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Apologia de Socrates [Resumen]

in Artículos Por: canasanta.com22/04/2009 79 Comments 16,039 Views

Inicia la obra, escrita por Platón, entre el 393 y 389 a.C[1]con la autodefensa que Sócrates se hace
ante el pueblo de Atenas, diciendo:
“No sé, atenienses, no sé..”[2]. Estas palabras que serán precisamente, el inicio del final de su vida,
constituyen el centro de su filosofía: “sólo sé que no se nada”. Aunque en estas primeras líneas se
refiere a que él no sabe cuál es la impresión que ha causado la acusación en las mentes de sus
juzgadores, luego de la lectura de la totalidad de la Apología, queda claro, que ya él lo suponía[3]
La obra se puede dividir en las siguientes partes:
1. Primera parte
a. La introducción
b. La acusación
c. La explicación del porqué se le acusa
d. Su interpretación del Oráculo de Delfos
e. La refutación de los cargos
f. La autoaniquilación: decir la verdad
2. Segunda parte
a. La aceptación
b. El señalamiento de la pena
3. Tercera parte
a. La profecía
PRIMERA PARTE
a- La introducción:
Sócrates empieza por dejar en claro que es mentira lo que sus acusadores han dicho de él y que en
su defensa, él si se ajustará, como siempre, a la verdad. Lanza además, una daga con la punta
anestesiada a algunos de los atenienses que lo juzgarán, pues cuando les solicita que lo disculpen,
por no defenderse con el lenguaje de los tribunales, pues sólo conoce el lenguaje que acostumbra
a usar en las plazas públicas, donde “muchos de vosotros me habéis oído[4]les está diciendo que
de condenarlo, deberían de condenarse ellos también, por haberlo seguido en sus discursos. Deja
la impresión que Sócrates ya intuye el desenlace de este juicio.[5]
Acto seguido, describe cómo será el desarrollo de su defensa:
Responder a las primeras acusaciones falsas.
Responder a sus primeros acusadores
Responder a las acusaciones más recientes.
Hace esta diferencia, porque indica que sus detractores lo acusan desde hace mucho tiempo atrás
(él tiene 70 años para ese momento[6]y que estas acusaciones han calado hondo en las mentes de
otros, de tal forma, que tiene en su contra, no solo a quienes lo calumnian desde siempre, sino
además a los que han sido persuadidos y a su vez han persuadido a otros de que Sócrates no cree
que haya dioses.
b- La acusación
Menciona a sus acusadores: Melito, Anito y Licón, que representan a los poetas, artífices y políticos
y a los oradores, respectivamente. Luego, lee su acusación: “Sócrates es culpable de tratar de
penetrar, con curiosidad impía, los secretos de la tierra y del cielo, de hacer de una mala una
buena causa y de enseñar a otros cosas semejantes.”[7] Más adelante leerá: “Sócrates es culpable
de corromper a los jóvenes, de no reconocer a los dioses del Estado y de introducir nuevas
divinidades.[8]”
c- La explicación del porqué se le acusa
Sócrates, dialogando con sus juzgadores, en un franco monólogo, les dice, como hablando en voz
alta: ¿De donde vienen esas calumnias que se han difundido contra ti? Y responde: viene de cierta
sabiduría que hay en mí, aunque mas adelante dice que no la tiene. Explica que Cherefón, su
amigo de la infancia, un día fue a Delfos, preguntó al oráculo si había en el mundo un hombre más
sabio que Sócrates y la Pita respondió que no.
Sócrates intenta comprender el significado del oráculo y busca a hombres sabios: poetas, políticos,
oradores y artífices para corroborar que si existen hombres más sabios que él, sin embargo, se
percata que, a los ojos de casi todos, estos pasaban por sabios sin serlo. Intentó convencerlos de
tal error y esto le generó el odio de muchos. Es evidente que hace 2300 años, así como hoy,
conducirse de esta forma, es asegurarse el desprecio de los otros y una forma de suicidarse.
Esto, que ha sido el origen del odio que le tienen, y que, pienso, le valió una fama de arrogante,
aunque él se perciba muy humilde, será lo que a la postre, posiblemente, termine siendo la causa
de su condena, pues está confirmando con sus propias palabras, lo que de boca en boca se
transmitido y entre los 500 que lo juzgan, sin lugar a dudas, habrán habido: poetas, políticos y
artífices.
Termina reafirmando: “Por esto es por lo que se me odia, por decir la verdad”[9]
d- Su interpretación del Oráculo de Delfos
Termina entonces por decir lo que quiso decir el Oráculo: “Mortales, el más sabio de vosotros es
aquél que, a ejemplo de Sócrates, reconoce que nada es su sabiduría.”[10] Sin embargo su
humildad de reconocer que nada sabe, pienso, es, precisamente, la leña que hace encienda la
hoguera del odio hacia él.
e- La refutación de los cargos
Ante las acusaciones, ya transcritas arriba, Sócrates se defiende atacando a sus difamadores. Acusa
a Melito de mentiroso[11]de petulante y de insolente[12]Y lo confronta. Le refuta sus alegatos y los
aniquila con sus preguntas. Primeramente le cuestiona ¿quién es la persona capaz de hacer
mejores a los jóvenes? A lo que Melito contesta, las leyes. Le vuelve a plantear la pregunta y
contesta Los Jueces (Jueces y Leyes están en absoluta concordancia).
En mi criterio, la respuesta de Melito es muy efectiva para acorralar a Sócrates, pues si este niega
lo que dice Melito, estará diciendo que los 500 jueces (que lo están juzgando) y las leyes creadas
por los mismos atenienses, son incapaces de hacer más virtuosos a los jóvenes, ergo, serán sus
corruptores. Si por el contrario, acepta, como cierto, que esos 500 jueces son todos capaces de
hacer mejor a los jóvenes, estaría aceptando que, por su envestidura de jueces, son hombres
sabios y virtuosos, lo cual, a todas luces no es así. Sócrates sabía que Melito nunca contestaría la
respuesta que él quería: el filósofo. Al final, la pregunta de Sócrates termina interpretándose como:
¿Quién es la única persona capaz de hacer peor a los jóvenes? Y para Melito sólo tiene una
respuesta: Sócrates.
Así las cosas, Sócrates descalifica la respuesta de Melito, pero por su puesto, termina con ello de
echar unas gotas más de cicuta a la copa que tendrá que beber.
En vista que está siendo acusado de corromper a los jóvenes, pregunta: ¿Qué cosa es mejor para
ti, vivir entre gentes de bien o entre malvados? ¿No es verdad que los malos hacen siempre mal a
los que están cerca de ellos y los buenos hacen siempre algún bien a los que con ellos viven?
¿Habrá, pues alguien que quiera recibir algún daño de aquellos con quienes trata, más bien que ser
favorecido? ¿Cuándo me acusas de corromper a la juventud y de volverla peor, dices que la
corrompo intencionalmente o sin quererlo? Melito responde: intencionalmente.
Ahora Sócrates, descarga su furia contra Melito, haciendo ver que si él corrompiera a la juventud,
de manera intencional, se estaría exponiendo a que ellos mismos lo dañaran luego y por lo tanto,
se estaría dañando a sí mismo. Algo así como el refrán que dice: Cría cuervos y te sacarán los ojos.
En mi criterio, pareciera que Sócrates, sí crió cuervos. Los mismos cuervos que lo escuchaban en
sus disertaciones, fueron quienes le llenaron la copa de cicuta.[13]
Por último Sócrates demuestra que la acusación de que no cree en los dioses es falsa, pues hace
que Melito acepte que Sócrates sí cree en los Demones, como hijos de los dioses, y si cree en
estos, no puede ser que no crea en los dioses.
f- La autoaniquilación
Siendo que Sócrates sabe las razones del odio que se le profesa y que intuye cuál será el desenlace
de ese juicio, le vuelve a abrir la llave al dispensador de cicuta, cuando luego de terminar el
interrogatorio, en su discurso le dice a los 500 jueces: “De todas maneras, hagáis caso de Anito o
no hagáis, me absolváis o me condenéis, nunca jamás obraré de otro modo, así tenga que sufrir
mil muertes.[14]”
Para concluir, Sócrates recuerda al jurado que no va a recurrir a trucos de llantos, ni traerá a sus
hijos a provocar compasión. Afirma no temer a la muerte y asegura que no actuará de manera
contraria a su deber religioso, por lo que confiará plenamente en su sólida argumentación y en la
verdad para ganarse el veredicto. El jurado, sin embargo, lo encuentra culpable por 281 votos a
220.[15]
SEGUNDA PARTE
La aceptación
Sin extrañarse, Sócrates acepta la condena, sin embargo, dice que esperaba ser condenado por
más votos en su contra y no por una diferencia de tan solo 30.
En la época, nos dicen Meabe y Ascárate (pag 54, nota 26): “Cuando un acusado era declarado
culpable y el acusador pedía contra él la pena de muerte, la ley permitía al acusado condenarse a sí
mismo a una de estas tres penas: prisión perpetua, multa o destierro. La ley había establecido esta
disposición para que los jueces no tuvieran ningún escrúpulo de condenar a un hombre que,
condenándose a sí mismo, se declarara culpable por confesión propia. No cayó Sócrates en el lazo;
no se condenó en manera ninguna, por lo que dice Jenofonte, ni permitió a sus amigos que lo
hiciera: que esto era reconocer la culpa. De manera que Sócrates reclama su inocencia, y por
obedecer a la ley, se señala a sí mismo una recompensa en lugar de un castigo.”
El señalamiento de la pena
Sócrates, tenía derecho a formular una contrapropuesta a la pena que se le impuso[16](la pena de
muerte), por lo que propone lo siguiente:
Ofrece comida gratuita en el Pritaneo, lo que “era un honor reservado a atletas y otros ciudadanos
importantes.”[17] Descarta el destierro y considera una multa de 30 minas, que es lo que sus
amigos pueden pagar, pero el jurado no aceptará por considerarlo una suma muy pequeña
comparada con el castigo impuesto. La pena de muerte es impuesta.
TERCERA PARTE
a- La profecía
Profetiza a los que lo condenaron que serán castigados, que tendrán un gran número de censores a
quienes él (Sócrates) contenía, quienes serán tanto más severos cuanto que son más jóvenes. Les
dice que matando gente para que no les censuren sus malas vidas, no es una forma honesta de
desembarazarse de los censores. Es mejor esforzarse en ser más virtuoso.
Se dirige luego a los que lo absolvieron y los llama: Jueces, y les dice que no deben temer a la
muerte, que la muerte no es un mal, sino un bien. Luego se despide para siempre de ellos.
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[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Apolog%C3%ADa_de_S%C3%B3crates
[2] “No sé, atenienses, no sé la impresión que habrá producido en vuestro ánimo la palabra de mis
acusadores”. Así lo traducen Tomás Maebe y Patricio Azcárate en: Apología de Sócrates. Biblioteca
de Filosofía. Editorial: Mestas, 2001. Pág21.
[3] “Así es que, como tengo dicho, me sorprendería sobremanera que en tan breve espacio de
tiempo me fuese dado destruir una calumnia tan antigua y tan acreditada” Apología.pag 31. Más
adelante: “No me extraña que me hayáis condenado, atenienses. Lo esperaba…” pag 53.
[4] Apología.pag 22. Más adelante, dice: “Que lo digan los más de vosotros: os tomo por testigos;
os ruego que os esclarezcáis los unos a los otros y que resolváis después todos lo que habéis
escuchado mis pláticas. Preguntaos si nunca jamás me ha oído alguno de vosotros, de ceca o de
lejos, hablar de estas materias. Pag 24.
[5] “..la cosa me parece difícil y no me hago ilusiones. Pero suceda lo que Dios quiera: hay que
obedecer la ley, hay que defenderse”. Apología, pag 24.
[6] Ídem Pág. 22.
[7] Ídem pag 24.
[8] Ídem pag 32
[9] Ídem pag 31.
[10] Ídem. Pag 30
[11] “y yo, atenienses, digo que Melito falta a la justicia y juega con cosas serias” Ídem pag 32.
[12] Ídem pag 37.
[13] Para ello basta leer este pasaje: “Porqué, si pervierto a los jóvenes, si he pervertido ya a
algunos, sería natural que aquéllos de más edad y que han reconocido que en su juventud les di
malo consejos se levantaran ahora contra mí para acusarme y hace que se me castigue; y, en caso
de que ellos mismos no quisieran encargarse de esto, no faltarían personas de sus familias, padres,
hermanos u otros parientes, que se encargarán, cumpliendo un deber, y que recordarán mi
conducta, si de veras pervertí a algunos de los suyos. Muchos de ellos están aquí presentes y los
estoy viendo..hallaréis o jueces que todos están dispuestos a defenderme a mi… ¿qué otra razón
van a tener para estar a mi favor sino la recta y justa de que saben que Melito es un impostor y
que yo digo la verdad? Ídem pag 47 La realidad es que a pesar de que Sócrates sabía que no había
pervertido a nadie, estas mismas personas lo condenaron a morir.
[14] Ídem pag 42.
[15] Es probable que de un total de 500 o 501 jurados, 280 hayan votado por la culpabilidad de
Sócrates y 220 o 221 por su inocencia!: Nota N. 82 en Apología de Sócrates Editorial Universitaria
de Buenos Aires, traducida por Luis Noussan.Letty, 1966.
1. Introducción
Sócrates vivió del 470 al 399 A. C. . Nació en Atenas, fue hijo de Sofronisco, un escultor, y de
Fenareta, una comadrona y recibió una educación tradicional en literatura, música y gimnasia.
Más tarde se familiarizó con la retórica y la dialéctica de los sofistas, las especulaciones de
los filósofos jónicos y la cultura general de la Atenas de Pericles. Creía en la superioridad de la
discusión sobre la escritura y, en virtud de esta convicción, pasó la mayor parte de su vida en
los mercados y plazas públicas de Atenas, iniciando diálogos y discusiones con todo aquel que
quisiera escucharle, y a quienes solía responder mediante preguntas. Creó así
un método denominado mayéutica (o arte de "alumbrar" a las almas) a través de el lograba que
sus interlocutores descubrieran la verdad a partir de ellos mismos. Según los testimonios de su
época, era poco agraciado y de escasa estatura, lo que no le impedía actuar con gran audacia
y dominio de sí mismo..
Sócrates fue obediente con respecto a las leyes de Atenas, pero en general evitaba la política.
Creía que había recibido una llamada para ejercer la filosofía y que podría servir mejor a su país
dedicándose a la enseñanza y persuadiendo a los atenienses para que hicieran examen
de conciencia y se ocuparan de su alma. No dejó testimonios escritos de sus enseñanzas.
Aunque fue un patriota y un hombre de profundas convicciones religiosas, Sócrates sufrió sin
embargo la desconfianza de muchos de sus contemporáneos, a los que les disgustaba
su actitud hacia el Estado ateniense y la religión establecida. En el 399 a.C. fue acusado de
despreciar a los dioses del Estado y de introducir nuevas deidades, una referencia
al daemonion, o voz interior mística a la que Sócrates aludía a menudo. También fue acusado
de corromper la moral de la juventud, alejándola de los principios de la democracia y se le
confundió con los sofistas.
En su Apología de Sócrates, Platón recogió lo esencial de la defensa que Sócrates hizo de sí
mismo en su propio juicio, y que se basó en una valiente reivindicación de toda su vida.
Sus amigos planearon un plan de fuga, pero Sócrates prefirió acatar la ley y murió por ello.
Pasó sus últimos días de vida con sus amigos y seguidores, como queda recogido en la
obra Fedón de Platón, y durante la noche cumplió su sentencia, bebiendo una copa de cicuta
según el procedimiento habitual de ejecución.
2. Desarrollo
Sócrates ha llegado hasta el centro de la Asamblea, espera a que los jueces le den al palabra y se
prepara para afrontar las acusaciones que ha recibido anteriormente. Sin embargo, él está
tranquilo, porque sabe simplemente que la verdad está dentro de él, y que ninguno de sus
acusadores tiene esa ventaja. Sabe, también, que los jueces que se encuentran frente a él son
personas críticas e inteligentes, sin embargo, humanos al fin, son fácilmente impresionables e
ingenuos ante el arte de la retórica. Pero Sócrates no se dispone a actuar de esa manera. A
pesar de que está en peligro de ser condenado a muerte, no intentará en su discurso convencer
a los jueces y sabios por medio de engaños. Pretende, por el contrario, abrirles los ojos a la
verdad.
Al iniciar su discurso, ya ha comenzado por poner las condiciones necesarias para que su
defensa sea comprendida y analizada como es debido. Expresa así el deseo de que se le escuche
y se le mire como a un extranjero, con el cual se toman las consideraciones pertinentes para
hacer caso omiso de su manera de hablar, si bien solo se atenderá a si lo que él dice es justo o
no. Por otra parte, Sócrates pone en manifiesto desde sus primeras palabras el impacto que le
han provocado las acusaciones antes mencionadas. De igual manera no desconoce que tiene
dos clases de adversarios: los primeros representan el mayor peligro, ya que son los que se han
encargado de moldear la opinión que el juzgado tiene desde hace largo tiempo con respecto a
él. Los segundos son sus últimos acusadores, aquellos que han formado una serie de calumnias
y de mentiras para reforzar las sospechas en su contra.
Puesto que Sócrates tiene que habérselas con dos suertes de taimados y astutos personajes, y
además de que desconoce la identidad de los segundos ¿que es lo que debe hacer primero?
Lo que decide es tratar de probar el error de la primera acusación, hela aquí:
Sócrates es un impío, por una curiosidad criminal quiere penetrar lo que pasa en los cielos y
en la tierra, convierte en buena una mala causa y enseña a los demás sus doctrinas.
Estas palabras, pertenecientes a Melito, uno de los acusadores de Sócrates, ya habían sido
planteadas en la comedia de Aristófanes, en la que se pinta a Sócrates como un charlatán que
pretende convertir las ideas malas en buenas e inculcarle además esto a la juventud. ¿Qué
impresión habrá causado esta acusación en este último y en el juzgado, respectivamente?
Colocándonos un momento en su lugar, lo más probable es que Sócrates se haya burlado
interiormente de la infantil composición del anterior enunciado. Analicemos que éste lo
primero que dice es que Sócrates quiere penetrar en las cosas del cielo, sin embargo, por otro
lado, se le acusa también de no creer en los dioses de Atenas. Lo segundo es por demás un
insulto a la dignidad de los allí presentes. ¿No es esto de "convertir en buena una mala causa"
una de las últimas deformaciones que trajo consigo la introducción de la retórica?
La retórica al principio se identificó con el poder maravilloso del convencimiento, con la magia
del lenguaje persuasivo , así como el rebuscamiento de las palabras que conseguía en el
discurso una riqueza extraordinaria de formas y metáforas.
Podemos así observar como Gorgias de Leoncio consiguió en su función de embajador de no
sólo convencer a Atenas de que participara en la lucha contra las ciudades jónicas, sino atraer
la atención entera de los atenienses para aprender el nuevo arte de la retórica.
Pero aquello no estaba mal, lo que no concuerda con todo esto es que la retórica dejó de ser una
ayuda para la vida política y se convirtió en instrumento del poder, adecuando el discurso y las
palabras a toda ocasión, o "convirtiendo en buena una mala causa, y viceversa ". Y es
precisamente de esto ahora que se le acusa a Sócrates.
El efecto de la cantidad de engaño presente aquí es que Sócrates comprueba que nunca se ha
interesado por aquellas ciencias, y que eso cualquiera de los presentes lo ha podido observar
cuando ha estado presente en la plaza pública o Ágora, que es en donde él pasa la mayor parte
de su tiempo dialogando con las personas, poniendo en práctica sus métodos.
Pero el objetivo de Sócrates nunca fue enseñar, y esto hay que tenerlo muy claro, porque puede
confundirse su capacidad de desarrollar la dialéctica con un método de instrucción. No es esto
ni mucho menos, Sócrates lo aclara así en primera instancia cuando nos dice que es una
falsedad si es que se había oído decir que el se dedicaba a la enseñanza y que además cobrara
por ello.
Ejemplo de algunos que sí cobraran por ello, nos dice, son Gorgias de Leoncio, Hippias de Elea
y Pródico de Ceos, los cuales tiene el poder de enseñar a los jóvenes, llamarlos a que se unan a
ellos, y además conseguir su gratitud y su retribución monetaria.
Ahora la pregunta es: ¿está Sócrates en contra de las ideas de cada una de estos sofistas, o por
el contrario, les apoya? podría decirse que en cuanto a sus doctrinas no tiene nada más que
agregar. Aunque la escuela sofística y el periodo en que vivió Sócrates se desarrollan
paralelamente, esto no significa que se parezcan acaso sus métodos de enseñanza. Son
distintos, en primera porque aquel no era el objetivo de Sócrates. El principal es , como ya
habíamos dicho, llegar a la verdad, y el de los sofistas es formar jóvenes aptos para la vida
política, guiándolos por el camino del bien. Cabe aclarar en este punto que no nos referimos a
los sofistas llamados "maestros del engaño", sino a los llamados "maestros del saber" .
El sofista Protágoras hace resaltar este punto cuando dice que al hecho de poder formar al
perfecto ciudadano, al hombre íntegro en su composición espiritual, considera que debe
dársele una paga que el estudiante mismo determinará al terminar la lección. Está considerado
por parte de Sócrates que esto tiene una causa egoísta, sin embargo, el objetivo de Protágoras
desde el punto de vista pedagógico concuerda en cierta manera con la virtud de Sócrates,
veremos más adelante de que manera.
Sócrates no desconoce que la Asamblea entera se cuestiona acerca del origen de todas las
acusaciones. Por eso, lo siguiente que explica es que esto es debido a que se supone que el
posee algún tipo de sabiduría. La primera prueba de ello fue cuando visitó el oráculo de Delfos
en compañía de su amigo Querefón. Este último le pregunta a la Pythia si existe un hombre
más sabio que Sócrates, y ella le responde que no existe ninguno. ¿Cuál es la creencia de
Sócrates con respecto a esta adivinación? pues duda acerca de su veracidad .
A continuación va a relatar como inició una investigación para comprobar su duda, y se dirige a
la casa del hombre que se decía el más sabio de toda la ciudad. Al cuestionarle, se da cuenta de
que este hombre no sabe nada, y sin embargo, cree saberlo todo. Lo deja en ridículo y se dirige
al domicilio de un segundo, recibiendo el mismo resultado. Entonces, fue con los poetas, y les
preguntó acerca del sentido de sus versos, dándose cuenta por su respuesta en que estas
personas sólo escribían cosas bonitas como los adivinadores y no sabían lo que significaban, y
su fuente de inspiración eran ciertos cambios efímeros en la Naturaleza. Con los artistas
Sócrates creyó llegar al final de su búsqueda, estaba seguro de que ellos serían mucho más
sabios que él, pero se decepciona al darse cuenta de su arrogancia en cuanto a su sabiduría,
siendo que no lo eran.
Lógico es que después de ésta investigación Sócrates no recibió el resultado que esperaba, pero
si ganó enemistades sólo porque les hacía ver a los demás que su creencia de que eran sabios de
nada les servía si su único móvil era la ignorancia. Sócrates solo quiere convencerse de que él
no sabe nada, de que él sólo es un ejemplo que ha enviado el Dios para demostrar que el más
sabio es el que reconoce su ignorancia, y aquí es cuando nos dice por primera vez que el vive en
una pobreza infinita. En cuanto a la juventud, ya hemos aclarado que Sócrates no enseñaba, sin
embargo, al unirse a él ciertos jóvenes que gustaban de escucharle porque es claro que quieren
conseguir lo mismo que él; y esto en manos de los acusadores sirve para decir que él los
corrompe.
He aquí a los principales acusadores de Sócrates, los últimos: Anito, Melito y Licón. Melito
representa a los poetas, Anito a los políticos y a los artistas y Licón a los oradores. Melito pues,
acusa a Sócrates de "no creer en los dioses del estado, y de implantar unas nuevas deidades en
forma de demonios. " Podríamos preguntarnos en primera instancia ¿que absurdo argumento
es esto que pretende señalar a Sócrates como un hereje por no creer en los dioses, cuando no ha
sido el primero en afirmar esto? Ya Protágoras nos había señalado una vez: "en lo tocante a los
dioses, no puedo saber si existen o si no existen, ni que forma puedan tener, hay muchas cosas
que impiden este conocimiento, como son la oscuridad del asunto y la brevedad de la vida
humana"
Protágoras no se declara en contra de la religión, sino simplemente confirma su posición atea
dentro del plano del pensamiento, pero esta es una opinión prácticamente de toda la
aristocracia griega del siglo V. Desde Pericles hasta Sócrates, cada uno de ellos no acuden a los
dioses de Homero para explicar y solucionar los problemas de la vida del hombre, sino se basan
en la razón.
Sócrates, con sólo haber escuchado una vez esta acusación, ya tiene las armas suficientes para
debatirla. Sólo le bastó analizarla rápidamente para darse cuenta de la falacia que sustentaba
este argumento.
Entonces llama con seguridad a Melito, y lo primero que le pregunta es, que si su posición ya
ha quedado afirmada, y le preocupa sobremanera la educación de los jóvenes, ¿quién es
la persona que los puede hacer virtuosos?
Inteligente e inesperado es este primer cuestionamiento que Sócrates plantea a Melito, que no
esperaba obtener a su acusación una respuesta como ésta. (¿Cómo saber que Sócrates, en vez
de concentrarse en su justificación, habría de contestar con una interrogante?)
Precipitadamente contesta que las leyes, y al continuar recibiendo la misma pregunta,
responde que los jueces. Sócrates sigue insistiendo en que si los jueces, la asamblea entera,
hasta que lleva a Melito a enredarse en su misma acusación, porque ¿puede sólo una persona
echar a perder a los jóvenes dentro de una sociedad y todos los demás hacerlos mejores? (¡que
ventaja si así fuera!)
Sócrates prosigue, sabe que Melito caerá en cualquier momento y le pregunta que si no es
cierto que los hombres de bien provocan en los que los rodean lo mismo y los pícaros lo
contrario. Melito responde afirmativamente y Sócrates le pregunta si cree que él lo hace
concientemente o sin quererlo. Melito responde con la primera opción y Sócrates desvanece
finalmente su argumento al afirmar si lo cree lo demasiado tonto como para estar incitando al
mal a los jóvenes cuando sabe que si lo hace después recibirá una paga semejante.
En un último análisis Sócrates cuestiona a Melito acerca de su última acusación, la de inducir a
la juventud a no creer en ningún dios y a enseñarles nuevas divinidades (demonios). Melito
responde que lo acusa de no creer en ningún dios, porque afirma que Sócrates cree que el sol es
una piedra y la Luna una tierra. Indudable es que con esto, acabó por poner en ridículo su
argumento, ya que, como Sócrates le responde, no ha sido él el primero en decir esto, sino el
filósofo Anaxágoras.
Además, hace ver como el joven Melito se contradice (y esto es el núcleo a simple vista
indetectable de la falacia), que Sócrates no cree en los dioses y al mismo tiempo cree. Pues ¿qué
son los demonios sino hijos desterrados, bastardos, de los dioses, que ser revelaron contra ellos
y que ahora ocupan su polo opuesto ? ¿Pueden acaso existir cosas humanas sin haber hombres?
¿mulos nacidos de caballos y asnos y sin embargo no existir caballos ni asnos? Es
absolutamente absurda esta acusación y por lo tanto, dice Sócrates, carece de fundamento.
En el anterior diálogo entre Sócrates y Melito vemos la acción y el método de Sócrates por
completo porque ¿acaso fue Sócrates el que dijo todo para comprobar la mentira del
argumento? ¿acaso expuso tan siquiera sus ideas? ¿se defendió con argumentos igualmente
falsos? nada de eso hizo, sólo se conforma con aplicar su método dialéctico , y comprobar hasta
que punto llegaba la ignorancia de este hombre.
Sócrates sabe en este momento que no hay quien se deje de preguntar si el riesgo por realizar
su tarea era tal , porque no la ha abandonado. Para él no existe esto, pues privarle del derecho
de filosofar sería tanto como privarle del derecho de vivir, pues, según sus propias
palabras, una vida sin reflexión es una vida que no merece ser vivida.
Sócrates cree firmemente que el Dios del oráculo le ha encomendado una misión, y esa misión
es ir en busca de la verdad y ayudar a las personas a encontrar su verdad, además Sócrates no
le teme a la muerte ¿por que ha de hacerlo, si es algo que le es desconocido? por lo tanto no
puede elaborar aún un juicio para decir si es buena o es mala, el por lo tanto no puede temerle
como si tuviera la certeza de que es algo malo; pero si tiene la certeza de que algo si lo es, es
seguro que va a huir de ello.
¿Por qué Sócrates plantea esto? por que para él el hombre por naturaleza actúa de la manera
correcta si conoce las cosas, si conoce algo que es bueno, obrará por consecuencia, nadie es
malo concientemente, sólo lo es por la ignorancia. A continuación Sócrates afirma lo que ya
antes habíamos entendido: que prefiere morir antes que filosofar, esta labor incesante, ardua, y
laboriosa que le conlleva buscar respuestas en el alma de cada ser humano, es lo que le sostiene
y es su principal motivo para vivir, por ello se sorprende ante la ignorancia, y por ello les habla
a los jueces acerca de cultivar su alma, pues: "¿cómo no te averguenzas de no haber pensado
más que en amontonar riquezas, en adquirir créditos y honores, en despreciar los tesoros de
la verdad y de la sabiduría y en no trabajar para hacer tu alma tan buena como pueda serlo?
"
Una de las máximas de Sócrates se alza en este reclamo, en esta voz que se atrevió a levantarse
contra los jueces y a reprocharles acerca de su conductamaterialista, para Sócrates la tarea
fundamental del hombre es el cuidado del alma. Mientras que el hombre se preocupe por
los bienes materiales, la fama, la fortuna, el éxito social y la riqueza, pero sea pobre de espíritu,
su vida tendrá siempre el velo de la ignorancia que le estará cegando, esta vida será así vacía
porque no utiliza a la razón y la virtud.
Sócrates prosigue, y le pide a la asamblea y a los jueces que se calmen y lo escuchen con calma y
con serenidad como la había pedido en un principio, los jueces para este momento están
alterados, les ha desconcertado demasiado que un hombre, y más aún, un acusado por un
grave delito les hable de esta manera.
Pero Sócrates habla de que el mayor mal no será para él al fin y al cabo, pues lo que hace Anito
sí es digno de repudio, pues se ensaña en que muera un hombre justo. Sócrates está convencido
de que si el muere no habrá otro en Atenas que tenga la capacidad para indagar y continuar la
tarea que él desarrollaba. Sócrates siempre estaba en busca de algo, siempre se consideraría
según sus propias palabras como un tábano que aguijoneaba a los demás, siempre son nuevas
preguntas, con nuevas formulaciones, con nuevas críticas, para hostigar, para avivar y excitar la
mente de cada persona, para no dejarlos descansar, para que siempre, y en todo momento, la
reflexión formara parte de sus vidas. El encargo divino que le han encomendado no cesará
hasta que el muera, y muerto él, no habrá quizá nadie que pueda abrir los ojos de los que no
quieran ver.
Las acusaciones que recalca Anito contra él ni siquiera se pueden basar en que Sócrates cumpla
su mandato divino lucrando con ello, porque él tiene para probarlo que es pobre y que ha
dejado sus intereses, y hasta el cuidado de sus bienes para ayudar a las demás personas.
¿Por qué si tiene ese mandato sobrehumano no actuado nunca para beneficio de la Ciudad en
una asamblea, colaborando en asuntos políticos?
Aquí es cuando Sócrates habla por vez primera de aquel demonio familiar, aquella voz dentro
de su conciencia que siempre, ya cada momento de su vida, desde que fue niño, siempre le
fastidiaba, le hostigaba para que abandonara tal o cual decisión . Esta voz siempre le detuvo,
pues, cuando Sócrates pensó en entrometerse en la política, y él piensa que tuvo razón, porque
indudablemente su tarea nunca hubiera sido semejante a la que realizaba, el tiene la creencia
de que un hombre no puede realizar un beneficio importante dentro de su ciudad si hace esto
último.
Como prueba de ello, Sócrates relata como, cuando llegó a ser Senador dentro de la tribu
Antióquida, se encontraba en Pritaneo cuando se creyó necesario realizar un juicio en contra de
10 generales que no habían enterrado los cuerpos de los ciudadanos muertos en Arginusas.
Sócrates fue el único que se rebeló ante sus compañeros cuando se estaba cometiendo esta
violación de las leyes, y no le interesó que ninguno de ello le apoyara o que todos creyeran
conveniente esta injusticia, pues el no la iba a permitir mientras estuviera en sus manos
oponerse.
Aquí está es ejemplo de cómo Sócrates no se interesaba nunca por obtener popularidad a través
de sus discursos y de sus argumentos, cosa que podemos encontrar en la retórica de los sofistas
. A Gorgias, por ejemplo, poco le importaba si pasaba por encima de la justicia, si la pisoteaba a
caso, pues mientras se obtuviera éxito con el público esto no importaba en absoluto. Para
Sócrates, la justicia se antepone a toda consideración, sin tener en cuenta las consecuencias, el
éxito o el fracaso, inclusive la vida del orador.
Por ello precisamente no ha querido mezclarse con los asuntos de la república, por que sabe
que si lo hubiera hecho, muy probablemente ya no seguiría con vida. Posteriormente Sócrates
vuelve a confirmar que su oficio nunca ha sido la enseñanza, y que por lo tanto las
consecuencias que se le imponen por hacer esto no proceden porque la gente lo escucha y lo
sigue por voluntad propia, ya que se interesan por sus métodos y su sabiduría.
Sócrates no tiene nada que temer acerca de las acusaciones que se le imponen , y de hecho
nunca la ha tenido, tiene suficientes testigos para probarlo y les hace vera los jueces que si él
corrompiera a los jóvenes como Melito dice, sus hermanos, padres o parientes allí presentes se
levantarían en contra suya y le hubieran acusado de haber corrompido a sus hijos. A cada uno
los va mencionando, a los respectivos jóvenes que se relacionan con él y a sus padres, y entre
ellos resaltan los nombres de Platón y de Apolodoro. Todos ellos estaban dispuestos a defender
a Sócrates. y, como el dice, si acaso fuera cierto lo que dice Melito, podría valerse de la
acusación de alguno de ellos, pero no puede, porque todo lo que ha dicho es mentira. También
sabe, estarían dispuestos a defenderlo sus hijos, que son tres, dos niños y un adolescente, y sin
embargo no quiere hacerlos comparecer allí.
La razón es muy sencilla: es humillante que el recurra a tales artificios para salvar su vida, con
la edad con la que cuenta y los cargos de los que se le acusa, no hará nada de esto porque
entonces ¿en dónde dejaría el cumplimiento hacia las Normas de Atenas? ¿En donde quedaría
su dignidad, como otros que había visto que se las daban de sabios, y habían recibido grandes
condecoraciones y honores, y al ser juzgados de rebajaban a la posición de ponerse a lloriquear
y a implorar al juzgado que les perdonara la vida, y si los jueces permiten esta clase de escenas
es que están su bajando a su ciudad al perdonar a individuos como aquellos en vez de aplicarles
la sentencia. Es así como Sócrates pone en manifiesto nuevamente su filosofía, su manera de
pensar. El sueño hasta ahora era obtener un éxito político permanente, Sócrates no se preocupa
por ello, sino por implantar un nuevo tipo de pensamiento que no sólo englobaba la conducta
frente a la política o a la sociedad, sino a toda la vida del hombre en general, y principalmente
su conducta y sus valores éticos. La moral cambió a Sócrates por la ética permanente, aquella
que se aplicaba a toda la existencia , la psyche por encima de los bienes del cuerpo y la fortuna.
Cuando Sócrates terminó su defensa , de los 556 jueces que eran, 275 votaron a favor y 281 en
contra. Sócrates es condenado por una mayoría de 6 votos, pero les hace ver que no le
sorprende el fallo dado porque ya estaba preparado, y sabe que debe imponerse una condena.
El así, no se considera digno más que de un gran bien, y esto no es una gran mentira, ni una
arrogancia como seguramente lo tomaron los jueces que votaron en su contra, sino solamente
la aplicación de la justicia. Si Sócrates ocupó su vida para el beneficio de los demás, si siempre
se preocupó por que cultivaran su mente y su espíritu y cultivaran su alma, alejándose de la
codicia de los objetos materiales y las riquezas, si nunca se integró a una cábala o conjuración,
si nunca hizo el daño a nadie, es digno entonces solamente de ser alimentado en el Pritaneo.
No se juzga digno de ninguna pena más, ni siquiera del destierro, por que sabe que si los
atenienses no han soportado sus conversaciones y sus ideas, estando en otra ciudad ¿que haría
el cuando lo volvieran a acusar de corromper a la juventud? Tal vez pensarían los jueces que le
sería posible callar y no filosofar más, pero dada la posición de Sócrates, esto es prácticamente
imposible. Con su método de preguntas y respuestas, esto es lo que ha hecho siempre:
Sócrates conmueve a sus interlocutores y les obliga a seguir buscando la verdad y que
encuentren un sentido racional en sus vidas. Esto es lo que define a Sócrates, lo que lo
diferencia de todos los demás: es implacable, sin aceptar excusas, ni compromisos, Sócrates
pregunta y muestra cuan insuficientes son las respuestas.
Protágoras de Abdera, Hippias de Elea y todos los demás sofistas se concentran en alcanzar la
virtud política dentro del hombre, esta virtud era buena y se encontraba naturalmente en cada
uno de los seres humanos, era e el llamado "areté" "excelencia política", el perfeccionamiento
del arte de la oratoria, de la retórica y del discurso, para que el estudiante perfeccionara el arte
de hablar en público y de convencer a su auditorio, actuando lo mejor posible de acuerdo a las
circunstancias. Pero Sócrates se preocupaba por saber cual era la esencia verdadera de este
"areté" y cual era la esencia de otros valores, como por ejemplo el valor, la templanza, la
piedad.
Ya mencionamos que después sobrevendría el inmoralismo dentro de la enseñanza sofísitca, y
el papel de el filósofo se corrompería y se transformaría en el de retórico, su principal función
era dominar a la asamblea por medio de la palabra. Esto lo podemos observar en la aberración
de Discursos Dobles, texto que se atribuye a un discípulo de Protágoras, en el que se aplican
esquemas axiológicos de ambivalencia de cada asunto para recibir el apoyo o la crítica según
correspondiera. Así, el papel del orador se transformaba y con este era el instrumento perfecto
para cambiarlo todo si así convenía, lo justo a injusto, la blanco a negro, etc.
Los "maestros de la virtud" se preocupaban para que sus discípulos estuvieran preparados para
recibir el éxito dentro de un mundo de opiniones preestablecidas, dentro de la cual ya existía
un doxa definido, Sócrates plantea otro objetivo desde un principio y este es descubrir que es y
cómo es cada hombre, cual es su bien real, que son las virtudes y los vicios de verdad y cual es
el mejor camino para llegar a la felicidad verdadera, no se sujeta a ningún doxa ni opinión
social, pues a Sócrates poco le importa la opinión de la gente ni los valores tradicionales. Ya ha
quedado claro con su actitud frente al juzgado, y en su relato de lo que ocurrió en sus
intervenciones políticas : para él lo verdaderamente importante es sólo ser justo teniendo en las
manos un conocimiento verdadero.
Frente a los sofistas Sócrates reconoce no saber nada y su afán por conocer constante. A
contrario de él, Protágoras se declararía a si mismo como el primer Sofista ( el poseedor de la
sophia.-sabiduría) y su habilidad como profesional para desempeñar su trabajo.
Pero volvamos a la última parte de la defensa de Sócrates, y veamos que es lo que ocurre
cuando éste decide imponerse la pena de multa, pues sabe que sus discípulos Plátón, Cristóbulo
y Apolodoro pueden pagar con 30 minas para liberarlo de otra condena. Pero el juzgado
delibera ante esta actitud y rechazan esta decisión: Sócrates es condenado a muerte.
En este punto es cuando Sócrates se abre y declara lo que hemos sabido desde un principio:
que no se ha defendido con palabras engañosas y no se ha valido de las artes de su elocuencia
simplemente porque no se rebajó ante los jueces. Les dice algo que no constituye más que su
pensamiento y es que les hubiera encantado verlo humillado, suplicando y llorando por que le
perdonaran la vida pero Sócrates responde:
Quiero más morir despúes de haberme defendido como me he defendido que vivir por
haberme arrastrado ante vosotros
El ideal del pensamiento socrático : Conócete a ti mismo, presente aquí y siempre en todos los
argumentos de Sócrates. El sabe que está siendo condenado injustamente, no tiene por que
aceptar lo contrario y pedir clemencia por un delito que no cometió, como ya lo había afirmado.
Conocerte a ti mismo representa velar por tu alma, y esto a su vez significa siempre estar en
busca de los valores auténticos y puros de la vida humana, y uno de esos valores es,
precisamente, la dignidad.
Sócrates sabe que sus acusadores, los que lo han condenado, sufrirán así más que él, que está
condenado a muerte, porque la verdad los condena por su propio peso, y, en cuanto a lo que
sucederá después de su muerte, advierte que muchos y en gran número se rebelarán contra el
Estado, y que sobrevendrá sobre de él un castigo peor que el que le han impuesto.
La única vía para contener esta amenaza será escuchar los consejos de estos hombres y hacerse
mejor, en vez de matar a uno más.
Sócrates, por último, antes de ser conducido a su destino, se da la oportunidad de conversar un
momento con los jueces que han creído en él y han votado a su favor. Les relata que le ha
sucedido algo maravilloso aquel día, pues la voz de su demonio familiar no se había hecho
presente ni le había hablado. ¿Por qué? porque Sócrates dice que hay indicios de que su
condena resulta así un bien, ya que la muerte, o una de dos: o es un absoluto anonadamiento y
una privación de todo sentimiento, o es un tránsito del alma de un lugar a otro. De cualquier
manera para Sócrates sobreviene un bien infinitamente mayor que encontrarse vivo. El está
convencido de que no le espera ningún mal al hombre de bien antes y después de su muerte.
Por último, pide a estos jueces que cuando sus hijos sean mayores, los hostiguen y atormenten
como el los ha atormentado a ellos, conduciéndoles a la verdad y avergonzándoles si prefieren
las riquezas a la virtud, porque así es como él actuado con ellos.
He aquí la defensa de Sócrates, la última lección ética que nos ofrece el filósofo, sus
dos legados más importantes: el primero es el valor infinito del alma y el cuidado que por ella
había que tener, por sobre todas las cosas; el segundo el segundo es el del verdadero bien de la
justicia como excelencia del alma, anteponiéndose a todo y de manera incondicional.
Critón; Platón
El libro trata de que Sócrates esta en la cárcel y Critón unos de sus discípulos y amigos va a
visitarlo y se lo encuentra dormido pero Critón no lo despierta porque a él, no le hubiese gustado
que le despertasen siendo ésta es la razón que le da a Sócrates cuando se levanta.

Ya despierto Sócrates, Critón le dice que pronto, cuando venga el navío de Delos, será cuando
muera pero, Sócrates, no se puso nervioso sino que se alegró por que sería la voluntad de los
dioses y le agradeció que no le hubiese despertado ya que había tenido un sueño en le que se
le acerca una mujer alta y le dice que pasado mañana llegará a los campos fértiles de Ptia.

Critón ve que Sócrates no hará nada para vivir e intenta convencerlo diciendo que si él muere,
Critón, se verá afectado ya que ellos dos son muy amigos y la gente creerá que Critón habrá
preferido el dinero a un amigo. Éste es le primer argumento que usa.

Sócrates le dice un pensamiento antidemocrático diciéndole que la opinión de la mayoría no


debe de importar pero Critón usa su segundo argumento y le dice que sí, pues por eso Sócrates
está en la cárcel y le pregunta por qué no quiere que sus amigos le ayuden a escapar y que si
teme de que les ocurra algo, que no tema puesto que están dispuestos a correr riesgos mayores.

Sócrates le contesta que es por ellos y por otras razones por la que no quiere escapar.

Puesto que en caso de que Sócrates dijese de escapar, sería desterrado y, Critón usa su tercer
y cuarto argumento, respectivamente, diciéndole que no se preocupase de rehacer su vida fuera
de Atenas, porque él, tenía deudos en Tesalia y también le dijo que si moría dejaba a sus hijos
huérfanos. Sócrates le contesta diciendo que no lo iba a asustar igual que a un niño con pérdidas
o con suplicios y las buenas opiniones las tenían los hombres de buen sentido y le puso el
ejemplo de un gimnasta y de lo que pasaría si no hiciese caso a la alimentación que su
entrenador le diese por que la gente la criticase y Critón le contestó que poco a poco se dañaría
el cuerpo. Sócrates siguió diciendo que por eso no hacía caso a lo que la multitud dijese sino a
la persona capaz de juzgar y, lo mismo que se decía antes, se daña con la injusticia y se
fortalece con la justicia y no se podría vivir con un cuerpo dañado pero el poder de la multitud
también podría matar y esto no haría que sus opiniones perdieran valor.

Sócrates le demuestra que prefiere morir a hacer injusticia y que si tenía alguna buena razón
que se la dijese o sino que dejase de intentar convencerlo por que lo que le importaba era: que
aprobase su conducta contra la idea de Critón y que le contestase a unas preguntas
sinceramente, que no se debe pagar la injusticia con injusticia, que no se debe faltar a la palabra
que uno de y, para que lo entienda mejor, personifica a las leyes y al estado y entabla un diálogo
en el que éstos últimos dicen que si Sócrates se escapa, sería injusto y le haría daño a ellas y
al estado puesto que las leyes son lo que lo sostiene y no se les debía hacer daño porque ellas,
casaron a sus padres que fueron los que le concibieron y los que le dieron educación puesto
que había leyes que trataban sobre los cuidados de los niños y, que por eso, Sócrates, le
pertenecía y no podía hacer lo que quisiese porque era esclavo de ellas y había que honrar más
a las leyes y al estado que a un padre o a una madre.

Sócrates las aceptó porque, en caso hubiera sido lo contrario, se habría podido marchar de
Atenas y es más no la abandonó, nada mas para ir al istmo y no quería irse de allí porque podía
irse a Tesalia y poder rehacer su vida, pero al aceptarlas, se comprometió a cumplirlas.
Sócrates comienza a dar respuesta a los argumentos, en voz de las leyes, que Critón le dio
anteriormente sobre cómo sería su vida en Tesalia diciéndole que tendría mala fama ya que a
inflingido la ley y respecto a sus hijos le dijo que algún día se lo podrían echar en cara el no
haberse criado en Atenas o que Sócrates podía pensar de que sus hijos iban a estar mejor
cuidados con él que con sus a amigos.

Sócrates dijo de nuevo en voz de las leyes que cuando él valla al Hades que allí expusiese su
conducta y la justificase pero si moría dejaba la vida condenado injustamente y no por las leyes
sino por los hombres, pero si haces lo contrario contradiciéndote y haciéndonos daño, pues
estas siendo injusto, y no te querríamos nosotras ni las del hades y dijo Sócrates que por eso
no podía hacer caso de Critón pues estaba comprometido y endeudado con las leyes y no quería
ser injusto por eso decidió morir a ser injusto.

Contexto histórico filosófico

Autor : Platón nació en el seno de una familia aristocrática en Atenas. De joven, tuvo
ambiciones políticas pero se desilusionó con los gobernantes de Atenas. Más tarde se hizo
discípulo de Sócrates, aceptó su filosofía y su forma dialéctica de debate: la obtención de la
verdad mediante preguntas, respuestas y más preguntas.

En el año 387 Platón fundó en Atenas la Academia, institución a menudo considerada como la
primera universidad europea. Ofrecía un amplio plan de estudios, que incluía materias como
astronomía, biología, matemáticas, teoría política y filosofía. Aristóteles fue su alumno más
destacado.

Sócrates: nació en el año 4 de la Olimpíada 77 (469 a d Cristo), en el día 6 del mes Targelión,
era hijo de una mujer excelente que se llamó Fenarete. Esta había estado casada, en un
matrimonio anterior, con un tal Queredemo, y con el cual había tenido un hijo llamado Patrocles.
Al enviudar se casaría con el que fue padre de Sócrates, Sofronisco.
Sofronisco, el padre de Sócrates, era un escultor de taller que no trataba con los señores que
constituían la aristocracia del pueblo.
Sócrates era del demo de Alopece, barrio que estaba situado en el camino de Atenas al
Pentélico, lo que explica que allí viviera, como otros del oficio de su padre.
Sócrates, nació de buena constitución, sano y fuerte, y no hay nada que diga que hubiese tenido
alguna enfermedad en toda su vida. Desde pequeño le gustaba hacer ejercicios físicos.
Sócrates, aunque no emparentado con las clases adineradas de Atenas, pudo recibir educación.
Fue a la escuela, donde recibió enseñanzas de la lectura de los poetas tradicionales, cálculo
elemental, música y gimnasia. Esto último era fundamental con vistas al servicio militar.
Posiblemente fue la gran revolución del arte la que redujo a Sócrates a desencantarse de la
tradición familiar.

Sócrates, que debió encontrar las nuevas alternativas demasiados individualistas y racionales,
se dio prisa en dejar el cincel. Si había que teorizar para ejercer el oficio de cantero, bien se
podía ampliar el horizonte de la teoría y dedicarse a la especulación filosófica, a la investigación
de la verdad.

SOCRATES EN SU JUVENTUD

En su juventud, Sócrates debió recibir la educación normal de un ciudadano libre sin


muchas ambiciones ni deseos de destacar en la vida económica o política de la ciudad.
Poco más se sabe de su juventud
SOCRATES EN SU MADUREZ

Al llegar a la Madurez de Sócrates tenemos que depender esencialmente de la multitud


de anécdotas sobre esta parte de su vida. Tales anécdotas se refieren a los últimos años de la
vida del maestro y, sucede que, además de hacernos pensar que Sócrates ni tuvo infancia ni
juventud, si se las quitásemos nos quedaríamos en la ignorancia más completa sobre su vida.
En su madurez Sócrates se nos aparece, ante todo como un hombre moderado y solicitando de
los atenienses también moderación, en una época proclive a excesivos entusiasmos y locuras
colectivas. Fue esa moderación la que le permitió, según Jenofonte, liberarse de los terrible
efectos de las pestes que asolarán Atenas, especialmente la de los años 430-426.
De Sócrates que perdurarán en toda la filosofía antigua.

Sócrates, se nos aparece, como un hombre moderno y progresista frente a ideales


agónicos de tipo homérico que, intentaban destapar algunos miembros de la “2ª
sofística”. Si perdemos de vista esta perspectiva histórica y situamos a Sócrates en el
contexto de ideas posteriores (sobre todo de tipo cristiano) acerca de las pasiones y su
control, estaríamos interpretando muy desacertadamente el contenido real de las ideas
de Sócrates sobre estos temas.
Además de hombre moderado y con control sobre sus pasiones, Sócrates se sintió muy
unido a los avatares históricos, políticos y militares de su ciudad. Sócrates permanece
fijo en Atenas y, frente a otros filósofos, viajeros incansables, él defenderá la necesidad
de que la vida personal discurra al unísono con la de su amada Atenas, tanto para bien
como para mal. Su carrera militar nos demuestra de modo claro este hecho.
Sabemos que Sócrates era también un hombre pobre, (aunque no de solemnidad) cuando
muy posiblemente, podría, incluso con sus enseñanzas, como hacían los sofistas,
hacerse rico. Pero en él (a pesar de los testimonios de los “peripatéticos” que nos lo
presentan como usurero y deseoso de dinero) hallamos un ascético desprecio por las
riquezas.

Critón : era uno de los mejores amigos de Sócrates que intenta convencerlo de que se escape
y el único con el que habla en el fragmento de este libro

Atenas: es unas de las ciudades con mas historia del mundo y fue desarrollada entre los
siglos ocho y siete antes de cristo, está situada en
EL CRITON
Desarrollo:

Sócrates, estando en prisión, espera la ejecución de su sentencia, cuando recibe la


visita de Criton, su mejor amigo, quien lo instiga a evadirse.
Critón, le pide a Sócrates que le hago caso ahora y se salve, por que a más de perder un
amigo, mucho que no lo conocen bien, ni a Critón ni a Platón, creerán que habiendo
podido salvarlo, no quiso desenvolver dinero, no quiso ayudarlo.
Critón teme de la opinión general, de lo que dirán si no intenta salvar a su amigo. El
teme ahora, que es preciso cuidarse de la opinión de la gente, dado que las actuales
circunstancias muestran por si como la gente puede hacer, no ya males pequeños, sino
los mayores males, si alguien ha sido calumniado ante ella.
Sócrates le responde que no debe temer al vulgo, pues quienes obran al azar, no
pueden obra la prudencia o la imprudencia (liga al conocimiento con la virtud: la
rectitud de los actos derivan de la idea del bien). Solo hay que atender las opiniones del
entendido en la materia. No obecederlas implica perjuicios.
Critón le dice a Sócrates, que no este preocupado por el ni por los otros amigos,
temiendo que si huye de prisión, los sicofantes los acosen por haberlo sacado en
secreto, y por esa causa, tener que entregar todo su fortuna, o sufrir todavía alguna otra
pena.
Critón insiste con que debe escapar de la prisión y así salvar su vida.
El argumento por el cual Sócrates, responde a Critón porque debe atenerse a la
condena que le impusiera la ciudad de Atenas, radica en el hecho de que lo justo, lo
pactado, debe cumplirse inexorablemente. Durante toda su vida, Sócrates vivió sujeto a
las leyes de Atenas, a las que consideraba justas y con las que se comprometió,
prefiriéndolas por sobre las demás y sintiéndose orgulloso de su ciudadanía, como
todo ateniense. Si se fugara, estaría conculcando los compromisos contraídos con
ellas, con las cuales no se comprometió forzado, ni urgido a tomar una decisión en
poco tiempo, sino en 70 años. No es justo, pues, que por las circunstancias actuales se
deba incumplir la ley. El hombre de bien nunca debe obrar voluntariamente el mal, ni
burlar lo convenido justamente.
Para Sócrates, lo que más importa no es vivir, sino vivir bien; que el vivir bien sea lo
mismo que el vivir noblemente y el vivir justamente.
Si para Sócrates, el tener que salvar su vida, implicaría tener que pagar un alto precio,
es decir “su propio destierro”, esto conllevaría que no podría continuar, en ningún caso
filosofando (es decir; que para predicar hay que predicar con el ejemplo).
Para el griego, las leyes son lo justo, de carácter general (válida para todos sin
excepción) y casi sagradas. Si son respetadas, otorgan el carácter de ciudadano
ateniense (la patria es aquello a lo que nos resulta valioso pertenecer).
Si las leyes se acomodaran a las necesidades de los particulares, no servirían, dejarían
de ser justas. Si no son cumplidas por todos, pierden su fuerza, dejan de ser ley, por lo
tanto el Estado, que se apoya en ellas, deja de existir.

latón (2003). Diálogos. Obra completa en 9 volúmenes. Volumen I: Apología. Critón. Eutifrón.
Ion. Lisis. Cármides. Hipias menor. Hipias mayor. Laques. Protágoras. Madrid: Editorial
Gredos

Sin dudas el mejor texto de filosofia ademas me gusta como alguien trata de
ayudar a otro cuando mas lo necesita