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Ronal Vargas Araya

ONCE PERFILES ÉTICOS


DE PROFESIONALES EN DERECHO
DE LA PROVINCIA DE GUANACASTE

LIBERIA, 24 DE MARZO DE 2011


31° aniversario de la muerte de Monseñor Romero

Índice:

TEMA Página
Índice 2
Introducción: Once cantones, once perfiles éticos 3
1. Víctor Guardia Gutiérrez (1830-1912), bagaceño 6
2. Tomás Guardia Gutiérrez (1837-1882), bagaceño 10
3. Ascensión Esquivel Ibarra, (1844-1923), Rivas-Guanacaste 17
4. Francisco Mayorga Rivas (1862–1940), Chinandega 21
5. Francisco Faerrón Suárez (1873-1961), liberiano 26
6. Enrique Montiel Gutiérrez (1915-2012), liberiano 30
7. Julio Cesar Jaén Contreras (1925-2016), carrillense 33
8. José Gregorio Quesada Vanegas (1945-2008), liberiano 39
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9. Armando Sacasa Aguirre (1950-2013) 46


10. Luis Guillermo Rivas Loáiciga (1950), liberiano 51
11. Carolina León Bastos (1978), tilaranense 53
A modo de conclusión 57
Bibliografía básica 59

“Tu deber es luchar por el derecho;


pero el día que encuentres en conflicto
el derecho con la justicia, lucha por la justicia”
Eduardo J. Couture, “Los mandamientos del abogado”.

Introducción: Once perfiles éticos

Guanacaste, la provincia cenicienta de Costa Rica, sólo ha visto a dos de sus


hijos llegar a la presidencia de la República, uno de ellos natural de Bagaces y
otro “adoptado” de Rivas, y da la coincidencia que ambos fueron abogados…
Nos referimos a Don Tomás Guardia y a Don Ascensión Esquivel. ¿Cuántos
otros ilustres abogados nativos de la provincia pueden haber brillado con luz
propia en la historia nacional? Por lo que hemos estado investigando, no
muchos, pero al menos queremos ofrecer en esta investigación el perfil ético
de algunos que consideramos entre los mejores representantes del ejercicio del
Derecho en la región. No se trata aquí solamente de mostrar algunos rasgos
biográficos superficiales que en poco o nada impactarán el ejercicio de otros
profesionales del derecho, sino de adentrarnos en las circunstancias de su
época que los llevaron a actuar de determinada forma, en la actitud hacia ellos
de la gente más cercana que los rodeaba, en el ejercicio no sólo del derecho
sino de la justicia que le debe asistir, y en el impacto testimonial que
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manifestaron tanto algunos de sus críticos como de sus admiradores,


repasando algunas de su mejores herencias a nuestra provincia.

Al Lic. Juan de Caballón se le atribuye haber sido el primer abogado en pisar


territorio guanacasteco en su gira de Nicaragua a Nicoya, allá por 1561,
cuando asumió como Gobernador de Costa Rica. Al pasar de los años no
pocos expertos en leyes también caminaron por estas tierras, unos con más
gloria que otros. En esta investigación queremos proponer DIEZ modelos de
abogados: unos de fama (inter) nacional, otros más reconocidos en la
provincia; unos que sobresalieron en su papel político, otros en su labor social;
unos (la mayoría) apuntados con el partido político en el poder y otros (la
minoría) desde las bases populares.
“Es bien sabido que solo los hombres virtuosos pueden llegar a desarrollar
las habilidades que se tienen por naturaleza, es decir que aunque todos
estamos en la misma sociedad, en condiciones iguales o diversas, son solo
unos los que logran llegar a ser virtuosos, y esto es el resultado del nivel de
estudio y de superación al que hayan tenido acceso. Por lo tanto, existen
hombres que aunque se hayan desarrollado en una sociedad no tengan un
alto grado de conciencia, entendida esta como el resultado de cómo se ha
hecho el ser humano, y en últimas, esta conciencia depende del grado de
estudio y más que esto, del nivel de inteligencia alcanzado en la vida”
(Sandí:2006).

No es fortuito el hecho de que 20 de los 44 ciudadanos que han ocupado la


silla presidencial de Costa Rica (8 de ellos Beneméritos de la Patria) hayan
ejercido la profesión del Derecho y que sean incontables los datos de aquellos
profesionales en derecho que han estado involucrados en los más diversos
cargos de administración y dirección en el aparato estatal, particularmente en
nuestro parlamento costarricense, predominando el ejercicio del derecho entre
las profesiones más comunes de los padres y madres de la patria. Pero no es
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sólo por el hecho de haber sido funcionarios públicos de renombre que han
sido elegidos en este selecto grupo jurídico (donde por cierto es muy difícil
sobresalir por el testimonio de una vida íntegra y virtuosa), sino además por el
brillo propio en varios de sus rasgos éticos que les distinguen de los abogados
corrientes y mediocres, a pesar que como seres humanos que son, tampoco
dejaron de cometer desaciertos lamentables, algunos de los cuales señalaremos
con pesar, para crecer en nuestra corrección fraterna, pues la persona virtuosa
hasta de sus errores aprende.

“El elemento ético es un componente inseparable de la actuación profesional,


en la que puede discernirse, al menos, tres elementos: un conocimiento
especializado de la materia que se trata, una destreza técnica en su
aplicación y un cauce de la conducta del operador cuyos márgenes no pueden
ser desbordados sin faltar a la ética. El comportamiento ético es la esencia
del ejercicio profesional, las faltas a la ética no conciernen sólo al
profesional, que las comete sino que afectan el prestigio de la profesión y
éstas redundan en perjuicio a la sociedad” (Sandí: 2006).

Se me podría acusar de anti feminista, al estar tan desproporcionada la lista de


abogadas mujeres y abogados hombres, pues sólo se resalta la figura de la
experta en derechos humanos Carolina León, sin embargo, quien lea con
atención los perfiles éticos aquí presentados, descubrirá que se ha procurado
sacar del anonimato la silueta femenina detrás de estos ilustres personajes
“hombres de la ley”, cuya fortaleza y testimonio fue sostenido en todo
momento por mujeres abnegadas (madres, esposas, hermanas e hijas),
trabajadoras, valientes y en no pocos casos también excelentes profesionales,
las que sin brillar mucho para la historia, sí lo hicieron en su comunidad, en su
casa y en su matrimonio, siendo la inspiración necesaria y el empuje que daría
fortaleza a quienes aquí son presentados, pues somos conscientes que “detrás
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de la estatua de todo hombre famoso siempre se encuentra la sombra de una


gran mujer que le acompañó” y de una madre virtuosa que lo parió.

Concluyo con una profesión ética de fe, que debería dibujar el perfil de los
nuevos profesionales en derecho, bajo la guía de la caridad y siempre dirigidos
hacia la construcción de un nuevo orden social que nos lleve a la paz, fruto de
la justicia social: “Ten fe en el derecho, como el mejor instrumento para la
convivencia humana; en la justicia, como destino normal del derecho; en la
paz, como sustitutivo bondadoso de la justicia; y sobre todo, ten fe en la
libertad, sin la cual no hay derecho, ni justicia, ni paz” (Sandí:2006).

1. Víctor Guardia Gutiérrez (1830-1912):


El humilde hermano del Presidente

Prominente abogado, político y militar nacido en Bagaces y destacado


particularmente en la Campaña Nacional 1856-1857 por méritos propios, y no
sólo por ser hermano mayor del presidente de la República Don Tomás
Guardia, gobierno en el que también ejerció notable influencia.

Este hijo primero de Rudecindo Guardia y María Gutiérrez nació en Bagaces,


entonces simple pueblo del Departamento de Guanacaste, el 19 de marzo de
1830 y murió en San José el 5 de enero de 1912, acompañado en todo
momento de su fiel compañera Esmeralda Quirós Morales (1845-1895),
parienta de los hermanos Quirós (Mano Pedro y Mano Pablo), procreando
juntos 5 hijas y un hijo (entre ellos el Lcdo. Víctor Guardia Quirós, graduado
en la escuela jurídica de Francia, años después, diputado y un renombrado
Presidente de la Corte Suprema de Justicia). La gran madre de la familia
Guardia, doña María Gutiérrez y Flores, contaba Don Víctor que aún a sus 63
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años de edad, conservaba bien despejada su cabeza y siempre fue el árbitro de


las disputas internas del clan, siendo la centinela de la paz familiar. La
hermana Cristina se casaría con Próspero Fernández, presidente de Costa Rica
(1882-1885); ella heredó el espíritu de la madre:

“Mujer de festivo temperamento, en los años de su viudez congregaba en su


casa de Alajuela tertulias en las que se hacía notar por sus anécdotas, su
gracia narrativa y cierta ironía sutil muy propia del humor manudo.
Aficionada a las artes y al teatro, organizaba conciertos para entretener a la
juventud alajuelense y dedicar las ganancias al socorro de enfermos y pobres,
así como veladas infantiles para solaz de la chiquillería. También se
distinguió por su espíritu caritativo. Fue la primera Presidenta de la
Sociedad de Señoras de San Vicente de Paúl en Alajuela, y además de
cuantiosas donaciones, le entregaba para sus obras todas las violetas de su
jardín”.

La hermana menor de los Guardia, doña Isabel, murió con tan solo 28 años, en
1872, habiéndose procreado cuatro hijos junto a su esposo, uno de los más
grandes historiadores del país, don León Fernández, a quien su cuñado Tomás
desterraría de 1874 a 1876.

Tomó parte activa en la Campaña Nacional contra los filibusteros de 1856


como capitán y oficial del ejército de Costa Rica, cuando los centroamericanos
lucharon contra el expansionismo yankee promovido por los filibusteros a las
órdenes de William Walker. Criticó fuertemente al presidente Juanito Mora
por no haber perseguido al General Walker (también abogado), cuando huyó
de Rivas hacia Granada, pues aseguró que si los ticos hubieran llegado antes,
lo hubieran detenido y así habrían evitado los sacrificios de dinero y sangre
que posteriormente traería la Campaña a Costa Rica. Tal crítica nos muestra el
temple valiente y firme de este jurista quien, aun respetando la autoridad del
glorioso presidente, no niega los errores que en su consciencia piensa que
debe achacarle.
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Dentro de sus otros servicios a la patria destacamos el haber sido juez de


Primera Instancia en Puntarenas (1859), jefe político de Bagaces (1866);
Gobernador de Guanacaste (1868), de Puntarenas y de Alajuela; Secretario de
Estado en 1873 y 1881, Secretario de la Legación de Costa Rica en Nicaragua
en 1879; Comandante en jefe del Ejército desde 1882; Sexto designado a la
Presidencia de 1881 a 1882; Diputado a la Asamblea Constituyente de 1871 y
presidente del Congreso en 1882-1883. Como vemos, toda una vida de
servicio a la patria desde diferentes ámbitos públicos, aunque “como José
Bonaparte, se ha visto totalmente opacado por los fulgores del
segundogénito, y cuando se habla de “el General Guardia”, nadie piensa en
Don Víctor, quien también ostenta ese grado en el ejército costarricense”.

El escrito de sus Memorias se publicaría muchos años después de su muerte,


tal vez algunas de sus reflexiones las dictó al ilustre poeta Roberto Brenes
Mesén en 1902, según su mismo testimonio. Don Víctor Guardia, entre otras
cosas, narra allí que después de darse cuenta el presidente Guardia de la
traición que vendría del General Pedro Quirós, su mano derecha, éste “se
puso mustio y no atinó a pronunciar palabra. Quizá esa fue la única vez en su
vida que el brusco militar sintió miedo; pero Guardia no tenía madera de
homicida y se contentó con asustarlo. Ni siquiera lo destituyó de su cargo de
Comandante de Plaza de San José”. A pesar de ser militares de formación,
nunca fue característica de los hermanos Guardia asesinar a sus rivales
políticos.

Las relaciones con su hermano presidente tuvieron altibajos, como es normal


en todas las familias:

“A veces parecía celoso del superior prestigio que yo tenía entre las clases
elevadas del país, en cuanto se trataba de confiar el mando de las Fuerzas
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durante sus ausencias, o en las horas de peligro, mi hermano siempre


confiaba en mi”, apunta Don Víctor en sus memorias.
Ya muerto su hermano presidente, y con la clara posibilidad de postularse a
este puesto, los principales partidarios políticos que lo apoyaban comenzaron
a ser perseguidos por el gobierno de Bernardo Soto Alfaro, a pesar de ser su
sobrino político, pues Don Víctor era tío de Doña Pacífica Fernández
Guardia (1864-1919), esposa de Soto y mucho antes de realizarse los
comicios, el General decidió renunciar a su posible postulación para evitar el
derramamiento de sangre inocente o una mayor persecución y castigo de sus
seguidores, tal como apunta con tristeza en sus memorias: "La aversión de
que en esos días fui objeto no tiene ejemplo. Mis amigos políticos eran
confinados en Sarapiquí o Talamanca… No parecía sino que los partidarios
de mi candidatura hubieran sido grandes criminales".

Testimonios de la época nos cuentas además que:


“a fines de 1885, los círculos antisotistas decidieron postular la candidatura
del General don Víctor Guardia para las elecciones del año siguiente. Don
Víctor, que tenía cincuenta y cinco años de edad, podía resultar un rival
formidable para el joven don Bernardo: era el hermano mayor del difunto
Presidente Don Tomás Guardia -que había regido los destinos del país entre
1870 y 1882- y gozaba de un prestigio considerable no sólo entre los
militares sino también entre las masas populares. Honesto, capaz y enérgico,
no había tenido empacho en enfrentarse con su poderoso hermano cuando lo
había creído correcto, y había desempeñado con acierto varios destinos
públicos, inclusive la presidencia del Congreso. Además veía con mucho
recelo los manejos de los liberales extremistas que rodeaban a Soto, lo que
podía atraerle el apoyo del desterrado Obispo Thiel, quien desde Panamá
llevaba paso a paso el pulso de los asuntos de Costa Rica”.
Más que la ambición de ser presidente, tal como lo había sido su hermano,
privó en él el bienestar de sus compatriotas y de sus seguidores, por encima de
la mayor fama que le daría el máximo poder del país:
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“Yo no lucho, pues, cuando creo que de ello puede resultar alguna herida
para la tranquilidad de la Patria, y es por eso por lo que en esta ocasión
retiro mi nombre de la política aunque declaro que para ustedes y demás
amigos que me han favorecido, tengo tanto reconocimiento como si sus
esfuerzos me hubieran conducido al triunfo. Soy de usted atento servidor.
Víctor Guardia”,
aparecía escrito en el diario El Nacional de aquel entonces. Pocos años
después, en el escenario político costarricense, otros dos hermanos de
apellidos Tinoco Granados, no apuntarían a la altura moral manifestada por el
General Víctor Guardia, quien les quitaría su apoyo, y mucho más bajeza
vislumbraremos por su desmedido afán de poder y protagonismo político en
otro par de hermanos en la actualidad nacional, de apellidos Arias Sánchez.

Un sacerdote de San José manifestó que el General Víctor Guardia Gutiérrez,


hermano del Ex Presidente, condecoró con la bandera nacional la imagen del
Cristo del Santo Entierro de Escazú, razón por la que todavía en cada
procesión todos los años sale con una banda tricolor hecha en seda… Aquí
descubrimos un gesto religioso de la profunda devoción de este singular
personaje.

2. Tomás Guardia Gutiérrez (1831-1882)


Único guanacasteco Presidente de la República

Eminente político costarricense nacido en Bagaces, Guanacaste, el 16 de


diciembre de 1831. Sus padres fueron los señores Rudesindo Guardia Robles y
María Gutiérrez Flores. Fue un distinguido militar quien tomó parte en la
campaña nacional de 1856 en contra de Willian Walker y sus filibusteros
estadounidenses.
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Don Tomás se había casado en primeras nupcias en 1850 con Perfecta Barrios
y Ladrero, con quien tuvo una hija, pero ambas fallecieron. Volvió a contraer
matrimonio en 1857 con la alajuelense Emilia Solórzano y Alfaro (1835-
1914), de gran cultura y capacidad política, que le sobrepasaría 32 años
después de su muerte, manteniéndose su reputación como la viuda del ex
presidente Guardia. Aunque se conocían ya años atrás, el noviazgo entre Doña
Emilia (llamada Mila en familia), y Don Tomás surgió en Puntarenas, donde
él se encontraba convaleciendo de las heridas que había recibido en la guerra
contra los filibusteros.

“De este matrimonio nacieron cinco hijos: Angélica (casada con Saturnino
Lizano Gutiérrez, Presidente de Costa Rica en 1882), Rudesindo, Rosario,
Emilia e Isabel Guardia Solórzano… (Emilia) gestionó el establecimiento en
Costa Rica de las monjas de Sión (1878), que abrieron colegios de segunda
enseñanza en Alajuela y en San José…”.
Como apuntamos, su hija Angélica (1858-1938) se casará con Saturnino
Lizano Gutiérrez, presidente de Costa Rica en julio y agosto de 1982. A Doña
Emilia, a pesar de haber encabezado la lista de beneméritas de la Patria (94
años después de serlo su esposo), no le faltan los detractores que la han
criticado por los selectos gustos de alcurnia que poseía, impropios, según
ellos, de una mujer de la época casada con un coronel provinciano, aunque
fuera uno de los mayores cafetaleros del país. A nuestro juicio su actitud es
más bien digna de admirar, pues esta gran mujer, en aquella época machista,
se propuso valientemente viajar con su hija Angélica y su yerno a Europa para
representar a Costa Rica como “primera dama” (aunque ese término se
comenzará a usar en nuestro país hasta el año de su muerte), asistiendo
primero al matrimonio de Alfonso XII de España en 1878 y después a la
coronación del Papa León XIII. Con sus otros viajes a Estados Unidos y
Europa en 1872 y 1873 ella se convirtió en la primera dama en salir del país
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con su esposo, en visitas oficiales, durante su período presidencial: todo un


gran reconocimiento que le debemos las generaciones posteriores.

“A gestiones efectuadas por la Primera Dama en el transcurso de este viaje


se debió la llegada a Costa Rica de las monjas de Sión, en 1879. La tradición
atribuye a Doña Emilia –quien con otras señoras logró en 1877 que se
perdonase la vida a un condenado a muerte- una significativa influencia en la
decisión de Don Tomás de suprimir definitivamente la pena capital en Costa
Rica, motivo por el cual fue declarada Benemérita de la Patria el 10 de abril
de 1972. Fue la primera mujer a la que se otorgó ese honor”.
El coronel Guardia, después de minuciosos preparativos y apoyado por su
hermano Víctor y varios militares de su confianza, el 27 de abril de 1870 dio
un golpe de Estado al Presidente Jesús Jiménez, logrando derrocarlo. Al llegar
al poder, disolvió el Congreso que lo había elegido, gobernó con aire
dictatorial y desterró a muchos de sus enemigos políticos, manteniéndose
como presidente dictatorial de Costa Rica en tres períodos distintos: 1870 –
1872; 1872 – 1876; 1877 – 1882, año de su deceso. Durante estos doce años,
como Presidente y aún sin serlo (como en el breve período de Herrera), fue
quien tuvo el destino de Costa Rica en sus manos, a veces desde el poder o
mientras otro ejercía la Presidencia. Don Tomás Guardia se hizo acompañar
entre sus seguidores de excelentes colaboradores pero también de gente
indeseable, como los hermanos Quirós, parientes de la esposa de su hermano
Víctor, de quienes decía un verso de la época:

"Mano Pedro y Mano Pablo


con el señor Presidente,
forman la terna viviente
de la trinidad del diablo"…
Esto sigue siendo práctica común en muchos políticos que ponen mucho
cuidado a su reputación e imagen, pero colocando entre sus más cercanos
colaboradores para realizar el “trabajo sucio” a gente de dudosa reputación.
Era una época turbulenta, donde las venganzas políticas se pagaban con la
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misma vida, y tampoco faltaba quienes quisieran eliminar al presidente y a sus


más cercanos colaboradores. “Al parecer, por ahí de setiembre de 1876, en
una reunión de opositores celebrada en el Paso Real de La Uruca se
ofrecieron miles de pesos a quien asesinase a Guardia, pero nadie se atrevió
a correr el riesgo”. Entre sus guardaespaldas, sin duda alguna que el General
Pedro Quirós fue quien gozó siempre de una pésima reputación y una fama de
sucio y torturador, reconocida aún por uno de sus bisnietos, quien escribe así
de él:

"Don Pedro… nunca fue un apóstol del bien. El Presidente Guardia, para
mantenerse en el poder por tantos años tuvo necesidad de tipos como mi
bisabuelo, o sea militares de oficio que si bien eran valientes en los campos
de batalla y para dar "cuartelazos", en la vida de paz dejaban traslucir
múltiples aspectos trágicamente negativos. El excesivo tiempo libre
predisponía a todas sus consecuencias: volverse tahúres, bebedores y
mujeriegos. Dicha condición les hacía caer también en el ahogo económico y
para mantenerse en sus puestos congraciados con el tirano, se volvían
bellacos, porque es bellaquería distribuir azotes a los que piensan con cabeza
propia o poner en el cepo a los supuestos enemigos del régimen".

Debido a las continuas conspiraciones que se daban en contra de su mandato


el general Guardia tuvo que ejercer el poder con mano dura, combatiendo sin
descanso a sus poderosos opositores y siempre encontró la forma de salir
adelante. Debemos resaltar que tuvo gran liderazgo entre los soldados y
oficiales del ejército, quienes en no pocas ocasiones abortaron intentos de
golpe de Estado y detenciones de sus contrincantes políticos. Creó a su
alrededor una atmósfera de confianza ciega entre sus más allegados
oficiales. Su poder siempre lo mantuvo gracias a la lealtad de estos militares,
un grupo de poder muy homogéneo que siempre le respondió. Por eso pudo
ausentarse un par de veces del Gobierno (1881-1882), viajando a Europa por
motivos de salud, y aunque cada viaje no tardó menos de 6 meses, al regresar
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encontraba todo bien dispuesto y resguardado celosamente por sus partidarios,


siendo homenajeado en cada recepción de bienvenida tal como si fuera un
héroe de batalla, con reconocimientos de la mayoría de Municipios de
entonces. Como lo apuntan sus historiadores, Guardia mantuvo un liderazgo y
una lealtad basada en respaldar y en el dejar hacer a sus amigos, sobre todo en
el campo económico.

Decretó la Constitución del 7 de diciembre de 1871, que estuvo vigente hasta


1948. Impulsó el desarrollo económico del país. Continuó los esfuerzos de los
gobiernos de José María Castro Madriz y Jesús Jiménez Zamora, para la
construcción del ferrocarril al Atlántico, iniciando así el desarrollo de la
provincia de Limón. En setiembre de 1877 don Tomás Guardia se aburrió de
tener al dócil doctor Herrera jugando de Presidente, y lo mandó para su casa
sin muchos miramientos. Poco después convocó a una especie de junta de
notables, que "recomendó" que don Tomás asumiese la primera magistratura.
Algunos días después, Guardia emitió un decreto mediante el cual se
declaraba una amnistía política, mostrando su lado indulgente al reconocer
que podían volver libremente a sus hogares y al pleno goce de sus derechos,
todos los costarricenses que por acontecimientos políticos anteriores se
encuentren fuera de aquéllos...".

A pesar que su gobierno fue militarista, se le ha calificado como un


presidente progresista pues efectuó muchas obras de provecho para el país.
Fue declarado Benemérito de la Patria por decreto N° 40 del 25 de julio de
1876. Poco antes de morir puso nuevamente en vigencia la Constitución de
1871, con algunas reformas, la más significativa de las cuales fue la de
consagrar constitucionalmente la abolición de la pena de muerte en 1882, que
había sido suprimida ya mediante una ley desde 1877. Murió el 6 de julio de
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1882, después de ser por 12 años el hombre fuerte de Costa Rica. Su funeral
sería el primer entierro de un presidente muerto en el ejercicio del poder,
estrenándose para tan magna ocasión la célebre música de El Duelo de la
Patria, marcha fúnebre del maestro Rafael Chávez. Para gastos fúnebres y de
mortual el Juez sacó a remate su antigua Hacienda el Tempisque ubicada en
Carrillo, de 4,208 hectáreas y valorada en 11.100 pesos.

Dentro de los principales logros durante su gobierno destacamos que:

• Dictó la Constitución de 1871


• Estableció la isla San Lucas como cárcel, 1873
• Fundó el Banco de la Unión, hoy Banco de Costa Rica 1877
• Inició la construcción del ferrocarril al Atlántico en 1879
• Con él se iniciaron las exportaciones de banano hacia los USA en 1880
• Logró la fundación de los Archivos Nacionales en 1881
• Abolió la pena de muerte en 1882, gracias a la influencia de su esposa
• Permitió la llegada al país de la orden de los jesuitas y de las religiosas
de Sión (1878), para que impulsaran la educación
• Dio fomento a la educación pública aumentando considerablemente el
número de escuelas y colegios (sin embargo en las zonas urbanas de
Guanacaste para 1883 sólo el 28% de la población sabían leer y
escribir; en el campo era sólo el 18%).
De su largo período presidencial algunos critican el haber concentrado el
poder de una forma dictatorial, y su despiadada venganza contra sus enemigos
políticos, siendo no pocos de ellos golpeados o exiliados del país, pero
ninguno asesinado, como sí sucedió en regímenes anteriores tanto como en la
posterior dictadura de los hermanos Tinoco. Aunque en la tormentosa y
agitada época política que le tocó gobernar estas situaciones eran habituales, él
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no cayó en este pecado. Otros críticos han lanzado el grito al cielo aduciendo
que es inconcebible que sin una Asamblea Constituyente que lo respaldara, en
un gesto totalmente inconstitucional, y apoyado por sus ministros, hubiera
reagrupado en torno a si todo el poder, convirtiéndose en dictador,
imponiendo una Constitución ya superada y reformándola a su antojo. El error
de sus rivales tal vez fue el no haber procurado suficientes alianzas y alguna
estrategia efectiva para derrotarlo, tal vez por el hecho de ser jóvenes con poca
experiencia en política; pero de que fue uno de los mejores estrategas
políticos de la historia nacional, no hay la menor duda.

Para sepultar en el olvido si habría que mencionar los recuentos de la


fundación del Colegio de Abogados de Costa Rica, donde quedó triste
constancia que un profesional del Derecho, Don Tomás Guardia, puso
resistencia a su mismo nacimiento, a pesar que en su último período
presidencia nacería el Colegio:
“En 1875, el presidente del Poder Judicial, Lic. Vicente Sáenz Llorente,
encomendare a dos destacados jurisconsultos extranjeros la redacción de un
proyecto reglamentario para la conformación formal de un Colegio de
Abogados. Tal distinción recayó en las figuras del jurista cubano don José
María Céspedes Orellano y en el abogado guatemalteco don Rafael Machado
Jáuregui, trabajo que después de varios meses de elaboración e
investigación, fue publicado en febrero de 1876, en las páginas de la sección
científica del periódico El Costarricense, bajo el título de “Proyecto de
estatutos para el Colegio de Abogados de Costa Rica”. Pero este intento
formal de colegiatura no pudo llevarse a buen puerto, al no contar con el
apoyo oficial del Poder Ejecutivo, pues surgió una férrea oposición al mismo,
por parte del presidente de la República, general. Tomás Guardia Gutiérrez.
Dado que una gran cantidad de los principales impulsores y creadores de
esta propuesta, militaban en los círculos políticos e intelectuales, que se
oponían férreamente a su mandato”.
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Con razón, muchos años después, el Código de ética de dicho colegio apuntará
muy sabiamente una disposición que sus agremiados deberán respetar y
promover con ahínco, cosa que ha sido detestable por su común
incumplimiento: “El abogado y la abogada no deberán ejercer influencia de
ninguna clase sobre Jueces o autoridades, ni utilizar vinculaciones políticas,
de amistad o de otra índole, en su beneficio, en el de su cliente o en el de
terceros”.

3. Ascensión Esquivel Ibarra, (1844-1923)


Un liberiano de corazón

Fue el presidente 18º de Costa Rica, a pesar de haber nacido en Nicaragua. Se


convirtió en costarricense por nacimiento gracias a una norma constitucional
de 1869. La naturalización como costarricense que había logrado en 1863
quedó sin efecto en 1869, cuando se le declaró costarricense por nacimiento,
en virtud de una de las disposiciones emitidas en la Constitución Política de
ese año, que otorgaba esa condición a quienes hubiesen vivido en Guanacaste
antes de 1858, por eso lo consideramos como un guanacasteco “adoptado”,
como tantos otros que venimos de fuera y regamos nuestros sudores en estas
bellas pampas.

No en vano el centro educativo más antiguo de Liberia inmortaliza su nombre:


escuela Ascensión Esquivel Ibarra. Con más de 104 años de antigüedad, la
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escuela fue declarada Patrimonio Cultural mediante el decreto 19699-C del


Ministerio de Cultura, en La Gaceta #105, un 6 de abril de 1990, por lo que se
ha invertido recientemente en su conservación una cifra nada despreciable de
254 millones de colones. A partir de marzo del 2011 los alumnos son retirados
del centenario edificio, pasando a estudiar en las instalaciones del Centro
escolar de Ciudad Blanco.

Don Ascensión nació el 10 de mayo de 1844, en la localidad nicaragüense de


Rivas; trasladándose con su familia, contando tan sólo 10 años, a vivir a
Liberia, Guanacaste. Era hijo de José María Esquivel y Antonia Ibarra. Se
casó en primeras nupcias con Herminia Boza y Boza (fallecida en 1894), con
la que tuvo una hija, Hortensia Esquivel Boza, que murió en la infancia. Se
casó en segundas nupcias en 1899 con Adela Salazar Guardia (1869-1907).
Hija de este matrimonio fue Flora Esquivel Salazar (casada con Manuel León-
Páez).

Doña Adela “fue Primera Dama de Costa Rica durante toda la


administración de su esposo, de 1902 a 1906. Era de temperamento enfermizo
y su salud estaba constantemente quebrantada, lo cual le obligó a excusarse
frecuentemente de los compromisos protocolarios que demandaba su
posición. Al término del gobierno partió a Suiza con su esposo para recibir
atención médica especial, pero todos los tratamientos resultaron ineficaces.
Murió en San José el 12 de abril de 1907, a los 37 años de edad. Ha sido la
Primera Dama de Costa Rica que ha muerto más joven”.
Don Ascensión se casó en terceras nupcias dos años después de su
fallecimiento, en 1909, con Cristina Salazar Guardia (1876-1951), hermana
de su segunda esposa, pero de ella no tuvo sucesión. Cursó estudios de leyes
en la Universidad de Santo Tomás y llegó a ser uno de los abogados más
distinguidos del país. Durante muchos años fue profesor de la Escuela de
Derecho. También fue secretario de la Sociedad Científica Literaria de Costa
Rica. Años más tarde fue nombrado cónsul honorario de Nicaragua en Costa
18

Rica. Fue presidente del Colegio de Abogados (del cual había sido fundador,
como primer fiscal de la Junta Directiva) en 1886, 1889, 1891, 1892, 1893 y
1894, participando asimismo como uno de los principales redactores titulares
del Código Civil de 1888.

En el campo político, estuvo expatriado durante cierto tiempo por su oposición


al régimen del presidente Tomás Guardia. Desempeñó numerosos cargos
públicos, entre ellos los de Juez del Crimen, regidor de la ciudad de San José,
ministro de Costa Rica en Nicaragua (1885), Ministro de Relaciones
Exteriores, Justicia, Gracia, Beneficencia y Culto (1885-1886 y 1887 a 1888),
segundo designado a la presidencia (1886-1890) y ministro de Costa Rica en
Guatemala (1886-1887). También fue nombrado en 1885 como Segundo
Designado (Vicepresidente) del gobierno de don Bernardo Soto Alfaro, así
como Enviado Plenipotenciario para asuntos limítrofes, de Costa Rica ante
Nicaragua. Ante el retiro temporal del presidente Soto, ejerció la presidencia
de Costa Rica, entre el 1º de mayo y el 10 de agosto de 1889, cuando lanzó
oficialmente su candidatura presidencial por el Partido Liberal Progresista,
luchando contra el candidato del partido opositor, el Lic. José Joaquín
Rodríguez, en el primer proceso electoral que enfrentó democráticamente a
dos tendencias políticas en nuestra nación. El gane electoral fue de Rodríguez,
quien tuvo que montar la defensa de su victoria en la llamada Jornada Cívica
del 7 de noviembre de 1889. Verificados los resultados adversos de esta
elección, viajó a Europa y Cuba, regresando al país en 1892, continuando
como Profesor de la Escuela de Derecho. Posteriormente fue tercer designado
a la presidencia (1894-1898) en el gobierno de don Rafael Iglesias Castro,
cargo al que renunció en 1898, habiendo suscrito en 1896, como Enviado
Plenipotenciario de Costa Rica ante Colombia, el Tratado Esquivel-Holguin,
19

que determinó el arbitrio del presidente francés Emile Loubet, por el diferendo
fronterizo entre ambas naciones.

En 1901 presentó por segunda vez su candidatura a la presidencia, por el


Partido Unión Nacional, la cual obtuvo gracias a la llamada Transacción de
1900, entre las fuerzas políticas del país, y que le significó la victoria
electoral, para el período 1902-1906. El 8 de mayo de 1902 llegó al poder
cuando los precios del café habían bajado y existía un faltante en los fondos
económicos del gobierno. A pesar de la difícil situación económica en que le
tocó gobernar construyó la línea que une la ciudad de Alajuela con el Pacífico,
continuando la construcción del ferrocarril al Pacífico y declaró a Puntarenas
Puerto terminal del Ferrocarril al Pacífico en 1904. También en su gestión
emitió el Código de Procedimientos Penales de 1906.

“En su mandato abrió en 1903 un concurso nacional para dotar de letra a la


música del Himno Nacional (ganado por don José M. Billo Zeledón), eliminó
la anacrónica y poco práctica Ley de Jurado de 1873, creó los cantones de
Jiménez, Turrialba y San Isidro de Heredia y las escuelas de Cartago y
Alajuela (que en agradecimiento a ello, actualmente ostentan su preclaro
nombre), ordenó el traslado del Liceo de Costa Rica a su actual edificación,
al sur de la capital, decretó la colocación de los óleos presidenciales de la
República en el dosel del Congreso Nacional (como lo señalaba un viejo
decreto de 1833) y creó la Plaza de Carrillo (mal llamado hoy en día, Parque
de la Merced). Finalizada su presidencia fue nombrado representante de lujo
de Costa Rica en la 3ª. Conferencia Panamericana en 1906, CoJuez en 1912,
miembro redactor (junto a otros ex presidentes de la república) de la
Constitución Política de 1917 y Presidente de la Corte Suprema de Justicia,
entre 1917 y 1920.

Dicha Conferencia Panamericana se celebró en Rio de Janeiro y Don


Ascensión tuvo el honor de pronunciar el discurso inaugural de la misma.
Murió en San José el 15 de abril de 1923. Sus restos fueron trasladados del
20

Cementerio General de San José al mausoleo de ex Presidentes de la


República en Jardines del Recuero en Heredia, el 15 de enero de 1984.

Entre tantos halagos que podemos hacerle a este ilustre abogado, profesor y
presidente está que, a pesar de las malas perspectivas económicas en que
asumió las riendas del país, logró el progreso de la nación, dando
cumplimiento a aquel refrán: “a mal tiempo, buena cara”. Gobernó con gran
energía y tuvo excelentes logros durante su administración. Su administración
se caracterizó por una gran austeridad y una severa economía. Sin embargo,
su prestigiosa gestión se vio quebrantada porque para las elecciones de 1906
suspendió las garantías individuales, expulsó del país a los líderes de los
principales partidos opositores y forzó así la victoria del candidato oficial,
Don Cleto González Víquez.

4. Francisco Mayorga Rivas (1862–1940)


Benefactor y Mecenas de Liberia

Oriundo de San Marcos, Chinandega (Nicaragua)


un 7 de febrero. Llegó en plena adolescencia a
Costa Rica y muy pronto optó por la nacionalidad
costarricense, convirtiéndose en un auténtico
guanacasteco y un hombre que se destacará en el
ámbito nacional. “A sus 16 años de edad (1878) se traslada a Liberia con sus
padres: José Mayorga Chavarría y María Luisa Rivas Lebrón; y sus
hermanos: Mercedes, Remigio, Felipe, Benito (sería Alcalde Cartulario del
cantón de Liberia), Susana, Abraham y Abel. Celinita nació en Liberia”.
21

El joven Francisco estudió en el Liceo de Costa Rica beneficiado con una beca
para jóvenes talentosos. Obtiene el bachillerato en Ciencias y Letras en 1899.
Estudió en la Escuela de Derecho, con apoyo y consejos de los distinguidos
juristas: Don Ascensión Esquivel Ibarra y Don Cleto González Víquez, ambos
mecenas llegarían a la presidencia de la República.

En su nombre se bautizó un distrito de Liberia, primeramente llamado Colonia


Mayorga, ubicada en la falda oriental de la cordillera de Guanacaste, donde
hay lluvia abundante y los pastos crecen alegres independientemente de la
época del año. El concibió, con su mente de pionero, el desarrollo de esa
región que hoy es fuente de trabajo y riqueza para muchos liberianos. Se
interesó especialmente por preservar, por medio de la ley, aquellas tierras que
eran entonces baldíos nacionales, para los fines de la colonización que
preveía. En la zona de Quebrada Grande, generadora del desarrollo de la
Colonia Mayorga, insistió en el cultivo del café.

Con similar sentido visionario el señor Mayorga Rivas fue el precursor de


otras empresas y actividades, algunas de las cuales han alcanzado desarrollo
hoy día, como la generación de energía eléctrica, y otras que se hallan a la
espera de mejores oportunidades como el cultivo de la vid. Recordamos que el
primer alumbrado público de Liberia fue de faroles de carburo, colocados en
las principales calles. En 1930 se instaló una planta generadora de
electricidad, propiedad de don Francisco Mayorga, quien vendía el fluido
eléctrico a la Municipalidad para el alumbrado público. Instaló en su casa las
primeras fábricas de candelas, de jabón y de hielo, instaló además el primer
molino de moler café, creó la Granja Agrícola en Liberia; fundó la Biblioteca
Pública con la donación de muchos de sus libros. Como presidente de la Junta
22

de Caridad (Junta de Protección Social), dio mucho impulso al


funcionamiento de entonces Hospital San Juan de Dios en Liberia.

Su polifacética figura llama la atención todavía a la gente de nuestro tiempo:


Licenciado en leyes, líder político, filántropo, hombre de letras, pequeño
empresario, hacendado y visionario. Su paso por la vida pública, en la que
hizo carrera larga y notable, se caracterizó por un constante afán de beneficiar
a la provincia de Guanacaste. Comenzó a escalar posiciones políticas,
iniciando por ser regidor municipal, cargo que desempeña en varios períodos,
ejerciendo la presidencia del Concejo. Fue Gobernador de la Provincia de
Guanacaste, Diputado y Ministro de Estado en la cartera de Fomento. “La
política fue una de sus grandes pasiones; fue un modelo de ciudadano
entregado al servicio público. Ciudadano con un extraordinario sentido
común y una inalterable nobleza. No lo envileció la política siempre amó y
defendió su terruño”.

En 1905 dio vida al movimiento político regional “Unión Guanacasteca”,


siendo su líder, junto al Lic. Antonio Álvarez Hurtado. Con el fin de unir la
familia guanacasteca y luchar con civismo contra el abandono que sufría ésta
provincia desde su anexión a Costa Rica, libra muchas luchas desde este grupo
político. En su alianza con otro gran guanacasteco, el Prof. Clímaco A. Pérez,
encontramos uno de los grandes antecedentes del movimiento político
regional más significativo y sublime de la provincia: “Confraternidad
Guanacasteca”, liderada por el Dr. Francisco Vargas. En el período 1905-
1919, como paladín de la Unión Guanacasteca, consiguió becas para muchos
jóvenes de la región, para estudiar en el Liceo de Costa Rica y el Colegio de
Señoritas, siendo presidente de Costa Rica su mecenas Don Cleto González
23

Víquez. Fue gobernador de Guanacaste en los períodos (1914-1917; 1919-


1920).

Siendo diputado en tres períodos (desde 1920 a1932), redactó y dictaminó


proyectos que beneficiaban el desarrollo de la agricultura, ganadería, industria,
educación y obras públicas. Impulsó y promulgó como ley de la República
con la colaboración del Prof. Clímaco A. Pérez la ampliación del ferrocarril de
“Esparta” hasta Bahía Culebra; pasando por las Juntas de Abangares, Cañas y
Liberia; lastimosamente el proyecto quedó frustrado por otros intereses.
Redactó el primer ordenamiento jurídico (1908, N°12) que facultaba al Estado
para una reforma agraria, la que se daría a medias; sin embargo se le considera
el precursor de la reforma agraria en Costa Rica. En 1921 participa en la
redacción de proyectos distintos de expropiación para latifundios
guanacastecos en defensa de los pequeños agricultores. Como diputado
continúa consiguiendo becas para estudios de jóvenes talentosos
guanacastecos. Fue defensor del voto femenino y de la participación de la
mujer en la política, siendo así prócer del auténtico feminismo en la provincia.

Se preocupó por hacer asequible la educación a los habitantes de la provincia,


procurando dotar, a su paso por la cartera de Fomento en la segunda
administración de don Cleto González Víquez, de edificios, mobiliarios y
otros materiales a las escuelas de la provincia. En beneficio de su pueblo hizo
generosas donaciones, entre las que pueden citarse: su biblioteca personal,
entregada al gobernador de la provincia para la instrucción de quienes carecen
de medios para adquirir libros; un salón para niños en el hospital de Liberia;
terreno para la escuela granja de Liberia; su casa de habitación para que la
Junta de Educación construyera una escuela, un colegio o una casa de
huérfanos, y muchas manzanas de terreno en los sitios de El Palenque, La
24

Montañita y Pijije para que los pobres tuvieran en ellos pasto para sus
ganados, leña para sus hogares y madera para sus viviendas. Todavía en
nuestros días “la casa del filántropo Francisco Mayorga Rivas con su estilo
arquitectónico único, donado al pueblo de Liberia luce erguida sobre la Calle
Real y frente a la Copa de Oro”.

Siendo vicepresidente del Congreso, le tocó pronunciar un discurso cuando en


1929 se develó el monumento al prócer Juan Rafael Mora, y en esa ocasión
los presentes descubrieron la sabiduría de palabra que había en este liberiano
naturalizado, al igual que su anti imperialismo y valoración de la soberanía
nacional:

"De sobra conocemos los costarricenses nuestra pequeñez y nuestra


debilidad; bien sabemos que el mantenimiento de nuestra independencia no
descansa hoy en la fuerza de nuestras armas, sino en nuestro buen juicio y en
nuestra paz tradicional, que alejan de nuestras playas toda
intromisión extranjera; pero sabemos también que el varonil ejemplo de
nuestros padres nos obliga a defender nuestro suelo y nuestra soberanía..."
Al tocar el tema del fusilamiento de don Juanito, el Lic. Mayorga Rivas
señaló que de buena gana echaría un velo de olvido sobre esa sangrienta y
dolorosa tragedia de la historia costarricense, si ella no agigantase la excelsa
figura de don Juan Rafael. Don Francisco hace un llamado a los escolares,
colegiales y público presente a defender la soberanía nacional"... Niños,
aprended bien esta hermosa lección; jóvenes, imitad a los que salvaron
nuestra Independencia; costarricense, al pasar frente a este monumento
descubríos y prometed no entregar nunca al extranjero ni el honor de la
patria, ni el más leve jirón de su soberanía".

Como su vida pública, su vida privada fue también admirable. Casado con la
liberiana doña Ninfa Santos Aguirre; ella era una dama de abolengo que
aparecía como dueña de la Hacienda El Pelón en la primera parte del siglo
XX. Al Lic. Mayorga se le conoció como un amigo leal, le adornaba un
llamativo don de gentes que se revelaba en el trato igualmente cordial para los
25

grandes y para los humildes. Siempre fue un ejemplo de vida, de solidaridad,


de humanismo; vocabulario abundante y elocuente; generoso y noble, con un
alto nivel educativo. Por su excelente trayectoria política y social sería
declarado Benemérito Hijo de Liberia; también por sus especiales cualidades
personales fue llamado: “Príncipe de Liberia”. Su vida fue una lección de
civismo, de honradez, probidad y capacidad intelectual, y de un espíritu
batallador e incansable por su provincia de Guanacaste. En fin, fue un hombre
excepcional y eterno orgullo de las y los liberianos. Qué admirable sigue
siendo aún hoy en día la trayectoria de este liberiano “adoptado” aunque no lo
compartan aquellos criollos “regionalistas” que se ufanan de haber dejado aquí
su cordón umbilical, pero que no han realizado contribuciones significativas
para el bienestar general de quienes vivimos los calores de la pampa. No
importa de dónde vengamos, parece que leemos en el rostro del licenciado
Mayorga: lo que realmente importa es si nos identificamos con esta tierra que
nos da su abrigo y calor. Falleció en Liberia el 18 de abril de 1940.

5. Francisco Faerrón Suarez (1873-1961)

Fue hijo del licenciado Federico Faerrón Baltodano y Ana María Suárez.
Nació en Liberia el 3 de noviembre de 1873 y murió en San José el 6 de
setiembre de 1961. Le tocó vivir las dificultades de la ciudad de Liberia que
despertaba a principios del siglo XX: una ciudad que se alumbraba con faroles
de canfín y con la botica del pueblo que surtía las medicinas, no pocas veces
caseras; el Pbro. Ricardo Lombardo que junto a grandes hacendados buscaba
ayuda para reconstruir el templo parroquial; celebraciones por la caída de la
dictadura de Zelaya en Nicaragua; años donde no pocos ganaderos hacía más
26

dinero con la venta de maderas que con la de sus reces, particularmente


traficando Palo de Mora, Cedro, Caoba, Guayacán, Cocobolo y Hule... En
medio de este trajín social, el licenciado Faerrón se enfrascaría en airadas
disputas en el Congreso con Briceño, el otro diputado de la Provincia,
“sobre los impuestos sobre el ganado y para que se atiendan los problemas
de los comerciantes que hacen conducir partidas de ganado nicaragüense por
caminos que sufren el paso de los animales…son años en que los
guanacastecos tienen conciencia definida de su papel en la economía del país
y del abandono en que se encuentran por parte del Gobierno Central.

Qué difícil era para los diputados de aquella época no defender los intereses
de su gremio de hacendados y ganaderos, dejando de lado el beneficio general
de la población. Al respecto nos llama la atención y siempre será un fuerte
llamado para el auto examen de consciencia de los profesionales lo que apunta
el Código de ética del Colegio de abogados: “El abogado o la abogada que
actúe en política o desempeñe cargos públicos de elección popular, no podrá
utilizar su influencia en provecho propio o de terceros”.

Leemos en un diario de la época una valoración sobre la digna representación


que lograba por estas tierras bajureñas el licenciado Faerrón:
“Dentro de los servicios que realizó a nivel gubernamental recordamos,
después de haber laborado como Inspector y profesor en el Liceo de Costa
Rica, y graduarse de abogado en 1899, el haber sido Secretario de la
Inspección General de Municipalidades, Alcalde de San José, Secretario de la
Sala Segunda de Apelaciones, Promotor fiscal, Enviado extraordinario y
ministro plenipotenciario en Guatemala, Diputado de 1900 a 1904 y de 1912
a 1917. Además fungió como miembro de la Asamblea Constituyente de 1917
y Presidente de la Cámara de Diputados de 1918 a 1919.

Desde 1945 fue síndico de Wilson & Cia. S.A. comercio e industrias,
administradora de la Hacienda Mojica, latifundios bagaceño que se extendían
27

desde el río Bebedero hasta casi llegar a Liberia, propiedad de Jorge Wilson.
Al respecto algún reconocido historiador de pluma mordaz comenta que el
Lic. Faerrón…
“como lo fuera su padre anteriormente, era el abogado principal de los
hacendados de la provincia”; y comentando un artículo de la época sobre
Guanacaste titulado. “Más de cien kilómetros de latifundios” él “explica con
un fariseísmo condescendiente cual era la diferencia entre las haciendas
guanacastecas de altura y de bajura: no se trata de tierras acaparadas, sin
utilización alguna…como parece entenderlo el articulista, sino de sitios
poblados de ganado de cría, que comprenden tierras buenas y tierras malas,
estas en mayor cantidad…Si al hacendado propietario de un fundo de altura
se le ocurriera transformar los bosques…en campos agrícolas o en
poblaciones grandes o pequeñas, lo arruinaría como sitio de cría, porque
esta es incompatible con la agricultura…”.

En 1936 llama la atención un escrito del periódico regionalista El Guanacaste,


donde se dan unos calificativos interesantes a los habitantes pobres de esta
región, ofreciendo, como a modo de indicaciones médicas, las

“… instrucciones para ser un buen guanacasteco. La columna titulada


“Letanías” causó un impacto fuerte en algunos lectores, quienes escribían
cartas entusiastas al editor aplaudiendo al autor de la columna. Dirigida a
los pobres de Guanacaste, a los trabajadores agrícolas y otras clases
subalternas en la provincia, en tiempos en que sus vidas y condiciones de
trabajo empeoraban, las Letanías daban instrucciones a las clases
trabajadoras de cómo ser buenos guanacastecos y cómo cultivar el orgullo
guanacasteco. El guanacasteco tenía que ser macho, trabajar sin quejarse, en
las condiciones de lluvia, tempestad o sol. Ser guanacasteco era ser hombre.
Las Letanías instruían a los guanacastecos continuar cultivando tierra, ser
buenos montadores y estudiar—al menos saber leer—y daban una lista de
nombres de guanacastecos educados que servían de ejemplo para todos”.

Sobresalía en esta lista el nombre del licenciado Francisco Faerrón,


“terrateniente y diputado”. Sin duda que detrás de esta columna periodística
se manifestaba una vez más la hegemonía del sector ganadero que temía la
28

influencia que podría tener el recién nacido partido comunista tico en medio
de la maltratada peonada guanacasteca. En otro ámbito, el Lic. Faerrón era
conocido también como un prominente literato de la provincia, publicándose
algunos de sus “trabajos literarios de buen gusto”, en el semanario La
Vanguardia, fruto de la primera imprenta que se abrió en Liberia a mediados
del siglo XX.

“En enero 1935, cuando el periódico El Guanacaste—el vocero oficial de La


Casa de Guanacaste — comenzó a circular, los líderes de La Casa
publicaron un informe de labores, que registraba actividades para apoyar las
artes y la cultura en la región; promoción de nuevos cultivos entre
agricultores guanacastecos; discusión de diferentes propuestas de leyes
relacionadas con los problemas económicos y agrarios de la provincia;
promoción de obras de urbanismo en Guanacaste; creación de células locales
de La Casa; patrocinio de un proyecto de película sobre Guanacaste; entre
otros”.

Uno de los fundadores y pioneros de la Casa de Guanacaste, centro cultural y


artístico que brilló con luz propia, sería el Lic. Faerrón. Por eso hoy seguimos
admirando su espíritu visionario y su gran aporte a la reflexión permanente
sobre la cultura local, sin duda alguna elementos necesarios para resaltar los
valores históricos de una población con la más antigua tradición histórica del
país.

6. Lic. Enrique Montiel Gutiérrez (1915-2012):

Nació el 1 de setiembre de 1915 en la ciudad de Liberia, como hijo del Dr.


Enrique Montiel Lacayo y doña María Gutiérrez Flores.
29

“Hizo los estudios primarios en la Escuela Ascensión Esquivel Ibarra, los


secundarios en el Liceo de Costa Rica y se graduó de abogado en la Escuela
de Derecho en 1938. En 1941 se casó con la dama santacruceña Aída Héctor
Marín con la cual procreó dos hijos: el señor Enrique Montiel Héctor,
Ingeniero Civil y Aída María Montiel Héctor, abogada. En diciembre de 1948
fue electo diputado a la Asamblea Nacional Constituyente que redactó la
actual Constitución Política, en el directorio fue nombrado primero
prosecretario. En el año 1974 fue electo diputado a la Asamblea Legislativa
para el período 1974-1978. En el último año fue nombrado vicepresidente. En
su labor como diputado consiguió varias partidas específicas para la
Municipalidad de Liberia de ese entonces. Puso especial interés en conseguir
con el Presidente Oduber el asfaltado de las calles de la ciudad de Liberia.
Siempre con partidas específicas, inicio la construcción del Estadio de
Liberia y de la primera gradería. Para el Instituto de Guanacaste consiguió
que se le instalara el Gimnasio y fue el iniciador de la ampliación de la
avenida 25 de julio”.
Al egresarse en 1938 de la Escuela de Derecho (recordamos que todavía no
existía la UCR), muchos allegados resaltaron su perseverancia a pesar de las
penurias económicas que pasó. Fue Alcalde de Nicoya y ejerció en esa misma
ciudad la abogacía por un par de años, pasando luego a Santa Cruz, donde
encontró el amor de su vida, Doña Aida Héctor Marín, con quien procreó
dos hijos, el ingeniero Enrique y la Licda. Aida Montiel Héctor, fundando así
su hogar y su bufete en la ciudad folclórica. De regreso a Liberia en 1955
continuó con el ejercicio del derecho privado hasta su retiro. Fue electo
diputado por el partido Unión Nacional el 3 de enero de 1949. Un año antes,
refiriéndose a la primera contienda política después de la Guerra del 48,
escribe así:
“Las elecciones se celebraron el día 08 de diciembre de 1948. Presentaron
papeletas el Partido Unión Nacional de don Otilio Ulate, el Partido Social
Demócrata afín a la Junta de Gobierno, el Partido Confraternidad… del Dr.
Vargas Vargas y un nuevo partido, el Constitucional... Esas elecciones fueron
totalmente puras, ya que la Junta de Gobierno no intervino para nada, no
obstante que el Partido Social Demócrata eran afín a ella. Hecho el
escrutinio, el Partido Unión Nacional barrió, ya que saco 34 diputados
30

propietarios de 45 que se elegían. El Partido Constitucional saco 6


diputados, el Partido Social Demócrata sacó 4 diputados y el Partido
Confraternidad Nacional solo un diputado el Dr. Vargas Vargas. Tengo que
agregar que esa elección de constituyentes fue por listas nacionales; no por
provincias, como se había hecho y se hace ahora para elegir a la Asamblea
Legislativa. Se convocó a elecciones de 45 diputados propietarios y 15
suplentes. A la provincia de Guanacaste solo le asignaron 2 propietarios que
fuimos don Hernán Vargas Castro representando a los cantones de la altura y
yo representando a los cantones de la bajura, pues en ese entonces yo residía
en el cantón de Santa Cruz”.
Como empresario se le reconoce el haber sido concesionario de la ESO
STANDARD para la distribución de sus productos de petróleo para los
cantones de Liberia, Carrillo, Nicoya y Santa Cruz, construyendo estaciones
de servicios en Santa Cruz, Filadelfia y Liberia. También fue socio fundador
de la Empresa Catanco S.A. con sede en Puntarenas, la cual se dedicaba al
transporte del combustible. Fue distribuidor de fertilizantes para Guanacaste
por medio de Fertica y distribuidor de llantas por varios años para la empresa
Super Servicio S.A.; como se ve, todo un polifacético modelo empresarial.

El 30 de agosto de 1953 participó de la creación de la Asociación Cámara de


Ganaderos de Guanacaste, como socio fundador y vocal de la directiva
provincial por 20 años. Como ganadero había comenzado adquiriendo una
finca en Portegolpe de Santa Cruz, y después la hacienda Ojochal (ubicada
entre Belén y San Blas de Carrillo). La tercera fue la finca Belén y después se
dedicó a potrerizar terrenos en Dos Ríos de Upala, entonces un lugar casi
inaccesible; se reconocen en ese lugar las fincas ganaderas conocidas como La
Palma, Argelia y Los Claveles. En Liberia compró las fincas San Hernán y El
Cambalache, Las Lilas, la actual Hacienda Borinquen y junto a ella la finca La
Cascada: la mayoría de sus negocios ganaderos los hizo con préstamos a
Bancos estatales.
31

“Mi padre siempre ha sido un hombre de negocios práctico, que nos se


apegaba a las empresas, ni a las propiedades y cuando le convenía las vendía
y posteriormente compraba o formaba otras…por su avanzada edad ha
vendido casi todas las propiedades, donando a sus hijos las fincas San
Hernán y El Cambalache”, apunta su hijo Enrique.
El 31 de agosto de 2008, precisamente a las 5:00 PM, en sesión solemne del
Concejo Municipal, celebrando el Día del Régimen Municipal y la
Inauguración de la XXIII SEMANA CULTURAL se le reconoció como Hijo
Predilecto del cantón de Liberia, “por ser único Guanacasteco que
participó en la Primera Constituyente en el año 48 y con ello se inició la II
República”. También es digno de admiración entre tantas cosas el que haya
sido por más de 55 años socio del Club Rotario de Liberia, institución de
servicio desinteresado a la sociedad. En la comunidad liberiana se le reconoce
además “los dotes personales que posee, entre los que destaca su exquisito
don de gentes, y por sus aportes de un pragmatismo admirable al desarrollo
de Guanacaste”. Todo un emprendedor, aventurero y famoso personaje
guanacasteco que sigue contemplando con orgullo los exquisitos frutos de sus
sudores, regados por el bienestar de la provincia.

7. Julio Cesar Jaén Contreras (1925-2016)

Nació en San Blas de Carrillo, donde inició sus estudios primarios, hasta que
circunstancias familiares lo obligaron a trasladarse a Puntarenas, graduándose
de sexto grado en la escuela Antonio Gámez en 1937.
32

“Soy originario de San Blas, hijo de un finquero y


una ama de casa, muy pequeño fui a la Escuela de
Puntarenas y por primera vez cuando fui al Liceo,
abordé el tren y conocí San José. Mi padre no
conocía San José, aun cuando él decía que sí, pero
yo nunca le creí. Lo que pasó fue que los Tinoco
reclutaron gente por todas partes y seguramente lo
tuvieron recluido en los cuarteles, por lo que él se
dio por satisfecho”.

Obtuvo su bachillerato en el Liceo de Costa Rica


(1942) y su título de Abogado en la Universidad de Costa Rica en 1951.
“Hace exactamente 70 años, cinco Guanacastecos nos encontramos en San
José proponiéndonos ser abogados; Armando Arauz Aguilar por Nicoya,
Marcos Briceño Mendoza por Santa Cruz, Enrique Jiménez Miranda por
Liberia, Ciega Montero Guevara por Nicoya y Julio César Jaén por Carrillo.
Teníamos un proyecto cada uno de nosotros y de los cinco dos fuimos
abogados y de los cinco soy el único sobreviviente…pero aún no se ha
cumplido la misión…que esos cinco Guanacastecos juramos en San José:
pelear por nuestra provincia para tratar de sacarla del anonimato, de la
marginación, de las carencias, las necesidades, la enfermedad, la pobreza, de
la lejanía, de la falta de caminos, escuelas, hospitales, colegios, entre otros”.

El texto anterior refleja lo que será su hoja de vida, un constante gladiador por
el desarrollo de Guanacaste. Ejerció pronto como abogado y notario y a lo
largo de su vida ha podido participar en muchos seminarios, congresos y
conferencias tanto dentro como fuera del país. Fue Juez mixto de Liberia y
tiene el mérito de haber sido el primer guanacasteco que fungió como Juez del
Tribunal Superior de Guanacaste, a partir de 1976. También trabajó como
Director General de relaciones laborales del Ministerio de Trabajo y
Seguridad Social durante el Gobierno de Francisco J. Orlich. El Concejo
Municipal de Liberia, en la Sesión ordinaria del 01 de setiembre de 2008,
reconoce, entre otras cosas, que:
33

“su participación cívico-comunal en la provincia de Guanacaste ha sido


constante desde su juventud hasta el presente, propulsando en grupos
organizados el desarrollo económico-social de Guanacaste, como unidad
político-administrativo inserta en el desarrollo nacional. En Liberia fue
gestor y presidente de la Asociación de Pesca Deportiva y Defensa de
Recursos Naturales (1950), presidente organizador del Comité Auxiliar de la
Cruz Roja (1953). Primer presidente del Club Rotario de Liberia como Club
de servicio a la comunidad (1954). Fue presidente promotor del Comité Pro
Centro Universitario de Guanacaste de la Universidad de Costa Rica (1969).
Miembro de la Asociación de Desarrollo Universitario. Promotor y directivo
con el presbítero Femando González Saborío de la creación del Internado
Santa Ana, para jóvenes de toda la provincia (1957). Primer presidente
promotor del Centro Regional de Artesanías de Guanacaste con sede en
Liberia (1973). Gestor y presidente de la Asociación para la Identidad y
Reivindicación de Guanacaste, y del Centro de Estudios de la Problemática
de Guanacaste "G de Guanacaste". Es conocida su lucha permanente con
otros guanacastecos (as) por la reintegración del extremo sur de la península
de Nicoya a la provincia de Guanacaste y rescate de sus valores. Presidente
del Concejo Nacional de Desarrollo de la Región Chorotega. Gestor y
presidente de la Comisión Regional de Emergencias de Guanacaste, sede
Liberia. Director presidente de la Mutual Guanacaste con sede en Santa Cruz
(1989). Promotor Pro Museo Regional de Guanacaste con sede en Liberia.
Ha escrito y publicado artículos sobre temas de política y desarrollo regional
y redactor de varios proyectos de ley, entre ellos: CONDEIGUA, entre otros.
Desarrollo de la Zona Noreste de Guanacaste. Corporación Regional de
Desarrollo de Guanacaste y de Ley Marco de los Concejos Regionales de
Desarrollo de Costa Rica. Proyectos de creación del XII cantón de
Guanacaste en el extremo meridional de la Península de Nicoya e islas del
Golfo. Fue miembro del Cuerpo de Cadetes León Cortés (1948). Obtuvo
Premio Costarricense Distinguido 2002, del Instituto Costarricense de
Cultura Hispánica. Fue declarado Hijo Predilecto del Cantón por la
Municipalidad de Carrillo. Ciudadano Distinguido de Guanacaste por la
Gobernación y hoy lo declaramos Hijo Predilecto del Cantón de Liberia”.

Aquel 31 de agosto de 2008, precisamente a las 5:00 PM, en sesión solemne


del Concejo Municipal, celebrando el Día del Régimen Municipal y la
Inauguración de la XXIII SEMANA CULTURAL se le ofreció el
reconocimiento como Hijos Predilectos del cantón de Liberia a Julio César
34

y a su esposa, la Licda Mireya Hernández Faerrón. En el ACTA N°12- 2008


(18-08-08), de la Sesión ordinaria celebrada por la comisión permanente de
Cultura y Deporte de la Municipalidad de Liberia, el día 13 de agosto del
2008, citando el Acuerdo 02-12-08, leemos:
“Esta comisión recomienda declarar hijos predilectos del Cantón a: Lic.
Julio César Jaén Contreras, hombre destacado que ha luchado siempre por el
rescate de los territorio Peninsulares junto a su señora esposa la
Historiadora Mireya Hernández de Jaén, que a la vez se preocupó para que
la Universidad de Costa Rica tuviera su Sede en Liberia entre otras
luchas….”.

El abogado e historiador Julio César ha sido muy influyente en el pensamiento


de académicos guanacastecos. En no pocas ocasiones nos ha insistido que la
provincia requiere de un plan maestro de desarrollo económico y social con
crecimiento cultural de la provincia, que incluya las islas del golfo de Nicoya;
además, descentralización administrativa, poder ejecutivo y autónomo,
derecho por ley a integrar por lo menos con un miembro del gabinete el poder
ejecutivo por un ciudadano de la provincia.

De acuerdo con el Lic. Jaén, el modelo de desarrollo del país centralizado en


el Valle Central ha repercutido en forma negativa en el resto de provincias y
cantones. “Nos han administrado mal, por la vía del decreto han hecho dos
regiones: una central desarrollada y otra periférica subdesarrollada”, opinó
Jaén.

El 22 de agosto del 2000, en el Salón de ex Presidentes de la República, en la


Asamblea Legislativa, Don Julio César presentó su libro “El Partido de
Nicoya y su integración a Costa Rica”, escrito muy reconocido entre
académicos de la provincia y que gentilmente lo recibí de sus manos
autografiado y con la siguiente leyenda: “Para mi muy estimado sacerdote
35

Ronal Vargas, promotor y garantía de transformación en sus planteamientos


por el bien común. Liberia, 15 de Julio de 2009”. Con orgullo guanacasteco
conservo esta reliquia histórica de quien en alguna ocasión se dejó decir un
argumento, polémico y certero, que todavía no hemos sabido madurar lo
suficiente:
“la Carretera Interamericana y el aeropuerto han traído a Guanacaste mayor
pobreza y exclusión, en vez de integración…“Creo que en realidad las
carreteras nuestras no han sido para el desarrollo de Guanacaste, sino que
para el desarrollo del turismo que es otra cosa, tanto que seguimos
subdesarrollados y con el turismo ahí, por lo que debemos de atender con
mucha atención una situación que tenemos en una forma viviente y cotidiana,
creo que lo que falta es cohesión social…”.

Su esposa, la Licda. Mireya Hernández, historiadora de profesión, ha sido su


compañera de luchas, su apoyo moral y su inspiración; él mismo lo reconoce:

“Fui finquero, político, juez y me gustaron mucho los caballos, es decir me


gusto mucho rallar los caballos en las fiestas de Santa Cruz especialmente,
polvasales levantaba yo con mi caballo para hacerle creer a doña Mireya que
yo de verdad era un Guanacasteco y efectivamente lo creyó”.

Rescatamos también algunas palabras pronunciadas por doña Mireya, la sabia


mujer que siempre ha estado a su lado; aunque es un texto muy largo, su rico
valor histórico y la fuente donde mana la energía de esa gran mujer que animó
las luchas del licenciado Jaén, nos resultan muy significativas:
“Yo soy producto de la educación pública costarricense, de una hermosa
región del país que se significa por su colorido, por su austeridad, por su
templanza y por su sacrificio. Este colorido Guanacaste que no tiene
parangón en todo el país, nos ha formado a todos y ha dejado su impronta en
nuestra alma y en nuestro pensamiento. Pero también soy el producto de un
hogar humilde y sencillo de maestros; él hijo de un carretero de Las Casitas
de Nicoya y de una India de Matambú, llegó con mucho sacrificio a ser
maestro de la Escuela de Omar Dengo. Ella de aquí de Liberia, aunque con
un apellido sobresaliente llegó por reconocimiento y bondad de esa familia a
36

ser maestra de los cursos de verano del Ministerio de Educación Pública.


Ambos educadores por vocación, los cuales rebalsaron esa educación en el
seno del hogar. Yo desde pequeña jugué de maestra y nunca pasó por mi
mente ser otra cosa más que educadora…Pero no crean que fueron solo
educadores de aula, ellos se metieron en todo, eran líderes cívico-comunales,
estaban en las asociaciones, en las organizaciones e incluso hasta religiosas
y también fueron políticos. Bregaron con Confraternidad Guanacasteca y
pertenecieron al Partido Republicano Nacional desde don Ricardo Jiménez;
eran políticos y mi padre llegó a ser diputado. Entonces así fuimos criados
todos nosotros, pero tras de eso encuentro a un joven adolescente
Samblaceño, enamorado de la problemática de Guanacaste, dedicado como
líder de la Asociación de Estudiantes Guanacastecos para salvar la región,
por lo que yo me uno a esa lucha Cívico-Comunal como se llamaba entonces,
para poner nuestro granito de arena para hacer que Guanacaste fuera
recocido, respetado, querido y siempre buscando la forma de mejorar para
salir de su condición de cenicienta. Así todo nuestro quehacer y nuestra lucha
se volcó en buscar el bien laboral y el buen desempeño de la educación, por
lo que pensamos en que traer a la Universidad acá debía de ser un objetivo
esencial. Un grupo comenzó a trabajar con la Asociación de Estudiantes
Guanacastecos allá en San José y por supuesto que ahí estábamos Don Julio
y yo revolviendo la forma de los universitarios para decir que esto sí era
posible a pesar de la distancia, del polvasal, de los lodos y de las muchas
dificultades, traer a la Universidad hasta acá. Nos ganaron los Ramonenses
pero poco a poco fuimos conquistando a las autoridades universitarias y a los
líderes y hasta que por fin vinieron comprometiéndome a mi quien estaba muy
cómoda en la escuela de estudios generales y en la facultad de educación, a
venirme a Guanacaste, sin embargo lo hice con mucho cariño… Pero
tampoco desestimé la lucha de los Santa Cruceños, Nicoyanos ni Cañeros,
que fue muy dura… Todos creíamos que en realidad la universidad era un
buen elemento integrador a través del cual, Guanacaste podría alcanzar su
unidad necesaria para el desarrollo. Finalmente quiero decirles que he
ocupado tantos puestos importantes de los cuales me he aprovechado para
sacar adelante a este Cantón. Quiero recordarles que cuando estuve en el
Concejo Superior de Educación, aprendí como una nueva fórmula educativa
que se llama IPEC, en donde las mujeres podían desempeñarse de una
manera diferente en su casa y con sus hijos, llevando de esta forma aporte a
su hogar, entonces se me ocurrió crear el IPEC en Liberia. No es lo que yo
soñé, pero ahí está.
37

En el discurso inaugural del Día de San Ivo, pronunciado por el Lic. Juan J.
Lao Obando, se dio en el Colegio de Abogados la entrega de medallas de oro
a los agremiados que se incorporaron medio siglo atrás. Entre otras cosas
manifestó:

“Hace 50 años que nos incorporamos al Colegio de Abogados de Costa Rica,


después de haber sido beneficiados con las enseñanzas de ilustres Profesores
de La Escuela de Derecho, que recordamos siempre con mucho aprecio. En
la lucha por la vida, la mayoría de nosotros nos dedicamos al Ejercicio de la
Profesión…el Lic. Julio César Jaén Contreras, Juez Civil y Ex Miembro del
Tribunal Superior de Liberia y destacado Abogado que ha realizado estudios
sobre su querida Provincia de Guanacaste …entre otros destacados
profesionales”.

Abogados Incorporados
en el año de 1952
55
3
55
4
55
7
Lao Obando Juan José 55
Jaen Contreras Julio Cesar 8
Vega Trejos Walter 56
Fernández Durán Gerardo 5
Rodríguez Vega Eugenio 56
Molina Quesada José Luis 6
Ocampo Vargas Enrique 56
Llubere Zúñiga Jorge 9
Fonseca Saborío Juan 57
Solano Sibaja Cesar Augusto 2
Herrera Mora Manuel Emilio 57
Solano Salas Roberto 4
57
5
57
6
57
7
38

Y termino recordando su último sueño, una de las ideas-fuerza en las que más
ha insistido todavía en estos tiempos y que está haciendo fila en la Asamblea
Legislativa, para el progreso y la autonomía de nuestra provincia, nos
referimos al:
“proyecto de ley de creación de CORDEIGUA (CORPORACIÓN DE
DESARROLLO INTEGRAL SOSTENIBLE DE GUANACASTE) exp Nº 14891
con voto de Comisión afirmativo de mayoría, que ocupa el número 14 a esta
fecha, en la agenda del plenario de la Asamblea Legislativa. Se trata de crear
un ente autónomo provincial responsable de promover el desarrollo integral
sostenible de Guanacaste, que como instancia interlocutora intermedia entre
sus bases organizadas y los órganos nacionales con poder de decisión, sea
facultada de autoridad de convocatoria, coordinación y gestión en su
carácter de gran gerencia, abierta al control de resultados y que se
financiará con recursos económicos provenientes de la explotación sostenible
de nuestros recursos naturales y derechos de su explotación lucrativa
exclusivos de la región”.
Don Julio Cesar es y seguirá siendo en el sentir de los liberianos, como un
verdadero guayacán; como un hermoso roble erguido en la provincia de sus
amores, cuyas palabras ni la muerte vencerá.
A sus 85 años manifestó en aquella ocasión: “quisiera tener menos años para
tener más fuerzas, pero tengo el pensamiento muy claro y me siento con
fuerza y con grandes ideas de lo que es nuestro Guanacaste, por lo que
quisiera seguir sirviendo aunque nunca pueda decir misión cumplida”.

8. Lic. José Gregorio Quesada Vanegas (1945-2008)


El abogado bueno de Liberia

Fue un hombre de bien, “admirable por su piedad y honradez”, tal como


aquellos varones bíblicos, pero este, un hijo predilecto de la pampa
guanacasteca. Nació el 28 de noviembre de 1945, siendo el cuarto de los ocho
hijos del matrimonio de Pablo Quesada Rodríguez y María Asunción Vanegas
Robles, ambos también liberianos. Cursó sus estudios primarios en la escuela
Ascensión Esquivel Ibarra, y lo hizo a pies descalzos. Para financiarse sus
39

estudios tuvo que trabajar vendiendo lotería en el parque de Liberia, de


limpiabotas o recogiendo algodón. Su riqueza siempre fue el deseo de
superación y el deseo de ayudar a los más necesitados. En sus años de
primaria se identificó trabajando con otros líderes y junto a ellos dio la lucha
porque Liberia gozara de luz eléctrica. Los maestros acostumbraban
proponerlo siempre como ejemplo, porque era un estudiante aplicado y
esforzado por obtener las mejores notas, a pesar de sus penurias económicas.

La secundaria la realizó en el Instituto de Guanacaste. Le gustaba ayudar a los


profesores a resolver problemas de conducta y estudio de sus compañeros; por
su carisma tan particular y su creciente popularidad llegó a fungir como
Presidente Estudiantil. Una anécdota de aquel tiempo nos indica su especial
personalidad: la Municipalidad de Liberia le otorgó una pequeña beca para
ayudarle en sus estudios, aunque era poco dinero, para una familia pobre
como la suya significaba una gran ayuda, pero José Gregorio intercedió para
que mejor le entregaran esta beca a un amigo suyo, igualmente pobre .
Todavía al día de hoy este amigo recuerda este gesto con profundo
agradecimiento, pues ambos vivían en precariedad.

Fue autor del periódico estudiantil El Despertar, cuya circulación era esperada
en el Colegio. Este periódico era la cátedra desde la cual se dieron importantes
denuncias y luchas estudiantiles de la época a favor de traer estudios
superiores a Liberia, como la Escuela Normal y la Universidad de Costa Rica ,
denuncias contra la corrupción y la manipulación de los hacendados que
tradicionalmente se creían dueños de los destinos de la Provincia; desde esta
trinchera luchó para que se instalara en su ciudad la Empresa GISA, que
brindaría trabajo a la ya entonces empobrecida población y daría becas a los
40

estudiantes pobres de la Provincia; para lograr este objetivo José Gregorio


movilizó a los estudiantes con cierres de carreteras y otras manifestaciones.
Con su facilidad de palabra y su poder de convencimiento asomaba la calidad
de abogado que sería, como defensor de los humildes e ignorados; como
atestiguan no pocas personas, este era su estilo.

Llevó a cabo estudios de profesor de primaria en la desaparecida y añorada


Escuela Normal de Guanacaste, con el orgullo de haber sido un estudiante que
luchó para que se instalara en la región. Laboró como maestro en la Escuela
de Colonia Blanca de Upala y en San Juan Grande de Abangares. Soñando
nuevos aires en su vida dejó la carrera de docencia y se enrumbó hacia San
José, sin dinero pero con un gran anhelo en su corazón, ingresando en la
Universidad de Costa Rica a la carrera de Derecho, profesión en la que, según
contaba, podría realizar mejor sus luchas en favor de los más necesitados; una
beca le abriría la esperanza a sus nuevos horizontes. Desde la Asociación de
Estudiantes Guanacastecos y el Directorio de la Federación de Estudiantes
Universitarios de la UCR, abrió camino para que otros estudiantes de escasos
recursos, como él, pudieran ingresar también en este centro de estudios.

La Ciudad Blanca, cuna familiar, fue testigo de su pasión por el desarrollo de


una región que había sido relegada por políticos de viejo cuño. Primero como
Regidor Municipal y posteriormente como Ejecutivo Municipal (1970-74) en
la administración Oduber, donde realizó una eficiente gestión, de la que, casi
cuarenta años después, todavía los liberianos disfrutan la pavimentación de las
calles del casco central, del alcantarillado y del tratamiento de aguas negras,
del cordón y caño y de tantos otros logros, frutos del esfuerzo suyo y el de la
gente que le rodeaba y que creía en sus sueños y esperanzas. Desde este
41

puesto municipal no sólo ayudó a su ciudad, sino que tampoco se olvidó de


aquellos habitantes de la Colonia donde trabajó como maestro en sus primeros
años, logrando abrirles un mejor camino y llevarles el agua potable, igual que
lo hizo en Buena Vista de Cañas Dulces. Todavía hoy los habitantes de Las
Lilas de Quebrada Grande recuerdan las luchas de Goyito, como
cariñosamente le conocían, por abrir a como diera lugar el camino público que
alguno de los hacendados quería privatizar, para su conveniencia. Años
después trabajaría en el Departamento Legal del Ministerio de Relaciones
Exteriores (1975-76) y como delegado del IMAS en Guanacaste y Upala.
“Interrumpió la carrera de derecho para ejercer como Ejecutivo Municipal, y
al concluir no se animó a continuar. Recuerdo que yo lo matriculé de nuevo
en la carrera como tres veces y él no quería ir, hasta que por fin se animó…
El inicio del ejercicio del derecho fue muy duro; puso su oficina en el
corredor de la casa de su mamá; posteriormente logró conseguir una oficina
cerca de los Tribunales de Justicia y la situación mejoró un poco…”.

En 1976 contrajo matrimonio con Ana Isabel Campos Sáenz (1950), con
quien procreó tres hijos: José Pablo, José David y Ana Ruth. Doña Ana fue
por al menos 6 años religiosa de las Hijas de María Auxiliadora (FMA), pero
siempre anheló un mayor compromiso con los pobres, por lo que regresó a su
casa mientras buscaba otra orden religiosa que llenara sus expectativas.
Estando en este período de discernimiento, apareció Goyito, acompañando a
su hermano Florencio cuando este iba a noviar a Heredia donde una hermana
suya…y apareció el amor a primera vista. “Fuimos novios sólo por un mes y
yo le dije que si aceptaba casarse conmigo el 24 mayo, fiesta de María
Auxiliadora, sería su esposa para siempre. Y él aceptó”. Doña Ana recuerda
que al principio no estaba tan enamorada, pues todavía añoraba su vocación de
monja, pero reconoce que cada día el amor iba creciendo, pues entre tantas
cosas Goyito acostumbraba decirle a cada momento piropos muy tiernos…
42

“Yo trabajé unos 15 años como bióloga en la UNA, estaba feliz, pero tuve
que renunciar para acompañar a Goyito en Guanacaste…Allá en Heredia
tenía que llevar mis dos niños a la Guardería para poder trabajar, Goyo me
apoyaba en su educación, pero no lo que yo esperaba, fueron años muy
duros. Una vez en Liberia trabajé en el Colegio Nocturno y fui nombrada en
el Instituto de Guanacaste, pero no fui. Goyo me animó y terminé la carrera
de derecho contando ya 50 años. En eso nació mi hija Anita, era el año 90,
yo ya no quería tener más hijos, pues la crianza de los mayores había sido
muy difícil, pero él anhelaba la niña…y Dios se la concedió; con ella cambió
totalmente su estilo de paternidad, siendo más tierno y dedicado”.

En la década de los 80´s fue Director del Centro Penal La Reforma, y


posteriormente director del Sistema Penitenciario Nacional, donde le tocó
entre otras tareas el traslado de la cárcel de Liberia al nuevo Centro Penal de
la Arena y también la de Limón… él siempre fue promotor de la
descentralización…

Regresó a su querida Liberia, ejerciendo como abogado y notario con mucha


moral, honradez y justicia. Su preocupación por los más necesitados le hizo
dedicar muchas horas de su trabajo y esfuerzo en lo que él llamaba con cariño
su “trabajo social”, del que nunca desistió. Fueron muchas las personas que
desfilaron ante su oficina con la seguridad que el Licenciado Goyito no les
negaría su colaboración gratuita. Dedicó muchas horas a la organización de
diversos grupos de las comunidades en Asociaciones, para que juntos lucharan
por sus derechos, fundando y asesorando cerca de 200 Asociaciones de
Desarrollo y otras organizaciones para el bienestar social. Desde la
Asociación de Pensionados de Guerra consiguió dotar de una pensión a
varias personas ancianas que afrontaban difícil situación económica.
43

Otro elemento admirable en su ejercicio profesional fue el poder integrar su


labor del bufete con su fe religiosa. A lo largo de su juventud no fue una
persona muy religiosa que digamos, comenta su esposa;
“los primeros veinte años de casados estuvimos algo ajenos a la iglesia;
recuerdo que mi suegra era Testigo de Jehová, por lo que nos mantuvimos al
margen de ambas religiones…sin embargo a partir de que realizó el Cursillo
de Cristiandad número 94 en Tilarán, Goyito cambió radicalmente;
imagínese que hasta superó su carácter fuerte… Hasta ese momento él, al
igual que no pocos abogados, detestaba los sacerdotes, la Virgen María y
otras devociones cristianas….pero todo cambió: inició un período de
autoformación y se adhirió tanto que fue casi como un papá para muchas
religiosas de Santa Ana, en un compromiso permanente…”.

Participó en grupos la Biblia, estudió con profundidad la Doctrina Social de la


Iglesia Católica, compraba y leía las encíclicas y otros documentos del
magisterio eclesial, participando activamente en las Comunidades Eclesiales
de Base que tuvieron su auge en Liberia en los años 80´s, e inicio de los 90´s.
Colaboró con la creación de Instituto de Teología para laicos Juan Pablo II
de Liberia (institución de enseñanza superior fundada por el Obispo Victorino
Girardi en el año 2005 y que todavía funciona en 4 diferentes sedes en
Guanacaste y una en Upala) con el cual colaboró impartiendo gratuitamente el
curso de Religiosidad Popular, sin devengar ningún salario, hasta el momento
de su enfermedad de los riñones. Escribió un folleto con su fina pluma para
que los futuros maestros se guiaran al impartir este curso; doy fe de la calidad
del mismo, pues me entregó una copia para que yo le sugiriese algunas
oportunas correcciones, que con ejemplar humildad supo incorporar en su
original material didáctico.

Trabajó por varios años en ofrecer consejería matrimonial en coordinación


con la Parroquia de Liberia. Colaboró desinteresadamente con el internado
44

para niñas pobres de la Hermanas de la Caridad de Santa Ana, con el


Movimiento Misionero Alegría y Esperanza y otras asociaciones religiosas,
sin dejar de lado su amor fiel a los Cursillos de Cristiandad que siempre
motivaron su compromiso cristiano. Uno de sus últimos y grandes logros fue
crear la Asociación de Laicos comprometidos, donde pudo hacer realidad su
lema: “caridad cristiana” y también “que tu mano derecha no sepa lo que hace
tu izquierda”, por lo que su humildad lo llevaba a ser arisco cuando le
agradecieran sus gestos solidarios o cuando recibía públicamente elogios.

Quienes lo conocimos, admiramos en su labor de abogado y notario, entre


otras cosas, su gran honradez, responsabilidad y dedicación generosa. Goyito
se distinguía en los litigios por un profundo respeto a la autoridad y a sus
contrarios; siempre fue un gran conciliador. En un homenaje que le tributara
el Colegio de Abogado en la ciudad de Liberia se destacó entre otras cosas que
con su vida y su trabajo él había logrado poner muy en alto la profesión del
derecho en esta capital provincial. Fue abogado externo de la Sucursal del
Banco de Costa Rica en Liberia algunos años antes de su muerte. No puedo
dejar de apuntar que me salvó de un gran apuro el 1 de febrero de 2007,
cuando se me dictaría sentencia favorable del juicio contra mi persona por
parte del Alcalde de La Cruz, por supuestas injurias, calumnias y difamación.
Aunque le avisé minutos antes, allí estuvo, puntual, a mi lado, apoyándome
con su presencia y asustando a la parte acusadora con su figura imponente y su
llamativa prestancia.

“Yo le di mi riñón y Dios le permitió vivir cuatro años más, pasándolos muy
bien gracias a la exitosa operación en el 2004…murió porque en la Clínica
Católica le pasaron la comida al pulmón, lo que le provocó una
bronconeumonía… Y sabe una cosa, recuerdo que una ocasión Goyito me
45

contó cuánto admiraba él al padre Ronal Vargas: ese padrecito es admirable,


por meterse en tantos enredos para ayudar a los más pobres. A cada rato me
recuerda las luchas que yo también animé en los años de mi juventud”.

De carácter alegre y dicharachero, regionalista y amante de las tradiciones


populares, hombre sencillo y a su vez profundo. Supo vivir siempre con
“entusiasmo” (etimológicamente, “con Dios en la sangre”)… Las personas
más cercanas a su vida reconocieron su capacidad intelectual, fruto de una
actitud constante de estudio y dedicación apasionada a sus tareas; pasaba
muchas horas preparándose para realizar su trabajo de la manera más
profesional. Al lado de su esposa y sus hijos, sus grandes amores, entregó su
vida al Creador, a quien supo servir fielmente en su profesión de abogado, un
17 de noviembre del 2008, después de soportar con espíritu espartano la
enfermedad que lo acompañaría los últimos años.

9. Armando Sacasa Aguirre (1950-2013)


Un socialista enamorado de la vida y de la gente

Conmemoramos el 11 de abril la gran Campaña Nacional contra los


filibusteros y la patriótica hazaña de la quema del Mesón en Rivas, obra que la
historiografía atribuye al confuso héroe nacional Juan Santamaría, de quienes
todavía no pocos dudan de su existencia y atribuyen su inusual fama a la
malévola intención de la familia Montealegre por desaparecer la memoria del
magno Juanito Mora. Pero en Liberia de Guanacaste (el antiguo departamento
de Moracia), el 11 de abril recordamos también el aniversario de la muerte de
otro héroe sin discusión alguna, que supo levantar la bandera de la
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participación ciudadana y la honestidad política desde sus múltiples carismas:


Armando Sacasa.

Muchos militantes de la izquierda lo recuerdan a inicio de los años setentas en


Puntarenas, cuando él era Secretario General del Comité Regional del Partido
Vanguardia Popular (PVP) en esa ciudad y miembro activo a nivel nacional.
Sus compañeros lo recuerdan como un enamorado de las causas colectivas,
porque a él le encantaba trabajar con la gente, estar en medio del pueblo y con
el pueblo, compartir las justas luchas de grupos organizados y planificar el
camino para ser siempre vencedores.

Su compromiso con la idea de la revolución fue total. Recorriendo el camino


de Juanito Mora cruzó la frontera norte, empuñó las armas junto a otros que
creyeron en los ideales sandinistas, contribuyó arriesgando su pellejo y vio
nacer una revolución popular que lo llenó de ilusiones sobre el futuro,
creyendo que otro mundo más justo, solidario y equitativo para todos era
posible.

Después de triunfar la revolución regresó a Puntarenas y con el tiempo dejó


las filas del PVP pero no abandonó los ideales de la redención revolucionaria
de la humanidad: su vocación de luchador social se mantuvo intacta pero
desde otras trincheras políticas.

Al inicio la ideología partidista de izquierda fue muy determinante en su vida,


pero con el pasar de los años y una vez que había asumido los principios
humanistas y socialistas, aprendió a traducirlas en el beneficio que podía
obtener para mejorar las condiciones de vida de un colectivo social, del barrio,
de la ciudad o de Puntarenas, primero, y de Guanacaste, después. Lo demás no
fue tan relevante, si lo podía hacer desde la filas políticas del PVP, del Partido
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Unidad Social Cristiana, del PAC o del Frente Amplio; desde su compromiso
cristiano en la Pastoral Social o las Comunidades Eclesiales de Base o desde
su militancia social en la Asociación de Desarrollo Comunal de san Roque,
como regidor de la Municipalidad de Liberia o mediante una federación
transfronteriza de municipios, de ticos y nicas, una de sus sueños más
cultivados. El medio no era lo más importante para él, el motivo si lo era y
este siempre era el servir.

Nunca se hizo rico con la política, todo lo contrario vivió la mayor parte del
tiempo en la pobreza o en condición regular de vida al lado de su compañera
María y de sus hijos. Como la mayoría de las personas que en el siglo pasado
sentían desde muy temprano un llamado por las causas sociales, Armando
dejó tirados sus estudios secundarios y le entregó toda su energía a la lucha
política y popular en las filas del partido comunista, donde a las personas más
comprometidas no siempre se les estimulaba a formarse académica y
profesionalmente, todo lo contario, su compromiso era con la revolución y si
acaso con los estudios del marxismo, pero de una forma partidaria y muy
rudimentaria. Armando fue soldado de esta visión pragmática de la izquierda
del siglo pasado.

Al dejar su natal Puntarenas y asentarse con su esposa en Liberia formó parte


de la filas del PUSC durante un tiempo, siendo electo Regidor municipal y
Presidente del Concejo por varios años, en momentos muy difíciles para esa
municipalidad que se encontraba quebrada financieramente. A como pudo
ayudó a superar esa situación, ganándose el cariño y reconocimiento de todos
los liberianos, más allá de cualquier identificación partidaria o política.
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María, su compañera de vida desde finales de los setenta, fue su pasión y


ternura, le aquieto su ímpetu amoroso y le mostró los caminos del amor fiel y
perdurable que coronaron con dos hijos y unos pocos nietos. La otra pasión, la
de las causas sociales, se mantuvo siempre intacta desde su juventud. Su
esposa trabajó siempre duro en las faenas del hogar y vendiendo ropa para
apoyarle en sus estudios y con los gastos de la familia y Armando le robaba
horas al sueño para resolver las tareas y estudiar para los difíciles exámenes de
Derecho, pues soñaba algún día ser abogado.

Con un gran esfuerzo personal, logró su meta como abogado y notario, una
forma de respaldar mejor su actividad comunal y social. Fueron constantes sus
giras a la Parroquia de La Cruz el año 1998 para conversar con los sacerdotes
de allí no sólo sobre el trabajo diario que realizaban con las personas
migrantes nicaragüenses que atendían, dándole acogida, alimentos y asesoría
legal, sino también para sistematizar dicha experiencia en su TESIS de
graduación en Derecho.

Tuvo la suerte de resolver algunos casos judiciales que le depararon buenas


sumas de dinero y le hicieron más llevadera la vida. Pero Armando siempre
supo que el dinero no era el motivo de su existencia, sino un medio para vivir.
La lucha por la JUSTICIA SOCIAL encendía más su corazón. Por eso trabajó
por varios años junto a otros municipios de Guanacaste y de Nicaragua en
diferentes proyectos que buscaban mejorar las relaciones entre los dos países,
reducir las tensiones fronterizas y lograr una relación respetuosa y de mutuo
enriquecimiento entre ticos y nicas, dos pueblos hermanos.

En alguna ocasión se propuso ser diputado, y se esforzó en lograrlo, pero la


oportunidad nunca se le presentó. Mientras tanto no dejó de trabajar en la
49

federación de municipios de la provincia: hablar de los proyectos para mejorar


Guanacaste era como una adicción, y luchar día a día para mejorar las
condiciones de vida de su gente, de su barrio, de su cantón, era como la
semilla para lograrlo.

Su salud no fue la mejor, siempre tenía diversos padecimientos y los últimos


años de su vida fueron los peores. Un derrame cerebral lo había golpeado
fuertemente con evidentes secuelas en su rostro y al caminar. Las
enfermedades lo postraron en varias ocasiones, y el hospital se convirtió en un
lugar de constantes visitas, pero tanta decaídas en su salud no le hicieron
desistir de su persistente vocación de servicio comunal y de activista social.

Quiénes lo conocimos no dudamos lo más mínimo que desde allá arriba,


donde estará descansando junto a tantos que lucharon por la paz y la justicia,
intercederá por quienes continuamos su misión, la misma que un día nos
señaló aquel predicador del humilde pueblo de Nazareth que llamó
BIENAVENTURADOS a los que dedicaron su vida a los demás. Armando
dejó una huella imborrable en la gestión popular del derecho como el abogado
del pueblo.

10. Luis Guillermo Rivas Loáiciga (1950)


lgrivas@poder-judicial.go.cr
Nació en Liberia, un 23 de mayo de 1950. De datos extraídos principalmente
de la página digital del Poder Judicial aportamos parte fundamental de la
información aquí presentada. Estudió su primera etapa escolar en la Escuela
50

Ascensión Esquivel, de Liberia, concluyendo su bachillerato en el Colegio


Saint Francis, en Moravia. Sus estudios superiores comprenden la
Licenciatura en Derecho y Notariado de la Universidad de Costa Rica; la
Maestría en Administración de Empresas de la Universidad Latina; la
Maestría en Derecho Empresarial de la Universidad para la Cooperación
Internacional, en San Pedro.

Ha coordinado diversos seminarios, talleres y congresos tanto en el país como


en Nicaragua, donde se le ha invitado en varias ocasiones. Ha realizado varias
giras internacionales compartiendo sus conocimientos jurídicos con colegas de
diferentes nacionalidades. Participó de la VI Cumbre Iberoamericana de
Presidentes de Tribunales y Cortes Supremas de Justicia, Cartagena de Indias,
Colombia y realizó una Visita oficial a los Tribunales de Justicia y Órganos
Policiales en el Estado de Minessota, Estados Unidos de América.

En cuanto a su experiencia laboral, aparte del ejercicio privado de la


profesión, fue Defensor Público de Liberia (1976-1979); Juez Civil, Penal,
Trabajo, Familia, Agrario y Tutelar de Menores de Liberia (1979-1987); Juez
Superior Penal, Civil, Trabajo, Familia y Agrario del Tribunal Superior de
Liberia, Guanacaste, desde 1987; Presidente del Tribunal Superior de Liberia
(desde 1989); Juez Superior del Tribunal Segundo Civil de San José (1997-
1999); Magistrado Suplente, Sala Segunda de la Corte Suprema de Justicia
(1995-1999); Magistrado de la Sala Primera de la Corte Suprema de Justicia
(1999-2011). También le correspondió ser Coordinador de las siguientes
Comisiones de trabajo: Construcciones, Notificaciones, Civil y Agrario y
Fondo de Pensiones y Jubilaciones.

Con respecto a su experiencia docente se inició como Profesor en la sede


regional de la UCR en Liberia, desde 1979 en la carrera de Administración de
51

Empresas, dando los cursos de Títulos Valores y Sociedades Mercantiles; fue


Profesor de la Escuela Judicial, sede regional de Liberia, dando Derecho
Penal, Proceso Civil y Penal; fue Profesor de Derecho en la Universidad de
San José, sede de Liberia, dando los cursos de Teoría General del Derecho,
Derecho Penal y Procesal Penal, desde 1994.

No sólo en el ámbito del derecho hemos visto su polifacética figura, sino


también figurando como Secretario y como Presidente de la Asociación de
Estudiantes Regionales, U.C.R; Vocal de la Asociación pro Centro
Universitario de Guanacaste; Vice-Presidente de la Cámara de Ganaderos de
Liberia; Secretario de la Cámara de Ganaderos de Guanacaste; Presidente de
la Asociación Guanacasteca de Abogados; Fiscal de la Asociación para la
Cultura de Liberia; Presidente del Club de Leones de Liberia; Directivo de la
Escuela y Colegio Teocali de Liberia y Directivo de la Junta Administrativa
del Colegio Científico de Guanacaste.

Con toda humildad nuestro magistrado se confiesa, cuando le pregunto sobre


algo extraordinario que nos llame la atención a los alumnos de derecho, y él
responde:

“No siente uno que tenga cosas que destacar, pero podría ser que ya hace 5
años tengo derecho a la jubilación y todavía continúo trabajando, creo que
con entusiasmo y tratando de hacer innovaciones, buscando como hacer
cosas nuevas, como nuevos procedimientos que aceleren los procesos. Tal vez
valoro el haber realizado la Maestría en Administración de Empresas en la
Universidad Latina en Liberia y al solicitar el reconocimiento salarial por
ella, que se me rechazara por no ser de Derecho, aunque sí era aplicable ese
conocimiento, por lo menos, para organizar la oficina; entonces decidí
realizar la Maestría en Derecho Empresarial en la Universidad para la
Cooperación Internacional”.
El pedido a gritos de la población de Guanacaste para que los patólogos
forenses hagan aquí mismo la autopsia a quienes fallecen en la provincia, por
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fin fue escuchado, y se firmó el convenio el recién pasado 18 de febrero en el


auditorio de los Tribunales de Justicia de Liberia, en presencia de la presidenta
de la República, doña Laura Chinchilla, y del magistrado liberiano Luis
Guillermo Rivas, promotor de esta iniciativa. Este magistrado “guanacasteco
puro, fue uno de los grandes impulsores del convenio que firmaron el Poder
Judicial y el Seguro Social, para que los forenses judiciales puedan hacer las
autopsias en el hospital Dr. Enrique Baltodano Briceño de Liberia”, y así no
tengan que acudir al único centro autorizado en el país, en San Joaquín de
Flores, ahorrando gastos de varias instituciones y aliviando el dolor de las
familias dolientes que debían esperar hasta dos días la autopsia del cadáver de
sus seres queridos.

11. Carolina León Bastos (1978)


Nacida en el Cantón de Tilarán en el año 1978, donde hizo sus estudios
primarios. Su secundaria la realizó en el Liceo Maurilio Alvarado,
graduándose con honores en su bachillerato. Ingresó a la Universidad de Costa
Rica, donde se graduó en derecho. Laboró de oficinista en la Alcaldía de
Tilarán entre junio y diciembre de 1997.

“La investigadora, de 32 años de edad, se formó como abogada y notaria en


San José de Costa Rica; tiene una especialidad en Derechos Humanos y
obtuvo su maestría y doctorado en Estudios Superiores de Derecho
Constitucional por la Universidad Complutense de Madrid”. “Recientemente
se incorporó al Sistema Nacional de Investigadores. Entre sus actividades
más actuales destaca su estancia profesional en la Corte Interamericana de
Derechos Humanos durante los meses de mayo, junio y julio del presente año;
su publicación con Editorial Reus de Madrid: La interpretación de los
derechos fundamentales según los tratados internacionales sobre derechos
humanos (2010), y Teoría de la Constitución. Estudios en homenaje al Dr.
Jorge Carpizo en Madrid, cuya publicación se encuentra en proceso por la
editorial Porrúa. Además la Dra. León ha sido autora de diversos artículos
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en el área de Derechos Humanos en revistas nacionales e internacionales; ha


ofrecido numerosas conferencias, entre las que destacan las impartidas en la
Casa de la Cultura de la Suprema Corte de Justicia. Durante su pertenencia
al Tecnológico de Monterrey se ha mantenido muy activa como Directora del
la Revista Jurídica "IURETEC" y del Centro de Investigación Jurídica del
Campus Chihuahua. Esta es la primera vez que el sistema Tecnológico es
galardonado con este premio”. La doctora Carolina León Bastos recibió el
reconocimiento por su trayectoria como destacada investigadora en el tema de
los Derechos Humanos.

Durante los meses de mayo, junio y julio de 2010 la doctora León Bastos
realizó una estancia profesional en la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Este mismo año la Editorial Reus de Madrid publicó su trabajo “La
interpretación de los derechos fundamentales según los tratados
internacionales sobre derechos humanos” y se encuentra en proceso de ser
publicado por la editorial Porrúa su libro "Teoría de la Constitución. Estudios
en homenaje al Dr. Jorge Carpizo en Madrid". El pasado 3 de septiembre de
2010, la doctora León recibió una medalla de oro durante la reunión de la
Asociación celebrada en la ciudad de San Luis Potosí.

La profesora-investigadora es autora de diversos artículos en el área de


Derechos Humanos en revistas nacionales e internacionales y ha ofrecido
numerosas conferencias, entre las que destacan las impartidas en la Casa de la
Cultura de la Suprema Corte de Justicia. A pesar de que la reconocen como
una excelente investigadora y una gran conocedora de los derechos humanos,
sus alumnos del año 2010 en el Tecnológico de Monterrey le llaman la
atención, según ellos, por su falta de didáctica y metodología. En la hoja de
calificaciones de los profesores de la institución ellos le dan una nota de 7.5 en
facilidad; 6.2 en ayuda y 6.8 en claridad, dándole la calificación promedio de
6.5. Uno de ellos se deja decir lo siguiente:
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“La maestra sabe mucho, de inmediato se nota su conocimiento y su amplio


estudio, sin embargo no sabe cómo dar las clases, creo que se esfuerza y se
empeña en ser mejor como profesora, es una persona muy agradable pero le
falta mucha metodología para impartir sus clases, es una pena porque se nota
que sabe y siempre está dispuesta a ayudar”.

Defendió su tesis doctoral en el IDP, Instituto de Derecho Parlamentario,


España, titulada: “La interpretación de los derechos fundamentales según los
Tratados Internacionales sobre Derechos Humanos en la Constitución
Española de 1978 y la Constitución Política de la República de Costa Rica de
1949”, siendo su director el reconocido Prof. Dr. D. Germán Gómez Orfanell.

Unos comentarios periodísticos de su más reciente libro (de 328 páginas)


titulado “La interpretación de los derechos fundamentales de conformidad
con los tratados de derechos humanos internacionales: un estudio de la
jurisprudencia española y de Costa Rica” (publicado en Madrid en el año
2010), indican que allí se analiza la cuestión de cómo el derecho internacional
se incorpora y aplica en los anteriores ordenamientos jurídicos. La
comparación de estos dos países es particularmente interesante debido a que
tanto los españoles como la Constitución de Costa Rica, contienen
disposiciones específicas que abren su ordenamiento jurídico interno al
derecho internacional en el ámbito de los derechos humanos. Si bien la
Constitución Española establece que las disposiciones constitucionales los
derechos fundamentales "se interpretarán de conformidad con la Declaración
Universal de los Derechos Humanos y los tratados internacionales sobre las
mismas materias ratificados por España" (artículo 10.2), la Constitución de
Costa Rica establece el derecho a presentar denuncias constitucionales
(Recursos de amparo) ante la Corte Suprema de Justicia con respecto a
cualquier derecho de "carácter fundamental establecidos en los instrumentos
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internacionales de derechos humanos, aplicables en la República" (artículo


48). En cuanto a la Constitución de Costa Rica, parece que la redacción vaga
en su Artículo 48 ("los derechos (...) de carácter fundamental establecidos en
los instrumentos internacionales de derechos humanos"), así como el alcance
del término "instrumento de derechos humanos" han dado lugar a cierta
inseguridad jurídica y otros problemas legales. A este respecto, la autora
propone una redacción alternativa que resolvería los problemas que surgen en
este contexto.

En general, el trabajo de Carolina León Bastos logra desentrañar no sólo los


detalles de la jurisprudencia para integrar el derecho internacional de los
tratados en los ordenamientos jurídicos nacionales, sino también la dinámica
jurídica y la evolución que conduce al estado actual de la técnica. Este libro
que presenta su tesis doctoral en la Universidad Complutense de Madrid
(2006), será de gran valor para abogados constitucionalistas, abogados de
derechos humanos, los teóricos de la comunidad jurídica y del derecho
internacional.

A modo de conclusión:

“Guanacaste demanda un trato justo, no pide favores”


(Doctor Francisco Vargas Vargas).

Haber penetrado en el santuario histórico-ético del Derecho en Guanacaste ha


sido un honor que muy pocas personas han tenido, y espero que la puerta
quede abierta para futuras y futuros investigadores que se preocupen de un
mejor ejercicio jurídico en la provincia guanacasteca, tierra que sigue
mostrando pobreza y miseria detrás de su nuevo rostro de opulencia que le ha
dado el turismo. Somos conscientes que “el derecho se aprende estudiando,
pero se ejerce pensando”, por lo que aunque puedan existir centenares de
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profesionales del mismo, serán muy pocos los que sean considerados dignos
de ser incluidos en la incompleta pero selecta lista de juristas aquí plasmada,
la mayoría dentro del ámbito público, pero con una tendencia a salir del
desconocimiento general los que practican el ejercicio privado.

“Cuando se habla de una conducta ética, identificada dentro del ámbito


jurídico, resulta no solo exigencia de aquellos profesionales en derecho que
se conducen dentro de la administración pública sino, también y en forma
racional, a los profesionales que ejercen liberalmente el derecho”.

Haber concluido con la joven figura femenina de la tilaranense Carolina León


nos augura un futuro prometedor para la provincia del árbol de las orejas,
particularmente para las mujeres abogadas, pues las nuevas generaciones están
dando giros éticos que llaman profundamente la atención de no pocos
observadores, y el tradicional predominio machista que conllevaba esta
profesión está siendo vencido por “mujeres de armas tomar” y con una alta
personalidad moral, tanto en la política nacional (Lic. Marisol Clachar, Lic.
Aida Montiel, etc), como en el área de los derechos humanos (Lic. Armando
Sacasa,Lic. Carolina León) y en la función pública y privada.

Igualmente creemos que el Lic. Gregorio Quesada, tal vez sin pretenderlo,
abrió un sendero que poco a poco se va convirtiendo en un extraño camino,
hasta hace pocos años inimaginable de transitar: abogados en lo mejor de su
carrera jurídica que optan por la vida sacerdotal o el diaconado permanente,
que son de los grados más altos de la Jerarquía en la iglesia católica. Nos
referimos particularmente al Lic. Antonio Sandoval Poveda, hasta hace
pocos años fiscal en Liberia y posteriormente al frente de la Fiscalía Penal
Juvenil en San José, y hoy religioso franciscano camino al sacerdocio; el Lic.
Gustavo Watson, abogado y notario en Tilarán y hoy también el tercer
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diácono permanente ordenado en la diócesis de Tilarán-Liberia; el Lic.


Gerardo Marín, abogado y notario de Liberia, actualmente acólito y que en
mayo es ordenado de diácono permanente. Creemos que un nuevo aire ético-
religioso se asoma en el mundo del derecho y llama la atención aún de quienes
propugnan alejar las creencias religiosas lo más que se pueda del ejercicio
profesional del derecho.

Igualmente, del otro lado de la barrera, siguen dándose denuncias por el


indebido ejercicio del derecho, para favorecer particularmente a grandes
gamonales y políticos de la región; para ocultar desviaciones de dinero y
abusos en instituciones públicas; para propiciar u ocultar acciones deshonestas
o, dolorosamente también, para facilitar el arribo y la consolidación de la trata
y el tráfico de personas, el narcotráfico y el lavado de dinero. Pero confiamos
que la actual cultura de denuncia que comienza a dominar en la región no los
dejará impunes.

“Algunos de los profesionales en derecho, que no han logrado interiorizar la


importancia de sus propios códigos deontológicos proceden, en forma
consciente, a dirigir su ejercicio profesional de manera inadecuada y
contraria a la justicia, la libertad y el mismo derecho. Por ello, estas normas
deontológicas emergen en reclamo de esta desviación y, le requieren al
abogado afrontar su responsabilidad por las actuaciones realizadas”.

El juicio popular sigue siendo muy duro contra quienes ejercen el derecho.
Tanto en los chistes como en otros comentarios jocosos, el abogado siempre
representa la figura de la persona corrupta, platera, injusta y sinvergüenza a
quien “hasta el Diablo le tiene fundado temor”. Gran reto tendrán los nuevos
profesionales del derecho para cambiar esta percepción generalizada, no tanto
con nuevos discursos e ideas originales, sino con un ejercicio jurídico
ejemplar, modelo y virtuoso, donde sobresalgan tanto el servicio desinteresado
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a las comunidades como la denuncia oportuna de quienes atenten contra la


justicia y el bienestar general, especialmente si son del mismo gremio. Y la
buena noticia es que ya no tenemos que buscar los modelos en otros tiempos
ni países lejanos, pues nuestra potranca volcánica guanacasteca mana su leche
que sirvió para hacer las cuajadas que alimentaron hijas e hijos virtuosos que,
como caballos pura sangre, nos han señalado el SUR a seguir en una ejemplar
función jurídica, pública o privada.

Bibliografía básica:

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nuevo siglo; UCR. Revista Educación vol.29; n. 001; en
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59

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Ocampo, Lourdes; Ética y sostenibilidad, en


http://www.interfazweb.net/ifzclientes/ambienteglobal/doc/etica_y_sostenibili
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http://www.asamblea.go.cr/Centro_de_informacion/Sala_Audiovisual/Preside
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Biografías de Primeras Damas de Costa Rica, en


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http://www.costaricaweb.com/general/presidentes.htm

Biografía de Tomás Guardia Gutiérrez, en


http://es.wikipedia.org/wiki/Tom%C3%A1s_Guardia_Guti%C3%A9rrez

Biografía de Víctor Guardia Gutiérrez, en http://es.wikipedia.org/wiki/V


%C3%ADctor_Guardia_Guti%C3%A9rrez