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Español

Experiencia Educativa
El cuento

Docente
Fabian Bonett

Trabajo
Expresión Narrativa

Estudiante
Carlos David Neira Marín

Curso
8-1

Galapa, Atlántico 14 de mayo de 2019


Asalto a un hombre común
Por Carlos Neira Marín
Durante cada madrugada mientras todas las personas salen de sus casas en el barrio la candelaria de Galapa un
hombre, común para muchas personas, Joaquín de las Salas; monta en su motocicleta en compañía de su hijo
mayor para llevarlo a visitar a unos ancianos en que viven en la casa de reposo, con el fin de brindarles su
compañía y darles algo de comer para alegrarles el día. Luego de tan noble osadía, salen a trabajar en Hidraulic
systems, donde tienen los cargos de técnicos de mantenimiento.

Una mañana como cualquier otra Joaquín salió como de costumbre a realizar sus deberes, no contando que
ese día personas inescrupulosas de dudosa reputación se encontraban en su camino. Joaquín se puso algo
nervioso al verlos, pero siguió de largo su camino esperando con que lo dejaran tranquilo.

-Quieto allí se escuchó un alarido muy fuerte. Joaquín apresuró su paso sin pensar lo que luego ocurriría.
-Quieto ahí o disparo. La voz se escuchó aun más fuerte y con tono de amenaza.

Joaquín se detuvo y miró hacia atrás, dos hombres en motocicleta se acercaron rápidamente, y con un arma de
fuego amenazaban al hombre.

- Entrégame todo lo que tienes, dijeron al unisonó los dos hombres.


- Está bien, pero no nos hagas daño. Su hijo mayor estaba atónito pues del susto no podía ni hablar.
Joaquín que entregaba su billetera con todo el dinero que llevaba asentía mientras lo hacía…

- Eso es todo lo que llevas? Dijo en forma altanera uno de los hombres.
- Si, solo eso queda de mi quincena. Respondió Joaquín, un tanto preocupado.
- Entréganos tu teléfono, Le dijeron. No tengo, solo eso es lo que llevo.

Los ladrones con una expresión de ira contestaron - Entonces no respondemos por tu salud.
Joaquín asustado se tira al suelo, protegiendo a su hijo. Entonces a lo lejos se escucha:
-“ladrones, están asaltando”. Era doña Nidia una viejita a quien el hijo de Joaquín cuidaba tanto en el
ancianato.

De repente muchas personas aparecieron y acorralaron a los ladrones, estos tuvieron que devolver lo robado y
les dieron una buena paliza, antes de llevarlos al cai de la plaza.
Joaquín agradecido con las personas que lo ayudaron, sonrió y dijo:

-Gracias por su ayuda, me han salvado la vida.

Desde ese día Joaquín realizaba con mayor alegría su labor, pues gracias a ella le salvaron la vida y más
agradecido con doña Nidia a quien le llevaba frutas cada día para su deleite.

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