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Neurosis según Sigmund Freud

Para Sigmund Freud, la neurosis se manifiesta en los individuos en forma de un


enorme caudal de angustia. El individuo sufre y siente temor por su presente y
futuro, desarrolla fobias y manías. Todo esto viene acompañado de una ansiedad
constante.

Freud: …‘Llamamos traumas a esas impresiones de temprana vivencia, olvidadas


luego, a las cuales atribuimos tan grande significación para la etiología de las
neurosis. Quede sin decidir, si es lícito considerar traumática, la etiología de las
neurosis en general. La objeción evidente a ello es, que no en todos los casos, se
puede poner de relieve un trauma manifiesto en la historia primordial del individuo
neurótico. A menudo hay que conformarse diciendo que sólo se está frente a una
vivencia extraordinaria que alcanza a todos los individuos y que estos suelen
procesar y tramitar de otra manera, que se llamaría normal. Toda vez que para la
explicación sólo se disponga de unas predisposiciones hereditarias y
constitucionales, es natural tentación decir que la neurosis es
desarrollada’…Sigmund Freud en Moisés y monoteísmo [1939].

Freud introduce temprano en su obra el concepto de las ‘series complementarias’.


En esta propuesta teórica de las series complementarias encontramos, que la
causa de las distintas dificultades del óptimo funcionamiento psíquico, no es una
sola, sino la sumatoria de distintas noxas. Así en esa sumatoria vamos a encontrar
aspectos genéticos con sus correspondientes defectos hereditarios, defectos
congénitos orgánicos adquiridos, también pueden presentarse diversos tipos de
daños ocurridos en la vida intrauterina, o las características patológicas del parto y
luego la patología del amamantamiento. Al igual que las difíciles relaciones a
veces patogénicas con la figura de la madre y luego con la del padre y finalmente
con los hermanos refiriéndome a lo fraterno. Todo esto constituye múltiples
factores causales que representan las distintas dificultades que encontramos para
la constitución y luego para el funcionamiento óptimo de la mente humana. Todos
estos distintos factores van sumando experiencias patológicas que pueden
ordenarse en tres acápites fundamentales:

(a) El trauma (psíquico)

(b) El Conflicto (psíquico)

(c) El defecto (déficit y carencias estructurales)

Estos tres factores o se complementan uno al otro, es decir no son mutuamente


excluyentes, por lo tanto son factores complementarios. Además son factores
universales, ya que todos nosotros en la constitución de la psique tenemos algo de
estos tres factores. Desde un punto de vista del psicoanálisis es necesario
precisar la lógica metapsicológica de cada uno de estos tres acápites.
Síntomas de la neurosis
Entre los síntomas generales de la neurosis se mencionan los siguientes:

Depresión: el individuo presenta estado de ánimo melancólico, triste; en él


abundan pensamientos pesimistas, de sufrimiento y muerte.

Ciclotimia: puede ser visto como un trastorno bipolar, en el cual el individuo


presenta un elevado nivel de energía, actividad, inquietud, irritabilidad. Puede ser
producto de la drogadicción, específicamente de cocaína, y medicamentos para
dormir.

Fobias: miedo intenso ante situaciones u objetos que producen angustia

Obsesión: el individuo tiene pensamientos involuntarios, sin sentido y recurrentes.


Además, presenta pensamientos obsesivos, perfeccionistas, y duda de sus
propios actos.

Distorsión en el pensamiento racional: se presenta en aquellas personas que


padecen de baja autoestima y son muy exigentes consigo mismas.

Celotipia: se caracteriza por celos compulsivos. El individuo busca actos


irracionales que permitan obtener pruebas de que está siendo engañado.

Trastornos somatoformes: el individuo afirma que padece de síntomas físicos,


como dolor, inflamación, debilidad, lesiones, entre otros, aunque el médico no
pueda corroborarlo.

Trastornos disociativos: son todas aquellas condiciones patológicas que pueden


llevar a que el individuo sufra fallos de la memoria, de la conciencia, la identidad o
la percepción.

Trastornos de la personalidad: anomalías de la personalidad a nivel afectivo,


motivacional o social.

Trastornos adaptativos: problemas en la vida normal de la persona para poder


adaptarse a su estilo de vida o entorno.
Tipos de neurosis
Neurosis obsesiva

La neurosis obsesiva, conocida también como trastorno obsesivo-compulsivo


(TOC, por sus siglas), es un trastorno de ansiedad.

Se caracteriza por pensamientos recurrentes y persistentes, que llevan al individuo


a experimentar inquietud, aprensión, temor o preocupación.

Vea también Obsesión.

Neurosis histérica

La neurosis histérica es una afección que involucra la pérdida de una o más


funciones corporales: ceguera, parálisis, incapacidad para hablar, así como otros
síntomas del sistema nervioso (neurológicos) que no se pueden explicar por medio
de una valoración médica. Puede ser ocasionada por un conflicto psicológico.

Neurosis depresiva

La neurosis depresiva es vista como un estado de ánimo en la cual el individuo


presenta una pérdida de interés o de placer en todas o casi todas las actividades
que practica en su vida diaria.

El individuo que la padece siente una tristeza profunda, prolongada y excesiva


causada por alguna circunstancia externa.

Neurosis de angustia

La neurosis de angustia se caracteriza por la presencia de un miedo constante


cuyo motivo se desconoce.

Este tipo de neurosis se manifiesta de forma moderada, pero puede llegar a


desembocar en estados de profunda ansiedad, caracterizados por una gran
tensión.

Neurosis de ansiedad

La neurosis de ansiedad se caracteriza por una sensación de frustración y miedo,


y en ocasiones de desesperación.

Se manifiesta cuando el individuo experimenta dificultades para adaptarse a las


diferentes pruebas o situaciones que la vida presenta.
Neurosis fóbica

La neurosis fóbica, también llamada histeria de angustia por Freud, se caracteriza


la aparición en el individuo de un miedo irracional hacia determinadas personas,
objetos, situaciones o actos.

Tratamiento de la neurosis
El tratamiento de la neurosis debe realizarse bajo supervisión de médicos,
psicólogos y otros especialistas en la materia.

Cada neurosis puede tener su propio tratamiento, que puede ser la psicoterapia,
las terapias de grupo, de familia, o individuales.

Neurosis y psicosis
La neurosis y la psicosis son trastornos psicológicos diferentes. La psicosis, por
ejemplo, es un trastorno mental de origen orgánico o emocional, en el que la
capacidad para pensar, comunicar, interpretar la realidad o comportarse
apropiadamente puede verse considerablemente afectada, e interferir
sustancialmente con la vida normal del individuo.

La neurosis, en cambio, supone la presencia de dificultades por parte del individuo


de lidiar con determinadas situaciones, cosas o ideas. A diferencia de la psicosis,
la neurosis no presenta origen orgánico.
Características de la neurosis
 Alto grado de ansiedad exagerada.
 Depresión grave.
 Miedo y obsesiones, relacionados con factores conflictivos personales o
ambientales.
 Las personas que sufren una neurosis suelen ser hipersensibles, con una
emotividad superior a la normal; por lo general, con un acusado sentido de
culpabilidad y que se sienten muy afectadas por las tensiones emocionales
y por los hechos impactantes como disgustos, peleas, accidentes, o por
sucesos y circunstancias banales a los que ellos otorgan mayor importancia
de la que en realidad tienen y que les causan una fuerte alteración
psicoemocional.
 Síntomas histéricos.
 Fobias.
 Síntomas obsesivos y compulsivos.

Causas
 Desestructuración familiar.
 Falta de afecto durante la infancia.
 La sobreprotección o el infracuidado.
 Factores de riesgo pertenecientes al mundo de lo genético.
 Factores que van en función de las situaciones o acontecimientos vitales de
lo que le sucede a la persona a lo largo de su vida como maltrato infantil,
abuso.
 Conflicto entre el individuo y el medio.
 Situaciones angustiantes que provienen de la niñez.
 Condiciones sociales, medioambientales y culturales.
 "Rosenhan, D (1975). Funcionalmente, las neurosis son reacciones
inadecuadas a las causas del estress". (pp. 118)
1. En relación al concepto de trauma en psicoanálisis:

(a) ¿Qué es trauma Psíquico?

Refiere a la incapacidad del Yo (como instancia imaginaria) de en su sistema, el


montante de estímulos, originados por la cadena significante en un momento
dado. Este concepto supone la capacidad de registrar la experiencia a través del
polo perceptual del aparato psíquico. Ahora bien, no todo acontecer del sujeto
genera una experiencia. El sujeto podría no registrar la experiencia. Por ejemplo
en el caso de las defensas autistas del neurótico. Allí, el acontecer pasa a ser solo
un evento, que no deja huella en el sujeto. También no toda experiencia del sujeto
es trauma. En ese caso de la experiencia no traumática, el monto de estímulos es
tramitable y la experiencia produce un objeto de pulsión.

Si la experiencia no es tramitable, deja una huella que podríamos llamar


traumática, aun cuando no produce síntoma. Esta propuesta de la experiencia
introduce la relación que existe entre el orden de lo Real y el trauma. La
producción de síntoma podría ocurrir posteriormente con el apres-coup (efecto
nachtraglich). Así el trauma se ubica en la zona compartida entre el orden Real y
el orden Imaginario, zona que encontramos en los tres aros de la propuesta del
RSI.

Aquí me surgen varias preguntas. ¿Qué califica a la experiencia original como


traumática? ¿El monto de estímulos intramitable determinado por el deseo y los
ideales o el apres-coup (nachtraglich)? ¿Por qué la experiencia no es tramitable,
será que es inaceptable al ideal? ¿Por qué el apres-coup (nachtraglich) se dirige a
esa experiencia y no a otra? ¿Será que queda marcada como una huella? ¿Qué
mecanismo psíquico va a permitir que a posteriori se re-signifique una particular
experiencia anterior?

Pienso que la respuesta puede ir por el lado de la dialéctica entre el deseo y la


prohibición (censura) que es automática e inconsciente y se encuentra enlazada
con el sistema de ideales del sujeto. Sabemos que la cadena significante
reprimida va al inconsciente por los efectos de la censura. Desde allí insiste
(retorno de lo reprimido). El sistema de ideales (especialmente el Ideal del Yo) es
modificable con el conocimiento, que es producido como efecto del proceso
analítico. Como consecuencia de este proceso podemos encontrar modificaciones
profundas en el tipo de síntoma que posteriormente producirá el sujeto.

En clínica psicoanalítica, el síntoma y el trauma están relacionados a través de la


teoría del conflicto, de la angustia y de las defensas. Recordemos que el síntoma
tiene un lado de satisfacción de pulsión y otro de goce: [forma especial de
presentarse el sufrimiento]. Creo que es interesante retomar la ligazón conceptual
entre trauma y lo Real, pues esto nos permite relacionar el trauma y la angustia
por un lado y el trauma con la defensa por el otro. La angustia es una invasión de
Real, en lo imaginario. El Yo se defiende ante la angustia y va a producir, según
sus recursos, diversos mecanismos defensivos: represión, escisión, proyección y
desmentida.

(b) El trauma y el fantasma.

Sigo utilizando al concepto de fantasma que Lacan presenta hasta el año de 1975
cuando dice: …El fantasma es sexual y siempre de naturaleza perversa. Me
distancio del concepto de J.A. Miller cuando dice, que el fantasma pierde su
naturaleza sexual y lo llama: Fantasma fundamental. A esta construcción mental
nueva, prefiero darle otro nombre: Sintasma. El cual se origina de una mezcla
gramatical de síntoma con fantasma. La lógica del Sintasma es muy importante,
sobre todo al final del análisis. Para mí el fantasma es una fantasía sexual, con su
mini guión y su propósito: velar la castración [disimularla] y permitir el completo
goce de órgano. No es síntoma: es el fantasma [sexual, fantasía sexual]. Por velar
la castración se le considera perverso. Es formado (una particularidad) por cada
sujeto. Me refiero al sujeto del inconsciente. Cada quién tiene el suyo, aunque
muchas veces reprimido.

¿Y que más decimos del trauma?

El fantasma se organiza según las experiencias infantiles. ¿Serán estas


experiencias traumáticas? Pregunto: ¿Es todo lo reprimido de naturaleza
traumática? ¿Puede haber elementos reprimidos no-traumáticos? ¿Experiencias
inaceptables a los ideales y por lo tanto reprimidas, pero no-traumáticas? La
respuesta va a depender del concepto de trauma que se use. Recordemos que la
experiencia infantil reprimida (la cual contribuye a organizar el fantasma personal,
es de naturaleza incestuosa.

(c) El trauma y lo real

En relación a lo real: recordemos que lo real es lo no-simbolizado o simbolizable.


Lacan decía: …No está atravesado por el significante. Tiene existencia en este
mundo, pero no tiene existencia conocida para el sujeto, está en un más allá de lo
percibido. Desde otro vértice, se encuentra en un más allá de lo reprimido. Tanto
Freud como Lacan se refieren al Das Ding [La Cosa] como un aspecto de lo real.
De nuevo aquí encontramos lo no-significable.
Pregunto: ¿Si no está ligado o atravesado por el significante, como puede ser
traumático? Mirta Goldstein (2002) dice que deja una huella real que busca ligazón
con el imaginario. Pregunto: ¿Cómo tiene rasgo de Real, la huella? ¿si lo Real al
registrase en la cadena significante, pasa a ser La Realidad? Pienso que La
propuesta de Mirta de una huella desligada, que se hace traumática, pasa a tener
existencia, al ligarse a la cadena significante.

Mirta Goldstein (2002) sostiene que el trauma está relacionado con la sexualidad
infantil. Ella diría que el trauma es así, pero no es exclusivo. Por ejemplo: El
trauma de la diferencia anatómica de los sexos, es muy importante, pero no es el
único. Aceptar la diferencia de los sexos permite al sujeto aceptar la castración y
entrar en las neurosis. ¿Será esto un prototipo de trauma? ¿Aceptar o no aceptar
la castración? Lacan decía que la angustia es la puesta en acto de la castración.
¿Es la angustia el correlato obligante de toda experiencia traumática? Yo
respondería que sí. Lo que hace a la experiencia intramitable, es la angustia que
hay en ella y es lo que nos permite definirla como traumática [experiencia no-
tramitable].

2. En relación al concepto de conflicto en psicoanálisis:

(a) ¿Qué es el conflicto Psíquico?

Refiere a un concepto dinámico de dos fuerzas que se oponen. Tiene que ver con
la dialéctica de la pulsión, del deseo y de los ideales, tramitados a través del
Superyó y la censura automática inconsciente, que instala la prohibición. En toda
su obra desde 1895 hasta ‘El Esquema del Psicoanálisis’ en 1938, Freud insiste
en el dualismo irreductible de la naturaleza mítica del conflicto psíquico: entre la
sexualidad (la pulsión y su representación a través de la cadena significante) y la
censura: las prohibiciones del parricidio y del incesto, que encontramos en el
complejo de Edipo. Así el conflicto en ‘el ser que habla’ tiene un origen universal
incestuoso y parricida.

(b) El conflicto, la angustia y Lo Real

Freud planteaba que la propia naturaleza del hombre es conflictiva. El mismo


proceso civilizatorio está fundamentado en la represión del deseo incestuoso y
parricida. Desde allí, el sujeto no puede escaparse a su naturaleza conflictiva.
Existe una estrecha relación entre el conflicto, el síntoma, la angustia y lo real. El
síntoma se ubica en el espacio que existe entre ‘el Real y el simbólico (grafo RSI).
La angustia se ubica en el espacio entre ‘’ el Real y el imaginario’. El conflicto crea
una tensión que empuja al sujeto a la angustia y al síntoma. Dos manifestaciones
que al estar entrelazadas con el conflicto y lo real, se convierten en signos de la
existencia.

3. En relación al concepto del defecto psíquico

(a) ¿A que refiere el defecto estructural?


Refiere a deficiencias particulares, a diversos tipos de déficit que ocurren en la
constitución temprana del sujeto. Como entendemos que la psique se constituye
en una época temprana de la vida, es posible por lo tanto, que en este proceso
temprano de la constitución del sujeto puedan ocurrir fallas que producen
defectos, déficit e insuficiencias en la estructura subjetiva inconsciente.

(i) Invariantes estructurales

Así encontramos la posibilidad de la forclusión, que refiere a lo no inscrito. Esta


forclusión puede referirse a la importante inscripción de la función paterna, que al
encontrarse forcluida ‘no inscrita’ provocando lo que Lacan llama ‘la forclusión del
nombre del padre’. Estos defectos estructurales [no-inscritos] no pueden ser
restituidos en una etapa posterior de la vida. Podrían ser suplidos sus efectos a
través de una suplencia imaginaria o simbólica. Es decir a través de una prótesis
sintomática, pero no restituidas. La forclusión del nombre del padre no es
modificable por la palabra. Se trata de la presencia de ‘la forclusión del nombre del
padre’. Esta no-inscripción se va aliviar por la aparición de una suplencia [que es
un síntoma que hace su función] y permite que el sujeto haga algún lazo social.

(ii) Variantes constitutivas

Durante este proceso de constitución del sujeto, pueden existir variaciones en la


magnitud de intensidad del deseo del otro (deseo del deseo del otro) tramitado a
través de la función materna. También pueden existir variaciones en la capacidad-
reverie del otro, tramitado igualmente por la función materna. Encuentro que es
inevitable que existan variaciones particulares en la tolerancia del bebe,
variaciones en la dialéctica satisfacción frustración. También pueden existir
variaciones en la magnitud de la presencia oportuna y de la generosidad en la
función materna, dando origen a variaciones particulares de carencias o
deficiencias tempranas relacionadas con la función materna, dando origen a
diversos fenómenos como la vivencia de un vacío interior, que tampoco puede ser
restituido en épocas posteriores de la vida. No son accesibles a la palabra. Si
pueden ser suplidas por una suplencia o una prótesis sintomática. Las variaciones
en las características del bebé, dan origen a una infinita variedad de posibilidades
en la relación que él bebe va a tener con el objeto de pulsión, creando por
identificación calidad de dicho objeto. Así encontramos niños sordos, ciegos o
híper-acústicos de nacimiento, niños con sensibilidad aumentada o disminuida en
los otros órganos de los sentidos. Todo esto producirá variaciones en la
asimilación de los estímulos y variaciones en la constitución del objeto de pulsión.
También encontramos variaciones particulares en la tolerancia natural al dolor
físico por parte del bebé. Lo cual produce variaciones en la asimilación de
estímulos y variaciones en la constitución del objeto de pulsión. El defecto o la
deficiencia estructural se muestran en la actividad psíquica a lo largo de la vida.
Pueden tomar ropaje de síntomas, constituyéndose en invariantes.
Melanie Klein, discípula y continuadora de Freud, es una de las grandes figuras del
psicoanálisis contemporáneo. Su trabajo expandió el campo de conocimientos abierto por
Freud, desarrollando las ideas de Freud en algunos casos y apartándose de ellas en otros.
Sus escritos, centrados desde los comienzos en la comprensión de la realidad emocional de
sus pacientes, en la situación clínica, no transmiten el afán por lograr una precisión teórica
acabada, sino más bien, la preocupación por describir el mundo rico en fantasías y
vivencias que despliegan los pacientes en el tratamiento. En el desarrollo del psicoanálisis
existe una relación intima entre la teoría y la técnica. Los cambios en la teoría guardan una
estrecha relación con la acumulación de nuevas observaciones clínicas que no pueden ser
explicadas con las teorías existentes. La acumulación de nuevas observaciones se relaciona
con la ampliación del campo de indicaciones del psicoanálisis y de las modificaciones que
se han introducido en la técnica y que han posibilitado a veces dicha ampliación. La
introducción de la técnica de la libre asociación le permitió a Freud hacer observaciones
que lo llevaron a desarrollar sus hipótesis sobre el conflicto mental y el desarrollo
psicosexual. En forma similar Melanie Klein realizó innovadores aportes a la teoría del
funcionamiento mental, basándose en observaciones que surgieron del análisis de niños. De
hecho una de sus mayores genialidades fue realizar la modificación a la técnica analítica
que le permitió aplicar el psicoanálisis a niños. Para ello partió de la base que la forma de
expresión natural del niño es el juego y que por lo mismo puede ser usado como medio de
comunicación con ellos. Le atribuyó al juego de los niños una importancia que no se le
había concedido en psicoanálisis hasta ese momento. De hecho, lo consideró más que una
forma de explorar y controlar el mundo externo, como un medio de controlar y expresar sus
angustias a través de la manifestación y elaboración de las fantasías. Concluyó que en
condiciones adecuadas, el juego de los niños, así como todas sus comunicaciones verbales,
pueden cumplir una función similar a las asociaciones libres de los adultos. Elaboró la
técnica del juego para psicoanalizar a los niños, pero también influyó radicalmente sobre la
teoría y la técnica aplicadas a adultos: reformuló el complejo de Edipo y destacó la
importancia de la agresividad y la destructividad. Es suyo el concepto de "fantasía" o
"fantasma" inconsciente ("phantasie"), correlativo psíquico dinámico de la pulsión, escena
dramática cuyos protagonistas son los objetos interiorizados. Klein descubrió que las
fantasías actúan sobre toda actividad humana. Definió dos "posturas" mentales que
determinan la vida psíquica, ya sea en el desarrollo normal, ya en la patología más grave, y
que como se descubriría a continuación- constituyen además dos visiones del mundo
contrastantes en lo que respecta a los fantasmas (Money-Kyrle): la posición "esquizo-
paranoide", dominada por manías persecutorias, por vivencias de orden psicótico, por la
escisión y la proyección (responsable de la percepción de los "objetos parciales" escindidos
en "buenos" y "malos"), en relación dialéctica con la posición "depresiva", en la que
predominan las preocupaciones reparatorias, las fuerzas sinérgicas y de síntesis.

Si bien Klein considera a los niños como “sujetos” con pleno derecho al psicoanálisis,
utiliza con ellos el juego como herramienta para acceder al material inconsciente.
Considera que puede cumplir una función similar a la asociación libre en los adultos, más
aun, lo equipara a una vía regia tal como Freud considera los sueños. En el juego el niño
expresa sus fantasías, sus deseos y sus experiencias de un modo simbólico.

Pero esto no es entendido en detrimento del niño sino todo lo contrario, es el adulto el que
ha perdido estos modos de expresión y debe manejarse sólo en el plano verbal. El juego es
un medio de representación indirecta del mundo interno del niño, permite ganar el acceso a
su fantasía que, de otro modo, por la vía directa, generaría angustia. Esta representación
simbólica es en sí misma una manera de elaboración.

Aplicó una técnica consistente en la utilización de juguetes, armando una caja con juguetes
que sólo serían utilizados por ese niño durante sus sesiones de análisis Ofrecía al niño una
variedad de juguetes de tipo “primitivo”, ya sea pequeños muñecos y muñecas,
automóviles, trenes, animales como así también plastilina, papel, tijeras y lápices. Entre
estos materiales el niño elige con cuales armar su caja. Ni los juguetes ni el analista deben
determinar la temática del juego. En general, Klein atribuye importancia a todo el ambiente
del consultorio, incluso al uso del mobiliario y es crucial que se disponga del baño para
facilitar los juegos con agua. Para ella estos juegos con agua nos aportan una profunda
visión de las fundamentales fijaciones pregenitales del niño y son un medio para ilustrar sus
teorías sexuales. En este ambiente particular el niño ira proyectando su mundo interno. En
este sentido, siguiendo su analogía con el análisis del adulto, se establece la relación
transferencial. El niño repite en la situación analítica todas las vicisitudes de su relación con
sus objetos internos que se plasma en la producción de fantasías.

El juego no se da por fallas o incapacidad en el plano verbal, no lo reemplaza. Ella


considera que la inhibición en el juego es equiparable a la detención de asociaciones en al
adulto. Y, del mismo modo, la angustia oficia de resistencia. Una vez iniciado, el trabajo
analítico le permitirá ir progresivamente manejando la ansiedad y entonces si avanzar sobre
el plano verbal. En este sentido indica el uso de la interpretación: ésta debe hacerse en
función de la ansiedad latente y en el tiempo justo, apuntando a lo más profundo del
psiquismo. Otras de sus apreciaciones acerca de lo que sucede con los niños en análisis
están referidas al hecho de que considera que en los niños el yo no está aun desarrollado,
por lo tanto están más gobernados por el inconsciente y las cantidades de angustia y culpa
son mayores y más fáciles de percibir.

Lacan piensa que esta teoría es insuficiente por no haber podido especificar, en la génesis, el
orden de aparición y la jerarquía de estos mecanismos y su coordinación en las etapas del
desarrollo instintual. Porque no sirve de nada ordenar el tratamiento de la superficie a la
profundidad si la noción de sus relaciones está oscurecida. La transferencia no está solamente
ligada a la dinámica de la separación entre la realidad y los síntomas como tales, juega en el
tratamiento un papel positivo y es, incluso, en las que Abraham viene a formular que: la capacidad
de transferencia, siendo la capacidad de amar, permitía medir la capacidad de adecuación a lo real
del enfermo.
Lacan extiende el campo del psicoanálisis al tratamiento, no solo de las distintas formas de
neurosis, sino también al tratamiento de las distintas formas de psicosis. Aunque el mismo
Lacan pone énfasis en que, para el psicoanálisis, psicosis, neurosis y perversión son
estructuras subjetivas (mecanismos de defensa), y no enfermedades mentales que una
terapéutica pueda "normalizar" ni "curar". Lacan explica la génesis de las psicosis durante
la infancia a partir del recurso a un mecanismo de defensa que llama forclusión del nombre
del padre: en una determinada relación entre los padres y el infante por la cual se instaura
una legalidad simbólica distinta a la que define la neurosis, quedando atrapado en el estadio
del espejo, lo que se manifiesta en distintas formas de psicosis.

También Lacan ha sido uno de los primeros en estudiar la patología conocida como caso
límite (borderline), entendiéndola como una forma de psicosis en la cual el afectado
mantiene un anclaje con el principio de realidad mediante un proceso llamado synthome.

Lacan rechaza la denominación de "paciente" para quien sufre de problemas psíquicos,


sosteniendo que el supuesto paciente es protagonista durante la terapia y debe adoptar un
rol activo respecto a sí mismo, convirtiéndose en "analizante" de su propio pensamiento. El
método psicoanalítico lacaniano se aproxima a la mayéutica de Sócrates: el psicoanalista
reflexiona con el analizante el discurso para que este llegue a replantearlo y logre acceder a
la abreacción mediante un procesamiento, reconocimiento y verbalización de afectos
traumáticos que durante la dolencia se han encontrado reprimidos en lo inconsciente,
quedando así curado como resultado de su propia acción, aunque en presencia
transferencial.13 Para Lacan el tiempo de duración de una sesión no está fijado de
antemano, ya que la finalización de la misma es considerada una intervención del analista
que es preciso evitar. La sesión puede durar 20 o 30 minutos o apenas algunos minutos,
hasta que se hace presente el objeto a, esto es: cuando durante la sesión aparece un signo
importante -por ejemplo una palabra importante, clave-, en tales oportunidades se
interrumpe la sesión para que el analizante pueda considerar aquello que ha expresado.
Anna Freud fue una psicoanalista de la infancia que trató de dar continuidad a la obra
de su padre. Revisamos en este trabajo su vida y sus trabajos más importantes,
resaltando su aportación a la psicología del ego y las controversias que tuvo con
Melanie Kleina partir de sus respectivas concepciones del desarrollo infantil y de los
fenómenos transferenciales.

la consolidación del psicoanálisis contribuyen psicoanalistas, como Anna Freud, que


dedi-can sus esfuerzos a discutir su vínculo con la educación. Al pasar a ser el niño
fuente de interés para la indagación psicoanalítica, los investigadores relacionados con
la educación y la pedagogía cifraron alguna expectativa en torno al empeño
psicoanalítico. El psicoanálisis se consolida precisamente durante el periodo histórico
en el que se produce la infancia y en el cual la escuela gana sentido social y político.
Las manifestaciones del aparato psíquico en el escenario de la escuela, que se expresa
de formas variadas (olvidos, apatías, inhibiciones o dificultades relacionadas con el
saber, indisciplina, miedos, angustias, fobias o agresio-nes, por ejemplo), al configurar
formas no deseadas por el aparato educativo se constituyen, por ende, en fuentes de
inquietud, tanto para los educadores como para los psicoanalistas. Este es justamente
el horizonte de trabajo para Anna Freud, justificado dada la im-portancia que adquiere
la escuela moderna y, en ella, la infancia; novedoso encuentro que continúa susci-
tando un cúmulo de inquietudes.