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LA CONCEPCIÓN DEL COSMOS EN LOS ORIGINARIOS SUMERIOS Y EGIPCIOS

LA OBSERVACIÓN del cielo ha sido un fenómeno universal, por lo que todas las
grandes civilizaciones del pasado crearon complejas explicaciones sobre el
Universo y los distintos eventos que en él ocurren. La mayoría del
conocimiento así generado se ha perdido para el hombre occidental, pues al
ser nuestra cultura heredera directa del saber griego, sólo estamos
familiarizados con los logros de esa civilización, así como con el conocimiento
astronómico surgido entre los sumerios, pues los griegos tomaron gran parte
de esa información, la hicieron suya, y la trasmitieron al mundo occidental.

CONCEPCION DEL COSMOS CULTURA EGIPCIA

Observando el cielo, los egipcios veía un fondo uniforme de color azul


durante el día y negro durante la noche con las mismas características que el
Nilo, por lo que llegaron a la conclusión de que el cielo se componía de agua.

Este agua celestial se encontraba alrededor de la tierra y se extendía en todas


las direcciones hasta el infinito con la única ayuda de la atmósfera para evitar
que éste se precipitara sobre la tierra. Durante el día el sol ascendía
atravesando la superficie de ese océano celestial, y tras el ocaso, cuando las
estrellas salían, el sol descendía hasta una región denominada "Duat". Puesto
que los egipcios se habían dado cuenta de que el sol se componía de alguna
manera de fuego, creían que permanecía dentro del vacío cósmico, pero en
un lugar no visible desde la tierra. Pensaban que el Duat se hallaba bajo la
superficie terrestre y que era el equivalente del cielo. En la cosmología
egipcia, el mundo consistía en, tal como se narra en los textos antiguos, de
cielo, tierra y Duat.

La imagen egipcia del cosmos se representaba utilizando los equivalentes


mitológicos de cada uno de sus elementos: Nut (la diosa del cielo) estirada
sobre el cuerpo yacente de Gueb (tierra), con Shu (atmósfera) entre ambos.

Esta concepción del cosmos se refleja en muchas imágenes de los templos,


las tumbas, los papiros, y los sarcófagos. Quizás una de las más claras son las
encontradas en el cenotafio de Setos I (hacia 1305-1289 a.C.) en Abidos, y en
la tumba de Ramses IV (hacia 1153-1146 a.C. ) en el Valle de los Reyes, donde
destacan tanto por sus imágenes como por sus textos.