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ESTAMOS LLAMADOS A SER DIFERENTES?

Una Reflexión sobre las


Bienaventuranzas
María Andrea Rodríguez Garzón
Comunidad Opus Misericordiae

La respuesta en un Si enorme!!!

- Porque en un mundo en el que todo se vale, pero en el que nada importa, se hace
necesario ser distinto, pensar distinto, actuar distinto; se hace necesario luchar por la
justicia, por los inocentes, por los principios. Aunque nos quieran callar, aunque
nuestra voz parezca imperceptible, los cristianos debemos ir contracorriente en
nuestro diario vivir, sin importar que el mundo entero esté en contra, debemos ser
coherentes con la fe que profesamos y comportarnos como verdaderos hijos de Dios.
De nada nos vale ser políticamente correctos con el mundo, si frente al mal,
ofendemos a Dios con un silencio cobarde. Que no se nos olvide que ​“la verdad
ostenta una corona de espinas” DSF Num. 1103

- Porque en un mundo en el que ser pobre es “pecado”, se hace necesario que


entendamos que depender de Dios y reconocerse necesitado ante El, es la llave para
tener el mejor tesoro. Aunque se crea que la abundancia de bienes materiales
garantiza la felicidad, aunque se asevere que la autosuficiencia que da el éxito es la
única seguridad para el ser humano, aunque se pregone la independencia como la
cima de la libertad, los cristianos debemos en todo momento y en toda circunstancia
confiarnos a Nuestro Creador. Nos va a ser imposible llegar al cielo, si desde la tierra
no nos acompaña el espíritu de pobreza. Santa Faustina nos recuerda que“Jesús no
poseía nada siendo el Dueño del todas las cosas”. DSF Num. 533

- Porque en un mundo en el que abunda la impureza, se hace necesario recobrar la


inocencia de la infancia y la admiración por las creaturas. Aunque en cada pantalla del
mundo se muestre, se venda y se instrumentalice al ser humano como un objeto de
placer, aunque la castidad se haya convertido en un chiste, o en el mejor de los casos
una utopía, aunque lo más fácil sea darle rienda suelta a los sentidos, los cristianos
debemos cultivar la virtud de la pureza, luchar por conservar un corazón limpio, para
que “el alma pueda recibir diariamente al Huésped Divino”. DSF Num. 558

- Porque en un mundo en el que el poder y el dinero están al servicio del egoísmo, se


hace necesario reivindicar la mansedumbre y la humildad, la generosidad
desinteresada, la caridad sin medida. Aunque habitemos en lugares en los que sólo
importa el “yo”, aunque se aconseje que dar sin pedir nada a cambio es para bobos,
aunque la palabra donación se haya confundido con la filantropía que acalla
conciencias. Los cristianos, herederos del Reino, debemos entregar la propia vida, con
los pies en la tierra y la mirada puesta en el Cielo.

El llamado es urgente: configurémonos con Jesús! Porque en un mundo cada vez más
secularizado, en el que se pretende “acabar con Dios” y con todo aquel que Lo nombre; en el
que los nuevos líderes afirman en los medios de comunicación que “Dios ha muerto”; en el que
los gobiernos promulgan leyes que a toda costa van en contra, no solo de Dios, sino del mismo
hombre, el Cristiano debe marcar radicalmente la diferencia.
Pongamos de moda el amor a Dios, la fe cristiana, la esperanza en un mundo mejor, el
sacrificio por el otro, la dignidad y el derecho a la vida del no nacido, la fidelidad en el
matrimonio, la pureza de corazón y de intención, la humildad en el poder, la compasión y la
generosidad con el necesitado, la honestidad en el trabajo, la tenacidad en las dificultades, la
libertad para optar por el Bien mayor, la bondad con los enemigos, la paciencia en el
sufrimiento. PONGAMOS DE MODA LA CRUZ!!!

Vivamos en “modo bienaventuranzas”, estas fabulosas promesas paradójicas que sostienen


nuestra esperanza en las tribulaciones (Cfr. Num. 1717 Catecismo de la Iglesia Católica)

Finalmente, mi propuesta es que nos pongamos en la tarea de construir y educar una nueva
generación, la Generación de la Misericordia.