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THE LIFE OF DEATH UN REGALO DE AMOR

Sigo mi camino, lo veo oscuro y solitario como mi existencia, todo porqué pensé que por una vez mi
maldición no me quitaría la oportunidad de tener aunque sea una amiga o amigo permitiendome sentir
el calor de la compañía de otro ser, calidéz que anhelaba mi corazón desesperadamente, me arrepiento
de ser quien soy pues sino lo fuera no tendría esta solitaria existencia, mis manos le quitan la vida a
cualquier criatura que toco, por eso todos huyen de mi, pero tengo tantos deseos de tener amigos, de
amar y ser amado por otros, pero eso es imposible, no soportaría perder a nadie más por mi culpa.

La recuerdo, siempre la veo en mis sueños, su esbelta figura iluminada por la suave luz del sol que se
colaba entre los árboles, se veía tan inocente… pero estaba seguro de que saldría huyendo de mi como
todos lo demás, pero anhelaba tanto la compañía de otro ser, aunque no pudiera sentir su pelaje, o
demostrarle mi afecto fisicamente, encontraría la manera de demostrarle que me importaba.

Me acerqué a ella, pero no me atrevía a tocarla, tenía miedo de quitarle la vida, pero mi corazón no
podía soportar esta terrible soledad, deseaba poder acariciar suavemente su pelaje, que volteara a verme
y tal vez que me sonriera, probablemente fui muy ingenuo al pensar que ella no hubiera huido de mi si
la hubiera podido tocar, pero aquella sierva a pesar de todo, levantó su cabeza y me miró, sus bellos
ojos negros me dejaron paralizado, no sabía lo que debía hacer, ya que por primera vez no huían de mi
ni mostraban su miedo al verme.

No olvido aquella vez en la que me acerqué a ella tratando de llamar su atención pero cuando volteó a
verme yo giré mi cabeza haciéndome el desentendido, me dio tanta gracia pero en ese momento solo
pensaba en estar cerca de ella, como si fuera un venado más de su manada, pero sabía bien que no lo
era, que tarde o temprano… no… no quería pensar en eso, solo deseaba que todo permaneciera así para
siempre, pero era inevitable, lo sabía muy dentro de mi aunque no quisiera reconocerlo.

Las noches siempre las pasaba a su lado, me acercaba y la contemplaba a la luz de la luna, me quedaba
maravillado viendola, y aunque no entendía el motivo, eso no me importaba pues me sentía feliz
pensando que siempre estaría a su lado, a pesar de que mi deseo de poder sentirla, poder abrazarla
compartir un poco de contacto fisico con quien consideraba mi amiga iba aumentando mientras
pasaban los días pero siempre que pensaba que podría acariciarla aunque fuera un poco llegaban a mi
esos horribles recuerdos, otras criaturas a las que quise tocar antes… todas ellas murieron casi al
instante y yo… solo las veía morir, y al recordar aquellos horribles sucesos descartaba la idea de
inmediato, pues por primera vez era feliz.

Parece como si hubiera sido ayer, que las tormentas dejaban caer molestas gotas de lluvia por todo el
bosque, todos los animales se refugiaban dónde podían para no mojarse pero siempre la manada de
venados a la que pertenecía mi amiga, permanecían bajo la molesta lluvia a veces por toda la noche, la
miraba desde dónde estaba, un poco alejado de ella, sin saber ¿que debía hacer para ayudarla?, pues
desde que empezaron las lluvias siempre dormía mal, la veía acomodarse sobre el tierno pasto humedo
por las gotas de lluvia pero casi no dormía, así que una noche intenté hacer algo para ayudarla, me
quedé flotando lo más quieto que podía usando mi cuerpo para evitar que ni una sola gota de agua
cayera sobre ella, era lo único que podía hacer por ella, aunque no comprendo el motivo por el que lo
hice, pero eso no me importaba, era mi amiga y la ayudaría como fuera, al menos ese era mi
pensamiento en esos momentos.
La ví confundida por un momento cuando ya no sentía las gotas cayendo sobre su pelaje y cuando sus
ojos se fijaron en mi no supe que hacer, solo sentí como si nuestros corazones se sincronizara, dejando
el mundo a un lado, solo existíamos nosotros, por un breve instante supe que debía… no, que
necesitaba protegerla y ella sin una sola palabra, sin nada más que nuestras miradas encontradas una
frente a la otra, me agradecía, no hacía falta nada más para transmitir aquellos sentimientos que
nuestros corazones compartían.

Cada noche de lluvia, en cuanto comenzaba a llover, volvía a ponerme justo arriba de ella, el
sentimiento que sentí la primera vez era lo que me hacía querer hacerlo, me hacía sentir que me
necesitaba, y yo no dejaría que la lluvia la tocara ni por un momento, después de todo la quería, por
alguna razón, des de el momento en que la vi la empecé a querer, y con cada día la quería más y más
hasta que ingenuamente empecé a creer que estaríamos juntos para siempre, pues el solo pensar que
podría perderla, me aterraba y por eso alejo mis manos lo más posible, ocultándolas incluso tras mi
espalda ya que no quiero perderla, no por mi culpa.

Pero de todos, hay un momento que jamás olvidaré, el momento en que ella y yo pasamos la noche
juntos, sentados en el tierno pasto, con las luciérnagas volando a nuestro alrededor, estando más cerca
que nunca, nuestras miradas encontradas una con otra, sin decir palabra alguna, solo mirándonos como
tratando de memorizar cada detalle del rostro del otro, en un silencio casi mágico que solo podría
describir como el más perfecto , armonizando la noche que siempre estará en un lugar muy especial de
mi corazón y en mis recuerdos, para siempre.

Nuestro momento fue maravilloso pero a pesar de todo, no duro para siempre como hubiera deseado,
una luciernaga pasó volando justo entre nuestras caras y a pesar de que no desvié la mirada, ella si lo
hizo, no sabía el motivo pero mi corazón se contrajo un momento, sentí un leve dolor en el pecho, pero
no hice ni dije nada, al parecer ella se había quedado maravillada por la preciosa luz de la luna, sin
embargo yo no podía apartar la vista de ella, pues me parecía aún más hermosa que la luna misma, sin
embargo mientras más la miraba mi pecho seguía doliéndome, así que miré por un momento hacía la
luna sin dejar de mirarla de reojo, así nos la pasamos toda la noche hasta que finalmente nos quedamos
dormidos, tan juntos como fuera posible, yo sentía que estaba en un hermoso sueño, un sueño del que
no deseaba despertar, no quería volver a estar solo nunca más.

Pronto, el frio se hizo más intenso y del cielo empezaron a caer pequeñas bolitas blancas que cubrieron
el suelo de bosque en pocos días, en ese tiempo no había momento en que no estuviera a su lado,
incluso los otros ciervos ya me aceptaban como si fuera uno más de ellos, sin embargo había empezado
a molestarme una pregunta que siempre invadía mi mente… “¿Cuanto tiempo duraría éste precioso
momento?”, pues por más que quisiera admitir que me gustaba pasar el tiempo con ella y los otros
venados, cuando miraba mis manos que eran el origen de mis preocupaciones, mis miedos… mis
lamentos, me daba cuenta de que no era uno de ellos, al contrario, si quisiera los podría matar uno por
uno hasta que solo quedáramos nosotros, y aún sino deseara matarlos, un roce y terminaría
arrebatándoles la vida sin querer, por eso mi mente siempre me cuestionaba y me recordaba la verdad,
que era diferente a ellos.

En esos días con el intenso frío que hacía, sobre todo en las noches, me acercaba a ella hasta quedar a
su lado, al menos así podría compartir mi calor con ella, a pesar de que yo no era enteramente un ser
vivo, solo era un espiritú capaz de materializarse por breves periodos de tiempo, a pesar de haber
podido protegerla de la lluvia en todo momento hasta que esta cesara, aún así, comprendía que yo no
podría protegerla de todo, por no ser un ser vivo, aún así intentaba generar un cuerpo que pudiera darle
al menos un poco de calor para protegerla del frío.
Por segunda vez me encontraba a mi mismo pensando en proteger una vida, protegerla… suena
gracioso cuando lo pienso yo soy un portador de muerte, el fin de la vida, ¿como podía estar pensando
en hacer algo para salvarla del frio?, pues sea como fuere, su vida tendría que terminar tarde o
temprano verdad, pero ella me dió algo que nunca había tenido, amistad, comprensión e incluso me
atrevería a decir… amor, suena muy tonto pero… así lo siento… y por eso uso todas mis fuerzas para
crear una fuente de calor, un cuerpo “vivo”, aunque mientras más lo logro, mi corazón me obliga a
sentir más esa alegría y miedo a la vez de tener a alguien a mi lado que aleje la soledad de mi.

El frío finalmente terminó, el calor volvía a llenar el aire del bosque, las plantas renacían de aquella
espesa capa blanca que lentamente iba desapareciendo conforme el calor volvía a ser dominante en
todo el lugar, los pájaros e insectos volvían a llenar el bosque con su armonioso sonido, sin yo saberlo
había pasado un año desde que la había conocido, pensé que esta sería nuestra despedida, pues su
manada se iría a otro lugar y yo… no quería seguirlos, pues sabía que mientras más estuviera a su lado
más desearía tocarla, abrazarla, acariciarla, sentirla… pero si lo hacía tomaría su vida de la misma
forma que había tomado las de otros animales, por su bien… prefiero que viva una vida feliz aunque no
nos volvamos a ver nunca más.

Los otros venados ya se habían adelantado y ella parecía que iba a alejarse también para seguirlos
pero… sus patas no se movieron ni un milímetro, solo temblaron por un momento, la vi bajar la cabeza
un momento como si reflexionara, mientras que yo solo trataba de imaginarme el motivo de su
indecisión… acaso… ¿quería quedarse conmigo?… pero sus compañeros… ¿acaso los abandonaría
solo por estar conmigo? Yo no deseaba eso, no podría vivir con la culpa de que mi deseo de abrazarla o
siquiera tocarla haría que terminase con la vida de quien apreciaba tanto, pero… si ella así lo deseaba,
¿que derecho tenía yo para negarselo?, estaba asustado de nuevo, asustado como la primera vez que la
vi, dirigiendose hacía el claro dónde se encontraban los otros venados, giró su cabeza como si me
esperara, y yo… estaba a punto de hacerlo… de seguirla, pero sin querer había posado mi mano sobre
una planta con numerosas flores que casi al instante empezaron a marchitarse, eso me recordó mi
naturaleza y me dió miedo acercarme demasiado, pero inevitablemente me acerqué cada vez más a ella
y ella a mi, ¿porqué no se alejó de mi como sus otros compañeros?, no lo sé, pero mi corazón se alegró
de que no lo hubiera hecho.

Dejé de flotar un momento y me paré frente a ella, ladeando mi cabeza tratando de hacerle entender mi
confusión, pero ella solo se dió vuelta y empezó a acercarse a mi, yo no sabía que hacer, cada vez
estaba más cerca y si continuaba… pero ella no se detuvo, levanté mis manos moviendo mi cabeza,
tratando de decirle que no se acercara, que era peligroso, pero ella no me hizo ningún caso y con la
punta de su hocico tocó la palma de mi mano, yo creí que la perdería pero… por alguna razón ella
seguía viva… ¿porqué no estaba muerta como los otros animales a los que había tocado?, no lo
entendía pero sino le pasó nada entonces… entonces… ¿puedo tocarla?, ¿puedo abrazarla sin temor a
que pueda pasarle algo?… mi corazón se impuso a mi razón y no pude contenerme más… tanto tiempo
deseando el poder abrazarla, el poder decirle “te quiero” con algo más que una simple mirada.

Fue el momento más maravilloso y feliz de toda mi vida, sentía su suave pelaje en mis manos y la
cálidez de su cuerpo, me hacía sentir algo que nunca antes había sentido, un profundo cariño emanaba
desde el fondo de mi corazón llenandome de tanta alegría que apenas si podía contenerla, finalmente
alguien que pudo ver más allá del miedo que les provocaba a todos, el miedo a mi naturaleza y
descubrió mi verdadero yo, el que solo deseaba tener amigos, sentirse aceptado por otros, y quizá
también… poder amar a alguien, si, como deseaba que al separarnos, ella estuviera bien, que me
permitieran quedarme a su lado y protegerla pero… “la muerte es inevitable”, eso aprendí de la peor
forma.

Nuestro abrazo apenas era de unos segundos, y a pesar de que no había pasado nada, yo temía que
sucediera… a pesar de toda la felicidad que mi corazón sentía en esos momentos el miedo seguía
presente y éste se intensificó más cuando empecé a sentir como la cierva de la que creo me había
enamorado, empezaba a desplomarse lentamente, su cabeza se apoyaba cada vez más sobre mi hombro,
no podía creerlo, la cruel ironia de mi existencia parecía burlarse de mi ahora arrebatándome aquello
que era lo más preciado para mi, era injusto… para mi… y para ella… ¡¿porqué no la obligué a alejarse
de mi?!, ¡¿porqué no me alejé yo de ella?!, así al menos estaría viva, pero ya estaba hecho, ella estaba
muerta al igual que mi corazón, ya no quería amar a ninguna otra criatura, pues por más que me aleje sé
que todo terminará de éste modo… ¡¿porqué?!, ¿porque he tenido que ser yo el portador del fin de la
vida?… ¿porqué no puedo elegir quien debe morir y quien debe vivir?, si tan solo… hubiera nacido
como ciervo… En esos momentos, imaginaba con todo detalle lo que habría sucedido si yo no la
hubiera conocido siendo… lo que era… pero era inútil, por más que lo deseara era imposible
convertirme en algo que no soy y mucho menos volver el tiempo atrás, solo me quedaba lamentarme,
pues bajo aquella calavera que cubría parte de mi rostro, las lágrimas brotaban sin control, y no quería
detenerlas, pues sentía que era lo único que liberaba mi corazón del dolor de perderla, la deposité
suavemente en el suelo acariciandola con mucha suavidad, quizá ya no estaba viva pero al menos
esperaba que su alma sintiera todo el cariño que le tenía a través de esta pequeña muestra de afecto que
le doy a su cuerpo sin vida con estas manos que sin desearlo se convirtieron en el verdugo de su
existencia.

He estado a su lado, desde el momento en que acabé con su vida… las lágrimas no dejan de salir de mis
ojos… mi corazón me produce punzadas de dolor constantes recordándome mi terrible error y el mirar
su cuerpo sobre el tierno pasto, con ese suave semblante en su rostro, como si solo durmiera, solo hace
aumentar mi dolor, pero lo que pasó no tiene remedio, tengo su vida en mis manos, la tomé sin desearlo
por mi anhelo de sentirme querido, que ingenuo y tonto he sido, pero ya… no volveré a amar… nunca
más… solo a ella, a quien siempre llevaré en mis recuerdos y en mis más profundos sentimientos, la
tendré presente para recordarme que yo no puedo tener amigos, no van a aceptarme y mucho menos
puedo amar a ningun otro ser, yo soy la muerte y haré mi deber, haciendo a un lado mis sentimientos.

Ya ha anochecido, y todabía sigo aquí, trato de aceptar que ella se ha ido, trato de aceptar que no
volverá pero simplemente no quiero dejarla… significó tanto para mi… pero debo hacerlo… me
levantaré y daré media vuelta, no voltearé hacía atrás ni un segundo sino… quizá no tenga el valor para
seguir adelante, nuestro tiempo fue maravilloso mientras duró pero… debo seguir adelante con mi…
muy solitaria vida… ella esta muerta y no hay modo en que pueda cambiar ese hecho… adiós…
hermosa cierva… te agradezco por todo lo que diste… tu amistad, tu cariño y el que te quedaras a mi
ado sin importar lo que pudiera suceder, pero sobre todo, ese maravilloso abrazo que no olvidaré en
toda mi infinita existencia, significaste mucho para mi y por eso… nunca te olvidaré…

Mientraas pensaba todas estas cosas me elevaba lentamente alejándome de a poco de su cuerpo, viendo
como la suave lz de la luna la bañaba como haciendole un último homenaje a su existencia mientras yo
me retiraba con lentitud al oscuro bosque dónde era mi lugar, el lugar perfecto para un ser que solo trae
muerte y dolor, incluso a si mismo, con algo de dificultad di una última mirada a dónde se encontraba
su cadáver cayendo una última gruesa lágrima de dolor antes de girar mi rostro y salir volando de ahí,
no soportaría volver a ver nuevamente ese lugar, pues sentía que mi corazón se rompería en pedazos
dejandome sin ganas de volver a levantarme jamás de ahí.
No me detuve ni un segundo, solo seguí huyendo de mis recuerdos que inundaban mi mente, los veía
aleatoriamente, los momentos que pasamos juntos, los sentimientos que compartimos no querían
borrarse de mi mente, por eso no me detuve hasta que salí de ese bosque y entre a otro mucho más
alejado, no volvería a ir a ese lugar y mis recuerdos los guardaría en una pequeña caja de madera la que
enterraría bajo toneladas de olvido, esa era la única forma de seguir adelante, de superar su perdida
pero me aseguré de que la lección que aprendí no se e olvide jamás… “no puedo ser amigo de nadie ni
buscar el afecto de otros, para mi es imposible”.

Con eso en mente pasé todo mi tiempo, buscando, viendo si había animales heridos o enfermos, ya no
tocaba a los animaes que estaban sanos pues les estaría arrebatando su vida injustamente, pero podía
liberar al resto de los animales de su sufrimiento, que era la manera en que había canalizado mis
emociones, ahora ya no huían de mi pues sabían que no los dañaría pero yo tampoco me trataba de
acercar a ellos, de ese modo estuve viviendo todo éste tiempo, ni siquiera sabía cuanto pero recordaba
que habían sido ya cinco veces desde que vine a éste bosque, ya de hecho ni siquiera recordaba el
motivo de ¿porqué había venido aquí?, ya había olvidado todo lo que ocurrió en el pasado pero sin
embargo un extraño presentimiento me envolvía cuando pensaba en volver al otro bosque, como si
hubiera sucedido algo terrible de lo que no deseaba volver a enterarme.

Si, lo había conseguido, había borrado de mi memoria todo rastro de lo sucedido, había vuelto a mi
“vida normal”, pero desde hace un tiempo he sentido que algo me falta, no sabía lo que era, no
comprendía pues aunque el recuerdo de mi terrible error se hubiera esfumado, aún seguía en mi interior
esa necesidad de tener amigos, de ser aceptado, de ser… amado, aunque desde luego mermado por la
idea que no permití que desapareciera de mi mente, pero de cualquier modo esa necesidad de convivir
con otros seres se volvía cada vez más fuerte, al igual que mi curiosidad por volver al otro bosque
aumentaba, hasta que finalmente no podía contenerme más… tenía que saber el motivo de mi miedo a
aquél lugar, a pesar de la posibilidad de que no me guste lo que encuentre.

Sl entrar en el bosque una sensación me golpeó intensamente hasta el punto de darme un ligero
escalofrío, ese sitio, su aroma, el suave trinar de los pájaros, el aroma del aire, era como volver a tu
hogar, luego de haber hecho un largo, largo viaje, lo miré todo con detenimiento, los árboles cercanos,
los arbustos, las flores que tapizaban el suelo del bosque por secciones, empecé a recorrerlo lentamente,
sin saber siquiera a dónde me dirigía, no me importaba, sin embargo sentía que algo en mi interior me
guiaba, me decía la ruta que debía tomar y aunque no supiera el motivo seguía aquél presentimiento sin
dudar siquiera, tratando de imagina el lugar al que me dirigía.

Sin saberlo estaba recorriendo uno por uno todos los lugares en los que compartí un momento especial
con aquella hermosa cierva, el claro dónde la vi por primera vez, iluminada por la hermosa luz del sol,
una sección de la pradera que estaba a un lado del bosque dónde ella dormía tranquilamente bajo las
estrellas y dónde empecé a acercarme a ella, el pequeño lago del que bebía y en la orilla del cual me
sentaba para observarla, me gustaba mucho mirarla aunque al principio no entendía el motivo…

Todos los lugares que había visitado, me hacían sentir que hubo algo especial relacionado con ellos
aunque a pesar de todo, solo lo sentía, mis recuerdos eran borrosos y difusos, nada que me dijera
realmente lo que sucedió, pero luego de vagar un buen rato, de nuevo el presentimiento volvió a
guiarme, esta vez al sitio dónde por primera vez había tomado la decisión de protegerla de la lluvia, el
día en que… nuestras miradas se cruzarían y se enfrentarían la una contra la otra para compartir un
sentimiento especial que nuestros corazones conocían muy bien, tanto así que sentí como mi corazón
reaccionaba a aquellos sentimientos ligados a memorias pasadas que me costaba rememorar, palpitaba
fuertemente como si quisiera usar el interior de mi pecho como un tambor, pero mis recuerdos aún eran
difusos, ya que apenas si me vi flotando con los brazos extendidos, recibiendo las gotas de lluvia
completamente y con la cabeza agachada, como si estuviera mirando algo o… alguien, pero… a
¿quien?

En mi mente solo crecía la incertidumbre y la confusión de no recordar, pero en mi corazón al contrario


afloraba la alegría de sentimientos casi olvidados, que sin querer había aferrado a mi corazón, la única
evidencia de que aquello que sucedió fue real, sin importar en lo absoluto si podía recordarlo o si solo
seguiría siendo una colección de fragmentos de memorias que fueron valiosas para mi alguna vez.

No pude soportar quedarme ni un segundo más en ese sitio, el sentimiento era fuerte pero el recuerdo
era fragmentado y difuso, la confusión de no comprender lo que ocurrió en ese sitio me hizo sentir una
terrible desesperación, por ello solo salí huyendo, con los ojos cerrados, no me importaba si acababa
chocando contra un árbol ya que eso era preferible a no entender el origen de esos sentimientos que
atacaban directamente mi corazón, me sentía… querido, aceptado… como si hubiera tomado una gran
decisión en ese preciso momento y por ello mi corazón se llenaba de felicidad, de una felicidad que
simplemente no comprendía.

Me apresuré a tomar sendero trás sendero, dejándome llevar por un rastro emocional que como si viera
señales pintadas en los árboles me guiaban, no estaba seguro si quería continuar, pues si aquél
sentimiento de antes fue tan intenso… ¿que otra cosa experimentaría?, no lo sabía con certeza pero de
nuevo mi curiosidad me ganó y continué el resto del camino hasta una sección del bosque ligeramente
elevada en una colina, que se conectaba con la pradera que existía junto a éste, al subir a la cima de esa
colina con cada metro un nuevo sentimiento me inundaba cada vez más, sin embargo, no era como lo
que había sentido antes, más bien era cálido, me llenaba de una felicidad indescriptible, y una
tranquilidad que creía que haría desaparecer mis dudas y preocupaciones, ¿que habrá sucedido en ese
lugar?…

Al contrario del sitio anterior no deseaba alejarme de aquí, sentía que de ser posible me quedaría para
siempre a contemplar las estrellas pues mientras más subía la colina más podía ver como se abría el
cielo permitiéndome ver plenamente todos aquellos astros que parecían pequeños diamantes, en ese
momento un recuerdo vino a mi mente, el primero que era claro, pero a la vez me creaba más
confusión, estaba mirando a otro ser directo a los ojos, y el sentimiento que acompañaba éste recuerdo
me hizo entender que yo apreciaba a ese ser, pero ¿quien era?, ¿como era?, aún tenía más preguntas que
respuestas aunque ahora todo me empezaba a quedar claro, aquella criatura era importante para mi…
pero quizá… algo le sucedió y por eso decidí alejarme de éste lugar, tal vez eso había sucedido pero
solo eran suposiciones, necesitaba recuperar mis recuerdos aunque fuera doloroso para mi, pues luego
de lograr olvidar solo pensaba que nunca tendría a nadie a mi lado, que siempre estaría solo, pero con
el tiempo comencé a reflexionar… “si tan solo pudiera tener a alguien que me acepte, aunque al final
terminara tomando su vida, guardaría en mi corazón su recuerdo pues sería raro que alguna criatura me
aceptara por lo que soy, por mi… naturaleza”, aún así, antes sin saberlo había sufrido su perdida, mi
corazón estaba destrozado y la tristeza y la pena lo ahogaban lentamente con la intención de aniquilar
todo rastro de aquellas emociones que un portador de la muerte y el fin de la vida no debía albergar en
su interior, no porque fuera incorrecto, sino porque tomar la vida de una criatura que apreciaba le sería
terriblemente doloroso y mientras más vidas tuviera que tomar, el dolor se volvería más insoportable,
pero a pesar del dolor deseaba saber, ya que luego de tantos años el dolor casi había desaparecido… o
al menos eso creía.

Por alguna razón cuando estaba a punto de llegar a la cima, decidí dejar de flotar, pisé el suelo
sintiendo como el pasto tierno amortiguaba mi andar, y cuando estuve a un par de pasos de la cima, la
luz de la luna me cegó por un instante, y cuando intenté mirar la cima, me ví a mi mismo, mirando a
una figura difusa que comprendí de inmediato quien era, pero su foma se perdía lentamente como la
bruma matutina que se discipa con la luz del sol, me froté por un momento los ojos para ver mejor pero
ya no había nada, el recuerdo se desvaneció como si de una ilusión se tratara, pero en mi permanecía el
sentimiento, uno que por mucho tiempo no había sido encerrado en el interior de mi corazón y solo
hasta ahora me volvía a recordar momentos hermosos que me había forzado a sellar dentro de mis
recuerdos y mi corazón pues el dolor era insoportable, aunque ahora luego de no haber vuelto a éste
sitio en tanto tiempo me hacía desear que aquél momento hubiera durado para siempre y que aquello
que provocó que tomara la decisión en su momento de olvidarlo todo, nunca hubiera sucedido, pero, no
puedes cambiar el pasado así como no puedes devolverle la vida a un cadáver.

Finalmente luego de un largo rato disfrutando de aquél cálido sentimiento sentí la necesidad de seguir
pues un persistente presentimiento me avisaba que estaba cerca de saber la verdad, no sabía si era cierto
o si solo era mi deseo de saber lo que ocurrió en ese lugar, pero yo me levanté di media vuelta y
empecé a descender de la colina, aunque por alguna razón sentí la necesidad de voltear, algo en mi
interior me animaba a dar un último vistazo y yo sin demora voltee mi cabeza mirando el lugar en el
que había estado sentado contemplando el hermoso cielo estrellado que poco a poco se empezaba a
tornar de un color anaranjado, el sol estaba a punto de salir, pero hubo algo que me hizo girar mi
cabeza por completo, era una silueta de color café que se encontraba de espaldas a mi, tenía una
hermosa figura, su cuello era largo y delgado, su pelaje siendo acariciado por el viento mientras
mantenía una postura erguida mirando hacía el horizonte, pero de un momento a otro, los primeros
rayos del sol alcanzaron la colina cegándome nuevamente mientras trataba de distinguir aquella
hermosa silueta, pero cuando pude enfocar bien ella ya no estaba aunque en mi interior sentía como si
hubiera tratado de decirme “bienvenido”, no sabía el ¿porqué? Pero era lo que me decía mi corazón.

Acaso… ¿su espiritú me daba la bienvenida nuevamente?… tal vez… si me quería tanto como quería
yo a esa criatura quizá su alma se haya quedado en éste bosque esperando a que yo volviera, pero… si
yo le arrebaté la vida, ¿porqué querría quedarse aquí a esperarme y no ir al descanso eterno?, no lo
entendía pero quizá si llegaba al final de todo podría averiguarlo… así que sin más demora bajé
volando de la colina y solo esperé de nuevo aquél presentimiento, sin embargo lo que me detuvo esta
vez fue… otra visión, en esta el suelo del bosque estaba completamente cubierto de aquella cosa blanca
y fria que por temporadas lo cubría todo y de pronto sentí de golpe como el frió se hacía presente,
desde luego empecé a buscar lugares tibios, hasta que llegué a una serie de árboles que con sus ramas
detenían aquella cosa blanca y creaban un refugio natural contra el duro clima, sin embargo… dentro
del refugio había dos siluetas, a ambas las reconocí de inmediato, pues una era yo y la otra… era una
cierva durmiendo tranquilamente, pero me sorprendió que… yo estaba a su lado, como si tratara de
brindarle calor, pero no era posible, siendo yo un espiritú, sin embargo de nuevo los sentimientos
guardados en el interior de mi corazón parecían explicarme todo al mismo tiempo que la visión se
desvanecía y volvía de nuevo a la realidad, yo… había intentado protegerla del frió tratando de crear un
cuerpo “vivo” que generara calor, en ese momento comprendí que para mi esa cierva era mucho más
importante de lo que hubiera podido imaginar, aunque mi duda aún rondaba mis pensamientos…
¿porqué si fue tan importante para mi, tanto que incluso me esforcé en que el frió no la afectara, al final
terminé queriendo olvidarla?, era algo que no podía comprender en ese momento, pero pronto lo
comprendería por completo.

Mientras reflexionaba sobre esa y otras dudas e inquietudes, de pronto escucho algo que se mueve entre
los arbustos, levanto la vista con rapidez pues no sé lo que sea, pero movido por la curiosidad decido
acercarme para inspeccionar, quizá era algún animal pequeño que solo estaba buscando algo de comer,
reviso con cuidado pero no encuentro huellas de ningun tipo, por lo que tomo la desición de irme ya
pues deseaba pasar otro un poco más de tiempo en la colina viendo las estrellas, pero antes d irme
vuelvo a escuchar nuevamente otro sonido pero esta vez mis ojos se topan con la esbelta figura de de
aquella cierva mirándome fijamente, yo simplemente no supe que debía hacer, acercarme, quedarme en
donde estaba, o alejarme de ahí, mientras mi mente se apresuraba por tomar una desición yo solo me
quedé inmovil contemplandola, parecía ser la misma cierva… pero… ¿porque no se acerca?… ¿acaso
quería que la siguiera?, no sabía que pensar ni tenía respuestas a mis dudas, pero de un momento a otro
ella me dió la señal que necesitaba para decidirme… empezó a alejarse con pequeños saltos a lo que yo
por impulso solo atiné a seguirla lo más rapido que podía, intentaba alcanzarla para de algun modo
conseguir respuestas a mis dudas pero… ¿ella como podría brindarme esas respuestas?… pero sea
como fuere no era una desición de mi mente el haberla seguido, sino una decisión de mi corazón y
ahora que lo pienso me alegro de haberla seguido.

Ella solo seguía corriendo, quizá guiándome a un sitio muy especial, pero no lograba entender el
¿porque sentía cada vez más miedo mientras más me aproximaba al sitio que ella parecía querer
mostrarme?, probablemente… sea el sitio dónde ocurrió aquello que hizo que deseara olvidarla a ella y
a éste bosque, sin embargo el miedo no me intimidaba, pues ahora deseaba saber lo que había sucedido,
con ella… conmigo, ahora más que nunca pues ya no tenía miedo de sufrir, nunca más, ahora solo
deseaba atesorar los momentos felices que habíamos pasado y hacer a un lado los momentos tristes
pues la felicidad que compartimos fue lo más maravilloso que jamás pude sentir en todo éste tiempo
que estuve lejos de aquí y volvería a revivir aquellos momentos solo para olvidar la soledad de mi
existencia.

Parecía que ya habíamos recorrido medio bosque cuando de pronto se detuvo un segundo, volteó su
cabeza para verme y desapareció detrás de un enorme árbol, había desaparecido ante mis ojos, pero
¿porqué?… ¿acaso solo quiso engañarme?… no… no lo creo… ella me guió aquí por una razón y
tengo que averiguar cuál es… por lo que atravesé aquél enorme y antiguo árbol pero al hacerlo sentí
como si algo cambiara n el ambiente… no supe bien lo que fue hasta que me acerco más al lugar, era
un hermoso claro, todeado de árboles casi como el claro en el que la había visto por primera vez,
aunque en ese momento no lo recordaba todo por completo, pero pronto aquella pequeña cajita en la
que había enterrado todos mis recuerdos, aún estando profundamente enterrada en el olvido, volvería a
abrirse, dejando salir nuevamente todos los sentimientos y recuerdos que había querido olvidar, para
siempre, de cuya desición me arrepiento, pero… ¿como podría evitar el dolor y la tristeza de haber
perdido a alguien tan especial para mi?, supongo que era lo único que pude hacer para que el dolor de
su perdida no me destrozara el corazón poco a poco, pero y ¿ahora?, ¿podré soportarlo o tendré que
volver a enterrarlos en el olvido, dejando esos recuerdos olvidados en lo más profundo de mi mente y
aniquilando estos sentimientos que me hicieron volver aquí de nuevo?, estaba a punto de averiguarlo.

Me vi a mi mismo, estaba listo para despedirme de ella, mientras sentía como una pesada carga de
sentimientos me invadía, como si quisieran aplastar mi corazón, la tristeza de verla partir, la alegría de
haberla conocido, los momentos tan especiales que jamás olvidaría, todo eso se mezclaba dentro de mi
corazón haciendome dificíl el saber que sentir primero, pero… luego de un momento esas emociones
fueron reemplazadas por dudas, dudas que aparecieron en mi mente mientras volvía a revivir el
momento, la manera en que la cierva se acercó a mi con la intención de despediré de mi…
despedirse… con algo más que una cálida mirada, en ese momento quise gritarle que no lo hiciera pero
nuevamente recordé que era solo una visión de lo que había pasado y que no podía hacer nada… debía
revivirlo siendo ahora un simple espectador… sin embargo si deseaba cumplir con la promesa que me
hice a mi mismo de conservar esos hermosos recuerdos para siempre, debía ser fuerte.
Todo acabó en apenas unos minutos aunque cuando recuerdo el momento en que la tenía entre mis
brazos me doy cuenta de que me pareció una eternidad, en la cuál se disputaban dentro de mi corazón
la felicidad y el miedo para ver quien era más fuerte, lamentablemente el miedo venció y a manera de
triunfo me dió una advertencia que casi al instante se volvería realidad, ella moriría, solo pude cerrar
los ojos y esperar que todo terminara pronto, pero el sentir su cuerpo que lentamente se desplomaba en
el tierno pasto mientras abrazaba su cabeza, sentí como si toda mi felicidad se hubiera ido con ella, y en
parte estaba en lo cierto pues aún después de haber enterrado todo en el olvido nunca más volví a sentír
felicidad similar como la que había sentido al estar en aquellos lugares en los que compartimos al
menos por fugaces momentos nuestras vidas.

Volvía a sentir la tristeza de haberla perdido, parecía como si hubieran atravesado mi corazón con la
rama gruesa de un árbol lleno de espinas venenosas, al tiempo que ese veneno recorría mi cuerpo
destruyendo toda mi felicidad y todas mis esperanzas, volví a recordar aquella idea… “hubiera sido
mejor que se hubiera alejado solamente o que yo me hubiera alejado ya que si hubiera sido así… ella
seguiría viva”, y mientras veía como mi yo de antes se quedaba a cuidar el cuerpo sin vida de aquella
cierva, yo volvía a recordar, pues él estaba reviviendo en su memoria cada momento que pasó a su
lado, y poco a poco empecé a relacionar todos esos lugares, tomaban de nuevo sentido y significado
para mi pues en ellos viví los momentos más felices de mi vida.

Las lagrimas surcaban nuevamente mi rostro pero esta vez era diferente, debajo de la calavera que uso
como mascara se había formado una amplia sonrisa, imperceptible para otros, pero para mi el que
sonriera luego de haber vuelto a recordar todo lo sucedido, era prueba de que necesitaba tener esos
recuerdos en mi corazón y no confinarlos en una esquina oscura de mi mente, esos recuerdos son parte
de mi y si los negaba entonces habría negado que fui feliz tiempo atrás, fui feliz porque una simple
cierva de gran corazón me aceptó por quien era, no tuvo miedo de mi naturaleza y me dio algo
invaluable que nunca podré compensarlo… la oportunidad de sentir que alguien me quiere, como
amigo, o algo más, no importa la manera en la que me lo demostrara, yo podía sentir que a pesar de
todo ella me amaba y yo… también la amaba.

La visión rapidamente terminó mientras que yo seguía reflexionando sobre lo sucedido, viendo como al
final me alejaba de ella sin siquiera desearlo, pero sabía que sino la dejaba ir entonces nunca podría
volver a seguir con mi vida, aunque en verdad deseara quedarme junto a su cuerpo hasta que éste
desapareciera por completo, quizá… debí haberme quedado junto a su cuerpo, quizá debí haber hecho
algo por ella, quizá rodearla de flores, bellas flores con su suave aroma como una muestra de mi
aprecio… pero no podía… tenía el corazón tan destrozado en ese momento que… solo podía sentir y
pensar en el terrible dolor de haberla perdido, pero ahora que he vuelto quizá…

Cuando levanté la cabeza algo hizo que me saliera de mis reflexiones, era… un pequeño arbusto…
pero estaba cubierto de hermosas flores blancas, y sabía por el sitio en el que estaba que era el lugar
dónde estaba el cuerpo de la cierva, había crecido aquí literalmente alimentándose de ella por lo cuál
podía percibir algo especial en aquél arbusto, no solo por sus flores de un color blanco puro sino
también por un suave resplandor que parecía provenir de las flores, algo único, que no entendía pero
que por alguna razón dentro de mi sabía que se trataba de ella, me acerqué lentamente a aquella planta
teniendo gran cuidado de no tocar sus bellas flores ni tampoco sus hojas, aunque me sentía tentado a
hacerlo, pues sentía que debía hacer algo por ella, agradecer todo su cariño, demostrarle que yo la
quería mucho, pero estaba triste por su perdida y aunque hubiera tenido animos para hacerlo sabía que
todo se marchitaría en mis manos, aún así me quedé con ella hasta que cayó la noche pues no quería
dejarla,
Me acerqué con mucho cuidado evitando tocar el arbusto, aspiré su dulce aroma por unos momentos,
estaba maravillado con lo que ve´ian mis ojos, pensando que sin duda ella les había dado su último
soplo vital, la esencia de su alma la podía percibir en la blancura de los petalos, el suave aroma de las
flores, el verdor de las hojas pero sobre todo, un aura de paz que se podía sentir por todo el claro, como
si fuera una brisa cálida que sopla aún en los días de invierno… pero nuevamente las dudas volvían a
hacerse presentes en mi mente… ¿cuanto tiempo esperó por mi?… ¿Porque me esperaría?, ya que
después de todo fue mi culpa que ella no volviera a abrir los ojos nunca más, para mi al menos no tenía
sentido, pues la culpa invadía mi corazón y me hacía responsable de mis acciones, sabía lo que podía
ocurrir y no hice nada por evitarlo, sin embargo, ella pudo haberse ido al otro mundo, al que van las
almas a esperar su proxima reencarnación pero no lo hizo, ¿porqué?

Me encontraba flotando sobre el arbusto, mirándolo atentamente mientras todas esas preguntas pasaban
por mi mente, sabiendo que ese arbusto no me daría las respuestas que yo necesitaba, pero aún así no
apartaba la vista ni un segundo como si esperara que algo fuera a pasar en cualquier momento, pero no
era así, en ese momento me puse a reflexionar de nuevo, necesitaba respuestas, o mejor dicho solo una,
pero para mi esa simple pregunta había adquirido un valor tal que simplemente no podría irme sin
aclararla, la buscaría, por todo el bosque si fuera preciso, me quedaría en la colina todo el tiempo que
fuera necesario solo para poder verla de nuevo.

Lo había decidido, volvería a la colina y allí la esperaría, pues sabía bien que no lo estaba imaginando,
su alma se encontraba aquí, éste claro era el lugar en el que podía sentir su presencia, justo a mi lado,
pro si ella estaba ahí no podía verla y de cualquier manera, necesitaba verla otra vez… disculparme con
ella por lo que le había hecho y si fuera necesario, pagar con mi existencia el erro que había cometido,
pues de cualquie manera existían muchos seres como yo que solo tomaban las vidas de los seres vivos
por lo que si yo sacrificaba mi existencia en éste mundo a los demás no les importaría, pero a mi solo
me importaba compensar mi error sin importar el costo.

Lentamente empecé a alejarme de aquél arbusto disponiéndome a volver a la colina y por alguna razón
volvía a alejarme como aquella vez, sin despegar ni un momento mi mirada de aquél lugar dónde
mucho antes hubiera estado el cuerpo de la criatura más importante para mi en todo éste bosque, y no
podía apartar la vista pues el sentimiento irracional de que pudiera perder lo único que me recordaba el
corto tiempo que nos había únido y nos había permitido compartir aquellos hermosos sentimientos
creando un lazo que aún ahora se mostraba irrompible, enlazando nuestras almas como si fueran una
sola.

Aquél miedo tenía una razón, creía que su espiritú estaba enfurecido, que deseaba vengarse por haberle
arrebatado su vida, por haberle negado tantas cosas que sin duda hubiera hecho sino me hubiera
conocido a mi… quizá… hubiera encontrado una pareja, un compañero con el cuál poder criar a una
familia, ser madre, ver a sus crías crecer, todo aquello que yo presenciaba a diario en el otro bosque
cuando buscaba animales a los cuales pudiera ayudar a descansar, pero yo arruiné aquél cálido futuro
tomando lo que no me pertenecía en un momento de debilidad en que mi corazón no pudo resistir la
tentación de compartir la cálidez de un abrazo con la criatura con la que había compartido no solo
sentimientos hermosos sino también parte de mi vida, mi deseo se volvió realidad pero a un costo tan
elevado que aún ahora me sigo arrepintiendo de eso.

Como pude forcé el giro de mi cabeza logrando apartar la vista del claro y del arbusto al tiempo que el
dolor en mi corazón me forzaba a derramar gruesas lágrimas que quedaban ocultas bajo mi calavera,
decidí alejarme rapido pues mientras más tiempo me quedara hí, más intenso se volvería el dolor en mi
pecho, pero antes de siquiera poder salir del claro, se escuchó como si un animal hubiera atravesado los
arbustos que flanqueaban a los árboles que formaban aquél claro, y sin esperar ni un momento más
volteo mi cabeza en esa dirección y lo que veo… no era posible… era… era ella, su silueta, el suave
pelaje color café que cubría su cuerpo, sus orejas elevadas, como aquella primera vez que nos vimos, y
sobre todo… sus hermosos ojos mirándome… no supe que decir, no supe que hacer… había aparecido
tan de repente y se veía tan.. viva, no podía creerlo, ella realmente estaba ahí conmigo, no era un sueño
ni tampoco otra de las visiones de mis recuerdos, sin embargo, ahora solo quedaba por responder la
interrogante… así que armandome del poco valor que me quedaba me acerqué a ella, volví a pisar el
tierno pasto con mis pies como en aquél momento pero la culpa, el dolor y todos los recuerdos que
hicimos en ese corto tiempo hicieron que mi corazón casi colapsara de tristeza, una tristeza aún peor
que la que pude haber sentido al perderla, caí de rodillas ante ella, y no pude más que mostrarle todo mi
arrepentimiento, adoptando la postura de suplica, dejando caer mi cuerpo boca abajo apoyado solo en
mis extremidades y agachando mi cabeza hasta casi tocar el suelo con la calavera que me sirve de
mascara, pues no sentía que siquiera tuviera el derecho de mirarla a los ojos y ahora también por mi
culpa ella estaba atrapada en éste bosque, todo por mi culpa, solo podía encogerme más en mi
remordimiento y de alguna manera mostrar que verdaderamente estaba arrepentido por lo que sucedió y
estaba listo para sufrir el castigo por lo que había hecho.

La cierva no se movió ni un centimetro, aunque yo esperaba que se molestara al verme de nuevo pues
yo le había robado su vida sin siquiera ella saberlo, ó quizá si lo sabía pero prefería ignorarlo… no lo
sé, ahora solo pensaba en lo que podría pasarme, tal vez ella querría hacer desaparecer nuestros
hermosos y felices recuerdos juntos, ¡no!, no quiero volver a sentirme de nuevo… solo, pero y si en vez
de eso ella simplemente se va llevandose toda esa calidez que pude percibir al solo entrar a éste sitio,
me dolería pues tendría esos preciosos recuerdos pero me sentiría solo al recorrer cada lugar plasmado
en mis recuerdos y todo por mi culpa, en realidad no tenía ni idea de lo que ella estaría haciendo pues
mantenía la mirada contra el suelo sin levantarla en lo absoluto, no me sentía capar de enfrentar su
mirada luego de todo lo sucedido.

Seguí esperando, un cambio en mis recuerdos, en el ambiente del lugar, algo que me indicase que la
cierva estaba haciendo algo, pero nada, solo tranquilidad y esa cálidez tan embriagadora en el ambiente
que no deseaba que se desvaneciera, lentamente empecé a elevar la mirada intentando ubicar sus patas,
pero mi sorpresa fue grande al ver que no se habían movido, aún estaban justo frente a mi, ¿que estaba
esperando?, me estoy humillando a mi mismo para demostrarle el arrepentimiento de haberla… haberla
matado y ella no se digna siquiera a alejarse?, o lo comprendo… Pero de un momento a otro siento
como algo suave se mete entre mi brazo y mi cabeza levantandome suavemente dandome a entender
los deseos de mi amada.

Antes de que ella misma tuviera que levantarme yo me apresuré a ponerme de pie pero no podía
mirarla, era demasiado doloroso pensar que no la veía a ella sino a su espiritú, lo único que quedó
luego de que aquella desgracia atormentara mi vida y sobre todo destruyera la suya, pero en mi mente
la curiosidad se volvía cada vez más intensa, ¿porqué me había dicho que me levantara?, quizá… ¿me
perdonó?, deseaba tanto que así fuera pero no quería hacerme ilusiones solo para sufrir la terrible
decepción de que solo haya querido que me levantara para ver como caía de rodillas al perder algo
valioso para mi como mis recuerdos de nosotros juntos, eso es lo más preciado para mi ya que ella me
mostró un mundo de felicidad que quisiera siempre tener en mi interior.

Lentamente levanté la mirada sintiendo como mi corazón latía de miedo, un miedo que se volvía más
intenso con cada segundo que pasara y con cada milimetro que recorría mi cuello al ir levantando con
cautela mi cabeza, pero al verla me di cuenta, ella no me odiaba, ella no me guardaba rencor ni por
haber tomado su vida ni por haberla abandonado por tanto tiempo, sus ojos brillaban como aquella
noche en la colina cuando silenciosamente compartiamos cálidos sentimientos que guardaban nuestros
corazones, pero entonces… Si no deseaba castigarme por lo que le había hecho… ¿que es lo que quiere
de mi?, desde luego le podría dar mi propia existencia si me lo pidiera pero no me daba ninguna señal,
nada que me indicara cuales eran sus intenciones así que decidi tomar la iniciativa.

Suavemente me puse de pie sobre el suave pasto, como aquella vez ladee mi cabeza un poco hacía mi
izquierda, como si le preguntara silenciosamente “¿que sucede?”, la miré con un suave deje de tristeza
pues la extrañé tanto que me contenía para ir hacía ella y abrazarla de nuevo, sabía bien que si l
abrazaba no habría problema, lo que veía, lo que sentía y su caracteristico dulce aroma eran recuerdos
que revivía en ese momento pero ella estaba ahí… la sentía conmigo así que no era una alucinación…
no… pero no estaba seguro de si podría abrazarla y sentir su suave pelaje de nuevo, aún así debía
intentarlo.

Lenta y torpemente fui elevando mis brazos en señal de que se acercara, ella solo se encontraba a unos
cuantos pasos de mi, pero cuando vió mi gesto empezó a avanzar hacía mi, era obvio que el deseo de
compartir aquél abrazo no era solo mio, mi amada cierva había esperado mucho tiempo para poder
sentir mis brazos recorrer su cuello en un gesto de cariño y amor que sobrepasaban todo, tiempo, vida y
muerte, incluso a lo fisico y a lo etereo, pues fueron nuestras almas las que se unieron por un pequeño y
simple momento que para nosotros era lo más maravilloso del mundo, de nuevo pude sentir su suave
pelaje, el peso de su cabeza sobre mi hombro que hacía que mi corazón latiera con fuerza llenandome
de una felicidad casi olvidada y que anhelaba como nada en éste mundo, pero especialmente ahora
pude notar todo el cariño que provenía de nuestra pequeña muestra de afecto, era como si lo llenara
todo y nos sumergiera en un profundo oceano de hermosos sentimientos, no podía sentirme más feliz
de haberla conocido pero… ¿que pasaría si sucediera de nuevo aquello?… que incluso… hiciera
desaparecer su alma por culpa de mi “maldición”, en ese momento tuve tanto miedo que me alejé de
ella varios pasos, mirándola con el profundo temor que embargaba mi alma, como si viera la peor
escena que podía imaginarme, yo completamente solo, rodeado de cadáveres de aquellos seres que veía
nacer, crecer y que al final con gentileza tomaba sus vidas, pero en mi visión nadie quedaba con vida,
todos habían muerto por el toque de mi maldición y no quedaba nadie más, eso me atemorizaba tanto
que siempre me quedaba a varios metros de aquellos seres, sin acercarme, aunque ellos no me temían
ya no quería que volvieran a sentir eso, no quería que ella desapareciera de nuevo… no… deseaba que
se quedara conmigo para siempre.

Mi amada quiso acercarse a mi pero yo volvía a negarme esta vez con más insistencia, pero como la
primera vez ella volvió a acercarse a mi y con su nariz tocó suavemente la palma de mi mano, en ese
momento una gran calidez la envolvió y una suave luz dorada se desprendía de esta, yo no comprendía
lo que estaba sucediendo, ¿que era aquella sensación que parecía devolverme la vida luego de haber
permanecido “muerto” por tantos años, sufriendo el dolor de haberla perdido?, de un momento a otro
sentí otro suave toque en mi otra mano, ahora ambas se habían vuelto dos estrellas doradas que
iluminaban de forma gentil mi sendero, aquél sendero en el qe solo había existido muerte y soledad, tan
árido y escabroso como un desierto lleno de afiladas rocas que cortan la carne y destruyen las
esperanzas de los que intentan atravesarlo, pero ella aún no se había ido, al contrario, la sentía más
cerca de mi corazón, y por un impulso descontrolado volví a abrazarla, la abracé con todo mi corazón,
deseaba que esos sentimientos puros y llenos de amos crearan el lazo que aún en la muerte, seguiríamos
estando jntos.

Ella correspondió a mi abrazo de la misma manera, y yo solo sentía como el mundo a nuestro alrededor
se desvanecía dándonos el momento más intimo de nuestra existencia, solo nosotros dos, sintiendo la
suave calidez denuestros cuerpos, en un abrazo que bien podría ser eterno, pues yo era un ser inmortal
y ella un gentíl espiritú, eso lo había deseado... no… lo había anhelado desde hace tanto que no podía
contenerme, el suave aroma de su pelaje, olía a flores, su sedoso cabello acariciaba mi rostro pero…
especialmente me di cuenta de que, por más que acariciara su sedoso pelaje con mis manos, no sucedía
nada malo, por un momento incluso creí estar en un hermoso sueño, uno que deseaba con toda mi alma
no acabara jamás.

El tiempo ni siquiera lo percibiamos, los días podrían estar pasando como si fueran horas pero
seguíamos abrazados, me gustaba sentir su suave respiración en la parte trasera de mi cuello, de igual
manera podía sentir un suave estremecimiento en su cuerpo cuando daba lentas y gentiles caricias en
sus costados, ese fue el momento más feliz de toda mi existencia, y aún ahora luego de haberlo repetido
incontables veces, puedo recordar claramente aquél inolvidable abrazo.

Desde luego, todo tiene su fin y cuando nos separamos me sentí incompleto, como si una gran parte de
mi alma hubiera desaparecido, realmente no sabía que hacer o decir, soy la “muerte”, me crearon para
acabar con la vida de los seres de éste mundo, y aún así, logré descubrir el único sentimiento que
perdura aún después de que una vida acaba, el amor… y ¿ahora debía separarme de la criatura que me
mostró aquél hermoso sentimiento?, era injusto, tan injusto… aún así al mirarla, noté en su mirada que
ese sentimiento también invadía el corazón de mi amada, me apresuré a reconfortarla acariciando
nuevamente el suave pelaje de su cuello al tiempo que nuestras miradas se encontraban, como dándose
una silenciosa despedida antes de… no, simplemente no lo podía soportar, deseaba llorar pero al final
solo soy un espectro olvidado que todos temen porque en cualquier momento podría arrebatarles la
vida, no estaba vivo pero tampoco era un espiritú, era algo atrapado entre ambos mundos, una
aberración que solo deseaba la compañía y quizá la amistad de otro ser, pero conseguí algo más que
eso… algo que sin duda era mucho más valioso, el amor de otro ser… aunque nunca entendí bien
¿porqué ella se había enamorado de mi?, aunque ahora no me importa, sé que ella me amaba y me
seguirá amando aún trás su muerte, y eso es suficiente para mi.

Lentamente empezamos a separarnos, tanto ella como yo tratabamos de negarnos a lo que sabíamos era
inevitable, eso fue muy cruel, separarnos cuando por fin logramos descubrir aquellos sentimientos que
albergaban nuestros corazones, era doloroso, más que eso, desgarraba nuestras almas pero… yo como
un ser que proviene en parte del otro lado conocía las reglas y lo que podría pasarnos si las
quebrantaamos, por eso no deseaba poner en riesgo su existencia, aunque eso significara renunciar al
único ser que me brindó la mayor felicidad de mi existencia, la vería cruzar aquél túnel de luz que la
llevaría a otro tiempo, tendría una oportunidad más de vivir y tal vez volveríamos a vernos, aunque…
seguramente no podía reconocerla ni ella a mi, era injusto pero así debía ser.

El túnel pronto se abrió justo detrás de ella, y en ese preciso momento resurgió un recuerdo, el recuerdo
del día en que yo… le quité la vida y ahora irónicamente parecía que todo volvía a ser igual, con la
excepción de que no atravesaría el umbral de árboles para reunirse con el resto de ciervos en la pradera,
no… sino que atravesaría el umbral entre el mundo de los vivos y de los muertos, hacía un lugar al cual
yo no podría ir aunque quisiera, mis dedos frotaron su suave pelaje por última vez antes de dejarla ir,
no quería pero no podía romper las reglas, o por lo menos eso pensaba hasta que recordé… una regla
casi olvidada que me había ayudado algunas veces a mantener algunos espiritus cerca luego de haberles
arrebatado su vida, “el cegador de almas puede cuidar temporalmente de un alma cuando esta no esté
lista para trascender a su siguiente vida”, si… tal vez… podría… solo doblar las reglas un poco y de
esa manera podría tenerla a mi lado, no sé cuanto tiempo sería capaz de tenerla bajo ti custodia pero no
importaba, así fuera solo un día o una semana, se aseguraría de hacerla feliz.
Mi amada daba pasos lentos y titubeantes en dirección a aquél inmenso resplandor blanco entre dos
árboles, sin duda no estaba lista para irse, aunque no por las razones que tuvieron otras almas que
eligieron quedarse a mi cuidado hace tiempo, sino porque deseaba permanecer a mi lado por toda la
eternidad, aunque ese deseo era imposible pues las reglas prohibían que yo amara a un espiritu, incluso
me lo advirtieron pero… cuando pasas una eternidad completamente solo y sin nadie que te haga
compañía, aunque fuera por un breve momento, el deseo de poder estar con otros seres, de compartir
experiencias juntos y hasta de… poder tocarlos, se volvió algo insoportable, por ello me interpuse en su
camino, faltaban solo unos metros para que ella llegara al portal de luz y abriendo mis brazos la miré
desesperado, no deseaba perderla, y no me importaba si me castigaban por éste amor prohibido pero no
soportaría si a ella le sucediera algo solo por mi deseo egoista, aún así, sabía que ella anhelaba lo
mismo, así que por tal motivo intentaría cualquier cosa solo para que nuestro tiempo juntos durase lo
más posible.

Del centro de mi pecho una esfera de luz blanca emergió, dando inicio al ritual que me permitía
custodiar un alma, abrí mis brazos aún más si cabe y esperé que ella comprendiera lo que trataba de
decirle, solo debía tocar esa esfera con su nariz, de esa manera el portal se cerraría y podríamos estar
juntos, no importaba cuanto, solo deseaba no volver a perderla de nuevo… sentía que… no podría
soportarlo una segunda vez, ella me miró algo confundida pues nunca se esperó que yo intentara hacer
algo para impedir su partida, pues ella ya no era un ser vivo, sino un espíritu atrapado en ese lugar y yo
solo reclamaba las almas de aquellos cuya hora de morir había llegado, pero a pesar de todo, volvió a
mirarme de aquella dulce manera que recordaba, una mirada de amor.

Caminó hacía mi, acortando la poca distancia que había entre nosotros, yo solo podía mirarla con las
cuencas de mis ojos vaciás de éste cráneo que uso como si fuera una mascara, sin embargo, si tuviera
ojos como los de ella, seguramente resplandecerían con el hermoso brillo que solo puede emanar de un
corazón enamorado, pero al final, cuando solo nos separaban un par de metros, ella hizo algo que
incluso ahora no he logrado comprender, pues, yo creí que me aceptaría de nuevo, como la primera vez
que nos conocimos y querría volver a estar a mi lado nuevamente pero no tocó la esfera que estaba
justo frente a ella, solo siguió mirandome, de la misma, forma, sin apartar en ningun momento la
mirada.

Al final el tiempo pasó y la brillante esfera desapareció sin dejar rastro alguno, había perdido la
oportunidad de estar con ella, y aquella “petición” por regla solo podía ser ofrecida una sola vez a un
espiritu… no lo entendía, si ella deseaba estar a mi lado ¿porque no toco la esfera?, acaso… en realidad
¿ella no me amaba?… eran demasiadas las preguntas que asediaban mi mente, pero aún así ella seguía
ahí, mirándome con sus hermosos ojos, no lo entendía, actuaba como si me amara pero no quizo estar a
mi lado, desanimado agaché mi cabeza y de las cavidades donde deberían estar mis ojos, comenzaron a
brotar lagrimas de sangre, lagrimas de tristeza, pues no deseaba perderle, no soportaría la idea de pasar
el resto de la eternidad sin ella a mi lado, pero ¿que más podía hacer?, solo podía ofrecerle el custodiar
su alma una única vez, pero quizá… por ella pudiera romper aquella regla, no me importaba lo que
sucediera conmigo, solo podía pensar en ella y en todos aquellos momentos felices que habíamos
compartido, así que volví a abrir lentamente los brazos, disponiendome a realizar la “petición” una
segunda vez.

Me quedé completamente inmovil en el momento en que lo sentí, su naríz, estaba tocando justo el
centro de mi pecho, el lugar donde todo ser vivo tenía su corazón, no lograba entender, ¿que era lo que
ella hacía?, ni siquiera había iniciado el ritual, ni había aparecido la esfera, ella solo permanecía ahí,
con sus ojos cerrados, como cuando me ofreció su vida, pero ahora, ¿que me quería ofrecer?, solo era
un alma sin cuerpo, pero aún así, no pude evitar darme cuenta de que en mi pecho algo nuevo crecía,
un sentimiento cálido, pero yo nunca había sentido ni calor ni frio, simplemente no sentía nada… hasta
ahora.

Miré hacía mi pecho y pude ver como un pequeño destello emanaba de la punta de la nariz de mi
amada, un resplandor multicolor, que parecía entrar dentro de mi, mientras que aquél cálido
sentimiento invadia mi cuerpo haciendome sentir… extraño, mis brazos rodearon la cabeza del alma de
mi amada, con suavidad y gentileza, como sino desearan que dejara de provocar aquél sentimiento en
mi interior… suaves y profundos suspiros brotaron de las vaciás fosas de mi nariz y lo que hasta ahora
recuerdo más que cualquier otra cosa… nuestros recuerdos, revivían en mi como si tuviera un cerebro
dentro de esta calavera hueca… cada momento, parecía aún más hermoso ahora que entonces y
mientras más recordaba, más sentía la cálidez en mi pecho, no sabía el motivo ni siquiera entendía lo
que estaba pasando, pero sin duda me gustaba, me gustaba mucho, y sin poder evitarlo, todos los
recuerdos, se dirigían inevitablemente a un solo momento, el momento en que sus hermosos ojos se
posaron por primera vez en mi.

El momento en que la vi por primera vez, y que me hizo querer protegerla, en vez de tomar su vida,
cuando recordaba aquél inolvidable momento sentí como algo dentro de mi… ¡latía!… un fuerte latido,
llenó mi cuerpo de aquella cálida sensación, llenó mi cuerpo de aquél amor que había brotado con una
mirada gentil y que floreció con cada bello momento que estuve a su lado, y como si siempre lo hubiera
tenido, los latidos de ese corazón seguían inundando mi cuerpo de calidez, tanto que no pude soportarlo
y solo sentí como perdía lentamente la conciencia, aunque justo antes de que mis ojos se cerraran pude
ver sus hermosos ojos mirandome una vez más, hasta que no me vi obligado a cerrarlos por completo, y
aquí estoy…

Nuevamente pude recobrar el conocimiento pero… ella ya no está… el portal desapareció así que solo
puedo suponer… que ella lo cruzó… aún siento en mi pecho un poco de calidez, por lo que puedo decir
que aquello que sucedió, no fue un sueño, sin embargo no siento los latidos de antes… ¿habrá sido solo
una ilusión?… quizá mi deseo por tener un corazón y amar como todos los seres a los que les arrebato
su vida… no lo sé pero solo hay algo de lo que estoy completamente seguro… jamás la olvidaré, ella
siempre será el amor de mi vida… y sin saber siquiera de donde, una imagen aparece en lo que podría
llamar mi mente, una imagen que nunca podre olvidar, la primera vez que me miró… con sus hermosos
ojos… ¿pero que pasa?… mi… mi pecho… dentro, late el corazón que creamos, formado por todos
aquellos sentimientos de amor y amistad que compartimos, y que… de ahora en adelante, nunca más
dejará de latir.

FIN