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¿Cuál es el futuro posible de la Revisoría Fiscal en Colombia, a raíz del proceso de Implementación

de Estándares Internacionales de Información Financiera?

EL FUTURO DE LA REVISORÍA FISCAL EN COLOMBIA.


La Revisoría Fiscal es uno de los cargos más importantes de una compañía, el Revisor Fiscal está
por encima del mismo gerente o presidente de la compañía y esto es gracias al conocimiento e
independencia mental, por lo que para desempeñar este cargo se debe tener una amplia experiencia,
además, para sustentar cada uno de los informes que éste emita.
El objetivo inicial de la Revisoría Fiscal era el de proteger los bienes de terceros e inversionistas,
hoy en día debido a los cambios que han surgido a nivel internacional, su papel fundamental es el de
proteger el interés público, aunque el objetivo de ser unos profesionales idóneos, de verificada
honradez, integridad y responsabilidad sigue siendo el mismo; si bien esto está claro, muchos
coinciden en que se debe hacer una reforma estructural al código de comercio para que esté al nivel
de las exigencias y estándares internacionales.
La profesión contable sin duda alguna es una de los que hoy en día amerita más actualización,
debido a los nuevos estándares internacionales, y esta correcta actualización evitará una imagen de
mediocridad e incompetencia de la profesión de la contaduría pública, para esto, debemos ser todos
los estudiantes y contadores públicos partícipes y trabajar arduamente en pro de que nuestra
profesión sea un eslabón importante en el sector económico y social del país. Pero, la actualización
no deberá ser sólo por parte de los ya graduados y que se encuentran en ejercicio de la profesión, si
no, que se debe hacer una unificación en los estándares de la educación, garantizando así, un
mínimo de calidad para la Contaduría Pública y por ende para la Revisoría Fiscal, lo que nos hará
más competitivos en este mundo globalizado. Es preocupante que se esté mencionando que con la
implementación de las NIIF la Revisoría Fiscal puede acabarse, por el contrario, se esperaba que se
fortaleciera aún más esta profesión, pues esta práctica es verdaderamente importante dentro de
cualquier organización; por eso, es reiterativo afirmar que se debe evolucionar en cuanto a normas,
procedimientos y lineamientos necesarios para operar como verdaderos profesionales.
Se debe evitar encasillar la profesión de la Contaduría Pública y de la práctica de la Revisoría
Fiscal, para esto es necesario darle un enfoque nuevo donde se tenga en cuenta más la realidad de la
economía del país y de la misma empresa que prácticas obsoletas que no permitan que los
dictámenes emitidos sean veraces y confiables.
Una de las grandes ayudas para que la Revisoría Fiscal no presente fallas, sin duda alguna es que
cuente con una normatividad apropiada y acorde a la realidad económica mundial, que no siga este
estancamiento que tantos vacíos deja en esta práctica, los cambios que hasta el momento lleva no
son suficientes y es pertinente reflexionar sobre las técnicas que se utilizan para tal fin, la Revisoría
Fiscal debe actuar de manera preventiva mas no correctiva.
Más que un controlador, la Revisoría Fiscal debe estar encaminada en un liderazgo dentro del
marco de la legalidad y que sea esta profesión una herramienta para fortalecer valores como la
honestidad, responsabilidad y todos los demás valores éticos y morales que hagan que todo tipo de
organizaciones desarrollen sus actividades dentro de la buena fe.
El Revisor Fiscal debe tomar conciencia de la responsabilidad que tiene en sus manos, por lo tanto,
está en la obligación de verificar que se cumplan las normas, procedimientos y políticas que rigen
en la actualidad, debe velar porque las cifras y toda la información financiera tengan una
razonabilidad, lo cual servirá para que la administración proyecte el desarrollo de la compañía
tomando las decisiones adecuadas; además, le compete también el aspecto humano, social y del
medio ambiente de la compañía, para lo cual tiene la facultad de dar fe pública y garantizar que
dichas organizaciones están dentro de unas buenas y sanas prácticas.
Es importante que el Revisor Fiscal tenga criterio y sea firme al momento de realizar una asesoría,
deben primar las normas vigentes y no los gustos o caprichos de los clientes, debe ser enfático en la
transparencia, calidad y confiabilidad de la información financiera y debe ser consciente que una
mala práctica puede poner no sólo en riesgo su integridad profesional, sino también el buen nombre
de la compañía, por lo que este debe tener un gran sentido de pertenencia en toda organización que
represente.
Si bien la Revisoría Fiscal tiene una larga trayectoria en Colombia y se han presentado algunos
cambios, es evidente que no son los suficientes para estar al nivel requerido y debe ser una decisión
desde la contaduría pública que estos cambios se den, se debe responder con eficiencia a la
evolución que enfrenta hoy el mundo.
El Consejo Técnico de la Contaduría Pública se ha pronunciado frente al tema, haciendo un llamado
para que la profesión haga una transformación inmediata y profunda en la Revisoría Fiscal, el
cambio se presenta a pasos agigantados, lo que es un desafío para la Contaduría Pública y se debe
tener en cuenta que también influyen cambios no sólo en la profesión, sino también en aspectos
como la tecnología, sociedades, responsabilidades ambientales, entre otros.
Cada vez debemos ser más competitivos y es necesario que el cambio se haga desde las bases, se
necesita una nueva mentalidad, un pensamiento que nos aleje de metodologías y prácticas del
pasado que hoy ya no son tan eficientes.
La Revisoría Fiscal se debe fundamentar en el concepto de auditoría integral, esto es, una auditoría
de cumplimiento, de gestión y de control interno, enfocándose en la supervisión, revisión y
evaluación de este último, lo que sin duda alguna le dará un valor agregado y lo que permitirá no ser
una carga para la organización.
Una buena Revisoría Fiscal evalúa de manera exhaustiva la eficiencia y eficacia del desarrollo del
objeto social de la empresa y todos sus procesos, es por esta razón que las normas que la rigen
deben avanzar al mismo ritmo que todas las normas internacionales que con ella tienen que ver, así
se evitan vacíos, que esta profesión deje de tener la relevancia que tiene y sobre todo que se pierda
credibilidad en el ejercicio del Revisor Fiscal.