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Futbol

y
Resistencias
en el sur de Abya Yala

1 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 2
“Personas pequeñas dando pases cortos, pequeños y al pie, en canchas
pequeñas, pueden ganar el partido en estadio grande y de visita”

(adaptación de frase del gran Eduardo Galeano).

3 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


“Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala” es el resultado de di-
versos encuentros, ideas, risas, mateadas y gritos de gol con tintes de
rebeldía vividos concretamente en el segundo semestre de 2017.

El trabajo compilatorio fue coordinado por “Fútbol y Resistencias”.


La diagramación, diseño, ilustración, impresión y costura de este li-
bro son parte y culpa de los pases que dió la Editorial Mestiza.
La Edición fue parte de nuestra wenuy Daniela.

Esta primera edición es engendrada en Octubre de 2018.

Este libro, fue creado y originado en tierra pikunche, lugar de inten-


sas resistencias y luchas colectivas. Cada libro esta cosido a mano
en su totalidad, con mucho cariño y libre de explotación humana. Las
hojas son de papel reciclado.

El contenido y las ideas, las consideramos libres, por lo que si una


Editorial autogestionada, como nosotrxs, quiere compartir, vender y
difundir este material, háganlo con total libertad.

Préstese, compártase y difúndase este contenido en cada rincón de


planeta fútbol.

Fútbol y Resistencias:
futbolyresistencias@gmail.com
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Editorial Mestiza:
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Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 4


5 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 6
índice

Introducción: Resistencias de Fútbol y Resistencias 11

Breves (e incompletos) apuntes sobre identidades y contradic- 19


ciones de Carlos Vergara Constela

Esto no es un club deportivo. Deporte e Iglesia en Lourdes con 29


San Pablo de Roberto González

Un Ecosistema llamado fútbol de Patricio Córdova Flores 47

Soy futbolero, luego existo de Cristian Francke Mansilla 59

Cuando el fútbol se convirtió en un negocio. Historia del proceso 69


privatizador del fútbol chileno y balance de 10 años de la conce-
sion de Santiago Wanderers de Carolina Cabello Escudero

Ser hombre en y desde el fútbol de Patricio Córdova Flores 97

Cambio en Colo-Colo de Paloma Norambuena 107

Historia social del fútbol en el Siglo XX chileno de Felipe Mora- 119


les y Sebastian Hinostroza

Fútbol y sociedad. De comunidades imaginadas a organización 149


territorial de Jorge Barrientos Aros

7 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


índice

El fútbol callejero como herramienta educativa de transforma- 161


ción social en la comuna de Pedro Aguirre Cerda: Pac Gol de
Juan Gutierrez

Identidades colocolinas. Reflexiones sobre resistencias valóricas 197


en tiempos posmodernos de Alvaro Contreras V.

De red a red. Fútbol desde las caletas Tumbes y Cerro Verde 209
Bajo de Gianfranco Parra y Antonio Carrasco

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 8


abya yala es el viejo nombre de este continente, otorgado por el pueblo
kuna, habitantes antiguos previo a la llegada de los conquistadores
españoles y que habitan, tal cual en la actualidad, en el sur de pana-
má y el norte de colombia.

Abya yala puede significar “tierra madura, tierra de sangre”.

9 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 10
Resistencias
Hace varios años que en distintos espacios futboleros vienen levan-
tándose resistencias. Desde acá entendemos la resistencia de distintas
formas que convergen. Por un lado, la necesidad de resistir a un even-
to, fenómeno o acción realizada por un otrx y que nos altera o menos-
caba nuestra vida, y por otra parte como llama que invita a proponer
nuevas lógicas, distintas a las que nos agreden como método de cons-
trucción creativa pero resistente en el tiempo. Volviendo al inicio de
este desparramo de letras, distintos son los formatos que evidencian
esta lucha, la cual, entiendo, según lo visto mediaticamente, proviene
de voluntades enquistadas en los clubes profesionales del país, toda
vez que el modelo actual de Sociedades Anonimas Deportivas (SADP)
no se condice con los sueños, necesidades y entendimientos de vida
de quienes se levantan por “otro fútbol”. Así mismo, tal vez con menos
amplificación pero con gran importancia para este proyecto diversos
colectivos sociales construyen resistencias creativas en las poblacio-
nes desde el fútbol. En ambas veredas, son aspectos propios del “ama-
teurismo” los que forman los pilares de este “otro fútbol”, que tal como
decía Bernardo Guerrero en el conversatorio llevado a cabo en Iquique
y titulado “¿De qué hablamos cuando hablamos de fútbol? Resisten-
cias comunitarias y profesionales”, estos pilares no son nuevos, es
más, toda la vida los clubes amateur han generado estas dinámicas,
tales como asambleas, autogestión –bingos, rifas, completadas, etc.-,
entre otras, lo cual, a juicio personal comparto, no obstante agrego
que estas prácticas se están transformando hoy en dia en la necesaria
propuesta de modelo contrario al que impone el mercado, generando
una dualidad amateur-profesional interesante toda vez que las y los
participantes de estas resistencias van incorporando a estas prácti-
cas lenguajes y contenidos que hacen más complejo aun los procesos
de resistencia. En lo concreto, vemos como Corporaciones de clubes
profesionales, como la del Club Social y Deportivo Colo-Colo, protege
e intenta promover lo colectivo mediante la Asamblea, con errores y
virtudes, así como aparece una organización como la “Asamblea de
Hinchas Azules”, quienes también desde “afuera” buscan re-construir

11 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


su club a partir del asambleismo como motor de participación en bús-
queda de una horizontalidad necesaria en estas nuevas perspectivas
de relaciones humanas.

La cancha cuesta arriba ¡Problemas!


Desde la vereda del fútbol profesional, en todo este proceso, más me-
nos y con mucha fuerza desde 2012, las dificultades se han manifes-
tado en estas distintas orgánicas que de primeras se iniciaron con
una fuerte negación a lo establecido en cuanto a las dirigencias profe-
sionales –SADP- debido al origen de estas en el país, orquestadas des-
de los poderes empresariales dueños del estado y sus brazos políticos
de aquellos años –Ricardo Lagos como presidente y Sebastian Piñera
como uno de sus principales impulsores- y que asegura el mandato
de los clubes para quienes tengan abultadas billeteras alejadas a lo
humanamente-honestamente posible, para hacer y deshacer en estas
colectividades de origen social, y que hoy se encuentran con diversas
tensiones naturales, provocadas por errores, desconocimientos, difu-
sos intereses y jerarquías que se presentan en el accionar de éstas (no
todas). Asi vemos como asambleas no aseguran participación sino
que meros espacios informativos de resoluciones puntuales, mas no
construcciones colectivas; manejos propios del lenguaje antiguo de
hacer politica con movimientos “ocultos” por detrás (o debajo) de las
fuerzas democráticas, que aseguran espacios en directorios u otros
órganos de participación, decisiones que aparentemente se alejan de
los intereses de origen o bien responden al nuevo giro que pueda/
deba dar el camino los cuales provocan distancia entre lxs socixs
y las dirigencias; proyectos populares que sustentan gran parte de
su funcionamiento en la “competencia” dejando poco espacio para la
cooperacion externa con iniciativas de otros territorios y colores, pro-
blematicas de financiamiento para sostener iniciativas populares y
colectivas –nada nuevo en todo caso-, y una gran falencia en cuanto
a la búsqueda y construcción colectiva de un modelo sostenible que
pueda ser la alternativa a lo que hoy existe, donde diversas dimensio-
nes, que hoy hacen tensión a niveles macro de sociedad, nutran una
propuesta emancipadora desde la cancha de fútbol.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 12


Fútbol y Resistencia ¿Juguemos?
“Fútbol y Resistencia” nace desde el entender que esos efectos no son
siempre intencionados, caricaturezcamente, proveniente de “tiranxs”
que nos quieren dañar, sino del comprender, además, que como so-
ciedad nos desarrollamos para lo contrario. Nuestros doce años de
escolaridad, la cual tiene como objetivo nutrir a la máquina neoliberal
impuesta en dictadura, sumado a los siguientes años de perfecciona-
miento para quienes tenemos ese privilegio, no hacen otra cosa que
fortalecer y destinar mano de obra para los distintos roles pre-esta-
blecidos en la sociedad y donde la competencia es fundamental en
ese que hacer, generando individualismo y frustraciones varias. Sin
demonizar estos espacios académicos ya que desde allí muchxs he-
mos ido creciendo y seguimos apoyándonos, entendiamos que falta-
ba un espacio formativo periódico que proponga reflexiones desde lo
horizontal, sin jerarquías y donde el análisis teórico se conjugue con
lo práctico para, precisamente, hacer esa resistencia en el territorio.
Así “Fútbol y Resistencia” florece como un espacio de aprendizaje
colectivo donde principalmente “nos encontramos” para pensar, soñar,
compartir y vivir “otro fútbol”, más humano, no violento, crítico y de-
constructivo, donde los goles son tan importantes como las conquis-
tas sociales que acompañamos desde lo local.

Primer partido: Agosto a Noviembre de 2017


En lo concreto, desde Colectivo Mestizaje, ha nacido el taller “Fútbol y
Resistencia” –hoy un proyecto más amplio- donde mediante 13 sesio-
nes presenciales, ligadas unas con otras, revisamos y analizamos el
fútbol desde cuatro ejes que consideramos importantes a la hora de
proponer creativas resistencias: i) Historia del fútbol latinoamerica-
no, su vínculo con lo social y político, tanto a nivel profesional como
comunitario; ii) Reflexiones sobre perspectivas sociales a traves del
fútbol, analizando “Género y fútbol”, “Medioambiente y fútbol”, “Mes-

13 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tizaje y fútbol”, “Comunidades e identidades y fútbol” para cerrar con
“Literatura y fútbol”; iii) Metodologías participativas para proyectos
comunitarios deportivos a traves de “Metodologías para proyectos co-
munitarios”, “Metodologías participativas” y “Metodologias para dise-
ñar módulos deportivos”; y finalizando en iv) Reflexiones hacia donde
vamos mediante la “Revisión y análisis del modelo Sociedades Ano-
nimas Deportivas en Chile: fortalezas y debilidades” y “Conversatorio:
¿Hacia dónde vamos?”, integrando las distintas reflexiones y cuestio-
namientos para resolver colectivamente la pregunta del camino por
construir.

¡A regiones!
Luego de este partido en Santiago, fueron distintos los territorios que
albergaron los conversatorios del “Fútbol y Resistencia”. Santiago,
Concepción, Temuko, Valdivia, Valparaíso e Iquique, fueron algunas
de las ciudades que enriquecieron esta ruta, otorgándole colores de
resistencias y dinámicas propias de cada lugar, encontrándonos con
lenguajes deconstructivos similares y otros divergentes en cuanto a
los procesos que vive cada lugar o colectvidad.

Termina la primera temporada


Este libro, es parte de esa reflexión. Es fruto de este caminar donde
facilitadorxs y participantes se atrevieron y se lanzaron a las letras
para plasmar sus inquietudes, ideas y reflexiones, productos de de-
cidir encontrarnos azules, blancos, verdes, celestes, barrios, rojos, ne-
gros, buenos y malos, mujeres y hombres, entendiéndonos diversos y
en esa diversidad construir la riqueza de posibles futuras resistencias.
La riqueza de este partido, que no tiene el límite de los noventa mi-
nutos es proporcionada, por un lado, por quienes compartieron sus
saberes y experiencias facilitando los contenidos revisados colectiva-
mente en las sesiones -más abajo el detalle de quienes fueron parte- y
las y los participantes que nutrieron con sus visiones, experiencias,

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 14


cuestionamientos, dudas e ideas las distintas jornadas del “Fútbol y
Resistencia” en su primera versión.

Especial agradecimiento a Paloma, José Miguel, Elias, Tomás, Daniel,


Sebastian, Claudia, Cristobal, Jorge, Marcela, Matías, Judith, Ignacio,
Fariel, Ana, Fernanda y Nicolas quienes hicieron de este espacio uno
fraterno y acogedor, compartiendo sus saberes y realidades, a lxs in-
tegrantes del Colectivo Mestizaje Anabel, Violeta, Manuel y Angélica
y a lxs facilitadorxs quienes dieron el punta pié inicial en cada juego:
Carlos Vergara Constela, Socio de CSD Colo-Colo y del Club Depor-
tivo Villa Berlín, miembro de CESDE Chile (Centro de Estudios So-
cioculturales del Deporte); Roberto González Loyola, miembro de la
Fundación Nicomedes Gúzman, Cooperativa Editorial Victorino Lai-
nez y Docente de la Universidad de Santiago de Chile; Vjera Leyton
Escobar, egresada en Antropología de la Universidad Academia de
Humanismo Cristiano, delegada e integrante de Las Bulla y Socia del
Centro de Estudios Sociales Hinchas Azules; Eduardo Cobian Profesor
de Educación Física, ex profesor de la Escuela Popular de Fútbol de
la Filial Padre Hurtado del CSD Colo-Colo; Carolina Cabello Escude-
ro, ex Directora de la Corporación Santiago Wanderers, integrante de
CESDE Chile y fundadora e integrante del Movimiento 15 de Agosto
del Santiago Wanderers; Rodrigo Figueroa, Entrenador de Fútbol y So-
ciólogo, dirige la serie Sub14 del AC Barnechea y coordina el fútbol
infantil en dicha institución, Profesor del Departamento de Sociología
de la Universidad de Chile; Cristian Francke Mansilla, Psicoeducador
y Narrador Oral, ex miembro de la Filial Maipú del CSD Colo-Colo e
integrante del “Fútbol y Resistencias” y “Colectivo Mestizaje”; y Patri-
cio Córdova Flores, fundador de la Filial Maipú del CSD Colo-Colo, ex
Director del CSD Colo. Colo e integrante del “Fútbol y Resistencias” y
“Colectivo Mestizaje”.

Fútbol y Resistencias
2018

15 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 16
Breves (e incompletos) apuntes sobre identidades y contradicciones
colocolinas
Carlos Vergara Constela
Sociólogo, colocolino y porteño

17 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 18
Hablar de identidades no resulta tan fácil como parece. Si bien la pa-
labra es utilizada cotidianamente, su uso sociológico requiere algunas
aclaraciones. Cuando nos aproximamos a hablar de lo que nos identi-
fica debemos tener en consideración que las identidades mezclan as-
pectos cognitivos, morales y sentimentales. No tenemos certeza cuál
pesa sobre otro, pero sí sabemos que la apropiación de cada uno de
estos elementos es diferencial según cada persona. También, la idea
es que nos despojemos de cualquier consideración esencialista. Dicho
de otra manera: no hay rasgos inmutables. Tal como hemos podido
apreciar en nuestras experiencias cotidianas, las identidades van in-
corporando lo que las comunidades consideran significativo; acumu-
lando representaciones y consideraciones acerca de lo que debería
estar permitido y/o prohibido; y almacenando modificaciones de los
relatos y/o nuevos recuerdos que seguirán activando lo emotivo.

Las identidades, por lo tanto, podemos mirarlas en clave narrativa.


Ellas hablan de lo que imaginamos que somos, de lo que afirmamos
que no somos y, más importante aún, de cómo queremos que piensen
que somos1.

En base a esto, podemos aproximarnos mínimamente a fragmentos


que han ido conformando la identidad colocolina y, desde ahí, comen-
zar a problematizarla hasta el cansancio y buscar más preguntas que
respuestas, para reflexionar y repensar nuestras utopías político-fut-
boleras. Para esto, cabe una pequeña aclaración: los únicos motivos
para tomar a Colo-Colo como ejemplo es la afiliación que tengo con el
club en tanto me identifico con él, lo que se suma al desconocimiento

19 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


relativo sobre el acontecer del resto de clubes profesionales.

Supongo que recordamos que hace pocas semanas Aníbal Mosa, qui-
zás uno de los gerentes de Blanco y Negro que “mejor” ha leído las
características culturales del “mundo Colo-Colo”, señalaba -¿con afa-
nes populistas?- que el club albo definitivamente es de izquierda. La
intención y el sentido del empresario sureño no los conocemos con
claridad, pero lo cierto es que asimiló que la pertenencia a Colo-Colo
está en la misma trama que la pertenencia a la izquierda política.

De acuerdo a esto, la pregunta cae de maduro: ¿Qué es y qué signi-


fica ser de Colo-Colo? Y es más, ¿qué significa ser de Colo Colo y de
izquierda? Y antes de ingresar a esos terrenos, deberíamos resolver
preguntas como ¿qué es ser de izquierda hoy en día en Chile? ¿Desde
dónde se sostienen las representaciones izquierda/derecha luego del
declive de la lógica de guerra fría? ¿Resulta necesario hacerlo explí-
cito desde un discurso o basta con acciones o lógicas que tiendan
a posicionar los valores colectivos y socialistas? ¿Cómo establece-
mos una línea diferenciadora realmente eficaz cuando los significados
varían generacional e ideológicamente y, más aún, cuando nuestros
pensamientos y nuestras acciones no están coordinados? Al parecer,
actualmente es tan factible afirmar la pertenencia a la izquierda y, a
la vez, comprar la mercadería en “Jumbo”, “Líder” o “Mayorista 10”; re-
sulta tan posible estar en contra del patrón de acumulación de capital,
odiar a Luksic y Paulmann y, a la vez, ser cómplices en favorecerlos y
aumentar su riqueza monetaria. La noche del 9 de Diciembre ¿Cuán-
tos celebramos con cervezas CCU?

Muchas y muchos ya quisiéramos que estas intersecciones entre iden-


tidad deportiva e identidad política fuesen tan claras y determinan-
tes como, por lo menos, se plantean en el discurso de Mosa. Pero lo
cierto es que clubes masivos como Deportes Concepción o Colo-Colo,
por nombrar algunos, son territorios en disputa. La afiliación políti-
ca de sus adherentes es heterogénea y cruza transversalmente todo
el espectro social. Mosa podrá seguir diciendo que Colo Colo es de
izquierda, pero lo cierto es que las decisiones del Club las toma una
gerenciadora que ha capitalizado el caudal histórico y simbólico que
le pertenece a sus socias, socios, hinchas y simpatizantes. Su discurso

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 20


es simpático, pero no hace otra cosa que ratificar el actual orden so-
berano y administrativo de los clubes profesionales..

Eso sí, el maravilloso estudio histórico de Brenda Elsey -“Ciudadanos


y Deportistas”2-, demuestra que el Cacique ha sido (no el único, cla-
ramente) el Club y espectáculo del pueblo. De ahí la frase del “Zorro”
Álamos; de ahí la compensación simbólica de la victoria deportiva
ante la desigualdad económica-política. Y si bien Colo-Colo “siempre”
ha sido indicado como el equipo popular o del pueblo, categorías que,
por lo menos durante buena parte del siglo XX, han estado vinculadas
a lo proletario y el pensamiento político de izquierda, hoy no podemos
cerrarnos a esa única interpretación. ¿Para qué mentirnos? Si la he-
gemonía parece estar ubicada en otros conceptos, representaciones y
disposiciones.

Con el advenimiento del neoliberalismo, la globalización económica


y cultural, las consecuencias de la dictadura y la profundización de
la mercantilización del fútbol espectáculo, las coordenadas identita-
rias se han ido modificando hacia diferentes lugares. Actualmente nos
movemos en ejes diversos, pero predominantemente despolitizados.
Podemos ver un ejemplo entre muchos: el “público general” (a falta
de una buena tipología sobre hinchas en Chile), al parecer piensa que
fútbol y política van por caminos que nunca debieran cruzarse; donde
la presencia de Piñera, Ruiz-Tagle o Mosa es vista con el lente de la
neutralidad puesto que ellos “han demostrado” ser empresarios efica-
ces. De acá estamos a un paso para considerar que hinchas, socias y
socios sean vistos como sujetos incapaces de administrar una organi-
zación (¡gracias, Danilo Díaz, por favor concedido!). A fin de cuentas,
para muchas personas lo importante es que el “Colo” gane y lo demás,
bueno, está demás.

Y dentro de este marco, ¿la identificación política cabe en algún lu-


gar? ¿Permanece invisible y/o latente? ¿O es descartada de plano?
¿Por qué camino transita la relación entre identificación futbolera e
identificación política? ¿Y qué pasa con nuestros queridos Gabriel
Mendoza o Leonel Herrera, quienes han estado vinculados a campa-
ñas políticas de partidos de derecha y ultra derecha? O incluso Morón
y Barticciotto apoyando a Alejandro Guillier. ¿Los y las colocolinas

21 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


de izquierda podemos encontrar un punto de encuentro con quienes
siguen del lado del actual orden económico-político? ¿Colo-Colo está
por sobre lo político? ¿Cómo se plasma la identificación deportiva en
relación a la política?

Este texto no trata de plantear y llegar a un puerto donde se encuen-


tre un deber ser colocolino y un nuevo régimen de verdad deporti-
va-política; básicamente aquello no es posible, porque apenas existe
un cúmulo de interpretaciones con más o menos peso que son puestas
en juego. Pero sin duda es saludable seguir observando y problemati-
zando hasta el cansancio. Por lo mismo, preguntarnos qué significa y
qué implica portar los emblemas oficiales de Colo-Colo puede apor-
tarnos en algo.

A priori resulta obvio señalar que, de alguna manera, es llevar y mos-


trar alguno de los símbolos más importantes de nuestra identidad.
Una camiseta, por ejemplo, es una mercancía que tiene un valor de
cambio determinado, pero que varía, entre otras cosas, según el resul-
tado deportivo. Y en el marco del contrato de concesión, es un aporte
económico que no va hacia el Club Social y Deportivo, sino que di-
rectamente a Blanco y Negro. Ya sabemos que en una sociedad eco-
nómicamente liberal, el capital organiza nuestra vida, pero ¿a quién
le damos la plata? ¿Hacia dónde hacemos circular el capital que dis-
ponemos cuando compramos un emblema oficial? Y aunque sea una
camiseta falsificada ¿qué emblemas estamos portando además de
nuestro escudo?

Mientras cantamos emocionados nuestra filiación con la raza bra-


va e invocamos la fuerza del obrero para vencer a la S.A., estamos
afirmando una convicción política y de clase que hace cinco años
era más bien espasmódica o residual. Hoy el estadio es aprovechado
como lugar para escenificar contradicciones y luchas; qué indicador
más elocuente que actualmente buena parte del Monumental cante el
himno sobrescribiendo “lo mapuche” por encima de “lo chileno”.

Sin embargo, la contradicción está a la vista. Las postales que han de-
jado la puesta en escena de los lienzos “EN $HILE SE MATA AL MA-
PUCHE” o el maravilloso “AMULEPE TAIÑ WEICHAN” también dejan

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 22


ver a un cúmulo de hinchas ocupando camisetas con logos “Cristal”
o “DirecTV”. Mientras se impugna al Estado chileno y se reivindica
la representación de “lo mapuche”, sin querer queriendo estamos ha-
ciendo publicidad gratuita. Al levantar la vista y mirar a quienes nos
acompañan en el estadio, vemos un sin número de hinchas que portan
la marca de cerveza que pertenece a uno de los grandes acumuladores
de capital de Sudamérica. Pero es peor aún: para varias y varios vein-
teañeros, treintones y cuarentones, imaginar la camiseta de Colo-Colo
sin “Cristal” es un ejercicio, por lo menos, dificultoso. ¿Para quién no?

El pasado 9 de Diciembre Colo-Colo ganó nuevamente un torneo na-


cional. Pero, como siempre, se cuestiona el “Pato” Córdova ¿qué gana-
mos cuando gana Colo-Colo? O incluso cuando la conversación toma
su curso, la pregunta que plantea es mejor ¿Podemos ganar algo aun-
que no gane Colo-Colo? A propósito del campeonato recién logrado,
inmediatamente reflotaron muchos de nuestros deseos y utopías ¿y si
este año sí peleamos la Libertadores? ¿Y si nos toca ir a Japón? Pero
detengámonos un poco y preguntémonos ¿realmente queremos ganar
“la Copa” bajo la administración de Blanco y Negro S.A.? Y ganar “la
Copa” ¿es compatible con llegar a nuestro centenario sin la presencia
de la gerenciadora? ¿Debemos renunciar a algo? ¿A qué? ¿Efectiva-
mente el espectáculo de la Libertadores es donde queremos estar y
desde dónde narraremos nuestra historia continental? ¿Es posible te-
ner un equipo “competitivo” bajo un modelo de propiedad social de los
clubes? ¿A quiénes estamos dispuestos a dejar que auspicien nues-
tros emblemas?

Aún no hemos logrado resolver algunas de las preguntas que dieron


origen a la reflexión. Sin embargo, el empresario de la boina reabrió
mediáticamente un interesante flanco de debate y praxis; efectiva-
mente el fantasma rojo nunca ha dejado de rondar los pastos de Are-
llano.

23 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Notas
1
Para una aproximación a la relación entre identidades y deporte,
se sugiere revisar la siguiente bibliografía: ARCHETTI, E. (2008). El
potrero y el pibe. Territorio y pertenencia en el imaginario del fútbol
argentino. Horizontes Antropológicos, año 14 (30), 259-282; HALL, S.
(1996). “¿Quién necesita identidad?” En HALL, S. y DU GAY, P. (Coor-
dinadores). Cuestiones de identidad cultural. Amorrortu Editores: Bue-
nos Aires, Argentina, pp.13-39; GUERRERO, B. (2006). Fútbol en el
norte grande de Chile: identidad nacional e identidad regional. Revista
de Ciencias Sociales, 15 (16), 4-15; ALABARCES, P. (2014). Héroes,
machos y patriotas. El fútbol entre la violencia y los medios. Aguilar:
Buenos Aires, Argentina; MÍGUEZ, D. y GARRIGA ZUCAL, J. (2014).
“Fútbol y territorio: identidades fragmentadas en la ciudad de Buenos
Aires”. En, CARRIÓN, F., y RODRÍGUEZ, M. (Coordinadores). Luchas
urbanas alrededor del fútbol. 5ta Avenida Editores: Quito, Ecuador,
pp.401-424; VALENZUELA, E., PONCE, S. y VERGARA, C. (2016). Or-
gullo del puerto. Las tramas invisibles y el sentido vertical de los ima-
ginarios urbanos de Valparaíso a través de Santiago Wanderers. Vic-
torino Lainez: Quinta Normal, Santiago de Chile; MIRANDA, D., JOFRÉ,
N., ARANEDA, G. y GONZÁLEZ, R. (2014). Relatos, Himnos y camise-
tas. Clubes deportivos y vida barrial en Quinta Normal, Chile. Editorial
Victorino Lainez: Quinta Normal, Santiago de Chile.

2
ELSEY, B. (2011). Citizen and Sportsmen. Fútbol and Politics in 20th
Century Chile. University of Texas Press: Austin, USA.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 24


25 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 26
Esto no es un club deportivo
deporte e iglesia en lourdes con san pablo
Roberto González Loyola
Sociólogo, Quinta normalino y jugador de baby fútbol

27 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 28
Durante gran parte de la década de los 90 la crisis de la asociación
deportiva se visibilizó en los barrios quintanormalinos a través de
diversos procesos de desarticulación de la actividad y sus institucio-
nes. Estas formas y vicisitudes responden claramente a estructuras
socio-políticas mucho más complejas que el accidente o la coyuntu-
ra respecto de la crisis de algún club deportivo particular, más bien,
tienen que ver con las formas en que el deporte se entiende en con-
junto con el cuerpo, la organización y la vida social. En este texto nos
enfocaremos territorialmente en el desarrollo histórico de la esquina
de Lourdes con San Pablo, sus historias deportivas, su organización
social, su relación con la religión y la Iglesia católica y sus crisis aso-
ciativas.

El día 15 de enero del año 2018 la esquina de Lourdes con San Pablo
fue testigo por segunda vez en la Historia del paso de un Papa por sus
calles. Esta vez fue el turno del argentino Jorge Bergoglio –Francisco
I- quien raudo y sin dejarse ver, pasó por la avenida San Pablo bajo
un estricto control policial y un ambiente de indiferencia y decepción
notorio en base a la crisis de la Iglesia católica y los abusos sexuales
realizados por miembros de esta institución religiosa. El análisis res-
pecto de cómo y por qué un barrio emplazado en el contexto de una
de las principales iglesias del sector poniente de la capital, ha mos-
trado una histórica antipatía con la que fuera alguna vez una de las
instituciones centrales de la vida social, debemos buscarlo en las vin-
culaciones directas e históricas entre la Iglesia, el barrio y también el
deporte, analizando conjuntamente el contexto de un desarrollo social
atomizado, capitalista, conservador y de nula participación –a favor o
en contra- de los procesos históricos que vivimos en comunidad.

29 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


En la esquina de Lourdes con San Pablo la Iglesia Católica logró desde
finales del siglo XIX, marcar su presencia ganándose incluso el poder
de nombrar las calles. Al menos en el sector poniente del Camino de
la Cintura, barrios nacidos en una época de constitución política del
Estado-Nación, tener la potestad de nombrar la calle es una estrategia
de control, dominación y posicionamiento significativo e histórico.

Por eso, la necesidad de establecer nombres que enaltecieran la chile-


nidad en base a los conflictos bélicos con nuestros vecinos hacia fines
del siglo XIX, fue el primer criterio para nombrar las calles y aveni-
das del sector: el Camino de la Cintura en su emplazamiento poniente
–a diferencia de lo sucedido con el sector de Balmaceda, Exposición,
Blanco Encalada, Manuel Antonio Matta y Vicuña Mackenna, que re-
fieren a construcciones de identidad puramente nacionales- fue bau-
tizada con el nombre de una de las batallas más significativas para el
ejército chileno en la guerra contra la Confederación Perú-boliviana:
Avenida Matucana. Además, sus calles paralelas portan nombres de
militares protagonistas de la Guerra del Salitre y el Guano: Patricio
Lynch, General Barbosa, Capitán Alcérreca o Coronel Robles. Por eso,
entre militares y representaciones de chilenidad, la existencia de una
esquina religiosa como es Lourdes –por la Basílica de Lourdes- con
San Pablo –por el colegio de San Pablo de la Compañía de Jesús- ha
sido históricamente un territorio en disputa de profundos sentidos de
modernidad, religión y organización socio-política. Y como era de es-
perar, es justo en esta esquina donde la actividad y asociación depor-
tiva ha florecido durante toda la historia.

El pasado lunes 15 de enero no más de ochenta personas se aglutina-


ban en esta esquina a ver el paso del Papa arriba de un auto deportivo
azul. De ellas, alrededor de treinta pertenecían de forma directa al que
fuera el principal templo religioso del antiguo Camino del Rey (sí, San
Pablo anteriormente era conocido bajo ese título colonial). Allí, entre
los residuos del antiguo barrio industrial que constituyó este sector
de la ciudad, se nos hace necesario comparar históricamente lo que
aconteció casi 31 años antes, cuando Karol Wojtyla pasó por estas
mismas calles. Aquella vez -en 1987- este Papa no solo aglutinó cuan-
titativamente un número mayor de vecinos y vecinas del barrio a ver
su paso arriba del papamóvil, sino que también encontró –sin saberlo

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 30


claro- una coordinación estratégica, casi innata, que durante el siglo
XX unió a la Iglesia de Lourdes y a los clubes deportivos barriales.

Para el club deportivo Atlético Andes, fundado el 18 de noviembre de


1951 por los muchachos del barrio, la venida del anterior Papa consti-
tuyó un símbolo histórico que –más allá de las creencias religiosas y
la fe demostrada con la Iglesia Católica- encontró en estas institucio-
nes deportivas un dispositivo de acción estratégica operativo e inme-
diato. Solo por el hecho de que el jefe de Estado del Vaticano pasara
por fuera de la institución, el club deportivo organizó a sus socios/
as; dispuso de sillas y bancas, principalmente para mujeres, niños/as
y vecinas de edad avanzada; se reunió con la Parroquia de Lourdes
y puso a disposición energías y manos para trasladar y aportar en
lo que fuera; adornó sus instalaciones con banderas chilenas; ocupó
la pizarra informativa con mensajes eclesiásticos y abrió su segundo
piso para tener una mejor panorámica. El club deportivo se constitu-
yó en una institución protagonista de la organización barrial de este
hito y disminuyó así la necesidad de presencia policial excesiva en el
perímetro.

La siguiente fotografía fue sacada en la espera de Juan Pablo II el día


1º de abril de 1987 desde la vereda sur-oriente de Lourdes con San
Pablo.

31 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fuente: Archivo fotográfico familia González Loyo-
la

Nos costaría extensas páginas poder analizar por qué y cómo estas
tres instituciones del barrio que aparecen en la fotografía (El club
deportivo Atlético Andes, la Imprenta Apablaza y la Compra Venta
de Metales) desaparecieron de raíz de la historia y la memoria local y
colectiva del territorio, pero nos quedaremos con una pregunta igual-
mente importante: ¿Cuál es el modelo instalado hoy en día sobre este,
uno de los principales barrios industriales de Santiago del siglo XX,
justo cuando vuelve a pasar un nuevo Papa y muchos y muchas de los
participantes de la fotografía y sus familias, aún seguimos habitándo-
lo y jugando a la pelota?

A modo de contextualizar de forma inmediata, este es el aspecto de


estas construcciones unos meses antes de la llegada del Papa. Si bien
en la fotografía no logran aparecer las tres instituciones en la totali-
dad de su estructura, quisimos incorporar esta y no otra, por la obra
que observamos sobre ella y que al día de hoy ha sido ocupada con
otras expresiones.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 32


Fuente: Archivo del autor.

Sin saber quién es el o la autora de esta obra, creemos muy necesario


ocupar este concepto para definir en parte lo que estamos intentando
reflexionar en estas líneas: el barrio y sus instituciones muestran al-
gunas características de pudrición. Con esto queremos arrancar cual-
quier valor moral social e históricamente construido sobre la palabra
y homologar su condición a la de un cuerpo podrido. Claramente el
deterioro de estas instituciones no se encuentra solamente en su es-
tructura y funciones dentro de una sociedad de clases tan marcada
como la chilena, sino también en el deterioro de los tejidos que le da-
ban razón de existencia e historia.

Para intentar llegar a los orígenes mismos de la organización depor-


tiva barrial de la esquina de Lourdes con San Pablo, es necesario
mencionar al Caupolicán Sporting Club, club deportivo que fundado
en esta esquina en el año 1923 -año donde este barrio se constituía
como el límite poniente de la ciudad- siendo precursor de la actividad
barrial y participando de la creación de la Asociación de Fútbol de
Quinta Normal un año después. El médico Héctor Lehuedé fue uno
de los líderes de esta institución, quien promovió, entre otras cosas,

33 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


la necesidad del club de vincularse con las autoridades municipales,
la lucha por obtener sede y complejo deportivo y la incorporación de
ramas femeninas en las competencias. Este doctor vivía en Lourdes
al llegar a San Pablo y durante muchos años prestó las dependencias
de su propia casa para realizar las actividades. Por eso, una vez que
el club y su más recordado presidente desaparecieron, no pasó mucho
tiempo para que se creara al frente el Atlético Andes.

Los clubes deportivos hoy –en el contexto de esta territorialidad es-


pecífica- encuentra un estado de pudrición de sus tejidos sociales de
forma muy notoria. Un ejemplo de ello es que la inmensa industria
Ursus Trotter -ubicada en la vereda sur-oriente de Lourdes con San
Pablo exactamente al frente del Atlético Andes y construida sobre las
antiguas propiedades del dirigente Héctor Lehuedé- fue abandonada
hace unos meses atrás para la construcción –aún truncada- de tres
gigantescos edificios habitacionales. Esta fábrica no solamente fue
uno de los espacios industriales significativos en el desarrollo de tra-
bajadores y trabajadoras del barrio, también tuvo vínculos y tejidos
con las instituciones sociales. Muchos socios –principalmente hom-
bres- del Atlético Andes trabajaron en la Ursus Trotter; jugaban luego
de soldar, armar, apernar, cobrar o manejar. Esta vinculación entre
deporte y trabajo mediada por las organizaciones sindicales y depor-
tivas, permitía orientar las dimensiones de la vida moderna hacia ob-
jetivos sólidos y coherentes. Es muy simbólico observar cómo, tanto la
antigua construcción del Atlético Andes como la desaparecida Ursus
Trotter, se encuentran una al frente de la otra absolutamente abando-
nas, pudriéndose con ellas los restos de esta antigua forma de ver y
vivir la vida.

La historia de la organización deportiva barrial en estos sectores ha


mostrado ciertos ritmos que, así como el cuerpo y sus tiempos, con-
tienen disciplinas y quiebres; continuidades y cambios, repetición e
improvisación; modernización y resistencia. Durante el siglo XX el de-
porte construyó sus puentes y vínculos con la historia socio-política
del territorio y durante la década del ‘60 mostró quizás su tejido más
firme respecto de todo lo que acontecía alrededor del barrio. Nadie ni
nada quedaba indiferente a la organización deportiva; todas las ins-
tituciones debían al menos hacerle un guiño, considerarlas, hablar de

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 34


ellas y claro está, la Iglesia católica y su inmensidad institucional des-
plegada en esta esquina sobre los cimientos de la Basílica de Lourdes,
no fue nunca excepción.

Durante ese decenio -que algunos académicos llaman como la larga


década del ‘60, por su inauguración con la Revolución cubana el ‘59
y el término con el golpe militar al presidente Salvador Allende en
1973- encontramos una Iglesia abierta a la conversación con las ins-
tituciones laicas del barrio. Si bien el club deportivo, en cuanto a su
configuración jurídico-política, pone en relevancia la condición laica
de su estructura –ordenamiento que creemos se deriva de las bases
políticas de las Sociedades de Socorros Mutuos bajo el lema “nada de
política, nada de religión”- sus formas y acciones permiten y permitie-
ron una comunicación directa con la religión y sus propuestas.

La Basílica de Lourdes y, en específico, la congregación Agustinos de


la Asunción, fueron traídos a Chile por el obispo de Santiago Mariano
Casanova a fines del siglo XIX, quien luego de visitar el santuario de
Lourdes en Francia, se obstinó con armar un gran proyecto orientado
a este hito histórico-religioso. En aquellos años las congregaciones
que dominaban el espectro político de la capital no permitirían tan
fácilmente que una nueva congregación se instalase en Santiago. Mu-
cho menos si su traída respondía al deseo personal de Casanova por
escribir la primera traducción al castellano del libro de Henri Lasserre
“Nuestra señora de Lourdes”, texto pionero en relatar las apariciones
de la virgen de Lourdes a Bernardita Soubirous.

Para lograr convencer a las estructuras del poder religioso de las bon-
dades y el trabajo de esta nueva congregación francesa, se les trasladó
primero a Rengo y luego a Los Andes, intentando convencer de esta
manera -y tal como lo señalaba la recientemente publicada encíclica
Renum Novarum- que el trabajo con las clases populares era un po-
sitivo indicador para los nuevos tiempos de la Iglesia. Eso en el papel,
claro. Por lo mismo, una vez hecho el trabajo político y con el paso de
algunos años, el templo a la Virgen de Lourdes y sus apariciones se
lograría emplazar bajo ciertas condiciones: primero, estar en las afue-
ras de la ciudad y en medio de las clases populares y segundo, a una
distancia necesaria para hacer de este un lugar de peregrinación para

35 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


los fieles santiaguinos.

Si bien la primera iglesia fue terminada en 1893, no fue hasta el año


1929 cuando Andrés y Lily Garafulic trabajaron juntos para crear una
obra rupturista en arquitectura y escultura para el contexto latinoa-
mericano, terminando la que sería la iglesia definitiva el año 1945. Los
aires revolucionarios, una izquierda sólida, la introducción de una aca-
demia comprometida y orgánica y los avances de las clases populares
en barrios, poblaciones y fábricas, hicieron que para la década del ‘60
en esta y muchas otras iglesias de arraigo popular, las teologías más
revolucionarias guiarán el sentido de la religión y sus formas, siendo,
entre otras ,la teología de la liberación la que no tan solo provocara
filosofías y perspectivas ideológicas, sino también acción política lo-
cal y directa.

Las organizaciones derivadas de la Iglesia y compuestas por laicos/


as vecinos/as del barrio, estuvieron presentes desde la llegada de esta
congregación a estas tierras. De hecho, el origen francés de esta orga-
nización religiosa en años convulsionados para este trozo de Europa,
no podía dejarla indiferente de motivar la organización social como
un puente entre las clases populares y las estructuras religiosas. Los
Agustinos de la Asunción se crearon el año 1850, solo dos años des-
pués de la revolución de 1848 en Francia; revolución que origina la
llamada segunda república y que, entre otras cosas, motivó el sufragio
masculino universal y legalizó ciertas organizaciones sociales como
las sociedades de ayuda mutua.

Por eso, al instalarse en el barrio, la congregación ya tenía una ex-


periencia francesa con las organizaciones sociales. De hecho, en la
localidad de Lourdes, en Francia, desde 1789 -año de la Revolución
Francesa- existían varias organizaciones religioso-laborales, donde a
través de Hermandades o Cofradías se fundían los conceptos divinos
con las luchas pre-sindicales. Por ejemplo, existía en Lourdes la “Con-
gregación de las Hijas de María” que según el mismo intelectual fran-
cés Lasserre, era también una sociedad de ayuda mutua. También es
importante señalar que esta congregación es conocida en Francia por
ser pionera en la creación de importantes diarios y revistas religiosas
que motivaron la expansión de sus ideas y filosofías por el continente

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 36


europeo desde el año 1872. Es por esto que, al momento de la llegada
de esta congregación a nuestro barrio, inmediatamente se articularon
estas dos estructuras francesas de acción religiosa: la creación de la
publicación Eco de Lourdes en 1901 y la creación de organizaciones
sociales laicas, entre ellas -y quizás la más simbólica-, la Hermandad
de Lourdes.

Así, en una década políticamente activa como fueron los ‘60 y con
estas perspectivas socio-organizativas definidas durante la historia,
no fue difícil que la Iglesia de Lourdes no tan solo se relacionara con
instituciones laicas de la vida barrial como las agrupaciones de Boy
Scouts, las asociaciones folclóricas o las agrupaciones de artes escé-
nicas, sino también observó el inmenso poder cívico que estaban cen-
tralizando los clubes deportivos barriales y decidió ser parte de estas
estrategias.

A solo unos cuantos metros de la Basílica de Lourdes se encuentra el


Internado Barros Arana, fundado como una metodología de educación
pública, laica y con perspectiva descentralizadora en 1902. Este se
constituyó durante aquellos años como una institución que, a pesar de
fomentar la creación de una élite intelectual, supo establecer tejidos
sociales barriales a través de la política y el deporte. Si bien esta ins-
titución educativa nació en tiempos donde la actividad deportiva era
entendida desde aspectos disciplinares, masculinos y nacionalistas –
creándose inmediatamente a su fundación el Internado Football Club-
creemos que fueron las perspectivas de uno de sus más importantes
rectores las que posibilitaron el tejido social barrial. El rector Amador
Alcayaga lideró al INBA entre los años 1925 y 1950, promoviendo la
interacción del internado con los variados clubes del barrio y prestan-
do las instalaciones no solo para la práctica deportiva, sino también
para que deportistas que visitaban el barrio desde otras partes del
país y el continente pudieran alojar allí.

Cuando este rector murió se fundó el club deportivo Amador Alcaya-


ga, club que ayudó a entrelazar el mundo de quienes estaban dentro
como también fuera del Internado. Hasta los años ‘90 el INBA abría
su cancha para que el Amador Alcayaga siguiera jugando de local el
fin de semana contra los otros clubes deportivos del barrio, entre los

37 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


que también jugaba por supuesto, el Atlético Andes.

En la siguiente fotografía se aprecia la formación del club deportivo


Atlético Andes dentro de la cancha del INBA durante algún fin de se-
mana de la década del ‘80.

Fuente: Archivo fotográfico familia González Loyola

Durante los años ‘60 la vinculación entre el barrio, el deporte y el INBA


había provocado una imbricación tal, que la oficina del Sindicato de
trabajadores de la educación de este internado fue trasladada a la es-
quina de Francisco Lobos con San Pablo -solo a una cuadra de nues-
tra esquina estudiada- operando allí hasta el año 1973 y permitiendo
que los vecinos y vecinas del barrio pudieran participar de activida-
des y decisiones. Este escenario socio-deportivo inspiró también que
la Iglesia de Lourdes se sumara a estas perspectivas y decidiera ocu-
par parte de los terrenos que le fueron donados para su construcción
inicial –y que se ubican en colindancia con la Quinta Normal- para
construir ahí una cancha. No debemos dejar de señalar que el hecho
que el INBA, la Basílica de Lourdes y otras tantas instituciones del
barrio fueran siempre influenciadas por el deporte, se debe también a
su cercanía inmediata con la Quinta Normal de Agricultura.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 38


Esta cancha de baby fútbol, ubicada en Santo Domingo con Lourdes,
justo en la entrada de la Quinta, se pensó con un teatro. Si bien mu-
chas cosas podemos analizar y construir respecto de este hecho, lo
cierto es que la Iglesia trabajó un concepto basado en el movimiento y
la organización del cuerpo a través del deporte y el arte durante esta
década. En esta cancha funcionó hasta la década de los ‘80 el club de-
portivo Lourdes, club que, así como el Amador Alcayaga en el INBA,
lograba enlazar a los parroquianos pertenecientes a la institución re-
ligiosa con los muchachos y muchachas del barrio. Se jugaron cam-
peonatos, se realizaron obras de teatro, se dieron películas y hasta se
permitió que un almacén operara allí vendiendo bebidas, sopaipillas
y empanadas para mirar los partidos. Todos los días había actividad
deportiva por las noches. Se reunía aquí gran cantidad de jugadores
y espectadores –principalmente hombres- que, una vez terminada la
jornada laboral, decidían hacer comunidad entorno al baby fútbol, el
teatro y el cine. Con el paso de los años, el comodato de la cancha fue
entregado de la iglesia al club deportivo, efectuándose un uso autóno-
mo de las actividades que adentro de este recinto se realizaban.

La Iglesia congregaba, a través de esta forma de operar, juventud ac-


tiva para su institucionalidad religiosa, motivando que formaran parte
de sus organizaciones sacramentales cientos de niños, niñas y jóvenes,
que, con tal de seguir jugando baby fútbol a ese nivel de intensidad,
se aglutinaban para recibir bautismo, primeras comuniones y confir-
maciones. Como era de esperar para una década tan convulsionada
como esta, la organización deportiva derivó rápidamente en organi-
zación política, ocupándose también parte de estas instalaciones para
poner la sede de una unidad vecinal. El sindicato de trabajadores de la
educación se encontraba en medio del barrio y una oficina de la junta
de vecinos en medio de la cancha de la iglesia; ese era el panorama
de aquellos años.

Hoy en día, los terrenos en donde se encontraba la cancha, el teatro


y esta sede vecinal, se encuentran, al igual que el Atlético Andes y la
Ursus Trotter, pudriéndose en el abandono total.

Los años sesenta nos enseñaron que el deporte y su organización


eran eje de cualquier actividad social, cultural y política que sucedie-

39 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


ra en el barrio, habiendo experiencias múltiples y diversas sobre su
vinculación con la historia y sus cambios. A pesar de esta centralidad
de la actividad, esta década trajo consigo una crisis de la espacialidad
deportiva que terminó con muchos clubes barriales y que se basó en
que el Estado y las industrias comenzaron a reclamar terrenos que
habían sido tomados por pobladores y vecinos años atrás. En el barrio
esta crisis se observa en la desaparición de las canchas y el club Cau-
policán, para la creación de la Población Simón Bolívar y la desapari-
ción de las canchas y el club Población Polígono, para la creación de
instituciones educativas. En ambos casos no hubo un análisis acabado
ni una alternativa de infraestructura; simplemente se ocuparon los
terrenos y se acabaron las canchas.

Por eso, en una época álgida de industrialización, el baby fútbol sur-


ge como la alternativa en un formato que de menor tamaño y en una
superficie tan familiar para la modernidad como el cemento. Esto per-
mitió que toda la energía corporal y colectiva del deporte y el fútbol
siguieran sucediendo y haciendo historia lejos del pasto y la tierra.
Así, en el barrio nacieron múltiples canchas de baby fútbol y, entre
todas esas, nos gustaría nombrar tres: la cancha de los Lolitos, del
Túnel y los Conejos. Estas tres canchas de baby fútbol pertenecían a
Ferrocarriles del Estado, estando ubicadas entre el eje del ferrocarril
de la estación Yungay y la maestranza de Matucana con Mapocho,
transformándose en símbolo de la relación entre la industria y el de-
porte desde un plano ferroviario y fabril.

Muchos académicos e historiadores posicionan al proceso de vincula-


ción entre la industria y los clubes deportivos en el ámbito del pater-
nalismo industrial, es decir, como una estrategia de control, disciplina
y fijación de una mano de obra dócil y fragmentada alrededor de la
industria y sus poderes. A pesar de que en el barrio existieron estas
estrategias capitalistas de poder y trabajo, hay una experiencia que
debemos señalar que escapa en parte de esta estructura y que se vin-
cula nuevamente con la Basílica de Lourdes.

A pocas cuadras de la esquina de Lourdes con San Pablo -en específi-


co a tres cuadras de dicha esquina- se ubicó durante más de 50 años
la enorme industria textil CHITECO. Esta industria, fundada en 1920

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 40


por comerciantes migrantes de origen árabe, revolucionó la industria
del rubro no solo por su tecnología y productos, sino también por
sus metodologías de trabajo y control al interior y exterior de ella. La
empresa construyó varias poblaciones alrededor de sus instalaciones,
considerando esta práctica como una política habitacional que le per-
mitiese mantener a sus trabajadores cercanos y comprometidos con
la institución. Estas estrategias eso sí, iban de la mano con abusos de
todo tipo; bajos salarios, injusticias salariales y prácticas anti-sindica-
les, situaciones que provocaron paso a paso el fortalecimiento de la
organización laboral con los años, viendo nacer una célula del Partido
Comunista en su interior en la década del ‘60 y un Cordón industrial
en la década del ‘70.

Paralelamente a estos hechos en aquellos años, la empresa decidió


ampliar su política habitacional y construir una nueva población CHI-
TECO cerca de la calle Villasana. Un poco antes de que se terminase
la construcción de todas las casas que contemplaba el proyecto, CHI-
TECO decidió detener el trabajo y utilizar estos terrenos inconclusos
como el basural que necesitaban para sus desechos industriales. Las
y los pobladores organizados se tomaron el terreno, sellaron la basu-
ra textil con cemento y construyeron sobre ella una nueva cancha de
baby fútbol para el barrio: la cancha de CHITECO.

Esta historia de organización social, sumada al fuerte impacto so-


cio-cultural que el sindicato de CHITECO generaba en el barrio, po-
tenció la voluntad de la iglesia de Lourdes de participar de estos he-
chos de manera protagónica, construyendo una capilla justo al lado de
esta nueva población CHITECO. Así era la tónica; una vez terminada
la capilla la iglesia comenzó la construcción de otra cancha: la can-
cha de San Francisco. Encontramos, así, juntas dos canchas de baby
fútbol que responden a estrategias sociales muy significativas para la
historia del barrio: una construida como una nueva forma de fideliza-
ción religiosa desde la Basílica de Lourdes, la otra como una forma de
resistencia socio-laboral a los abusos de la empresa CHITECO.

Hace más 10 años la cancha de San Francisco dejó de utilizarse para


el fútbol y comenzó a ser arrendada para estacionamientos. Nueva-
mente un espacio deportivo barrial se encuentra pudriéndose en es-

41 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tructura y tejido social, borrando aquella historia que alguna vez unió
a la religión, al deporte y a la organización. Por su parte, y hace no
más de dos años, la historia de nacionalización de CHITECO durante
la Unidad Popular y su re-privatización durante la dictadura cívico
militar, volvieron a hacerse presentes y traer problemas con el uso
del suelo y los derechos de propiedad de la cancha. Lamentablemen-
te el club deportivo CHITECO se encuentra hoy desarticulado, por lo
tanto, se hace imposible volver a hacer rentable una cancha que se
ha convertido en el último registro de la historia de esta importante
industria del barrio. CHITECO fue abandonada a su suerte durante
la dictadura, llevando un estado de pudrición de más de 40 años, la
cancha –tristemente para quienes jugamos toda la vida en ella- lleva
un año pudriéndose.

El barrio pasa por una crisis del deporte y las relaciones sociales
que han provocado que no tan solo las canchas, sino también la vida
que sobre ellas se realizaba, se encuentren en un estado de pudrición
constante. Están ahí, botadas, perdidas en el tiempo. Esta metáfora
que hemos utilizado a lo largo de este texto nos ayuda a observar
cómo la estructura deportiva, cómo las relaciones y tejidos sociales
que sobre ellas se llevaban a cabo, han visto un abandono total y ab-
soluto de todas las características que le daban sentido. Lo más triste,
además, es que hoy en día ningún nuevo proyecto de mundo ha llega-
do a reemplazar estas antiguas formas de entender el cuerpo y la vida
en comunidad.

Además, en el caso específico de la iglesia católica y, a pesar de que


la Basílica de Lourdes y su congregación leyeran el momento históri-
co y supieran diseñar acercamientos entre religión y deporte a través
de sus dos canchas, Lourdes y San Francisco, durante la década del
2000 el discurso cambió completamente. Pasó a moralizarse la orga-
nización deportiva como el lugar del pecado y a señalar siempre que,
a pesar de parecerse, esto no es un club deportivo. A través de estos
discursos morales y castigadores la Iglesia no solo fue alejando a una
juventud heredera de las energías y los movimientos de sus padres,
sino que también cerró las puertas para que la historia de organiza-
ción siguiera desarrollándose allí; algo que sí aconteció durante la
dictadura.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 42


Justo en la esquina de Lourdes con San Pablo y entre todas las institu-
ciones y recintos relatados pudriéndose alrededor, aún se juega al fút-
bol, a otro fútbol, ese de la calle, sobre el cemento del paseo Lourdes
y de noche. Allí, a solo metros de la Basílica, la única relación que hoy
queda entre el deporte y la iglesia sucede cuando por alguna jugada
compleja la pelota cae en el patio de la casa de los curas, causando
rabias, molestias y más de alguna llamada a carabineros.

43 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 44
unEsto no es unllamado
ecosistema club deportivo
fútbol
deporte e iglesia en lourdes con san pablo
Patricio Córdova Flores
Mestizo, Chaw pichimalen Violeta y colocolino

45 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 46
El fútbol es lo que pasa los domingos. Es la violencia cuando enemigos
se encuentran en la calle proviniendo de condiciones similares, pero
con camisetas distintas. Es el machismo naturalizado y es el show
mundial que cada cuatro años nos hace vibrar desde una pantalla y
para algunos(as) pocos(as) de manera presencial.

Bueno, básicamente lo que intenté en estas primeras líneas, fue traer


a colación algunas formas de describir esta práctica fomentada desde
la visión de los medios de comunicación oficiales (television, diarios,
etc.) y varios(as) anti pelota declarados(as), faltando muchas defini-
ciones más, por supuesto. No obstante, creo que a varios(as) no nos
hacen suscribir estas descripciones, incluso encontrándolas vacías y
cuestionables, ya que no dan con lo que entendemos por este deporte.
Sin ir más lejos, en lo personal, hace años que no hablo intensamente
de “fútbol” con mis amigos(as), cambiando la intensidad y frecuencia
de intercambios de pareceres sobre quién debe ir de titular por el ex-
tremo derecho el domingo o si alineamos con línea de 3 o fondo con
cuatro; hacia vagas ideas sobre lo que genera la práctica, cómo la
desarrollamos, desde dónde nos paramos al momento de vivirlo o al
ritmo de una guitarra y un cajón cantando canciones que, de primeras,
podrían estar alejada al cotidiano futbolero. Esto nos hace plantear-
nos un cuestionamiento hacia cómo lo entendemos, lo sentimos y lo
vivimos.

47 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Y es que la mirada lineal del fútbol no es exclusiva de él, sino que pro-
viene, a mi juicio, de un entendimiento más profundo de la vida y de
cómo hemos sido configurados en ese modelo de pensar mecanisista,
donde el fútbol juega un rol de consecuencia -como en tantos temas
de la vida-, pero también de promotor.

Entendernos, por tanto, se hace fundamental y, en esa dinámica, es


neceario replantearnos incluso formas de leer nuestro medio. Es desde
ese punto donde planteo todo este vómito de ideas, ya que condiciona
nuestra manera de ser, desarrollarnos, relacionarnos, etc. por lo que
influye también en prácticas colectivas, como vivir el fútbol.
Para ello, propongo viajar al pasado y buscar causas que hagan que
nuestra práctica siga teniendo comportamientos lineales, para mirar
hacia al lado, alrededor nuestro y luego una mirada hacia “nosotrxs
mismxs”, para ver si encontramos algo que cambiar.

¿Desde dónde nos paramos?


Allá, entre los siglos XVI y XVII, comienza a desarrollarse y promo-
verse la esencia de las formas de cómo vemos el mundo, nuestro al-
rededor. Durante este espacio de tiempo se produce una nueva forma
de pensar y de entendernos con el entorno, la cual ha caracterizado
nuestra cultura en los últimos trescientos años. Se pasa de una visión
orgánica del mundo, donde existía una interdependencia de los feno-
menos materiales y espirituales y una ponderación protagonista de
las necesidades comunitarias por sobre las individuales1; hacia una
donde lo no cuantificable no era una variable a considerar en la expli-
cación de procesos y fenómenos naturales.

Pasamos de una visión de mundo organicista, a una donde se recha-


zaban los saberes “poco probables”, sólo validando los “perfectamente
conocidos y de los que no cabe dudar”2, desapareciendo de la lectura
de nuestro medio nuestros sentidos no cuantificables. Según psiquia-
tra Laing: «Desaparece la vista, el oído, el sabor, el tacto y el olfato y
junto con ellos se van también la estética y el sentido ético, los valo-
res, la calidad y la forma, esto es, todos los sentimientos, los motivos,
el alma, la conciencia y el espíritu. Las experiencias de esta índole han

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 48


sido desterradas del reino del discurso científico»3, y es el lenguaje
científico lineal el que predomina, en términos de poder, en las deci-
siones políticas que rigen nuestras vidas.

Ponernos en el centro de todo como especie, género y raza –humano


y hombre blanco-, combinado con lo anterior, modificando nuestro
entorno desde el peldaño en altura donde nos sentamos a vivir, ha
puesto de manifiesto consecuencias concretas, tales como los des-
equilibrios más profundos en elementos que nos condicionan absolu-
tamente, como nuestro medioambiente. Una comunidad depende ab-
solutamente del recurso del agua, por lo tanto, estas consecuencias
tienden a ser representadas en la escasez de este vital elemento, el
cual condiciona absolutamente la vida de todas las comunidades y
especies, incluyéndonos. Los impactos socio ambientales o desequi-
librios sistémicos provocados por la acción humana son evidentes y
manifiestan un incremento importante en los distintos rincones del
planeta, así como también aumentan las normativas, declaraciones
políticas y acuerdos a favor del resguardo del medioambiente. Esto
genera una contradicción, toda vez que estas medidas debiesen bajar
la cantidad de conflictos socio ambientales, sin embargo, ocurre todo
lo contrario. Esto encuentra su respuesta en la premisa anterior, es
decir, en que ambas responden al mismo modelo de observador o, más
claro, al modelo de pensar.

Ahora, esto no debería sonar extraño, entendiendo que es este esque-


ma el que nos inculcan en 12 años de escolaridad obligatoria y de 2
a 8 años más en estudios técnicos o profesionales. Este genera y for-
ma personas mecánicas, que responden al mundo según el lenguaje
que adquirieron para entender el medio que nos/les rodea y el cual es
funcional a un sistema particular. Ojo, esto último sin tintes sataniza-
dores.

Por lo tanto, por más que busquemos soluciones, mientras estas naz-
can desde el mismo origen del problema, a mi juicio, difícil será lograr
mejoras reales o de fondo a los desequilibrios ambientales, sociales,
culturales, etc., toda vez que presenta una jerarquía en el saber, que
aporta a aquello.

49 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


¿Jerarquías?
Parafraseando a Bookchin4, un ecosistema –considerándolo como una
unidad totalizadora- presenta un constante equilibrio mientras quie-
nes lo compongan manifiesten relaciones horizontales entre ellos(as).
Así mismo, un ecosistema presenta un desequilibrio -podríamos til-
darlo como impacto socio ambiental-, cuando uno de sus componen-
tes presenta una jerarquía por sobre el resto. En este caso sería el
humano. Luego, esa unidad totalizadora podría ser cualquier elemen-
to, por ejemplo, nuestro cuerpo, considerado como un ecosistema en
equilibrio mientras quienes lo compongan continúen en una relación
cooperativa y horizontal, el cual puede llegar a la enfermedad, en caso
de que uno de ellos presente jerarquía por sobre los demás –aumento
de hongos o bacterias en determinada zona que hagan sobreponer-
se a los ya existentes, un virus, una célula cancerígena y su com-
portamiento colonizador, etc.-. Así mismo, es posible ejemplificar con
la “democracia” como otro ecosistema que presentaría “problemas” o
“desequilibrios”, en caso de que algunos de sus componentes presen-
te esa jerarquía –corrupción, alejamiento con las necesidades de los
electores, etc.-.

En la cancha de fútbol, un equipo presenta equilibrio si logra jugar en


colectivo, si sus jugadores(as) –quienes componen los 11 en cancha
y 6 en banca- logran practicar sus roles sin presentar jerarquía por
sobre los otros roles presentes en la oncena, tanto en la defensa como
en ataque. Cuando surge la típica frase “Alexis dependencia”, “Salas
dependencia” o “Paredes dependencia”, estamos siendo espectadores
de un equipo que no logra cuajar colectivamente sus individualidades,
por tanto, presenta una jerarquía de unos por sobre otros en cuanto a
ausencias o funcionamiento en presencia de este.

Asimismo, hoy la tensión de los clubes está marcada por la jerarquía


de quienes rigen, definen, diseñan y administran los clubes, por sobre
el interés de participación de todas y todos los hinchas, socios(as), etc.,
la cual podría traducirse en un único lenguaje al momento de defini-
ciones transcendentales en los clubes. Sin ir más lejos, en Argentina, el
Newell’s Old Boys de Rosario, sufrió la decisión unilateral de Eduardo
José López, de reducir al Club a un equipo de fútbol, dejando de lado

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 50


las distintas ramas deportivas y sociales que se desarrollaban en el
Club “leproso”. Esto no es muy distinto a lo que se produce en Chile en
el proceso de privatización, donde las Sociedades Anónimas Depor-
tivas Profesionales (S.A.D.P.) buscaron desde sus inicios el desarrollo
futbolístico profesional y masculino, por sobre todas las demás ramas
y géneros posibles. Volvemos a presenciar una cadena de jerarquías
al momento de definiciones políticas de clubes sociales y deportivos.

¿Sólo lo cuantificable?
De un tiempo a esta parte, son lenguajes reducidos, simplificaciones
en la lectura del contexto, los que predominan en cuanto al análisis
del juego y los clubes desde donde se desarrollan. Acá entra a jugar
como titular el lenguaje de mercado y sus necesarios éxitos y frus-
traciones, para seguir marcando la ruta de las distintas agrupaciones
sociales y deportivas.

En otras palabras, mientras den números positivos o negativos, los


grandes mercaderes del fútbol seguirán pregonando modelos exitosos
de gestión a costa de “leves” –acá aplicamos ironía- alteraciones en la
infancia de niños y niñas del mundo que son presionados para lograr
éxitos de adultos deseando el triunfo en la cancha como lo único en
la vida. Así también lo son los impactos socio ambientales, con esca-
las planetarias, para lograr una forma de desarrollo o “éxitos” propios
de la posición de altura desde donde se sitúa la especie humana -o
dirigente de turno- o, mejor dicho, en primera persona, donde nos po-
sicionamos nosotros(as) como centro de todo, modificando nuestro
entorno, desechando las variables que no sirvan para este resultado
final. Así, la despolitización del deporte y sus prácticas sociales son
goles de esta manera lineal de entender el juego o la vida social, sin
incorporar sentimientos, valores, relaciones de poder, contextos socia-
les, etc.

51 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Inestabilidad
En los ecosistemas, entendidos básicamente como un conjunto de se-
res vivos y “no vivos” –término muy cuestionable-, que habitan en un
espacio y tiempo determinado interactuando entre ellos(as) y su me-
dio, la estabilidad está en juego constantemente. Uno de los factores
o indicadores para analizarla es la “diversidad”. Mientras más diverso
sea un ecosistema, es decir, mientras más especies distintas tenga un
ecosistema, este presentará una alta estabilidad, contrario a lo que pa-
saría si ese ecosistema tuviese pocas especies distintas. Si un espacio
posee sólo eucaliptus y/o pinos –exóticas, introducidas-, por ejemplo,
el ecosistema tiende a ser inestable, no entregando su potencial ideal
a las comunidades que lo habitan. Esto produce escasez de agua, ya
que sólo existen especies de árboles con raíces largas que secan las
napas subterraneas; se produce también acidez de suelo por el pino, lo
que genera, dentro de todo, una erosión de suelo y afecta directamen-
te a las comunidades que dependen de estos elementos –esto ocurre
con los monocultivos en Wallmapu, por ejemplo-. El polo opuesto sería
si en el lugar tuviesemos distintas especies endémicas –propias del
lugar- como el litre, raulí, ñirre, traumén, entre otros arboles nativos,
junto a arbustos, helechos y otros tipos de flora que enriquecen el lu-
gar y proporcionan las condiciones para que otras especies de seres
vivos lo habiten. Cada uno con sus distintas funciones en el ecosiste-
ma le otorga una alta estabilidad.

Eso son los clubes, así es el fútbol también. Ecosistemas que presen-
tan inestabilidad al momento de encontrar seres vivos iguales. Esta
igualdad llevada a ideas, intereses, culturas, lenguajes, etc., hacen que
esta diversidad necesaria sea compleja al momento de llevarse a cabo,
al no encontrar los mecanismos de participación de todas y todos.
Desde niñas y niños a ancianas y ancianos. Desde quienes van a la
galería saltando y cantando todo un partido, hasta quienes sentados
disfrutan del juego. Desde quienes rigen las finanzas para estabilizar
el funcionamiento del club, hasta quienes coordinan los programas
sociales que cada organización debiese desarrollar con la comunidad.
Cuando el interés único del club es el logro deportivo, la estabilidad
tiembla cada vez de que ese resultado en cancha no es el que se es-
pera. Una organización que sólo camina hacia una especie de objeti-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 52


vos, carece de estabilidad, por tanto, de sostenibilidad en el tiempo. A
eso, sumarle si esa búsqueda del “éxito” en cancha carece de fondo,
es decir, del cuestionamiento de por qué queremos ese logro, parecie-
ra responder a una especie de acumulación caprichosa de logros que
alimentan desde el ego hasta los bolsillos de algunos/as. Esto último,
justamente, se aleja de la “no jerarquía” propuesta anteriormente.

El ecosistema llamado fútbol


Observar el entorno en sus múltiples lenguajes, parece ser una jugada
obligada al momento de plantearnos cambios en el modelo de desarro-
llo en nuestros territorios, llámese una cuenca hidrográfica, un bosque
nativo, una persona o el fútbol. No obstante, no basta con ello, porque
primero pareciera que tenemos que visualizar territorios mucho más
cercanos, como nuestro cuerpo, nuestras ideas y donde habitan nues-
tros miedos, para posicionarnos desde la galería de la colectividad y
deconstrucción.

Así como los impactos socio ambientales requieren de un análisis sin


jerarquías de saberes, por lo tanto, una observación desde los diver-
sos ángulos de interés –saberes ancestrales, cientificos, etc.-; el trabajo
desde los clubes requiere también de esa necesaria integración de co-
lores al momento de buscar cambios. En lo práctico, al final no impor-
ta solamente quién tiene el poder de decisión; podrían ser los mismos
poderosos de siempre o los(as) socios(as), hinchas, dirigentes, etc. Más
bien importa el cómo se entienden y vinculan con el entorno, por lo
tanto, cómo viven el fútbol y los clubes quienes disputan esos espa-
cios. Entenderlo distinto a lo actual en su estructura, es decir, no indi-
vidual, sino comunitario, horizontal, equitativo, por ejemplo, podría ser
un pase gol a la hora de proponer de verdad una resistencia creativa
(no sólo resistir, sino que tambien crear), para disputar este territorio/
ecosistema que tanto amamos y que hoy se encuentra en disputa.

Si es el modelo de fútbol el que queremos cambiar, el desafío, enton-


ces, decanta en buscar metodologías de organización que permitan la
vinculación horizontal de quienes componen los clubes, rompiendo je-
rarquías y definiendo en conjunto los roles necesarios para lograr los

53 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


objetivos que comunitariamente se definan. Las preguntas ¿qué que-
remos?, ¿para dónde vamos?, ¿qúe buscamos?, ¿cómo lo logramos?,
entre otras, deben tener cabida, ya que determinan las acciones que
el grupo realizará para concretar la búsqueda de estabilidad de este
complejo y multidimensional ecosistema futbolero.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 54


Notas
1
Fritjof, Capra, El punto Final; Ciencia, sociedad y cultura. Editorial
Troquel, 1992, Buenos Aires. pp. 27.

2
Citado en Capra (1992), p.29

3
Fritjof, Capra, El punto Final; Ciencia, sociedad y cultura. Editorial
Troquel, 1992, Buenos Aires. pp. 28.

4
Bookchin, Murray, El concepto de ecología social. Revista Comuni-
dad N 47, 1985, Montevideo. pp. 6.

55 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 56
unEsto
soyno es unllamado
ecosistema clubluego
futbolero, deportivo
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Cristian
Patricio
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Flores
Mestizo, Chaw
Colocolino,
pichimalen
Arellanizador
Violeta y colocolino
y sureño

57 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 58
“Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver con la
vida, con sus cosas más esenciales. Desconozco cuánto sabe esa
gente de la vida. Pero de algo estoy seguro: no saben nada de fútbol”
(Eduardo Sacheri)

Como sociedad estamos pasando por una crisis de identidad impor-


tante. Son pocas o casi nulas las trincheras desde las cuales nos para-
mos para decir que pertenecemos a algo, o que somos parte de algún
espacio. Esto se ve reflejado sobremanera en los/as jóvenes y adoles-
centes, quienes son los herederos directos de un sistema que ha privi-
legiado el individualismo, relegando el estar o trabajar en comunidad
a un segundo plano.

Por ello, muchas veces vemos grandes crisis identitarias en la adoles-


cencia, con preguntas fuerza como el ¿quién soy? o ¿a qué pertenez-
co? sin encontrar una respuesta directa y clara. Esa búsqueda podría
conllevar fácilmente la respuesta en conductas “desadapativas” y ale-
jadas de la norma, donde finalmente serán ellos mismo los más perju-
dicados, o sino, a otras identidades alienadas, donde sigan el mandato
externo y colonizante, en el cual el sentido de vida y de identidad sea
el de seguir los mandatos de este sistema hegemónico, en el cual el
individualismo y el consumo son parte fundamental. Por eso, si logra-
mos potenciar y utilizar otras identidades, fortalecerlas con caracte-
rísticas “pro-sociales” y críticas al sistema, llenándolas de habilidades
para la vida, se pueden convertir en factores protectores importantes
para ellos mismos. Por ejemplo, el pertenecer a algún equipo de fútbol
en particular, o simplemente ser “futbolero”, siempre y cuando, claro
está, despojemos lo “futbolero” de las características que hasta ahora,
ha tenido el serlo.

59 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Pintura en Aerosol
De Eduardo Sacheri
El Gráfico 2011

El pibe cruza Cañada de Ruiz volteando la cabeza para mirar atrás,


de vez en cuando. No tiene miedo de que lo atropelle un auto. Es casi
medianoche de un día de semana, y en el límite entre Morón y Cas-
telar no hay un alma. Lo que el pibe teme es que aparezca un patru-
llero, que los policías se lo queden mirando, que le hagan preguntas.
Sin ir más lejos, está seguro de que si algún caminante nocturno se
cruza en su camino se asustará de verlo. Los vaqueros estrechos, las
zapatillas gastadas, el buzo con la capucha puesta, las manos en los
bolsillos. “Pinta de chorro”, piensa de sí mismo el pibe. Todavía no
ha hecho nada grave, el pibe, pero ya ha aprendido a desconfiar de
quienes desconfían de él.

Dentro del bolsillo del buzo lleva el aerosol de pintura roja. Lo com-
pró a la tarde, en una ferretería que queda cerca de su casa, en
Morón sur, cerca de la base aérea. Después tomó el colectivo a la
estación y caminó hasta la cancha. Partido de martes a la noche,
televisado, sin hinchas visitantes, como se usa ahora en el Ascenso.
Sacó la entrada con un vuelto del supermercado que se cuidó de no
devolver, la semana pasada. Su madre lo había mandado a comprar,
pero a la vuelta ella se distrajo y se olvidó de reclamárselo. Bingo.
Veinticinco mangos la bolsa. Los doce para el aerosol los consiguió
rascando sus últimos ahorros.

Por eso, porque llegó con los pesos contados, sacó la entrada y enca-
ró derecho para la tribuna. Nada de demorarse en la esquina donde
los otros pibes se juntan a tomar una cerveza antes de entrar. Si no
puede ayudar aunque sea con un billete de cinco, prefiere que no lo
inviten.

Después del partido hizo lo mismo: salió solo y caminó para el otro
lado: no hacia la estación y la parada, sino hacia el lado del puente.
Caminó por delante de los Tribunales. Torció hacia las vías y pasó el
túnel. No se cruzó un alma. Miró varias veces hacia atrás hasta que

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 60


llegó a la pared pintada de blanco. La había visto dos semanas antes,
desde un colectivo. No muy grande, recién blanqueada por militantes
de algún partido político. Otro riesgo: que caigan esos militantes con
la camionetita de salir a pintar y lo vean a él, justo ahí, justo en ese
momento, usándoles la pared recién blanqueada.

Mira a los lados por última vez y se decide: saca el aerosol, le quita
la tapa, lo agita y empieza a escribir. “GALLO”, es lo primero que es-
cribe. No se queda demasiado conforme con las letras. Más grande la
G, más chicas las otras. Se aleja algunos pasos para ver el resultado.
En general el tamaño está bien: el cartel tiene que leerse bien desde
los colectivos. Es el gran deseo del pibe. Hay un montón de colecti-
vos que terminan el recorrido en Morón y primero pasan por ahí y
frenan en el semáforo. Un semáforo largo, además. De cuatro tiem-
pos. Todos los que vayan a Morón van a leerlo.

El pibe es hincha del Gallo desde chico. No sabe del todo por qué.
Por el barrio, supone, aunque tampoco. Un montón de tipos del ba-
rrio son hinchas de otros cuadros. El novio de su madre, sin ir más
lejos, vive burlándose de él por eso de ser hincha de Morón. “Yo te
pregunto de equipos de Primera”, le ha dicho, como si ser hincha de
Morón fuese una mancha, un defecto, un amor de segunda categoría.
“No te puedo creer que no seas de ninguno”, se ha asombrado, gasta-
dor, frente a la repetición de la respuesta. “¿Y por qué no te hacés de
Boca?” le ha preguntado, más de una vez. Al pibe le han dado ganas
de contestarle “¿Y por qué no te vas a la …?”, pero se ha contenido.
Total para qué. Comerse un problema al divino botón. Mejor callarse.

El pibe se arremanga el buzo, para que no le estorbe. Sigue escri-


biendo. “MI UNICO...” la frase que tiene pensada no termina ahí, pero
no quiere seguir sin constatar que esté quedando prolijo. Grande y
prolijo, mejor. Por ese asunto de que se vea desde los colectivos. Re-
trocede hasta el cordón. Perfecto. Mucho mejor que “GALLO”. Lásti-
ma que justo la palabra que quedó más fea sea “Gallo”. Pero qué se
le va a hacer. Mala suerte. En la pared uno no puede corregir lo que
escribe. Le vuelve el temor de que pronto se la tapen. Por algo la
blanquearon hace poco. O en una de esas no, porque la pared no es
gran cosa, es más bien chica, y para pintadas políticas no sirve. Para

61 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


un cartel como el suyo, sí. Está perfecta.

Vuelve a mirar a cada lado. Nadie. Varios metros sobre su cabeza,


sobre el puente del Camino de Cintura, pasa un camión detrás de
otro, metiendo su batifondo de chapas y frenos neumáticos. De nuevo
de cara a la pared, el pibe duda: no está seguro de si va con hache
o sin hache. Y lo mismo con el acento. La pucha. Tanto preparati-
vo y eso no lo revisó. Al pibe le suena que va con hache. Del acento
está menos seguro. No está canchero con los acentos. De hecho, el de
“único” se lo salteó como si nada.

La frase es de una canción de los Redonditos. No sabe de cuál, pero


es de ellos. El la vio en una bandera, hace un tiempo, y le encantó. No
era una bandera de Morón. Era una bandera de Atlanta. Habían ido
con los pibes hasta Villa Crespo y se habían hecho pasar por locales.
Un garrón, porque encima perdieron. Pero él se quedó enganchado
con la bandera. Enganchadísimo. No puede decir por qué. Al pibe no
se le da bien eso de decir las cosas. Las piensa, pero le cuesta decir-
las. Y lo que pensó al ver esa bandera fue que el que la había hecho
era como él, le pasaba lo mismo que a él, aunque fuera de Atlanta.

Pensó en hacerse una bandera pero lo descartó. No quiere que todo


el mundo, en la cancha del Gallo, lo vea atar ese trapo en el alam-
bre. Una cosa es pensarlo, una cosa es sentirlo, y otra que los demás
lo sepan. Que sepan que para él es así. No. Ni loco. Mejor ahí en la
pared, que quede para siempre. Bah, para siempre tampoco, porque
antes o después van a tapárselo. No importa. Buscará otra pared y
hará lo mismo. Y en una de esas, con la práctica la letra le saldrá
mejor.

Escribe la última palabra: “LIO”. Se aleja por quinta o sexta vez. Son-
ríe. Está perfecto. De nuevo se comió el acento, pero lo ignora. Letras
parejas y grandes. Ya está casi terminado. Sacude el aerosol. Todavía
queda pintura. “NICOLÁS.”, firma al final. Así, con un punto al final.
El apellido no lo pone ni loco. Capaz que algún conocido lo lee y se
burla. Se moriría de la vergüenza. Mejor así: que desde los colectivos
se lea “Nicolás” y listo. El va a pasar seguido. Todos los días, si pue-
de. Para verlo. Para verse ahí. Es como una bandera pero mejor. La

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 62


del pibe de Atlanta la ven nada más que los de Atlanta. Su cartel, en
cambio, va a verlo medio mundo. Buenísimo.

Lee otra vez la frase. Y otra vez lo conmueve, como en Villa Cres-
po. Esa es la verdad. La verdad más profunda de su vida, aunque no
sepa explicar el cómo ni el por qué. “GALLO: MI UNICO HEROE EN
ESTE LIO”. Y firma NICOLAS, con punto y todo.

Yo voy a leer la pintada unos días después, cuando el 269 que me


lleva a Morón se detenga en el semáforo un buen rato. La frase va
a gustarme, pero al mismo tiempo me quedará cierta inquietud ron-
dándome el ánimo. Cierta tristeza. Hay algo de desvalimiento en la
devoción de Nicolás. No porque quiera al Gallo con toda su alma.
Sino porque la vida no le haya dado, además de ese, otros amores,
otras certidumbres, otras huellas de identidad que lo hagan sentirse
parte, que lo hagan sentirse entero.

Él no sabe que antes de su tiempo existió una época distinta. Una


época donde las cosas eran más seguras, más estables, más perma-
nentes. Una época en la que la gente ataba su identidad a un montón
de pertenencias, se abrigaba en un montón de banderas que existían
al mismo tiempo. Trabajos que duraban toda la vida, barrios que cre-
cían alrededor de ciertas fábricas, convicciones políticas sobre las
que cada cual se paraba a mirar y entender el mundo, vecinas que te
cuidaban con un vistazo de vereda a vereda.

Nicolás nació después, en un mundo en el que esas certidumbres se


hicieron polvo y así quedaron. No sé si para mejor o para peor, pero
así quedaron. Si hubiera nacido unas décadas antes, el mundo de
Nicolás habría sido más sólido, más entero. Él no lo sabe. Pero tal vez
extraña ese otro mundo. Esas cosas pasan: que uno extrañe lo que,
de todos modos, nunca conoció.

Sin embargo y pese a todo, algo tiene, todavía, Nicolás. Lo tiene al


Gallo. Mientras alrededor todo cambia, y en general cambia para
peor, ahí está el Gallo: más arriba o más abajo en la tabla de posicio-
nes pero ahí, cada año, siempre vivo. El Gallo o Atlanta, o Chacarita
o Almirante, que para el caso es lo mismo. Héroes que no pueden

63 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


darte nada. Pero que están, y de vez en cuando te prestan un poco
de su gloria, a cambio de nada, a cambio de que los sigas, a cambio
de que les cantes, a cambio de que te avives de apartar un vuelto
para la entrada. Y en el páramo de la medianoche, debajo del puente
de Camino de Cintura, entre Morón y Castelar, no es poca cosa.

Nicolás se aleja hasta el cordón por última vez. Seguro que sí, que
héroe se escribe con hache y con acento. Se guarda el aerosol en el
bolsillo y enfila hacia la estación, por el lado de la cancha de Matre-
ros. Apura el paso. No sea cosa de que pierda el último colectivo y
tenga que hacerse las treinta cuadras caminando.

Sacheri lo deja claro, ¿o no? Nicolás, se sentía solo en el mundo y no


tenía nada… salvo Deportivo Morón, su equipo. Ahí estaba su perte-
nencia, su lugar en el mundo, su ser parte de algo. Pero hay algo que
Sacheri no profundiza, y es el ¿qué significa ser del Gallo? ¿Cómo son
los hinchas de Morón?, ¿Cuál es su identidad con equipo, como club?
Quizás no lo profundiza porque no le importa. Al menos para el tenor
de la columna quizás no es importante, ¿pero existirá? O ellos, los que
pertenecen a esos colores, ¿serán conscientes de tenerla?
Cuando hablamos de identidad y fútbol tratamos de intencionar que
seamos conscientes sobre qué significa nuestra militancia futbolera,
sea cual sea la trinchera desde la cual nos paremos a alentar el gol;
que sepamos o pensemos lo que nos hace diferentes de los otros, igua-
les entre los nuestros, y quizás ver en ese ejercicio las similitudes con
los otros. Saber en ese acto cuál es la identidad que tenemos como
hinchas de nuestro club y que, una vez descubierta, actuemos y la so-
cialicemos, ya que, como dijimos varias veces, el conocimiento no se
debe acaparar.

¿Tú sabes cuál es la identidad que tiene tu Club?

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 64


65 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 66
cuando el fútbol seecosistema
unEsto convirtió
soy no en undeportivo
es unllamado
futbolero, negocio
clubluego fútbol
existo
historia de proceso
deporte privatizador
e iglesia del fútbol
en lourdes con san chileno
pabloy
balance de 10 años de la concesión de Santiago
Cristian
Patricio
Francke
CórdovaWanderers
Mansilla
Flores
Mestizo, Chaw
Colocolino,
pichimalen
Arellanizador
Violeta
Carolina y colocolino
Cabello y sureño
Escudero
Socióloga, Wanderina y porteña

67 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 68
Resumen
El 7 de mayo del año 2005 se publicó en el Diario Oficial la Ley
N°20.019 que regula las Sociedades Anónimas Deportivas Profesiona-
les. De esta forma concluyó un proceso de mercantilización del fútbol
chileno, el cual comenzó décadas antes con las sistemáticas interven-
ciones de la dictadura militar, que buscaron imponer el ideario de la
mercadotecnia a un espacio de sociabilidad y organización política
básica de un Chile que sigue presente en la memoria social del fútbol,
de los clubes y los hinchas.

El modelo empresarial impuesto en el fútbol permitió el ingreso de


grandes grupos económicos bajo la promesa de eficiencia en la ges-
tión, transparencia y mejoramiento de la actividad deportiva. Esta
transformación en la organización y administración del fútbol profe-
sional chileno estuvo acompañada de una profunda campaña políti-
co-mediática, donde el lobby del empresariado y el papel catalizador
del Estado chileno fueron claves para su asentamiento.

En Santiago Wanderers de Valparaíso, el club de fútbol más antiguo


del país, el proceso de privatización desencadenó resistencias y orga-
nización política de socios y socias que buscaban recuperar el club
luego de tres décadas de administración vertical del gremio autobuse-

69 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


ro. Sin embargo, los esfuerzos no fueron suficientes y finalmente sir-
vieron de oportunidad para que la UDI, el grupo Penta y Nicolás Ibá-
ñez instalaran un nicho de negocios en el Decano del fútbol chileno.
Tras 10 años de la firma del Contrato de Concesión se evidencia una
crisis económica, deportiva, administrativa y política producto de una
gestión basada en el endeudamiento y el sobregiro al interior de la
Sociedad Anónima. Esta situación hace inviable el cumplimiento de
las promesas y evidencian el fracaso del modelo privado de negocios
en Santiago Wanderers y el fútbol chileno.

La transformación política ideológica del fútbol chileno.


Existe un consenso en las Ciencias Sociales en considerar al deporte
como una construcción social y un símbolo cultural propio de una
época y sociedad determinada. Para Augé (1999) el deporte, al ser un
hecho social total, refleja las tendencias sociales del contexto histó-
rico en donde se manifiesta, configurándose y funcionando como un
sistema social completo. Por otra parte, en el 2001 el alemán Klaus
Heinemann no dudaba en señalar que el deporte no tiene valor en su
esencia, sino que responde y obedece a una fuerza determinada que le
brinda el sentido y el motor de la práctica deportiva. Esta perspectiva
crítica obliga a entender el deporte y el fútbol, en particular, como un
campo que se encuentra en disputa permanente; en una tensión desde
la esfera política, económica, ideológica e, incluso, desde planos cien-
tíficos y religiosos.

En este sentido, la linealidad con la que generalmente se presenta el


deporte, desde el origen del olimpismo con los griegos hasta la ac-
tualidad, no es tal. Si nos dedicamos a ahondar y reflexionar en la
profundidad de las dimensiones sociales y culturales que atraviesan
e influyen en el deporte y su práctica, nos daremos cuenta de que, a
través de él, podemos analizar y comprender las características y sím-
bolos de un tiempo y una sociedad determinada.

Actualmente, la sociedad y el deporte, como producto de ella, se en-


cuentran determinados por la extensión y la profundidad del proceso
modernizador. Se trata de un fenómeno que afecta a todos los ámbitos

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 70


de la cultura, la economía, la ciencia y la tecnología, cuyas caracterís-
ticas más relevantes son la globalización, la individualización, el rela-
tivismo valórico, la delocalización y planetarización del espacio, y la
presentificación del tiempo (Melucci, 1995). En Chile este proceso se
impuso con fuego y sangre durante los 17 años de dictadura militar,
cortando todos los espacios en donde existía un tejido social denso
que pudiera hacer frente y resistencia a un modelo de sociedad basa-
do en el mercado.

La entrada de capitales a todo lo social no podía dejar ajeno al fútbol,


como elemento fundamental de la cultura, y es que el proceso de indi-
vidualización (Lechner, 1992) provocó que no existieran mayores re-
sistencias a las políticas neoliberales. Se trata de una crisis del sujeto
colectivo, el cual ya no se encuentra garantizado por “contenedores”
exteriores y es absolutamente dependiente de sus decisiones (Melucci,
1995). Con la individualización, el individuo se vuelve un centro autó-
nomo de decisión en potencia, se desliga de la tutela social de normas
y costumbres tradicionales, se redescubre a sí mismo y conquista su
autonomía (PNUD, 2000).

Esta debilidad y resquebrajamiento del entramado social que existía


en cada Club los hizo permeables a la penetración de las Sociedades
Anónimas Deportivas. No obstante, dicho debilitamiento fue también
propiciado y acelerado externamente a través de un despliegue comu-
nicacional brutal, llevado a cabo de forma impecable por la prensa de
la época y por un Estado que operó como herramienta al servicio del
capital, con un nuevo marco regulatorio y nuevas condiciones que han
modificado la manera de comprender y administrar el fútbol.

Si bien podemos establecer que el proceso de mercantilización del


fútbol comenzó durante los años setenta, con la asunción de Joao Ha-
velange en la FIFA y las inescrupulosas intervenciones del régimen
militar en el balompié nacional, la estructura misma de los clubes y
su forma de administración no se modificó hasta el año 2005. Fue
un proceso extenso de más de tres décadas, que implicó políticas de
pruebas y errores para instalar un discurso basado en la mercadotec-
nia y sus ventajas, que pudiera abrir el espacio a la entrada de capita-
les privados en instituciones que son esencialmente sociales.

71 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Las transformaciones en la organización y administración del fútbol
profesional chileno responden a una configuración política y econó-
mica a través de la cual se concretó una modificación a formas tra-
dicionales de organización social. De acuerdo a Santa Cruz (2014),
el fútbol fue uno de los últimos bastiones del proyecto privatizador
de Chile. Esto se aprecia en la modificación de la concepción de los
clubes como organizaciones sociales políticas y de la sociedad civil;
ideas en concordancia con el proyecto desarrollista en el fútbol que se
promovió desde la institucionalidad chilena durante la primera mitad
del siglo veinte, el cual comprendía al deporte en estrecha relación
con el campo educacional y formativo, entendiéndolo como una es-
cuela de democracia. La modificación de este enfoque por uno neoli-
beral basado en la globalización del consumo y de servicios implicó
que los clubes cedieran su independencia institucional a los modelos
y las leyes del mercado (Santa Cruz, 2005).

Efectivamente, el modelo del club social y deportivo sin fines de lucro,


que se constituía como un espacio de sociabilidad elemental en la
vida política y comunitaria local, fue siendo paulatinamente despla-
zado por el modelo de fútbol-empresa tipo sociedad anónima promo-
vido tanto desde el Estado chileno como por los modelos de gestión
y éxito deportivo de la FIFA. De esta manera, los fundamentos socio-
culturales de los clubes son puestos en segundo plano y se privilegian
los resultados deportivos como reflejo de las ganancias económicas.
Administrativamente, el modelo gerencial pavimenta el nuevo camino
fomentando la racionalización de los recursos y los gastos, promo-
viendo una estructura dirigencial formada por profesionales compe-
tentes y la consecuente pérdida del control de los clubes por parte de
los socios, socias e hinchas. La toma de decisiones queda en mano de
los accionistas (Villena, 2003), mientras que los antiguos socios e hin-
chas, actores políticos claves de los clubes deportivos, se fueron des-
prendiendo de sus responsabilidades sociales. De esta forma, fueron
cediendo terreno al mercado, lo que con el apoyo del financiamiento
de la industria televisiva, conllevó que el capital privado viera en el
deporte un nicho de negocios y lucro.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 72


La llegada de las Sociedades Anónimas Deportivas al fútbol chileno.
La ley 20.019 (2005) que, según dice su título, “Regula las sociedades
anónimas deportivas profesionales”, fue el proyecto que se planteó
desde el gobierno para solucionar todos los problemas que rodeaban
al fútbol profesional. El 23 de julio del año 2002 se ingresó el proyecto
de ley al parlamento y se comenzó a debatir en torno a la iniciativa.
Según se consigna en el documento de la historia de la ley, “la ini-
ciativa recoge y ha tenido su inspiración en la moción parlamentaria
presentada por el ex Senador Sebastián Piñera y la indicación sustitu-
tiva a dicha iniciativa presentada por los senadores Carlos Ominami
y Jorge Pizarro, y el ex Senador Ignacio Pérez”. Los argumentos que
se señalan como fundamentos son el “deber estatal de promoción de
las actividades físicas y deportivas”, la “precaria organización de la
actividad deportiva profesional en Chile”, “responsabilidad jurídica y
financiera de los clubes deportivos”, “constitución de los clubes como
sociedades anónimas especiales” y que el “modelo de la sociedad anó-
nima asegura más recursos”1.

Todas estas modificaciones producidas en la administración del fútbol


chileno no fueron naturales ni tampoco consensuadas con los actores
y protagonistas del fútbol, sino que más bien respondieron a una pers-
pectiva política y económica determinada. Dicha perspectiva buscaba
profundizar un modelo de sociedad neoliberal en donde el sujeto se
encuentra imbricado al sistema como consumidor y no como actor y
en donde el fútbol es entendido como un bien comercial y ya no más
social. Para ello, el Estado como catalizador actuó como garante del
sistema y allanó el camino para imponer su ideología y definición de
club y de fútbol.

Un primer paso, fue que durante la época de discusión de la Ley 20.019


el Estado comenzó a cobrar a los clubes del fútbol chileno deudas tri-
butarias que se venían acumulando durante años, poniendo la soga al
cuello a dirigencias que no tuvieron las herramientas para solventar
los pagos. Ejemplo de ello fue cuando el 2002 el Servicio de Impues-
tos Internos le cobró a Colo Colo una deuda de casi $6.000 millones2,
dejando al club social y deportivo en una situación financiera suma-
mente precaria. Paralelamente a ello, el gobierno de Ricardo Lagos

73 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


presentaba el proyecto de ley ofreciendo a todos aquellos clubes que
decidieran convertir su administración a S.A.D.P. los beneficios esta-
blecidos por la ley 19.768 sobre franquicias tributarias para inversio-
nes en mercados emergentes (quedó finalmente materializado en el
artículo 23 del texto definitivo). En tanto, exigía a todos aquellos que
permanecieran como Corporaciones o Fundaciones el encontrarse al
día en materia tributaria, previsional y laboral, bajo pena de cancelár-
sele los derechos federativos, es decir, ser expulsados de la Asociación
Chilena de Fútbol, ANFP3.

Posterior y adicionalmente, una indicación presentada por los Sena-


dores Alberto Espina, Jorge Pizarro y Eduardo Frei concluyó en que
no existiera restricción alguna a la propiedad de los clubes por parte
de los inversionistas. Esto a pesar de que el proyecto original incluía la
limitación de que accionistas no pudieran adquirir más del 49% de las
acciones, quedando el 51% en manos y control de los socios, tal como
funciona hasta hoy el modelo del fútbol alemán. Finalmente, el único
control que se impuso a los empresarios fue que un mismo accionista,
o algún miembro de su familia directa, no pudiera ser dueño de más
de un 5% de la propiedad de otro club.

La profundidad ideológica y política del proceso de transformación


del modelo de administración del fútbol chileno que se discutía en el
Parlamento sólo fue advertida por René Orozco, presidente del Club
Universidad de Chile, quien fuera invitado a la Comisión de Constitu-
ción del Senado donde se discutía el futuro de la ley. En la oportuni-
dad, el médico y académico señaló visionariamente que “al obligar a
transformarse en S.A.D.P. a todas las corporaciones y fundaciones im-
plicaría desnaturalizarlas y enfrentarlas al riesgo cierto de transfor-
marse en instrumentos al servicio de grupos económicos, ideológicos
o de distinto carácter, pero alejados del auténtico espíritu deportivo”4.

A pesar de ello, el proyecto de ley avanzó liberalizándose aún más


la propuesta original. Indicaciones posteriores terminaron incluso eli-
minando el artículo 1, el cual señalaba que los socios debidamente
inscritos en los clubes profesionales del fútbol chileno tendrían dere-
cho preferente de compra sobre las acciones de primera emisión a la
venta. Con esta modificación el Senado cortó de raíz cualquier posi-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 74


bilidad de participación de los socios y socias en el nuevo modelo ad-
ministrativo, impidiendo la sociabilización de la compra y permitiendo
sin restricciones que grupos económicos se hicieran con el control y
propiedad de la mayoría de los clubes del fútbol chileno. Finalmente,
la Ley N°20.019 que “Regula las sociedades anónimas deportivas pro-
fesionales” fue promulgada el día 7 de mayo del 20055.

Juan Cristóbal Guarello, premio nacional de periodismo deportivo


2011 se ha referido a la idea de la “doctrina del shock” como forma
de persuasión mediática funcional a la conversión hacia el modelo de
sociedades anónimas deportivas. Los medios de comunicación utili-
zaron frecuentemente el fantasma de la desaparición como principal
argumento para agilizar la privatización de los clubes, colocando de
manera sensacionalista la quiebra de Colo Colo y la detención de Pe-
ter Dragicevic por una deuda menor como ejemplos6. Los clubes, di-
rigentes y socios temerosos con estas posibilidades cedieron ante la
irrupción de maquinaria económica, la que entre sus filas incluía a los
mismos empresarios beneficiarios del proceso privatizador de todo lo
social que comenzó con la dictadura militar.

Algunos clubes intentaron sostener la situación, pero finalmente tam-


bién terminaron cediendo su independencia y autonomía ante el nuevo
dogma económico imperante en el fútbol. Algunos incluso de manera
burda, como el caso de Rangers de Talca, quienes vieron descender
por administración a su equipo luego de un inescrupuloso error del
entrenador Óscar del Solar, quien colocó a más de los extranjeros que
se permitían en cancha el año 20097. Lo curioso es que, paralelamente
al fracaso deportivo, los talquinos se encontraban viviendo un proce-
so de quiebra comenzado en diciembre del 2008 y, tras el descenso,
el síndico decidió que el club debía ir a remate, donde fue adquirido
finalmente por Piduco S.A.D.P. en tan sólo $550 millones durante el
2010.

Siendo las Sociedades Anónimas una realidad en la mayoría de los


equipos del fútbol chileno, la relación del empresariado futbolero con
el Estado no fue de fiscalización y transparencia como lo señalaba
la Ley, sino más bien de ayuda colaborativa para el desarrollo de
los negocios. Ejemplo de ello es la tremenda ayuda que significó a

75 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


estas empresas la implementación de la red de estadios iniciada du-
rante el primer gobierno de Michelle Bachelet y continuada durante
el mandato de Sebastián Piñera8, por medio de la cual las S.A.D.P.,
sin desembolsar un solo peso, gozaron de una inconmensurablemente
mejor infraestructura para el desarrollo de la actividad, cuestión que
no ocurrió jamás en épocas previas. De esta manera, se materializó la
práctica de socializar los gastos y privatizar las ganancias y se allanó
el camino para los grandes capitales nacionales al fútbol chileno.

Por su parte, la ANFP se ha transformado en la reunión de los gran-


des capitales del fútbol profesional chileno, olvidando su función de-
portiva y social, enfocada de lleno a las problemáticas relacionadas
con la selección chilena o la venta del Canal del Fútbol, antes que del
fomento del fútbol amateur o del fútbol femenino, que no son siquiera
considerados por su falta de “rentabilidad”. Tanto es el lobby y la co-
rrupción por defender los intereses de las Sociedades Anónimas, que
en el artículo 4 de los actuales estatutos del órgano rector del fútbol
chileno se determina la prohibición de afiliación a cualquier institu-
ción que no sea una Sociedad Anónima, a menos que se trate de una
Corporación afiliada con anterioridad a la entrada en vigencia de la
ley 20.019. Esto deriva en que todo Club que ascienda desde la tercera
división A (categoría ANFA) a la segunda división profesional (cate-
goría más baja de la ANFP) debe transformarse necesariamente en
S.A.D.P., exigencia que no estableció ni siquiera la propia ley 20.019
que permite la existencia de cualquier organización deportiva profe-
sional, sea Corporación, Fundación o S.A.D.P. Es más, a cada club que
asciende a la segunda división profesional se le exige la friolera de
$50 millones, cifra imposible para algunos Clubes que, como Arturo
Fernández Vial o Deportes Linares, han visto como el ascenso, ganado
en justa lid en cancha, ha quedado trabado por estas barreras econó-
micas.

Actualmente en el fútbol chileno existen 3 tipos de Clubes: aquellos


que permanecieron como Corporaciones, como Curicó Unido, Uni-
versidad de Concepción, Cobresal y Deportes Puerto Montt; aquellos
que optaron por la Concesión por un período de tiempo, como ocurre
con Santiago Wanderers, Colo Colo, Ñublense, Deportes Iquique, entre
otros; y aquellos que se transformaron directamente en S.A.D.P.: es el

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 76


caso de O’Higgins, Palestino, Audax Italiano, Unión Española, Unión
San Felipe y Unión La Calera, por ejemplo.

Santiago Wanderers: crisis, resistencia y el cambio del modelo.


El imaginario de resistencia que ha acompañado a Santiago Wande-
rers durante toda su historia y que nace junto al mito fundacional del
club, señala que a la institución porteña nunca le ha sido fácil conse-
guir logros y cumplir sus objetivos. El éxito es efímero para los wan-
derinos, quienes han tenido que incorporar actitudes resilientes para
poder enfrentar los altibajos y los momentos traumáticos que la vida
y el fútbol les hace pasar a los hinchas (Ponce, Valenzuela, Vergara,
2016). Este imaginario de la resistencia en donde nada es sencillo, en
Santiago Wanderers penaría y acompañaría también el proceso de la
Concesión del club, puesto que el camino a ser Sociedad Anónima en
Wanderers implicó un proceso que levantó y mantuvo importantes re-
sistencias que complicaron un trámite jurídico administrativo, el cual
fue durante años presionado por los poderes políticos, económicos y
deportivos.

Que los Clubes hayan surgido y se hayan desarrollado como Corpora-


ciones implicaba, desde lo jurídico, que la administración y el poder de
decisión recayeran sobre los socios reunidos en la Asamblea, máxima
autoridad de la institución. Sin embargo, en la práctica esto no fue así,
ya que durante varias décadas y desde muchos años antes del arribo
de las S.A.D.P. el poder de los socios se transformó en una falacia. Sin
ir más lejos, en Wanderers entre los años 1996 y 2005, época en que
el Decano era manejado por el gremio autobusero, no existió una sola
Asamblea de Socios y hubo una alteración sustantiva del padrón de
socios por cuanto los empresarios microbuseros convertían a sus cho-
feres en socios del Club mediante el descuento obligatorio por planilla.
Así las cosas, lo cierto es que el control de la institución se encontraba
radicado en un grupo de personas, empresarios del transporte en este
caso, que hacían y deshacían, bien o mal, a su pinta, sin ningún atisbo
de democracia en la institución. Esta estructura, con diversos matices,
por supuesto, se replicaba en los distintos cuadros de nuestro fútbol,
permitiendo así la proliferación de dirigencias corruptas que termina-
ron por saquearlos y llevarlos a profundas crisis.

77 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


El 2005 es el año en que la crisis económica y deportiva termina de
golpear a Santiago Wanderers. A los nulos resultados deportivos, se le
suman las críticas a la dirigencia caturra encabezada por Luis Sán-
chez; la venta del estadio de Valparaíso a Childeportes tras los proble-
mas económicos que arrastraba el Municipio porteño, lo que conllevó
que el club debiera comenzar a pagar mensualidad en los arriendos;
las deudas previsionales que se arrastraban con numerosos jugadores
desde los años ochenta; el no pago de sueldo de miembros del plantel,
quienes ya comenzaban a pensar en emigrar debido a la complicada
situación en la que estaba sumergido Santiago Wanderers, entre otros
factores que conllevaron a que el club no tuviera respaldo ni sustento
económico que facilitara la gestión.

La situación se hace evidente cuando en febrero del año 2005, Clau-


dio Viacava, tesorero de la directiva que presidía Luis Sánchez Cruz,
señalaba que: “el club es un caos económicamente, el equipo juega
mal, la gente no va al estadio y por ende no crecen las arcas económi-
cas del club”9. Crisis que es ratificada en declaraciones posteriores del
mismo tesorero, quien durante el mes de marzo señala que: “el gasto
de 40 millones de pesos mensuales, los 2 millones por concepto de
venta de entradas no alcanzan, y los dineros que ingresan por con-
ceptos televisivos aún no han llegado”10. En esos momentos, los únicos
que sustentaban al club eran los socios y socias, quienes aportaban
con su mensualidad, la cual claramente ya no daba abasto para pagar
deudas y compromisos que la institución porteña mantenía para sol-
ventar su día a día. La suma de problemas económicos y administrati-
vos conllevaron que el club estuviera ingobernable tanto dentro como
fuera de la cancha (Bazán, 2015).

Esta situación de crisis derivó en que desde el año 2005 comenzara


una campaña en Valparaíso por transformar al Decano del fútbol chi-
leno en una Sociedad Anónima, siguiendo el modelo de fútbol negocio
que estaba recorriendo todo el balompié nacional. Luis Sánchez, pre-
sidente del club, declaraba por entonces que llamaría a una asamblea
extraordinaria de socios el 11 de julio para presentar a ellos, el Santia-
go Wanderers Sociedad Anónima: “Ojalá los socios reaccionen porque
finalmente ellos son los dueños del club (…) El camino es ser Sociedad

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 78


Anónima y seguir los pasos de Colo – Colo, eso vamos a plantear y
espero que los socios lo acepten”11. Advirtiendo además, que si los so-
cios no aceptan esta propuesta, él definitivamente, daría un paso al
costado como presidente de la institución (Bazán, 2015).

Por su parte, Carlos Soto, presidente del Sindicato de Futbolistas Pro-


fesionales (SIFUP) indicaba que “Santiago Wanderers debe ser una
Sociedad Anónima, para que sea controlada por la SVS (Superinten-
dencia de Valores y Seguros) (…) A partir del año 2006, si los clubes
no se rigen por la nueva ley de sociedad anónimas deportivas, y no
están saneados, no pueden continuar en el fútbol profesional”12.

Llegada la fecha de la esperada asamblea en donde se reunirían los


socios y socias a conversar y debatir sobre la crisis de la institución y
las posibles vías de solución, la directiva de la Corporación, controla-
da por el gremio autobusero, justificando errores administrativos de-
cidió en ese entonces suspender la Asamblea de Socios del año 2005
hasta nuevo aviso. Esta situación tensó aún más la relación entre los
hinchas, que querían decidir el destino de su club, y la directiva, pro-
vocando que “cerca de 100 barristas de “Los Panzers” llegaron a ma-
nifestarse con cantos y folletos para Luis Sánchez, que profesaban la
frase ‘Sánchez, entiende, Wanderers no se vende’. En alusión al interés
que el presidente muestra por el proyecto Santiago Wanderers Socie-
dad Anónima”13. Solucionado los inconvenientes, el directorio final-
mente fija asamblea ordinaria para el 25 de julio en donde se tomaría
la decisión definitiva. Sin embargo, y por segunda vez consecutiva, la
asamblea debió suspenderse, esta vez por falta de quorum, debiendo
realizar un nuevo llamado a una asamblea extraordinaria.

Finalmente, el martes 9 de agosto, después de 9 años, se realizó la


anhelada asamblea de socios del año 2005. Las conclusiones fueron
un voto de censura a la rendición de cuentas y la transparencia de la
deuda tributaria que en ese entonces alcanzaba los $550.000.000 y
la deuda previsional que llegaba a los $225.000.000. Sobre la posibi-
lidad de convertir a Santiago Wanderers en una Sociedad Anónima,
quedó estipulado que se conformaría una comisión que debía estudiar
la posibilidad, pero de momento la decisión era que Wanderers no se
vendía.

79 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


A medida que pasaban los meses, la crisis se agudizaba y la oposición
al gremio autobusero se organizaba, despertando interés en los so-
cios sobre la administración del club. En julio del año 2006 liderados
por los señores Carlos Bombal y Osvaldo León se formalizó y creó el
Movimiento de Restauración Verde, organización que convocó a más
de 500 hinchas, socios y simpatizantes de Santiago Wanderers con el
objetivo de organizarse para acabar con la dirigencia del gremio au-
tobusero. El día martes 26 de septiembre del año 2006 había quedado
fijada la asamblea anual de socios del club en el recinto deportivo
conocido como Fortín Prat, en donde sería la oportunidad del MRV
de demostrar su liderazgo y factibilidad de asumir la conducción del
club sin los autobuseros. Además, en la oportunidad, los socios debían
definir la posibilidad de que la institución se transformara en Funda-
ción, Sociedad Anónima Deportiva Profesional o continuase siendo
una Corporación. Sin embargo, por problemas con el padrón de socios
que mantenía registros atrasados, esa tarde de septiembre no todos
los socios pudieron acceder a la instancia definitiva, formándose un
caos que terminó con agresiones por parte de socios a los todavía
directivos. Este hito es conocido popularmente como “El Fortinazo”
y marcaría la lucha de los socios por mantener su poder de decisión
sobre el futuro del club.

Finalmente se citó a asamblea para Septiembre de ese mismo año.


En la instancia participaron 457 socios quienes lograron el acuerdo
de mantener al club como Corporación, desechando la posibilidad de
transformarse en una Sociedad Anónima Deportiva Profesional14.

El sábado 2 de junio del año 2007, a las 16:00 horas en el Club Ale-
mán de Valparaíso se llevó a cabo una nueva asamblea de socios del
club Santiago Wanderers de Valparaíso, en donde se escogieron nue-
vos directivos, saliendo electos los líderes del Movimiento de Restau-
ración Verde, y se decidió la expulsión de Reinaldo Sánchez de mane-
ra unánime. Con esto, se produjo un desligamiento total de la familia
Sánchez y el gremio autobusero del club, poniendo fin a más de tres
décadas ligados a la institución porteña (Bazán, 2015). El Santiago
Wanderers continuaba resistiendo.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 80


Con el MRV al mando se logró estabilidad institucional pero no depor-
tiva, ni económica. La política de acercamiento del empresariado local
no dio abasto y los socios que se manifestaron en contra del gremio
autobusero también cedieron espacio en la toma de decisiones. En lo
económico, la deuda previsional ascendía a los 700 millones de pe-
sos15 , sumándose a una deuda de 403 millones que tenía el club con
la Tesorería general de República, la cual fue repactada a 20 años,
teniendo que cancelar $25.000.000 cada doce meses. En lo deporti-
vo la profundidad de la crisis se hacía más evidente, con un camarín
quebrado y sin resultados: el 2007, bajo la dirección técnica de Yuri
Fernández, Santiago Wanderers desciende a la Primera B, tras una
paupérrima campaña que provocó el malestar de miles de porteños y
wanderinos repartidos por el mundo.

Esta situación de crisis política, económica y deportiva conllevó a


que los directores del club comenzaran a ceder terreno ante el interés
mercantil que hace años venía acechando a la institución y seguía ahí
siempre presente realizando ofertas. Una vez decretado el descenso a
Primera B, Carlos Bombal y Osvaldo León Presidente y Vicepresidente
de la Corporación comenzaron a sentarse a discutir con empresarios
distintas propuestas para transformar al club en S.A.D.P.

El ingreso de las Sociedades Anónimas ha significado la entrada de


grandes grupos económicos-políticos a la administración de algunos
clubes. En el caso de Santiago Wanderers, la Sociedad Anónima que
se adjudicó la concesión se encontraba compuesta por un grupo po-
lítico-empresarial vinculado a la Unión Demócrata Independiente16,
liderados por el entonces candidato a senador por Valparaíso, Joaquín
Lavín. A él se sumaban Julio Dittborn, ex presidente del mismo parti-
do; Miguel Bejide, ex gerente del diario La Nación durante dictadura;
Mario Valcarce, presidente de ENDESA; Roberto Carrasco, ejecutivo
del grupo PENTA, gerente controlador de BANMÉDICA y hombre
clave del caso de fraude forwards de PENTA, a través de su sociedad
Siglo Outsourcing17; Jorge Lafrentz, ex director de la empresa de retail
Ripley y aún actual presidente de esta Sociedad Anónima. También
pasaron por la propiedad de Wanderers SADP, el fundador de la UDI
Ignacio Fernández y el ex ejecutivo de PENTA Pablo Wagner, quien,
hace poco tiempo, debió renunciar al gremialismo tras ser formaliza-

81 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


do y detenido por aceptar pagos de PENTA, vía boletas falsas cuando
ejercía como subsecretarío de Minería en el gobierno de Sebastián
Piñera (Matamala, 2015)18.

El empresario Nicolás Ibáñez, ex dueño de Supermercados Líder, fue


la última persona que completó la lista de inversionistas. No es mili-
tante de la UDI, pero mantiene afinidades ideológicas: creador de Fun-
dación para el Progreso y Fundación Futuro de Valparaíso, declarado
admirador de Augusto Pinochet y ferviente Legionario de Cristo. Para
el 2017 y tras la caída en desgracia de Penta, Ibáñez ya controla un
77,25% del club a través de su Fundación Futuro Valparaíso, situación
que ha afectado directamente la política de contrataciones, el proyec-
to deportivo y trastocado los valores que representan a la institución.
Actualmente, Nicolás Ibáñez gobierna a su antojo, tiene la potestad de
escoger a 9 de 11 miembros del directorio de Wanderers S.A.D.P., en
donde su palabra, que es ley, prima el profundizar su bolsillo antes que
el bienestar de la institución. Por estos motivos, su figura es indicada
por los socios e hinchas como el gran responsable de la crisis deporti-
va y administrativa por la cual atraviesa Santiago Wanderers.

Finalmente, y amenazados ya por el fantasma de la quiebra, el 7 de


enero del 2008 los socios de Santiago Wanderers en su asamblea
extraordinaria aprobaron entregar la concesión del club a Joya del
Pacífico SADP por 30 años, quienes en palabras de Nicolás Ibáñez
buscaban “inyectar capitales frescos a la institución por unos 2 mil
millones de pesos, apostando por un plan de negocios, el mejoramien-
to del trabajo en las series inferiores, un equipo médico, cuerpo téc-
nico e infraestructura”19. También se barajaba como posibilidad en
la propuesta de Larraín Vial, el construir una ciudad deportiva y un
nuevo estadio propio para Santiago Wanderers (Bazán, 2015). De la
totalidad de los 440 votos emitidos, 376 socios apoyaron la iniciativa,
34 estuvieron en desacuerdo, 26 fueron los votos nulos y 4 los blancos.
Posteriormente se consolidó todo el proceso con la firma del Contrato
de Concesión, en donde la Concesionaría debió pagar la suma total de
$1.120.000.000, cifra que correspondía al total de las deudas la Cor-
poración al momento de la firma del contrato. Hoy Santiago Wande-
rers, de acuerdo a su último balance del año 2016, alcanza una deuda
con Fundación Futuro de $1.700.000.000, producto de préstamos que

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 82


el contralor y mayor accionista de Wanderers S.A.D.P., Nicolás Ibáñez,
realiza entre sus mismas empresas.

El Contrato de Concesión implicó entregar la administración de la


rama de fútbol profesional de Santiago Wanderers a un tercero por
un tiempo determinado (30 años), gozando éste del uso, goce y ex-
plotación del mismo, pero no de la propiedad. Lo que finalmente se
concesionó fueron los bienes (muebles e inmuebles), activos y dere-
chos ligados a la rama fútbol profesional de Santiago Wanderers. Esto
incluye, entre otras cosas: los derechos federativos (en virtud de los
cuales se participa en competencias ANFP), los pases de los jugado-
res, los derechos formativos de aquellos futbolistas salidos de las di-
visiones menores de Wanderers, la marca, la insignia, logos, patentes,
derechos de propiedad intelectual, los créditos que se pudieren tener,
y los frutos y productos de esos bienes.

En estos 9 años de concesión, la Corporación Santiago Wanderers ha


seguido funcionando de forma paralela a la administración de Wan-
derers S.A.D.P., cuenta con 2 representantes en su directorio y uno de
ellos integra la Comisión Fútbol. En agosto del 2017 cumplió 125 años
y se encuentra viviendo un periodo de fortalecimiento interno a través
del cual espera seguir creciendo institucionalmente para recuperar el
tesoro deportivo más valioso, su rama de fútbol profesional.

Los 10 años de fracaso: Balance de la gestión de Wanderers S.A.D.P.


El 1 de febrero del 2018 se cumplen 10 años de la firma del Contrato
de Concesión entre la Corporación Santiago Wanderers y la Joya del
Pacífico S.A.D.P., actual Wanderers S.A.D.P., tiempo equivalente a 1/3
del periodo concesionado y, por lo tanto, indicado para realizar análi-
sis y balances de lo que ha sido la gestión y los resultados del fútbol
privado en Valparaíso.

Durante los últimos años se ha evidenciado al interior de Wanderers


S.A.D.P., una crisis que tiene a la empresa con la soga al cuello. Se habla
de “quiebra”, de crisis económica, de deudas, de no pago de sueldos, de
despidos y déficit institucional, pero lo más claro es que las promesas

83 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


con que desembarcaron las S.A.D.P. en el fútbol nacional no han sido
cumplidas. Un ejemplo de ello es la ineficacia en la gestión evidencia-
da en las pérdidas que año a año genera Wanderers S.A.D.P. y en la
actual deuda de más de $1.700.000.000 que mantiene con Fundación
Futuro Valparaíso. Y es que desde el 2008 a la fecha, con la excep-
ción del 201320, todos los ejercicios financieros han arrojados pérdidas
importantes. Para paliar esta situación la mesa directiva ha debido
realizar aumentos de capital en 5 de los 10 años de administración.
Con ello aumentó el poder accionario del socio mayoritario Nicolás
Ibáñez, limitando y minimizando la participación de los accionistas

Fuente: Memoria Anual Wanderers S.A.D.P. 2008-2016

Si consideramos que la cifra que se debió pagar por la Concesión fue


de $1.120.000.000, la suma de los aumentos de capital supera en más
de un 600% el monto de estos pasivos. A todas luces una inversión
que sólo sabe de pérdidas y números rojos. A pesar de ello, Nicolás
Ibáñez Scott aumentó su porcentaje accionario, el cual pasó de tener
el 32% al 78% de la propiedad a través de Fundación Futuro Valpa-
raíso, empresa también de propiedad del empresario, mediante la cual
intenta validar y desarrollar sus proyectos económicos y políticos en
Valparaíso.

La situación es tan crítica que incluso a pesar de los ajustes


realizados en los últimos años, de mantener una de las planillas más
escuetas del fútbol chileno, de la reducción de personal y de gastos
implementada desde la llegada de Miguel Bejide21 -interventor judi-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 84


cial experto en solventar instituciones en quiebra-, Wanderers S.A.D.P.
pierde mes a mes una cantidad cercana a los $100 millones. Esta si-
tuación es solventada mediante un préstamo constante de Fundación
Futuro Valparaíso, quien facilita todos los dineros necesarios a una
tasa del 4,5% de interés. Nicolás Ibáñez se presta dinero de un bolsillo
a otro, y no existe ninguna fiscalización o regulación a un compor-
tamiento financiero inescrupuloso, ya que el empresario endeuda a
Wanderers S.A.D.P al mismo ritmo que aumenta los créditos de su
fundación. Fueron justamente estos créditos que mantiene Ibáñez los
que le permitieron a fines del 2015 amenazar con pedir la quiebra de
la empresa concesionaria.

A partir de estos balances, Jorge Lafrentz, presidente de la Conce-


sionaria, ha sostenido reiteradamente que “la industria del fútbol es
deficitaria”22 . Cierto es que el presidente de la S.A.D.P. lloriquea con
el fin de construir un falso relato en el que los empresarios que se
adueñaron de la pelota aparecen como verdaderos paladines de la
generosidad, pero no es menos efectivo que, más allá de las lágrimas
y quejas, las crisis vivenciada en Wanderers, ponen en evidencia que
el modelo de Sociedades Anónimas ha fracasado.

Esto no lo afirmamos sólo desde una trinchera ideológica, sino que


es posible hacerlo a partir de la comparación entre los objetivos que,
al menos desde el discurso, se plantearon al momento de la irrupción
del modelo de privatización del fútbol y la situación actual que atra-
viesan distintas Sociedades Anónimas que controlan los Clubes del
fútbol profesional chileno. Y es que el orden financiero, la estabilidad
económica y una administración profesionalizada y eficiente fueron
los estandartes que en la época enarbolaron en el Congreso y en los
medios de comunicación los precursores del sistema.

Santiago Wanderers no ha sido el club deportivo que la Sociedad Anó-


nima prometió. Esto lo podemos ver reflejado en los escasos logros
deportivos, excepto po la copa Chile del 2017, que ha estado acom-
pañada de un pésimo rendimiento en el campeonato Nacional que ha
mantenido al club en medio de la lucha por no descender a la Primera
B. Asimismo, se observa la carencia de refuerzos de calidad de ma-
nera regular y equivalentes a las necesidades del club; los jugadores

85 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


de cantera han sido vendidos al mercado nacional y no internacional,
reforzando a los propios rivales; los dineros recaudados por dichas
ventas no han sido equivalentes a los costos de nuevos fichajes; no ha
existido regularidad deportiva y eso se ejemplifica con la gran canti-
dad de técnicos que han pasado por la banca sin continuidad.

Campañas de Wanderers S.A.D.P.


Torneo Entrenador Objetivo Resultado
Campeonato Primera Gustavo Huerta Ascender Octavo con 57 puntos
B 2008
Primera B 2009 Aper- Jorge Aravena Ascender Segundo lugar con 33 pun-
tura tos, a siete del campeón
Unión San Felipe
Primera B 2009 Clau- Humberto Zucca- Ascender Ascenso directo. Se juega la
sura relli final con San Luis
Primera A 2010 Pri- Humberto Zucca- Mantenerse en la Despedido antes de finalizar
mera rueda rrelli medianía de la ta- campeonato
bla en la serie de
Honor
Primera A 2010 Jorge Gárces No descender 8va posición
Primera A 2011 Juan Manuel Llop Ser protagonistas 14ava posición con 19 pun-
con la cantera tos a 19 puntos del campeón.
Apertura- Comienzos
Clausura
Primera A 2011 Clau- Héctor Robles No descender 10ma posición con 20 puntos
sura a 19 del campeón.

Se juega la liguilla de Promo-


ción contra Naval de Talca-
huano
Primera A 2012 Aper- Arturo Salah Clasificar a Play 14 partidos sin ganar. Zona
tura Off de promoción.
Primera A 2012 Clau- Ivo Basay No descender 15va posición con 19 puntos
sura a 18 del campeón.
Primera A 2013 Tran- Ivo Basay No descender 9na posición con 23 puntos a
sición 15 del campeón.
Primera A 2013 Aper- Ivo Basay Ingresar a Liguilla 13va posición con 21 puntos
tura por Copa Interna- a 18 del campeón.
cional
Primera A 2014 Clau- Ivo Basay Ingresar a Liguilla Despedido.
sura por Copa Interna-
cional

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 86


Primera A 2014 Clau- Héctor Robles No descender 15va posición con 19 puntos
sura a 23 puntos del campeón.
Primera A 2014 Aper- Emiliano Astorga No descender Subcampeonato a 1 punto
tura del campeón y clasificación a
Copa Sudamericana 2015
Primera A 2015 Clau- Emiliano Astorga Mantener rendi- 17ma posición con 17 puntos
sura miento a 17 del campeón.
Copa Sudamericana Emiliano Astorga Buena campaña Eliminado en primera fase de
2015 en Copa Sudame- Copa Sudamericana.
ricana

Primera A 2015 Aper- Emiliano Astorga No descender 8va posición con 20 puntos a
tura 13 puntos del campeón.
Primera A 2016 Clau- Alfredo Arias Mantenerse en 6ta posición con 23 puntos a
sura parte alta con la 6 del campeón.
cantera y poca in-
versión Clasificación postemporada
por copa Sudamericana. Pier-
de final contra Ohiggins
Primera A 2016 Eduardo Espinel Mantenerse en 11va posición con 18 puntos
parte alta con la a 13 puntos del campeón.
Apertura cantera y poca in-
versión
Primera A 2017 Eduardo Espinel Mantenerse en Zona de descenso y Espinel
parte alta con la desvinculado.
Clausura cantera y poca in-
versión
Primera A 2017 Clau- Silvio Fernández No descender 15va posición con 13 puntos
sura a 17 del campeón.
Primera A 2017 Nicolás Córdova No descender 13va posición con 15 puntos
a 18 del campeón.
Transición
Disputa Promoción contra el
equipo de la Primera B Unión
La Calera, por mantención en
la categoría.

En total, 13 entrenadores en 10 años y la pelea constante con el fan-


tasma del descenso producto de un proyecto deportivo que, a costa
de una buena cantera y jugadores con proyección, busca lograr resul-
tados con bajos costos. Es más, la Concesionaria ha intentado trucha-
mente lucrar con sus buenos resultados en el fútbol joven, que expli-
citémoslo, son más bien talentos de toda la región que llegan al club a

87 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


buscar una oportunidad, antes que resultado de un proceso formativo
de la institución. El 2014 Ciper Chile destapó que distintas Sociedades
Anónimas, entre ellas Santiago Wanderers, crearon una personalidad
jurídica sin fines de lucro de papel para optar de manera irregular a
los beneficios de la Ley de Donaciones Deportivas, recursos que eran
reservados para deportistas y clubes amateurs23.

Un último elemento en evaluación debiera ser el rol social y la respon-


sabilidad cultural que conlleva administrar una institución patrimo-
nio de Valparaíso con 125 años de historia. Al respecto, existen tres
ejemplos de la negligente gestión. El año 2015 el directorio de la So-
ciedad Anónima decidió desvincular al capitán, referente e ídolo del
pueblo caturro Jorge Ormeño (Cabello, 2015), a pesar de ser un titular
indiscutible y de haber manifestado su deseo de continuar siendo un
aporte en el primer equipo. El basureo y la falta de respeto fue tal, que
hinchas organizados se tomaron la sede del club en época navideña,
afectando la venta de merchandising, y realizaron diversos actos en
apoyo al histórico volante. Sin embargo, la Concesionaria no dio su
brazo a torcer y demostró una vez más lo incompetente de su gestión
cuando se trata de calificar cuestiones que no tienen valor comercial,
como la identidad y el sentido de pertenencia entre jugadores y la
gente.

El año 2012, a cambio de la reconstrucción del estadio Elías Figuero


Brander, el Gobierno Regional, consciente de la ventaja comercial que
con esta entrega de recursos se le estaba otorgando a privados, firmó
un acuerdo con Wanderers S.A.D.P en donde éstos se comprometían
a mantener congelados los precios de las entradas de galería y a ge-
nerar una política de incentivo y acercamiento gratuito para adultos
mayores y niños (Acuerdo Gobierno Regional Valparaíso, 2012). Sin
embargo, y a pesar de la suscripción, el acuerdo fue vulnerado cons-
tantemente por parte de la Concesionara, no siendo fiscalizado por
ningún ente relacionado con la Intendencia regional.

Por último, se ha atropellado permanentemente la dignidad de


hinchas y de socios, quienes agrupados en torno a la Corporación
Santiago Wanderers han intentado levantar acciones fiscalizadoras y
de transparencia en la gestión. Ejemplo de esto son los malos accesos

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 88


en los estadios, el aumento en los costos de los abonos, la estigmati-
zación del hincha como delincuente, la aplicación autoritaria e injusti-
ficada del código de admisión 102 amparado con Estadio Seguro y, lo
más importante, la imposibilidad de decidir sobre sus propios equipos.
Socios e hinchas han sido transformados en consumidores pasivos,
obligados a pagar y acatar, sin posibilidad de reclamo sobre el presen-
te y futuro de sus propias instituciones.

El daño social y político es tremendo. La profundidad del proceso de


transformación a un fútbol privado en donde algunos pocos que con-
centran la propiedad, los beneficios y el poder deciden por una gran
mayoría es la repetición de un modelo impuesto a todo lo social, la
educación, la salud, las jubilaciones, etc. Un proceso privatizador que
hoy es altamente cuestionado, rechazado y que evidencia el fracaso
en la injusticia y la desigualdad de un Chile neoliberal.
Las promesas del modelo de Sociedades Anónimas quedaron en el
aire. Pero, además, se ha evidenciado que es falsa la premisa de que
un grupo de empresarios administra necesariamente mejor nuestros
Clubes que los socios e hinchas.

89 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Notas
1
Historia de la Ley N° 20.019. Publicada en la Biblioteca del Congreso
Nacional el 07 de mayo del 2005.

2
El Mercurio, 22 de Enero de 2002.

3
Historia de la Ley N° 20.019. Publicada en la Biblioteca del Congreso
Nacional el 07 de mayo del 2005.

4
Ibid.

5
Ibid.

6
Juan Cristóbal Guarello. Doctrina de Shock. Publimetro, 20 de Octu-
bre de 2014.

7
ADN Radio Chile (2009)

8
Para la Copa América, en estadios, infraestructura, seguridad y orga-
nización el Estado gastó U$83 millones.

9
Claudio Viacava. Nota de Juan Carlos Moreno El Mercurio de Valpa-
raíso. (2005). Nº 61.057 Año 178. Página 20.

10
Claudio Viacava. Nota de Juan Carlos Moreno El Mercurio de Valpa-
raíso. (2005). Nº 61.071 Año 178. Página 25.

Luis Sánchez Cruz. Nota de Juan Carlos Moreno El Mercurio de Val-


11

paraíso. (2005). Nº 61.179. Año 178. Página 28.

12
Carlos Soto. Nota de Juan Carlos Moreno El Mercurio de Valparaíso.
(2005). Nº 61.179. Año 178. Página 29. Los equipos deberán regirse a
partir de la ley de sociedades anónimas deportivas. Correspondientes
a la Ley 20.019.

13
Nota de Juan Carlos Moreno. El Mercurio de Valparaíso. (2005). Nº

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 90


61.191. Año 178. Página 28.

14
En la ocasión, fue tanto el apoyo que recibió la continuidad de la
corporación por sobre la sociedad anónima, que no se necesitaron si-
quiera urnas para votar pues el acuerdo fue pleno.

Se estima que 2/3 de la deuda corresponden solamente a concepto


15

de interés de la misma.

16
La Unión Demócrata Independiente (UDI) es un partido de ultra de-
recha, caracterizado por su proclividad hacia el conservadurismo en
temáticas morales y un fuerte sentido neoliberal en materias econó-
micas (Muñoz, 2016).

17
Roberto Carrasco actualmente se encuentra con arresto domiciliario
como medida cautelar mientras se ha desarrollado la investigación de
la Fiscalía, donde ha sido declarado como imputado.

En el siguiente link encontrarán un informe detallado sobre el Caso


18

Penta y el financiamiento irregular de la política en Chile: http://ciper-


chile.cl/especiales/financiamiento-irregular-politica/

19
Nicolás Ibáñez. Nota de Juan Carlos Moreno. El Mercurio de Valpa-
raíso. (2007). Nº 62.058. Año 181. Página 27.

20
Durante el año 2013 se arrojaron utilidades debido principalmente
a las ventas de Eugenia Mena y Sebastián Ubilla a Universidad de
Chile y Carlos Muñoz a Colo Colo. Promesa incumplida por parte de la
Concesionaria que cuando arribó a Valparaíso se comprometió a no
reforzar equipos que fueran rivales directos y a vender a los jugado-
res formados en la cantera del club al extranjero.

21
El Mercurio de Valparaíso (2016)

22
La Tercera (2016)

23
Ciper Chile (2014)

91 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Bibliografía
Acuerdo N°7289/06/12 adoptado en su 175° sesión extraordinaria de
fecha 07 de junio del 2012. Gobierno Regional de Valparaíso

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Historia de la Ley N° 20.019. Publicada en la Biblioteca del Congreso
Nacional el 07 de mayo del 2005.
 La Tercera, 2016: Jorge Lafrentz: “Wanderers es una institución
sana financieramente”.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 92


93 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 94
ser hombre en y desde el fútbol

Patricio Córdova Flores


Mestizo, Chaw pichimalen Violeta y colocolino

95 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 96
Me decidí. Por fin. Y es que he pasado por un transitar complejo, pero
no desde la visión negativa de la “complejidad”, sino desde el enten-
derme complejo en el amplio sentido de la palabra. Desde re-enten-
der-me desde y para con un territorio, pasando por comprender que
mi cuerpo es el primer territorio a descolonizar, transitando por mis
sentimientos, espíritu, etc. Y sí, creo que esto está ligado absoluta-
mente al fútbol, porque, en definitiva, somos nosotros junto con otres,
quienes vivimos y hacemos del fútbol lo que hoy es. Volviendo a la
decisión, esta refiere a que exista este ensayo o mejor dicho “vómito”
–parafraseando a una querida lamngen- con distintas ideas, espero
coordinadas, desde cómo vivimos la masculinidad en el fútbol y cómo
esta proviene de otros caminos a los cuales hemos estado expuestos.
Cabe en nuestra responsabilidad comenzar a re-aprendernos para la
deconstrucción necesaria en los procesos actuales de cambios donde
las compañeras feministas ya mucho han avanzado y aportado, por
tanto, no podemos delegar en ellas nuestras responsabilidades. Acá un
intento de ese “hacerse responsable”, ahora, desde la trinchera de las
palabras.

¡No llores!
“Los hombres no lloran”, “No seas niñita”, “¡Corre como hombre!”, “No

97 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


seas maricón”, “El que no salta es… maricón”. En distintas frases podría
resumir parte de nuestra construcción como hombres.
Vernos, mirarnos hacia dentro, se hace necesario para poder re-enten-
dernos en estos tiempos, donde nos re-planteamos a nivel de sociedad
nuestras relaciones de género, en este caso, desde el fútbol.

Dentro de ese mirarnos hacia dentro –proceso que lleva varios años-,
luego de leer el libro No nacemos machos: cinco ensayos para entender
el ser hombre en el Patriarcado, varias mateadas y miradas al pasado,
comencé a comprender que nuestras actitudes machistas provienen
desde etapas tempranas de edad, donde se comienzan a incorporar
algunos principios estructurales del cómo somos. Desde el nacimiento
se incorpora una relación con nuestros hijas e hijos de manera distinta
al ser mujer y ser hombre, prevaleciendo la ternura en las primeras y la
fuerza en los segundos, justo en etapas donde esa diferencia no existe.
Así también se castra el desarrollo de expresiones de sentimientos en
hombres, los cuales “no deben llorar” ni mostrar debilidad al exponer
sus emociones, por ejemplo. Asimismo se fomenta cierto tipo de acti-
vidades/juegos distintas según el género en edades de infancia, donde
comienza el desarrollo de ciertas habilidades; se promueve lo binario
–mujer u hombre- en las opciones de esta construcción –de género-,
invisibilizando la diversidad que existe, hasta ir validando como modo
de expresion masculina la violencia y rudeza.

En la cancha esto se ve claramente. Muestra de ello son los gritos des-


de afuera de la cancha a niños de 5 a 15 años en escuelas de fútbol, así
como también el cantar ronco y fuerte para mantener el “aguante”, el
no aceptar que en el equipo de tu hijo hombre se incorporen mujeres,
ya que son “debiles”, y porque en definitiva el “futbol es para hombres”.
A esto se suma el ser violento, validándonos desde la agresividad y la
violencia verbal y física con nuestros pares de equipo y otros clubes
en la galería, y también en las cúspides de las distinas estructuras de
organizaciones no formales, donde es un tipo de hombre el que logra
situarse en estos cargos.

Hoy esto lo veo con mucha claridad. Soy padre de una pequeña de 1
meses, la cual ha abierto otras dimensiones de cómo entender el mun-
do. Desde la crianza, esta vez, visualizo estas innecesarias diferencias

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 98


que se traducen en validaciones de ciertas conductas y, sobre todo,
imposiciones futuras de “qué deben ser cuando grandes”, dependiendo
de si nacieron con vagina o pene. De estos últimos se espera que sean
futuros cracks futboleros, autores de múltiples goles o destacadas ha-
bilitaciones, nuevamente y, a veces sin querer, inculcando destrezas,
éxitos y obligaciones de cómo ser futbolista y hombre.
Cargamos, entonces, con todos los atributos del “ser hombre”, en un
espacio que recrudece lo que hoy entendemos como lo “masculino”.
Me he dado cuenta, ya de grande, a mis 30 años, lo difícil que es llorar
cuando una emoción, no futbolera, se hace presente. Tal vez lo ante-
rior responda a esa tranca con la que cargamos tantos hombres.

Nuestras heridas
Por supuesto que estas imposiciones conllevan efectos en nosotros
como seres complejos. Ninguno de nosotros está inmune a estos da-
ños que el patriarcado nos genera constantemente. ¿O acaso ustedes
creen que no exponer nuestros sentimientos nos hace realmente fuer-
tes? O ¿el no llorar cuando sentimos pena en una relación de amistad,
trabajo u otra no acarrea frustraciones? Entendiéndonos como seres
complejos, sabemos que toda acción tiene un efecto en nosotros y no
existe amague que haga eludir a dicho daño. Así lo grafica el psicólo-
go Terry Real refiriéndose a que “los diez años de diferencia entre la
esperanza de mujeres y hombres poco tiene que ver con la genética.
Los hombres morimos antes porque nos descuidamos: tardamos más
en reconocer que estamos enfermos, tardamos más en pedir ayuda y
una vez que nos ha sido asignado un tratamiento, somos menos con-
secuentes con él que las mujeres».
Nuestras heridas las cargamos toda la vida, viéndose expuestas, y
sumadas a otras variables, por ejemplo, cada vez que alzamos la voz
en una asamblea o en una relación de pareja; siendo violentos verbal
y/o físicamente cuando se nos presenta una situación que no sabemos
manejar; o bien, cuando el resultado de nuestro equipo no fue el que
esperábamos. Frente a estas situaciones liberamos toda esa tensión
que la desilusión o frustración traen consigo, entre otras manifesta-
ciones.
Y es así como en defensa a esa anulación de expresar nuestros senti-

99 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


mientos es que creamos condiciones y un contexto donde la manifes-
tación de amor, el abrazo apretado u otra demostración de emociones
sí está validada entre los mismos hombres. Esa creacion es lo que ro-
dea al fútbol. Ahí el abrazo entre hombres, sólo por el hecho de vestir
la misma camiseta no es extraño; tampoco el llorar en caso de perder
determinado partido, o bien manifestar el amor incondicional a un
emblema -casi siempre masculino-. Es en ese espacio, de juego, donde
diversas acciones/sentires arrebatados en la crianza se vuelven coti-
dianos y aceptados, las mismas que son parte de lo “femenino” al salir
de estadio o pinchanga de barrio.

¿Privilegios?
“Si bien el patriarcado oprime a los hombres, conservamos in-
tactos los privilegios que nos otorga: ser los primeros en sentarnos a
la mesa, comernos el plato más grande, ser los que ganamos el me-
jor salario respecto de nuestras colegas, los que podemos ejercer la
violencia, piropear a las mujeres en la calle y tocarles el trasero en el
metro sin que nadie diga nada, porque esa violencia está naturalizada.
No se trata de construir un discurso bajo la lógica del empate entre
hombres y mujeres, porque mientras los varones no soltemos esos pri-
vilegios, esa idea de que somos víctimas del patriarcado no va a poder
ser asumida por nosotros”

Klaudio Duarte
Kolectivo Poroto

Si bien he participado de espacios donde las estructuras de las orgáni-


cas están distribuidas entre mujeres y hombres por igual, también doy
cuenta de que son aun minoritarias estas experiencias en cuanto a lo
relacionado con el fútbol. Sólo por ser hombres tenemos más chances
de llegar a espacios de “dirigencia” o simplemente a ser escuchados al
momento de compartir, debatir y conversar sobre quienes son las o los
11 titulares del domingo. Son hombres quienes dirigen a las barras, o
quienes mayoritariamente forman parte de un directorio, por ejemplo.
Hace unas semanas tuve la oportunidad de compartir experiencias

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 100


con una ex drigenta de una corporacion de un Club en Chile, la cual
me comentaba con desilusión, pero con mucha fuerza, como es que
“le ofrecieron un baño con espejo para que pueda pintarse”, como el
gran ícono de inclusión en el club al momento de llegar a puestos de
directiva. Lo que pareciera banal, no fue más que una muestra más
de la violencia que viven las compañeras y de la que nosotros, como
hombres, estamos tan alejados de ser afectados.

Sumemos la diferencia de los sueldos, la exposición de partidos de una


liga masculina versus una femenina (enhorabuena, la Copa America
Femenina será transmitida en señal abierta en Chile), las violentas
manoseadas que viven las mujeres al momento de entrar a una galería
y sin acompañamiento de un hombre. Todas estas situaciones y tan-
tas otras que se quedan fuera de estas letras, también forman parte
de escenarios, los cuales, por ser hombre, están muy lejos de nuestro
cotidiano.

Al final del partido, privilegios y violencia van muy de la mano.

¿Para dónde vamos?


En definitiva, de que el patriarcado afecta también a los hombres, es
evidente. De que nos va destruyendo poco a poco de manera silencio-
sa, es un hecho el cual, al menos a mí, me costó visualizar. No obstante,
está presente incluso en nuestra construcción como sujetos llenos de
barreras y miedos bien ocultos, por ser parte de debilidades que no
debemos mostrar por “ser hombres”. Asimismo, vamos actuando des-
de una formación patriarcal con nuestro entorno, no solamente oca-
sionándonos daño a nosotros mismos, sino también las mujeres que
son parte de círculos comunes, manteniendo privilegios, aplicando la
jerarquia en relaciones de poder sólo por ser hombres, entre tantos
daños, incluso llegando a la muerte.

Con estas letras no búscamos el empate con las compañeras mujeres.


No todo se mide como se evalúa en una cancha de fútbol. Como bien
decía una compañera de otro Club, que, por supuesto, es parte de esta
deconstrucción interna: “El machismo mata, el feminismo no”.

101 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


La pega es mucha. Cuesta trabajo dar pie a desmantelar el ego mas-
culino. Es dificil volver a practicar la humildad para darnos cuenta de
que estamos a tiempo de re-aprender y sanarnos, porque sanándo-
nos también sanamos a nuestro entorno, a nuestros hijos(as), nuestras
madres y padres, nuestras compañeras y compañeros.

¡Comenzó el partido amigxs!

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 102


103 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 104
ser hombre en y desde
Cambio el fútbol
en colo-colo
Patricio
PalomaCórdova
Norambuena
Flores
Colocolina y participante de
Mestizo,
la primera
Chawversión
pichimalen
del Fútbol
Violeta
y Resistencias
y colocolino

105 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 106
En lo que sigue, me tomaré la libertad de proponer a las Cooperativas
como modelo para administrar el fútbol chileno y daré mis razones de
por qué una Sociedad Anónima, en ningún caso, es un modelo acepta-
ble. Advierto desde ya que cometeré algunas imprecisiones legales y
comentaré desde el sentido común, haciendo un intento modesto para
explicar una materia muy técnica.

El cuento aciago comenzó el año 2002 cuando Colo-Colo fue decla-


rado en quiebra y se inició el proceso para que sus bienes, trabaja-
dores, estadio, instalaciones, jugadores (que son trabajadores, claro),
fuesen administrados por una Sociedad Anónima (Blanco y Negro
S.A., llamada la concesionaria) y ya no por una Corporación. Esta
decapitación y posterior exhibición de su cabeza en la Plaza Pública,
fue no sólo un cambio legal de una forma de administración, sino que
un manifiesto político y ejemplificador para el resto del fútbol; desde
hoy en adelante el fútbol se privatiza y sigue la senda del resto de los
derechos sociales como la educación, la salud, la previsión social, la
vivienda. El ejercicio de privatizar el fútbol es efectivo, se trata de una
actividad muy popular, muy querida, relativamente de fácil acceso, de
fácil comunicación y comprensión. Por esto, si se privatiza el fútbol y
se naturaliza esta política por los hinchas y socios (la sociedad), es
fácil que aceptemos cualquier otra forma de relacionarnos entre no-
sotros, con el Estado y con cualquier organización pública o privada;
es decir, aceptamos terminar con el último bastión del tejido social. Es
como el sueño erótico de Jaime Guzmán.

Cuando quebró Colo-Colo, de manera espeluznante se atacó a las Cor-


poraciones y se les sindicó como incapaces de administrar cualquier

107 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


actividad que generase plata. Se dijo que las Corporaciones eran in-
competentes para dirigir un negocio, que, de por sí, generaban pér-
didas y desfalcos, porque no estaban supervisadas por ningún orga-
nismo del Estado y que una actividad que generaba tanto “beneficio”
económico, como el fútbol, tenía que ser administrada por aquellos
que saben (sí, el argumento de que un empresario como Piñera sabe
administrar Chile). Y en este punto voy a decir una obviedad, pero me
imagino que es difícil hacer una defensa a una mala administración,
por más que duela que haya venido desde la Corporación Colo-Colo. Y
si bien las Corporaciones efectivamente estaban siendo mal adminis-
tradas, la situación fue utilizada como excusa para privatizar el fútbol,
para administrarlo mediante Sociedades Anónimas y por empresarios
que comparten redes e intereses comerciales (y no necesariamente
visiones deportivas o sociales).

Y es que la ideología de que la Sociedad Anónima de por sí es la mejor


forma de administración del deporte, del fútbol o de cualquier actividad
que genere plata, se desmorona si se mira bajo el prisma del espíritu
de la ley (porque la ley tiene una razón para venir a este mundo): Una
Corporación es una asociación de personas que destinan bienes para
la consecución de un fin, por ejemplo, prestar servicios educacionales
¿Suena conocido? Claro, las Universidades en Chile legalmente deben
ser Corporaciones. Tienen un Directorio y pueden tener orgánica in-
terna destinadas a las finanzas, recursos humanos, y lo que de la crea-
tividad salga. Pero ¿por qué la ley estimó que una Universidad debiese
ser una Corporación? Sencillamente porque una Corporación no tiene
fines de lucro. Entonces, si quienes fundan una Corporación tienen un
sueldo (regulado por sus propios estatutos) de 5 porotos, por más que
esa Corporación sea muy rentable y gane 15 porotos, esos “dueños” no
pueden distribuirse los porotos extra que gane la Corporación. O sea,
su sueldo seguirá siendo el mismo, y los excedentes deberán ser rein-
vertidos en la Corporación, por ejemplo, en mejorar las instalaciones
o contratar más profesores. Es decir, los dueños no debiesen lucrar y
hacer de esa Corporación un negocio. Este tema nos resulta conocido
gracias a tanto universitario y secundario que se agarró a piedrazos
con un guanaco. La razón política y legal es que la educación es un
bien social, un derecho básico de las personas, que debe ser entregado
en ciertas condiciones y donde es poco ético que se lucre en desmedro

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 108


de quienes deben ser educados. Al menos, esa creo yo que es el alma
de una Corporación. Y, si siguen el hilo, es la misma razón por la que
un Club Social y Deportivo debiese estar administrado por una figu-
ra parecida a la Corporación, porque es absolutamente poco ético y
contra el sentido común, que una actividad cultural, deportiva, social,
comunitaria, tenga por único objeto la ganancia personal de quienes
lo dirijan. Y hay una razón un poco más terrenal (y menos combati-
va): si la recompensa para dueños y directores es el lucro propio, no
hay garantía que el dinero recaudado se reinvierta en dar un mejor
servicio a los beneficiados, y menos aún algún estímulo para que so-
cios con menos poder económico participen en alguna instancia de la
administración o toma de decisiones. Y, por supuesto, quienes tengan
más inversión se asegurarán de tener más injerencia que aquel que
tienes menos porotos.

Teniendo en cuenta el espíritu de una Corporación podemos compa-


rarlo con el espíritu de una Sociedad Anónima, orgánica que la reem-
plazó en el fútbol. La Sociedad Anónima, por esencia, tiene fin de lu-
cro; lograr la ganancia para ser repartida entre accionistas, que cada
accionista obtenga ganancia personal, porque la ley nunca estimó que
este tipo de sociedades debería administrar derechos sociales, innatos
de cualquier comarca humana. No es que la Sociedad Anónima quiera
herir nuestros sentimientos e impedir que nos desarrollemos de forma
colectiva y social, sino que la Sociedad Anónima está hecha, de fábri-
ca, para administrar empresas y negocios, y no derechos ni necesida-
des que no sean meramente comerciales.

Bueno ya, pero las Corporaciones deportivas efectivamente sí lucra-


ron y provocaron abismos financieros. Sí, de la misma forma como
las Universidades lo están haciendo, por falta no sólo de regulación
o de capacidades técnicas, sino, además, porque opera un criterio co-
mercial donde no debe haberlo; existe una concepción de negocio en
actividades que no lo son. Y fue así como los fenicios que idearon la
quiebra de Colo-Colo, recogieron esta realidad y erigieron las Socie-
dades Anónimas como símbolo de la transparencia (porque estarían
reguladas expresamente por órganos del Estado) y como figura de
una administración exitosa, toda vez que serían dirigidas por empre-
sarios.

109 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Por lo demás, la Sociedad Anónima ha sido incapaz de darle un barniz
ético, serio, profesional y de cariño a una institución deportiva, y no
impide que los clubes (como Colo-Colo) sean utilizados nuevamente
como plataforma de poder y gran posibilidad de hacer otros negocios
vinculados con la actividad deportiva, pero en los que sí se gana efec-
tivamente. Nuevamente, la Sociedad Anónima no da el ancho y me
pregunto si quizás el pillaje es un problema estructural que crece en
el caldo de cultivo de la desregulación y oda al negociado.

Mi primera conclusión sería, entonces, que efectivamente en el fútbol


y el deporte circula plata (tan básico como el sueldo de los trabaja-
dores), que debe ser administrada seriamente y bajo ciertas normas
jurídicas, pero esto en ningún caso nos lleva a elevar la ganancia
descarada como único objetivo de una actividad social tan relevante.
La Sociedad Anónima desconoce lo que hipotéticamente recoge una
Corporación y es potenciar las necesidades y desarrollo cultural, so-
cial y político de una actividad, mantener su identidad y esencia. Y
no deja de ser extraño que los mercenarios ideólogos de implementar
este tipo de administración hayan preferido una Sociedad Anónima a
secas, en vez de ajustar el sistema de la Corporación.

Entonces, si descarto las Sociedades Anónimas como administradoras


del fútbol chileno, ¿Qué otra forma de administración me queda, que
no devenga en la barbarie de volver a comer chancho chino? Existe
una figura económica y se llama Cooperativa. Una Cooperativa es un
grupo de socios que persiguen la satisfacción de sus necesidades; una
Cooperativa es una empresa cuando los socios definen que tiene fines
de lucro. Es muy similar a una Sociedad Anónima en cuanto a su es-
tructura y fiscalización: están específicamente reguladas por una ley
y un reglamento, tiene Directorio u órgano de administración (le diré
Directorio, aunque en el caso de una Cooperativa la administración
la tiene el Gerente y el Consejo de Administración), responde ante el
Servicio de Impuestos Internos, es supervisada por el Ministerio de
Economía y tiene un órgano de fiscalización interna (llamado Consejo
de Vigilancia). Por lo demás, los accionistas de una Sociedad Anóni-
ma son equivalentes a los socios de una Cooperativa y, en caso de que
la Cooperativa tenga fines de lucro, sus socios sí pueden repartir las
utilidades. Lo detallo para que sea evidente que son orgánicas herma-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 110


nas, formas legales de administración de la plata y que no es un ente
socialista fundadas por pobres y por hippies. Para que se note más
aún, Colún y Capel son Cooperativas (aunque perdieron la esencia
cooperativista).

Imagino que es evidente que propongo un modelo cooperativo como


reemplazo de las Sociedades Anónimas. Sí, porque en principio sal-
vaguarda todo lo que hipotéticamente hace una Sociedad Anónima y
que fue la razón (ficticia) por la que pasaron a administrar el fútbol
en Chile. Sí, también estoy consciente que no es garantía absoluta de
la buena fe del bandidaje chileno que pueda administrar Colocolo. Y
sí, las cooperativas tienen dos atributos que la hacen muy superior
a una Sociedad Anónima no sólo como forma de administración del
fútbol, sino que también como manera de transformar la forma de re-
lacionarnos en la sociedad (o, si suena muy ambicioso, transformar la
forma de relacionarnos entre hinchas, socios y miembros de un Club).
¿Cuáles son estos dos atributos? Primero, los fines de la Cooperativa
no son solo la ganancia económica de los socios y; segundo, la Coo-
perativa asegura la democracia absoluta en la toma de decisiones
internas.

En primer lugar y en cuanto a la finalidad de una Cooperativa, es la


propia ley la que la define como “asociaciones que de conformidad con
el principio de la ayuda mutua tienen por objeto mejorar las condicio-
nes de vida de sus socios”. En contraposición, una Sociedad Anónima
está definida legalmente como “una persona jurídica formada por la
reunión de un fondo común, suministrado por accionistas responsa-
bles sólo por sus respectivos aportes. La Sociedad Anónima es siem-
pre mercantil, aun cuando se forme para la realización de negocios de
carácter civil”. Luego, la misma ley agrega que “la sociedad (anónima)
podrá tener por objeto u objetos cualquiera actividad lucrativa que
no sea contraria a la ley, a la moral, al orden público o a la seguridad
del Estado”. Creo que este punto es clave: mientras la Sociedad Anó-
nima se define únicamente en torno a aportes de dinero y a tener por
objeto cualquier actividad lucrativa que traiga beneficio personal a
cada accionista, el objetivo primero de una Cooperativa es mejorar las
condiciones de vida de sus socios, y eso puede o no implicar beneficio
lucrativo. Es decir, en la constitución de una Cooperativa pueden es-

111 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tipularse como objetivos primordiales y de mayor relevancia (o igual
relevancia), por ejemplo, lograr la participación de sus socios en la
toma de decisiones, respetar la identidad de la institución y, lograr
beneficios económicos con el fin de hacer crecer la institución (y no
la repartija personal de plata). Esto es de suma importancia porque
cuando se trata de Sociedades Anónimas, cualquier accionista puede
demandar a un Director o a la misma Sociedad cuando ve limitada
o vulnerada la posibilidad de que las acciones sean rentables o sea,
cuando pone en riesgo el beneficio económico. Es el argumento que,
en el fondo, utiliza Leonidas Vial para iniciar un juicio contra el Club
Social y Deportivo Colo-Colo: Un supuesto pacto de accionistas que
sólo beneficia a los socios del Club e implicaría el desmedro económi-
co del resto de los accionistas no-socios. Y así, por ejemplo, rebajar el
precio de las entradas para los socios del Club significaría, hipotéti-
camente, que Blanco y Negro recibiría menos plata y que, por lo tanto,
los accionistas recibirían menos dividendos (partiendo de la falacia
que Blanco y Negro genera utilidades para repartir). Un sistema coo-
perativo, por el contrario, puede establecer como primeras priorida-
des tanto la ganancia económica de los socios (los equivalentes a los
accionistas) así como, por ejemplo, lograr la asistencia masiva de los
socios a los partidos, diseñando para eso una política de precios es-
table y accesible que los Directores deban cumplir obligatoriamente.
Y si proyectamos aun más, podrían ser objetivos de una Cooperativa
deportiva la participación de los futbolistas en instancias “sociales” y
con esto no solo me refiero a la filantropía de asistir a un hospital, sino
a la participación sostenida en instancias de educación y formación
de la comunidad (creo que la arellanización camina por ese rumbo). O
bien, tener como objeto potenciar e invertir en otras ramas deportivas.
Quizás también, involucrar a los trabajadores del Club en la toma de
decisiones o, incluso, decidir que su Directorio esté conformado por
hombres y mujeres en igual número.

El incumplimiento de los objetivos de una Cooperativa genera conse-


cuencias legales y obligaciones para sus Directivos y para la propia
Cooperativa: la razón de ser de un Club deja de ser meramente econó-
mica, pues existen otros objetivos de igual importancia e igualmente
obligatorios.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 112


Siguiendo con el punto anterior y según se lee de la misma defini-
ción de Cooperativa, el beneficio de los socios no se logra a cualquier
costo, sino que al alero de ciertos valores; hablamos de la ayuda mu-
tua, la solidaridad y el cooperativismo. Estos principios debiesen ser
de sentido común para quienes gustamos del fútbol: el equipo gana
cuando marca un gol, cuando un solo jugador marca el gol, pero para
que lo haga requiere de un equipo completo que, confiándose pases
unos con otros, permiten habilitar finalmente a quien convierte. Así,
la solidaridad y el cooperativismo dicen relación con la convicción de
que se logra más en colectivo que individualmente, es decir, genera en
las personas sentido de adherencia al grupo y necesidad de partici-
pación. Y, en ese sentido, va contra los principios de una Cooperativa
velar por uno mismo sin considerar al colectivo…un tanto diferente al
modelo individualista de una Sociedad Anónima.

Este sentido de adherencia y participación nos lleva a la segunda ca-


racterística diferenciadora de la Cooperativa, y es que ésta permite la
democracia total: En una Sociedad Anónima, si yo tengo mayor inver-
sión, tengo mayor peso en la toma de decisiones; así hemos visto por
ejemplo a no colocolinos que han tomado el mando total de Blanco
y Negro sólo por tener mayor cantidad de acciones. Por el contrario,
cada accionista minoritario tendrían poder de decisión sobre un wáter
del Estadio. En una Cooperativa, en cambio, existe el principio de un
socio un voto; esto quiere decir que (siguiendo el ejemplo de los poro-
tos) si yo tengo 100 invertidos en la Cooperativa y otro socio tiene 5,
el voto de los dos tiene el mismo valor. Es decir, ambos socios tienen
el mismo poder de decisión. ¿Cómo se eligen entonces los Directivos
de las Cooperativas? En términos simples, todos los socios eligen un
Directorio y esto no depende de quien tiene más plata invertida, sino
de una decisión tomada por la mayoría de los socios.

Eso sí, para los desconfiados, si bien el sistema cooperativo es de


democracia absoluta en el sentido que el voto de cada socio tiene el
mismo valor independiente de la inversión económica de cada uno, al
momento de repartir utilidades, esta repartición de utilidades (en caso
de Cooperativas con fines de lucro) será según la inversión de cada
socio. O sea, siguiendo el ejemplo anterior, quien tiene 100 recibe más
utilidades que quien tiene 5.

113 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


El sistema democrático de una Cooperativa es totalmente diferente al
de una Sociedad Anónima y asegura participación efectiva de todos
sus miembros y, por lo demás, facilita el control de todos los socios
sobre la toma de decisiones de un Directorio. La Junta de Vigilancia
(órgano de fiscalización interno de una Cooperativa), el Consejo de
Administración (el Directorio) y el Gerente, son electos por todos los
socios, quienes se reúnen periódicamente en Juntas Generales de So-
cios.
Democracia, participación, satisfacción de necesidades de los socios
sean éstas o no lucrativas, y el respeto a principios como la solidari-
dad y el apoyo mutuo, parecen ser cualidades que debiese detentar un
Club Social y Deportivo, considerando que estos están abocados a la
comunidad, a lo colectivo, a necesidades sociales.

Un Club Social y Deportivo como Colo-Colo no debiese administrarse


para ser exitoso futbolísticamente (en el sentido más negativo y neoli-
beral), su objetivo no puede ser reunir más plata para pagar jugadores
cada vez más caros, para asegurar parafernalia y no necesariamen-
te un buen espectáculo o desempeño, debiese estar enfocado en un
trabajo a largo plazo y no en la inmediatez de un resultado. Imagino
que las personas tenemos otras satisfacciones en torno al fútbol y al
deporte que no son sólo tomarse una foto con un jugador del equipo
o comprarse la última camiseta. Creo fielmente que los Clubes de fút-
bol pueden ser entidades transformadoras de la sociedad, formativas,
que permitan la participación tanto de los futbolistas, como de los
trabajadores, de los socios y de los hinchas, clubes abiertos a recibir y
escuchar a las personas, que tiendan a lo colectivo y comunitario.

¿Cómo aplicarlo en Colo-Colo? No lo tengo muy claro. Lo que sé con


claridad es que el Club no puede llegar de invitado a una orgánica aje-
na, como lo es Blanco y Negro. Menos puede estar de invitado cuando
esa orgánica tiene solo un fin comercial y la ganancia personal de los
accionistas y Directivos. Quizás el Club debería generar su propia he-
rramienta de administración y esta podría ser una Cooperativa, don-
de, en vez de accionistas que compren participación, existan socios
que hagan aportes económicos. O, podría ser, que el mismo Club se
transforme en una Cooperativa. Como sea, si va a existir un modelo
rupturista, su creación debe venir desde Colo-Colo.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 114


115 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 116
historia social delunfútbol
Esto
soynoeneselunsiglo
ecosistema
futbolero, xxdeportivo
clubluego
llamado chileno
fútbol
existo
deporte e iglesia en lourdes con san pablo
Cristian
Patricio
Francke
CórdovaMansilla
Flores
Mestizo, Chaw
Colocolino,
pichimalen
Felipe MoralesArellanizador
y Violeta y colocolino
Sebastián y sureño
Inostroza
Participantes de la primera versión del Fútbol y Resistencias

117 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 118

“Hay quienes sostienen que el fútbol no tiene nada que ver


con la vida del hombre, con sus cosas más esenciales.
Desconozco cuánto sabe esa gente de la vida. Pero de algo
estoy seguro: no saben nada de fútbol.”

Eduardo Sacheri

¿Por qué el fútbol puede ser historia?

Un escritor argentino, Roberto Fontanarrosa, explica la importancia


que tiene en Latinoamérica la forma en que se le devuelve el balón a
un grupo de personas que están jugando al fútbol. Y es que pareciera
que no está en juego solamente el hecho de que continúen jugando,
sino también el honor de quien devuelve la pelota. No se les puede de-
volver la pelota con las manos, ni tampoco con un gesto que evidencie
mala calidad futbolística. Si observamos bien, el que devuelve la pelo-
ta lo hace con pasión, con un gesto futbolero que lo deje bien parado.
¿Cómo no va a ser el fútbol un símbolo primordial de identidad colec-
tiva? “El estilo de jugar es un modo de ser, que revela el perfil propio
de cada comunidad y afirma su derecho a la diferencia”1.

Parece curioso que los textos de historia ignoren algo que es tan im-
portante para la gente como el fútbol, cuando este deporte ha sido
fundamental tanto para opresores como para oprimidos, como forma
de dominación y como forma de revelación. La sociedad latinoameri-

119 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


cana, entre las cuales la chilena no es la excepción, y particularmente
las clases populares, orientan parte de sus vidas (algunos sus vidas
completas) a este deporte. Si sumamos la cantidad de camisetas que
venden los clubes Universidad de Chile y Colo-Colo, el número as-
ciende a más de 540.000 al año solo de poleras oficiales, cuyo costo
es de $32.000 aproximadamente. El fútbol es un negocio y no es una
excepción al neoliberalismo. El siglo XXI ha hecho del fútbol una lo-
cura de mercado aun mayor; han proliferado las sociedades anónimas,
que manejan clubes de fútbol como una empresa; los futbolistas son
un producto y las masas son manipuladas y maniatadas a través de
este deporte. Es imposible negarlo: el fútbol es un negocio vulgar y
silvestre. Pero quienes escribimos este trabajo creemos que el fútbol,
además de eso, puede ser, es y ha sido en la historia, también mucho
más que eso.

Es difícil comprobar científicamente esto, justamente porque la histo-


ria oficial ignora el fútbol. Los parámetros que utiliza la historiografía
tradicional para pensar el país no es útil para nuestros propósitos:
no vamos a hacer una historia de las instituciones deportivas, no in-
tentaremos ahondar en archivos judiciales que contengan las formas
jurídicas de los clubes, sus fechas de fundación, sus formas de finan-
ciamiento, sino que estudiaremos el fútbol como fenómeno popular.
Si utilizamos los parámetros que nos propone la Historia Social para
hacer historia, si trasladamos el enfoque epistemológico e intentamos
estudiar nuestra historia desde los sujetos populares, entonces pode-
mos hacer el intento de defender nuestro punto.

Hablamos de defender nuestro punto porque en este trabajo se intenta


demostrar que el fútbol no sólo es, como decía Marx, el opio del pue-
blo, sino que también puede ser una herramienta para generar poder
popular. La inquietud que nos convoca a hacer esto no es cientificista,
no responde a una lógica historiográfica, sino a una inquietud genera-
da empíricamente. Un periodista, interrogando a una teóloga alemana
llamada Dorothe Sölle, le preguntó: “¿Cómo le explicaría usted a un
niño lo que es la felicidad? No se lo explicaría –respondió-. Le pasaría
una pelota para que jugara”2. Eso es justamente lo que nos lleva a es-
cribir este trabajo. Y es que para jugar al fútbol solo se necesita algo
que gire suceptible de ser pateado. Es un deporte simple y ha sido his-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 120


tóricamente el deporte de la pobreza en latinoamérica. Nos saca de la
realidad (y por eso podría actuar como opio del pueblo), pero nos saca
juntos de la realidad. Cuando jugamos fútbol, hacemos comunidad.
Nos conocemos con nuestros vecinos, con nuestros compañeros y, si
logramos aislarlo de las lógicas liberales individualistas (que como se
verá son parte del origen del fútbol y, por lo mismo, es tan difícil ais-
larlo de ello), puede operar como arma de poder popular.

A continuación, se hará un análisis histórico de la forma a través de


la cual el fútbol ha actuado en Chile e intentaremos hacerlo desde los
sujetos históricos, y no como procesos institucionales a nivel macro.
Y es que a través de los sujetos históricos que juegan al fútbol en su
vida cotidiana nos damos cuenta de que éste puede maniatar las in-
fluencias del mercado y se convierte en símbolo de identidad colec-
tiva, en una pasión asimilable a cuestiones fundamentales de la vida
de las personas. “Y yo me quedo con esa melancolía irremediable que
todos sentimos después del amor, y al fin del partido”3.

Expansión del fútbol con el liberalismo


El fútbol como lo conocemos es un deporte inventado por los ingleses
en el siglo XIX. Hay quienes sostienen que en realidad su origen se re-
monta 2.000 años antes a China, y otros que defienden la idea de que
se jugó por primera vez en Egipto. Esto a nosotros nos resulta irrele-
vante, porque fue justamente por inlfluencia inglesa que comenzó a
practicarse en Chile. Ahora bien, esta influencia inglesa en el origen
de este deporte en Chile nos obliga a introducir una problemática fun-
damental de este trabajo: la relación del fútbol con el liberalismo. Para
fines del siglo XIX, los capitales ingleses manejaban parte importante
de la economía chilena. La historiografía tradicional tiende a reducir
la influencia inglesa en la economía al control que tenían estos sobre
la producción de salitre. Sin embargo, se ha demostrado que esta iba
mucho más allá, lograron controlar sectores industriales, casas de co-
mercio, etc. En su afán por mantener un bajo perfil, los comerciantes
ingleses pasaron desapercibidos a ojos de los historiadores tradicio-
nales. En el libro “Mercaderes, empresarios y capitalistas” del profesor
Gabriel Salazar, se demuestra la importancia inglesa en el comercio

121 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


chileno, y la gran dependencia que existía por parte de nuestro país.

Por otro lado, los marinos ingleses, en sus tiempos de ocio, se junta-
ban a jugar un extraño juego para los porteños que llamaban fútbol.
Un deporte que rápidamente comenzó a cautivar el ojo de quien viera
la destreza con que se pasaban la pelota y que, por lo demás, no era
difícil de entender. Con la expansión del capitalismo inglés, se pro-
ducía también una expansión del fútbol. Sin embargo, creemos que
existe una correspondencia histórica entre el fútbol y el liberalismo
más profunda aun y que alcanza un nivel filosófico. Este deporte tiene
ciertas características similares al liberalismo como forma política:
establece ciertas normas para garantizar el desarrollo del juego y, en
sí, un funcionamiento que es propio de los valores capitalistas y del
liberalismo imperante en nuestro período de estudio. Pablo Albarces,
escritor argentino que se ha dedicado al estudio histórico del fútbol,
fija en al menos 7 las características de los deportes traídos por los
europeos a América: la secularización, la igualdad, la burocratización,
especialización, racionalización, cuantificación y obsesión por los re-
cords, que se podría asimilar al concepto de competitividad. Todas
estas características son asimilables al modelo económico liberal.

Aunque, a pesar de que el análisis de Albarces es acertado, pareciera


ser aplicable para la práctica de los deportes (y del fútbol en particu-
lar) sólo a nivel profesional. Como veremos, el fútbol vivió un proceso
de “popularización”; las clases populares se adueñaron de él como for-
ma de expresión corporal y, con esto, dejó de tener esas características
en la medida que se practicó a nivel popular: en la calle, en el barrio,
entre amigos. Sin embargo, a nivel “institucional” (ponemos comillas
porque las instituciones del fútbol como tal aparecen más adelante)
estas características sí son aplicables. Esto nos introduce una proble-
mática que se vincula a la problemática principal de este trabajo, y
es que el fútbol tiene dos caras: una cara vinculada al liberalismo y
a una forma de opresión a las clases populares, y otra vinculada a la
conquista de este por parte de las clases populares. Es importante se-
ñalar que, cuando nos referimos a las clases populares, nos referimos
a los trabajadores de todo tipo; a los marginales, a los niños “huachos”,
etc. Y cuando hablamos de las élites, no hablamos sólo del patriciado
mercantil que aún dominaba el Estado y el mercado, sino que también

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 122


a la emergente clase política civil, a la élite inglesa, etc.

Ahora bien, haremos un breve repaso histórico de la forma en que el


fútbol comenzó a propagarse por Chile y lo iremos entrelazando con
la problemática introducida.

Origen del futbol en Valparaíso


El fútbol desembarca en Valparaíso, a finales del siglo XIX. Como
mencionamos, los ingleses que llegaban a puerto no solo realizaban
intercambios económicos, sino que también produjeron un importante
intercambio cultural con los porteños. Tal vez uno de los más signifi-
cativos, en cuanto a su impacto posterior en la cultura chilena fue, pre-
cisamente, el fútbol. Era una actividad que parecía simple; dos equipos
que patean un balón, o bien, cualquier objeto que rodara, tratando de
meterlo dentro de un improvisado arco rival. Justamente esa simpleza
fue la que comenzó a cautivar cada vez a más personas a comenzar
su práctica. Sin embargo, el fútbol traído desde tierras inglesas estaba
lejos de ser una práctica informal; por el contrario, como uno de los
primeros países en practicar su actividad, a la fecha ya contaban con
un sistema institucionalizado con reglamentos propios. Esto produjo
un choque de mentalidad en los primeros años fundacionales. De he-
cho, uno de los tantos clubes fundados exclusivamente por ingleses en
Santiago declaró en la prensa:

“Los clubs chilenos hacen alarde de informalidad, de chacota. Se


cita para jugar un practice y concurren dos o tres, un match y faltan
cuatro, y después atribuyen a la mala suerte los descalabros que su-
fren en la cancha. Hasta ahora no sabemos de un team que se haya
mantenido completo por más de una temporada. Las rencillas ridícu-
las concluyen con los clubs y los aficionados concluyen con el footba-
ll, porque hasta ahora se pretende que este es un sport para niños que
un muchacho de la Universidad debe mirar en menos”6.

Aquí notamos que claramente quienes trajeron este deporte a nues-


tro país tienen distintas concepciones, tanto del estilo de juego que
se comenzaba a formar, como también de los objetivos de la propia

123 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


práctica deportiva.

“La labor cumplida por los grupos privados ingleses tendría re-
percusiones mundiales, el fútbol se propagaría conforme se aceptaba
el liberalismo, en el marco de una expansión de capitales a nivel glo-
bal, el fútbol fue una bomba que explotó con la llegada del siglo XX.
Esto es porque, el balompié trae aparejado consigo una serie de nor-
mas y en sí, un funcionamiento propio de los valores capitalistas y del
liberalismo imperante en nuestro periodo de estudio”7.

Esta concepción fue tomada, en su modelo institucional, casi sin mo-


dificaciones en las elites mercantiles porteñas que comenzaban a for-
mar sus clubes en base a la competitividad que luego llevaría al afán
de la profesionalizacion. No es casualidad que los primeros clubes
fundados tuvieran nombres con marcada influencia británica como
el Mackay and Sutherland (el primer club fundado en Chile, en 1882),
o el Sporting Club en Valparaíso. Estos compartían los valores del
fútbol inglés y los promovieron a las clases populares en un afán
moralizante de otorgar un orden en la sociedad desde la práctica de-
portiva. De esta manera se pretendía dotar de conductas morales a
la masa popular chilena, la que se encontraba, para ellos, consumida
por el alcoholismo y falta de higiene. Es así como, en razón de la tra-
dición institucional de los ingleses en torno al fútbol, al poco tiempo,
un periodista y dos comerciantes ingleses reunieron a los clubes para
organizar una Football Association of Chile con su respectiva compe-
tencia, el 19 de junio de 1895, que marcaría un hito en el camino que
iba a seguir el fútbol en adelante.

Ciertamente, los primeros clubes representaron equipos en su mayo-


ría de origen inglés o representantes de la élite mercantil chilena y
fueron los mismos que se reunieron en busca de tener una competen-
cia centralizada. Mientras que, por su parte, el fútbol no solo se con-
centraba en estos clubes, sino que se expandía visceralmente a través
de los barrios y comenzaba a generarse una red local informal, que
veía en los clubes un espacio de asociatividad comunitaria, al mismo
tiempo que proliferaba la búsqueda de la profesionalización. En este
punto creemos que existe un fenómeno interesante, en cuanto a que el
fútbol que llega a nuestras tierras, al momento de pasar por su etapa

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 124


de adaptación a la propia cultura se encuentra con que, a pesar de su
transversalidad, finalmente el camino se dividiría en dos alternativas,
entre el amateurismo y el profesionalismo.

El tema del amateurismo aparece señalado con alguna frecuen-


cia en contraposición -como en la crónica señalada- a algo descono-
cido. Se lee entre líneas. Es tal el orgullo de hacer deportes sólo por
afición, que ofende que pudiera hacerse por alguna recompensa y sólo
en el caso de las competencias atléticas se especifica cuando de éstas
están excluidos los profesionales, que son quienes obtienen premios
en dinero o compiten por suculentas apuestas. Pero en el caso del fút-
bol el tema apenas se roza y sólo haría crisis muchos años más tarde8.

El extracto anterior se refiere a la primera década del siglo XX, en el


cual se respira el boom de la actividad deportiva futbolística reflejada
principalmente en el auge de fundación de clubes en prácticamente
todas partes. Si en un principio fue Valparaíso el escenario principal
del fútbol chileno, bastaron pocos años para que se expandiera por
todo el territorio.

En Chillán se siente su crecimiento fuertemente. En 1903 van na-


ciendo los primeros clubes: Club Deportivo Manuel Rodríguez (de los
empleados y obreros de Chillán Viejo), Nacional Obrero (trabajadores
fabriles), Eduardo VII (empleados del comercio), Brasil (alumnos del
Instituto Comercial y ex alumnos del Liceo) y Bernardo O’Higgins
(alumnos de la Escuela Nocturna Andrés Bello). En Santiago, por su
parte, la organización era cada vez mayor, por lo que debían orga-
nizarse en divisiones. La primera de ellas se organizaba en torno a
la Copa Subercaseaux (presidente honorario de la asociación en ese
entonces), en la cual participaron clubes como el Santiago National,
Atlético Unión, Britannia, Victoria, Instituto Pedagógico y Thunder. En
la segunda serie, por la Copa Junior, participaron Victoria Rangers,
Chile, Thunder 11, Cambridge, Bandera, Balmaceda, Brasil, Victorioso,
Wilmington y Chilian Star. En Antofagasta, por su parte, también na-
cieron nuevos clubes: Chacabuco, Estrella del Mar, Unión Ferrocarril,
Valparaíso, Le Petit Chilean, Victoria, Simpson, y también se extendió
a la Pampa, donde las salitreras aportaron con nuevas instituciones9.

125 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Tal como hemos señalado, durante las primeras décadas del siglo XX,
el fútbol, se insertó dentro de nuestra sociedad chilena de manera
transversal y creciente. Su masificación era constante y los clubes
deportivos se convirtieron en centros importantes de reunión para
las comunidades. De a poco, se transformaron no solo en espacios
deportivos, sino en clubes sociales y deportivos, los cuales persiguen
distintos fines más allá de la actividad deportiva. A través de ellos se
generaba una identidad colectiva que se construía constantemente y
que se organizaba para hacer frente a los problemas locales. Si bien en
un principio los objetivos que guardaba la promoción de las activida-
des deportivas venia con un afán moralizante, traído desde las élites
comerciales a las clases populares, estas últimas finalmente lograron
hacer propia su práctica, con su estilo y su propia organización.

El proceso de apropiación convirtió al juego de una práctica re-


creativa propia de la colonia británica residente y de círculos aris-
tocráticos cercanos, en un fenómeno social y cultural masivo, don-
de simbólicamente se expresan conflictos, esperanzas, frustraciones
y sueños, individuales y colectivos. Asi, la práctica deportiva pudo
ser instancia de asociación y reconocimiento; expresión y espacio de
construcción de identidades clasistas, regionales o nacionales; lugar
de encuentro para una estructura social en proceso de heterogeneiza-
ción y bruscas transformaciones10.

Aqui notamos que existió un proceso importante de resignificación


social, en el que las clases populares y pobladores replicaban esta
práctica traída por la élite, pero no uniformemente, sino que se apro-
piaron de ella con sus particularidades propias. De esta manera, la
cancha comenzó a ser un nuevo espacio vivo de soberanía popular,
en el cual el simple encuentro lúdico significó un ámbito nuevo desde
donde las comunidades se entendían a sí mismas como un grupo co-
lectivo que desarrollaba su juego y su organización, lo que era reflejo
de su propia identidad. En general estos clubes, que no estaban dentro
de las competencias o asociaciones oficiales iniciales, eran fundados
en relación a la cercanía territorial o de trabajo; vecinos o trabajado-
res, junto a sus familias, que se reunían y que reflejaban (y construían)
su propia identidad colectiva.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 126


Mutualismo y fútbol
Hasta ahora nos hemos dado cuenta de la forma a través de la cual el
fútbol se ha comportado como modo de expresión social, incorporan-
do al deporte formas de comportamiento propias de las clases popu-
lares. Sin embargo, hay ejemplos históricos de que el fútbol fue más
allá incluso de una forma de expresión social, y llegó a ser un modo de
ejercicio de poder popular. Aquí presentamos dos principales ejemplos
de esto: el fútbol en el mutualismo de principios del siglo XX y con
las organizaciones sindicales a mediados del mismo. El segundo caso
es más discutible, desde el punto de vista de si puede considerarse
como forma de poder popular como tal, por lo que será discutido más
adelante.

Cabe referirse brevemente a la forma que tenían las Sociedades mu-


tuales de administrar poder. El gremio de artesanos, luego de insistir
en varias ocasiones al Estado en que empleara políticas proteccio-
nistas para su produccción manufacturera (lo hicieron en 1826 por
primera vez, pero luego también en 1829, en 1842, 1849, 1850, 1857 y
1858. ), y éste no solo se la negara, sino que diera más facilidades al
ingreso de manufactura inglesa, se organizó desde 1858 (aunque con
más fuerza desde 186211) en Sociedades mutuales, lideradas en su ori-
gen por Fermín Vivaceta. La primera forma de organización mutual
de los artesanos fue la Sociedad de Artesanos “La Unión” de Santiago,
aunque con el tiempo fueron proliferando cada vez más. Aplicando
una doble concepción del salario (cada trabajador destinaba una par-
te de su sueldo a un fondo común) y prescindiendo del Estado que les
había dado la espalda, administraron sus fondos sociales de previsión
y desarrollo: construyeron sedes, escuelas, teatros populares, incluso
imprentas. Generaron una forma de poder popular asociativa que no
necesitaba del Estado para desarrollarse, que fue el modelo en el cual
Luis Emilio Recabarren se inspiró para proponer las mancomunales,
y la forma de poder que desafió al Estado desde inicios del siglo XX12.

“Respondían al anhelo de encontrar en el propio esfuerzo de los

127 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


trabajadores una solución a los problemas económico-sociales que so-
bre ellos recaían; mediante la práctica del ahorro, el socorro mutuo
y el cooperativismo, los trabajadores procuraban ponerse a cubierto
–ellos y sus familias- de los peligros que con mayor frecuencia los
amenazaban: cesantía, enfermedad, invalidez y muerte”13.

Una de las bases fundamentales del mutualismo es la camaradería, el


concepto de ayudarse los unos a los otros para solucionar los proble-
mas del aquí, del ahora. En palabras de Michel Foucault, el poder no
sólo reprime, sino que también produce: produce efectos de verdad.
Produce saber. No sólo Foucault, sino que otros filósofos contemporá-
neos comparten esta manera de comprender el poder. Hannah Arendt,
en su famoso texto “La condición humana”, explica que el poder no
puede existir sin asociación ciudadana. Estos filósofos entienden el
poder no desde arriba hacia abajo, verticalmente, sino que de manera
horizontal. El poder asociativo. Quienes se organizaban en Sociedades
mutuales tenían una concepción de poder asimilable a la presentada
por estos filósofos. Comprender el poder de esta forma, en términos

Asociaciones deportivas en Santiago

Fuente: “Pelota de Trapo. Deporte, sociabilidad y socorro mutuo:


el formulario de Sociedades Obreras de 1922, Santiago de Chile.”,
Alex Ovalle Letelier.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 128


El autor de la tabla señala lo siguiente:

“Salvo Enrique Madrid B.C. y el Club Social y Deportivo Jack Dempsey,


que eran clubes obreros fundamentalmente pensados para el desarro-
llo deportivo y como manera secundaria consideraban la protección
mutua, la mayoría de las asociaciones catastradas eran sociedades
mutuales (...)”14.

Tenían el objetivo, tal como se señalaba en las metas de uno de los


clubes, “de ayudar toda obra que desarrolle el progreso y la cultura
intelectual, física y moral del pueblo”15. Su elemento en común fue que
significaron espacios desde donde se comienzan a producir instancias
de organización que serían capaces de establecer solidaridades hori-
zontales desde una forma esencial en el desarrollo de la vida humana;
el juego. Porque aquella era la motivación inicial, juntarse a jugar, lo
demás precisamente viene aparejado a su capacidad de convocatoria,
que aglutinaba a la comunidad entera, algunos jugando, otros viendo,
otros en las directivas, pero todos con un rol que cumplir. De esta ma-
nera, se comienza a notar que el fútbol, en su paso a la adaptación a
la cultura chilena, empieza a tener distintas expresiones que se daban
en forma paralela. Su propagación, que si bien en un principio fue de
forma vertical desde la influencia de los extranjeros y la elite chilena,
luego fue creciendo subterráneamente, destacando los atributos de
su esencia asociativa por sobre la concepción liberal de competencia
y profesionalización. Una situación similar se fue dando en el movi-
miento sindical.

El rol de la asociatividad deportiva en el movimiento sindical


Sobre este tema nos centraremos, principalmente, en la acción que
desempeñó un importante personaje en el movimiento sindical chile-
no y que creía en el deporte como una herramienta desde donde poder
articular la capacidad organizativa de las clases populares. El perso-
naje señalado es Clotario Blest, sindicalista revolucionario que promo-
vió la asociatividad de clase para construir un movimiento sindical de
trascendencia histórica en la lucha por la justicia social16.

129 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


En un principio, uno de los primeros desafíos del movimiento sindica-
lista chileno fue la tarea de organizar una red y una fuerza unificada
que pudiera ser una alternativa política desde las clases trabajadores
en su base. Para esto era necesario que se dieran instancias asociati-
vas desde las cuales pudieran florecer las relaciones dentro de la clase
trabajadora y a través de las cuales pudieran organizarse desde la co-
tidianidad. Ante esto, Clotario Blest, que sostenía que la organización
deportiva tenía una misión reeducadora en la Administración Pública,
decide comenzar redes de organización desde la práctica deportiva,
como un instrumento inicial desde donde se pudiera organizar a los
sindicatos, dando un espacio de actividad física sana y, a la vez, uno
de reflexión para reclamar la justicia social17. Para ello empezaría una
ardua búsqueda visitando diversos clubes culturales para fundar la
Asociación Deportiva de Instituciones Públicas (ADIP) en 1938. Esta
institución tuvo un importante rol en sedimentar las bases para que
emergiera la amistad, compañerismo y, sobre todo, la unidad dentro
del movimiento sindical que crecía. Sobre aquello, el mismo Clotario
Blest reconoce:

“La ADIP fue la antesala y el primer instrumento que tuve en


mis manos para forjar el gran movimiento gremialista del país que ha
traído a la clase asalariada inmensos beneficios económicos, sociales
y culturales. En sus filas se han formado y se forman aquellos sanos
espíritus que han de entrar a luchar por sus semejantes y por los no-
bilísimos ideales y principios del gremialismo que, al margen de toda
política partidista o personalista solo anhela el bien de la colectividad
y del gremio. La ADIP merece por todos esos motivos nuestra gratitud
y nuestro más profundo afecto”18.

Esto fue pensado por Clotario Blest como una estrategia para sentar
las bases de lo que iba a hacer la organización sindical a esa época,
desde la simpleza de la asociación en torno al deporte. Numerosos
clubes surgían y daban vida a enfrentamientos en los cuales la ca-
maradería siempre estaba presente. Por lo general, de modo similar a
como ocurrió con las mutuales, los nombres de estos equipos llevaban
el nombre de la empresa de donde pertenecía el sindicato, generando
uniones significativas entre los trabajadores que luego darían fruto en

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 130


avanzar hacia la unidad del movimiento. La asociación en poco tiem-
po ya cobijaba a miles de deportistas, los cuales desde ahí comenza-
ban a generar redes que los llevaban también a la reflexión sobre su
situación actual en la realidad, otorgándoles un espacio de organiza-
ción autónoma y encuentro único.

Clubes de barrio
Existe también otra dimensión que podemos mencionar en la cual el
futbol tendrá un rol importante: los clubes de barrio. Generalmente
estos se formaban en base a lazos de cercanía territorial en que los
participantes son, ante todo, vecinos de una misma población, muchas
veces dentro del mismo subsector o cuadra19. Esto permitía que se co-
nocieran casi entre todos desde mucho antes siquiera de la fundación
del club, no solo entre jugadores, sino que también las familias, que se
identificaban de igual forma con el club. Los niños y niñas se hacían
parte del equipo desde pequeños, aprendiendo sobre su tradición y
con la esperanza de llegar algun dia a jugar con los adultos.

Aunque este fenómeno de recambio generacional también representa-


ba, de alguna manera, otra fuente para la fundación de nuevos clubes.
En algún momento las nuevas generaciones ascendían, mientras los
senior iban envejeciendo, y cada grupo apuntaba a objetivos distintos
que muchas veces llegaban a puntos de conflicto tales que los jóvenes
decidían emigrar y formar un nuevo club. De esta manera se fue dan-
do la renovación de los clubes, dentro de la cual tal vez el caso más
emblemático a modo de ejemplificación es el de Colo-Colo. Por ese
entonces, el Club Social y Deportivo Magallanes se encontraba en una
grave crisis institucional que llevaba consigo muchos conflictos inter-
nos. El más importante de todos era un grupo de jóvenes jugadores
liderados por David Arellano, quienes demandaban la regularizacion
del club para convertirse en equipo profesional. En 1925 el conflicto
se agudizó y el grupo de jovenes renunció al club. Unos días más
tarde, en el bar “Quitapenas”, ubicado por aquel entonces en calle El
Panteón 1125, estos jugadores se reunieron para dar nacimiento a un
nuevo club con sus propios objetivos y principios que se fundó oficial-
mente el 19 de Abril de 1925, con el nombre de Colo-Colo.

131 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Si bien el ejemplo anterior refleja de buena manera la forma en que
se daba la confrontación de intereses dentro de los clubes, hay que
recordar que la profesionalización, por lo general, no era el principal
objetivo de las instituciones fundadas por los pobladores. La práctica
se daba en su mayoría de forma local, con sus propios campeonatos
dentro del sector y sus objetivos se centraban en la comunidad. En
ese sentido, buscaremos hacer un breve análisis de algunos clubes
nacidos durante los inicios del siglo XX que dará cuenta de lo que
representaban para la población y su importancia como espacio de
asociatividad. Para ello, nos basaremos en el libro “Relato, himnos y
camisetas” que narra la historia de la vida barrial y los clubes depor-
tivos en Quinta Normal, remitiéndonos principalmente a dos de ellos,
su origen e influencia.

Club de Deportes Población el Polígono


Esta población fue construida a finales de la década del 30 como la
primera población de viviendas sociales construidas por el Estado en
Quinta Normal. Su nombre se debía a que estaba construida sobre
terrenos agrícolas que tenía la característica de contar con una gran
y desocupada explanada que se utilizaba a principios del siglo como
un polígono de tiro20. Todo esto se enmarca dentro del boom futbolís-
tico que se vivía en nuestro país, lo que producía que cualquier espa-
cio cuadrangular relativamente espacioso fuese delimitado con tiza lo
más prontamente posible para armar improvisadas canchas. Aunque
en un principio ese explanada hubiera sido pensada por el Estado
para construir espacios públicos destinados a la comunidad, la gente
comenzó a hacer uso de ella espontáneamente:

“Pero mientras el Estado seguía analizando como utilizar esta


explanada aún desocupada, los vecinos empezaron a armar tremen-
das pichangas sobre ella, siendo estas tan buenas que los curiosos
comenzaron a acercarse y a mirar como corría la pelota y como saca-
ban chispas con las canillas sobre la piedra y la tierra. Además, como
eran tantos los niños y jóvenes motivados por jugar a la pelota, se
ocupó toda la extensión de dicho terreno para hacer no una, sino tres

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 132


canchas”21.

Asi fue como cada vez más jóvenes se interesaron en ir a jugar a las
canchas del polígono y su masividad trajo consigo también el deseo
de organización, que finalmente se concretó el 11 de diciembre de
1942 con la fundación del Club de Deportes Población el Polígono,
la que fue probablemente la primera organización comunitaria del
vecindario. Fue de esta manera que “El Polígono”, y la comunidad en
general, siguieron construyendo su propia historia. Todos se detenían
en las canchas a ver este equipo que de pronto comenzó a maravillar
con su juego. Pero no solo de futbol se vivió. Al poco tiempo y ante la
necesidad de un lugar para reunirse y preparar los partidos, hubo que
buscar una sede. Esta necesidad fue atendida por la sociedad mutual
del Polígono que había “hecho énfasis en fomentar la cultura, los de-
portes y establecer otros servicios de bienestar colectivo”22 . De esta
manera, la sociedad ofreció una sede para el club, lugar que fue es-
pectador de numerosos bailes y encuentros masivos a todo el público,
cumpliendo así también con ser un centro de reunión comunitario. Sin
embargo, en razón de su popularidad, el CD El Polígono, pasó a ser un
equipo cuyo máximo objetivo era la victoria, dejando de lado muchas
veces el arraigo territorial para cumplir sus fines. Esto provocó, como
señalamos anteriormente, que comenzara la fundación de otros clubes
que respondieron a objetivos distintos, más cercanos a la localidad y
fomentando también actividades de otro tipo, no solo futbolísticas.

Club Deportivo Victorino Laynez


Lo primero que nos llama la atención es el nombre. Y es que para
cualquier club de fútbol, el nombre es la carta de presentación, en el
se busca que su gente se sienta representada, que represente algo en
común. En este caso no fue difícil, el nombre va a ser el de la calle
donde vivieron todos sus fundadores, Victorino Laynez. Así lo hacían
la mayoria de los clubes fundados desde los pobladores, la vinculación
territorial era tal que sus nombres eran los de las plazas, calles, pasa-
jes, etc. Especialmente se daba así en Quinta Normal, la cual estaba
plagada de nombres de calles en homenaje a célebres personajes del
mundo del arte o la literatura que habitaron esas mismas calles, siem-

133 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


pre con un alto compromiso por la reivindicación popular. En el caso
de Victorino Laynez, fue tipógrafo peruano fundador de la sociedad
tipográfica chilena el 18 de septiembre de 1853, la cual es considera-
da la primera sociedad mutualista del país e incluso de Latinoaméri-
ca. Tal era la importancia del nombre, que el propio club se puso en
contacto con la embajada peruana para pedir apoyo.

“Victorino Laynez es un mutualista peruano. Entonces como la


calle se llamaba Victorino Laynez, entonces me recuerdo que una vez
fuimos a conversar a la embajada de Perú, cuando era presidente el
Chalo, el Gonzalo (...) para que nos ayudaran, que nos dieran camise-
tas y nos dieran libros de historia e indumentaria“23.

Esa es la razón por la que el club jugaba con los colores de Perú , la
camiseta blanca con la franja vertical roja. De esta manera es que el
club se fue empapando de la historia del hombre detrás de su nombre
y, a su vez, comenzó a forjar la propia. Como dijimos anteriormente, en
Quinta normal fueron muchos los clubes nuevos que se fundaron, al-
gunos con objetivos muy distintos. La particularidad del CD Victorino
Laynez era su cercanía y vinculación territorial que entendían como
parte de su esencia. Lo futbolístico pasaba muchas veces a otro pla-
no y se vivía un lugar en el que los pobladores se organizaban desde
la cooperación mutua. El siguiente relato demuestra cómo se vivía la
actividad en el club:

“Además, todos cooperaban acá cuando había que hacer algo. Si


se hacían actividades profondo del club, los dueños de los talleres cer-
canos donaban sus productos y don Miguel Guerrero pintaba los car-
teles. Cuando jugaban las infantiles, los feriantes regalaban las frutas,
los almaceneros las comidas, si había que hacer comida las señoras
cocinaban a rienda suelta y si había que ir lejos, don Humberto ponía
la camioneta”

El fútbol como movimiento de masas


A partir de la segunda mitad de la década de los años ‘20, luego del
movimiento popular de carácter sociocrático (de poder en términos

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 134


horizontales) y con pretensiones constituyentes, el caudillismo afectó
de manera sustancial para modificar la forma de hacer política. Tal
como resalta Mario Góngora, las figuras de Alessandri e Ibáñez cum-
plen un rol fundamental en este proceso histórico al que varios his-
toriadores (como Gabriel Salazar o Alfredo Jocelyn-Holt) consideran
como el inicio del siglo XX chileno. Alessandri cumplió con el rol de
legitimar su texto constitucional (que era ilegítimo por razones que no
vale la pena analizar aquí con profundidad) a través de diversos me-
canismos de legitimación tardía. Ibáñez, por su parte, fue el fundador
del populismo en Chile, que fue un fenómeno sociológico recurrente
a lo largo del siglo XX chileno: “para el pueblo, pero sin el pueblo”.
Chile en este período se caracterizó porque todo se hacía a través del
Estado: el Estado era Estado docente, Estado empresario, Estado desa-
rrollista, Estado industrializador y llegó a ser, como ya dijimos, Estado
revolucionario. Se acogieron las demandas de la ciudadanía desde el
Estado; se dejó de percibir el poder de manera sociocrática para que
imperara una idea de gobernabilidad, y esto encuentra sus bases his-
tóricas (o, en realidad, su primera expresión) con la figura de Ibáñez.

El teórico postmarxista argentino Ernesto Laclau explica que el popu-


lismo surge cuando sectores de la sociedad son ignorados por el Esta-
do cuando estos esgrimen soluciones específicas a problemas especí-
ficos, tal como ocurrió en Chile en el ya mencionado proceso de 1925.
Así, lo que antes era ignorado por el Estado, posteriormente se confi-
guran como peticiones que son articuladas por un liderazgo. La arti-
culación de esas demandas sociales sería el objetivo principal del líder
populista. Así, Laclau explica que el discurso populista “constituye” al
pueblo. Si antes el pueblo estaba disperso en cuanto a sus peticiones,
el discurso populista lo articula y lo trata como un “ente”, lo unifica24.
Podríamos entender entonces el populismo como un fenómeno socio-
lógico en que la forma de gobierno que desarrolla es una en que, en el
caso chileno, la clase política trabaja para el pueblo desde el Estado,
o sea, tal como se mencionó anteriormente, sería para el pueblo sin el
pueblo. Esta forma de hacer política es compatible con una idea de
gobernabilidad, en que los líderes políticos paternalistamente discipli-
nan a la masa ciudadana a no deliberar, sino que a pedirle al Estado
que solucione sus problemas. Esta justamente fue la tónica en Chile a
lo largo del siglo XX, y fue inaugurada por Ibáñez.

135 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Aparece entonces la teoría de las masas, la psicología de masas, etc., y
el fútbol no se eximió de esta forma de comportamiento social. A par-
tir de los años ‘30, el fútbol se comenzó a perfilar como un espectácu-
lo masivo. Dejó de pertenecer a lo meramente local para trasladare a
lo nacional. En 1925 se había fundado Colo-Colo, en 1928 se funda el
club de fútbol de la Universidad de Chile, en 1938 se fundaría el club
de fútbol de la Universidad Católica. Ya existían varios clubes (como
mencionamos) en Valparaíso, Viña, en otras regiones. Así, en 1933 se
funda la Primera Divisón de Chile, se profesionaliza la práctica depor-
tiva y comienza un proceso de masificación del espectáculo futbolero.
El fútbol comienza a ser (en conjunto con el boxeo) un deporte que
mueve multitudes.

“Tal es el caso del boxeo, cuya masificación se evidenció hacia


1920, cuando los eventos pugilísticos se convirtieron en espectácu-
los masivos, siendo un fenómeno sin precedentes en la vida cultural
chilena hasta entonces, sólo reemplazado por el fútbol, que aunque
empezó como una diverisón imitativa de los estudiantes de colegios
ingleses, se fue incoporando de manera soterrada a la sociabilidad po-
pular como un componente fundamental, tanto en su dimensión ritual
de canalización emotiva, como por ser un ámbito de reconocimiento
comunitario, coadyuvante en la elaboración de identidades”25.

La masificación de este deporte supone una forma de adoctrinamien-


to en el plano deportivo y político, fenómeno observable en nuestra
sociedad actual. En términos marxistas, el fútbol comienza a compor-
tarse como el “opio del pueblo” (Marx decía que la religión lo era en el
siglo XIX). Como dijimos en nuestra introducción, nosotros creemos
que el fútbol es eso, pero también más que eso. Si bien es un meca-
nismo de uniformización, es también una forma de perfilarse frente al
mundo como diferente.

Ahora bien, el fenómeno del fútbol genera cierta irracionalidad sobre


las masas, y es por lo mismo que es funcional para quienes son los
dueños del fútbol. Se comporta, hasta cierto punto, de un modo simi-
lar a la religión. Gustav Le Bon, psicólogo de masas francés, escribe lo
siguiente al referirse del efecto de la religión en las masas:

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 136


“Hemos visto que las masas no razonan, que aceptan o rechazan
ideas como un todo, que no toleran ni discusión ni contradicciones,
y que las sugestiones a las que se las somete invaden la totalidad de
su entendimiento y tienden inmediatamente a transformarse en ac-
ciones. Hemos mostrado cómo, masas adecuadamente influenciadas,
están prontas a sacrificarse por los ideales que les han sido inspira-
dos. También hemos visto que sólo tienen sentimientos violentos y ex-
tremos, que, en su caso, la simpatía rápidamente se vuelve adoración
y que la antipatía, casi tan pronto como es suscitada, se convierte en
odio. Estas indicaciones generales ya nos proporcionan un presenti-
miento de la naturaleza de las convicciones de las masas”26.

Esta desripción hecha por Le Bon es perfectamente aplicable al caso


del fútbol, con fenómenos observables en nuestra realidad actual. Jus-
tamente esta forma de concebir el deporte, como un espectáculo de
masas, tiene su origen histórico en los años ‘30, justamente cuando
la política de masas se perfiló a un nivel político. Esta dimensión re-
presentaría la creciente profesionalización de la práctica deportiva
que comenzaría a fomentar su regulación, dentro de una época en
que avanzaba mundialmente a la liberalización del mercado del futbol
abriendo sus fronteras y creando una institución de orden mundial
que se iría perfeccionando en base al espectáculo de masas y desvin-
culándose de su raíz local, produciendo una bifurcación con las ex-
presiones de futbol que hemos descrito durante este texto. Lo anterior
llevó a que, durante los años siguientes, el foco principal del público
se moviera hacia el fútbol profesional, en donde los objetivos detrás
de muchas instituciones que en su origen se fundaron simplemente
como una forma de asociación colectiva local, fueron mutando hacia
la mera competencia y especialización de la práctica a nivel institu-
cional y centralizado. Aquí comienza con mayor fuerza la cultura del
espectáculo de masas que crecían en torno a los clubes. Mientras ellos
crecían, lo hacía también su afición, que también comenzaría a orga-
nizarse activamente.

En definitiva, el fútbol ya estaba inserto en nuestra cultura, pero el


repaso que hemos hecho nos da cuenta de que había sido un proceso
más bien contradictorio. Por un lado, su desarrollo como un negocio

137 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


a nivel mundial inserto dentro de las lógicas capitalistas de mercado
que controlaba a las masas y, por el otro, como una expresión autén-
tica de la identidad colectiva de los pueblos que tenía un rol funda-
mental a nivel local. Ciertamente, en nuestro país no negamos que la
primera es la dominante a todas luces. Su propagación logró opacar
la fuerza del futbol como herramienta de poder popular, pero nunca
eliminarla. Es más, creemos que, aun dentro del proceso de desarrollo
del fútbol profesional inserto en las lógicas de mercado, es posible
vislumbrar destellos de su esencia asociativa como una forma de or-
ganización popular tal como ocurre con la organización de las barras
bravas. Estos grupos, si bien se organizan en torno a los clubes profe-
sionales más grandes del país, responden a una organización autóno-
ma desde donde crean una identidad que forma parte esencial de sus
vidas. Sobre este punto no haremos un análisis más extensivo, puesto
que creemos necesario hacer una caracterización mas exhaustiva de
las barras bravas como sujeto histórico para poder entender de forma
efectiva su participación en este entramado.

El fútbol en la actualidad y conclusiones


“Ese equipo es el que mejor refleja el cambio de mentalidad que
vive nuestro país. Somos una nación jugando al ataque, la única ma-
nera de ganar. Y ya no queremos más triunfos morales, ni copas a
medias. Queremos ser campeones de verdad (...) la historia de este Co-
lo-Colo no es distinta a la de una empresa exitosa. Un club que, como
pocos en América no está quebrado sino que, por el contrario, es un
buen negocio. Una institución que entendió que en el deporte, como en
la economía, no hay milagros y que los éxitos se consiguen con plani-
ficación y esfuerzo”27.

La cita anterior nos da cuenta de una relación ya afianzada, el fútbol


y el negocio. La vinculación territorial se va desvaneciendo, el hori-
zonte parece ser simplemente la maximización; generar la mayor can-
tidad de éxitos sin importar el costo. En una sociedad marcada por
el creciente neoliberalismo en todas las esferas de la vida, el fútbol,
no escapa a su influencia. Las Sociedades Anónimas se presentaron
como la supuesta opción exclusiva de los clubes de poder seguir man-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 138


teniéndose a las exigencias del mercado mundial. Así también lo pe-
dían los jugadores, quienes querían tener mayores oportunidades de
emigrar, y las hinchadas que querían mantenerse viendo a su equipo
en los primeros puestos. En definitiva, el mercado se impuso. El rol del
aficionado al fútbol cambió y su importancia radica ahora en su valor
en tanto consumidor. La prensa deportiva, la publicidad y toda la es-
cena mundial construida a través del fútbol, hoy en día te dice que lo
importante es la victoria, el mercado de fichajes, la venta de camise-
tas, el consumo. Asimismo, la obligación de los clubes es salir a ganar
siempre, donde sea, como sea.

De esta manera, habiendo hecho un análisis a través de las distin-


tas formas de expresión del fútbol en su llegada a nuestro país, nos
damos cuenta de que finalmente se impone la concepción ligada al
liberalismo traída por la influencia inglesa. Sin embargo, dejar la con-
clusión hasta este punto sería ignorar gran parte de la realidad que
repasamos, puesto que esta concepción durante su desarrollo nunca
se dio de manera uniforme. Tanto los clubes formados en las socie-
dades mutuales, sindicatos o dentro del movimiento de pobladores
fueron fundamentales como espacios de reunión para entender cómo
se constituyó su organización. La importancia que tuvieron estos clu-
bes se ratifica al momento de darnos cuenta de que muchas de estas
instituciones siguen vigentes y son fiel reflejo vivo de la historia de
quienes han pasado por sus filas construyendo un legado intergenera-
cional que se comunica a través de la simple practica del fútbol.

Tal es el caso del Victorino Laynez, que luego de un declive producido


por la desaparición de las Canchas del Polígono, a finales de la década
del 2000, ha mostrado un surgimiento que lo ha mantenido vigente.
Hoy los nietos de los fundadores son quienes visten la camiseta con
honor, recordando la historia del club de su barrio. Una institución vi-
gente luego de 63 años tiene mucho que decir. Su historia, como mu-
chos de los otros clubes formados en esa época, no puede ser olvidada
como un recuerdo del fútbol de antes sin relevancia en la historia de
la constitución de actores relevantes en el siglo XX chileno. Esto por-
que han sido formas de asociación que se han mantenido a lo largo
del tiempo, siendo escenario muchas veces de procesos importantes
en nuestra historia.

139 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Finalmente, nos damos cuenta, como señala la historiadora nortea-
mericana Brenda Elsey, de que el fútbol, en cuanto su importancia en
los procesos sociales de la clase popular, hizo posible la construcción
de una cultura política popular en momentos en que estos sectores se
encontraban excluidos de la participación político institucional28. Esto
nos lleva a la idea de que es necesario seguir ahondando en la historia
social del fútbol para tener un mejor entendimiento de los sujetos his-
tóricos que lo hicieron parte de su propia cultura y proyectar en qué
medida se puede dar una tensión efectiva con el fútbol de mercado en
la actualidad.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 140


notas
1 Galeano, Eduardo (1995) “El futbol a sol y sombra”.

2 Ídem. Texto “El fin del partido”.

3 ídem.

4 Salazar, Gabriel (2009) “Mercaderes, empresarios y capitalistas si-


glo XIX”.

5 Alabarces, P. (2009) “El deporte en América Latina”. En razón y pa-


labra N°69, Julio-Agosto.

6 Centenario historia total del fútbol chileno : 1895-1995 / Edgardo


Marín. Santiago : Editores y Consultores REI, 1995.

7 Briones, Daniel. “Pelota de Trapo: Futbol en Valparaiso a inicios del


1900” p. 57. Editores - Ovalle, Alex y Vidal, Jorge.

8 Centenario historia total del fútbol chileno : 1895-1995 / Edgardo


Marín. Santiago : Editores y Consultores REI, 1995.

9 Idem.

10 Miranda, Daniela - Gonzalez, Roberto- Jofre, Natalia y Araneda


Gabriel (2014) “Relatos, himnos y camisetas: Clubes deportivos y vida
barrial en Quinta normal” p. 9 .

11 Grez, Sergio. “La reivindicación proteccionista artesanal y la cons-


titución del movimiento popular (Chile, 1826-1885) Artículo escrito
en Memoria chilena.

12 Illanes, María Angélica (2003). “Chile des-centrado: formación so-


cio-cultural republicana y transición capitalista, 1810-1910”. Editorial
LOM. Santiago.

13 Ramírez Necochea, Hernán (1956) “Historia del movimiento obrero

141 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


de Chile”. Santiago.

14 Ovalle, Alex. “Pelota de Trapo: Deporte, sociabilidad y socorro mu-


tuo: El formulario de Sociedades Obreras de 1922, Santiago de Chile”
p. 30. Editores - Ovalle, Alex y Vidal, Jorge.

15 ídem.

16 Orellana, Paola “Pelota de Trapo: Clotario Blest, el deporte y la lu-


cha por la justicia social. Editores - Ovalle, Alex y Vidal, Jorge.

17 Idem.

18 Clotario Blest agradece una distinción. En: Revista ADIP, abril -ju-
nio 1951 p.11.

19 Weinstein, José (Junio 1990) “Los jóvenes pobladores y el estado”


Santiago, Chile.

20 Miranda, Daniela - Gonzalez, Roberto- Jofre, Natalia y Araneda


Gabriel (2014) “Relatos, himnos y camisetas: Clubes deportivos y vida
barrial en Quinta normal”.

21 Idem.

22 Idem.

23 Idem.

24 Laclau, Ernesto (2005) “La razón populista”. Fondo de Cultura Eco-


nómica. Buenos Aires.

25 Ovalle, Alex. “Pelota de Trapo: Deporte, sociabilidad y socorro mu-


tuo: El formulario de Sociedades Obreras de 1922, Santiago de Chile”
p. 25. Editores - Ovalle, Alex y Vidal, Jorge.

26 Le Bon, Gustav “Psicología de masas” pdf de google p. 35.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 142


27 El Mercurio, Santiago de Chile, junio de 1991, acerca del triunfo
logrado por Colo-Colo en la Copa Libertadores.

28 Elsey, B. (2011) Citizens Sportsmen. Futbol and Politics in 20th-Cen-


tury Chile. USA: University of Texas.

143 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Bibliografía
Vidal, Jorge y Ovalle, Alex – Editores (2014): “Pelota de Trapo: Futbol
y deporte en la historia popular” Santiago de Chile, editorial Quiman-

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Marín, Edgardo Centenario historia total del fútbol chileno: 1895-1995


/Santiago: Editores y Consultores REI, 1995

•Salazar, Gabriel (2009) “Mercaderes, empresarios y capitalistas siglo


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•Alabarces, P. (2009) “El deporte en América Latina”. En razón y pa-


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Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 144


Elsey, B. (2011) Citizens Sportsmen. Futbol and Politics in 20th-Cen-
tury Chile. USA: University of Texas

145 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 146
fútbol y sociedad
de comunidades imaginadas a organización territorial
Jorge Barrientos Aros
Participante de la primera versión del Fútbol y Resistencias

147 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 148
El 30 de abril de 2016 el capitán de Universidad Católica, club depor-
tivo que carga con el yugo de la derrota en instancias finales, dijo en
una entrevista, en medio de las celebraciones por el primer campeo-
nato obtenido después de mucho tiempo: “¡qué hermoso día para todos
los niños y niñas hinchas que sufren con las burlas todo el año!”1 . En
efecto, nuestro modelo competitivo de sociedad nos enseña a valorar
sólo el triunfo y a menospreciar al derrotado, sin importar el esfuer-
zo hecho o los principios con que se trabajó. Y el fútbol no está libre
de aquello. Comprender las dinámicas del fútbol es comprender más
a nuestro pueblo y, que ese 30 de abril le haya tocado ganar al com-
pañero al que molestan porque siempre está haciendo las cosas bien
(pero le cuesta ganar), abrió otra bonita oportunidad para aprender
y resignificar valores muchas veces ausentes en nuestra sociedad y
que son posibles de reconstruir desde el fútbol, si somos capaces de
distinguir sus dimensiones.

Al respecto, una las consignas más repetidas en las aulas de los estu-
diantes de pedagogía es que para producir aprendizajes significativos
en la sociedad, la evaluación de las cosas debe valorar el proceso en
su conjunto, en un sentido actitudinal y moral. No sólo el resultado fi-
nal. Debemos enseñar entonces a relevar los aprendizajes del camino
y la experiencia misma, pues ahí está lo que nos lleva a ser constantes
y fieles a nuestros sueños y convicciones, más allá del resultado final.
El hincha del fútbol de regiones pareciera saber mucho de eso ¿por
qué será? Quizás porque no está tan impregnado con los vicios del

149 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


éxito y el triunfo en la competencia. Cómo no lamentar entonces la
casi desaparición del humilde Deportes Concepción, que después de
tantos años de afecto popular puesto en una organización social, que
hoy es secuestrada y destruida por el capitalismo y las sociedades
anónimas2.

El fútbol, hoy representa un espacio de identidad colectiva quizás más


potente que cualquier otro (social, político, cultural, etc.), más aun des-
pués de la dictadura militar, que destrozó tantos otros espacios de
organización social e identidad comunitaria.

En ese contexto, sería preciso para investigaciones futuras, adentrarse


entonces en las posibilidades que ha creado el fútbol en las poblacio-
nes y las organizaciones territoriales, como un elemento más de la
cultura popular que trasciende en el tiempo, pero no es inmune a las
lógicas de fútbol capitalista y transnacional.

Emerge ahí con claridad la importancia de organizaciones sociales


territoriales como Fútbol Rebelde, en la comuna de San Miguel: un
espacio de construcción de organización social y de contra-informa-
ción, destinado a todos y todas quienes aman jugar “a la pelota”, en
el cual se entiende el fútbol como algo social, popular, de clase y con
contenido alejado de la opción capitalista como única posible, y de los
prejuicios racistas, autoritarios y machistas que en ocasiones rodean
al fútbol.

“Nación-Fútbol”: Una comunidad imaginada


Jorge Vidal, académico en la Universidad Academia de Humanismo
Cristiano, recalca que “el fútbol no siempre fue lo que es ahora, una
actividad hipermencantilizada, donde está todo ultraplanificado y que
está construida básicamente sobre identidades adversarias”3. Por esta
razón, nació la idea de rescatar a través de su libro Pelota de trapo
“esas historias de cuando el fútbol era un juego con algún grado de
organización y la gente no sólo practicaba deporte, sino que discutía,
armaba bingos y ahí se veía esa capacidad organizativa que tiene el
fútbol”.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 150


En el libro se hace un repaso por los orígenes del deporte en Chile y
se explica que éste fue utilizado como una herramienta para mejorar
la condición física de la sociedad y mantener un control sobre ella en
el escenario de posguerra de principios del siglo XX. Sin embargo, por
sobre todas las cosas, se resalta que sirvió para promover la colabo-
ración desde las bases proporcionando herramientas de cohesión y
organización a todos los sectores sociales.

Por otro lado, y en una dimensión macro del fútbol como elemento de
construcción social, es útil conocer a Benedict Anderson y su análisis
teórico del fenómeno denominado nacionalismo, reinante en todo el
planeta. ¿Qué relación tiene el fútbol con el nacionalismo? Lo trataré
de explicar en las siguientes líneas.

Anderson hace una primera gran crítica al nacionalismo cuando le


quita todo fundamento lógico al presentar la paradoja de “el poder
“político” de los nacionalismos, “frente a su pobreza y aún incoheren-
cia filosófica”4, poniendo énfasis en la irracional unidad y cohesión
social entorno a la idea de nación, frente a realidades de absoluta po-
breza y miseria popular. Luego, dice que a diferencia de la mayoría de
los “ismos”, por su falta de sentido, el nacionalismo jamás ha produci-
do grandes pensadores.

Dicho lo anterior, el autor propone definir el concepto de nación como


“una comunidad política imaginada como inherentemente limita-
da y soberana”5 . ¿Y el fútbol? Bueno, analizando detenidamente los
elementos de la definición de nación utilizados por Anderson -y en
particular la “imaginación” y la “comunidad”- se hacen evidentes las
congruencias y similitudes. Luego de esto podremos comprender de
mejor manera las diferencias del fútbol mercantilizado con el fútbol
de barrio, en cuanto sus reflejos en diferentes dinámicas y prácticas
sociales cotidianas.

En primer lugar, Anderson establece que las naciones son imagina-


das porque, ni aun en la nación más pequeña, existe la posibilidad
concreta de conocer a la mayoría de los miembros pertenecientes al
grupo6. Es decir, en la mente de cada uno vive esta imagen de comu-
nión. Entonces, esta comunidad es más una idea que una realidad, es

151 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


más imaginación que realidad. He allí una descripción exacta de gran
parte del mundo futbolístico. En efecto, en el balompié se encuentran
comunidades imaginadas en al menos dos escalas distintas: a nivel de
clubes y en las “selecciones nacionales”.

Por una parte, los clubes de fútbol como Colo-Colo, la U y la Católi-


ca, son equipos que inventan en sus seguidores la misma comunidad
imaginada de la que habla Anderson. Al igual que las naciones, estos
clubes generan en la gente la idea de que esa camiseta los hace fami-
lia. No importa si se conocen, no importan las diferencias políticas ni
la comuna en donde viven, no importa si son creyentes o agnósticos,
el fanatismo por dichos clubes los hace casi hermanos de sangre. En
el estadio todos se abrazan para celebrar un gol, cantan juntos duran-
te casi todo el partido, confían en el de al lado sin siquiera conocerlo.
Esta situación es aún más grotesca cuando hablamos de clubes inter-
nacionalmente populares como el Real Madrid, el Manchester United,
el Barcelona y todos aquellos equipos con aficionados de diferentes
culturas y en múltiples rincones del planeta.

Por otra parte, la selección nacional genera todo lo antes dicho, pero,
además, tiene el carácter de estar relacionado directamente con el
nacionalismo (supuestamente territorial) descrito por el autor, pues
se ha convertido en un elemento legitimador del patriotismo. Al ser
el equipo de fútbol que representa al país, estas selecciones de juga-
dores fomentan aún más el nacionalismo -en competencias interna-
cionales- e incluso, en algunos casos, provoca xenofobia. Hay muchos
elementos que, desde el origen de este fenómeno llamado nación, se
han utilizado premeditadamente para crear esta condición artificial
de identidad nacional: los cantos e himnos, los bailes tradicionales, los
animales y las flores típicas del lugar, las guerras e historias heroicas.
Definitivamente, las competencias deportivas también se han conver-
tido en un elemento legitimador del nacionalismo y el fútbol no ha
quedado ajeno a esto. Incluso, me atrevo a decir que es de los pocos
elementos nacionalistas que siguen siendo aceptados, practicados y
celebrados por la gente. Dicho de otro modo, es de las pocas cosas que
-como dicen los políticos- “unen al país”.

La segunda gran semejanza la describiremos relacionando otros dos

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 152


elementos presentados por Anderson: la comunidad y la soberanía.
Sobre su definición de nación, el autor dice que esta comunidad se
imagina “soberana”, porque el concepto nace en una época en que la
Ilustración y la Revolución estaban destruyendo la legitimidad de la
monarquía, ergo, esta búsqueda de libertad tiene como emblema el
Estado soberano7. Por otro lado –y otro punto de semejanza muy im-
portante-, es que esta nación se imagina como “comunidad” porque
“(…) independientemente de la desigualdad y la explotación que en
efecto puedan prevalecer en cada caso, la nación se concibe siempre
como un compañerismo profundo, horizontal”8 .

El fútbol es también fiel reflejo de lo elementos mencionados anterior-


mente, más aun en los tiempos actuales. Es usual que los equipos de
fútbol tiendan a convencer a sus aficionados de que el equipo “es de
todos”9 y, con esto, se vende el discurso de la soberanía de los aficio-
nados; se trata de convencer de que la voz de cada uno de los faná-
ticos es importante y escuchada. Para esto, se arenga a la gente con
emotiva publicidad y comerciales, con el propósito de que paguen su
entrada y vayan al estadio, que se hagan socios del club comprando
acciones o bien demuestren su orgullo comprando camisetas y todo
tipo de indumentaria del club.

¿Qué hay de malo en todo esto? Lamentablemente, todo ese discurso


romántico del amor a la camiseta se elabora, en parte, para ocultar
un mundo de empresarios inescrupulosos, de negocios billonarios con
auspiciadores, de oferta y demanda en las leyes de la cultura deporti-
va, de ingresos estratosféricos para los accionistas mayoritarios y los
dueños de los clubes, de partidos y campeonatos arreglados, de alzas
injustificadas en el valor de las entradas. Esto claramente no mancha
la pelota, pero como forma de vivir, como modelo social, como ele-
mento educador de generaciones completas, debe ser transformado
profundamente.

Lo que se oculta es la naturalización de la violencia. La de los es-


tadios y la de las hinchadas en las poblaciones. Llenamos de pacos,
contratamos sistemas de seguridad privada y subimos el precio de
las entradas para “seleccionar” al hincha que va al estadio. Pero es
gatopardismo. Cambia el nombre del programa de gobierno pero la

153 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


violencia sigue allí. Porque la inoperancia de sus planes represivos no
les molesta tanto. Porque hacer creer a la gente que el problema son
los barristas pobres es más rentable que decirles que es un problema
de educación de la sociedad entera.

¡Si el estadio es un reflejo de la vida misma! Las luces y sombras del


fútbol y sus hinchadas son como la gravedad: trascienden al tiempo
y el espacio. El comportamiento agresivo, ególatra, violento, machista,
altanero e irracional que se observa en los estadios debe ser trabajado
en la vida cotidiana en cada uno de nuestros espacios. Es algo trans-
versal. En mayor o menor medida, por supuesto, pero transversal. Y
si reconocemos esto, podremos avanzar hasta recuperar el espíritu
comunitario del fútbol. Sólo así podremos disfrutar todos y todas li-
bremente de la pasión, de las galerías de colores y el papel picado, de
la voz desgarrada y los cantos ceremoniales, del suspenso de un épico
penal y de los más desquiciados abrazos de gol.

El modelo neoliberal, como eje político, y el sistema capitalista, como


estructura económica, se han hecho cargo de privatizar el fútbol y la
vida entera. Pero no sólo por el precio de las entradas al estadio o los
costosos contratos que hay que contraer para poder ver fútbol televi-
sado, sino que la práctica popular del deporte tampoco escapa a esta
“apropiación” como forma de relacionarnos. La existencia de buenas
canchas públicas para practicar el fútbol, gratuitas o a precio popular,
es ínfima. La gran mayoría de espacios habilitados para jugar a la
pelota corresponden a recintos privados y de costo moderado o alto
según el nivel de ingreso de la comuna, convenios municipales o co-
sas así. A fin de cuentas, el asunto del arriendo de recintos deportivos
hace tiempo es una cosa de precios de mercado.

Es por esta desigualdad en el acceso que la realidad del fútbol imita


también la idea de nación-comunidad de la que habla este señor An-
derson. Y la pasión siempre intacta. A pesar de las diferencias monu-
mentales que existen entre el poder de decisión de un hincha y de otro,
en el fútbol y las fanaticadas predomina finalmente el compañerismo
y la hermandad (entre afines, por supuesto). No importan las dife-
rencias socioeconómicas ni las distintas realidades de explotación; el
hincha de Vitacura y el de Chicureo, forman parte de la misma comu-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 154


nidad imaginada que el hincha de La Legua y el de la Pincoya. Hasta
podrían confluir en un mismo estadio de fútbol y entonar los mismos
cantos abrazados y saltando. Si bien parece una mala contradicción,
esta transversalidad del fútbol ¿no es acaso una oportunidad para las
grandes transformaciones sociales?

Finalmente, dice Anderson que esta fraternidad –la nación- ha per-


mitido que durante los últimos tiempos “millones de personas maten
y, sobre todo, estén dispuestas a morir por imaginaciones tan limita-
das”10 . Tristemente, el fútbol -en menor medida por supuesto- ha re-
flejado también la cita mencionada, ya que no es raro ver a fracciones
de las barras de los equipos enfrentarse en múltiples ocasiones con
resultados graves y hasta fatales. Para este punto, tristemente, no es
difícil encontrar casos de grandes referentes deportivos siendo ejem-
plo de violencia y agresividad, alcoholización y enajenación, acciden-
tes a exceso de velocidad, estafas y cohechos, además de todo tipo de
acciones anti-deportivas.

Consideraciones finales y pitazo final


El fútbol es considerado el deporte más popular del mundo. Es practi-
cado por cerca de 270 millones de personas en el orbe11 y es, con cer-
teza, de las pocas actividades existentes que son efectivamente trans-
versales en la sociedad. Atrae a ricos y pobres por igual, lo practican
negros y blancos. La modalidad occidental fue inventada por europeos
(ingleses), pero son los sudamericanos quienes han sido sus mejores
exponentes. Es probablemente por esta masividad a nivel mundial,
que el fútbol presenta tantos elementos semejantes a los descritos por
Benedict Anderson en su teoría de las “comunidades imaginadas”, que
critica el nacionalismo irracional que impera en los tiempos actuales
producto de la delimitación forzada por intereses políticos y económi-
cos a través del concepto Estado-Nación.

No obstante, es menester distinguir y resaltar las diferentes lógicas


sociales (muchas veces contradictorias) que ha provocado la prác-
tica de este deporte en las poblaciones según sus niveles masividad.
Experiencias territoriales y auto-gestionadas por comunidades, como

155 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


la Escuela Gratuita Fútbol Rebelde en la comuna de San Miguel (por
mencionar un caso), deben ser analizadas y difundidas para visibilizar
las diversas dinámicas sociales que provoca este deporte, dependien-
do de su enfoque como comunidad imaginada (fútbol capitalista de
masas) u organización territorial (fútbol amateur, escuelas de fútbol,
etc.).
El deporte es una herramienta para el desarrollo cultural de las
personas, tanto a nivel individual como colectivo, que puede aportar
a cambiar nuestros estilos de vida, cada vez más sedentarios y me-
nos saludables. También a transformar nuestra realidad, construyen-
do valores que generan hermandad, colectivismo y solidaridad entre
todos/as los vecinos de nuestro barrio o población. Para hacer un gol
y ganar un partido debemos jugar en equipo. Lo mismo pasa en la
vida de cada uno/a, ya que sin nuestras familias, amigos, compañeros
y vecinos no llegaremos a ningún lado. (Fútbol Rebelde)

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 156


notas
1
Cristian Álvarez, jugador del Club Deportivo Universidad Católica.

2
https://www.24horas.cl/regiones/biobio/biobio-deportes-concep-
cion-desafiliado-1998919

3
http://www.nacion.cl/noticias/reportajes/entrevista/pelota-de-tra-
po-por-que-el-futbol-no-es-el-opio-del-pueblo/2016-12-16/144607.
htm

4
Anderson, Benedict. Comunidades Imaginadas, Fondo de Cultura
Económica, 1993, Buenos Aires. pp. 19.

5
Ibid. pp. 20.

6
Ibidem.

7
Anderson, Benedict. Comunidades Imaginadas, Fondo de Cultura
Económica, 1993, Buenos Aires. pp. 24.

8
Ibid. pp. 25.

9
Un buen ejemplo es la reciente campaña www.colocolodetodos.com
el año 2013.

10
Ob. cit. pp. 25.

11
Encuesta oficial de la FIFA del año 2007.

157 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 158
el fútbol callejero como herramientaun Esto no esdeun
educativa
ecosistema club deportivo
transformación
llamado fútbol
social en ladeporte
comunae iglesia en aguirre
de pedro lourdes concerda:sanpacpablo
gol
Patricio Córdova
Juan Gutiérrez
Flores
Cruzado y participanteMestizo,
de la primera
Chawversión
pichimalen
del Fútbol
Violetay yResistencias
colocolino

159 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 160
El fútbol en tanto práctica psicosocial, es una manifestación socio
cultural que traspasa fronteras tecnológicas, económicas y políticas,
convirtiéndose en multitudinario objeto de interés, pasión y práctica.
Se ha transformado en un hecho social total de carácter masivo, que
antecede a la globalización y a la vez logra insertarse como parte de
ella, como un elemento más de su contexto y sus fenómenos (Aguirre
& Pinto, 2006; Carrión, 2016; Castillo; Villanova & Puig, 2016).

No obstante, la historia oficial y un gran número de intelectuales lo


han menospreciado, asociándolo a una mera trivialidad interesan-
te cargada de historia, pasando por alto diferentes dimensiones so-
cio-culturales que atraviesa (Carrión, 2016; Vélez, 2016; Cruz, 1998).
Para Carrión (2016), las investigaciones sobre este deporte pasan por
alto la relación que guarda con construcciones sociales en torno a te-
rritorialidad, mientras que según Aguirre & Pinto (2006) se deja a un
lado sus alcances como actividad asociativa.

Otros investigadores, como Moreira, (2016) y Fernández (2016) sos-


tienen que las ciencias sociales han minimizado la dimensión corpó-
rea del futbol ligado a las relaciones de dominación en torno al género,
raza y clase que esta práctica esconde (Durán &Jiménez, 2006). Esta
omisión se debe a que, durante el siglo XX, la sociología y antropolo-
gía aún consideraban descabellado y fuera de lugar asociar al futbol
con producción de conocimiento, puesto que las universidades esta-
ban demasiado ancladas bajo el alero epistemológico positivista-car-
tesiano, lo que se traduce en importantes limitantes al momento de
investigar la vida social (Vélez , 2016).

Cabe mencionar que la dimensión que se fue construyendo durante el

161 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


siglo pasado en torno al fútbol, moderna, global, mercantil, de espec-
táculo-mercancía y sumamente publicitada por los medios, coexiste
complementaria y estrechamente con aquella que surgió primero en
el tiempo: la original que nació en la ruralidad y en suburbios de las
ciudades europeas (Cruz, 1998).

En Chile, la popularidad del fútbol también es un hecho tangible (Cruz,


1998; Carrión, 2016; Campos & De Ferrari, 2017), país que desde una
perspectiva psicosocial, presenta rasgos individualistas (Páez, 2003),
asociados a una sociedad consumista, adulto-centrista (Duarte, 2005)
y patriarcal (Duarte, 2005; Páez, 2003), donde el valor de lo colecti-
vo, asociativo y de lo solidario se encuentra en crisis (Urzúa, Alvarez
& Gaete, 2014, p.198). Consecuentemente, el crecimiento económico
o la estabilidad en Chile no se condice en absoluto con un desarrollo
equitativo; todo lo contrario: ha generado profunda segregación (Vás-
quez, 2012).

En un escenario de profunda desigualdad, los jóvenes resienten y ab-


sorben con mayor fuerza estas pautas culturales, potenciadas tam-
bién cuando se trata de sectores populares en un país desigual, estra-
tos sociales que han sido bombardeados por publicidad con fuertes
cargas simbólicas hipersexualizadas y que aluden a un imaginario
exitista desde lo económico (Duarte, 2000; Gutiérrez, 2005)

El fútbol emerge como reflejo de sus sociedades, plasmando en cier-


to grado las mismas paradojas que se extrapolan a distintas esferas
de la vida social (Cruz, 1998; Carrión 2016; Fernández & Constela,
2016; Campos & De Ferrari, 2017), por lo que profundizar en los ima-
ginarios y la apropiación cultural que esta práctica deportiva otorga,
proporciona pistas de lo que ha sido nuestro desarrollo social popular
y masivo (Cruz, 1998).

Partiendo de estas miradas -desarrolladas fuera del ámbito del fút-


bol- que lo ven como un deporte mercantil, masificado y globalizado,
nuestra investigación busca comprender la importancia de abordar
las organizaciones comunitarias juveniles ancladas al fútbol y su ver-
sión callejera a la hora de comprender la potencialidad que estas tie-
nen para fortalecer identidades comunitarias y modelos de educación

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 162


alternativa. En consecuencia, la presente investigación se plantea: ¿De
qué manera el fútbol callejero contribuye a fortalecer la identidad
comunitaria de los jóvenes integrantes de PAC gol en base a un mo-
delo de educación popular, en la comuna de Pedro Aguirre Cerda en
un contexto de vulnerabilidad? Y según esta ¿Cómo se construye la
identidad en la comunidad a través de la práctica del fútbol? Por úl-
timo ¿De qué manera esta actividad educativa-deportiva proporciona
valores de integración social y no discriminación a sus jóvenes?

Fútbol e identidad: revisión histórica de su desarrollo en Latino América y Chile


y su anclaje a lo popular
Antes de profundizar en las significancias de la metodología del fútbol
callejero (MFC) y su nexo con la identidad, el capital social y la edu-
cación popular, es necesario comprender los antecedentes generales
del fútbol como práctica deportiva en nuestro continente. Su arribo no
se produjo como mera práctica deportiva, sino que vino acompañado
de la imagen de modernidad e integración social (Carrión, 2016., Cruz,
1998), vinculado a identidades de pertenencia territorial y humana,
a través de procesos de socialización traducidos en el encuentro de
diversos estratos sociales en relativas condiciones de igualdad y con
potenciales miras a la emancipación (Carrión, 2016, p. 343). Su in-
fluencia se torna cultural, en la medida en que la apropiación de las
masas populares llegó a convertir dicha práctica en una pasión de
alcance transnacional (Cruz, 1998). En un principio, los clubes consti-
tuyeron elementos importantes en la difusión de ámbitos identitarios
de base urbana, asimilables a organizaciones sindicales o vecinales.
El fenómeno futbolero, además, consagra espacios simbólicos que
pueden ser expresión y construcción de identidades clasistas, raciales,
masculinizadas y nacionales, considerando que el valor competitivo
penetró la esfera de lo popular, más vinculada con el fortalecimien-
to de ciertas identidades en busca de reconocimiento en la sociedad.
(Cruz, 1998)

A raíz del establecimiento institucional de la Federación Internacional


de Fútbol profesional (FIFA), se propulsaron procesos de mercantili-

163 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


zación no exentos de generar desigualdades espaciales y territoriales
que tienden a extrapolarse en el nivel local. Aparenta ser democrático,
sin embargo, y aun considerando su escala planetaria, es altamente
excluyente, al situar a Europa como eje central del imaginario moder-
no (Carrión, 2016). Estas dimensiones, que también se pueden obser-
var en las lógicas barriales en torno al fútbol, han sido escasamente
abordadas por la academia. Lo mismo ocurre en lo referido a las rela-
ciones desiguales en torno al género (Vélez, 2016; Moreira; 2016) o el
racismo (Duran & Jiménez, 2006).

Desde una perspectiva de género, diversas investigaciones han deve-


lando pautas culturales asociadas a la práctica del fútbol en el conti-
nente latinoamericano: el lenguaje misógino, la cosificación hacia las
mujeres, la discriminación y banalización por aquellas mujeres que
presentan un interés en practicar o seguir este deporte (Vélez, 2016;
Fernández & Constela, 2016; Moreira, 2016). Todo esto conlleva al
fortalecimiento de estereotipos culturales en torno a la femineidad y
masculinidad (Fernández & Constela, 2016) y al fortalecimiento de la
división sexual de roles bajo la matriz público-privada, donde el hom-
bre se consolida en el primer espacio, en desmedro de la mujer, rele-
gada al segundo (Vélez, 2016; Buttler, 1990).

El fútbol se conforma como parte de la sociedad (Carrión, 2016; Cam-


pos & De Ferrari, 2017), ya que “condensa simbólicamente las nuevas
características que la modernización imprime en éstas” (Cruz, 1998,
p.11), mientras que los voraces flujos mercantiles, tensionan lo esen-
cial del fútbol sudamericano: ser una pasión, un sentimiento.

Coordenadas para un estado del arte sobre estudios de fútbol comunitario en


Chile
Chile no se exime de la influencia socio cultural descrita (Campos &
De Ferrari, 2017). Considerando la extensión popular histórica del fút-
bol, se han vislumbrado procesos de difusión y apropiación de la ac-
tividad, insertándose como instrumentos que fortalecen la educación
popular (Cruz, 1998).

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 164


A continuación, se presentan esbozos sobre estudios e investigaciones
realizadas en Chile, en relación a aquel ámbito menos publicitado por
los medios de comunicación: el fútbol comunitario, heredero de los
orígenes de este deporte en cuanto práctica de asociatividad, situada
en el mundo de la vida popular, coexistente junto a esta visión de
mayor visibilidad e impacto en el mundo globalizado. Es expresión de
sociabilidad en el ámbito del espacio urbano (barrios y canchas), de
carácter voluntario y es capaz de aunar significados, experiencias y a
fin de cuentas, identidades compartidas (Aguirre & Pinto, 2006).

Investigadores como Castillo, Vilanova & Puig (2016) concuerdan que


en Chile, el desarrollo de estudios sobre organizaciones deportivas es
bastante limitado. Empero, se concentran en lo referente a organiza-
ciones deportivas voluntarias, destacando varias de sus característi-
cas, tales como “fomentar el deporte, (…) la ética y la solidaridad (…),
brindar oportunidades de educación no formal y fomentar el liderazgo
de jóvenes y su participación en la sociedad” (p. 413). En esta línea,
consideran que toda organización enfocada en el deporte y la educa-
ción, sea estatal, privada o comunitaria, debe fortalecer sus lazos de
cooperación con otras entidades con la finalidad de consolidar mode-
los integrativos desde una óptica sociocultural.

Cabrera (2013), por su parte, trabaja sobre la relación entre el rol del
Estado y el funcionamiento de las organizaciones comunitarias. Estas,
cuando están fortalecidas, crean mecanismos que generan espacios
de autonomía y empoderamiento a través de la toma de decisiones.
Así, fortalecen la identidad de las personas en cuestión con su co-
munidad, y de la misma comunidad en sí, contribuyendo a mejorar la
calidad de vida.

Por tanto, los planos psicológicos y socioculturales serán vitales a la


hora de hablar de transformación social. La educación popular repre-
senta una piedra angular para dicho cambio, al entenderse como un
cambio de conciencias desde abajo (Et al, 2013).

Algunos autores discuten acerca de las posibilidades que tendría el


fútbol, en tanto práctica psicosocial, de convertirse en proceso de in-

165 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tervención comunitaria. Dicha práctica, considerada como acción so-
cial organizada, contribuye al desarrollo de la comunidad. La noción
de desarrollo comunitario que manejan Urzúa, Alvares y Gaete (2014)
refiere a la interrelación existente entre el desarrollo individual, gru-
pal y de sociedad, en términos ecológicos y desde la acción y parti-
cipación comunitaria. Emerge cuando la comunidad se empodera y
adquiere autonomía ante sus contingencias desde la organización de
sus actores en pos de buscar soluciones, potenciando sus recursos y
habilidades.

Estos investigadores se focalizaron en los aportes realizados por la


institución “Fútbol Más” (perteneciente al Ministerio del Interior), para
extraer relatos de jóvenes, adultos y apoderados a fin de conocer de-
talles sobre sus experiencias y significados. Sin embargo, esta inicia-
tiva no logró conformar estrategias sólidas que incentivaran la con-
formación de capital social. Por ello, se torna relevante indagar sobre
actores u organizaciones que gozan de posicionamientos históricos y
políticos familiares en sus barrios, que facilitan construcciones y pro-
cesos comunicativos (Urzúa, et al, 2014). Existe, efectivamente, una
necesidad desde las ciencias sociales y las políticas por analizar al
fútbol desde su potencial como proceso de intervención, superando su
mera asociación al manejo del tiempo libre y el ocio, y refiriéndose a
sujetos categorizados como vulnerables.

Todas estas investigaciones sobre el fútbol popular evidencian cómo


las organizaciones comunitarias que lo abordan desde su dimensión
local surgen contraponiéndose al fútbol comercial y privatizador en
Chile y su consiguiente anclaje a pautas culturales predominantes.
Por último, cabe mencionar la relevancia de la organización comuni-
taria Chigol, ubicada en la población El Montijo de la comuna de Cerro
Navia, que remite directamente al origen y expansión de la Metodolo-
gía de Fútbol Callejera (MFC), que busca potenciar metodologías que
promuevan y fortalezcan procesos de desarrollo identitario juvenil en
torno a valores de autonomía y liderazgo (Chigol, 2014, ¿Qué es Chi-
gol? Disponible: http://futbolchigol.cl/web/que-es-chigol/).

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 166


Identidad y Género como construcciones discursivas
En la modernidad tardía, la identidad de los sujetos está construida
de múltiples maneras a través de discursos, prácticas y posiciones
diferentes, a menudo cruzadas y antagónicas. De allí que se presente
de forma fragmentada y múltiple, cuando en ella convergen nuevas
formas de movilización política que ponen en entredicho -y al mismo
tiempo reconfiguran- los viejos conceptos de clase, género, sexualidad,
raza, etnia o nacionalidad. Pero este proceso actúa en doble sentido,
pues no sólo repercute en el andamiaje teórico de las ciencias socia-
les, sino también en el mismo concepto de identidad. Por lo tanto, la
identidad es una construcción, un proceso siempre inacabado que se
afinca en la contingencia. Hall & Dugay (2003) opinan:

Las identidades nunca se unifican y, en los tiempos de la moder-


nidad tardía, están cada vez más fragmentadas y fracturadas; nunca
son singulares, sino construidas de múltiples maneras a través de dis-
cursos, prácticas y posiciones diferentes, a menudo cruzadas y anta-
gónicas. Están sujetas a una historización radical, y en un constante
proceso de cambio y transformación (…) las identidades tienen que
ver con las cuestiones referidas al uso de los recursos de la historia,
la lengua y la cultura en el proceso de devenir y no de ser; no quiénes
somos o de dónde venimos sino en qué podríamos convertirnos, cómo
nos han representado y cómo atañe ello al modo como podríamos re-
presentarnos (p. 17).

Según esta definición, la identidad no es estable sino dinámica, no es


monolítica sino imbuida en proceso de transformación impulsado por
las prácticas discursivas. No obstante, Hall & Dugay (2003) aclaran
que se constituyen dentro de la representación y no fuera de ella, den-
tro del discurso y no fuera de él. Si un discurso logra afirmarse par-
cialmente, sólo lo hace reprimiendo lo que lo amenaza, de modo que
las unidades proclamadas por las identidades se configuran dentro
de relaciones de poder y son el resultado del proceso naturalizado y
sobre-determinado de cierre.

En consecuencia, las identidades son temporarias a posiciones subje-

167 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tivas que construyen las prácticas discursivas. Son producto de una
articulación del sujeto en el flujo del discurso. Uno de esos discursos
fundacionales de la modernidad temprana fue la conformación del
género mediante explicaciones biologicistas de la naturaleza humana
que catapultaron, por un lado, a los hombres al mundo de la política
y el trabajo, y por otro, a las mujeres al mundo de lo privado: la repro-
ducción y crianza de los hijos. Al respecto, Butler (1990) trabajó las
transacciones complejas entre el sujeto, el cuerpo y la identidad, para
luego relacionarlos dialécticamente con procesos de exclusión y do-
minación. De manera similar, Scott (1988) sostiene que el género es
una construcción social derivada de relaciones de poder. De allí que
considera que el lenguaje y el discurso posicionan al sujeto como ente
analizable, por lo tanto bajo la mirada de Scott (1990), el sujeto ad-
quiere existencia social en la medida que se le entiende como objeto
de conocimiento y de prácticas discursivas construidas y transfor-
madas a través de la historia.

Identidad y capital social


El capital de identidad es un término inspirando en la sociología de
Pierre Bourdieu, pero desarrollado por Cote & Levine (1997, 2002),
quien lo define como los recursos y activos que una persona des-
pliega en situaciones que tienen que ver con su autodefinición. Para-
fraseando a Goffman (2001), el capital de identidad sería el trabajo
que hacen los actores para generar una impresión de sí mismos en
la audiencia. En consecuencia, el capital social y cultural, así como el
arsenal de herramientas psicosociales (Giménez, 1997), constituyen
recursos empleados por los sujetos para moverse reflexivamente en
las dimensiones de lugar, espacio y tiempo (Giddens, 2008), dentro del
mundo de modernidad tardía (Hall & Dugay, 2003).

La teoría de Bourdieu (2000) también proporciona elementos para


identificar y tipificar los capitales en los que se basa la dominación
en diversos campos sociales (Joignant, 2012), debido a que existe una
disputa donde se correlacionan fuerzas al interior de ellos por el va-
lor según los capitales desplegados, dentro de los cuales se puede
identificar un capital en específico relevante al momento de hablar

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 168


de identidad colectiva: el capital social. Este último concepto remite
a la capacidad que tienen los individuos para movilizar a su favor el
capital de un grupo más o menos institucionalizado y rico en capital.
El capital social se conformaría por:

(...) la totalidad de los recursos potenciales o actuales asociados


a la posesión de una red duradera de relaciones más o menos insti-
tucionalizadas de conocimiento y reconocimiento mutuos. Expresado
de otra forma, se trata aquí de la totalidad de recursos basados en la
pertenencia a un grupo (p.148)

La definición precedente destaca cuatro elementos esenciales que in-


tervienen en su conformación. El primero es la pertenencia a un gru-
po. El segundo, las relaciones de intercambio material y simbólico.
En tercer lugar, su grado de institucionalización y legitimación, y por
último, los recursos que posee dicho grupo (Plascencia, 2005).

A diferencia del capital económico y cultural relacionado directamen-


te con los individuos, el capital social demanda un grupo o una red
duradera de relaciones sociales. En este contexto, Durston (2000) se
vale de la dimensión colectiva y grupal de capital social delineada
por Bourdieu (2000), Putnam (2002) y Coleman (1990) para definir
el capital comunitario como:

El capital social colectivo o comunitario (…) consta de las nor-


mas y estructuras que conforman las instituciones de cooperación
grupal. Reside, no en las relaciones interpersonales diádicas, sino en
estos sistemas complejos, en sus estructuras normativas, gestionarías
y sancionadoras. Recordemos, al respecto, que las comunidades son
mucho más que redes; mucho más, incluso que redes circunscritas
(...) La definición clásica de comunidad abarca aspectos de actividad
coordinada con cierto propósito común, autogobierno, superestructu-
ra cultural, y sentido de identidad (p. 21)

Desde esta perspectiva, toda colectividad portadora de identidad re-


quiere de capital social no sólo para su funcionamiento, sino también
para existir socialmente dentro de una dimensión simbólica-cultural
(Giménez, 1997). De allí que el capital social o comunitario (Durston,

169 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


2000) pueda interpretarse como un mecanismo que contribuye a
configurar no sólo la identidad grupal o colectiva mediante la movi-
lización de los recursos y las redes, sino también como mecanismo de
diferenciación social y reproducción de las clases (Bourdieu, 2000).

Como se ha visto, la idea de pertenencia grupal entraña varias inter-


pretaciones articuladas entre sí. La primera es que la identidades son
dinámicas y se sitúan en el discurso y la representación (Hall et al,
2003), originados a partir de una experiencia común en un conjunto
de informaciones, creencias u opiniones. La segunda es que la identi-
dad no sólo se configura por oposición sino también por asimilación,
dentro de un juego de poder dentro de determinado campo (Bourdieu,
2000; Butler, 1990; Scott, 1990). Tercero: la configuración tanto de la
identidad individual como colectiva comprende una relación dialécti-
ca, que reposa en los criterios de distinguibilidad propios de procesos
de pertenencia, que a su vez dotan a los individuos de una internali-
zación de representaciones sociales (Giménez, 1997). Por último, el rol
que tiene el capital social para incubar pautas y valores en los indi-
viduos mediante interacciones asociativas tienen lugar dentro de la
trayectoria de ellos, quienes están inmersos en una trama colectiva o
comunitaria (Durston, 2000).

Educación popular como una alternativa contra los valores individualistas y


estereotipos sexuales, raciales y de clase presentes en la educación formal
La educación formal se caracteriza por una estructura vertical, au-
toritaria, que no entiende el proceso educativo como un proceso que
permita la integración significativa de valores en los niños y jóve-
nes, sino que apunta a la mera repetición de contenidos desligados de
las motivaciones de estos actores (Freire, 1996., Martínez, 2015., Páez,
2003). Por otro lado, el colegio, institución acogedora de dicho modelo,
se ha constituido socialmente como un espacio de desarrollo, cuando
muchas veces representa un espacio de violencia simbólica y repro-
ducción de estereotipos sexuales, raciales y de clase (Preciado, 2016).

Opuesta a este modelo de educación formal que surgió en el siglo

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 170


XX, la educación comunitaria responde a una propuesta filosófica
alternativa que dejaba al descubierto las limitaciones de la educación
formal, tales como la falta de articulación entre pedagogía, procesos
psicológicos, cognitivos y sociales de niños y jóvenes (Freire, 1996).

Esta nueva filosofía que daba sustento a una propuesta de educación


alternativa y liberadora ha sido ampliamente debatida hasta el punto
de atribuir a Freire cosas que no ha dicho o bien que sostuvo, pero
que se descontextualizan (Martínez, 2015). En esta línea, existen au-
tores que niegan las contribuciones y la autenticidad de sus aportes
(Pavia, 1982; Pérez, 2001), pero también otros como Viveros (2005)
y Martínez (2015), opinan que Freire efectivamente realizó importan-
tes contribuciones en materia humanista y relativa a los movimientos
sociales de Latinoamérica, además de crear un constructo filosófico
sobre educación, que constituyó una teoría del conocimiento que arti-
cula modelos y prácticas de aprendizaje concretos, nunca desligados
de las coyunturas sociales o políticas.

El pensamiento de Freire recibió influencias de autores como K. Po-


pper y Pierre Furter, a al poner en entredicho la estructura tradicional
del currículo pedagógico, en pos de que este se relacione con el sujeto
y la generación de perspectivas críticas respecto del entorno (Martí-
nez, 2015).

Freire (1968) parte de la base de que la globalización implanta meca-


nismos de dominación, en una estructura social donde opera la razón
instrumentalizada, responsable de producir una violencia simbólica
en diversos espacios de la vida social, potenciada por los medios ma-
sivos. Esta pedagogía predominante se ajusta a la economía global
de mercado que busca perpetuar la existencia de sujetos y colecti-
vos dominantes privilegiados, en desmedro de otros oprimidos. Desde
esta perspectiva, la educación dominante se erige como “un obstáculo
epistemológico que impide una vinculación pedagógica con el desa-
rrollo social-comunitario” (Luna & Carreño, 2005, p. 319).

Ante este obstáculo, Freire (1996) plantea una pedagogía de la libe-


ración, que contempla algunos puntos medulares que permiten com-
prender su filosofía sobre una educación anclada a lo popular. Estos

171 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


postulados pueden resumirse de la siguiente manera:

1. La pedagogía debe fomentar el pensamiento crítico de los suje-


tos, cosa de que estos desarrollen un crecimiento intelectual ligado a
un ejercicio de reconocimiento profundo respecto al entorno que los
rodea. Esta consciencia formada se corresponde con la consciencia
histórica, apostando a visibilizar las relaciones de poder existentes.
Este proceso educativo se comprende como un ejercicio permanente,
que se extrapola a todo momento y ámbito de la vida social de los in-
dividuos, problematizando los sucesos.

2. La libertad resulta un componente principal para fortalecer ciu-


dadanos autónomos. Empero, ésta tiene sus límites en la medida de
no pasar por alto aspectos éticos mínimos relativos al respeto y acep-
tación plena de los demás, dejando de lado cualquier prejuicio, ya sea
de tipo sexual, clasista o étnico, comprendiendo históricamente que la
alteridad ha sostenido los procesos de cosificación humana.

3. Este modelo entiende la democracia, no desde una óptica que se


centra en los intereses de una mayoría de votantes, sino centrada en
propiciar espacios de diálogos abiertos que busquen el consenso entre
actores, cosa de que todos los participantes reflexionen en torno al
bien común como primordial horizonte

4. La pedagogía educativa promueve relaciones horizontales entre


jóvenes y sus docentes. El docente representa una figura de apoyo
para los estudiantes, y debe enfocar un trabajo personalizado sobre
ellos.

5. Las actividades desarrolladas por los estudiantes tienden a ser


elegidas por ellos mismos, potenciando su creatividad, explotando sus
motivaciones, su capacidad de liderazgo y autonomía y el trabajo en
equipo.

6. El encuentro entre las conciencias individuales con las colectivas


pueden conllevar a una acción comunitaria de transformación social.

La propuesta filosófica de Freire, al propiciar espacios de diálogos, si-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 172


nergia el trabajo individual con el colectivo, y con ello genera las con-
diciones para la emergencia de capital social comunitario (Durston,
2000). También puede abordarse desde un enfoque psicosocial, pues
fortalece la identidad de los sujetos desde una mayor intensidad afec-
tiva (Páez, 2003), y también desde una mayor armonía entre actitudes
y conductas como una alternativa a ese modelo de educación formal
denunciado por Freire (1996), que consolida identidades asociadas a
valores materialistas, y a pautas, hábitos, normas y conductas vertica-
les y autoritarias que tienen lugar a nivel macro social (Páez, 2003).

Fútbol callejero y educación popular


Como actividad participativa-educativa-deportiva y cultural, la me-
todología de Fútbol callejero (MFC) armoniza la propuesta freiriana
(1968, 1996) sobre la necesidad de vincular tanto los procesos de en-
señanza con el desarrollo social-comunitario (Luna & Carreño 2005),
como con los valores que promueven la conformación de capital so-
cial (Bourdieu, 2000; Putnam, 2002) en el ámbito de las comunida-
des (Durston, 2000). Al respecto, la MFC se constituye a partir de un
conjunto de organizaciones sociales que a través del Fútbol Callejero
comparten la misión de construir ciudadanía, defender los derechos
humanos y de la naturaleza, abogar por la justicia, promover una so-
ciedad inclusiva, y reconocer la diversidad cultural, étnico-racial y de
opciones.

La MFC a nivel internacional se presenta como una forma de concep-


tualizar y entender el fútbol en tanto estrategia para crear y acompa-
ñar procesos de aprendizaje e inclusión social, recuperar los valores
humanos, impulsar el desarrollo de liderazgos y generar procesos co-
munitarios solidarios de transformación. De allí que las organizaciones
promueven la práctica del fútbol callejero apuntando al desarrollo de
los jóvenes en pos de la transformación social. Desde la metodología
de los tres tiempos, los jóvenes consensúan las normas de juego en
base a respeto y compañerismo y no discriminación, sin la necesidad
de un árbitro clásico, sino que acompañados por monitores que los
guían en sus actividades. (Movimiento de Fútbol Callejero, s.f, meto-
dología, disponible: http://movimientodefutbolcallejero.org/futbol-ca-

173 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


llejero/metodologia/).

La metodología de fútbol callejero y la posibilidad de generar capital social


La investigación de Valenzuela (2012) sostiene que los indicadores
clásicos de Capital social, tales como la confianza interpersonal y
confianza social, pueden anclarse coherentemente y complementa-
riamente a elementos tales como la solidaridad de pares, los procesos
de participación, las oportunidades de participación activa y creen-
cias de eficacia política, en pos de reajustar y articular un concepto
más robusto y asociado a jóvenes. Su modelo teórico resultó ser una
reconstrucción del concepto de capital social, y se caracteriza por re-
cibir una importante influencia de Durston (2000).

Por otro lado, Aguirre & Pinto (2006) indagaron percepciones de ac-
tores sociales de un club de fútbol amateur, con la pretensión de re-
copilar información sobre relaciones interpersonales, significados y
redes asociativas, en un trabajo cualitativo basado en la teoría de los
campos de Bourdieu (2000). A raíz de esto, se desprende el uso de
conceptos tales como “campo, “capital social”, “redes sociales, “asocia-
tividad”, “capital simbólico, “capital cultural” y “habitus”, relacionados
con la actividad futbolera. Aguirre & Pinto (2006) también integran a
su modelo teórico, los aportes de Durston (2000), quien realza el valor
de la socialización temprana en la integración del capital social en la
personalidad y los proyectos de vida.

El capital social es entendido como “un contenido de confianza y coo-


peración de las relaciones sociales” (Pinto & Aguirre: 2006, p. 9), que
permite el despliegue de las relaciones entre personas, desde la cual
puede potencialmente producirse un capital social comunitario. De
esta manera el espacio geográfico se torna susceptible a coincidir
con el capital social. Para que esto ocurra, es necesaria la existencia
de experiencias precursoras (Durston, 2000) que constituyan la base
concreta de dicho capital:

“memoria social e histórica; identidad y etnicidad; religiosidad


compartida; vecindad y cercanía geográfica; amistad y compañeris-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 174


mo; relaciones de parentesco; principios y prácticas de reciprocidad.
Cada una de estas experiencias propicia el surgimiento de la confian-
za y la cooperación como elementos articuladores de capital social (…)
por lo tanto existe una estrecha relación entre las pautas sociales y
culturales a la hora de hablar “de producción de capital social comu-
nitario” (Aguirre, 2006 p. 9, 10)

Metodología
El tipo de investigación fue de corte transversal. Se sitúa en un mo-
mento específico de tiempo y de nivel explicativo, ya que busca rela-
cionar variables y conceptos que sean importantes para el estudio en
cuestión (Hernández, Fernández & Baptista, 2010).

La muestra y sus criterios está constituida por miembros de PAC Gol:


cuatro jugadores entre 14 y 17 años que llevaran por lo menos 6 me-
ses en la organización y tres monitores mayores de 18 años. Se suma
el documento de principios internacionales de la MFC y fuentes au-
diovisuales secundarias donde aparecían entrevistas a monitores/ex
jugadores, a una apoderada y su director.

La recolección de datos fue a través de 7 entrevistas semi estructu-


radas y el desarrollo de observación participante. La utilización de la
primera se justifica dado que ofrece un grado parcial de estructura-
ción bajo una pauta o guía temática, pero siendo esta flexible, permite
al investigador introducir nuevas preguntas con libertad con el fin de
precisar o profundizar en los conceptos anhelados (Hernández, Fer-
nández & Baptista, 2010). Los jóvenes entrevistados tenían entre 14 y
16 años, mientras que los monitores fluctuaban entre los 19 y 26 años.
Las entrevistas fueron realizadas entre el 3 y el 21 de Noviembre de
2017. La antigüedad de la que databan las trayectorias de los jóvenes
en Pac Gol fluctuaban entre 6 meses y 3 años.

La observación participante en terreno fue en 2 de las 5 poblaciones


abarcadas por la organización, La Nueva Independencia y La Victo-
ria a lo largo de cinco semanas, específicamente entre los días 18 de
Octubre y 25 de Noviembre, considerando que esta implica un invo-

175 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


lucramiento activo y profundo con los ambientes y contextos sociales
que se observan durante el estudio (Hernández et al, 2010). El invo-
lucramiento no es absoluto, pero si hay una penetración en la articu-
lación de actividades desarrolladas, que se expresó en jugar con los
muchachos en algunos entrenamientos, sumado a ayudar a los mo-
nitores con las actividades y el apoyo técnico al equipo en la liga de
los sábados. En el primer territorio, se observaron los entrenamientos
de los días miércoles y viernes, mientras que el segundo fue visitado
cuatro veces para observar el desarrollo de la liga “La Marina” que se
juega cada sábado.

Respecto al plan de análisis, el tratamiento de los datos se realizó a


partir de un análisis de contenido cualitativo con categorías a priori
(Echeverría, 2005), que busca conocer significados, temáticas y senti-
res que se encuentren en el entramado discursivo de los sujetos entre-
vistados. Su utilización se justifica ante la presencia de un objetivo y
pregunta acotada y que se cuente con antecedentes teóricos suficien-
tes sobre el tema. Esto se corresponde con utilizar cierta estructura-
ción por parte del investigador, cuya predefinición asume un trabajo
con mayor fragmentación en la mirada de la información, y por tanto
una delimitación relativa de los puntos de vista de los sujetos.

Para responder la pregunta de investigación, la información recopila-


da se analizó al interior de dos categorías con las características ya
mencionadas. Luego, en segunda instancia, se realizó un análisis de
cada categoría en específico, articulando un texto basado en las expe-
riencias subjetivas del entrevistado, guiado por la creación de tópicos.

Aproximación al objeto de estudio


La comuna de Pedro Aguirre Cerda, donde se encuentra la organiza-
ción PAC Gol, se sitúa en el sector centro-sur del Gran Santiago, limi-
tando al norte con la comuna de Estación Central y Santiago, al este
con la comuna de San Miguel, al oeste con la comuna de Cerrillos y
al sur con la comuna de Lo Espejo. La última estimación de población
del año 2015 revela una cantidad aproximada de 122 mil habitantes, y
una tasa de pobreza por ingresos de 8% (CASEN, 2015).

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 176


La definición y misión de esta organización comunitaria utiliza la
MFC, el arte muralista, batucadas y la cultura callejera como herra-
mienta educativa en pos de la transformación social. Desde este fút-
bol diferente a expresiones culturales y artísticas se puede educar en
un proceso constante y horizontal, alejado de las lógicas formales y
verticales, para mejorar la calidad de vida de las poblaciones y la co-
munidad. La comunicación y la participación son piedras angulares
para dichos objetivos (El Ciudadano TV, 2016, video YouTube, PAG
Gol fútbol callejero fútbol del pueblo, disponible en: (https://www.
youtube.com/watch?v=seg_zhDmmoU&t=1052s).

La organización da cuenta en su sitio web (http://www.pacgol.cl/) so-


bre sus inicios en 2007, a raíz de los esfuerzos mancomunados de
jóvenes provenientes de la misma población La Victoria, quienes ins-
tauraron la sede localmente, buscando conjugar un proyecto educa-
tivo anclado, en primera instancia, a la práctica futbolera desde un
ángulo diferente al tradicional. Cabe mencionar que dicha población
se convirtió en la primera toma de terreno organizada de Chile y La-
tinoamérica (Lemuñir, 2017), reforzando un perfil social en la comu-
na, producto de un proceso histórico compartido de reivindicaciones
organizadas de los sectores de trabajadores, que en la actualidad da
cuenta de una gran capacidad de organización y participación, no
obstante, sus poblaciones en general presentan importantes focos de
vulnerabilidad propios de una comuna con altos índices de pobreza y
bajos recursos.

Los miembros de esta organización comunitaria lo componen sus ju-


gadores (as) y monitores (as), sumado a vecinos y apoderados. Desde
sus inicios, surgen iniciales financiamientos auto-gestionados a tra-
vés de fiestas, rifas y completadas. La construcción social para este
colectivo se centra en los valores ya descritos de MFC y su potencial
transmisión generacional. Participan en ella habitantes de la Población
La Victoria, desde el año 2008; San Joaquín y Nueva Independencia
desde el año 2010; Nueva Villa Sur desde al año 2011, y Población Dá-
vila desde el año 2013, y sus actividades de futbol callejero permiten
la participación de casi 300 niños y jóvenes.

177 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Análisis y discusión de resultados
Para exponer los resultados se emplearon dos categorías principales.
La primera es capital socio-comunitario en la organización juvenil y
desafíos futuros mientras que la segunda se refiere a la evolución en
las pautas, normas y conductas de los jugadores en base a valores de
inclusión y no discriminación en un contexto vulnerable. Dichas cate-
gorías, se explican a continuación:

a. Capital socio comunitario en la organización juvenil y desafíos


futuros

Dentro de esta categoría, los hallazgos están asociados a discursos


extraídos de diferentes entrevistados miembros de PAG Gol en torno a
su visión del capital social comunitario y la conformación de redes de
confianza y solidaridad, que promueven la participación política, es
decir, donde cada sujeto tenga las posibilidades y derechos de apor-
tar a su comunidad de manera compenetrada, crítica y constructiva.
Al respecto, la primera reflexión que se desprende tiene que ver con
nexo de los entrenamientos semanales y la participación del equipo
en la liga La Marina que tiene lugar los sábados. Se entiende desde
lo observado, que la puesta en marcha del hábitus futbolero en la
esfera barrial-comunitaria saca a relucir un carácter asociativo y de
interacción social. Estas construcciones presenciales y horizontales
constituyen potencialmente un desarrollo en el capital social para la
comunidad y los mismos individuos que la componen.

Los testimonios de los miembros, recogidos durante las entrevistan,


develan la existencia de una vinculación de sus prácticas y discur-
sos con la filosofía de PAG Gol. Esta filosofía en ellos, no refiere al
mero hecho de jugar al fútbol, sino que incorpora, además, su esfera
analítica y política respecto a la actividad, relacionada directamen-
te con la toma de decisiones, el intercambio de argumentos y la re-
flexividad grupal e individual, posterior a finalizadas las jornadas de
entrenamientos o partidos, en pos de llegar a consensos que estén a
la par con objetivos comunes que contribuyan al desarrollo colectivo
de todos sus miembros. Esta forma de ser y actuar se manifiesta en

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 178


prácticas de diálogo y exposición dentro y fuera de la organización,
tal como se refleja en el siguiente testimonio del director de PAC Gol:

(...) Pero después, producto que se van generando procesos de


diálogo, en donde ya los monitores tienen esa capacidad, que también
es mágica, de generar estos procesos facilitadores de educación y
comunicación, es donde ellos comienza a sentir, y donde ya hay ge-
neraciones que tienen la metodología y la forma más internalizada,
es más fácil (Sub Secretaria de Desarrollo Regional y Administrativo,
2014, video YouTube, PAG Gol futbol callejero como herramienta de
transformación social , disponible en https://www.youtube.com/wat-
ch?v=Vd0xpiparew&t=2s).

Desde la línea de la internalización de pautas y costumbres, se obser-


va que la identidad individual de los jóvenes asumirá discursos rela-
cionados a un sentido de permanencia por PAC Gol, reforzados con
mayor fuerza en las actividades donde jueguen como equipo contra
otras colectividades. Destaca, por tanto, la existencia de un anclaje
funcional entre los entrenamientos de los días miércoles y viernes en
los distintos territorios de intervención con la liga del sábado “La Ma-
rina”. En dicha instancia competitiva, PAC Gol va a participar como
un equipo, enfrentando a otros clubes o asociaciones de la comuna.

Las entrevistas a los miembros de esta organización también revela-


ron que la creatividad y la libertad están presentes en el desarrollo
de los entrenamientos, en tanto ciertos niveles de autonomía a la hora
de reglamentar el juego. Así se potencia la asociatividad, donde las
individualidades interactúan bajo pautas y valores que se encasillan
requisitos mínimos de conductas esperadas relacionadas con el res-
peto, donde se yerguen las premisas de articular cualquier asunto,
sea conflictivo o no, desde la horizontalidad y el ejercicio reflexivo, tal
como se refleja en el siguiente testimonio:

(...)Ellos después evalúan qué cosas lograron y que cosas no, y


decir, si lo cumplí, la regla que pusimos, admito que lo hice, o admito
que no, admito que lo hice bien o que jugué mal(…) que dije un garaba-
to, que estuvo mal, pido disculpas, no merezco el punto, mi equipo no
lo merece porque yo no cumplí. Ellos son lo más importante, ellos son

179 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


todo esto (...) yo siento que acá ellos pueden ser ellos mismos (Monito-
ra, adulta joven, comunicación personal, 19 de Noviembre de 2017)

Es más, desde aportes psicosociales ligados con el ejercicio pedagó-


gico, se asume que las actividades cooperativas y elegidas volunta-
riamente refuerzan más la motivación intrínseca (Páez, 2003), con lo
que concuerdan Aguirre y Pinto (2006) en sus estudios sobre futbol
comunitario.

Esta articulación de actividades recién mencionada, genera una iden-


tificación colectiva para con el grupo-equipo, al estar por ejemplo vis-
tiendo una indumentaria igual para todos y con insignias estampadas,
organizar los botellones de agua para los partidos, charlas técnicas,
y todo lo que implica un aproximamiento en vivo de la experiencia
competitiva del fútbol, mientras que a los monitores les corresponde
la labor de “DT”. Muchos niños “tienen el deseo de ser futbolistas”, o
simplemente, vivir estas instancias competitivas como equipo y em-
paparse de lo que entrega dicha experiencia, aprendiendo de las de-
rrotas y victorias. Los monitores por tanto, se esfuerzan en entrelazar
las actividades descritas con experiencias de bienestar respecto a lo
que es la participación, tanto desde los monitores como desde los ju-
gadores. Se comprende a raíz de esto, que se constituye un arraigo al
grupo y también a los espacios en que este se desarrolla, cargados de
símbolos para los sujetos, considerando que el “campo” brinda impor-
tancia a la dimensión histórica.

Para comprender esta sincronía en el funcionamiento semanal de la


organización es vital captar la relación particular entre sus actores.
Por un lado, se percibe una buena y fluida relación entre los coordi-
nadores, quienes buscan articular de mejor manera la limitación de
recursos materiales con los tiempos disponibles en la semana para
lograr levantar las actividades y entrenamientos. Por otro, se presen-
cian relaciones de confianza y afecto recíproco entre jugadores y mo-
nitores, pero no dejando de existir por dicha razón, el respeto entre los
actores, procurando que no se den abusos de confianza:

(...) Si, buena, porque tenemos confianza (...) sobre todo con el Ca-
milo, sobre todo con él. Sí, hay harta amabilidad (...) como decirlo, son

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 180


como (...) Yo confió en ellos y ellos confían en mí. (Jugador adolecente,
comunicación personal, 12 de Noviembre de 2017).

La imagen del coordinador busca plasmar una guía educativa, que


establezca límites pero también signifique un apoyo moral, afectivo e
incluso material para los jóvenes, quienes viven en ambientes vulne-
rables, tanto en la esfera escolar, barrial como familiar. Son de gran
relevancia aquellos casos en que los jóvenes llegan a identificarse
fuertemente con algún monitor, vislumbrándolo como ejemplo a se-
guir:

(...) Pero el referente obviamente son la Yomara y la Dani. Ellas la


llevan! Tú las viste, ellas igual son de carácter fuerte, cachai, pucha, y
a los chiquillos les gustaría llegar a ser como la Yomara. La Yomara
jugó a la pelota(...) entonces les gustaría po, les gustaría harto. Se fijan
en ella, así que bien po. Y la Yomara que lleva tanto tiempo trabajan-
do” (Monitor, Adulto Joven, comunicación personal, 14 de Noviembre
de 2017).

Los monitores por su parte, visibilizan la necesidad de afecto y apoyo


que muestran los jóvenes, cuyo espacio lo encuentran en PAC Gol. De
esta manera, el fútbol puede ampliarse como una práctica psicosocial
no solo de educación, sino también como un espacio de encuentro y
contención afectiva.

Ahora bien, sumando los aspectos mencionados, donde se ha hablado


del nexo entre la MFC con la Liga La Marina, el bienestar subjetivo
de los sujetos en PAC Gol, y la relación de afecto, cooperatividad y
asociatividad entre jugadores y monitores, cabe destacar las percep-
ciones y sentires que se expresan en los discursos de sus actores, con
énfasis particular en la correspondencia entre la labor que despliega
respecto a los objetivos organizacionales y principios del MFC, y los
posibles aspectos a mejorar a futuro.

En líneas generales, los miembros, tantos apoderados, el director ge-


neral, jugadores y monitores, evalúan de manera satisfactoria la la-
bor de la organización, comprobando una correspondencia entre sus
principios y objetivos respecto a la vivencia subjetiva de quienes la

181 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


componen y los avances percibidos:

(...) de un 1 al 10(...) mmm, siempre nosotros queremos más, en-


tonces yo lo pondría como un 9, podría perfectamente ser un 10, pero
yo sé que podemos más. Un 9, un 9(...) yo sé que podríamos nosotros
ser un 10, pero siempre queremos más, por tanto un 9(...) siempre es-
tamos con proyectos, con cosas, que pueden ser más, entonces un 9.”
(Monitora, adulto joven, comunicación personal, 19 de Noviembre de
2017).

Los sutiles aspectos a mejorar que fueron rescatados desde estos dis-
cursos, apuntan mayormente a la esfera material y de recursos. Se
vislumbra un asunto interesante, respecto a los frutos y la capacidad
autónoma propia de una autogestión seria y comprometida, a pesar
de estar condiciones materiales precarias, tanto en lo barrial como
en lo familiar. Los principales desafíos que se recogen son relativos a
la necesidad de expansión de instancias educativas como estas, que
sean capaces de aunar la actividad deportiva con la participación
activa de sus miembros. Los monitores concuerdan con se sienten
bastante conformes con las labores realizadas, pero que nunca hay un
´techo´, siempre hay desafíos por delante.

Los jóvenes por último, en la heterogeneidad natural de personalida-


des, presentan en común el compartir a diario en un entorno donde se
ve fluir mucha droga, ambientes violentos, y de estigmatización hacia
la comunidad migrante. Sin embargo, la característica primordial que
se constata tiene que ver con su pasión por jugar fútbol. La motiva-
ción principal de ellos se ancla a la actividad deportiva, recalcando
incluso lo positivo de “dejar más de lado la tecnología y participar en
el deporte”, y usar su tiempo en lo que les apasiona.

b. Evolución en las pautas, normas y conductas de los jugadores en


base a valores de inclusión y no discriminación en un contexto vulne-
rable

La segunda categoría, por su parte, refiere a los discursos extraídos


por los diversos miembros de la organización cuyos hallazgos son
relativos a la percepción sobre cambios de pautas, valores, conductas

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 182


y actitudes en sus jóvenes (jugadores) particularmente, asociados a
temáticas de inclusión y no discriminación de ningún tipo.

En las entrevistas se observó un discurso asociado a la naturaliza-


ción de la integración a las mujeres, como también con el migrante,
superando prejuicios y estereotipos. Los testimoniales además reve-
lan que los jugadores han asimilado los valores del trabajo en equipo
y el respeto entre ellos, quienes van afianzando sus capacidades de
liderazgo constructivo, lejanos a valores individualistas. Desde la psi-
cología social se menciona que el contacto entre grupos apoyados por
las normas colectivas y reconocidas con claridad por sus miembros,
en igualdad de estatus y orientado a la cooperación, fortalece los me-
canismos en favor de la no discriminación y prejuicios (González &
Fernández, 2003). Al respecto, uno de los coordinadores opina:

(...) nosotros estamos, de una u otra forma, cambiando la realidad


de los niños (...) Y a largo o mediano plazo está existiendo un cambio
real en el comportamiento de ellos, eso es totalmente comprobable. Yo
lo he comprobado. Y lo mismos apoderados, que son los papas de ellos.
(El Ciudadano TV, 2016, video YouTube, PAG Gol futbol callejero
futbol del pueblo, disponible en: (https://www.youtube.com/watch?-
v=seg_zhDmmoU&t=1052s)

Estos cambios son valorados por actores comunitarios en términos


positivos, tal como se observa en el siguiente fragmento:

(...) bueno llegamos a PAC GOL con las niñas porque no se ha-
bían podido integrar nunca a otra escuela de fútbol por ser mujeres;
y cuando llegaron ellos aquí, llego el Jorge, y me dijo que necesitaba
niños para jugar a la pelota. Le pregunte sí se podían integrar niñas, y
él me dijo que sí, que ningún problema. Las hice jugar y ahí se queda-
ron. (El Ciudadano TV, 2016, video YouTube, PAG Gol futbol callejero
futbol del pueblo, disponible en: (https://www.youtube.com/watch?-
v=seg_zhDmmoU&t=1052s)

Los monitores además deben comprender los límites de su rol, ya


que no pueden estar presentes en todos los espacios de los jóvenes.
Sin embargo, en la medida que les proporcionan herramientas que

183 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


le permitan desarrollar la autonomía, los jóvenes muestran empode-
rarse ante su entorno y comprenderlo. En cuanto a la demarcación de
límites antes mencionada, se aplican ciertos castigos ante conductas
inadecuadas, pero desde una óptica constructiva y conectada con la
pasión central de los jugadores. Estos castigos se describen a conti-
nuación:

(...) Es un castigo que no duele po, que es un castigo como en el


deporte, desde lo deportivo, o sea oye, ´vay´ a poder entrenar pero no
poder jugar, entonces ¿para qué entregai? Si no vas a poder jugar en
la Liga si te mandaste la mansa embarrada´, entonces es como para
decirles ´piensa lo que haci´, ahí ellos dicen no, si yo si quiero jugar,
la mayoría quieren ser futbolistas, entonces ¿Cómo no voy a jugar?
¿Cómo no me van a ver? ¿Cómo no me voy a probar en un club?, en-
tonces lo tienen muy presente. (Monitor, Adulto Joven, comunicación
personal, 14 de Noviembre de 2017).

En el ámbito de la psicología social se comprende que los líderes po-


sitivos inspiran admiración sobre sus pupilos, considerando siempre
el bien común, y no dejando de lado una atención personalizada con
ellos (Freire, 1996; Páez, 2003). En síntesis, se entiende que la cons-
trucción de identidades juveniles, proceso de por si vertiginosa (Duar-
te, 2005), se articula en un entorno altamente vulnerable lleno de ten-
siones y ciertas limitantes. Así lo expresa el director de PAG Gol:

(...) yo creo que hay muchos niños que cuando llegan, llegan con
un comportamiento del fútbol tradicional. Ese individualismo, esa
poca solidaridad con los compañeros, ese garabato, esa forma que en-
tre más choro soy y más individual soy, soy más bacán, eso es lo que
convive en una primera etapa. (Sub Secretaria de Desarrollo Regional
y Administrativo , 2014 video YouTube, PAG Gol futbol calleje-
ro como herramienta de transformación social, disponible en https://
www.youtube.com/watch?v=Vd0xpiparew&t=2s).

Sin perjuicio de lo anterior, se observa que relucen a fin de cuentas,


cambios positivos en ellos expresados en un fortalecimiento individual
rescatando los valores colectivos. En consecuencia, el fútbol callejero
fortalece la identidad colectiva y el capital comunitario, en la medida

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 184


que intenta re apropiar los espacios comunitarios para los mismos
habitantes de las poblaciones, es decir, se busca que la comunidad
vuelva a generar sentidos de pertenencia por estos.

Por tejido social roto se refiere a la falta de espacios que propicien un


desarrollo de capital socio cultural. (Urzúa, Álvarez & Gaete, 2014).
Por lo tanto, este desarrollo comunitario va a tener sus canales o me-
dios no desde salas de clases o instituciones estructuradas, sino que
es en el espacio público donde, a través de actividades artísticas o
deportivas, la comunidad en conjunto, en este caso impulsado mayor-
mente por jóvenes, puede ejercer una pedagogía transformadora y
constante y de forma con miras a mejorar la calidad de vida de todos
y a generar apego de los jóvenes a su comunidad. Pac Gol ha aunado
discursos y perspectivas criticas comunes que dan cuenta del arraigo
de sus miembros con la organización, que se observa en la práctica y
se ve reforzado por la historia común.

Consideraciones finales
La MFC se constituye como un medio capaz de proporcionar herra-
mientas a sus jóvenes en pos de sus desarrollos personales, por un
lado, y en cuanto al fortalecimiento de capital social comunitario des-
de lo colectivo, por otro. Sus trayectorias identitarias se fortalecen
individual y colectivamente, en un proceso interrelacionado, donde el
desarrollo de cada una alimenta el crecimiento de la otra.

La dimensión individual presenta sujetos que se conforman con pau-


tas críticas ante su propio entorno, con capacidad autónoma y de li-
derazgo.

La dimensión colectiva en tanto, presenta un grupo-equipo, que no se


limita a la asimilación de valores asociativos meramente anclados a
la actividad deportiva vista como ocio, y que puede ser atribuible in-
cluso a la práctica de un fútbol lejano de modelos populares de educa-
ción, sino que se extiende a diversas esferas de la vida del joven, y se

185 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


hace latente desde un discurso común hacia el exterior, distinguién-
dolos como colectivo. El capital social comunitario adquirido es pro-
ducto del anclaje educativo que se despliega a raíz de esta actividad
deportiva que representa una pasión común para todos. Se presencia
desde esta actividad, una reapropiación tanto de los cuerpos, de las
conciencias participativas como de los espacios sociales comunes al
barrio.

Este elemento no ha sido suficientemente abordado por la academia


ni tampoco por las políticas sociales. La necesidad de que la autoges-
tión, que caracteriza y da vida a organizaciones como PAC Gol, sea
apoyada por los estamentos recién mencionados, sin entrar en lógicas
asistencialistas, sino que desarrollistas, permitiría cambios sociales
que probablemente superarían el nivel local y micro social.

El anclaje a los movimientos sociales que han puesto en ´entredicho´


las identidades individuales y colectivas puede visualizar un intere-
sante medio o canal de difusión desde las bases de la sociedad civil.
Extrapolar su desarrollo y empoderamiento local en el plano socio-cul-
tural hacia un nivel macro de la estructura social se torna urgente
en estos tiempos en que el individualismo predomina con fuerza en
ámbitos como la educación o el laboral, entre otros. Una educación
transformadora si bien, se hace explícitamente necesaria en barrios
populares y vulnerables, también lo es en todo los estratos del país,
para combatir en algún grado la segregación sociocultural que reposa
en la estructura social, en base al crecimiento económico sostenido
pero profundamente inequitativo.

La clave de transformaciones sociales efectivas está en una educa-


ción que sepa realizar una adecuada lectura de las juventudes y sus
motivaciones. El potencial de ellos se exprime en la medida en que
se ancle a las pasiones artísticas, deportivas y culturales con sello
colectivo, y no encasillándolos bajo imaginarios de éxito preestableci-
dos por lógicas de mercado guiadas por el peso de estereotipos. Este
futbol alternativo ofrece desde ´la misma calle´ una oportunidad para
volver a reconocernos y crecer desde lo colectivo.

El sujeto de estudio en el presente estudio se centró en adolescentes,

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 186


sin embargo, cabe destacar el hecho de que la mayoría de los jóvenes
llevaba años en el circuito y que la gran mayoría del resto de los par-
ticipantes son niños. Esto da cuenta de la importancia de un trabajo
que cuide la infancia y contenga en sí espacios de apoyo afectivo,
considerando la vulnerabilidad que se aloja en los diversos espacios
cotidianos, tanto como el colegio, el hogar o el barrio.

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Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 194
identidades colocolinas
reflexiones sobre resistencias valóricas en tiempos posmodernos
Alvaro Contretas V.
Socio del CSD Colo-Colo

195 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 196
En un mundo de múltiples identidades, pareciera que la última gran
verdad o totalidad fuese el amor a la camiseta. Y es que, hoy en día,
se han ido cayendo y callando distintas voces, distintos relatos en una
sociedad que cada vez avanza más rápido y en función del consumo,
el cual es uno de los entes articuladores de la pérdida de la identi-
dad sólida o identidad bajo valores ontológicos. Estas características
poseen sus explicaciones en el fin de los meta relatos o grandes ver-
dades, como nombrábamos anteriormente, que vendría a ser un quie-
bre de una etapa llamada modernidad, lo que en términos sencillos
entendemos como aquellos tiempos de pensamientos e ideas sólidas,
rígidas, de identidades fuertes y valores arraigados, con un solo cami-
no, tiempos en donde primaba una verdad por delante de las demás.
Ejemplo de estas son ciertas instituciones civiles, como lo son las re-
ligiones o los partidos políticos, las fuertes corrientes ideológicas de
principios de siglo XX, las cuales entendían las construcciones iden-
titarias en pos de lo socialmente permitido. Eran espacios predecibles
de posturas intachables e irrenunciables, que, si lo pensamos bien, hoy
en día han ido cambiando y mutando. Ya no existe una sola verdad y,
en los tiempos tecnológicos que vivimos, ya nada entrega la seguridad
de saber que la identidad va a existir para siempre. Todo se puede mo-
dificar, reemplazar; las grandes ideas se vuelven obsoletas y pueden
nacer otras. El mercado también participa en su sentido de consumo
o producto “de paso”, algo que se puede ir cambiando según se vaya
innovando, “la identidad, hoy, no tiene un destino predeterminado, sino
que está en constante construcción y movimiento: se puede ser lo que

197 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


se quiera, cuando se quiera y como se quiera.”(Jauregui y Méndez,
2007: 29). Entonces, se cae en una crisis identitaria avasallada por la
pérdida valórica en los presentes tiempos llamados posmodernos, lo
que me hace preguntarme, entonces… qué es y de qué manera se arrai-
ga tan fuertemente la pasión ligada al futbol.

La concepción más allá del deporte, referente a sus seguidores, nos


indica que la pasión por un emblema, un símbolo, una camiseta, un
equipo, un historia, una institución, apropian características valóri-
cas de la modernidad, bajo las cuales generan esa reminiscencia tan
sólida hasta los tiempos de hoy. Tal como expresa Pablo Saandoval
en la película de Juan José Campanella: “Te das cuenta, Benjamín? El
tipo puede cambiar de todo: de cara, de casa, de familia... de novia, de
religión, de Dios... pero hay una cosa que no puede cambiar, Benjamín...
no puede cambiar... de pasión”1. Ese arraigo, tan enajenado, es hereda-
do en Sudamérica bajo una propia matriz de pensamiento, una forma
particular de vivir el arraigo futbolístico representado por movimien-
tos organizados, con una riqueza simbólica asociada casi a lo religioso
con códigos intransables y colectividades masivas. Esto lo digo con la
responsabilidad que aquello conlleva, no solo como un cientista social
que observa y procesa la realidad bajo un método y una teoría, sino
como parte de la realidad descrita, como hincha y socio del Club So-
cial y Deportivo Colo-Colo y seguidor de este en conjunto con la Garra
Blanca. Es decir, siendo parte de la realidad descrita y estudiada, po-
dría estar horas describiendo el club de mis amores como cualquiera
de los lectores, eso bien lo sé.

El caso del CSD Colo-Colo2, desde su proyecto de recuperación de la


concesión de manos de B&N3, ha generado un nuevo ciclo asociado
a un periodo liderado por generaciones con una concepción del Club
distinta. Esto ha ocurrido en un periodo político-social enmarcado en
tiempos activos y de disputas de poder marcadas por entes de carácter
económico, asociados a intereses propios, que a su vez son garantes
identitarios. Estos marcan procesos en un contexto específico acorde
a tiempos específicos, en una mundo de identidades múltiples, donde
se van mezclando las formas y modos de representar(se), bajo patro-
nes culturales que los mismos aficionados han generado con respecto
al deporte rey. Ser hincha en Latinoamérica posee un poder simbólico

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 198


muy dinámico, muchas veces de difícil acceso y que ha encontrado en
las C.S.4 y en los estudios sociales del deporte explicaciones “valida-
das” por la ciencia, que han ido avanzando y complejizando cada vez
más el comportamiento de estos grupos humanos.

Sin ir más lejos, el año 2017, en el marco una investigación propuesta


al CSD Colo-Colo, visité las ciudades de Concepción, Valdivia, Osorno
y Puerto Montt, con el fin de reconstruir el actual estado socio-polí-
tico de las organización territoriales denominadas “filiales” y levan-
tar información con respecto a éstas enmarcada bajo objetivos como,
identificar las distintas construcciones del hincha del CSD, arraigos
territoriales en la identidad del hincha, ventajas y desventajas de las
organizaciones entre otros. Sin embargo, dentro de esta grata expe-
riencia, formé una concepción mucho más amplia del sentido de Club
y que se fomenta bajo la idea que “existen diversas formas de percibir
y vivir lo que es Colo-Colo”, moldeado por distintas circunstancias y
realidades, - ¿quién es uno/a para definir y clasificar a alguien bajo
el apodo de ser “menos o más hincha” que otro/a de un mismo club?-.
Claro, existen estas clasificaciones y prejuicios, pero he aquí un pe-
queño ejemplo de estas micro identidades en una gran manifestación
de identidad como puede ser el CSD Colo-Colo para sus hinchas. Un
ejemplo de esto sería que, no por asistir al estadio con gran frecuen-
cia se puede asignar un grado de mayor fanatismo que aquel que
no posee los medios para asistir a los espectáculos deportivos con-
tinuamente, o “no por adjudicarse poder dentro de grupos colectivos
de seguidores se puede imponer una verdad de hincha por sobre las
otras”. Pensando en estos mismos ejemplos es desde donde deseo re-
saltar aquellas formas o modelos identitarios que pude observar en
la participación de aquella investigación y que se clasifican bajo dos
expresiones: 1) Por un lado, una validación colectiva como garante
de identidad, con movilidad organizacional en torno a intereses en
común, variadas identificaciones según los mismos patrones cultura-
les que genera el CSD Colo-Colo y que se pueden ver de manifiesto
en las distintas actividades en los cuales rondan los/as seguidores/
as. Por ejemplo, la constante participación para generar viajes, con-
seguir sedes para ver partidos televisados, gestiones para la barra
y para organizaciones de carácter de base, rol social y autogestión,
campeonatos entre otros. Estas acciones según intereses o circuns-

199 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


tancias descritas por los propios hinchas, como la necesidad de sentir
al club más cerca de ellos, son reconocidas, pues es sabido que existen
condiciones territoriales y materiales que los distancian y, ante estas
condiciones, existe una búsqueda constante para representar el cariño
y la pasión bajo otras vías. Estas condiciones territoriales se teorizan
y se entrelazan debido a que el territorio es garante y constructor de
identidad y, a su vez, la constitución identitaria es híbrida, según los
cógidos y simbolismos asociados a la identidad de los/as hinchas, que
son prácticamente “universales” entre éstos y los territorios habitados.
Es decir, si bien existe una cultura en común que responde a ciertos
códigos propios del fenómeno de hinchas, cada lugar forma una pro-
pia subcultura, dependiendo desde donde se representa al Club, for-
mando canticos propios o cualquier otra forma de manifestación que
resalte la identificación por un territorio en común. 2) Por otro lado,
ciertas categorías individualizadas en las que se sustenta el concepto
de micro-identidades, y que clasifico bajo una tipología de represen-
tatividad mediante los conceptos de abonad/a – aficionado/a- hincha-
socio/a- barrista- piño, marcan el desenvolvimiento de roles en esta
idea de las variadas formas que existen de vivir al CSDColo-Colo y
que, a su vez, responden a fines de distinta índole.

El gráfico anterior muestra los porcentajes de identificación según


una encuesta aplicada a un total de 24 hinchas, que, si bien es una ín-
fima muestra para el global de hinchas del Club más popular de Chile,
muestra las tendencias más aceptadas por dirigentes de organizacio-
nes de base en cada una de las ciudades anteriormente nombradas. El
presente instrumento de información fue generado con el fin de hacer
más simple la lectura de representatividad de cada concepto, entre
otros.

La novedad en torno a los datos expuestos gira en torno a que, en el


actual contexto del futbol Chileno, en el cual la privatización de los
clubes es un hecho totalizante en que las sociedades anónimas son
los entes dominadores de administración total de estos, y bajo las ló-
gicas económicas/mercantiles actuales, el hecho de que exista un alto
porcentaje en la representatividad de ser socio/a de un club es un in-
dicio de que las cosas no están tan mal como pensamos. Demuestra la
necesidad de un pueblo organizado por un fin en común y ese fin es

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 200


Aspectos con los que usted se identifica5

político se quiera o no, se entienda así o no, sea consciente o simbólico.


El ejercicio de asociarse al proyecto del Club Social y Deportivo, pagar
la cuota mensual, lucir el carnet con orgullo y, en algunos casos, par-
ticipar activamente de la organización y construcción de este es un
acto político y de resistencia por la construcción de un club robusto y
cada vez más democrático en la injusta asociación empresarial dueña
de la pasión de la gente.

Lo que deseo resaltar con esta información ronda en la idea de con-


ceptualizar la categoría socio como una nueva razón identitaria y au-
toreconocerse bajo el concepto de esta categoría como una subcultura
dentro de este tejido simbólico que es el CSD Colo-Colo, además de
que sea validado como cualquier otra expresión de fanatismo, como
las anteriormente descritas. El ejercicio de ser socio/a es un acto que
hace que los sujetos carguen con la responsabilidad histórica de volver
a ser un Club apropiado por su gente, que existan las vías para man-
tener esta concepción ante cualquier inclemencia que se nos presente.
Fuimos sometidos a la quiebra hace ya 16 años, la cual nos desbarató

201 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


toda una cultura asociada a la institución y un método de trabajo a ni-
vel nacional. Cargar con el peso de retomar esa matriz histórica debe
ser una razón potente para resaltar el ejercicio de asociación como un
ente garante de identidad. “Soy hincha, soy garrero/a, pertenezco al
piño de los …, pero también soy socio del CSD Colo-Colo”, de esta ma-
nera dar a conocer al exterior una nueva concepción de hincha para
quien no entiende el fanatismo arraigado.

Esto permite cambiar la percepción común ante las barras de fútbol y


acabar con la tergiversación de los medios masivos de comunicación
ante la manipulación de los conceptos de violencia y delincuencia. Si
bien estos existen como una problemática de una sociedad civil daña-
da por sucesos históricos y condiciones materiales abismalmente in-
justas, podrían de igual manera enfatizar en la labor social y cultural
del fútbol, de sus seguidores/as, en la organización y resistencia que
tan bien nos hace como fanáticos. De esta forma, podrían enfocarse
en las jornadas de arellanización y traspaso valórico al semillero, al
fútbol de domingo, en las reuniones y asambleas llevadas a cabo como
un ejercicio político de derecho propio; demostrar a la sociedad que
somos una de las instituciones civiles más grandes del país y, como
tal, cargamos con la responsabilidad de enaltecer el nombre del Club
de manera horizontal y democrática.

Estas diversas formas de teorizar y entender la pasión del futbol, el


fanatismo muchas veces enajenado propio de un “estilo de vida” par-
ticular, ronda en valores identitarios férreos, construidos desde estas
microidentidades que aclarábamos anteriormente. Estas desembocan
en una gran construcción identitaria unificada en la camiseta en co-
mún, algo impensado para tiempos actuales y que entiende mediante
distintas manifestaciones de resistencia, la necesidad y responsabi-
lidad de cuidar este arraigo valórico de manera muy preciada sin
venderlo ni tranzarlo. En tiempos en donde todo tiene un precio, todo
puede ser comprado, como ya nos demostró la clase política de nues-
tro país, y que, a su vez, todo puede ser reinventado, la identidad del
“hincha” sigue siendo un acto garante de dignidad y fidelidad en
tiempos vacíos, sin un fin en común y carentes de identidad. El hincha
visto como la resistencia valórica en tiempos postmodernos.

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 202


203 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala
Notas
1
“El secreto de sus ojos” (2009), película argentina dirigida por Juan
Jose Campanella.

2
Club Social y Deportivo Colo-Colo.

3
Blanco y negro S.A.

4
Ciencias Sociales.

5
Fuente: Anexos práctica profesional (Contreras, A. 2017).

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 204


Bibliografía
Jáuregui y Mendez, Ij y Pm. (2007) Microidentidades colectivas: nue-
vas formas de no-ser. Barceo.vol3 (153), 27-42.

Contreras, A. (2017). Construcción zonal sur 2017: Registro del estado


socio- político de las filiales de zona sur del Club Social y Deportivo
Colo-Colo. (Práctica Profesional), Universidad Austral de Chile, Valdi-
via.

205 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 206
unEsto
soyno es unllamado
ecosistema
futbolero, dedeportivo
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caletas en
tumbes y cerro
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Patricio
Francke
CórdovaMansilla
Flores
Mestizo, Chaw
Colocolino,
pichimalen
Giancarlo Arellanizador
Parra Violeta y colocolino
y Antonio y sureño
Carrasco
Coordinadora Penco-Lirquen y Coordinadora Chorera respectivamente

207 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 208
De hace ya cuatro años que en la octava región de esta larga y angos-
ta faja llamada Chile se viene dando una problemática concreta por
la defensa del territorio, pues hace un tiempo empresarios/políticos
ven en la región un polo de desarrollo energético en sus palabras…en
las nuestras una zona de sacrificio más para que se sigan llenando
sus bolsillos a costa de las vidas de millones.

En este texto relataremos como se ha dado la lucha contra los termi-


nales de gas en la bahía de Concepción y como hemos ido resolviendo
a medida que pasan los años en lucha, en este caso hablaremos de
dos comunidades que serán afectadas por este falso progreso y como
con el fútbol se pudo unir fuerza para difundir la problemática entre
las comunidades y más aún mediante el fútbol que mueve gente y a la
vez genera identidad en estas localidades, lo especial de esto, es que
es el fútbol amateur que aquí se hace presente, lejos de las millonadas
del fútbol profesional y sus corruptas sociedades anónimas, por este
rinconcito del país lo que nos mueves es el amor por el territorio y
la camiseta que ambas dan una sola cosa, la identidad y amor propio
que cada uno y una de nosotros y nosotras tiene por su territorio.

La bahía de Concepción es la que provee de alimentos a toda la pro-


vincia de Concepción y da entrada salida a algunos de sus puertos
más importantes, como son Talcahuano, Lirquen y Penco. Estas tres
comunas hacen su vida de lo que produce el mar, pero como ha sido
lógica con todas las actividades del ser humano el capitalismo las he-

209 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


cho retroceder para instalar su maquinaria de miseria que en base a
la automatización de la producción, sin embargo es tanta la herencia
cultural de estas actividades que les ha costado acabar con ellas, ya
sea con leyes corruptas que le quitan su producción a los pescadores
artesanales y se lo regalan a las empresas pesqueras transnacionales,
así como también pretenden destruir un caladero histórico como la
bahía de Concepción para instalar infraestructuras que le quitaran
espacio a la gente que vive del mar, a la vez que devastaran los pocos
lugares que quedan para que puedan desarrollar las labores que los
hacen llevar su sustento diario.

Uno de los dos terminales de regasificación que se quieren instalar


es el terminal GNL Talcahuano el cual tendrá una inversión superior
a 160 millones de dólares. Su principal accionista es el fondo esta-
dounidense Stonepeak y el minoritario es la compañía regional de
infraestructura, El proyecto busca materializarse en base a socieda-
des con otras empresas locales, como la Universidad de Concepción,
Cementos Bío Bío y CAP, empresa que facilitará instalaciones de mue-
lle. Pudiendo ser el primer paso para la instalación de la denomina-
da Plataforma Logística del Biobío, una nueva zona industrial que se
asentaría sobre 900 hectáreas del humedal Rocuant - Andalién, zona
de alta prioridad de conservación biológica y que actualmente es de
propiedad de ASMAR y de la Inmobiliaria Parque Andalué.

Se encuentra asociado a la central termoeléctrica Tierra Noble en la


comuna de Cabrero., el cual sería desarrollado por Global Power Ge-
neration GPG, filial de la multinacional española Gas Natural Fenosa,
que actualmente es la propietaria mayoritaria de CGE (compañía ge-
neral de electricidad).

El terminal GNL Talcahuano y la plataforma logística es sólo una


parte de un proyecto mucho más grande y el cual abarca a la mayoría
de américa del sur, este megaproyecto se llama IIRSA. La iniciativa
IIRSA surge en 2000 en Brasilia, y es un trato entre doce países de
América del Sur (Argentina, Bolivia, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
Guyana, Paraguay, Perú, Surinam, Uruguay y Venezuela), el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Financiero de la Cuenca
del Plata (FONPLATA) y el Banco de Desarrollo de América Latina

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 210


(CAF). En este acuerdo se inicia el proyecto de reconfiguración de la
geografía latinoamericana, la cual se pretende llevar a cabo por me-
dio de Ejes de Integración y Desarrollo (EIDs) a lo largo y ancho del
continente. Estos ejes son definidos -según el propio sitio web de IIR-
SA- como “franjas multinacionales de territorio en donde se concen-
tran espacios naturales, asentamientos humanos, zonas productivas y
flujos comerciales”. Cada una de estas franjas sería modificada a fin
de interconectar los territorios extractivos, y configurar corredores
comerciales con salidas en las costas del Atlántico y del Pacífico: los
que se han denominado Corredores Bioceánicos. En otras palabras es
la construcción de gran infraestructura para conectar los centros de
producción con los de consumo, abaratando y acelerando traslados,
facilitando aún más la explotación de yacimientos hidrocarburíferos,
minerales, recursos energéticos, acuáticos, agropecuarios y el trans-
porte de los mismos, y reforzar al mismo tiempo el control social. Es-
tableciendo un nuevo ordenamiento lógico y nuevas fronteras para el
traslado de la riqueza a los centros de demanda (Asia principalmente).
Uno de los corredores del IIRSA es precisamente Talcahuano con Ba-
hía Blanca en Argentina, donde ambos puertos se quieren instalar ter-
minales de gas y donde desde el lado argentino ya están funcionando,
aquí con este corredor de terminales de gas se pretende abastecer el
resto de proyectos extractivistas ya sea la industria forestal, minera
y energética, entonces aquí vemos que la crisis energética que se ha-
bla por parte de los político/empresarios no es un problema de los y
las populares, sino que es un problema de ellos para echar a andar su
maquinaria de destrucción y devastación.

Asumiendo que nuestro territorio va a sufrir tamaña destrucción es


que decidimos levantarnos por el lado de Talcahuano en la Coordina-
dora Chorera, organización socio ambiental que en base a esto hemos
ido articulando con los distintos actores sociales de la comunidad,
pues en estos años de recorrido nos fuimos dando cuenta que la lu-
cha socioambiental, se queda en la imagen de la defensa del paisaje
con la flora y fauna, sin embargo esta lucha es entender la defensa
del territorio como la lucha por nuestras vidas, por nuestra salud y el
futuro de las nuevas generaciones, que hemos crecido en el territorio,
ya sea jugando a la pelota en las canchas del puerto o recorriendo las
calles paseando por sus hermosos paisajes que uno le va dando valor

211 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


mientras crece, cada uno y una tenemos esos lugarcitos que nos mar-
can en la vida lo que a la vez nos da la identidad propia de nuestras
comunidades, de ese amor por el territorio es que surge la necesidad
de defenderlo y frenar estos megaproyectos, lo cual también tiene el
mismo valor que la flora y fauna, pero aún más importante es el lugar
que tendrán para habitar los y las que habitaran en un tiempo más.
En Talcahuano a doce kms del centro del puerto, se ubica una peque-
ña caleta que se llama Tumbes, con una población de un poco más de
tres mil habitantes, su mayor economía local es la pesca artesanal y la
recolección de algas y mariscos así como también la gente ha parado
locales gastronómicos para así dar a conocer las riquezas que hay
en la bahía, en esta caleta como en el resto de nuestro país, el fútbol
se vive apasionadamente acá existen cinco clubes de fútbol, que son
Cóndor, Zona Central, Villas las caletas, Puerto nuevo y Estrella del
norte. La mayoría de los jugadores de estos equipos se dedican a la
pesca artesanal o alguna actividad de la caleta.

De estos clubes sólo uno juega en la ANFA que es Puerto nuevo, el res-
to arma partidos cada cierto tiempo auto convocándose a los botines
para hacerle cariño un rato a la gorda que nos hace feliz en cada pase
bien hecho y gol realizado. Jugando en la única escuela que hay en la
caleta, donde los más chicos hacen lo suyo con el balón dentro de la
cancha de baby futbol que hay en el patio.

Me quiero referir aquí al club Estrella del norte, club que se fundó en el
año 1954 donde quienes lo fundaron querían tener su propia sede por
eso es que por medio de la autogestión con la venta de los pescados y
mariscos que traían del mar lograron parar su sede, que está frente al
muelle de la caleta y con vista directa a San Pedro, quien los protege
cuando salen al mar, si bien en la semana cambian la pelota por los
naipes, sus vidas viven del mar por eso es que como toda la gente de
Tumbes le dicen no a los terminales de gas. El club siempre facilita
su sede para realizar actividades que generen conciencia en la comu-
nidad, ya sea de estampaciones de banderas y ropa hasta murales,
estos son una fuerza importante y vital para esto pues ellos serán los
principales afectados, pues se verán aún más sumidos en la pobreza.
Es por esto que los simpatizantes y quienes conforman el club en si se
encuentran en total resistencia con la instalación del proyecto GNL

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 212


Talcahuano, dado que el mar representa parte de su identidad, ade-
más ser la fuente de trabajo de la mayoría de la familias que viven en
caleta Tumbes.

Por otra parte cuando hablamos de resistencia, también cabe mencio-


nar que durante estos largos 4 años, en la comuna de Penco también
se ha venido realizando una gran resistencia a un proyecto nefasto
que solo traería al igual que GNL Talcahuano un empobrecimiento
significativo tanto para la bahía de Concepción como para la gente
que vive del mar hablamos del proyecto Octopus Biobío genera, el cual
ha tenido diferentes resquicios legales que han revocado sus permisos
medio ambientales esto sumado a lo más importante la organización
de la gente la instalación de este proyecto ha sido frenado y demorado
ya sea por el conflicto de interés y que corrupción a lo hora de apro-
bar el proyecto y la organización territorial.

En Penco y Lirquen, la organización se atomiza en la coordinadora


Penco – Lirquen, en la cual participan jóvenes, vecinos, vecinas, pobla-
dores y pobladoras de la comuna, principalmente de Penco, Lirquen y
Cerro verde Bajo, los cuales han mostrado una ferviente resistencia a
este proyecto energético que con la excusa del progreso han destrui-
do los preciado para la vida humana y la vida en su totalidad, el medio
natural, cual determina al hombre lo que es y lo dota de su identidad
y su cultura se fundamenta en el medio que lo rodea.

Cuando hablamos de futbol y resistencia, nuestra memoria nos lleva


en un principio a recordar a jugadores del profesionalismo los cuales
llegaron más allá del mismo futbol, jugadores como Sócrates, Marado-
na, Cantona, o los jugadores de la selección argelina quienes donaron
sus primas por participar en el mundial de Brasil en el 2014, nos lleva
a considerar que el futbol es más que un juego de 11 contra 11 sino
como diría alguna vez Antonio Gramsci es el juego de las lealtades al
aire libre.

En la comuna de Penco, el futbol es parte importante de la rutina de


fin de semana de gran parte de los vecinos de la comuna, desde la
creación de clubes amateur en los años `60 y los años gloriosos del
equipo que se creó al alero de la fábrica de loza. El club Fanaloza o

213 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


Loza Penco o también conocido en la tercera división como la sinfo-
nía azul era anfitrión los días sábados y domingos durante la década
de los `80 llegando a llevar al desaparecido estadio de Fanaloza entre
1200 a 1500 personas. Este equipo también llego hasta la tercera di-
visión del futbol chileno, jugando inclusive en una copa Chile contra
el Coló Coló de Carlos Cacely y Ceferino Vasconcelos y contratando
al histórico Luis Santibáñez como asesor técnico del experimentado
Alex Veloso.

Hoy en día se puede apreciar por las canchas un vario pinto de equi-
pos y partidos, donde si bien durante los 90 minutos que dura esa
guerra declarada a muerte por obtener los 3 puntos, esa guerra queda
dentro de la cancha dado que en su mayoría los jugadores se conocen,
han compartido juntos en alguna instancia ya sea dentro o fuera de la
cancha, esto es de gran importancia ya que en algunos poblaciones de
la comuna existen más de un club de futbol. Este es el caso de Cerro
Verde Bajo (CVB), caleta de pescadores, como dice la ya famosa can-
ción que se esboza en las gargantas de quienes resisten, ya que es en
esta caleta donde se encuentran tres clubes en una misma calle y dos
en una misma cuadra, lo que ha formado una rivalidad fuerte entre
clubes, pero una rivalidad también efímera, dado que al ser una caleta
de pescadores artesanales y la mayor actividad laboral es la extrac-
ción de productos del mar muchos de los jugadores trabajan juntos
en esto, también se comparte mucho en la cantinas entre jugadores
e hinchas de los diversos clubes de la caleta, algunos son amigos de
todo la vida del barrio, pero por cosas de la vida la juegan en distintos
clubes. En Cerro Verde Bajo el club más importante es el Club Depor-
tivo y Cultural Torino, conocido como el Torino o el Toro, el cual siem-
pre ha peleado los primeros puestos de los campeonatos locales y ha
animado durante los últimos años los campeonatos regionales tanto
como copa de Campeones y Recopa, llegando hasta la final de ambos
campeonatos.

Torino fue fundado en 1969. El club se fundo porque en un principio


los jugadores del club no tenían cabida en los clubes de penco. Los re-
latos de los más viejos y algunos de los fundadores del club recuerdan
y cuentan que sus ganas de jugar a la pelota eran muchas y un día
estando en la calle que hoy es la conocida calle el Faro, decidieron ar-

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 214


mar un club deportivo, el cual si, se fundó en la calle afuera de la casa
de unos de sus simpatizantes de don coco Luna y muy cerca de donde
hoy se encuentra la actual sede club. Los relatos de los ya viejos lobos
de mar que vieron el nacer de este exitoso club cuentan que elegir el
nombre fue todo una travesía pero se escogió Torino, dado que años
anteriores el club italiano del mismo nombre había sufrido una trage-
dia aérea tal como lo ocurrido hace pocos años con el club brasileño
Chapacoense, por ende se eligió el nombre de Torino en homenaje al
club pero en realidad lo que se buscaba era que el club italiano los
apadrinara y auspiciara, cosa que nunca paso y que los antiguos es-
tandartes y fundadores del club ahora recuerdan con humor, pero el
nombre se ha elevado a lo más alto del futbol local. Durante ese mis-
mo año 1969, se realizó la primera reunión la cual se llevó acabo en la
calle con gran número de simpatizantes, se conformó la primera mesa
directiva del club y se creó la primera camiseta, la histórica blanca
con la franja verde en diagonal. También tiempo después una vecina
simpatizante del club ofreció vender un terreno al club para que se
lograra construir la sede, lugar que es donde actualmente se encuen-
tra el club. Cabe recordar que en un principio el club se conformó de
pescadores artesanales en su mayoría, al igual que los otros clubes
formados en Cerro Verde Bajo.

Si bien el club tiene varios rivales clásicos como Nacional de Cerro


Verde Alto, es el clásico de la cuadra el más importante, el clásico
contra Alianza FC, club que está en la misma cuadra de donde se
encuentra la sede del club Torino. Es todo un evento de fin de semana
el cual cuenta con la organización de las salidas de los equipos por
parte de la hinchada y el despoblamiento de la caleta, dado que Cerro
Verde Bajo en masa asiste al magno evento. Es un día especial tanto
para jugadores como para hinchas, es enfrentarse contra el clásico
rival, pero más que eso es el partido contra el equipo del amigo, ese
amigo que creció toda la vida al lado pero por un fin de semana se
transforma en el rival, rivalidad que durara lo que dura la jornada en
la cancha y que después quedara como una anécdota más de las mu-
chas que han ocurrido en la cancha y que se comparten entre vecinos
y son parte de la memoria colectiva del territorio.

Lo que ocurre en Cerro Verde Bajo es algo bonito en relación al futbol,

215 Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala


dado que el amateurismo, representa eso de la lealtad a la camiseta,
en la cual si bien hay jugadores que son pagados, y eso en Penco se
ve arto, pero en los clubes de Cerro Verde Bajo no es práctica habitual
ya que la mayoría de sus jugadores han pertenecido desde siempre a
las filas del club y si no es así, en su mayoría han jugado en alguno
de los clubes del barrio. El futbol como lo describió Eduardo Galeano,
es la única religión que no tiene ateos, y de eso las hinchadas de los
clubes en Cerro Verde Bajo han tenido de arto, de esa fe a su equipo
del cual siempre se espera una alegría, del cual aunque se pierda nun-
ca se abandona, esa frase que en el futbol profesional suena a cliché
pero en el amateur es una realidad, una práctica habitual, en la cual se
puede ver fin de semana tras fin de semana vecinos y vecinas pasan-
do por las canchas viendo a sus hijos, sobrinos, nietos o simplemente
a su club jugar y llenar por un momento el corazón de alegría al ver
a la gordita rodar por las canchas polvorientas del barrio. También
los chistes y las historias son muy habituales en la hinchada, nunca
faltan las risas y se logra compartir entre vecinos sin mayores preo-
cupaciones que ver al club del barrio jugar.

Torino también representa algo de la resistencia territorial, dado que


desde que se agudizo el conflicto contra los proyectos energéticos que
se quieren instalar en la bahía que se describieron anteriormente, el
club se amostrado en rechazo total al saqueo de nuestra bahía. Han
asistido a actividades que se realizan con la comunidad, dado que
ellos comprenden que el patrimonio cultural y la identidad que repre-
senta y del cual nos nutre la caleta son más importante que cualquier
compensación económica que puede existir. Además no solo la resis-
tencia al saqueo del territorio, sino que también muestra alternativas
en el compartir de los vecinos, dado que los clubes deportivos, llevan
a los vecinos y vecinas a conocerse, sobretodo en lugares tan remotos
y pequeños como la caleta de Cerro verde Bajo, en el cual el futbol ha
representado parte importante de la cultura del territorio, además de
siempre como habitantes de este, estar contentos porque los clubes
de este antiguamente villorrio, figuran como los más importantes del
futbol local.

El futbol amateur ha sido atomizador de la cultura popular de los ba-


rrios de Chile y del mundo, es el futbol amateur, lejos de las lógicas

Fútbol y Resistencias en el sur de Abya Yala 216


mercantilistas del futbol profesional donde se encuentra esta lealtad
que describió Gramsci, dado que más ella de un juego, es juego donde
las acciones se realizan en equipo, es aprender a compartir en el ba-
rrio en las cachas de polvo, donde por un momento todo se vale, donde
aflora la viveza de la cual se llenan la boca los comentaristas deporti-
vos, si esa viveza que nace en el barrio y que solo se aprende jugando
en el barrio ya que durante años los niños y ahora también niñas de
Caleta Tumbes y Caleta Cerro Verde Bajo , pasan las horas jugando a
la pelota en la calle, imaginándose estadios llenos y sacando lo más
lindo de todo ser niño y compartir de igual a igual con los demás. La
resistencia del territorio es gran importancia y los clubes de los luga-
res antes descritos han aportado su grano de arena a la organización
de la gente para cuidar, rescatar y contar la historia reciente de la
caleta antes en la cual está enfocado este ensayo.

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