Te ha ido a ver y te ha dicho que estaba
muy preocupado por mí y te ha pedido que vinieses a verme,
¿verdad? (Cuando DARRELL asiente.) Me da lo mismo! Incluso lo
encuentro conmovedor. (Después, burlona.) Pues ya que estás aquí
en calidad de profesional y mi marido quiere que te haga una
consulta, será mejor que te proporcione todo el historial clínico!
(Cansada.) Te aviso que no es agradable, doctor! Pero es que la vida
no parece ser agradable, verdad? Y después de todo tu has sido
cómplice de Dios en la fabricación de todo este lío. Espero que esto
te enseñará a no ser tan presuntuoso en el futuro. (Cada vez más
amargamente.) He de decir que no actuaste nada científicamente
doctor! (Entonces de repente empieza su historia en un tono
monótono y apagado que recuerda al de la madre de EVANS en el
acto anterior.) Cuando fuimos a visitar a la madre de Sam, yo ya
hacía dos meses que sabía que estaba esperando un hijo.
DARRELL (Sorprendido, sin poder esconder una ligera decepción.) Entonces,
¿llegaste a estar embarazada? (Piensa avergonzado de sí mismo
por sentir decepción.) No es lo que me pensaba. Ella estaba...
Entonces, ¿por qué no funciona...?
NINA (Con una extraña y feliz intensidad.) Ay, Ned, lo quería más que a
ninguna otra cosa en esta vida... Incluso más que a Gordon! Lo
quería de una manera que, en ocasiones, parecía que Gordon era su
verdadero padre, que Gordon había venido a mí en sueños, mientras
yo dormía al lado de Sam! Y era tan feliz! Casi amaba a Sam,
entonces! Sentía que era un buen marido!
DARRELL (Con un rechazo inmediato, pensando con celos llenos de
desprecio.) Venga! Otra vez el héroe! Vá a su cama, le pone los
cuernos al pobre Sam, se convierte en el padre de su hijo!... Esta es
la obsesión más idiota que nunca he...
NINA (La voz se le vuelve inexpresiva y sin vida.) Y entonces la madre de
Sam me dijo que no podía tener a mi hijo. Verás, doctor, el bisabuelo
de Sam se volvió loco, y la abuela de Sam murió en un manicomio, y
el padre de Sam había perdido la cabeza muchos años antes de
morir, y una tía que todavía vive también es demente. Es decir, que
naturalmente hube de convenir que estaría mal hecho, y me sometí a
una intervención.
DARRELL (Que lo ha escuchado todo con horror, profundamente golpeado y
superado.) Dios mío! ¿Estás loca Nina? Es que no me lo puedo
creer! Sería demasiado infernal! Pobre Sam, precisamente él!
(Aturdido.) Nina! ¿Estás segura?
NINA (Inmediatamente a la defensiva y burlona.) Absolutamente, doctor!
¿Por qué? ¿Te piensas que soy yo la loca? Sam parece tan sano y
equilibrado, ¿verdad? Te engañó, ¿verdad? Te pensabas que sería
un marido ideal para mí! Y el pobre Sam también se engaña porque
no sabe nada de todo esto, es decir, que no puedes culparlo, doctor.
DARRELL (Pensando. Horrorizado e inundado de un afecto protector hacia
ella.) Dios mío, es demasiado espantoso... ¿Cómo lo ha podido
soportar?... También se volverá loca y será culpa mía!... (Se levanta,
se le acerca y le pone las manos en los hombros, levantado detrás
de ella, con ternura. ) Nina! Me sabe muy mal! Sólo hay una cosa que
puedes hacer ahora. Has de conseguir que Sam se divorcie de tí.
NINA (Amargamente.) Ah, ¿sí? Y entonces, ¿que fin te parece que tendría
él? No, muchas gracias, ya tengo bastante culpa en mis recuerdos!
He de ser fiel a Sam! (Y con una extraña inistencia monótona.) He
prometido a la madre de Sam que lo haría feliz! Ahora él es infeliz
porque se piensa que no me puede dar un hijo. Y yo soy infeliz
porque he perdido a mi hijo. Así que he de conseguir otro hijo, de
alguna manera, ¿no te parece doctor? Es para que podamos ser
felices los dos. (Lo mira, suplicante. Por un momento se contemplan,
mirandose a los ojos; después los dos se giran con confusión
culpable.)
DARRELL (Pensando desconcertado.) Esa mirada en sus ojos... ¿Qué quiere
que piense? ¿Por qué habla de ser feliz?... ¿Soy feliz yo?... No lo
sé... ¿Qué es la felicidad?... (Confuso.) Nina, no sé que pensar.
NINA (Pensando extrañadamente.) Esa mirada de sus ojos... ¿Qué ha
querido decir? (Con la misma insistencia monótona.) Has de saber
que pensar. Yo ya no puedo pensar sola. Necesito que me aconsejes,
que me aconsejes científicamente esta vez, por favor, doctor. He
pensado mucho. Me he dicho que es lo que debo hacer. La misma
madre de Sam me instó a hacerlo. Es razonable, es humanitario, es
justo y es bueno. Me he dicho eso miles de veces, pero no puedo
acabar de convencer a algo que hay dentro de mí que tiene miedo de
algo. Necesito el coraje de alguien que se lo pueda mirar desde fuera
y razonarlo como si Sam y yo sólo fueramos conejillos de indias. Me
has de ayudar, doctor! Has de enseñarme que es lo más razonable,
razonable de verdad, ya me entiendes. Qué puedo hacer por el bien
de Sam y por el mío.
DARRELL (Pensando confuso.) ¿Qué debo hacer? Esto es culpa mía. Le debo
alguna cosa a cambio... le debo alguna cosa a Sam. Les debo la
felicidad!... (Irritable.) Mierda! Me silban los oidos!... He cogido algo
de fiebre. Juré que viviría fríamente. Veamos... (Con una voz
profesional fría e impasible, y la cara con una máscara de médico.)
Un médico ha de disponer de toda la información para poder
aconsejar. ¿Qué es exactamente lo que tanto ha pensado hacer la
mujer de Sam?
NINA (Con el mismo tono insistente.) Escoger un macho sano por el que no
sintiera nada y tener un hijo de él, un hijo que Sam creería suyo, la
vida del cua le daría confianza en su propia vida, y que sería para él
la prueba viviente de que su mujer le ama. (Con confusión, de una
forma extraña y llena de decisión.) Este médico es sano...
DARRELL (Ultraprofesionalmente, como un médico autómata.) Comprendo.
Pero es necesario pensarlo bien. No es fácil recetar... (Pensando.)
Tengo un amigo que tiene una esposa. Lo envidié en su boda...
¿Pero esto qué tiene que ver?... Mierda, no me funciona el cerebro!...
No hace más que girarse hacia ella, quiere aparearse con su
cerebro... ¿Es en interés de la ciencia? Qué locuras estoy
pensando!...
NINA (Pensando como antes.) Este médico no representa para mí nada
más que un macho sano... Cuando era Ned, una vez me besó, pero
yo no sentía nada por él... es decir, que está bien, ¿verdad, madre de
Sam?...
DARRELL (Pensando.) Veamos... Estoy en el laboratorio y ellos son conejillos
de indias. De hecho, en interés de la ciencia, por la finalidad de este
experimento yo también puedo ser un conejillo de indias sano y ser,
al mismo tiempo, un observador... Observo que tengo el pulso
acelerado, por ejemplo, y es evidente que eso es porque soy víctima,
nuevamente de un antiguo deseo... El deseo es la reacción natural
del macho ante la belleza de la hembra... Su marido es amigo mío.
Siempre he intentado ayudarlo... (Fríamente.) Me he estado
pensando lo que me ha dicho la esposa de Sam, y su razonamiento
es correcto. El hijo no puede ser de su marido.
NINA ¿Así que estás de acuerdo con la madre de Sam? Dijo: “Siendo
felices es como más nos podemos acercar al conocimiento de lo que
es el bien”!
DARRELL Estoy decididamente de acuerdo con ella. La esposa de Sam debería
de encontrar inmediatamente un padre sano para el hijo de Sam. Es
un deber razonado que tiene con su marido. (Pensando
preocupado.) ¿He sido feliz alguna vez? He estudiado para curar la
infelicidad del cuerpo... He visto sonrisas de felicidad en labios de
moribundos... He experimentado placer con mujeres que he deseado,
pero que nunca he amado... He conocido un poco de honor y un
poco de autosatisfacción... Eso de la felicidad me parece fuera de
lugar...
NINA (Empezando a adoptar un tono tímido, vacilante, de mala
conciencia.) Esto deberemos escondérselo a Sam para que no lo
sepa jamás! Doctor, la esposa de Sam tiene miedo!
DARRELL (Con aspereza profesional.) Tonterías! No es momento para la
timidez! La felicidad odia a los tímidos! Y la ciencia también! Claro
que la esposa de Sam ha de ocultar su acción! Dársela a conocer a
Sam sería extremadamente cruel... y estúpido, porque entonces su
acto no haría feliz a nadie.(Pensando con inquietud.) ¿Tengo razón
aconsejándole esto?... Sí, es evidente que de forma racional es lo
que hay que hacer... Pero este consejo es una traición a mi amigo!...
No, lo salva! Y salva a su esposa... Y si una tercera persona
obtuviera un poco de felicidad, nadie sale perjudicado. ¿Es que seré
menos amigo suyo por haberlo salvado?... No, mi deber con él es
claro... Y mi deber como investigador experimental de la verdad:
observar a estos tres conejillos de indias, uno de los cuales soy yo...
NINA (Pensando con decisión.) Es necesario que tenga a mi hijo!...
(Tímidamente, se levanta de la silla y se acerca aél, suplicante.) Has
de dar coraje a su esposa, doctor. Has de liberarla del sentimiento de
culpa.
DARRELL Sólo puede haber culpa cuando un hombre huye deliberadamente de
su deber manifiesto en esta vida. El resto son tonterías. El deber de
esta esposa es salvar a su marido y a ella misma engendrando un
hijo sano! (Pensando con mala conciencia y apartandose
instintivamente de ella.) Yo estoy sano... pero él es mi amigo! Existe
una cosa que es el honor!
NINA (Decidida.) He de tomar mi felicidad. (Con miedo, lo sigue.) Pero se
avergüenza. Es adulterio. Está mal hecho.
DARRELL (Aparténdose de nuevo. Con una risita de impaciencia fria y
socarrona.) Mal hecho! ¿Quizá preferiría ver como su marido acaba
en el manicomio? ¿Quizá preferiría enfrentarse a la perspectiva de
hundirse ella misma mentalmente, moralmente y físicamente, por
haber pasado años y años en tensión, ella y él? Realmente señora, si
no puede deshacerse de este tipo de ideas morales irrelevantes,
tendré que dejar este caso inmediatamente! (Pensando con miedo.)
¿Quién está hablando? ¿Es que me sugiere a mi?... Pero sabes muy
bien que no puedo ser yo, doctor... ¿Por qué no? Estás sano y es un
acto amistoso hacia todos los que están implicados...
NINA (Pensando. Con determinación.) He de tener a mi hijo!
(Acercándosele más. Ahora puede tocarlo con la mano.) Por favor,
doctor, has de darle fuerzas para hacer esta acción bien hecha que le
parece primero tan bien y luego tan mal! (Extiende la mano y toma
una de las de él.)
DARRELL (Pensando asustado.) ¿De quién es esta mano? Me quema... Una
vez la besé; sus labios eran fríos... Ahora quemarían de felicidad para
mí!
NINA (Tomándole la otra mano y haciéndolo girar poco a poco hasta que
está encarado con ella, todo y que no la mira. Suplicando.) Ahora ella
siente tu fuerza. Eso le dá coraje para pedirte, doctor, que le sugieras
un padre. Desde que es la esposa de Sam, ha cambiado, doctor.
Ahora no puede soportar la idea de darse a cualquier hombre a quien
no puede desear ni respetar. Y cada vez que sus pensamientos
llegan al hombre que ha de escoger, no se atreven a seguir adelante!
Le hace falta tu coraje para elegir!
DARRELL (Como escuchándose a sí mismo.) Sam es mi amigo... ¿Y qué no lo
es ella, también tu amiga? Tiene las dos manos tan calientes! No he
de dar ningún indicio de mi deseo!... (Con calma judicial.) Bien, el
hombre ha de ser alguien que le sea físicamente atractivo, claro.
NINA Ned siempre la atrajo.
DARRELL (Pensando asustado.) ¿Qué es lo que dice?... ¿Ned la atrae?... (En
el mismo tono.) Y este hombre debería poseer una mente capaz de
entenderlo de verdad, una mente científica superior a los escrúpulos
morales que son la causa de tantos errores e infelicidad para las
personas.
NINA Ella siempre ha pensado que Ned tenía una mente superior.
DARRELL (Pensando asustado.) ¿Ha dicho Ned?... ¿Cree que Ned?... (En el
mismo tono.) Este hombre debería apreciarla y admirarla, debería ser
un buen amigo suyo y querer ayudarla, pero no ha de amarla,
aunque puede desearla sin que eso perjudique a nadie.
NINA Ned no la ama, pero solía apreciarla y me parece que la deseaba.
¿Todavía siente lo mismo, doctor?
DARRELL (Pensando.) ¿Lo oye?... ¿Quién es él?.. Es Ned! Y Ned soy yo!... Yo
la deseo! Deseo la felicidad!... (Temblando. Suavemente.) Pero,
señora debo confesar de que el Ned de quien habla soy yo. Yo soy
Ned.
NINA (Suavemente.) Y yo soy Nina, que quiere a su hijo. (Extiende la mano
y le hace girar la cabeza hasta que están de cara, pero él mantiene
los ojos bajos. Ella inclina la cabeza con docilidad y sumisión. En voz
baja.) Te estaría tan agradecida, Ned. (Él, sobresaltado, se la mira
como un loco, hace un movimiento como para tomarla en sus brazos,
y se queda quieto en esta actitud durante un momento, mirando
fíjamente la cabeza baja de Nina mientras ella repite.) Te estaría tan
humildemente agradecida...
DARRELL (Cae de rodillas y tomándole la mano , la besa humildemente.) Sí,
Nina, si. Por la felicidad! Con ese espíritu! (Pensando salvajemente,
triunfante.) Seré feliz durante un rato!
NINA (Levanta la cabeza. Pensando, orgullosa, triunfante.) Seré feliz!...
haré feliz a mi marido!...
ACTO QUINTO

Casa de estar de una casita que ha alquilado EVANS en una zona


residencial costera cerca de Nueva York. Estamos en una mañana
clara del abril siguiente. La habitación es una sala de estar típica del
tipo Bungalow construído en grandes cantidades. A la izquierda unas
ventanas dan a un amplio porche. Al fondo unas puertas dobles
llevan al recibidor. Una puerta, a la derecha, hacia el comedor. NINA
ha intentado minimizar la novedad ofensiva y banal de la habitación
con algunos objetos propios de su antigua casa, pero delante de una
vulgaridad tan aplastante, el esfuerzo ha sido poco entusiasta, y
como resultado la habitación tiene un caràcter tan desorganizado
como el del estudio del profesor en el acto anterior. La disposición de
los muebles sigue el mismo esquema que en las escenas anteriores.
Hacia la izquierda hay una silla tipo Morris y una mesa redonda de
roble dorado, en el centro una silla tapizada y un sofá cubierto con
indiana dorada. NINA está sentada en la silla del centro. Ha estado
intentando leer un libro, pero lo ha dejado caer sobre su falda. Se
nota un gran cambio en su cara y en su concentración. Vuelve a ser
la mujer embarazada del acto tercero, pero esta vez tiene una
expresión de fuerza triunfante, sus ojos tienen una seguridad
implacable. Está más llena y la cara se le ha redondeado. Ahora ya
no produce la impresión de tensión neurótica; parece sin nervio y
profundamente tranquila.

NINA (Como si escuchara alguna cosa en su interior. Con alegría.) Sí!... No


puede ser mi imaginación, lo he oído claramente... Vida mía, mi hijo,
mi único hijo; el otro nunca llegó a vivir... Este es el hijo de mi amor!...
Amo a Ned!... Lo amo desde aquella primera tarde, cuando fuí... tan
científicamente... (Se ríe de sí misma.) Que tonta llegué a ser!...
Entonces me vino el amor, y en sus brazos la felicidad!... Se lo
escondí, ví que le daba miedo; su propia alegría le daba miedo...
Sentía como luchaba consigo mismo todas aquellas tardes, nuestras
maravillosas tardes de felicidad! Y no dije nada! Me obligué a ser
calculadora. Y cuando finalmente dijo, terriblemente perturbado:
“Mira, Nina, ya hemos hecho todo lo necesario. Jugar con fuego es
peligroso.” Entonces le dije: “Tienes razón, Ned, lo último que quiero
es enamorarme de tí!”... (Se ríe.) Eso no le gustó! Se enfadó... y se
asustó... Se pasó semanas sin llamarme.... Yo esperé. Era prudente
esperar pero cada día estaba más asustada. Y justo cuando me
fallaba la voluntad, falló la suya. De repente volvió a aparecer. Pero
yo le hice mantener su postura distante de médico y lo hice
marcharse, orgulloso de su voluntad... y asqueado consigo mismo
por su deseo de mi! Desde entonces ha venido cada semana, como
mi médico, y hemos hablado con criterio de nuestro hijo,
desapasionadamente, como si fuera hijo de Sam... no hemos cedido
ni una sola vez a nuestro deseo, y he observado como el amor crecía
en él hasta estar segura... (Con repentina alarma.) Pero, ¿lo estoy?
Nunca ha hablado de amor... Quizá he sido una estúpida haciendo el
papel que he hecho... Eso lo puede haber girado en mi contra... (De
repente, con confianza tranquila.) No... Claro que me ama. Lo noto.
Es sólo cuando me pongo a pensar que me vienen duudas. (Se pone
cómoda y mira soñadoramente al vacío. Una pausa.) Mira, otra vez;
su hijo! Mi hijo que se mueve en mi vida. Mi vida que se mueve en mi
hijo. El mundo es entero y perfecto. Todas las cosas pertenecen las
unas a las otras. La vida es, y este “ser” vá más allá de toda razón.
Las preguntas mueren en el silencio de esta paz. Estoy viviendo un
sueño dentro del gran sueño de la marea. Inspirando la marea sueño,
y vuelvo a expirar mi sueño hacia la marea. Suspendida en el
movimiento de la marea, siento la vida que se mueve en mi interior,
suspendida en mi. No importan los porqué, no hay por qué. Soy una
madre... Dios es una madre... (Suspira con felicidad y cierra los ojos.
Una pausa. Entra EVANS del recibidor.. Va vestido con cuidado, pero
su ropa es vieja y no va afeitado. Sus ojos son tristes y su actitud
transpúa un intento, penosamente evidente, de disimular un estado
crónico de pánico nervioso y sentimiento de culpabilidad. Se para en
la entrada y mira a NINA de una forma lastimeramente furtiva,
discutiendo consigo mismo, intentando darse coraje).
EVANS Habla! Vamos!... Te has decidido, no? Ahora no abandones!... Dile
que has decidido, por su bien, afrontar la verdad de que no te puede
amar... Lo ha intentado... Se ha comportado como una buena
persona... Pero te empieza a odiar, y no puedes echárselo en cara;
ella quería hijos y tu no has sido capaz... (Protestando con debilidad.)
Pero no lo sé seguro, que sea por mi culpa... (Amargamente.) Venga,
no te engañes, si se hubiera casado con otro, si Gordon hubiera
sobrevivido y se hubiera casado, me juego lo que quieras que al
primer mes ya... Será mejor que te retires del juego, con una
pistola!... (Traga con fuerza, como si quisiera controlar el hipo. Añade
salvajemente.) Basta de lloros! Ve y depiértala! Dile que estás
dispuesto a concederle el divorcio para que se pueda casar con un
hombre de verdad, que sea capaz de darle lo que debería tener!...
(De repente, con terror.) ¿Y si dice que sí?... No lo podría soportar!...
Me moriría sin ella!... (Con pesimismo.) ¿Y qué? Pues que pase!
Entonces si que tendría valor para matarme!... Eso la dejaría libre...
Venga, venga! Pídeselo!... (De nuevo la voz le empieza a temblar
cuando la llama.) Nina.
NINA (Abre los ojos y lo mira tranquila. Indiferente.) ¿Sí?
EVANS (Inmediatamente con miedo y vencido. Pensando.) No puedo!... Esa
manera de mirarme! Diría que sí!... (Balbuceando.) Me sabe muy mal
despertarte, pero... Ya debe ser hora de que llegue Ned, ¿no?
NINA (Con calma.) No dormía. (Pensando, como si le resultara difícil fijar la
atención en él, sin darse cuenta de su existencia.) Este hombre es mi
marido... Es dificil recordarlo... la gente dirá que es el padre de mi
hijo... es vergonzoso... Y es justo lo que yo quería!... Lo quería... pero
no lo quiero ahora!... Ahora amo a Ned! No lo quiero perder!... Sam
debería concederme el divorcio, ya he sacrificado bastante tiempo de
mi vida... ¿Y él que me ha dado?... Ni siquiera un hogar... Tuve que
vender la casa de mi padre para conseguir el dinero necesario para
podernos trasladar cerca de su trabajo... Y entonces lo despiden...
Ahora depende de Ned para que le ayude a conseguir otro trabajo...
Mi amor!... Que poca vergüenza!... (Después, arrepentida.) Soy
injusta... El pobre Sam no sabe nada de Ned... Y fuí yo la que quiso
vender la casa... Allí me sentía sola... Quería estar cerca de Ned...
EVANS (Pensando con angustia.) ¿Qué piensa?... Probablemente tengo
suerte de no saberlo!... (Obligándose a adoptar un aire animado,
mientras se aparta de ella.) Espero que Ned traiga la carta que me
prometió para el director de la compañía Globe. Tengo ganas de
volver a trabajar.
NINA (Con lástima desdeñosa.) Supongo que Ned traerá la carta. Le pedí
que no se olvidara.
EVANS Espero que tengan un sitio vacante enseguida. Nos iría muy bien el
dinero. (Bajando la cabeza.) Me sabe muy mal vivir de tí.
NINA (Indiferente pero con autoridad, como una institutriz a un niño
pequeño.) Venga, venga!
EVANS (Aligerado.) Pues es verdad. (Acercándose. Humilde.) Últimamente te
has encontrado mucho mejor, ¿verdad, Nina.?
NINA (Dando un salto. Brusca.) ¿Por qué?
EVANS Tienes mejor aspecto. Te estás engordando. (Sonríe.)
NINA (Seca.) No seas absurdo, por favor! Precisamente no me encuentro
nada mejor!
EVANS (Pensando. Desanimado.) Últimamente salta por cualquier cosa..
como si todo lo que hago le repugne!... (Va a la ventana y mira fuera
de forma apàtica.) Creía que recibiríamos alguna noticia de Charlie
esta mañana diciendo si venía o no. Pero supongo que estará
demasiado abatido por la muerte de su madre como para escribir.
NINA (Con indiferencia.) Probablemente vendrá sin molestarse en escribir.
(Vagamente y extrañada.) Charlie... el querido Charlie. A él también lo
he olvidado...
EVANS Creo que ese es el coche de Ned. Sí, se para. Saldré a recibirlo. (Se
dirige hacia la puerta de atrás.)
NINA (Brusca. Sin poder contener el impulso.) ¿Cómo puedes ser tan
tonto?
EVANS (Se para. Balbucea confuso.) Qué... ¿qué pasa?
NINA (Controlándose, pero irritada.) No me hagas caso. Estoy nerviosa.
(Pensando con sentimiento de culpabilidad.) Tan pronto me
avergüenzo de él por ponerse en ridículo de esa manera con mi
amante... como alguna cosa hay que me incita a hacerlo!... (La
criada ha contestado el timbre y ha abierto la puerta de fuera. Entra
NED DARRELL. Su cara parece más vieja. Una expresión de
amargura deffensiva y de resentimiento de sí mismo le ronda la boca
y los ojos. La expresión desaparece en cuanto vé a NINA y se
convierte en deseo y alegría. Hace un movimiento impulsivo hacia
ella.) Nina! (De repente se para al ver a EVANS.)
NINA (Olvidando a EVANS, se levanta para recibir a DARRELL en sus
brazos. Con amor.) Ned!
EVANS (Afectuoso y con gratitud.) Hola, Ned! (DARRELL le da la mano
mecánicamente.)
DARRELL (Intentando vencer su confusión culpable.) Hola, Sam. No te había
visto. (Apresuradamente se mete la mano en el bolsillo del abrigo.)
Que no me olvide, aquí tienes la carta. Ayer hablé por teléfono con
Appleby. Está casi seguro de que hay una vacante.... (Con una
condescendencia que no puede evitar.) Pero tendrás que ponerte a
trabajar duro y conseguir que las cosas funcionen.
EVANS (Enrojeciendo de vergüenza, y en un tono forzadamanete seguro.)
Claro que lo haré! (Después con gratitud y humildad.) Ostras, Ned,
no sabes cuanto te lo agradezco!
DARRELL (Brusco, para esconder su incomodidad.) Calla, ¿quieres? Lo hago
con mucho gusto!
NINA (Observando a EVANS con un desprecio casi de satisfacción. En
tono seco, para conseguir que se vaya.) ¿No crees que será mejor
que te vayas a afeitar, si piensas ir a la ciudad?
EVANS (Avergonzado, pasándose la mano por la cara, forzando un tono
animoso y decidido.) Claro! Me había olvidado! ¿Me permites? (Eso
a DARRELL. EVANS sale apresuradamente por la puerta de atrás.)
DARRELL (Así que ya no les puede oír, girándose hacia NINA, acusadola.)
¿Cómo puedes tratarlo así? Me hace sentir como... un cerdo!
NINA (Enrojeciendo, avergonzada. Protesta.) ¿De qué forma? (Y sin que
venga al caso.) Últimamente siempre se olvida de afeitarse.
DARRELL Ya sabes lo que quiero decir, Nina! (Se aparta de ella, pensando
amargamente.) Me he convertido en un mentiroso asqueroso! Y él
tiene una confianza absoluta en mi!
NINA (Pensando asustada.) ¿Por qué no me abraza?... ¿Será que no me
ama? Está tan amargado!... (Intentando aparentar indiferencia.) Lo
siento, Ned. No pretendía irritarte, pero Sam me crispa los nervios.
DARRELL (Pensado amargamente.) A veces casi la odio!... Si no fuera por ella,
habría conservado la tranquilidad de espíritu... No sirvo para nada
últimamente, puñeta!... Pero es una imbecilidad sentirse culpable...
Ojalá que Sam no confiara en mí!... (Con impaciencia.) Tonterías!...
Eso son tonterías sentimentales!... El fin justifica los medios!... Esto
acabará bien para Sam, lo puedo jurar!... ¿Por qué no le dice que
está embarazada? ¿Qué espera?...
NINA (Pensando apasionadamente, mirándoselo.) Amante mío, ¿por qué
no me besas?... (Implorando.) Ned! No te enfades conmigo, por
favor!
DARRELL (Luchando para controlarse. Fríamente.) No estoy enfadado, Nina.
Pero has de admitir que estas escenas triangulares son, como poco,
humillantes. (Con resentimiento.) No volveré a venir aquí!
NINA (Con una exclamación de dolor.) Ned!
DARRELL (Pensando, exultante al principio.) Me ama!... Ha olvidado a
Gordon!... Soy feliz! ¿La amo, yo?... No! No quiero! No puedo!...
Piensa que significaría para Sam!... Para mi carrera! Sé objetivo!...
Eres un conejillo de indias! Soy su médico, y el de Sam. Y les he
aportado un hijo, eso es todo!...
NINA (Entre la esperanza y el temor.) ¿Qué está pensando?... Lucha
contra su amor. Oh, amante mío!... (De nuevo con deseo.) Ned!
DARRELL (Adoptando su postura más profesional, se le acerca.) ¿Cómo te
encuentras hoy? Parece como si tuvieras un poco de fiebre. (Le coge
la mano para tomarle el pulso. Ella cierra la mano cogiendo la de él.
Le mira a la cara. Él mantiene la mirada apartada.)
NINA (Apretándose contra él, con un deseo intenso, pensando.) Te amo!...
Tómame!... Nada del mundo me importa que no seas tu!... Que se
muera, Sam!...
DARRELL (Luchando contra sí mismo. Pensando.) Dios mío!... El contacto de
su piel!... Su desnudez!... Aquellas tardes entre sus brazos!... La
felicidad! ¿Qué me importa nada más?... Que Sam se vaya al
infierno!...
NINA (Estallando apasionada.) Ned! Te amo! No puedo esconderlo más!
No quiero! Te amo, Ned!
DARRELL (Abrazándola fuertemente y besándola frenéticamente.) Nina!
NINA (Triunfante, entre besos.) Me amas, verdad? Dí que si, Ned!
DARRELL (Apasionadamente.) Sí, sí!
NINA (Con una exclamación de triunfo.) Gracias a Dios! Por fin lo has
dicho! Te lo has confesado a tí mismo! Ned, me has hecho tan feliz!
(Suena el timbre de la puerta de entrada. DARRELL lo oye. Actúa
sobre él como si fuera una descarga eléctrica. Se aparta de ella de
repente. Ella también se levanta de manera instintiva y hacia la sala,
a la derecha.)
DARRELL (Estúpidamente.) Hay alguien... en la puerta. (Se deja caer en la silla
que hay al lado de la mesa de la izquierda. Pensando
torturadamente.) He dicho que la amaba!... ha ganado!... Ha utilizado
mi deseo!... pero no la amo!... No quiero!... No puede poseer mi
vida!... (Violento, casi chillando.) No te amo, Nina! No te amo!
NINA (La criada ha ido a abrir la puerta.) Pst. (Con un siseo triunfante.) Si
que me amas, Ned! Sí!
DARRELL (Con tozuda estupidez.) No! (Han abierto la puerta de entrada.
Aparece MARSDEN por detrás y entra en la habitación caminando
poco a poco y mecánicamente como un hombre hipnotizado. Tiene la
cara pálida, chupada, ojerosa de soledad y dolor. Sus ojos tienen una
mirada aturdida, como si todavía estuviera demasiado concentrado
para entender lo que le ha pasado. Al principio no parece consciente
de la presencia de DARRELL. Tiene la espalda encorvada, y toda su
figura está caída.)
NINA (Pensando, con un extraño pánico supersticioso.) Oscuridad... en
medio de la felicidad, llega la oscuridad otra vez, la muerte. Mi padre
se interpone entre la felicidad y yo!... (Rehaciéndose, con desprecio.)
Estúpida cobarde! Si sólo es Charlie!... (Con resentimiento furioso.)
El viejo idiota!... ¿Qué pretende presentándose sin avisar?...
MARSDEN (Forzando una penosa sonrisa.) Hola, Nina. Ya sé que no he avisado,
pero he estado tan mal desde que mi madre... (Vacila, la cara se
convierte ne grotesca, tras la máscara de dolor y los ojos le
lagrimean.)
NINA (Inmediatamente llena de compasión, se levanta y se le acerca,
impulsiva.) De ninguna de las maneras, Charlie, te esperábamos.
(Ha llegado a su lado y lo abraza. Él cede y estalla a llorar con la
cabeza apoyada en el hombro de NINA.)
MARSDEN (Con la voz rota.) No sabes Nina... espantoso, espantoso...
NINA (Llevándolo a la silla del medio, consolándolo.) Ya lo sé, Charlie.
(Pensando con enojo imptente.) Qué puedo decir?... Su madre me
odiaba... No me alegro de que se haya muerto pero tampoco me
sabe mal... (Con algo de desprecio.) Pobre Charlie, estaba tan
colgado de sus faldas!... (Dice bondadosamente, consolándolo.) El
pobre Charlie!
MARSDEN (Estas palabras y el tono en que las dice le pinchan y le despiertan el
orgullo. Levanta la cabeza y aparta a NINA medio empujándola.
Piensa con resentimiento.) El pobre Charlie!... Puñeta, ¿que soy yo
para ella?... ¿Su viejo perro que se ha quedado sin madre?... Mi
madre la odiaba... No, mi pobre madre querida, era tan dulce, que no
podía odiar a nadie... sólo la encontraba... reprobable... (Frío.) Estoy
bien, Nina. Bien del todo. Disculpa haberte hecho una escena.
DARRELL (Se ha levantado de la silla, pensando aligerado.) Gracias a Dios que
ha llegado Marsden... Vuelvo a estar lúcido... (Se acerca a
MARSDEN. Cordialmente.) ¿Como estás, Marsden? Lo siento
mucho.
MARSDEN (Sorprendido. Lo mira.) Darrell! (E inmediatamente con hostilidad.)
No hay ningún motivo para sentirlo, que yo sepa! (Después, cuando
los dos lo miran con sorpresa, se da cuenta de lo que ha dicho. Dice
titubeando.) Quiero decir... sentirlo no se puede decir que sea la
palabra adecuada... ¿verdad?
NINA (Preocupada.) Siéntate, Charlie. Pareces muy cansado. (Él se deja
caer mecánicamente en la silla del medio. NINA y DARRELL vuelven
a sus sillas. NINA cruza la habitación con la mirada y la clava en
DARRELL, pensando triunfal.) Sí que me amas, Ned!
DARRELL (Piensa, contestando desafiante a su mirada.) No te amo!...
MARSDEN (Clava la mirada intensamente delante suyo. Piensa con suspicacia,
morbosamente agitado.) Darrell y Nina!... Hay algo en esta
habitación, algo asqueroso!... Como una mano brutal y peluda, cruda
y roja alrededor de mi cuello! Peste de vida humana!... Penetrante y
fétida!... Fuera es abril: árboles esbeltos florecidos, la tristeza de la
primavera, mi pérdida en paz con la naturaleza, su dolor de parto
consuela mi dolor de muerte!...hay alguna cosa humana y antinatural
en esta habitación!... Amor y odio, pasión y posesión!... Cruelmente
indiferentes a mi pérdida!... Mofándose de mi soledad! Ya no hay
amor para mi en esta habitación! Hay lascivia en la habitación!... Una
lascivia que hacer un escarnio repugnante sobre mi sensible timidez!
Mi pureza! ¿Pureza? Pues, sí, Si es pureza llena de deseo! Lascivia
que me contempla ávidamente con asquerosos ojos de botón de
zapato. (Con terror.) Qué pensamiento!... Que bergante más vil estoy
hecho! Y tu madre sólo hace dos semanas que ha muerto!... Odio a
Nina!... ¿Y este Darrell en la habitación?... Noto sus deseos!...
¿Donde está Sam?... Se lo diré! No, no se lo creería, es tan tonto y
confiado! La he de castigar de alguna otra forma... (Con
remordimiento.) ¿Qué? ¿Castigar a Nina?... ¿A mi Nina? Pero si yo
lo que quiero es que sea feliz!... ¿Incluso con darrell?... Todo es tan
confuso! No he de pensar más! Es necesario que me vaya! Que
olvide! Que diga algo, que lo olvide todo!... (De repente estalla en un
mar de locuacidad.) Mi madre peguntó por tí, Nina, tres dias antes del
final. Dijo: “¿Donde está ahora Nina Leeds, Charlie? ¿Cuando se
casa con Gordon Shaw?” La cabeza le fallaba, pobre mujer! ¿Te
acuerdas que bien le cayó siempre Gordon? Le gustaba mucho mirar
futbol cuando jugaba él. Lo encontraba siempre tan bien plantado,
tan lleno de gracia. Siempre le gustó un cuerpo fuerte y sano.
Siempre cuidó mucho del suyo, caminaba kilometros cada día, le
gustaba nadar y remar en verano, incluso después de los sesenta
años. No estuvo enferma ni un sólo día en toda su vida hasta que...
(Se gira hacia DARRELL. Frío.) Usted tenía razón, Dr. Darrell. Era
càncer. (Enfadado.) Pero el médico al que me envió y los otros que
consulté no pudieron hacer nada por ella, nada de nada! Solventaro
lo mismo que si hubiera importado a un par de brujos de las islas
Salomon! Esos como mínimo la habrían distraído en sus últimas
horas cantando y bailando, pero sus especialistas resultaron un
fracaso rotundo! (Y de repente con cinismo insultante y
desagradable, alzando la voz.) Creo que ustedes, los médicos, son
una banda de malditos ignorantes, mentirosos e hipócritas!
NINA (Vivamente.) Charlie!
MARSDEN (Rehaciéndose. Avergonzado.) No me hagais caso. No estoy bien,
Nina. He pasado por un infierno. (Parece a punto de llorar, y se
levanta de repente, como loco.) Es esta habitación! No puedo
soportar esta habitación! Tiene algo de repulsiva!
NINA (Tranquilizadoramente.) Ya sé que es fea, Charlie. No he tenido
tiempo de arregrarla todavía. Hemos estado muy justos de dinero.
MARSDEN (Con confusión.) No pasa nada. Yo también soy feo. ¿Y Sam?
NINA (Impaciente.) Arriba. Sube. Estará encantado de verte.
MARSDEN (Vagamente.) Muy bien (Va hacia la puerta. Después se para,
afligido.) Pero por lo que ví en aquella visita a su casa, no quiere
mucho a su madre. Me parece que no lo entenderá, Nina. No le
escribre nunca, ¿verdad que no?
NINA (Intranquila.) No... no lo sé.
MARSDEN Parecía sentirse sola. Algún día se arrepentirá, cuando ella... (Traga.)
Bien... (Sale.)
NINA (Con pánico repentino. Pensando.) La madre de Sam! “Haz feliz a mi
hijo, a Sammy”! Se lo prometí... Pero, ¿Por qué me lo ha tenido que
recordar Charlie?... (Con decisión.) Ahora no la puedo recordar! No
quiero! He de ser feliz!...
NINA (Con sonrisa posesiva de tolerancia.) Deja estar a Charlie, Ned.
¿Qué me importa a mí Charlie? Yo te amo a tí! Y tú me amas a mí!
DARRELL (Con aprensión. Forzando un tono de rechazo irritado.) Pero no es
verdad. Y tú a mí tampoco me amas! Te estás dejando llevar por tu
romàntica imaginación... (Mostrando, a pesar de él mismo, unos
celos resentidos.) Cómo ya hiciste una vez con Gordon Shaw!
NINA (Pensando.) Está celoso de Gordon!...Eso es maravilloso!... (Con
calma provocadora.) Yo amaba a Gordon.
DARRELL (Irritado. No hace caso, como si no quisiera escuchar.) Romántica
imagincación. Ha estropeado mas vidas que todas las enfermedades!
Que las otras enfermedades, debería decir! Es una forma de locura!
(Se levanta vigorosa y se pone a caminar arriba y abajo de la
habitación. Pensando intranquilo.) Es necesario que no la mire, que
encuentre una excusa y me vaya, y que no vuelva nunca más!...
(Evitando mirarla, intenta discutir razonablemente, fríamente.) Actúas
de una forma estúpida, Nina, y muy injusta. Nuestro acuerdo no tiene
mayor relación con el amor que un contrato para construir una casa.
De hecho sabes que acordamos que era esencial que el amor no
entrase en el juego. Y a pesar de lo que dices, no ha entrado. (Una
pausa. Él camina arriba y abajo. Ella lo mira. Pensando.) Ha de tocar
de pies en el suelo! He de romper! Ahora ya va bastante mal la cosa,
pero seguir avanzando... Nos desgraciaría la vida de una manera!...
NINA (Pensando tiernamente.) Que su orgullo me eche toda la culpa a mí...
Lo acceptaré con alegría!...
DARRELL (Irritado.) Claro que me doy cuenta de que yo también he tenido
culpa. No he podido ser tan impersonal como quería. El problema es
que siempre ha habido una atracción física muy fuerte. Desde que te
conozco, siempre te he deseado físicamente. Ahora lo admito.
NINA (Sonriendo tiernamente. Pensando.) Entonces, ¿lo admites? Pobre
querido!... (Tentadoramente.) ¿Y me deseas todavía, verdad Ned?
DARRELL (Manteniéndose de espaldas a ella. Brusco.) No! Ese aspecto se ha
acabado! (NINA ríe suavemente, posesivamente. Él se gira de golpe
y se encara, enfadado.) Escucha! Tendrás el hijo que querías, ¿no?
NINA (Implacable.) Mi hijo quiere a su padre!
DARRELL (Acercándose un poco. Desesperado.) Pero, ¿te has vuelto loca?
Olvidas a Sam! Puede parecer estúpido, pero yo tengo
remordimientos de conciencia! Empiezo a pensar que le hemos
hecho un flaco favor justo a la persona que queríamos ayudar.
NINA También intentabas ayudarme a mí, Ned!
DARRELL (Quequeando.) Bien... de acuerdo... digamos entonces que ese
aspecto de la cuestión estuvo bien. Pero ahora se ha de parar! No
puede continuar!
NINA (Tentadora.) Deberíamos casarnos.
(Pensando. Suspicaz.) Cudado! Ya está!... Casarse!... Poseerme!....
Acabar con mi carrera!... (Desdeñoso.) ¿Casarnos? ¿Te piensas que
soy imbécil? Quítatelo de la cabeza de inmediato! No me casaría con
nadie, por nada! (Como ella continúa mirándolo con decisión
inamovible, dice suplicando.) Ten cordura, por el amor de Dios! No
estamos hechos el uno para el otro en absoluto! No admiro tu
caràcter! No siento respeto por tí! Sé demasiado sobre tu pasado!
(Indignado.) ¿Y Sam qué? ¿Divorciarte? ¿Has olvidado todo lo que te
dijo su madre? ¿Quieres decir que lo harías a sabiendas? ¿Y
esperas que yo?... ¿Por quién me has tomado?
NINA (Inflexible.) Eres mi amante! No importa nada más! Sí, recuerdo
perfectamente lo que me dijo la madre de Sam. Me dijo: “Siendo feliz
es como más te puedes acercar a saber lo que es el bien.” Y yo seré
feliz! Lo he perdido todo en la vida hasta ahora porque no he tenido
el coraje de tomarlo; y he hecho daño a los que me rodeaban. Es
inútil intentar pensar en los otros. Un ser humano no puede pensar
en otro. Es imposible. (Suavemente y seductora.) Pero esta vez
pensaré en mi propia felicidad, y eso quiere decir que tu... y nuestro
hijo! Y con eso ya es suficiente para que piense una sola persona,
¿verdad, querido? (Extiende la mano y toma la de él. Una pausa.
Con la otra mano lo hace girar suavemente hasta obligarlo a mirarle
a los ojos.)
DARRELL (Pensando con fascinación.) Veo mi felicidad en sus ojos... El
contacto de su piel suave!... Aquellas tardes!... Dios, que feliz llegué a
ser!... (Con voz extraña y aturdida, como si un impulso mayor que su
voluntad le obligara a hablar.) Sí, Nina.
NINA (Con voz decidida.) Ya le he dado bastante de mi vida a Sam! Y eso
no lo ha hecho feliz, ni un poco! Por tanto, ¿por qué debo seguir
esforzándome? ¿Y cómo podemos saber que realmente le puede ir
bien pensar que nuestro hijo es su hijo? No podemos! Todo son
suposiciones. La única cosa segura es que nos amamos.
DARRELL (Aturdido.) Sí. (Se oye un ruido desde el recibidor y entra EVANS por
detrás. Los vé con las manos juntas, pero confunde su actitud.)
EVANS (Cordialmente, con aire forzado de seguridad.) Y bien, doctor, ¿cómo
está la paciente? Yo creo que está mucho mejor, ¿no te parece?
Aunque ella no quiera admitirlo.
DARRELL (Así que oye la voz de EVANS, suelta la mano de NINA como si fuera
carbón encendido. Evitando los ojos de EVANS y apartándose de
ella, nervioso y cohibido.) Sí, mucho mejor.
EVANS Perfecto! (Da un golpecito en la espalda de NINA. Ella se aparta.
Inmediatamente la confianza de él cae por los suelos. Pensando
abatido.) ¿Por qué se aparta de mí por sólo tocarla?
NINA (Con naturalidad.) He de ir a ver como va la comida. Te quedas,
¿verdad Ned?
DARRELL (Debatiéndose e inseguro.) No, será mejor que... (Pensando
desesperadamente.) He de irme!... No puedo irme!... He de irme!...
EVANS Quédate, hombre!
NINA (Pensando.) Es necesario que se quede, y después de comer se lo
diremos a Sam. (Con seguridad.) Se queda. (Significativamente.) Y
después de comer queremos tener una buena charla contigo Sam,
¿verdad que si, Ned? (DARRELL no contesta. Ella sale.)
EVANS (Vagamente iniciando una conversación.) He conseguido que Charlie
se estire un poco. Está fatal el pobre. (Intentando encararse con
DARRELL que continúa apartando la mirada de él.) ¿Qué quería
decir Nina cuando ha dicho que queríais tener una buena charla
conmigo? ¿O es que es un secreto, Ned?
DARRELL (Controlando el impulso de reir de forma histérica.) ¿Un secreto? Si,
desde luego que es un secreto! (Se tira sobre la silla de la izquierda,
manteniendo la mirada apartada. Sus pensamientos son amargos y
desesperados como los de un fugitivo acorralado.) Es horroroso!...
Sam se piensa que soy el tipo más extraordinario del mundo, y yo le
hago esto!... Como si no tuviera ya bastante!...Nacido con una
maldición, y yo lo remato! Un médico! Mierda!... Es como si viera su
final! No me lo perdonaré jamás!... Jamás lo olvidaré! Esto me
destrozará, deshará mi carrera!... (Aún más desesperado.) He de
ponerle fin, ahora que aún estoy a tiempo!... Ha dicho que después
de comer hablaríamos, quiere decírselo todo, y eso podría matarlo; y
entonces se casará conmigo!...(Comienza a enfadarse.) Como hay
Dios que no lo haré!... Lo descubrirá todo sonriendo y me tendrá
donde ella quería, y entonces será tan cruel conmigo como lo es
ahora con él!... ¿Amarme?... Mentirosa! Todavía ama a Gordon!... Su
cuerpo es una trampa, y yo he caído en ella! Me toca la mano, sus
ojos penetran en los míos, y pierdo la voluntad!... (Furioso.) Por Dios
que no me hará hacer el tonto otra vez!... Me iré a cualquier sitio!... A
Europa! Estudiaré, trabajando duro la olvidaré!... Me esconderé hasta
que salga el barco para que no pueda ponerse en contacto conmigo!
(Se encuentra en un estado de exaltación.) Ahora me voy!... No, he
de estropearle los planes con respecto a Sam!... Ya lo sé! Le diré lo
del hijo y así la pararé! Cuando sepa que se lo he explicado a Sam,
verá que es inútil! Se quedará con él!... Pobre Nina! Lo siento! Si me
quiere! Ya olvidará! Tendrá a su hijo y será feliz!... Y Sam será feliz!...
(De repente se gira hacia EVANS, que lo ha estado mirando,
intrigado. En voz baja.) Escucha Sam. No me puedo quedar a comer.
No tengo tiempo, he de hacer un montón de cosas. Salgo hacia
Europa de aquí a pocos días en barco.
EVANS (Sorprendido.) ¿Te vas?
DARRELL (Con mucha prisa.) Sí. Voy a estudiar un año mas o menos. No se lo
he dicho a nadie. He venido hoy a despedirme. No os podreis volver
a poner en contacto conmigo porque estaré fuera de la ciudad, de
visita. (Añade alegre.) Y ahora el secreto! Esto debería hacerte muy
feliz, Sam. Ya sé como lo has llegado a desear, así que te lo diré,
aunque Nina se pondrá furiosa conmigo. Ella se lo guardaba para
sorprenderte en el mejor momento... (Todavía más exaltado.) Pero yo
soy demasiado egoísta como para no verte feliz antes de irme!
EVANS (Sin atreverse a creer lo que le espera. Balbucea.) Ned, ¿es que...?
DARRELL (Con extraña jovialidad.) Serás padre, chico, ese es el secreto. (Y
mientras EVANS lo mira con muda y feliz satisfacción, él continúa
hablando.) Y ahora es necesario que espabile. Ya nos veremos de
aquí a un año, más o menos. Ya me he despedido de Nina. Adiós,
Sam. (Le dá la mano.) Buena suerte! Y ahora ponte a trabajar en
serio! Tienes madera para conseguirlo! Cuando vuelva espero que
me digan que vas de éxito en éxito! Y dile a Nina que espero
encontraros a los dos felices, con vuestro hijo. Los dos, díle. Felices
con vuestro hijo! Díle eso, Sam! (Se gira y se dirige a la puerta.
Pensando mientras se va.) Hecho!... Y honorablemente! Soy libre!...
(Sale de la habitación, después por la puerta principal, y al cabo de
un momento se oye el motor de su coche como se aleja.)
EVANS (Se lo queda mirando mudo en un estado de feliz estupefacción.
Murmura.) Gracias... Ned. (Pensando incoherentemente.) ¿Por qué
dudé de mi mismo?... Ahora me ama... Siempre me ha amado. He
sido un estúpido... (De repente se deja caer de rodillas.) Dios mío, te
doy las gracias! (Entra NINA de la cocina. Se para sorprendida,
cuando lo ve de rodillas. Él se levanta de una salto, la toma entre sus
brazos con feliz seguridad y la besa.) Nina, te quiero tanto! Y ahora
se que me quieres! Y nunca más tendré miedo de nada!
NINA (Desconcertada y asustada, intentando débilmente apartarlo.
Pensando.) Es que... ¿se ha vuelto loco? (Débilmente.) Sam! ¿Qué
te pasa, Sam?
EVANS (Tierno.) Ned me ha contado el secreto, y soy tan feliz, querida! (La
besa de nuevo.)
NINA (Balbuceando.) Ned te ha dicho que....
EVANS (Tierno.) Que tendremos un hijo, querida. No te enfades con él. ¿Por
qué querías que fuera un secreto? ¿No sabías lo feliz que me harías,
Nina?
NINA Te ha dicho que nosotros... ¿que tu, el padre...? (Y deshaciéndose de
él de repente grita frenéticamente.) Ned! ¿Donde está Ned?
EVANS Se acaba de ir hace un momento.
NINA (Estúpidamente.) ¿Se ha ido? Hazlo volver. La comida está a punto.
EVANS Se ha ido. No podía quedarse. Tiene mucho que hacer preparando el
viaje.
NINA ¿El viaje?
EVANS ¿No te ha dicho que tomaba el barco hacia Europa? Se va mas o
menos un año a estudiar.
NINA Más o menos un año! (Frenética.) He de llamarlo.! No, saldré y lo iré
a buscar ahora mismo! (Hace una pausa vacilando hacia la puerta.
Pensando angustiada.) He de ir... Ir... Encontrarlo... Mi amante....
EVANS Me temo que no estará. Ha dicho que no nos podríamos poner en
contacto con él, que estaría fuera de la ciudad visitando a unos
amigos hasta que se fuera. (Solícito.) ¿Por qué? ¿Quieres verle por
algo importante, Nina? Quizá lo podría localizar...
NINA (Balbuceando. Le fallan las piernas.) No. (Sofoca una risa histérica.
Débil) Nada, nada importante... nada importante... Sam, ayúdame...
EVANS (Va corriendo y la ayuda a llegar al sofa de la derecha.) Pobrecilla
mía! Estírate y descansa. (Ella se queda sentada, mirando fíjamente
al vacío. Él le masajea las muñecas. ) Pobrecita mía! (Pensando,
lleno de alegría.) Su condición... es debilidad por su condición...
NINA (Pensando angustiada.) Ned no me ama!... Se ha ido, se ha ido para
siempre! Como Gordon!... No, no como Gordon! Como un gallina, un
cobarde, un mentiroso!... Lo odio! Madre de Dios, por favor, déjame
odiarlo! Esto lo debe haber planeado! Lo debía saber hoy mientras
decía que me amaba!... (Pensando desaforadamente.) No lo sufriré!
Se piensa que me ha colocado a Sam para siempre!... Y a su hijo! No
puede hacerlo!... Le diré a Sam que le ha mentido! Haré que Sam le
odie! Haré que Sam lo mate!... Prometeré a Sam que lo amaré si lo
mata!... (De repente se gira hacia EVANS. Salvajemente.) Te ha
mentido!
EVANS (Dejándole las muñecas, horrorizado. Balbucea.) Quieres decir...
¿que Ned me ha mentido sobre...?
NINA (En el mismo tono.) Ned te ha mentido!
EVANS (Balbucea.) Que no... ¿estas esperando un hijo?
NINA (Salvaje.) Claro que sí! Eso no hay nada que me lo pueda impedir!
Pero tu... tu... quiero decir que... (Pensando angustiada.) No le puedo
decir eso!... No se lo puedo decir sin Ned que me ayude!... No
puedo!... Mira que cara que hace! Pobre Sammy!... Pobre niño!...
Pobre niño!... (Le coge la cabeza y la apreta contra su pecho y se
echa a llorar. Llorando.) Quiero decir que tú no lo debías saber,
Sammy.
EVANS (Inmediatamente vuelve al séptimo cielo. Tierno) ¿Por qué? ¿Qué no
quieres que sea feliz, Nina?
NINA Sí, si que quiero, Sammy. (Pensando extrañamente.) Niño pequeño!
Niño pequeño! A los niños pequeños hay que darles vida, no se los
ha de matar ni volverlos locos!...
EVANS (Pensando.) No me había llamado nunca Sammy, antes. Alguien
solía llamarme así... mamá... (Tierno e infantil.) Y a partir de ahora te
haré feliz, Nina. Te lo aseguro, tal como Ned me lo ha dicho he
notado algo! No lo puedo explicar, pero... ahora progresaré, Nina! Ya
sé que lo he dicho otras veces, pero eran fanfarronadas. Sólo
probaba de creermelo yo mismo. Pero ahora lo digo con el
convencimiento de que puedo hacerlo! (Suavemente.) Es porque
tendremos un hijo, Nina. Sabía que sin eso nunca me llegarías a
amar de verdad. Por eso estaba arroldillado cunado has entrado.
Daba gracias a Dios... por nuestro hijo!
NINA (Temblorosamente.) Sammy! Pobre niño!
EVANS Ned me ha dicho que cuando vuelva espera encontrarnos a los dos
felices con nuestro hijo. Ha dicho que te lo dijera. Ahora serás feliz,
¿verdad que sí, Nina?
NINA (Con la voz rota y extenuada.) Intentaré hacerte feliz, Sammy. (Él le
dá un beso y esconde la cabeza en su pecho. Ella mira por encima
de su cabeza. Parece que envejezca por momentos. Pensando como
si repitiera las palabras de una voz interior.) No el hijo de Ned!... No
el hijo de Sam!... Mi hijo! Otra vez! Siento a mi hijo que vive, que se
mueve dentro de mí, que mi vida se mueve en la de mi hijo,
inspirando la marea que sueño y volviendo a expirar el sueño a la
marea... Dios es una madre... (Con angustia repentina.) Ay, tardes...
queridas y maravillosas tardes de amor contigo, amante mío... Te he
perdido, te has ido de mí para siempre!...
SEGUNDA PARTE

ACTO SEXTO

El mismo sitio. Un atardecer algo más de un año después. La


habitación ha sufrido un cambio significativo. Tiene un aire
confortable y casero, como si definitivamente pertenenciera al tipo de
persona para la que fué construída. Tiene un aire orgulloso de
modesta prosperidad. Estamos un poco después de la cena, sobre
las ocho. EVANS está sentado al lado de la mesa de la izquierda,
ojeando los titulares del periódico y leyendo algún artículo. NINA está
en la silla del centro, haciendo con punto de media un jersey
diminuto. MARSDEN está sentado en el sofá de la derecha con un
libro que hace ver que lee, pero dirigiendo miradas de admiración a
EVANS y a NINA. EVANS ha hecho un cambio sorprendente. Se ha
engordado, la mirada ojerosa y preocupada de inferioridad cohibida
ha desaparecido de su cara, que está llena, sana y satisfecha. Y, lo
que es más notable, también tiene un aire decididamente sólido,
atrevido, de persona que tiene unos objetivos y que tiene la
confianza en que los alcanzará. Ha madurado, ha encontrado su
lugar en el mundo. El cambio que ha hecho NINA también es
perceptible. Se la vé sensiblemente mayor, los rasgos de lo que ha
sufrido le han quedado marcados en la cara, pero también tiene
expresión de tranquilidad y de estar contenta. MARSDEN ha
envejecido mucho. Tiene el pelo gris, y su expresión es de una pena
profunda que se va convirtiendo en una resignación irritada consigo
mismo. Va inmaculadamente vestido de cheviot oscuro.

NINA (Pensando.) No sé si hay corriente de aire en la habitación del niño...


Quizá debería ir a cerrar la ventana... No, debe estar bien, necesita
aire fresco... El pequeño Gordon. Sí que me recuerda a Gordon, tiene
un aire a él en sus ojos. Una aire en sus ojos... ¿Mi imaginación
romàntica?... Eso lo dijo Ned... ¿Por qué no ha escrito nunca, Ned?
Es mejor que no lo haya hecho. Como me hizo sufrir! Pero lo
perdono, me dió a mi hijo. El niño no se le parece, todo el mundo dice
que se parece a Sam... que absurdo! Pero he de reconocer que Sam
es un padre maravilloso. Durante este año se ha hecho un hombre
nuevo, y yo lo he ayudado. Me lo consulta todo... Le tengo auténtico
respeto, ahora. Puedo entregarme a él sin repugnancia... Le estoy
haciendo tan feliz. He escrito a su madre diciendo que le hago feliz,
estuve orgullosa de poder escribirlo. De que forma más extraña se
resuelven las cosas!... Y todo ha sido para bien. Y no me siento mala,
me siento buena. (Sonríe extrañamente.)
MARSDEN (Pensando.) Vaya cambio!... La última vez que estuve aquí el aire
estaba envenenado... Darrell... Estoy seguro que era su amante.
Pero yo estaba en un estado tan morboso... ¿Por qué huyó Darrell?
Nina habría podido conseguir que Sam se divorciara si lo amaba, por
tanto es evidente que no lo amaba. Y además, estaba esperando un
hijo de Sam, y el amor por Darrell debía parecerle una traición, así
que le hizo marcharse. Debe ser eso... (Con satisfacción.) Sí, ahora
lo veo claro... (Con pena desdeñosa.) Pobre Darrell... No me cae
bien, pero me dió lástima cuando me encontré con él en Munich...
Llevaba una vida disipada. Parecía desesperado!... (Con
melancolía.) Mi huída tuvo más o menos tanto éxito como la suya.
Como si la memoria se pudiera dejar atrás!... No pude olvidar a
mamá, su recuerdo me perseguía por todas las ciudades de
Europa... (Con irritación) He de volver a trabajar!... Ni una línea
desde hace ya más de un año!... Mi público me debe estar
olvidando!... Ayer me vino una idea, un argumento. La cabeza vuelve
a funcionar de nuevo... Empiezo a olvidar, gracias a Dios!... (Con
remordimiento.) No, no te quiero olvidar, mamá. Pero déjame
recordarte sin dolor.
EVANS (Girando una página del periódico.) Se está acercando el boom
económico más grande que este país haya tenido jamás, o yo me
equivoco mucho, Nina.
NINA (Muy seriamente.) Te lo parece Sammy?
EVANS (Decididamente.) Estoy totalmente seguro.
NINA (Con orgullo maternal y divertida.) El querido Sam... Todavía no
puedo acabar de creer en este hombre de negocios lleno de
seguridad, pero he de admitir que ha demostrado serlo... Pidió más
dinero y ellos se lo dieron sin ninguna discusión. Tienen ganas de
conservarlo, y hacen bien. Ha trabajado como un negro! Por mí y por
mi hijo!...
EVANS (Ha estado mirando a MARSDEN de forma furtiva por encima del
periódico.) La madre de Charlie debía acumular medio millón
tranquilamente, y él dejará que se pudran en bonos del estado... Qué
diría si le propusiera financiarme?... Siempre se ha interesado de una
manera amistosa... Bien, de todas formas, vale la pena intentarlo;
sería un socio fácil de manejar...
MARSDEN (Observando a EVANS admirado.) Vaya cambio, Sam!... Me gustaba
más antes... Fútil, pero tenía una cierta sensibilidad... Ahora es un
tocho. Un poco de éxito y... este triunfará! Este tipo de hombres son
los herederos de la tierra, se la tragan, la digieren sin saborearla. Y
es feliz!... Encima es feliz! Tiene a Nina, un hijo precioso, una casa
cómoda, no tiene penas ni recuerdos tristes... y yo no tengo nada,
excepto mi total solitud!... (Afligido y compadeciendose de sí mismo.)
Ojalá viviera mamá!... La encuentro terriblemente a faltar! Mi casa es
tan solitaria... ¿Quién me llevará la casa ahora? Ha de ser alguien
con quien me lleve bien, o no podré trabajar... He de escribir a Jane.
Seguramente se alegrará. (Girándose hacia NINA.) Me parece que
escribiré a mi hermana que vive en California para decirle que venga
a vivir conmigo. Ahora que su hija pequeña se ha casado está sola, y
dispone de muy pocos recursos. Y por lo que respecta a compartir mi
patrimonio con ella, estoy atado de manos. Según el testamento de
mamá, si le doy la más pequeña cantidad, yo también quedo
desheredado. Mamá nunca dejó de estar resentida por la boda de
Jane. En cierta manera, tenía razón. Su marido no era gran cosa: ni
era de buena familia, ni tenía posición ni ninguna habilidad, y dudo
que ella fuera nunca feliz. (Sarcástico.) Fué una boda de esas por
amor!
NINA (Sonriendo. Con algo de burla.) No hay peligro de que tú hagas
nunca una boda por amor, ¿verdad, Charlie?
MARSDEN (Dolido. Pensando.) No le parece posible que ninguna mujer me
pueda llegar a amar!... (Cáustico.) Espero no hacer nunca el tonto de
esa forma, Nina!
NINA (Burleta.) Venga! El soltero desdeñoso! No veo ningún motivo para
que estés tan orgulloso! Lo que haces es eludir responsabilidades.
MARSDEN (Dolido, pero forzando un aire de broma.) Tu has sido mi único amor
de verdad, Nina. Hice votos de soltería perpetua cuando me dejaste
por Sam!
EVANS (Ha oído esto último. En tono de broma.) Vaya! ¿Pero que es esto?
No sabía que fueras mi odiado rival, Charlie!
MARSDEN (Seco.) Ah, no, ¿de verdad? (Pero EVANS ha vuelto a su periódico.
Pensando furiosamente.) El muy idiota! Hace broma!... Como si yo
fuera la última persona en el mundo que se pudiera imaginar...
NINA (Burleta.) Pues si soy la responsable, Charlie, encuentro que debería
hacer alguna cosa. Te escogeré una mujer, con la garantía de que
hagais una buena pareja. Ha de tener como mínimo diez años más
que tú, ha de ser gorda, corpulenta y plàcida, buena cocinera y una
ama de casa maravillosa....
MARSDEN (Áspero) No seas tonta. (Pensando enfadado.) Escoge a alguien que
ya haya pasado la edad! No se imagina que el sexo pueda tener
nada que ver!...
NINA (Aplacándolo, viendo que se ha enfadado de verdad.) Pero si sólo he
escogido un tipo de persona que he pensado que te iría bien, Charlie,
y a tu trabajo, también.
MARSDEN (Con sorna y en un tono significativamente enfático.) No has
mencionado la castidad. No podría respetar a una mujer que no
hubiera respetado ella misma.
NINA (Pensando. Picada.) Está pensando en aquellos hombres del
hospital... Que estúpida fuí explicándole aquello!... (Mordaz.) Así que
te parece que te mereces una vírgen inocente!
MARSDEN (Frío. Controlando su ira.) No hablemos más de mí. Si no te molesta.
(Clavándole una mirada desafiadora y maliciosa.) ¿Te he comentado
que me encontré al Dr. Darrell en Munich?
NINA (Sorprendida. Pensando asustada y confusa.) Ned! Vió a Ned!... ¿Por
qué no me lo ha dicho antes?... ¿Por qué me ha mirado de esa
manera? ¿Es qué sospecha?... (Intentando conservar la calma pero
balbuceando.) Asi que... ¿viste a Ned?
MARSDEN (Con satisfacción salvaje.) Esta la ha tocado! Mírala! Culpable!... De
manera que yo aquel día tenía razón!... (Displicente.) Sí, me encontré
con él de forma casual.
NINA (Ahora con más calma.)¿ Y se puede saber por qué no nos lo has
dicho antes, Charlie?
MARSDEN (Impasible.) ¿Por qué? ¿Es qué es una noticia tan importante? Ya
sabíais que estaba, ¿no? Supongo que os había escrito.
EVANS (Levántando la vista del periódico. Afectuoso.) ¿Y cómo estaba, ese
sinvergüenza?
MARSDEN (Malicioso.) Parecía bastante animado, dijo que se lo estaba pasando
muy bien. Cuando lo ví, iba con una mujer muy vistosa, muy bonita,
si te gusta ese tipo de mujeres. Entendí que vivían juntos.
NINA (No se puede contener. Estalla.) No me lo creo! (Controlándose
inmediatamente y forzando una sonrisa.) Quiero decir que Ned era
siempre tan serio que es dificil imaginarlo en un lío de ese tipo.
(Pensando en un extraño estado de confusión celosa.) Dificil de
imaginar! Mi amante!... otra vez dolor!... ¿Por qué? Ahora ya no le
amo!... Vigila! Charlie me está observando...
MARSDEN (Pensando celoso.) Así que sí que lo amaba!... ¿Todavía lo ama?...
(Esperanzado.) ¿O es que sólo está picada?... A ninguna mujer le
gusta perder a un hombre, incluso cuando ya no lo ama... (Con
insistencia maliciosa.) ¿Por qué es dificil de imaginar, Nina? Darrell
es un hombre, ¿porque no podría tener una amante?
(Significativamente.) No tiene ninguna atadura a la que deba ser
fiel, ?verdad que no?
NINA (Debatiéndose con sí misma. Pensando penosamente.) Tiene
razón... ¿por qué no lo ha de hacer Ned?... Es por eso por lo que no
ha escrito nunca!... (Desenvuelta.) No sé que ataduras puede o no
puede tener aquí. A mí me dá lo mismo si quiere tener cincuenta
amantes. Supongo que no es mejor de lo que sois el resto de
hombres.
EVANS (Mirándola. Le recrimina con ternura.) Eso no es justo, Nina.
(Pensando con orgullo.) Estoy orgulloso, nunca nadie antes que
ella...
NINA (Mirándolo. Con auténtica gratitud.) No me refería a tí, querido.
(Pensando con orgullo.) Gracias a Dios de Sammy!... Sé que es
mío... sin celos, sin miedo, sin dolor. He encontrado la paz. (Después
con gran turbación.) Ned, ¿por qué no has escrito?... Basta!... Que
estúpida soy! Ned ha muerto para mí! Como odio a Charlie!... ¿Por
qué me lo ha dicho?...
MARSDEN (Mirando a EVANS. Pensando con desprecio.) Sam es un pobre
burro! Vanagloriarse de su virtud!... Como si las mujeres te amaran
por eso!... Lo desprecian!... No quiero que Nina se crea que yo no he
tenido expriencia con mujeres... (Con mofa.) ¿Así que es Sam el
virtuoso? Nina deberías haberlo puesto en el museo entre los
mamíferos prehistóricos!
EVANS (Complacido. Bromeando.) Oh, yo no he tenido las oportunidades
que has tenido tu, Charlie! Yo no podría irme a Europa y salir
adelante como has salido tu!
MARSDEN (Absurdamente complacido. Admitiendo al mismo tiempo que lo
niega.) Oh, no he sido tan terrible, Sam! (Avergonzado de sí mismo y
despreciándose. Pensando.) Que idiota y que enfermo! Quiero que
piensen que he sido un Don Juan!... Que penoso y asqueroso!... No
tendría ninguna amante aunque pudiera! ¿Aunque pudiera? Claro
que podría!... Sencillamente no he tenido nunca interés en
degradarme.
NINA (Pensando. Atormentada.) Cuando pienso en aquella mujer!... En
Ned olvidando nuestras tardes en las noches con ella! Ya es
suficiente de estos pensamientos! No quiero ceder! ¿Por qué me ha
querido hacer daño Charlie?... ¿Quizá está celoso de Ned? Charlie
siempre me ha querido de una manera muy suya. Que ridículo!
Míralo!... Está tan orgulloso de que lo tengamos por un Don Juan!...
Estoy seguro que no se ha atrevido nunca a besar a una mujer que
no fuera su madre!... (Con mofa.) Explícanos eso de todas tus
amantes en países extranjeros, Charlie!
MARSDEN (Ahora, confundido.) Yo... realmente no me acuerdo, Nina!
NINA Oh, pues eres la persona más dura que jamás he conocido, Charlie!
Mira que no recordar ni una! Y supongo que debe haber pequeños
Marsden, y que también los has olvidado! (Ríe maliciosa. EVANS ríe
con ella.)
MARSDEN (Todavía más confundido. Con estúpida sonrisa satisfecha.) De eso
no puedo decir nada, Nina. Es un padre coherente el que conoce a
su hijo, ¿sabes?
NINA (Pensando asustada.) ¿Qué quiere decir?... ¿También sospecha
sobre el niño? He de ir terriblemente con cuidado con Charlie!...
EVANS (Vuelve a alzar la vista del periódico.) ¿Qué dijo algo de cuando
volvería, Ned?
NINA (Pensando con anhelo.) ¿Volver? Ay, Ned, como lo deseo!...
MARSDEN (Mirándola. Dice significativamente.) No, no dijo nada. Entendí que se
quedaba allá indefinidamente.
EVANS Me gustaría volver a verlo.
NINA (Pensando.) Me ha olvidado... y si viniera, probablemente me
evitaría...
MARSDEN Habló de vosotros. Me preguntó si estaba enterado de si Nina ya
había tenido el hijo o no. Le dije que no.
EVANS (De corazón.) Lástima que no lo supieras. Le habrías podido explicar
el campeón que tenemos, ¿verdad, Nina?
NINA (Mecánicamente.) Sí. (Pensando con alegría.) Ned preguntó por mi
hijo!... Así que no lo había olvidado! Si volviera vendría a ver a su
hijo!...
EVANS (Solícito.) ¿No vuelve a ser hora de que mame?
NINA (Se levanta de forma automàtica.) Sí, ahora voy. (Lanza una mirada a
MARSDEN, pensando calculadoramente.) He de volver a ganarme a
Charlie... No me siento segura... (Se para al lado de su silla, le coge
la mano y clava los ojos en los de él, con una mirada dulce y llena de
reproches.)
MARSDEN (Pensando avergonzado.) ¿Por qué he intentado hacerle daño? Mi
Nina!... Estoy más cerca de ella que nadie! Daría la vida por hacerla
feliz!...
NINA (Triunfante.) Como le tiembla la mano!... Que tonta de tener miedo de
Charlie! Siempre puedo hacer de él lo que quiero! (Le pasa la mano
por el pelo y habla como si bajo el tono de broma se escondiera un
rechazo dolido.) No me deberías gustar más, sabes, ahora que
prácticamente has admitido que has estado flirteando por toda
Europa! Y yo que te creía absolutamente fiel, Charlie!
MARSDEN (Tan contento que no se puede creer lo que oye.) Me ha creído!... Y
le ha dolido! Pero no la puedo dejar que se piense... (Apasionado.
Serio, cogiéndole la mano entre las suyas y mirándola a los ojos.) No,
Nina! Te lo juro!
NINA (Pensando cruelmente.) Bah!... Que manos tan muertas!... Tiene los
ojos tan huidizos! ¿Es posible que me ame?... ¿De esa manera? Qué
idea tan angustiosa!... Parece algo incestuoso! No, es demasiado
absurdo!... (Sonriendo, retirando suavemente la mano.) De acuerdo.
Te perdono, Charlie. (Después en tono práctico.) Disculpadme, por
favor, mientras subo y doy de comer a mi hijo, o nos esperan sus
gritos hambientos en unos momentos. (Se gira para irse, pero se
vuelve a girar impulsivamente y besa a MARSDEN con verdadero
afecto.) Eres un sol, ¿lo sabes Charlie? No sé que haría sin ti!
(Pensando.) Y además es verdad!... Es mi único amigo seguro... No
lo he de perder nunca, ni dejar nunca que sospeche que el pequeño
Gordon... (Se gira para irse.)
EVANS (Levantándose de un salto y dejando el periódico a un lado.) Espera
un momento, que vengo contigo. Quiero darle las buenas noches.
(Le rodea la cintura con un brazo, la besa y salen juntos.)
MARSDEN (Pensando emocionado.) Casi he confesado que la amaba!... Le he
vista una expresión extraña en la cara. ¿Qué era?... ¿Era
satisfacción? ¿No le ha sentado mal? ¿Era placer? Así, ¿puedo
esperar?... (Después. Afligido.) ¿Esperar qué?... ¿Qué es lo que
quiero? ¿Si Nina fuera libre, yo que haría? ¿Haría alguna cosa?...
¿Querría hacerlo?... ¿Qué le ofrecería? ¿Dinero? Eso lo podría
obtener de otros. ¿A mi mismo? (Amargamente.) Menudo regalo! El
cuerpo feo... No hay nada en mí que la pueda atraer. ¿Mi fama?...
Dios mío, que pobre y penosa ofrenda. Pero yo habría podido haber
hecho alguna cosa importante, todavía podría, si tuviera el coraje de
escribir la verdad. Pero nací con miedo, miedo de mi mismo. He
dedicado mi talento a hacer que los tontos se sintiesen satisfechos
de si mismos por tal de que estuvieran satisfechos de mi y así yo les
gustara. No soy ni querido ni odiado. Gusto... A las mujeres les gusto.
A Nina le gusto!... (Con resentimiento.) No puede evitar que se le
escape la verdad!... “Eres un sol, ¿sabes Charlie?” Oh, claro que lo
sé, y demasiado bien. El querido Charlie!... (Angustiado.) El querido
Rover, que perro tan bonito, hace años que lo tenemos, es tan
afectuoso y fiel pero se está haciendo viejo, se vuelve irritable,
tendremos que deshacernos de él pronto!... (Con una extraña ira,
amenazador.) Pero no te desharás tan fácilmente de mi, Nina!...
(Después con confusión y vergüenza.) Dios del cielo, ¿qué me
pasa?... Desde la muerte de mamá que me he convertido en un
auténtico idiota!...
EVANS (Vuelve a entrar, con una mirada radiante de orgullo paternal en la
cara.) Dormía tan profundamente que ni un terremoto le habría
despertado! (Vuelve a su silla. Muy seriamente.) Está muy sano y
fuerte, Charlie. Eso es lo que más gracia me hace. Haré que se
empiece a entrenar así que sea lo suficientemente mayor, para que
cuando vaya a la universidad sea un atleta de primera, lo que yo
quería ser y no pude. Quiero que justifique el nombre de Gordon y
que sea una estrella aún mayor de lo que lo fué Gordon, si es
posible.
MARSDEN (Con algo de lástima. Pensando.) Su mente es de un adolescente...
Nunca crecerá... Bien, en este país adolescente, ¿se puede desear
mas suerte?...(Forzando una sonrisa.) ¿Y entrenar su cerebro?...
EVANS (Con seguridad.) Eso ya saldrá solo. Gordon siempre era uno de los
primeros en los estudios, y con Nina como su madre su homónimo
debería tener un buen cerebro.
MARSDEN (Divertido.) Sam, eres la única persona realmente modesta que
conozco.
EVANS (Incómodo.) Oh, yo... yo soy el tocho de la familia. (Añade deprisa.)
Menos para los negocios. Yo soy el que hará dinero. (Con
seguridad.) Puedes jugarte lo que quieras a que haré dinero!
MARSDEN De eso estoy seguro.
EVANS (Muy serio. En tono confidencial.) Hace dos años, eso no hubiera
sido capaz de decirlo, ni de creermelo. He cambiado tanto! Desde
que nació el niño, me he sentido como si me hubieran inyectado
dinamita en cada brazo. No son capaces de proporcionarme
suficiente trabajo. (Sonríe y añade serio.) Ya era hora que me
encarrilara. En aquellos días Nina no tenía muchos motivos para
estar orgullosa de tenerme en casa. Ahora... bien, como mínimo he
mejorado. Ya no tengo miedo de mi propia sombra.
MARSDEN (Pensando extrañamente.) No tener miedo de la propia sombra!...
Debe ser la felicidad más grande del cielo!... (Adulador.) Sí, en el
último año has hecho maravillas.
EVANS Pues todavía no he empezado. Espera a que tenga una ocasión!
(Mira a MARSDEN de forma penetrante, se decide y se inclina hacia
delante acercándose confidencialmente.) Y mi ocasión, Charlie, la
veo delante mío, esperando a que yo la tome: una agencia que han
descuidado y que cada vez va peor. Aproximádamente de aquí a un
año estarán dispuestos a vendersela barata. Un tipo que trabaja con
ellos y con quien tengo mucho trato me lo ha dicho en confianza, me
ha animado. Se hubiera metido él, pero esta harto de estas cosas.
Pero yo no! A mi me gustan! Es un deporte de primera. (Frenando su
exuberancia, en un tono mas práctico.) Pero necesitaré cien mil
dólares... y ¿donde los puedo conseguir? (Mirando a MARSDEN
agudamente, pero adoptando un tono de broma.) Cuaquier
sugerencia que puedas hacerme, Charlie, será bien recibida.
MARSDEN (Pensando con suspicacia.) ¿Pero es que se imagina que yo?...
Como si nada, cien mil, mas de una quinta parte de todo mi... Está
fantasía no puedo permitírsela!... (Brusco.) No, Sam, no se me ocurre
nadie. Lo siento.
EVANS (Sin perder la confianza. Con una sonrisa.) Fuera! Nada que hacer!
Charlie descartado... hasta la próxima! Pero ya lo perseguiré más!...
(Pensando en sí mismo con orgullo.) Si que he cambiado!... Me
acuerdo de cuando una negativa así me habría desmoralizado para
seis meses!... (Cordialmente.) No hay motivo para sentirlo, hombre.
Lo he dicho por si conocías a alguien. (Ensayando una audaz jugada
final. En tono de broma.) ¿Por qué no eres mi socio, Charlie? No
importan los cien mil. Los conseguiremos por otro sitio. Seguro que
podrías aportar buenas ideas, y originales. (Pensando satisfecho.)
Venga!... Así irá pensando en mi propuesta!... (Levantándose de un
salto. Animoso.) ¿Qué te parece un buen paseo hasta la playa?
Venga, te irá bien. (Cogiéndole del brazo y estirándolo afablemente
hacia la puerta.) Lo que necesitas es hacer ejercicio. Estás débil
como la plastilina! ¿Por qué no juegas a golf?
MARSDEN (Resistiéndose. Se separa. Con determinación.) No, Sam, no saldré.
Quiero pensar en un nuevo argumento.
EVANS Bien, de acuerdo. Si se trata de trabajar, ponte a ello! Nos veremos
después. (Sale, Al poco se oye la puerta de la entrada que se cierra.)
MARSDEN (Se queda mirando por donde ha salido con una mezcla de enfado y
divertido desdeño.) Menuda fuente de energía insensata ha
destapado!... No para nunca... El típico niño terrible de la época... El
eslogan universal, has de estar siempre en marcha... En marcha
¿hacia donde? Eso da lo mismo, no pienses en el fin, los medios son
el fin. Siempre en marcha!... (Ríe con desprecio y se sienta en la silla
de EVANS, cogiendo el periódico y echándole un vistazo.) Está en
todos los titulares de este nuevo testamento diario: a la una, a las
dos... por el final no nos preocupemos, no viviremos para verlo; y de
todas formas seremos tan ricos, que por un precio podremos impedir
el diluvio!... Incluso nuestro nuevo Dios tiene precio!... Ha de tenerlo!
¿No estamos hechos a Su imagen? ¿O viceversa?... (Vuelve a reir y
deja caer el periódico. Después, amargamente.) Pero ¿por qué soy
tan superior?... ¿Dónde voy, yo? Igual que ellos, a ningún sitio! Peor!
Ni siquiera sé que voy!... (Ríe amargamente compadecido de sí
mismo, y después empieza a pensar con curiosidad divertida.)
¿Hacerme socio de Sam? Vaya chiste más grotesco!... Como mínimo
me podría hacer revivir el sentido del humor respecto a mi. Es lógico
que yo le ayude; le ayudé a conseguir a Nina... El socio lógico...
¿Socio en Nina?... Que pensamientos más fatuos!... (Con un
suspiro.) Es inútil intentar pensar un argumento esta noche...
Intentaré leer... (Vé el libro que ha estado leyendo sobre el sofá y se
levanta para cogerlo. Suena el timbre de la puerta principal.
MARSDEN se gira con dudas. Una pausa. Entonces se oye la voz de
Nina que chilla desde arriba.)
NINA La criada no está. ¿Puedes abrir la puerta, Charlie?
MARSDEN Claro. (Sale y abre la puerta de la calle. Una pausa. Entonces se oye
que dice con hostilidad.) Hola Darrell. (Y alguien contesta “Hola
MARSDEN”, y entra, ya la puerta se cierra.)
NINA (Desde arriba, con voz extraña y excitada.) ¿Quién es Charlie?
DARRELL (Se le vé en el recibidor, delante de la puerta, al pié de la escalera.
La voz le tiembla de emoción contenida.) Soy yo, Nina. Ned Darrell.
NINA (Con un grito de alegría.) Ned! (Después con una voz que denota
que intenta dominarse, y que ahora está asustada.) Yo... Ponte
cómodo. Bajo enseguida, de aquí a un par de minutos. (DARRELL se
queda de pié mirando las escaleras con cierto estupor de alegría.
MARSDEN lo mira fíjamente.)
MARSDEN (Brusco.) Pasa y siéntate. (DARRELL entra en la habitación,
controlándose claramente. MARSDEN lo sigue, observándolo desde
detrás sospechosamente y con enemistad. DARRELL se coloca tan
lejos de él como puede y se sienta en el sofá de la derecha.
MARSDEN toma la silla de EVANS al lado de la puerta. DARRELL
está pálido, delgado, nervioso y tiene un aspecto enfermizo. Se le
han formado líneas de desesperación en la cara y bajo los ojos
inquietos tiene sombras infladas de disipación y falta de sueño. Va
vestido de forma descuidada, casi dejado. Su mirada vaga por la
habitación, asimilándola ávidamente.)
DARRELL (Pensando. Inconexo.) Otra vez aquí!... He soñado con esta casa...
De aquí me escapé. Ahora he vuelto!... Me toca ser feliz a mi!...
MARSDEN (Observando. Furioso.) Ahora lo sé!... Seguro!... Su cara! La voz de
ella! Si que se amaban! Y se aman!... (Áspero.) ¿Cuando has vuelto
de Europa?
DARRELL (Brusco.) Esta mañana, a bordo del Olympic. (Pensando cauteloso.)
Cuidado con este tipo... Siempre me ha tenido tirria... Como una
mujer, husmea el amor... ya sospechaba antes... (Después. Audaz.)
Pues bien, ¿y ahora qué me importa?... Todo se ha de descubrir!...
Nina se lo quería decir a Sam. Ahora se lo diré yo!...
MARSDEN (Virtuosamente indignado.) ¿Qué le ha hecho volver?... Qué jugada
mas sucia y cobarde hacerle esto a Sam, que no sospecha nada!...
(Vengativo.) Pero yo si que sospecho!... A mi no me toman el pelo!...
(Frío.) ¿Qué te ha hecho volver tan pronto? Cuando te ví en Munich
no tenías la intención...
DARRELL (Seco.) Mi padre murió hace tres semanas. He tenido que volver por
la herencia. (Pensando.) Mentira... La muerte de mi padre no es más
que una excusa que me he dado a mí mismo... Sólo por eso no
habría vuelto... He vuelto porque la amo! Malditas preguntas! Quiero
pensar antes de verla... El sonido de su voz me ha parecido que me
quemaba la cabeza por dentro. Dios mío, estoy vencido! Es inútil
luchar. Ya bastante me he esforzado; trabajo, bebida, otras mujeres...
Inútil... La amo! Siempre! A la mierda el orgullo!...
MARSDEN (Pensando.) Tiene dos hermanos... Probablemente se lo repartirán
en partes iguales... El padre era un cirujano de renombre de
Filadelfia. He oído que rico... (Con sonrisa amarga.) Espera que Sam
lo oiga!... Pedirá a Darrell que le financie, y Darrell lo hará en
seguida... Será la manera de evitar sospechas, y además ese dinero
le tranquilizará la conciencia! Es mi deber proteger a Sam... (Al oir
que NINA baja las escaleras.) Los he de observar... Es mi deber
proteger a Nina de sí misma. Sam es un tonto... Yo soy lo único que
tiene...
DARRELL (Oyendo que se acerca. Pensando con pánico.) Ya viene!... De aquí a
un segundo la veré!... (Aterrado.) ¿Me quiere todavía? Puede haber
olvidado... No, es mi hijo. Eso no lo puede olvidad nunca!... (Entra
NINA por detrás. Se ha puesto un vestido limpio, se ha arreglado el
pelo, se acaba de poner colorete y está extaordináriamente bella,
hecho que se vé realzado por su estado de ánimo febroso: una
mezcla de amor, de egoísmo triunfante porque sabe que su amante
ha vuelto a ella, y de temor e incerteza al notar que su nueva paz,
sus seguridades, su acontentada absorción en su hijo le fallan. Vacila
justo en la entrada, fijando sus ojos en los de DARRELL, y
pidiéndose intensamente.)
NINA ¿Todavía me ama?... (Y triunfante, al leerlo en los ojos de él.) Sí! Me
ama!... Me ama!...
DARRELL (Que se ha levantado de un salto, con un grito de anhelo.) Nina!
(Pensando alarmado.) Está cambiada!... Cambiada! No sé ver si me
ama!... (Ha empezado a acercarse. Ahora vacila. Su voz adquiere un
calidad suplicante e incierta.) Nina!
NINA (Pensando triunfante y con una cierta crueldad.) Me ama!... Es mío,
ahora más que nunca!... Nunca más se atreverá a dejarme!... (Ahora,
segura de ella misma, va hacia él y le habla con seguridad y placer.)
Hola, Ned! Que sorpresa más maravillosa! ¿Qué tal? (Le dá la
mano.)
DARRELL (Desconcertado y confuso.) Pues... bien, Nina. (Pensando. Lleno de
pánico.) ¿Este tono? Como si le diera igual!... No me lo puedo
creer!... Lo hace para engañar a Marsden!...
MARSDEN (Que los observa agudamente. Pensando.) Ella ama el amor que le
tiene él... Está cruelmente segura. A pesar de que odio a este
hombre, no puedo evitar que me dé lástima, conozco la crueldad de
Nina. Ya es hora de que yo intervenga. Que argumento para una
novela!... (Casi con mofa.) A Darrell se le ha muerto el padre, Nina.
Ha vuelto a casa para encargarse del patrimonio.
DARRELL (Lanzando una mala mirada a MARSDEN. Protestando.) Igualmente
pensaba venir a casa. Sólo tenía la intención de estar fuera un año, y
ya ha pasado más tiempo desde que... (Intensamente.) Igualmente
pensaba volver, Nina!
NINA (Pensando con felicidad, triunfante.) Eres un sol!...Como si no lo
supiera eso!... Ay, como me gustaría estrecharte entre mis brazos!...
(Contenta.) Estoy contentísima de que hayas venido, Ned. Te hemos
echado mucho en falta.
DARRELL (Pensando. Cada vez más desorientado.) Parece que se alegre, pero
ha cambiado... No la entiendo... “Te hemos echado mucho en falta”;
se refiere a Sam. ¿Qué quiere decir eso?... (Con intensidad.
Apretándole la mano.) Y yo te he encontrado a faltar, terriblemente!
MARSDEN (Irónico.) Claro que sí, Darrell, te puedo asegurar que te han
encontrado a faltar, especialmente Sam. Ahora hace un rato que me
preguntaba por tí, como te iban las cosas cuando te ví en Munich.
(Malicioso.) Por cierto, ¿quién era la señora que te acompañaba
aquel día? Era lo que se dice bien vistosa.
NINA (Pensando, burlándose, triunfante.) Fallada, Charlie!... Me ama a mi!
¿Qué me importa aquella mujer?... (Alegre.) Si, Ned, ¿quién era la
belleza misteriosa? Venga, explícanoslo! (Se separa de él y se sienta
en el centro. DARRELL se queda levantado.)
DARRELL (Contemplando a MARSDEN con hostilidad.) No me acuerdo.
(Pensando. Aprensivo y con amargo resentimiento.) Tanto le dá!... Si
me amara estaría celosa!... Pero le dá lo mismo!... (Exclama
resentido a NINA.) Pues era mi amante... por un tiempo. Me sentía
solo. (Y de repente se gira hacia MARSDEN.) ¿Pero tú que has de
hacer de eso, Marsden?
MARSDEN (Tranquilamente.) Nada en abosluto. Discúlpame. Ha sido una
pregunta indiscreta. (Y continúa abiertamente malicioso.) Pero he
empezado a decir como te ha encontrado a faltar Sam, Darrell.
Realmente es admirable. No se encuentra a menudo una amistad así
en estos tiempos tan dejados. Te lo confiaría todo!
NINA (Dolida. Pensando.) Eso duele, le duele a Ned... Charlie es cruel!...
DARRELL (Dolido. En tono forzado.) Y yo se lo confiaría todo a Sam.
MARSDEN Claro. Es una persona en quien puedes confiar. Son raras. Te
quedarás asombrado del cambio que ha hecho Sam, Darrell.
¿Verdad que sí, Nina? Es un hombre nuevo. No había visto nunca
tanta energía. Si un hombre está encaminado al éxito, este es Sam.
De hecho, estoy tan seguro de eso, que así que a él le parezca que
es el momento oportuno de iniciar un negocio propio, le prestaré el
capital para hacerlo y me convertiré en su socio silencioso.
DARRELL (Intrigado e irritado. Pensando confuso.) ¿Qué pretende?... ¿Por qué
no se va y nos deja solos?... Pero me alegro de que Sam esté bien
situado. Esto hará más fácil decirle la verdad...
NINA (Pensando. Preocupada.) ¿De qué habla Charlie?... Ya es hora de
que hable con Ned... Ned, como te amo! Puedes ser mi amante!... No
le haremos daño a Sam! No lo sabrá nunca!...
MARSDEN Sí, desde que nació el niño Sam es otro hombre. De hecho, desde el
momento en que supo que venía un niño, ¿verdad Nina?
NINA (Asintiendo, como si sólo hubiera oído a medias.) Sí. (Pensando.) El
hijo de Ned!... He de hablarle de nuestro hijo...
MARSDEN Sam es el padre más orgulloso que he visto nunca.
NINA (Como antes.) Sí, Ned, Sam es un padre maravilloso. (Pensando.) A
Ned no le gustan los niños, pero si te piensas que le robarás el niño a
Sam, te equivocas... O si te piensas que me escaparé contigo y
dejaré a mi hijo...
MARSDEN (Con la misma insistencia persistente.) Si le pasara alguna cosa al
niño, creo realmente que Sam perdería la razón! ¿No lo crees, Nina?
NINA (Con énfasis.) Lo que sé es que yo la perdería! El pequeño Gordon
se ha convertido en toda mi vida.
DARRELL (Pensando. Con ironía amarga y triste.) Sam, un padre maravilloso...
Perdería la razón... El pequeño Gordon! Nina le ha puesto a mi hijo el
nombre de Gordon!... Romántica imaginación!... Gordon todavía es
su amante! Gordon, Sam y Nina... y mi hijo, una corporación cerrada!
Yo estoy excluído!... (Rebelándose. Furioso.) No, todavía no, por
Dios!... Lo aniquilaré. Le dirá la verdad a Sam!
NINA (Pensando.) No podría encontrar mejor marido que Sam... y no
podría encontrar mejor amante que Ned... Los necesito a los dos
para ser feliz...
MARSDEN (De repente tiene una sospecha desesperadora.) Dios del cielo!...
¿Se trata del hijo de Sam, al fin y al cabo?... ¿No podría ser de
Darrell? ¿Por qué no he pensado nunca en eso?... No! Nina no
podría ser tan vil!... Continuar viviendo con Sam, simulando... y,
después de todo, ¿por que habría de hacerlo, estúpido?... No tiene
sentido! Habría podido irse con Darrell, ¿no? Sam le habría
concedido el divorcio... No había motivo posible para que se quedara
con Sam, si amaba a Darrell, si no precisamente porque se trataba
del hijo de Sam, a causa del niño... (Tremendamente aligerado.)
Claro! Está claro! Así está bien! Ahora quiero al pobre niño! Lucharé
por él contra estos dos!... (Con una sonrisa se levanta, pensando.)
Los puedo dejar solos ahora, porque no estaran solos gracias a mi!...
Dejo a Sam y a su hijo en la habitación con ellos... y su honor... (De
repente enfadado.) Su honor! Que chiste más obsceno!... El honor de
una puta y un celestino!... Los odio! Ojalá que Dios los matara de
golpe, ahora mismo, y que yo los pudiera ver morir! Loaría Su
justicia, Su bondad y Su misericordia conmigo!...
NINA (Pensando. Con horrorizada confusión.) ¿Por qué no se marcha
Charlie?... ¿Qué piensa? Todo esto me da miedo!... (Se levanta con
una exclamación confusa y suplicante.) Charlie!
MARSDEN (Inmediatamente educado y sonriente.) No pasa nada. Salgo a
buscar a Sam. Cuando sepa que estás aquí, vendrá corriendo,
Darrell. (Va hacia la puerta. Ellos lo miran con suspicacia.) Y vosotros
dos probablemente tendreis muchas cosas que deciros. (Ríe por
debajo de la nariz agradablemente y entra al recibidor, advirtiendo en
tono de mofa.) Volveremos enseguida. (Se oye la puerta de entrada
que se cierra de golpe. NINA y DARRELL se giran y se miran con
confusión culpable y con temor. Entonces él se acerca y le coge las
manos con incertidumbre.)
DARRELL (Balbuceando.) Nina, he... he vuelto contigo. ¿Todavía te importo,
Nina?
NINA (Cediendo apasaionadamente a su amor, como para ahogar sus
temores.) Te amo, Ned!
DARRELL (La besa. Balbuceando.) Yo... no sabía, parecías tan fría; maldito
Marsden, lo sospecha, ¿verdad? Pero ahora dá lo mismo, ¿verdad?
(Con un torrente de palabras.) Ha sido un infierno, Nina! No te podía
olvidar! Las otras mujeres... sólo conseguían que te amara más! Las
odiaba y te amaba a tí, incluso en los momentos en que... de verdad!
Siempre eras tu la que estaba entre mis brazos, como solías estar
aquellas tardes... Dios mío, como he pensado en ellas, mientras
soñaba despierto, recordando cada palabra que me dijiste, cada
movimeinto, cada expresión de tu cara, oliendo tus cabellos, notando
tu suave cuerpo... (Tomándola de repente entre sus brazos.
Apasionado.) Nina! Te amo tanto!
NINA Y yo te he añorado tantísimo! Qué te piensas, ¿que yo no me
acuerdo de aquellas tardes? (Angustiada.) Ned, ¿por qué te
escapaste? No te lo podré perdonar nunca! No puedo confiar más en
tí!
DARRELL (Violento.) Fuí un idiota! Pensé en Sam! Y no sólo eso! No fuí noble,
lo confieso! Pensé en mi mismo y en mi carrera! Maldita carrera!
Desde entonces no he estudiado, no he vivido! Te he añorado y he
sufrido! Lo he pagado con intereses, Nina, puedes creerme! Pero
ahora lo tengo claro. He vuelto. Ya ha pasado el tiempo de mentir!
Has de venir conmigo (La besa.)
NINA (Dejándose ir. Besándolo apasionadamente.) Sí! Mi amante! (De
repente se resiste y se aparta.) No! Olvidas a Sam y al hijo de Sam!
DARRELL (Mirándola como un loco.) ¿El hijo de Sam? ¿Es broma? Querrás
decir nuestro hijo! Vendrá con nosotros, claro!
NINA (Triste.) ¿Y Sam?
DARRELL A la mierda Sam! Te ha de conceder el divorcio! Que sea él el
generoso para variar!
NINA (Triste, pero decidida.) Lo sería. Has de ser justo con Sam. Daría la
vida por mi felicidad. Y eso representaría su vida. Y entonces,
¿podríamos ser felices? Ya sabes que no! Yo he cambiado, Ned. Has
de entenderlo. Ya no soy aquella niña loca por tí. Todavía te amo.
Siempre te amaré. Pero ahora también amo a mi hijo. Su felicidad
está para mi en primer lugar!
DARRELL Pero... también es mío!
NINA No! Lo diste a Sam para salvar a Sam!
DARRELL Al infierno Sam! Fué para hacerte feliz a tí!
NINA Para que yo pudiera hacer feliz a Sam! Eso también entraba! En eso
fuí sincera, Ned! Si no lo hubiera sido, jamás habría podido irme
contigo el primer día, o si lo hubiera hecho, no me lo habria
perdonado nunca. Pero tal como fueron las cosas no me siento ni
culpable, ni mala. He hecho feliz a Sam! Y estoy orgullosa! Amo la
felicidad de Sam! Amo al marido y al padre abnegado que hay en él!
Y siento que el hijo es suyo, que hemos hecho que sea su hijo.
DARRELL (Turbado.) Nina! Por el amor de Dios! ¿No te habrás llegado a
enamorar de Sam? Si es así... me iré, me iré otra vez. Y no volveré
nunca más. He intentado no venir, pero debía probarlo, Nina!
NINA (Abrazándolo. De repente, alarmada.) No, no te vayas, Ned, nunca
más. No amo a Sam! Te amo a tí!
DARRELL (Triste.) Pero no lo entiendo! A Sam le toca todo y a mi nada!
NINA Tienes mi amor. (Le ofrece una sonrisa extraña y confiada.) Me
parece que te estás quejando sin motivo!
DARRELL Quieres decir... ¿que puedo volver a ser tu amante?
NINA (Sencillamente, incluso con naturalidad.) ¿No es así como podemos
hacer mas felices a todos? Eso es lo único que cuenta.
DARRELL (Con risa áspera.) ¿Y a eso le llamas ser justa con Sam?
NINA (Con sencillez.) Sam no lo sabrá nunca. La felicidad que le hado ha
hecho que tenga tanta confianza en sí mismo que nunca sospechará
de mi. Y si nosotros nos podemos amar sin comportarle nungún
peligro, me parece que nos lo debe después de lo que hemos hecho
por él. (Con decisión.) Esta es la única solución posible, Ned, para el
bien de todos, ahora que has vuelto a mí.
DARRELL (Repelido.) Nina! ¿Cómo puedes ser tan inhumana y calculadora?
NINA (Picada. Con mofa.) Fuiste tu quien me enseñó el punto de vista
científico, doctor!
DARRELL (Apartándose de ella. Amenazador.) Pues me tendré que ir de nuevo!
Volveré a Europa! No lo soportaré!... (Con una ira extraña y futil.) ¿Te
piensas que me quedaré y que seré tu amante y me quedaré mirando
a Sam con mi mujer y mi hijo? ¿Te piensas que es para eso para lo
que he vuelto a tí? Te puedes ir al infierno, Nina!
NINA (Con calma. Segura de él.) ¿Qué otra cosa puedo hacer, Ned?
(Advirtiéndolo.) Los oigo llegar, querido. Es Sam, ¿sabes?
DARRELL (Frenético.) ¿Qué que otra cosa puedes hacer? Mentirosa! Pero yo si
que puedo hacer otra cosa! Puedo hacer estallar tu juego calculador!
Puedo explicárselo todo a Sam, y pienso hacerlo ahora mismo, por
Dios que lo haré!
NINA (Tranquila.) No. No lo harás, Ned. No puedes hacerle eso a Sam.
DARRELL (Con furia.) Ya verás si no puedo! (Se abre la puerta principal. Se oye
la voz de EVANS, antes de que irrumpa en la habitación. Se
abalanza alegremente sobre NED, le aprieta la mano y le da golpes
en la espalda, sin darse cuenta de la expresión salvaje de
DARRELL.)
EVAS Tu, sinvergüenza! ¿Por qué demonios no has avisado de que
venías? Te hubiéramos ido a recibir al puerto y hubiéramos llevado al
niño. Déjame que te vea bien! Pareces más delgado. Ya te
engordaremos, ¿verdad Nina? ¿Por qué no nos dijiste donde
estabas? Queríamos escribirte para decirte que habíamos tenido al
niño. Y yo quería presumir de mis éxitos! Eres la única persona del
mundo, excepto con Nina y Charlie, con quien haría el fanfarrón
sobre ello.
NINA (Afectuosa.) Misericordia, Sam, deja decir algo a Ned! (Mirando a
NED con lástima pero retándolo.) Te quiere decir una cosa, Sam.
DARRELL (Totalmente abatido. Balbucea.) No... quiero decir, si, te quería decir
lo contento que estoy... (Se gira, y su cara muestra el esfuerzo que
está realizando para reprimir las lágrimas. Pensando amargamente.)
No se lo puedo decir! Maldito sea, no puedo!
NINA (Con una extraña calma triunfante.) Ya está! Ha quedado resuelto
para siempre! Pobre Ned! Está totalmente abatido! He de impedir que
Sam lo vea! (Se coloca protectora entre los dos hombres.)¿ Dónde
está Charlie, Sam?
MARSDEN (Apareciendo desde el recibidor.) Aquí, Nina. Siempre aquí. (Se le
acerca, sonriendo con seguridad.)
NINA (De repente con exaltación extraña y anormal, mirando a uno y a otro
con posesividad triunfante.) Sí, estás aquí, Charlie, siempre! Y tu,
Sam, y Ned! (Con extraña animación.) Sentaos los tres! Sois mis tres
hombres! Aquí teneis vuestra casa conmigo! (Después con un
extraño medio siseo.) Psst! Me ha parecido oir al niño. Sentaos y
estad bien callados. No debeis despertar a nuestro niño. (De forma
mecànica los tres hombres se sientan, procurando no hacer ruido.
EVANS en su sitio de antes, al lado de la mesa, MARSDEN en medio
y DARRELL en el sofá de la derecha. Se quedan sentados mirando
delante suyo en silencio. NINA se queda de pié, dominándolos.
DARRELL (Pensando abyectamente.) No podia!...No se pueden hacer ciertas
cosas y después continuar viviendo con uno mismo... Hay cosas que
no se pueden decir; la memoria está demasiado llena de ecos! Hay
cosas que no se pueden revelar; la memoria está tapizada de
espejos! Era demasiado feliz!... Matar la felicidad es un asesinato
peor que matar a un hombre!... Le he dado esta felicidad! Sam se
merece mi felicidad!... Que Dios te bendiga, Sam!... (En un tono
extrañamente objetivo. Pensando.) Mi experimento con los conejillos
de indias ha sido un éxito: los enfermos... Sam y la hembra, Nina,
han recuperado la salud y su funcionamiento normal, sino que el otro
macho, Ned, parece haber sufrido un fuerte deterioro... (Con humilde
amargura.) No hay nada mas que hacer que aceptar sus
condiciones... La amo... Puedo contribuir a hacerla feliz. Medio pan
es mejor, para un muerto de hambre, que nada... (Mirando a EVANS.
Con amarga satisfacción.) Y tu hijo es mío!... Tu mujer es mía! Tu
felicidad es mía!... Que disfrutes de mi felicidad, marido suyo!...
EVANS (Mirándose a DARRELL. Afectuoso.) Si que estoy contento de volver
a ver a Ned... Un buen amigo como hay pocos. Se le vé deprimido
por alguna cosa. Ah, si, Charlie me ha dicho que su padre ha muerto.
Su padre era rico... Es una idea, seguro que estaría dispuesto a
aportar capital... (Avergonzado de él mismo.) Puñeta, ¿qué me
pasa?... Apenas acaba de llegar y ya estoy... Se le vé deshecho.
Déjalo correr!... Al menos de momento. Tiene aspecto disipado,
demasiadas mujeres... Debería casarse e instalarse. Se lo diría si no
creyera que se reiría de que yo le dé consejos... Pero pronto se dará
cuenta de que no soy el antiguo Sam que él conocía... Supongo que
Nina ya se lo habrá explicado todo; ella está orgullosa. Me ha
ayudado. Es una esposa y una madre maravillosa... (Levantándo la
mirada hacia ella, solícito.) Ahora mismo ha estado un poco
nerviosa... extraña, como solía estar... Hacía mucho tiempo que no la
notaba así... supongo que es la excitación porque Ned se ha
presentado... No he de dejar que se excite demasiado, sería malo
para la leche del niño...
MARSDEN (Mirando a NINA furtivamene por encima del hombro. Pensando
profundamente.) Ahora es aquella Nina extraña... La Nina que yo no
podía nunca sondear. Sus tres hombres! Y lo somos!... ¿Yo? Sí, más
profundamente que los otros dos ya que no sirvo para nada... Un tipo
de amor extraño, quizá. No soy corriente. Nuestro hijo. ¿Qué quería
decir con eso? ¿El hijo de los tres?... En apariencia, eso es una
locura; pero cuando lo ha dicho me ha dado la impresión de que
tenía un sentido... Ella tiene intuiciones extrañas y tortuosas que
rozan las corrientes ocultas de la vida, corrientes oscuras que se
entremezclan y que se convierten en un único torrente del deseo...
Siento que, en relación con Nina, mi vida se identifica curiosamente
con la de Sam y la de Darrell: su hijo es el hijo de nuestros tres
amores por ella...Me gustaría creerme eso... Me gustaría ser su
marido, en cierto sentido, y el padre de su hijo, a mi manera. Podría
perdonárselo todo, permitírselo todo... (Con determinación.) Si que se
lo perdono!... Y de ahora en adelante no interferiré más de lo
estrictamente necesario para salvaguardar su felicidad, y la de Sam y
la de nuestro hijo... Y por lo que respecta a Darrell, ya no estoy
celoso: Nina sólo utiliza su amor para ser feliz; no me la podrá robar
nunca!...
NINA (Cada vez más extrañamente triunfante.) Mis tres hombres!... Siento
que sus deseos convergen en mi, y forman un sólo deseo masculino,
completo y bello, que yo absorvo, y estoy entera... Se disuelven en
mi, su vida es mi vida... Estoy embarazada de los tres! Marido!
Amante! Padre!... Y el cuarto hombre! El pequeño hombre!... El
pequeño Gordon! El también es mío! Eso hace que sea perfecto!...
(Con extravagante exaltación contenida.) Debería ser la mujer más
orgullosa de la tierra! Debería ser la mujer más feliz del mundo!...
(Reprimiendo con un enorme esfuerzo un estallido de carcajadas
histéricas y triunfantes.) Pero será mejor que toque madera... (Hace
un tam-tam feroz sobre la mesa con los nudillos de las dos manos.)
antes de que Dios padre sienta mi felicidad!...
EVANS (Girándose los tres hombres hacia ella. Con ansiedad.) Nina, ¿qué te
pasa?
NINA (Controlándose con un gran esfuerzo se le acerca, fuerza una
sonrisa y lo abraza afectuosamente.) Nada, querido. Nervios
únicamente. Supongo que estoy demasiado cansada.
EVANS (Con amorosa autoridad.) Pues a la cama, señorita, te dispensamos!
NINA (Calmada.) Muy bien, querido. Supongo que sí que necesito
descansar. (Le da un beso, como el que le daría a un hermano
mayor al que quisiera. Afectuosa.) Buenas noches, mandón!
EVANS (Con profunda ternura.) Buenas noches, querida.
NINA (Va hacia Charlie y le dá un beso obediente como el que podría
hacerle a un padre. Afectuosa.) Buenas noches, Charlie!
MARSDEN (Con cierto aire paternal.) Buena chica! Buenas noches, querida,
NINA (Va hacia DARRELL y le besa en los labios como a un amante.)
Buenas noches, Ned.
DARRELL (La mira con agradecimiento y humildad.) Gracias, Buenas noches.
(NINA se gira y sale silenciosamente de la habitación. Los ojos de los
tres hombres la siguen.)
ACTO SEPTIMO

Casi once años más tarde. La sala de estar del piso que tienen los
EVANS en Park Avenue, en la ciudad de Nueva York. Una habitación
que es un tributo al buen gusto de Nina. Es grande y soleada, con
muebles caros pero muy sencillos. La distribución de los muebles
que se ven es como en las escenas anteriores, sólo que hay más
piezas. Al lado de la mesa, a la izquierda, hay dos sillas. En el centro
una mesita más pequeña y una chaise-long. A la derecha un sofá
grande, comodísimo. Alrededor de la una de la tarde de un día de
principios de otoño. NINA, DARRELL y su hijo GORDON, están en la
habitación. NINA está reclinada en la chaise-long observando a
Gordon, que está sentado en el suelo, cercade ella girando las
páginas de un libro. DARRELL sentado al lado de la mesa de la
izquierda, mirando a NINA. NINA tiene treinta y cinco años, es una
mujer en su punto dulce. Está más esbelta que en la escena anterior.
Su piel todavía conserva restos del moreno del verano y se la vé en
plena condición física. Pero como en el primer acto de la obra, por
debajo de eso transmite una sensación de gran tensión mental. Si se
la mira con atención, se notan muchas arrugas en la cara. Tiene los
ojos trágicamente tristes en reposo y su expresión es rígida como la
de una máscara. GORDON, de once años, es un chico bien plantado
que tiene, ya a su edad, el tipo de un atleta. Parece mayor de lo que
es. Su cara tiene expresión seria. Sus ojos contienen una
sensibilidad llena de genio. No se aprecia que se parezca a su
madre. No se parece nada a su padre. Es como si hubiera salido de
alguien que no es nadie de las personas que hemos visto. DARRELL
ha envejecido mucho. Sus cabellos grisean. Ha engordado. Tiene un
poco de sotabarba y bolsas en los ojos. Presenta el aspecto de un
hombre que no tiene un fin o una ambición concretos a los que
pueda dedicar su vida. Sus ojos están amargados y esconden,
detrás de una postura de indiferencia cínica, el resentimiento interno
contra sí mismo.
GORDON (Pensando mientras juega. Con resentimiento.) Ojalá que Darrell se
marchara!... ¿Por qué mamá no me podía dejar organizar mi
cumpleaños?... A él no lo habría invitado, eso seguro!... ¿Por qué
siempre está por aquí? ¿Por qué no vuelve a hacer uno de sus
viajes? La última vez estuvo fuera mas de un año. Yo esperaba que
se hubiera muerto!... ¿Por qué le cae tan bien a mamá? Me pone
enfermo!... Debería estar harta de este imbécil, y debería decirle que
se vaya y que no vuelva! Yo, si fuera mayor, lo echaría a empujones!
Tiene suerte de no haberme traído ningún regalo de cumpleaños,
porque lo hubiera roto en cuanto hubiera podido!...
NINA (Mirándoselo. Pensando con amorosa ternura, triste.) Ya no es mi
niño pequeño... Es mi hombrecito; once años, no me lo puedo creer.
Yo tengo treinta y cinco; cinco años más... A los cuarenta una mujer
ha acabado de vivir. La vida le pasa de largo, se pudre en paz!...
(Con intensidad.) Quiero pudrirme en paz!... Estoy harta de luchar
para ser feliz!... (Sonriendo irónicamente divertida consigo misma.)
Que pensamientos tan poco adecuados en el cumpleaños de mi hijo!
Mi amor por él ha sido felicitado!... Que bien plantado es! No se
parece en nada a Ned... Cuando le estaba esperando luchaba por
olvidar a Ned, esperando que fuese como Gordon, y lo es. Pobre
Ned, le he hecho sufrir mucho!... (Mira hacia DARRELL. Mofándose
de sí misma.) Mi amante!... Tan raros ahora, aquellos interludios de
pasión. ¿Qué es lo que nos ha unido todos estos años?... ¿Amor?
Ojalá que él hubiera tenido suficiente con lo que yo le podía dar! Pero
siempre quería más, y en cambio no tuvo nunca el coraje de insistir
en que o todo o nada. Orgulloso, pero no lo suficiente! Me ha
compartido para su comodidad, con un poco de gratitud y una gran
amargura, y compartime le ha corrompido!... (Amargamente.) No, no
me puedo culpar!... No hay mujer que pueda hacer feliz a un hombre
que no tiene ningún propósito en la vida! ¿Por qué renunció a su
carrera? ¿Por qué yo lo había hecho débil? (Con desprecio
respetuoso.) No, fuí yo quien, avergonzándolo, conseguí que se
dedicara a la biología y fundara el centro de Antigua. Si no lo hubiese
hecho... se habría limitado a rondar por aquí año tras año sin hacer
nada... (Con irritación.) ¿Por qué se queda aquí tanto tiempo?.. Más
de seis meses! Ya no soporto tenerlo tanto tiempo aquí!... ¿Por qué
no vuelve a las Antillas? Cuando hace un tiempo que está aquí,
siempre tengo la horrible sensación de que está esperando que Sam
se muera! O que se vuelva loco!...
DARRELL (Pensando. Con amargura apàtica.) ¿Qué piensa? Nos sentamos
juntos, pensando... Pensamientos que nunca conocen a los
pensamientos del otro... Nuestro amor ha llegado a ser el íntimo
pensar conjuntamente, unos pensamientos que son extraños entre
ellos... Nuestro amor! Buen, sea lo que sea lo que nos ha mantenido
unidos, es fuerte! He roto con ella, he huído, he intentado olvidarla, y
he huido para volver cada vez más abyectamente!,,, O si ella veía
que había alguna posibilidad de que yo me liberara, ha encontrado la
manera de hacerme regresar, y yo he olvidado mis ansias de libertad
y he vuelto agitando la cola. No, que los conejillos de indias no tienen
cola. Espero que mi próximo experimento haya demostrado alguna
cosa!... Sam, feliz y rico y sano!... Yo solía esperar que perdiese la
razón, lo observaba e interpretaba todos sus movimientos como
síntomas de locura. ¿Despreciable?... Claro, pero el amor nos hace
volver nobles o despreciables! Y él, cada vez más sano. Ahora ya he
desistido de observarlo casi del todo; ahora observo como se
engorda y me río! He entendido la gran broma!... Lo normal está en
Sam! Nosotros, los locos! Nina y yo!... Le hemos construído una vida
sana sobre nuestra locura!... (Observando a NINA. Triste.) Siempre
pensando en su hijo... Bien, yo se lo dí... Gordon, odio ese nombre.
¿Por qué continúo rondando por aquí?... Cada vez, al cabo de unos
meses, el amor se convierte en amargura... Culpo a Nina de haber
fracasado en la vida...
NINA (Girándose, de golpe.) ¿Cuando vuelves a las Antillas, Ned?
DARRELL (Con determinación.) Pronto!
GORDON (Escuchando. Pensando.) Me alegro! ¿Muy pronto?
NINA (Con un deje de sorna.) No entiendo como puedes permitirte
abandonar el trabajo por períodos tan largos. ¿No te oxidas?
DARRELL (Mirándola significativamente.) El trabajo de mi vida es oxidarme...
discretamante! (Sonríe burlón.)
NINA (Triste. Pensando.) Pudrirse en paz... También es lo que quiere él,
ahora!... Y eso es lo que nos ha hecho el amor!...
DARRELL (Con amargura.) Mi trabajo se acabó hace doce años. Como creo
que sabes, acabé con un experimentó que tuvo tanto éxito que
habría sido superfluo interferir más en vidas humanas.
NINA (Con lástima.) Ned!
DARRELL (Indiferente y cínico.) Pero tu te refieres a mi trabajito actual. Sabes
suficientemente bien que llamarlo trabajo es impropio. Es
simplemente mi afición. Marsden y yo nos hemos hecho tan ricos
financiando a Sam que nos vemos obligados a aficionarnos a alguna
cosa. Marsden continua escribiendo novelitas finas y yo juego a ser
biólogo. Sam ya argumentó que para mí el golf sería más sano y
menos absurdo, pero tu insististe en la biología. Y, todo hay que
decirlo, ha hecho que me esté mucho tiempo al aire libre y que haya
viajado y visto mundo. (Forzando una sonrisa.) Pero exagero. Si no
me interesara realmente, no continuaría financiando el centro, y
cuando estoy, trabajo de lo lindo, ayudando a Preston. Ya hace un
trabajo extraordinario, y sólo tiene veintipico años. Será un gran
hombre... (Reaparece su amargura.) Como mínimo si sigue mi
consejo y no traslada sus experimentos a las vidas humanas.
NINA (En voz baja.) ¿Como puedes hablar con tanta amargura, Ned, el día
del cumpleaños de Gordon?
DARRELL (Pensando cínicamnete.) Espera que ame a la criatura que
deliberadamente me robó y le dió a otro hombre!... No, gracias,
Nina!... Ya he recibido bastante!... No me abriré por ese lado!...
(Mirando a su hijo con amargura.) Cada día se parece más a Sam,
¿verdad que sí?
GORDON (Pensando.) Habla de mi... Será mejor que vaya con cuidado!...
NINA (Con resentimiento.) No me parece que Gordon sea para nada como
Sam. Me recuerda mucho a su homónimo.
DARRELL (Pinchado en un punto que le duele. Con una risotada
desagaradable. Mordaz.) ¿A Gordon Shaw? Absolutamente nada que
ver! Y deberías dar gracias a Dios de que sea así! Es lo último que yo
querría para un chico mío, que fuera como aquella perfección de
héroe!
GORDON (Pensando desdeñoso.) Chico suyo!... no tiene ningún chico él!...
NINA (Divertida y contenta por los celos que muestra él.) Pobre Ned!... Qué
tonto es!... A su edad, y después de todo lo que hemos pasado, mira
que estar todavía celoso...
DARRELL Preferiría mucho más que (Señalando a GORDON.) se convirtiera en
un duplicado exacto del querido Samuel!
GORDON (Pensando con resentimiento.) Siempre se está burlando de mi
padre!... Será mejor que vigile!...
DARRELL (Cada vez con mas mofa.) ¿Y qué podría ser mejor? El bueno de
Samuel es un éxito de primera categoría. Tiene una mujer
encantadora y un hijo adorable, un piso en Park avenue, y es
miembro de un club de golf de los caros. Y, por encima de todo,
descansa satisfecho sobre la orgullosa certeza de haberse hecho a sí
mismo!
NINA (Severa.) Ned! Debería darte vergüenza! Ya sabes que Sam siempre
te ha estado muy agradecido!
DARRELL (Mordaz.) ¿Me estaría agradecido si realmente supiera todo lo que
he hecho por él?
NINA (Dura. ) Ned!
GORDON (De repente se levanta de un salto y se encara con DARRELL, con
los puños cerrados, temblando de ira y balbucea.) Callate, tu... basta
de burlarte de mi padre!
NINA (Consternada.) Gordon!
DARRELL (Con mofa.) Querido Gordon, yo no me burlaría de tu padre por nada
del mundo!
GORDON (Confuso. Con los labios temblorosos.) Sí que lo has hecho! (Con
intensidad.) Te odio!
NINA (Disgustada e indignada.) Gordon! ¿Cómo te atreves a hablarle así a
tu tío Ned?
GORDON (Rebelde.) No es mi tío! No es nada mío!
NINA Ni una palabra más o te castigaré, y me da igual que sea tu
cumpleaños! Si no sabes comportarte tendré que llamar a todos tus
amigos y decirles que no vengan esta tarde, que te has portado tan
mal que no te dejamos hacer la fiesta! (Pensando con
remordimiento.) ¿Es culpa mía?... He hecho lo que podido para que
quisiera a Ned!... Pero esto lo hace volver peor!... Hace que se gire
contra mí!... Que se gire contra Sam!...
GORDON (Cabezón.) Me dá lo mismo! Se lo diré a papá!
NINA (Autoritaria.) Fuera de la habitación! Y no te vuelvas a acercar a mí,
lo oyes? Hasta que hayas pedido perdón al tío Ned! (Pensando
enfadada.) Papá! Siempre está con papá, ahora!...
DARRELL (Aburrido.) Nina, déjalo estar!
GORDON (Saliendo murmura.) No le pediré perdón... nunca! (Pensando. Con
rencor.) A ella también la odio cuando se pone de su parte!... Es igual
que sea mi madre!... No tiene derecho!... (Sale por detrás.)
DARRELL (Irritado.) ¿Y qué si me odia? No se lo echo en cara! Sospecha lo que
yo sé: que he actuado con cobardía y debilidad frente a él! Debería
haberlo reclamado sin procuparme de lo que le hubiera podido pasar
a la otra gente! ¿Quién tiene la culpa, si él me odia, y a mí no me cae
bien, porque quiere a otro padre? Nosotros! Tú lo diste a Sam y yo lo
consentí! Muy bien! Entonces no le eches en cara que se comporte
como el hijo de Sam!
NINA Pero no debería haber dicho que te odia. (Pensando amargamente.)
De Sam... Se está volviendo completamente de Sam!... Yo empiezo a
no significar nada!...
DARRELL (Irónico) Quizá de forma inconsciente se dá cuenta de que soy su
padre, su rival en tu amor; pero no soy ostensiblemente su padre, no
hay tabús, es decir que puede exteriorizarlo y odiarme a placer!
(Amargamente.) Si se diera cuenta de que ya no me amas, no se
molestaría!
NINA (Exasperada.) Ned, ¿te quieres callar? No soporto volver a oir los
mismos reproches que ya he oído mil veces! No aguanto tener que
volver a hacer las mismas contraacusaciones de siempre. Y entonces
tendremos la misma gastada escena de odio y tu huirás; antes te
dabas a la bebida y a las mujeres, ahora vas al Centro. O bien seré
yo quien te haga marchar, y al cabo de un tiempo te pediré que
vuelvas porque me sentiré tan sola volviendo a vivir esta solitaria vida
de mentira, sin nadie con quien hablar, a excepción de los amigos del
trabajo de Sam y de sus horrendas esposas. (Ríe sin poderlo evitar.)
O bien serás tú el que se sentirá solo en tu mentira un poco antes
que yo, y volverás por iniciativa propia! Entonces nos besaremos,
lloraremos y nos volveremos a amar!
DARRELL (Irónico.) O bien puedo engañarme pensando que me he enamorado
de alguna chica decente y prometerme, como ya hice una vez! Y
entonces tu volverías a tus celos y volverías a encontrar la manera
de hacerme romper el compromiso!
NINA (Desoladamente divertida.) Sí, supongo que la idea de una mujer que
se te llevara sería superior a mí... otra vez! (Con impotencia.) Ay,
Ned, cunado aprenderamos algo el uno del otro? Nos comportamos
como unos tontos insensatos con nuestro amor. Siempre es tan
maravilloso al principio, cuando vuelves, pero siempre te quedas
demasiado tiempo... o yo te retengo demasiado tiempo! No te vas
nunca antes de llegar a aquella etapa amarga de hacernos
reproches! (De repente con ternura desolada.) ¿Es posible que
todavía me puedas amar, Ned?
DARRELL (Sonriendo con melancolía.) Por fuerza, o no haría el imbécil de esta
manera, ¿no te parece?
NINA (Sonriendo también.) Y yo, por fuerza, debo amarte a tí. (Seria.) Al
final, no puedo olvidar jamás que Gordon es el hijo de nuestro amor,
Ned!
DARRELL (Triste.) Eso mejor que lo olvides, por su bien y por el tuyo. Las
criaturas tienen intuiciones acertadas. Él siente que le han estafado
tu amor, y que he sido yo quien lo ha hecho. Por tanto, concentra su
afecto en Sam, el amor del cual sabe que es seguro, y se aparta de
tí.
NINA (Asustada y enfadada.) No seas tonto, Ned! Eso no es así! Te odio
cuando hablas de esa forma!
DARRELL (Cínico.) Odiame. Exactamente, como hace él! Es lo que te aconsejo
que hagas si quieres conservar su amor. (Sonríe con dureza.)
NINA (Áspera.) Si Gordon no te quieres es porque no has hecho nunca el
más pequeño esfuerzo para resultarle estimable! Si te fijas bien, no
hay absolutamente ninguna razón para que te haya de querer, Ned!
Hoy, por ejemplo: es su cumpleaños, pero tú te habías olvidado, o no
te importa en absoluto! Ni siquiera le has traído un regalo!
DARRELL (Con amarga tristeza.) Sí que le he traído un regalo. Está fuera, en el
recibidor. Le he comprado uno caro y delicado para que pueda tener
la màxima satisfacción sin tener que hacer ningún esfuerzo, cuando
lo haga añicos, tal como ha hecho con todos los regalos que le he
hecho hasta ahora! Y lo he dejado en el recibidor para que se lo deis
cuando yo ya esté fuera por que, después de todo, es mi hijo y
preferiría que no lo rompiera en mis narices! (Intenta mofarse de sus
propias emociones. Con salvaje amargura.) Soy un egoísta, ¿eh? No
quiero que mi hijo sea demasiado feliz a expensas mías, ni siquiera
el día de su cumpleaños!
NINA (Atormentada por el amor, la lástima y el remordimiento.) Ned! Por el
amor de Dios! ¿Cómo nos puedes torturar de esa manera? Es que es
demasiado horroroso lo que te he hecho! Perdóname, Ned!
DARRELL (Su expresión se transforma en una de lástima por ella. Se acerca y
le pone la mano en la cabeza. Con ternura.) Lo siento. (Con ternura
llena de remordimiento.) ¿Horroroso lo que has hecho, Nina? Pero si
me has dado la única felicidad que jamás he conseguido! No importa
lo que te diga o haga cuando estoy amargado, me enorgullezco y te
lo agaradezco, Nina!
NINA (Levanta la cabeza para mirarlo con profunda ternura y admiración.)
Amor mío, es maravilloso que digas eso! (Se levanta, le pone las
manos en los hombros y lo mira a los ojos. Tiernamente, como
suplicando.) ¿Podemos ser lo suficientemente valientes como para
que te vayas ahora, en este estado de ánimo, seguro de nuestro
amor, y sin amarguras, por una vez?
DARRELL (Alegre.) Sí! Me iré... ahora mismo, si quieres!
NINA (Juguetona.) No hace falta que te vayas ahora mismo! Espérate y
despídete de Sam. Le sabría muy mal que no lo hicieras. (Seria.) ¿Y
me prometes que no volverá en dos años, aunque yo te llame antes,
y que esta vez trabajarás, que trabajarás de verdad?
DARELL Lo intentaré, Nina!
NINA Y después... volverás a mi, por supuesto!
DARRELL (Sonriendo.) Por supuesto, otra vez!
NINA Entonces, adiós, querido! (Lo besa.)
DARRELL Otro! (Sonríe y ella sonríe y vuelven a besarse. Aparece Gordon por
la puerta de atrás y se queda mirándolos un momento con una
pasión de celos, ira y dolor.)
GORDON (Pensando con una extraña vergüenza torturada.) No he de verla!...
Simular que no la he visto!... No le he de decir jamás que la he
visto!... (Desaparece tan silencioso como había venido.)
NINA (Apartándose de golpe de DARRELL, mirando a su alrededor,
intranquila.) Ned, ¿has visto?... Acabo de tener una sensación
extrañísima, como si alguien...
GORDON (Se oye su voz desde el recibidor con tranquilidad forzada.) Mamá! El
tío Charlie está aquí. ¿Le digo que suba?
NINA (Forzando también la voz para que suene tranquila.) Sí, claro rey,
claro! (Preocupada.) Su voz sonaba extraña. ¿También te lo ha
parecido a tí? ¿Quieres decir que no?...
DARRELL (Con una sonrisa seca.) Es posible. Para curarnos en salud, será
mejor que le digas que me has dado un beso de despedida para
deshacerte de mí! (Enfadado.) O sea que Marsden vuelve a estar
aquí! Esa medio tía solterona! Es que no lo aguanto más, Nina!
Sencillamente no puedo entender por qué Gordon le ha cogido tanto
afecto a ese viejo carrinclón!
NINA (Dándose cuenta de golpe. Pensando.) Pero si está celoso de que a
Gordon le guste Charlie... (Inmediatamente llena de lástima
afectuosa.) Entonces debe querer a Gordon, aunque sea un poco!
(Dejando que se le escape la lástima.) Pobre Ned! (Hace un
movimiento hacia él.)
DARRELL (De repente y temiendo que ella haya adivinado alguna cosa que no
se admite ni a sí mismo.) ¿Qué? ¿Por qué lo dices eso? (Rudamente
defensivo.) No seas tonta! (Con resentimiento.) Sabes bien lo que he
tenido siempre contra él! Yo quería avanzar todo el capital para
financiar a Sam cuando empezó. Quería hacerlo por Sam, pero
especialmente por mi hijo. ¿Por qué insistió tanto Marsden en que
Sam le dejara participar con una parte igual? No es que me sepa mal
el dinero que ha ganado, pero sé que tenía alguna idea rara en la
cabeza y que lo hizo expresamente para fastidiarme! (Desde el
recibidor se oye la voz de MARSDEN y de GORDON que lo saluda
escandalosamente. Mientras escucha, la expresión de DARRELL
vuelve a ser furiosa. Suelta con rabia.) Estás dejando que aquel viejo
idiota vicie a Gordon, estúpida! ( Entra MARSDEN por detrás,
sonriendo, vestido inmaculadamente, como de costumbre. No se le
vé mucho más viejo, aunque su cabello es más gris y va algo mas
cargado de espaldas. Su expresión y la impresión general que dá
recuerdan más al MARSDEN del acto primero. Y aunque no es feliz,
como mínimo vive relativamente en paz consigo mismo y su
entorno.)
MARSDEN (Va directamente a NINA.) Hola Nina, querida Nina! Felicidades por el
cumpleaños de tu hijo! (La besa.) Se ha hecho mucho más alto y
fuerte en estos dos meses que no lo había visto. (Se gira y le dá la
mano a DARRELL fríamente. Con cierto aire paternalista.) Hola,
Darrell. La última vez que vine te ibas a las Antillas al cabo de una
semana, pero veo que todavía corres por aquí.
DARRELL (Furioso. Con aire de mofa.) Y tu también vuelves a correr por aquí!
Tienes buen aspecto estos días, Marsden! Espero que tu hermana
está bien. Debe ser un gran consuelo que haya ocupado el lugar de
tu madre! (Con una risa dura.) Somos dos malas monedas, ¿verdad
Marsden? Falsas monedas, los socios silenciosos de Sam!
NINA (Pensando con irritación.) Ned vuelve a ponerse odioso!... Pobre
Charlie!... No permitiré que le insulte! Ha llegado a ser un consuelo
tan grande, lo entiende todo sin que ni siquiera se lo tenga que
decir... (Mirando a DARRELL y reprendiéndole.) Ned se va esta
semana, Charlie.
MARSDEN (Pensando triunfante.) Intenta insultarme... Sé todo lo que quiere
decir... Pero que me importa lo que dice, ella lo echa! Expresamente
delante mío! Eso quiere decir que él se ha acabado!...
DARRELL (Pensando resentido.) ¿Intenta humillarme delante de él?... Ya le
enseñaré yo!... (Después, debatiéndose consigo mismo.) No... esta
vez no, lo he prometido... Sin pelearnos, recuérdalo... (Asintiendo
afablemente con un movimiento de cabeza hacia MARSDEN.) Sí, me
voy esta semana y espero estar fuera, como mínimo dos años esta
vez; dos años de duro trabajo.
MARSDEN (Pensando con lástima desdeñosa.) Su trabajo! Vaya farsa!... Un
diletante científico!... ¿Puede haber una cosa más penosa? Pobre
tipo!... (Mecánicamente.) La biología debe ser un estudio muy
interesante. Ojalá yo entendiera más.
DARRELL (Picado, pero divertido por el tono del otro. Irónico.) Sí, ojalá
Marsden! Entonces es posible que escribieras más sobre la vida y no
tanto sobre viejecitas adorables y solteros endemoniados! ¿Por qué
no escribes alguna vez una novela sobre la vida, Marsden? (Le da la
espalda con una mirada de rechazo, va hacia la ventana y se queda
mirando al exterior.)
MARSDEN (Confuso.) Sí... decididamente... pero no es exactamente mi línea.
(Pensando angustiado, cogiendo una revista y hojeándola al azar.)
Eso es verdad!... este hombre esta lleno de veneno!... Nunca me he
casado con el mundo de la vida! He sido un tímido licenciado en
letras, no un artista!... Mis pobres agradables libros!... Todo va bien!...
¿Va bien esto, con nosotros tres?... Darrell se ha ido convirtiendo
cada vez en menos amante de Nina... Nina se ha girado hacia mí;
hemos construído una vida secreta de simpatías y confidencias
sutiles; ha sabido que yo he entendido su pasión física por Darrell...
¿De qué mujer se podía esperar que amara a Sam
apasionadamente? Algún día me confiará todo lo que a Darrell se
refiere, ahora que él se ha acabado... Sabe que la quiero sin
necesidad de decírselo, incluso sabe el tipo de amor del que se
trata... (Apasionado. Pensando.) Mi amor es más perfecto que ningún
otro que haya conocido!... Yo no la deseo con lujuria!... Me daría por
satisfecho si nuestra boda consistiera simplemente en la colocación
de nuestras cenizas en la misma tumba, nuestras urnas una al lado
de la otra, tocándose... ¿Podrían decir lo mismo los otros, podrían
amar tan profundamente?... (De repente, tristemente desdeñoso de
sí mismo.) Qué! Heroico platónico a mi edad!... ¿Quizá me creo una
sola palabra de todo esto?... Mira que ojos tan bonitos! ¿Quizá no
daría cualquier cosa por ver como desean?... Y la intimidad de la que
me vanaglorio no quiere decir otra cosa que he vuelto a ser el viejo y
querido Charlie de su infancia!... (Pensando angustiado.) Cobarde de
mierda!...
NINA (Mirándoselo con lástima. Pensando.) ¿Qué es lo que siempre quiere
de mí? ¿A mí?... Soy la única que se da cuenta de su profundo dolor;
siento como la vida lo ha herido profundamente... ¿También es culpa
mía, en parte? He herido a todo el mundo... Pobre Charlie, ¿qué
puedo hacer por tí? Si dándome a tí te pudiera aportar un momento
de felicidad, ¿sería capaz de hacerlo?... Me solía repugnar esa idea...
pero, nada en el amor parece lo suficientemente importante como
para resultar repugnante... Pobre Charlie, sólo piensa que debería
desearme!... Querido Charlie, que amante más perfecto sería para la
vejez!... Que amante más perfecto cuando se está más allá de la
pasión!... (Y de repente con desdeñosa repulsión.) Estos hombre me
dan asco!... Los odio a los tres!... Me repugnan!... Han matado a la
esposa y a la amante que había en mí!... Gracias a Dios, ahora ya
sólo soy un madre!... Gordon es mi hombrecito, mi único hombre!...
(De repente.) Tengo un trabajo para tí, Charlie: hazme la salsa de la
ensalada para cenar. Sabes, aquella que me vuelve loca.
MARSDEN (Se levanta de un salto.) Vamos, pues! (Le rodea la cintura con el
brazo y salen los dos juntos, riendo, sin una mirada a DARRELL.)
DARRELL (Piensa apagado.) No me quedaré a comer; sería un fantasma en la
fiesta de mi hijo!... Será mejor que me vaya ahora... ¿Por qué esperar
a Sam?... ¿Qué hay que le pueda decir?... Y no hay nada de él que
me apetezca ver; está más sano que un roble, y está perfectamente
bien de la cabeza... Hace tiempo temí que su madre hubiera mentido
a Nina e hice un viaje a su pueblo para investigarlo... Todo era
verdad: su bisabuelo, su abuela, su padre, todos estaban locos...
(Moviéndose intranquilo.) Ya es suficiente!... Cuando me empiezan a
venir estos pensamientos es que es hora de irse... Cogeré el barco
del sábado y no volveré más... Pronto Nina estará luchando con Sam
por el amor de mi hijo!... Será mejor no estar en medio!... Dios que
desastre es todo esto!...
GORDON (Aparece por la puerta de detrás. Lleva en las manos un pequeño
modelo caro de balandro con las velas desplegadas. Está
consternado y, llenos de emociones contradictorias, a punto de llorar
y al mismo tiempo tozudo y decidido.) He de hacerlo! Ostras, es
horroroso!... Este barco es tan bonito... ¿Por qué tenía que ser
suyo?... Puedo hacer que papá me compre otro, pero ahora me
gusta este... pero ha besado a mamá, y mamá le ha besado a él...
(Se acerca desafiante y se enfenta a DARRELL, que se gira hacia él,
sorprendido.) Eh, Darrell... has... (Se para.)
DARRELL (Dándose cuenta de lo que le espera. Pensando, pesimista y
angustiado.) Así que ha de pasar eso!... Lo que me temía!... Mi
destino no tiene piedad, por lo que parece!... (Con benevolencia
forzada.) He hecho... ¿qué?
GORDON (Duro. Balbucea airado.) He encontrado esto en el recibidor. No
puede ser de nadie más. ¿Es... tu regalo?
DARRELL (También duro y desafiante.) Sí.
GORDON (Con rabia y temblando.) Pues... Esto es lo que pienso de tí!
(Poniendose a llorar, rompe el palo, lo parte en dos, arranca la popa
y lo tira a los pies de DARRELL.) Toma. Ya te lo puedes quedar!
DARRELL (Vencido un instante por la ira.) Pequeño salvaje mezquino! Eso no te
lo doy... (Ha dado un paso adelante amenazador. GORDON se
queda plantado, pálido, desafiándolo. DARRELL frena de golpe;
después habla con una voz temblorosa de afecto profundamente
herido.) Eso no deberías haberlo hecho, hijo. ¿Yo que importo? No
ha sido nunca mi barco! Era tuyo. Deberías haber pensado en el
barco y no en mí. ¿No te gustan los barcos? Este me ha parecido
que era muy bonito. Y por eso...
GORDON (Sollozando amargamente.) Era precioso! No lo quería hacer! (Se
arrodilla y vuelve a coger el barco entre sus brazos.) De verdad que
no. Me encantan los barcos! Pero a tí te odio! (Las últimas palabras
con una intensidad apasionada.)
DARRELL (Seco.) Ya lo he visto. (Pensando con angustia.) Hace mal, caray!
GORDON No, no lo sabes! Ahora mas que nunca! Mas que nunca! (Se le
escapa el secreto.) He visto como besabas a mi madre! Y a mamá
también la he visto!
DARRELL (Sorprendido, pero forzando una sonrisa inmediatamente.) Pero si le
decía adiós. Somos viejos amigos. Ya lo sabes, eso.
GORDON A mi no me engañas! Era diferente. (Explosivo.) Te estaría bien, y a
mamá también que se lo dijera a mi padre!
DARRELL Soy el mejor amigo de Sam. No te pongas en evidencia ahora.
GORDON No eres su amigo. Siempre has estado rondando por aquí
engañándolo, y rondando a mamá!
DARRELL Para un momento! Qué quieres decir, engañándolo?
GORDON No lo sé. Pero sé que no eres su amigo. Y algún día le diré que te he
visto...
DARRELL (Muy serio, profundamente conmovido.) Escucha! Hay cosas que un
hombre de honor no explica a nadie, ni siquiera a su padre o a su
madre. Quieres ser un hombre de honor tu, ¿verdad? (Con
intensidad.) Hay cosas que no explicamos tu y yo! (Ha puesto el
brazo sobre los hombros de GORDON impulsivamente.) Este es mi
hijo! Lo quiero!
GORDON (Pensando, terriblemente emocionado.) ¿Por qué me cae bien
ahora?... Me gusta muchísimo!... (Llorando.) ¿Nosotros? ¿Quién
quieres decir? Yo tengo honor! Más que tu! No me lo has de decir!
Igualmente no pensaba decírselo a mi padre, de verdad que no!
¿Nosotros? ¿Qué quieres decir tu y yo? Yo no soy como tu! No
quiero ser como tu! (Se oye el ruido de una puerta que se abre y se
cierra de golpe, y la voz enérgica de EVANS.)
EVANS (Desde el recibidor.) Hola a todos!
DARRELL (Con un golpecito en la espada de GORDON.) Ánimo, hijo, ya está
aquí! Esconde el barco o te hará preguntas. (GORDON se va
corriendo a esconder el barco bajo el sofá. Cuando entra EVANS,
GORDON se ha tranquilizado del todo y corre contento. EVANS se
ha engordado y está muy lleno de cara, se ha convertido en un
ejecutivo acostumbrado a mandar y esté donde esté se hace cargo
automáticamente de la situación. No aparenta la edad que tiene,
pero el cabello le empieza a clarear, y se le vé claramente una calva
en la coronilla. Lleva ropa cara.)
EVANS (Abrazándo a GORDON. Amoroso.) ¿Cómo está etse hijo tan viejo?
¿Cómo va el cumpleaños?
GORDON Muy bien, papá!
EVANS Hola, Ned! Este hijo mío está hecho un grandullón para la edad que
tiene, ¿no?
DARRELL (Sonriendo forzado.) Sí. (Crispado. Pensando.) Esto duele!... Ver a mi
hijo hijo suyo!... Ya tengo más que suficiente! He de marcharme!...
Cualquier excusa!... Ya llamaré después! Si me quedo lo soltaré todo
a gritos!... (Yendo hacia la puerta.) Justamente ahora me iba, Sam.
He de ir a ver a un tipo que vive cerca, un biólogo.
EVANS (Con decepción.) ¿No te quedas a comer?
DARRELL (Pensando.) Te gritaré la verdad a la oreja si me quedo un segundo
más... maldito loco! (Moviéndose.) No me puedo quedar. Lo siento.
Es importante. Cojo el barco de aquí a pocos días y tengo muchas
cosas a hacer. Ya nos veremos, Sam. Adiós, Gordon.
GORDON (Mientras sale incómodo y de forma apresurada.) Adiós... tío Ned.
(Pensando confuso.) ¿Por qué lo he llamado así... cuando he dicho
que no lo haría nunca?... Ya lo sé, debe ser porque se va y me
alegro....
EVANS Adiós, Ned. (Pensando, benevolentemente superior.) Ned y su
biología!... Si que se toma seriamente su afición!... (Con
satisfacción.) Bien, ahora se puede permitir tener aficiones!... Su
inversión en mí le ha cubierto los riñones... ¿Dónde está tu madre,
hijo?
GORDON En la cocina con el tío Charlie. (Pensando.) Ojalá que no vuelva
nunca más!... ¿Por qué me ha caído tan bien hace un momento?...
Sólo ha sido durante un segundo... En realidad no me ha caído bien,
nunca podría... ¿Por qué me llama Gordon como si le hiciera rabia
hacerlo?...
EVANS (Saliendo a la izquierda.) Espero que la comida está a punto pronto.
Tengo mucha hambre, ¿y tu?
GORDON (Distraido.) Sí, papá.
EVANS Ven aquí y explícame como ha ido el cumpleaños. (GORDON va.
EVANS se lo sienta en las rodillas.) ¿Qué te han parecido los
regalos? Y el tío Ned, ¿qué te ha regalado?
GORDON (Evasivo.) Todos eran fantásticos. (De repente.) ¿Por qué me
pusisteis Gordon?
EVANS Ya lo sabes, por qué, por aquello de Gordon Shaw. Ya te lo he
explicado muchas veces.
GORDON Me dijiste una vez que era el prometido de mamá, cuando era joven.
EVANS (Burlón.) ¿Qué sabes tu de prometidos? Te haces mayor.
GORDON ¿Y mamá lo quería mucho?
EVANS (Incómodo.) Supongo que sí.
GORDON (Pensando profundamente.) Es por eso que a Darrell le da tanta rabia
que me llame Gordon: sabe que mamá quería a Gordon más de lo
que lo quiere a él. Ahora sé como volverme; seré igual que Gordon y
mamá me querrá más que a él! (A Sam.) Y entonces Gordon murió,
¿verdad? ¿Me parezco mucho a él?
EVANS Espero que si. Si cuando vayas a la Universidad juegas a fútbol o
remas como lo hacía Gordon, te... te daré lo que me pidas! Te lo digo
en serio!
GORDON (Soñando.) Vuelve a explicarme cosas de él, papá. De aquella vez
que hacía de capitán de los remeros y al que era el número siete se
le empezó a acabar la cuerda, y él no lo veía, pero se dió cuenta de
alguna manera que se le acababa la cuerda, y se le puso a hablar
todo el rato como dándole su fuerza, de forma que cuando la carrera
se acabó y hubieron ganado Gordon se desmayó y el otro no.
EVANS (Con una sonrisa afectuosa.) Pero si te lo sabes de memoria! ¿De
qué servirá que yo te lo explique?
NINA (Entra por detrás mientras hablan. Avanza poco a poco, pensando
con resentimiento.) ¿Quiere más a Sam que a mí? No, no puede ser!
Pero le tiene más confianza! Confía más en él!
GORDON ¿Te peleabas con los otros chicos, papá?
EVANS (Incómodo.) Hombre, un poco, cuando había que hacerlo.
GORDON ¿Podrías ganar a Darrell?
NINA (Pensando asustada.) ¿Por qué lo pregunta, eso?
EVANS (Sorprendido.) ¿Al tío Ned? ¿Por qué? Siempre hemos sido amigos.
GORDON Quiero decir, si no fuerais amigos, ¿podrías?
EVANS (Fanfarroneando.) Pues, si. Supongo que si. Ned no ha sido nunca
tan fuerte como yo.
NINA (Pensando desdeñosa.) Ned es débil. (Después, con aprensión.)
Pero tu te estás volviendo demasiado fuerte, Sam.
GORDON Pero Gordon te podría ganar, ¿verdad que si?
EVANS Claro que sí!
GORDON (Pensando.) Mamá debía querer a Gordon todavía más que a papá!
NINA (Avanza hacia la silla del medio, forzando una sonrisa.) ¿Qué es todo
eso que hablais de pelearse? No está bien. Por el amor de Dios,
Sam, no le animes...
EVANS (Sonriendo.) No hagas caso a las mujeres, Gordon. Has de saber
luchar para salir adelante en este mundo.
NINA (Pensado con lástima.) Pobre tonto... Que valiente eres, ahora...
(Suavemente.) Quizá tienes razón, querido. (Mirando a su alrededor.)
¿Se ha ido Ned?
GORDON (Desafiandola.) Si, y no piensa volver, y coge el barco muy pronto.
NINA (Estremeciéndose.) ¿Por qué me reta así y se coge a Sam?... Nos
debe haber visto a Ned y a mi... No hace el gesto de venir hacia mi;
antes lo hacía siempre... Ned tenía razón, he de mentirle, conseguir
que vuelva a mi, aquí, a mi falda!... (Con sorna. A EVANS.) Me alegro
de que Ned se haya ido. Me temía que lo íbamos a tener que
aguantar todo el día.
GORDON (Ávido, medio bajando de las rodillas de su padre.) ¿Te alegras?
(Después con cautela, pensando.) Está haciendo trampa... la he visto
como le besaba...
NINA Ned se está volviendo muy pesado. Es tan débil. No es capaz de
empezar nada si no lo empujan.
GORDON (Acercándose un poco, estudiándole la cara, pensando.) No parece
que le caiga muy bien... pero he visto como lo besaba!...
EVANS (Sorprendido.) Venga, Nina, ¿no eres un poco dura con Ned? Si que
es verdad que está algo decaído, pero es nuestro mejor amigo.
GORDON (Volviendo a apartarse de su padre. Con resentimiento.) ¿Por qué
papá lo defiende de ella?...
NINA (Piensa triunfante.) Muy bien, Sam! Justo lo que quería que dijeras!...
(Aburrida.) Si, ya lo se, pero me crispa los nervios que siempre está
dando vueltas por aquí. Sin ser maleducada, he insistido en que
volviera al trabajo, y le he hecho prometer que no volvería antes de
dos años. Al final me lo ha prometido, y entonces se ha puesto tan
tonto y sentimental que me ha pedido que le diera un beso de
despedida para que le de buena suerte. Es decir, he tenido que darle
un beso para que se fuera, el muy idiota!
GORDON (Pensando lleno de alegría.) Era por eso!... Era por eso!... Y estará
fuera dos años! Me alegro tanto!... (Va hacia ella y la mira a la cara
con ojos brillantes.) Mamá!
NINA Hijo mío! (Lo sube a sus rodillas y lo abraza.)
GORDON (La besa.) Ten! (Pensando triunfante.) Eso compensa su beso!... Se
lo quita de la boca...
EVANS (Sonriendo.) Ned se debe estar enamorando de tí... en su vejez!
(Sentimental.) Pobre tipo! Lo que pasa es que no se ha llegado a
casar. Está solo. Yo se lo que se siente. Un hombre necesita una
mujer que le de un poco de coraje que le ayude a tirar adelante.
NINA (Acercando amorosamente la cabeza de GORDON a la suya y riendo
burlona.) Creo que el cabezota de tu padre se está volviendo débil y
tonto! A tí que te parece, Gordon?
GORDON (Riendo con ella.) Sí, es débil, mamá! Es tonto! (Le da un beso y
sisea.) Seré como Gordon Shaw, mamá! (Ella lo abraza con fuerza
contra su cuerpo llena de felicidad triunfante.)

EVANS (Sonriendo.) Os estais volviendo demasiado duros de pelar para mí,


vosotros dos. (Ríe. Todos rien junto con alegría.)
NINA (De repente le viene una oleada de remordimiento y lástima.) Que
dura soy con Ned!... Pobre Ned, querido y generoso!... Me has dicho
que mintiera a tu hijo en contra tuya por mi bien... No soy digna de tu
amor!... Soy vil y egoísta!... Pero sí que te quiero!... Tengo entre los
brazos al hijo de nuestro amor!... Madre de Dios, concédeme el ruego
de que algún día podamos decirle la verdad a nuestro hijo y que
llegue a amar a su padre!...
GORDON (Percibiendo sus pensamientos, se recoloca en sus rodillas y la mira
a la cara, mientras ella evita culpablemente sus ojos. Con miedo y
resentimiento, pensando.) Ahora piensa en Darrell!... Lo sé!... Y si
que le cae bien!... No me puede engañar!... La he visto como lo
besaba!... En ese momento no pensaba que fuera idiota! Nos ha
mentido a papá y a mí!... (Baja de las rodillas de un salto. Se aparta.)
NINA (Pensando asustada.) Ha leído mis pensamientos!... Mo he de
pensar en Ned cuando esté él delante!... Pobre Ned!... No, no
pienses!... (Inclinándose hacia GORDON con los brazos abiertos de
manera suplicante, pero en tono juguetón.) Pero Gordon, ¿qué te
pasa? Has saltado de mis rodillas como si te hubieras sentado sobre
un clavo! (Fuerza una sonrisa.)
GORDON (Mirando al suelo. Evasivo.) Tengo hambre. Quiero ver si la comida
está a punto. (Se gira y sale corriendo.)
EVANS (Con una voz de comprensión superior masculina, benévolo pero
dictando la ley a la debilidad femenina.) Está harto de carantoñas,
Nina. Olvidas que se está conviertiendo en un chico mayor. Y
queremos que llegue a ser un hombre viril de verdad y no una yaya
como Charlie. (Sagaz.) es eso lo que ha convertido a Charlie en lo
que es, estoy seguro. Su madre lo trató siempre como a un niño
pequeño.
NINA (Con sumisión, pero dirigiéndole una mirada de amargo desprecio.)
Quizá tienes razón, Sam.
EVANS (Con confianza.) Lo sé, que la tengo!
NINA (Pensando con una mirada de odio intenso.) Madre de Dios,
concédeme que algún día pueda decirle la verdad a este imbécil!...
ACTO OCTAVO

Una tarde de finales de junio, al cabo de diez años. La cubierta del


yate de los EVANS, anclado en la ruta de los yates cerca de la línea
de meta de Poughkeepsie. La proa y la parte central del barco están
fuera de escena a la derecha, encaradas contracorriente. Al fondo
está la baranda de babor, a la izquierda la curva de la popa; y a la
derecha la parte posterior de la cabina, con amplias ventanas y una
puerta. A la izquierda hay dos sillas de mimbre y a la derecha una
chaise-longue. En el centro una mesa de mimbre con otra silla. La
parte posterior de cubierta está bajo una sombra fresca que
contrasta con la neblina dorada y suave que crea la luz del sol de la
tarde brillando sobre el río. NINA está sentada en el centro, al lado
de la mesa, DARRELL, en la silla de más a la izquierda, MARSDEN,
en la chaise-longue de la derecha. EVANS se apoya en la baranda,
justo detrás de NINA, mirando hacia el río con unos prismáticos. A su
lado está MADELEINE ARNOLD. El pelo de Nina se ha vuelto
totalmente blanco. Intentando esconder desesperadamanete los
visibles estragos del tiempo utilizando excesivo maquillaje con el que
sólo consigue llamar todavía más la atención sobre aquello que
quería esconder. Tiene la cara delgada, las mejillas tirantes y la cara
cansada de sonrisas forzadas. Queda poca cosa del encanto de su
cara, excepto los ojos, que ahora parecen más grande y más
profundamente misteriosos que nunca. Pero sigue manteniendo su
tipo. Eso tiene el efecto trágico de hacer parecer su cara mas vieja y
cansada por contraste. Su actitud recuerda a la NINA del acto cuarto,
neurótica, apasaionadamente amargada y confusa. Lleva un vestido
blanco marinero. DARRELL parece que vuelve a ser el joven médico
que hemos visto en casa de NINA en el acto segundo. Otra vez tiene
el aire del científico frío y objetivo que se observa a sí mismo y a la
gente que le rodea como fenómenos interesantes. Su aspecto vuelve
a ser bien definido, la cara y el cuerpo se le han adelgazado y está
en forma, la grasa y la papada del acto anterior han desaparecido. La
piel la tiene morena casi hasta el negro por los años pasados en los
trópicos. Sus cabellos, espesos, son de un gris metálico. Lleva
pantalones de franela, un abrigo azul y zapatos blancos de piel de
ciervo. Se le ven, quizá, sus cincuenta y un años, pero no aparenta ni
un día más. MARSDEN ha envejecido mucho. Su largo cuerpo está
todavía más encorvado y el pleno es blanco. Es una imagen mas
vieja del MARSDEN del acto quinto, tan postrado por la muerte de su
madre. Ahora es la muerte de su hermana, ocurrida hace dos meses
antes, que le ha llenado de desesperanza. A pesar del dolor que
siente, ahora está más resignado a su destino que en el acto
anterior. Va vestido inmaculadamente de negro, como en el acto
quinto. EVANS es simplemente EVANS; su tipo ha sufrido la
evolución lógica que han producido diez años de éxitos y
acumulación de riquezas continuos: jovial, sencillo y bonifacio como
siempre, pero cada vez mas tozudo y obstinado. Se ha engordado
mucho. Su cara es ancha y con papada, y con un aspecto pesado,
rojizo apopléctico. Presenta una calva considerable. Lleva una gorra
marinera, un abrigo azul marinero, pantalones blancos de franela y
zapatillas de piel de ciervo. MADELEINE ARNOLD es una bonita
chica de diecinueve años, con el pelo y los ojos oscuros. Tiene la piel
profundamente bronceada y un tipo alto y atlético que recuerda al de
NINA la primera vez que la hemos visto. Su personalidad es franca y
directa. Da la impresión de ser una persona que siempre sabe
exactamente lo que quiere y que generalmente lo consigue, pero
también es generosa y sabe perder, una buena persona que cae bien
entre las mujeres, además de tener mucho éxito entre los hombres.
Lleva un vestido deportivo de colores vivos.
EVANS (Nervioso y excitado, moviendose sin parar. Bajando los prismáticos
con impaciencia.) No se ve nada allá arriba! Hay una maldita neblina
por encima del río! (Pasándole los prismáticos a MADELEINE.) Toma,
Madeleine. Tu tienes ojos jóvenes.
MADELEINE (Ávida.) Gracias. (Mira rio arriba con los prismáticos.)
NINA (Pensando amargamente.) Ojos jóvenes!... Y miran los ojos de
Gordon!... y el ve amor en esos ojos jóvenes! Los míos son viejos,
ahora!...
EVANS (Mirando el reloj.) Pronto será la hora de empezar. (Avanza. Con
exasperación.) Y claro, la maldita radio se tenía que estropear
justamente ahora! Nueva de trinca, y la había instalado
especialmente para esta carrera! Menuda suerte la mía!
(Acercándose a NINA y poniéndole la mano en el hombro.) Que te
juegas que ahora mismo Gordon está emocionadísimo, Nina!
MADELEINE (Sin bajar los prismáticos.) Pobre! Claro que debe estarlo!
NINA (Pensando con intensa amargura.) El tono de su voz!... Su amor ya lo
posee!... Mi hijo!... (Rencorosa.) Pero no lo tendrá!... Mientras yo
viva!... (Inexpresiva.) Sí, debe estar nervioso.
EVANS (Retirando la mano. Brusco.) No quería decir nervioso. No sabe lo
que es, tener nervios. No hay nada que le haga perder nunca la
calma, todavía. (Eso último lo dice dirigiéndole una mirada de
resentimiento mientras vuelve a la baranda.)
MADELEINE (Con la tranquila seguridad de la persona que lo sabe bien.) Sí,
puedes poner la mano en el fuego de que Gordon no perderá nunca
la serenidad.
NINA (Fría.) Soy plenamente consciente, de que mi hijo no es débil...
(Significativamente, con una mirada a MADELEINE.) Aunque de vez
en cuando comete alguna debilidad.
MADELEINE (Sin apartarse los prismáticos de los ojos. Pensando sin perder el
buen humor.) Ay... esta era para mí!... (Después , herida.) ¿Por qué
me tiene tanta manía?... Yo he hecho todo lo posible para ser amable
con ella, por Gordon...
EVANS (Mirando atrás hacia NINA con resentimiento. Pensando.) Otra vez
un comentario desagradable contra Madeleine!... Realmente, Nina se
está convirtiendo en una verdadera bruja!... Pensaba que una vez
habría acabado su cambio de vida, se avergonzaría de estos celos
fuera de lo común; pero al contrario, ahora es peor... Pero no dejaré
que se interponga entre Gordon y Madeleine; los dos se quieren; y
además, su familia tiene dinero y posición, y me cae muy bien, y por
Dios que me encargaré de que se case tal como se ha planeado, por
mucho que Nina se resista!...
DARRELL (Observando penetrante. Pensando.) Nina odia a esta jovencita...
Claro!... La chica de Gordon... Si puede estropeará el compromiso,
como una vez hizo con el mío... Una vez!... Gracias a Dios que se ha
acabado mi esclavitud!... ¿Cómo ha sabido que yo volvía a estar en
la ciudad?... No pensaba volverla a ver, pero su invitación era tan
suplicante... Era mi deber con Gordon, ha escrito. ¿Qué deber? Ya es
un poco tarde!... Eso sería mejor dejarlo estar!...
EVANS (Volviendo a mirar el reloj.) Deberían estar alineados en la salida de
un momento a otro. (Dando golpes con el puño sobre la baranda,
dejando estallar sus sentimientos contenidos.) Venga, Gordon!
NINA (Sobresaltada, con irritación nerviosa.) Sam! Ya te he dicho que
tengo un dolor de cabeza espantoso! (Pensando con intensidad.)
Ordinario! Es totalmente tu culpa que Gordon se haya prometido con
ella!...
EVANS (Con resentimiento.) Lo siento. ¿Por qué no te tomas una aspirina?
(Pensando irritable.) Nina hecha una coca!... Charlie de luto!... Vaya
dos chafaguitarras! Quería que Gordon y sus amigos vinieran a bordo
a celebrar... Que va!... Me tendré que llevar a Madeleine y organizar
una fiesta en Nueva York, y dejar a este grupo de muertos... Nina se
pondrá como una fiera, pero se tendrá que conformar...
DARRELL (Examinando críticamente a NINA. Pensando.) Se encuentra en un
estado bien neurótico... Me recuerda como estaba cuando la conocí...
(Exultante.) Gracias a Dios, ahora la puedo volver a observar
objetivamente... estos últimos tres años finalmente lo han
conseguido: una curación total!... (Con remordimiento.) Pobre Nina!...
Todos la abandonamos!... (Echándole una mirada a MARSDEN, con
un pensamiento cínico.) Incluso Marsden parece haberla dejado por
los muertos!...
MARSDEN (Vagamente irritado. Pensando.) ¿Qué hago yo aquí?... ¿Qué me
importa esta estúpida carrera?... ¿Por qué he dejado que Nina me
hiciera venir?... debería estar solo, respetando la memoria de mi
querida Jane... El sábado hará dos meses que murió... (Le tiemblan
los labios y le vienen lágrimas a los ojos.)
MADELEINE (Con un suspiro de impaciencia, bajando los prismáticos.) Es inutil,
señor Evans, no veo nada.
EVANS (Enfadado.) Si al menos funcionara la mierda de la radio!
NINA (Exasperada.) Por el amor de Dios, deja de renegar un rato!
EVANS (Herido. Indignado.) ¿Y qué, si estoy excitado? Creo que no te haría
ningún daño demostrar un poco de interés, ya que se trata de la
última carrera de Gordon, la última vez que compite por una
Universidad! (Se gira de espaldas.)
MADELEINE (Pensando.) Tiene razón; se está comportando de una forma
detestable... Yo, si fuera la madre de Gordon, no lo haría...
EVANS (Volviéndose a girar hacia NINA. Con resentimiento.) Por Gordon
Shaw si que gritabas fuerte! Y nuestro Gordon le ganaría, remando,
como mínimo de una milla! (Girándose hacia DARRELL.) Y eso no es
ninguna tontería, Ned! Lo dicen todos los expertos!
DARRELL (Cínico.) Venga, venga, Sam! Quieres decir que alguien puede
igualar a Shaw en nada? (Mirando a NINA con sorna. De inmediato
enfadado consigo mismo.) Que idiota!... Me ha salido de dentro,
eso!... La costumbre! Si ya hace años que no la quiero!...
NINA (Pensando con indiferencia.) Ned todavía está celoso... Ya no me
causa placer... No siento nada... excepto que he de conseguir que
me ayude... (Se gira hacia DARRELL. Amargamente.) Sam ha dicho
“nuestro” Gordon. Quiere decir el suyo. Gordon se parece tanto a
Sam, Ned, que no lo conocerías!
MADELEINE (Pensando indignada.) Esta loca!... No tiene nada que ver con su
padre!... Es tan fuerte y bien plantado!...
EVANS (Con buen humor, con un cierto orgullo.) Me adulas, Nina. Me
gustaría pensarlo, eso. Pero no se parece a mí nada de nada, por
suerte para él. Tiene muchísima retirada a Gordon Shaw en sus
mejores momentos.
MADELEINE (Pensando.) Shaw... He visto su foto en el gimnasio... Mi Gordon es
mucho mas guapo y bien plantado... Me dijo una vez que Shaw era
un antiguo enamorado de su madre... Dicen que antes era muy
bonita...
NINA (Moviendo la cabeza. Desdeñosa.) No seas modesto, Sam. Gordon
eres tu. Puede ser que sea un gran atleta, como Gordon Shaw,
porque tu se lo has presentado como tu ideal, , pero la semejanza se
acaba aqui. En realidad no se le parece nada, nada en absoluto!
EVANS (Conteniendo su ira con dificultad. Pensando.) Me estoy hartando de
esto!... Lleva su mal humor celoso demasiado lejos!... (Estallando de
golpe, dando un puñetazo en la baranda.) Joder, Nina, si tuvieses
algún sentimiento, no serías capaz, justo en estos momentos en que
seguramente estará entrando en el bote... (Se para, intentando
controlarse, respirando hondo y con la cara roja.)
NINA (Mirándolo con repulsión. Con frío desdén.) Me parece que no he
dicho mada tan terrible, ¿no? Sencillamente que el caràcter de
Gordon se parece al tuyo. (Con malicia.) No te excites tanto. Te va
mal para la tensión. Pregúntaselo a Ned, si no. (Con intensidad.
Pensando.) Ojalá se muriese ahora mismo... (Pensando
inmediatamente.) Oh, no quería decir eso!... No he de...
DARRELL (Pensando agudamente.) Veo un deseo de muerte... Las cosas han
ido demasiado lejos. Si que parece que Sam esté mal de la tensión...
Que esperanzas me habría dado eso en el pasado! Ahora ya no,
gracias a Dios!... (En tono de broma.) Yo diría que a Sam no le pasa
nada, Nina.
EVANS (Brusco.) Nunca me había sentido mejor. (Vuelve a mirar el reloj con
brusquedad.) Es la hora de empezar. Ven a la cabina Ned, y
tomamos una copa. Veamos si McCabe está arreglando la maldita
radio. (Al pasar junto a MARSDEN le da un golpecito en la espalda
con exasperación.) Venga, Charlie! Despiertate!
MARSDEN (Saliendo de su abstracción con un susto. Desconcertado.) ¿Eh?
¿Qué pasa? ¿Ya vienen?
EVANS (Recuperando su buen humor. Con una sonrisa, cogiéndolo del
brazo.) Ven a tomar una copa. Necesitas como mínimo diez, me
parece, para ponerte en el estado de ánimo adecuado para ver la
final. (A DARRELL, que se ha levantado pero que todavía está al
lado de la silla.) Venga, Ned.
NINA (Deprisa.) No, deja a Ned conmigo. Quiero hablar con él. Tu llevate a
Madeleine y a Charlie.
MARSDEN (Mirándola suplicante.) Pero estoy muy a gusto aquí, sentado.
(Después de mirarla a los ojos piensa.) Quiere estar a solas con
Darrell... de acuerdo, ahora ya no importa; su amor está muerto; pero
todavía comparten algún secreto que no me han dicho nunca... Es
igual, algún día me lo dirá... Soy el único que le quedará... pronto...
(Golpeado por el remordimiento.) Pobre y querida Jane!... Como
puedo pensar en nadie que no seas tu!... Dios mío, soy despreciable!
Me emborracharé con ese idiota!... Es para lo único que sirvo!...
MADELEINE (Pensando con resentimiento.) Adopta un tono conmigo, de “nena,
haz eso”, que... Ahora cedo, pero cuando esté casada!...
EVANS Venga entonces, Madeleine. A tí te daremos una pequeña. (Con
impaciencia.) Charlie! Arriba, la cabeza!
MARSDEN (Con jovialidad febril.) Espero que sea un veneno bien fuerte!
EVANS (Riendo.) Así me gusta! Todavía haremos de tí un libertino!
MADELEINE (Riendo, se coge del brazo de MARSDEN.) Ya me encargaré yo de
que llegue entero a casa, señor Marsden! (Entran en la cabina con
EVANS detrás. NINA y DARRELL se giran y se miran con admiración
y curiosidad durante un largo momento, DARRELL se queda
levantado y parece algo intranquilo.)
DARRELL (Pensando con un interés mezclado de melancolía.) Y ahora,
¿qué?... Soy capaz de mirarle a los ojos – unos ojos extraños que no
envejecerán nunca – sin deseo, ni celos, ni amargura... ¿Fué alguna
vez mi amante?... ¿Puede ser que sea la madre de mi hijo? ¿Existe
una persona que es mi hijo?... Ya no puedo pensar en estas cosas
como si fueran reales... Deben haber pasado en otra vida...
NINA (Pensando tristemente.) Mi antiguo amante... Que buen aspecto y
que joven parece... Ahora ya no nos amamos... Nuestra deuda con
Dios Padre está saldada. Las tardes de felicidad las hemos pagado
con años de dolor... Amor, pasión, éxtasis, en que vida más lejana
estuvimos vivos!... La única vida viva está en el pasado y en el
futuro... El presente es un interludio, un extraño interludio en el que
evocamos el pasado y el futuro como testigos que somos , vivos!...
(Con una sonrisa triste.) Siéntate, Ned. Cuando oí que habías vuelto
te escribí porque necesito un amigo. Hace tanto tiempo que no nos
hemos amado que ahora podríamos volver a ser amigos. ¿No te lo
parece?
DARRELL (Agradecido.) Si que me lo parece. (Se sienta en una de las sillas de
la izquierda y la acerca a ella. Pensando con cautela.) Quiero ser su
amigo... pero nunca...
NINA (Pensando con cautela.) He de mantener la calma y la cordura; si no,
no me ayudará... (Con una sonrisa amistosa.) No te había visto con
un aspecto tan joven y atractivo desde los primeros tiempos de
conocerte. Dime tu secreto. (Con amargura.) Lo necesito! Soy vieja!
Mírame! Y yo que tenía ganas de ser vieja! Creía que me llevaría la
paz. Y me he encontrado con una gran decepción! (Forzando una
sonrisa.) Así que dime que fuente de juventud has encontrado.
DARRELL (Con orgullo.) Es facil. El trabajo! Me interesa la biología de la misma
manera que antes me interesaba la medicina. Y no con un interés
egoísta, y ahí radica la diferencia. No me convertiré nunca en un
biólogo famoso, soy perfectamente consciente. Soy un trabajador de
base. Pero nuestro Centro tiene un “éxito de miedo”, como diría Sam.
Hemos hecho descubrimientos muy importantes. Digo “hemos
hecho”. En realidad quiero decir que los ha hecho Preston. Quizá
recuerdas que acostumbraba a hablar de él con entusiasmo en las
cartas. Lo ha justificado. Su nombre es mundialmente famoso. Es lo
que habría podido ser yo – si que era suficientemente inteligente,
Nina! – si hubiera tenido más coraje y menos vanidad, si me hubiera
mantenido al pie del cañón! (Forzando una sonrisa.) Pero no me
quejo. Me he encontrado a mi mismo ayudándolo. De esta forma
siento que he pagado mi deuda, que su trabajo es en parte mi
trabajo. Y él lo reconoce. Posee la rara virtud de la gratitud. (Con
orgulloso afecto.) Es un chico de primera, Nina! Supongo que debería
decir hombre, ahora que tiene más de treinta años.
NINA (Pensando con amarga tristeza.) Así Ned, que recuerdas nuestro
amor con amargura... como un error estúpido, la prueba de una
vanidad cobarde que estropeó tu carrera!... (Controlandose y
pensando cínicamente.) Bien, al fín y al cabo... ¿como recuerdo yo
nuestro amor?... Sin ningún tipo de emoción, ni tan solo amargura!...
(De repente con alarma.) Está olvidando a Gordon por ese Preston!...
(Pensando con desesperación.) He de conseguir que recuerde que
Gordon es su hijo o no lo convenceré nunca para que me ayude!...
(Con reproche.) De manera que has encontrado a un hijo mientras yo
perdía al mío... que también es el tuyo!
DARRELL (Golpeado por esa idea, interesándose de una manera impersonal.)
Esto no se me había ocurrido nunca, pero ahora que lo pienso...
(Sonríe.) Si, quizá de una manera inconsciente Preston hace de
sustituto compensador. Bueno, a los dos nos ha ido bien y no ha
hecho daño a nadie.
NINA (Con énfasis amargo.) Fuera de a tu hijo de verdad, y a mí, pero
supongo que nosotros no contamos.
DARRELL (Tranquilamente.) ¿Le ha hecho daño a Gordon? ¿Cómo? No le pasa
nada a él, ¿verdad que no? (Con sorna.) Por lo que he estado
oyendo, parece que es tu ideal de heroe universitario, como su
inolvidable homónimo!
NINA (Pensando con resentimiento.) Se mofa de su propio hijo!...
(Intentando ser calculadora.) Pero no me he de enfadar. He de
conseguir que me ayude... (Hablando con un reproche suave.) ¿Yo
soy el ideal de una madre feliz, Ned?
DARRELL (Inmediatamente movido por la lástima y avergonzado de sí mismo.)
Perdóname Nina. Me temo que no he acabado de enterrar toda mi
amargura. (Suavemente.) Siento mucho que seas tan desgraciada,
Nina.
NINA (Pensando con satisfacción.) Eso lo ha dicho de verdad... Todavía le
intereso un poco... Ojalá sea lo suficiente como para... (Hablando
con tristeza.) He perdido a mi hijo, Ned! Sam lo ha hecho todo suyo.
Y lo ha hecho de una manera tan gradual que, a pesar de que me
daba cuenta de lo que pasaba, nunca he podido intervenir. Lo que
aconsejaba Sam siempre parecía lo mejor para el futuro de Gordon.
Y siempre era lo que Gordon quería, para huir de mi, primero a un
internado y después a la Universidad, y para convertirse en el heroe
atlético de Sam...
DARRELL (Con impaciencia.) Venga, Nina, ya sabes que siempre has deseado
que fuera como Gordon Shaw!
NINA (Estallando, a su pesar. Con violencia.) No se parece a Gordon! Me
ha olvidado por aquella!... (Intentando ser más razonable.) ¿A mí que
me importa si es un atleta o no? Vaya una tontería, todo este lío! Esta
carrera de hoy, por ejemplo, no me interesa en absoluto! No me
importaría que llegara el último! (Frenándose. Pensando asustada.)
Si nunca adivinara que he dicho esto!...
DARRELL (Pensando. Agudo.) Vaya!... Lo ha dicho como si tuviera ganas de
verlo llegar el último!... ¿Por qué? (Vengativo.) Pues yo también las
tengo!... Ya sería hora de que estos Gordon recibieran una buena
paliza de la vida!...
MADELEINE (Aparece de repente en la puerta de la cabina, con la cara roja de
excitación.) Ya han salido! El señor Evans capta alguna cosa: se oye
muy mal, pero la Marina y Washington van primeros, y Gordon es el
tercero! (Vuelve a desaparecer dentro de la cabina.)
NINA (Mirando hacia donde ha salido. Con odio.) Su Gordon!... Está tan
segura!... Como he llegado a detestar esa cara bonita!...
DARRELL (Pensando con sorna.) “Y Gordon es el tercero”!... Ni que fuera el
único remando!... Como se ponen en evidencia las mujeres por estos
Gordon!... Es bonita esta Madeleine!... Tiene un tipo como el de Nina
cuando empecé a amarla... Aquellas tardes... La edad se le empieza
a notar en la cara, pero ha conservado su cuerpo maravilloso!... (Con
cierta malicia. Seco.) A esta jovencita si que parece importarle, y
mucho, si Gordon llega el último o no!...
NINA (Intentando estar triste y suplicante.) Si. Gordon es de ella, ahora,
Ned. (Pero no puede soportar ese pensamiento. Con hostilidad.) Es
decir, están prometidos. Pero, naturalmente, eso no quiere decir que
por fuerza... ¿Te imaginas que se pierda por una tonta como esta? Es
que no me puedo creer que la ame de verdad! Pero si casi no es ni
bonita, y es mas tonta que un zapato. Pensaba que sólo flirteaba o
que simplemente tenía una aventura carnal pasajera. (Tiene un
movimiento de rechazo delante de esa idea.) A su edad, se ha de
esperar... Incluso una madre ha de aceptar a la naturaleza. Pero que
Gordon se lo tome seriamente y se le declare, es demasiado absurdo
para expresarlo con palabras!
DARRELL (Pensando cínicamente.) Ah, así que te conformarás con que duerma
con ella... si has de hacerlo, por tal que ella no tenga ningún derecho
a disputarte la propiedad, ¿eh? Te gustaría hacer de ella el mismo
tipo de esclavo útil que he sido yo para tí!... (Con resentimiento.) No
estoy de acuerdo contigo. Yo la encuentro encantadora. Me parece
que si estuviera en el lugar de Gordon haría exactamente lo que él ha
hecho. (Confuso. Pensando amargamente.) En el lugar de Gordon!...
Siempre he estado en el lugar de Gordon Shaw!... Y ahora, ¿por qué
defiendo a este joven Gordon?... Por el amor de Dios, ¿qué es para
mí?
NINA (Sin hacer caso.) Si se casa, quiere decir que me olvidará! Me
olvidará tan completamente como Sam olvidó a su madre! Ella lo
mantendrá apartado de mí! Oh, ya se lo que pueden hacer las
mujeres! Utilizará su cuerpo hasta persuadirlo de que me olvide! Mi
hijo, Ned! Y tu hijo también! (Se levanta de golpe, se acerca y le coje
una mano entre las suyas.) El hijo de nuestro antiguo amor, Ned!
DARRELL (Pensando con un extraño estremecimiento de atracción mezclada
con miedo al tocarlo ella.) Nuestro amor... Antiguo amor... El antiguo
contacto de su carne. Somo viejos, es indecente y es una locura. ¿Es
que se piensa que todavía me puede poseer?...
NINA (Con el tono que usa una madre cuando habla con su marido de su
hijo.) Deberás tener una buena charla con Gordon, Ned.
DARRELL (Todavía mas perturbado. Pensando.) Vieja, pero ha mantenido su
cuerpo maravilloso... ¿Cuantos años hace?... Ejerce sobre mí la
misma extraña influencia... El contacto de su carne es peligroso...
Animaladas... Sólo le sigo la corriente como amigo que soy, y médico.
Y ¿por qué no debería tener una charla con Gordon?... Un padre le
debe alguna cosa a su hijo, le debería dar consejo... (Alarmado.)
Pero no pensaba volverme a interferir. (Severamente.) Juré que
nunca más interferiría en vidas humanas, Nina!
NINA (Sin hacerle caso.) Has de impedirle que destroce su vida.
DARRELL (Tozudo. Debatiéndose consigo mismo.) No pienso tocar una vida
que tenga más de una célula!. (Áspero.) Y de todas formas en eso no
te ayudaría! Es necesario que renuncies a poseer gente e interferir
en sus vidas como si fueses Dios y los hubieras creado!
NINA (Extrañamente desolada.) No se que quieres decir, Ned. Gordon en
mi hijo, ¿no?
DARRELL (Con repentina y extraña violencia.) Y el mio! Mio también! (Se frena.
Pensando.) Calla, idiota! ¿Esta es la manera de seguirle la corriente?
NINA (Con extraña quietud.) Creo que todavía te amo un poco, Ned.
DARRELL (En el mismo tono.) Y yo todavía te amo un poco, Nina. (Después
severamente.) Pero nunca más interferiré en tu vida! (Con una
carcajada dura.) Y tu ya has interferido lo suficiente en el amor
humano, viaeja señora! Se te ha pasado el tiempo de hacerlo! Te
enviaré un par de millones de células para que las tortures sin
hacerte daño! (Recuperando el control de sí mismo. Avergonzado.)
Nina! Perdóname, por favor!
NINA (Tiene un espasmo, como si se despertara de un sueño. Con ansia.)
¿Qué decías Ned? (Le deja ir la mano y vuelve a su silla.)
DARRELL (Inexpresivo.) Nada.
NINA (Extraña.) Hablábamos de Sam, ¿verdad? ¿Qué aspecto te parece
que tiene?
DARRELL (Confusamente indiferente.) Muy bueno. Un poco demasiado gordo,
claro. Hace cara de tener la tensión un poco más alta de lo que le
conviene. Pero eso no es insólito en personas de su constitución y
edad. No es motivo para esperar... quiero decir para preocuparse!
(Con violencia.) Maldita sea, ¿por qué me has hecho decir esperar?
NINA (Con calma.) ¿Quieres decir que no estaba también en tu mente?
DARRELL No! No tengo nada contra Sam. Siempre ha sido mi mejor amigo. Me
debe su felicidad.
NINA (Extraña.) Hay tantas razones curiosas en las que no nos atrevemos
a pensar para poder pensar!
DARRELL (Sin contemplaciones.) Pensar importa un rábano! La vida es una
cosa que hay en una célula y que no necesita pensar!
NINA (Extraña.) Ya lo sé! Madre de Dios!
DARRELL (Excitado.) Y todo el resto es egoísmo sin entrañas! Pero a la mierda
eso! Lo que he empezado a decir es que ¿qué motivo podría tener yo
para desear la muerte de Sam?
NINA (Extraña.) Siempre estamos deseando la muerte para nosotros o
para los otros, ¿verdad? Mientras hacemos pasar nuestras vidas con
el antiguo ritual aparente de desear al burro de nuestro vecino.
DARRELL (Con miedo.) Ahora hablas como la antigua Nina, como cuando te
empecé a amar. No lo hagas, por favor! No es decente... a nuestra
edad! (Pensando con terror.) La antigua Nina!... ¿Soy el antiguo Ned,
yo? Entonces, ¿eso quiere decir?... Pero no hemos de volver a
interferir en nuestras vidas!...
NINA (Extraña.) Soy la antigua Nina! Y esta vez no dejaré que mi Gordon
se me vaya para siempre!
EVANS (Aparece en la puerta de la cabina. Emocionado e irritado.) Ahora lo
está escuchando Madeleine. A mi se me ha quedado sin sonido.
(Levantando los prismáticos mientras va hacia la baranda, mira rio
arriba.) Lo último que he oído es que Gordon iba tercero, y la Marina
y Washington delante. Ha dicho que esos son a los que hay que
temer, especialmente la Marina. (Bajando los prismáticos.
Renegando.) Maldita neblina! Los ojos se me hacen viejos. (De
repente con una sonrisa.) Deberíais ver a Charlie! Ha empezado a
tragarse el whisky como si fuera a contrareloj. Le he tenido que
esconder la botella. Ha pillado una trompa! (Mirando al uno y al otro.
Con resentimiento.) ¿Qué os pasa a vosotros dos? Se está corriendo
una carrera, ¿no lo sabeis? Y vosotros dos, aquí sentados como dos
estatuas!
DARRELL (Calmándolo.) He pensado que sería mejor que alguien se quedara
aquí fuera y os avisara cuando se vieran.
EVANS (Aligerado.) Ah, claro, es verdad! Toma, coge los prismáticos.
Siempre has tenido buena vista, tu. (DARRELL se levanta, coge los
prismáticos, va hacia la barandilla y los empieza a graduar.)
DARRELL ¿Cual es la tripulación que has dicho que le daba mas miedo a
Gordon?
EVANS (Ha vuelto hacia la puerta de la cabina.) La de la Marina. (Con
orgullo.) Los ganará! Pero será por muy poco! Voy a ver si Madeleine
lo consigue... (Vuelve a entrar a la cabina.)
DARRELL (Mirando rio arriba. Con amargura vengativa, pensando.) Venga,
Marina!...
NINA (Pensando amargamente.) Gordon de Madeleine!... Y Gordon de
Sam!... A mi nadie me agradece que haya salvado a Sam a costa de
mi propia felicidad! No lo pienso aguantar! ¿Qué me importa lo que le
pase ahora a Sam? Lo odio! Le diré que Gordon no es hijo suyo! Y
amenazaré con decírselo a Gordon también, si no es que... Eso le
dará un miedo mortal!... pronto encontrará una excusa para romper el
noviazgo!... Puede hacerlo! Tiene una influencia extrañísima sobre
Gordon!... Pero Ned me ha de ayudar o Sam no me creerá! Ned
también debe decírselo! Pero, ¿Querrá hacerlo?... Tendrá miedo de
la locura. He de hacerle creer que Sam no corre ningún peligro.
(Intensamente. ) Escucha Ned, estoy absolutamente segura, por
cosas que me dijo en una carta antes de morir, que la madre de Sam
me debió mentir deliberadamente cuando me explicó lo de la locura
aquella vez. Estaba celosa porque Sam me quería y simplemente
quería vengarse, estoy segura.
DARRELL (Sin bajar los prismáticos. Seco.) No. Te dijo la verdad. No te lo había
dicho nunca, pero una vez fuí y estuve investigando a la familia a
fondo.
NINA (Con un desencanto lleno de resentimiento.) Ah, supongo que
querías asegurarte para poder tener la esperanza que se volvería
loco...
DARRELL (Con sencillez.) Entonces la necesitaba, esa esperanza. Te amaba
horriblemente en aquella época, Nina, horriblemente!
NINA (Poniéndole las manos en el brazo.) ¿Y ya no me amas, Ned?
(Pensando intensamente.) He de conseguir que me vuelva a amar...
lo suficiente para que se lo diga a Sam!...
DARRELL (Pensando extrañamente, debatiendo consigo mismo.) Le gustaría
volverme a poseer... Ojalá que no me tocara... ¿Cual es esa atadura
de antigua felicidad que hay entre nuestra carne?... (Con dureza,
luchando débilmente por deshacerdse de sus manos, sin bajar los
prismáticos.) No pienso volver a interferirme en vidas humanas, ya te
lo he dicho!
NINA (Sin hacerle caso, cogiéndolo.) Y yo te amaba horriblemente! Todavía
te amo! Solía desearlo yo misma, que se volviera loco, de tanto que
te amaba! Pero míralo a Sam! Está mejor que ninguno de nosotros!
Ahora ya no hay ningún tipo de peligro!
DARRELL (Pensando, alarmado.) ¿Qué pretende ahora?... ¿Para que me
quiere?.. (Tenso.) Ya no soy médico, pero diría que es un sano error
de la naturaleza. A estas alturas hay una posibilidad entre mil.
NINA (De repente con feroz intensidad.) Pues ya va siendo hora de decirle
la verdad, ¿no? Hemos sufrido durante todas nuestras vidas por él!
Le hemos hecho rico y feliz! Ya es hora que nos devuelva a nuestro
hijo!
DARRELL (Pensando.) O sea, que era eso!... ¿Decirle la verdad a Sam?... Por
fin! Ya me gustaría, ya!... (Con mofa.) ¿Nuestro hijo? Querrás decir el
tuyo, querida! Haz el favor de no mezclarme a mí en tus planes de
inmiscuirte...
NINA (Sin inmutarse. Obsesionada.) Pero Sam no me creerá si se lo digo
yo únicamente! Se pensará que le miento por mezquindad, que se
trata sólo de celos de locura! Te lo preguntará a tí! Tu también has de
decírselo, Ned!
DARRELL (Pensando.) Me gustaría verle la cara cuando le dijera que el famoso
remero no es hijo suyo, sino mío!... Eso me pagaría una pequeña
parte de todo lo que me ha robado!... (Con dureza.) He dejado de
meterme en la vida de Sam, te he dicho!
NINA (Con insistencia.) Piensa en todo lo que sam nos ha hecho pasar, en
todo lo que nos ha hecho sufrir! Has de decírselo! Todavía me amas
un poco, ¿verdad, Ned? Has de amarme cuando recuerdas la
felicidad que hemos conocido en brazos el uno del otro! Tu eres la
única felicidad que he conocido jamás en la vida!
DARRELL (Debatiendose. Débilmente. Pensando.) Mentira!... Siempre ha
estado su viejo amor, Gordon... Él siempre fué el primero!... Y
después su hijo, Gordon!... (Con rencor desesperado. Pensando.)
Venga, Marina! Gana a sus Gordon por mi!
NINA (Intensamente.) Ojalá me hubiera ido contigo en aquella ocasión que
volviste a Europa! Que felices hubiéramos podido ser, querido! Como
te habría querido nuestro chico, si no hubiera sido por Sam!
DARRELL (Pensando, débilmente.) Si, si no hubiera sido por Sam, hubiera sido
tan feliz!... Habría sido el mejor neurólogo del mundo!... Mi hijo me
habría querido, y lo habría querido a él!...
NINA (Con una intensidad suprema para acabar de vencer su última
resistencia.) Has de decírselo, Ned! Por mí! Porque te quiero! Porque
recuerdas nuestras tardes, nuestra loca felicidad! Porque me amas!
DARRELL (Vencido. Aturdido.) Sí... ¿qué he de hacer? ¿Volver a interferirme?
(Sale de la cabina el ruido de la voz excitada de MADELEINE que
grita vivas y bate las palmas, de la voz de MARSDEN que vocifera
borracho, de la de EVANS, todos gritando: “Gordon!, Gordon! Vamos
Gordon!” aparece MARSDEN en la puerta de la cabina vociferando.
“Gordon!” está un poco borracho y exaltado. DARRELL sufre un
estremecimiento violento como si saliera de una pesadilla y aparta a
NINA de un empujón.)
DARRELL (Pensando, todavía aturdido, pero con tono de aligeramiento.) Otra
vez Marsden!... Gracias a Dios! Me ha salvado!... De ella y de sus
Gordon!... (Girándose triunfante.) No, Nina, lo siento, pero no te
puedo ayudar. Ya te he dicho que nunca más me interferiría en vidas
humanas! (Cada vez con más seguridad.) Además estoy seguro de
que Gordon no es hijo mío, si se llegar al fondo de la verdad! Yo sólo
era un cuerpo para tí! Tu primer amor, Gordon volvía a la vida. Yo no
fuí nada más que un substituto de tu amante muerto! Gordon es, en
realidad hijo de Gordon! Por tanto le estaría mintiendo a Sam si
ahora... Y, además, soy un hombre de honor! Y eso, como mínimo, lo
he demostrado! (Levanta los prismáticos y mira rio arriba, pensando.)
Soy libre!... Finalmente la he vencido!... Ahora venga, Marina! Has de
vencer a los Gordon por mi!...
NINA (Después de mirarlo fíjamente un momento, se aparta. Pensando
con un fatalismo sordo.) lo he perdido... Ahora no le dirá nunca nada
a Sam...¿Tiene razón en eso que ha dicho? ¿Qué Gordon es de
Gordon? Ojalá! Oh, querido Gordon muerto, ayúdame a recuperar a
tu hijo!... He de encontrar la manera... (Vuelve a sentarse.)
MARSDEN (Que los ha estado mirando fíjamente con una sonrisa estúpida.)
Hola, vosotros dos.! ¿Por qué haceis esas caras de mala conciencia?
Si ya no os quereis! Son todo locuras! No me siento celoso lo más
mínimo. Eso ya lo demuestra bastante, ¿no? (En un tono de suave
disculpa.) Perdonad si parece que vaya un poco trompa... un poco
bastante! Sam ha dicho diez y se ha llevado la botella cuando sólo
me había tomado cinco! Pero ya es suficiente! He olvidado las penas!
No hay nada en el mundo por lo que valga la pena preocuparse,
Nina, te lo aseguro! Y ahora me he interesado en la carrera. (Canta
con estridencia.) “ Oh, remamos, remamos, remamos, rio abajo! Y
remamos, remamos, remamos...” Te acuerdas de esta tonada, de
cuando eras pequeña, ¿Nina? Ay, olvidaba deciros que Sam ha dicho
que os comunique que ahora Gordon va empatado con los primeros!
Lo ha hecho tras una acelerada impresionante! Y ahora están en un
puño! Me da lo mismo quien gane... con tal de que no sea Gordon!
Ya no me gusta desde que se ha hecho mayor! Me tiene por un
maníaco! (Canta.) “ Remamos, remamos, remamos...” Todos contra
Gordon!
DARRELL (Exaltado.) De acuerdo! (Mira por los prismáticos. Excitado.) Veo
alguna cosa que brilla en el agua, allá lejos! Deben ser los remos! Ya
vienen! Se lo diré a Sam! (Entra corriendo en la cabina.)
NINA (Pensando sordamente.) Se lo dirá a Sam. No, no ha querido decir
eso. He de encontrar alguna forma.
MARSDEN (Va un poco inseguro hacia la silla de NINA.) Gordon, realmente,
debería perder hoy, Nina, por el bien de su alma. Es bonita
Madeleine,¿ verdad? Estos Gordon tienen demasiada suerte,
mientras que los demás... (Casi sollozando. Enfadado.) Los demás le
hemos de ganar hoy! (Se deja caer hasta quedar sentado en la
cubierta al lado de la silla de NINA, le coge la mano y le da unos
golpecitos.) Venga, Nina, bella Nina! No te calientes esa cabecita tan
bonita! Todo saldrá bien! Sólo hemos de esperar un poquito más y
nos casaremos tranquilamente! (Pensando asustado.) Caray!... Qué
digo? Estoy borracho!... Entonces, mejor! Toda la vida he querido
decirlo!... Ya me doy cuenta, claro, que de momento tienes un
marido, pero no te peocupes; puedo esperar. Ya he esperado toda
una vida. Pedo desde hace un tiempo tengo la intuición psíquica de
que no nací para morir antes... (EVANS, MADELEINE y DARRELL
salen corriendo de la cabina. Todos llevan prismáticos. Corren hacia
la barandilla y levantan los prismáticos, enfocándolos rio arriba.)
MADELEINE (Con excitación.) Ya los veo! (Cogiéndole el brazo e indicándole.)
Mire, señor Evans, allí, ¿no los ve?
EVANS (Excitado.) No... todavía no... si! Ahora los veo! (Dando golpes sobre
la barandilla.) Venga, Gordon, chico!
MADELEINE Venga, Gordon! (Se empiezan a oír los silbatos y las sirenas de los
yates que hay rio arriba. Ese ruido se va haciendo progresivamente
mas fuerte al unirse otros yates, uno detrás de otro, minetras las
tripulaciones de remeros se van acercando más y más, hasta que al
final de la escena oímos un verdadero maremàgnum de ruido.)
NINA (Con odio amargo. Pensando.) Como lo odio!... (Y de repente, con
una calma mortal. Pensando.) ¿Y por qué no explicarle, tal como la
madre de Sam me la explicó a mí, la historia de la locura?... Ella se
piensa que Gordon es hijo de Sam... (Con una sonrisa mortal de
triunfo.) Será justicia poética!... Lo resolverá todo! No se casará!... Y
él se girará hacia mí para que lo consuele! Pero he de planearlo con
mucho cuidado!...
MARSDEN (Continúa con el mismo empuje. Con extravagancia.) Escucha, Nina!
Después de casarnos escribiré una novela, mi primera novela de
verdad! Los veintipico libros que he escrito han sido largos cuentos
de hadas para adultos sobre viejecitas adorables y solteros
ocurrentes y cínicos que hablaban en dialecto, y gente casada que
siempre se admiraba y respetaba, y amantes que evitaban el amor
con palabras en tono muy bajo! Eso es lo que yo he sido, Nina, un
siseador de mentiras! Ahora daré un grito honesto y sano, haré salir
el sol sobre las sombras de las mentiras, gritaré: “ Esto es la vida y
esto es el sexo, y aquí está la pasión, el odio, el arrepentimiento, la
alegría, el dolor y el éxtasis, y estos son hombres y mujeres, hijos e
hijas que tienen corazones débiles y fuertes, que tienen sangre que
es sangre y no jarabe calmante!”, lo puedo hacer, Nina! Puedo
escribir la verdad! La he visto en ti, en tu padre, en mi madre y en mi
hermana, en Gordon, en Sam, en Darrell y en mi mismo. Escribiré un
libro sobre nosotros! Pero yo venga a hablar justo cuando se están
haciendo los últimos capítulos, ahora y aquí... (Deprisa.) Me
perdonas, ¿verdad, Nina? He de observar, es mi deber como artista!
(Se pone de pie rápidamente y mira a su alrededor con avidez
exaltada. NINA no le hace ningún caso.)
EVANS (Con exasperación, bajando los prismáticos.) No se ve nada de nada,
ni quien son ni quien va primero. Me vuelvo dentro a escucharlo.
(Entra de nuevo en la cabina.)
NINA (Con una sonrisa de triunfo cruel. Pensando.) Se lo puedo decir
confidencialmente... Puedo hacer ver que me veo obligada, tal como
hizo conmigo la madre de Sam, porque siento que se lo debo a su
felicidad y a la de Gordon; eso explicará los inconvenientes que he
puesto a su matrimonio... sólo puede tener éxito... Y mi Gordon
volverá!... Y me aseguraré de que nunca más se vuelva a escapar!...
(La llama.) Madeleine!
MARSDEN (Pensando.) ¿Por qué llama a Madeleine?... He de observarlo todo
atentamente!...
EVANS (Sale corriendo terriblemente alarmado.) Malas noticias!... La Marina
lo ha avanzado medio cuerpo! Parece que la carrera es de la Marina,
han dicho! (Con violencia.) Pero ¿que sabrá ese estúpido mierdoso
de locutor? Es un pobre desgraciado!
MADELEINE (Con excitación.) No conoce a Gordon! Siempre es mejor cuando lo
apretan hasta el límite!
NINA (La vuelve a llamar. Áspera.) Madeleine!
DARRELL (Se gira para observarla fijamente. Pensando.) ¿Por qué llama a
Madeleine?... Se ha encabezonado en interferir en sus vidas... La he
de observar... Veamos... (Toca a MADELEINE en la espalda.) La
señora Evans la llama, señorita Arnold.
MADELEINE (Con impaciencia.) Si, señora Evans. Pero... se acercan. ¿Por qué no
viene a mirarlo?
NINA (Sin hacer caso. De una forma efectista.) Hay una cosa que es
necesario que te diga.
MADELEINE (Con irritación impotente.) Pero... bien, de acuerdo. (Va rápida,
mientras mira por encima del hombro lo que ocurre en el rio.) ¿Sí,
señora Evans?
DARRELL (Se va de la baranda hacia ellas. Pensando agudamente.) Eso he de
observarlo... Está con un estado de ánimo desesperado...
NINA (De una manera impresionante.) Antes de nada, dame tu palabra de
honor que no revelarás ni una palabra de lo que ahora te diré a
ningún alma viviente. Y mucho menos a Gordon!
MADELEINE (Mirándola sorprendida. Tranquilizadoramente.) ¿No podría
decírmelo más tarde, señora Evans, después de la carrera?
NINA (Severamente, cogiéndola por la muñeca.) No, ahora. ¿Lo prometes?
MADELEINE (Con enojo impotente.) Si, señora Evans.
NINA (Severamente.) Por el bien de tu futura felicidad y por mi hijo he de
hablar! Vuestro noviazgo me obliga! Seguramente te habrás
preguntado porque me oponía. Es porque vuestro matrimonio es
imposible. No te puedes casar con Gordon! Hablo como amiga tuya!
Has de romper inmediatamente tu compromiso con él!
MADELEINE (No se puede creer lo que oye. De repente llena de pánico.) Pero
¿por qué? ¿Por qué?
DARRELL (Que se ha acercado. Pensando con resentimiento.) Estropeará la
vida de mi hijo igual que ha hecho con la mia!...
NINA (Despiadada.)¿ Por qué? Pues porque...
DARRELL (De repente se pone al lado. Mandándole, con dureza y severidad.)
No, Nina! (Le da un golpecito en la espalda a MADELEINE y la
aparta a un lado, NINA le deja ir la muñeca y se los queda mirando
con estupor aturdido.) Señorita Arnold, como médico siento que es mi
deber decirle que la señora Evans no está bien. No haga caso de
nada de lo que le diga. Acaba de pasar un período crucial en la vida
de una mujer y está morbosamente celosa de usted y tiende a
imaginarse cosas extrañas! (Con sonrisa benévola.) Vuelva usted a la
carrera! Y que Dios la bendiga! (Le toma la mano, extrañamente
conmovido.)
MADELEINE (Agradecida.) Gracias. Creo que lo comprendo. Pobre señora Evans.
(Vuelve rápido a la barandilla, levantando los prismáticos.)
NINA (Levantándose de un salto y con voz firme. Con acusación
desesperada.) Ned!
DARRELL (Va rápidamente a su lado.) Lo siento, Nina, pero te he advertido de
que no interfirieras. (Afectuoso.) Y Gordon es... bien, es como un
ahijado mio, ¿no? De verdad que quiero que sea feliz. (Sonriendo
con buen humor.) De todas formas, no puedo evitar la esperanza de
que en esta carrera le ganen. Como remero me recuerda a su padre,
Gordon Shaw. (Da la vuelta y levanta los prismáticos, volviendo hacia
la barandilla. NINA se vuelve a dejar caer en la silla.)
EVANS Mierda! Desde aquí los veo a todos iguales! ¿Tu los distingues,
Madeleine?
MADELEINE No... todavía no. Dios mío, esto es horroroso! Gordon!
NINA (Mirando al vacío a su alrededor, pregunta aturdida.) ¿Gordon?
MARSDEN Maldito sea ese Darrell!... Si no se hubiera entrometido, Nina habría
revelado una cosa de infinita importancia, lo sé!... (Se le acerca y
vuelve a sentarse en cubierta al lado de su silla y le toma la mano.)
¿Por qué Nina, mi querida Nina, por qué? Déjame que te ayude!
NINA (Mirando hacia delante como si estuviera hipnotizada. Sencillamente
como una jovencita.) Si, Charlie. Si, papá. Porque todos los de la
familia de Sam han estado locos. Me lo dijo su propia madre para
que no tuviera a su hijo. Se lo quería decir a Madeleine para que no
se casara con Gordon. Pero habría sido una mentira porque en
realidad Gordon no es hijo de Sam, es hijo de Ned. Ned me lo dió y
yo se lo dí a Sam para que Sam pudiera tener un hijo sano y que
estuviera bien y que fuera feliz. Y Sam está bien y es feliz, no te
parece? (Infantil.) Así que no he sido una niña tan terriblemente mala,
¿verdad que no, papá?
MARSDEN (Horrorizado y completamente sobrio por lo que acaba de oir. La mira
fíjamente con los ojos aturdidos.) Nina! Dios del cielo! ¿Sabes lo que
estás diciendo?
MADELEINE (Excitada.) Ahora! Es el de más hacia aqui! Acabo de ver el color de
las paletas!
EVANS (Ansioso.) ¿Estás segura? Entonces va un poco por detrás de los
otros!
DARRELL (Excitado.) El de en medio parece que va un poco mas adelante. ¿Es
la Marina? (Pero los otros no le hacen caso. Los tres están abocados
en la barandilla, con los prismáticos pegados a los ojos, mirando rio
arriba. El ruido de los silbatos es ahora muy fuerte. Se oyen las
aclamaciones desde los trenes de observación.)
MARSDEN (La mira a la cara con una gran lástima.) Dios misericordioso, Nina!
Así has vivido todos estos años... con este horror! ¿Y Darrell y tu,
deliberadamente...?
NINA (Sin mirarlo. Al vacío.) La madre de Sam me dijo que yo también
tenía derecho a ser feliz.
MARSDEN ¿Y entonces no amabas a Darrell?
NINA (Como antes.) Después si que lo amé. No lo sé. Ned también ha
muerto. (Suavemente.) Ahora sólo vives tu, papá... y Gordon.
MARSDEN (Se levanta y se inclina sobre ella paternalmente, acariciándole el
pelo con una lástima extraña, salvaje, alegre.) Oh, Nina, pobrecita
Nina, mi Nina, como deber haber sufrido! Te perdono! Te lo perdono
todo! Incluso te perdono que intentaras decírselo a Madeleine;
querías consevar a Gordon, ya lo entiendo, y te perdono!
NINA (Como antes. Afectuosamente y de una manera extraña.) Y yo te
perdono a tí, papá. Todo fué culpa tuya al principio, ¿no? Nunca más
has de interferir en las vidas humanas!
EVANS (Lócamente excitado.) Gordon está haciendo un sprint, ¿verdad que
si? Se está acercando al de en medio!
MADELEINE Si! Venga, Gordon!
DARRELL (Exultante.) Venga, Marina!
EVANS (Que está al lado de Ned, se gira en redondo con pasión furiosa.)
¿Qué has dicho? ¿Qué coño te pasa?
DARRELL (Encarándosele. Con extraña cordialidad le da un golpecito en la
espalda.) Hemos de ganar a estos Gordon, Sam! Hemos de ganar!
EVANS (Furioso.) Eres...! (Tira un puño hacia atrás, y, de repente horrorizado
de lo que iba a hacer, coge a DARRELL por los hombros, y lo
zarandea.) Despierta! ¿Qué demonios te pasa? ¿Te has vuelto loco?
DARRELL (Con mofa.) Probablemente! Me viene de familia! Todos los familiares
de mi padre eran locamente felices, no gente de campo sana, como
los tuyos, Sam!
EVANS (Mirándoselo con los ojos muy abiertos.) Ned, hombre, ¿qué te pasa?
Has dicho “Marina”,
DARRELL (Irónicamente, con una risa amarga y sin esperanza.) Un lapsus de la
lengua! Quería decir Gordon! Quería decir Gordon, claro! Siempre
Gordon... ha de ganar! Venga, Gordon! Es el destino!
MADELEINE Ya vienen! Los dos están realizando el último esfuerzo! Veo la
espalda de Gordon!
EVANS (Olvidándose del resto, se vuelve a girar hacia la carrera.) Venga,
chico! Vamos, hijo! (El coro de ruidos se ha convertido ahora en una
locura mientras las tripulaciones se acercan a la línea de meta. La
gente ha de chillar y vociferar para hacerse oir.)
NINA (Levantándose. Pensando con una pasión extraña, estridente y loca.)
Oigo a papá que rie!... Oh, Madre de Dios, protege a mi hijo!... Deja
que Gordon vuele al cielo hacia tí!... Deprisa, Gordon!... El amor es el
rayo del Padre!... Madeleine te hará caer entre sus llamas!... Oigo
sus carcajadas estridentes! Vuelve a volar hacia mi!.... (Mira
desesperadamente hacia el cielo como si la carrera fuera para ella a
vida o muerte.)
EVANS (Agarrándose a un montante y abocándose muy hacia fuera con el
riesgo inminente de caer al agua.) Con un esfuerzo más será
suficiente! Vamos, chico, vamos! Sólo la muerte pudo vencer a
Gordon Shaw! A tí tampoco te pueden vencer, Gordon! Sácala del
agua, hijo! Golpe de remo! Golpe de remo! Avanzando! Ahora! Pasa
la linea, chico! Pásala! Golpe de remo! Ya está! Ha ganado! Ha
ganado!
MADELEINE (Ha estado chillando al mismo tiempo.) Gordon! Gordon! Ha ganado!
Oh, se ha desmayado! Pobre, menudo esfuerzo! (Se queda de pie en
la barandilla, abocada peligrosamente hacia fuera, aguantándose
con una mano y mirando con anhelo hacia la embarcación de
Gordon.)
EVANS (Volviendo a la cubierta de un salto, con la cara congestionada y lila
por su loca alegría, bailando por toda la cubierta.) Ha ganado! Ha ido
de bien poco! La carrera más grande de toda la historia del remo! Es
el remero más grande que nunca creó Dios! (Abrazando a NINA y
besándola frenéticamente.) ¿No estas contenta, Nina? Nuestro
Gordon! El remero más grande de todos los tiempos!
NINA (Torturadamente. Intentando incoherentemente expresar su última
protesta.) No! Tuyo no... mio! Y de Gordon! Gordon es de Gordon!
Era mi Gordon! Su Gordon es mío!
EVANS (Tranquilizadoramente, siguiéndole la corriente. Volviéndola a besar.)
Claro que es tuyo, querida, y además, pastado a Gordon Shaw! El
cuerpo de Gordon! El espíritu de Gordon! Tu cuerpo y tu espíritu
también, Nina! No es como yo, por suerte para él! Yo soy un arbusto!
Siempre fuí una nulidad remando! (De repente vacila como si
estuviera muy borracho, y se apoya en MARSDEN, después deja ir
un bufido, cae inerte sobre la cubierta y se queda estirado de
espaldas.)
MARSDEN (Se lo queda mirando estúpidamente. Pensando extrañado.) Lo
sabía! He visto el principio del fin! (Toca el brazo de Nina. En voz
baja.) Nina, tu marido! (Toca a DARRELL que se ha quedado
levantado mirando fíjamente enfrente con una sonrisa irónica en los
labios.) Ned, tu amigo! Doctor Darrell, un paciente!
NINA (Mira a EVANS fíjamente. Poco a poco, como si intentara que sus
pensamientos volvieran hacia él.) ¿Mi marido? (De repente, con una
exclamación de dolor, cae de rodillas al lado del cuerpo.) Sam!
DARRELL (Con la vista hacia abajo, mirando al cuerpo. Pensando ansioso.)
Está muerto su marido... ¿por fin?... (Se estremece por haberlo
pensado.) No!... No lo deseo!... No!... (Exclama.) Sam! (Se arrodilla y
le palpa el corazón, el pulso, le mira la cara. Pasando a un tono
estrictamente profesional.) No está muerto. Sólo es un infarto fuerte.
NINA (Con una exclamación de dolor.) Ned, ¿finalmente lo han hecho
nuestras antiguas esperanzas secretas?
DARRELL (Profesional, mirándola fríamente.) Menuda animalada, señora
Evans! No estamos en el Congo, donde debamos creer en
encantamientos maléficos! (Con severidad.) En la condición en que
se encuentra, el señor evans necesita quietud absoluta y tranquilidad
de espíritu, si no... Y muchas curas! Te debes ocupar noche y dia! Yo
también lo haré! Lo hemos de mantener feliz!
NINA (Sordamente.) Otra vez! (A su vez con severidad, como si se hiciese
un juramento a ella misma.) No me apartaré nunca de su lado! No le
diré nunca nada que pueda estorbar su tranquilidad!
MARSDEN (Desde detrás de ellos. Pensando exultante.) Ahora ya no tendré que
esperar mucho!... (Después, avergonzado.) Como puedo pensar
estas cosas!... Pobre Sam!... Era... quiero decir él es mi amigo!...
(Con enérgica lealtad.) Un espíritu raro! Un alma pura y sencilla! Un
hombre bueno... si, un hombre bueno! Que Dios lo bendiga! (Hace
un gesto sobre el cuerpo como si fuera un sacerdote administrando
la bendición.)
DARRELL (Fallándole la voz por un sincero dolor humano.) Sam, compañero!
Me sabe tan mal! Daré la vida para salvarte!
NINA (Con angustia sorda.) Salvar... otra vez! (Después, amorosamente,
besando la cara de Evans.) Esposo querido, has hecho los posibles
para hacerme feliz! Te volveré a dar toda mi felicidad! Te daré a
Gordon para que se lo des a Madeleine!
MADELEINE (Todavía está levantada en la barandilla, mirando hacia la
embarcación de GORDON.) Gordon... amante querido, que
cansado... Pero pronto descansarás entre mis brazos... Tu cabeza
reposará sobre mi pecho!....
ACTO NOVENO

Unos cuantos meses después. Una terraza de la finca de los EVANS


en Long Island. Por detrás, la terraza da a un pequeño puerto y más
allá se ve el océano. A la derecha hay una entrada lateral a la
ostentosa torre. A la izquierda, una valla con una portalada con arco
que da a un jardín. La terraza está empedrada de baldosas bastas.
En el centro un banco de piedra, en la derecha una gandula y en la
izquierda una mesa y una butaca de mimbre. Es la tarde de un día
de principios de otoño. GORDON EVANS está sentado sobre el
banco de piedra, con la barbilla apoyada en las manos. MADELEINE
está de pié detrás suyo, con los brazos rodeándole los hombros.
GORDON mide mas de metro ochenta y cinco y tiene un tipo de
atleta en forma. Su cara bronceada por el sol es extremadamente
bella, según el estilo del universitario americano que sale en las
portadas de las revistas. Es una cara fuerte, pero de una fuerza de
calidad totalmente material. Ha estado entrenando tan a fondo para
seguir una cierta vía hacia el éxito que no es capaz de cuestionarla
nunca ni de estar descontento de los resultados. Al mismo tiempo, y
a pesar de ser un caballero de honor sin la mas mínima imaginación
y completamente encasillado, tiene una manera de ser juvenil y
atractiva, un caràcter ecuánime, modesto y deportivo. Su expresión
es de infantil desconsuelo, pero realiza un esfuerzo viril para
esconder su dolor. MADELEINE está prácticamente igual que en el
acto anterior, sólo que ahora tiene un sentimiento más maduro y
perceptiblemente maternal en su actitud hacia GORDON mientras se
esfuerza para consolarlo.

MADELEINE (Tiernamente, alisándole el pelo.) Ánimo, querido! Ya se que es


terriblemente duro para tí. Yo también le quería. Fué tan maravilloso y
dulce conmigo...
GORDON (Con voz temblorosa.) No me había hecho a la idea realmente de que
ya no estaba, hasta que allí en el cementerio... (Le falla la voz.)
MADELEINE (Besándole el cabello.) Querido! No, por favor!
GORDON (Con rebeldía.) Mierda, no entiendo porqué se tenía que morir! (Con
un sollozo.) Ha sido tanto trabajar en la oficina! Yo debería haber
insistido en que vigilara más. Lo que ocurre es que no he estado lo
suficiente en casa. No lo podía vigilar. (Con amargura.) Pero no
entiendo porque no lo hacía mamá!
MADELEINE (Reprobándolo, pero mostrando que comparte sus sentimientos.)
Venga! Ahora no empieces a amargarte contra ella.
GORDON (Con contricción.) Ya sé que no debería hacerlo. (Y volviendo a su
tono amargo.) Pero no puedo evitar recordar que poco razonable ha
sido con nuestro compromiso.
MADELEINE No desde que tu padre enfermó, querido. Se ha comportado muy
amablemente.
GORDON (En el mismo tono.) ¿Amablemente? Querrás decir con indiferencia!
Parece que le da lo mismo lo que hagamos!
MADELEINE No podías pensar en nadie más que no fuera tu padre. Ha estado
con él todo el tiempo. No había visto nunca tanta devoción.
(Pensando.) ¿Envejecerá y alguna vez estará tan enfermo, Gordon?
Espero que antes de eso muramos los dos! Pero yo lo atendería tal
como ella lo ha hecho con su padre. Siempre le amaré!
GORDON (Consolado. Con orgullo.) Sí, se ha portado maravillosamente con él,
claro que si! (Volviendo al tono anterior.) Pero – y puede ser que sea
una bajeza por mi parte decir esto – siempre he tenido la extraña
sensación de que lo hacía como un deber. Y cuando él murió, sentí
como si su dolor no fuese por amor a él, como si fuera el dolor de
una amiga y no de una esposa. (Impelido por una fuerza interior.) No
te lo he dicho nunca, pero siempre he sentido, desde que era un niño
pequeño, que no amaba realmente a mi padre. Le gustaba y lo
respetaba. Ha sido una esposa maravillosa. Pero estoy seguro de
que no lo amaba. (Dejándolo ir como si no lo pudiera evitar.) Te lo
diré, Madeleine! Siempre he sentido que tenía un gran afecto por...
por Darrell. (Precipitadamente.) Me puedo equivocar, claro.
(Después, estallando.) No, no me equivoco! Lo he sentido con
demasiada fuerza, desde que era un niño. Y cuando tenía once
años... pasó una cosa. He estado seguro desde entonces.
MADELEINE (Pensando sorprendida, pero no sin una curiosa satisfacción.)
¿Quiere decir que fué infiel a su padre? No, eso no se lo podría creer
nunca. Pero, ¿qué más puede querer decir? (Maravillada.) Gordon!
Quieres decir que has estado seguro que tu madre era...
GORDON (Indignado por alguna cosa de su tono. Levantándose de un salto y
apatándole la mano de golpe. Rudo.) ¿Era qué? ¿Qué quieres decir
Madeleine?
MADELEINE (Asustada. Abrazándolo para calmarlo.) No quería decir nada,
querido. Sencillamente pensaba que tu querías decir...
GORDON (Todavía indignado.) Sólo quería decir que se debió enamorar de
Darrell mucho tiempo después de casarse, y que después hizo que
se fuera por el bien de papá... y del mío también, supongo. Él iba
volviendo cada dos años, más o menos. No tenía coraje para irse
para siempre! Bien, supongo que soy injusto. Supongo que fué muy
duro para él. Él también luchó a causa de su amistad con papá. (Con
una sonrisa amarga.) Supongo que ahora se casarán! Y les tendré
que desear buena suerte. Es lo que papá querría. Él era deportivo.
(Con aire amargo y deprimido.) Lo único que puedo decir es que la
vida es bien extraña!
MADELEINE (Pensando desdeñosa, pero tierna y amorosa por su ingenuidad
infantil.) Que poco la conoce!... El señor Evans era un hombre
excelente, pero Darrell debía ser fascinante antes... Si lo amaba no
es el tipo de persona que vacilaría... como tampoco lo he hecho yo
con Gordon... Nunca seré infiel a Gordon, siempre le amaré... (Le
pasa los dedos por el cabello. Consolándolo.) No se lo reproches
nunca, querido! Nadie puede evitar el amor. Nosotros no podríamos,
¿verdad que no? (Se sienta a su lado. Él la toma entre sus brazos.
Se abrazan con pasión creciente. Entra MARSDEN silenciosamente
desde el jardín, con un ramo de rosas y unas grandes tijeras en la
mano. Parece más joven, tranquilo y satisfecho. Lleva su ropa de
luto, de negro meticuloso e impecablemente tallado. Se queda
mirando a los dos enamorados con una curiosa agitación en la cara.)
MARSDEN (Escandalizado. Pensando.) Ya está bien!... Acaba de enterrar a su
padre y mira...! Como animales!.... (Después, luchando consigo
mismo, Con burla dirigida contra sí mismo como defensa.) Sinó que
no era su padre... ¿Qué era Sam para el hijo de Darrell?... Y aunque
fuera hijo de Sam, ¿qué tienen a ver los vivos con los muertos?... Su
deber es amar para que la vida continue viviendo... ¿Y qué tiene que
ver conmigo que se quieran?... Mi vida es una fresca sombra verde
en la cual no penetra el sol cenital lacerador de pasión y posesión
que marchita los corazones con venenos amargos... La vida recoge
rosas carmesíes frescas en jardines protegidos, en las tardes
enamoradas del ocaso, rosas cargadas de rojo, deseosas de ocaso...
Mi vida es un ocaso... Nina es una rosa, mi rosa, agotada por el día
caluroso, inclinándose de forma cansada hacia la paz... (Besa a una
de las rosas con una sonrisa sencilla y sentimental. Y, todavía
sonriente, hace un gesto hacia los dos enamorados.) Eso pasa en
otro planeta que se llama la Tierra... Nina y yo nos hemos trasladado
a la luna...
MADELEINE (Apasionadamente.) Vida mía! Querido!
GORDON Madeleine! Te amo!
MARSDEN (Mirándolos, alegremente burlón. Pensando) Antes habría estado
celoso, me habría sentido engañado, estafado por el Dios de la
alegría!... Habría pensado amargamente, “Los Gordon tienen toda la
suerte!”... Pero ahora se que el querido Charlie, si, el pobre querido
Charlie, que está más allá del deseo, tiene finalmente toda la
suerte!... (Después, pragmático.) Pero tendré que interrumpir sus
preparaciones biológicas... Todavía hay que hacer muchas cosas
esta tarde... las condiciones de paz que ha impuesto la edad,
después del largo interludio de la guerra con la vida, todavía han de
concluir... La juventud se ha de mantener decentemente apartada...
Quizá se tendrán que abrir antiguas heridas, y señalar viejas
cicatrices con orgullo, para demostrarnos que hemos sido valientes y
nobles!... (Deja caer las tijeras al suelo. Ellos, del susto, dan un salto
y se giran. Él sonríe suavemente.) Perdonad que os moleste. He
estado cogiendo unas rosas para tu madre, Gordon. Las flores
tienen, verdaderamente , el poder de amortiguar el dolor. Supongo
que fué ese descubrimiento el que llevó a su uso generalizado en los
entierros... y en las bodas! (Alarga una rosa a MADELEINE.) Toma,
Madeleine, una rosa para tí. Salve, Amor, los que han de morir te
saludan! (Sonríe de forma extraña. Ella coge la rosa de forma
automàtica, mirándolo sin entenderlo.)
MADELEINE (Pensando con suspicacia.) Que personaje tan curioso!... Me da
cierto miedo!... Pero no seas tonta!... Sólo es el pobre Charlie!... (Le
hace una reverencia de broma.) Gracias, tío Charlie!
GORDON (Pensando con lástima socarrona.) Pobre tipo!... Tiene buena
intención!... A papá le caía bien... (Fingiendo interés por las rosas.)
Son bonitas.(De repente.) ¿Donde está mamá? ¿Todavía está en
casa?
MARSDEN Intentaba deshacerse de las últimas personas. Yo entro ahora. ¿Le
digo que quieres verla? Eso le dará una excusa para salir.
GORDON Sí. ¿Querrás hacerlo? (MARSDEN entra en la casa por la derecha.)
MADELEINE Será mejor que veas a tu madre tu solo. Yo bajaré hacia el avión y te
esperaré. ¿Quieres salir antes de que oscurezca, no?
GORDON Sí, y será mejor que nos pongamos en marcha cuanto antes.
(Malhumorado.) Quizá será mejor que no estés. Hay algunas cosas
que siento que debería decirle, y a Darrell también. He de hacer lo
que sé que hubiera querido papá. He de ser justo. Él siempre lo fué,
toda la vida, con todo el mundo.
MADELEINE Amor mío! No podrías ser injusto con nadie aunque quisieras! (Le da
un beso.) No tardes mucho.
GORDON (Malhumorado.) Claro que no! No será tan agradable como para
quererlo alargar!
MADELEINE Adiós por un rato entonces.
GORDON Hasta ahora. (Se la queda mirando con amor mientras ella sale por la
derecha, por detrás, girando la esquina de la casa. Pensando.)
Madeleine es maravillosa!... No merezco la suerte que tengo...
Caray... La amo tanto!... (Vuelve a sentarse en el banco con la
barbilla entre las manos.) Parece de animales y egoísta ser feliz
ahora que papá... Pero él lo entiende, él querría que lo fuera... Es
extraño como le cogí más afecto a papá que a mamá... Supongo que
fué descubrir que amaba a Darrell... Me acuerdo de aquel día en que
la ví como lo besaba... Me dió una sensación de la que todavía no
me he recuperado... Pero hizo feliz a papá; renunció a su propia
felicidad por él... eso si que es admirable, es actuar de forma
honorable... Vaya pieza estoy yo hecho, criticando a mi propia madre!
(Cambiando bruscamente el tema de sus pensamientos.) No pienses
más! Piensa en Madeleine... Nos casaremos, después dos meses de
viaje de novios por Europa... Eso si que será fabuloso!... Y después
volveré y me sumergiré en el negocio... Papá confiaba en que haría
crecer lo que él había dejado... Tendré que empezar de abajo del
todo, pero llegaré arriba enseguida, eso te lo prometo, papá!... (NINA
y DARRELL salen de la casa por la derecha. Oye el ruido de la
puerta y se gira. Pensando con resentimiento.) Curioso! Incluso
ahora no lo soporto!... Cuando lo veo con mamá me gustaría pegarle
una paliza!... (Inconscientemente su cara se vuelve más fría y
severa. Se los mira acusadoramente mientras se le acercan poco a
poco y en silencio. NINA parece más vieja que en el acto anterior. Su
cara ha adquirido resignación, una resignación que no se maquilla,
que ha abandonado el esfuerzo por ser sexualmente atractiva y por
parecer más joven. Va vestida de negro. A DARRELL le ha
desaparecido el bronceado profundo de los trópicos, y su piel ha
quedado de un amarillo mongólico. Él también parece más viejo. Su
expresión es triste y amarga.)
NINA (Mirando a GORDON con intensidad. Pensando tristemente.) Me ha
hecho venir para decirme adiós, esta vez realmente adiós para
siempre... No es mi hijo ahora, ni el hijo de Gordon, ni de Sam, ni de
Ned... Se ha convertido en aquel extraño, el amante de otra mujer...
DARRELL (También después de una rápida mirada penetrante a la cara de
GORDON. Pensando.) Tiene la intención de hacer alguna cosa... De
pasar cuentas definitivamente!... (Pensando con resignación.)
Entonces, pasemos el mal trago y podré volver a trabajar... ya me he
quedado demasiado tiempo aquí... Preston se debe estar
preguntando si le he abandonado... (Con una tristeza llena de
admiración.) ¿Este es mi hijo?... ¿Mi carne y mi sangre?...
¿Observándome con esa hostilidad tan fría?... ¡Que triste y estúpido
es todo esto!...
NINA (Adoptando un tono de enfado y broma a la vez.) Tu encargo ha
resultado una bendición, Gordon! Aquellos idiotas con sus pésames
sociales me estaban matando. Quizá soy morbosa, pero siempre
tengo la impresión de que están secretamente contentos de que se
haya muerto alguien; eso da alas a su vanidad y les hace sentirse
superiores porque están vivos. (Se sienta, cansada, en el banco.
DARRELL se sienta al lado de la butaca, a la derecha.)
GORDON (Sintiendo repugnancia por la idea. Tirante.) Todos eran buenos
amigos de papá. ¿Por qué no les puedes saber mal sinceramente?
Su muerte es una pérdida para todo el que lo conocía. (Le tiembla la
voz. Se gira y camina hacia la mesa. Pensando amargamente.) Le da
lo mismo!... Ahora es libre para casarse con Darrell!...
NINA (Pensando tristemente, mientras le mira la espalda.) Me acusa
porque no estoy llorando... Pues ya he llorado tanto como podía; ya
casi ni me quedan lágrimas... Es una lástima que Sam se haya tenido
que morir; le iba tan bien vivir; siempre estaba tan satisfecho consigo
mismo!... Pero no puedo tener mala conciencia... le ayudé a vivir, le
hice creer que lo amaba... estuvo perfectamente bien desde el
principio hasta el final... Y justo antes de morir, me sonrió tan lleno de
agradecimiento y de perdón, me pareció... Cerrando nuestra vida en
común con aquella sonrisa... Esta vida está muerta, sus pesares
están muertos... Estoy triste pero tengo el consuelo de pensar que
ahora soy libre finalmente para pudrirme en paz... Volveré a vivir en
la vieja casa de papá... Sam la volvió a comprar; supongo que me la
ha dejado a mi... Charlie me vendrá a visitar cada día... Me consolará
y me divertirá... Podremos hablar juntos de los viejos tiempos, de
cuando era una niña, cuando era feliz, antes de que me enamorara
de Gordon Shaw y empezara todo este lío desastroso de amor, odio
nacimiento y dolor!...
DARRELL (Mirando con resentimiento la espalda de GORDON.) Me irrita
profundamente ver que se comporta de esta manera tan insensible
con su madre!... Si supiera todo lo que ha sufrido por él!...
Realmente, el ideal de Gordon Shaw, pasado a través de Sam, ha
hecho de mi hijo una bestia insensible!... (Con repugnancia.) Bah, ¿y
que tiene que ver conmigo, este joven?... Comparado con Preston no
es más que un animal musculoso y bien plantado!... (Un poco
enfadado.) Pero me gustaría quitarle ese aire de autosatisfacción de
un golpe!... Si supiera la verdad sobre sí mismo, no estaría
sollozando con tanto sentimiento por Sam... será mejor que cambie
de canción o tendré la tentación de decírselo... Ahora ya no hay
ninguna razón para que no lo sepa... (Tiene la cara roja. Se ha ido
excitando hasta estar realmente furioso.)
GORDON (De repente, una vez recuperado el autocontrol, se gira hacia ellos.
Frío.) Hay ciertas cosas relacionadas con el testamento de papá que
he pensado que os tendría que... (Con un deje de superioridad
satisfecha.) Creo que papá no te dijo nada de su testamento,
¿verdad, mamá?
NINA (Con indiferencia.) No.
GORDON Pues todas las propiedades nos las deja a tí y mí, claro. No me
refería a eso. (Con una mirada de resentimiento a DARRELL.) Pero
hay una clausula que es curiosa, por decirlo de alguna manera. Se
refiere a usted, doctor Darrell: medio millón para su Centro a utilizar
en trabajos de inventigación biológica.
DARRELL (Enrojeciendo de ira.) ¿Cómo dices? ¿Eso es una broma, no?
(Pensando furioso.) Es peor!... es un insulto deliberado!... El último
escarnio de posesión sobre mi vida!...
GORDON (Frío y socarrón.) Yo también pensé que debía ser una broma, pero
papá insistió.
DARRELL (Enfadado.) No pienso aceptar. No hay más que decir!
GORDON (Frío.) No se lo ha dejado a usted, sino al Centro. Se habla de su
supervisión, pero supongo que, caso de que usted no quiera tirarlo
adelante, la persona que de verdad mande allí, estará más que
contenta de aceptarlo.
DARRELL (Estupefacto.) Eso quiere decir Preston! Pero Sam ni siquiera
conocía a Preston, sólo lo que yo le había explicado! ¿Qué relación
tenía Sam con preston? Preston no es asunto suyo! Le aconsejaré
que no lo acepte! (Pensando torturadamente.) Pero es para la
ciencia!... No tiene derecho a rechazarlo!... Y yo no tengo derecho a
pedirle que lo haga! Maldito seas Sam!... ¿No tuviste suficiente
poseyendo a mi mujer y a mi hijo durante toda tu vida?... Ahora,
muerto, alargas el brazo para robarme a Preston!... Para robar mi
trabajo!...
NINA (Pensando amargamente.) Incluso muerto, Sam hace sufrir a la
gente... (Comprensiva.) No es por tí, ni por Preston. Es por la ciencia,
Ned. Te lo has de mirar de esa manera.
GORDON (Pensando con resentimiento.) Que tono más tierno adopta con él!...
Ya ha olvidado a papá!... (Con sorna.) Será mejor que lo acepte. No
se regala cada día, medio millón.
NINA (Angustiada. Pensando.) Como puede Gordon insultar de esa
manera al pobre Ned!... A su propio padre!... Ned ya ha sufrido
bastante!... (Áspera.) Me parece que ya es suficiente, Gordon!
GORDON (Amargamente, pero intentando controlarse. Significativamente.)
Todavía no he dicho todo lo que pienso decir, mamá!
NINA (Pensando. Al principio, asustada.) ¿Qué quiere decir?... ¿Que sabe
que Ned es...? (Después con alivio desafiante.) Bien, ¿Qué importa
lo que piense de mi?... de todas formas ahora es de ella...
DARRELL (Pensando vengativo.) Espero que sepa la verdad, poque si no la
sabe, se la diré yo, joder!... Aunque sólo sea para cobrarme de Sam
una pequeña parte de todo lo que me ha robado!... (Autoritario, al
vacilar GORDON.) Venga, ¿qué es lo que nos has de decir? Tu
madre y yo lo estamos esperando.
GORDON (Furioso, acercándose amenazadoramente a un paso.) Calla, tu! No
me hables en ese tono u olvidaré tu edad... (Con desdén) y te daré
una paliza!
NINA (Pensando. Histérica.) Una paliza! El hijo le dará una paliza al padre!
(Riendo histérica.) Venga, Gordon, no me hagas reir! Es todo tan
divertido!
DARRELL (Se levanta de un salto de la silla y va. Solícito.) Nina! No hagas
caso! No se da cuenta...!
GORDON (Enfurismado, se acerca.) Me doy cuenta de muchas cosas! Me doy
cuenta de que te has portado como un miserable! (Da un paso
adelante y le gira la cara a DARRELL con una bofetada dada con
mala intención. DARRELL retrocede trastabillando por la fuerza del
golpe, con las manos en la cara. NINA chilla y se lanza sobre
GORDON, cogiéndole los brazos.)
NINA (Lastimosamente. Histérica.) Por el amor de Dios, Gordon! ¿Qué
diría tu padre? No sabes lo que haces! Estás pegando a tu padre!
DARRELL (De repente vencido por la emoción. Con voz ahogada. ) No, no pasa
nada, hijo... da lo mismo... tu no lo sabías.
GORDON (Aterrorizado. Lleno de remordimientos por la bofetada.) Lo siento,
perdón... tienes razón, mamá: papá se sentiría como si le hubiera
pegado a él!...
DARRELL No es nada, hijo, nada!
GORDON (Con la voz rota.) Es un bonito gesto por tu parte, Darrell, bonito y
deportivo! Ha sido una jugada baja y sucia! Acepta mis disculpas,
¿quieres, Darrell?
DARRELL (Mirándolo estúpidamente. Pensando.) ¿Darrell? Me llama Darell!...
Pero, ¿es qué no lo sabe?... Creía que ella se lo había dicho...
NINA (Riendo histérica. Pensando.) Le he dicho que le ha pegado a su
padre, pero no me entiende!... Claro que no! ¿Cómo ha de
entenderme?...
GORDON (Alargando la mano con insistencias.) Lo siento muchísimo! No era
mi intención! ¿No me quieres dar la mano?
DARRELL (Lo hace mecánicamente. Estúpidamente.) Con mucho gusto,
encantado de conocerte; ya conocía tu reputación... el famoso
remero... hiciste una gran carrera el junio pasado, pero yo esperaba
que la Marina te metiera una buena paliza.
NINA (Pensando con una angustia histérica desesperada.) Ojalá que Ned
se fuera para siempre!... Ya no puedo soportar más verlo sufrir!... Es
demasiado espantoso!... Sí, Dios Padre, oigo tus carcajadas...
Entiendes la broma... Yo también me rio... Es todo tan loco,
¿verdad?... (Riendo histérica.) Ay, Ned! Pobre Ned! Naciste con mala
estrella!
GORDON (Haciendo que se vuelva a sentar. Apaciguándola.) Mamá!... Deja de
reir! Por favor! No pasa nada, ya hemos hecho las paces! Le he
pedido perdón! (Así que ella se ha calmado un poco.) Y ahora quiero
decir lo que estaba a punto de decir. No es nada malo. Sólo quería
que supierais que creo que os habeis portado muy bien. He sabido
desde pequeño que Darrell y tu estabais enamorados. Me resultaba
una idea odiosa a causa de papá – ¿es natural, no? – pero sabía que
era injusto, que la gente no puede evitar amarse, de la misma
manera que no lo habríamos podido evitar Madeleine y yo. Y ví lo
justos que erais con papá, que buena esposa eres tu, mamá, y tu que
amigo más leal, Darrell, y como él os quería tanto a los dos! Así que
lo único que quería decir era que ahora que ha muerto, espero que
os caseis, y espero que seais los dos tan felices como os mereceis...
(Aquí le vence la emoción. Le da un beso a su madre y después se
aparta.) He de despedirme, es necesario que el avión despegue
antes de que oscurezca, y Madeleine me espera. (Coge la mano de
DARRELL y vuelve a estrechársela. Los dos lo han estado mirando
estúpidamente.) Adiós, Darrell! Buena suerte!
DARRELL (Pensando con sufrimiento.) ¿Por qué continúa llamándome
Darrell?... Es mi hijo, yo soy su padre... He de conseguir que se de
cuenta de que soy su padre!... (Cogiendo la mano de GORDON.)
Escucha, hijo. Ahora me toca a mi. He de decirte una cosa...
NINA (Pensando torturadamente.) No, no ha de hacerlo!... Siento que no!...
(Rápidamente.) Ned! Primero déjame hacerle una pregunta a
Gordon. (Mirando a su hijo a los ojos, poco a poco y de una manera
impresionante.) ¿Crees que alguna vez fuí infiel a tu padre, Gordon?
GORDON (Sobresaltado, la mira fíjamente, escandalizado y horrorizado, y de
repente suelta con indignación.) Mamá, ¿por quién me has tomado,
por un miserable malpensado? (Suplicando.) Por favor, mamá, no
soy tan mala persona! Sé que eres la mujer más buena que nunca ha
existido, la mejor de todas! Ni siquiera Madeleine es mejor que tu!
NINA (Con una exclamación llorosa de triunfo.) Gordon querido! ¿Verdad
que si que me quieres?
GORDON (Arrodillándose a su lado y besándola.) Claro!
NINA (Empujándolo para que se vaya. Tiernamente.) Y ahora, vete!
Rápido! Madeleine te espera! Dale un beso de mi parte! Venid a
verme de vez en cuando los próximos años! Adiós, querido!
(Girándose a DARRELL, que está de pie con una expresión triste y
resignada. Suplicando.) ¿Todavía quieres decirle algo a Gordon,
Ned?
DARRELL (Forzando una sonrisa torturada.) Por nada del mundo! Adiós, hijo.
GORDON Adiós. (Sale apresuradamente girando la esquina de la casa por
detrás, a la izquierda, preocupado.) ¿Por quién me ha tomado?... No
lo he pensado nunca, eso!... No podría!... Mi propia madre!... Me
mataría si me sorprendiera pensando.... (Ya ha salido.)
NINA (Se gira hacia NED, cogiéndole la mano con agradecimiento y
apretándosela.) Pobre Ned querido, siempre has tenido que dar!
¿Cómo podré agradecértelo?
DARRELL (Con sonrisa irónica, forzando el tono de broma.) Rechazándome
cuando te pida que te cases conmigo! Porque debo pedírtelo! Gordon
lo espera! Y estará tan contento cuando sepa que me has dado
calabazas... (MARSDEN sale de la casa.) Mira, aquí vienen Charlie.
He de darme prisa. ¿Te quieres casar conmigo, Nina?
NINA (Con sonrisa triste.) No. Claro que no. Nuestros fantasmas nos
torturarían hasta matarnos! (Con desolación.) Pero ojalá te amara,
Ned! Fueron maravillosas aquellas tardes, hace tiempo! La Nina de
aquellas tardes siempre vivirá en mi, siempre amará a su amante, a
Ned, al padre de su hijo!
DARRELL (Besándole la mano. Con ternura.) Gracias por eso! Y aquel Ned
siempre adorará a su Nina preciosa! Recuérdalo! Y olvídame a mí! Yo
me vuelvo a trabajar. (Ríe con suavidad y tristeza.) Te dejo para
Charlie. Será mejor que te cases, Nina, si quieres tener paz. Al fin y
al cabo creo que se lo debes por la devoción que te ha tenido toda la
vida.
MARSDEN (Pensando intranquilo.) Hablan de mi... pero, ¿por qué no se va?...
Ella no le ama... Y él , ¿será todavía calor, energía, el empuje
atormentador del mediodía? ¿No se da cuenta que ella está
enamorada del ocaso?... (Aclarándose la voz. Intranquilo.) ¿He oído
que pronunciabais mi nombre en vano?
NINA (Mirándose a MARSDEN con extraño deseo.) Paz!... Sí, es lo único
que deseo... Ya no me imagino la felicidad... Charlie ha encontrado la
paz; será tierno, como era mi padre cuando yo era una niña, cuando
me podía imaginar la felicidad... (Coqueta y vergonzosa, como una
niña, haciéndole sitio a su lado en el banco. Extrañamente) Ned se
me acaba de declarar. Y lo he rechazado, Charlie. Ya no le amo.
MARSDEN (Sentándose a su lado.) Lo sospechaba. Entonces, a quién amas,
querida Nina?
NINA (Sonriendo triste.) A ti, Charlie, supongo. Siempre he amado tu amor
por mi. (Le da un beso. Con melancolía) ¿Dejaras que me pudra en
paz?
MARSDEN (Enérgico.) Toda la vida he querido traerte la paz.
NINA (Tomándole el pelo con tristeza.) Si te has esperado tanto tiempo,
Charlie, será mejor que nos casemos mañana. Pero me olvidaba.
Todavía no me has pedido, ¿verdad que no? ¿Quieres que me case
contigo, Charlie?
MARSDEN (Humildemente.) Si, Nina. (Pensando con extraño éxtasis.) Sabía que
al final llegaría el momento en que le oiría pedírmelo!... Yo nunca lo
hubiera podido decir, nunca! Oh, tarde dorada y rojiza, eres la fruta
de la felicidad que cae madura!...
DARRELL (Divertido. Con una sonrisa triste.) Que Dios os bendiga, criaturas!
(Se gira para irse.)
NINA Supongo que ya no te veremos nunca más, Ned.
DARRELL Espero que no, Nina. Un científico no debería creer en fantasmas.
(Con una sonrisa burlona.) Pero quizá acabaremos formando parte
de las cargas eléctricas cósmicas positivas y negativas y nos
volveremos a encontrar.
NINA ¿En nuestras tardes, otra vez?
DARRELL (Sonriendo triste.) Otra vez. En nuestras tardes.
MARSDEN (Despertándose de su sueño.) Nos casaremos por la tarde, decidido.
Ya he elegido la iglesia, Nina: una capilla gris cubierta de hiedra,
llena de sombra sosegada, que simboliza la paz que hemos
encontrado. Los carmesíes y las lilas de las ventanas mancharán
nuestras caras de pasión descolorida. Ha de ser en el momento
antes de ponerse el sol en que la tierra sueña la belleza de la vida
con recuerdos y con premoniciones místicas. Y entonces iremos a
vivir a tu antigua casa. La mía no sería adecuada. Viven los
recuerdos de mi madre, y de Jane. Y trabajaré en el antiguo estudio
de tu padre. A él no le sabrá mal. (Desde la bahía que hay más abajo
se oye el ruido del motor de un avión. NINA y DARRELL saltan
sobresaltados y van hasta la parte posterior de la terraza para ver
como el avión despega desde el agua, de pie uno al lado del otro.
MARSDEN no es consciente.)
NINA (Con angustia.) Gordon! Adiós, querido! (Señalando el avión que se
levanta y se aleja hacia la derecha. Amargamente.) Ves, Ned! Se va
sin dedicarnos ni una última mirada!
DARRELL (Alegre.) No! Da la vuelta. Vuelve atrás! (El ruido del motor se va
acercando.) Ahora nos pasará por encima! (Sus ojos siguen el avión
mientras se acerca rápidamente y les pasa por encima.) Mira! Nos
dice adiós!
NINA Oh, Gordon! Hijo mío querido! (Dice adiós frenética.)
DARRELL (Con una última protesta torturada.) Nina! ¿No te acuerdas? También
es hijo mío! (Grita hacia el cielo.) Eres mi hijo, Gordon! Eres mi... (Se
controla abruptamente. Con una sonrisa de autocompasión cínica.)
No me oye! Al menos he cumplido con mi deber! (Con un último y
duro fatalismo. Con un último gesto de adiós hacia el cielo.) Adiós,
hijo de Gordon!
NINA (Con exultación torturada.) Vuela hacia el cielo, Gordon! Vuela con tu
amor al cielo! Vuela siempre! No te estrelles contra la tierra como mi
antiguo Gordon! Se feliz, querido! Has de ser feliz!
DARRELL (Sardónico.) Ese grito pidiendo la felicidad lo he oído antes, Nina!
Recuerdo haberlo dado yo una vez, debe hacer ya mucho tiempo!
Volveré a mis células, la inteligente vida unicelular que flota por el
mar y que no ha aprendido a dar ese grito! Me voy, Nina. (Ella,
mirando al cielo, hacia el avión, no se da cuenta. Pensando con
fatalismo.) Tampoco me oye... (Ríe hacia el cielo.) Ay, Dios, tan
sordo, mudo y ciego, enséñame a resignarme a ser un átomo!...
(Sale caminando por la derecha y entra en la casa.)
NINA (Bajando finalmente la vista. Con confusión.) Se ha ido. Los ojos se
me nublan. ¿Dónde está Ned? Se ha ido también. Y Sam se ha ido.
Todos están muertos ¿Donde están papá y Charlie? (Con un
estremecimiento de miedo va rápida hasta el banco, se sienta al lado
de MARSDEN y se protege contra él.) Gordon ha muerto, papá.
Acabo de recibir un telegrama. Lo que quiero decir es que ha volado
hacia otra vida... mi hijo Gordon, Charlie. Así que volvemos a estar
solos, tal como estábamos antes.
MARSDEN (Rodeándole los hombros con el brazo. Afectuoso.) Tal como
estábamos antes, querida Nina, antes de que viniera Gordon.
NINA (Mirando hacia el cielo. Extrañamente.) Fué un fracaso tener un hijo,
¿verdad? No me podía dar la felicidad. Los hijos siempre son sus
padres. Pasan a través de la madre para volver a ser sus padres. Los
Hijos del Padre han resultado todos fracaso! Francamente han
muerto por nosotros, han volado sobre nuestras vidas, no se han
podido quedar con nosotros, no nos han podido dar la felicidad!
MARSDEN (Paternalmente. En el tono de su padre.) Será mejor que olvides todo
sobre tu relación con los Gordon. Al final, querida Nina, ha habido
algo de irreal en todo lo que ha pasado desde que conociste a
Gordon Shaw, alguna cosa extravagante y fantàstica, ese tipo de
cosa que no pasa, realmente, en nuestras tardes. Olvidemos todo
este penoso episodio, coniderémoslo un interludio, digamos que de
prueba y preparación, en el cual nuestras almas han sido limpiadas
de carne impura y han sido dignas de blanquearse en paz.
NINA (Con una extraña sonrisa.) Extraño interludio! Sí, nuestras vidas son
simplemente extraños interludios oscuros en la exhibición eléctrica de
Dios Padre! (Apoyando la cabeza sobre el hombro de él.) Eres tan
descansado, Charlie. Siento como si volviera a ser una niña y tu
fueras mi padre y el Charlie de aquella época convertidos en uno
sólo. Me pregunto si nuestro antiguo jardín está igual. Cojeremos
flores juntos durante las envejecidas tardes de primavera y verano,
¿verdad? Será un consuelo llegar a casa, ser viejos y volver a estar
en casa finalmente, estar enmorados juntos de la paz, amar cada uno
la paz del otro, dormir juntos con paz! (Le da un beso, después cierra
los ojos con un profundo suspiro de cansancio recompensado.) Morir
en paz! Estoy tan sosegadamente cansada de la vida!
MARSDEN (Con paz serena.) Descansa, querida Nina. (Tiernamente.) Ha sido
un día largo. ¿Por qué no duermes ahora, como solías hacer,
recuerdas? Sólo un ratito.
NINA (Murmura con gratitud adormecida.) Gracias, papá. ¿He sido mala?
Eres tan bueno, el querido Charlie!
MARSDEN (Reaccionando automáticamente y mostrando un movimiento de
dolor. Pensando mecánicamente.) Maldito sea el querido....!
(Después con una mirada a la cara de Nina, con una sonrisa feliz.)
No, bendito sea el querido Charlie, que, habiendo llegado más allá
del deseo, finalmente tiene toda la suerte! (NINA se ha dormido. Él
observa con ojos amorosos las sombras del ocaso que van cayendo
sobre ellos.)

FI