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1 inámicas de clase transformación agraria

MEXICO

.

Universidad

Autónoma

de Zacatecas

Henry Bernstein

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\�uel.-1.�¡

n

JMI.

rOrrúa

2012

Título original: The Class Dynamics ofAgrarian Change

© 2010, Ft:rnwood Publishing, Halifax-Canadá

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Priinera edición en español, febrero del año 2012

© 2012

UNIVERSIDAD Am·óNOMA DE ZAC'XITCAS Rlill lm"ERNACIONAL DE MIGRACIÓN Y DESARROU.O

© 2012

Por r;aracterísticas tipográficas y de diseño editorial

MIGUEL ÁNGEL PORRÚA, librero-editor

Traducción: Luis Rodolfo Morán Quiroz

Derechos reservados conforme a la ley

ISBN 978-607-401-557-7

Queda prohibida la reproducción parcial o total, directa o indirec­ ta del contenido de la presente obra, sin contar previamente con la autorización expresa y por escrito de los editores, en ténninos de lo así previsto por la Ley Federal del Derecho deAutor y, en su caso, por los tratados internacionales aplicables.

IMPRESO EN MÉXICO

PRINTED IN MEXICO

www . m ap <=>J.- '1-"Ll. a. e e>-�� Amargura 4, San Ángel, Áivam Obregón, 01000 México, D.F.

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:«.:

En memoria de mis padres, Esther)' Hany

���----,.-----------

Reconocimientos

Qun Borras) por su

Para con1enzm� gracias a Satmnino

imaginación y energía en el establecin1iento de esta nueva serie de

"pequeños libros sobre graneles ideas"

y

para ella.

Contribuirá, espero, al debate productivo entre los libros planeados para la serie.

de trabc�o

de hace

y

y yo

editamos juntos

luego comenzamos eljo

las diná­

micas de

ac­

publicaciones

M. Borras

referente al

can1bio agrario,

gracias

a

él por invitarme

a escribir este primer título

Tengo

una importante deuda con

mucho

tiempo, Terence J.

nlÍ con1pañero

Byres

(Ten-y Byres). Él

e

l

jo urnal of Peasant Studies entre

urnal oJAgrmian Change

en

con1p�·mnetidas con

la exploración

de

e1

cambio agrario

históricamente

y

1985-2000,

2001, ambas

en la

clase en

tualidad. Este libro se basa en largos periodos de reflexión acerca de los

trabajo

temas

de muchos otros. No intento enumerarlos aquí;

que todos,

esoibir el libro, me enfrenté con pruebas de selección, de síntesis

en realidad, n1ejor de lo

que habría sido ele haber carecido de los cmnentarios de catnara­

das que

Jairus

Banaji, Ten-y Byres, Jens Lerche y Tony Weis. Ninguno de ellos

que asumo la

responsabilidad plena.

[Londres, septiembre de 2009]

y de p1�esentación.

referencias. Al

algunos, si no es

que trata,

durante

en

los cuales me vi beneficiado del

el texto y

en la

lista de

aparecen

El resultado final es,

versiones

leyeron

anteriores: Elena

el

Baglioni,

estará de acuerdo

con todo en

libro, por lo

l

''

·�. · _

Capítulo 1

Introducción La economía política del cambio aQrario

La economía política agraria, según se define en la "declaratoria de misión" de Thejournal ofAgrarian Change, investiga "las rela­ ciones sociales y las dinámicas de la producción y la reproducción de la propiedad y el poder en las formaciones agrarias y sus procesos de cambio, tanto históricos con1o conten1poráneos". La comprensión del cambio agrario en el mundo n1oderno se cen­ tra en el análisis del capitalismo y su desarrollo. Por capitalismo me refiero a un sistema de producción y reproducción basado en

una relación social fundamental entre el capital y la fuerza de
' trabajo: el capital explota a la fuerza de trab'\io en su búsqueda de ganancias y acunnllación, 1nienrras que la fuerza de trabajo tiene que trabajar para el capital para conseguir sus medios de subsistencia, Más allá de esta definición inicial y general y sin duda dentro de ella, hay muchas complejidades y desafios que este libro se propone explorar y explicar, Primero, quiero montar el escef_lario, para presentar mi aproximación e identificar los te1nas n1edulares que aborda.

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El

cuadro completo: producción agrícola

y población mundial

Tony Weis (2007: 5) sugiere que "los orígenes de la economía global contemporánea podrían rastrearse a través de una serie de cambios revolucionarios, que en algún momento se configu-

t-!ENRY HERNST[IN

raron en el curso de milenios, luego de siglos y que en la actua­ lidad se cotnprin1en en simples décadas". Milenios: desde hace aproximadan1ente 12 nül años, una forma u otra de producción agraria establecida se convirtieron en el fundamento material de la sociedad para la n1ayor parte de su historia registrada. La referencia a los tnilenios indica cambios que fueron profundos en sus consecuencias, pero que fueron típicmnente graduales en la manera que sucedieron -es usual que se les denomine ca1nbios "evolutivos". Las civi­ lizaciones agrarias llegaron a abarcar a la mayor parte de la gente en Asia, las áreas "sembradas" del Norte de África y Eu­ ropa, y p artes de las extensiones generalmente menos pobla­ das de Africa sub-sahariana y las Alnéricas. En estas sociedades

agraria

, la gran inayoría trabajaba la tierra cmno granjeros

campesinos. Para 1750 sostenían a uria población n1undial de unos 770 millones. Siglos: a partir ele la segunda mitad del siglo XVIII, el surgi­ miento y difusión de la industrialización comen'zó a generar un nuevo tipo de economía 1nundial, a "acelerar la historia" y a transformar la producción agrícola. La población mundial cre­

ció de 770 millones en 1750 a 2.5 miles de millones para

1950.

.

.

Décadas: la población Inundial creció hasta alcanzar seis tnil millones en 2000 (y se espera que crezca aún más, hasta cerca de nueve mil millones para 2050). Ello sugiere la parte que han desempeíi.aclo los incrementos en la productividad agraria, que se han mantenido al ritmo del crecimiento de la población. En 2008 la población urbana global equiparó a la población rural por prÍlnera vez, y comenzó a superarla. Una parte del cuadro con1pleto, entonces, corresponde a los logros del crecimiento en la producción de alitnentos y en la población mundial, en especial desde la década de 1950. Ambos son aspectos del desarrollo del capitalismo y ele la economía 1nundial que éste creó. Otra parte de ese cuadro es la enonne inequidad global en ingreso y seguridad en los medios de subsis-

�·-

INTROilUCCIÓN

tencia, en calidad y expectativa de vida, así cmno en productivi­ dad. Aunque se produce 1nás de lo suficientes para aJin1entar a la población n1undial de manera adecuada, 1nucha gente pade­ ce hambre una buena cantidad del tie1npo o todo el tie1npo.

¿Quiénes son los granjeros en la actualidad?

Algunas cifras

A n1edicla que se industrializan los países, clisn1inuye la propor­ ción ele su fuerza de trabajo que se ocupa en la agricultura. En 2000 la proporción de la 1nano ele obra total en1pleada en la agricultura en Estados Unidos era de 2.1 por ciento, en la Unión Europea (UE, en ese entonces con 15 países nlietnbros) 4.3, en Japón 4.1 por ciento, en Brasil y México 16.5 y 21.5 por ciento respectivatnente. En China, la proporción del total ele n1ano de obra empleada en la agricultura se ha reducido de cerca del 71 por ciento en 1978 a n1enos del 50 por ciento lo que, sin em­ bargo, todavía equivale a 111ás de 400 nüllones ele personas. Junto con unos 260 tnillones de personas que trab,'Uan en la producción agrícola en la India y unos 200 nli11ones en África -en atnbos casos aproximaclan1ente el 60 por ciento ele su "población econótnicamente activa" -esto tnuestra que la gTan mayoría ele la población agTaria del 111undo en la actualidad se ubica en el Tercer Mundo o en el Sur. Esto.se ve confirmado por la estin1ación estándm; derivada de la FAO (Foocl and Agriculture Organization, de las Naciones Uni­ das), en el sentido de que en la actualidad "la agricultura propor­ ciona etnpleo a 1.3 1niles ele millones ele personas en todo el nllmdo, 97 por ciento de ellas en los países en desarrol1o" (Banco Mundial, 2007: 77).1 Algunos de esos 1.3 miles ele millones de personas califican con1o "granjeros" ifarnwrs) o productores agTíco-

1Las cifras de "pequeños grattieros" en el Sur con frecttencia se exageran en gran medida por quienes ''asumen la parte de los campesinos" (véase más abajo), por ejemplo,Joan Martinez�Alier (2002) y Samir Amin (2003), que dan cifras ele 2 y 3 mil millones, respectivamente.

12

I·IENl!Y BUlNSTHN

las, sttietos a Inuchas variaciones

que son, en dónde y cuándo: /durante los

en cuanto al tipo de granjeros

momentos cumbre del

calendario agrícola anual? ¿En buenos o en n1alos aüos de preci­

pitación pluvial? ¿Años buenos o malos para el tnercaclo?

En otras

palabras, no

todos

los

granjeros son

granjeros

todo el

tiempo.

Mucha gente del ámbito

mral puede no calificar como "granjero"

algunos catnpos en

en un sentido estricto -quizá una Jnayoría en

algunos momentos, y con el tiempo- porque carecen de tierra u

otros medios para la producción

agrícola

(to Jarm)

por su propia

cuenta, o están ocupados en la producción agrícola apenas

"mar­

ginal". Peter Hazell

et al.

(2007:

1) definen la producción agrícola

marginal como "incapaz

cientes para ser la principal forma de

de proporcionar trabajo o ingreso sufi­

sostenimiento del hogar". Se­

ñalan que en la India, por ejemplo,

el término "granja marginal"

se

utiliza

para las grai!ias de menos

de una

HA

(hectárea), que

conforman

el

62 por

ciento

de

todas

las propiedades

de tierra

pero que ocupan sólo el

17 por ciento de toda la tierra

cultivada.

Términos y conceptos: una nota precautoria

Términos como "campesino", granjero "pequeíio" o "de pe­ queüa escala" y granjero "f�nniliar" con frecuencia se intercam­ bian de maneras que fácihnente derivan en confusión. No se trata de un 1natiz semántico sino que tiene importantes n1atices analíti.cos y diferencias, como habren: de ver. Primero, el término "campesino" lpeasant) por lo general significa producción agrícola doméstica (household farming), organizada para la reproducción simple y de manera notoria para aportar su propio alimento ("subsistencia"). Con frecuen­ cia se añaden a esta definición básica cualidades supuestas (y de­ seables) como las solidaridades, reciprocidades e igualitarismo de la (aldea) comunidad, y compromiso con los valores de una forma de vida basada en el hogar y la comunidad, el pm·entes­ co y lo local. En efecto, muchas definiciones y usos del término "campesino" (y granjero "en pequeña escala" y "gra1!ieros fa-

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miliares") tienen un fuerte eletnento y propósito norn1ativo:

"asumir. la parte de los campesinos" (Williams, 1976) en contra de las fuerzas que han destruido o debilitado a los can1pesinos en la formación del Inundo n1oclerno (capitalista). En n1i vi­ sión, el térn1ino "cmnpesino" (y "can1pesinaclo") es mejor si se restringe a usos analíticos más que nonnativos, y a dos tipos e le circunstancias históricas: aquellas ele las (i) sociedades precapj­ ta1istas, pobladas sobre todo por granjeros en pequeña escala (véase capítulo 2), y (ii) procesos ele transición al capitalisn1o (véanse capí­ tulos 3 y 4). Argun1entaré que con el desarrollo del capitalisn1o, el carácter social de la producción agrícola en pequeii.a escala se transforn1a. Prilnero, los "can1pesinos" se convierten en pequeüos productores de 1nercancías (commodities) que tienen que produ­ cir su subsistencia a través de la integración en divisiones sociales más a1nplias de la fuerza de trab�o y de los n1ercados.

Esta "tnercantilización de la

subsistencia" (commodification)

cons­

tituye una dinámica central del desarrollo del capitalisn1o, cmno

se explica en

el capítulo

3.

Segundo, los

pequeüos productores

ele mercancías están st"Uetos a la diferenciación de clase. El n1arco

histórico de estos procesos se presenta en los capítulos 3-6, y su

7-9.

forn1ación de clases, no

Sugiero que,

base teórica se explora con mayor detalle en los capítulos

con1o consecuencia de

la

existe una única "clase" de "can1pesinos" o "granjeros fmniliares",

·sino más

bien clases

diferenciadas

de granjeros

capitalistas

de pequeüa (o más pequeña) escala, pequeños productores

de

n1 ercancías relativamente

exitosos,

y

fu erza

de trabcUo

asa

lariada.

Respecto al tan1año, en la actualidad, algunas fuentes defi­ nen a las "granjas pequeñas" cmno aquellas con tnenos de 2 HA (hectáreas) de tierra de cultivo, n1ientras que otras las ca­ racterizan en el Sur por los b�os niveles de teo1ología, la dependen­

cia de la fuerza de trabcUo fan1iliar y una orientación de "sub­ sistencia" (es deci1� atributos parecidos a lo "can1pesino"). Por ¡ende, un criterio es espacial (tan1año de la granja) y el otro

14

HHJRY HIORNSlHN

sociológico

pueden variar de acuerdo con las condiciones de la producción agrícola, por ejemplo:

(tipo

de

producción agrícola).

Los

dos criterios

Una granja de

tina sería menor que el promedio nacional, operada en

trabajo familia1� y produciría primor­

dialmente para la subsistencia

extensión en las tierras irrigadas del occidente de Bengal, por

otro lado, estaría muy por encima del tamaño promedio para la región, probablemente contrataría buena parte de la fuerza

de

excedente significativo

para la venta (1-Iazell

1O

hectáreas en

n1uchas partes de América La­

Una propiedad de la

gran

1nisma

medida

por fuerza de

trabajo utilizada,

y produciría un

el

al., 2007: 1).

Finahnente,

el término

"gr anja

fa miliar", con

fr ecuencia

incluye a las granjas que

tradas por la

de trabajo familiar.

tas tres características,

en el capítulo 7.

son

j;ropiedad de la

familia,

adminis­

con fuerza

fa milia y aquellas en las que se trabaja

Algu na s

pero ot1�as no,

"gr anjas fa mil iares" combinan es­

como explico en detalle

Algunas instantáneas

del Sur

Más allá de los temas estadísticos, de definición y conceptuales que se han mencionado hasta el inOinento, a continuación apa­ recen cinco viüetas de la producción agrícola en el Norte de la

India, Bangladesh, T.:'lnzania,

Brasil y Ecuador.

(1)

la nueva estrategia agrícola intensiva en capital, introduci­

En

da en las provincias a fines de los años sesenta, el congreso del

gobierno contaba con los medios para lograr

rial:

prácticamente cada uno de

los distritos tenía un campo de finos cultivos de demostración

un periodo de uno o dos años

la producción agrícola progresista entre los gentiles. En

el sueño impe­

ex-zamindars

.

.

.con

sus propiedades

de

30-,40-,50-,

lOO-acres,

INTH.ODlJCCIÓN

última

sus

hora, bnena

sus

godowns (almacenes) repletos de fertilizante, sus cuartos fríos

sus

generación y con

pozos entubados arrojando

parte de ellas con contratos de

granjas de

multiplicación

suS taladros

del

16,000

trigo

mexicano de

de perforación filipinos,

galones por

sus tractores,

alto perfil,

(Whitcombe, 1980:

1

79).

(2)

El cultivo

por sociedad

(Sha:recrojJjJJ:ng)

no es mucho mejor. Yo

hago todo el trabajo y luego en la época de la cosecha i'vlah­ mud H�"U toma la mitad del cultivo. Cuando trab�"Uo a cambio

de salario,

al menos

traigo arroz cada noche, aunque no sea

suficiente. Pero cuando trab<-Uo en mi tierra en sociedad, ten­ go que esperar hasta la cosecha. l\1ientras tanto, no tengo vaca

ni arado. 'l'engo que rentárselos a un vecino. El precio es alto

-yo aro la tierra por dos días a cambio del uso por un

día

de

su ganado. iEn

este país,

el trabajo de

un hombre vale la

mitad del

trabajo de

un

par de vacas! (aldeano

sin tierras,

citado en Hartmann y Boyce,

1983:

163).

 

(3)

Las mujeres quitan las hierbas a los cafetales, recogen el café,

Lo empacan y

lo machacan y lo esparcen para que se seque.

pes·

se queda con todo el dinero.

200 chelines y se va en el autobús a la mañana siguiente

mayoría de ellos huéspedes hasta

esposas, diciendo "¿por qué no has desyerbado el café?" ttsta es

sus

pueblo y se queda en una casa de

la

Le da a cada una de sus esposas

obtiene un buen precio, el marido

Pero cuando el

se va al

que quiebra.

Luego

regresa y pega a

la gran esclavitud. ble (Mujer activista

El trabajo no

tiene límites.

Es intennina­

rural citada en Mbilinyi, 1990:

120-121 ).

(4)" La-

la especulación de tierras: dos mil

hectáreas de bosque virgen se talaron., 1nil se convirtieron en zo�as ele pastura Y.luego los extractores de hule se vieron pri-

razón de todo esto fue

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¡'

16

(5)

vados de su forma de vida. De esto surgió la lucha por los re­ cursos extraíbles en la Amazonia, que es también un área tri­

bal. Los

de las

tierras, queremos que pertenezca al sindicato y a los extracto­

res ele hule para gozar ele derechos ele usufructo

un líder muy importante, que encabezó todos los movimien­ tos en la Amazonia, fue asesinado. Los propietarios de tierras

hicieron que lo mataran. Siete días después los trabajadores se

vengaron y asesinaron a un propietario de tierras.

manera en que a opera !a justicia (Mencles,

entrevista publicada después del

ele diciembre ele

indios

no

queremos propiedad

privada

[En 1980]

Esa es la

162,

168;

22

1992:

asesinato ele Mencles, el

1988).

El hacendada

se fue a Guayaquil durante la crisis. Mi padre Jo

conocía bien y él nos rentaba tanta tierra como quisiéramos.

El hacendado

únicamente quería a algu�en que cuidara su pro­

piedad hasta que

regresara el cacao.'

Javier

y yo teníamos

nuestra pequeña grarlja. Cultivamos maíz, frijol, frutas. Inclu­

so tuvimos una o dos vacas. Pero esto era extremadamente

duro. A veces no había nadie a quién

venderle lo que cultivá­

codo con

codo en los campos. No teníamos hijos que pudieran ayudm:

bamos. Éramos sólo mi esposo y yo. Trabajábamos

Y mi familia no podía ayudar mucho. Los dos teníamos que

hacer todo. Teníamos pocas herramientas y no teníamos re­

En realidad nosotros no éramos dueños de la tierra.

Cursos.

Así que en un determinado momento dije: Sigamos a Paco, el hermanodejaviet� a Guayaquil (Mujer ecuatoriana trabajado­

ra migrante citada en Striffle¡;

2004: 14-15).

La primera viñeta describe la riqueza de los granjeros ri­

cos que se beneficiaron principalmente ele la Revolución Ver­

ele en la

gobierno nacional del Partido del Congreso a partir de fines

de los

granjeros

por el

producción

ele grano en India,

introducida

años

sesenta. Elizabeth Whitcon1be identificaba a esos

como

antiguos

zamindars

o propietarios

ele

tierras,

1

lNTRODU<.:ctÓN

incluía a n1uchos can1pesinos ricos que habían

pero tan1bién

acun1ulaclo suficiente para convertirse en granjeros capitalis­

granjas

n1anejan cantidacl�s considerables de

dos para obtener los n1ejores rendimientos de las nuevas Va­

los "insun1os" requeri­

y

tas (Byres, 1981). Poseen

altamente

capitalizadas

riedades ele Alto Rendimiento (Vi\R) ele

trigo y

ele semilla de

arroz,. introducidos por la Revolución Verde:

tractores,

bont­

bas para irrigación y fertilizante ah11acenado en susgodown.� o

almacenes. Las VAR

n1isn1os para plantar en un futuro- se originaron en estacio­ nes de investigación agrícola en lugares distantes del nnmdo. El tmnaño de sus granjas parecería Inuy grande a la n1ayoría

ele sus vecinos y a

ele Banglaclesh o

sus con­

'T.:1.nzania,

trapartes en Brasil. La segunda viíieta -de un aldeano pobre sin

tierras en

Bangladesh- ofrece Inúltiples contrastes con

giere una incesante lucha diaria en busca ele tnedios de sustento,

asegurar lo

suficiente para comer. El aldeano con1bina la renta de la tierra,

y anin1ales ele tiro y un arado, para cultivar su propio arroz, a la vez que trabaja para otros a cambio de salarios. En compara­ ción con la pritnera vifleta, no proporciona seüales acerca de

con referencia especial

la primera. Su­

que ellos

usan -y

que nulltiplican ellos

casi

todos los

granjeros

por ejemplo, aunque

1nuy pequeíi.o para

a la necesidad n1ás básica:

 

.

lugares.fuera de la localidad rural intnediata que habita el pro-

 

ductor en sociedad ("n1ediero"). Al n1isn1o tien1po, la referencia

a

trabajar a cambio ele salarios

puede hacernos que pregunte­

Inos

quién proporciona

la fuerza de trabajo

en las vibrantes

granjas

comerciales productoras ele

granos en el

Norte

ele la

India que se describen en la prin1era viüeta.

 

La tercera viíieta, desde Tanzania,

ofrece una ünpactante

 

·ilustración de relaciones

de género altan1ente desiguales (véa­

 

se capítulo

2).

A diferencia de las dos anteriores,

también est.ú

.

relacionada con un cultivo para la exportación producido para los mercados internacionales; pero en este caso por pequeii.os granjeros. Desearían1os preguntm� entonces ¿de qué n1anera la

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1

18

Hf-'NIH' Bl'f�NSTEIN

tierra y la n1ano de obra -y otros re cursos- dedicados al cultivo del café en este ejetnplo, afectan el cultivo de plantas alin1enticias para el consmno en el hogar? En este caso, el pago es posterior a una buena cosecha, 1nás probablemente la 1nayor parte del ingre­ so en efectivo de un año entero, que no es usado para cubrir las necesidades del hogar, sino que es utilizado en una "francachela" por los jefes varones del hogm' En la viñeta brasileña encontramos algunos temas que re­ sultan conocidos en las historias agrat:ias del Inundo moderno, incluyendo la competencia por la tierra entre distintos usos, y no menos la competencia por los bosques -en este caso entre quienes obtienen sus n1edios de subsistencia de extraer hule de los árboles de hule silvestres y quienes quieren generar claros en ellos para establecer pastizales para la actividad ganadera a gran escala o para plantar soya que será procesada para ali­ Inentación animal. T.·unbién vemos un conflicto en las concepciones ele la propiedad de la tierra: entre la tierra como propiedad privada para el uso exclusivo de sus propietarios y la tierra con1o un recurso en común, del cual las comunidades o los grupos particulares con1parten derechos ele usufructo, es decir, derechos compartidos a su uso. Además, con1o en tantos otros países fonnados a partir de una historia colonial, este conflicto ocurre entre grupos de personas que s . e diferencian étnica y culturalrnente, así cmno en térn1inos de su poder. La última viñeta describe el intento·ele una joven pareja sin tierras en Ecuador por sobrevivir a partir del cultivo de una tierra rentada- a un hacendado, el propietario de una hacienda, una extensión de tierra relativan1ente grande en Ainérica Latina. El terrateniente había plantado cacao (cocoa) en sus tierras, pero lo abandonó cuando el precio descendió drásticamente, la crisis a la que se refiere María. En este caso, entonces, tenen1os otro cul­ tivo de exportación -como en el caso del café de Tanzania y la 1 soya y carne de res de Brasil- y también una n1irada a las dificul­ tades del rultivo en pequeña escala. María nos dice que ella y su Inarido Javier carecían de fherza de trabajo suficiente entre los

INTH:ODLICCIÓN

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dos para tener éxito, lo que plantea las preguntas en torno al tipo (o tipos) ele tierra que estaban cultivando y las herramien­ tas con que contaban para hacerlo. Tmnbién plantea que aunque cultivaban alimentos para su propio consumo, aclen1ás tenían que vender parte de sus cultivos porque necesitaban dinero para con1prar bienes básicos que no producían por sí n1isn1os. Aunque todavía eran jóvenes, decidieron seguir al hermano ele Javie1� Paco, para ver si podían ganarse una forn1a ele vida más segura en la gran ciudad porteii.a de Guayaquil, en la costa pacífica de Ecuador. Estas cinco viñetas apuntan a la inmensa diversidad de (i) tipos de producción agrícola y sus relaciones sociales, (ii) las condiciones ele n1ercado para los cultivos, los "instunos", y la fuer-.m de ti·ab�o, y (iii) las condiciones mnbientales de la pro­ ducción agrícola en diferentes regiones, y para diferentes tipos de personas, en el Sur. Esa diversidad torna ilnposible cual­ quier sin1ple generalización empírica (factual). No obstante, con todo su detalle local y específico, estas pocas viii.etas nos permiten ason1arnos a los temas 1nás mnplios de a las din{lmicas del can1bio agrario:

Diferenciación de clase y género en el can1po.

Divísiones en el acceso a la tierra, divisiones en el trabajo, y divisiones ele los frutos del trabajo.

Propiedad y forn1as de sostenimiento, riqueza y pobreza.

1-lerencias coloniales y actividades de los estados.

11·aye·ctorias de desarrollo

nales

agrario y 1nercados

internacio­ así como de

(para la tecnología y el financianüento,

las 1nercancías agr'ícolas).

Relaciones ele poder e inequidad, su cuestionanliento y la violencia que se usa con frecuencia para conservarlas; des­ ele la violencia "doméstica" (de género) en Tanzania, hasta

la vi"olencia organizada de clase en Bn1sil.

20

La

economía política

temas y

agraria y,

n1ás

an1plian1ente,

este

Inayor alcance se

la eco­

libro para ex­

deri­

nomía política

plorar estos

van de

del capitalisn10 utilizadas en

estas dinátnicas de

la aproximación teórica de Carlos Marx.

La economía política de Marx

Al

vivir en Inglaterra

desde

las décadas

Marx

transformaciones que conllevó la

de

1 850 a !870,

(1 818-1883)

fue testigo de las

primera revolución

trabajo teórico sobre

relaciones y las

producción" en

dustrial.

mo industrial- es

Para Marx,

y consecuencias.

industrial. En

El caj;ital,

su enorme

buscaba

(e inacabado)

las

"modo capitalista de

in­

el capitalis­

Marx

identificar

forma

su

dinámicas medulares del

su (en

ese

entonces)

el capitalismo -y

más avanzada

sobre todo

naturaleza

en cuanto

duda revolu­

cionario, de producción, pero una vez que se había establecido

la competen­

(véase

su lógica exclusiva

cia

capítulo

"tnuncliahnente

histórico" en

Nada había

de natural

o inevitable

y sin

a su surgiiniento cmno

un Inodo

novedoso

ele explotación y acumulación,

ele

la capacidad

todas partes

y

el

desarrollo continuo

3),

productiva

se impusieron en

El hecho de que Marx analizara el

del mundo.

modo capitalista de pro­

del noroeste de

diferentes interpretacio­

de

ducción refiriéndose

Europa

nes

la industrialización

al capitalismo industrial

deja un

amplio margen para

las historias

y desde su

y

debates

en cuanto a

del capitalismo

antes

moderna

época, incluyendo

De

pritnorclialn1ente

qué manera

el

capitalismo

se

agrarias

antes

desarrolló

ele

la

en sociedades

industrialización

(véanse capítulos

De

por el

y

3-4).

qué

n1anera

el cambio

agrario

ha

estado

este

capitalismo industrial una

(véanse

capítulos 4-6).

vez que

difundió

configurado

estableció

se

INTRODUCCIÓN

vez que difundió configurado estableció se INTRODUCCIÓN rvri intención es utilizar n1odo capitalista de entender

rvri intención es utilizar

n1odo

capitalista de

entender

las

diversas

n1oderno.

la carrera

algunos de

los

producción

y complejas

teo­

elaborada por J\tlarx

en el

n1uy generales"

e intento rela­

conceptos

de la

ría de

para

1nundo

de

historias

agn1rias

Propongo

algunos "ten1as

del

capitalisn1o

histórica n1undial

cionarlos

con

las

"variaciones cotnplejas"

que las

historias es­

pecíficas

derivan

de ellos

(para totnar prestada, de

un contexto

diferente,

la

formulación

del antropólogo :Michael

Gilsenan,

! 982:

5 1 ).

No

se sugiere

que

Marx haya

provisto

todo

lo

que

necesitamos

saber

acerca

del

capitalisn1o

en cuanto

a

teoría

o

en térnlinos

ñalar.

necesidad

y su

siendo

método de la economía política",

"lo concreto

nes"

es altan1ente

ele

sus historias, con1o

la relación entre

abstracto,

se­

su sisten1a teórico (que por

incmnpleto)

sigue

"el

sugirió que

muchas detenninacio­

tnás laxa,

ya él

fue

el prilnero

en

En efecto,

aplicación

fuente

así con1o también

en

la investigación histórica o

tensión y

debate.

Marx (

En sus

concreta

ele gran

es la

notas sobre

1 973: lO 1)

ele

manera

concentración de

o

lo que

podrímnos clenon1inm�

"factores

causales".

Cada

capítulo

introduce ideas

y cuestiones

teóricas, )'

las

ilustra histórican1ente

de tnanera

breve,

a

veces por

1nedio

de

.

generalizaciones sintéticas.

que utilizo en

111undo Capitalista n1oclerno,

pecif1ciclades

aplica

cqnvenciones.-cle

riodos, n1arcados por lo

son

l)ensm· acerca ele la historia sin ellos, sin preguntar: qu _ é

bió, cón1o,

corre el

ste

), la continuich d. Los periodos históricos

Esas

generalizaciones,

tratar

co 10 las

del

a las es­

los capítulos

y variaciones

3-6 para

la fonnaCion

_

no pueden hacer justicia

históricas.

la

La

n1Ís1na advertencia se

pe­

s1glos,

de

GI1-

n1isn1o tiempo, la penochzae�on

a las

periodización hi stórica; ls

smnos incapaces

general en siglos o porClones ele

_

el cari1bio y

neesarios

por

para identificar

qué)' cuÚ'JUlo? Al

obnubilar

ele can1bios

riesgo ele.

las cmnplejidades de

:n

e

_

la disconti­

libro

in1ponantes: no stgmhcan que

nuidad

· sirven

cotno "tnarkas"

 

·

·

de

un periodo al

siguiente se

suscitara

una

ruptura

ele gran

alcance,

n1uy

n1arcada,

en

lo

que

existía

antes,

aunque

algunos

productividad

producción y

natu raleza:

Trabajo y

trab�o en una fon11a b'Uo la cual es

una ca­

Presuponen1os el

a cabo

Una araüa 1leva

racterística exclusivm11ente humana.

.

operaciones que se asen ejan a las del t<::jeclor, y una 'be! :tve

r :

el�

con la consti ucci0�1

gonzaría a muchos arquitectos hunut

_

1o

:

al peor ele los a1 -

su panal. Pero lo que clrstmg·ue

las celdas de

el arqmtecto constru­

quitectos de la 111ejor de las abejas, es qu

de constnurla en cen�. Al fi la ele

ye la celda en su n1ente antes

ya hable sido

.

de trab::�o, surge un resultad o

:

u

todo proceso

ah1 qt Ie

ele

_

el pnnop1,

desde

trabajador

el

concebido por

un cmn10

_

idealmente ya existiera. El hombre no sólo efectua

tmnbién realiza sus propws

en los 111ateriales de la naturaleza,

3-284).

1 976: 2

propósitos en estos materiales (Marx,

usada et

.

una definición inicial y general ele produccton,

este

libro, es el proceso por el cual el trabjo se aplica para can1bwr la

las condiciones de la vida htunana. Se-

_

natura eza pm·a satisfacer

'

'

'

trabo prest:po

gún lo propone Marx (en la cita ele arriba), el

"

conocnntentos y las habihacles.'

,st

.

los

_ los propósitos,

agencia:

Al actuar en an1b1entes

n,l­

cmno las energías de los productores.

.

n1oclifican tatnbién los eco:Iste­

turales, los productores por ende

que sin eluda son una parte. -

y ele los

mas en los que habitan,

Hf'NiH'

BH:.NSTfCIN

que otros.

los esquen1as

históricos de este libro se ofrecen para presentar e ilustrar una

aproxi1nación analítica que los lectores puedan poner a prueba

-es decir i nterrogm� mos.

adaptar o rechazar- por sí nlis­

procesos históricos implican can1bios

Con

estas aclaraciones necesarias,

1nás radicales

el esbozo y

aplicm�

utilidad supone un

reto. Este libro es complejo. Pero, ¿cómo podría ser fácil o simple

compleji­

dad y

herrmnientas con las cuales pensar, no sünplemente dar narra­

ideológi­

camente atractivas (por ejemplo, "lo pequeño es bello" frente a "lo grande es feo", la producción agrícola campesina o familiar honesta frente a agricultura corporativa perversa). Finahnente, el átnbito de desacuerdo tn ás fuerte en cuanto a las ideas de Marx y cómo interpretarlas y aplicarlas, se sitúa en­

ciones con

comprender

es ofrecer algunas

Captar esa

el

aproximación

mundo

y evaluar su

que habitamos,

con toda

su

sus contradicciones? Mi

una moraleja

propósito

que pudiéramos

encontrar

tre los 1narxistas, o aquellos autores 1n arcadamente influidos por

Marx. Quienes

reconocerán,

economía política materialista que presento en este breve libro.

Pero el libro no supone conocimiento previo alguno de la econo­

mía política, doS en el texto

lo encuentren suficiente, relevante,

para reflexionar y seguir investigando por su cuenta.

provocativo

La única esperanza de un autor es que los lectores

interpretaciones particulares de la

su historia y debates

están familiarizados

las

con

sin duela,

y proporciono un glosario de los

.

térn1inos utiliza­

interesante y

Capítulo 2

Producción

y productividad:

conceptos clave

1

2Este último punto se evidencia

naturaleza

en

los conce

y sus

ta por la

humana extra-humana

23

.

tos de

!1 ecología compues­

mteracoones.

24

Asociada con la producción, y una idea central para las cuestiones del bienestar hutnano -satisfacer las condiciones de la vida humana- está la idea de la j;mductivirlad. Los dife­ rentes conceptos de productividad expresan los resultados de ciertas fOrmas de hacer las cosas en relación con otras maneras. Las medidas de la procluctiviclacl calculan la cantidad ele bienes producidos a través del uso de una detern1inada cantidad de un recurso particular. En la producción agrícola, una medida de la productividad es la cantidad ele producción por extensión · de tierra o rendi­ nliento: la cantidad de un cultivo que se cosecha en una cantidad dada de tierra. 3 Otra medida de la productividad refiere al trabajo: la can­ tidad de la planta que alguien puede producir con un cletenni­ nado gasto de esfuerzo, típicamente medido o promediado en términos de.tietnpo gastado en trabcBar o tien1po de trab�o. La productividad del trabajo depende en gran medida de las herramientas o tecnología de las que hace uso el productor. Por ejemplo, un granjero en Estados Unidos, utilizando un tractor y una cosechadora de arrastre, puede producir una to­ nelada métrica (! ,000 kg) de grano o el equivalente en grano, con un gasto 1nucho menor de tiernpo y esfuerzo que un gran­ jero en la India utilizando un arado jalado por un buey. A su vez, este último puede producir una tonelada de grano utili­ zando menos tie1npo y esfuerzo f i sico que un granjero en el África Sub-sahariana que cultiva con coa Y ,otras herramientas manuales. De fonna alternativa, podemos imaginar qué tanto generan los productores a utilizar diferentes tipos de herramientas (en promedio) a lo largo ele un cierto periodo ele tiempo. En la

·

:JEn aras de la simpleza, no entro en los temas del rendimiento de las plantas o animales, aunque ambos han sido cruciales para los procesos de au­ mentar la productividad agrícola, como se seiiala más adelame. Una medida de rendimienlo de las plantas, de gran interés para los historiadores agrarios, es la razón de planta cosechada frente a la semilla sembrada.

PRQDUCOÓN Y I"RODUCfiVfOAO� C()NCEVJUS Ci\'\V[

PRQDUCOÓN Y I"RODUCfiVfOAO� C()NCEVJUS Ci\'\V[ ', �" producción agrícola, un año es un

', �"

producción agrícola, un año es un periodo relevante debido a las estaciones del cuí.o; según las condiciones clin1C'iticas, consti­ tuyen un factor Inedular casi en cualquier lugar. Luego podría­ mos encontrar que el grar�jero afl'icano produce una tonelada de grano en un año, el gra1�ero de la India cinco toneladas y el estadounidense dos mil toneladas: la proeluctiviela e l del tra­ bajo del grm"Uero hindú es cinco veces n1cí.s que la del granjero africano y la productividad del trabctio del grm"Uero estadouni­ dense es 400 veces n1ás que la del granjero hindú y dos mil veces tnás que la del grat"Uero africano. Estas cifras notables las sugieren los agrónon1os franceses Marcel Mazoyer y Laurence Roudart (2006: JI), quienes también observan que la diferencia entre las productividades pron1eclio 1nás bqjas y n1ás altas en los sistetnas de producción agrícola en el n1unclo se ha increnlenta­ do de manera considerable desde 1950 (véanse capítulos 5-6): 1 Volviendo a n1i sencillo ejemplo, pueden hacerse algunas otras observaciones.

ejemplo, pueden hacerse algunas otras observaciones. • Primero, los ino·en1entos en la productividad del

Primero, los ino·en1entos en la productividad del trabe:1jo están asociados con la aplicación e le otras fon11as de energía dis­ tintas al poder delinúsculo lllnnano: la energía animal ele las

' bestias de tiro, la energía generada por los n1otores de combus­ tión interna de los tractores y las cosechadoras. El controlar y aplicar otras fonnas ele energía, por lo tanto, libera a la pro­ ducción y a la productividad de las limitaciones impuestas por la energía del cuerpo hutnano por sí solo, coino en el caso del .cultivo con coa.

•'

'j

· lEsa diferencia se reflej:1 en las proporciones del comercio mundial en mer­

cancías agrícolas en la acru�tlidad. El 1 O por ciento de la producción total nmn­

clial en el renglón agrícola se comercia internacionalmente, ele lo nwl Estados Unidos y la UE engloban cada lmo d 17 pm· ciento, Ca 1adá, �usu·alia )'Nueva

Zehmclajuntos abarc.:<�n el 15 por cienlo y Bn-lsil, :\r g ent.l

co njunto el 13 por ciento. En pocas palabras, el62 por Ciento de bs export acw­

.

na, Chtle y Umgna y 11

rovienc de países con el 15 )or c1ento

de la población mundial y sólo el4 por oento de la fuecm laboral agncola mun­

dial (\'Veis, 2007: 21).

nes agrícolas del mundo (por su valor)

.

I ?

26

Hr.';NRY nFRNSTEJN

Segundo, ta1nbién permite que se cultive un área de tierra de mayor tmnaño en relación con la cantidad de personas que trabajan en ella. De tal forma, el área de tierra cultiva­ da por trabajador agrícola en Estados Unidos se calcula en 50 veces el promedio mundial (Weis, 2007: 83).

Tercero, la productividad del trabajo agrícola no es sólo cues.tión de las fonnas de energía utilizadas en el cultivo, sino, al igual que la productividad de la tierra (rendimien­ tos), también refleja la calidad de los otros "insumos": las semillas utilizadas, las aplicaciones de fe rtilizante, tal vez el riego y así sucesivamente.

Cuarto, a medida que aumenta la productividad del tra­ bajo agrícola, una cantidad menor de productores puede aportar aliinentos para mayores cantidades ele personas que no son trabajadores agrícolas.

Los diferentes conceptos y medidas de la productividad pueden entrar en conflicto entre sí, por ejemplo, en cuanto a sí, en ciertas circunstancias, el rendilniento en el sentido de pro­ ducción de la tien·a es una 1nedida más relevante que la producción de trabqjo. En la sencilla ilustración anterim� los rencliinientos promedio en grano son significativmnente más altos en Esta­ dos Unidos que en el África sub-sahariana, aunque la diferen­ cia en rendiinientos es 1nucho n1enor que la diferencia extraor­ dinaria en productividad del trabajo. Otro ejemplo se da cuando introducimos medidas de pro­ ductividad inspiradas en las preocupaciones ambientales, como la contabilidad de la energía, que se inició hace n1ucho tiempo, en el siglo XIX y, más recientemente, la contabilidad atmosférica . Comenzando desde el otro extremo del proceso del trabajo -conservando constante el producto en vez del insun1o- la eficiencia relativa puede calcularse por las unidades de energía (calorías) utilizadas para producir una cantidad de cultivos de un valor deten' en energía o en calorías. En este caso, la producción agrícola ele "bajos insumes", como el cultivo con

PRODUCCIÓN Y PIHJDlJC.TIVIOA.O: CONCEPTOS ClAVE

con PRODUCCIÓN Y PIHJDlJC.TIVIOA.O: CONCEPTOS ClAVE coa, podría considerarse 1nás eficiente que la producción

coa, podría considerarse 1nás eficiente que la producción agrícola de granos de "altos insun1os", incluso si tiene n1 enores renditnientos y Inucho n1enores productividad del trab�jo (de ahí que pueda aliinentar a una cantidad ele personas n1ucho menor). Ade1nás, si lo deseamos, podemos calcular los costos implí­ citos del uso de recursos no renovables en la producción -por ejemplo, el petróleo que sirve de combustible a los tractores )' maquinal'ia similar-, los costos de la contan1inación y otros daños mnbientales (digan1os, erosión del suelo u otras fon11as de productividad en descenso). Estos son elementos que ahora se lhnnan "huella ecológica" ele tipos particulares de produc­ ción y consutno en la producción agrícola, así con1o en otras actividades econón1icas. Hasta aquí he ilustrado un aspecto de la productividad -algunas de las herran1ientas y tecnología utilizadas en la producción agrícola- e implicado otro aspecto: Ja calidad (así como la cantidad) de trabajo humano, es decil; el control ele las capacidades que exigen ciertos tipos de tareas. Si di­ chas capacidades no están plenan1ente disponibles, esto afecta adversamente la productividad del trab<�O, por ejemplo, un productor que carece de la habilidad ele usar efectivan1ente las herrmnientas ya sea una coa, un arado con bueyes o un trae- . tqr- o ·aquellos cuya habilidad para desarrollar un duro trab�o agrícola-en África o la India se ve minada por los escasos niveles de nutrición y salud, en _ términos más generales, por efecto de la pobreza. Un tercer elen1ento tan1bién se ha implicado: las "n1aterias prilnas" de ]a proclucdón agrícola que presentan distintos am­ bientes naturales, varían en gran Ineclicla y pueden achninistrar­ se ele n1anera tnás o menqs efectiva: conservarse, degradarse o 1nejorarse. La pro- tan1bién depende entonces de

. La fecundidad de los suelos, que pueden deteriorarse, mantenerse o mejorarse por medio de la aplicación de fer-

28

tilizantes orgánicos o quín1icos y por diferentes métodos de cultivo.

Los

pueden ser

mejoradas.

La cantidad de agua disponible y su mam:jo efectivo, inclu­ yendo la previsión de las incertidumbres de la precipitación

tipos y

calidades

de

las semillas y

cómo

pluvial en la producción agrícola de temporal (a diferencia de la producción ele riego).

Los aspectos ele la producción y la procluctiviclacl que se han

algunas de las

expu­

tecnología",

y hasta el inomento nada he mencionado en este capítulo acerca

los involu­

cran en relaciones con otras personas: si en los procesos labora­

les de la producción

con

la

que pastan sus ganados, les pertenece a ellos o a alguien más; qué clase de derechos tienen en cuanto a las cosechas que su trab�jo produce, y así sucesivamente. Estas preguntas apuntan hacia las

las relaciones entre

la pro­

personas que configuran la

ducción, incluyendo sus condiciones técnicas.

señalado hasta el 1nomento están vinculados

condiciones técnicas de

la producción agrícola.

con

Pero,

cmno

siera Marx (1973: 86): "La economía política no es

ele la manera en que las actividades ele los

granjems

los

que

agrícola; si

trabajan, incluyendo

las herratnientas y

la tierra que

n1ateriales

o en

cultivan

condiciones sociales

ele

la producción: todas

manera en que

se organiza

Divisiones

del trabajo

y cooperación

Podemos suponer que los tres granjeros

ele nuestros ejemplos

presentados hasta el mOinento

mientas. Quizá esto es obvio para el grar1jero estadounidense y también es una suposición realista para muchos grat"Üeros en la

India y en Áfi·ica actuales, que utilizan coas y azadones de fábrica.

En ese

shnple

trab<'Uo es

producir

entre productores ele di-

ej emplo de

hicieron sus propias herra­

no

caso,

esos

tienen

que conseguirlos

tipos

de

de otros

cuyo

diferentes

herramientas:

un

la división social del tmbajo

.,,-,

,,

PRODUCCIÓN

Y !·�HODUCfiVlD/�D:

CONCt.'Vn:>S

C.l.AVl'

conl­

del

social

del

1nás an1plio de bienes y servicios en espacios geográficos mayo­ res, lo que a su vez presupone Inedias efectivos ele transporte y

cl<ja disponible un ¡·ango

intercambio de sus productos. A medida que la división

pleinentarias y que

f-'erentes tipos

de bienes y servicios cuyas

están

relacionados

actividades son

entre

sí por

medio

trab�o au1nenta en coinplejiclad,

cotnunicación.

granjeros

trab;:�an solos, esto rio tendría sentido en el caso de las fábricas

que producen las coas,

producción en

varios

trabajadores para la n1anufactura de un solo producto. Sugiere,

dif'erentes ta­

reas, de ahí la cooperación entre ellos y la coordinación de sus

esfuerzos.

. La

Aunque

todavía poden1os suponer que los

tres

azadones y tractores que ellos usan

fábrica requiere una de diferentes tareas

la

diuisión técnica del trab(y'o:

desarrolladas por

la co1nbinación

entonces, la

esjJecialización de

los trab:::ljadores en

Esto sugiere, aden1ás:

Un atunento en

ría

unos

Lo que

más alta

por un

necesarias

la escala

de la producción entre

lo que se­

que trab<(jan separados

posible

para productores solos

hace

posible una

ele

la que

de otros.

también

(mucho)

podría lograrse, digamos,

individual desarrollando todas las tareas

productividad

del trab<(jo

xnecánico

para producir un tractOr. 5

1viientras Inayor es la división técnica del trab<Uo, n1ás corn­

pleja

puede mejorar la

que utilizan herranüentas xnás sitnples, con1o las coas, al:

es

la cooperación que requiere.

productividad

del

La cooperación tan1bién

trab;Uo

ele

los grm1jeros

Habilitar econon1ías de

laciones cmnunes ele agua).

escala

en

la

construcción de

ele

grano,

insta­

tanques

(es �lecii�

ahnacenes

"La

situación

en

los

"producción

e:n

masa"

en

primeros

días de

Jos \•ehículos

las grandes

f<í.bricas.

de

motor

antes

de su

JO

HlONIH" m:�.tNSTElN

"Efectos de cotnplen1entación", es decit� "afíadir el trabajo individual a un proceso que sólo tiene sentido con1o un todo con1pleto" (es deci1� cavar secciones de un canal de riego o construir secciones de una valla para proteger los cultivos).

Efectos oportunos, es deci1� concentrar el esfuerzo para efectuar tareas que tienen que tern1inarse dentro de un pe­ riodo crítico (por ejemplo, relacionados con los tempora­ les en la producción agrícola, como los periodos de lluvia) (Von Freyhold, 1 979: 22-25).

Los principales puntos acerca de las divisiones técnicas del trabajo y la cooperación en estos ejemplos consisten en que:

"El todo es mayor que la suma de las partes" (lo que Marx denominó "el trab'\iador colectivo").

Las divisiones técnicas del trabajo y sus efectos para la pro­ ductividad, requieren organización social.

Lo que hace un productor o trab'\iador por sí solo no pue­ de entenderse aislado de las actividades de otros.

En efecto, hemos mnpliado nuestra cmnprensión de las con­ diciones técnicas de la producción a n1edida que hemos avanzado, en especial en referencia a la agencia con la que con1enzó este capítulo. Lo que Marx llamó las "fuerZas productivas" incluye no sólo la tecnología y la cultura técnica, sino las capacidades de las personas para organizarse y ton1ar decisiones en torno a la pro­ ducción, realizarlas e innovar -todo lo cual está configurado por las condiciones sociales de la producción.

Reproducción

Como se señaló, los diversos elementos del proceso de produc­ ción tienen que ser producidos también. Incluso la tierra que se utiliza en la producción agrícola, aunque en un origen es un

"don" de la naturaleza, es cmnbiada a través ele las interaccio­ nes que la gente tiene con ella, por ejemplo, su fecundidad puede deteriorarse, tnantenerse o enriquecerse. Todas las ne­ cesidades de producir sin cesar las condiciones para la produc­ ción agrícola, cotno las otras actividades hun1anas, son cleno­ tninaclas reproducción: la reproducción de los n1eclios de producción (tierra, herran1ientas, senlillas, ganado), de los productores actuales y futuros, de las relaciones sociales entre los producto­ res y entre éstos y otros. Por el n1on1ento, supongan1os que todas las necesidades de la reproducción, asegurando las condicio­ nes para la producción futura, se tienen que cubrir a partir ele lo que es producido ahom. Podemos pensar que lo producido

-:r, en un detenninado n1on1ento, cligmnos una cosecha, en ténni­ nos ele las demandas sobre ésta con1o diversos tipos de "fondos" ele reproducción. Cotnienzo con el n1 ás obvio, el fondo de consumo: toda la gente tiene que cmner para vivil; y el fondo ele consun1o se re­

J Eere a las necesidades inmediatas y diarias ele alin1ento (así como refugio, descanso y otras necesidades básicas). Parte ele la cosecha, entonces, debe dedicarse al consumo ele los produc­ tores)' al consun1o ele otros cercanos a ellos que dependen ele ellos para conseguir sus alin1entos: hijos o quienes son detna­ siaclo viejos o de alguna n1anera incapaces de cultivar. A continuación esbozo el fondo de n:emjJlazo: las hernunien­ ias utilizadas etl el cultivo se desgastan después de un tiempo; los otros "insu1nos" (o "instrun1entos ele trabajo", en el ténnino

lVIarx) tienden a agotarse n1 ucho tnás rápido, por ej e1nplo,

las serhillas y fe rtilizantes que se agotan en cada ciclo de pro­ ducción agrícola. Por lo tanto, parte de la actual producción (y tan1bién ele la . fu tura) tiene que asignarse a su reen1plazo. Esto puede suceder en una diversidad ele forn1as, según las dife­ rentes condiciones sociales. A lo largo ele buena parte ele la

historia, el reemplazo se realizó dentro de los hogares de la pro­

ducción agrícola: una cierta proporción de la cosecha se

seleccionaba y guardaba con1o setnilla para el siguiente ciclo

ele

· .

.

32

l·ll'NR"i
l·ll'NR"i

f.H:RNSTEIN

de cultivo; los nlis1nos granjeros, o sus vecinos que eran artesa­ nos especia1izados, hacían herraJnientas sencillas (y estos arte­

trabajo) . En

efecto, satisfacer los diversos elementos del fondo de reempla­

zo representa un reclan1o al trab<:�o y su producto, ya sea con­ servando parte de la actual cosecha como senlil1a, utilizando la

anterior para alimentar a

]a gente

ción entre una temporada de producción agrícola y la siguiente, adquiriendo los medios básicos de producción y consumo que los granjeros pueden no producir por sí mismos.

uno

es de significado distintivo: producir'la siguiente generación

de

he expuesto hasta el momento en este capítulo no

ha

-a diferencia de Marx, en

término genérico para la

humanidad, y quien supone que el arquitecto de su analogía es

varón

convención

sanos eran

con1pensaclos de

algún n1oclo por su

comida almacenada

mientras

de una cosecha

realiza

las tareas cruciales para la reproduc­

Entre los diversos reclamos del fo ndo de reemplazo,

productores

Lo que

o

lo que se

ni

denomina rejJroducción generacio­

las

preposiciones

de

género

nal.

hecho referencia

ha usado

la cita de arriba, que sigue la vieja.

de "h01nbre" coJno un

su época eran

hombres). Hago referencia

niños -el prüner y necesario paso en

cional- es una con1petencia exclusivamente fe1nenina, determi­

la 1·eproducción genera­

de los

(prácticamente todos

ahora

al

los arquitectos de

género porque

la crianza

nada por la biología. Sin embargo, el ejercicio de esa competencia

sociales:

1nientras que es "ordenado por la naturaleza" que sólo las muje­

res pueden desarrollar biológicamente a los nii'ios,

"natural" ace1·ca

todas

algu­

es

una

práctica

social,

moldeada

por

las relaciones

nada hay de

cuándo

los

de si

las mttieres crían niños,

cuántos

crían,

nas culturas

críen a los hijos.

inicial de lactancia,

nifíos crían,

ni

tmnpoco en cuanto a que en

además

e

hay una presión particular en las Inujeres para que

le un periodo

hecho ele que las responsabili­

sus madres o abuelas o

tías o herrnanas mayores o sirvientas en las diferentes sociedades

dades de criar a los nii'ios se cargue en

Nada hay de "natural",

en cuanto al

'

.

PRÜDUCCIÓN

Y PRODUCI"'VH>AD� CONCf.V"í'OS

CL\Vt::

PRODUCI"'VH>AD� CONCf.V"í'OS CL\Vt:: y grupos sociales. De "natural" quienes llevan o

y grupos sociales. De

"natural"

quienes llevan

o

necesidad

las n11Ueres

la actual

generación de productores; tareas con1o cocinm� lin1piar los ho­

del trabajo

gares, lavar la ropa o recolectar la leüa: las actividades

para

quier otra de las consideradas aquí.

ele división más, )'

divi­

de diversos tipos de

actividades productivas entre y dentro ele unidades de produc­

la especialización se establece por

diferente,

con1o cual­

igual 1nanera,

que

sean

no hay ninguna

en su

biológica "en

a cabo

n1ayoría

las tareas de 1nantenin 1iento ele

doméstico

El

que son

tan vitales

la reproducción

otro tipo

un

significado

trabajo

clo1néstico ilustra

;'

L�

del trabajo.

del trabajo con10

Vimos antes

la especialización

de

la

;

-

; sión

'

,.

r�·

-

ción. En el caso del

género,

la posición que la gente ocupa en

relaciones sociales.

ciales

Las relaciones

hombres y

entre mujeres y

estructuras

de

género -relaciones so­

las con­

particulares

ele

las ideologías que

'

figuran

o justifican- ofrecen

el caso

n1ás dif-undido ele

una

división

social del

trabajo, aunque las

forn1as particulares

de

' �.

diversas

relaciones

sociedades y entre diferentes grupos dentro de las sociedades. Tam bién can1bian históricamente (lo que n1uestra que no están

la esfera

del

e le actividades productivas y

reproductivas adicionales, ya no se diga en los diferentes siste­

mas de producción agrícola,

que muesti"an un abanico de divi­

de

género

varían

en gran

n1edida

en

las

"f0adas"

por naturaleza),

y

se extienden

más

allá de

trabajo doméstico a una gama

siones del trabajo por género.

A continuación

hace

trab'\io a acti­

las culturas y las relaciones socia­

Un tipo de ejemplo

con1o

se

Otro tipo de eje1nplo es la celebración colectiva de "ri­

-nacilnientos, . 1natrünonios, la construcción de

el

se encuentra

el fondo ceremonial, que

referencia a la distribución de los productos del

vidades que o-ean y recrean

les, ele las comunidades agrarias (vl'olf,

Jo

preparación

cosecha.

tos

una casa para

caso de los funerales.

constituyen

los rituales

y

el

cultivo,

para

de

paso"

1966).

ceren1onias desarrolladas

y

las

fe stividades

una

vez que

una nueva fanülia- y

de

duelo

colectivo

en

de paso" 1966). ceren1onias desarrolladas y las fe stividades una vez que una nueva fanülia- y

.34

Los fo ndos de

consun1o,

reetnplazo y

ceren1on lal existen

'T'

¡

�.

todos en

sociedades centradas en

las necesidades ele

"subsis­

tencia" y en las actividades de sus miembros, que podrían tener

escasa diferenciación social además del género (como arriba) y

la generación,

es decit�

la autoridad especial

de hontbres de

�--··

más edad o "mayores" respecto a los varones de menor edad,

así como a las 1nujeres. Cuando prestamos

atención al cuarto y

último reclamo sobre los productos del trabajo -elfondo de

la

renta- nos

aproximamos a un átnbito bastante d�ferente de rela­

ciones sociales.

Excedente, explotación, acumulación

Los fondos de reemplazo y ceremonial requieren un producto "excedente" por encima de lo que se necesita para el consu­ mo inmediato. Esto es cierto para todas las sociedades, de las cuales podemos distinguir tres categorías amplias en un tipo de secuencia evolutiva. La primera es del tipo que poden1os llamar propiamente sociedades de "subsistencia" que se re­ produjeron a sí n1ismas a los 1nismos niveles de consun1o (y tí­ picamente del mismo tamaí'io de población). Esto no significa que esas sociedades fu eran "pobres" en sus propios térn1inos. Ciertainente, con frecuencia los pequeños grupos de caza­ dores y recolectores, o quienes practicaban el cultivo de traslado nómada (producción agrícola de tumba y quema) podían responder a sus limitadas necesidades con un gasto relativa­ mente escaso de trab<Uo y de tiempo -y típicamente menos tiempo y esfuerzo de lo que requería la agricultura estable­ cicla (Sahlins, 1 972). Según el historiador Colin Duncan (!996: 13), la agricultura es "definida con mayor utilidad como el cultivo (o arado) de la tierra n1arcado en los campos", en contraste con el "cultivo cambiante" y el pastoreo nóinada. Al igual que n1uchos otros, también observa que esto "constituyó una ruptura decisiva frente a los modos previos de interacción entre la humanidad

a los modos previos de interacción entre la humanidad t i;, y la naturaleza" (ibid). La

t

i;,

y la naturaleza" (ibid). La agricultura establecida surgió por Ine­

clio de la don1esticación de las plantas y anin1ales de parte de los

humanos, e hizo posible un fondo ele renta y el surgimienro histórico de una segunda categoría de sociedades: las sociedades

agrarias de clase cuyo desarrollo se n1 edía en un tmnailo y una

densidad crecientes ele la población, la fonnación de clases go­ bernantes, el estado, las ciudades y la cultura urbana. El fondo de renta se refiere a los pagos que los gra1"Ueros tienen que hacer a otros (no granjeros). Esos otros pueden ser terratenientes, quienes se apropian ele la renta en especie (parte del cultivo de los granjeros) o renta en trab,�o (trabajo para el terrateniente) o renta en dinero. O pueden ser los estados, que aplican pagos con1o impuestos en especie o dinero, o con1o fuerza de trabajo conscripta para obras públicas o servicio Ini­ litar; o autoridades religiosas que son terratenientes o tienen el poder de fijar impuestos o diezmos. O aquellos otros que pres­ tan dinero o son mercaderes, de los cuales los grm"Ueros toman prestado con e1 valor ele su siguiente cosecha como garantía, a

n1 edicla que la econon1ía n1onetaria se consolida.('

En las sociedades agTarias de clase, entonces, se tiene que pro­ ducir un "excedente" por encima ele las necesidades de los produc­ tores para sus fondos de consun1o, reen1plazo y ceren1onial, con el objeto de apoyar a las c lases don1inantes de no productores. La capacidad para ctpmpiarse del trabajo excedente -trab<Uo más allá de lo que los productores gastan en su propia reproducción- es un signo de relaciones sociales de explotación. Las clases don1inantes o gobernantes e le esas sociedades agrarias ele clases consistían en dinastías reales o aristocracias nülitares o civiles, o ele burocracias religiosas o civiles, grupos de con1erciantes o de diversas co1nbinaciones ele ellas. Su consumo

nEsto representa un cambio respecto a la suposición previa de que todas las necesidades ele la reproducción tienen que cubrirse a partir de lo que se produce ahora. El crédito representa un reclamo resp ecto a la producción o el ingreso futuros con el objeto de satisfacer las actuales necesichlCies de consumo y reprodUcción.

36

H!:Nfn'

Bfi-I:NSTUN

y reproducción -y la de las grandes poblaciones que los soste­

nían

pintores y poetas de la corte, y iarquitectos!)- se apoyaban en la

estos esclavos, siervos

explotación

(sirvientes, soldados,

funcionarios religiosos,

burócratas,

de los productores, fueran

feudales, otros

granjeros campesinos

o

artesanos.

Algunas de

;.:.'

estas sociedades -las fa1nosas civilizaciones agrarias

de Asia y

del Norte de África, Europa y América Central- experimenta­

ron

periodos

de expansión

de su

territorio y

población. Estos

 

estuvieron asociados en

ocasiones

con las

innovaciones

en las

 

técnicas

y

la organización de

la producción

agrícola y

alguna

otra actividad productiva,

así como de las comunicaciones (por

ejemplo, la invención de la escritura),

el transporte (en especial

por agua), el comercio y el poder militar.

 

Aun cuando

estas clases gobernantes se preocupan por re­

 

gular la

actividad

económica -de

la

mejor manera que

les

permitiera apropiarse del excedente de trabajo- y a veces por estimularla (por ejemplo al organizar la construcción y mante­

 

nimiento

de obras de irrigación), no

intentaron

"guardar"

y

,,

para

1'einvertir el

desarrollar

alguna

En cam­

bio,

fuentes de su 1·iqueza (por medio de rentas, impuestos, tributo), su poder (al sostener o apoyar a ejércitos) y su gloria (al permi­

e iglesias, y

tirles consumir

actuar como mecenas de la religión y las artes).

trab�o impulsada por la necesidad de

au1nentar la escala de la producción e incren1entar la producti­

vidad con

pocas palabras,

producto excedente del

que

se apropiaban

las capacidades productivas de

sus sociedades de

manera

general y sistemática, para ampliar continua­

trabajo como las

mente la escala de la producción y su productividad.

estaban preocupadas por la

tierra

y

el

lujos,

construir palacios, templos

La explotación del

el objeto

de lograr ganancias -en

�.

acumulación-,

constituye una

característica

que define a

esta

tercera categoría de

sociedad,

es

decir,

al capita1is1no.

Es

ese

el

tema de

mi

siguiente capítulo y, sin duda, del resto

de este

libro.

Antes

ele

continum;

quiero condensar algunas

de las

PRODUCCIÓN

\'

l'i?OOUCTIV!I)AO: CONCf.Pf05

CU\Vf

3?

ideas y conceptos de este apartado

guntas clave

en término ele cuatro pre­

e le la econon1ía política.

Economía política: cuatro pregu ntas clave

I--Iay cuatro preguntas clave de la economía política en lo que con­ cierne a ]as relaciones sociales de producción y rep1·oclucción:

¿Quién es propietario de qué?

¿Quién hace qué?

¿Quién obtiene qué?

¿Qué hacen con ello?

La prin1era pregunta abarca las relaciones sociales ele di­ ferentes regín1enes de "propiedad": de qué n1anera los tnedios

Es importante

de producción y

recordar al respecto que

reproducción

se

distribuyen.

Han existido

de "pertenencia" y

"propiedad"

diferentes significados en diferentes tipos de

sociedad,

en

diversos

n1mnentos de la historia.

inventado ideas y prácticas particulares de la perte­

Se han

nencia jnivada y la propiedad jnivada b�o el capitalismo y

para definirlas se ha recurrido a

no 1nenor, a la relació:n producción agrícola.

una tneclida

-el fundan1ento de la

la ayuda,

en

con

la tieTTa

· La difusión de la conversión

-en

una 1lteTcancía-

e le la tierra en propiedad pri­

características que

vada

define al capitalismo.

es una

ele

las

La segunda pregunta gira en torno a las divisiones sociales

¿Quién hace qué? En las actividades de la produc­

está estructurado por las relacio­

del trab�o.

ción y

nes sociales, por ejemplo,

reproducción sociales

38

den­

tro de unidades de producción haciendo tipos particulares

de cosas.

Entre las unidades de producción o productores que hacen diferentes tipos de cosas.

A través de las relaciones de género (de diferentes tipos) en

todas las sociedades hasta el mo1nento.

Las relaciones de clase en la segunda categoría de socieda­ des agrarias recién esbozadas (por ejemplo señores feudales

y siervos), y en el capitalismo.

Quienes asun1en tareas

relativamente especializadas

de los

"fmtos del trab�o", que con fr ecuencia también se denomina

La

tercera

pregunta se

refiere a

la división social

"distribución

del ingreso".

Ese término

(o "distribución del

·

ingreso") puede ser una

manera cómod a

de decirlo

en pocas

ser cuidadosos -como con

ingreso

sólo en el sentido que ha asumido en el capitalismo, es decir el

En varias formas

im­

palabras, pero de nuevo debemos

pertenencia y propiedad

(arriba)- y no

pensar en el

ingreso monetario individual (o corporativo).

la

al

capitalismo,

vida bajo el

y

en

de sociedad anteriores

portantes de

"frutos del trabajo" que no asumen la forma de ingresos mone­

día, existen

algunas áreas

en

capitalismo hoy

.r

•¡'

tarios.

Un tipo