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AMANDA TERESA PÁEZ PINILLA

2011

PSICOACÚSTICA

Tanto la audición como el lenguaje son para las personas que no tienen problemas
auditivos una parte normal de la vida, pero el sonido es increíble y solo lo
comprendemos cuando tenemos la ventaja de visualizarlo a través de osciloscopios,
analizadores de frecuencia, sonógrafos y medidores de ondas sonoras. Es importante
que utilicemos nuestra imaginación para ver el sonido que nos rodea ya que viviríamos
en medio de una densa niebla (Pascoe, 2008).

El Audiólogo debe comprender las interacciones entre las dimensiones del sonido:
frecuencia (Tono), intensidad (Sonoridad), duración (Tiempo), y timbre. Por ejemplo,
las frecuencias graves a baja intensidad requieren más tiempo para ser audibles en el
umbral (4 a 5 segs) que las frecuencias agudas (2 a 3 segs). A baja intensidad un
incremento de 5 dB HL será apenas audible, pero a alta intensidad con un incremento
de 5 dB HL se puede alcanzar rápidamente el umbral de dolor, debido al crecimiento
exponencial logarítmico del decibel. (Berlín, 2005).

Para comprender la relación entre umbrales de tono puro y umbrales del habla, los
cuales deben estar de acuerdo entre sí, se debe recordar que mientras el tono puro
corresponde a una banda estrecha de frecuencia con tiempo de subida, meseta y
tiempo de bajada, sin armónicos agregados, por el contrario el habla corresponde a
numerosas amplitudes en función de numerosas frecuencias, incluyendo los armónicos
propios del timbre de cada voz, para conformar el amplio espectro del habla que
dibujamos sobre el audiograma (Valente, 2009).

El sonido es un movimiento armónico simple constituido por moléculas que viajan en


forma de onda, con diferentes velocidades de conducción a través del aire a 340
mts/seg (Conducto auditivo externo), de sólidos a 1900 mts/seg (Huesos del cráneo,
huesecillos del oído medio, tejidos blandos como los músculos) y de los líquidos a 1400
mts/seg (Endolinfa, Perilinfa). Cuando la onda se desplaza en picos hacia arriba se
encuentra en compresión, y cuando se desplaza en picos hacia abajo se encuentra en
rarefacción. Una fase de rarefacción y condensación forma un ciclo. La amplitud de la
onda se representa en el eje de la “y” y el tiempo o duración en el eje de la “x”. Sobre
un eje plano de 180 grados, el pico positivo se encuentra a 90 grados y el negativo a
270 grados. (Portmann, 1979).

La velocidad de propagación depende de la frecuencia: está en relación directa con el


producto de dicha frecuencia por la longitud de onda (De Sebastián, 1979)
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La frecuencia expresada en Hz, se define como el número de ciclos por segundo.
Aunque de rutina para la vía ósea medimos únicamente las octavas (250, 500, 1000,
2000 y 4000), cuando se encuentra una diferencia mayor de 20 dB HL entre ellas,
debemos medir las interoctavas (750, 1500, 3000 Hz) (Portmann, 1979).

La intensidad se refiere a la amplitud del sonido y se debe tener en cuenta que su


unidad de medida, el decibel, incrementa logarítmicamente, siendo una escala
relativa, donde el cero no significa ausencia de sonido, ya que pueden haber valores
negativos: el sonido crece tridimensionalmente y los limites de la intensidad varían con
la frecuencia y el tipo de transductor por las características técnicas y el diafragma de
cada uno. La sensibilidad a 0 dB depende de cada persona y es mayor en el rango de
1000 a 3000 Hz (Valente, 2009).

Las ondas auditivas se transmiten en fase cuando todas simultáneamente se


encuentran en condensación con sus picos positivos a 90 grados, y en rarefacción con
sus picos negativos a 270 grados. Cuando la conducción neural se realiza “fuera de
fase” o las ondas de transmiten “desfasadas”, se produce la Desincronia Auditiva, lo
cual no significa ausencia de audición: el sujeto oye los tonos a niveles normales en el
umbral, pero no puede comprender el habla con eficiencia. Los Potenciales Evocados
Auditivos Transientes con estímulo click, por vía aérea y por vía ósea son
especialmente sensibles a la Desincronia Auditiva porque puede observarse las ondas
invertidas al cambiar la polaridad del estimulo, de rarefacción a condensación. Los
reflejos estapediales están ausentes y las otoemisones acústicas presentes normales.
(Berlín, 2005).

El sentido de la audición se compone de cinco elementos o escalones de complejidad


que forman una secuencia lógica:

1. Elemento intensivo: Los tímpanos sienten el impacto de las presiones sonoras


en el volumen de aire que ocupa el CAE, que comparados con la presión
atmosférica proporcionan la sensación acústica (“Siento algo”)
2. Elemento temporal: Cada sensación intensiva puede ser de diferente duración.
Al mismo tiempo esas sensaciones se pueden repetir en diferentes secuencias.
Surge el ritmo como señal para la comprensión del lenguaje hablado.
3. Elemento tonal: Cuando la velocidad de los ciclos vibratorios se repite, se
generan estímulos continuos causados por diferentes frecuencias lentas
percibidas como graves, y rápidas percibidas como agudas, lo cual nos permite
diferenciar los sonidos simples de los complejos.
4. Elemento espectral: Hasta los sonidos más simples se describen por su espectro
el cual se puede definir como su proyección tridimensional en el espacio. La
audición en este nivel alcanza su máxima complejidad porque se constituyen
grupos de tonos o sonidos compuestos.
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5. Elemento espacial: Es raro sentir el sonido no en el sitio donde se contacta con
las estructuras del sonido sino en el sitio donde se origina. Sentimos el sonido
desde todas las direcciones. La audición nos da una sensación remota que nos
une física y psíquicamente con el medio ambiente. (Pascoe D., 2001).

En el caso de la audición se requieren por una parte las vibraciones mecánicas de los
tres más pequeños huesecillos del cuerpo humano: martillo, yunque y estribo.
También ocurren cambios en el medio hidráulico constituido por la endolinfa y la
Perilinfa del oído interno. El movimiento de las partículas o moléculas de aire
producido por las fuentes sonoras que vibran determina que se compriman o
expandan en fases denominadas de compresión o rarefacción. Los sonidos del lenguaje
se dividen en vocales y consonantes. El conjunto de dichos sonidos se localizan entre
100 y 4000 Hz., que oscilan en una intensidad entre 20 y 60 dB HL. (Berruecos, Ma. y
cols, 1999).

FISIOLOGIA DE LA VIA OSEA:

Georg von Bekesy, ganador del Premio Nobel de Medicina en 1961, por sus
investigaciones sobre la teoría de la onda viajera de la cóclea y su funcionamiento en
mamíferos, escribió numerosos artículos relacionados con la conducción por vía ósea.

La señal transmitida a través del hueso de la mastoides pasa por el oído externo y
medio, estimulando el mecanismo conductivo. La señal llega a la cóclea del oído
interno, estimulando las dos cócleas simultáneamente porque ambas se encuentran
dentro de los huesos temporales del cráneo, generando un patrón vibratorio en masa,
cuando se presenta el tono puro en el oído examinado y el ruido de masking en el oído
no examinado (Valente, 2009).

Sin embargo, esta vibración es diferente según la frecuencia del estímulo:

-Conducción ósea por inercia:

Para las frecuencias por debajo de 800 ciclos, el cráneo vibra como un cuerpo rígido
indeformable, estimulando el órgano de Corti para deformar mecánicamente las
estructuras del oído interno y los huesecillos del oído medio, lo cuales tienen una
inercia suficiente para no seguir en fase los movimientos del cráneo. Se crea entonces
un movimiento vibratorio de los huesecillos, desfasado con las paredes laberínticas
formadas por el hueso temporal, ocasionando la excitación del órgano de Corti. Los
dos oídos internos están estimulados a la misma intensidad cualquiera que sea el
punto de aplicación del vibrador óseo. Los umbrales respectivos para las frecuencias
graves de cada oído derecho e izquierdo, dependen en gran medida de la inercia de las
estructuras osiculares y cocleares (Portmann, 1979).

Tonndorf 1966, citado por Musiek 1999, describe tres modos de conducción ósea:
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- La energía irradiada dentro del CAE, llamada óseo-timpánica, en la cual la onda
vibratoria desde la porción ósea del canal es conducida dentro del CAE a través de la
membrana timpánica usando la vía normal de conducción aérea.

-La aceleración del hueso temporal, también llamada conducción ósea por inercia,
causa la respuesta inercial de la cadena osicular, especialmente de la platina del
estribo y de los fluidos del oído interno.

- Compresión ósea por compresión (Ver adelante).

-Conducción ósea por elasticidad:

Para las frecuencias entre 800 y 1600 Hz, entra en juego la elasticidad del cráneo de
acuerdo con la vibración de los puntos sonoros: mientras de un lado se produce un
movimiento hacia adelante, en el lado opuesto ese movimiento va hacia atrás,
estimulando de forma diferente las dos cócleas (De Sebastián, 1979).

-Conducción ósea por compresión:

Para las frecuencias mas elevadas a partir de 1600 ciclos, el cráneo vibra por secciones
según la aplicación de la fuente sonora, produciéndose fenómenos de compresión y
dilatación de las estructuras craneales (De Sebastián, 1979).

El cráneo se comporta como un cuerpo deformable, con cierta elasticidad y la


estimulación entraña unas zonas de vibraciones variables, en posición y en número,
según las cualidades físicas del cráneo, dimensiones, consistencia y la frecuencia del
estimulo. Según que el oído interno de un lado o del otro se encuentre en una u otra
de estas zonas, el umbral podrá ser variable. La ubicación del transductor deberá ser
en la mastoides del oído a evaluar para obtener umbrales más precisos. La alternancia
entre dilatación y compresión de las cavidades laberínticas no puede determinar un
movimiento de la membrana basilar, excepto cuando existe una diferencia de
elasticidad entre las estructuras que obturan las ventanas redonda y oval (Portmann,
1979).

Tonndorf 1966, citado por Musiek 1999, describe la compresión ósea por compresión,
como las vibraciones que distorsionan el hueso temporal, que conducen la onda
viajera dentro de la cóclea. Si el paciente tiene una perdida auditiva conductiva en el
CAE no se afectan las conducciones óseas por inercia y conducción, pero se afecta por
el primer modo de conducción con el reforzamiento por el aire en el CAE y el pico de
resonancia natural se ve comprometido. Pero si el paciente presenta una fijación o una
discontinuidad de la cadena osicular, se afectaran las conducciones por inercia y
conducción, en el mismo grado de la lesión de la cadena. La relación entre conducción
por el hueso frontal y conducción ósea por la mastoides, depende del sitio de la lesión.

El efecto de la escotadura de Carhart (Llamado el “Padre de la Audiología”),


encontrado en casos de otosclerosis, que produce un ligero descenso en el umbral de
la conducción ósea alrededor de 2000 Hz, desaparece después de la cirugía de
Estapedectomia, sugiriendo que probablemente la perdida en la conducción ósea de
2000 Hz, era un artefacto, reflejando la perdida de la inercia de los componentes óseo-
timpánicos, cuando la cadena osicular es reparada (Musiek, 1999).
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Salesa y cols 2005, confirman lo publicado por De Sebastián 1979, con relación al
efecto de las patologías del oído externo y medio, sobre los perfiles audiométricos en
las pérdidas auditivas conductivas:

- Efecto de masa:

Afecta la audición en frecuencias agudas. Observamos la pérdida de sonoridad en


frecuencias agudas cuando medimos con el analizador de audífonos, utilizando el
micrófono de sonda para la medición del oído real REM, el efecto de pérdida de
inserción por colocar el molde dentro del Conducto Auditivo Externo (CAE), con el
audífono apagado. También con el efecto de oclusión del trago por el transductor de
diadema o la oclusión de ciertos tapones de cerumen. Igualmente, en las otitis medias
incipientes cuando la cavidad de aire empieza a llenarse con el exudado.

- Efecto de rigidez y elasticidad:

Afecta la audición en frecuencias graves. El ejemplo típico son las curvas observadas
en la Otosclerosis. También en la Otitis Media cuando el llenado completo de liquido
dentro de la cámara de aire produce rigidez de la cadena osicular y la membrana
timpánica. Igualmente las membranas monoméricas muy elásticas, ocasionan ligeras
hipoacusias conductivas para frecuencias graves. (De Sebastián, 1979).

Los efectos de masa y rigidez- elasticidad, sumados entre si, conforman la reactancia
que se mide en centímetros cúbicos (c.c.). Puede ocurrir que los efectos de masa y
rigidez-elasticidad, al actuar en sentido opuesto se anulen al entrar en juego una
frecuencia determinada, ocasionando que el resonador o cavidad del CAE, entre en
resonancia natural, porque la energía necesaria para mantener el aire en vibración es
mínima, ya que solamente se necesita vencer el rozamiento (De Sebastián, 1979). La
frecuencia de resonancia natural del CAE en los niños se puede encontrar alrededor de
1000 Hz, y con los cambios por la edad del CAE, se desplaza en la vida adulta a 3000 Hz
(Mueller, Hall, 1998).

John J. Rosowski 2010, desde la universidad de Harvard, presenta los avances en el


estudio de la perdida de la audición conductiva, que incluyen nuevas tecnologías de
diagnóstico como la vibrometría, reflectometría y el laser doppler.

REFERENCIAS:

- Bekesy Georg von. BÉKÉSY LABORATORY OF NEUROBIOLOGY. University of Hawaii at Manoa.


www.5.pbrc.hawaii.edu. /Bekesy/.

- Berlín Charles, Hood Linda. (2005). MEASUREMENT OF SOUND. Memorias Semana de la Otología,
Bogotá.

- Berruecos M., Lara K., Romano M. (1999). Programa de adiestramiento y evaluación de la


percepción auditiva. Paepa, Edimal. México.
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2011

- De Sebastián Gonzalo. (1979). AUDIOLOGIA PRÁCTICA. Panamericana, Argentina.

- Mueller G, Hall J. AUDIOLOGIST DESK REFERENCE. U.S.A.: Library of Congress. USA, 1998.

- Musiek F., Rintelmann W., (1999). CONTEMPORARY PERSPECTIVES IN HEARING


ASSESSMENT. Allyn, Bacon, P. 13 USA.

- Pascoe D. (2001). La audición y la rehabilitación del lenguaje. Fundación CINDA, Bogotá.

- Pascoe David. (2008). TRES MILAGROS IMPORTANTES: EL SONIDO, LA AUDICION Y LOS SONIDOS
DEL LENGUAJE ORAL. En: Audiología Hoy. Asociación Colombiana de Audiología. Bogotá, Vol. 5-2.

- Portmann Michel. (1979). AUDIOMETRIA CLINICA. Toray Masson. España.

- Rosowski John. (2010). AVANCES RECIENTES EN LA COMPRENSION DE LA PERDIDA DE AUDICION


CONDUCTIVA. American Academy of Audiology. USA.

- Salesa E., Perelló E., Bonavida (2005). A. TRATADO DE AUDIOLOGIA. Masson, Barcelona.

- Valente Maureen (2009). PURE TONE AUDIOMETRY AND MASKING. Plural Publishing. USA.