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TEMA 45.

EL PERITAJE PSICOLÓGICO DESDE EL ÁMBITO PENITENCIARIO

 Inicio y proceso.
 La evaluación psicológica forense.
 Evaluación de la simulación y el engaño.
 Evaluación de la responsabilidad en el ámbito penal.
 El informe pericial.

INTRODUCCIÓN

Este tema nos introduce de lleno en las relaciones entre Psicología y Derecho. La
conexión entre ambas ramas del saber siempre se ha visto como necesaria, pero no siempre
estuvieron marcadas por la colaboración.
A principios de siglo, en 1903, Alfred Binet reivindicaba la creación de una ciencia que
él denominó “Psycojudiciaire” y que tendría por objeto evidenciar el papel que la Psicología
puede tener en los procesos judiciales. Más tarde, Münsterberg, en 1908, recopiló una serie
de ensayos sobre el tema (aparecidos antes en la revista Times). En 1931 es Terman quien
habla de la Psicología y la Ley y su interrelación para abordar asuntos como la determinación
de los testimonios de testigos, la selección de jurados, la determinación de la patología
mental, etc.
A partir de 1950 los psicólogos empiezan a ser requeridos como peritos en los juicios.
En EE.UU. dicho papel comienza a generalizarse a raíz de la causa Jenkins vs. Estados
Unidos, cuando el Tribunal Supremo americano estableció que “se considerará un error
judicial rechazar la peritación de un psicólogo respecto de su área de especialización”. A
partir de los 60s el rol del psicólogo como perito se difunde por los países occidentales.
En España el pionero es Emilio Mira i López con su libro “Manual de Psicología
Jurídica” editado por Salvat en 1932. La actualización del tema psicológico forense
corresponde al libro de Luis Muñoz Sabaté, Ramón Bayés y Frederic Munné
“Introducción a la Psicología Jurídica”, editado por Trillas en 1980, a partir del cual recobra
vigor este campo de estudio: la Psicología Jurídica. Durante los 90s han proliferado los libros
sobre esta temática, los congresos científicos y se ha establecido en los Colegios Oficiales de
Psicólogos un turno de oficio para peritaciones. Así mismo, se publica la revista “Anuario de
Psicología Jurídica” del COP de Madrid y continuando en los primeros años del siglo XXI, se
realizan varios máster en Psicología Jurídica.
Ya dijimos antes que las relaciones entre Psicología y Derecho no fueron fáciles, y ello
debido a tres elementos:

a) Los juristas eran dados a encerrarse en sus despachos y a menospreciar el


método científico.
b) En la judicatura era extendida la creencia de que con las “dotes psicológicas” de
cada juez se bastaban.
c) Entre los psicólogos estaban aquellos de verbo fácil y ciencia difusa que con
interpretaciones esotéricas y metafísicas sólo ayudaban a la inoperancia y la
ininteligibilidad de la profesión.

La Psicología Jurídica es un amplio campo de estudio que abarca situaciones sociales


diversas y concernientes a órdenes jurídicos distintos: penal, civil, laboral, familia, menores...

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Podríamos decir, citando a Muñoz y Col., 2011, que "La Psicología Jurídica es el
ámbito de la Psicología que desarrolla sus investigaciones y metodología para mejorar el
ejercicio del Derecho en general, y del Sistema de Justicia en particular, entendiéndose por
éste Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, Administración de Justicia e Instituciones
Penitenciarias” (Muñoz y Col.,2011).
La Psicología jurídica que nos interesa en este tema es la entendida en el sentido de
Mira i López como “la Psicología aplicada al mejor ejercicio del Derecho”. Se ocuparía del
estudio de los sujetos sometidos al derecho para ayudar al juzgador a tomar la decisión más
acorde con la ley vigente. También aparecen denominaciones como las de Psicología Judicial
y Psicología Forense1. Sin embargo, estos términos sólo deben utilizarse cuando se trate de
temas relacionados con lo que ocurre en la sala de justicia (o “foro” donde se encuentran las
partes). La Psicología forense útil para la realización de los peritajes judiciales nos habla de
“una Psicología para el Derecho”, en el sentido de que auxilia (ayuda) o es auxiliar al
ejercicio del Derecho. Sin embargo, la Psicología jurídica es de un calado más profundo,
preocupándose no sólo de ayudar al mejor quehacer jurídico, sino también al estudio de la
ley, los fundamentos del Derecho, la toma de decisiones judiciales, la importancia de las
normas sobre la conducta (y viceversa), el análisis de los efectos perversos de las normas
(Fernández Dols). En concreto, la Psicología jurídica y el Derecho tienen el mismo objeto
de estudio: el comportamiento de los seres humanos; pero se plantean finalidades distintas:
desde la Psicología se pretende comprender, prever y mejorar el comportamiento, y desde el
Derecho se estudia cómo organizar y normativizar el comportamiento. Aquello que los jueces
o tribunales piden a los psicólogos es el aspecto de “comprender” al ser humano para poder
encontrar las razones de sus acciones.

EL PERITAJE PSICOLÓGICO

Cuando un individuo es designado por la Administración de Justicia para dictaminar


sobre hechos y personas en virtud de sus conocimientos científicos o artísticos se denomina
con el nombre de “perito”. Perito es un término proveniente del latín ‘peritus’ siendo utilizado
por Cicerón en su obra De Officiis para designar a aquellas “personas sabias, prácticas o
expertas en una ciencia o arte”. En el Diccionario Jurídico del Derecho aparece la definición
de PERITO: “Persona que, poseyendo determinados conocimientos científicos, artísticos,
técnicos o prácticos, informa, bajo juramento, sobre puntos litigiosos relacionados con su
especial saber o experiencia. Como norma general deberán poseer el título oficial que
corresponda a la materia objeto de dictamen y a la naturaleza de ésta”.
Repasando nuestra legislación encontramos alusiones a la peritación en varias
normas. Así:
* La CE en su art. 118 señala: “Es obligado cumplir las sentencias y demás
resoluciones de los Jueces y Tribunales, así como prestar la colaboración requerida por éstos
en el curso del proceso y en la ejecución de lo resuelto” (en cursiva lo más adecuado para
nuestro propósito).
* La LEC nos indica, a partir del art. 335 y ss., que cuando sean necesarios
conocimientos científicos, artísticos, técnicos o prácticos para valorar hechos o circunstancias
relevantes en el asunto o adquirir certeza sobre ellos, las partes podrán aportar al proceso el
dictamen de peritos que posean los conocimientos correspondientes o solicitar, en los casos
previstos en esta ley, que se emita dictamen por perito designado por el tribunal.

1
. Adela Garzón, de la Universidad de Valencia, establece estas y otras diferencias en su libro “Psicología y
Justicia”.

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2. Al emitir el dictamen, todo perito deberá manifestar, bajo juramento o promesa de decir
verdad, que ha actuado y, en su caso, actuará con la mayor objetividad posible, tomando en
consideración tanto lo que pueda favorecer como lo que sea susceptible de causar perjuicio
a cualquiera de las partes, y que conoce las sanciones penales en las que podría incurrir si
incumpliere su deber como perito.
3. Salvo acuerdo en contrario de las partes, no se podrá solicitar dictamen a un perito que
hubiera intervenido en una mediación o arbitraje relacionados con el mismo asunto.
* La LECr, en su art. 456 afirma: “El juez acordará el informe pericial cuando, para
conocer o apreciar algún hecho o circunstancia importante en el sumario, fuesen necesarios
o convenientes conocimientos científicos o artísticos”. Y el art. 462 señala: “Nadie podrá
negarse a acudir al llamamiento del juez para desempeñar un servicio pericial si no estuviere
legítimamente impedido”.
* La LOPJ, en el art. 473.1., de modo general, proclama: “Podrán prestar servicios
en la Administración de Justicia funcionarios de otras Administraciones que, con carácter
ocasional o permanente, sean necesarios para auxiliarla en el desarrollo de actividades
concretas que no sean las propias de los cuerpos de funcionarios a que se refiere este libro y
que requieran conocimientos técnicos o especializados”. En este sentido está totalmente
regulada la figura del médico forense y en la mayoría de las Clínicas Médico-Forenses,
adscritas a las Audiencias Provinciales, también está la figura del Psicólogo forense.
La LECr señala que los peritos pueden ser personas físicas o jurídicas, públicas o
privadas y pueden dividirse en peritos titulares (aquellos que tengan un título oficial de una
ciencia o arte reglamentado por la Administración) y peritos no titulares (aquellos que,
careciendo de título oficial, tengan conocimientos o prácticas especiales en alguna ciencia o
arte). En la práctica es sumamente frecuente requerir la actuación de organismos oficiales
con un alto grado de especialización e importantes medios técnicos (tal es el caso del
Instituto Nacional de Toxicología, de los Institutos de Medicina legal, de la Clínicas Médico-
Forense o de los Servicios de Policía Científica). En cuanto al número, la LECr exige que el
reconocimiento se haga por dos peritos con el objetivo de obtener al menos dos puntos de
vista y como garantía de imparcialidad.
La importancia del peritaje psicológico lo ha expuestos en numerosos escritos Jorge
Albarrán cuando señala: “El perito va a contribuir con un informe a aclarar las dudas que el
juzgador tiene en todo caso procesal, va a intervenir de forma indirecta a inclinar la balanza
de la justicia en un sentido o en otro... con la autoridad con que los humanos revisten a las
personas que nos hablan de algo que no conocemos”. La pericial psicológica es un ejemplo
de Psicología aplicada al servicio del Poder Judicial del Estado, por ende un servicio público
orientado a la aplicación de la ley. El psicólogo ha de obrar según ciencia y conciencia y de
acuerdo con el Código Deontológico.
Por último, añadir que el Tribunal Supremo con el dictamen de varias Sentencias
publicadas ha venido a ratificar creando doctrina jurisprudencial que: "Los informes periciales
no vinculan de modo absoluto al juez porque no son en sí mismo manifestaciones de verdad
incontrovertible. Su análisis corresponde al órgano sentenciador que debe proyectar su juicio
valorativo sobre el contenido del dictamen y someterlo a una revisión crítica conforme a la
naturaleza y características del dictamen, y la materia sobre la recae. Los principios rectores
de nuestro proceso penal exigen, además, que los informes periciales sean ratificados en el
juicio oral o sometidos a la correspondiente contradicción mediante el examen cruzado de las
diferentes partes para resaltar la fiabilidad y consistencia de las conclusiones vertidas. Por
otro lado, es doctrina reiterada del TS que los dictámenes periciales no vinculan con sus
conclusiones a los Tribunales salvo que se trate de pericias que respondan a conocimientos
técnicos de carácter especial y sometidos a reglas científicas inderogables o leyes mecánicas

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cuyos enunciados no se pueden alterar por el arbitrio o discrecionalidad de los jueces. Y si
son varios las periciales aportadas el juez puede optar por el que le ofrezca mayor garantía”.

1. INICIO Y PROCESO

El psicólogo perito puede ser designado por las partes o a instancia judicial, en cuyo
caso podrá ser designado “por sorteo y lista corrida” (art.: 341.1 LEC) o designado entre el
personal de la administración de justicia adscrito a los distintos órganos judiciales.
Cuando el perito es designado judicialmente puede ser objeto de recusación (art.:
219 LOPJ) y cuando es designado por las partes puede ser objeto de tacha (art.: 468
LECrim).
Podemos diferenciar en la actuación del psicólogo forense las siguientes fases:

 Solicitud de pericial a través de notificación judicial


 Análisis del expediente judicial
 Citación de los peritados
 Proceso de evaluación pericial psicológica
 Elaboración del informe pericial
 Ratificación en juicio oral

Nosotros seguiremos la agrupación que realiza Miguel Ángel Soria en 5 etapas de


cualquier petición de una pericial forense:

1ª. Petición del peritaje. Hace referencia al momento determinado en el que se


recibe el encargo de realizar un peritaje. Normalmente lo encarga el abogado, sea defensa o
acusación, y también el propio órgano judicial o la fiscalía, aunque estos recurren a los
peritos adscritos a las clínicas médico-forenses. En el caso de los psicólogos de prisiones, es
el juez o tribunal quien remite oficio al Director del Cp para que por parte del psicólogo del
centro se realice pericial psicológica.

2ª. Realización del peritaje. Hace referencia al proceso de evaluación de la


persona sujeta a la pericial. La evaluación incluye el “marco del peritaje”, es decir, todos los
elementos previos a la entrevista con la persona: hechos de los que se le acusa, preguntas
que se le realizarán, informes adicionales que será necesario tener presente, hipótesis,
operativización de las cuestiones formuladas en la petición, etc.; e incluye la “evaluación
propiamente dicha” que implica el contacto directo con la persona. Se trata de una
evaluación psicológica al uso, con los instrumentos y pruebas pertinentes.

3ª. Devolución del peritaje. Una vez realizado el informe la fase de devolución
supone dos etapas: i) informar a la persona evaluada de las conclusiones a las que se llega
en el informe, y ii) remitir al juzgado o tribunal solicitante el informe elaborado.

4ª. Preparación de la vista oral. Se trata de revisar el informe elaborado, las


puntuaciones de los test, las conclusiones a las que se llegó... y todo lo relacionado con el
informe emitido en su día con el objeto de tenerlo “fresco” para el día de la vista oral.
Implica también prever las preguntas que nos formularán, conocer si es un juzgado, un
tribunal o un jurado.

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5ª. Testificación. Es el momento en el que el perito responde a las cuestiones que
se le formulan en la sala de justicia tras jurar o prometer decir la verdad y ratificar el propio
informe.

Indicar que las fases 4ª y 5ª no siempre se producen puesto que muchas veces no
hay que ir al juzgado a defender el informe.
En cuando al inicio y proceso del peritaje nos vamos a centrar en la fase 1ª y 2ª
indicadas por Miguel Ángel Soria; y seguiremos para ello lo expuesto por Th. H. Blau para
el caso de peritajes penales que son los que nos conciernen más a los psicólogos de II.PP.

1. INICIACIÓN DEL CASO.

Es la propuesta de que una persona o varias sean sometidas a una exploración


psicológica a fin de que el Juez o Tribunal pueda determinar de mejor manera las
responsabilidades penales de los individuos. La propuesta la realiza el Juez directamente,
porque así lo estime conveniente, o a petición de los abogados o del Ministerio Fiscal; pero
en todo caso, la petición la realizará el Juez2.

En cuando al inicio del procedimiento en el medio penitenciario nos encontramos con


que el Juez o Tribunal, en oficio dirigido al Director del Centro, pide la realización de un
informe pericial por el psicólogo del centro. Y el psicólogo tiene que atender tal petición por
estar obligado a ello como ciudadano pero también por orden indirecta, en su caso, del
Director. Sin embargo, hemos de detenernos un poco ya que el RP atribuye la capacidad
para atender las peticiones judiciales a la Central Penitenciaria de Observación, con sede en
los Servicios Centrales, la cual entre sus funciones tiene la de: “Informar sobre cuestiones de
carácter técnico, así como atender los requerimientos que los Jueces, Tribunales y miembros
del Ministerio Fiscal soliciten en materia pericial de las personas sometidas a su jurisdicción”
(art. 109.1.b); aunque más adelante, en el art. 109.3 se señala: “No obstante, el Centro
Directivo podrá designar otra Junta de Tratamiento, especialmente cualificada dadas las
peculiaridades del interno, o cuando exista un elevado número de internos en espera para
ser estudiados por dicha Central”.

En esta fase de inicio, una vez que el juez estima conveniente la realización de la
pericial psicológica se procede a la “cita previa para la intervención profesional”, la cual se
convierte en un acto procesal básico que consiste en la realización en el mismo momento de
tres actos jurídicos:

a) La aceptación del cargo. Acto por el que el perito acepta el encargo de evaluar a
uno o varios sujetos.

b) El juramento del cargo. Acto por el que el perito jura o promete desempeñar
fielmente su cargo con objetividad y ética profesional.

c) La citación. Es la forma oficial de convocatoria para la fecha tope en la que debe


estar terminado el informe. Indicando, además, si el perito debe presentarse al acto del
juicio oral.

2
. Salvo en el ámbito de la Justicia de Menores donde el Fiscal asume el papel de instructor y realiza las
peticiones de peritaje directamente.

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2. PREPARACIÓN DEL EXPEDIENTE.
Se trata de ordenar los datos que se tienen sobre el asunto de la pericial.
Especialmente útil es cuando se trata de estudios periciales complejos y
multimodales. A modo orientativo se procede así:

a) Documentos jurídicos iniciales, tales como el extracto del sumario, las


notificaciones del juez, los contactos con el abogado...
b) Informes técnicos. Son informes de otros profesionales sobre el sujeto objeto de
estudio y que pueden ser de interés.
c) Entrevistas generales. Son los datos y notas de las entrevistas realizadas tanto con
el abogado o juez como con las personas cercanas, familiares, etc.
d) Entrevista personal con el sujeto. Es la mantenido con la persona objeto de la
pericial. Se indaga sobre la historia personal, familiar, laboral... y se realiza una
cronología del caso.
e) Exploraciones psicológicas. Son los datos resultantes de las pruebas practicadas
por otros profesionales, los resultados que están como datos de archivo.
f) Otros asuntos, donde se incluyen los datos de menor cuantía o significación no
ubicados en los apartados anteriores.

3. HIPÓTESIS DE TRABAJO.

Una vez analizados los documentos iniciales y mantenida una primera entrevista con
el sujeto, el psicólogo forense ha de plantearse una hipótesis de su trabajo que dé
contestación a las preguntas planteadas por el juez o tribunal. Serán adoptadas en forma de
supuestos que habrán de ser verificados (deducción de enunciados verificables). Para cada
una de las hipótesis formuladas se deberá generar al menos una hipótesis alternativa rival.

4. RECOGIDA DE DATOS.

Partiendo de la hipótesis de trabajo formulada se procede a la recogida de datos que


la pongan a prueba, con el objetivo de confirmarla o, en su caso, de abrir nuevos caminos y
nuevas necesidades de indagación. Para la recogida de datos, además de los que ya
tenemos y que nos han servido para formular la hipótesis, se utilizan diversos
instrumentos: entrevistas, observación del comportamiento y realización de pruebas y test
psicológicos. La utilización de test es habitual en el informe pericial; no obstante, en este
contexto debe regir el principio de intervención mínima y utilizar los test y pruebas
psicológicas cuando sean necesarios para contestar al asunto psicolegal, ya que no se
pretende realizar un estudio general del funcionamiento psíquico del peritado, sino que nos
hemos de centrar en aquellas variables relevantes en relación al objeto de la evaluación. A la
hora de seleccionar las pruebas se han de elegir los que satisfagan los requisitos de validez y
fiabilidad. En concreto se indica que las pruebas psicológicas:

i. Han de estar validadas de acuerdo con el grupo normativo del sujeto,


ii. han de tener un nivel óptimo de fiabilidad,
iii. deben presentar utilidad predictiva y potencial para expresar los resultados de forma
congruente con la persona y la situación a la que se aplica, y
iv. comportarán validez mediante la adecuación entre los conceptos legales y los
psicológicos que se estén manejando.

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Por otra parte, El perito deberá combinar una serie de criterios técnicos a la hora de
seleccionar las pruebas psicológicas a utilizar (Muñoz, 2003):

1. Criterio de utilidad:
- ¿Ofrece información relevante para contestar a la demanda judicial?
- ¿Podrá ser cumplimentado por el peritado?
- ¿Estoy entrenado para su administración y corrección?

2. Criterio de calidad métrica (aval científico):


- Fiabilidad (consistencia y estabilidad de la medición). Un coeficiente de fiabilidad inferior
a 0.80 no es recomendado para la evaluación forense.
- Validez (grado en que la prueba mide lo que quiere medir).
- Normativización (ajuste de la prueba a una población). Si no cuenta con baremos en la
población aplicada tendremos limitaciones en la generalización de los datos.

3. Criterio temporal:
- En relación al peritado: elegiremos el instrumento más sencillo y breve de administrar a
igualdad de información aportada (motivación y efecto fatiga)
- En relación al perito: tiempo disponible (tiempos procesales)

4. Criterio cultural:
- tomar en consideración las particularidades del idioma y la cultura del peritado
(adaptación transcultural)

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En el contexto forense se utilizarán preferiblemente técnicas que dispongan de
escalas de detección de posible manipulación (estilos de respuesta). Es importante también
que el perito supervise el cumplimiento de la prueba: evitamos el asesoramiento por terceras
personas, constatamos que se ha realizado en un ambiente cómodo y sin distracciones y que
la ha comprendido y realizado de forma correcta. Además podemos detectar actitudes
susceptibles de valoración junto con el resto de información recogida (e.g., exceso de
suspicacia hacia los ítems).

5. ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN.

Es el momento del peritaje en el que hay que pararse a analizar si los datos recogidos
y los instrumentos utilizados responden a las preguntas formuladas y si las hipótesis son
confirmadas o, por el contrario, hay que plantearse nuevas estrategias de obtención de
datos o variar las ideas de partida (reformular hipótesis). Tal vez sea preciso formular
nuevos objetivos de exploración o tal vez declarar lo inabordable del caso. Es el momento de
modificar la estrategia o de ampliar la recogida de datos. De un modo de otro siempre nos
llevará a realizar un informe.

6. EL INFORME PERICIAL (a éste está dedicado el último epígrafe del tema).

La mayoría de las veces el perito ha de presentar los resultados de su trabajo por


escrito y, a veces, ésta será toda su intervención: Un informe de evaluación. En todo caso, el
informe pericial debe recoger el resultado de la evaluación efectuada y ajustarse en su
redacción a la contestación de las preguntas formuladas por el juez. Además de las
conclusiones a las que llegue ha de señalar las recomendaciones tratamentales más
adecuadas para paliar, en su caso, las deficiencias apreciadas. En todo caso, el informe se
ajustará a una serie de normas de carácter general:

I. Redacción clara y concisa.


II. La información que aporta debe estar ordenada por puntos, o bien en epígrafes
diferentes o bien en párrafos separados y claramente indicados. Normalmente
incluye: introducción, historia biográfica, procedimiento de recogida de datos,
conclusiones y alcance de éstas.

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III. Ha de evitar la erudición, la farragosidad y los términos de escuelas particulares o de
definición dudosa.
IV. Debe diferenciar claramente los datos objetivos de las descripciones y las
predicciones.
V. Debe detallarse el nivel de confianza de las descripciones y predicciones.

7. LA VISTA ORAL: EL JUICIO.

Aunque muchas veces no hay que asistir al juicio siempre es una posibilidad el que se
cite al perito. En este caso se comienza con la identificación del profesional, quien jura o
promete desempeñar fielmente el cargo y responder de acuerdo con la verdad; luego se le
pide si se ratifica en el informe emitido en su día. Entonces el juez o el presidente del
tribunal le pedirá que conteste a las preguntas del abogado defensor y del fiscal, y de otras
figuras si existieren (acusación particular, por ejemplo). También el juez podrá formular
preguntas. Todos los psicólogos destacan la importancia del informe verbal emitido durante
el juicio, que ha de ser convincente y clarificador.

Para finalizar este apartado del proceso de la evaluación pericial psicológica


recogemos algunos de los posibles errores en la actividad pericial por falta de
experiencia o por exceso de trabajo (Esbec y Gómez Jarabo, 2000):

 Sobregeneralización (establecer una pauta general de conducta a partir de datos


aislados)
 Absolutismo (pensamiento dicotómico tipo todo-nada)
 Efecto primacía (dar mucha importancia a los primeros datos obtenidos)
 Efecto de recencia (sobreestimar los últimos elementos de la exploración)
 Inferir conclusiones precipitadas

2. LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA FORENSE

La evaluación psicológica forense se rige por los mismos principios que toda
evaluación psicológica, la cual está presente de una u otra forma en todos los contextos de
la psicología aplicada. Lo que más puede caracterizarla es la singularidad propia del
contexto de la exploración: dentro de un proceso judicial y los objetivos o finalidad de la
evaluación: responder a la demanda del ámbito judicial.
Al igual que en la evaluación psicológica penitenciara pensemos que en el contexto
judicial el sujeto no se presenta de forma voluntaria, por lo que es frecuente encontrar
ausencia de cooperación o motivación; también tenemos que valorar la alta probabilidad de
que se produzca manipulación en la información aportada, ya que ésta tiene consecuencias
importantes para su situación vital de cara a obtener un beneficio o evitar un perjuicio. Por
no hablar de los sesgos que pueden darse en la evaluación debido al asesoramiento legal
que reciben los sujetos en beneficio de una estrategia de defensa, o el efecto de aprendizaje
que se produce en el sujeto tras reiteradas evaluaciones, o la propia dificultad de la
evaluación pericial que requiere una amplia formación especializada, o la inevitable
variabilidad intrínseca de la población forense (distintas edades, contextos socioculturales,
niveles de instrucción, etc.).
Por ello, la recolección y análisis de datos es quizás la responsabilidad principal del
psicólogo forense (Ackerman), ya que en psicología forense debe priorizarse la validez
científica de la metodología empleada por encima de la adscripción teórica de la técnica que

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se emplea. El proceso de evaluación debe ser lo suficientemente explícito como para que
pueda ser reproducido y valorado.

Por lo tanto, podríamos definir la psicología forense como la rama de la psicología


jurídica que desarrolla sus conocimientos y aplicaciones con vistas a concluir sus hallazgos
en el seno de una Sala de Justicia con la finalidad de auxiliar al órgano juzgador en la toma
de su decisión judicial (Soria, 2006). Como ya hemos indicado, la solicitud de pericial
psicológica sólo la puede realizar el Juez o Tribunal Instructor del caso, de motu propio (a
instancia judicial) o porque accede a la petición de la misma: o bien del abogado defensor o
bien del fiscal (instancia de parte). El marco legal para la realización de estas prácticas lo
encontramos en:

* La Ley de Enjuiciamiento Civil, artículos 335 ss.


* La Ley de Enjuiciamiento Criminal, artículos 456 ss.
* La Ley Orgánica del Poder Judicial, en el art. 473.

La actuación del psicólogo forense, con título universitario superior en Psicología o


especialidad en esta materia, como auxiliar del órgano juzgador hace referencia a la
exploración, evaluación y diagnóstico de las relaciones y pautas de interacción, aspectos de
esta especialidad de las personas implicadas en los procesos judiciales de quien se solicita el
correspondiente informe psicológico por los órganos judiciales.

En los momentos actuales la demanda de elaboración de informes periciales surge de


los distintos órganos judiciales que a continuación detallamos según el tipo de intervención
cuya evaluación es requerida:

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Para llevar a cabo esta tarea el psicólogo tiene a su disposición toda una serie de
instrumentos (test y pruebas psicológicas) y unos conocimientos específicos sobre
evaluación, lo cual le capacita para objetivar el estado mental de los individuos estudiados.
Las pruebas psicológicas son aplicables a todo tipo de proceso de evaluación para el que se
requiera de un perito psicólogo; lo que es diferente son las preguntas que hay que contestar.

Para llevar a cabo la evaluación psicológica forense se utiliza los siguientes


MÉTODOS DE EXPLORACIÓN:

1. La Entrevista Pericial

2. La observación del comportamiento, o bien directamente por el psicólogo, o bien


a través de los informes de allegados y otros profesionales; y también mediante los
autorregistros que el sujeto puede aportar.

3. Pruebas y test psicológicos:


a) Pruebas de inteligencia. Destaca el WAIS-III, el Raven, el K·BIT, la Escala de
Alexander; y con resonancia neuropsicológica: el Test de Barcelona y el Test de Luria.
b) Pruebas de personalidad. Destacan el 16PF-5, el EPQ, el MMPI-2RF, el “Big Five”,
el NEO PI-R; y para los trastornos de personalidad el MCMI-II (versión III en EE UU).
c) Técnicas proyectivas. Destacan las verbales (Rorschach, TAT), las lúdicas (test de
la aldea) y las gráficas (test del árbol, de la figura humana); y con especial utilización
en el ámbito forense el Test gestático visomotor de L. Bender.
d) Cuestionarios, escalas e inventarios para problemas concretos: ansiedad (STAI,
ISRA), depresión (BDI, Hamilton), agresión sexual (MSI, EPAS), psicopatía (PCL-R)...

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4. Instrumentos específicos de evaluación forense. Son de uso anglosajón, sin estar
traducidos al castellano. Son el MSE (Detección y Evaluación del estado mental en el
momento del delito) y el RCRAS (Escalas de Rogers para la evaluación de la
responsabilidad criminal).

3. EVALUACIÓN DE LA SIMULACIÓN Y EL ENGAÑO

La simulación y el engaño es un aspecto de la práctica forense necesario de evaluar


con detenimiento dadas las repercusiones que unas conclusiones equivocadas pueden tener
en el sistema penal; además de ser un contexto donde el individuo está más motivado para
ello, para evitar un castigo.
En la LECr española encontramos en su art. 392 la siguiente indicación: “cuando el
procesado rehúse contestar o se finja loco, sordo o mudo, el Juez Instructor le advertirá
que, no obstante su silencio y su simulada enfermedad, se continuará la instrucción del
proceso. De estas circunstancias se tomará razón por el Secretario, y el Juez Instructor
procederá a investigar la verdad de la enfermedad que aparente el procesado (...)”. Esto nos
dice bien a las claras que se trata de una práctica de lo más habitual. La simulación es
frecuente en procesos diagnósticos en los que se pretende dilucidar la imputabilidad o las
circunstancias atenuantes de la imputabilidad del acusado, cuando pueden existir eximentes
en el cumplimiento de una condena y cuando existe la posibilidad de obtener una
compensación económica, o bien en los litigios por daño personal o bien cuando se pretende
conseguir una invalidad laboral. A nosotros nos interesan especialmente los primeros casos.

Ha sido Javier Urra quien distinguió entre:

* Simulación.- el intento de demostrar que se padece una enfermedad mental.


* Disimulación.- el intento de demostrar que no se padece enfermedad mental cuando
realmente se sufre.
* Retrosimulación.- el intento de exponer como presentes cuadros clínicos padecidos
anteriormente (muy frecuente en drogadictos).
* Metasimulación.- el intento de hacer ver que se inicia una patología con visión de futuro,
que progresará con el paso del tiempo y que le afectará directamente (es el caso de los
reclusos cuando se preparan para su pronta salida en libertad sin voluntad real de modificar
su conducta delictiva).

Simular implica la invención consciente y deliberada de un trastorno mental o físico,


o de una incapacidad producida por un accidente o enfermedad, que en realidad no fueron
causantes de ésta, y de la que se deriva alguna ventaja personal (Inda, Lemos, López y
Alonso, 2005).
Por tanto, simular concierne al ámbito de la psicopatología no debiendo confundirse
con las investigaciones sobre la credibilidad de las declaraciones y la detección del engaño
realizadas desde la Psicología del Testimonio (Garrido, Masip y Herrero, 2006;
Manzanero, 2008; 2010). Este segundo ámbito analiza la veracidad de la información
aportada por los peritados. Es decir, en la exploración forense de la simulación no se analiza
la credibilidad de las manifestaciones del peritado en relación a la sintomatología descrita,
sino que se analizan los parámetros clínicos alegados a la luz de los datos procedentes de la
Psicopatología (semiología y nosología).
La detección de la simulación se hace difícil en el contexto clínico dentro del marco de
la alianza terapéutica, siendo extraño en ese contexto encontrar diagnósticos en este sentido
(Rogers, 1997; Calcedo 2000). Sin embargo, las características del marco de evaluación

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forense (principalmente la existencia de un beneficio externo) exige al perito psicólogo
atender durante la exploración pericial psicopatológica a esta posible condición en el peritado
y, por ende, un entrenamiento específico para su detección. Junto con la valoración de la
simulación, el psicólogo forense deberá también ponderar una posible simulación, no ya del
trastorno en sí, sino de la intensidad de la sintomatología que caracteriza al cuadro clínico
(sobresimulación o exageración desíntomas).
Además, la dificultad de objetivar los desajustes psicológicos (en la mayoría de las
ocasiones el diagnóstico únicamente se basa en las descripciones vivenciales del peritado)
hace que los trastornos mentales sean propicios para el fingimiento (Esbec y Gómez-
Jarabo, 1999).
La simulación se incorpora como entidad clínica en la tercera edición del Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales editado por la Asociación Americana de
Psiquiatría en 1980, el DSM-III; actualmente, en el DSM-V (APA, 2013), se incluye dentro
de la sección dedicada a “ Otros problemas que pueden ser objeto de atención clínica”. Así,
se entiende por simulación V65.2 (Z76.5):

“La característica esencial de la simulación es la representación de síntomas físicos o psicológicos


falsos o muy exagerados, motivada por incentivos externos, como evitar el servicio militar o el trabajo,
obtener una compensación económica, evadir responsabilidades criminales u obtener fármacos. En
determinadas circunstancias la simulación puede constituir un comportamiento adaptativo, por
ejemplo, fingir una enfermedad cuando se está cautivo del enemigo en tiempo de guerra. Se debe
sospechar la simulación cuando se observa alguna combinación de los siguientes:

1. Contexto médico legal de la presentación (p. ej., el individuo ha sido remitido al clínico por
un abogado para que lo examine, o el propio individuo viene por voluntad propia estando en pleno
proceso judicial o a la espera de acusación).
2. Marcada discrepancia entre las quejas o discapacidad que cita el individuo y los hallazgos y
observaciones objetivos.
3. Falta de cooperación durante el proceso diagnóstico y para cumplir la pauta de tratamiento
prescrito.
4. La presencia de un trastorno de personalidad antisocial.
La simulación difiere de un trastorno facticio en que la motivación de la generación de los
síntomas de la simulación es un incentivo externo, mientras que en el trastorno facticio no hay
incentivos externos.

La simulación se distingue del trastorno de conversión y de los síntomas somáticos


relacionados con trastornos mentales por la generación intencionada de síntomas y por los incentivos
externos evidentes que lleva asociados. Una evidencia definitiva de fingir (como una evidencia clara
de que existe una pérdida de función durante la exploración pero no en casa) sugiere un diagnóstico
de trastorno facticio, si el objetivo aparente del individuo consiste en representar el papel de enfermo,
o el de simulación, si pretende obtener un incentivo, como dinero".

Los esfuerzos por operativizar el concepto de simulación por parte del DSM
contribuyeron a clarificar que la simulación no podía considerarse un trastorno mental per
se, zanjando un viejo debate nosológico (Widows y Smith, 2005).
No obstante, los criterios diagnósticos propuestos para considerar sospecha de
simulación, resultaban demasiado limitados en su definición para ser considerados
suficientemente fiables (Gerson, 2002). Según Roger (1990; en González y colb., 2008) el
uso de estos criterios puede incrementar hasta en un 80% de falsos positivos. En otras
palabras, el empleo exclusivo de los criterios DSM conllevó imprecisiones en la identificación
de simuladores potenciales en cuatro de cada cinco veces.
Como respuesta a las limitaciones de los criterios unidimensionales DSM-IV y CIE-10
en la evaluación de la simulación, se han propuesto modelos alternativos que enfatizan

13
específicamente el examen detallado de los datos de las pruebas y la concurrencia de la
información antecedente disponible (Slick, Sherman y Iverson, 1999; Bianchini, Greve
y Glynn, 2005). La simulación es un fenómeno multideterminado y multidimensional por lo
que requiere de más de una estrategia unidimensional para su detección (González Ordi y
Gancedo Rojí, 1999; Hutchinson, 2001; Capilla Ramírez y González Ordi, 2009).
La determinación de la simulación exige un evaluación compleja multifacética
centrada en la selección de ámbito de la simulación (clínico, médico-legal o forense), la
administración de medidas empíricamente validadas que evalúen sistemáticamente
estrategias de detección y la investigación cuidadosa de las motivaciones subyacentes a la
simulación (Gillard y Rogers, 2010).
Un principio fundamental en la detección de simulación es que cuantas más
inconsistencias presente un paciente a lo largo de la realización de diferentes pruebas
relativamente independientes y en diferentes dimensiones, más plausible resultará pensar
que su rendimiento refleja un esfuerzo deliberado por dar una imagen falsa de sus
capacidades o sintomatología (Bianchini, Greve y Glynn, 2005). De ahí que la
convergencia de datos provenientes de diferentes fuentes de información sea crucial para
asegurar el diagnóstico de simulación.
La detección de la simulación se fundamenta en la idea central de la
convergencia de los datos que provienen de distintas fuentes de información:
entrevista, historia clínica, pruebas médicas, pruebas neuropsicológicas, pruebas
psicológicas, evaluación conductual, etc. La mejor práctica clínica implica el uso de criterios
diagnósticos múltiples en oposición a la utilización de un único test (Slick, Sherman e
Iverson, 1999), así como la utilización de enfoques evaluativos que incluyan la
combinación de test especializados e indicadores de validez (Iverson, 2003).

Integrando distintas propuestas para la evaluación de la simulación (Esbec y


Gómez-Jarabo, 1999; Ruiz, 2007; González y colb., 2008) se sugiere el siguiente
MODELO para afrontar este tipo de periciales:

A. Exploración pericial psicopatológica: detección o no de desajustes psicológicos de


significación clínica

a. Exploración psicobiográfica y situación actual (enmascarada y facilitadora de la aportación


de información por parte del peritado. Importancia de crear un adecuado rapport). Aparecerán
discrepancias entre el grado de adaptación al entorno (limitaciones en la realización de sus rutinas
diarias –prestar especial atención a las lúdicas y de ocio-) y la intensidad de la sintomatología descrita.

b. Examen psicopatológico exhaustivo (utilizaremos primero una estrategia indirecta dentro de


la exploración psicobiográfica para pasar posteriormente a una evaluación directiva en relación al
supuesto cuadro clínico padecido por el peritado). La habilidad del perito para crear un clima de
confianza con el peritado puede ser la clave para detectar el engaño ya que se conseguirá desviar la
atención del evaluado respecto a su estrategia o <puesta en escena> (Ruiz, 2007).

i. Incongruencia entre signos y síntomas presentados con el curso previsible del cuadro clínico
ii. Presencia de síntomas atípicos o inusuales con los datos epidemiológicos
iii. Exteriorización de emociones superficiales (sin resonancia afectiva) y claramente
controladas ó sobreactuación o dramatización. Como señala Ruiz (2007) “los simuladores
están haciendo una <puesta en escena> y creen que cuanta más afectación psíquica
proyecten mayores posibilidades tienen de ser creídos”. Durante la fase de exploración no
directiva con unas adecuadas habilidades periciales, el peritado se mostrará inusualmente
colaborador con el perito.

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iv. La frecuencia y/o intensidad y/o duración de los síntomas excede con mucho lo usual en la
patología diagnosticada
v. Dudas y contradicciones frente a la exploración psicopatológica directiva (preguntas
concisas en relación a la sintomatología del cuadro clínico).
Principalmente se fingen los síntomas más llamativos y conocidos de una entidad nosológica.
vi. Incongruencia entre la gravedad de la psicopatología descrita y la resonancia emocional
manifestada por el peritado (atender a las manifestaciones emocionales durante la
reexperimentación del hecho delictivo)

c. Aplicación de pruebas psicológica complementarias (búsqueda de inconsistencias entre los


distintos métodos de evaluación utilizados). En este sentido, frente a lo que se creía tradicionalmente,
las últimas investigaciones están detectando limitaciones en la utilización de las escalas de validez de
pruebas psicométricas para detectar simulación (véanse los trabajos de Arce, Fariña, Carballal y Novo,
2006; 2009 respecto al MMPI-2). Principalmente nos encontraremos una elevación generalizada de las
distintas escalas clínicas que miden las pruebas, así como una exagerada discapacidad a nivel físico,
cognitivo y/o emocional. En este sentido, es frecuente encontrarse como el peritado reconoce mayor
sintomatología o desajuste en los autoinformes aplicados que en la información aportada durante la
exploración psicopatológica. Resultará de interés aplicar pruebas específicas diseñadas para la
detección de simulación (instrumentos de screening) que nos orienten hacia la necesidad de una
evaluación más extensa y exhaustiva, recientemente se ha adaptado en nuestro país El Inventario
Estructurado de Simulación de Síntomas - SIMS (Widows y Smith, 2005; González Ordi y Santamaría
Fernández, 2009) que es un instrumento de evaluación mediante autoinforme que pretende detectar
patrones de exageración de síntomas de carácter psicopatológico y neuropsicológico. Su aplicación
puede resultar útil, administrando como medida de screening o formando parte de una batería de
evaluación más completa y pormenorizada, tanto en contextos clínicos como médico-legales o
forenses. Permite obtener una puntuación total que se refiere al perfil de simulación general que
presenta el sujeto y cinco escalas específicas referidas a la simulación de síntomas de distintos
trastornos psicopatológicos y neuropsicológicos:
Psicosis (Ps), Deterioro Neurológico (Dn), Trastornos Amnésicos (Am), Baja Inteligencia (Bi) y
Trastornos Afectivos (Af).

d. Posibilidad de sobresimulación

B. Descartar trastornos facticios con síntomas psicológicos (diagnóstico diferencial)


En los trastornos facticios aunque existe un fingimiento consciente y voluntario de la
sintomatología la motivación no está en un incentivo externo (consecución de un beneficio o
evitación de un perjuicio) sino en la búsqueda de la atención de los demás sobre su persona.
De ahí que los síntomas suelan permanecer una vez resuelto el procedimiento legal.

C. Identificar factores de riesgo de simulación (motivación y circunstancias): recalcando una


vez más que el contexto forense es de por si un factor de riesgo elevado de simulación o
sobresimulación. En muestras forenses la incidencia de la simulación varía entre tasas del
15.7% y un 45%, con una tasa media, para este tipo de muestras, estimada en un 17.4%
(González y Santamaria, 2009).

D. Algunos signos de sospecha surgidos de la práctica pericial:

a. Falta de cooperación con el perito, actitud defensiva ante la evaluación con parquedad en la
información aportada, discrepancias entre los datos suministrados por el peritado y la
documentación existente (necesario vaciado de autos antes de enfrentar la exploración pericial). b.
Inexistencia documental de los trastornos aludidos (no intervenciones clínicas previas).
c. Falta de adherencia a los tratamientos psicofarmacológicos y/o psicoterapéuticos. Resulta
interesante solicitarle que describa físicamente los fármacos o que puntualice la pauta
farmacológica diaria.

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d. Utilización de términos técnicos generales para describir su estado mental (e. g., ansiedad,
depresión, etc.) advirtiéndose dificultad para explicar de una forma concisa y funcional la
sintomatología que engloba el término (conceptos vacíos de contenido).
e. Escasos o nulos avances terapéuticos (en algunos casos incluso se refiere un empeoramiento
tras la intervención sin fundamento clínico)
f. Recidivas contingentes con determinadas actuaciones judiciales en relación al proceso legal.
g. El peritado “predice” su empeoramiento o su falta de mejoría
h. En la historia clínica del paciente aparece intervención por la patología que pretende simular en
la actualidad o el peritado cuenta con formación clínico-sanitaria o en su contexto próximo se ha
padecido dicho trastorno. Una experiencia anterior facilitará una reproducción clínica más realista
de los síntomas.
i. No se aprecia urgencia en el peritado para terminar con su condición psicopatológica.
j. Conformación de base de personalidad propia de personalidades inmaduras (cluster B). Especial
capacidad de simulación por su virtuosidad en el arte del engaño tienen las personalidades
psicopáticas.
k. Es frecuente que los simuladores cedan al sesgo confirmatorio de preguntas periciales
sugestivas y/o sugerentes de dificultades o alteraciones psicopatológicas.

En la jurisdicción penal, dependiendo de la condición del peritado en el proceso


(denunciante/denunciado) los trastornos mentales a simular son unos u otros. Así, cuando
lo que se pretende es eludir la responsabilidad criminal suelen simularse cuadros
psicóticos, demencias, alteraciones neuropsicológicas, trastornos disociativos e incluso
limitación o retraso mental. Con respecto a las supuestas víctimas, los trastornos adaptativos
y los cuadros postraumáticos son los más elegidos.

Algunas PAUTAS DE INTERÉS de cara al proceso de evaluación pericial psicológica


para casos de posible e simulación:

a) Realizar exploraciones largas en el tiempo o realizar varias sesiones de exploración.


Por un lado, el sujeto acusará el cansancio y bajará su nivel de control consciente de
la simulación; y por otra, cuanta más información aporte mayores contradicciones
pondrá de manifiesto.
b) Es recomendable recabar información de terceras personas que convivan
habitualmente con el peritado.

4. EVALUACIÓN DE LA RESPONSABILIDAD EN EL ÁMBITO PENAL

La evaluación psicológica forense tiene como objeto final determinar la


responsabilidad criminal de la persona evaluada y en la medida en que es responsable su
culpabilidad; pero ésta no es una tarea del psicólogo perito, sino del Juez o Tribunal quien
tendrá que decidir sobre la misma a la vista de las pruebas y de los informes que obren en
su poder. En la base de tales conceptos está, en primer lugar, el de imputabilidad, sólo si
alguien es imputable de un delito será responsable y podrá declarársele culpable. Dentro de
nuestro ordenamiento jurídico un imputado tiene capacidad para ser juzgado (capacidad
procesal) si tiene capacidad de defensa, entendimiento y comprensión de la acusación de
que es objeto. Ahora bien, tampoco el psicólogo llamado a participar en el proceso penal ha
de pronunciarse sobre la imputabilidad, semi-imputabilidad o inimputabilidad del sujeto
evaluado, tan sólo deber indicar la presencia o ausencia de anomalías psíquicas.
Las causas modificadoras de la responsabilidad criminal vienen recogidas en los arts.
19, 20 y 21 del Código Penal.
Las bases psicológicas del concepto jurídico de imputabilidad hacen alusión a la
esfera cognitiva y volitiva. Así, un sujeto es imputable cuando tiene capacidad de

16
discernimiento para conocer la licitud o ilicitud de sus conductas y una voluntad o libertad
suficiente como para poder elegir entre una u otra opción.
Constructos como “anomalía”, “alteración” o “trastorno mental transitorio” no son
conceptos psicológicos. Como señalan Carrasco y Maza (2005) anomalía y alteración
suelen utilizarse indistintamente, suponiendo una ampliación del anterior concepto legal de
“enajenación”. Con esta nueva conceptualización se consideran causas de exención no sólo a
los trastornos o enfermedades mentales, sino también a otras situaciones en las cuales el
trasfondo patológico, puede no llegar a tener la consideración de tal trastorno, como son los
rasgos de personalidad, las disposiciones anímicas y caracteriales anormales y otras
anomalías en general (Carrasco y Maza, 2005).
Conceptos como trastorno mental transitorio, arrebato u obcecación harían referencia
en el terreno psicopatológico, principalmente al trastorno de las emociones (reacciones
vivenciales anómalas), diferenciándose en la intensidad con la que se presentan las
perturbaciones. Estos estados emocionales cuando tienen la entidad suficiente restringen la
capacidad de juicio del sujeto, entendiéndose ésta como la capacidad para evaluar una
situación y actuar de forma adecuada.
Para Carrasco y Maza (2005) la verdadera situación de trastorno mental transitorio
surge en personas sanas, sin fondo patológico, que, ocasionalmente, tienen una respuesta
exagerada o inadecuada frente a situaciones especiales y excepcionales determinadas, o tras
el consumo de sustancias psicoactivas.
Jurisprudencialmente el “arrebato” corresponde a los estados emocionales súbitos y
de corta duración, que en el caso de ser de aparición más lenta y originar una ofuscación
tenaz y persistente constituiría la “obcecación”. Además el “arrebato” se vincula
especialmente con los aspectos volitivos de la conducta, mientras que la “obcecación” se
refiere al ámbito intelectivo (Carrasco y Maza, 2005).

El Tribunal Supremo exige para la apreciación del Trastorno Mental Transitorio


(Esbec y Gómez Jarabo, 2000):

• Brusca aparición
• Irrupción en la mente del sujeto con pérdida de facultades intelectivas y/o volitivas
• Breve aparición
• Curación sin secuelas
• Que no sea autoprovocado para delinquir

Para la valoración pericial de la imputabilidad se usa en nuestro ordenamiento jurídico


una fórmula mixta que exige:

a. Una base bio-psicopatológica, es decir la existencia de un trastorno mental


b. Una base psicológica, es decir que dicho trastorno afecte a las funciones cognitivas
y volitivas (efecto psicológico).

Además deberemos atender a un criterio cronológico: coincidencia temporal entre la


existencia del trastorno y los hechos enjuiciados. Es obvia la dificultad de emitir valoraciones
retrospectivas, máxime cuando en ocasiones han pasado meses o incluso años desde la
supuesta comisión del delito y la exploración pericial.

Otra cuestión relaciona con este tema y sobre la que solo desarrollaremos un breve
apunte es La valoración forense de los Trastornos Psicopatológicos, la cual resulta
difícil, porque no se lleva a cabo una meticulosa evaluación longitudinal y transituacional y

17
porque los sujetos cuando están sometidos a un proceso judicial, muestran una escasa
colaboración, cuando no una directa manipulación o fenómenos de simulación-disimulación.
Una correcta evaluación de los Trastornos Psicopatológicos debe implicar un entrevista
semiestructurada completa (e.g., IPDE); el examen meticuloso de la historia clínica del
paciente; el análisis de los autos y antecedentes penales; y el estudio de la historia vital
(familia, escuela, trabajo, relaciones de pareja, etc.), apoyándose en informardores externos
y en algún test de personalidad (e.g. , MMPI-II-RF, MCMI-III, 16 PF-5, TCI o NEO-PI-R)
(Ecbec y Echeburúa, 2010); así como, también pueden utilizarse guías estructuradas de
exploración psicopatológica, pruebas de screening –e-g- GHQ-28, SCL-90_R y pruebas
específicas, con el objetivo de establecer una delimitación precisa de los desajustes, la
intensidad de la sintomatologías y un diagnóstico diferencial.

A continuación mostramos un cuadro comparativo entre la Psicología Clínica y la


Psicología Forense en orden a diagnosticar el estado mental de una persona:

Por su parte, Delgado y Colb., 2006; nos recuerda que las etiquetas diagnosticas
por si solas no sirven a efectos periciales. Lo que interesa a los Jueces y Tribunales, tal y
como así lo ha declarado la jurisprudencia del Tribunal Supremo en repetidas ocasiones es
las repercusiones de la psicopatología en el actuar humano, es decir, si la conducta que se
enjuicia deriva, es fruto o está relacionada con el estado mental del sujeto.
Para Echeburúa y Colb., 2011; el uso de etiquetas diagnósticas ni es necesario ni
imprescindible en psicopatología forense. El abordaje de los fenómenos psicopatológicos en
psicología forense debe ser descriptivo y funcional antes que categorial.

5. EL INFORME PERICIAL

En el primer apartado de este tema, al explicar el proceso del informe pericial,


aludimos a la redacción del informe como un punto más de dicho proceso. Se indicó que se
trata de la redacción de los resultados y las conclusiones a las que se llegó mediante la
evaluación psicológica. En todo caso, el informe pericial debe recoger el resultado de la
evaluación efectuada y ajustarse en su redacción a la contestación de las preguntas
formuladas por el juez. Además de las conclusiones a las que se llegue han de indicarse las

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recomendaciones tratamentales más adecuadas para paliar, en su caso, las deficiencias
apreciadas.
Mediante el informe pericial el técnico comunica los resultados de su evaluación. El
informe psicológico forense reúne dos características esenciales:

a) Es un documento científico (Fernández-Ballesteros, 2007)


- Es el resultado de un proceso ajustado a normas a través del cual se han
obtenido unos resultados de los que se derivan unas consideraciones
técnicas (psico-legales) que dan respuesta a la demanda judicial.
- Dicho proceso ha sido realizado por un experto (psicólogo forense) que
asume la responsabilidad de todas sus acciones.
- Debe contener los datos suficientes para poder ser replicable o
contrastratable por otros evaluadores (condición de todo investigación
científica).
b) Es un documento legal:
- Debe practicarse con las garantías constitucionales y conforme a las leyes
procesales (LEC: capítulo VI, arts. 335-352, LECrim: capítulo VII, arts.
456-485).
- Sirve de base para las decisiones judiciales (elemento probatorio)

Desde el contexto jurídico se han dedicado escasas normas a regular el informe


pericial. Illescas (2005) señala las siguientes:

a) Respecto a los aspectos formales:

 Necesidad de emitirse por escrito


 Presentarse antes del acto de juicio oral (permite que las partes puedan
examinarlo y someterlo a la oportuna crítica y contradicción. Además permite
el adecuado análisis y valoración por el Órgano Judicial).
 Juramento de actuar con objetividad e imparcialidad por parte del perito.

b) Respecto a los aspectos sustanciales (estructura o disposición del informe pericial)


se derivan de la propia regulación legal apoyada en la práctica forense. En el ámbito del
Derecho penal, la Ley de Enjuiciamiento Criminal en su art. 478 aconseja la inclusión de los
siguientes apartados en el informe pericial:

a. Descripción de la persona o cosa que sea objeto del mismo, en el estado o del
modo en que se halle.
b. Relación detallada de todas las operaciones practicadas por los peritos y de su
resultado.
c. Las conclusiones que en vista de tales datos formulen los peritos, conforme a
los principios y reglas de su ciencia o arte.

Antes de comenzar a elaborar el informe hemos de considerar las siguientes


PAUTAS, que incluyen recomendaciones de redacción, conforme a la normativa
deontológica:

• El/la Psicólogo/a debe rechazar llevar a cabo la prestación de sus servicios cuando haya certeza de
que puedan ser mal utilizados o utilizados en contra de los legítimos intereses de las personas, los
grupos, las instituciones y las comunidades. (Art. 24º C.D.)

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• Los informes psicológicos habrán de ser claros, precisos, rigurosos e inteligibles para su destinatario.
Deberán expresar su alcance y limitaciones, el grado de certidumbre que acerca de sus varios
contenidos posea el informante, su carácter actual o temporal. (Art.48º C.D.)
• Habrá de ser sumamente cauto, prudente y crítico, frente a nociones que fácilmente degeneran en
etiquetas devaluadoras y discriminatorias, del género de normal/anormal, adaptado/inadaptado, o
inteligente/deficiente. (Art.12, C.D.)
• Sin perjuicio de la crítica científica que estime oportuna, en el ejercicio de la profesión, el/la
Psicólogo/a no desacreditará a colegas u otros profesionales que trabajan con sus mismos o
diferentes métodos, y tratará con respeto a las escuelas y tipos de intervención que gozan de
credibilidad científica y profesional. (Art. 22º C.D.)

Desde la Psicología tampoco existe consenso sobre la estructura del informe pericial
psicológico. La Coordinadora Estatal de Psicología Jurídica del Consejo General de
Colegios de Psicólogos de España ha propuesto un MODELO TIPO de informe
psicológico en el contexto forense. Tomado éste como base se propone el siguiente formato:

Encabezamiento: INFORME PSICOLÓGICO FORENSE


Con este título se pretende unificar el encabezado de todo dictamen psicológico con
independencia de la jurisdicción para la que se emita.

Presentación
Incluirá datos identificativos del psicólogo/a, su número de colegiado, datos del
procedimiento y juzgado para el que se aporta

Apartados con los siguientes encabezamientos:


Estructuración de la información recogida y de la actividad técnica realizada

MOTIVO DEL INFORME: OBJETO


Constará el motivo de la exploración recogiéndose textualmente lo solicitado en el oficio
judicial o la demanda realizada por el cliente.

METODOLOGIA
Se explicitará la metodología empleada para la evaluación (entrevistas, pruebas y técnicas
psicológicas aplicadas). Se consignará a las personas evaluadas junto a las técnicas
concretas, expresándose las fechas de las evaluaciones.
Es aconsejable realizar una breve descripción de la técnica recogiendo las reseñas científicas
que avalen su uso como método para evaluar los factores o variables solicitados en el
informe, así como su utilización en el contexto forense. Igualmente se aconseja hacer
referencia a sus índices de fiabilidad y validez, así como a la inclusión de escalas para
detectar el estilo de respuesta del evaluado.

PARTE DESCRIPTIVA: EXPOSICIÓN DE LA INFORMACIÓN RECABADA


Organización de los datos obtenidos en el proceso de evaluación pericial. Nos facilitará la
toma de decisiones técnicas. Utilizaremos distintos epígrafes que dependerán del objeto de
la pericial y de las preferencias del perito.
En el caso de la exploración psicológica forense de un imputado o una supuesta víctima se
proponen los siguientes:

• Antecedentes personales y desarrollo psicobiográfico


• Relación de los hechos objeto del informe
• Exploración psicopatológica
• Resultado de las pruebas aplicadas

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En la parte descriptiva deberán aparecer aquellos datos que servirán de base para la
discusión técnica posterior. Respecto al resultado de las pruebas aplicadas deberán
recogerse en el informe los valores numéricos de las pruebas y no únicamente la
interpretación de dichos resultados para posibilitar un análisis técnico contrario.

DISCUSIÓN FORENSE o CONSIDERACIONES PERICIALES


Es la parte principal del informe ya que es donde el perito justificará y razonará sus
consideraciones técnicas arreglo a fundamentos científicos (podrá acudirse a referencias
bibliográficas). Es decir, se pone en relación la evaluación psicológica y la problemática
jurídica para la que se demanda la ayuda técnica (Esbec, 2000).
Se reflejará el peso dado a la información obtenida y la forma en que se la ha integrado.
Cada consideración técnica deberá estar expresamente basada en los datos recogidos y
valorada en función de su importancia con respecto a la demanda psicolegal.
En este apartado deberán discutirse las inconsistencias encontradas. El psicólogo carece de
la prueba de certeza absoluta, y tan solo puede alcanzar el grado de certeza relativo o
convicción científicamente razonable que suele ser suficiente para la Administración de
Justicia (Esbec, 2000).
Para Gisbert (1991; en Esbec, 2000) la prueba relativa capaz de atraer la convicción del
perito se posee cuando se dan las siguientes circunstancias:

 Un haz de argumentos convergentes


 Refutación convincente de las objeciones y críticas de la parte contraria
 Ausencia de argumentos favorables a la parte contraria

CONCLUSIONES
Se expondrán numeradas, de forma comprensible, breve y concisa. Las conclusiones deben
derivarse de forma natural de la lectura del informe. No deben incluir datos que antes no
hayan sido presentados y analizados.
Se aconseja dirigir nuestras conclusiones a la Instancia Judicial con el trato pertinente.
Pueden utilizarse fórmulas del tipo:

 El perito firmante ha redactado el contenido del presente informe con imparcialidad y con
arreglo a su leal saber y entender. Con todos los respetos a SSª emite las siguientes
conclusiones:
 Lo que tengo el honor de informar a V.I.,

LUGAR , FECHA Y FIRMA


El perito psicólogo deberá firmar siempre el informe forense con nombre y apellidos, incluir
su número de colegiado, e indicar la fecha en la que se ha elaborado/emitido, que
determinará la validez temporal y contextual del mismo.
Se recomienda incluir una cláusula que indique el carácter transversal de nuestra evaluación
y el alcance de nuestras conclusiones
(salvaguarda del perito):
Nota- El presente informe es el resultado de una evaluación psicológica referida sólo a las circunstancias
concretas del contexto en que fue solicitado, por tanto no debe utilizarse en casos ni momentos diferentes a ese
contexto. Si se produjese una modificación sustancial en alguna de las circunstancias consideradas procedería
una nueva evaluación.

Andreu y Graña recogen los siguientes PRINCIPIOS para la elaboración del


informe pericial psicológicos:

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1. Lenguaje claro, sencillo, preciso y sin ambigüedades, tanto en el informe escrito como en la
ratificación
2. Evitar nombrar un constructo psicológico, psicopatológico o psicodiagnóstico de formas diferentes,
lo cual puede restar credibilidad al informe, además de añadir confusión al mismo
3. Evitar las frases muy largas, complejas o muy elaboradas conceptualmente, pueden resultar
difíciles de entender para los egos en la materia psicojurídica.
4. Exposición directa, objetiva, sin paráfrasis ni subjetividades
5. Redacción del informe sin uso de palabras generales, estereotipadas, o tipo “Barnum” que pueda
aplicarse a cualquier sujeto
6. No hacer del informe un pretexto para exhibir el conocimiento de la materia o para hacer alarde de
la riqueza de vocabulario
7. Centrarse en los datos a la hora de concluir el informe o proponer algunas interpretaciones

Siguiendo a Vázquez y Hernández, se han de evitar los juicios de valor, los


términos técnicos y las conclusiones no probabas. El principio que oriente las explicaciones
deber ser: “máxima observación, media descripción y mínima inferencia”. No hay que
dictaminar sobre la imputabilidad, ni entrar en más de lo imprescindible en los hechos
delictivos, ni tampoco confundir labor pericial con labor policial; no se trata de una tarea
investigadora ni enjuiciadora de la personas; sino de una evaluación psicológica.

Simoes concluye como características del informe psicológico pericial las siguientes:

 Debe ser preciso y riguroso.


 Explícito e inteligible para su destinatario.
 Un documento útil, relevante, informativo y defendible.
 Tener una extensión razonable.
 Responder a la demanda subyacente en la evaluación

Por último, la Coordinadora Estatal de Psicología Jurídica Consejo General de


Colegios Oficiales de Psicólogos de España ha publicado una Guía de Actuación en
Psicología Forense para mejorar las directrices de los psicólogos forenses en su conducta
profesional ante los Tribunales, las partes implicadas en los litigios y el resto de los actores
jurídicos. Esta guía se rige por los siguientes PRINCIPIOS:

Responsabilidad:
1.- Los psicólogos forenses deberán prestar sus servicios de modo que aspiren a la excelencia por su
máxima responsabilidad y franqueza en el trabajo.

Competencia:
2.- Los psicólogos forenses prestarán sus servicios profesionales en las áreas de la psicología en las
que posean conocimiento, práctica y competencia.
3.- Deberán comprender el marco legal de su actuación ante los juzgados y los derechos de las
personas evaluadas, cuidando no vulnerar tales derechos.
4.- Valorarán si deben intervenir en aquellos casos que por su naturaleza entren en contradicción con
sus valores personales o creencias morales, y en los que tal circunstancia pueda interferir en su
habilidad y competencia.
Relaciones con clientes y otros profesionales:
5.- Los psicólogos forenses deberán informar a los clientes de las características básicas de la relación
establecida, presentando al menos: sus competencias, el objetivo de la evaluación, la metodología
básica a emplear, y quien será el destinatario de la información recabada. Para poder trabajar libre e
independientemente, cuando proceda, solicitarán provisión de fondos, evitando que su remuneración
sea contingente a los resultados de su tarea.

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6.- Evitarán las relaciones duales, recordando las causas de recusación que establece la Ley, y
rechazando aquellos trabajos incompatibles, como circunstancias previas de amistad o enemistad,
parentesco o relación profesional preexistente.

Confidencialidad:
7.- Los psicólogos forenses informarán de las limitaciones de la confidencialidad que concurran en el
caso, de todos modos evitarán revelar informaciones que estén fuera del objetivo de la evaluación
forense.

Metodología y procedimientos:
8.- Los psicólogos forenses tienen el deber de actualizar sus conocimientos científicos en aquellas
áreas en las que se reputan competentes, utilizando la metodología avalada por los estándares
científicos y profesionales de la psicología.
9.- Serán especialmente minuciosos en el registro de los datos recabados, toda vez que deben poder
ser aportados ante la Autoridad Judicial en el momento en que se les solicite.
10.- Tendrán especial cuidado en evitar en sus métodos y procedimientos influencias no pertinentes,
como las que puedan recibir de las partes, valorando los datos desde todas las perspectivas
razonables e hipótesis alternativas.
11.- Se abstendrán de hacer valoraciones sobre personas no evaluadas directamente, intentando
llevar a cabo dichas evaluaciones cuando se considere necesario, con el acuerdo de los legítimamente
afectados o solicitándolo al Juez competente, en particular cuando se trate de menores. Si pese al
esfuerzo resultase inviable, reflejarán en susresultados las posibles limitaciones de su estudio.

Comunicación con público y otros profesionales:


12.- Los psicólogos forenses se esforzarán en informar de sus hallazgos de modo comprensible,
considerando las características de los destinatarios de dicha información y evitando en lo posible las
interpretaciones equivocadas.
13.- Proporcionarán a los clientes la información sobre su trabajo profesional según lo determinan las
leyes y nuestro Código Deontológico. Respecto a los registros y datos en bruto, se asegurarán de
proporcionarlos únicamente a aquellos con interés legítimo probado, cuidándose de entregarlos sólo a
personas profesionalmente competentes, en especial los materiales estrictamente psicológicos, sobre
los que se debe custodia.
14.- Su papel como expertos es el de ayudar al tribunal a comprender las pruebas y a facilitar la toma
de decisiones. Sus apreciaciones y conclusiones representan a nuestra profesión, lo que les exige
mantener una especial responsabilidad, honestidad y exactitud en sus manifestaciones públicas.

----------------------------------------------------------------------------------------------------------
ANEXO - 1 -
MODELO DE ESTRUCTURA DE INFORME PERICIAL PSICOLÓGICO EN EL ÁMBITO PENAL

INFORME PSICOLÓGICO FORENSE


Informe emitido por José XXX XXX, psicólogo forense adscrito al Tribunal Superior de Justicia de la
Comunidad de Madrid.

1.-MOTIVO DEL INFORME


Reconocimiento de A.R. para determinar si padece algún tipo de trastorno mental que afecte a su
capacidad intelectiva y volitiva y si en la fecha de los hechos se encontraba en plenas facultades
mentales o bajo algún tipo de trastorno, a petición del Juzgado de Instrucción nº de X, en
relación al procedimiento Diligencias Previas Proc. Abrev. 000/00
2.-METODOLOGÍA

a) Entrevistas y observaciones:
-Dos entrevistas semiestructuradas con D. X (12/3/06 y 13/3/06)
-Entrevista semiestructurada con Dña. X, madre del peritado (14/3/06)
b) Pruebas aplicadas:

23
-Inventario Clínico Multiaxial de Millon-III (MCMI-III), de T. Millon (1997). Adaptado en población
española por TEA Ed. (2002)
c) Análisis de la información obrante en el expediente

3.-ANTECEDENTES PERSONALES Y DESARROLLO PSICOBIOGRÁFICO

4.-RELACIÓN DE LOS HECHOS OBJETO DEL INFORME

5.-EXPLORACIÓN PSICOPATOLÓGICA

6.-RESULTADO DE LAS PRUEBAS APLICADAS

-Inventario Clínico Multiaxial de Millon (MCM-III):


El estilo de respuesta manifestado por el peritado ante la prueba aplicada hacen ésta válida para su
interpretación advirtiéndose una clara tendencia a no ser sincero en el abordaje de sus posibles problemas
psicológicos y a mostrar una imagen positiva de sí mismo, algo habitual en el contexto de exploración forense (V:
O; X: 60PD; 23TB; Y: 95TB; Z: 0TB)
Las escalas básicas de personalidad caracterizan al peritado, en correlación con la impresión clínica, por
incapacidad para asumir responsabilidades, inadecuado manejo de la ira, impulsividad, fracasos para adaptarse a
las normas sociales e incapacidad para establecer metas realistas de futuro. Con manifestaciones de conductas
antisociales desde la edad adolescente.
Sin puntuación significativa en las escalas clínicas.

7.-CONSIDEREACIONES PERICIALES

7.1.-Sobre si el peritado padece algún tipo de trastorno mental que afecte a sus capacidad intelictiva y
volitiva
7-2.-Sobre si el peritado al momento de los hechos se encontraba en plenas facultades mentales o
bajo algún tipo de trastorno mental

8.-CONCLUSIONES

PRIMERA: Al momento de la exploración y con los datos manejados en la misma se advierten rasgos
desajustados en la personalidad de base del D. X compatibles con el diagnóstico de Trastorno
Antisocial de la Personalidad
SEGUNDA: Los Trastornos de Personalidad se inician en la adolescencia o primeros años de la edad
adulta con lo cual puede inferirse que al momento de los hechos dicho trastorno estaba presente en
D. X
TERCERA: Dicho trastorno no impide al peritado comprender la ilicitud de su conducta ni actuar
conforme a dicha comprensión Lo que tengo el honor de informar a V.I.,

En Madrid a 20 de abril de 2006

Nota- El presente informe es el resultado de una evaluación psicológica referida sólo a las circunstancias concretas del
contexto en que fue solicitado, por tanto no debe utilizarse en casos ni momentos diferentes a ese contexto. Si se produjese
una modificación sustancial en alguna de las circunstancias consideradas procedería una nueva evaluación.

[***]

24
ANEXO-2-

ESTRUCTURA Y ELABORACIÓN DEL INFORME PSICOLÓGICO


PERICIAL A DEMANDA DEL JUEZ DE VIGILANCIA PENITENCIARIA.

. Estructura del Informe pericial psicológico.

I. Resumen penal y penitenciario.

II. Metodología aplicada.

III. Datos familiares, personales y laborales.

IV. Situación actual y evolución personal.

V. Discusión y resumen.

VI. Conclusiones.

1. Antecedentes penales y penitenciarios. Resumen.

En este apartado se recoge si es reincidente, por qué causas cumple privación de


libertad, cuando cumple un cuarto y tres cuartos de condena, si tiene sanciones,
notas meritorias, así como la trayectoria penitenciaria, evolución positiva o
negativa. Es importante señalar si ha disfrutado de permisos y si han existido
incidentes en los mismos, como tratamientos o bien la comisión de nuevos delitos
durante el permiso u otras libertades condicionales anteriores.

2. Metodología aplicada.

Reflejamos las pruebas aplicadas así como los métodos de trabajo que hayamos
utilizado, entrevista, observación, etc. Es un apartado resumido en el que sólo
identificamos las pruebas aplicadas y las entrevistas realizadas.

32
3. Datos familiares, personales y laborales.

En este punto informamos sobre la familia de origen, composición, situación


actual de sus miembros, relaciones entre ellos y, especialmente, relación con el
interno. También reflejaremos si el sujeto tiene familia adquirida y su relación con
ella.

Además se hace un pequeño resumen de la historia del sujeto, infancia con los
datos sobre escolarización; adolescencia y grupo de amigos; inicio de la actividad
laboral, si existe estabilidad o hay muchos cambios en el trabajo, si consideramos
que tiene hábitos laborales adquiridos, inicio de la actividad delictiva, desarrollo
de la misma y posibles causas que estén conectadas con esta actividad.

Uno de los elementos más importantes a valorar en este apartado es si existe una
vinculación familiar estable en estos momentos y como vivencia el interno el
apoyo familiar.

4. Situación actual y evolución personal.

Al principio recogeremos su situación, desde su último ingreso en prisión, en los


distintos centros penitenciarios, sanciones, trabajos realizados, estudios y
relaciones con internos y funcionarios.

Sobre los hechos delictivos, es importante obtener información, en cuanto a la


asunción de responsabilidad sobre ellos que tiene y/o manifiesta el interno, así
como la reflexión que ha realizado sobre los mismos.

A continuación pasamos a reflejar los datos obtenidos en las pruebas, así como
en las entrevistas y la interpretación, desde un punto de vista psicológico, que
hacemos sobre estos datos. Está en función del interno y el tipo de delito
cometido, la insistencia que se haga sobre una u otra área psicológica, por
ejemplo, en el caso de un violador es básico estudiar y valorar el área sexual
precisando si existen alteraciones o no en esta área, mientras que en el caso de
un estafador no incidimos en ella.

Normalmente las conductas problemáticas que suelen ir asociadas con la


conducta delictiva son:

. Pobres habilidades en el campo de las relaciones interpersonales.

. "Locus of control externo"

. Impulsividad elevada.

. Pobres habilidades cognitivas de solución de problemas.

. Inestabilidad emocional generalmente derivadas de un entorno familiar inestable


y carente de seguridad.

. Baja tolerancia a las frustraciones.

. Fallos en los mecanismos del autocontrol personal.


33
. Alto grado de agresividad.

. Dificultad para demorar en el tiempo las satisfacciones.

. Rigidez afectiva. Presentando dificultades para vincularse afectivamente con los


demás de forma estable.

. Dificultad para aceptar la opinión y validez de las ideas de los demás.

Por tanto, recogeremos en este apartado aquellos datos que nos reflejen las
pruebas aplicadas y que nos permitan determinar si existen alteraciones
psíquicas o no, pudiendo pronosticar, en base a ellas, si el comportamiento en
libertad se presume o prevé que va a ser correcto.

5. Discusión y resumen.

Aquí se resumirán los datos recogidos, puntualizando los elementos


fundamentales que identifican al sujeto en su estructura psicológica.

6. Conclusiones.

En base al punto anterior se propone sí o no al permiso o progresión de grado,


justificando la elección en el diagnóstico realizado y las posibilidades de actuación
con el interno, incluyendo determinadas reglas de conducta que sería aconsejable
establecer, si el sujeto disfrutase del permiso o la libertad condicional.

También, en el caso que no se aconseje el disfrute del beneficio penitenciario, se


establecerá qué intervención es aconsejable con el interno a fin de producir una
evolución positiva que facilite en próximas revisiones la obtención del beneficio
penitenciario.

34
V Caso Práctico

Varón 37 años, familia de origen normalizada, padres jubilados por edad, la familia de
origen no mantiene contacto con él. Tiene familia adquirida, una hija de 17 años. Estudios
hasta 8º de EGB, alterna estudios y trabajo hasta COU. Ningún miembro de la familia ha
estado en prisión. Profesión Mecánico.

Trayectoria Laboral

1º Trabajo a los 14 años, mecánico, permanece 5 años en el taller. Durante el Servicio


militar contrae matrimonio por embarazo.
2º Trabaja en una empresa de alquiler de máquinas, durante 6 meses comienza a beber.
3º Oposita al Ayuntamiento de Madrid, no supera las oposiciones y trabaja como operador
de ordenadores del Ayto de Madrid en turno de noche, permanece unos 6 meses e ingresa
en prisión.

Delito cometido: 6 violaciones, ingresa en prisión en 1991. Permanece como


preventivo hasta finales de 1993. Clasificado en 2º grado en marzo de 1994,
permanece en el Centro Penitenciario Madrid V desde 1995, en modulo de
estudiantes. Finaliza la Carrera de Físicas en año 2001. Inicia Carrera de Ingeniero
Informático, está a punto de finalizarla.

No consumidor de drogas.

Trayectoria penitenciaria

Regular, no sanciones, ¼ agosto 1997; ¾ mayo 2005 LD Febrero 2010

Pena: 30/00/00

Evaluación Psicológica

1º Para Permiso Ordinario: Propuesta según evaluación psicológica practicada, Motivación


de la propuesta, Actuaciones posteriores. PELIGROSIDAD

2º Para Progresión a tercer grado de tratamiento penitenciario. Propuesta, Motivación y


Actuaciones. PELIGROSIDAD

3º Para obtención de libertad condicional. Propuesta, Motivación y Actuaciones.


PELIGROSIDAD

35
ELABORACION Y PRESENTACION DEL INFORME
PERICIAL PARA EL JUEZ DE VIGILANCIA PENITENCIARIA

Una vez que mediante providencia el Psicólogo recibe la petición del Informe
sobre un interno concreto, se lleva a cabo el siguiente procedimiento

1. Estudio del expediente personal del interno.

Es necesario conocer:

 El tipo de delito por el que cumple el interno.

 Si es reincidente o no.

 Si ha cometido otro tipo de delitos.

 Si está vinculado a alguna sustancia tóxica.

 Si consta apoyo familiar.

 Cuál es su trayectoria penitenciaria.

 Fecha del actual ingreso en prisión y cumplimiento de la condena (ha


cumplido el cuarto, las tres cuartas partes de condena..., etc.).

 Tipo de quejas que ha emitido.

 Si ha tenido sanciones y por qué faltas.

 Qué informes constan en el expediente y qué motivación ofrecen para


proponer en uno u otro sentido.

 Contenido de las sentencias.

En los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria de Madrid contábamos con


información de la situación penal y penitenciaria del sujeto desde que inició su
carrera delictiva, ya que teníamos un ordenador conectado al Ministerio del
Interior que nos da todos los datos desde que se produjo la 1º detención del
sujeto, en estos momentos, desde hace tres años que modificaron el programa
informático, no contamos con esta información.

Desde el momento que recabamos estos datos podemos realizar un análisis


sobre el pasado del interno, su situación actual y los elementos sobre los que hay
que incidir en la exploración psicológica que con él realicemos.

23
2. Recopilación de datos a través de contactos con otros profesionales que
han tratado al interno.

Esta fase no siempre se realiza antes de explorar al interno, debido a la


mediatización que el Psicólogo puede sufrir, en base a los datos que recaba. Será
el profesional el que decida en función de las características del interno y su
posible peligrosidad si debe obtener estos datos con anterioridad a la exploración
o con posterioridad a la misma.

Normalmente estos datos se obtienen de los trabajadores del centro penitenciario


o de la Central de Observación que han tratado en algún momento con el interno.
No existe una colaboración estrecha entre los equipos de tratamiento de los
Centros Penitenciarios y el Equipo Técnico de los Juzgados de Vigilancia debido
al carácter controlador que desde la Administración penitenciaria se tiene del
personal de los Juzgados.

3. Exploración del interno.

Esta se practicara en el centro penitenciario, en los calabozos habilitados para la


conducción de internos procedentes de otros centros penitenciarios o bien en las
dependencias del Juzgado en casos en que el interno se encuentre de permiso,
en tercer grado (régimen abierto) o en situación de libertad condicional. En los
casos de drogodependencias se aconseja la petición de analítica. En los
Juzgados de Plaza de Castilla se cuenta con el SAJIAD, que es un equipo que
realiza analíticas en los calabozos, lo cual es muy positivo porque podemos
obtener información rápida y fiable de la existencia o no de consumos de drogas.

4. Interpretación y evaluación de los datos obtenidos.

Finalizada la exploración se procederá a la evaluación de las pruebas aplicadas,


así como a la interpretación de las mismas, incidiendo en aquellos aspectos que
sean más relevantes para el caso concreto del interno, por ejemplo, agresión
sexual, incidencia en el área sexual, así como en las pautas de relación
interpersonal.

5. Elaboración del informe psicológico.

En la elaboración del Informe, y en función de la orientación de cada profesional


se recogerán la situación familiar, personal y laboral del interno, así como su
estado psíquico actual, con la existencia o no de alteraciones psíquicas y la
propuesta concreta de grado, permiso o libertad condicional.

6. Entrega del informe al Juez y transmisión de información.

Es de suma importancia que lo reflejado en el Informe Psicológico se comunique


al Juez de forma directa, explicando los términos utilizados y la significación de
los mismos, así como la visión profesional que sobre este interno tenemos pero
que no queda reflejada de forma escrita sobre el Informe. Considero esencial este
último punto del procedimiento, ya que de él depende que la comunicación entre
Juez y Psicólogo sea la más idónea posible, en la medida que nuestro trabajo
resulte de utilidad al Juez nuestra profesión se afianzará en el ámbito jurídico y
María del Rocío Gómez Hermoso, Octubre 2006 24
esto permitirá flexibilizar la aplicación, interpretación y ejecución de lo que se
establece en la ley, teniendo en cuenta las circunstancias personales y familiares
del interno.

7. Seguimientos.

No siempre se lleva a cabo el control de liberados condicionales que revisten


alteraciones psíquicas, pero en la medida de lo posible es positivo conocer la
situación del interno a través del profesional que lleve a cabo el tratamiento
psicológico, la evaluación y su pronóstico. Emitiendo así informes psicológicos
puntuales y periódicos sobre la situación del liberado que permita en un momento
determinado revocar la libertad condicional ante una evolución negativa del
liberado.

En casos puntuales se realizan seguimientos con liberados que llevan un


tratamiento con el Psicólogo del Juzgado, lamentablemente y debido al excesivo
trabajo existente, esta área de trabajo es muy limitado.

Elaboración del informe pericial psicológico. Metodología.

La metodología a seguir para la elaboración del Informe, una vez estudiado y


analizado el expediente personal del interno sobre el que se va a emitir dicho
informe, consiste en:

1) Entrevista individual semidirigida con el interno.

2) Observación comportamental a lo largo de la entrevista.

3) Aplicación de tests al interno.

4) Entrevista con los familiares o avalistas del interno.

5) Entrevistas con otros profesionales que estén o hayan estado conectados con
el interno.

1. Entrevista individual semidirigida.

Previa a dicha entrevista elaboraremos un guión sobre aquellos datos que


consideremos que es importante recabar. Durante la misma es conveniente
obtener información sobre:

1) Familia de origen, situación actual de sus miembros, relaciones entre


ellos, así como relaciones con el interno, si van a verle al centro, si se
llaman por teléfono o si se escriben por carta, etc.

2) Familia adquirida, situación de su pareja e hijos, grado de relación con


ellos, sentimientos hacia ellos.

3) Breve historia de la infancia, adolescencia y juventud. Hábitos, estudios,


grupos de amigos, actividades extraescolares, relaciones afectivas,
25
relaciones con su familia.

4) Datos sobre la actividad laboral, ver si posee hábitos del trabajo,


permanencia en los mismos, etc.

5) Situación anterior al inicio de la carrera delictiva, familiar, social, laboral


y personal. Desarrollo y evolución de esa carrera delictiva. Análisis de las
causas sobre su conducta.

6) Asunción de responsabilidad sobre los delitos por los que está


condenado, si los asume y/o el análisis que ha hecho sobre ellos.

7) Situación del internamiento en el centro penitenciario, relaciones con los


otros internos y con los funcionarios, existencia de sanciones y justificación
de las mismas, emisión de quejas, trabajos que realiza, ocupación de su
tiempo en el centro penitenciario.

8) Proyectos de futuro, relaciones afectivas estables, apoyo familiar o


institucional, avales o personas que se responsabilicen de ellos en el
exterior, con los que va a pasar el permiso o con quienes va a vivir durante
la libertad condicional.

9) Si existen tóxicomanías, inicio, evolución y posibles tratamientos para su


desintoxicación.

10) En caso de delito sexual, experiencia sexual, valoración de las


relaciones interpersonales, situación actual y análisis de su
comportamiento de agresión sexual.

1l) Sentimientos hacia la víctima, posibles actuaciones de acercamiento o


reparación del daño.

2. Observación comportamental.

A lo largo de la entrevista debemos ir registrando:

1) Cambios en el estado de ánimo.

2) Manifestación de comportamientos ansiosos: movimientos corporales, tics,


sudoración, cambios en la coloración de la piel, titubeos...

3) Control de las emociones: risas, llantos, agresión verbal, amenazas, etc.

4) Tema ó ámbito personal que le genera más inseguridad.

5) Intentos de manipulación o acercamiento afectivo hacia el entrevistador

6) Pautas de resolución de problemas.

7) Nivel de atención y observación.

8) Existencia de alteraciones verbales o psicomotoras.


26
9) Estructura lógico-cognoscitiva normalizada. Relato de los acontecimientos y
actitudes asociativas estereotipadas y normalizadas.

3. Aplicación de tests al interno.

A continuación de la entrevista, si ésta se ha desarrollado con normalidad, se


procederá a la aplicación de test. En ocasiones, y antes de la finalización de la
entrevista, se procede a aplicar los tests porque existe un estado de relajación y
buen nivel de empatía para la aplicación de la prueba, siendo un momento idóneo
porque existirá mayor colaboración por parte del sujeto.

Cada profesional debe utilizar aquellas pruebas que, de acuerdo con su


orientación, le ofrezcan más fiabilidad, si bien es necesario tener en cuenta que
ante esta población la aplicación y uso exclusivo de pruebas psicométricas no
parece lo más acertado. Primero por la poca disposición que los internos tienen a
rellenar cuestionarios largos y reincidentes sobre lo mismo. Segundo porque es
habitual la tendencia a manipular, engañar y a disimular cualquier problemática
existente y, tercero, porque si bien en estas escalas el índice de sinceridad nos va
a determinar si lo expresado por el interno es fiable o es un puro engaño, sólo
sabremos esto, sin poder llegar a un análisis detallado de su estado psicológico.
Por ello y teniendo en cuenta lo importante que es para ellos, ya que se juegan la
libertad, dar una buena imagen, tendrá que aplicárseles pruebas que no sean
fácilmente manipulables, combinando junto a los tests psicométricos algún test
proyectivo en el que el sujeto no sepa cuál es la respuesta correcta que se
espera.

Desde nuestra perspectiva es adecuado junto a la aplicación de cuestionarios de


personalidad, utilizar como prueba proyectiva, el Rorschach, prueba que nos va a
otorgar muchos datos sobre personalidad, inteligencia, capacidad de resolución
de problemas, estabilidad emocional, control de la realidad, etc. ; si bien sólo
debe ser aplicada si el Psicólogo cuenta con los estudios y práctica suficiente y
necesarios para obtener de forma correcta todos los datos que esta prueba puede
ofrecer. Además se debe completar la evaluación psicológica con otros
cuestionarios como el Millon, P.N.P de Pichot y la escala Hare para detectar
psicopatías. La elección de uno u otro dependerá de cada caso, el P.N.P. es una
prueba de Personalidad corta, con pocos items, unos 90, con escala de
sinceridad que nos determinará la validez de la aplicación y con un alto grado de
fiabilidad, detecta la posible existencia de patologías si bien no es descriptiva, es
decir, no permite, como el Millon, detectar con precisión la patología, lo hace de
forma genérica, neuroticismo, psicosis, psicopatía. La escala Hare es muy
completa y se basa en la entrevista, los datos recogidos del Expediente del
interno y la Observación realizada durante la entrevista.

4. Aplicación de escalas factoriales. Guías de valoración de riesgo.

En estos momentos las tres escalas que más estamos utilizando para predecir el
comportamiento violento son:

 HCR-20, SVR-20 y SARA

27
6. Entrevista con otros profesionales que estén o haya estado en contacto
con el interno.

No es habitual. Pero existen casos donde se requiere, por las circunstancias del
interno, recopilar datos para conocer, sobre la base de la opinión de otros
profesionales cual ha sido la evolución del interno a lo largo del tiempo. Por ello
se acudirá a entrevistas telefónicas o personales con Psicólogos de centros
penitenciarios donde haya estado en algún momento de su trayectoria
penitenciaria, Psicólogos de asociaciones de voluntarios y colaboración con
presos, Psicólogos u otros profesionales de centros de salud u hospitales donde
hayan sido tratados, Psicólogos de programas del tratamiento para la
deshabituación... etc.

. Estructura del Informe pericial psicológico.

Una vez explicada la metodología pasemos a la estructura del Informe Pericial


Psicológico.
Este constará de las siguientes partes:

I. Resumen penal y penitenciario.

II. Metodología aplicada.

III. Datos familiares, personales y laborales.

IV. Situación actual y evolución personal.

V. Discusión y resumen.

VI. Conclusiones.

32
1
2
TABLA 2
FACTORES DE RIESGO DEL IMPUTADO (cont.)
F. del proceso de socialización:
15. Socialización en cultura sexista (estereotipos de género)
16. Establecimiento de relaciones de apego inseguro con sus figuras significativas
17. Exposición a episodios de violencia paterna contra la madre
18. Socialización en entornos legitimadores de la violencia como forma de resolución de conflictos
F. del funcionamiento psicológico:
Esfera cognitiva:
19. Sesgos cognitivos respecto a los roles de género
20. Locus de control externo
21. Incapacidad para establecer relación entre su comportamiento y la respuesta defensiva y de pro-
tección de la víctima
22. Percepción hostil y amenazante de las conductas realizadas por la pareja
23. Rumiación del pensamiento con aumento de emocionalidad negativa (ira)
24. Distorsiones cognitivas para justificar la violencia contra la pareja (negación/minimiza-
ción)
Esfera afectiva:
25. Dificultad para la expresión emocional
26. Pobre autoconcepto, baja autoestima e inseguridad
27. Inadecuado control de la ira y baja tolerancia a la frustración
28. Experimentación de celos exagerados e incontrolados
Esfera interpersonal:
29. Estilo de apego ansioso en la relación de pareja
30. Conductas de control sobre la pareja
31. Déficit de estrategias adecuadas de resolución de conflictos
32. Falta de asertividad
F. precipitantes:
33. Consumo de alcohol/drogas
34. Estado de ánimo disfórico
35. Ausencia de apoyos sociales
36. Oportunidad delictiva (conductas de riesgo de la mujer)
37. Presencia de estresores psicosociales
Presencia de psicopatología:
38. Trastorno por ideas delirantes celotípicas
39. Esquizofrenia paranoide
40. Trastorno bipolar
41. Abuso/dependencia de sustancias
42. Depresión
43. Ideación suicida/homicida
44. Trastornos de personalidad:
44.1. T. paranoide
44.2. T. narcisista
44.3. T. límite
44.4. T. antisocial
44.5. T. psicopático
44.6. T. dependiente
FACTORES DE RIESGO DE LA DENUNCIANTE
45. Grado de dependencia con el agresor (económica, social o emocional)
46. Actitudes que disculpan/justifican la conducta del denunciado
47. Falta de apoyo social
48. Situación de inmigración
49. Pertenencia a minorías étnicas
50. Embarazo
51. Anteriores reconciliaciones y/o retirada de denuncias
52. Discrepancias entre su percepción de riesgo y la valoración técnica
53. Discapacidad física/psíquica/sensorial
54. Lesiones físicas graves
55. Lesiones psíquicas graves
ANEXO

TABLA DE CODIFICACIÓN DE FACTORES DE VCMP

MÉTODO DE VALORACIÓN DEL CRITERIO


FACTORES DE RIESGO PERSONA INFORMES PRUEBAS
DENUNCIANTE DENUNCIADO
SIGNIFICATIVA COLATERALES PSICOLÓGICAS
FACTORES DE RIESGO GENERALES
1. Inteligencia
2. Carrera delictiva
FACTORES DE RIESGO DE LA DINÁMICA RELACIONAL
3. Violencia cronificada con escalada en
ella
4. Grado de severidad en la violencia:
4.1. Violencia física o amenazas
(uso de armas/instrumentos,
crueldad)
4.2. Violencia psíquica (grado de
humillación para la víctima)
4.3. Violencia por abandono/depriva-
ción
5. Cese de la relación o amenazas de
abandono
6. Nueva relación de pareja en la denun-
ciante
7. Vivencia de las consecuencias legales
de la ruptura para el imputado
8. Conductas de acecho posruptura
9. Relación de cuidado (estrés del cuida-
dor)
10. Incumplimiento de anteriores órdenes
de alejamiento por parte del denuncia-
do
FACTORES DE RIESGO DEL IMPUTADO
11. Impulsividad
12. Baja temeridad
13. Falta de empatía
14. Hostilidad-agresividad
15. Socialización en cultura sexista (este-
reotipos de género)
16. Establecimiento de relaciones de
apego inseguro con sus figuras signifi-
cativas
17. Exposición a episodios de violencia
paterna contra la madre
18. Socialización en entornos legitima-
dores de la violencia como forma de
resolución de conflictos
19. Sesgos cognitivos respecto a los roles
de género
20. Locus de control externo
21. Incapacidad para establecer relación
entre su comportamiento y la respues-
ta defensiva y de protección de la
víctima
22. Percepción hostil y amenazante de
las conductas realizadas por la pareja
23. Rumiación del pensamiento con
aumento de emoc. negativa (ira)
24. Distorsiones cognitivas para jus-
tificar la violencia contra la pareja
(negación/minimización)
25. Dificultad para la expresión emocional
© International Journal of Clinical and Health Psychology ISSN 1697-2600
2011, Vol. 11, Nº 1, pp. 141-159

A D E N D A

La evaluación psicológica forense frente a la


evaluación clínica: propuestas y retos de futuro
Enrique Echeburúa1 (Universidad del País Vasco-Cibersam, España),
José Manuel Muñoz (Juzgados de Majadahonda de la Comunidad de Madrid,
España) e Ismael Loinaz (Universidad del País Vasco, España)

RESUMEN. En este estudio teórico se hace una revisión sobre los nuevos desarrollos
para el uso efectivo de la evaluación psicológica en la práctica forense, adaptando la
terminología psicológica al lenguaje jurídico, a la vez que se resaltan las diferencias más
notables entre la evaluación clínica y la evaluación pericial. Se analizan algunos instru-
mentos específicos de evaluación surgidos en el contexto forense, como las escalas de
predicción del riesgo de violencia y el procedimiento de validez del testimonio en los
casos de abuso sexual infantil. Asimismo se aborda el problema del control de la
simulación y de la detección del engaño, uno de los principales obstáculos a los que
se ha de hacer frente en el ámbito forense. Se presta una atención específica a los
problemas técnicos planteados por los dictámenes periciales, así como a los aspectos
éticos referidos a ellos. Por último, se señalan propuestas prácticas de aplicación y se
comentan las implicaciones de este estudio para investigaciones futuras.

PALABRAS CLAVE. Evaluación psicológica forense. Dictámenes periciales. Problemas


éticos. Propuestas de actuación. Estudio teórico.

ABSTRACT. The main aims of this theoretical study were to review and identify
some developments that have a bearing on the effective use of psychological assessment
in the court intervention, to adapt psychological terminology to the legal language, and
to highlight the most relevant differences between the psychological clinical assessment
and the forensic evaluation. The article deals with some assessment methods specific

1
Correspondencia: Facultad de Psicología. Universidad del País Vasco. Avda. de Tolosa 70. 20018
San Sebastián (España). E-mail: enrique.echeburua@ehu.es
142 ECHEBURÚA et al. Evaluación psicológica forense frente a evaluación clínica

of the legal framework, such as the assessment of violence risk prediction or the
evaluation of witness’ credibility in the area of sexual abuse in children. It also
addresses the problem of malingering control and detection of deception, which is an
overriding issue in any type of forensic assessment. The scope and the limitations of
forensic psychological reports are discussed, as well as the ethical issues involved in
forensic assessment. Finally practical guidelines are suggested and implications of this
study for future research in this field are commented upon.

KEY WORDS. Forensic psychological assessment. Court intervention. Ethical issues.


Guidelines. Theoretical study.

La evaluación psicológica clínica y la forense comparten un interés común por


la valoración del estado mental del sujeto explorado. La primera tiene como obje-
tivo principal de su actuación poder llevar a cabo una posterior intervención tera-
péutica; la segunda, analizar las repercusiones jurídicas de los trastornos mentales.
Las diferencias en relación al contexto de aplicación (clínico o judicial) y al objeto
de la demanda (asistencial o pericial) marcan las características propias que ad-
quiere el proceso de evaluación psicológica en cada uno de los dos ámbitos (Ackerman,
2010).
Los instrumentos de evaluación más utilizados en el ámbito clínico y forense son
los autoinformes y las entrevistas estructuradas. En el entorno clínico ha habido un
esfuerzo en los últimos años por diseñar instrumentos de evaluación cortos y especí-
ficos, que cuenten con buenas propiedades psicométricas, que no se solapen entre sí,
que estén adaptados o validados con muestras españolas y que sean sensibles a la
detección temprana de los trastornos mentales, así como a los cambios terapéuticos
(Echeburúa, Amor y Corral, 2003; Groth-Marnat, 2009). Sin embargo, la evaluación
pericial psicológica se encuentra con algunas dificultades específicas. Así, el sujeto no
se presenta de forma voluntaria ante el profesional, sino que su participación está
determinada por su papel en el proceso judicial (denunciado/denunciante; demandado/
demandante). Además, las consecuencias directas del dictamen pericial para el evaluado
aumentan la probabilidad de manipulación de la información aportada para conseguir un
beneficio o evitar un perjuicio. Junto a esto, el asesoramiento legal por el que, en
muchas ocasiones, han pasado los evaluados (la estrategia letrada de la defensa) y las
múltiples exploraciones periciales (efecto aprendizaje) complican aún más la evaluación
psicológica forense. De este modo, los peritos pueden disponer de instrumentos de
medida adecuados, pero el sujeto puede no colaborar en la evaluación y falsear, más
o menos conscientemente, las respuestas. Ya no se trata, por tanto, sólo del uso de
herramientas inapropiadas, sino del control de las respuestas inadecuadas a los instru-
mentos (test y entrevistas) adecuados (Pivarova, Rosenfeld, Dole, Green y Zapf, 2009;
Rosenfeld, Green, Pivorava, Dole y Zapf, 2010).
La evaluación psicológica forense se ha extendido a múltiples campos. Por ceñirnos
sólo al ámbito de lo penal, jueces, fiscales y abogados suelen solicitar dictámenes

Int J Clin Health Psychol, Vol. 11. Nº 1


ECHEBURÚA et al. Evaluación psicológica forense frente a evaluación clínica 143

periciales sobre las posibles alteraciones mentales de los autores de delitos graves
(violencia contra la pareja, agresiones sexuales, homicidios, etc.), sobre la predicción del
riesgo de violencia futura en personas que han cometido un delito violento, sobre la
credibilidad del testimonio en víctimas de abuso sexual infantil o sobre el daño psico-
lógico en las víctimas de delitos violentos (Andrés-Pueyo y Echeburúa, 2010; Arce,
Fariña, Carballal y Novo, 2009). Y a nivel práctico, lo que es sumamente importante, los
dictámenes periciales, a diferencia de las evaluaciones clínicas, se van a caracterizar por
la enorme influencia que pueden tener en el futuro de los sujetos evaluados. En el
sistema penal, por ejemplo, la imputabilidad de un acusado, así como la apreciación de
eximentes o atenuantes, dependerá en gran medida de la evaluación forense (Aguilera
y Zaldívar, 2003).
Hay una diversidad de criterios en la evaluación forense y en el contenido de los
dictámenes periciales. El objetivo de este estudio teórico (Fernández-Ríos y Buela-Casal,
2009; Montero y León, 2007) es establecer las diferencias entre la evaluación clínica y
la evaluación forense, y proponer unos estándares globales de actuación a nivel cien-
tífico y deontológico, sin menoscabo de las características específicas de las periciales
psicológicas en cada ámbito jurisdiccional (Juzgados de Familia, Incapacidades, Vigilan-
cia Penitenciaria, etc.).

Evaluación clínica y evaluación forense

Diferencias fundamentales
El contexto y el objeto de la exploración psicológica delimitan las diferencias entre
la evaluación clínica y la evaluación forense (Tabla 1). El marco mismo de la intervención
(en un caso un consultorio clínico, un ambulatorio o un hospital; en el otro, un calabozo,
un juzgado o una prisión) marca pautas relacionales distintas entre el profesional y el
sujeto evaluado (relación empática en el contexto clínico; relación escéptica en el
contexto forense) (Ackerman, 2010).
La evaluación forense presenta diferencias notables respecto a la evaluación clí-
nica. Al margen de que en uno y otro caso el objetivo pueda ser la exploración del
estado mental del sujeto evaluado, el proceso psicopatológico en la evaluación forense
sólo tiene interés desde la perspectiva de las repercusiones forenses de los trastornos
mentales, a diferencia del contexto clínico, en donde se convierte en el eje central de
la intervención (Archer, 2006).

Int J Clin Health Psychol, Vol. 11. Nº 1


144 ECHEBURÚA et al. Evaluación psicológica forense frente a evaluación clínica

TABLA 1. Evaluación forense y evaluación clínica.


Evaluación forense Evaluación clínica
Objetivo Ayuda a la toma de decisiones Diagnóstico y tratamiento
judiciales
Relación Escéptica pero con establecimiento de Ayuda en el contexto de una
evaluador-sujeto un rapport adecuado relación empática
Secreto profesional No Sí
Destino de la Variable (juez, abogado, seguros...) El propio paciente
evaluación
Estándares y Psico-Legales Médico-psicológicos
requisitos
Fuentes de Entrevista. Test. Observación. Las mismas (excepto los expedientes
información Informes médicos y psicológicos. judiciales) y el historial clínico
Familiares. Expedientes judiciales
Actitud del sujeto Riesgo de simulación o de En general, sinceridad (demanda
hacia la disimulación o de engaño (demanda voluntaria)
evaluación involuntaria)
Ámbito de la Estado mental en relación al objeto Global
evaluación pericial
Tipo de informe Muy documentado, razonado Breve y con conclusiones.
técnicamente y con conclusiones que Documento clínico
contesten a la demanda judicial.
Documento legal.
Intervención en la Esperable. En calidad de perito No esperable. En calidad de testigo-
sala de Justicia perito

La evaluación psicológica forense se encuentra con algunas dificultades específi-


cas, como la involuntariedad del sujeto, los intentos de manipulación de la información
aportada (simulación o disimulación) o la influencia del propio proceso legal en el estado
mental del sujeto (Esbec y Gómez-Jarabo, 2000). Además, el dictamen pericial no finaliza
con un psicodiagnóstico conforme a las categorías nosológicas internacionales (DSM
o CIE), sino que la psicopatología detectada debe ponerse en relación con el asunto
jurídico demandado, como así ha venido reiterándolo la jurisprudencia del Tribunal
Supremo (STS de 1 de junio de 1962 -RJ 1962/2502-)2. Por otro lado, determinados
conceptos jurídicos, como el trastorno mental transitorio, no tienen traslación directa a
los sistemas diagnósticos utilizados en la clínica (Fernández-Ballesteros, 2005).
El abordaje de la psicopatología en el ámbito forense debe ser descriptivo y
funcional antes que categorial. Por otro lado, la sobrevaloración y mal uso de las
etiquetas diagnósticas en el contexto forense aconsejan la reducción, en la medida de
lo posible, de su utilización. En este mismo sentido la Asociación Psiquiátrica Americana
aconseja prudencia en el contexto forense en cuanto al uso del DSM. Por ello, la
utilización de etiquetas diagnósticas ni es imprescindible ni necesaria en la mayoría de
las intervenciones forenses (Delgado, Miguel y Bandrés, 2006).

2
«Lo que en verdad interesa al Derecho no son tanto las calificaciones clínicas como su reflejo
en el actuar».

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ECHEBURÚA et al. Evaluación psicológica forense frente a evaluación clínica 145

A diferencia de la evaluación clínica, la evaluación forense suele estar marcada por


la limitación temporal de la intervención (número reducido de sesiones) y por la dificul-
tad añadida de tener que realizar valoraciones retrospectivas en relación al estado
mental del sujeto en momentos temporales anteriores a la exploración (por ejemplo,
casos de imputabilidad o impugnación de actos o negocios jurídicos) o prospectivas
(por ejemplo, opción de custodia, establecimiento de interacciones parento-filiales o
valoración del riesgo). Asimismo no siempre es fácil acceder a todos los elementos
implicados (ambos progenitores, víctima y victimario, etc.) para completar la información
(Buela-Casal, 2006). Una exhaustiva preparación de la sesión pericial (vaciado del expe-
diente judicial) con anterioridad a la misma es fundamental para aumentar el rigor del
dictamen pericial, si bien se deberán evitar en la exploración psicológica sesgos
confirmatorios de hipótesis previas tras el estudio de la información recogida en el
expediente judicial (Vázquez-Mezquita y Catalán, 2008).
La población forense es más variada que la que se suele encontrar en la clínica.
El espectro de edades oscila desde niños de dos o tres años víctimas de abuso sexual
hasta ancianos de 90 años en procesos de incapacitación. En el entorno forense hay
más personas analfabetas funcionales o inmigrantes sin conocimiento del idioma espa-
ñol o profundamente desarraigados. Todo ello limita el alcance de la exploración forense
(Ackerman, 2010; Hernández, 2002).

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