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FUENTE. http://www.animalpolitico.

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El uso de tecnologías en las escuelas no


garantiza el aprendizaje: UNESCO
Si bien se invierten recursos millonarios en equipar escuelas con computadoras, tabletas y
conexiones a internet, esto no se traduce automáticamente en un mayor rendimiento de los
estudiantes.

Si bien se invierten recursos millonarios en equipar escuelas con computadoras,


tabletas y conexiones a internet, esto no se traduce automáticamente en un mayor
rendimiento de los estudiantes, ni en elevar la calidad de la educación si no está
acompañado de mejores prácticas pedagógicas, capacitación a los docentes y currícula
orientada al fortalecimiento de las habilidades.

Así lo concluye el estudio Tecnología para la mejora de la educación, elaborado por


Francesc Pedró, jefe de la División de Políticas Sectoriales, TIC y Educación de la
UNESCO, que fue presentado el 9 de octubre pasado.

El documento recoge la base de datos de la prueba PISA 2012 aplicada por la Organización
para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OCDE), donde se revela que los
estudiantes de 15 años ocupan la tecnología en la escuela al menos una vez por semana
sobre todo para entretenimiento.

83% navega por placer; 80% la usa para aplicaciones sociales; 78% para chatear;
68% para descargar música, videos y juegos; para revisar el correo electrónico 62%; 40%
juega en solitario; 38% juega en línea con más personas y 30% sube a la red contenido
propio.

Estos números revelan que la tecnología “puede tener tan sólo efectos marginales sobre
la calidad de la educación”, dice el estudio, porque dotar a cada alumno un dispositivo o
dotarse de una plataforma escolar “es solo el comienzo y nunca el final de un proceso que
puede conducir a la mejora del rendimiento de los estudiantes”.

El investigador advierte que con la simple adquisición de computadores y tabletas y


disponer de un banda ancha para el acceso a internet es insuficiente si no se combinan
con “herramientas y contenidos digitales con nuevos métodos de enseñanza y nuevas
estructuras organizativas”.

En México, la más reciente iniciativa fue la distribución de tabletas entre alumnos de quinto
de primaria; sin embargo, el secretario de Educación, Aurelio Nuño, informó que
“replanteará” el programa porque no hay evidencia sobre su eficacia.

Aún así, el gobierno Federal entregó 700 mil tabletas a estudiantes de Puebla, Tabasco,
Estado de México, Distrito Federal, Sonora y Colima y significó una erogación de mil
500 millones de pesos en 2014. Para 2015, la Secretaría de Educación Pública (SEP) hizo
otra licitación para comprar más dispositivos con un presupuesto de 2 mil 500 millones de
pesos.

Durante el gobierno de Felipe Calderón se lanzó el programa Habilidades Digitales para


Todos, que consistía en la entrega de laptops y en el sexenio de Vicente Fox se puso en
marcha Enciclomedia, un pizarrón electrónico con contenidos curriculares
precargados. Para ambos programas se invirtieron millones de pesos y ambos fueron
reemplazadas al inicio de cada administración.

La investigación concluye que el uso de los dispositivos digitales –computadoras, laptops o


tabletas– “como sustitutos de los profesores no ha producido resultados significativos en la
mejora de los aprendizajes de los estudiantes”. En contraste, cuando estas herramientas
son utilizadas con apoyo directo apoyo de los profesores, “han conseguido que los
estudiantes progresen en sus aprendizajes de forma notoria”.

Para lograr mayor efectividad se requiere capacitar a los profesores en el uso de nuevas
tecnologías como herramientas para su labor en el aula, incluso desde que ellos están
estudiando en las universidades antes de dar clase.

La UNESCO recomienda que cada país establezca su propia estrategia con los mismos
profesores, pues “de la mano de ellos mismos se pueda establecer una ruta metodológica
clara en la que él pueda practicar sus propias ideas, reflexionen sobre los obstáculos a los
que se enfrenta y a que afiance sus logros”.

No es sencillo lograr el cambio radical de prácticas, pero la UNESCO recomienda generar


tres niveles de que podrían alcanzar una capacitación gradual entre maestros y alumnos:

1) Alfabetización digital o de nociones básicas de las tecnologías;

2) profundización del conocimiento

3) y generación del conocimiento.

Para Pedró es evidente que las competencias no se desarrollan por el solo hecho de usar la
tecnología y aunque “si se quiere que el acceso equitativo a la tecnología se traduzca
efectivamente en una sociedad más igualitaria, las pruebas empíricas muestran que las
escuelas no están haciendo este trabajo como corresponde”.

Ante este panorama, el investigador Francesc Pedró hace estas siete recomendaciones para
generar políticas públicas para mejorar el uso de las nuevas tecnologías:

1. Promover el aprendizaje activo, interactivo y cooperativo.

El aprendizaje orientado al desarrollo de competencias por medio de tareas o proyectos


complejos, particularmente cuando precisa de la colaboración entre estudiantes, con una
adecuada orquestación de los recursos, es una herramienta eficaz para que los alumnos
adquieran competencias de investigación y otras competencias relacionadas con el
procesamiento de la información. Para ello, los estudiantes deben poder conectarse a
fuentes de información cuidadosamente estructuradas que puedan informar el proceso de
resolución de problemas en el momento apropiado.

2. Ofrecer una mayor personalización del aprendizaje.

La forma más eficaz de mejorar los resultados pedagógicos de una clase es tener una
aproximación pedagógica individualizada a los alumnos de bajo rendimiento o con
dificultades escolares, como lo es también para dar salida a las distintas necesidades de los
estudiantes con mayor capacidad académica. En un entorno en el que cada estudiante
trabaja a su propio ritmo, soportado por la tecnología, se consigue el progreso esperado.

3. Reformar el currículo para darle un enfoque competencial.

Dada la presión social para que las personas aprendan más que nunca, es particularmente
importante explorar la contribución de la tecnología a las reformas curriculares que buscan
extender aprendizajes de competencias complejas a un mayor porcentaje de los estudiantes
que décadas atrás. El tipo de currículo que una escuela adopta tiene un impacto
significativo en las posibilidades de que la tecnología y los recursos digitales se puedan
integrar de manera efectiva en el aula y fuera de ella.

4. Evaluar los aprendizajes de forma consistente con los objetivos.

El tiempo dedicado a la preparación de los estudiantes para rendir bien en exámenes de


cálculo, vocabulario o inglés es tiempo que no puede dedicarse a otros aprendizajes más
complejos y consonantes con las necesidades y expectativas contemporáneas. Es
importante prestar la adecuada atención a la evaluación y graduación de las competencias
digitales en la escuela.

5. Adoptar una aproximación sistémica a la gestión del cambio pedagógico.

La incorporación exitosa de tecnología en la escuela requiere una serie de intervenciones


coordinadas para mejorar planes de estudio, evaluación, desarrollo de los profesores y todas
las demás piezas del rompecabezas de la educación. Probablemente se haya hecho poco
hasta el momento para aprender de aquellos centros escolares que se esfuerzan por colocar
todas estas piezas del rompecabezas en su lugar y lo consiguen.

6. Desarrollar un liderazgo pedagógico potente.

La calidad del liderazgo tiene un gran impacto sobre el uso de la tecnología en la escuela y
su capacidad de llegar a hacer posibles cambios pedagógicos que conduzcan a mejores
resultados de los estudiantes. Muchos profesores están de acuerdo en que es imposible que
su escuela mejore más allá de lo que permiten las capacidades de quienes tienen la
responsabilidad de ejercer el liderazgo en ellas.
7. Apoyar a los profesores.

El uso de la tecnología es más común en aquellas escuelas donde los profesores tienen
tiempo suficiente para intercambiar con sus colegas y tienen más oportunidades de
visitarlos en sus aulas en tiempo lectivo. Estudios sugieren que la relación entre el uso de la
tecnología y la reforma de la educación es recíproca: aunque el uso de la tecnología es una
ventana de oportunidad para el cambio escolar, los esfuerzos de transformación pedagógica
de la escuela también ayudan a apoyar un uso eficaz de la tecnología.

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