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EL CRIOLLISMO

El criollismo es una manera de vida popular, surgida a partir de la síncresis de las


costumbres europeas llegadas a América, desde España, Portugal, Francia o
Inglaterra, que se mezclaron con las culturas autóctonas. Criollos son también los
descendientes de europeos o africanos nacidos en este continente”, manifiesta a
El Peruano el distinguido profesional.

“José Gálvez Barrenechea es el primero en considerar tal concepto a partir de una


literatura popular mezclada con lo universal”, acota el intelectual.

De música y demás

Agrega Freyre que en lo musical se tomó del valse vienés y con danzas que los
afroperuanos transformaron en bailes como las populares marinera y tondero.

“José Carlos Mariátegui manifiesta que el criollismo es algo cultural, una manera
de ser y de asumir la vida”, glosa este estudioso.

El pensador moqueguano ubicó, de acuerdo con Freyre, este fenómeno sincrético


en Arequipa, “pero se dio en todo el Perú, pues hay marineras en diversas
regiones y los valses se encuentran en cualquier rincón del país”.

Esto en referencia a la música, porque el criollismo está presente también en la


cocina, habla, replana, floro, en esa lisura especialmente limeña y chalaca tan
características, en su repentismo creativo. Esta forma de ser se encuentra en
todas aquellas costumbres nacidas en el callejón, quinta o calle, que tipifican al ser
costeño.

Etapas de un proceso

“El criollismo musical empezó a imponerse a inicios del siglo pasado, sobre todo
en Lima. Nuestros compositores copiaban letras de antiguos romances o de
poetas españoles, latinoamericanos y peruanos”, explica Maynor Freyre al Diario
Oficial El Peruano. “Aparte de Montes y, Manrique, tenemos a otros creadores,
como Felipe Pinglo Alva, quien introdujo compases de foxtrot o el one step,
universalizando la música criolla”, asegura el estudioso.

Maynor Freyre sostiene que el cine también se apropió de estas expresiones,


como por ejemplo en las películas de principios del siglo XX Palomillas del Rímac y
El gallo de mi galpón, en la que debutó una jovencísima Jesús Vásquez, bautizada
más tarde como la ‘Reina y Señora de la Canción Criolla’.

Los años de apogeo del criollismo para Maynor fueron de los 40 y 50 y parte de los
60 “gracias al auge de la radio y de las disqueras”. Sin embargo, esta etapa
gloriosa acabó “debido a la piratería, la aparición de la música chicha y la
technocumbia”.

Los años de apogeo del criollismo musical fueron las décadas de 1940 y 1950, y
parte de los años 60.
El Anticriollismo
Que encarna el absolutismo sobreviviente, el colonialismo, el régimen despótico; el lenguaje
castizo y el estilo clásico; manifiesta incomprensión por la naciente democracia desprecio por lo
criollo y popular. Su representante es Felipe Pardo Aliga.