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AMIGDALITIS

La amigdalitis es la inflamación de las amígdalas, dos masas de tejido de forma


ovalada situadas a ambos lados de la parte posterior de la garganta. Los signos y
síntomas de la amigdalitis comprenden hinchazón de las amígdalas, dolor de
garganta, dificultad para tragar y sensibilidad de los ganglios linfáticos a los lados
del cuello.
La causa de la mayoría de los casos de amigdalitis es la infección con un virus
frecuente, pero las infecciones bacterianas también pueden provocar amigdalitis.
Dado que el tratamiento adecuado para la amigdalitis depende de la causa, es
importante obtener un diagnóstico rápido y preciso. La cirugía para extirpar las
amígdalas, que alguna vez fuera un procedimiento frecuente para tratar la
amigdalitis, se realiza usualmente solo cuando la amigdalitis bacteriana se produce
con frecuencia, no responde a otros tratamientos o provoca complicaciones graves.
Síntomas
La amigdalitis afecta con mayor frecuencia a niños entre la edad preescolar y
mediados de la adolescencia. Algunos signos y síntomas frecuentes de la
amigdalitis son los siguientes:
 Amígdalas rojas e inflamadas
 Parches o recubrimientos blancos o amarillos en las amígdalas
 Dolor de garganta
 Dificultad o dolor al tragar
 Fiebre
 Glándulas sensibles y dilatadas (ganglios linfáticos) en el cuello
 Una voz rasposa, apagada o ronca
 Mal aliento
 Dolor estomacal, en especial en los niños pequeños
 Rigidez en el cuello
 Dolor de cabeza
En los niños pequeños que no son capaces de describir cómo se sienten, algunos
de los síntomas de amigdalitis podrían ser los siguientes:
 Babeo debido a dificultad o dolor al tragar
 No querer comer
 Agitación inusual
Cuando consultar al médico
Es importante obtener un diagnóstico preciso si tu hijo presenta síntomas que
puedan indicar amigdalitis.
Llama a tu médico si tu hijo experimenta lo siguiente:
 Dolor de garganta que no desaparece entre 24 y 48 horas
 Dolor o dificultad al tragar
 Debilidad, fatiga o agitación extremas
 Solicita atención de inmediato si tu hijo tiene alguno de los siguientes
síntomas:
 Dificultad para respirar
 Dificultad extrema para tragar
 Babeo
Causas
La amigdalitis es causada con mayor frecuencia por virus comunes, pero las
infecciones bacterianas también pueden ser la causa.
La bacteria que causa amigdalitis con más frecuencia es la Streptococcus pyogenes
(estreptococo del grupo A), la bacteria que causa amigdalitis estreptocócica. Otras
cepas del estreptococo y otras bacterias también pueden causar amigdalitis.
¿Por qué se infectan las amígdalas?
Las amígdalas son la primera línea de defensa del sistema inmunitario contra las
bacterias y los virus que ingresan a la boca. Esta función puede hacer que las
amígdalas se vuelvan especialmente vulnerables a la infección y la inflamación. No
obstante, la función del sistema inmunitario de las amígdalas disminuye después de
la pubertad (un factor que puede explicar los casos pocos frecuentes de amigdalitis
en adultos).
Factores de riesgo
Algunos de los factores de riesgo de la amigdalitis son los siguientes:
La edad temprana. La mayoría de las veces, la amigdalitis se produce en niños,
pero, en raras ocasiones, se produce en menores de 2 años. La amigdalitis causada
por bacterias es más frecuente en niños de 5 a 15 años, mientras que la amigdalitis
viral es más frecuente en niños más pequeños.
La exposición frecuente a gérmenes. Los niños en edad escolar están en contacto
directo con sus compañeros y se exponen con frecuencia a virus o bacterias que
pueden causar amigdalitis.
Complicaciones
La inflamación o la hinchazón de las amígdalas debido a la amigdalitis frecuente o
continua (crónica) puede causar complicaciones tales como las siguientes:
 Dificultad para respirar
 Interrupción en la respiración durante el sueño (apnea obstructiva del sueño)
 Infección que se propaga profundamente en los tejidos circundantes (celulitis
amigdalina)
 Infección que produce una acumulación de pus detrás de una amígdala
(absceso periamigdalino)
 Infección por estreptococo
 Si la amigdalitis causada por el estreptococo del grupo A u otra cepa de la
bacteria estreptocócica no se trata, o si no se completa el tratamiento con
antibióticos, tu hijo tiene un mayor riesgo de sufrir trastornos poco frecuentes,
como los siguientes:
 Fiebre reumática, una enfermedad inflamatoria que afecta al corazón, las
articulaciones y otros tejidos
 Glomerulonefritis posestreptocócica, una enfermedad inflamatoria de los
riñones que provoca la eliminación inadecuada de desechos y líquidos en
exceso de la sangre
Prevención
Los gérmenes que causan las anginas (amigdalitis) bacterianas y virales son
contagiosos. Por lo tanto, la mejor prevención es tener buenos hábitos de higiene.
Enséñale a tu hijo a realizar lo siguiente:
 Lavarse las manos completamente y con frecuencia, sobre todo después de
ir al baño y antes de comer
 Evitar compartir alimentos, vasos, botellas de agua o utensilios
 Reemplazar el cepillo de dientes después de recibir un diagnóstico de
anginas
 Para ayudar a tu hijo a prevenir la propagación de una infección bacteriana
o viral a otras personas:
 Mantén a tu hijo en la casa cuando está enfermo
 Pregúntale al médico cuándo puede volver a la escuela tu hijo
 Enséñale a tu hijo a que tosa o estornude en un pañuelo de papel o, cuando
sea necesario, en la parte interna del codo
 Enséñale a tu hijo a que se lave las manos después de estornudar o toser
RINOFARINGITIS
Rinofaringitis es el nombre que recibe la enfermedad conocida como resfriado
común. El concepto está asociado a la rinofaringe o nasofaringe, que es el sector
de la faringe que se halla junto a las fosas nasales y arriba del paladar blando.
La rinofaringitis es una enfermedad que se produce por la acción de un virus en el
sistema respiratorio superior. El virus provoca una infección que habitualmente se
extiende entre tres y diez días, aunque ciertos síntomas pueden llegar a permanecer
hasta un mes.
Pese a que la rinofaringitis se resuelve de manera espontánea, existen diversos
fármacos que ayudan a minimizar las molestias. Es importante destacar que el
resfriado común puede provocar cefalea, rinorrea, rinitis, estornudos, tos y dolor de
garganta.
La tendencia más común de los tratamientos contra la rinofaringitis es conseguir
que el propio organismo responda activando su sistema-inmune, para recuperarse
por medio de las defensas naturales. Por otra parte, dado que los síntomas pueden
llegar a ser muy molestos o interferir en nuestras obligaciones, nunca está de más
contar con algún medicamento que nos devuelva rápidamente las fuerzas para
continuar con nuestro día a día. Cabe mencionar que incluso los productos más
eficientes exigen un mínimo de reposo; de hecho, los más potentes suelen provocar
somnolencia.
Síntomas:
Los cuatro síntomas básicos son: Fiebre, dolor de cabeza, malestar general y
síntomas respiratorios, siendo muy característico un comienzo brusco.
Otros síntomas pueden ser:
 Tos seca.
 Dolor de garganta.
 Secreción o congestión nasal.
 Dolores musculares.
Y también pueden presentarse síntomas digestivos como náusea, vómito y diarrea,
pero son más comunes en los niños que en los adultos.
¿Cómo se transmite?
Los virus se transmiten de persona a persona a través de gotitas de secreciones
respiratorias que se lanzan al ambiente al toser y al estornudar. En ocasiones, es
posible que una persona se infecte al tocar objetos (pañuelos, enseres, entre otros)
que contienen los virus de la gripe y luego tocarse la boca o la nariz.

¿Cómo prevenirla?
 Para disminuir la circulación de los virus y por tanto la transmisión entre
personas, se aconsejan las siguientes medidas de higiene:
 Cubrirse la nariz y la boca con un pañuelo desechable cuando se tose o se
estornuda, tirando el pañuelo después de usarlo.
 Lavarse las manos frecuentemente con agua y jabón, especialmente
después de toser o estornudar.
 Evitar acercarse a personas que estén enfermas.
 Tratar de no tocarse los ojos, la nariz ni la boca con las manos. Ésta es la
manera como a menudo se propagan los gérmenes.
 El paciente con rinofaringitis debe evitar transmitir la infección.
¿Cómo se diagnostica?
Normalmente el diagnóstico de la rinofaringitis se basa en los síntomas. La
presencia de un cuadro de fiebre, malestar general, dolor de cabeza, odinofagia
(dolor para tragar) y tos con secreción nasal, suelen ser datos suficientes.
¿Cómo se trata?
Las medidas básicas en el tratamiento de la rinofaringitis son el reposo, la toma de
abundantes líquidos, en especial infusiones y zumos naturales. Recuerde, siempre
se debe de dejar de fumar y no beber bebidas alcohólicas. Además, suelen ser de
ayuda los tratamientos sintomáticos:
Analgésicos: Alivian el malestar y el dolor muscular y de cabeza, y disminuyen la
fiebre.
Lavado nasal: Disminuyen el grosor de la mucosa de las vías nasales y reducen la
congestión.

GASTRITIS
La gastritis es una inflamación de la mucosa gástrica, que es la capa de células que
reviste el estómago por dentro protegiéndolo de la acidez de los jugos gástricos.
Aunque no es correcto, es frecuente que el término gastritis sea utilizado como
sinónimo de dispepsia (dolor o molestias en el abdomen superior, así como
síntomas de quemazón, presión o plenitud relacionados muchas veces, aunque no
necesariamente, con las comidas).
La gastritis puede estar producida por múltiples causas: alcohol, tabaco, alimentos,
fármacos (antiinflamatorios no esteroideos), cirugías importantes, o infecciones (la
bacteria Helicobacter pylori se relaciona con algunos tipos de gastritis). Desde
finales del siglo XX se ha venido relacionando al H. Pylori con la patología gástrica
de una u otra forma. Es decir, la implicación de esta bacteria en la úlcera
gastroduodenal y como precursor de algún tipo de cáncer gástrico es indudable,
pero también juega un papel importante como causa de gastritis. De hecho, cuando
se ha estudiado su prevalencia, más de la mitad de la población presenta datos que
confirman la presencia de este germen en el estómago.
Causas
 Las causas que pueden provocar la inflamación del revestimiento del
estómago son:

 Algunos fármacos, como ácido acetilsalicílico, naproxeno o ibuprofeno.

 Infección del estómago con la bacteria Helicobacter pylori.

 Abuso de alcohol o ingesta de sustancias corrosivas, como algún tipo de


veneno.

 Ingesta de alimentos picantes.

 Consumo de cocaína.

 Fumar.

 Reflujo de bilis hacia el estómago o reflujo biliar.

 Trastornos autoinmunes.

 Infección viral, sobre todo en personas con déficits en el sistema


inmunológico.

 Estrés excesivo.

Otras causas menos comunes que pueden causar gastritis son el hecho de haberse
sometido a una cirugía mayor o sufrir alguna enfermedad gástrica que pueda
inflamar la mucosa del estómago.
Síntomas
Aunque en algunas ocasiones esta patología no presenta síntomas, las personas
que la sufren pueden experimentar las siguientes molestias:
 Dolor abdominal.
 Náuseas y vómitos.
 Acidez de estómago.
 Aerofagia.
 Ausencia de hambre o inapetencia, que en ocasiones puede producir pérdida
de peso.
 Heces de color negro y vómitos con sangre, en el caso de que la gastritis
cause sangrado en el revestimiento del estómago.

Prevención
La prevención de la gastritis pasa por evitar el uso de las sustancias que pueden
inflamar la mucosa del estómago. Evitar el uso prolongado de medicamentos como
el naproxeno, el ibuprofeno o el ácido acetilsalicílico, así como reducir o suprimir la
ingesta de alcohol y de comidas que puedan irritar el revestimiento estomacal,
evitará que se desarrolle una gastritis causada por este tipo de agentes.
Tipos
La gastritis se puede clasificar según la duración de la patología y según sus
síntomas y consecuencias. Según la duración, la gastritis puede ser:
 Gastritis aguda: Una gastritis es aguda cuando dura algunos días y
desaparece cuando lo hace el agente causante. La gastritis aguda suele
estar causada por el consumo prolongado de algunos fármacos, como el
ibuprofeno, la ingesta excesiva de alcohol o el estrés.
 Gastritis crónica: Se produce cuando la enfermedad dura meses o incluso
años. La principal causa de la gastritis crónica es la infección por la bacteria
Helicobacter pylori. También puede deberse a una alcalinización del pH del
estómago que se origina por el reflujo biliar.
 Según la sintomatología y las consecuencias que pueda acarrear, la gastritis
también se puede clasificar en:
 Gastritis erosiva: Se produce cuando se origina una ulceración en la
mucosa del estómago, debido a la debilidad de las mucosas que las
protegen, que dejan pasar los ácidos. Tiene una gran relación con el abuso
de tabaco y alcohol. Las erosiones pueden llegar a producir sangrado.
 Gastritis atrófica: En este caso la capa protectora del estómago resulta
afectada, incrementando el riesgo de sufrir cáncer de estómago. La causa
más común de afectación de esta capa es la presencia de la bacteria
Helicobacter pylori. La gastritis atrófica presenta otro tipo de síntomas,
además de los comunes, como anemia, déficit de alguna vitamina o mala
absorción de los nutrientes durante la digestión.
Diagnóstico
La gravedad de la enfermedad y su duración dependen del agente causante, por lo
que en la mayoría de las ocasiones la gastritis se cura cuando desaparece la
sustancia, enfermedad o afección que la provoca. Las principales complicaciones
que se pueden presentar son el sangrado y el aumento del riesgo de sufrir cáncer
de estómago. En ocasiones, si la mucosa que recubre el estómago permanece
demasiado tiempo alterada, los ácidos pueden llegar a causar úlceras.

Entre las pruebas y exámenes que se pueden realizar para detectar una gastritis
está el análisis de sangre, con el objetivo de analizar el nivel de glóbulos rojos y
detectar una posible anemia que puede derivar en un debilitamiento del
revestimiento del estómago; una gastroscopia para comprobar el interior del
estómago y el estado de las mucosas; un análisis de heces para verificar si hay
sangrado, que puede ser un signo de hemorragia digestiva causada por gastritis y
también para detectar la presencia de la bacteria Helicobacter pylori.
Tratamientos
La sustancia o afección que causa la inflamación de la mucosa del estómago será
el factor del que dependa el tratamiento. Aunque lo normal es que la gastritis se
cure cuando desaparezca el agente causante, en ocasiones, dependiendo de la
incidencia de los síntomas y de la gravedad de la enfermedad, se utilizan algunos
medicamentos, como antiácidos e inhibidores de la bomba de protones, que
reducen la cantidad de ácido gástrico producido por las glándulas que cubren las
paredes del estómago, como omeprazol, pantoprazol o esomeprazol, entre otros.
En la mayoría de los casos el tratamiento con fármacos sólo es necesario cuando
hay infección bacteriana.

INFECCION INTESTINAL BACTERIANA


Las infecciones gastrointestinales son infecciones víricas, bacterianas o parasitarias
que causan gastroenteritis, una inflamación del tubo digestivo que afecta tanto al
estómago como al intestino delgado. Entre sus síntomas están la diarrea, los
vómitos y el dolor abdominal. La deshidratación es el mayor peligro de las
infecciones gastrointestinales, por lo que la rehidratación es importante. Con todo,
en un entorno sanitario y en determinadas poblaciones (recién nacidos/lactantes,
pacientes inmunodeficientes o poblaciones de ancianos), pueden ser graves. Por lo
tanto, un diagnóstico rápido, un tratamiento adecuado y las medidas de control de
infecciones son especialmente importantes en esos contextos.
Las infecciones gastrointestinales pueden ser causadas por un gran número de
microorganismos, entre ellos:

Adenovirus
Los adenovirus pueden causar diarrea, fiebre, conjuntivitis, cistitis y erupciones
cutáneas, pero el síntoma más frecuente es enfermedad respiratoria. Después del
rotavirus, es la principal causa de diarrea infantil.

Campylobacter
Los Campylobacter constituyen una de las causas bacterianas más comunes de
gastroenteritis en todo el mundo, y su infección es frecuente en niños de menos de
dos años. Esta puede provocar diarrea (a veces hemorrágica), cólicos, vómitos y
fiebre. Estas bacterias suelen transmitirse por los alimentos, por la ingestión de
carne cruda o poco cocinada (en especial carne de ave de corral) o de leche
contaminada.
Clostridium difficile
La infección por Clostridium difficile es la causa de hasta un 25 % de los casos de
diarrea asociada con antibióticos, generalmente contraída en hospitales o centros
de atención sanitaria3. Los ancianos y los pacientes inmunodeficientes son los
grupos de más riesgo. La reciente aparición de cepas muy toxigénicas y resistentes
de C. difficile ha dado lugar a un aumento de la frecuencia y la gravedad de los
brotes, así como a un incremento de la morbilidad y la mortalidad.
Escherichia coli
Escherichia coli, a menudo denominada E. coli, es la causa principal de la diarrea
del viajero y una de las causas más importantes de enfermedad diarreica en el
mundo en vías de desarrollo, sobre todo entre los niños. Las personas suelen
contraer E. coli por ingestión de agua contaminada con heces humanas o animales.
Escherichia coli O157:H7
Escherichia coli O157:H7 es un tipo de bacteria E. coli productora de la toxina tipo
Shiga, que causa infecciones gastrointestinales con síntomas que incluyen la
diarrea hemorrágica y los vómitos. Aunque generalmente se resuelve a los pocos
días, a veces (5 %-10 %4 de las infecciones) puede dar lugar a un síndrome urémico
hemolítico (SUH), que puede provocar insuficiencia renal si no se trata.
Helicobacter pylori
Helicobacter pylori, denominada H. pylori, causa gastritis y se ha asociado con el
desarrollo de úlceras gástricas y duodenales. Puede causar dolor estomacal o
náuseas, pero en muchos casos no tiene síntomas. Las personas infectadas tienen
un riesgo del 10 % al 20 % de desarrollar úlceras pépticas a lo largo de su vida y un
riesgo del 1 % al 2 % de cáncer de estómago5.
Rotavirus
El rotavirus es la causa más frecuente de diarrea en niños pequeños y lactantes y
es responsable de los casos más graves. Existe una vacuna contra el rotavirus, pero
en todo el planeta causa más de medio millón de muertes al año de niños menores
de cinco años.6 La mayor parte de estas se producen en países emergentes.

Salmonella y Shigella
La salmonelosis y la shigelosis son enfermedades gastrointestinales transmitidas
por los alimentos. Las bacterias Salmonella son comunes y se encuentran en carnes
crudas, carne de aves de corral, pescado y marisco y huevos, así como en leche y
productos lácteos. Entre los síntomas agudos de la infección por Salmonella están
las náuseas, vómitos, cólicos, diarrea, fiebre y dolor de cabeza. Las bacterias
Shigella suelen encontrarse en aguas contaminadas con heces humanas. Los
síntomas de la shigelosis (disentería bacilar) incluyen dolor abdominal, dolor cólico,
diarrea, fiebre, vómitos y sangre, pus o moco en las heces.
Staphylococcus aureus
Staphylococcus aureus es la causa más frecuente de intoxicación alimentaria. Ésta
se caracteriza por un comienzo repentino/violento, fuertes náuseas, dolor cólico,
vómitos y diarrea, y suele durar de 1 a 2 días. Este patógeno oportunista puede
encontrarse en humanos (piel, heridas infectadas, nariz y garganta) y se ha
relacionado con una amplia variedad de alimentos, incluidos carne y productos
cárnicos, carne de ave de corral y ovoproductos, ensaladas, productos de panadería
y productos lácteos.
Yersinia enterocolitica
La Yersinia enterocolitica, denominada Y. enterocolitica, es una causa relativamente
poco frecuente de diarrea y dolor abdominal. La mayoría de las veces la infección
se adquiere por ingestión de alimentos contaminados, en especial productos
porcinos crudos o poco cocinados, así como helado y leche. Entre los síntomas
habituales están la fiebre, el dolor abdominal y la diarrea, que a menudo es
hemorrágica.
DiagnósticoARRIBA
Cuando los síntomas apuntan a una posible infección gastrointestinal,el diagnóstico
se puede confirmar mediante pruebas de laboratorio utilizadas para el coprocultivo
o la detección de antígenos en muestras de heces. En ciertos casos (p. ej. en el
caso de E. coli, Salmonella, C. difficile …), se utilizan pruebas de sensibilidad a los
antibióticos para determinar la resistencia microbiana al tratamiento antibiótico, si
procede. Particularmente en los ámbitos hospitalarios, un diagnóstico rápido
proporciona información importante para aplicar medidas de control de infecciones.
Causas
La gastroenteritis bacteriana puede afectar a una persona o a un grupo de personas
que hayan ingerido el mismo alimento. Comúnmente se denomina intoxicación
alimentaria. Con frecuencia ocurre después de consumir alimentos en comidas al
aire libre, cafeterías de escuelas, grandes reuniones sociales o restaurantes.

Sus alimentos pueden infectarse de muchas maneras:


 La carne de res o de aves puede entrar en contacto con las bacterias cuando
el animal es procesado.
 El agua que se utiliza durante el cultivo o embarque puede contener estiércol
o desechos humanos.
 Se puede presentar manipulación o preparación inapropiada de alimentos en
tiendas de abarrotes, restaurantes o casas.
 La intoxicación alimentaria con frecuencia ocurre por comer o beber:
 Alimento preparado por alguien que no se lave las manos apropiadamente.
 Alimento preparado usando utensilios de cocina, tablas de cortar y otras
herramientas que no estén limpias.
 Productos lácteos o alimentos que contengan mayonesa (como ensalada de
col o de papa) que hayan permanecido fuera del refrigerador por mucho
tiempo.
 Alimentos congelados o refrigerados que no se guarden a la temperatura
apropiada o que no se recalienten adecuadamente.
 Mariscos crudos como ostras o almejas.
 Frutas o verduras crudas que no se hayan lavado bien.
 Jugos de verduras o frutas y productos lácteos crudos (busque la palabra
"pasteurizado" para constatar que es seguro comer o beber el alimento).
 Carnes o huevos mal cocidos.
 Agua proveniente de un pozo o arroyo, o agua de una ciudad o pueblo que
no haya sido tratada.

NEURALGIA Y NEURITIS
Neuritis
Se define como la inflamación de uno o más nervios. Puede ser causada por
lesiones, infecciones o por enfermedades autoinmunes. Los síntomas más
característicos de la neuritis son: dolor, sensibilidad, alteraciones sensoriales,
entumecimiento, hipersensibilidad, falta de fuerza, falta de reflejos, alteraciones de
la circulación. Aunque hay quien emplea el término ‘neuritis’ como sinónimo de
neuropatía, lo cierto es que esta última palabra hace referencia a condiciones
(normalmente dolorosas) que guardan relación con daño, disfunción o degeneración
en el tejido nervioso, más que a inflamación aislada.
En determinadas circunstancias, la neuritis puede avanzar y alcanzar el grado de
neuropatía.
La neuritis puede afectar: A un solo nervio (mononeuritis), a un plexo o red de
nervios (plexitis), a varios nervios aislados de forma simultánea (mononeuritis
múltiple), a nervios muy separados entre sí (polineuritis). Los síntomas de la neuritis
suelen estar limitados a una parte concreta del cuerpo que es la que conectan los
nervios afectados por la inflamación. Una de las formas más frecuentes de neuritis
es la neuritis óptica. La inflamación de las neuronas sensitivas en una fibra nerviosa
causa sensaciones de cosquilleo, ardor o dolores punzantes que normalmente
empeoran por la noche y se agravan con el contacto o con los cambios de
temperatura. La inflamación de neuronas motoras provoca síntomas que van desde
la debilidad muscular hasta la parálisis completa. Los músculos del área conectada
por los nervios afectados pierden tonicidad (la tensión propia de los tejidos vivos),
se muestran sensibles y pueden mostrar atrofia. La parálisis facial o parálisis de
Bell, que provoca una distorsión característica de los músculos de un lado del rostro,
es una forma de mononeuritis provocada por la inflamación de un nervio facial (en
ocasiones, esta condición se ha descrito también como una forma de
mononeuropatía). El tratamiento se dirige a la causa de la neuritis: se pueden
prescribir analgésicos para aliviar el dolor. La recuperación suele ser rápida en los
casos menos severos.
Neuralgia
La neuralgia es un dolor agudo y espantoso que sigue la ruta de un nervio y se debe
a la irritación o daño al nervio.
Las neuralgias comunes abarcan:
 Neuralgia postherpética (un dolor que continúa después de un brote de
herpes zóster)
 Neuralgia del trigémino (un dolor como una puñalada o un electroshock en
parte de la cara)
Causas
Las causas de la neuralgia incluyen:
 Irritación por químicos
 Enfermedad renal crónica
 Diabetes
 Infecciones como herpes zóster (culebrilla), VIH, enfermedad de Lyme y sífilis
 Medicamentos como cisplatino, paclitaxel o vincristina
 Porfiria (trastorno de la sangre)
 Presión sobre los nervios por huesos, ligamentos, vasos sanguíneos o
tumores cercanos
 Traumatismo (incluyendo cirugía)
En muchos casos, la causa se desconoce.
La neuralgia posherpética y la neuralgia del trigémino son las dos formas más
comunes de neuralgia. Una neuralgia relacionada pero menos común afecta al
nervio glosofaríngeo, el cual suministra sensibilidad a la garganta.
La neuralgia es más común en las personas de edad avanzada, pero puede ocurrir
a cualquier edad.

ALERGIAS
Las alergias aparecen cuando el sistema inmunitario reacciona ante una sustancia
extraña (como el polen, el veneno de abejas o la caspa de las mascotas) o un
alimento que no provoca una reacción en la mayoría de las personas.
Tu sistema inmunitario produce sustancias conocidas como «anticuerpos». Cuando
tienes alergias, tu sistema inmunitario produce anticuerpos que identifican a un
alérgeno en particular como dañino, incluso si no lo es. Cuando entras en contacto
con el alérgeno, la reacción de tu sistema inmunitario puede hacer que la piel, los
senos paranasales, las vías respiratorias o el aparato digestivo se inflamen.
La gravedad de las alergias varía según la persona y puede ir desde una irritación
menor hasta anafilaxis (una situación de emergencia potencialmente mortal). Si bien
la mayoría de las alergias no tienen cura, los tratamientos pueden ayudarte a aliviar
los síntomas de alergia.
Síntomas
Los síntomas de la alergia, que dependen de la sustancia involucrada, pueden
afectar las vías respiratorias, los senos y fosas nasales, la piel y el aparato digestivo.
Las reacciones alérgicas pueden ir de leves a graves. En algunos casos graves, las
alergias pueden desencadenar una reacción que puede poner en riesgo la vida, la
cual se conoce como «anafilaxia».
 La fiebre del heno, también llamada «rinitis alérgica», puede provocar:
 Estornudos
 Picazón en la nariz, en los ojos o el paladar
 Mocos, nariz congestionada
 Ojos llorosos, irritados o hinchados (conjuntivitis)
Una alergia alimentaria puede causar:
 Hormigueo en la boca
 Hinchazón en los labios, lengua, rostro o garganta
 Urticaria
 Anafilaxia

Una alergia por una picadura de insecto puede causar:
 Una zona de una gran hinchazón (edema) en el lugar de la picadura
 Picazón o urticaria en todo el cuerpo
 Tos, opresión en el pecho, sibilancia o falta de aire
 Anafilaxia
Una alergia a un medicamento puede causar:
 Urticaria
 Picazón en la piel
 Erupción cutánea
 Hinchazón en la cara
 Sibilancia
 Anafilaxia
La dermatitis atópica, trastorno alérgico de la piel también llamado «eccema»,
puede provocar:
 Picazón
 Enrojecimiento
 Hojuelas o escamas

Anafilaxia
Algunos tipos de alergias, como las alergias a alimentos y a picaduras de insectos,
pueden desencadenar una reacción grave conocida como «anafilaxia». La
anafilaxia, una emergencia médica que pone en riesgo la vida, puede hacer que
entres en estado de choque. Algunos de los signos y síntomas de la anafilaxia son
los siguientes:
 Pérdida del conocimiento
 Caída de la presión arterial
 Grave dificultad para respirar
 Erupción cutánea
 Aturdimiento
 Pulso rápido y débil
 Náuseas y vómitos
Cuando consultar al médico
Podrías consultar con un médico si tienes síntomas que crees que son a causa de
una alergia y los medicamentos de venta libre para la alergia no brindan alivio
suficiente. Si tienes síntomas después de comenzar a tomar un medicamento
nuevo, llama de inmediato al médico que te lo recetó.
En el caso de una reacción alérgica grave (anafilaxia), llama al 911 o al número local
de emergencias o busca ayuda de emergencia médica. Si llevas contigo epinefrina
autoinyectable (Auvi-Q, EpiPen u otros), inyéctate de inmediato.
Incluso si tus síntomas mejoran después de una inyección de epinefrina, debes ir al
departamento de emergencia para asegurarte de que los síntomas no regresen
cuando se pasen los efectos de la inyección.
Si anteriormente has tenido un ataque alérgico grave o cualquier signo o síntoma
de anafilaxia, pide una consulta para ver a tu médico. La evaluación, el diagnóstico
y el control de la anafilaxia son complicados, por lo que seguramente deberás ver a
un médico especialista en alergias e inmunología.
Causas
Una alergia comienza cuando tu sistema inmunitario confunde una sustancia
normalmente inofensiva con un invasor peligroso. El sistema inmunitario produce
anticuerpos que permanecen alertas con respecto a ese alérgeno en particular.
Cuando vuelves a estar expuesto al alérgeno, estos anticuerpos pueden liberar una
cantidad de químicos del sistema inmunitario, como la histamina, que causan
síntomas de alergia.
Algunos de los causantes más frecuentes de alergia son:
 Alérgenos aéreos, como el polen, la caspa de mascotas, los ácaros del polvo
y el moho
 Ciertos alimentos, en especial el maní, frutos secos, trigo, soja, pescado,
mariscos, huevos y leche
 Picaduras de insectos, como las de abeja o de avispa
 Medicamentos, en especial la penicilina o antibióticos basados en la
penicilina
 Látex u otras sustancias que toques, que pueden causar reacciones
alérgicas en la piel
Factores de riesgo
 Es más probable tengas una alergia si ocurre lo siguiente:
 Tienes antecedentes familiares de asma o alergias, como rinitis alérgica
(fiebre del heno), urticaria o eccema
 Eres un niño
 Tienes asma u otra afección alérgica
Complicaciones
Tener alergia aumenta el riesgo de padecer otros problemas médicos como los
siguientes:
Anafilaxia. Si tienes alergias graves, tienes un riesgo mayor de tener esta reacción
grave inducida por la alergia. Los alimentos, los medicamentos y las picaduras de
insectos son los detonantes más comunes de la anafilaxia.
Asma. Si tienes alergia, tienes mayor probabilidad de tener asma, una reacción del
sistema inmunitario que afecta las vías respiratorias y la respiración. En muchos
casos, el asma se desencadena por la exposición a un alérgeno en el entorno (asma
inducido por la alergia).
Sinusitis e infecciones de los oídos o pulmones. El riesgo de contraer estas
afecciones es mayor si tienes fiebre del heno o asma.
Prevención
La prevención de las reacciones alérgicas depende del tipo de alergia que tengas.
Algunas medidas generales son las siguientes:
 Evita los detonantes conocidos. Incluso si estás tratando tus síntomas de la
alergia, intenta evitar los detonantes. Por ejemplo, si eres alérgico al polen,
durante las épocas de mayor polinización, permanece puertas adentro, con
las puertas y las ventanas cerradas. Si eres alérgico a los ácaros del polvo,
desempolva, usa una aspiradora y lava las sábanas a menudo.
 Escribe un diario. Cuando intentes identificar qué causa o empeora tus
síntomas alérgicos, registra tus actividades, lo que comes, cuándo ocurren
los síntomas y qué parece ayudar. Esto puede ayudarles a ti y a tu médico a
identificar los detonantes.
 Utiliza un brazalete de alerta médica. Si has sufrido una reacción alérgica
grave, un brazalete (o un collar) de alerta médica sirve para advertir a los
demás que sufres alergia grave, en el caso de que tengas una reacción que
te impida comunicarte.

AMEBIASIS
La amebiasis es la infección por Entamoeba histolytica. En general, es asintomática,
pero sus síntomas pueden ir desde diarrea leve hasta disentería grave. Las
infecciones extraintestinales pueden manifestarse como abscesos hepáticos. El
diagnóstico consiste en la identificación de la E. histolytica en muestras de heces o
con pruebas serológicas. El tratamiento de la enfermedad sintomática es
metronidazol o tinidazol, seguido de paromomicina u otros fármacos activos contra
los quistes en la luz.
Hay 3 especies de Entamoeba morfológicamente indistinguibles, aunque con
técnicas moleculares puede demostrarse que son especies diferentes:
 E. histolytica (patógena)
 E. dispar (colonizadora inocua, más frecuente)
 E. moshkovskii (capacidad patogénica incierta)
La amebiasis se debe a la infección por E. histolytica y tiende a producirse en
regiones con malas condiciones socioeconómicas y problemas sanitarios. La
mayoría de las infecciones se detectan en inmigrantes de América Central, la región
occidental de América del Sur, las áreas occidental y septentrional de África e India
subcontinental. En los países desarrollados (p. ej., Estados Unidos), la mayoría de
los casos se diagnostican en inmigrantes recientes y viajeros que regresan de
regiones endémicas.
Causas
La E histiolytica puede vivir en el intestino grueso (colon) sin causarle daño. En
algunos casos, invade la pared del colon y causa colitis, disentería aguda o diarrea
prolongada (crónica). La infección puede también diseminarse a través del torrente
sanguíneo al hígado. En raras ocasiones, se puede propagar a los pulmones, el
cerebro o a otros órganos.
Esta afección se presenta en todo el mundo. Es más común en áreas tropicales
donde hay condiciones de hacinamiento y salubridad deficiente. África, México,
partes de Suramérica e India tienen problemas de salud significativos debido a esta
afección.
El parásito se puede propagar:
 A través del agua o los alimentos contaminados con heces
 A través del fertilizado hecho con desechos humanos
 De persona a persona, particularmente por el contacto con la boca o la zona
rectal de una persona infectada
Los factores de riesgo para la amebiasis grave incluyen:
 Alcoholismo
 Cáncer
 Desnutrición
 Edad avanzada o temprana
 Embarazo
 Viaje reciente a una región tropical
 Uso de corticoesteroides para inhibir el sistema inmunitario
INFECCIÓN DE LAS VÍAS URINARIAS
Una infección de las vías urinarias es una infección que se produce en cualquier
parte del aparato urinario: los riñones, los uréteres, la vejiga y la uretra. La mayoría
de las infecciones ocurren en las vías urinarias inferiores (la vejiga y la uretra).
Las mujeres son más propensas a contraer una infección urinaria que los hombres.
La infección que se limita a la vejiga puede ser dolorosa y molesta. Sin embargo,
puedes tener consecuencias graves si la infección urinaria se extiende a los riñones.
Por lo general, los médicos tratan las infecciones de las vías urinarias con
antibióticos. Pero puedes tomar medidas para reducir las probabilidades de contraer
una infección urinaria en primer lugar.
Síntomas
Las infecciones de las vías urinarias no siempre causan signos y síntomas, pero
cuando lo hacen, estos pueden comprender:
 Necesidad imperiosa y constante de orinar
 Sensación de ardor al orinar
 Orinar frecuentemente en pequeñas cantidades
 Orina de aspecto turbio
 Orina de color rojo, rosa brillante o amarronado (un signo de sangre en la
orina)
 Orina con olor fuerte
 Dolor pélvico en las mujeres, especialmente en el centro de la pelvis y
alrededor de la zona del hueso púbico
 En los adultos mayores, puede que las infecciones urinarias se pasen por
alto o se confundan con otras afecciones.
Tipos de infecciones de las vías urinarias
Cada tipo de infección urinaria puede provocar signos y síntomas más específicos
según la parte de las vías urinarias que esté infectada.
Causas
Las infecciones urinarias suelen ocurrir cuando ingresan bacterias en las vías
urinarias a través de la uretra y comienzan a multiplicarse en la vejiga. Aunque el
aparato urinario está preparado para impedir el ingreso de estos invasores
microscópicos, estas defensas a veces fallan. Cuando esto ocurre, las bacterias
pueden proliferar hasta convertirse en una infección totalmente desarrollada en las
vías urinarias.
Las infecciones urinarias más frecuentes se presentan principalmente en las
mujeres y afectan la vejiga y la uretra.
Infección de la vejiga (cistitis). Por lo general, este tipo de infección urinaria es
causado por la Escherichia coli (E. coli), un tipo de bacteria que se encuentra
frecuentemente en el tubo gastrointestinal. Sin embargo, algunas veces son
responsables otras bacterias.
Las relaciones sexuales pueden ocasionar cistitis, pero no hace falta ser
sexualmente activo para padecerla. Todas las mujeres están en riesgo de padecer
cistitis debido a su anatomía; específicamente, por la corta distancia desde la uretra
hasta el ano y del orificio uretral a la vejiga.
Infección de la uretra (uretritis). Este tipo de infección urinaria puede ocurrir cuando
las bacterias en el tubo gastrointestinal se propagan desde el ano hacia la uretra.
Asimismo, debido a que la uretra femenina está cerca de la vagina, las infecciones
de transmisión sexual —tales como herpes, gonorrea, clamidiosis y micoplasma—
pueden causar uretritis.
Factores de riesgo
 Las infecciones urinarias son frecuentes en las mujeres y muchas tienen más
de una infección durante sus vidas. Entre los factores de riesgo de infección
urinaria específicos de las mujeres se encuentran:
 Anatomía femenina. Las mujeres tienen la uretra más corta que los hombres,
lo que acorta la distancia que las bacterias deben atravesar para alcanzar la
vejiga.
 Actividad sexual. Las mujeres sexualmente activas son proclives a tener más
infecciones urinarias que las que no lo están. Tener una nueva pareja sexual
también incrementa el riesgo.
 Ciertos tipos de anticonceptivos. Las mujeres que usan diafragmas como
método anticonceptivo pueden tener un riesgo más elevado, al igual que las
mujeres que usan espermicidas.
 Menopausia. Después de la menopausia, la disminución del estrógeno
circulante produce cambios en las vías urinarias que te vuelven más
vulnerable a la infección.
Otros factores de riesgo de infección urinaria comprenden:
 Anormalidades en las vías urinarias. Los bebés que nacen con
anormalidades en las vías urinarias que no permiten que la orina salga del
cuerpo con normalidad o que provocan que la orina retroceda a la uretra
tienen riesgo elevado de infecciones urinarias.
 Obstrucciones en las vías urinarias. Los cálculos renales o una próstata
agrandada pueden provocar que la orina quede atrapada en la vejiga y
aumentar el riesgo de infecciones urinarias.
 Sistema inmunitario deprimido. La diabetes y otras enfermedades que
deterioran el sistema inmunitario (las defensas del organismo contra los
gérmenes) pueden aumentar el riesgo de infecciones urinarias.
 Uso de catéter. Las personas que no pueden orinar por sí solas y usan un
tubo (catéter) para hacerlo tienen riesgo elevado de infecciones urinarias.
Esto puede comprender a las personas que están hospitalizadas, las que
tienen problemas neurológicos que hacen difícil controlar su habilidad para
orinar y las personas que están paralizadas.
 Procedimiento urinario reciente. La cirugía urinaria, como también un
examen de las vías urinarias que comprenda el uso de instrumental médico,
puede aumentar el riesgo de padecer una infección urinaria.
Complicaciones
Cuando se tratan rápida y adecuadamente, es poco común que las infecciones de
las vías urinarias inferiores tengan complicaciones. Pero si una infección urinaria se
deja sin tratar, puede tener consecuencias graves.
Las complicaciones de una infección urinaria pueden comprender:
 Infecciones recurrentes, en especial, en mujeres que sufren dos o más
infecciones de las vías urinarias en un período de seis meses, o cuatro o más
en un año.
 Daño renal permanente debido a una infección renal aguda o crónica
(pielonefritis) provocada por una infección urinaria sin tratar.
 Riesgo elevado para las mujeres embarazadas de tener un bebé de bajo
peso al nacer o prematuro.
 Estrechamiento (constricción) de la uretra en hombres con uretritis recurrente
que anteriormente tuvieron uretritis gonocócica.
 Septicemia, una complicación de las infecciones que puede poner en riesgo
la vida, especialmente si la infección se extiende hacia arriba, más allá de las
vías urinarias, hasta los riñones.
Prevención
Puedes adoptar las siguientes medidas para reducir el riesgo de infección de las
vías urinarias:
 Bebe mucho líquido, especialmente agua. Beber agua ayuda a diluir la orina
y garantiza que orinarás con mayor frecuencia, lo que permite expulsar las
bacterias de las vías urinarias antes de que pueda comenzar la infección.
 Bebe jugo de arándanos rojos. Si bien los estudios no son concluyentes
sobre las propiedades del jugo de arándanos rojos para evitar las infecciones
urinarias, probablemente no sea dañino.
 Límpiate desde adelante hacia atrás. Hacerlo de esta forma después de
orinar y evacuar los intestinos ayuda a evitar que las bacterias de la región
anal se propaguen a la vagina y la uretra.
 Vacía la vejiga poco después de tener relaciones sexuales. También bebe
un vaso lleno de agua para ayudar a expulsar las bacterias.
 Evita utilizar productos femeninos potencialmente irritantes. El uso de
desodorantes en aerosol u otros productos femeninos (como las duchas y los
talcos) en la zona genital puede irritar la uretra.
 Cambia tu método anticonceptivo. Los diafragmas o los preservativos sin
lubricante o con espermicida pueden contribuir al crecimiento de bacterias.

LA CEFALEA O DOLOR DE CABEZA


Es una de las formas más comunes de dolor en la raza humana. Generalmente el
dolor de cabeza se presenta de forma intermitente. Las formas más frecuentes
corresponden a la migraña o jaqueca y a la cefalea de tensión.
Tanto las cefaleas crónicas como las recidivantes pueden provocar dolor y angustia,
pero es infrecuente que reflejen un problema grave de salud. Sin embargo, cualquier
cambio en el patrón o la naturaleza del dolor de cabeza podría ser el síntoma de un
problema grave (por ejemplo, un dolor que era esporádico cambie a frecuente, o de
leve a agudo), y por este motivo se debería solicitar la asistencia médica lo antes
posible.
Causas
Estas son las causas más comunes:
 Herencia: una gran mayoría de pacientes migrañosos tienen padres o
hermanos con migraña. Aunque la forma de herencia no está totalmente
establecida, en algunas formas especiales de migraña (migraña hemipléjica
familiar) ya se ha identificado el gen que la transmite situado en el
cromosoma 9.
 Edad: existe migraña en la infancia; aunque es menos frecuente. A estas
edades la migraña se presenta por igual en niños y niñas. A partir de la
pubertad y debido a los cambios hormonales, se dispara la incidencia de
migraña en las mujeres.
 Estrés: Es independiente del tipo de estrés y de los factores que lo
desencadenan.
 Alimentos: chocolate, cacao, vainilla, plátano, frutos secos, cítricos, aditivos
de comidas basura, salchichas, quesos fermentados, picantes (alimentos
que contengan sustancias con tiramina, glutamato monosódico).
 Alcohol: independientemente del tipo, sin embargo, los vinos tintos que
contienen taninos suelen desencadenar migraña con mayor frecuencia.
 Cambios hormonales: la incidencia de la migraña se dispara en las mujeres
tras la aparición de menarquia. La migraña suele empeorar con la ovulación
y la menstruación, así como con la toma de anticonceptivos orales. El
embarazo suele mejorar transitoriamente la migraña y muchas mujeres
mejoran extraordinariamente cuando desaparece la menstruación.
 Cambios climáticos: no existe un patrón climatológico para la migraña.
 Falta o exceso de sueño.
 Fármacos (vasodilatadores, nitritos, etcétera).
Además de estas causas generales, hay otras específicas relacionadas con el tipo
de cefalea que se padezca. Así, en el caso de la cefalea de tensión y según estudios
recientes, las causas podrían encontrarse en la zona trigémino-cervical de la cabeza
y, más concretamente, en la hiperactividad de los músculos que se encuentran en
esta región. En el caso de la cefalea en racimos, el origen apunta posiblemente al
hipotálamo como fuente del dolor.
Factores cronificadores
Existen algunas circunstancias que hacen que una cefalea persista más tiempo del
habitual. Se dividen en dos grandes grupos.
Factores no modificables:
Son las circunstancias propias de una persona que no pueden ser modificadas:
 Edad avanzada: las cefaleas son más frecuentes en adultos que en niños.
 Ser mujer: las cefaleas son más frecuentes en las mujeres y, especialmente,
en las que ya han tenido la menopausia.
 Etnia caucásica.
 Factores genéticos.
 Estatus socioeconómico bajo: Generalmente, un bajo nivel socioeconómico
supone tener una mayor fuente de problemas o situaciones estresantes que
pueden producir cefalea.
 Bajo nivel educativo: El no haber ejercitado la mente durante la etapa escolar
puede dificultar la resolución de diferentes aspectos, lo que propicia un
sobreesfuerzo que se puede manifestar en forma de cefalea.
Factores modificables:
Son aquellos aspectos que se pueden alterar:
 Ansiedad, depresión o estrés: puede tratar de reducirse la ansiedad o el
estrés mediante la actividad física o las técnicas de relajación.
 Trastornos del ritmo del sueño como la apnea o la roncopatía: surgen a causa
de un mal hábito de sueño, por lo que se recomienda dormir las horas
necesarias.
 Abuso de fármacos: según la Sociedad Internacional de Cefalea, se
considera abusivo tomar más de 10 dosis al mes a lo largo de tres meses en
el caso de medicamentos contra el dolor, o más de 15 dosis al mes a lo largo
de tres meses en el caso de analgésicos simples.
 Abuso de cafeína: en ocasiones, el café puede ayudar a evitar una migraña
o ayudar a la absorción de los analgésicos. Por otro lado, el café puede ser
perjudicial si se toma en exceso, ya que puede crear una dependencia o
interferir en las horas de sueño.
 Obesidad.
 Elevada frecuencia de crisis: Si las crisis de cefalea van en aumento y no se
toman las medidas adecuadas, estas continuarán ocurriendo incluso más a
menudo. Por tanto, al tratar los síntomas que las provocan, estas deberían
dejar de darse, al menos, con tanta frecuencia.
Síntomas
El dolor puede localizarse en una parte de la cabeza o puede afectar a toda la
cabeza de forma más general. La intensidad del dolor suele ser moderada o severa,
y con cierta frecuencia puede ser incapacitante para el paciente, obligándole a
acostarse y suspender toda su actividad. La frecuencia de los episodios es variable,
oscilando entre uno y cuatro o cinco al mes. La duración de una crisis de migraña
generalmente no sobrepasa las 24 horas, aunque pueden ser muy breves (tres o
cuatro horas) o muy largas (hasta tres días).
El tipo de dolor que podría indicar una cefalea se divide de la siguiente forma:
 Dolor eléctrico (calambre).
 Dolor opresivo (como un casco).
 Dolor pulsátil (como un latido).
 Dolor terebrante (como un taladro).
 Dolor explosivo.
De forma visible, se pueden detectar los siguientes síntomas:
 Edema palpebral: párpados más cerrados.
 Espasmos faciales.
 Párpados caídos.
 Anisocoria: diferencias entre la dilatación de las pupilas.
 Lagrimeo.
 Enrojecimiento de ojos.
 Vértigo.
 Náuseas y vómitos.
Existen ciertos síntomas que además requieren de una visita prácticamente
inmediata al médico:
 Alteraciones en la visión: (manchas negras, luces brillantes, distorsión visual,
visión doble, etcétera).
 Sensación de hormigueo en brazos y piernas.
 Erupciones cutáneas.
 Mareo e inestabilidad al ponerse en pie.
 Caída de párpados o cambios en el tamaño de la pupila.
 Rigidez en la nuca.
 Fiebre.
Prevención
Existen formas de evitar que una cefalea se desarrolle más allá de lo que debería;
estas son algunas de las recomendaciones:
 Tratar de llevar una vida ordenada.
 Realizar ejercicio físico de manera habitual.
 Tener unos hábitos de alimentación saludables, tomando más frutas y
verduras y evitando las grasas.
 Evitar el alcohol y el tabaco.
 Evitar abusos de medicación o cafeína.
 Solicitar ayuda ante síntomas depresivos, que pueden ser un
desencadenante del dolor o de su agravamiento.
 Acudir al neurólogo frente a cualquier tipo de dolor inesperado.
Tipos
A grandes rasgos, se pueden dividir las cefaleas entre primarias y secundarias. Las
cefaleas primarias, que representan el 90 por ciento del total de casos, son aquellas
en las que el dolor de cabeza es el único síntoma, mientras que las cefaleas
secundarias son aquellos dolores de cabeza que surgen a causa de una
enfermedad concreta.
Migrañas
La migraña o jaqueca es un trastorno constitucional con base hereditaria que se
caracteriza por presentar episodios recurrentes de dolor de cabeza. Se localiza en
una parte de la cabeza (hemicraneal) o en toda la cabeza, tiene carácter pulsátil con
sensación de latido y se acompaña de náuseas y ocasionalmente vómitos, así como
de un malestar exagerado por las luces (fotofobia) y por los ruidos (fonofobia).
Habitualmente el dolor se desencadena en relación a diversos estímulos como
estrés, menstruación, ciertos fármacos o alimentos, cambios climáticos o esfuerzo
físico. Es un dolor que generalmente empeora con la actividad física y mejora con
el reposo.
Cefalea de tensión
Es un tipo de cefalea primaria. Se presenta en forma de dolor que se localiza en la
región occipital de la cabeza o en la frente, alcanzando en ocasiones a la región
cervical. El dolor es de moderada intensidad (menos que la jaqueca) y no suele
acompañarse de náuseas, fotofobia o fonofobia. Tampoco suele empeorar con el
ejercicio físico. Suele estar presente todo el día y generalmente no suele impedir a
la persona desarrollar su actividad física habitual. Algunos pacientes con cefaleas
episódicas comienzan a desarrollar dolor de cabeza con mayor frecuencia e
intensidad, hasta el punto de presentarlas a diario o la mayor parte de los días. Esta
situación generalmente se asocia a un consumo elevado de analgésicos y ergóticos,
lo que se ve favorecido por el amplio y fácil acceso que presenta el consumo de
estos fármacos, habitualmente tomados sin prescripción médica.
La cefalea de tensión es la más común de todas las cefaleas, agrupando el 78 por
ciento de los casos según recoge la Sociedad Española de Neurología (SEN). La
cefalea de tensión puede durar desde 30 minutos hasta siete días, aunque lo más
frecuente es que dure de cuatro a 13 horas.
Las causas de una cefalea de tensión no están del todo claras: se suele usar el
término de “tensión” ya que se deduce que puede estar provocada por una tensión
muscular o mental, pero no se descartan otro tipo de factores:
 Factores ambientales: El estrés, la ansiedad o la depresión suelen asociarse
con la cefalea de tensión. Estos factores emocionales pueden causar tensión
en los músculos pericraneales.
 Factores genéticos: Si los padres o hermanos de una persona han tenido
episodios frecuentes de cefalea de tensión, aumentan las posibilidades de
que la persona los sufra también.
 Mecanismos periféricos: El aumento de la sensibilidad muscular puede
afectar a la tensión de los músculos pericraneales, debido a la
sobreestimulación de los receptores nociceptivos (terminaciones nerviosas
que transmiten la sensación dolorosa).
 Mecanismos centrales: Cuando las neuronas del sistema nervioso central
son más sensibles de lo habitual a estímulos siempre se interpretan como
dolorosos.
Cefalea crónica diaria
Es también un tipo de cefalea primaria. Representa un grupo de cefaleas
caracterizadas por la frecuencia casi diaria del dolor de cabeza. Presentan dolor de
cabeza más de 15 días al mes durante al menos 3 meses. En la mayoría de los
casos se trata de pacientes que previamente habían presentado migraña o cefalea
de tensión. Con frecuencia, se presentan asociadas a un elevado consumo de
analgésicos y ergóticos, generalmente por automedicación.
Cefalea en racimos
Consiste en un dolor de cabeza que se presenta de forma agrupada durante varios
días en determinadas épocas del año. Esta cefalea primaria es la segunda más
frecuente en España por detrás de la migraña. Según un informe presentado por la
Fundación del Cerebro, institución que cuenta con el aval de la Sociedad Española
de Neurología (SEN), en España podría haber al menos unos 47.000 afectados por
cefalea en racimos, una cifra similar a la de pacientes con esclerosis múltiple.
Además, cada año aparecen al menos 1.000 nuevos casos de esta enfermedad,
que mayoritariamente la padecen hombres y con carácter episódico (80 por ciento
en ambos casos). Por el contrario, un 20 por ciento de los pacientes –generalmente
varones- padecen cefalea en racimos en su forma crónica, es decir, los ataques de
dolor de cabeza aparecen de forma ininterrumpida durante más un año sin remisión
o con remisiones menores a un mes. La enfermedad suele aparecer cuando los
pacientes rondan los 30 años pero, aunque es menos frecuente, también se dan
casos en la infancia y adolescencia y en la edad avanzada.
Según la SEN, este tipo de dolor de cabeza se caracteriza porque aparece un dolor
unilateral y localizado alrededor del ojo y/o la sien (a veces puede afectar a otras
regiones). La cefalea en racimos es extremadamente dolorosa, dado el dolor de
intensidad grave se le ha denominado cefalea suicida por la gran intensidad del
dolor.
Muchos de los pacientes que la sufren tienen otras enfermedades o afecciones
psiquiátricas como depresión o ansiedad y pueden presentar intranquilidad o
agitación. Además. diversos estudios indican que entre los pacientes con cefalea
en racimos existe un aumento marcado del consumo de tabaco y algo del alcohol y
que también es más frecuente el uso de drogas recreativas.
Por otro lado, este tipo de cefalea tiene un gran impacto en la calidad de vida de las
personas que la sufren. Según este informe, hasta un 36 por ciento de los pacientes
refiere haber perdido su empleo a consecuencia de esta patología y un 32 por ciento
confiesa haberlo reducido en al menos la mitad.
Asimismo, el 96 por ciento de pacientes con cefaleas en racimos han tenido que
modificar sus estilos de vida.
Tratamientos
En primer lugar, se debe saber qué tipo de cefalea es el que sufre el paciente. El
tratamiento farmacológico cuando se da la crisis del dolor consiste en
betabloqueantes y antidepresivos y analgésicos antiinflamatorios en la fase aguda
de la dolencia. Estos medicamentos no deben tomarse durante más de dos días a
la semana, pues de hacerlo pueden provocar una cronificación del dolor. Tampoco
deben combinarse unos fármacos con otros.
Para aquellas personas cuyas cefaleas duren más de dos días a la semana se
puede recurrir a un tratamiento preventivo basado en la toma de antidepresivos
como la amitriptilina, con una duración de tres a seis meses, u otros fármacos
preventivos de distintos grupos farmacológicos.
Las técnicas de relajación son otra de las alternativas para rebajar los dolores, al
igual que llevar una dieta equilibrada. Otras opciones que no implican la toma de
fármacos consisten en tratar de seguir unos hábitos de vida saludables: mantener
un horario de sueño regular, hacer ejercicio o evitar el tabaco y el alcohol.
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