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Seminario Provincial San Carlos Borromeo

I de Teología

Moral Fundamental II

Anderson Múnera Córdoba

30. 10. 2018.

BIBLIA Y MORAL

RAÍCES BÍBLICAS DEL OBRAR CRISTIANO

PREFACIO

El anhelo de felicidad, es decir, el deseo de obtener una vida plenamente satisfactoria, está desde
siempre profundamente enraizado en el corazón humano. La realización de este deseo depende del
propio obrar. Para los cristianos la Sagrada Escritura es el imprescindible punto de referencia de la
moral; ellos creen que ahí pueden encontrar orientaciones y normas para obrar rectamente y para
alcanzar la plenitud de la vida. A esta convicción, se oponen diversas objeciones, a saber:

- Rechazo de las normas, deberes y mandamientos; el hombre de hoy quiere vivir bajo su propio
arbitrio.
- Los escritos bíblicos pertenecen a épocas lejanas.

Frente a esta problemática, se ha intentado marginar la Sagrada Escritura, y así se buscan por otros
medios soluciones a los grandes y urgentes problemas de hoy. En respuesta a esta situación, el
Cardenal Joseph Ratzinger (anterior Presidente de la Pontificia Comisión Bíblica) quiso afrontar la
relación entre Biblia y moral bajo esta pregunta: ¿Cuál es el valor y el significado del texto inspirado
para la moral de nuestro tiempo, en el cual no se pueden desconocer las dificultades mencionadas?

En la Biblia se encuentran muchas normas, mandamientos, leyes, grupos de códigos, etc. No obstante,
en la prospectiva bíblica una reflexión sobre las normas morales no puede reducirse a ellas solas,
tomadas aisladamente, sino que debe estar siempre inscrita en el contexto de la visión bíblica de la
existencia humana.

Así pues, la primera parte del documento se propone mostrar cómo se compenetran mutuamente la
antropología y la teología, y en la segunda parte, se pone en evidencia que en la Sagrada Escritura no
se pueden encontrar directamente soluciones a tantos problemas de hoy.
INTRODUCCIÓN

1. El hombre ha estado desde siempre en busca de la felicidad y del sentido. En palabras de san
Agustín: “Él quiere ser feliz, aún viviendo de forma de no serlo” (De civitate Deis, XIV, 4). Esta
afirmación ya plantea una tensión entre el deseo del ser humano y sus opciones morales. Por
consiguiente, la Comisión Bíblica propone una reflexión sobre las relaciones que existen entre
Biblia y moral partiendo intencionalmente de dos presupuestos determinantes:

- Dios es la respuesta última a esta búsqueda de felicidad y sentido.


- La Sagrada Escritura es un lugar válido y útil de diálogo con el hombre contemporáneo sobre
las cuestiones que se refieren a la moral.

Un mundo que busca respuestas


2. En esta era de la mundialización se observan muchos cambios a nivel de las opciones éticas;
el progreso de la ciencia, de la comunicación, y otros factores, han influenciado en la conciencia
moral de muchas personas y grupos, desarrollando así, una cultura fundada en el relativismo.
Surge pues una pregunta, ¿cómo lograr el equilibrio?

Nuestros objetivos

3. Nuestro trabajo no pretende desarrollar una teología bíblica completa en el tema de la moral, ni
mucho menos sustituir el pensamiento de filósofos y de teólogos moralistas. Nuestro objetivo,
más modesto, es doble.
a) Situar la moral cristiana en el horizonte más vasto de la antropología y la teología bíblica.
b) El objetivo es más práctico. La Biblia en sí misma ofrece al lector algunos criterios
metodológicos aptos para profundizar en una reflexión moral.

Líneas de fondo para comprender la orientación del documento: El concepto clave, “Moral
revelada”

4. Por fidelidad al movimiento de fondo de la Sagrada Escritura en su totalidad, introduciremos el


concepto, quizá poco habitual, de “moral revelada”. Para llegar a hablar de “moral revelada” hay
que librarse de algunos prejuicios corrientes. Séanos permitido introducir desde ya dos ideas
fundamentales, que tendremos ocasión de desarrollar enseguida:
a) La moral sin ser secundaria, es segunda. Lo primero y fundante es la iniciativa de dos, que
expresaremos teológicamente en términos de don.
b) A partir de aquí, la Ley misma, parte integrante del proceso de la alianza, es don de Dios.
Ella no es en principio una noción jurídica, sino un concepto teológico.

La unidad de los dos Testamentos

5. Toda la revelación converge en Cristo. Toda la divina Escritura es un solo libro y este único libro
es Cristo. Se debe procurar, por lo tanto, no oponer Antiguo y Nuevo Testamento, en materia
de moral como en cualquier otro campo.

Los destinatarios del documento

6. Tengamos en cuenta que nuestra exposición es aceptable en primer lugar por el creyente, al
cual está destinada de manera preferente. Se espera también, un diálogo más amplio entre
hombres y mujeres de buena voluntad, de diversas culturas y religiones.