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EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL: UNA OPCIÓN VÁLIDA

Por Camila Castillo Villaflor

La homosexualidad como conducta, ha sido definida de muchas


formas, tanto por sus detractores como por quienes la profesan o defienden.
Muchos la han catalogado de enfermedad, sin que hasta el día de hoy,
estudios uniformes y serios puedan probar dicha calidad; otros, la han visto
como una variable natural de la conducta del ser humano. Sin embargo
ninguna de dichas posturas tiene total acogida dentro de la población.

Más allá de todas las discusiones que rodean al tema, que no son
pocas, es una realidad su existencia. Por lo tanto, es de importancia su
regulación, esfera que sin duda lleva de lleno al derecho, que es la rama de
las ciencias sociales orientada a ordenar realidades patentes en la sociedad.

Para poder tomar el tema desde la arista que nos atañe es necesario
adentrarnos primero en nociones que relacionaremos estrechamente:
homosexualidad y matrimonio.

La Real Academia de la lengua española define a la homosexualidad


como “la inclinación hacia la relación erótica con individuos del mismo sexo”;
otras fuentes son mas amplias en su trato, y la conceptúan como “la
interacción o atracción sexual, emocional, sentimental y afectiva hacia
individuos del mismo sexo”. Como vemos, dependerá de la definición que se
adopte, la amplitud que puede llegar a tener el tema. En nuestro caso nos
adheriremos a los seguidores de la segunda noción.

Por su parte, el Matrimonio en el Código Civil chileno, está definido


como “un contrato solemne por el cual un hombre y una mujer se unen
actual e indisolublemente, y por toda la vida, con el fin de vivir juntos, de
procrear, y de auxiliarse mutuamente” conforme a esta postura, bajo ningún
parámetro podría contemplarse el matrimonio entre dos personas del mismo
sexo; puesto que atentaría contra uno de los elementos de la esencia del tan
sui generis, contrato de matrimonio.

Sin embargo y habiendo observado la salvedad hecha por el legislador,


a fin de exigir que sea un contrato entre un hombre y una mujer, nos queda
la opción de replantearnos la existencia del matrimonio homosexual, bajo la
simple fórmula de eliminar la mención al sexo de los cónyuges en la
definición de matrimonio y concordar las normas que también se refieran a
ello. Para dicha afirmación creemos tener argumentos suficientes.

Dentro de las características que se contemplan en el Derecho de


familia, que es donde ubicaríamos el matrimonio homosexual, de existir el
mismo, encontramos: el contenido ético de sus instituciones, puesto que en
ninguna otra rama del Derecho influyen tanto la religión y la moral. Respecto
a este punto, si ya se ha desligado al Estado de la Iglesia, en lo que se refiere
a la moral ¿por qué ha de imponerse una moral determinada que indique que
está bien o no tener una relación con otro ser humano, común y silvestre que
sólo tenga el mismo sexo que uno?; Otra característica básica de esta rama,
radica en que son normas orden público familiar, donde en la misma
Constitución se asegura que “La familia es el núcleo fundamental de la
sociedad”. En esta parte es necesario que veamos el tenor de la palabra
familia, el que ha cambiado con el tiempo. Actualmente a nadie le parece
extraño que existan las familias monoparentales, que bajo ningún punto de
vista la legislación ni la moral son capaces de castigar, por el hecho de existir
sólo un modelo a seguir, esto más allá del sexo de los hijos y del padre o la
madre que los tiene a su cargo. Este mismo es el fundamento para rebatir a
quienes dicen que tener una familia conformada por dos personas del mismo
sexo puede ser atentatoria al desarrollo de un sujeto. Otro cariz importante
se basa en las finalidades fundamentalmente tuitivas que se le asignan a la
familia y que trascienden estrictamente al ámbito individual, por lo que debe
velarse por la mejor constitución para la sociedad, en vista de que mediante
el libre ejercicio de los derechos de las personas puedan cumplirse los fines
previstos en el ordenamiento jurídico. Por otra parte está de más decir la
trascendencia que tienen las relaciones estrictamente personales sobre las
relaciones patrimoniales; y por ultimo y como consecuencia de las
características anteriores, las corrientes más modernas han ido permitiendo
un mayor ámbito de acción al principio de la autonomía de la voluntad, lo
que no impediría bajo ningún aspecto negarle la legitimidad a un ser humano
de elegir lo que cree mejor para su propia vida, esto siempre en un marco
legal.

Otro tema importante vinculado al Derecho de familia y el Matrimonio,


es el hecho de que las normas que lo regulan tratan la mayoría de las veces,
o de derechos de potestad, lo que supone una relación de superioridad, o
bien derechos de reciproca dependencia, sean estos de carácter personal
sean de carácter patrimonial.

Hay que agregar a lo anterior, que los principios que regulan los temas
que estamos tratando, si se miran con una visión actual y realista del tema
de la homosexualidad y el matrimonio, no tendrían porque restringir la
libertad individual en el sentido de elegir una pareja homosexual para toda la
vida y que la misma se encuentre reconocida por el Ordenamiento jurídico
con los mismos beneficios, derechos y deberes que tienen las parejas
heterosexuales. El principio de la constitución cristiana de la familia,
entendido como un fundamento del Derecho de Familia, es un lineamiento
que se tuvo en especial consideración al momento de la elaboración de
nuestro Código civil, sin embargo el mismo en la actualidad se ha limitado,
puesto que no cabe reglamentar las relaciones humanas de una sociedad
laica al alero de ninguna religión o Iglesia. Además conforme a otro principio,
el del Interés de la familia, que tiene su fuente en la Constitución, no cabe
hacer distinciones en la formación de la misma ni a sus características
particulares, sino que sólo obliga tanto a gobernantes como a tener presente
el mismo al momento de la toma de decisiones. Otro fundamento del
derecho de familia y por consiguiente del matrimonio, es el del interés
superior del niño, este principio si bien no es de la esencia del matrimonio si
suele estar ligado al mismo, sea por temas de reproducción o de adopción;
en cuanto a este punto es donde podemos encontrar mayores reticencias a
la existencia del matrimonio homosexual, sin embargo se debe hacer la
salvedad que son situaciones distintas y que no necesariamente el
matrimonio entre dos personas del mismo sexo debe llevar inequívocamente
a la necesidad de tener hijos. Otro principio importante, es el de la protección
del cónyuge más débil, y no existiendo una distinción por parte del legislador
en cuanto a si es el hombre o la mujer el cónyuge más débil, ha de carecer
de importancia si en una relación de pareja se repite el mismo sexo para
fines de determinarlo. Por ultimo y en relación a nuestro tema, los principios
más importantes serían la igualdad de los cónyuges y el principio de la
autonomía de la voluntad; en el primero se expresa con absoluta claridad el
concepto de que no puede existir un trato discriminatorio hacia ninguno de
los miembros de la pareja, esto independiente de su sexo, y en esa vía ha
avanzado la legislación. En lo que respecta a la autonomía de la voluntad, las
corrientes modernas del derecho de familia han ido permitiendo un mayor
ámbito de acción de la misma, que permita el surgimiento de una familia
igualitaria y asociativa que admite que sus miembros puedan establecer
entre sí pactos o estipulaciones. Ya no vemos la familia decimonónica, un
padre con la autoridad plena y absoluta que rige los destinos de la familia,
por el contrario vemos un núcleo familiar en que todos sus miembros, en
este caso la pareja, colabora recíprocamente para alcanzar los fines que
orientan a su grupo familiar.

Con respecto al tema mismo del matrimonio y teniendo en cuenta que


sus fines están establecidos por ley y son, en primer lugar vivir juntos o
hacer una vida en común, luego, la procreación y por ultimo auxiliarse
mutuamente. Podemos ver que el legislador ha establecido un orden de
importancia en su enumeración. El vivir juntos, acarrea la existencia de una
comunidad de vida libremente elegida y con todos los derechos y deberes
que ellos acarrea; cuando se redactó el Código civil, se consideró a Andrés
Bello un visionario al fijar los fines del matrimonio en este orden, puesto que
de no ser así y dar preeminencia a otros, como por ejemplo la procreación o
el auxilio mutuo, habrían matrimonios que no serían válidos a pesar del
cumplimiento de la exigencia de la diferencia de sexos, como lo sería el caso
de una pareja de ancianos, una pareja de personas infértiles, o para la
circunstancia de el mutuo auxilio, el hecho de del matrimonio ente dos
personas con graves discapacidades físicas que impidieran su normal
desarrollo e la Comunidad; sin embargo este no fue el caso. Además en lo
que se refiere a la procreación, no se exige que la misma se produzca, de
hecho hoy en día la impotencia o infertilidad no constituye causa directa para
pedir la nulidad del matrimonio. Por lo que en consecuencia la mayor
finalidad de la enumeración legal de los fines del matrimonio, es concebirlo
como una unión por todo la vida, en la cual se puede o no proyectar la
procreación de los hijos o la crianza de los mismos, pero si ello no se
concreta no por ello se priva al matrimonio de lo que es su esencia.

Habiendo expuesto parte de los fundamentos teóricos y legales que


dan fuerza a nuestra postura, que más que apoyar la existencia de l
matrimonio homosexual, lo que pretende es desvirtuar aquellos
razonamientos que dicen que no es válido, que es imposible y hasta inmoral;
lo que se pretende es que mirando a la esencia misma del matrimonio como
institución que pretende realizar la felicidad humana, y yendo más allá de los
fundamentos, principios y características que rigen la materia, que como
vimos incluso pueden jugar a nuestro favor, es que nos hagamos la siguiente
pregunta y la respondamos lógicamente ¿Por qué dos personas del mismo
sexo no podrían ser capaces de generar un vínculo lo suficiente mente fuerte
y estable para crear una comunidad de vida, que es el objeto del
matrimonio? Yo creo que no hay razón, y por lo tanto el matrimonio
homosexual sería una opción tan válida como la unión entre dos personas
heterosexuales.