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LA COLONIZACIÓN DE BRASIL Y LA CORONA DE CASTILLA

1. De puerto para la India a esperanza de minas (1500-1530)


2. Los primeros planes colonizadores de Portugal (1550-1570)
2.1.La política del primer Gobernador General, D. Tomé de Souza
2.2.El Gobernador Mem de Sá y la consolidación portuguesa
3. De apéndice a pieza estratégica (1580-1640)
3.1.La preocupación con la defensa
3.2.La reglamentación del trabajo indígena
3.3.El desarrollo de la cuenca del Plata-Paraná
4. Los años finales: la guerra con Holanda

Una de las diferencias más significativas entre la colonización de la América


española y la portuguesa es el hecho de que, en la segunda, hubo un momento de
descontinuidad, un paréntesis de 60 años que aún está por ser estudiado más
detenidamente. Se trata del período de la “Unión de las Coronas”, cuando a partir
de 1580 la Corona de Portugal estuvo unida a la Casa de Austria.
Cuando la historiografía se encara con este período de la historia de Brasil
parece adoptar posiciones que, resumidamente, podrían ser divididas de la
siguiente forma:
a) gran parte de los estudiosos e historiadores portugueses tienden a ver el
período de la Unión de las Coronas (1580-1640) como el momento de mayor
declive y obscuridad del Imperio portugués.
Como bien señala uno de los estudiosos de este período, Joaquim
Veríssimo Serrão, hay que buscar en los inicios de la segunda mitad del siglo XIX
“el espectro de la “decadencia”, transformada en realidad histórica para
caracterizar los 60 años a que la Monarquía filipina sujetó Portugal” 1. No es difícil
de entender que en aquellos momentos de nacionalismo decimonónico, la
corriente predominante por parte de los historiadores lusitanos facilitara esa forma
de mirar a los acontecimientos.
b) gran parte de los estudiosos e historiadores españoles tienden a pasar
por encima de un período que, teniendo en cuenta la duración secular del Imperio
hispánico, abarca tan sólo poco más de medio siglo.
c) recientemente, tanto en Portugal cuanto en España o en Brasil, el
período de los Austrias ha vuelto a tener un lugar de destaque, precisamente para
salvar las distorsiones que hemos apuntado. No son pocos los autores que “ van
descubriendo” la acción, no siempre ni necesariamente nefasta o negativa, de la
Corona de Castilla a lo largo del inmenso territorio brasileño, durante esos sesenta
años.
Quizás haya quien se pregunte o no vea sentido en determinar, dentro de
un espectro de más de cuatrocientos años, la relevancia de una “presencia” de
sesenta años. La principal finalidad de este trabajo consiste precisamente en
intentar contestar a ese tipo de indagación: la presencia de la Corona de Castilla
en los albores de la colonización brasileña tuvo un peso específico y marcante en
1 SERRÃO, Joaquim Veríssimo. “O Tempo dos Filipes em Portugal e no Brasil (1580-1640). Colibri,
Lisboa, 1994, p. 65.
el desarrollo de lo que, en aquel momento, era conocido ccomo “las partes del
Brasil”.
De hecho, la Corona de Portugal no consiguió tornar efectivo un tipo de
colonización específico antes de la Unión de las Coronas. Los años en que el
Gobernador General, d. Tomé de Sousa, y sus sucesores empezaron a
administrar el territorio no fueron suficientes para dejar marcas profundas:
empezando en 1550 tuvieron que enfrentar no apenas las hostilidades, por veces
graves y constantes, de franceses e ingleses que hacían sus alianzas con los
indígenas como la fuerte crisis institucional que, a mediados de los años setenta,
sería provocada en la propia Corte portuguesa con la muerte del joven rey D.
Sebastião y que acabaría llevando el país a la “Unión de las Coronas”.
A partir de ese momento y hasta 1640, lo que se puede verificar es que, la
Corona de Castilla dejó su impronta en el territorio brasileño y marcó un rumbo
administrativo, jurisdiccionaal y político que, aún después de la Restauración, tuvo
sus influencias en la posterior conformación del Brasil portugués.

1. De puerto para la India a esperanza de minas (1500-1530)

La historia de Brasil no puede ser desvinculada de su entorno


hispanoamericano ni viceversa. No es un exagero afirmar que uno de los motivos
que más atrajo la atención y el interés de D. João III –que durante muchos años
después del descubrimiento de Brasil tenía tan sólo ojos para su reino de la India-
fue la posibilidad real de la conquista y pose del Río de la Plata y de todo lo que
de mítico y metálico se suponía que debía existir.
El primer emprendimiento que puede ser considerado de envergadura
realmente colonizadora ocurre en 1530, a manos de Martim Afonso de Sousa. Lo
que no deja de ser significativo es que el verdadero motivo no se encontrase
propiamente en las costas del Brasil sino en la desembocadura del Plata.
De acuerdo con la información del Embajador español en Lisboa, la Armada
portuguesa “dizen que va a descubrir Rios que ay alli en el brasil y hazer una
fortaleza en cierta parte y a hechar los franceses que andan en aquella costa y
tanbien creo que va a descubrir aquella boca del rrio de solis, porque há dos años
que pasaron por aqui unos que fueron com sebastian caburto piloto mayor de Vra.
Magd. Dixeron que havian visto alli grandes cosas, y ellos (os portugueses)
quieren dezir que este aquello en su demarcaçion, partira en ffin de setienbre o en
otubre”2.
De cierta manera, el primer plan colonizador para las partes del Brasil no
estaba centrado en lo que después vendría a ser alguno de los puntos neurálgicos
de la colonia –Bahia, Recife, Rio de Janeiro o São Vicente- sino en los límites
meridionales, en lo que entonces era conocido como Río de Solís.
D. João III tenía una hipótesis bastante plausible 3: de la misma forma que,
por vía de negociación un año antes, en el Tratado de Zaragoza, se había llegado
a un acuerdo sobre la pose de las islas Molucas, “comprándolas” al Emperador

2 CORTESÃO, Jaime, “A fundação de S.Paulo, capital geográfica do Brasil”, Livros de Portugal,


Rio de Janeiro, 1955, p. 246.
3 Cfr. CORTESÃO, J., op. cit.para todo lo relativo a esta cuestión.
Carlos V por 350.000 ducados reales4, se podría adoptar la misma solución en el
caso de que los portugueses llegasen primero al Plata, cuyos límites y
demarcaciones aún no estaban definidos5.
Era evidente ya en aquella altura que las cuestiones de “fronteras” y
“límites” no serían resolvidas por fuerza del Tratado de Tordesillas, por la sencilla
razón de que era imposible hacerlo eficaz en términos técnicos 6. Las soluciones a
que se iban llegando eran soluciones negociadas, teniendo por base en muchas
ocasiones la prioridad y efectividad de la ocupación. Había sido así bien antes de
Tordesillas, en 1454, que se acabó resolviendo la cuestión de las Canarias y de
los cabos Bojador y Cantín7; y fue así con las Molucas y, posteriormente, con las
Filipinas8. Por qué no iría a ser así en el Río de la Plata? Las Molucas y el Plata
serían los territorios limítrofes, al Oriente y Occidente, del Tratado de Tordesillas,
sus puntos obscuros y, por lo tanto, que permitían ser negociados. No sería difícil
llegar antes que Castilla al Río de la Plata 9, iniciar una colonización y, después,
sentar a la mesa de negociaciones con Castilla.
Hasta que Pizarro no conquistó el Perú, se pensaba que la mejor manera
de llegar a las minas sería remontando el río que Solís había descubierto 10. Uno
de sus compañeros, Aleixo García, había conseguido realizar una incursión hacia
los contrafuertes andinos y, antes de morir a manos de los indios, consiguió hacer
llegar a Santa Catarina, en el litoral sur de Brasil, más abajo de São Paulo, oro
para que fuera enviado a España11. Todo esto había ocurrido a finales de 1525.
Había un camino terrestre que unía São Vicente, el límite sur de las costas
de Brasil, con el Plata. Un camino que, o bien ya era conocido, o bien D. João III
quería que se conociera antes que los castellanos lo hicieran. A partir de la ciudad
de Cananéia, algo más al sur de São Vicente, Martim Afonso manda una
expedición formada por 80 hombres que se comprometieron a volver antes de un
año, cargados de plata y oro: “em 10 meses tornar ao dito porto com 400 escravos
carregados de prata e ouro”12.

4 Cfr. CORTESÃO, Jaime, “Pauliceae Lusitana Monumenta Historica”, vol. I, p. 74, ed. Real
Gabinete de Leitura do Rio de Janeiro, Lisboa, 1956.
5 En un cambio de correspondencia entre D. João III y su hermana Isabel, Emperatriz y esposa
de Carlos V, y entre sus embajadores respectivos, Dª Isabel informa que los portugueses se
dirigían a Brasil para “hacer algunas fuerzas en los puertos, porque llevaban mucha artillería
gruesa e porque desde el puerto de San Vicente, que es en su demarcación, pensaban de entrar
por tierra el Rio de la Plata”. Cfr. GANDÍA, Enrique de, “Antecedentes diplomáticos de las
expediciones de Juan Díaz de Solís, Sebastián Caboto y Don Pedro de Mendoza”, Librería del
Colegio, Buenos Aires, 1935, p. 76.
6 Cfr. RUMEU DE ARMAS, Antonio. “El Tratado de Tordesillas”. Mapfre, Madrid, 1992.
7 Idem, p. 67.
8 Idem, p.219-240.
9 D. Pedro de Mendoza, como se sabe, a las órdenes de Castilla y arcando por cuenta propia con
los gastos, también organiza una expedición al río de la Plata. En esa expedición irá Antonio
Rodrigues que, más tarde, entrará en la Compañía de Jesús, y escribirá una carta a sus superiores
en 1553, un año antes de la fundación de São Paulo, diciendo que él había hecho el camino de
Perú a São Vicente.
10 HOLANDA, Sérgio Buarque de, “A Visão do Paraíso”, Brasiliense, 6ª ed., São Paulo, 1994.
11 “Carta de Luís Ramírez (10 de Julio de 1578), Revista do Instituto Histórico e Geográfico
Brasileiro RIHGB), XV, p. 22.
12 SOUZA, Pero Lopes de, “Diário da Navegação de Pero Lopes de Souza”, p. 211 y ss.
A partir de este momento se provoca un punto de inflexión en la política
portuguesa. La expedición de Martim Afonso en busca de metal precioso acaba en
un completo desastre, muriendo todos a manos de los indios 13, y la noticia del
fracaso llega a Europa casi simultáneamente con la deslumbrante hazaña de
Pizarro: las minas habían sido descubiertas, la suerte estaba del lado de Castilla y
el camino empezaba por el Pacífico y no por el Atlántico.
Esta primera época se caracteriza, por lo tanto, por la ausencia de un plan
colonizador14 o, mejor, por la presencia de un plan estratégico de confronto con
Castilla en la región fronteriza del Plata, a la procura de las anheladas minas.
La Corona de Portugal, que había estado centrada en la India, vuelve de
nuevo a su posesión oriental. Los primeros pobladores de Brasil no compartían de
una empresa común, de algo a ser transmitido a los indígenas. No había, como en
la colonización castellana, una meta oficial, un encargo catequético o una misión
colonizadora. De cierta forma, y eso también es suficientemente emblemático
como para caracterizar la diferencia entre ambas Coronas, los primeros
portugueses estaban aquí porque estaban aquí. No había una ley, ni un
ordenamiento que regulase sus relaciones entre sí o de ellos con los indígenas.
Eran un grupo más, más o menos bárbaro según se quiera, sin fusión social, sin
estructura definida o, si se prefiere, tan definida como la de los tupis, aymorés,
tamoios o potiguares.
Es verdad, por otro lado, que durante esos años (1500-1532) se verifica en
diferentes puntos de la costa brasileña el comercio del palo brasil. Un comercio
que casi no se puede llamar propiamente de comercio y, sí, de troca 15 y que deja
de manifiesto el poco interés colonizador, la falta de un plan de mayores
proporciones, una tarea totalizante a realizar 16.
Brasil continuaba siendo para la Corona “las partes del Brasil”. La
verdadera preocupación estaba en el Oriente:“sendo então a principal occupação
dos Portugueses as cousas da India, pela sua grande importancia, tinhão-se as do
Brazil em nenhuma consideração(...) por cuja causa deu-se no principio pouco
apreço à colonisaçaõ...”17.
Será antes de que Martim Afonso completase su misión en 1532 que el Rey
D. João III decidirá empezar la colonización al estilo que ya había sido probado en
otras islas, nombrando donatarios, que serían titulares de “Capitanías”. La idea
consistía en dividir toda la costa, demarcándola en “cincoenta leguas de costa a

13 En las Actas de la Câmara de São Paulo, del año 1585, se recoge el eco de esa aventura:
“pella qual matança que asi fizerão e fazem cda dia está mandado tempo a pollo sor martim afonso
de souza que som da gloria azo lhe fizesse guerra, quando se desta terra foi por lhe materem
oitenta homens que mandou pella terra a dentro a descobrir...”
14 Cfr. LUÍS, Washington, "Na Capitania de S. Vicente", Ed. Itatiaia-Edusp, 1980, p. 26.
15 Para un estudio más detallado de esa afirmación, véase MARCHANT, Alexander, “Do escambo
à escravidão”, Companhia Editora Nacional, São Paulo, 1980, Cap. II.
16 Prueba de que no había un sentimiento de nación o de conjunto, ni un plan colonial puede
servir el hecho de que en 1531 los portugueses que vivían en Pernambuco ayudaron a los
franceses a establecer un fuerte en la costa para poder comerciar con los indios. Cfr., MARCHANT,
A., op. cit., p. 26.
17 ANDRADE, Francisco de, “Chronica d´El Rei D. João III”, citado por ACCIOLI, J e AMARAL, B.,
“Memórias históricas e políticas da Bahia”, vol I, seção III, nota 1, Imprensa oficial do Estado,
Bahia, 1919.
cada capitania”. Para Martim Afonso y su hermano, el Rey se mostró magnánimo:
“mandei apartar para vós cem leguas e para Pero Lopes, vosso irmão, cincoenta
nos melhores limites dessa costa...”.
De cualquier forma, aunque los planes del Rey eran amplios con relación a
la extensión territorial, pues continuaba queriendo el Plata (determinei de mandar
demarcar de Pernambuco até o Rio da Prata cincoenta leguas de costa....) no
estaba seguro de que sus súbditos estuviesen dispuestos a asumir tal tarea: “e
segundo se requerem parece que se dará a maior parte da costa; e todos fazem
obrigações de levarem gente e navios à sua custa, em tempo certo...” 18.
Fueron 10 las Capitanías distribuídas, entre 1534 y 1536, y cuyo régimen
duró, con bastante poca eficacia, hasta la instalación del Gobierno General, en
1549: Ceará, Paraíba do Sul, Ilhéus, Itamaracá, Pernambuco, Bahia, Porto
Seguro, Espírito Santo, São Vicente e Santo Amaro. A pesar de sus deseos, la
división que hizo D. João III acababa en la costa vicentina, varios millares de
kilómetros antes de la desembocadura del Plata.
La mayor parte de los donatarios nunca vinieron al Brasil. Y la mayor parte
del territorio costero no pudo ser ocupado y lo que iba siendo ocupado traía la
marca de la inseguridad, porque “las Capitanías no eran un medio para la unidad
del Brasil: los capitanes eran demasiado egoístas y tan sólo veían sus intereses
particulares, no teniendo en cuenta que la defensa del Brasil portugués consistía
en la ayuda entre las varias Capitanías. Faltaba, de hecho, espírito unitario” 19.
Uno de los retratos más significativos del resultado del régimen de las
capitanías hereditarias se encuentra en la carta de Luis de Góis al Rey en 1548: :
“Se Vossa Majestade não assistir logo essas capitanias não só perderemos
nossas vidas e mercadorias como também perderá Vossa Majestade a terra... 20.
Lo curioso, sin embargo, no era el miedo de perder Brasil, sino el hecho de que,
perdiéndose Brasil se perdería la India, porque, como decía la carta: “...emquanto
os franzeses nom passavam do cabo de Santo Agostinho mais que ate aa Baya
nam eram tam sospeytosos nem tam periguosos, mas de se atreverem a passar
os baixos e dobrar o Cabo Frio, queira Deus nao se atrevão a dobrar o Cabo de
Boa Esperança...”21.
O sea, después de quince años, no hubo providencias efectivas para
realizar una tarea colonizadora: sencillamente se distribuyeron las tierras entre los
hombres de Corte, se descargaron sobre ellos las responsabilidade y se mantuvo
un compás de espera de resultados que, hasta el momento, parecía que no
llegarían nunca22.
Por otro lado, la “Justicia” estaba en manos de gente inculta y analfabeta
que, con frecuencia, distribuía arbitrariedades 23:“...serve de ouvidor (...) Francisco
Romeiro (...) ho qual he bõ homem mas nom para ter mando de Justiça porque hé
18 Idem, p. 165.
19 SERRÃO, J. V. op. cit., p. 318.
20 ACCIOLI, J. e AMARAL, B., “Memorias Históricas e Políticas da Bahia”, vol. 1, Parte I, Seção III,
nota 1, p. 256. carta de Luis de Góes a El-Rei sobre o estado em que se encontrava o Brasil, 12 de
maio de 1548.
21 Idem.
22 Cfr. LUÍS, Washington, op. cit., p. 64.
23 Carta do ouvidor do Brasil, Pedro Borges, datada do primeiro anno da gerencia de Thomé de
Souza, 7 de Fevereiro de 1550. A.T.T. Corpo Chronologico, parte Iª, maço 67, doc. 8.
ignorante e muito pobre, o que muitas vezes faz fazer aos homens o que nom
devem (...)De Porto Seguro a b i j de fevereiro de 1550”.
Francisco de Andrade, en su “Crônica”, indica el deficiente sistema de
distribución de justicia como una de las principales causas por las que la Corona
se decidió a implantar el Gobierno General, “revogando os poderes dos capitães
que existião, e transferindo-os totalmente para o da Bahia de Todos os Santos,
que ordenou fosse Governador Geral de todas as capitanias” 24.

2. Los primeros planes colonizadores de Portugal (1550-


1575)

La época de las “Capitanías hereditarias” tuvo su punto final el 7 de Enero


de 1549, cuando el Rey nombró a D. Tomé de Souza como Capitán y Gobernador
General de “la costa del Brasil”.
Los hechos dejaban constancia de que la falta de distribución de justicia no
era el único motivo que llevaba la Corona a tomar tal providencia. Las “partes del
Brasil” aún no se habían tornado definitivamente portuguesas y, precisamente
durante aquellos años, venían sufriendo el acoso de ingleses, franceses en las
costas del litoral de Espírito Santo y Rio de Janeiro, y de castellanos,
principalmente en la región más codiciada en aquella altura, la cuenca del Plata-
Paraná.
Castilla apuesta en apuntar una cuña en dirección a São Vicente, uniendo
el Pacífico al Atlántico a través de la cuenca del Plata y del Paraná. De esa
manera, Portugal que ya empezaba a sentir los ataques intermitentes, pero
continuos de ingleses y franceses en sus costas, ve transladada al Nuevo Mundo
la pesadilla con la que, durante siglos, desde Aljubarrota, convivía diariamente: la
mano poderosa de la Corona de Castilla en sus espaldas...No deja de ser
intrigante, como sugiere Buarque de Holanda 25 que en los años finales del siglo
XVI, el Perú pasase a tener un perfil y unos contornos bastante desmedidos:
mapas, relaciones, dibujos...son casi unánimes en delinear un Brasil que no es
más que “a parte oriental do Peru”26.
El estupor inicial que la noticia de la conquista de Pizarro provocó en la
Corte de Lisboa fue decisiva para la avanzada castellana, por las espaldas, en
dirección a la costa atlántica. De cierta forma, mientras D. João III no decidiese de
manera más definitiva cómo organizar la política colonizadora para el Brasil, no
habría certeza de quién se quedaría si no con todo el territorio brasileño, sí, por lo
menos, con buenas partes del mismo27. La amenaza francesa e inglesa ya era
constante y Castilla tenía interés en defender lo que pensaba ser su derecho, de
acuerdo con la interpretación castellana del Tratado de Tordesillas 28.

24 ANDRADE, Francisco de. ACCIOLI e AMARAL, op. cit.,p. 245.


25 “Visão do Paraíso”, p. 92-93.
26 MORENO, Diogo de Campos, “Livro que dá Razão do estado do Brasil”, p. 107.
27 En 1550, conmemorando la entrada en Rouen de Henrique II, rey de Francia, se realiza una
fiesta en la ciudad francesa, coreografada por indios brasileños, probablemente tamoios, que eran
los que ayudaban a los franceses en sus incursiones en Brasil y en el comercio del “pau-brasil”.
28 El cosmógrafo italiano Juan Bautista Gesio, al servicio de Castilla, interpretaba que la
demarcación del territorio brasileño era “una tierra continuada con el Peru”, a través del río de la
De acuerdo con la política castellana de poblar para defender, las ciudades
fueron siendo fundadas a lo largo de la cuenca del Plata-Paraná en dirección a
São Vicente: en 1534, castellanos de la ciudad de Cananéia avanzan en dirección
a São Vicente, “donde entrados en las atarazanas del rey, saquearon y robaron
cuanto había en el puerto”29; en 1536, la primera fundación de Buenos Aires; en
1537, Asunción; en 1541, Cabeza de Vaca parte del litoral de Santa Catarina y
abre camino por tierra hasta el Paraguay; en 1549, se intenta fundar el puerto de
São Francisco en el litoral de Santa Catarina; en 1554, se funda Ontiveros en las
proximidades del salto de Guairá (donde más tarde se fundarán las misiones
jesuíticas); en 1557, Ciudad Real de Guairá, un poco más arriba de la barra del río
Pequiri, en el río Paraná...La Corona de Castilla estaba dando sus pasos para
establecer una política de poblamiento en el litoral vicentino, contando con el
hecho de que, a no muchos kilómetros al sur de São Vicente, en la ciudad de
Cananéia había ya un núcleo de pobladores castellanos.

2.1. La política del primer Gobernador General, D. Tomé de Souza


No parece, por lo tanto, tan sólo fruto de una preocupación de mayor
distribución de justicia el hecho de que el primer “Governador-geral” de Brasil, d.
Tomé de Souza, tomase pose de su cargo en 1549. De cierta manera, esa fecha
marca el momento en que Portugal no sólo establecía una retomada de sus
preocupaciones e intereses con relación al Brasil, sino que, específicamente,
pasaba a adoptar medidas para no perder todo el sur, o bien a manos de Castilla,
o bien a manos de los franceses, que estaban empeñados en establecer su
“Francia antártica” a partir de la bahía de Guanabara, en Rio de Janeiro, contando
con el apoyo de los indígenas tamoios.
Esa preocupación por parte de la Corona se deja ver en las medidas de
mayor peso que fueron tomadas en aquellos primeros años de “Gobierno
General”: por un lado, en la región norte, las disposiciones defensivas y
demográficas indicadas en el Regimento dado a D. Tomé de Souza y, por otro, las
tentativas para dominar más completamente el territorio sur, como fueron el cierre
del camino entre São Vicente y Asunción y la fundación de las ciudades de Rio de
Janeiro y de São Paulo, esta última teniendo como base el colegio fundado pocos
años antes por los jesuítas.
El Regimento tenía como principal objetivo la concentración, en la medida
de lo posible, de todas las fuerzas “colonizadoras” en torno a la región de Bahia y,

Plata, y sus límites, al Norte, empezaban en Bahía de Todos os Santos, y, al, Sur, por Cabo Frio.
Con lo cual, toda la capitanía de São Vicente, y las ciudades de São Paulo, Cananéia y Santa
Catarina, puntos de arranque para la comunicación con el Perú, caían dentro de la demarcación de
Castilla . Cfr. Carta de Juan Bautista Gésio (1579) in CORDEIRO, J.P. Leite, “Documentos
quinhentistas espanhóis referentes à Capitania de São Vicente” RIHSP, XLVI, p. 314 e ss. Apud
HOLANDA, Sérgio Buarque de, p. 93.
29 DÍAZ DE GUZMÁN, Rui, Historia Argentina del descubrimiento, población y conquista de las
provincias del rio de la Plata, escritas por Rui Díaz de Guzmán, en el año de 1612”, vol. I de la
“Colección de Obras y Documentos relativos a la Historia Antigua y Moderna de las Provincias del
Río de la Plata, ilustradas con notas y disertaciones por Pedro de Angelis”, Buenos Aires, 1835 (liv.
I, cap. VIII, p. 31). Apud MÁRIO NEME, “Notas de revisão da história de São Paulo”, p. 31,
Anhambi, São Paulo, 1959.
a partir de ahí, intentar recomenzar, comenzar o reactivar todo lo que se pudiera a
lo largo de la costa.
Por eso, son varios los artículos para explicar detalladamente cómo se
debía mudar de posición la ciudad y las medidas que deberían ser tomadas para
su poblamiento y defensa, distribución de la tierra, “engenhos” de azúcar, ferias
libres...y, principalmente, muchos son también los artículos que se preocupan con
determinar las condiciones para realizar la “guerra justa” contra los indígenas
enemigos.
De la lectura del regimento se deduce un estilo de colonización que
marcará la influencia portuguesa: concentración en las áreas litoráneas. Tanto es
así que queda expresamente prohibido adentrarse en el interior del país (art. 23).
La Corona no quiere ni dispersar fuerzas, ni que se pierda ningún hombre válido,
porque todo morador es un soldado: “todo o morador das ditas terras do Brazil
que nellas tiverem casas terreas, ou aguas ou navios terá ao menos besta,
espingarda, espada, lança ou chuço”. Sin embargo, las dimensiones territoriales
cobraban un precio más alto de lo esperado.

2.2. El gobierno de Mem de Sá y la consolidación portuguesa


Como era posible de preverse, la concentración de fuerzas en el Nordeste
acabó prejudicando el sur, de forma que ya en 1560 una de las cartas al Rey del
tercer Gobernador General, D. Mem de Sá, informa que la situación en los
territorios del sur está fuera de control y que puede perderse el territorio 30:
“...Porto Seguro está para se despovoar por causa do capitão; os Ilheos se lhe
nao acudira ouvera de se perder(...); os de S. Vicente estão casi levantados: se
Vosa Alteza quer o Brasil povoado he necessario ter outra ordem nos capitães
como já escrevi”.
El gobierno de Mem de Sá es uno de los más decisivos de ese período por
tratarse de la solidificación del proceso colonizador. Parte de él la iniciativa de los
“aldeamentos indígenas”31, dejando a cargo de la Compañía de Jesús su
catequesis. Depende de él también las medidas ofensivas y defensivas para librar
el sur de franceses, que se habían instalado en la bahía de Guanabara, y de
castellanos, que avanzaban en dirección a São Vicente y que, por una carta del
jesuíta Pe. Manuel da Nóbrega, sabemos que habían descubierto minas a cien
leguas en dirección al interior y “por estas e outras coisas fechou o Governador o
caminho tanto a portugueses como a castelhanos” 32. Es a partir de 1560 que se
fundan las dos ciudades más importantes del sur, cada una estratégicamente
situada: São Paulo33, en el altiplano, mirando a los castellanos de Asunción, y Rio

30 Carta de Mem de Sá, Governador do Brazil para El-Rey, em que lhe da conta do que passou e
passa lá...Do Rio de janeiro, a 31 de Março de 1560. Parte 1ª, maço 104, Doc 13. Bibliot. Nac.
Diversos manuscritos, pag 429, v. ACCIOLY e AMARAL, B., p. 401.
31 Los indios eran “reducidos” en aldeas, pero no eran entregados a encomenderos, sino a los
jesuítas. Entre 1557 y 1562 los jesuítas de Bahia reunieron a 34.000 indios en once aldeas. Cfr.
MARCHANT, A., op.cit. trae la lista detallada de cada una, de acuerdo con las informaciones del
Pe. Anchieta.
32 LEITE, S., “Cartas do Brasil e mais escritos do Padre Manoel da Nóbrega”, Coimbra, 1955, p.
156.
33 En 1554 los jesuítas fundaron un colegio, subiendo desde el litoral hasta el altiplano. Tres años
después, conforme carta del Padre Luis de Grã, sólo había “cinco o seis hombres casados” (Cfr.
de Janeiro en la bahía de Guanabara, enfrentando los franceses que se instalaron
en las islas circunvecinas34.
El decenio anterior a la Unión de las Coronas fue un período que Portugal lo
vivió de espaldas al Brasil. El joven rey D. Sebastião tenía sus propios sueños de
cruzadas y su interés estaba colocado en la guerra al infiel africano. Mientras
tanto, los colonos se veían envueltos en luchas y escaramuzas, más o menos
violentas, contra los indígenas locales. A falta de un buen Gobernador, en 1572, la
Corona decidió dividir el Brasil en dos, el Norte con capital en Bahia, y el Sur con
capital en la recién fundada Rio de Janeiro; pero en 1577 se vio que la medida era
contraproducente y se volvió a la tradicional unidad gobernativa. Fue uno de los
últimos actos de gobierno de la dinastía de Avís.
El 4 de agosto de 1578 D. Sebastião fracasa y muere en la batalla de
Alcácerquivir. El balance general de Brasil entre 1575 y 1580 era poco animador:
el gobierno general aún se estaba rehaciendo; no había una burocracia
administrativa que controlase los impuestos; no había un sistema de justicia que
funcionase con eficacia en todo el territorio; de entre las ciudades y
asentamientos, con sus “engenhos” de azúcar, que se habían fundado a lo largo
de las décadas de 30 y 60, el resultado, al final de los 70, era que pocas estaban
en condiciones de prosperar 35. Un dato que puede ser significativo es la
comparación que Rivero establece entre el número de “engenhos” en 1574 y el de
1584:36

REGIÓN 1574 1584


Itamaracá 3 -
Pernambuco 23 66
Bahia 18 36
Porto Seguro 5 1
Ilhéus 8 3
Espírito Santo 1 6
Rio de Janeiro - 3
São Vicente 4 4

Como apunta Rivero, es un cuadro suficientemente elocuente de los


estragos y consecuencias de un estado de guerra más o menos latente y continuo
desde 1560 y el descaso de la Corona: “En 1574, la región sur de Brasil, desde
São Vicente hasta Ilhéus, tenía el 29% de los “engenhos” de azúcar, pero
alrededor de 1584 ese número bajó para el 18% (...). Los ataques de los Aimorés

“Cartas dos primeiros jesuítas”, vol. II, p. 360). Cuando Nóbrega pensó en cerrar el colegio, el
Gobernador Mem de Sá decidió dar nuevo impulso, fundando allí la ciudad de São Paulo en 1560.
34 En 1555 la Corona francesa y los hugonotes atacan Cabo Frio y, con la ayuda de los indios
Tamoios, se establecen en toda la zona litoránea, ocupando también varias islas estratégicas
durante cinco años. Con la llegada de Mem de Sá no sólo fueron expulsados, como también la
fundación de Rio permitió controlar y defender mejor la extensa bahía.
35 Para un análisis detallado del resultado de las medidas económicas adoptadas por la Corona y
colocadas en práctica por los colonos y su fracaso, váse RIVERO, D. D. Gonzalo, “Brazil: The
cruzial years (1570-1612). Doctor of Philosophy Dissertation, Athens, Georgia, p. 16-79.
36 RIVERO, Diego D. G., op. cit., p. 109.
destruyeron la mayoría de los “engenhos” de Ilhéus y de Porto Seguro. De los
trece “engenhos” que funcionaban en esas Capitanías en 1573 tan sólo cuatro
estaban en funcionamiento en 1584”37.
Quizás no sea un exagero afirmar, como quiere Rivero, que los colonos,
principalmente los del sur de Brasil, miraban para la sucesión dinástica en
Portugal pensando en lo conveniente que sería para sus intereses que el elegido
fuese Felipe II. Brasil dejaría de ser, como prácticamente hasta aquel momento, un
apéndice de la India de Portugal y se transformaría en una de las piezas claves de
sustentación del Imperio español. No escapaba para muchos colonos el hecho de
que, mientras Portugal se encontraba distante y no había tenido una verdadera
experiencia de trabajo colonizador, de la tierra y de los indios, el Imperio español
se encontraba al lado, a sus espaldas, y ya llevaba casi cien años de experiencias
con las encomiendas y la mita38.

3.De apéndice a pieza estratégica (1580-1640)


3.1. La preocupación con la defensa
Años antes de la Unión, la preocupación de Castilla con la defensa de sus
Indias era evidente39. Más aún teniendo en cuenta los años conturbados que
siguieron a la muerte de D. João III y a la despreocupación del joven rey D.
Sebastião con relación a Brasil40.
La preocupación castellana con la defensa era algo inerente a la propia
conquista. De cierta forma, se puede decir que no había conquista sin una
previsión de cómo se realizaría su defensa 41. Por eso, no es de extrañar que en
las indicaciones hechas a Don Pedro de Mendoza, conquistador del Río de la
Plata y fundador de la primera Buenos Aires, se deje ver claramente el interés
defensivo de la expedición de conquista. Antes de más, se trata de tomar pose y
dominar todo el territorio al sur del Plata hasta Magallanes 42, construyendo por su
cuenta “fortalezas de piedra, donde mas convenga, siempre que sean necesarias
para guardar y pacificar dichas tierras”43 .
Y, a partir del momento que Perú pasó a ser el centro de las atenciones no
sólo de España sino de todos sus enemigos, la preocupación con la defensa de lo
que podríamos llamar de “las espaldas de Potosí” se manifiesta, por ejemplo, en la
Capitulación a Juan Ortiz de Zárate, de 10-7-1567, en la que se nota el cuidado

37 Ibidem.
38 Idem, p. 79.
39 Sobre ese tema puede verse, por ejemplo, FERNÁNDEZ ÁLVAREZ, Manuel, “Felipe II y su
tiempo”, p. 787 y ss., Espasa, 8ª ed., Madrid, 1999.
40 Idem, p. 515 y ss.
41 Manuel Fernández Álvarez da como prueba de la eficiente estructura defensiva de Felipe II “el
espectacular aumento de las remesas de metales preciosos a lo largo del reinado”. Cfr. op. cit., p.
790.
42 AGI, Buenos Aires, Legajo 1, Libro 1.”De Parte y Oficios Río de la Plata, 21-02-1534”:
“Primeramente vos doy licencia y facultad para que por nos y en nuestro nombre y de la corona
real de Castilla podais entrar por el dicho rio de Solis que llaman de la Plata hasta la mar del Sur,
donde tengais 200 leguas de cuenca, de costa de governacion que comienza desde donde se
acaba la gobernacion que tenemos encomendada al mariscal don diego de almagro hasta el
estrecho de magallanes, y conquistar y poblar las tierras y provincias”.
43 Idem.
con la defensa de todo el territorio entre la boca del Plata y la ciudad de
Asunción44, determinando la fundación de dos pueblos en el interior y otro más,
“que llaman de San Gabriel o Buenos Aires” en la entrada del río. Más tarde, en
1594, la Corona pretende fundar otra ciudad, en el lado opuesto a Buenos Aires,
en el estuario del Plata, en la isla conocida como Maldonado 45. No parece que el
excesivo interés por fundar ciudades alrededor de la entrada del Plata 46 se deba
exclusivamente a las dificultades que el tráfico comercial clandestino empezaba a
suponer para la Corona47, sino que se trataba también de dar continuidad a un
plan defensivo que Castilla desarrollará a lo largo de toda la costa brasileña 48.
Quizás no haya nada de más ilustrativo que verificar las fechas de
construcción de las fortificaciones y fortalezas de la costa brasileña, ya que un
gran número de ellas fueron construídas durante la vigencia de la Unión de las
Coronas. Al Norte, en el estado del Pará, el fuerte de Presépio (1616), que dio
origen a la capital, Belém; en Macapá, São José, entre fines del XVI y comienzos
del XVII; en Maranhão, São Luis dos Franceses, que fue conquistado, reformado y
rebautizado para São Felipe (1615), Santa María (1614); en Ceará, São Sebastião
(1611) en la foz del río Ceará, origen de la capital, Fortaleza, Nossa senhora do
Amparo (1612), Nossa Senhora do Rosário (1613). En Rio Grande do Norte, Reis
Magos (1598) en la foz del río Potengi; en Paraíba, Santa Catarina do Cabedelo
(1617) y Santo Antonio, por la misma fecha.
En Pernambuco, São Jorge (1590) y Forte do Mar (1608). En Bahia, Monte
Serrate (1586), Santo Antonio da Barra (1598), Santa Maria y São Diogo (1614),
São João y São Bartolomeu (1614) y São Marcelo (1623). En Espírito Santo, São
Marcos y São Miguel (a comienzos del XVII). En Rio de Janeiro, Santa Cruz
(1580), São Tiago (1601), São Januário (1601) Santa Margarida (1601), São
Mateus (1613) y Santo Antonio (1613).

44 “Llevareis dos pueblos de españoles allende delos questan (...) poblados, los quales (...) entre el
distrito de la ciudad de la plata y el de la ciudad de la asencion donde mas convenga y con la
poblacion de españoles que convenga segun la disposicion de la tierra para su aprovechamiento y
entretenimientos y para la necesidad de su comercio y contratacion de una tierra a outra y para su
defensa y outro pueblo en la entrada del rio Eriel puerto que llaman de sangraviel o buenos ayres”.
AGI, Buenos Aires, Libro 4, p. 11-19.
45 AGI, Buenos Aires, Legajo 2, Libro 5.Real Cédula, 19-10-1594.
46 Conviene tener en cuenta que la entrada en la desembocadura del Plata era bastante difícil.
No todos conocían los canales por donde se debían llevar los barcos. Tanto era así, que los
mejores pilotos eran portugueses, pues conocían mucho mejor la técnica para entrar hasta Buenos
Aires. Cfr. CANABRAVA, Alice P. “O comércio português no rio da Prata (1580-1640), p.150,
Edusp-Itatiaia, São Paulo, 1984.
47 El “tira-y-afloja” para la abertura y cierre del puerto de Buenos Aires para el comercio también
indica, entre otras cosas, que una de las principales preocupaciones de su fundación no fue
precisamente el comercio, sino la defensa. Con relación al tema del contrabando en el Plata, véase
CANABRAVA, Alice P.,”O comércio português no rio da Prata (1580-1640), Edusp-Itatiaia, São
Paulo, 1984.
48 AGI, Buenos Aires, Legajo 2, Libro 1.Real Cédula, 30-11-1595 al gobernador del rio de la Plata
que no permita que por alli pasen al Perú ni a outra parte extranjeros ni naturales sin particular
licencia de S.M.
Y en São Paulo, además de los dos fuertes más antiguos que se conocen,
de 1547, el de São João da Bertioga y São Felipe, el de Santo Amaro da Barra
Grande (1584)49.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que Brasil, en aquella altura,
empezaba en Bahia y que hasta el primer marco castellano más al Norte –desde
Itamaracá hasta más allá del Amazonas- existía una enorme costa litoránea, tierra
de nadie, que iba siendo ocupada por ingleses, franceses y holandeses. Sin decir
nada de las tribus indígenas que, muchas veces, hacían alianzas con los
extranjeros.
El plan de la Corona, puesto en ejecución inmediatameente después de la
Unión, se puede resumir en tres líneas de acción 50:
1) cerrar la costa, de Norte a Sur;
2) tener un control total sobre los indios indómitos o enemigos y
3) hacer que Brasil pasase a contar con sus propios recursos.
Felipe I de Portugal era, antes de más, Felipe II de España y su punto de
vista era imperial, no local. El Rey miraba para el Nuevo Mundo “como una de las
principales llaves de su Imperio, una llave que requería protección y defensa” 51.
Por eso Brasil que, hasta aquel momento, había sido desplazada por la India,
ocupando en la práctica una posición marginal dentro de la corona lusitana, pasa a
ocupar una posición estratégica, dentro del plan imperial castellano, siendo, de
cierta forma, colocada en el centro político del Imperio 52.
La Corona pone inmediatamente en marcha la conquista de toda la “tierra
de nadie” que se extendía en el Norte del país hasta los límites con la Corona de
Castilla, más allá del Amazonas: las campañas de Sergipe y Paraíba (1584-
1591)53, Rio Grande do Norte (1597-1599), Ceará (1604-1611), Maranhão (1614),
Pará (1617-1619) y, simultáneamente, los esfuerzos en dirección al “hinterland” a
través de São Paulo, a partir de 1590, son más que una prueba para demostrar el
interés con que el Imperio miraba su reciente colonia.
Siguiendo los rumbos coloniales castellanos, la Corona se interesa para
que las iniciativas y la autonomía en el control de las operaciones partan desde
Salvador de Bahia. De hecho, entre 1595 y 1600 se puede decir que ya hay “un
gobierno colonial bien organizado y con una fuerza de operación militar que
consigue por si propia sus objetivos”54: el gobierno de Bahia puede disponer de
una Armada propia, formada por once barcos y, entre 1600 y 1605, la Corona
destina 54% de las entradas obtenidas con el diezmo para pagar los salarios de lo

49 Cfr. CINTRA, JORGE P. “Edifícios públicos, mosteiros, fortes e calçadas no Brasil-Colônia”, p.


9-12.
50 RIVERO, Diego D. Gonzalo, “Brazil: The cruzial years (1570-1612). p. 256 y ss. Doctor of
Philosophy Dissertation. Athens, Georgia, 1981.
51 Idem, p. 258.
52 Ibidem.
53 Si se lleva en cuenta que la derrota de la “Armada Invencible” se dio en 1588 y el hecho de que
todas estas conquistas debían ser realizadas contando con un gran número de navíos de guerra,
podremos hacernos una idea más fácilmente del esfuerzo de guerra y defensivo desarrollado por
España en estas “nuevas” conquistas en el territorio americano.
54 Idem, p. 276.
que había empezado a ser un ejército regular en la colonia 55. La defensa de las
Indias de Castilla también estaba en manos brasileñas 56.

3.2. La reglamentación del trabajo indígena


Así como la legislación portuguesa, por fuerza de las circunstancias, se
había preocupado con la reglamentación de la “guerra justa”, la castellana se
preocupará principalmente con el trabajo indígena.
Hay dos momentos claves en la legislación castellana con relación a los
indios de Brasil, el primer acto legislativo sobre los indios (la ley de 24-02-1587) y
las dos leyes de 1609 y 1611. Hay también un tercer momento, en 1639, pero de
poco interés práctico, ya que nunca llegó a entrar en vigor debido al movimiento
victorioso de la Restauración portuguesa.
La primera ley bajo la Unión de las Coronas, después de recordar que
estaban en vigor las determinaciones anteriores sobre la “guerra justa”, pasa a
determinar, bien al gusto castellano, que los “serviços dos índios” deben ser
realizados por su voluntad, pacificamente y “declarando lhes que lhes paguarão
seus serviços conforme a meu Regimento”57.
Las leyes de 1609 y 1611 deben ser vistas dentro de una órbita más amplia
y que exigiría una matización algo mayor, lo que nos llevaría un poco lejos dentro
de los límites de este trabajo.
De forma resumida, habría que destacar:
a) el plan de integración de las cuencas del Plata y el Paraná: a partir
de 1603 se inicia un proceso en el Consejo de Indias, cuya iniciativa
parte del “Provedor mor das minas” de la capitanía de São Vicente, que
acabará en 1609 con decisiones de enorme interés para el desarrollo de
Brasil y, principalmente, para toda la región sur: Brasil será nuevamente
dividido, en norte y sur, y el Gobernador del sur acumulará también el
título de “Superintendente das minas”, prueba más que evidente de que
la Corona está interesada en descubrir nuevos metales en dirección a
los contrafuertes andinos a partir de São Paulo.
b) las tensiones que, a partir de esa época y como consecuencia de la
política que fue siendo ejecutada –y de las interpretaciones que los
colonos fueron haciendo conforme a sus intereses- se produjeron entre
los jesuítas, los colonos y la propia Corona.
El 19 de febrero de 1609, D. Francisco de Souza llega al Brasil con los
títulos de “Governador da repartição sul”, “administrador da justiça”, “da fazenda” y

55 Cfr. RIVERO, Diego D. Gonzalo, op. cit., p. 279.


56 Por carta de 9-09-1617 del Rey Felipe III al Governador geral D. Luis de Souza acabamos
sabiendo que “ointentoprincipalCon queodito prezidio do siará selevantou foi Paradefender as
aguadas E Comercio queosfranceses Eotras naçois etrangeiras fazião” (sic) (el motivo principal
con que dicha fortaleza de Ceará se levantó fue para defender las aguadas y el comercio que los
franceses y otras naciones extranjeras hacían”. Por carta de 6-06-1618 del Rey Felipe III al
Governador geral sabemos que se había ordenado que se recogiera una cantidad suficiente de
dinero para mantener la Armada de defensa, conforme o Nº eporte de Nauios. Anais do Museu
Paulista, vol. III, São Paulo, 1927.
57 THOMAS, G. “Política indigenista dos portugueses no Brasil, 1500-1640”. Loyola, São Paulo,
1982, doc. nº 3.
“superintendente das minas”. Poco faltó para traer en el equipaje –fue promulgada
el 30 de julio de aquel mismo año- la Ley (alvará) sobre la libertad de los indios.
De hecho son dos las leyes más importantes que regularán la cuestión de la
libertad y el trabajo indígenas, la de 1609 y la de 1611. En ambas se nota el eco
de las “Leyes de Indias de Castilla”: los indios son libres y se les debe pagar un
salario por su trabajo: “todos serão tratados e avidos por pessoas livres (como
são) e não serão constragidos a serviço, nem a cousa alguma contra a sua livre
vontade, e as pessoas que deles se servirem nas suas fazendas lhes pagarão seu
trabalho assim e da maneira que são obrigados a pagar a todas as mais pessoas
livres de que se servem”58, pero, como al año siguiente escribirá el Gobernador
General en una carta al Rey que le obligará a modificar la ley inmediatamente,
este alvará introduce dos principios que, en la opinión del Gobernador “tem mil
inconvenientes para se poder guardar” 59 . Esos principios eran el no haber previsto
el caso de “guerra justa” como justificación para hacer entradas contra los indios
cuando fuese necesario (“posto que por algumas razões justas de direito se possa
em alguns casos introduzir o dito cativeiro, são de tanta mayor condição as que ha
em contrario, principalmente pello que toca à conversão dos Gentios à nossa
sancta Fé católica, que se deve antepor a todas as mais e assim(...)mandei fazer
esta lei, pela qual declaro todos os Gentios daquellas partes do Brasil por livres” ),
y el hecho de haber dejado en manos de los jesuitas la intermediación de los
servicios que los indios prestarían a la sociedad civil (“E em quanto nas ditas
povoações estiverem os ditos religiosos da C. os terão a seu cargo assim no que
convem ao espiritual da Doutrina Christã, como para que quando forem
necessários para meu serviço os apresentem ao Governador ou Capitão Geral a
que tocar e pra as pessoas que deles se ouverem de servir em suas fazendas os
acharem com mais facilidade”60).
Los Austrias también adoptaron en Brasil el mismo principio de “praxis
legislativa” que adoptaban en sus Indias. Los principios y las intenciones
adaptábanse de acuerdo con el “metro” que el Virrey o el “Governador geral” fuese
viendo como más conveniente. De hecho, D. Diogo reclama una nueva ley, en la
cual se disponga claramente sobre que se puedan hacer entradas a buscar indios,
desde que la autorización esté en manos del Gobernador o de los Capitanes (“por
q quando estes as mandarem faser pella ordem q V. Mag.de lhe ordenar os Indios
q assi deçerem, se porão em aldeas conuenientes ao seruiço comû”) y, sutilmente,
sugiere que los propios colonos sean responsables por lo que le viene bien para
su servicio y trabajo, lo que, por consecuencia, quitará a la Compañía el
monopolio de la “intermediación” de los servicios (“hua lei em fauor da liberdade
delles, a qual tem mil inconuenientes pera se poder guardar, e assi se não ha de
58 Alvará sobre a liberdade dos Gentios da terra, 30-07-1609. Cfr. THOMAS, G., op. cit., Doc. nº
6.
59 Carta para El-rei sobre tirar-se devassa de D. Constantino de Meneses, capitão do galeão que
arribou a Baia, Baia, 8-05-1610. Publicada por Varnhagen, História Geral do Brasil, I, p. 471/473,
da 1ª edição. Apud A.B.N.R.J., vol. LVII, 1935. “Correspondencia do Governador D. Diogo de
Meneses”.
60 Conviene tener presente que, simultaneamente, los jesuítas, con la aprobación de la Corona y
teniendo een cuenta que hasta aquel momento no se había conseguido vencer a los indios del
Paraguay por la fuerza de las armas, están iniciando las misiones de Guairá, dentro de esos
mismos principios legislativos.
faser, senão naquella parte q vem bem a quem os tem em poder, por q assim so
elles fiquem com o dominio e mandando V. Mag.de por ordem nestas Aldeas de
maneira q os moradores se puderão aproueitar de seu seruiço por seu salario”.
La Corona acoge, in totum, las sugestiones de su Gobernador general y, el
10 de Septiembre de 1611, vuelve a legislar sobre la libertad indígena,
manteniendo los principios ya tradicionales e introduciendo dos alteraciones
fundamentales:
a) la posibilidad de tener indios esclavos: aquéllos que fueren
adquiridos por guerra justa, declarada así por las autoridades
competentes (“...sucedendo o caso que os ditos gentios movam guerra,
rebelião e levantamento, fará o Governador do dito Estado Junta com o
Bispo, sendo presente, e com o Chanceler e Desembargadores da
relação, e todos os Prelados das Ordens, que forem presentes no lugar,
aonde se fizer a tal Junta, e nella se averiguará se convém e é
necessario ao bem do estado, fazer-se guerra ao dito gentio, e se ella é
justa”) y aquéllos que fueren “rescatados” de ser comidos, ya que, en
las guerras entre los indígenas, los que eran presos acababan siendo
comidos por los vencedores (“hei por bem que sejam captivos todos os
gentios que, estando presos e captivos de outros para os comerem,
forem comprados, justificando os compradores delles, pellas pessoas
que conforme a esta Lei, podem ir ao sertão com ordem do
Governador, que os compraram, estando, como fica dito, presos de
outros gentios para os comerem”).
b) los Capitanes de Aldeas elegidos entre personas civiles: “pessoas
seculares, casados, de boa vida e costumes (...) e que de nenhum
modo sejam da nação61”. Lógicamente, de esa forma, se retira de la
Compañía de Jesús el papel “civil” que representaban, reduciéndolo al
terreno espiritual y doctrinal; pero, a la vez, la ley ordena que las otras
órdenes pasen a tener también un papel preponderante en todo lo
referente a los indígenas y , así, por ejemplo, todos los Prelados de las
órdenes –y no tan sólo los de la Compañía- serían consultados para
decidir sobre la “guerra justa” y todos “de qualquer outra religião ou
Clerigo, que saiba a lingua” podrán acompañar las entradas al sertón en
busca de indios.
Son alteraciones de un cierto peso, si se lleva en cuenta que, hasta
aquel momento y, dentro de la tradición portuguesa que siempre contó con
los jesuitas desde el primer momento de la colonización, la Compañía de
Jesús tenía una cierta exclusividad sobre los asuntos relacionados con los
indígenas. La legislación no sufrirá cambios en estos aspectos esenciales
hasta 1639 y los motivos para ese cambio ya no será la “política laboral”,
sino la “estrategia defensiva” provocada por las tensiones con Holanda.

3.2. El desarrollo de la cuenca del Plata-Paraná


El camino que se conocía y se usaba dentro de la Corona de Castilla para
llegar a Potosí por el interior –y no por Nombre de Dios y el Pacífico- era el camino

61 Bajo esa denominación se hacía referencia a los que pertenecían a la “nación hebrea”.
que subía desde Buenos Aires hasta Tucumán y Salta, llegando a los
contrafuertes de los Andes y a Potosí. Era un camino extremamente difícil y
accidentado, donde se debía cargar con todo, incluso con agua 62.
Después de la Unión, el camino directo desde São Vicente o Santa
Catarina, tantas veces transitado años atrás hasta su cierre por Tomé de Souza,
no sólo podía ser abierto como ahora contaba con la excepcional localización de
São Paulo. Lo que antes era una atalaya para cerrar el paso hacia São Vicente, se
convertía ahora en proa para adentrarse a través de los campos y del “sertão” 63.
São Paulo era, en aquella altura, la única ciudad brasileña que estaba alejada del
litoral y, coincidentemente, gracias a la conformación de la costa, se encontraba
pocos grados abajo del paralelo de las minas de Potosí.
Inicialmente, la Corona hizo sus exploraciones a partir de Bahia en
dirección al interior, animado con las informaciones que recibió de Gabriel Soares.
Como no hubo resultados prácticos, todos los esfuerzos se concentraron a partir
de São Paulo, en dirección al Alto Perú, pasando por Guairá 64. La Corona quiere
descubrir las minas que se encuentran a lo largo de todo ese territorio. Para eso,
primero tiene que explorarlo y verificar si todos aquellos sueños de comienzos de
siglo son, de hecho, realidad.
Mientras se desarrolla en Europa la guerra contra Holanda, antes de la
Tregua de 1609, la Corona, apoyándose en los planes del Capitán y “Provedor das
minas de São Vicente” Diogo de Quadros, intentará adoptar un método similar al
usado en las minas potosinas65, importando esclavos africanos: “mandar Vossa
magestade por Conta de sua fazenda tirar mil escrauos de Guine e repartillos
pellos moradores com obrigaçam e fiança de os pagarem em tres annos” y
estableciendo, a la vez, un régimen similar al de la mita, mandando “uir alguns
Indios das capitanias do Rio de Janeiro e sperito Sancto para que reuesados
possam continuar no dito seruiço como se vsa no Perù...” 66.
Como se sabe, los indios del Perú fueron siendo removidos de sus
ciudades y llevados a Potosí. En São Paulo no parece que haya habido las
migraciones que Quadros proponía. Lo que sí hubo fue un aumento de motivos

62 Cfr. CANABRAVA, Alice P., op. cit, p. 40..


63 Son muchos los documentos que hablan de ese camino y de la facilidad con que en poco
tiempo se pasó a tener para percorrerlo, así por ejemplo: “Como he visto por vista de ojos aquella
tierra de Guayra y llegado tan cerca de San Pablo, me veo obligado a avisar a Vuestra Magestad
que es muy facil el entrarse olandeses y otros enemigos a todas estas tierras y passar al Peru”
(Carta de Francisco Vasquez Trujillo a Su Magestad sobre puntos tocantes a las reducciones....
Buenos Aires, 12 de junio de 1632. AGI. Estante 74. Cajón 3. Legajo 26.
64 Son también muchos los documentos sobre este tema. Tan sólo por citar un ejemplo: “el
segundo intento es satisfacerse de las grandes notiçias que ay de las riquesas y minerales del
Itatin; esto se verifica por los yndios que llegaron a Santa Crus de la Sierra, que en el examen que
se hiso dellos refirieron que les yban preguntando lo referido;y (...)puede suçeder que ellos la hajan
se apoderen de las cordilleras del Itatin, y sean señores de todo el coraçon del Piru” (Sobre las
molestias que reciben los Indios del Paraguay de los Portugueses del Brasil. Don Juan de Lizarazu.
Potosi, 1 de março de 1638 años. Consulta del Consejo de Indias a Su Maagestad. 1638-3-23)
65 AGS, Secretarias Provinciais 1476, 05/06/1606, p 166r-167v. Consulta do Conselho da Índia
sobre a petição de Diogo de Quadros, referente ao benefício das minas de ouro de São Paulo.
66 “venir algunos Indios de las capitanías de Rio de Janeiro y Espírito Santo para que,
relevándose, puedan continuar en dicho servicio como se usa en el Perú...
“de guerra justa”67 y una “preocupación mayor” para que más indios viniesen del
interior hasta São Paulo, para que fueran adoctrinados por los jesuítas y, de
acuerdo con la ley, los mismos jesuítas se encargasen de distribuirlos en el trabajo
de las minas.
Lo que sí pasó a haber, en el Perú y en São Paulo, fue un aumento
considerable en el tráfico de esclavos negros, no tan sólo de Guiné, sino también
de otras partes de Brasil68. Ese tráfico, que ya se venía haciendo desde mucho
antes69, pasó a ser tanto legal como ilegal, en parte debido al número anual tan
limitado que la Corona establecía. Una de las figuras más curiosas y
controvertidas fue el Obispo de Tucumán, D. Francisco de Vitoria quien, por carta
del propio Gobernador de Tucumán al Rey, es acusado de llevar vida de mercader
y no de Obispo70 y una de sus mercancías más habituales, conforme carta del
Presidente de la Audiencia de Charcas al Rey, es la importación ilegal de negros
de Brasil71.
Parece que la realidad se impuso a los sueños. Lo que se apuró de metal
precioso en el camino de los Campos de São Paulo no fue “otro Perú” y ni siquiera
se le aproximó. Pero los sueños fueron construyendo la realidad paulista durante
los primeros años del siglo XVII. La utopía y la realidad se defrontaron en muy
poco tiempo y de manera muy intensa. São Paulo se convirtió, repentinamente, en
una de las llaves de seguridad del Imperio.
Uno de los puntos claves de “las espaldas del Perú” era el Guayrá, donde la
Corona había permitido, en vista de las dificultades que había encontrado para
tomar pose del territorio, que los jesuitas iniciasen sus reducciones. Tanto d.
Francisco de Souza cuanto los jesuitas de São Paulo se las ingeniaron para atraer
a la ciudad paulista los indios de Guayrá. Los jesuitas envían a Guayrá caciques
que viven en São Paulo para animarlos a que vayan con ellos a la ciudad paulista.
De hecho, “por orden de los dichos padres fueron despachados los dichos
caciques a sacar deste pueblo todos los yndios e yndias que se quisiesen yr con
ellos como los propios yndios lo dicen”72.

67 La propia Corona reconocía, en el preámbulo de la Leyde 28-07-1609 que “por atalhar os meios
paleados de que os moradores do Brazil usavam para com pretexto de justa guerra os captivarem
houve por bem de revogar a dita Lei...”. Por otras palabras, los paulistas se aprovechaban de la
ambiguedad del concepto de “guerra justa” para esclavizar los indios.
68 Esa práctica facilitará e intensificará el comercio y el tráfico de esclavos negros a través de
Buenos Aires. En 1599, conforme indica ZAVALA en su libro (op.cit, tomo I, p. 212) se registran
fraudes en el comercio con Brasil. La legislación es cuidadosa y detallada, llegando a limitar la
entrada de esclavos negros por año. La Real Cédula de 20/02/1602 regulamenta el comercio tanto
con Brasil cuanto con Guiné. Para mayores detalles, además del libro de ZAVALA, ver también
CANABRAVA, ALICE, “O comércio português no rio da Prata (1580-1640)”, Edusp-Itatiaia, São
Paulo, 1984.
69 En una carta del Presidente de la Audiencia de Charcas al Rey, de 28/02/1590 se hace
referencia a la necesidad de importar esclavos para las minas: AGI, Charcas 17, y, en otra, fechada
el 2/07/1590 el Presidente aconseja a traer negros de Brasil para las minas de Perú: AGI, Charcas
17.
70 AGI, Charcas 42, 29/06/1587.
71 AGI, Charcas 16, 13/01/1588.
72 AGI, 74-6-21. Carta de don Antonio de Añasco al gobernador de Buenos Aires Diego Marín
Negrón sobre los excesos que cometian los portugueses de San Pablo del Brasil, 14 de noviembre
de 1611. A.M.P., I, p. 153.
Esa cooptación no es apenas una iniciativa jesuítica sino que cuenta con el
apoyo legal de la Corona que, a través del hijo y sucesor de D. Francisco, fallecido
en 1611, está incentivando los planes ya trazados años atrás por el mismo d.
Francisco de hacer con los indios lo mismo que se hacía en Perú, llevándolos de
su lugar de origen hasta el lugar de las minas. En la carta de D. Antonio de
Añasco, teniente general de gobernador y juez visitador, al gobernador de Buenos
Aires, el 14 de noviembre de 1611, se cuenta que el jefe de los paulistas, Pedro
Paes de Barros73 venía con treinta y dos portugueses y muchos indios tupis, y
traía “una comision que el governador de san Pablo Don luis de sousa Hizo de
don francisco de sousa, que dios aya, (...)y asi por la muerte de su padre esta
governando El dicho don luis el qual dio una comision a los caciques...”.
La ciudad de São Paulo será en estos primeros años del XVII el laboratorio
prácticamente exclusivo para poner en práctica y verificar las consecuencias de
una política abrangente no ya de la Corona de Castilla, sino de la “Unión ibérica”.
De hecho, por su posición, São Paulo era la única ciudad de la Corona de Portugal
que, geográficamente hablando, tenía una vocación “natural” para entrar en la
esfera de influencia castellana. Todas las otras ciudades (excepto Santa Catarina
y Cananéia) estaban bastante alejadas de las Indias de Castilla. La Corona mirará
para São Paulo como una extensión y continuación del enorme territorio conocido,
dentro de la Compañía de Jesús, como “Paraquaria”. Sâo Paulo, que antes de
1600 no llegaba a más de 170 vecinos, pasará a contar con más de 1.500 cuando,
en 1640, Portugal restaure su independencia 74.
Los años inmediatamente posteriores a las leyes de 1609 y 1611 asistieron
a una verdadera disputa entre castellanos y paulistas. Eliminadas las fronteras, los
castellanos se sentían impotentes para mantener los indios en sus tierras. Los
indígenas de Guayrá, por su parte, se sentían atraídos por las promesas que
paulistas e indios tupis les hacían y contaban sobre la ciudad de São Paulo y
abandonaban las reducciones al margen del Paraná para irse con los paulistas. En
1610, por ejemplo, se fueron más de 3.000 indios 75 y en 1612, trece caciques y
más de novecientos indios, según nos cuenta la carta de Bartolomé de Torales al
gobernador del Río de la Plata, de 19 de diciembre de 1612, se fueron siguiendo
al paulista Sebastião Preto,”que los llebo con puras dadiuas” 76. Para Torales, eso
era una señal evidente de que los jesuitas no estaban cumpliendo su papel 77 y
73 Ibidem. En el original se menciona a Pedro Vaez de barrios.
74 “de 30 años a esta parte hemos visto pasar al Perú mucho número dellos...alterando los
animos en aquellas partes, poniendo en riesgo las Indias Occidentales....” Informe del Pe. Antonio
Ruiz Montoya, 1939. John Carter Brown Library.
75 Carta del Cabildo de Ciudad Real al gobernador de Buenos Ayres Diego Marin Negron sobre la
inquietud que los portugueses de san Pablo del Brasil causaban entre los naturales de aquella
region, Ciudad Real, 20 –12-1612. A.G.I., 74-6-21. A.M.P., p. 159.
76 Carta de Bartolomé Torales al Gobernador del Rio de la Plata Diego Marin Negron sol el
alzamiento y uida de los indios de la provincia de Guayra sonsacados por los portugueses de la
villa de San Pablo, Guaira, 19-12-1612. A.G.I., 74-6-21. A.M.P., I, 157.
77 Son las consecuencias de la visión de Imperio: la Corona haabía decidido que la colonización
de toda la región paraguaya estuviese en manos de los jesuitas, y que éstos se preocupasen para
que los indios ayudasen a los españoles en las encomiendas. Lo mismo había sido decidido para
los dominios portugueses. D. Francisco de Sousa se aprovechaba de la concepción de Imperio y la
consecuente eliminación de las fronteras para aplicar las leyes en su beneficio. Consciente o
inconscientemente, estaba poniendo en marcha una economía regional que ultrapasaba los límites
como “los Padres de la compañia de jesus non an sido Poderosos De que estos
Dichos yndios no se fuesen”, se había visto obligado a perseguirlos por dos veces,
para llevarlos de nuevo a las inmediaciones del río Piqueri, donde los jesuitas
castellanos tenían sus misiones, y los indios prestarían servicios a los españoles.
El problema para los españoles se centraba en el hecho de que, yéndose
los indios para São Paulo, las ciudades de españoles fundadas más o menos
cercanas a las reducciones jesuíticas, se quedaban sin mano de obra que
pudieran realizar las servidumbres a la que tenían derecho de acuerdo con la ley
sobre las encomiendas:”es pues del cazo que de dos años a esta parte an estado
los naturales encomendados a los vecinos desta ciudad tan alterados y ynquietos
por la entrada de Rondon que an echo los portugueses entre ellos y los an
sonsacado y llebado mas de tres mill animas A la villa de sant pablo en harto
perjuizio desta ciudad de donde a resultado la dicha ynquietud en los que
quedaban que Realmente si no se vbiera puesto tanta diligencia en el Remedio
totalmente se vbiera despoblado el Rio donde ellos estaban” 78.
La unión ibérica se transformaba en una unión económica sureña, al estilo
de la mita potosina, uniendo la región paulista y la cuenca del Paraná. D. Luis de
Sousa, gobernador “de San Pablo del Brasil” 79 establece un plan estratégico de
redistribución de la mano de obra, procurando atrair los indígenas de Guayrá para
trabajar en São Paulo80.
La propuesta del lado castellano no se hace esperar. El gobernador de
Buenos Aires, Diego Marin Negron, propone que se separe el gobierno del Río de
la Plata y el del Paraguay y que se mande al gobernador de la provincia del Brasil
“que Ponga mucho cydado en estoruar estas entradas porque nos ynquietan la
tierra”81. Se trataba de una tentativa para remediar no propiamente la situación de
los indios, sino la de los encomenderos. De acuerdo con su plan, el hecho de
tener un gobernador en el Paraguay, más cerca del Paraná y de las reducciones
jesuíticas, contrarrestaría la “evasión” de mano de obra indígena para São Paulo y
garantizaría el trabajo indígena para los españoles.
La evolución de los acontecimientos a partir de esta fecha cambiará toda la
política que Castilla, a través del gobernador del sur del Brasil, venía adoptando.
El camino de comunicación entre São Paulo y Guayrá será cerrado; pero el motivo

fronterizos.
78 Carta del Cabildo de Ciudad Real al gobernador de Buenos Ayres....,Ciudad Real, 20-12-1612.
A.G.I., 74-6-21. A.M.P., I, p. 159.
79 El título que se le da en el documento de 12-11-1611 es el de “gouernador capitan general de
las provincias de san pablo”. Cfr. Testimonio y trasunto en castellano de la comision que el
gobernador de San Pablo del Brasil, don Luis de Sousa, dio en la Aldea de Fuerte a 25 de agosto
(de 1611) a los caciques de las aldeas... A.G.I., 74-6-21. A.M.P., p. 148.
80 Testimonio y trasunto en castellano de la comision que el gobernador de San Pablo del
Brasil....Idem: “...soy informado que algunos yndios principales Del serton quieren venir con su
gente a biuir en las aldeas Desta villa al gremio de la iglesia y por algun temor y rrecelo que dello
tienen avisaron a los parientes y principales desta aldea para que los fuesen a buscar con los mas
yndios sus subjetos los quales yndios Principales Della me pidieron los Dexasse yr a Hazer tan
gran seruicio de dios y de su magestad y bien comun desta capitania como es y ser el gentio para
labrar en las minas Della que es en avmento de la Hazienda de su magestad”
81 Carta del gobernador de Buenos Aires Diego Marin Negron a Su Magestad sobre la separacion
de los gobiernos del Rio de la Plata y Paraguay y excesos cometidos por los portugueses de san
Pablo. Buenos Aires, 8-01-1612. A.G.I., 74-6-21. A.M.P., I, p. 156.
no serán las reclamaciones de los encomenderos españoles y, sí, el temor de una
posible invasión holandesa82.

4. Los años finales: la guerra con Holanda


No es del todo extraño que Holanda se haya aprovechado de la situación
de estado de alerta permanente y de guerra total en que se encontró España
entre 1609-1614, con la expulsión de los moriscos, y entre 1614-1618, con las
hostilidades provocadas por Saboya y Venecia contra el Milanesado, para forzarla
a abrir un nuevo front, al otro lado del Atlántico y exactamente atacando por las
espaldas de lo que constituía el núcleo central del Imperio: Perú.
Ya por carta de 22-04-1609, el Gobernador del Brasil, Dom Diogo de
Meneses, al mismo tiempo que informa de la llegada de D. Francisco de Souza
como reciente Gobernador del Sur, comunica que han sido hechos prisioneros
varios holandeses en diferentes puntos de la costa brasileña: en Cabo Branco,
entre Paraíba e Itamaracá y en Rio de Janeiro. El Gobernador acaba su carta
avisando que los holandeses no están respetando la tregua “e uierão qua e
tomarão as fasendas a seus donos forçosamente” (vinieron aquí y tomaron las
haciendas a sus dueños a la fuerza).
A partir de 1615 las informaciones que van llegando al Consejo de Indias no
dejan ninguna duda de que la política holandesa se está centrando en el Brasil. El
24-05-1615 llega al Presidente del Consejo una serie de avisos con relación a las
Indias donde se informa que Holanda pretende: establecer puntos de poblamiento
en América y, específicamente, hacer una amplia exploración en el Amazonas 83;
autorizar al Capitán de la armada naval de Vlissingas y a su hijo a fundar una
población en la ribera del “Viapoco” para “pasar adelante en el dicho rio de las
Amazonas” y para eso establecer una compañía con “el burgo maestre de
Vlissingas Juan de moor”; hacer que Teodoro Claesvis, anabatista de Leyden,
transferise la colonia y población de “la rivera de caena con todos quantos
menajes alli tenia y puesto sus asientos en la rivera de Surenana y que la mayor
parte dellos estan con mujeres yndianas”; y mandar a Juan Peeter hacer un
reconocimiento del rio Viapoco, siguiendo las informaciones de un ingles que
fundó alli una población, de manera que se pueda llegar a tener información

82 En el cambio de orientación de la política castellana tuvo también un papel relevante el cambio


que se produjo en la interpretación que la Compañía de Jesús pasó a dar al conflicto entre la
libertad y el trabajo indígenas y en las actitudes más agresivas de los paulistas, haciendo
“entradas” para cazar y esclavizar indios. Es elucidativo el hecho de que ya en 1612 los jesuitas
son expulsados de la aldea de Barueri, cercana a São Paulo, por los mismos colonos y, casi 30
años después, serán expulsados de São Paulo, al que no retornarán hasta 1654, después de
firmar un acuerdo con la Cámara Municipal de que no tocarán más en el asunto del trabajo
indígena. Sin embargo, tratar de este tema en este artículo nos desviaría mucho.
83 “Avisos tocantes a la India Occidental. Explican los progresos que Olandeses, Franceses e
Ingleses hacian en las riberas del rio de las Amazonas”. A.G.I., Patronato, 2-5-1/27. ABNRJ, 26,
1905, p.335: y esto sin embargo de la grande y General poblacion que dichos estados pretenden
hacer en aquellas partes de la America en caso la guerra no pasara adelante la qual muchos
dessean, y tienen por sigura, y assi toda la compañia del Trato y comercio por mar ynsisten a los
dichos Estados para que acudan con alguna notable ayuda con que puedan yr tomando lenguas y
reconocer todo el estenso y largo del dicho rio de las Amazonas, por donde los dichos Estados
havran de sacar gran fruto en lo porvenir andando el tiempo...
segura sobre la existencia de la “ grande Ciudad de manoa, de la qual hay tanta
fama”84.
La información que circulaba en Lisboa y Madrid sobre ese territorio era de
que “ha Perolas, e muitos sinais de minas de prata e de outras Riquezas, E que
he sadia de muitos bõns Ares; concluê condizer que todo o estado do Brasil não
he nada em comparação deste...” 85 Se trata de un territorio fronterizo, entre los
límites definidos por Tordesillas y, de hecho, poseídos por los castellanos, al Norte,
y los portugueses, al Sur. Es precisamente en ese territorio que Holanda quiere
introducir una cuña, que divida en dos la Unión ibérica 86.
A la vez, para aumentar aún más la tensión, llega la información de que
está en marcha una traición en Paraíba, protagonizada por el propio Capitán de
Paraíba, Francisco Ribeiro, “o qual tem parentes judeus em Olanda” y que
mantiene correspondencia con Dom Manuel, hijo del Prior de Crato y, por lo tanto,
posible heredero de la corona portuguesa 87. La conspiración tiene fuertes
ramificaciones, ya que el informe avisa que un fraile franciscano, Frey Pedro da
Anunciação, y un sobrino del Capitán de Paraíba, Gabriel Ribeiro, se encuentran
en Holanda para tratar del asunto y organizar una armada holandesa en dirección
al Brasil88.
Los holandeses no sólo se están asentando al norte de Ceará y tienen
planes para penetrar a través del Amazonas, sino que, además de organizar una
conspiración con algunos elementos leales al heredero portugués, realizan otras
tentativas de ataque y contactos en diversos puntos de la costa brasileña. Así, por
ejemplo, en Espírito Santo, capitanía al Norte de la de Rio de Janeiro, las
autoridades estaban corrompidas y facilitaban el trato con holandeses 89; en otros
lugares, comerciaban “pau brasil” con los indios sin ninguna dificultad 90 y, de
manera intermitente, se recibían avisos de que se armaban navíos en Amsterdam
o Roterdam, de forma más o menos organizada, para hacer incursiones en la
costa91.
La Corona prevé la necesidad de una Armada para guardar toda la costa 92
y, específicamente, determina la ida de dos Caravelas al Estrecho de Magallanes:

84 Idem.
85 Carta de S. Mg. sobre o Pará ao gouernador do estado do Brasil, 4 de setembro de 616. Livro
Segundo do Governo do Brasil, IV. A.M.P. III, p. 11.
86 En esa misma carta se hace referencia a una fortaleza y una población, con “engenhos de
assucar” de holandeses.
87 Dom Antonio, Prior de Crato, fue uno de los posibles herederos a la sucesión de la Corona de
Portugal, a la muerte del rey D. Sebastião. Después que la lucha sucesoria fue decidida en favor
de Felipe II, D. Antonio representó una amenaza real durante algunos años, siendo ayudado por
Francia.
88 Carta a Dom luis de sousa do seu consº.. Gouernador ECapitão geral destado do Brasil, 24-09-
1618. Segundo Livro do Governo do Brasil. A.M.P., III, p. 77.
89 Carta a Dom Luis de Sousa do seu Conº Gouernador, e Capitão General do Brazil, 28-08-
1618. Ibidem, p. 75..
90 Carta a Dom Luis..., 14-08-1617. Idem, p. 73.
91 Carta a Dom Luis..., 16-08-1617. Idem, p. 45.
92 “...reçebeosse auossa carta de 22 22 de Maio passado, em que me representaes
aneçessidade que ha deter nesse estao nauios Armados, que guardem a costa e a limpem dos
Cossariosque a infestao e fazem continuos roubos nos nauios mercantis”. Carta de S. Mg.e sobre
as armadas da costa, 28-08-1618. Idem, p. 74.
“...E em particular procurê aueriguar sehá algû sitio no Estreito, que fortificandose,
impida o passo delle”93 y manda poner en ejecución los planes para las
fortificaciones de Cabo Frío, Paraíba y Espírito Santo 94.
Al mismo tiempo, la Corona decide tomar medidas contra los cristianos
nuevos que, de una manera general, pasan a ser vistos como colaboradores de
los holandeses. Ya en 1617 se nota una profunda prevención de la Corona contra
los extranjeros residentes en Brasil, aunque aún no se encontraba una solución
clara para la cuestión. Así en la Carta de 16 de septiembre de 1617 se
determinaba que fueran expulsados del país “todos os estrange.ros q ouver nesse
estado”95 e incluso aquellos que estuvieran allí por un favor real especial. El motivo
era la información que había llegado a la Corte de los preparativos que Holanda
estaba haciendo para ir con una Armada en busca de “pau-brasil” 96. Un mes
después, una nueva carta revoga esa disposición, pero exige un relatorio detallado
de todos los extranjeros: “Hey por meu seruiço que suspendaes o cumprimento
della; E meinformeis particularmente de cada hum dos Estrangeiros que uiuem
nesse estado, de seus procedimentos, da confiança q entenderdes que se pode
fazer delles,e da fazenda E tratto que tem” 97 y especifica que el motivo de esa
preocupación son las posibles relaciones entre unos y otros –los de tierra y los de
mar-;. la experiencia de la guerra con los moriscos de Granada y sus
entendimientos secretos para facilitar laa invasión de España a la Sublime Puerta
aún estaba extremamente viva: “e que hauendo algûs deque se tenha sospeita
fundada, que incitão, E fauorecem os estrangeiros, os embarqueis logo para o
Reino a bomrecado, Enuiando Juntamente informação de suas culpas ou os
aparteis e façaes recolher pela terra dentro de maneira que se perca todo o
cuidado que se poderião dar”98.
Un año más tarde, por carta de 20 de Noviembre de 1618, el pedido se
centra no ya en todos los extranjeros, sino específicamente en los cristianos
nuevos. La carta hace referencia a un contexto mayor: la Corona quiere una
relación de todos los cristianos nuevos que viven en Brasil porque en la visita del
Santo Oficio en la ciudad de Oporto se prendieron “a mayor parte dos homês de

93 Carta de s. Mag.de sobre a jornada do estreito de Magalhães, 20-06-1617. Idem, p. 40: “...Y en
particular procuren averiguar si hay algún sitio en el Estrecho que, fortificándose, impida el paso”.
94 En la misma carta se tenía en cuenta que había necesidad de fortificar también la isla de
Fernão de Noronha, pero se ordenaba que, por las necesidades apremiantes de la defensa de la
costa, se dejase de lado esa construcción (“todavia hey por bem, quepor horasesuspenda, por
quanto havendo outras obrigações mais precisas, convem accudir primeiro aellas”). Sería sobre
Fernão de Noronha que los holandeses lanzarían su primer ataque contra Brasil. El 7 de febrero de
1619 llega noticia a la Corte de que se está organizando una Armada para atacar Fernão de
Noronha, y el 16 de Marzo del mismo año, el Rey manda una carta al Gobernador general para
que haga lo posible por expulsar los holandeses de aquella isla.
95 Carta sobre o pao Brasil e auiso das naos que vem rouballo, 16-09-1617. Idem, p. 46.
96 Idem.
97 Carta PªSobestar na embarcação dos estrangeirosE em minha embarcação de Pernambuco pª
a Bahia, 8-10-1617. Idem, p. 47. Tengo por mi servicio que suspendáis el cumplimiento de ella, y
me informéis prticularmente de cada uno de los extranjeros que viven en ese estado, de sus
procedimientos, de la confianza que entendéis que se puede tener en ellos, y de la hacienda y trato
que tienen”.
98 Ibidem.
negº. da nação dos christãos nouos que aly hauia” 99 y, como existían relaciones
entre los de Portugal y Brasil, se prevé que los presos van a enviar sus haciendas,
negocios y haberes para Brasil. Por eso, se advierte al Gobernador General que
nombre un hombre de confianza para que esté atento a los inventarios,
testamentos y ventas que sean realizados entre ellos, en Brasil.
Al final de la carta, se deja ver el recelo que la experiencia morisca había
despertado en la Corona: “ e de todos os christãos nouos que ha nesse estado me
enuiareis quanto mais breuemente possiuel hua relação muy particular, em que se
contenhão seus nomes, os lugares onde uiuem, que fazendas tem, equais podem
ser sospeitosos, e prejudiciaespara a comunicação com estrangeiros, para o que
tomareis as informações necessarias com m.to segredo eresguardo” 100.
No era ningún secreto para nadie que los cristianos nuevos de Portugal,
después del Decreto de expulsión, habían emigrado en su mayoría para
Amsterdam, donde iban dando forma a una floreciente comunidad. Tampoco era
un secreto que varias de esas familias de cristianos nuevos estaban echando
raíces en el Brasil, en otros puntos del Atlántico e incluso ya habían penetrado en
el Perú, a través del Brasil, estableciendo una pujante red comercial. Para la
Corona, todas esas relaciones suponían un peligro real y amenazaban
directamente las bases del Imperio.
Las primeras medidas contra las escaramuzas holandesas habían sido
tomadas. La tregua de los Doce Años aún estaba, teóricamente, en vigor y sólo
acabaría en 1621. A partir de ese momento la ofensiva holandesa sólo hará
aumentar y colocará en jaque la estrategia española para el Brasil y,
específicamente, para São Paulo.
Cuando la Tregua de los Doce años termina, Holanda se encuentra con
unas Indias de Castilla con las espaldas abiertas por dos senderos, que llevan
precisamente al centro neurálgico de todo el Imperio: uno, por el norte, a través
del Amazonas, mejor conocido y ya frecuentado por holandeses; y, otro, por el sur,
que los paulistas estaban usando para llegar a las misiones jesuitas. El destino
final eran las ricas minas de Potosí.
Por eso, el plan de ataque de Holanda no se puede reducir a la conquista
de Bahia, en 1624 (al año siguiente, fueron expulsados por la Armada comandada
por d. Fadrique), ni a la de Pernambuco en 1630. Los holandeses tenían un plan
de ataque mucho más agresivo101 que, aunque no dispongamos de documentos
holandeses que lo comprueben y confirmen, basta ver la sucesión de
acontecimientos para llegar a la conclusión de que se trataba de una operación de

99 Carta sobre as diligªs. do fisco E gente da nação, 20-11-1618. Idem, p. 81.


100 Ibidem. “y de todos los cristianos nuevos que hay en ese estado me enviaréis cuanto más
brevemente posible una relación muy particular, en que se contengan sus nombres, los lugares
donde viven, que haciendas tienen, y cuáles pueden ser sospechosos, y prejudiciales para la
comunicación con extranjeros, para lo cual tomaréis las informaciones necesarias con mucho
secreto y resguardo”.
101 De acuerdo con Gabriel GUARDA, la opinión pública holandesa estaba siendo acostumbrada
a la idea de realizar establecimientos en los Mares del Sur, para desestabilizar el sistema español.
Así, por ejemplo, en las “Tablas Geográficas” de MERCATOR se lee: “De aqui consta quan caro les
a costado a los españoles Chile y Baldivia, y quan importante sería que se les acabase ya de
quitar tan opulenta esperança y possession”. Cfr. “Flandes indiano. Las fortificaciones en el Reino
de Chile 1541-1826”, 1928, Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiado, 1990, p. 13.
“tenaza” hacia Potosi, atacando por los dos caminos abiertos por los mismos
castellanos, el Amazonas y São Paulo.
En el Amazonas, un año antes de la tomada de Pernambuco, llega
información a la Corte de que, por carta de 24 de Noviembre, se hacía saber
“como a nossa Gente q do Pará foi a buscar a de huas Naos de Olandezes q ouve
nova auião entrado o Rio das Amazonas, e encontrandosse com ella em hu braço
do rio por nome Tuquyn os havia ja o enemigo intrinchejrado cõ escoadras de
soldados pella terra dentro”102. Cuando los holandeses dominen Pernambuco y,
poco a poco, todo el litoral Norte, la entrada del Amazonas será un recinto franco.
Por el sur, los documentos del Archivo General de Indias, principalmente
por parte de los jesuitas y de la Administración del Gobierno del Perú, Buenos
Aires y Asunción, son reiterativos en afirmar que a partir de la entrada de los
paulistas de Raposo Tavares, en 1628 103, holandeses y judíos se introdujeron y
pasaron a conocer el camino que llevaba hasta el Potosí.
Teniendo en cuenta que una de las orientaciones defensivas de la Corona
era que el desconocimiento de la geografía de aquellas regiones era una de sus
mejores defensas104, podemos hacernos una idea del efecto que en el Consejo de
Indias tuvo informaciones del siguiente tenor: "“ como he oydo testigos de vista
que testifican aver visto olandeses en el Pueblo de San Pablo tengo por muy
necesario que asista el gouernador en la villa Rica para cerrar de todo punto este
passo105. El mismo camino que, en 1553, el “Governador-geral” Tomé de Sousa
cerró al Pe. Nóbrega y a los portugueses como defensa contra los castellanos, y
que, a partir de la Unión, Castilla abrió por motivos económicos, tendría que ser
cerrado ahora como defensa contra los holandeses.
Ese mismo informe establece una íntima conexión entre los enemigos
holandeses y los cristianos nuevos, que aparecen como los intermediarios del
comercio ilícito y de contrabando que se mantenía desde hacía tiempo entre el
Potosí, Tucumán, Buenos Aires y São Paulo, de manera qque “el dinero del peru
va por este puerto a brasil i del brasil a olanda por la mucha comunicazion que
tienen los cristianos nuevos del Brasil con los herejes de alla"”. De hecho, mucho
antes de esa fecha, ya se verifica un asentamiento de familias judías portuguesas,

102 “Informação de D. diogo de Castro sobre cousas do Maranhão dada em Lisboa a 12 de


Novembro de 1630”. Documento nº 5789 do Catálogo da Exposição de História do Brasil.
A.B.N.R.J., 26, 1905, p. 350.
103 Las incursiones de los paulistas en el interior para apresar indios –conocidas con el nombre de
“entradas” o “bandeiras” fueron multiplicándose a lo largo del decenio entre 1610 y 1620 como
consecuencia de las políticas de D. Francisco y D. Luís de Souza. En 1628 se dio la más famosa y
de resultados más crueles: Antonio Raposo invadió las reducciones jesuíticas de Guairá y las
destruyó casi completamente, llevando millares de indios cautivos hasta São Paulo. La literatura
sobre este tema es vastísima y abarca todos los espectros posibles, desde la exaltación de la
visión geo-política de Raposo Tavares –principalmente por parte de la historiografía lusitana y
brasileña tradicional- hasta la completa condenación.
104 El Virrey Velasco afirmaba: “la defensa de las yndias en general consiste más en la
ignorancia que los enemigos tienen de las cosas particulares de ellas, en la contrariedad de la
tierra y de los tiempos, que en las fuerzas que acá ay para resistirles”. Cfr. “Flandes indiano....”, op.
cit., p. 23.
105 “Resumen de los daños que los portugueses de la villa de San Pablo del Brasil habían hecho
a los yndios de la provincia del Paraguay y sus remedios”, Lima 24-05-1632. A.G.I, 70-2-4 (Con
carta nº 19 en el libro de 1632). A.M.P., XIII, p. 298.
antiguos-cristianos-nuevos, reconvertidos al judaísmo, principalmente en la región
de Bahia y Pernambuco, y con redes y contactos comerciales en Amsterdam,
Porto y Lisboa106. La cuestión, para el autor del informe, no es puramente
económica, sino principalmente estratégica y defensiva, y, por eso, recuerda cómo
los cristianos nuevos tuvieron un cierto papel en la pérdida de Bahia 107: “aun esto
pudieramos librarnos del miedo que es justo tener no sea que muchos cristianos
nuevos avecindados en la provincia del rio de la plata del Paraguay y tucuman
entablen comunicacion con los olandeses para sus malos fines como se averiguo
la comunicacion que tenian con ellos los de Baia” 108.
De cualquier manera, lo que es importante resaltar es que las informaciones
y descripciones llegadas a Castilla en aquellas fechas eran unánimes en afirmar
que era extremamente fácil llegar desde São Paulo al Perú: “me veo obligado a
avisar a Vuestra Magestad que es muy facil el entrarse olandeses y otros
enemigos a todas estas tierras y passar al Peru” 109. No sólo porque el camino, a
esas alturas ya era conocido y andadero, sino porque carecía de cualquier tipo de
defensa: “avra poca resistencia, porque la gente española es muy poca y hallaran
los enemigos muchas ccomodidades de ganado vacuno, ovejuno, cauallos, mulas,
burras y muchas carretas, y con dadiuas engañaran los Indios destas
Gouernaciones, y ellos les ayudaran y enseñaran los caminos y no faltaran
mestizos, y jente novelera que se les junte; y una vez apoderados los enemigos
destas tierras de tantas comodidades, corre riesgo el Peru, en especial Potosi y
Chuquisaca”.
En la opinión del Provincial Trujillo, la conquista del Paraguay es una de las
prioridades de los holandeses, porque, una vez que esté toda esa región en su
poder, podrán entrar hasta Potosí o por Buenos Aires –“tomarle antes les es de
muy poco prouecho y por eso entiendo que no le an cojido” – o por San Pablo,
porque “si estos hombres [los holandeses] fundan en la villa Rica por alli pueden
tambien los enemigos tener entrada facil desde San Pablo”.
Esa opinión no es algo exclusivo de la Compañía de Jesús. El Presidente
de la Audiencia de Charcas, don Juan de Lizarazu, envió una carta al Rey el 10 de
agosto de 1637 dando cuenta de “el graue ynconbiniente que se sigue de que
vayan abriendo paso y camino al piru como lo hazen y de manera que han llegado
menos de ochenta leguas de la ciudad de san lorenzo de la varranca de sancta
Cruz de la sierra y no se que para nada pueda conuenir que sepan el camino del
106 Sobre todo este tema hay una abundante bibliografía. Destaco algunas obras de autores
brasileños: MELLO, José Antonio Gonsalves de. “Gente da nação: cristãos novos e judeus em
Pernambuco, 1542-1654”. Recife, Fundação Joaquim Nabuco. Ed. Massangana, 1989.
SALVADOR, José Gonçalves. “Os cristãos novos: povoamento e conquista do solo brasileiro.
Pioneira-Edusp, São Paulo, 1976.
107 También sobre este tema hay una basta bibliografía y varias corrientes de interprtación sobre
el papel, decisivo o no, que los cristianos nuevos jugaron en la tomada de la Bahia. Actualmente,
parece que aunque hubiera, como de hecho había, ciertos contactos, la tomada fue motivada
mucho más por la falta de defensa que por una posible o supuesta traición por parte de “la gente
de la nación”, como se llamaba a los cristianos nuevos de origen portuguesa y con raíces en
Holanda.
108 “Medios que podian aprouechar contra los daños ssusodichos”. Idem, p. 307.
109 “Carta de Francisco Vasquez Trujillo a Su Magestad sobre puntos tocantes a las reducciones
que tenia la Compañia de Jesús en la provincia del Paraguay y a los excesos que cometian los
portugueses de San Pablo”. Buenos Aires, 12-06-1632. A.G.I., 74-3-26. A.M.P., XIII, p. 310.
piru olandeses o judios que todo es vno y alla es cierto que todos son amigos y
parientes”110.
El Consejo de Indias posee un “dosier” de informaciones sobre todo lo
ocurrido en las misiones jesuitas desde 1628 111, año de la invasión de Raposo
Tavares, pero hasta 1638 no toma ninguna resolución de peso.
El Consejo, de acuerdo con las informaciones que tiene, sabe que los
holandeses pueden penetrar a cualquier momento por cualquiera de los dos
caminos que, a través de Brasil, llevan a Potosí, y marca una Junta para
despachar con el Consejo de Portugal.
La ley de 16 de septiembre de 1639 nunca llegará a tener efectos prácticos
sobre Brasil, pero por su tenor podemos hacernos una idea de que la Corona de
Castilla estaba llevando realmente en serio el peligro holandés en el territorio
brasileño. No deja de ser intrigante que el Pe. Antonio Ruiz Montoya, que fue
testigo ocular de la invasión y destrucción de las reducciones guaraníes, estuviese
en Madrid en aquella época y publicase dos libelos sugiriendo esas mismas
medidas y advirtiendo al final que era necesario “cerrar el paso al Perú (que es
muy llano)...que con esto se asegura la Monarquía del Perú, que con tanto conato
procurã enemigos de Christo entregarla a los rebeldes, y por ser tierra contigua el
Brasil y el Perú y auer camino abierto es muy facil entrar derechamente a la villa
Imperial de Potosí, cuyos confines han sacado ya los vezinos de San Pablo Indios
captiuos"112.
Montoya supo tocar la tecla cierta que sería oída por el Conde Duque de
Olivares. El problema no estaba propiamente en el peligro a la Fé, sino en la
amenaza real e inminente de invasión holandesa por el camino (que es muy
llano...y abierto) hasta la villa Imperial de Potosí desde São Paulo.
La victoria de Breda contra Holanda en 1625 llevó de nuevo esperanzas de
una reconquista definitiva. La cuestión holandesa parecía estar con los días
contados y los Paises Bajos volverían a la fe católica. Sin embargo, Holanda
respondió con una contraofensiva en larga escala: el ataque a Bahía, aunque
fueran expulsados al año siguiente, el mismo año de Breda dejaba claro que no
estaba dispuesta a capitular. Pocos años después, consiguieron inflingir una
herida de muerte en el Imperio: la Armada, que traía ochenta toneladas de plata,
fue derrotada en Matanzas en 1629.
A partir de ese momento, la iniciativa pasó a estar con los holandeses que
desarrollaron ataques fulgurantes: no apenas atacaron y conquistaron
Pernambuco, en 1630, como se dirigieron en dirección a Flandes: en 1632 cayó
Maastricht y pasaron a amenazar Bruselas. Francia se aprovecha de la situación y
entra también en guerra. La campaña de 1636 en tierras francesas resultó un
fracaso para los españoles. Y es en medio de ese ambiente que el Padre Montoya
110 “Carta del Presidente de la audiencia de Charcas don Juan de lizarazu a Su Magestad, entre
otros asuntos, sobre los daños que hacian los portugueses de San Pablo en las reducciones de
Guaira”. Potosi, 10-08-1637. A.G.I., 74-4-5. A.M.P., XIII, p. 351.
111 “La primera notiçia que pareze haverse tenido desto en el Consejo fue el año de 628 que el
Padre Francisco Crespo – procurador de la Compañia de Jhesús presentó...” in “Sobre las
molestias que reciven los Indios del Paraguay de los Portugueses del Brasil A.G.I.74-6-28. A.M.P.,
XIII, p. 357.
112 Los originales hacen parte de la colección de la John Carter Brown Library y me fue cedida una
copia por el historiador Bruno Fleiter.
advierte del peligro que supone, no apenas para la fe, sino principalmente para la
integridad del Imperio, el hecho de que los holandeses, ayudados por los
cristianos nuevos, están a las puertas de Potosí.
La Corona que desde 1611 no había dado ninguna otra ley para tratar de la
cuestión de los indios y que, como se desprende de la lectura de la misma, estaba
interesada en promover entradas al “sertón”, para abrir el camino que llevase al
Perú, con la certeza de que acabaría por encontrar minas de plata y de oro,
redacta la ley de 1639 cerrando el camino entre São Paulo y Perú 113, nombrando
un obispo, un gobernador y un tribunal de la Inquisición en Rio de Janeiro para
controlar todo el sur del país y, principalmente, São Paulo y el puerto de São
Vicente. La ley no entró en vigor por el sencillo hecho de que un año después, en
medio de la crisis general que enfrentaba la Corona, tuvo que “optar” por mantener
la unión con los catalanes o con los portugueses, pues ambos iniciaron una lucha
de independencia. Portugal se separó a finales de 1640. La pose de Pernambuco
y del norte del Brasil – para agravar más la situación en ese mismo año Holanda
tomaba pose de Angola- era un asunto a ser tratado ahora con Portugal. Y, a los
ojos de España, los dos países eran peligrosos enemigos instalados a sus
espaldas.
El peligro era real y Holanda supo aprovechar la situación, prefiriendo un
ataque marítimo. En 1642 una flota holandesa partió en dirección a Pernambuco,
donde recibió la ayuda del conde Mauricio de Nassau, gobernador de la posesión
holandesa del Brasil y, en 1643, lanzan un ataque contra Valdivia, en Chile. El
contraataque español forzó a que los holandeses se retirasen para el Brasil, pero
no alejó definitivamente el peligro porque, entre otras cosas, Holanda llegó a un
acuerdo con Portugal que le permitiría pensar en nuevos planes de ataque,
teniendo como base no sólo la isla de Madeira, como São Vicente y São Paulo 114.
El cambio de política y de relaciones entre Portugal y Holanda ayudaron, en
cierta manera, a disminuir un poco el peligro que los holandeses representaban.
Portugal entabló una lucha contra los holandeses y, en 1653, fueron expulsados
del territorio brasileño. Los paulistas no representaron, a partir de entonces, una
verdadera amenaza contra el Imperio. Sus “guerras” eran de más corto e
inmediato alcance, dirigidas contra las misiones jesuíticas al sur del país o en las
cercanías de Santa Cruz de la Sierra. La Corona se aprovechará de los propios
indios de las misiones, armándolos, y en poco tiempo resolverá el problema de las
agresiones de los portugueses de San Pablo. A finales del XVII, la descubierta de
las ansiadas minas, no en el camino del Perú, sino más para el noroeste, en lo
que después pasó a llamarse Minas Gerais, desviará el interés de los paulistas
que se irán olvidando del Perú. La Corona, por su lado, tendrá que aceptar que
toda la región de los campos de São Paulo y São Vicente no están en su

113 “...que los portugueses del brasil no puedan pasar de la linea de la demarcacion que ay entre
aquella corona y la de Castilla ni entre en ella a reducir ni sacar indios”. Cfr. THOMAS, G. op.cit.
114 En su obra “Flandes indiano...”, Gabriel GUARDA hace referencia a un documento intitulado
“Traducción en español del papel que se presentó al Consejo Privado, facilitando la sorpresa y
fortificación de algunos puerto de América, con carta de Alonso Rancaño, de 24 de mayo”, donde
se puede leer un nuevo plan de ataque a Chile y Perú, haciendo escala en São Paulo, contando
con 1.180 marineros y 246 piezas de artillería. El autor no consigue situar el año, pero puede ser
alrededor de 1650. Cfr. op. cit.,p. 9.
demarcación. Había sido un sueño, motivado por el deseo de encontrar más
minas de plata y por eso se habían hecho todos los esfuerzos posibles para
establecer un camino abierto entre el Potosí y São Paulo. Un sueño que por muy
poco no acaba en pesadilla y un camino abierto que, antes de la misma
separación de las dos Coronas, tuvo que cerrarse, como se pudo, para evitar que
los holandeses llegasen a la imperial villa de Potosí, el centro vital de las Indias de
Castilla y de todo el Imperio.
São Paulo, 8-05-00
Rafael Ruiz
“Master” en Derecho Internacional por la Universidad de São Paulo
Doctorando en Historia Social por la Universidad de São Paulo
Becario de la FAPESP