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6. ¿Cómo mejorar la lectura en los estudiantes?

Uno de los problemas que comparte el mundo del libro con el de la docencia es la falta
de hábito lector, sobre todo en edades tempranas. A pesar de las campañas, los
concursos o los premios que se les puedan dar, el amor por la lectura de las
generaciones más jóvenes no está garantizado.

Es cierto que existe una mayor probabilidad de que los niños que viven en casas donde
hay muchos libros adquieran el gusto por la lectura, pero ni siquiera en esos casos está
garantizado que así sea.

Una de las dificultades fundamentales es que los niños relacionan la lectura con una
tarea. Y este componente de obligatoriedad hace que, en principio, lo rechacen.

La relación entre la alfabetización y la lectura ha hecho que los jóvenes la vean como
un acto más del proceso de aprendizaje y que a veces incluso la asocien con una tarea
añadida a sus deberes escolares. Por esta razón, se intenta que los niños vean en la
lectura un acto de placer, incluso lúdico, según las edades.

Los padres tienen que evitar relacionar la lectura con la escuela, las calificaciones y una
futura buena carrera y pasar a entenderla como algo que aporta valor a la propia vida,
un placer más con el que, además, se aprenden cosas, pero no en un contexto docente
sino de la existencia. En resumen, hacer ver que la lectura es importante para ser
quienes somos.

Una vez separado el acto de leer del deber (sobre todo en el ámbito docente), se puede
desarrollar el hábito lector sólo con que los niños vean a sus padres leyendo
habitualmente. Da igual el formato y el soporte. Si un niño ve a su padre mirando el
móvil y este le dice que está leyendo y que le gusta, el niño, además, va a relacionar el
placer de la lectura con el acto en sí, y no con uno u otro formato o con un libro de
papel necesariamente.
7. ¿Cómo recontrarestar el acoso Escolar en los establecimientos Educativos?

El bullying, o acoso escolar, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico


que tiene lugar entre niños en edad escolar y se produce tanto de manera presencial en
las aulas como en otros ámbitos, como por ejemplo las redes sociales, uno de los
medios que cada vez es más utilizado. Se caracteriza por ser sufrido de manera
reiterada y se lleva a cabo con la intención de intimidar a la víctima aprovechando una
superioridad física y emocional, ya sea real o subjetiva.

Enfoque holístico que involucre a los estudiantes, maestros, padres de familia y


comunidad: Entendimiento en común sobre el problema de la violencia en la escuela
para poder llegar a una solución mutua y pedir ayuda a organismos especializados.
Prevención: Los estudiantes deben conocer sus derechos humanos así como los de
terceros (compañeros, profesores, familiares y comunidad) para distinguir entre lo que
está mal y lo incorrecto.

Métodos de disciplina constructivo: Las reglas del aula deber ser sencillas y concisas y
no excederse de seis puntos. Además los profesores deben motivar comportamientos
positivos mediante el contacto visual, asentimiento con la cabeza, una sonrisa o con 5
minutos más de juego al final del día.

Ser un factor activo: Defina un concepto común sobre el acoso, para que las personas
puedan hacer valer las mismas expectativas al respecto.

Enseñar a afrontar los retos de la vida de modo constructivo: Fomentar la capacidad de


adaptación y reacción ante problemas cotidianos ayudándolos a entablas relaciones
positivas con los demás (habilidad para resolver conflictos).

Seguridad escolar: Eliminar los abusos de poder y cultivar la confianza de la comunidad


en la escuela.

Adquirir aptitudes de prevención y resolución de conflictos: Solicitar información


existente para transferirla a los estudiantes y enseñarlos a utilizarla para resolver
problemas.
8. ¿Cómo establecer la autoestima en los estudiantes a nivel nacional?

Es muy importante para la toma de decisiones, y es fundamental para el rendimiento


académico. Si un chico piensa que es torpe, no se esforzará en hacer bien las cosas
porque pensará que no es capaz y, además, será infeliz. Hay que pensar que la
educación obligatoria no sólo sirve para que los jóvenes continúen luego estudios
superiores, sino que se trata de que lo que aprendan les sea útil en la vida, y qué mejor
que ser un ciudadano responsable y feliz. Los chavales, desde una idea de cómo son,
pueden plantearse qué pueden hacer en el futuro, y qué pasos deben seguir.

Mantener un contacto fluido con el alumno, es decir, conversar periódicamente con él,
averiguar qué es capaz de hacer y qué está dispuesto a hacer y siempre evitando el
enfoque competitivo.

Conseguir que crea que puede, es decir, incidir en lo que se entiende por capacidad
creída más que la capacidad real.

Adaptar los objetivos y la dificultad de las tareas a sus posibilidades.

Trabajar conjuntamente con el alumno lo que se entiende por aproximaciones


progresivas, es decir, que cada uno de los esfuerzos que haga el alumno le sirva para
que tome conciencia de que está avanzando, de que se está superando día tras día.

Conocer lo que puede hacer y lo que no y, una vez sabido, velar para que el alumno se
sienta seguro, respetado y aceptado por sí mismo y por los demás compañeros.

Hacer ver al alumno que el error es una forma más de aprendizaje, es decir, que con el
error nunca se retrocede, sino que se avanza y se aprende algo de él. También es
importante que el error no implique la imposición de determinadas etiquetas o
prejuicios. Sobre este apartado te dejo el artículo titulado 5 Maneras de premiar el error
entre tus alumnos.

Potenciar positivamente la participación y las intervenciones en clase.


9. ¿Cómo podemos apoyar a los estudiantes para que tengan un mayor
rendimiento escolar?

En el ámbito escolar, el docente adquiere un papel primordial. Para conseguir que sus
estudiantes muestren una disposición positiva hacia el aprendizaje, su actitud no se
debe limitar a la transmisión de conocimientos, sino que debe poner énfasis en cómo lo
hace. Para ello, cuenta con distintas estrategias para aplicar en el aula, hacer sus
clases más atractivas y despertar el interés de los estudiantes por los contenidos
curriculares, de modo que al finalizar se sientan satisfechos de haber aprendido algo
nuevo.

Relacionar los objetivos de las explicaciones con los objetivos y proyectos de los
alumnos.

Llevar al aula información sobre el mundo real, que trate aspectos laborales y
académicos de interés para los estudiantes.

Comenzar las clases con preguntas, incógnitas o datos que despierten el interés por el
tema.

Fomentar la participación de los estudiantes para que piensen en los temas que ya
conocen y muestren su opinión sobre el contenido.

Ayudar a reconocer y superar la ansiedad y frustración, reconocer sus capacidades y


adaptar las tareas a ellas.

Personalizar el trato con el alumno, dedicarle un tiempo exclusivo para hablar con él
sobre temas académicos o extraescolares.

Proponer trabajos en grupo para favorecer que se ayuden entre sí y aprendan a valorar
la labor conjunta de un equipo.
10 ¿Cómo mejorar la refacción en los establecimientos educativos?