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¿MASTURBACIÓN DEMOCRÁTICA?

Puesto que todo lo que atenta contra la democracia hoy en día parece que es
malo, se me ocurrió escribir algo al respecto con cierto sentido común. El día de ayer un
valiente alumno en clase, levantando la mano se puso en pie y me preguntó:
- Profesor ¡si la mayoría de personas se masturba! ¿Por qué no creer que esta
es buena?
- En realidad, la bondad o maldad de una cosa no depende de la elección
democrática que las personas hagan de ella, necesariamente -le expliqué-.
Desde la antigüedad, si la democracia hubiera determinado la bondad de las
cosas sexuales, Onán1 hubiera sido el primer demócratico; pues si se hubiera hecho una
elección o encuesta, como parece que es la “única” o “mejor” manera de resolver las
cosas hoy, la masturbación seguramente habría sido declarada como “algo bueno”, y
con amplia mayoría.
En un estudio realizado en EEUU, hace poco tiempo, resultó que
aproximadamente un 80 % de jóvenes, lo tenía como práctica común; y que, en el caso
de los adultos, ello no les era ajeno; incluso en un sinceramiento de personas casadas,
confirmaron que también, un buen porcentaje lo practicaba. Sin embargo, resultó
también que más del 50% de aquellos, tenían la tendencia constante a sentirse culpables
después del acto; quizá porque comprendían que ello es producto de una inmadurez, o
que surgía de la incapacidad del individuo para relacionarse con otro (a); o que, en
definitiva, terminaba siendo ello la mera confluencia del placer egoísta, cuando este no
es capaz de abrirse a la otra (o). Quizás porque inconscientemente se tiene por escrito
en el ser, que el placer no es fin en sí mismo, sino que debe darse en el sentido íntegro
por el cual existe, el de la mutua entrega, en un contexto de un verdadero amor.
Desde Galeno2, hasta hace poco tiempo, se consideraba que la perdida de
fluidos, incluyendo los sexuales, afectaban la salud física y mental. Algunos más osados,
como el médico suizo S. Tissot3 consideraba que ciertas enfermedades, como la
tuberculosis, estaban asociadas al “placer solitario”; y así luego, la epilepsia, ceguera,
entre otras. Incluso S. Freud consideraba la perniciosidad de esta, llegando a denunciarla
como adictiva y causante de trastornos como: impotencia, frigidez, incluso “causante de
aversión al coito”.

1
Personaje del libro del Génesis, a quien supuestamente Dios mató por masturbarse; aunque en el fondo
una interpretación más adecuada sería el desprecio de la continuación de la especie; en el fondo, por
mantener una actitud egoísta.
2
Claudius Galenus (Pérgamo, 129 - Roma, c. 201/216), más conocido como Galeno, fue
un médico, cirujano y filósofo griego en el Imperio romano. Considerado uno de los más
completos investigadores médicos de la Edad Antigua, sus puntos de vista dominaron la medicina
europea a lo largo de más de mil años en campos como la anatomía, la fisiología, la patología,
la farmacología, y la neurología, así como la filosofía y la lógica.
3
S. XVIII
Desde la literatura, algunos escritores clásicos no han sido ajenos al hecho, M.
Twain en una ocasión puso en letras que “el onanismo como placer, es demasiado fugaz;
como ocupación, demasiado agotador; como espectáculo, demasiado aburrido”. Un
menos conservador F. Cabral, declaraba que la masturbación “… es una maravilla que
logra juntar Roma con Paris; económica, porque te ahora la cena previa; y evita tener
que comprender a alguien más allá de la cama”, quizá por ello se entiende que el
argentino no fuera precisamente ejemplo de socialización.
Sin embargo, autoridades en el área, más recientes, como Santiago Frago,
considera que la masturbación es una autoexploración genital, una realidad que incluso
a partir de los 04 años es necesaria. Claro ello no incluye la autoestimulación totalmente
consciente del individuo, ya que la connotación erótica no está presente en el infante;
esto -dice el médico- “no será así sino hasta la pubertad”, que por cierto cada vez hoy
es más temprana; entonces, es solo allí cuando se habla de una masturbación
propiamente dicha. En el caso de niños, “Es importante no reñirles ni castigarles, no
están haciendo nada malo, pero si hay que corregirles y explicarles”4 para que sepan
distinguir las esferas públicas de las privadas, procurando sobre todo identificarles el
hecho como poco higiénico, más que observárselos en un contexto sexual.
En el caso de los consientes, “El uso deliberado de la facultad sexual fuera de las
relaciones conyugales normales contradice a su finalidad, sea cual fuere el motivo que
lo determine”5. Así, el goce sexual en la masturbación es buscado aquí al margen de “la
relación sexual requerida por un orden natural” 6, quizá por ello, hasta en los no
creyentes, concluye generándoles una carga de conciencia, incluso en más de un 50%;
resalto, nunca se excluye la culpabilidad absoluta del hecho.
Algunos psicólogos consideran que el onanismo puede estar relacionado a
solucionar problemas como: la ansiedad, la histeria, entre otras; sin embargo, es más
cierto que el acto puede confluir en un vicio, que incluso llegue a ser esclavizante.
Finalmente, el hecho que sea común (estadísticamente) no significa por ello que sea
normal; y aunque este no degenere necesariamente en trastornos físicos, como se sabe
hoy en día, ello no excluye de que culmine en consecuencias sociales y psicológicamente
negativas. En última instancia: inmorales.
Frente a esto ¿podríamos plantearnos una solución válida para resarcir esta
situación? A pesar -incluso- de muchos consejos espiritualoides, estoy seguro que no
encontraríamos un remedio válido universal, queda ello en la determinación formal de
cada persona; incluso los pastores, al momento de juzgar la masturbación como
“pecado”, están advertidos de considerar lo siguiente: “Para emitir un juicio justo acerca
de la responsabilidad moral de los sujetos y para orientar la acción pastoral, ha de
tenerse en cuenta la inmadurez afectiva, la fuerza de los hábitos contraídos, el estado
de angustia u otros factores psíquicos o sociales que pueden atenuar o tal vez reducir al

4
Judith Viudes.
5
Cf. CEC 2352
6
Idem.
mínimo la culpabilidad moral.”7 Entonces, desde esta posición, más que una elección
con voto secreto, para saber si es buena o mala la masturbación; y antes de juzgar el
hecho concreto -salvo que sea el juicio de un Cura sensato- por favor, quien esté libre
de pecado que levante la mano y tire la primera piedra.

7
Cf. CEC 2352