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Hoy en día, la sociedad ha avanzado significativamente en cuanto a la comprensión de las

enfermedades mentales. En sus inicios, se consideraba que una persona con una
enfermedad mental, podría ser alguien “tocado” por los dioses, el cual les da un poder de
comprensión de un mundo etéreo que escapa a nuestra comprensión racional; pasando por
la concepción de que en vez de dioses, esa capacidad del “iluminado” estaría más referida a
demonios y pactos con el diablo; al uso de mecanismos para su control como la privación
de libertad, electroshocks, entre otras, y llegando a nuestros días, en la cual se nos es común
referirnos con ligereza a un compañero y decirle que suena paranoico por decir que pudiese
existir una conspiración mundial de los gobiernos para controlar la sociedad, catalogar de
esquizofrénicos a quien dice haber tenido una visión de un familiar fallecido o con trastorno
de déficit de atención a quien uno percibe como hiperactivo y con poca capacidad de
concentración en la realización de su trabajo en determinado momento (Hay que indicar,
que aún muchas de estas creencias primitivas sobre las enfermedades mentales y métodos
de tratamiento se mantienen hoy día y están determinadas según el nivel de evolución de
cada cultura).

Trastorno Bipolar

Ψ Trastorno Bipolar. Anteriormente llamado Psicosis Maníaco-Depresiva, es una


enfermedad mental caracterizada por la presencia cíclica y recurrente de un conjunto de
trastornos, que presentan fases intensas de alteraciones en el estado de ánimo.

Debido a la complejidad, intensidad y variedad de estados emocionales que el ser humano


experimenta día a día, el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos
Mentales, mejor conocido como DSM-V, clasifica el Trastorno Bipolar en dos
manifestaciones distintas:

Ψ Trastorno Bipolar I. Es un trastorno mental caracterizado por la presencia de


un Episodio Maníaco.

Como podemos observar, esta es la condición sine qua non que nos permite indicar que el
trastorno bipolar es de tipo I. De hecho, no es necesario que exista un Episodio de
Depresión Mayor o Episodios Hipomaníacos, sin embargo, es usual que la persona que ha
experimentado un Episodio Maníaco, haya experimentado anteriormente o llegue a
experimentar posteriormente en su vida, estos otros episodios.

Ψ Trastorno Bipolar II. Es un trastorno mental caracterizado por la presencia de uno o


varios Episodios Hipomaníacos y uno o varios Episodios de Depresión Mayor que
preceden o prosiguen a los Episodios Hipomaníacos.

Esta definición nos indica, que en efecto, es necesario que ambos episodios hayan estado
presentes en la vida del sujeto: Episodio Hipomaníaco y Episodio de Depresión
Mayor. Mientras que en el Trastorno Bipolar I, sólo es necesario que se presente el
Episodio Maníaco para su identificación.

De estas definiciones de los tipos de Trastornos Bipolares, extraemos tres términos que son
vitales para distinguir la presencia de una alteración intensa en el estado de ánimo de una
persona y que nos permitirán distinguir entre un Trastorno Bipolar I y el Trastorno Bipolar
II. Estos son: Episodio Maníaco, Episodio Hipomaníaco y Episodio de Depresión Mayor.
Conozcamos los criterios clínicos diagnósticos que nos indica el DSM-V para cada uno de
estos episodios de alteración en el estado de ánimo.

Criterios Diagnósticos del Episodio Maníaco

A.- Presencia durante el período mínimo de una semana y durante la mayor parte del día,
casi todos los días, de un estado de ánimo anormal y persistentemente elevado, expansivo o
irritable, así como de la actividad o la energía. En caso de requerir hospitalización, se
considerara cualquier período de duración de este estado elevado de ánimo y de actividad.

B.- La presencia de tres o más de los siguientes síntomas en un grado significativo que
representen un cambio notorio de su comportamiento cotidiano (cuatro si el estado de
ánimo es sólo irritable), que hayan estado presentes durante el período de elevada actividad
y estado de ánimo elevado anormal:

1.- Sentimientos de Grandeza o aumento de la autoestima.

2.- Disminución de la necesidad de dormir (3 horas de sueño son suficientes).

3.- Presión para mantener la conversación o más hablador de lo usual.

4.- Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que sus pensamientos van a gran velocidad.

5.- Se distrae fácilmente ante estímulos externos irrelevantes.

6.- Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, laboral, escolar o sexual) o


agitación psicomotora (Actividad no dirigida a un propósito).

7.- Participación excesiva en actividades cuyas posibilidades de consecuencias dolorosas es


elevada (Actividades desenfrenadas de compras, azar, indiscreciones sexuales o inversiones
imprudentes de dinero).

C.- Esta alteración del estado de ánimo causa un deterioro importante en el funcionamiento
social o laboral del individuo, requiere hospitalización para evitar que el sujeto se dañe a sí
mismo o a otros, o presenta características psicóticas.
D.- Esta alteración importante del estado de ánimo no se puede atribuir a efectos
fisiológicos de alguna sustancia (drogas, medicamentos, tratamientos) o a otra afección
médica.

Criterios Diagnósticos del Episodio Hipomaníaco

A.- Presencia durante el período mínimo de cuatro días consecutivos y durante la mayor
parte del día, casi todos los días, de un estado de ánimo anormal y persistentemente
elevado, expansivo o irritable, así como de la actividad o la energía. En caso de requerir
hospitalización, se considerara cualquier período de duración de este estado elevado de
ánimo y de actividad.

B.- La presencia de tres o más de los siguientes síntomas en un grado significativo que
representen un cambio notorio de su comportamiento cotidiano (cuatro si el estado de
ánimo es sólo irritable), que hayan estado presentes durante el período de elevada actividad
y estado de ánimo elevado anormal:

1.- Sentimientos de Grandeza o aumento de la autoestima.

2.- Disminución de la necesidad de dormir (3 horas de sueño son suficientes).

3.- Presión para mantener la conversación o más hablador de lo usual.

4.- Fuga de ideas o experiencia subjetiva de que sus pensamientos van a gran velocidad.

5.- Se distrae fácilmente ante estímulos externos irrelevantes.

6.- Aumento de la actividad dirigida a un objetivo (social, laboral, escolar o sexual) o


agitación psicomotora (Actividad no dirigida a un propósito).

7.- Participación excesiva en actividades cuyas posibilidades de consecuencias dolorosas es


elevada (Actividades desenfrenadas de compras, azar, indiscreciones sexuales o inversiones
imprudentes de dinero).

C.- El cambio en el funcionamiento asociado a este episodio, no es característico cuando el


individuo no presenta síntomas.

D.- La alteración del estado de ánimo y el cambio en el funcionamiento son observables por
parte de otras personas.

E.- El episodio no causa una alteración importante del funcionamiento social o laboral del
sujeto ni requiere hospitalización.

F.- Esta alteración importante del estado de ánimo no se puede atribuir a efectos
fisiológicos de alguna sustancia (drogas, medicamentos, tratamientos).
Criterios Diagnósticos de Episodio de Depresión Mayor

A.- Durante el periodo de dos semanas, deben presentarse al menos cinco (o más) de los
siguientes síntomas, en la cual este presente al menos un síntoma de estado de ánimo
deprimido o de pérdida de interés o placer.

Nota: Estos síntomas no pueden deberse a otra afección médica.

1.- Estado de ánimo deprimido casi todos los días durante la mayor parte del día, según la
información subjetiva (sentirse vacío, triste o sin esperanza) o de la observación por parte
de terceras personas (Se ve a la persona llorosa). En niños y adolescentes puede ser irritable
el estado de ánimo.

2.- Disminución del placer o de interés en casi todas las actividades durante la mayor parte
del día, casi todos los días.

3.- Aumento o pérdida importante del peso que no sea debido a un régimen o dieta
alimentaria en particular (más del 5% de masa corporal en un mes), o aumento o
disminución del apetito casi todos los días. En niños se observa con un fracaso en alcanzar
el aumento de peso esperado.

4.- Insomnio o hipersomnia casi todos los días.

5.- Agitación o retraso psicomotor casi todos los días (Se requiere ser observable por
terceras personas y no solo por la sensación subjetiva de la persona).

6.- Fatiga o pérdida de la energía casi todos los días.

7.- Sentimientos de sentirse inútil o de culpa excesiva o inapropiada (el cual puede ser
delirante) casi todos los días (Excluyendo el autorreproche o culpa por sentirse enfermo).

8.- Disminuye la capacidad de tomar decisiones, de pensar o de concentrarse casi todos los
días.

9.- Pensamientos recurrentes de muerte, ideas recurrentes e suicidio sin plan determinado,
intento de suicidio o plan específico para llevarlo a cabo.

B.- Estos síntomas causan un deterioro importante y significativo en el funcionamiento


social, laboral o de otras áreas del individuo.

C.- Este episodio no se puede atribuir a efectos fisiológicos de alguna sustancia u otra
afección médica.

En el caso del Episodio de Depresión Mayor, es fundamental que el psicólogo o psiquiatra


considere si esta reacción pudo haberse debido a una pérdida significativa para el sujeto
(Muerte de un familiar, divorcio, pérdida económica considerable, discapacidad grave o
enfermedad) y califique si los síntomas que la persona experimenta son los adecuados para
dicha situación o por el contrario, la presentación de estos síntomas no están asociadas a
alguno de estos eventos e incluso, si son expresiones propias de la cultura del sujeto. Será
vital el criterio clínico en estos casos.

Descripción Clínica del Trastorno Bipolar

Las personas con diagnóstico de Trastorno Bipolar en Episodio Maníaco, pueden


cambiar rápidamente de un estado emocional a otro, como de la alegría a la rabia, sin que el
mismo sujeto se percate de la situación. El discurso de estas personas es ramificado, de
grandiosidad y puede presentar fuga de ideas e ideas delirantes que pudiesen llevarlo al
intento de suicidio.

Puede observarse un patrón de conductas riesgosas, como la presencia de una


hipersexualidad manifiesta, en la cual destacan los deseos y fantasías sexuales inadecuadas
y vestimenta muy descubierta con el fin de provocar sexualmente a las otras personas;
aumento en el consumo de sustancias psicotrópicas y el abandono del tratamiento por no
considerarse enfermo.

El estado maníaco puede ser peligroso, porque el sujeto pudiese llegar a atacar a quienes
estén cercano a él o a sí mismo. De allí a que en caso de manifestar este tipo de conductas,
se informe rápidamente a su psicólogo de confianza para que la persona sea tratada de
urgencia y/u hospitalizada para estabilizar sus síntomas.

En el caso de las personas con diagnóstico de Trastorno Bipolar en Episodio


Hipomaníaco, el lenguaje se caracteriza por ser verborreico sin embargo, no llega a la fuga
de ideas, se mantiene el deseo de obtener placer, no se evidencian ideas delirantes y no hay
deterioro de la actividad social y laboral como en la manía.

Estos episodios comienzan de repente, en momentos uno se percata por el uso de un tono
de voz alto o por el exceso de maquillaje en el caso de las mujeres.

Desde el punto de vista psicoanalítico, se considera que los episodios maníacos e


hipomaníacos, son Defensas del Yo que la persona utiliza de manera inconsciente ante su
sentimiento inconsciente de minusvalía, negando la relación de dependencia frente al
objeto, la ansiedad, la culpa y a un duelo interno que el sujeto no ha procesado. Este
mecanismo de Defensa surge posiblemente debido a una erogenización excesiva fijada en
la etapa psicosexual oral del sujeto. Este duelo no necesariamente va unido a un duelo real
o físico por la pérdida de un ser querido. Este pudiese referirse también al duelo por
sentirse abandonado por sus padres (Aun encontrándose estos vivos y viviendo con ellos) u
otro duelo interno inconsciente. De aquí a que por lo general, la manifestación de un
episodio maníaco o hipomaníaco en la vida del sujeto, por lo general antecede o prosigue a
episodios de depresión mayor. Las defensas maníacas actúan como protector del Yo ante el
sentimiento inconsciente de minusvalía que evidencian los episodios depresivos. De aquí, a
que de cierta manera, son los dos polos de un mismo trastorno.

Causas y Factores de Riesgo del Trastorno Bipolar

Ψ Factores Hereditarios. Se evidencia una fuerte influencia genética como causa y factor de
riesgo del Trastorno Bipolar. El riesgo de que un adulto pueda tener Trastorno Bipolar, es
10 veces superior si tiene un familiar con diagnóstico de Trastorno Bipolar. La magnitud
del riesgo aumenta si es familiar directo.

Ψ Factores Neurológicos. Por los momentos no existe certeza de cuáles son los
neurotransmisores que pudiesen incidir en la bioquímica del cerebro y que estén asociadas
a estas importantes fluctuaciones en el estado de ánimo de la persona. Si bien es un campo
amplio de estudio, en la actualidad las investigaciones al respecto podrán ayudarnos a
develarlo prontamente.

Ψ Factores Ambientales. Si la persona tiene cierta disposición genética o bioquímica


respecto al trastorno bipolar y vivencia experiencias que puedan ser traumáticas o lleva una
vida cuyo nivel de ansiedad y estrés sea alto, brindaría el catalizador necesario para que se
detone este trastorno.

Factores Diferenciales del Trastorno Bipolar

Ψ Ciclotimia. Este trastorno es una alteración crónica y fluctuante del estado de ánimo que
conlleva numerosos períodos de síntomas hipomaníacos y períodos de síntomas depresivos,
distintos entre sí, sin embargo, son insuficientes en número, gravedad, generalización o
duración como para cumplir los criterios del Trastorno Bipolar I o Trastorno Bipolar II.
Para su diagnóstico, estos episodios de alteración del estado de ánimo debe manifestarse
durante los dos primeros años (un año en caso de niños y adolescentes) y no debe existir un
período entre episodios mayor a dos meses.

Ψ Trastorno Depresivo Mayor. Existe un alto solapamiento entre los síntomas de ambos
trastornos porque así como vimos que la persona afectada con trastorno Bipolar I pudiese
haber tenido o pudiese tener un Episodio Depresivo Mayor, también es posible que una
persona con Episodio Depresivo Mayor manifieste síntomas similares a la manía o la
hipomanía. Sin embargo, la diferencia de esta última radica, en que los síntomas maníacos
e hipomaníacos presentados en el Trastorno de Depresión Mayor no cumplen con todos los
criterios diagnósticos, como la cantidad de síntomas o la duración de estos.

Ψ Trastorno Límite de Personalidad. Tienen un solapamiento importante entre los síntomas,


debido a la labilidad afectiva y la impulsividad frecuente en ambos trastornos, sin embargo,
en el caso del Trastorno Bipolar, los síntomas deben suponer un episodio diferente y debe
observarse el incremento apreciable en las conductas del sujeto, las cuales diferirán de su
estado anímico normal. Recordemos que todo Trastorno de Personalidad se caracteriza por
la estabilidad de un conjunto de patrones de conducta que difiere significativamente de lo
aceptado como normal en la sociedad.

Ψ Esquizofrenia y Trastornos del Espectro de la Esquizofrenia. El solapamiento de los


síntomas entre estos trastornos radica, en que si bien pudiesen existir manifestaciones de
síntomas psicóticos e ideas delirantes en el Trastorno Bipolar, en el caso de la
Esquizofrenia y los trastornos del espectro de la esquizofrenia, estos síntomas aparecen en
ausencia de síntomas afectivos prominentes.

Ψ Trastorno por Déficit de Atención/Hiperactividad (TDAH). Esta confusión se presenta


sobre todo porque existe solapamiento del TDAH en niños y adolescentes con el Trastorno
Bipolar II en síntomas como: Verborrea, aceleración del pensamiento, alta distraibilidad y
menor necesidad de sueño. Sin embargo, al igual que sucede con el Trastorno Límite de
Personalidad, el psicólogo debe clarificar si los síntomas representan una elevación
considerable del estado de ánimo y son característicos de un episodio determinado o al
contrario, forma parte de un patrón estable de conductas. Es importante reseñar, de que
numerosos estudios científicos indican que pudiese existir correlación entre el TDAH en
niños y el surgimiento del Trastorno Bipolar una vez son adultos. Debido a que este estudio
amerita una investigación longitudinal (Desde que el niño es diagnosticado con TDAH
hasta que de adulto sea diagnosticado con Trastorno Bipolar), requerirán algunos años para
que tengamos varias investigaciones confiables que nos permitan afirmar o contradecir con
veracidad esta correlación.

Tratamientos del Trastorno Bipolar

Debido a la intensidad de emociones que experimentan estos pacientes durante sus


episodios maníacos, hipomaníacos y/o depresivos, es fundamental atender cuando estos
incluyan estados psicóticos donde se destaquen los delirios y los acting out o bajos
controles de los impulsos, los cuales podrían impulsarlos a acciones ilegales, de agresión
hacia otras personas o hacia sí mismas (suicidios y/o autolesiones). En caso de presentarse
estas conductas, será prioritario su hospitalización y el uso de fármacos.

Ψ Farmacológico. Es el principal tratamiento a considerar en caso de presentarse este


trastorno y es de vital importancia debido a la importancia de contrarrestar los síntomas en
episodios maníacos en la cual el sujeto pudiese atentar contra su vida o contra otros, bien
sea por manifestación de ideas delirantes o ideación suicida. En episodios depresivos, el
riesgo de suicidio es algo por la alta desvalorización interna que tiene de sí. Estos
tratamientos por lo general, consisten en la combinación de fármacos estabilizadores de
ánimo, antipsicóticos y antidepresivos, según sea el episodio de alteración de ánimo que
presente el sujeto.

Ψ Terapia Cognitiva Conductual. Entre los fines de esta terapia está el adherir a los
pacientes a la medicación farmacológica, así como la adquisición de habilidades que les
permitan reducir los problemas que les genera el Trastorno Bipolar.

Ψ Psicoanálisis o Terapia Psicodinámica. Este enfoque terapéutico es de vital importancia


para la persona afectada con Trastorno Bipolar, ya que como se comentó en este artículo, la
manía es un mecanismo de defensa inconsciente que el Yo utiliza para protegerse de la
depresión. El psicoanálisis permitirá al sujeto adquirir la comprensión inconsciente que
reviste sus episodios de alteración de estados de ánimo y profundizar en aquellas vivencias
internas que le permitirán, ahora de manera consciente, integrar y fortalecer su Yo y
autorregular sus fluctuaciones o la posible ocurrencia de estos episodios. Debido a que es
preferible que el paciente manifieste capacidad de Insight para la aplicación de esta terapia,
es más adecuado si es aplicado una vez que los síntomas del episodio maníaco,
hipomaníaco o depresivo mayor, hayan cedido.

Ψ Psicoeducación. Implica el trabajo psicoeducativo y emocional en conjunto con los


padres y familiares directos, para afrontar de manera mancomunada esta situación. Es
importante señalar, que el surgimiento de una enfermedad mental implica un cambio fuerte
tanto para la persona afectada como para sus familiares y amigos. Por lo tanto, estos
programas psicoeducativos deben orientarse para brindar herramientas emocionales y de
afrontamiento del trastorno bipolar para ambos, además de ser apoyo para la adherencia al
tratamiento de individuo con este diagnóstico.

Ψ Red de Apoyo. Esta red incluye familiares directos y amistades de la persona, contactos
del psicoterapeuta y centros de atención de emergencia, etc. Así como personas que puedan
atender a los niños en caso de que el paciente los tenga y se encuentre en crisis. Esto
permitirá abordar rápidamente la manifestación de cualquier episodio de alteración de
ánimo y contar con enlaces de importancia que permitan un rápido y efectivo control.

El Trastorno Bipolar es sin duda una de las enfermedades mentales de mayor impacto a
nivel familiar y social. Considerando el elevado costo emocional que esto ejerce en la
persona y su familia, más allá de los riesgos que pudiesen presentarse si esta enfermedad no
es detectada o tratada a tiempo (Conductas promiscuas, riesgos de suicidios, conductas
antisociales, tiempo de recuperación largo e inhabilitación funcional del individuo en la
sociedad), amerita que como sociedad, seamos partícipes de su prevención y control. Esto
incluiría: participar activamente en actividades académicas y sociales para dar a conocer las
implicaciones de este trastorno mental; hacer seguimiento a las señales que nuestros hijos,
amistades o compañeros manifiesten para poder orientarlos y direccionarlos a solicitar
ayuda inmediatamente; acudir a psicoterapia en momentos en los cuales nos sintamos
aturdidos por el ritmo vertiginoso del día a día o ante la experiencia de un trauma
emocional (muerte de un familiar, divorcio, despido laboral, mudanza, etc) y todas aquellas
que consideres adecuadas y oportunas. Estas acciones nos permitirán influir positivamente
en una vida más productiva, funcional y estable tanto para la persona afectada como para su
familia.