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RELIGIÓN

CRISTY CONTRERAS RAMIREZ


GERALD GUILLOT
SAIDY GUTIERREZ

10-02

CAMILO OJEDA CARRANZA

INSTITUCION EDUCATIVA DIVINA PASTORA


2019
TABLA DE CONTENIDO

INTRODUCCION
OBJETIVOS
El nuevo mandamiento

El objetivo de los mandamientos


El amor al prójimo: el amor en la comunidad
Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios

PREGUNTAS
ANEXOS
CONCLUSION
BIBLIOGRFIA
INTRODUCCION

En el presente trabajo daremos a conocer los diferentes conceptos y acciones sobre un


mandamiento a sus seguidores donde nos hablan del nuevo mandamiento de Jesús de
“amarse unos a los otros” es parte de las instrucciones finales dadas a sus discípulos
después de la ultima cena había terminado, y después de que judas Iscariote se había
marchado.
Un mandamiento es cada uno de los preceptos del Decálogo y de la Iglesia. De acuerdo a
la Biblia, el profeta Moisés, aproximadamente en el año 1.250 A.C. recibió directamente
de parte de Dios una lista de órdenes o mandamientos, escritas con su dedo, que los
israelitas deberían respetar y los llamó los Diez Mandamientos, justamente porque se
trata de una lista con diez órdenes.
De allí surge la idea de hacer este trabajo, contribuir en las vidas de la feligresía y estudiantes
de educación superior a que retomen el interés por este tema de vital importancia. Dedicare un
breve capitulo a cada uno de los diez mandamientos, al final haremos una reflexión y
aplicación. Con este trabajo no está terminado la tarea sobare un estudio acerca de los diez
mandamientos, sino solo es un intento de despertar ese deseo por interesarnos sobre los
mismos.
OBJETIVO GENERAL

 Conocer e interpretar los mandamientos que nos sirven para contribuir al


desarrollo de la sociedad y tener una buena relación con el prójimo.

OBJETIVOS ESPECÍFICOS

 Conocer los mandamientos de Cristo


 Identificar cuáles de esos mandamientos
 Reconocer quien soy y quien puedo hacer
El objetivo de los mandamientos
En algunos pasos peligrosos del sendero que lleva a la cumbre del Sinaí, donde
los diez mandamientos fueron dados por Dios, para evitar que algún distraído o
inexperto se salga del camino y se precipite al vacío, se han colocado señales de
peligro, barandillas o se han creado barreras. El objetivo de los mandamientos
no es diferente a eso. Los mandamientos se pueden comparar también a los
diques o a una presa. Se sabe lo que ocurrió en los años cincuenta cuando el Po
reventó los diques en Polesine, o lo que sucedió en 1963 cuando cayó la presa
de Vajont y pueblos enteros quedaron sumergidos por la avalancha de agua y
barro. Nosotros mismos vemos qué pasa en la sociedad cuando se pisotean
sistemáticamente ciertos mandamientos, como el de no matar o no robar...

Jesús resumió todos los mandamientos, es más, toda la Biblia, en un único


mandamiento, el del amor a Dios y al prójimo. «De estos dos mandamientos
penden toda la Ley y los Profetas» (Mt 22, 40). Tenía razón San Agustín al decir:
«Ama y haz lo que quieras». Porque si uno ama de verdad, todo lo que haga
será para bien. Incluso si reprocha y corrige, será por amor, por el bien de otro.

Pero los diez mandamientos hay que observarlos en conjunto; no se pueden


observar cinco y violar los otros cinco, o incluso uno solo de ellos. Ciertos
hombres de la mafia honran escrupulosamente a su padre y a su madre; pero
se permitirían «desear la mujer del prójimo», y si un hijo suyo blasfemia le
reprochan ásperamente, pero no matar, no mentir, no codiciar los bienes ajenos,
son tema aparte. Deberíamos examinar nuestra vida para ver si también
nosotros hacemos algo parecido, esto es, si observamos escrupulosamente
algunos mandamientos y transgredimos alegremente otros, aunque no sean los
mismos de los mafiosos.

El nuevo mandamiento
El nuevo mandamiento de Jesús de «amarse unos a los otros» es parte de las instrucciones
finales dadas a sus discípulos después de que la Última Cena había terminado,1 y después de
que Judas Iscariote se había marchado, en Juan 13:30.
Hijitos, aún estaré con vosotros un poco. Me buscaréis; pero como dije a los judíos, así os
digo ahora a vosotros: A donde yo voy, vosotros no podéis ir. Un mandamiento nuevo os doy:
Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En
esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
—Juan 13:33-35
Este mandamiento aparece trece veces en doce versículos en el Nuevo Testamento.
Teológicamente, este mandamiento se interpreta como el dual Amor de Cristo para sus
seguidores. El mandamiento también puede ser visto como el último deseo en el discurso
de despedida a los discípulos.
A pesar del nombre, el mandamiento no es técnicamente «nuevo». El mandamiento de
amarnos unos a otros se encuentra en Levítico 19:18:
No te vengarás, ni guardarás rencor a los hijos de tu pueblo, sino amarás a tu
prójimo como a ti mismo. Yo Jehová.
—Levítico 19:18

El amor al prójimo: el amor en la comunidad


El amor al prójimo se debe hacer evidente ante todo en la comunidad: “Cada uno de nosotros
agrade a su prójimo en lo que es bueno, para edificación" (Ro. 15:2). Jesús enseña: “Un
mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado [...]. En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros" (Jn. 13:34-35).
Por lo tanto, el amor que los seguidores de Cristo se profesan entre ellos, es una señal que
distingue a la comunidad del Señor.

El parámetro utilizado para medir su amor pasa por la “regla de oro" de Mateo 7:12: Que cada
uno ame al otro, así como Cristo a los suyos. Este amor se hizo ostensible en la primera
comunidad cristiana cuando la multitud de creyentes eran “un corazón y un alma" (Hch. 4:32).
Igualmente las comunidades fueron exhortadas una y otra vez a que hubiera en ellas
reconciliación, paz y amor.

1 Juan 4:7 y los versículos siguientes relacionan el mandamiento del amor recíproco con el
mandamiento del amor a Dios. El Apóstol describe, en el envío de su Hijo y en el sacrificio de
Cristo, la aparición del Dios lleno de amor para con los hombres, llegando a la siguiente
conclusión: “Amados, si Dios nos ha amado así, debemos también nosotros amarnos unos a
otros". Continúa en forma consecuente la ilación de pensamientos: Si alguno dice: Yo amo a
Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Deduce de ello que: “Y nosotros tenemos este
mandamiento de él: El que ama a Dios, ame también a su hermano".

Por ende, el amor a Dios se manifiesta también en la amable dedicación hacia el hermano y la
hermana en la comunidad, independientemente de su manera de ser o de su posición social. El
Apóstol Santiago califica de incompatible con la “fe en nuestro glorioso Señor Jesucristo" que se
hagan diferencias dentro de la comunidad. Sea donde fuere que estuviesen dirigidos los
prejuicios en la comunidad, estos violan el mandamiento del amor al prójimo. Santiago concluye
de esto: “... pero si hacéis acepción de personas, cometéis pecado" (Stg. 2: 1-9).

El “amor recíproco" evita el ser irreconciliable, los prejuicios, el menosprecio de algún miembro
de la comunidad. Si ya el mandamiento del amor al prójimo pide dedicarse a los semejantes y
ayudarlos en situaciones de necesidad, esto debe ser demostrado ante todo en la comunidad:
“Hagamos bien a todos, y mayormente a los de la familia de la fe"

Los Diez Mandamientos de la Ley de Dios son:

1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.


2º No tomarás el Nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.

En el Antiguo Testamento Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés en el Sinaí para
ayudar a su pueblo escogidos a cumplir la ley divina.

Jesucristo, en la ley evangélica, confirmó los Diez Mandamientos y los perfeccionó con su
palabra y con su ejemplo.

Nuestro amor a Dios se manifiesta en el cumplimiento de los Diez Mandamientos y de los


preceptos de la Iglesia.

En definitiva, todos los Mandamientos se resumen en dos: amar a Dios sobre todas las
cosas y amar al prójimo como a uno mismo, y más aún, como Cristo nos amó.
Preguntas
CONCLUSION

Podemos concluir que los mandamientos son los aquellas


ordenes que nos dejó para ser mejor persona y contribuir al
desarrollo personal, emocional y espiritual.Existe un motivo por el que
los primeros tres mandamientos tienen que ver con nuestra relación con Dios, mientras
que los últimos siete rigen nuestra relación con el prójimo. El motivo es que simplemente
no podemos amar a nuestro prójimo ni no amamos a Dios en primer lugar. Una correcta
relación con nuestro prójimo es tan solo el resultado de una correcta relación con Dios. Si
no veo al otro en relación con Dios, es decir, como perteneciente a Él, no pasará mucho
tiempo antes de que comience a amarlo principalmente por lo que él hace por mí. Sólo
cuando lo veo desde el punto de vista de Dios puedo amar a mi prójimo por su bien, y no
por mi propio bien, porque Dios amó a cada una de las personas que existen por su
bien. El amor que le tenemos al prójimo es meramente una extensión o una expresión de
nuestro amor a Dios.
Bibliografía
Libro Emaús camino de Esperanza
https://www.definicionabc.com/general/mandamientos.php

https://es.catholic.net/op/articulos/17748/cat/987/el-objetivo-de-los-mandamientos.html

http://www.nak.org/es/catecismo/5-mandamientos-de-dios/52-los-mandamientos-de-dios-
expresion-de-su-amor/523-el-amor-al-projimo-el-amor-en-la-comunidad/
ANEXOS
GLOSARIO

Sinaí: El monte Sinaí o monte Horeb es una montaña situada al sur de la península
del Sinaí, al nordeste de Egipto, entre Africa y Asia, y es el lugar donde, según el Antiguo
Testamento, Dios entregó a Moisés los Diez Mandamientos.

Barreras: Obstáculo o cerca de mediana altura que sirve para impedir el paso o delimitar
un terreno.

Blasfemia: La blasfemia es una ofensa a una divinidad. Es un insulto o irreverencia


hacia una religión o hacia lo que se considera sagrado. Es la difamación del nombre de un
dios.
Irreconciliable ; Que no quiere reconciliarse.

escrupulosamente Que tiene escrúpulos de conciencia.

Transgredimos
No obedecer o incumplir una orden o una ley transgredió la ley y ahora está en presidio

Decálogo Conjunto de diez mandamientos que, según los judíos y los cristianos, dio Dios
a Moisés en el monte Sinaí.
Feligresía Persona que pertenece a una parroquia o demarcación religiosa determinada.