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UNIVERSIDAD DE EL SALVADOR

FACULTAD MULTIDISCIPLINARIA PARACENTRAL


INGENIERIA AGRONÓMICA

TEMA: Tipos de Agua para el Desarrollo Agrícola en Suelo

CATEDRA: Química Agrícola

LIC. Renán Funes

BACHILLERES: Baldir Esxidio Hernández Bautista

Fredy Daniel Hernández González

CICLO: ll - 2018

FECHA: Lunes 17 de diciembre del 2018


INTRODUCCION

El conocimiento de los recursos naturales, sus características y su potencial, es uno de


los prerrequisitos para encarar una planificación eficiente que conduzca al desarrollo
armónico.

Uno de los recursos naturales más importantes es el suelo y el agua. Su conocimiento se


obtiene a través de levantamientos que indiquen las varias clases de suelos que podrían
usarse para determinar los cultivos que pueden desarrollarse exitosamente.

Los estudios de suelo y agua pueden usarse para determinar la adaptabilidad de tierras
nuevas, o para proyectos de irrigación y drenaje. Los estudios pueden ayudar también
para determinar los problemas de erosión, que tan seriamente atañe a las tierras de El
Salvador. Estos levantamientos suministran la información básica necesaria para los
planes reguladores del uso de la tierra, etc.

Aunque es de vital importancia hacer un inventario de los suelos, esta información sólo es
de utilidad en función de las condiciones sociales, económicas, tecnológicas y de otros
recursos físicos. El conocimiento sobre los suelos hace su mayor contribución a un
desarrollo económico, armónico y ordenado cuando se basa en la coordinación de los
recursos físicos y humanos, proyectados en las diferentes etapas de todos los sectores de
la economía.

La información edafológica hace posible no solamente una selección sabia de los cultivos,
la adaptación de prácticas de manejo de acuerdo con las condiciones físico-químicas del
suelo y otras aplicaciones agrícolas, sino que también contribuye a lograr una mayor
planificación del desarrollo económico en general.
OBJETIVOS

Objetivo general.

- Conocer los diferentes tipos de agua en base a su alcalinidad, acidez y como estos
influyen en el desarrollo del suelo.

Objetivo específico.

-La planificación de investigaciones agrícolas y la extensión de los resultados que se


obtengan, por tipo de suelos, aplicados a las fincas que los pueden utilizar.

-La planificación detallada para la recuperación de tierras, utilizando riego y drenaje,


localización de problemas especiales como salinidad, pedregosidad, toxicidad o
deficiencia de nutrientes, texturas inadecuadas, etc. así como las rotaciones de cultivos
más adecuadas.

-La determinación de la distribución potencial y la adaptabilidad de cultivos individuales,


rotación de cultivos, cultivos combinados y prácticas de manejo de suelos.

- La correlación entre las características de los suelos y la necesidad de fertilización para


cultivos específicos.
Tipos de Agua para el Desarrollo Agrícola en Suelo

La calidad del agua para su uso en la agricultura es un aspecto crucial que repercute en el
crecimiento y desarrollo de los vegetales. Actualmente toda agua utilizada en este sector,
principalmente la destinada al riego y la fertirrigación, debe ser evaluada con la finalidad
de prevenir posibles inconvenientes que se puedan presentar en el suelo o sustrato, y
especialmente en el cultivo por el uso de agua de mala calidad.

En los campos agrícolas factores como el clima, estructura física del suelo, mineralogía de
arcillas, sistemas de producción o cultivo establecido determinan el nivel de restricción
que puede tener cierto tipo de agua. Por lo anterior, se considera que los criterios para
clasificar el agua no deben ser tan rígidos y deben basarse en las condiciones propias de
cada caso.

Las principales variables utilizadas para clasificar la calidad del agua desde una perspectiva
agrícola son:

Salinidad: Parámetro que se mide mediante la conductividad eléctrica (CE) y que se


reporta como dS/m. También se puede reportar como solidos disueltos totales (TDS) y se
reporta en mg/L.

Un mal manejo de aguas con alta concentración de sales puede ocasionar baja
disponibilidad de agua para los cultivos y por lo tanto una disminución en su rendimiento.
Las condiciones específicas de cada sitio juegan un papel importante para predecir el
riesgo que existe en salinizar el suelo al utilizar agua con altas concentraciones de sales, ya
que condiciones de limitada precipitación o lluvias erráticas y escasas resultan más
riesgosas que en aquellas donde la precipitación está arriba de 600 mm.
Sodicidad: Generalmente la sodicidad se expresa mediante la RAS (relación de absorción
de sodio). La RAS nos da la idea del peligro potencial que significa un exceso de sodio
sobre el calcio y magnesio. Sin embargo, la sodicidad puede expresarse también mediante
la RAS ajustada, la cual toma en cuenta el contenido total de sales y la presencia de
bicarbonatos, los cuales si no se eliminan pueden precipitar el calcio y esto coadyuva a
que el problema de sodio se incremente. Tanto la RAS cono la RAS ajustada se expresan
en mq/L. La RAS ajustada es más precisa y recomendable al momento de clasificar el agua
de riego en cuanto al riesgo de sodificación del suelo. La manera de resolver problemas
por sodicidad es mediante la adicción de calcio o formador de calcio, ya sea al suelo o al
agua.

Toxicidad por iones específicos. Un problema de toxicidad difiere de uno de salinidad


debido a que su efecto ocurre dentro de la planta y no es consecuencia de un déficit
hídrico. En este sentido, las plantas absorben los iones y los acumulan en sus tejidos;
cuando esta acumulación excede ciertos niveles se presenta un daño y la magnitud
dependerá de la concentración, el tiempo, la sensibilidad del cultivo y el uso del agua por
parte de la planta. El daño puede ser ocasionado por un ion o por la combinación con
otros. Los iones más comunes en el agua son cloruros, sodio y boro. Sodio. Además del
daño estructural que causa en los suelos (defloculación), también puede causar toxicidad
en el cultivo ya que compite con otros iones, como potasio, durante la absorción de
nutrientes por las raíces y al acumularse en las hojas de algunos cultivos.

Cloro. Presenta efectos tóxicos cuando se encuentra en altas concentraciones. Sin


embargo, la susceptibilidad de los cultivos dependerá de la variedad o patrón (en el caso
de frutales) que se utilice. Al igual que sodio, es importante el sistema de riego debido a
que el efecto negativo que causa el cloro en el follaje es de manera directa cuando se
emplea riego por aspersión que cuando se utiliza riego por goteo o gravedad. Incrementar
los niveles de nitratos en el agua reduce la entrada de cloro a la planta.

Boro. Es un elemento esencial, pero que en elevadas concentraciones resulta tóxico para
las plantas. Los cultivos tienen distintos niveles de tolerancia a este elemento donde por
ejemplo cultivos como aguacate o cebolla son más sensibles que el tomate o el esparrago.
Nitratos. Aguas con altos niveles de este anión indican que debe reprogramarse la
fertilización nitrogenada, reduciendo las cantidades y procurando balancear los otros
nutrimentos. También deben considerarse cultivos que no acumulen excesivamente este
elemento en sus tejidos. De igual forma, es indicador de posibles problemas por
taponamiento en tuberías por crecimiento de vegetación en ellos. Potencial de
taponamiento. La calidad del agua está estrechamente relacionada con los problemas de
taponamiento de los sistemas de riego ya sea de forma total o parcial, lo cual trae como
consecuencia una desuniformidad en la aplicación y mayores costos operacionales. Los
problemas por taponamiento pueden ser físicos (arena, materia orgánica, etc.), químicos
(óxidos, silicatos, sulfuros de metales pesados, etc.) o biológicos (bacterias o algas). De
forma general estos factores actúan interrelacionados, ocasionando que el problema se
agrave más.

Entender cada uno de los parámetros evaluados necesarios para clasificar el agua permite
a grandes rasgos restringir o permitir su uso, así como determinar las técnicas más
apropiadas para su manejo cuando la calidad del agua sea restrictiva. La importancia que
reviste en contar con una clasificación de agua para el riego agrícola, está basado en el
efecto que tiene esta sobre las propiedades de la solución del suelo al entrar en
interacción con el suelo. Es importante que se verifique la calidad del agua cada 3 o 4 años
de la fuente de agua para monitorear si existen cambios que puedan afectar
negativamente a los cultivos, ya que el abatimiento de las fuentes de agua tiende a
incrementar la concentración de sales, sodio y/o bicarbonatos.

El Uso de Ácidos para Mejorar la Calidad del Agua de Riego

La calidad del agua para su uso en la agricultura es un aspecto crucial que repercute en el
crecimiento y desarrollo de los vegetales. Actualmente toda agua utilizada en este sector,
principalmente la destinada al riego y la fertirrigación, debe ser evaluada con la finalidad
de prevenir posibles inconvenientes que se puedan presentar en el suelo o sustrato, y
especialmente en el cultivo por el uso de agua de mala calidad.
Los problemas directos relacionados con la calidad del agua son: salinidad, sodicidad,
alcalinidad y toxicidad por iones específicos. Estas limitantes se pueden medir mediante
los siguientes parámetros: conductividad eléctrica (C.E.), relación de adsorción de sodio
(RAS), pH y concentración de elementos potencialmente tóxicos (Na+, Cl-, B).

De los problemas relacionados con la calidad del agua, la alcalinidad es una de las más
frecuentes. La alcalinidad se define como la capacidad del agua para neutralizar ácidos,
debido a la presencia de bases como bicarbonatos (HCO-3) y carbonatos, principalmente.
Estos aniones en solución están comúnmente asociados o apareados con cationes de
calcio (Ca2+), magnesio (Mg2+), potasio (K+), sodio (Na+) y otros.

Los carbonatos y bicarbonatos son sales presentes en el agua que a mayor concentración
aumentan el pH. Sin embargo, cabe destacar que la alcalinidad y el pH del agua son dos
factores relacionados, pero no son lo mismo. La confusión entre un pH alto y una alta
alcalinidad se debe a que el agua es llamada alcalina si tiene un pH mayor a 7, y se dice
que tiene alta alcalinidad si tiene una alta concentración de bases (Torres et al., s.f.).

Además, un pH alto del agua afecta la disponibilidad de micronutrientes como hierro, zinc
y manganeso. También puede existir un desequilibrio en la relación Ca/Mg que da lugar a
desordenes fisiológicos en los cultivos.

¿Cómo disminuir la alcalinidad del agua? La alcalinidad del agua es relativamente fácil de
corregir, sólo se requiere acidificar el agua y de esta forma se reduce la concentración de
las bases, esencialmente bicarbonatos debido a que es la especie principal de carbono
inorgánico (ácido-base) presente en las aguas naturales con pH de 6 a 9. En estas aguas
solo es posible encontrar presencia de carbonatos en pH mayor a 8.0.

La acidificación del agua tiene como objetivo neutralizar la acción alcalina hasta dejar
como mínimo 0.5 miliequivalentes por litro (meq/L) de bicarbonatos. A esta concentración
ya no se producen daños al cultivo y se baja el pH de la solución alrededor de 5.5 a 6.5,
cuyo rango es donde existe mayor disponibilidad de todos los nutrientes. Los ácidos más
comunes para mejorar la calidad del agua son el nítrico (HNO3), el fosfórico (H3PO4) y el
sulfúrico (H2SO4). Este último es el más utilizado por ser más económico, sin embargo el
ácido nítrico y fosfórico a menudo se usan en la horticultura protegida debido a que
cumplen dos funciones: acidificar y aportar nutrientes. Para elegir el ácido a utilizar de
debe considerar las siguientes características: de fácil uso, seguridad, costo y aportes
nutricionales.

Los ácidos más comunes para mejorar la calidad del agua:

Ácido Nítrico. Este ácido se usa como materia prima para la producción de fertilizantes
nitrogenados, sin embargo también se usa para disminuir el pH del agua, ya que al
agregarlo a este medio se disocia en forma de nitratos (NO3-) e hidrógenos (H+). Esta
reacción cumple dos funciones: por la acción del H+ como acidificante, mientras que los
NO3- liberados son absorbidos por los cultivos. Su uso es común en la aplicación de
nutrientes a través del sistema de riego, principalmente en la producción de hortalizas
intensivas.

En el mercado de agroquímicos es posible encontrar distintas purezas y concentraciones


de este ácido. Para uso agrícola se emplea el ácido grado industrial, mientras que en
laboratorio se usa grado reactivo. Al usar este ácido para neutralizar la calidad del agua, se
debe tomar en cuenta que también aporta nitrógeno y este aporte se debe considerar al
momento de calcular el programa de nutrición.

Ácido Fosfórico. Se emplea en cultivos en suelo o sustrato como fuente de fósforo,


además acidifica el agua. Al ser una fuente de fósforo, el aporte de este nutriente por el
ácido se debe considerar en el cálculo del programa de nutrición. En la soluciones
nutritivas para cultivos protegidos, existe la restricción que su uso no puede ser mayor a
1.5 meq/L, que es la demanda máxima de la mayoría de los cultivos.

Ácido Sulfúrico. Es un compuesto altamente corrosivo, producido en gran escala a nivel


mundial por sus múltiples usos, entre ellos la producción de fertilizantes. Al igual que los
otros dos ácidos anteriormente mencionados, es considerado un ácido fuerte que se
disocia fácilmente en iones de hidrógeno (H+) e iones sulfato, donde los H+ le confieren el
poder neutralizante. Es de los ácidos más utilizados para disminuir la alcalinidad del agua
para uso agrícola, además es el ácido cuyo precio es el más económico.
Antes de adicionar cualquier ácido en el agua para uso agrícola, se debe efectuar un
análisis químico para conocer la calidad del agua y en este caso determinar su alcalinidad.
Con este tipo de análisis es posible conocer los niveles de bicarbonatos y carbonatos, y en
caso de que la suma de estos dos sea mayor a 0.5 meq/L de agua, es necesario seleccionar
y calcular la cantidad de ácido necesario para ajustar la alcalinidad del agua.

La Alcalinidad del Agua y su Efecto en los Sustratos

La alcalinidad del agua es también conocida como capacidad buffer del agua. En general,
la alcalinidad del agua se debe a los contenidos de carbonatos y bicarbonatos en solución,
los cuales son muy comunes en las aguas subterráneas. Cuando se riegan cultivos con
aguas de estas características se tienen los mismos efectos, por ello es importante saber
que significa la alcalinidad del agua y saber decidir cuándo es necesario un tratamiento.

La dureza del agua y la alcalinidad no están estrechamente relacionadas, pero debido a


que la alcalinidad del agua es causada típicamente por una alta presencia de carbonatos
de Ca y Mg, la dureza es usualmente una buena aproximación de la alcalinidad. Esto se
debe a que dichos elementos son usualmente correlacionados con altos niveles de:
Carbonatos (CO3) – comúnmente carbonato de calcio (CaCO3) Bicarbonatos (HCO3-) –
comúnmente bicarbonatos de calcio, Ca(HCO3)2; bicarbonato de sodio, (NaHCO3); o
bicarbonato de magnesio, Mg(HCO3)2.

Importancia de la alcalinidad del agua

Cuando se utilizan aguas con alta alcalinidad se produce un alto pH del sustrato, y este a
su vez, hace poco disponibles a ciertos nutrientes, aun cuando estos se encuentran
presentes en el sustrato.

Uno de los más afectados es el hierro, manifestándose rápidamente síntomas de clorosis


intervenal de las hojas jóvenes. Cuando la deficiencia de hierro se torna severa puede
incluso aparecer como amarillamiento o blanqueamiento general de todas las hojas
jóvenes.
El zinc y manganeso son otros de los micronutrimentos que también pueden verse
afectados por una alta alcalinidad del agua; al ser micronutrientes no móviles dentro de
las plantas, sus síntomas también se ponen de manifiesto en las hojas más jóvenes.

Variación dela alcalinidad del agua.

Es importante recordar que la alcalinidad del agua no es un valor constante. Esta puede
cambiar estacionalmente o a lo largo del tiempo. Por esta razón, es indispensable que los
productores antes de iniciar con sus programas de nutrición realicen análisis de agua al
menos una vez al año. Generalmente, el agua superficial de lagos y ríos tiene niveles de
alcalinidad más bajos que el agua de pozos.

Alta alcalinidad.

Es complicado determinar cuándo un nivel de alcalinidad del agua es muy alto, ya que son
varios los factores (fertilizante, cantidad, componentes del sustrato, y el cultivo) que
afectan el pH del sustrato. Una alta alcalinidad del agua, es claramente más probable que
afecte a cultivos en sustrato, esto se debe a que la capacidad de amortiguamiento del
mismo se agota con el paso del tiempo, por la formación de carbonatos y bicarbonatos en
el sustrato.

El tamaño de los contenedores del sustrato también puede ser un factor. Contenedores
con pequeños volúmenes de sustrato tienen una menor capacidad de amortiguamiento.
Como se disminuye la alcalinidad, se puede disminuir la alcalinidad al acidificar
correctamente el agua del riego, de este modo se reduce la concentración de
bicarbonatos.

Con mayor precisión, al inyectar ácido en el agua de riego se neutraliza la alcalinidad. Los
ácidos más comúnmente inyectados en el agua de riego para neutralizar la alcalinidad del
agua son el sulfúrico (H2SO4), fosfórico (H3PO4), nítrico (HNO3), y cítrico (H3C6H5O7).

Cálculo necesario para mejorar la calidad de agua.

Ejemplo: Después de mandar a analizar un agua de pozo profundo, el laboratorio reporta


que tiene 4 meq/L de alcalinidad. ¿Cuánto ácido sulfúrico tengo que agregar para
neutralizar la alcalinidad del agua y esta se pueda utilizar en cultivos en sustrato?
Se aplica la siguiente formula:

Ácido = (1meq) x (Peso equivalente) x (1/densidad) x (100/pureza)

Donde:

Peso equivalente del ácido: en este caso ácido sulfúrico, el cual tiene un valor de 49.

Densidad: la densidad marcada del ácido, esta puede variar según el fabricante. Para este
caso se usa un ácido con densidad de 1.84 kg/L

Pureza: también varía dependiendo del proveedor, para este caso será de 96.

Sustituyendo valores:

Ác, Sulfúrico (H2SO4) = (1meq) x (Peq) x (1/1.84 g/ml) x (100/96) = 28

Este es el valor de ácido sulfúrico necesarios para neutralizar un miliequivalente de


alcalinidad en un m3 (1000 litros) de agua.

Lixiviación de nitratos en agricultura

El nitrógeno se pierde de los sistemas agrícolas por diversas vías, el presente reporte está
enfocado a las pérdidas de nitratos por lixiviación. Teniendo en cuenta que el ion NO3 es
un anión y por tanto no puede ser retenido por las arcillas como ocurre con los cationes,
es fácilmente transportado por el agua.

Por tal razón, las láminas de agua excesivas o lluvias abundantes favorecen el arrastre de
NO3 hacia estratos inferiores del perfil del suelo, fuera del alcance de las raíces. La
lixiviación puede presentar las mayores pérdidas de N, principalmente en climas húmedos,
aún por encima de las pérdidas por volatilización amoniacal.

Las mayores pérdidas de nitratos, ocurren cuando hay una alta concentración de nitratos
en el suelo y un elevado movimiento descendente de agua en el perfil del suelo,
desplazamiento que está condicionado por efectos estacionales de las precipitaciones y el
riego, que a su vez determinan el volumen de drenaje. Este movimiento hacia abajo del
soluto no se produce en forma homogénea, sino que siempre existe cierta dispersión de
nitratos en el agua del suelo. Aunque al comienzo todo el NO3 estuviera concentrado a la
misma profundidad, por ejemplo en la superficie del suelo, al ser arrastrado por el agua
tiende a dispersarse en la misma.

Sería de esperar, entonces, que cantidades relativamente pequeñas de NO3 se


aprovecharan en la zona radical de un cultivo antes que el pico de concentración se
hubiera movido suficientemente dentro de esta zona.

Factores que afectan la lixiviación de nitratos:

a) Textura del suelo.

Los suelos ligeros (arenosos) presentan la mayor lixiviación. Es muy importante también
considerar el horizonte B del perfil del suelo, cuando se tiene por ejemplo un horizonte Bt
(argílico), aunque en la superficie haya arena, la cantidad de arcilla del segundo horizonte
puede reducir la velocidad de pasaje de agua a través del perfil a casi cero, lo que reduce
la posibilidad de lavado de NO3.

b) Humedad del suelo.

Podría pensarse que, para la misma cantidad de riego o lluvia, el lavado sea mayor en un
suelo previamente húmedo que en uno seco. Sin embargo, esta relación puede no ser tan
clara, ya que en suelos de textura fina la velocidad de infiltración y percolación del agua
disminuye a medida que el contenido de agua del suelo aumenta. Por lo tanto, es posible
que en algunas condiciones las pérdidas por lavado en un evento de lluvia fuerte o riego
pesado, sean mayores en suelos que previamente estaban relativamente secos, donde
además es más probable que existan cantidades importantes de NO3 acumulado.
Reducción del lavado de nitratos.

El contenido de nitratos en las aguas del subsuelo puede ser de origen geológico en
algunos casos, sin embargo, se ha comprobado en distintas regiones del mundo que hay
estrecha relación entre la presencia de nitratos y las zonas agrícolas donde se aplican altas
dosis de N.

Diversos estudios afirman que la lixiviación de nitratos en zonas agrícolas puede ser hasta
de un 40%. Se puede asegurar entonces, que el aumento de nitratos en las masas de agua,
tanto superficiales como subterráneas es debido, en la mayoría de los casos, por las
aplicaciones de altas dosis de nitrógeno que superan las necesidades de los cultivos o de
sistemas de riego con baja eficiencia.

Considerando lo anterior, podemos enumerar las medidas que se pueden implementar


para reducir la presencia de nitratos en cuerpos de agua por causas antropogénicas.
Conclusiones

El desarrollo de la agricultura está basado en la disponibilidad de agua que exista, tanto en


cantidad como en calidad.

Garantizar el equilibrio del pH en el agua es crucial para el desarrollo de las plantas y


mantener la salud del suelo.

El análisis de laboratorio logran determinar las condiciones del agua, lo que se traduce a
aplicar un tratamiento adecuado para bajar niveles de alcalinidad o acidez del suelo y/o
agua.
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