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Gestión y Administración de PYME

Materia:
Desarrollo Humano

Actividad:
Ensayo: Objeto, fin y circunstancia

Tutora:
Dra. Eugenia María Luisa Sánchez

Alumno:
Jesús Manuel Bustamante Sierra

Fecha:
6 de Agosto del 2017
En el día a día es común para nosotros realizar juicios morales acerca de personas,
empresas, objetos, ideas y todo aquello que se cruce en nuestro camino, pero ¿Qué tan
validos son estos juicios? ¿Es realmente aceptable que realicemos estos juicios sin
analizar el contexto en el que se desenvuelven los objetos de estos juicios?

Con la pauta moral de Tomas de Aquino nos podremos dar cuenta de la invalidez de
nuestros juicios morales.

La moral de Tomas de Aquino se maneja según las bases de la acción racional, estas
bases son la voluntad, el objeto, el fin, la especie del acto y como extra en la ecuación
las circunstancias. Todas ellas en conjunto nos permitirán determinar la calidad moral de
una acción

La voluntad, la primera base de la moral de Tomas de Aquino, es representada por la


decisión racional (es decir pensada, evaluada y sopesada) que dirigimos a un objeto.
Como la definición lo menciona, al ser racional es una cualidad única del ser humano.
Ahora bien ¿Es la voluntad realmente racionada en muchas de las acciones que toma el
ser humano? ¿Sería esta base libre de corrupción parte de agentes externos?

La manipulación voluntad se ha ido demostrando desde grandes películas de ciencia


ficción, hasta en la vida real en situaciones que muchas veces desencadenan actos
moralmente incorrectos. Si a una persona se le manipula de una determinada manera
para que robe dinero de una caja fuerte, ¿Es esta persona condenable moralmente?
Para evaluar eso debemos conocer el resto de las bases de la moral de Tomas de
Aquino.

El objeto no es algo material en sí, es la acción que se realiza por la voluntad, como
ejemplo en el caso que expuse anteriormente, el objeto sería el acto de robar dinero de
la caja fuerte. El objeto siempre estará ligado a la voluntad (sea o no manipulada) ya que
la voluntad es el combustible para generar la acción. Este objeto puede ser bueno, el
ayudar a un desamparado, malo, el robar dinero, o indiferente es decir que no conlleva
un juicio moral en si mismo, por ejemplo, lavar la ropa.

El fin, es la finalidad o lo que se quiere realizar con la acción que se llevara a cabo, es
decir cuál es la recompensa para el alma, cuerpo o mente por esa acción. A diferencia
del objeto el fin solo puede ser bueno o malo, es decir este ya implica una carga moral
en si mismo. Ampliando el ejemplo de la voluntad manipulada, esa persona ha sido
manipulada mediante amenazas para que robe el dinero de la caja fuerte de su trabajo,
ya que, si no lo hace, él y su familia serán víctimas de los delincuentes. Hasta ahora se
puede decir que el objeto es malo, robar es moralmente condenado, y el fin es bueno,
proteger a su familia y el mismo de los delincuentes.

Las circunstancias, como dice Tomas de Aquino, con sus tres modalidades remite la
moralidad del acto, puede no afectar al acto en si, puede aligerarlo puede agravar el acto,
en nuestra vida cotidiana solemos hacer juicios rápidos sin pensar muchas veces en las
circunstancias que rodean a una determinada acción.
Estas circunstancias pueden ser buenas, malas o indiferentes y de su calidad dependen
como afectaran a las acciones. Como lo hemos venido viendo, si tomamos el ejemplo de
la persona que roba el dinero para como fin evitar que su familia o el sean víctimas de
violencia y donde las circunstancias apuntan a que el crimen organizado lo tiene
controlado, el acto se vuelve genéricamente malo, es decir le aligera la gravedad del
juicio moral.

¿Y qué pasaría si la persona fuera ignorante de los actos? Tomas de Aquino maneja
diferentes perspectivas, la primera de ellas donde la ignorancia es una ignorancia por
negligencia o consecuente, donde, por ejemplo: alguien que desconoce las leyes y falta
a ellas.

La siguiente perspectiva seria la ignorancia concomitante, es aquella donde se


desconocía todas las consecuencias reales del acto, pero que una vez realizado el acto
se quede conforme con el resultado.

Y por último esta la ignorancia antecedente, solo estos no son imputables a juicio legal
o moral, es decir, se hacía algo con el fin de lograr algo y se logró algo totalmente
diferente. Por ejemplo: Alguien decide construir una empresa en un rio, para que así se
pueda proveer agua a la ciudad cercana, al construirlo sin pensar en eso resulta en la
inundación de un pequeño pueblo cercano debido al desbordamiento del rio.

Entonces volviendo a la pregunta inicial, ¿Podemos o debemos realizar juicios morales


de cuanta persona, idea, objeto o todo aquello que cruce en nuestro camino? Podemos
si podemos, lo hacemos en el día a día, pero no debemos, ya que hasta no conocer
todos los elementos que envuelven esa acción no estamos facultados para determinar
si algo merece ese juicio o no.

Tomando un versículo de la biblia donde nos habla precisamente de esto:

Mateo 7:1-5

No juzguéis para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzguéis, seréis
juzgados; y con la medida con que midáis, se os medirá. ¿Y por qué miras la mota que
está en el ojo de tu hermano, y no te das cuenta de la viga que está en tu propio ojo?

Bibliografía
Tellkamp, J. "Las circunstancias del acto humano en la filosofía moral de Tomás de Aquino."
Academia.edu. N.p., n.d. Web. 06 Aug. 2017. pp. 205-217
Mateo 7:1-5, Nueva Versión Internacional

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