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Educar a La Manada:

aprender a pensar
como razón de la
educación artística
en el sistema
educativo
https://mariaacaso.es/educacion-artistica/educar-la-manada-aprender-pensar-razon-la-
educacion-artistica-sistema-educativo/

MARÍA ACASO EL 27 NOVIEMBRE, 2017

Me gustaría hacer el ejercicio de intentar recomponer la educación que han


recibido los protagonistas del último escándalo judicial que nos asola. Me
gustaría pararme un momento para reconstruir este sistema educativo en la
que niños y niñas están siendo educados, en cuyas aulas pasan trece años,
sentados en incómodos pupitres ocho horas al día, y donde parece que
escuchan, toman apuntes y, probablemente, aprueban los exámenes.

Un sistema educativo que, junto con el peso de otros muchos dispositivos, no


es capaz de enseñar lo más importante que alguien puede aprender siendo
joven: aprender a ser capaz de pensar por uno mismo para inscribirse en
la realidad y transformarla. Un sistema que, tantos años después, sigue sin
saber enseñar a pensar, sigue sin llevar a cabo el fin último de la educación, al
haber sido privada del desarrollo del pensamiento crítico que nos conduce a la
emancipación intelectual necesaria para vivir con los otros.

Un sistema que sigue perpetuando una educación artística desconectada de la


realidad social, cuando quizá sea esta la única área curricular que pueda
conectar a los estudiantes con la capacidad para desarrollar el
pensamiento crítico visual que les haga entenderse como ciudadanos e
impedir actos de violencia extrema como a los que asistimos.

Porque la educación artística no puede seguir consistiendo en hacer


manualidades: ha de consistir en aprender a pensar sobre lo que nos
rodea, problematizar lo que nos es dado y constituir, desde ahí, un
pensamiento no tutelado. La educación artística debe crear el ecosistema
intelectual, conectado con las imágenes pero prolongado en todas las esferas
del pensamiento, que imposibilite actos de violencia salvaje, sea cual sea su
procedimiento y su forma.

La educación artística no puede consistir en seguir haciendo murales de hojas


en otoño ni en modelar un cenicero el día del Padre: ha de provocar en cada
ser humano el deseo de pensar que nos ofrezca la posibilidad de generar
un pensamiento propio e independiente; un pensamiento que nos prepare
para construir saberes, en clara relación con la cultura y las representaciones
visuales, que no estén mediados por nadie más que por nosotros mismos.
Procesos que nos preparen para vivir de otro modo, para decidir qué queremos
o qué no queremos hacer, valorando cuestiones éticas en nuestra toma de
decisiones, altamente contaminadas por los presupuestos estéticos de la
publicidad.

La educación artística no puede consistir en hacer un collar de macarrones: ha


de acercar a la escuela aquellos discursos visuales que no son accesibles
pero que son necesarios, relatos que nos proponen modos de vida
alternativos a los que privilegian los medios y que nos alertan tanto de la
violencia simbólica como de la real, esa que se repite hasta convertirse en
norma. Ha de consistir en aprender a disfrutar de lo complejo, lo raro, lo lento
y lo feo, y en preguntarnos por qué razón intentan que solo disfrutemos de lo
simple, lo estándar y lo rápido, y de un tipo de belleza canónica imposible.

De manera significativa, en un momento histórico en el que las imágenes


están furiosas y no existe ningún freno ante la violencia que expande la
pornografía mainstream heteronormativa, también quiero pensar que
muchos de nosotros no hemos tenido la posibilidad de disfrutar de una
educación artística que nos enseñe a cuestionar ese lugar de violencia real
al que las representaciones visuales nos han conducido.
Recordemos que, en España, la educación musical y visual en la educación
primaria ha sido aniquilada del currículum escolar. En el preciso momento en
que las imágenes furiosas nos están enfureciendo, en el momento en que la
insistencia de las redes multiplican su fuerza y su potencia anti crítica, justo en
ese momento, alguien decide que la educación artística solo sirve para
«distraer».

Aprender a pensar a través de las imágenes y aprender a pensar gracias a


las imágenes; ser capaces de decidir de forma autónoma qué es lo que
deseamos, qué es lo que queremos hacer: esta es la razón de ser de la
educación artística en la escuela. Para que aprendamos no solo a analizar
formalmente los mundos visuales que nos rodean, sino también a pensar que
las violaciones grupales no consisten en el juego estético que esos mundos
visuales nos proponen.

Todos nosotros hemos hecho murales para la fiesta de la primavera, hemos


hecho dibujos para el día de la Madre o hemos coloreado sin tregua círculos
cromáticos en la etapa de la ESO, de manera que pensar de forma
autónoma, reflexionar sobre la cultura visual que consumimos o
preguntarnos sobre las prácticas habituales en el
porno mainstream son procesos que quedan en suspenso, desplazados por
las manualidades cosméticas, las asignaturas «duras» y los privilegios de los
temas científicos.

Educar a La Manada es la única herramienta que tenemos para que la barbarie


no continúe; educar, precisamente, en ese grupo de asignaturas que
permanecen marginadas y que, paradójicamente, son las que nos salvan, nos
preparan y nos empoderan como personas. Porque, más allá de sentencias
justas y jueces honrados, lo verdaderamente importante para frenar la
violencia es fomentar una educación emancipadora devolviendo las artes
al centro del sistema educativo.

13 Comments

 Jeanne

28 noviembre, 2017 a las 16:00

Hola María,
Me parece muy interesante tu reflexión, pero creo que es un tema mucho más complejo como para
enfocarlo desde la educación artística en las aulas.
¿Qué hacen los niños y niñas cuando salen de las escuelas? ¿Qué estímulos tienen a su alcance? ¿Y
quién estaría educando en las aulas?¿Profesores y profesoras motivados o, por el contrario, poco
valorados socialmente?
Vengo del mundo del arte y creo en una educación artística conectada a la realidad social, pero en
este caso me parece que hay factores urgentes: que se cumpla la normativa televisiva en cuanto a la
violencia, que se promuevan iniciativas que hagan compartir a los niños y niñas experiencias con
grupos sociales totalmente distintos a los que pertenecen, que conozcan las historias de las víctimas,
incentivar a las familias… No creo que lo realmente importante en este asunto sea devolver las artes
al sistema educativo tal y como leo en la conclusión, aunque sea un factor fundamental que ayude a
promover nuevos valores y a recuperar la tan necesaria reflexión.
Un saludo

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 Marisol Barquero

28 noviembre, 2017 a las 16:05

Excelente, estoy totalmente de acuerdo, soy artista plastica actualmente y fui la eterna niña con
deficit atencional. El sistema educativo es obsoleto y retrograda, me costó montones encontrar
trabajo xq simplemente la educación publica y la Universidad no enseñan acerca de la vida real, es
como un placebo p hacernos creer q sabemos algo, q en resumidas cuentas no sirve p resolver un
problema meramente humano y cotidiano. Como educadora me abro a desaprenderme en cada clase
q doy y a reestructurarme xq cada ser humano es diferente, merece atención y respeto, gracias x este
texto!

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 Isabel Hurley

29 noviembre, 2017 a las 11:51

Cuánta razón tienes María. Yo hace años que defiendo los mismos postulados y espero que en algún
momento lo que reivindicamos no caiga en saco roto. Realmente estamos mucho peor que antes en
una cuestión crucial para la formación de los individuos como personas completas, en todos los
sentidos

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 Pedro Pizarro

29 noviembre, 2017 a las 12:32


Un análisis muy certero. La educación hay que cambiarla de arriba a abajo.

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 Emilia Salas

29 noviembre, 2017 a las 14:09

Hola. Lao mayoría de profesores de Visual i Plástica, aúnque tenemos muy pocas horas
contempladas dentro del mapa educativo, ya no hacemos trabajos manuales para el día de la madre
ni collares de macarrones. Hace muchos años de eso. Intentamos entender y enseñar los secretos del
color, la perspectiva y el significado de los objetos empleados en publicidad, y el arte, las
Vanguardias, lo que fueron… etc, etc. Y sí, se nos escapan alumnos con ideas machistas, que
pululan en nuestras clases, y al los que intentamos corregir, aunque no seamos nosotros los únicos
responssables, por supuesto. Sumas las horas de EVP en la ESO y no da para corregir a varias
manadas.En este artículo no se menciona ni a los padres, ni a la familia, ni al vecino machito y por
supuesto también existen los otros profesores, de otras materias que luchan como nosotros contra
esas manadas que nacen en senos de familias que ahora no voy a juzgar.

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 Azucena Molina

29 noviembre, 2017 a las 15:50

Perfecto y claro. Con vuestro permiso,compartiré.

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 Lucía Palma Sarmiento

29 noviembre, 2017 a las 21:24

Es un mensaje elocuente y fuerte, la verdad es que en ciertos momentos, mientras hacia la boba
viendo las noticias sobre “La manada” llegué a confundirme y cuestionar si fue realmente un abuso
sexual o no, luego pensé más fielmente a mi misma :lo que importa es el contexto, el contexto! la
verdad es que “eso” ocurrió en un lugar determinado, en un momento determinado y
desgraciadamente en un contexto social y cultural lamentable que intenta explotar situaciones
incontrolables fundamentadas en el turismo.
Esa situación me hizo sentir vulnerable de manera ajena hacia aquellos mensajes visuales que se nos
presentan día a día.
Con tu artículo he logrado reafirmarme en mi opinión.
Gracias por como piensas, inspiras con tus palabras y alientas con tus pensamientos.
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 Liliana Ramírez

29 noviembre, 2017 a las 22:32

Excelente!! Me has llegado al corazón soy docent de artística y estoy de acuerdo con cada una
de tus palabras…. más pensamiento crítico. Gracias ?

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 Rocío

2 diciembre, 2017 a las 10:52

Cuanta razón y sentido común. El problema que al poder y al sistema liberal heteropatriarcal no le
interesa que las personas desarrollen pensamiento crítico, humanista e independiente por lo que
utilizan la educación para adoctrinar personas y mantener su poder. Por eso es importante que el
colectivo de profesores tome conciencia y por lo menos desde sus aulas, dentro de las escasas
posibilidades que les dejé el sistema, trabajar en eses sentido.
Incomprensible que en educación infantil, por lo menos en clm, haya dos horas de religión y una de
psicomotricidad. Cuándo saldrá la iglesia de la educación.
Felicidades por tu articulo, totalmente de acuerdo con tu reflexión.

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 Carlos

2 diciembre, 2017 a las 13:54

Hay un aspecto muy importante que apenas se comenta y que está influyendo muy negativamente en
la percepción (muy equivocada) que muchos adolescentes y jóvenes varones heterosexuales tienen
del sexo y, por tanto, de la relación con chicas de su edad: EL PORNO MACHISTA.

Un vistazo por muchas páginas de contenido pornogràfico (si, TODOS los jóvenes ven porno)
plantea una gran mayoría de historias sexuales en las que la mujer es no sólo un objeto, sino un
objeto maltratado, humillado y ofendido; y podemos ver infinidad de vídeos con argumentos muy
similares – por no decir idénticos y con independencia del “consentimiento” de la protagonista
femenina – a situaciones como la que realmente se produjo en Pamplona con estos individuos que,
es muy probable, crean que la barbaridad que ha de costarles la cárcel, es “normal”.

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 Alessandra Rosa

2 diciembre, 2017 a las 16:41

Muchas Gracias por isso.

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 Sergio Garcia

4 diciembre, 2017 a las 15:34

Interesante opinión de cómo la educación, y no sólo la artística debe velar por erradicar la
desigualdad de género, y cualquier desigualdad, pero que también es campo de trabajo para las
familias y la sociedad. A todos y todas los y las que comentan me gustaría saber qué opinión tienen
de los docentes. Los respetan, los apoyan… porque la educación, y de calidad, no puede trabajar sin
ese apoyo que es más vital que el de las políticas educativas. Apoyen al docente y empezaremos a
cambiar cosas…

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 Jesús

4 diciembre, 2017 a las 16:10

No hay forma de educar para pensar libremente. Cualquier propósito de educación incorpora la
“domesticación” a unas ideas. Defender éstas ideas como ideales es una forma de marginar sus
contrarias (por diferentes). Lo de la manada es tan elemental como su comportamiento. Pretender
resolverlo con educación artístico-plástica es mirar por la cerradura de la puerta del propio
pensamiento. La manada carecía de algo muy elemental: empatía. Algo parecido a pensar que
cualquier persona en cualquier situación puede ser nuestra madre, hija, hermana, sobrina, o hija de
nuestro mejor amigo. Y no creo que éso tenga solución con el sistema actual. Como tampoco lo tiene
el maltrato de género. Son,simplemente, daños colaterales de una sistema endogámico basado en su
propia supervivencia cuyos rasgos característicos incluyen el matrimonio, el amor eterno, la religión,
los toros y, sobre todo, el sentimiento de pertenencia, sea a un pais, una raza, o una cultura
determinada…ese orgullo inoculado desde el nacimiento para soportar cualquier contingencia
existencial.

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