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Historia

En el lugar donde se levanta en la actualidad el complejo religioso, había un huerto de


naranjos, el día 20 de enero de 1711, se presentó al cura del Sagrario, ubicada al lado izquierdo
de la Catedral de Lima, un joven pidiéndole le permita buscar su constancia de bautismo en los
libros parroquiales a lo que accedió gustosamente el presbítero, porque además el solicitante
al parecer era de buenos modales y costumbres; pero es el caso que en una pequeña
distracción del párroco, por su confianza extrema en los fieles, había desaparecido el copón de
oro que contenía las hostias consagradas para los diversos templos de Lima. Nadie se había
percatado de lo sucedido, hasta que una vez, lo necesitaban y que fue el día 30 de enero,
cuando requería administrar el viático a un moribundo, dándose con la enorme sorpresa que el
copón no se encontraba en su lugar, lo que ocasionó que se armara una gran revuelta en toda
la población, debido al incidente sacrílego, las autoridades eclesiásticas deciden cerrar todos
los templos de la capital y suspender la administración de la eucaristía. Lima se quedó sin misas
y sin el sacramento de la comunión. Con la finalidad de que se cogiera al ladrón, el entonces
Virrey del Perú; Diego Ladrón de Guevara, ordena ir tras el criminal, en una tenaz persecución
mediante alguaciles, oficiales y oficios, entre otras medidas que tenía a su alcance. Al poco
tiempo, el sacrílego ladrón fue capturado cuando intentaba venderle las piedras que
adornaban el copón a un pulpero; don Jaime Alvítez, quien denuncia el hecho a las
autoridades. Ante la presión de los mismos, el ladrón de nombre: Fernando Hurtado de
Chávez, confesó que había enterrado envuelto en un papel la reliquia junto a un árbol de
naranjo en uno de los matorrales, cerca de la Alameda de los Descalzos. Lo sorprendente fue
que, a pesar de que el agujero estaba lleno de lodo y agua, las 150 hostias que había en su
interior estaban limpias. Dos años después se construyó allí el Templo de Santa Liberata. El
altar mayor se ubica sobre el agujero donde fueron encontradas las hostias. Se le denominó a
la edificación religiosa el nombre de Santa Liberata, por ser la patrona tutelar del pueblo natal
del virrey, la ciudad española de Sigüenza.´
Su color pintoresco resalta presuntuoso en los paisajes más tradicionales del distrito del Rímac.
Sus cimientos formar parte de ese ambiente señorial heredado de la Colonia y propicio para la
contemplación de verdaderas obras de arte. Cercana a la Alameda de los Descalzos y del
Convento del mismo nombre, en silencio, la iglesia Santa Liberata yace imponente,
acompañada de un solitario balcón de cajón, precioso, y de un farol que mantiene consigo la
carga de los años, observado desde los altos por la capilla central de estilo neoclásico. La iglesia
Liberata es también protagonista de una historia anecdótica que devino en su construcción
(XVIII), y que por esos años causó curiosidad y sorpresa en la sociedad limeña.
La iglesia Santa Liberata, Rímac. Se la erigió con el nombre de Santa Liberta porque era la
Patrona de la ciudad de donde el Virrey provenía. Foto: Marco Gamarra Galindo.
Los arcos del portal de Botoneros impiden que la luz se dirija directamente a nuestros ojos. La
gente en los alrededores camina y espera, impaciente, la apertura de los comercios. Estamos
en el Centro Histórico de Lima y hoy conoceremos la Alameda de los Descalzos. Para ello nos
hemos reunido en la Plaza Mayor, junto a la pileta. Nos separan del Rímac no más de treinta
minutos. Conversamos, ya estamos listos para iniciar la travesía. Cruzamos el puente de
‘Piedra’. Debajo de él se oyen tranquilas las aguas del Rímac -es verano, todavía no hay caudal
fuerte-. Continuamos el trayecto por el jirón Trujillo. En el fin de la calle, en el horizonte, se
observa el color celeste de la iglesia San Lázaro. Caminamos en su dirección, antigua la iglesia.
Hay unos señores sentados en la plazuela. Nos inspeccionan, nos hablan con sus miradas. El
calor quema. Ahora doblamos para desembocar en el jirón Chiclayo. Atravesamos una serie de
casonas y quintas, zaguanes y balcones que confirman el carácter histórico del Rímac, pero
también decadente: la mayoría de edificaciones, por no decir todas, están en estado
deplorable, casi en ruina. Seguimos el trayecto, cruzamos la comisaria del Rímac, y vemos unas
estatuas en el fin de la avenida. Hemos llegado.
Al caminar alrededor de la Alameda de los Descalzos, nos hallamos frente a uno de los rincones
más tradicionales del Rímac, del barrio de “Abajo el puente”. La iglesia Santa Liberata, la cual
alberga al Señor Crucificado del Rímac, patrón del distrito, de la benemérita Guardia
Republicana y de la Compañía de Bomberos Rímac No. 8, es parte del gran escenario que se
arma todos los días desde hace varios siglos.
Nos detenemos a observarla, primero desde los árboles frondosos de la Alameda, luego más
de cerca, frente a un par de rejas que la resguardan. Hermosa estampa del Rímac que se
empezó a construir en 1713 y terminada en 1716. Su primera portada fue de estilo Rococó,
luego fue modificada con diseños neoclásicos. Mide 44 varas de largo por 12 varas de ancho y
tiene en su altar un pasadizo para que los visitantes puedan transitar y llegar por la parte
inferior al lugar donde fueron enterradas las sagradas hostias que fueron robadas de la
Catedral. Esta fue la tradición urbana que se narró para explicacar su fundación.
La fundación de Santa Liberata
Fernando de Hurtado de Chávez, mozo de veinte años, el día 20 de enero de 1711, entró a la
iglesia del Sagrario (colindante con la hoy Catedral de Lima), y del altar mayor robó un copón
de oro con numerosas hostias consagradas. Luego se enaminó a la Alameda.
En la mañana del día 31, se descubrió la sustracción. S.E. el obispo D. Diego Ladrón de Guevara,
virrey del Perú, echó en persecución del criminal toda una jauría de alguaciles y oficiales. Al ser
capturado, Fernando Hurtado declaró que, asustado por la persecución, había enterrado las
sagradas formas, envueltas en un papel, al pie de un árbol en la Alameda de los Descalzos.Sin
embargo, la turbación de Fernando fue tanta, que le fue imposible determinar a punto fijo el
árbol, cuando un negrito de ocho años de edad llamado Tomás Moya dice: “Bajo ese naranjo vi
el otro día a ese hombre”. Las hostias fueron encontradas y el Cabildo recompensó al esclavo
con cuatrocientos pesos. El virrey obispo, en solemne procesión, condujo las hostias a la
Catedral.
Sobre sus cimientos estuvo una quinta con un huerto de naranjos.
El vecindario contribuyó para la inmediata construcción de una capilla en el sitio donde se
cnontraron las hostias. Tal la historia de la fundación de la iglesia de Santa Liberata, junto a la
que los padres crucíferos de San Camilo establecieron en 1754 un conventillo. Fronterizo a éste
se encuentra el beaterio del Patrocinio. Se venera, en la iglesia de Santa Liberata, la imagen de
El Señor Sacrificado del Rímac, declarado el 15 de enero de 1940 Patrón del distrito del Rímac.

TADO DE CONSERVACIÓN: Regular, obras

Muros Portantes, Techo


4.2 SISTEMA ESTRUCTURAL:
abovedado

MATERIALES
4.3
PREDOMINANTES:

CIMIENTO: Piedra y cal

SOBRECIMIENTO: Ladrillo y cal

MURO: Adobe

PISO INTERIOR: Loseta

PISO EXTERIOR: Cemento y arena

PORTADA: Ladrillo y cemento

DECORACIÓN: Pintura

CARPINTERÍA:
ACABADO MURO INTERNO: Yeso

ACABADO MURO EXTERNO: Cemento y arena

ELÉCTRICAS. Regular obras

SANITARIOS: Regular obras

4.5 AMENAZA DE DESTRUCCIÓN: NO

4.6 USO ACTUAL: culto

4.7 TUGURIZADO: NO

4.8 PROPIETARIO: IGLESIA

4.9 SANEAMIENTO LEGAL. SI

4.10 DECLARADO MONUMENTO: SI

4.11 DISPOSITIVO LEGAL: RS2900-72-ED

4.12 FECHA DISPOSITIVO: 28 de diciembre de 1972

DESCRIPCIÓN
DEL
MONUMENTO
2.1 ÁREA DEL TERRENO 1,107.68 m2

2.2 ÁREA CONSTRUIDA: 494.23 m2

2.3 ÁREA TECHADA: 567.24 m2

2.4 FILIACIÓN CULTURAL: VIRREINAL / Barroco

2.5 FILIACIÓN CRONOLÓGICA: +18+18

Iglesia de planta rectangular con tres nave


con capillas hornacinas, cúpula sobre el
área correspondiente al crucero y bóveda
2.6 DESCRIPCIÓN: sobre el presbiterio, debajo del cual existe
una cripta. Posee coro alto y su fachada
con portada de 2 cuerpos tiene singular
campanario en el eje.

EJECUCIÓN: Judith Soria- Rodrigo Córdova

6.2 REVISIÓN. Arq. José Niño V.

6.3 VISACIÓN: Arq. Victor Pimentel

6.4 FECHA: 23 de mayo de 1988

OBSERVACIONES:
 La construcción comenzó en 1710 y en 1713 ya estaba terminada. La Iglesia se originó
al hallarse en el lugar las sagradas formas que habían sido robadas de la Iglesia del
Sagrado.
 La bóveda de la nave se está reconstruyendo por inveRmet. La Iglesia cumple
importante función urbanística por su ubicación.

IGLESIA SANTA LIBERATA

Su color pintoresco resalta presuntuoso en los paisajes más tradicionales del distrito del Rímac.
Sus cimientos formar parte de ese ambiente señorial heredado de la Colonia y propicio para la
contemplación de verdaderas obras de arte. Cercana a la Alameda de los Descalzos y del
Convento del mismo nombre, en silencio, la iglesia Santa Liberata yace imponente,
acompañada de un solitario balcón de cajón, precioso, y de un farol que mantiene consigo la
carga de los años, observado desde los altos por la capilla central de estilo neoclásico. La iglesia
Liberata es también protagonista de una historia anecdótica que devino en su construcción
(XVIII), y que por esos años causó curiosidad y sorpresa en la sociedad limeña.

Al caminar alrededor de la Alameda de los Descalzos, nos hallamos frente a uno de los rincones
más tradicionales del Rímac, del barrio de "Abajo el puente". La iglesia Santa Liberata, la cual
alberga al Señor Crucificado del Rímac, patrón del distrito, de la benemérita Guardia
Republicana y de la Compañía de Bomberos Rímac No. 8, es parte del gran escenario que se
arma todos los días desde hace varios siglos.

Nos detenemos a observarla, primero desde los árboles frondosos de la Alameda, luego más
de cerca, frente a un par de rejas que la resguardan. Hermosa estampa del Rímac que se
empezó a construir en 1713 y terminada en 1716. Su primera portada fue de estilo Rococó,
luego fue modificada con diseños neoclásicos. Mide 44 varas de largo por 12 varas de ancho y
tiene en su altar un pasadizo para que los visitantes puedan transitar y llegar por la parte
inferior al lugar donde fueron enterradas las sagradas hostias que fueron robadas de la
Catedral. Esta fue la tradición urbana que se narró para explicar su fundación.