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LA IMAGEN COMO POSICIONAMIENTO Y RESIGNIFICACIÓN DEL IMAGINARIO CULTURAL.

En el contexto del mundo contemporáneo la imagen cumple un papel fundamental, no solo, como
instrumento para la información y la alfabetización de cualquier grupo humano, sino también es fuente
de verdad y de construcción de imaginarios políticos, religiosos, sociales y por ende es la configuración y
reafirmación de preceptos culturales y morales que devienen dogmas

La imagen en la actualidad va más allá del mero aspecto referencial para enmarcar las ideas devenidas del
lenguaje verbal o escrito, ya no solo son ilustrativas para dar significancia a los signos propios de los
lenguajes anteriormente nombrados. Ella se ha convertido en los últimos años en una manera de
convalidar y reforzar ideas que definen categorías de la cultura, como la tradición, las costumbres y
construcciones sociales de un grupo humano.

La imagen, entonces, desde cualquiera de sus medios de producción constituye una manera de consolidar
ideas políticas, sociales y religiosas, aunque en este punto es importante decir que esto ha sido un ejercicio
de toda la existencia humana y la de la imagen misma. Sin embargo, es importante aclarar que la facilidad
de difusión actual y el statu quo de las imágenes actualmente las hace más susceptible de resignificadas,
manipuladas y acomodadas a preceptos o ideas que le son opuestas a la significación inicial de la misma.

Empezaremos entonces por aclarar este punto desde los contextos de la significación, la imagen de
cualquier naturaleza, es un conjunto signico cuya tarea inicial es construir sentido entorno al lenguaje y
reafirmas imaginarios culturales de un grupo social, por ello la imagen acaece sentido más allá de su
relación denotativa. La imagen connota y construye discursos para la difusión de ideas y si bien en la
práctica y en la época actual pareciese que solo es papel de las actividades de comunicación directa,
debemos decir que las que derivan de la expresión también están cargadas de discursos particulares.

A esto sumado que ninguna imagen es una construcción pura de la realidad, mejor dicho, ninguna imagen
es mimesis de la realidad que representa solo es una simulación de esta realidad, tal y como se puede leer
en las afirmaciones de Vitta() en su texto vida y muerte de la imagen. La imagen es entonces una
construcción de discursos en el ejercicio retorico que permite la configuración de ideas y conceptos que
a su vez construyen ideologías. Por ello, las construcciones visuales son textos, contenidos de relatos y
meta relatos