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Partimos de la tesis de Carlos Cullen, para evidenciar la educación como práctica

social y problemáticas actuales. La cosa de educar no es una esencia o una idea


arquetípica. Es una historia de complejas prácticas sociales (Cullen, 1997). La
educación es un discurso, una práctica social discursiva. En las razones de educar hay
conflicto de interpretaciones, lucha por la hegemonía, imposiciones ideológicas,
construcción de subjetividad y realidad social (Cullen, 1997). Cullen plantea: Por tanto
lo que interesa es su contenido histórico y su discursividad social, como analizar sus
puntos de dispersión en las prácticas sociales, con la esperanza de encontrar su poder
productivo de subjetividad. (Cullen, 1997). La educación no solo tiene que ver con la
historicidad y con la discursividad sino abiertamente con la normatividad, es decir con
la ética y la política. La educación intenta socializar mediante el conocimiento. Es decir
se trata de construir un sujeto social del conocimiento y en tanto hay una circulación
social del conocimiento. La escuela es el lugar donde se enseñan conocimientos y
aprenden conocimientos. Se enseñan conocimientos válidos y se aprenden
conocimientos válidos. (Cullen, 1997). La escuela resignifica continuamente procesos
socializadores anteriores y simultáneos, interiores de la escuela y exteriores a ella.
Recrea continuamente conocimientos producidos en otros contextos sociales. (Cullen,
1997).

Comprendiendo así la educación, como una práctica discursiva social, es posible


describir ciertos episodios o problemas sociales en relación con la escuela. Podemos
problematizar por ejemplo, la relación entre las nuevas formas de comunicación y de
conocimiento actuales, los dispositivos que brindan una “red social” y al mismo tiempo
un acceso de conocimiento instantáneo. Por un lado se podría describir una nueva
forma de interaccionar, exterior a la escuela, una nueva forma de entablar relaciones,
de mantener relaciones; por otro lado el acceso instantáneo al conocimiento puesto en
una red informática. ¿Cómo repercute esto en la institución educativa? ¿Qué posición
puede tomar la escuela en relación a esos nuevos fenómenos sociales? Se podría
plantear la cuestión desde lo que constituye la educación, revisar sus prácticas
orientadas a la comunicabilidad del conocimiento legitimado, a su forma de presentar
el conocimiento, su rol de socializar mediante un conocimiento legitimado. Es decir su
relación con el avance tecnológico-científico, con el movimiento capitalista, plantear su
posición, poder analizar su discursividad social, en tanto lugar de saber y
conocimiento, en relación a nuevas prácticas, nuevos discursos, en la medida de que
subjetiviza y normaliza mediante el conocimiento. Así como el surgimiento de
problemáticas sociales, en cuestiones de identidad, en fenómenos visibilizados como
el bullyng, problemáticas sociales actuales. Quedaría en evidencia, no la esencia de la
educación, ni su objetividad científica, sino su función discursiva social, su producción
de subjetividad; en relación a las problemáticas que surgen actualmente, las
demandas sociales en lo que respecta a las nuevas formas de género, la educación
sexual, el feminismo; quedaría en evidencia, por un lado, su fondo político y ético, la
lucha social y política, en relación a su práctica y el atravesamiento histórico en el que
se encuentra, en tanto económico, social y político, así como con los posibles nuevos
discursos.
Referencia bibliográfica

Cullen, C.A, (1997), Critica de las razones de educar, Buenos aires, Argentina;
Paidós