Está en la página 1de 3

Diana Laura Barrientos Guzmán

Dr. Ignacio Rojas Godina


24 de enero de 2019

Acta de la clase VI
La clase comenzó hablando acerca de dos conceptos, a saber; δόξα y ἐπιστήµη. Se dijo que la
aproximación que tenemos respecto al concepto de opinión está generalmente influenciado por el
pensamiento socrático-platónico, y de acuerdo con esta influencia la opinión es ciertamente un
tipo de saber pero no es conocimiento propiamente hablando. El término anterior proviene del
vocablo en griego antiguo δόξα, siendo fieles a su filogénesis encontramos que teniendo varios
sentidos, si bien se puede entender su sentido respecto a la teoría también denota una acepción
práctica. Lo anterior sirvió para ilustrar el modo en que los conceptos e ideas pueden determinar
no únicamente la manera en que pensamos o discutimos, sino también el modo en que actuamos.

Al hablar sobre el verbo δοκέω en cuyos sentidos encontramos; creer, suponer o pensar se

pone de relieve la cuestión sobre el modo en que las cosas aparecen según cada quién. Ahora
bien, el problema medular de aceptar una postura solipsista es que es disfuncional ya que deja
fuera de toda consideración a cualquier otro que no sea uno mismo, y genera una gama de
problemas1, entre ellos uno de epistemología. Este problema nos remite a la perspectiva
heraclítea y más concretamente a la parmenídea de δόξα, donde se sugiere que ésta además de
ser una vía de saber, o una forma de relacionarnos con nuestros congéneres, es en última
instancia una forma de vincularnos con el mundo. Teniendo como fondo temático el Poema de
Parménides se dijo que si bien en la δόξα hay verosimilitud, ésta resulta diferente a la noción de
ἐπιστήµη estrechamente relacionada a la ἀλήθεια2 , ya que es ante todo una forma en que el mudo
se despliega ante mí, y esta noción remite a la totalidad (πάντα) y no según cada caso individual.
Al retornar al análisis del Poema parmenídeo dejamos claras las diferencias entre la perspectiva
mortal y la perspectiva divina.

1 Conflictos de la vida fáctica, ejemplo de ello puede ser un conflicto bélico.

2 Siguiendo su construcción ἀληθής tiene α un privativa y proviene del sustantivo λανθάνω 

ONTOLOGÍA ,1
Para dejar clara la idea anterior se puso como ejemplo de conocimiento la ley de inercia
propuesta por I. Newton, ya que su proceder teórico no examina lo individual, sino que se
estipula como ley universal válida para cualquier caso posible. Al respecto conviene recordar las
palabras de Aristóteles en la Metafísica; “No hay ciencia de lo particular — solo de lo universal
το καθόλου—”. Pues bien, desde el punto de vista de la ἐπιστήµη ser es ser τó αuτόv κατά αuτὸν,
mientras que en la δόξα el ser es κατ´ἡµεῖv.
La imagen poética del camino que se bifurca, dibuja las vías en que se puede saber o conocer.
Desde la perspectiva mortal que está influenciada y persuadida por la experiencia se llega a un
tipo de saber. Sin embargo la diosa insiste en que su postura es la vía que deja ver la verdad de
manera absoluta. Para Platón esta cuestión se ilustra en la alegoría de la caverna cuándo usando
los vocablos ἐκβαίνειν (hacia arriba) y καταβασισ (hacia abajo) se observa un movimiento en
dos tiempos; una διαλεκτικῆς que hacen posible la comprensión del mundo. Por ello la metáfora
de la elevación en el Poema de Parménides refiere a una toma de distancia a un cambio de
aproximación. Teniendo en cuenta lo anterior es justo decir que no ofrece una teoría del ser, sino
que afirma al ser.
Seguimos analizando la obra de Parménides y en ella surgieron las expresiones τὸ ὄν y ὅς
ἔστιν. De la expresión τὸ ὄν se dijo que debíamos entenderlo como aquello que está siendo
siempre de la manera más general y al mismo tiempo más concreta 3. Buscando las acepciones de
la primera expresión se dijo que incluía aquello que es τó ὅλον es decir, completo, en segundo
lugar aquello que es τó ἁπλοῦς es decir, simple y mantiene su independencia, y finalmente
aquello que es τó ἀίων, y que en palabras homéricas se expresa como aquello que se mantiene
vigorosamente e invariablemente siendo y que encierra un tiempo y una fuerza vital. Por ejemplo
para los antiguos griegos el άκµή era el momento en que un hombre era plenamente, porque era
la mejor versión de lo que podría llegar a ser, y representaba el momento cúspide en el que nada
le falta o le sobra y es verdaderamente. Bajo esta óptica Parménides —y en cierta medida Platón
— hace explícita la perspectiva del óvτoς óv, de allí que para el filósofo de Elea lo que no es τó
ὅλον, τó ἁπλοῦς y τó ἀίων no es, estrictamente hablando. De este modo Parménides establece los
criterios del ser. Y lo que no cabe bajo estos criterios no es.

3 Consultar el texto de Grondin pp.43

ONTOLOGÍA ,2
Cuando se hable del término oὐσία —que es un sustantivo plural femenino vocativo,
formado del participio verbal οὖσα y que tiene su raíz formado del verbo εἰµί— es conveniente
recordar el sentido que esta palabra tenía al ser usada de manera común en griego antiguo, de
manera somera significa propiedad, sustento o la suma de bienes materiales que permitían la
estabilidad económica y hacían de su poseedor un hombre libre. Pero desde el siglo V a. C con la
carga filosófica que Platón y Aristóteles le concedieron al vocablo, la significación del término
comenzó a tener importancia técnica. Así cuando Platón habla del lo µᾰλιστᾰ óvτα —lo que es
más— se pone de relieve que esta manera de pensar puede derivar en concepciones onto-
teológicas jerarquizadas del mundo.
El problema del ser, como unidad que unifica y funda la multiplicidad, es un problema
clave del pensamiento griego y se extiende como columna vertebral a lo largo del desarrollo del
pensamiento occidental. De este modo la máxima dicotomíca parmenídea; “Ser y pensar son lo
mismo” generó la tendencia filosófica predominante de Occidente desde el pensamiento de los
φύσικοί hasta Hegel, — pasando por Leibniz, quién enunciaba; lo racional es real y lo real es
racional— mediante un acto de habla Parménides amalgama las identidades conceptuales de
ambos términos —ser y pensar 4—. Platón por su parte establece una especie de esquema del ser,
y cuando habla de la oὐσία en tanto que óvτoς óv, se entiende que de acuerdo al ordenamiento
descendente que propone, los ἀριθµός se encuentran debajo de lo óvτoς óv, después le siguen los
πράγµατα, y finalmente los εἰκόv. Estas consideraciones influyeron en San Agustín para quien —
siguiendo la perspectiva de Parménides— considera que existe un ordo amoris correspondiente a
la perspectiva de dios y un orden humano donde las cosas aparecen desde la óptica de los
mortales. Así mismo podemos rastrear esta
misma problemática en Descartes, en los
racionalistas y los empiristas, quod erat
demostrandum la importancia de una
problemática que ha pervivido durante más
de dos mil quinientos años.

4 El esquema anterior está tomado del texto de Grondin pp.47

ONTOLOGÍA ,3