Está en la página 1de 9

UNIVERSIDAD CATOLICA DE CUYO

Facultad de Filosofía y Humanidades


Lic. Psicología

Neuropsicología Aplicada
TP N°1: “Intervenciones en TDAH: Un
estado del arte”

Integrantes:
Goldstein, Aristóbulo.
Mattar, Maira.
Sánchez, Santiago.
Sillero, Dayana.

Curso: 4°
El TDAH es un estado caracterizado por un nivel inapropiado de falta de atención,

hiperactividad e impulsividad con repercusiones en el comportamiento y las funciones

emocionales, cognoscitivas, académicas y sociales (Joselevich, 2008). Este trastorno es el más

frecuente de los trastornos del neurodesarrollo de la infancia.

Requiere de un tratamiento multidisciplinar que incluya farmacoterapia y psicoterapia. Además

de una intervención en la familia, enseñándoles pautas de manejo del niño con TDAH.

Tratamiento farmacológico

Metilfenidato (psicoestimulante): existe en forma de liberación inmediata o retardada. Su

acción: aumenta el nivel de dopamina en el cerebro. Algunos de sus efectos adversos son el

descenso del apetito, insomnio, aumento de la tensión arterial y frecuencia cardiaca.

Atomoxetina (no estimulante): se utiliza cuando los psico-estimulantes no son efectivos o

existe comorbilidad asociada. Su función es aumentar el nivel de noradrenalina en el cerebro.

Algunas consecuencias con la anorexia, el dolor abdominal, las náuseas y vómitos. La

introducción de la medicación será gradual, siempre comenzando con dosis mínimas. Así se

intentan evitar los efectos adversos, los cuales son siempre reversibles.

Otros:

Bupropion: es un antidepresivo, su efecto es mejorar la hiperactividad y agresividad pero su

efecto es menor con la inatención.

Clonidina: Puede ser beneficiosa en la impulsividad, trastornos de sueño, contra la baja

tolerancia a la frustración e hiperactividad.

Cunills y Castells (2016) proponen una revisión de estudios de tratamiento de TDAH dual,

analizando intervenciones conductuales y psicofarmacológicas, en especial en su comorbilidad


con el trastorno por uso de sustancias (TUS) donde el 15% de los pacientes adultos con TDAH

pueden presentar un trastorno por uso de sustancias (TUS), siendo ésta prevalencia incluso más

alta en muestras clínicas. Más alarmante aun, un 50% de los pacientes adultos con TDAH

pueden presentar dependencia al cannabis, un 45% un abuso o dependencia de alcohol y un 40%

una dependencia de nicotina. Los autores concluyen afirmando que, además de la baja calidad de

los estudios disponibles, se puede recomendar el tratamiento farmacológico para disminuir la

gravedad de los síntomas de TDAH en pacientes con TDAH y TUS, pero no se puede

recomendar para disminuir el consumo de sustancias o el abandono del tratamiento. El

tratamiento psicológico del TDAH o del TUS en los pacientes con TDAH dual es algo más

complicado ya que no existen ensayos clínicos aleatorizados que hayan investigado la eficacia de

estas intervenciones en pacientes duales.

Tratamiento psicológico

La psicoterapia podrá ser tratamiento único en casos de TDAH leve. Existen distintas

intervenciones:

Tratamiento conductual: se intenta modificar el comportamiento trabajando de forma directa

sobre él, mediante las consecuencias de sus acciones se pretende que aprendan cómo se deben

hacer las cosas. Mediante esta terapia se consigue que aumente la atención, el rendimiento

escolar, se mejora la hiperactividad y la interacción social. Algunas técnicas utilizadas para

conseguir las conductas deseadas son la alabanza, prestar atención, tener contacto físico y utilizar

recompensas.
Tratamiento cognitivo: este método se centra en trabajar los procesos cognitivos que regulan

la conducta, de esta forma se pretende que el niño sea más independiente y sea capaz de

controlar sus impulsos.

Otra opción interesante son la psicoeducación y el entrenamiento a padres para el manejo del

niño. Miranda (2003) afirma:

Existen fundamentalmente dos acercamientos que gozan de gran popularidad en estos

momentos: el entrenamiento a padres (EP) y el consejo y apoyo a padres (CyAP). En el EP se

proporcionan estrategias comportamentales a los padres, de cara a modificar la conducta de

sus hijos y restablecer las relaciones positivas en la familia. En el CyAP, por su parte, aunque

no se realiza una intervención directa con los padres, se les da la oportunidad de compartir sus

dificultades en un ambiente de apoyo. De las dos, la primera es la que posee un soporte

empírico más sólido como tratamiento de los problemas comportamentales de la infancia,

particularmente en los años preescolares (p.5)

Algunas pautas para los padres:

- Se deben establecer reglas claras y desarrollar consecuencias y premios en base a esas

reglas.

- Establecer consecuencias adecuadas cuando el niño se salte las normas

- Cumplir siempre los castigos o premios a sus acciones.

- Estos niños deben tener rutinas, tener el tiempo estructurado, poner

- Horarios para comer, hacer las tareas, irse a dormir...

- Evitar distracciones, intentar el ámbito en el que se encuentra el niño este


- Ordenado y organizado

- Valorar los esfuerzos realizados por el niño, mejorar su autoestima.

- Aceptar al niño tal y como es.

- Motivar para que termine las actividades comenzadas.

- Tener contacto físico con el niño, mostrar cariño.

- Motivar para que termine las actividades comenzadas.

- Tener contacto físico con el niño, mostrar cariño.

A pesar de lo anteriormente dicho no queda un acuerdo específico sobre cuál es, en cada caso

particular, el mejor tipo de intervención. Lo que suele utilizarse con mayor frecuencia es la

combinación de diferentes tratamientos e intervenciones adaptados a las diferentes situaciones.

Por otro lado si hay consenso en otro punto. Se llega al acuerdo de la importancia de que los

tratamientos se realicen a lo largo del tiempo y en los principales contextos en los que se

desenvuelve el niño, de esta manera se puede llegar a obtener resultados muy significativos y que

logren una mayor adaptación y calidad de vida en los niños y su entorno.

Si hablamos del entorno escolar, los profesores debes conocer el trastorno, su sintomatología

y sus efectos. Sabiendo esto podrán acondicionar el aula, en la medida de lo posible, el

aprendizaje. Es de gran ayuda que el alumno se siente próximo al docente, para evitar

distracciones. Se debe evitar que el aula tenga muchos estímulos, para evitar distracciones. Es

beneficioso utilizar las primeras horas de la mañana para las tareas que requieran mayor atención

y dejar aquellas tareas más relajadas para el final del día. Utilizar mensajes claros y simples, sin

mantener la exposición durante demasiado tiempo. Las consignas deben ser cortas y precisas.
Las TIC (tecnologías de la información y de la comunicación) son soportes clave para el

proceso de enseñanza-aprendizaje para alumnos con TDAH gracias a su flexibilidad. Para que

estos recursos sean positivos demos utilizarlos correctamente.

Los recursos utilizados deberán dirigirse hacia la mejora de la concentración y de la atención,

favoreciendo el acercamiento hacia nuevos aprendizajes con estímulos que motiven al educando

sin que se creen situaciones en las que el alumno reciba estímulos innecesarios o que desvíen la

atención y distraigan. Por lo tanto, un recurso TIC enfocado a alumnos con TDAH no podrá

tener elementos demasiado llamativos como muchos colores y/o sonidos y excesivos

movimientos.

El buen uso de las TIC, como las actividades realizadas mediante un ordenador con recursos

dirigidos a alumnos con TDAH, les permite estar motivados durante la realización de las tareas

porque lo asocian al juego, les ayuda a tener seguridad porque se reduce el miedo a cometer

errores y por tanto, permite que dediquen más tiempo a la actividad que llevan a cabo.

Este tipo de recursos, por su gran versatilidad y adaptabilidad a la situación concreta,

predisponen a que se destaquen los aciertos y esto provoca una receptividad por parte de los

alumnos, que son conscientes de sus aciertos.

Según Carriedo (2014) la actividad física es importante para llevar un estilo de vida saludable

que reduzca los riesgos de padecer futuras enfermedades, además cabe destacar la importancia

del ejercicio físico no solo para el cuerpo sino para la mejora de procesos cognitivos y de la salud

mental.

Según la Fundación CADAH, la actividad física puede contribuir a la mejora del autocontrol,

el comportamiento, la disciplina y a canalizar emociones negativas, entre ellas la agresividad.

A) Nivel físico
Éstos niños deben practicar el juego cada día, ya que éste se rige por un conjunto de reglas y

normas que ayudarán a éstos niños en su vida diaria, cuando tengan que enfrentarse con todas las

normas generales, éticas y morales que rigen nuestra vida. El juego les permite desarrollar su

coordinación psicomotriz y la motricidad gruesa y fina; además de ser saludable para todo su

cuerpo, músculos, huesos, pulmones, corazón, etc. Además contribuye a que duerman bien

durante la noche debido a la actividad a que han estado sometidos.

B) Nivel personal

La actividad física contribuye en diferentes ámbitos de su vida, entre ellos podemos destacar

algunos según Mena (2017):

1. Mejora el autocontrol, aspecto muy importante que debemos controlar, puesto que es

fundamental para controlar nuestra conducta y nuestras emociones.

2. Incrementa la sociabilidad.

3. Reduce el estrés.

4. Aumenta la autoestima.

5. Mejora las habilidades sociales.

6. Mejora la atención, aspecto muy importante en niños con TDAH, ya que suelen cometer

muchos fallos por falta de atención, puesto que tienen dificultad en la concentración lo que hace

que se distraigan fácilmente.

7. Reduce la impulsividad.

8. Mejora la frustración, ante el fracaso que le lleva las tareas escolares.

9. Mejora la resolución de conflictos.

10. Incrementa la felicidad.


Dando un salto metodológico y adentrándonos en el campo de intervenciones alternativas,

tenemos a Echeverry y González (2014) que estudiaron los efectos positivos de los juegos serios

en el tratamiento de niños con TDH. Éstos juegos son de carácter digital y están diseñados para

un propósito formativo diferente al entretenimiento (Khenissi et al., 2015). Hay pocos juegos

serios diseñados para el tratamiento del TDAH. Entre los más populares podemos nombrar el

ADHD-Trainer, que busca mejorar la atención, el cálculo, el control inhibitorio, la fluidez verbal,

la coordinación visomotora y el razonamiento perceptivo. Otro juego es el Plan-It Commander,

basado en misiones en el espacio, donde van acompañados de un guía o mentor que les va dando

tareas. Los beneficios reportados refieren al aprendizaje, el desarrollo personal y la inclusión en

la sociedad, con mejoras en áreas como la atención, el rendimiento, la colaboración, el

autocontrol, la motivación, el autoestima y el autoconcepto. (González-Calleros et al., 2015)

En cuanto a la relación entre tratamiento conductual y tratamiento farmacológico podemos

citar los aportes de Pelham Jr et al. (2016) que estipulan 4 tipos de protocolos de intervención,

donde el que mejor resultados arrojó fue aquel en el que se inicia el tratamiento con

intervenciones conductuales para luego sumar el tratamiento farmacológico, en caso de respuesta

insuficiente. El peor plan fue el de comenzar el tratamiento con fármacos y luego sumar las

intervenciones conductuales en caso de respuesta insuficiente. Las alternativas de conductual-

conductual y medicación-medicación serían términos intermedios y comparables, aunque siendo

la primera ligeramente superior.


Referencias:

Alanis, P. y Domínguez, M. (2018). El TDAH una intervención psicomotriz. Universidad de


Sevilla, España.
Cunill, R. y Castells, X. (2016). Tratamiento del TDAH Dual: una gota en el desierto. Adicciones
29(3).
González, C., Guerrero, J., y Navarro, Y. (2019). Uso de juegos serios como herramienta
educativa para la enseñanza a niños con TDAH. Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla.
Miranda, A., Uribe, L., Gil, M. y Jarque, S. (2003). Evaluación e intervención en niños
preescolares con manifestaciones de trastorno por déficit de atención con hiperactividad y
conducta disruputiva. REV NEUROL 36(1).
Muñoz, E. (2014). TDAH repercusión en la vida del niño. Diseño de una intervención de
enfermería en el programa de atención de niños sanos. Universidad Pública de Navarra,
España.
Robles, B. y Corona, J. (2017). Efecto del tratamiento con amoxetina sobre proteínas
antioxidantes en células sh-sy5y diferenciadas. Laboratorio de Investigación en
Neurociencias.
Sedeño, A., y Sedeño, M. (2017). El recreo: un espacio para promover habilidades sociales en
discentes con TEA y TDAH (Tesis de grado). Universidad de Sevilla, España.
Torres, C. (2014). Inclusión del alumnado con TDAH en educación infantil: materiales y
recursos TIC (Tesis de grado). Universidad Nacional de la Rioja, España.